Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

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jueves, 26 de noviembre de 2020

EL DESTINO

Para una gitana que tiene el don de “leer la suerte”, hay un código inquebrantable, no se le predice el futuro a un familiar cercano, aducen que no soportarían ver la desgracia del otro, por tanto rodeado de la abuela Paricho y mi madre Lisso, con tales “capacidades”, no tuve la oportunidad que me “leyeran la mano” y pudiera ver antes que cualquier otro mortal como sería mi vida. Bien podría caberme el dicho, “en casa del herrero, cuchillo de palo”.

Sin embargo muchas veces he reflexionado sobre el porqué de encontrarme hoy en la Argentina, y no en Cuba o en algún otro rincón de la tierra. Entonces uno comienza a ver, mirando atrás, algunos imperceptibles movimientos y coincidencias de la vida, que todas te van señalando una dirección hacia eso que llamamos destino, que por lo pronto y hace 20 años se emparenta con este país, llamado Argentina.

Ayer fue un día raro para mí, acostumbrado a la lágrima fácil, tuve ayer más que cualquier otro día, causa suficiente para que el lagrimón que solo ve el viento fuera una constante. Era 25 de Noviembre de este año fatídico y quería hacerle un homenaje a Fidel que cumplía cuatro años de su desaparición física, no me gustan los homenajes “bobos”, por tanto había guardado un escrito de una periodista cubana titulado “Los Doce Césares”, que analizando la pasada elección en Estados Unidos, dejaba plasmado, a mi entender, el legado más preciado que dejo Fidel para los cubanos, el sentimiento de resistencia por seguir siendo soberanos e independientes, no poca cosa para un país que ha decidido serlo a tan solo 145 km del Imperio más poderoso, que jamás hemos conocido. Unos minutos después de publicado en este blog el post mencionado, accedí a los portales de noticias y se me enfrío la sangre al constatar que Maradona había fallecido hacia media hora atrás, rápidamente me vino a la memoria la coincidencia del día de la muerte entre Fidel y Maradona, que tanto se querían mutuamente.

Este ultimo hecho “insólito” de coincidencia, me hizo meditar rápidamente, en otras “sincronías” históricas que hermanan a Cuba con la Argentina y que de alguna manera también han tocado la puerta de mi vida personal, haciendo de esos “hechos imperceptibles” en su momento, una flecha de tiempo hacia el lugar que hoy ocupo.

Cuando era pequeño y hasta que regrese de la exURSS en 1988, la fiestas de mi familia gitana eran un gran acontecimiento en aquel “Edificio de los Gitanos” en Lawton, hasta tal punto todos participábamos y la pasábamos tan bien, que muchas veces no acompañaba a mis amigos del barrio por no perderme las juntadas gitanas con mis primos y mis tíos. Mi tío Pepe, Pepe el Gitano para los demás, fue siempre un admirador de Carlos Gardel, en sus años mozos, uso bufanda blanca, sobrero de medio lado a lo Gardel, y con su preciosa voz hacía gala de un tango arrabalero bien cantao. Ese hecho hizo que aquellas fiestas bulliciosas, terminaran con todos alrededor de la mesa cantando y llorando a la vez un “…Volver con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi sien”. Mi tío Pepe muere en 1993, entonces en pleno periodo especial me era difícil pensar que alguna vez yo podría estar en la tumba de Gardel en el cementerio la Chacarita rindiéndole el homenaje que le hubiera gustado hacer a mi tío, sin embargo en 1997 conocí a Elisa Balsechi, argentina, me casaría con ella y en 1999 viaje a Buenos Aires (antes de instalarme definitivamente en Octubre del 2000) porque había sido contratado en el INTI y en el Centro Atómico de Bariloche para arreglar unos equipos criogénicos, con lo cual tuve la oportunidad de ir a la última morada de Gardel y colocarle un cigarrillo encendido entre los dedos en su estatua como es la costumbre en su tumba. La foto de aquel homenaje en nombre de mi tío, la coloco mi tía Piro en su mesita de noche como testamento de que alguien de la familia cumplió con su anhelo.

