Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

LA LUNA DE NOKA

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 25 de abril de 2018

...El modo más eficaz de hacer inofensivos a los pobres es enseñarles a querer imitar a los ricos. Ése es el veneno con que el capitalismo ciega…
(Carlos Ruiz Zafón en "La Sombra del Viento")


BENDITA CLASE MEDIA

¿Y entonces criatura?
que sales a aplaudir
según tu bolsillo
como antes de ayer
ahora que llueve y se enfanga
la barraca, los suburbios otra vez.

La esperanza de la gente
el mañana que no llega
que son de izquierda
con olor a Sierra Maestra
o de derecha
con tufo a Chanel

Mientras tanto
te olvidas en lo oscuro
creyendo que el poder
(ingenuo, hipócrita otra vez)
se resuelve
como sabana Boleta
en la elección de ayer

Así estamos criatura
sigue jurando
a pesar de...
mañana vuelves al trabajo
que por suerte tenes
los otros no tendrán desayuno
a quien le importa pues.





viernes, 20 de abril de 2018


'SUEÑO VALSEADO' (*)


Una vez me entretuve con un sueño,
Lo tomé, lo solté, le di tres vueltas,
Lo aprendí, me lo puse, fui su dueño
Y pensé que era cosa ya resuelta.
Y soñando que un sueño era mi traje
Pretendí la canción, la poesía,
Y aquel sueño aprendió todo el mundo de mí
(e iba yo sin saber que él sabía).

Y así fui por la tierra, por los mares,
Por los cielos, las noches y los días,
Los amores, los templos y los bares,
Así fui con mi sueño que sabía.
Y aquel sueño que yo soñaba puesto
Comenzó a soñar que él me soñaba,
Y un buen día aprendí todo el mundo de él
Y ahora somos pareja en la sala,
E inventamos un vals
Que bailamos para soñar...

Es transcendental lo que ha ocurrido ayer en Cuba, un nuevo Presidente nacido con la Revolución y fruto de ella ha sido elegido, cuando tenía 20 años no me imaginaba que ese día llegaría, me hubiera gustado que llegase mucho antes. Aplaudo de pie lo acontecido, pero hubiera preferido que semejante paso se hubiera dado con mi voto directamente en la urnas, de sueño nada mas lo mío, porque si uno pone los pies en la tierra fría se dará cuenta que tal vez, en una primera instancia, esta era la mejor manera para el hoy de Cuba.

No creo en los partidos políticos y en su necesaria implementación para que funcione una verdadera democracia, y cuando hablo de esta última, me inclino con todo el respeto que me merece la palabra, pero tan "usada" y tan "hecha pelota" en el Mundo Capitalista actual. La "democracia pluripartidista" en el Mundo Capitalista es un artilugio mas, junto con la "libertad de prensa" para que la burguesía oligárquica que nos gobierna globalmente junto a sus compinches nacionales sigan ejerciendo SU poder, que nada tiene que ver con el nuestro, el poder del hombre de a pie, el de las mayorías trabajadoras de este planeta, ha sido esta "democracia" burguesa, la metáfora mejor vendida y el marketing mejor posicionado desde que la burguesía como clase llego al poder.

Por tanto bien ha hecho el pueblo de Cuba y su Revolución, en buscar una variante distinta "al paradigma impuesto universalmente", variante ella no exenta de dificultades, burocratismo, apatía, errores, etc, pero con una BASE, que es digna de tenerse en cuenta.

En Cuba, la constitución reconoce al único Partido, el Comunista, como el ideólogo y gerente general de la sociedad, por cierto refrendado con el voto directo en las urnas por el pueblo en 1976 y reafirmado en 1992 cuando se introdujeron los últimos cambios en la constitución. Sin embargo este Partido no tiene  injerencias DIRECTAS en el proceso eleccionario cubano, pues el rol que los partidos en la Democracia Burguesa juegan con sus campañas financiadas por la burguesía oligárquica  que luego les exige su pedazo en la torta nacional, en Cuba lo cumple las Asambleas Barriales, si, así como lo escucha, los vecinos comunes y corriente como usted y como yo, reunido a la luz de una farola de un parque, en un ejercicio simple, de pedir la palabra, eligen entre ellos quienes serán sus candidatos, para colocarlos en una boleta, que luego en elecciones generales serán votados, es decir los vecinos que se saludan en la mañana y van al trabajo como tú y como yo, postulan y eligen a sus parlamentarios, sin la intermediación de ningún partido político. Pero lo más lindo del caso es que luego entre esos electos a nivel Municipal se discutirá la candidatura de los que estarán en las boletas que se someterán a la elección del pueblo para formar los Parlamentos Provinciales y la Asamblea Nacional, el órgano supremo del Estado Cubano, donde tendrá que estar representado si o si cada uno de los Municipios del país.

Quien a vivido, como el que escribe en una sociedad con "democracia burguesa" y ha participado en sus procesos eleccionarios, se dará cuenta fácilmente, a vuelo de pájaro, que jamás pidiendo la palabra, ya no en el parque del barrio donde se va a correr todas las mañanas, ni siquiera en una reunión laboral, se ha podido proponer de su entorno, a alguien para que este en esas "sabanas largas", llamadas lista de candidatos de un partido, que alguien a dedo, por cierto, decidió poner en orden a su conveniencia y en los mejores casos por encuestas de "popularidad" pagadas a privados. Se dará cuenta quien ha vivido por estos lares y habiendo leído sobre como sucede las elecciones en Cuba, que tendrá que conformarse que esa "Lista"  pre hecha sin su consentimiento, se someta un día a elección entre muchas otras, donde en el mejor de los casos, se acuerda de la persona que la encabeza porque ha salido muchas veces por la televisión y ojo, si te he visto ni me acuerdo, una vez sentados los elegidos en el Parlamento burgués, hasta dentro de cuatro o cinco años, no le ves ni en figurita, a no ser que sus declaraciones sean tan mediáticas que algún diario considere oportuno hacer conocer su desempeño. En Cuba por cierto aunque haya que seguir perfeccionando el sistema de redición de cuenta de los elegidos, apartando del proceso los formalismos y la burocracia, tienen por ley que reunirse al menos dos veces al año con los barrios para exponer que han hecho en su gestión.

En la democracia burguesa, se ha creado una nueva clase social, la clase política, que recibe salarios abismales del Estado, muy superiores a la media del país, y cercano a los salarios de CEOs de empresas importantes, los privilegios con que cuentan para "servir" a los que los votaron son tantos, que da vergüenza no tan ajena, pero lo fundamental es que muchas veces votan y presentan leyes que van en contra inclusive del pueblo que los voto, y no se les mueve un pelo en su cuerpo, cuando tienen que mentir a cámara en la televisión, porque saben que defienden interés ligados a los grandes capitalistas del país, saben que su partido ligados a esos intereses los protegerán, y para las próximas elecciones aparecerán en algún lugar de esa lista larga que se presentará a los electores y que nadie mira con detenimiento cuando está en el cuarto oscuro.

Pero en Cuba que no hay democracia burguesa, y por tanto es blanco de ataque de la prensa Mundial que sirve a ella, los humildes parlamentarios cubanos, hombres de a pie, que lo único que han hecho toda su vida es trabajar honradamente para sus familias y para la comunidad, siguen recibiendo el mismo salario que percibían en sus anteriores puestos de trabajo, pero además su labor parlamentaria es un extra de su trabajo común.

