¿UNA ALTERNATIVA?
(22 de julio de 2025)
Vivo en el Capitalismo, eso ya lo sé, al menos
desde hace 24 años, 9 meses, 5 días, cuando escribo esto, y 14 horas. Sabia en
que boca del lobo me metía, acá las reglas del juego son “sálvese quien pueda”
y, sobre todo, si ahora tenemos a alguien en el gobierno que grita a todo
pulmón “la justicia social es una aberración”. Me crie y me forme como persona,
con ideas comunistas, ahora que está de “moda” decir a viva voz, “soy de
derecha, ¿y qué?, y los “zurditos” que en este país están mal visto desde el
ejecutivo de la nación (para ser suave en la expresión), no vendría mal, dejar
claro abiertamente desde el principio, desde que ideas uno parte al escribir.
Por supuesto, que para muchos “me lavaron el cerebro”, pero les digo, que
después que me “lo ensuciaron” en este otro lado del Mundo, hubo un tufillo en
el cerebro (pensando sería mejor decir), que me llevo a volver a usar el mismo
champú.
¿La verdad?, nunca fui un defensor a ultranza
del “socialismo real”, que se construía no solo en Cuba, sino en la extinta
URSS, donde estudié, aquellas experiencias daban mucho al ser-trabajador, que
durante siglos poco y nada recibió, los cambios en los derechos fueron
abismales y en el caso de Cuba, el solo hecho de lograr por primera vez la
independencia soñada, educación y salud para todos, ya como hechos históricos
alternativos, valían la pena. Ahora bien, como toda experiencia humana, estaban
llenas de errores y en el caso de la URSS, con un Stalin a la cabeza, de
atrocidades.
No soy un teórico, estudioso de los temas
filosóficos, soy un simple hombre que quiere saber y que mira desde el suelo
cualquier propuesta humana para hacernos mejores, así que tomen estas líneas
como una “descarga” sin ron de por medio.
Como escribí alguna vez, Marx nos dio el
fosforo en la cueva, o si queremos ser más clásico, Marx fue el individuo que
estando en la cueva de Platón, nos dijo que solo lo que veíamos era nuestra
chinesca sombra reflejada en la pared de la cueva, que esa no era la realidad,
la realidad venia de un “afuera” de la cueva. El tema siempre fue que hacer
cuando lográsemos quitarnos las cadenas y empezar a construir esa nueva
realidad fuera de la cueva. Bueno, ahí estuvieron varios, Lenin, Trotsky, el
mismo Stalin que le gano la pulseada a los dos anteriores, Mao, el mismo Fidel,
el Che y otros tantos. Es bastante complicado hacer y filosofar al mismo
tiempo, la practica revolucionaria para cambiar todo lo que hay que cambiar en
una sociedad burguesa, deja poco margen para teorizar sobre ello. Así que desde
1917 estamos a los tumbos, sabiendo una sola cosa muy importante, el
Capitalismo como sistema en su medula espinar lleva consigo el gen que
desencadena todas las injusticias posibles, la plusvalía, pero hasta ahora es
el sistema que pudo crear la mayor cantidad de riqueza material posible,
inclusive con la paradoja de que la misma podría alcanzar para todos los
humanos sobre la faz de la tierra, pero, “un gran pero”, su gen de injusticia,
no se lo permite.
Todos coinciden, que hoy en la Argentina hay un
gobierno cruel, que, con su discurso teórico liberal-libertario, “respeto
irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no
agresión y en defensa del derecho a la vida, la libertad y la propiedad
privada”, no logra construir una sociedad socialmente feliz, ni tampoco le
interesa y para muestra un botón, miremos como le caen a palos a los jubilados,
que cobran una miseria, todos los miércoles frente al Congreso de la Nación o
como desfinancian un Hospital de niño tan importante como el Garrahan.
Así que la realidad histórica ha demostrado
hasta ahora, que es bastante complejo llevar a la practica un conjunto de
“axiomas teóricos”, sin embargo, ese conjunto de ideas teóricas desde el vamos,
podemos darnos cuenta que llevan intrínsecamente una desigualdad posible.
Hay una gran confusión por estos lares, que
mucha gente repite, cuando los liberales hablan del respeto a la propiedad
privada, lo hacen refiriéndose a la propiedad privada como medio de producción,
es decir la propiedad privada que con ayuda de la plusvalía genera capital,
pues los cachivaches que tenemos, la mayoría de nosotros en casa, incluyendo la
casa y el auto, son propiedad privada personal, así que los liberales, como
tantos otros, desde el principio defienden al Capital.
