Viaje a la Luna

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Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

sábado, 20 de junio de 2020


LOS GITANOS, UN PUEBLO VILIPENDIADO


El 8 de Abril de cada año se conmemora el Día Internacional del Pueblo Gitano, este pueblo milenario surgido del noroeste de la India, en Punjab, desde el siglo X partió con sus caravanas alegres hacia el oeste y norte del continente asiático y europeo. Muchas veces alrededor de ellos se tramaron leyendas e historias místicas que ellos mismos alimentaron, como protección, pero ha sido un pueblo perseguido y vilipendiado como pocos en el Mundo.

Muchos piensan que la masacre con los gitanos, conocida como  “El Porrajmos” fue exclusiva de los nazis, de hecho poco se conoce que ya en 1920 Karl Ludwig Lorenz Binding (6/4/1841 – 7/4/1920, jurista alemán) y Alfred Erich Hoche ( 1/8/1865 – 16/5/1943 psiquiatra alemán) publican Die Freigabe der Vernichtung Lebensunwerten Lebens (Libertad para la aniquilación de la vida indigna de la vida) en el que proponen que los gitanos deben ser esterilizados para que desaparezcan como pueblo. Esta idea fue asumida por los nazis. A partir de ahí, los científicos se ocuparon de comprobar que los dogmas antigitanos eran ciertos y los políticos nazis se ocuparon de dotarlos con leyes que sirvieran para combatir “la plaga gitana”.

A partir de 1922 todos los gitanos de los territorios alemanes tenían que ser fotografiados y sus huellas debían ser tomadas. El 16 de julio de 1926 se publicó una ley que pretendía el control de “la plaga gitana” y en 1927, en Baviera, se construyeron los primeros campos de internamiento de gitanos. 8000 primos y primas nuestros fueron encarcelados en esos campos.

En 1936, se estableció en Viena la “Zentralstelle zur Bekämpfung des Zigeunerunwesens” (Oficina Central para Combatir la “Plaga Gitana”).

Entre el 12 y 18 de junio de 1938, ocurrió la Zigeuneraaufraumungswoche (” la semana de limpieza Gitana “) 700 Gitanos de todas partes de Alemania y Austria son detenidos, golpeados, y encarcelados en los campos de concentración de Dachau, Buchenwald, Sachsenhausen y Lichtenburg.

La policía nazi reune familias romani de Viena para sus deportaciones en Polonia. Austria, septiembre-diciembre de 1939. — Dokumentationsarchiv des Oesterreichischen Widerstandes

La “Semana de Limpieza Gitana”, fue el preludio de la también tristemente célebre “Noche de los Cristales Rotos” (Kristallnacht) ocurrida con los judíos el 9 de Noviembre de 1938, cuando “las camisas pardas” y la población civil que los acompañaron, por ordenes de Hitler y organizado por Goebbels, asesinaron a 91 judíos y más de 30 000 fueron  enviados a los campos de concentración de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau.

Dos años después de aquella semana fatídica 250 niños romaníes fueron ejecutados en el campo de Buchenwald para comprobar la eficacia de los cristales de zyklon-B, que serían utilizados más tarde en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau.


El 16 de Mayo de 1944, se convirtió para los gitanos en el Día de la Resistencia, debido a que 6.000 gitanos encerrados en el Zigeunerlager —la sección donde retenían a los prisioneros de esta etnia— del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau supieron que aquella noche serían gaseados, tomaron una determinación: evitarían a toda costa su exterminio. A tal fin se pertrecharon de todo lo que encontraron para preparar su levantamiento contra las SS y así, con aquella rebeldia, lograron escapar.

No fue por mucho tiempo. Aunque menos conocido que el genocidio judío, el holocausto del pueblo gitano supuso la aniquilación de hasta 800.000 romaníes. De hecho, pocos meses después de aquel 16 de mayo, la noche del 2 de agosto de 1944, 4.000 gitanos murieron en las cámaras de gas del mismo Auschwitz-Birkenau por orden del comandante en jefe de las SS Heinrich Himmler. Aquella matanza se recuerda como “La noche de los gitanos”.