Por estos días uno lee cualquier "gansada" en esa prensa al servicio del Capital, que como definiera Galiano, "Nos mean, y los diarios dicen Llueve", en ella tratan de vincular al Partido Comunista de Cuba con los elegidos directamente en la Asamblea Nacional, como si los parlamentarios fueran los elegidos por ese único partido, y por tanto no se cumple su "democracia pluripartidista". Está claro que nunca van a decir  lo que exprese anteriormente sobre de donde salen los parlamentarios cubanos, hacer alusión a las Asambleas Barriales sin la presencia de Partidos postulando y eligiendo, no puede ser concebido por el poder que representan, "minga" va a dejar la burguesía oligárquica del país, que el "negro vende choripan" de la esquina, o el "ciruja" recolector de residuos, se reúnan en una asamblea y proponga a un diputado de la nación, y entonces se pregunta el "despistado", que lee los encabezados de ese oligarca diario, ¿Por que casi el 50% de los diputados de la Asamblea Nacional de Cuba son miembros del Partido Comunista?, y uno con la santa paciencia le explica, nada, eso es así mi hermano, porque pertenecer al Partido Comunista en Cuba, no es ir, a una casa de sección en el Barrio de Urquiza de algún partido y decir, quiero ser del Partido, como sucede por acá cerquita, ¿Que dificultad uno encontraría en la Argentina, le pregunta pausadamente uno,  por ejemplo, para afiliarse a un partido determinado, como el PRO, la UCR, o el PJ?, ninguna, si además es eso lo que quieren, porque hay tanta apatía por pertenecer a algún partido, de las tantas veces que los han defraudado, que sus filas están menguadas y abiertas sin muchas pretensiones, bueno, pero para pertenecer al Partido Comunista de Cuba, lo primero que tienes que ser es ser un buen trabajador, y más que eso un trabajador ejemplar, y ser bueno y ejemplar con tu familia, y ser ejemplar en tu comunidad, en tu barrio, y ayudar al prójimo, pero además debes abrazar la idea, de tratar de construir una sociedad donde los humildes  siempre tenga voz y voto real, si esas cualidades se te exige para pertenecer al Partido Comunista de Cuba, es decir las mejores cualidades humanas posibles, es súper natural, que entre esos seres humanos ejemplos en sus barrios, los vecinos reunidos en asambleas los escojan como sus representantes para el Parlamento de todos, y con esto mi "despistado", no sabe qué decir, no entiende nada, y formula su último intento de salvación, "Eso no puede ser verdad, es muy ideal".

Le contesto su ultima preocupacion, no me hago el distraído, no todos los que pertenecen al Partido Comunista de Cuba, tienen todas esas cualidades que mencione, algunos pocos usan el mismo como escudo, utilizan sus responsabilidades adquiridas para desviar los recursos de todos, y también muchos otros cubanos honrados y con todas las cualidades humanas que mencione deciden por "motu proprio" no pertenecer a ese Partido, y por suerte los vecinos en sus reuniones barriales ven en ellos las cualidades de honradez y humanismo necesarias para que los representen en el Parlamento, sin pararse a mirar o tener en cuenta, sin son del Partido Comunista de Cuba o no.

Por tanto se podrá decir muchas cosas de Cuba, no es el paraíso, y bien que he gastado cuartillas en este blog escribiendo lo que no me gusta, y los errores cometidos en el pasado, pero lo que no se podrá decir jamás es que los parlamentarios cubanos, postulados y elegidos por las Asambleas Barriales, por las organizaciones sociales en que se ha organizado Cuba, son parlamentarios corruptos al servicio de grandes corporaciones, sino todo lo contrario, son lo más humilde, honrado, y trabajador, que puede existir en la sociedad cubana.

La democracia cubana tiene todavía que recorrer un largo camino, es muy joven si se le compara con otros países, deberá con esta nueva generación que asume, innovar buscando nuevos mecanismos de transparencia y participación popular. Creo que habrá que encontrar nuevos métodos utilizando las Asambleas Barriales para que se postule y se elija al Presidente de la República y el Consejo de Estado, y que no sea potestad de la Asamblea Nacional, pero si queremos hacer una valoración critica del desempeño de la democracia cubana, que hay que hacerla y es hasta provechoso, esta tendrá que basarse en otras observaciones y no en comparaciones estúpidas, con un paradigma establecido al servicio de la burguesía global y su aparato propagandístico, léase los grandes multimedios.

 (*) Canción de Silvio Rodriguez


jueves, 19 de abril de 2018


La palabra se cumplió y eso tiene un valor muy importante, hay un nuevo presidente en Cuba, como dijo el poeta:
...¿Qué va a pagar
la sangre que la tierra absorbe?
¿qué oro que no es oro de sueños pesa así?
¿qué puede valer más?...





miércoles, 18 de abril de 2018





A los Cubanos:

Nuestra revolución está en marcha; y la utilidad de lo que se dice hoy, no se verá hasta mañana. Decir es hacer, cuando se dice a tiempo. Y honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás a que lo cumplan. Hablando entre cubanos, no hay por qué tener miedo de venerar en voz alta el día sublime, ni de convidarlos a que demuestren que no se les ha caído a tierra el corazón. Los que manchen con suspicacias o desórdenes el Diez de Octubre, no son cubanos.

El Diez de Octubre no es día de pasiones, ni de opiniones, ni pretexto de fiesta para lucimientos ridículos; sino día religioso, a donde se ha de ir como a un altar; día de cordialidad y previsión, en que los cubanos que viven por toda la tierra hablan unos con otros; día en que se preparan, con juicio y virtud, las batallas de armas que han de seguir a las batallas de pensamientos.

De todos los cubanos de Nueva York, de los acomodados y de los menesterosos, de los que trabajan en la mesa de escribir, y de los que trabajan en la mesa de torcer, de los cubanos blancos y de los cubanos negros, ha surgido, iguales todos en el entusiasmo, el deseo de conmemorar este año el Diez de Octubre. Todos los cubanos, todos los americanos, todos los amigos de la libertad quedan invitados a asistir a Hardman Hall, Calle 19 y Quinta Avenida, a las ocho de la noche, el Diez de Octubre.


José Martí
(Septiembre, 1890)


ERES UN DIVINO

Soy una deidad a tus ojos
con eso empiedras mi alma
que hay entonces, me pregunto
de la mano invisible que estruja
ese ovoide mío que late
cuando tu apareces
qué hay del leve roce que camina despavorido
dejando surcos de anhelos
espantando golondrinas hacia Tierras lejanas
que hay del deseo que se vuelve alpinista
y con el mínimo de esfuerzo
contempla allá en la arena
un amasijo desnudo de gemidos

Soy una divinidad a tus ojos
con eso enlosas mi alma
entonces
desde este pedestal donde me has colocado
le firmaré mi renuncia a los Dioses
para andar descalzo
sintiendo la fría Luna 




EN LOS CRÉDITOS

Extráñeme señora
écheme de menos
provóquese un ensueño
y póngame en su película
en un papel secundario
en un papel menor
no importa
la cámara me tomará igual
de pasada
pero estoy
eso reconforta mi alma
apareceré al final
al menos
en los créditos de sus emociones



lunes, 16 de abril de 2018


"¿POR QUE HAY TANTA ENFERMEDAD DEL BALERO?"
(Por Gonzalo Arias, publicado en PAGINA12)



Desde Montevideo
Cerca de cumplir 83 años el mes que viene y con 14 años de su vida como preso político, el senador José Pepe Mujica ya fue otra vez senador, y también ministro de Agricultura y Presidente en los gobiernos del Frente Amplio que gobierna Uruguay desde 2005. Sigue siendo un protagonista de la política, en el mundo y sobre todo desde su chacra de siempre, en las afueras de Montevideo, donde recibió a PáginaI12. 