Es sabido que Marx hizo hincapié, que, para
superar la lógica de la contradicción fundamental del Capitalismo, entre la
forma social de producir y la forma privada de apropiación de las ganancias por
unos poco, había que acabar con la propiedad privada de los GRANDES medios de
producción, pues la concentración de la riqueza en manos de unos pocos
capitalistas genera una creciente desigualdad social y pobreza.
La Rusia de 1917 era fundamentalmente un país
agrícola, con un incipiente desarrollo industrial, así que cuando allí triunfo
el socialismo, costo “Dios y ayuda” para que aquello se convirtiera,
socializando los pocos medios de producción, en un país con un cierto
desarrollo industrial, económico y social en general. Después de pasar por la
Segunda Guerra Mundial (con todo el destrozo y pérdidas humanas que eso
implico), la URSS logro emerger como país reconocido, que le disputo desde lo
social y desde lo económico la supremacía Mundial, al mayor exponente
capitalista de ese momento (que también emergía como tal, después de la Segunda
Guerra Mundial), me refiero a los Estados Unidos. Así que, hasta ese momento,
la tesis de Marx de la socialización de los grandes medios de producción, no
implicaba una pérdida de competitividad, ni de producción, con respecto a las
ventajas de la propiedad privada sobre los medios de producción, y mientras
tanto esa socialización permitió una distribución de la riqueza mucho más
equitativa e igualitaria, me atrevo a decir, que el promedio de la prosperidad
socioeconómica de un humano bajo aquel régimen socializado era superior al del
humano bajo aquel otro régimen con propiedad privada. ¿Cuánto tiempo se vivió así?
En 1982 llegue a estudiar a Moscú, que,
comparado con Cuba, aquel era un país desarrollado, pero social y políticamente
se veían muchas falencias, que tal vez hubieran sido las mismas o peores si
hubiera viajado a algún país Capitalista de entonces. El alcoholismo en la
URSS, debió ser lo mismo que la cocaína en USA, por citar algún ejemplo social
aislado. Fue en esa época que se sucedieron, los cambios de mandos políticos de
Brézhnev a Andropov, de Andrópov a Chernenko, y todo aquello en medio de un
desprestigio generalizado de lo político y de la política del PCUS, hasta que
finalmente en 1985 llego Gorbachov con 54 años, y desenmascaro la realidad que
no se quería contar públicamente, pero que era un secreto a voces, la economía
soviética estaba estancada, y era necesario con urgencia una reorganización de
la misma. De ese diagnóstico valiente, surgieron las primeras reformas
económicas y sociales que fueron conocidas como Uskaréniye (Aceleración) y más
tarde transformadas junto con la apertura a nuevas ideas y la transparencia
política, conocida como Glasnost, en lo que se conoció como la Perestroika
(Reconstrucción).
Muchos achacan a este último enfoque, La
Perestroika, a la causa del descalabro y final desaparición de la URSS, como un
conjunto de Republicas que habían intentado en la socialización de los medios
de producción, convertirse en una alternativa al Capitalismo Mundial, además
que, este hecho final, de desaparecer de un plumazo el campo Socialista, como
la demostración fehaciente y verídica, constatada con la realidad misma, que la
socialización de los medios de producción, era una tesis fracasada del marxismo
y por tanto borrón y cuenta nueva.
A partir de 1989 con la caída del Muro de
Berlín (como símbolo de un sistema económico que no “funciono”) resurgió el
Liberalismo en el Capitalismo, como la forma capaz de llevar a la humanidad a
nuevos horizontes de prosperidad económica y social.
Hay que decir que en esa confrontación
ideológica en medio de lo que se conoció en la posguerra, como guerra fría, los
trabajadores en los países Capitalistas obtuvieron grandes beneficios y derechos,
como una respuesta de ese Mundo, a los logros sociales y económicos que iban
sucediendo en la URSS, de hecho las ideas del Estado de Bienestar, aunque las
primeras características, como las pensiones públicas y el seguro social, se
desarrollaron a partir de la década de 1880 en los países industrializados
occidentales, no es hasta después de la Segunda Guerra Mundial, y teniendo en
cuenta el famoso Informe Beveridge, Report to the Parliament on Social
Insurance and Allied Services de 1942, realizado por William Henry Beveridge,
economista y político liberal británico, que los países occidentales
desarrollados, comenzaron a pensar en la creación de planes sociales avanzados
para los trabajadores. Es interesante constatar que en el mencionado Report, Beveridge
expone que todo ciudadano en edad laboral debe pagar una serie de tasas
sociales semanales, con el objetivo de poder establecer una serie de
prestaciones en caso de enfermedad, desempleo, jubilación y otras. Beveridge
opinaba entonces que ese sistema permitiría asegurar un nivel de vida mínimo
por debajo del cual nadie debe caer. Para convencer a los conservadores
escépticos, Beveridge explicó que la asunción por parte del estado de los
gastos de enfermedad y de las pensiones de jubilación permitiría a la industria
nacional beneficiarse de aumento de la productividad, y como consecuencia, de
la competitividad. No hay dudas que, sin esa última explicación, era difícil
que el gran Capital entendiera que había que atender socialmente a los
trabajadores.