Carlos Gardel es muy querido en Cuba, su música todavía se escucha en la radio. En el Programa “Don Pompeyo y el Tango” de Radio Rebelde actualmente está presente su música. En la década del 50, La Habana era considerada la segunda plaza del tango en el Mundo, Radio Cadena Suaritos tenía un programa todas las tardes a la 5 pm, donde se podía escuchar al Morocho del Abasto con su voz de zorzal joven. Es conocido el fatídico accidente del avión en la pista del Aeropuerto Olaya Herrera de Medellín en 1935, que transportaba entre otros a Carlos Gardel y  Alfredo Le Pera (amigo, manager, escritor de letras de tangos y milongas junto con él). Todo esto ocurría un 24 de Junio, pero en Marzo de 1935 en plena luna de miel de su éxito en New York, Gardel había anunciado una gran gira por varios países latinoamericanos, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Panamá, Cuba y México. Lamentablemente no llego a Cuba, pero ya su música había calado hondo en el corazón de los cubanos.

Recordé ayer otras de esas rarezas en mi vida personal que me marcaban un “destino”. Quien me bautizo en una ceremonia “secreta” y que hube de relatar en este blog en el post “FUI BAUTIZADO”, fue mi tío-abuelo Kaliá, que por “esas casualidades de la vida” había nacido en la Provincia de Córdoba, Argentina, cuando mis Bisabuelos Búrtia y Tecla andaban con su bártulos por el Sur del Continente. Cuando termine mi escuela primaria en la “Rodolfo Fernández Baquero” a cuatro cuadras de donde vivía en mi Armas 495, en Lawton, quería yo cursar mis estudios secundario en la “Félix Varela” que se encontraba a simple tres cuadra y medias de mi casa, y que además seria el lugar donde mis amigos del barrio, el Felo, el Ivan, y Vladimir irían a parar, sin embargo por alguna extraña disposición a esa secundaria iban los que habían estudiado en el primario “Julio Hidalgo”, que quedaba cerca de la Loma del Burro, a mi me correspondía el Secundario “Domingo Faustino Sarmiento”, que no solo recordaba al político, escritor, docente y presidente de la Argentina entre 1868 y 1874, sino que para hacérmela un poco complicado, quedaba a 10 cuadras en subida de mi morada.

Cuando me instale en Octubre del 2000 en la Argentina, además de ser desempleado por cuatro meses (primera vez en 12 años de trabajos en Cuba), trabaje en una fábrica de Ventiladores y Extractores llamada VALAIRE, luego ingrese al Centro Atómico Constituyentes, sin embargo como corría el año 2001, un año para el olvido y no, era necesario emprender algunas ideas por fuera de la institución con el objetivo de ganar un poco mas de sustento, además de las inquietudes “empresariales” que uno se había propuesto, así que hacia finales del 2002, y dado los vínculos humanos que se dieron en ese momento, “Casualidad de por medio”, habíamos desarrollado junto a otros colegas, un dispositivo electrónico inalámbrico que pretendía sustituir al banderillero humano que se utiliza en las carreras de autos de competición, que como todos sabemos es el segundo deporte más popular y que genera verdaderas pasiones en la Argentina después de el indiscutido Fútbol, así que de repente y de la nada me vi en el Mundo de las Carreras de Auto, con su corrupción y sus pasiones alocadas que era nuevo para mí, inclusive logramos que el nombre del equipo, que se llama sistema LISSO, el nombre de mi madre en gitano, se convirtiera en marca registrada, aun después de 18 años de aquel momento, por todos los pilotos de autos de carrera en la Argentina. Nada, cosas que tiene la vida, que yo haya incursionado en un campo donde Juan Manuel Fangio, ese quíntuple campeón argentino de fórmula uno, ídolo de este pueblo argentino que de alguna manera estuvo relacionado con la previa de la Revolución Cubana encabezada por Fidel, cuando en su visita a La Habana en el Gran Premio de Cuba en 1958, en la noche del 23 de Febrero el joven Manuel Uziel perteneciente al movimiento 26 de Julio se le acercara a Fagio con una pistola en el hall del  hotel Lincoln, para decirle amablemente dentro de aquella situación, “Disculpe Juan, me va a tener que acompañar”, con lo cual Fangio fue secuestrado por escasas 23 horas con la idea de que el Mundo supiera que allí en Cuba se estaba gestando una Revolución contra el Dictador Batista.