–En la Argentina se está debatiendo actualmente la posibilidad de que se apruebe un proyecto de despenalización del aborto. Uruguay lo discutió en 2012, cuando usted era presidente. 

–Desde que el mundo es mundo, hay abortos. Cuanto más oculto y menos reconocido lo tenemos, más perjudicamos a las mujeres pobres, castigamos doblemente a las mujeres pobres. El paso a la legalización parte de este primer escalón, primero tenderle una mano social a la mujer si quiere retroceder en la decisión que tome. Si lo dejamos como un fenómeno clandestino, eso es imposible. Es decir, una atención social y psicológica de ayudarla si quiere retroceder. Creo que se terminan salvando más vidas con un procedimiento así de cara, de frente, reconociéndolo, que en el otro, al decir no, el aborto no. Pero sigue existiendo, porque somos hipócritas si no nos enteramos de que existe y que termina en una sociedad de mercado, siendo un estupendo negocio para algunos, y caro. Más claro: las mujeres que tienen la necesidad de abortar y que tienen poder económico van a resolver al problema clínicamente, bien atendidas. Las mujeres que están en el fondo de la sociedad, que tienen problemas sociales, se van a jugar la vida. Por esto nosotros decidimos. Porque no es que me gusta o no me gusta. El problema es que existe. En Uruguay, es una vieja manera de pensar.

–¿Es realismo?

–No se puede tapar lo que existe. Eso nos llevó a que en 1912 hubo un gobierno que le dio el divorcio a la mujer por su sola voluntad, que reconoció la prostitución con carnet de salud y aportes sociales. ¿Por qué, porque me gusta la prostitución? No, no, pero existe, es tan vieja como el mundo. Porque a un gobierno se le ocurra que no existe no va a dejar de existir. El alcohol lo mismo. Allá por 1915 hubo un gobierno acá que no pensó en la Ley Seca como en los Estados Unidos. No: nacionalizó la producción de alcohol de boca para garantizar que fuera un alcohol bueno. De ahí sacaba recursos para atender la salud pública, entre ellos las consecuencias del alcoholismo. Esa filosofía ha estado muy metida en Uruguay: no negar la evidencia de la realidad y tratar de organizarla lo mejor posible. Me considero un humilde heredero de esa tradición. La marihuana, ¿qué, la marihuana es una maravilla? No, es una joda, yo no creo que ninguna adicción sea buena. Si la intentamos legalizar, por lo menos tenemos un elemento de control y le damos un golpe al narcotráfico por el lado de romper el mercado. Hay una cierta armazón en todo: no negar la evidencia de la realidad y aceptándola, tratar de organizarla lo mejor que se pueda para que tenga un costo menor.

–Brasil está viviendo uno de los terremotos políticos de la región más importantes de los últimos años. ¿Qué impacto cree que puede tener en la democracia brasileña y en la región el escenario posible de que le prohíban postularse a un candidato como Lula, que podría ser electo con más de 60 por ciento?

–No lo puedo medir, pero no es la primera vez que Brasil hace dibujos de terror. Hay que recordar el suicidio de Getúlio Vargas. Curiosamente debe ser el pueblo más alegre de América Latina, un pueblo de samba, hermoso, mestizo. Si en la Argentina pasaba lo de Lula era un incendio. Daban vuelta Buenos Aires. Eso por las tradiciones que tiene el pueblo argentino. Brasil no es así, es distinto, no tiene esa tradición de luchas colectivas, de masas, de múltiples organizaciones sociales que se mueven. ¿En qué desemboca? No sé. Porque si han hecho tanta barbaridad (hay que recordar lo de Dilma y eso), no parece que tengan espíritu de detenerse así como así. De todas maneras no la van a tener fácil. Parte de la opinión a favor de Lula es la consecuencia sociológica de las reformas conservadoras que están metiendo. Lo meten a Lula en cana, pero los efectos de las reformas conservadoras los siente la gente. Y la gente se expresa políticamente. El PT, a la caída de Lula estaba hecho pelota. Y el PT sin Lula es muy poco, pero con Lula es mucho porque es un símbolo que está nucleando todo eso.

–¿Cuál es su enfoque sobre el tema de la corrupción? 

–El fenómeno de la corrupción ha golpeado por toda América latina, pero existe en el mundo entero. Pero es una cosa curiosa, porque en América Latina nos destripamos. Entre otras cosas rompemos todas las empresas. La Volkswagen, la empresa de fabricación de autos más grande del mundo, se mandó una joda de carácter sideral, no hay nadie en cana, y sigue facturando autos. Paga multas. A la banca Morgan la vacunaron con 3 mil, 4 mil millones dólares de multa. Pagan y a otra cosa. Y así sucesivamente. Nosotros destrozamos todo y una empresa (lo digo yo que, tengo una visión socializante) es también una construcción social. Si las pocas que tenemos las dejamos destrozadas, ¿a quién favorecemos? A las multinacionales de afuera. Yo preferiría no matar a la empresa porque la empresa es un esfuerzo colectivo, y una acumulación de conocimiento, de experiencia, de funcionamiento, romper eso es un disparate.

–Este fenómeno de la corrupción es interesante porque atraviesa a izquierda y a derecha por igual y hoy parece ser una preocupación de toda la sociedad. A riesgo de parecer ingenuo, ¿cómo se combate la corrupción? 

–Si se está sembrando la imagen de que triunfar en la vida es tener plata y eso es lo que estamos vendiendo como un modelo, y triunfador es el que gana mucha plata, ¿qué nos vamos a asustar de la corrupción? ¡Es una consecuencia del modelo que estamos planteando y se lo planteamos a todas las clases sociales! Y el gurí que nace en la pobreza y sale de caño, está enfermo de lo mismo. Y el burócrata que tiene un puesto importante en el Estado está enfermo también de lo mismo. Es una consecuencia de esta cultura, no hay que asustarse. Entonces, recogemos lo que sembramos. Ahora bien, no sembramos una sociedad de santos, no nos preocupamos por una sociedad solidaria. Tácitamente nos preocupamos por una sociedad de “Hacé la tuya, y mirá que con eso vas a hacer más feliz”. Acá hay un problema de filosofía de la vida. 

–¿Cuál sería?

–El capitalismo necesita que estemos ambicionando, queriendo, comprando cosas nuevas y deseando. Generar deseos. Paralelamente a esto tenés que hacerte esta pregunta: ¿por qué hay tantos psiquiatras? ¿Por qué tanta enfermedad del balero? Parece que entramos en el siglo de las enfermedades neuronales, lo que está demostrando que algo anda mal. “Pobre es el que necesita mucho” es la vieja definición de Séneca. O la definición de los aymara: “Pobre es el que no tiene comunidad, el que está condenado a estar rodeado de soledad.” Este ideal de vida que significa comprar más que está planteado, y que el éxito depende de la riqueza, no tiene fin y quedan por el camino los afectos, porque para cultivar los afectos se necesita tiempo.