La justicia que mamé en Cuba, siempre fue la
justicia de las mayorías trabajadoras, se sobreentendía, que los obreros en el
poder podían, por su condición previa de explotación dentro del Capitalismo,
irradiar una justicia solidaria al resto del pueblo. En parte así fue, los
beneficios y derechos solicitados por esa clase obrera desde el poder para sí,
no solo en Cuba sino en todo el Socialismo Real que se construyó en el Mundo,
fueron también beneficios y derechos para el resto de la población. Sin embargo,
esa justicia de mayorías, tuvo bolsones de injusticia hacia determinadas
minorías, que tardaron en recomponerse y en muchos casos nunca recibieron
justicia, me refiero a las “minorías” que pensaban distinto, a los
homosexuales, etc. El respeto a la libertad individual, con todo lo que eso
implica nunca fue una bandera enarbolada, todo estaba bien mientras las
aspiraciones personales coincidían con las aspiraciones colectivas, en caso
contrario, nunca se respetó lo distinto a pesar que muchos líderes desde el
discurso repetían con asiduidad que la construcción de esa sociedad socialista
era una construcción voluntaria. De hecho, la solución que se encontró al hecho
anterior fue, que como aquello era voluntario, el que no quería participar
tenía que dejar el suelo patrio, porque así lo dictaminaba la justicia de las
mayorías.
Había supuestamente, una justificación real y
practica a lo anterior, debido a que el sistema Capitalista Mundial tampoco
acepto de brazos cruzados la construcción voluntaria de ese sistema socialista
en un país, que venía a demostrar de alguna manera “su superación” como
sistema. Desde el punto de vista teórico (y practico también) el Socialismo
Real que se construyó no tuvo en cuenta la libertad individual como parámetro.
La Dictadura del Proletariado, que de alguna manera fue llevada a cabo por
supuestos representantes del proletariado, en definitiva, se convirtió en la
dictadura de una burocracia, alejada cada vez mas de las bases proletarias,
inclusive se contó cada vez menos con la opinión y participación popular del
pueblo en la implementación de políticas públicas de justicia social.
Aparentemente la abolición de la propiedad
privada y el ascenso de los obreros y los campesinos al poder eran condiciones
indispensables desde el punto de vista teórico para construir una sociedad más
justa que el Capitalismo, pero en la práctica el no haber tenido en cuenta la
libertad individual, y la participación real cada vez más democrática de la
población en las decisiones de gobierno conllevo a construir sistemas
autoritarios que implosionaron por su propia desidia. La justicia de mayorías
puede que no sea toda la justicia necesaria para construir una sociedad real
que supere al Capitalismo actual, no solo desde el punto de vista práctico sino
inclusive desde el punto de vista teórico.
En 1971 John Rawls escribió su libro “Teoría de
la Justicia”, si uno relaciona el contexto Mundial y local (era estadounidense)
con la aparición de este libro, encontrará algunas implicancias interesantes,
entre ellas las que mencione más arriba sobre la confrontación ideológica de
los dos sistemas mundiales que existían en ese momento, pero también que
Estados Unidos el 8 de marzo de 1965 intervenía con tropas de marines en la
Guerra de Vietnam, pues hasta ese mismo momento participaba con asesores y
ayuda militar. La Guerra de Vietnam, después de la Segunda Guerra Mundial, fue
el terreno de operaciones militares que encontraron los dos sistemas para
enfrentarse cabalmente. Como he mencionado en otras ocasiones el 15 de Agosto
de 1971 de un plumazo y sin previo aviso Nixon anuncio el fin de los Acuerdos
Bretton Woods y la convertibilidad del dólar en oro, así como la imposición de
aranceles a todas las importaciones a Estados Unidos. Por otra parte, Estados
Unidos como sociedad era una sociedad con una fenomenal segregación racial,
injusticia que venía ya como tradición.