Ya sabemos lo que es el Che Guevara para Cuba y para el Mundo, sin embargo todo se gesto en aquella histórica reunión en México en Julio de 1955 entre Fidel y el Che, donde este último es presentado por Raúl que había partido antes a México desde Cuba después de la salida del Presidio “Modelo” de la Isla de Pino (entonces) por causa del Asalto simultaneo a los Cuarteles Militares Moncada y Céspedes de la Tiranía Batistiana. El Che se convirtió en el primer Comandante de la Sierra Maestra que Fidel designo y todos conocemos de sus proezas en la invasión hacia occidente de la guerrilla junto a Camilo Cienfuegos. Cuando triunfo la Revolución Cubana, este cubano-argentino o viceversa, aunque me gustaría decir mejor este terrícola, jugó un papel fundamental en el desarrollo de las transformaciones revolucionarias de la primera década que se dieron en Cuba, fue director del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), Ministro de Industria, Presidente del Banco Nacional de Cuba.  

Siendo Ministro de Industria es que mi tío Pepe el gitano, lo conoce, y entablan una cordial “amistad de trabajo”, hasta tal punto que para que Pepe el gitano hiciera mejor su labor de asesor técnico, le posibilita comprar, en aquella época, un Peugeot 403, que todavía se conserva en Lawton, y que fue mi carro de casamiento cuando contraje nupcias con la argentina Elisa Balsechi en Noviembre de 1999 en el Bufete Colectivo del Mónaco en la Víbora.

Ayer fue un día de recuerdos y de hermandad, la muerte de Maradona fue un disparador tremendo a mi vida reciente y pasada. Me vi sin mucho problema en la sala de mi casa en Armas 495 mirando las olimpiadas de 1976 en Montreal, con apenas 12 años de edad, admirando a una niña de apenas dos años mayor que yo, Nadia Comaneci, que el 18 de Julio de 1976, en plena olimpiada, paralizaba a una multitud en el Mundo entero, cuando la pizarra luego de sus piruetas marcaban un 1.00 y que los jueces rectificaban que habían querido otorgar el primer 10 a la performance de una gimnasta y que la tecnología digital de entonces no se lo había permitido. Yo era un “comelón compulsivo” de todo juego y evento deportivo que se trasmitía entonces, que por cierto cabe destacar que la televisión cubana hacia ingentes esfuerzos porque todo aquello que brillara en el mundo de los deportes llegara a todos los televisores del país. Esa costumbre me persigue ahora que tengo 57 años cumplidos. Así que cuando llego el momento de la Copa Mundial de Fútbol de 1982 en España, yo no iba ser menos. Esta Copa se celebró entre el 13 de Junio y el 11 de Julio de 1982, fue una época especial para mí, pues habíamos terminado la “preparatoria” de un año, antes de partir para la URSS a llevar a cabo nuestra carrera en el Instituto Energético de Moscú, aquella escuela preparatoria había sido dura pues nos habíamos enfrentado a las asignaturas de Física, Matemática, y Química en idioma ruso, nos pasamos un año hablando durante 8 horas más o menos solo en ruso, y ahora llegarían las vacaciones para luego partir el 10 de Agosto de 1982 a Moscú. Allí en esa Copa del Mundo me deleite de un Maradona que apenas tenía 21 años, por entonces yo contaba con unos 18 años y me maravillaba que un “igual” tuviera aquella mágica habilidad. En la apertura, 13 de Junio a la noche en el Camp Nou de Barcelona, Argentina frente a Bélgica hizo gala de su buen fútbol, pero la magia del “Pibe de Oro” no fue suficiente y se perdió 1 a 0. En aquel mítico Grupo C, en la primera fase luego Argentina se desquito con Hungría y con El Salvador, quedando segunda en su grupo, en la segunda fase le toco el Grupo de la muerte con Italia y Brasil y los dos partidos los perdió, regresando a casa el 2 de julio de 1982 con el sueño roto.