–¿Por qué usted habla cada vez más del tiempo?

–Las relaciones personales necesitan tiempo. Los afectos (porque el ser humano es muy emotivo: primero sentimos, después pensamos) necesitan tiempo. Pero si el tiempo de nuestra vida se gasta en la lucha por tener dinero para pagar las deudas que tenemos, ¿qué tiempo tenemos para nuestros afectos? “Yo no quiero que a mi hijo le falte nada”, ¡pero le faltás vos, que no tenés tiempo jamás de salir con tu hijo! ¿Qué querés, sustituir los afectos con juguetes? Las cosas no van por ahí. Porque las cosas inertes no emocionan. Las emociones son consecuencia de las cosas vivas. Esto es tan elemental que tácitamente todo el sistema nos lleva por un camino que es muy contrario a nuestro sentir. En realidad cuando comprás, no comprás con plata. Comprás con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Ojo, yo no hago apología del atorrantismo. Toda cosa viva tiene necesidades materiales y si tienes necesidades materiales, hay que trabajar para enfrentarlas, y el que no trabaja está viviendo a costilla de alguno que trabaja. Pero la vida no es solo trabajar. Acá hay un concepto de límite que nos hace perder esta civilización. Hay un tiempo para trabajar. Pero la vida no se hizo solo para trabajar. La vida tiene sentido para vivirla porque es lo único que se nos va. Gasto tiempo para tener plata para comprar. Pero no puedo ir al supermercado a comprar tiempo de vida. Por eso el concepto de límite, el viejo concepto griego, “nada en demasía” es parte de defender la libertad. Porque, ¿cuándo sos libre? Cuando estás sometido a la ley de la necesidad no sos libre. Sos libre cuando tenés tiempo que lo usás en lo que a ti te gusta y a ti te motiva. 

–Quiere decir que la cultura del consumismo fue más arrolladora que la comunicación de una cultura?

–¡Por supuesto! La otra es de la academia. Es la que podemos decir en el devenir. Pero la cultura consumista golpea todos los días en el seno de los hogares, de la mañana a la noche y prácticamente estamos inmersos. Y eso es funcional al sistema. El sistema necesita que estemos debiendo, que tengamos cuotas que pagar. Y necesita que andemos desesperados porque no nos alcanza y cada vez tenemos que comprar más, porque somos agentes de mercado. Y los economistas se agarran la cabeza si no marcha ese mercado interno. Pero esto tiene una onda, tampoco la derecha la va a satisfacer, la va a explotar. Ya vendrá el reflujo, es inevitable. Yo creo que es pendular, y si tuviera que esquematizarlo hay tiempos que parece que son más bien de acumulación, y tiempos donde la prioridad la tiene el reparto: ninguno son definitivos ni eternos. El gran problema que tenemos los latinoamericanos es que por llegar tarde a la fiesta del capitalismo, tenemos las venas abiertas. Es decir, buena parte de nuestros períodos de eventual prosperidad, se nos va para afuera porque necesitamos recurrir a la inversión directa extranjera, después tenemos que pagar la amortización y la ganancia, aparte de los desequilibrios que se nos pueden dar en el comercio. Tenemos poca capacidad de generar ahorro con el esfuerzo propio porque estamos prisioneros de nuestra propia cultura y esa cultura nos hace también como países, eternamente demandantes. Sin darnos cuenta queremos vivir como el primer mundo, estamos como admirando el consumo del primer mundo, pero no somos. Porque ellos acumularon mucho, saqueando África, saqueando a la India. Hay una historia, 200 años atrás nosotros estuvimos ahí en el pelotón de los saqueados.

–¿Hay una crisis de sucesión de los líderes fuertes?

–Los hombres trascendentes son muy importantes pero a la larga no pueden sustituir a las formaciones políticas. Si uno tiene la humildad estratégica de reconocer que vamos pasando, que la lucha es eterna y permanente, y que es en el fondo por mejorar la civilización humana, no solo por una cuota de poder, se da cuenta que tiene que contribuir a crear la rueda de la historia y esos son colectivos que quedan luego de nosotros. El mejor dirigente no es el que hace más, o el que ladra más, o el que tiene el letrero más grande, o marquesina, o aplausos, o reconocimiento. No: el mejor dirigente es el que deja una barra que lo suplante con ventaja, porque la vida se nos va y las causas quedan, y el camino queda. Porque la lucha no es ni siquiera coyuntural, la lucha es el camino eterno de la vida. 

–¿Produzca un triunfo o produzca un fracaso?

–Nunca hay un triunfo total, porque tampoco nunca hay una derrota total. Y porque además antropológicamente somos gregarios. Solos somos insignificantes, por poderosos que nos parezca que somos. Hay que detenerse un poco en las consecuencias de ser gregario. La construcción de la civilización humana es la herencia más grande que recibimos cuando nacemos. Desde aquellos que descubrieron el fuego y la rueda, hasta los que han descubierto la biología molecular. Cuando nacemos recibimos sin darnos cuenta la herencia de ese formidable esfuerzo intergeneracional. Quiere decir que lo que se ha acumulado es la destilación de generaciones que nos llega a nosotros y eso es construcción colectiva. ¿Eso va en contra del individuo? No, es lo que ampara al individuo. Lo colectivo es lo único que permite que el individuo no esté en soledad y enfrente a la vida con otras posibilidades. En el derecho antiguo, en las tradiciones antiguas, después de la pena de muerte, la pena más rigurosa era que te expulsaran de la comunidad porque tenías que salir a vivir en un mundo feroz, sin respaldo colectivo. Esta etapa de la civilización trata de atomizarnos. Vivimos en la megalópolis, a veces en un bloque de apartamentos donde ni nos saludamos con los vecinos. Es el imperio de la soledad en el medio de la multitud. Porque cuanto más solos estemos, más manejables somos. Uno tiende a creer que somos nosotros, que “he logrado esto por mi esfuerzo personal”... No quiere decir que el esfuerzo personal no tenga importancia, claro que la tiene, la tiene siempre que esté el cosmos colectivo que nos rodea. Yo tengo compañeros en pila, pero si me da un ataque cardíaco, preciso un cardiólogo, y eso me lo da la sociedad. Si salgo con la Fusca y se me rompe, tendré amigos pero necesito un mecánico que lo entienda. Todo eso es la sociedad. No podríamos vivir sin eso. Pero sin embargo esto lo olvidamos. Esto es tan elemental que rompe los ojos. Por eso hay que construir cuestiones colectivas. Pero también hay otra cosa: cambiar el mundo no es changa eh, tiene algunos inconvenientes, y a veces nos han costado caro. Pero es como una avenida que pasan autos, y autos van y vienen y es un loquero. No podemos evitar que pasen autos, pero tenemos que aprender a cruzar la avenida sin que los autos nos pisen. La avenida es la vida. El cruce es el grado de independencia que tenemos acá. Si tenemos conciencia, la lucha es por que esta sociedad demandante no nos lleve del hocico.  Porque creo, y este es un problema que tiene que incorporar la izquierda (o eso que llamamos izquierda, que llamamos progresismo, llamémosle como quieran): no alcanza con el desarrollo económico. Hay que entrarse a preocupar por la felicidad humana, porque esta vida se nos va.  

