viernes, 28 de enero de 2011

…Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias…
(Cesar Vallejo, “Hallazgo de la vida”)

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Irremediablemente creo en ti
a pesar de haber caminado
siglos y pasos de incas
bajo ventanas vacías

Irremediablemente sufro de obstinación imperdible
que me ataca el corazón
y se me impregna en los poros
ya viejos
de mi soflama capital

Irremediablemente vos
tienes aguante
para resistir mis ofuscadas
irreverencias a las corridas cotidianas
de llorar por los rincones
de la sala o como comensal

Irremediablemente vos
eres esa congoja mía 
que pone el ojo
en la llaga
después del vendaval

Irremediablemente Dios existe
no por razón
sino porque a pesa de todo
yo te tengo que amar

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