Pero como dije al principio, no fueron solo los alemanes nazis los que se dedicaron a exterminar gitanos. Hay una historia poco conocida referida al 30 de Julio de 1749, cuando en la Ciudad de Murcia, el Teniente Coronel del regimiento de dragones de Frisia, Leonardo Ceca, entrega un sobre lacrado que viene de Madrid, al corregidor de la ciudad, Diego Manuel Mesía y Barrionuevo. En su interior, las órdenes son precisas, “con el máximo sigilo y prontitud”, proceder al arresto de la totalidad de gitanos de la localidad, hombres, mujeres y niños.

En las primeras horas de la madrugada del 31 de Julio, los oficiales de dragones entran en las casas de los gitanos de entonces y son apresados. Un total de 9000 gitanos permanecerán encarcelados, separados en hombre, mujeres y niños en distintas cárceles. El rey Fernando VI ha lanzado una Pragmática donde se ordena la captura de la totalidad de gitanos de España. El objetivo es lograr la extinción de la etnia mediante el encarcelamiento y separación de hombres y mujeres lo que -con el tiempo- llevaría a su desaparición como grupo humano. Se daría así una “solución definitiva al problema gitano”. La clase dirigente ilustrada ve al gitano como “un elemento patógeno y desestabilizador que amenazaba de contagio al resto de la población, por lo que era necesario extirparlos de la sociedad”.

En el artículo del periodista Juanma Jiménez
se puede leer, “…El carácter indiscriminado de la captura obligaba a preparar el destino de los detenidos y su agrupación según sexo y edad. Los varones de hasta 7 años quedarían con sus madres, hasta los 15 años se dedicarían al aprendizaje de «oficios útiles» (pajes, grumetes, aprendices de carpintería, etc.) y, a partir de 15 serían destinados a los arsenales para trabajos forzados. Las mujeres, por su parte, serían trasladadas -junto con sus hijos pequeños- a depósitos especiales donde se las emplearía en oficios manuales, principalmente textiles. Las niñas adolescentes se destinarían al aprendizaje de «oficios virtuosos» y al servicio doméstico. En el caso de los matrimonios mixtos, se impondría el «fuero del marido», por lo que la mujer tendría el mismo trato que su esposo en función de si era o no gitano. Las viviendas y pertenencias de las familias detenidas se subastarían y, con los ingresos obtenidos, se sufragarían los gastos de la operación”.

Están frescas todavía las deportaciones masivas de gitanos llevadas a cabo por el Primer Ministro de Italia, Silvio Berlusconi en 2008 y las del Presidente de Francia Nicolas Sarcozy en julio de 2010, la feroz violencia ejercida para desmantelar los asentamientos gitanos en esos países, por considerarlos “amenazas para la seguridad nacional”, una “nueva forma” de los “democráticos” que tanto combatieron a los nazis para tratar al pueblo gitano.




EL GITANO QUE RIDICULIZÓ LA “SUPERIORIDAD ARIA”



Existen historias dramáticas, trágicas podríamos decir, que a modo de ejemplo merecen ser contadas. Tal es la dada a conocer en el artículo de Boxing-Press Nunca retornan, de Wolfgang Oswald, en el que se narran pasajes de la vida de Johann Wilhelm, «Rukelie», Trollmann.

A Rukelie, que era un gitano, le fue revocado, en 1933, su título de campeón de pesos medianos de Alemania y fue asesinado más tarde, el 9 de febrero de 1944, en el campo de concentración Neuengamme, cerca de Hamburgo.

Una de esas personas especiales con gran sentido del deber y una despejada concepción de la rectitud, Eva Rolle, promotora de boxeo berlinesa, luchó denodadamente por el reconocimiento del destino de "Rukelie" Trollmann. En el transcurso de una representación benéfica de boxeo profesional, en diciembre de 2003, con sus esfuerzos quedaban cerrados 70 años de desconocimiento, y el título alemán de boxeo le era devuelto post mórtem a su legítimo propietario.
Bajo aplausos emocionados, Mike Cloth leyó la resolución oficial de la Federación Alemana de Boxeo, y los parientes de Trollmann tomaron el cinturón simbólico del Título Alemán de Boxeo en peso mediano de 1933.

Junto a los parientes de Trollmann se encontraban el presidente de la Asociación Alemana de Gitanos, Romani Rose, y cerca de 40 sobrevivientes del holocausto.
Trollmann creció en los barrios más pobres de Hannover y, de la mano de su entrenador, el boxeador judío Erich Seelig, se labró una prometedora carrera deportiva en el boxeo profesional.