–En 2016 usted señaló que “si a la izquierda le toca perder terreno, que lo pierda y aprenda” En este marco, ¿cuáles cree que son las “lecciones” que la izquierda tiene que aprender en el proceso político que viene?

–El duelo derecha-izquierda compone la historia humana, es un devenir constante. La forma que toma es contemporánea, pero es la cara eterna de la humanidad ese duelo. Triunfar en la vida no es llegar a un objetivo. Triunfar en la vida es levantarse y es volver a empezar cada vez que uno cae. Entonces, si la lucha es continua, tiene que ser colectiva porque solo lo colectivo se hereda. Pero además, los errores y la falta de humildad de creernos tan soberbios de creer que tenemos la verdad absoluta revelada y que somos absolutamente imprescindibles, y perdemos capacidad de negociación entre nosotros mismos y nos atomizamos. La gente de izquierda tiende a dividirse por ideas y la gente de derecha tiende a juntarse por intereses. La gente de izquierda es demasiado poética, la otra es demasiado realista. Para enfrentar eso hay que juntarse, colectivos grandes. Para lograr colectivos grandes, hay que aprender a transar con las diferencias y lograr puntos medios. Pero somos frecuentemente, tan soberbiamente intelectuales que dejamos por el camino a todos los que dijeron y queremos cosas cuadraditas, perfectas que solo están en el esquema de nuestra cabeza. La vida no es así. Y reventamos las fuerzas que pueden servir para enfrentar los desafíos que nos pone la grosa unidad de la derecha (que tiene sus contradicciones y a patadas también), pero tiene un instinto superior porque tiene intereses que custodiar. Creo que ha sido una constante. 

–Hay un concepto que usted repite. Se lo cito: “Inventamos la república con la idea de que los hombres somos iguales, por lo menos ante la ley”.

–Todos sabemos que hay algunos que son mucho más iguales que otros. El que tiene mucha guita tiene abogados mucho mejores. Pero igual es una afirmación de principios que hay que defenderla. Debiera ser un camino ideal por el cual luchar. Los defectos que tiene no quieren decir que tengamos que volver al absolutismo. No merece ser despreciado, hay que defenderlo. Pero me parece que los que rengueamos por la parte izquierda o los que tenemos sentimientos solidarios no debiéramos desligar nunca nuestra forma de vivir y vivir como viven la mayoría de nuestro pueblo y no como viven las minorías privilegiadas.

–¿Cómo sería en la práctica?

–La izquierda tiene que cultivar una conducta. A la mesa ubérrima a la que nos invitan los señores por urbanismo a veces tenemos que concurrir y sentarnos, pero no es nuestra mesa. Nuestra mesa es la mesa común y corriente del pueblo común y corriente. Hay que vivir como se piensa, porque de lo contrario terminamos pensando como vivimos. La izquierda del futuro debe defender eso y debe preocuparse de esto. Yo no puedo cambiar la realidad de muchísima gente que está muy jodida, y si no lo puedo hacer, tengo que vivir a tono como vive la mayoría de la gente de mi sociedad. Porque eso es la República, eso es el republicanismo. Entonces yo he dicho, a los que les guste mucho la plata hay que correrlos de la política. En la política hay que buscar gente que viva con sencillez, con sobriedad. No quiero usar nunca más la palabra austeridad porque dejan a la gente sin laburo y a eso le llaman austeridad. Muy frecuentemente se pierde esa frontera. Y cuando sos referente no podés cometer esos errores porque el hombre de la calle ve esas cosas. Y si perdemos la confianza de la gente que defendemos, somos unos impostores. No creo que haya que ser monjes cartujos, no, pero hay que vivir como el pelotón de la sociedad, como la inmensa mayoría. Y ser coherente con un discurso que apunte a la igualdad, a la distribución, a la equidad, y que no puede solucionar todos los problemas, pero que los tiene que expresar. Yo creo que frecuentemente la izquierda en América Latina se equivocó en ese camino. Te tienden la alfombra roja, te ponen la corneta, te ponen toda una serie de instituciones que vienen del feudalismo, te las meten en los gobiernos, y creo que eso es una trampa. Soy desconfiado viejo, allá por la época de Nikita Jrushchov fui a la Unión Soviética y me llevaron a un hotel. Había unas alfombras que me hacían cosquillas en los tobillos y yo me hago la pregunta:“¿Para qué hicieron un hotel con este lujo en una revolución proletaria?” Ya no me gustó. Y empecé a mirar y me di cuenta que empezaba a haber una clase acomodada. Guarda: la forma de vivir también tiene que ver con lo que terminás pensando. Pero además esto se toca con la libertad: si no andás en la vida liviano de equipaje, tenés que preocuparte después de una cantidad de cosas materiales. Todo es complicado y difícil. Muchos sirvientes, que te afanan esto o lo otro... Dejá, si se puede vivir con enorme sencillez tranquilo. La sobriedad y la sencillez en el fondo son una terrible comodidad.


viernes, 13 de abril de 2018

DAZED

Si me encaramo a la aurora
es posible hoy
que llegue la sombra presto
pero siempre hay consuelo
un Ángel canta
abarrotado de armónicas
complaciente
eficaz en hacer a un hombre vetusto
con alma estampada de asombro
un Dios de Epicuro
al menos,
por un instante




"La música brota solo del corazón y al corazón se dirige; la música es amor. Su hermana es la poesía y su madre, el sufrimiento" 
(Sergei Rachmaninoff)



jueves, 12 de abril de 2018


CONSTELACIONES

(Por: Carlos Rivero, Publicado y leído en La Trinchera, Tomado del número 15 de la revista Upsalón, http://www.desdetutrinchera.com/blog/ )


 (A mi profesora Alina Gutiérrez con gratitud y admiración.)


La primera metáfora es el pensamiento mismo. La fatalidad de que cualquier cosa deba, no solamente ser expresada, sino también concebida en términos de otra cosa, permite vislumbrar que la metáfora posee un valor que no se restringe al uso estético o retórico[1]Nos apropiamos de las nuevas costumbres en función de juzgarlas a partir de las costumbres precedentes. Muchos son los caminos que se abren a cada instante en virtud del carácter metafórico de nuestra percepción y nuestros recuerdos. Así, porque es posible resucitar la elegancia con algún verso memorable de Virgilio, porque una sinfonía de Beethoven es suficiente para vestir a la fuerza de música, porque El éxtasis de Santa Teresa de Bernini conforma al unísono, carne y sepulcro marmóreo del deseo místico; porque la belleza adivinó el modo de esconderse para no fulminarnos, es que existe la metáfora. Del mismo modo que Zeus cambiaba de apariencia para seducir a sus amantes, así también unas palabras se transmutan en otras para llamar la atención sobre un aspecto en particular de su ser. La fortuna de Sémele parece una alegoría elocuente de lo que nos sucedería si la realidad se nos presentara tal cual es, en todo su esplendor y sin filtro alguno de la percepción, el lenguaje o la imaginación.