Para la Copa del Mundo de 1986 en México, estaba yo terminando los exámenes de mi cuarto año de la carrera, esta se celebro entre el 31 de mayo y el 29 de Junio de 1986, tengo que ser sincero y decir que no recuerdo haber disfrutado mucho de aquel Mundial, ahora haciendo memoria, es posible que estábamos en exámenes o algo parecido. No dudo que vi algún que otro partido, pero la emoción de los goles de Maradona a los ingleses y la final con Alemania me sabe más a una sensación disfrutada tiempo después.

Ya sabemos que Maradona fue único, ese Mundial del 86 lo consagró, luego vendría el Mundial de 1990, el subcampeonato,  el de 1994, donde le cortaron las piernas por celebrarse en el Imperio.

Ayer murió Maradona, su muerte verdaderamente ocurrió hace 23 años atrás, cuando jugó su último partido con la camiseta de Boca Junior frente a River Plate (por cierto Club de cual soy hincha en la Argentina) el 25 de Octubre de 1997. En aquel encuentro donde Maradona regia como capitán, salió después del primer tiempo para darle paso a un juvenil, que luego sería la gloria del club Xeneize, Juan Román Riquelme, en aquel partido, el equipo de Maradona gano 2 a 1, y dejaría una de sus tantas frases para la historia: “Boca jugó a lo Boca y River jugó a lo River. Ellos hicieron un gran primer tiempo pero en el segundo se les cayó la bombacha". El día de su cumple, tres días después de aquel partido, el 30 de Octubre de 1997, a los 37 años de edad Maradona se retiraba, es decir moría.

Luego vino su descalabro como ser humano, allí estuvo Fidel y Cuba para acompañarlo y mimarlo a que se compusiera, no se logro a la larga, y su muerte coincidiendo con la de Fidel un 25 de Noviembre, me hizo pensar en todo esto que he escrito, tal vez encontrándole yo un sentido y un destino a mi vida que nunca antes mi gitana familia me pudo anticipar.

He encontrado un blues que le hiciera Charly a Maradona, un grande homenajeando a otro, me sentí identificado con esta melodía y letra.

Yo ya no existo sin pasado,
 entre la oscuridad y la luz.
 Yo se que existo en otro lado,
 yo ya perdí el autobús,
como en el Maradona blues.

 


 





 

 

 

jueves, 12 de noviembre de 2020

EL SARMALE DE LA PARICHO

Ya desde que subías por la escalera, el olor a col y especies inundaban tu anatomía, algunos de mis primos sentían repulsión por aquellos aromas, no iba ser un buen día para ellos si intentaban sentarse a la mesa de la abuela gitana. Yo amaba aquello por alguna extraña razón, hoy hay Sarmale, el banquete que me voy a dar, pensaba cuando traspasaba el umbral de la casa de la Paricho que compartía con mi Tia Noka en el famoso “Edificio de los Gitanos” en Lawton.