Pero su estilo de boxeo irritaba cada vez más a los ideólogos nazis. Trollmann era muy popular por su vertiginoso baile de piernas y movimientos cortos, que contrastaba con el dominante en la época: el estilo «matón», evocador de un guerrero más que de un deportista.

«Afeminado», o «Nada que ver con el boxeo ario» fueron algunas de las “joyas” destinadas a él en 1932 por el Völkischen Beobachter (El Observador Popular), periódico oficial del Partido Nazi.

A pesar de ello, el 9 de junio de 1933, con 25 años de edad, Trollmann disputa el título nacional de peso semipesado contra el también alemán Adolf Witt (campeón de peso pesado).

Era una nueva edición del desigual combate entre David y Goliat, en el que Trollmann hizo valer su baile de piernas y agilidad. Tras seis asaltos, el coloso Witt estaba a punto de quebrarse en pedazos, y la victoria por puntos era clara para Trollmann, el gitano.

Pero en aquella época, la Asociación Alemana de Boxeo ya estaba copada por los nazis, y para ellos «el gitano Trollmann» les estaba metiendo el dedo en el ojo.

Los jueces ordenaron parar la pelea y declararon un empate. La multitud enfurecida se rebeló y exigió reconocer ganador a Johann Trollmann. Los jueces, a punto del linchamiento, se vieron finalmente obligados a declararlo campeón.

Johann lloró de felicidad en el ring, y precisamente ese fue el pretexto para que tan solo una semana después le fuera retirado el título. El comunicado oficial apuntó: «Pobre comportamiento» (¡llorar en el ring!) y «Mal boxeo». La verdadera razón: ser gitano.

Desafío al guerrero ario
Dos meses después se organizó un nuevo combate en el que fue obligado a participar. Las autoridades nazis querían vengar la derrota de Witt y acabar con la peligrosa popularidad del joven gitano, pero eso requería no dejar ningún cabo suelto.

Le fue terminantemente prohibido a Trollmann moverse del centro del ring y utilizar su famoso baile de pies para esquivar los golpes, de otra forma perdería su licencia de boxeador.


Johann tenía que perder, así de claro, y la raza aria tenía que vencer, así de trágico. Lo ocurrido sobre el ring fue, como dijeron comentaristas de la época, uno de los hechos más sorprendentes, —y menos conocidos agregamos nosotros— de la historia del deporte.

Trollmann apareció en el ring con el pelo teñido de rubio y todo su cuerpo cubierto de harina, en un gesto de provocación, burla y caricatura hacia la imagen del «guerrero ario» con la que la propaganda nazi estaba envenenando el país. Durante el combate se quedó inmóvil en el centro del ring, con las piernas separadas y sin esquivar, uno tras otro, los mazazos de su rival, Gustav Eder, famoso por sus poderosos golpes.

Johann resistió cinco asaltos y cayó al suelo totalmente bañado en sangre. También su carrera quedó hecha añicos para siempre. Disputó, con escaso éxito, nueve combates más y tuvo que retirarse prematuramente.

Durante los siguientes años fue aumentando dramáticamente la persecución a los no arios. Cientos de miles de gitanos fueron esterilizados, entre ellos Trollmann. En 1939 fue reclutado por la Wehrmacht para luchar en el frente oriental. Era la forma de evitar la muerte de su familia: a cambio del «servicio desinteresado al Tercer Reich».

El 16 de diciembre de 1942, Himmler firma el Decreto de Auschwitz, donde los gitanos son equiparados a los judíos y se ordena su deportación. Trollmann es enviado al campo de concentración de Neuengamme.
Sabiendo que él era boxeador organizaron en el campo peleas para entretenimiento. A cambio de su participación Trollmann recibía una ración extra de comida.

Ni la razón ni la fecha exacta de su muerte están suficientemente claras. No obstante, en 2008, un libro de Roger Repplinger reveló que en 1944 Trollmann disputó en el campo de concentración uno de esos combates organizados contra un Kapo (presos que trabajaban para las SS) y Johann lo derrotó. El Kapo, exasperado, tomó entonces un palo y golpeó a Trollmann hasta la muerte. Johann Trollmann terminó asesinado en el barro de aquel campo de concentración, vestido con sus guantes de boxeo.

Hoy en las calles de Hamburgo puede verse una placa conmemorativa en su honor, y el 9 de junio de 2010 fue inaugurado en Berlín un monumento en memoria de Johann Trollmann, el boxeador gitano que ridiculizó al Tercer Reich.


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