Como ninguna de nuestras experiencias acontece de manera aislada y abstracta, es posible acceder mentalmente a ellas y expresarlas, en términos de otras experiencias contiguas. A veces deshacemos los claros límites de algunas nociones, para poder arrojar su luz sobre otras que nos parecen más oscuras. Si una imagen es capaz de suscitar una impresión, si un olor es suficiente para evocar un recuerdo, si un sonido es eficaz para expresar un sentimiento; es porque en la mente la correspondencia entre ellos ya ha sido conformada con anterioridad. La música no es en sí misma triste o alegre, enérgica o débil, vulgar o solemne. Su expresividad no depende de una analogía entre las cosas mismas, por ejemplo, entre la tristeza y los tonos menores; sino de una analogía de los modos mediante los cuales nos apropiamos de las experiencias sonoras y los sentimientos, una analogía que creamos de manera implícita y por hábito, una tradición taciturna que heredamos de nuestros padres y debemos a nuestros hijos.

Tenemos por naturaleza un gran silencio de representaciones que puede ser abatido por la locuacidad de las metáforas hechas o tópicos. Así pues, expresamos el conocimiento y la bondad en condiciones de luz; la ignorancia y la maldad en condiciones de tinieblas; el tiempo en términos de espacio, la vida y la muerte en términos de vigilia o de sueño. Los lugares comunes no son sino la necrópolis de la metáfora, un indicador de que, a causa del hábito, la vía de acceso de una idea a otra se ha vuelto estable, y por tanto, la asociación de un pensamiento a otro se ha vuelto automática e irreflexiva.

Cada asunto tiene un criterio distinto de él mismo, mediante el cual lo interpretamos. La forma en la cual se articula la relación con dicho criterio de interpretación puede ser variable. En virtud de las conformaciones metafóricas de nuestra percepción, la vía de acceso hacia un recuerdo de la infancia puede ser algo tan arbitrario como el olor de una flor silvestre. Del mismo modo, la vía de acceso a la representación de una rosa puede ser la arbitraria sucesión de sonidos r o s a. La unidad del signo lingüístico necesita que “el signar” obedezca a una operación natural de la mente.

¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta.[2]

La escritura se imaginó como signo de la memoria. El sistema de escritura que ideó Ts’ang-Chieh, el secretario de un emperador chino cerca de 4000 antes de Cristo, se inspiró al observar las improntas de los pájaros y  las sombras de los árboles. Del mismo modo que los animales podían dejar sus huellas para ser hallados en el vasto bosque, los pensamientos podían dejar rastros de caracteres para ser localizados en la vasta memoria. Ts’ang-Chieh hizo su descubrimiento a través de una analogía, o lo que es lo mismo, a través de una metáfora proporcional de cuatro términos.

El ideograma chino para “atardecer” es una epífora[3], esto es, un compuesto expresado a partir de la superposición del pictograma sol al pictograma árbol, según el modo en que la escritura representa al atardecer, ese acontecimiento se concibe sensible e intuitivamente, como la sombra que proyecta la luz del sol sobre el árbol. Epíforas también son aquellas metáforas que permiten reconocer lo abstracto por medio de la acumulación de atributos más concretos.

El llamado tránsito del mythos al logos, solo pudo efectuarse cuando lo más abstracto fue expresado según las acumulaciones de las nociones más concretas. Platón utilizó algo tan concreto y común como es el caso de una caverna, para representar algo tan abstracto e inaccesible para la mayoría de sus contemporáneos, como es su teoría de las formas. No solamente la obra de Platón, sino la mayor parte de las obras de los filósofos clásicos está plagada de metáforas y alegorías. El pensamiento filosófico abstracto solo pudo nacer en el seno del pensamiento poético intuitivo. La isla de la filosofía emergió del misterioso y extenso mar de la poesía.

Heráclito fue el poeta que cantó al río que fue el espejo del tiempo: así legitimó la noción supuesta de que el tiempo fluye o transcurre de forma sucesiva. Parménides reconoció haber sido iniciado en la sabiduría por una diosa de la palabra, y representó al ser como un círculo para poner en relieve sus atributos de plenitud y perfección. Zenón invocó a Aquiles para desafiar en una carrera a la irracionalidad del movimiento. Lucrecio endulzó con su poesía la amarga doctrina de Epicuro, cuya metáfora del átomo acarreó la indiferencia de los dioses y la mortalidad del alma. Platón expresó las apariencias en términos de sombras y el cuerpo en términos de cárcel para el alma. Pitágoras descubrió la música que resuena detrás de los números.

Los griegos conquistaron la filosofía al mismo ritmo en que fueron conquistando el lenguaje para la filosofía. No se podía desarrollar un pensamiento abstracto si no había un lenguaje abstracto mediante el cual fuera posible tener acceso a él. La palabra que designaba una idea filosófica, tenía para ellos una vitalidad que nosotros, los herederos de la tradición, casi no podemos experimentar. Crearon una metáfora griega para referir una experiencia griega, como puede hacerse patente mediante el estudio de sus etimologías. Dicho análisis refleja el carácter indispensable de la metáfora que tiene su causa en la imposibilidad de socializar lo espiritual si no es por la transferencia de palabras que originariamente tuvieron un sentido material. La idea resultante de una metáfora llama la atención sobre una realidad más abstracta que los términos que convinieron para engendrarla.

El hombre, háyalo querido o no, fue forzado a hablar metafóricamente, y esto no porque no hubiese podido frenar su fantasía, sino más bien porque debió esforzarse al extremo para encontrar la expresión adecuada a las necesidades siempre crecientes de su espíritu.[4]

Como es sabido, los primeros filósofos describieron los principios de la Naturaleza con metáforas materiales como el fuego, el aire o el agua. El fuego, por solo citar un ejemplo, era la manera concreta de expresar la idea abstracta de la unidad de contrarios, la unidad entre un principio de construcción y un principio de destrucción, ambos coexistentes en el mismo elemento que se enciende o se apaga según proporciones. Un filósofo olvidado, Friedrich Adolf Trendelenburg, en su Organische Weltanschauung, explica el nacimiento de la lógica aristotélica como resultado de un análisis de la gramática de la lengua griega, y relaciona a cada categoría lógica con un sustrato gramatical correspondiente.

El mismo Aristóteles, al presentar la genealogía de la Poética, sitúa al concepto de mímesis como el instrumento de donde emana el poiema en su sentido amplio[5]. Dicho concepto lo identifica como una contemplación por semejanza o comparación. Y luego, advirtió que el símil era solo una forma ampliada de la metáfora[6], lo cual llama mucho la atención, no solo porque fue convención en la tradición retórica posterior subordinar la metáfora a la comparación[7]; sino porque la metáfora parece poseer para él, una función primigenia en el espíritu, de donde se extrae la materia prima para la disposición mimética o representación. La metáfora no es una comparación abreviada, sino todo lo contrario, la comparación es una metáfora desarrollada.[8] Si la comparación se considera como una explicación de la metáfora, y la metáfora como un conato poético del espíritu, la cuestión pendiente a responder escapa de los límites de la poética hacia los umbrales de la gnoseología: ¿La metáfora muestra una relación preexistente en las cosas o es capaz de crear esas relaciones a partir de su fuerza poética?