Mi tio Raspa, mi prima Beatriz, Abuela Paricho, mi primo Danielito

Nunca me senté con mi abuela, ni con mi tía para hablar sobre aquella receta, que no encontraría en otra cocina cubana de entonces ni por asomo, y que solo me percate de donde venia todo aquello con mi paso por la Universidad en la extinta URSS. De hecho allí en Moscú, descubrí otra comida típica que ya deleitaba en la Habana, el Borsch. Sobre el famoso brazo gitano que hacía con esmero casi obsesivo La Paricho para navidad, solo guardo cuentos de mi madre y mi tia Noka, nunca lo probé, pues como se decía, la gitana, jefa de aquella peculiar familia en Lawton, “estaba retirada” de aquellos menesteres culinarios. Guardo algunas fotos de uno de los últimos encuentros navideños donde la abuela, según se cuenta había cerrado todas las puertas y ventanas de la casa para que la masa de su brazo gitano “se elevara”, algo por otro lado inexplicable, pero que marcaba su manía para con aquella preparación.

La Lisso en casa de mi abuela Paricho

Por suerte hoy uno puede acceder a un gran número de información, que por entonces no tuve la inteligencia ni el esmero de recabar de fuentes originarias que tenía a mano, esa es una de las enseñanzas de la vida, tenemos la sensación, sobre todo cuando niños de que lo que nos sucede en el diario, se mantendrá en la eternidad. Siempre me preocupe por saber de dónde vengo, pero no hice todas las preguntas que debería haber hecho en su momento, así que sobre el tema del Sarmale a lo Paricho, he hecho un esfuerzo mental por escudriñar en mi cerebro, que ya va sido viejo, la percepción de olores y las imágenes de las formas que había en los platos que se servían, sabiendo positivamente que hay una mezcla de sensaciones que se fueron dando por el ajiaco que ha sido mi vida desde entonces. Si hay un detalle que recuerdo muy bien, que de hecho lo he incorporado a mi quehacer culinario y del manduqueo, es el pomo con ajíes picantes y especies que La Paricho se ponía al lado cuando comía, y que con una cucharita rociaba sus comidas casi siempre, aquel aceite picante y especiado era el toque inconfundible en el maravilloso Sarmale, que todavía hoy puedo imaginar en mi escasa memoria.   

En Rusia hube de probar el Sarmale, aunque se considera una receta típica rumana, también se puede ver en las  cocinas de los Balcanes, Europa Central, del Norte, Europa del Este, Azerbaiyán e Irán, así como de Asia Occidental y China del norte. Propagado también hacía algunos países de América donde reciben el nombre de niños envueltos, también repollitos relleno en Costa Rica. Sarma es el nombre que se le da a un alimento envuelto con hojas de vid o repollo muy común en los Balcanes y áreas adyacentes. Sarma significa enrollado o envuelto en idioma turco. Las hojas pueden llevar carne picada de cerdo, ternera o cordero. Se incluye arroz (tradicionalmente se ha empleado trigo) y cebolla picada todo ello sazonado y especiado generalmente con pimienta y algunas de las hierbas locales más populares. Existen muchas variantes a lo largo de los países y regiones.

De todos los videos que he visto sobre la preparación del SARMALE, dejo este que me recuerda al que preparaba mi abuela Paricho, vaya con esto un beso grande a ella en ese cielo desde el cual nos cuida a todos.






jueves, 29 de octubre de 2020

¡VIVA LA PROPIEDAD PRIVADA!