Rawls nació en 1921 y murió en el año 2002, su
primer libro, el mencionado arriba apareció cuando cumplía los 50 años, toda su
vida como filósofo y profesor de filosofía política en Harvard la dedico a
partir de la aparición de su “Teoria…” a corregirla de acuerdo a las críticas
que recibía. Si hubiera que etiquetar su postura política, Rawls se enmarcaría
en el grupo de los “liberales igualitarios”, tratando de hacer malabares en la
cuerda floja entre la libertad individual y la justicia social.
Había una necesidad imperiosa por encontrar la reconciliación entre las desigualdades que provoca el gen ya mencionado, en el Capitalismo y una justicia social que atendiera a los más desventajados o postergados que crea ese sistema de por sí. Rawls con sus dos principales postulados teóricos, el Principio de Igual Libertad y el Principio de Diferencia, pretende crear una sociedad más justa dentro del Capitalismo, aunque a decir verdad como no hace mención a la propiedad privada sobre los medios de producción sino a la propiedad personal, muchos se han animado a pensar que dichos postulados bien podrían ser aplicados a un “Socialismo de Mercado”.
El primer principio, el principio de igual
libertad, establece que cada persona tiene derecho a un conjunto amplio de
libertades básicas iguales, compatible con un sistema similar de libertades
para todos. Estas libertades incluyen la libertad política, de expresión, de pensamiento,
de conciencia, personal (incluyendo la protección contra la opresión
psicológica y física), y el derecho a la propiedad personal.
El segundo principio, el principio de
diferencia, aborda las desigualdades sociales y económicas. Permite desigualdades
solo si estas benefician a los miembros menos aventajados de la sociedad, y si
están vinculadas a cargos y posiciones accesibles a todos en condiciones de
justa igualdad de oportunidades. En otras palabras, las desigualdades solo son
aceptables si contribuyen a mejorar la situación de los más desfavorecidos.
No hay dudas que los principios teóricos de
justicia que propone Rawls son deseados racional y humanamente, es más me
atrevería a decir, que bien podrían aplicarse como idea filosófica, en un
futuro sistema económico y social para aquellos que con el fosforo de Marx
dejen la cueva. Pero aún más interesante es prestarle atención al famoso “Velo
de la Ignorancia” en la Teoría de Rawls, en él se concentra un anhelo humano
actual, buscando la imparcialidad en la repartición de justicia. Rawls imagina
una sociedad donde los principios de justicias se eligen por personas
racionales que no saben que posiciones ocuparan dentro de esa hipotética
sociedad. Esto significa que desconocen su raza, género, nivel socioeconómico,
habilidades, etc. Al estar en esta posición "original", se asume que
las personas elegirán principios de justicia que protejan a todos los miembros
de la sociedad, incluso a los más vulnerables, ya que podrían ser ellos mismos
quienes queden en esa situación.
En esencia, el velo de la ignorancia obliga a
las personas a considerar las consecuencias de sus decisiones para todos los
miembros de la sociedad, en lugar de favorecer solo a aquellos con quienes se
identifican o que comparten sus características. Esto lleva a la formulación de
principios de justicia que sean equitativos y que promuevan el bienestar
general, como el principio de la diferencia, que permite desigualdades solo si
benefician a los menos aventajados.
Hay mucha tela por donde cortar cuando se
escribe sobre John Rawls, me pareció interesante traerlo a colación en la
situación actual del Mundo, me gustaría que algunas de sus ideas teóricas de
justicia sirvan de faro y nos muestre el camino para construir una sociedad
socialista superior, sobre todo en lo que respecta a las libertades
individuales. Pero no solo esto, en la
Argentina actual donde nos quieren hacer creer, que la justicia social es
envidia con retórica y la ley de la selva de la competitividad salvaje,
retirando al Estado como equilibrador de igualdades, es la solución que nos
traerá prosperidad material y espiritual, que en definitiva engloba desde la
practica las ideas de un Liberalismo-Libertario, sería aconsejable y hasta
necesario, enarbolar un Liberalismo Igualitario o Rawlsiano como alternativa
posible.
Si el capitalismo lleva en su médula el gen de
la injusticia, y el socialismo real olvidó la libertad individual, entonces la
tarea pendiente es construir un sistema que combine justicia social con respeto
irrestricto a las libertades. Un socialismo superior, iluminado por Rawls, que
no repita viejos errores ni se conforme con la desigualdad como destino.