Según Aristóteles, el símil parece ser más lento, más evidente al entendimiento, la metáfora más rápida, más evidente a la intuición y a los sentidos. Si  reparamos en algo nuevo, lo hacemos equivalente a algo conocido mediante una metáfora perceptiva. Digo equivalente, porque el debate sobre si la metáfora aclara o ensombrece al Ser es tan antiguo como estéril, porque no es un resultado que dependa de las teorías poéticas, sino de las teorías ontológicas más influyentes, a saber las de Aristóteles y Platón. Para el último, el Ser es profanado por el lenguaje y los artificios de los poetas, y la metáfora sería un disfraz o una sombra, una mediadora entre el ser y nosotros.  Para Aristóteles, en cambio, el Ser es lo más abstracto y general, de modo que no puede ser definido, porque para eso sería necesario una categoría más general que lo comprenda, por tanto, solo puede ser expresado de múltiples formas[9]. El disfraz del Ser no solo resulta ineludible para Aristóteles, sino que constituye también la única vía de acceso a su plenitud.

La metáfora abre una relación natural y fulminante con nuestro espíritu. Es un relámpago que enciende un pedazo abigarrado de paisaje y deja el resto a oscuras, es el juego de luces en un cuadro de Rembrandt, es un soplo de vitalidad al mismo tiempo que un hálito mortecino. La metáfora no dice el ser ni lo oculta, no lo revela pero tampoco lo encubre. La relación que ella establece no es de referencia sino de sentido, no es de un qué sino de un cómo, no es de acuerdo a las verdades de las cosas, sino de acuerdo a los criterios mediante los cuales nos apropiamos de ellas. ¿Cómo podría decirse qué es lo que alumbra la metáfora, si ni siquiera la luz podría conocer lo que ella misma alumbra?

Sin embargo, la fuerza de la metáfora no solo restringe su actividad sobre la conformación de un pensamiento lógico o filosófico. Tal como demuestra George Lakoff, el sentido común y la vida cotidiana están plagados de metáforas que se han lexicalizado y asumido como nociones independientes, en lugar de una mixtura de nociones. Aquí citaré solo algunos ejemplos:

1-Un argumento es una construcción: porque se pueden derrumbar, porque debe tener pilares fijos, una estructura sólida, porque deben estar basados en algo firme o porque podemos refugiarnos en ellos. Una noción que pertenece al campo del discurso, aparece aquí en el campo de la arquitectura.

2-La vida o el discurso son un tejido: así tenemos frases como “Perder el hilo o seguir el hilo de la conversación”, “no poder hilvanar las ideas”, “no poder concatenar las ideas”, “urdir una mentira”. También pudiera agregarse la propia etimología de textum (tegere=tejer) o el imaginario de las parcas fieras que fabrican, tensan y cortan el hilo de la vida.

3- Metáforas orientacionales: Arriba es bueno y abajo es malo. Feliz es arriba, abajo es triste.  De estas metáforas se pueden citar muchísimos ejemplos: “Levantar el ánimo o la moral”, “caer enfermo o caer en coma”, “estar deprimido (etimológicamente presionado)”, “estar en alza o en baja”, “tener el control sobre algo,” “estar bajo el control de algo”.
4-Una discusión es una guerra. En este sentido se pueden citar las etimologías de “polémica” o de “estrategia”, acaso frases como “hacer las paces”, “defender o atacar posiciones”, “tener un punto débil”.

5-El tiempo es espacio. Está metáfora es quizá la de raíces más profundas, ya que parecería ir contra el sentido común afirmar que un sintagma tan literal como “el próximo viernes” es una metáfora. Representamos el tiempo como una línea recta en el espacio y eso permite afirmar que el pasado está detrás y el futuro delante, cuando las dos nociones no están conectadas por naturaleza, puesto que se puede suceder en el tiempo y retroceder en el espacio sin implicar contradicción alguna.

Lo que llama la atención de esta influencia sutil de la metáfora en nuestra vida cotidiana es el hecho de que no se limita solo al lenguaje, sino que determina de manera significativa en nuestras actitudes y nuestras decisiones. Comprender una discusión como una guerra significa experimentarla como una guerra. El lenguaje de la discusión no es ni poético, ni imaginativo, ni retórico; sino literal[10]. El precio de que la metáfora potencie la fuerza de sus términos (en este caso lo que hay de bélico en una discusión), implica que perderá la oportunidad de resaltar aspectos de la discusión que podrían ser provechosos como el consenso, la armonía, la estética o el intercambio. En el caso citado arriba sobre la representación espacial del tiempo, se pueden acarrear implicaciones psicológicas cuyo impacto puede configurar nuestra forma de razonar. Por ejemplo, las dos formas espaciales de representación del tiempo (como círculo o como línea recta), determina nuestros únicos dos criterios de razonamiento y justificación causal: como círculo vicioso o como regreso al infinito.

Permítaseme usar una metáfora astrológica para presentar lo que pueda parecer abstracto de una manera sensible e intuitiva. No es del todo una osadía mezclar el registro semántico del discurso con el registro semántico de los astros, porque el castellano ya tiene una bella etimología que cambió la mirada. La palabra considerar (cum sidera, estar acorde a las estrellas) debió haber impresionado más a quien creó la metáfora y vivenció su etimología, que a quien la repite irreflexivamente. Las palabras tienen la fuerza del mar pero la memoria del viento, y las metáforas que alguna vez brillaron como figuras en el firmamento, luego fueron anuladas por el uso y la costumbre.

En el cielo de las palabras, los significados colisionan y producen chispas fosforescentes, por un tiempo tan prolongado como le permita su grado de extrañeza y singularidad. Las palabras ambulan como las estrellas, crean la impresión de lentitud y levedad sobre el cielo. Pero bruscamente pueden chocar entre ellas y rutilar arborescencias irisadas o cruzar nuestra mirada como una epifanía súbita de estela luminosa. Sin embargo, en este ejemplo, las metáforas no son las estrellas sino las imágenes que ellas proyectan sobre el cielo: las constelaciones.

A quien le sean ajenas las figuras celestes habituales de las Pléyades, La lira o El cisne; la noche le parecerá, como dijo el poeta, un monstruo de mil ojos. El primer orden sobre el cielo desconocido serán las figuras que la vista advierta, y justo en ese esfuerzo por ordenar la experiencia visual, justo en esa lucha contra la pereza y la pasividad imaginativa, emana la actividad poética, emana la metáfora. Compárese el cielo nocturno, tal como hemos aprendido a conocerlo, con el lenguaje y el pensamiento que heredamos por tradición cultural. Y compárese también, al cielo nocturno desconocido, a ese monstruo de mil ojos, con la infancia del lenguaje y del pensamiento. Como el ingenuo que concibe una discusión en términos de guerra, y solo puede experimentar “batallas verbales”; del mismo modo, el ingenuo que mira al cielo nocturno, cree estar viendo figuras fijas en un gran manto que se mueve. Jamás sospechará que se mueve aquello fijo que lo soporta, ni sospechará que las estrellas viajan a grandes velocidades por el firmamento, ni que las figuras que ellas forman pueden ser descompuestas en otras figuras.

A quien haya sido ilustrado en la astronomía y reconozca las constelaciones en el cielo, le costará mucho esfuerzo desautomatizar las antiguas figuras y formar las suyas propias, aunque esté al tanto de su carácter convencional y arbitrario. La línea entre Betelgeuse, Rígel y Bellatrix ha sido imaginada; sin embargo no se puede evitar reconocerla de manera más inmediata que las líneas que se puedan crear sobre algunas estrellas al azar. Así pues, la línea entre el amor, la heterosexualidad y la monogamia, es una línea arbitraria y socialmente construida, una constelación automática; sin embargo ese conocimiento no es suficiente para emanciparnos de la costumbre y la tradición.