Recorrer en dos horas 5 km. Nada mal. Un día complicado. Ella triste. Dale, Dale, lanzó la bola. No hay primera, ni segunda. La jutia se ríe. Racimo de plátano (no microjet) está Maduro. La radio fuerte, Sting. Ha sido un aguijón. Derrota. Carreras, Hits, Errores. CHE se lee en el Latino porque en la MLB no tiene sentido RHE, como tantas cosas allá. Los esclavistas fundaron aquello. Prieto todo, Leche los que mandan. Poe y su Gato Negro, que no copula con la marta. Oye allá se ve una nave, son extraterrestres, traen escafandras, no chico es el Sol, dale batea. No comas casabe compadre, mira las lanzas que traen, ah!, y espejitos de colores. No me digas, me tuve que dar la vuelta, a paso de conga. Ella triste y yo acá sin avanzar. ¡Coño!, Esa me gusta. Shape of my Heart. Mira que no hay Home, bueno tanta gente que no tiene. La Tierra es redonda y corta la bocha. Dale tira. Oye chico, que vienen pa´ca, y ¿esa cruz?. Naaaaaa, Hatuey sufrió, no se quiso persignar, el no quería tener barba. Pero que tú dices compay, el gaucho anduvo con el puñal a la cintura, matavaca. Un Guernica tiene cualquiera, él lo pinto, acá lo desalojan. ¿Ese es el Cristobal ese?, parece buena gente ¿no?. La Tierra más hermosa que ojos humanos hubieran visto. Y si, nos cayó la desgracia, era 28 de Octubre de 1492, al día siguiente, Bah! Hoy, todo es  propiedad privada, así que a bala limpia, salí de ahí.



jueves, 27 de agosto de 2020


LA CASA DE ASTERIÓN
(Por Jorge Luis Borges)

Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
APOLODORO, Biblioteca, III, I


Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida). Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va aembestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos). Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: «Ahora volvemos a la encrucijada anterior» o «Ahora desembocamos en otro patio» o «Bien decía yo que te gustaría la canaleta» o «Ahora verás una cisterna que se llenó de arena» o «Ya verás cómo el sótano se bifurca». A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?


El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

—¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió.









jueves, 20 de agosto de 2020

REFORMA JUDICIAL
(Un cuento sin alma)

Llovía torrencialmente, cuando la bala finalmente llegó al costado derecho del pecho, la sangre aguada corría a los pies del Mashuk, sus compañeros corrieron buscando ayuda, él estuvo cuatro horas mirando caer la lluvia desde el cielo. Si no fuera porque era Lermontov, el que estaba tirado sobre el pasto, diría que se parece mucho a la escena que viví.

Con esta pandemia todo es posible, hace una semana cuando nos reuníamos a las diez de la noche en la esquina de casa para darle las llaves de la oficina mía, porque tenía que retirar unos papeles temprano al otro día, nos estábamos despidiendo cuando llegaron dos, uno de ellos con pistola en mano. Nos pidieron todo lo que llevábamos arriba, se lo dimos sin chistar, bueno algo se dijo, bah, mi compañero dijo. De pronto se apareció el policía que cuida el Parque del Barrio, a una esquina de allí, mi compañero cayó, comenzó a llover, la sangre aguada corría a sus pies.

La peli esa, francesa, en donde el protagonista investiga si un libro sobre Pushkin había sido escrito por un pizzero, en un pueblo perdido donde solo había una biblioteca, La Biblioteca de los Libros Rechazados, me hizo acordar la disputa con mi compañero sobre el estilo para escribir un Paper. Yo soy Pushkin, tu eres Lermontov, le decía hace 30 años, un poco pedante de mi parte, mirándolo con un solo ojo.

Lermontov, un enamorado del Cáucaso, que había pasado allí dos temporadas de exilio, en su corta vida, le gustaba burlarse toscamente de los que lo acompañaban, así que, su ultimo choteo al tal Martynov, le costó caro. Antes del duelo había perjurado a sus amigos que tiraría al aire, Martynov no hizo lo mismo.

Mi compañero, hace una semana, cuando nos asaltaban, unos segundos antes de que llegara el policía del parque, había bromeado que la gorra de uno de los asaltantes la tenía al revés.

Mañana tengo que presentarme en el juzgado, tengo que dar explicaciones por qué mataron a mi compañero y no a mí, Ah!, peor la tiene el policía, abatió no al que tenia la pistola, sino al otro, el que tenia la gorra bien. En los próximos siete años tendré una rutina parecida a la de mañana. Es posible que al final yo quede preso, el policía sin trabajo y mi compañero será el único que mantendrá su condición.