Las estrellas nos menosprecian como los dioses de Epicuro, sin sospechar acaso que pintamos sobre ellas combinaciones y figuras mágicas. El brillo sideral que conmueve los ojos, pudo haber marchitado tantos años en su viaje por el universo. Las metáforas pueden haber muerto durante su largo curso a través de la lengua, y aunque su brillo no pueda fascinarnos, al menos nos desnuda la noche bárbara y nos guía.

La poesía no es sino el medio por el cual esas imágenes y esas conexiones se ponen de manifiesto, brotan ligeras de la imaginación y se endurecen durante el paso del tiempo, hasta convertirse en nociones sólidas y graves, casi marmóreas. El mito cuenta que Pigmalión, habiendo tallado la estatua de una mujer hermosa, se enamoró tanto de esa imagen, que fue necesario un regalo de Afrodita para calmar su obsesión: Tentatum mollescit ebur, positoque rigore subsidit digitis[11]. Catulo modeló esos llamados “amores tóxicos” con la estatua de Lesbia. El amor de Petrarca por Laura volvió arte un sentimiento, del mismo modo que el amor de Apolo por Dafne devino en laurel. Dante hizo posible a muchas donnas beatificadoras con su representación de Beatriz. Wether dejó de ser imaginación de Goethe cuando comenzó una larga moda de fracs azules y camisas amarillas, o cuando se suicidó el primero de una larga lista de lectores conmovidos. Fortis imaginatio generat casum[12], dicen los sabios antiguos.

La poesía habla de manera sensible sobre lo ideal, mientras la filosofía habla de manera ideal sobre lo sensible. La imagen es esencial a la poesía porque ella crea el mundo poético, porque crea ese imposible verosímil que Aristóteles comentó en su Poética. La imagen es el núcleo de lo que llamamos ficción. Los poetas hacen posible ciertas visiones del mundo a partir de hacer visibles ciertas imágenes mediante las cuales compararlo y por tanto comprenderlo. El heterogéneo mundo de las cosas deviene unidad de imágenes en virtud del acto poético.

Épica, dramática o lírica, condensada en una frase o desenvuelta en mil páginas, toda imagen acerca o acopla realidades opuestas, indiferentes o alejadas entre sí. Esto es, somete a unidad la pluralidad de lo real.[13]

No es ni el filósofo ni el científico, sino el poeta quien crea los valores en el mundo. Nunca prestamos más atención a las reflexiones que a las vivencias. No damos crédito a los razonamientos justamente porque son presentados como razonamientos. Hacen mucho ruido, son extravagantes y muy poco razonables, llaman demasiado la atención sobre que vienen a cambiarnos la vida y por eso tendemos a defendernos y a dudar de ellos. Sin embargo el poeta es sutil, silencioso y escurridizo. Repta por las rendijas de nuestros recelos y prejuicios: así logra desarmarnos. No queremos defendernos contra ellos porque no nos dicen cómo tenemos que vivir, sino que lo insinúan de una manera tan astuta que nos produce la impresión de que hemos arribado a tal decisión por nuestro propio genio y voluntad.  La representación del carácter trágico de la vida es más locuaz en los escenarios de Atenas que en un volumen de Schopenhauer o de Unamuno. El poeta presenta vivencias, ataca a la sensibilidad y la intuición, presentan los modos en los cuales son los caracteres y los modos en que son posibles los acontecimientos. Homero forjó las cualidades de los griegos sin usar siquiera un silogismo.

Así pues, el imperio del poeta obedece a su fantasía. Lo que pueda oscurecer o hacer visible con las metáforas, determina la fuerza y el alcance en la creación de valores. Es posible hacer cosas con palabras solo cuando el lenguaje no ha perdido su efecto mágico sobre el pensamiento, solo cuando las metáforas revelan esas correspondances qui chantent les transports de l´espirit et des sens[14].  La metáfora intelectualiza los sentidos al mismo tiempo que sensibiliza el intelecto. Ellas han creado ese bosque de símbolos que nos observan con miradas familiares y hacen posible que los colores, los perfumes y los sonidos se respondan.

Aun cuando las palabras regresen a su silencio cotidiano, conservarán su material inflamable, prestas a calcinar la realidad ante el menor roce con la fantasía. Las constelaciones no desaparecen cuando llega el día ni las metáforas desaparecen cuando llega el uso irreflexivo, ambas solo pueden ocultarse ¿Dónde, pues, podría esconderse un destello, sino en una claridad más poderosa?

El intelecto es apenas una silueta que dura después de que la luz de la imaginación se ha consumido tras el paisaje de la conciencia. Bienaventurados aquellos cuya imaginación les avasalla y, sin embargo, alcanzan a escuchar tras la agonía, el eco sofocado de un pensamiento.

[1] Llamo metáfora a la facultad del pensamiento de mostrar conexiones entre al menos dos términos, de modo que la traslación de sentido sea posible solo en la medida en que, con cada conexión establecida, se fijen también los distintos modos de acceso entre dichos términos. De aquí se sigue que tanto la comparación (símil), como la analogía, la metonimia, la epífora o cualquier recurso traslaticio de sentido, se deben concebir como modos particulares en los cuales se configuran tales conexiones.
[2] Nietzsche, Friedrich: Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral, p 21.
[3] Tal y como lo indica su etimología, la epífora debe asociarse a la acumulación y a la superposición de géneros y especies, no restringirse solo a una figura de sintaxis.
[4] Cassirer, Ernst: Mito y Lenguaje, p 92.
[5] «En total, dos parecen haber sido las causas especiales del origen de la poesía, y ambas naturales: primero, ya desde niños es connatural a los hombres reproducir imitativamente; y en esto se distingue de los demás animales en que es muy más imitador el hombre que todos ellos y hace sus primeros pasos en el aprendizaje mediante imitación; segundo, en que todos se complacen en las reproducciones imitativas»
[6] Consúltese Ricoeur, Paul: La metáfora viva, p 43. Editorial Trotta. Madrid, 2001. Allí se pueden hallar al menos seis referencias a citas de Aristóteles, donde este subordina el símil a la metáfora.
[7] «In totum autem metaphora brevior est similitudo». Quintiliano: De Institutione Oratoria. Libri 12, VIII 6,8-9.
[8]«Así se puede advertir en el capítulo décimo del libro tercero de la Retórica: La comparación es, como hemos dicho antes, una metáfora que solo se diferencia por el modo de presentación; también es menos grata, por ser expresión demasiado larga; además, no se limita a decir esto es aquello; tampoco colma los deseos de búsqueda del espíritu». Aristóteles: Retórica, p 272. Alianza editorial Madrid, 2012.
[9] Τό όν λέγεται πόλλαχwς. Aristóteles: Metafísica, Libro Z, 1. Franz Brentano dedicó uno de sus libros más famosos a este asunto: Las múltiples significaciones del Ser en Aristóteles.
[10] Lakoff, George: Metáforas de la vida cotidiana, p 41.
[11]  Toca el marfil, y este, abandonando su dureza natural, se ablanda y cede bajo la presión de sus dedos. Ovidio, Metamorfosis, X, 283.
[12] La fuerte imaginación produce el hecho.
[13] Paz, Octavio: el arco y la lira, p 36.
[14] Las correspondencias que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos. El verso de Baudelaire ha sido tenuemente modificado en función del interés de la frase.