Bukowski era un borracho, que es eso de que tenía que ser maravilloso poseer una mente masificada, eso de que alguien te dice que eres un ser humano y tú te lo crees, o que alguien te dice que un perro es un perro y tu vas y gestionas una licencia y compras un poco de comida para perros. A mí nadie me dice lo que tengo que ser, ni pensar.

Mi compañero se comportó como un tonto, igual que Lermontov, no hay que hacer chistes de mal gusto.

Mañana enterrarán a mi compañero, al fin con tantas pericias, nadie puede ir, estamos en cuarentena. La Reforma Judicial esa de la que tanto se habla, no va.











domingo, 16 de agosto de 2020


SALVA EL MUNDO
(Charles Bukowski)

Ella entró y me fijé en que chocaba con las paredes y tenía la vista como desenfocada. Era el día después de su taller de escritura y siempre parecía haber estado metiéndose algo. Igual se lo metía. Le zurró a la cría por derramarle el café y luego se puso al teléfono y tuvo una de sus interminables conversaciones «inteligentes» con alguien. Yo jugué con la niña que era mi hija. Ella colgó.

—¿Estás bien hoy? —pregunté.
—¿A qué te refieres?
—Bueno, se te ve un poco… distraída.
Tenía los ojos como los de los actores de cine que interpretan a un loco.
—Yo estoy bien. ¿Estás tú bien?
—Nunca. Siempre estoy confuso.
—¿Has comido algo hoy?
—No. ¿Te importa poner a cocer unas patatas en la cacerola? La cacerola está en el fregadero, a remojo.

Yo acababa de salir del hospital y seguía débil.

Entró en la cocina, se detuvo y miró la cacerola. Se quedó plantada, rígida, oscilando en el umbral como si la cacerola fuera una aparición. No pudo ser la cocina lo que la asustó, porque había sido la peor ama de casa de todas mis exmujeres.

—¿Qué pasa? —pregunté.
No contestó.
—A la cacerola no le pasa nada. Solo está metida en agua de fregar. Restriégala un poco y ponla al fuego.

Al final salió, deambuló un poco, tropezó con una silla y luego me tendió un par de revistas: PROGRAMA DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESTADOS UNIDOS y DIÁLOGO AMERICANO. En la portada de DIÁLOGO había un bebé dormido en una hamaca hecha con un par de cintas de ametralladora con las balas asomando. La portada también indicaba el contenido: LA MORALIDAD DE NUESTRA ÉPOCA. SOBRE LA SUPERIORIDAD DEL NEGRO.

—Mira, chavala —dije—. A mí no me va mucho la política de ninguna clase. Eso no se me da muy bien, ya sabes. Pero procuraré leérmelo.

Me quedé allí sentado y lo hojeé, un poco, mientras ella hacía algo de carne en la cocina. Nos llamó a la cría y a mí y fuimos. Nos sentamos a comer.

—He leído lo de la superioridad del negro —dije—. El caso es que soy un experto en negros. En mi trabajo la mayoría son negros…
—Bueno, ¿por qué no eres un experto en blancos?
—Lo soy. El artículo hablaba del «sistema muscular magnífico, resistente. El hermoso e intenso color, los rasgos anchos y carnosos y el pelo elegantemente rizado del negro» y de que cuando la naturaleza llegó al hombre blanco ya estaba casi agotada, pero le apañó los rasgos e hizo lo que pudo.
—Una vez conocí a un niño de color. Tenía el pelo cortísimo y muy suave, un pelo precioso, precioso.
—Intentaré leerme el programa del Partido Comunista esta noche —le dije.
—¿Te has inscrito para votar? —preguntó.
—Nunca.
—Puedes inscribirte en el colegio más cercano el día 29. Dorothy Healey se presenta a asesora fiscal del condado.
—Marina está cada día más guapa. —Me refería a mi hija.
—Sí, es verdad. Oye, tenemos que irnos. Se acuesta a las siete. Y tengo que oír un programa en la KPFK. La otra noche leyeron una carta mía en antena.

KPKF era una emisora de radio FM.

—Vale —dije.

Las vi marcharse. Cruzó la calle con la niña en el cochecito. Tenía el mismo modo de andar de siempre, acartonado, en absoluto fluido. Las vi irse. Un mundo mejor. Dios santo. Todo el mundo tiene una manera distinta de hacer las cosas, todo el mundo tiene una idea distinta, y están todos convencidos a no poder más. Ella también está convencida, esa mujer acartonada con ojos de loca y el pelo gris, esa mujer que choca con las paredes, enloquecida de vida y miedo, y nunca acabaría de creerse que no la aborrecía a ella y a todos sus amigos que se reunían 2 o 3 veces a la semana y se elogiaban mutuamente sus poemas y estaban solos y se lo montaban unos con otros y llevaban carteles y eran muy entusiastas y, claro, nunca creerían que la soledad, la intimidad que exigía yo, era solo para salvarme a fin de dilucidar quiénes eran ellos y quién se suponía que era el enemigo.

Aun así, era agradable estar solo.

Entré y me puse a fregar tranquilamente los platos.






jueves, 12 de marzo de 2020

LA PUERTA (Publicado el 2 de Diciembre de 2014 en este blog)

(Existe la historia de los grandes héroes, la que aprendes a saludar cuando eres pequeño, con la mano a nivel de la frente, cantando el himno nacional, mientras se iza la bandera, pero también esta la otra, que nadie te enseña porque la vives en carne propia, la que no se encuentra en los libros de historia, la que recuerda un grupo de seres humanos con un mismo apellido, con una misma tradición, historia minúscula, si las hay, que padeces y se incuba en tu mente como eso, un recuerdo de familia. En los dos tipos de historias hay alegrías, errores y hasta horrores, escribir sobre ellas es importante para llevar contigo, ese sentimiento, que llamamos pertenencia.)

-       ¿No te enteraste?, entraron en la embajada del Perú – así empezaba la mañana informando Margarita, la vecina, que venia todos los días para el buchito de café.

-       ¿Qué paso? – pregunto la Lisso

-       Nada gitana, que la gente esta hasta los mameyes, y quiere un escape, dicen que entraron con una guagua y mataron al policía que custodiaba, pero además no sabes, toda la madrugada han estado entrando gente por todos lados y ocupando la embajada. Yo me voy para allá a ver que “consigo”, indico con una sonrisa en los labios.

-       Pero mija, tenes a Longuito, que locura es esa, eso va a terminar mal- le aconsejaba Lisso a su vecina.

Había llegado del Cepero Bonilla, y Margarita me dijo que Lisso, mi vieja, estaba en lo de mi abuela, baje las escaleras con mi mochila de mascara antigas rusa, pintorreteada de los nombres y caras de grupos musicales de rock, entre esos dibujos, una cara con una estrella negra en el ojo derecho, subí la calle C y encaré María Regla, ya desde lo lejos divisaba a Paricho.



Se había hecho costumbre que mi abuela estuviera al tanto de cuando llegábamos de la escuela, esto quedo de tiempos en que mi madre, que se había separado de Juan Suárez,  trabajaba en el Almacén de Medicamentos cerca de casa, por la calle Armas a una cuadra de la Avenida Dolores, entonces cuando venia de la secundaria “La Sarmiento”, tenia que pasar por la casa de mi abuela, y esta para que yo no subiera, ya se asomaba al balcón del edificio de los gitanos, para controlar mi paso hasta mi casa, donde quedaría solo, hasta la llegada de mi vieja a eso de las cinco de la tarde.

_ ¿Hola, Abuela?- le grite desde abajo.

Sus ojos eran mas grande de lo acostumbrado, presentí un cierto nerviosismo y algo blanquecino su rostro aunque a decir verdad, mi abuela era una típica gitana, de piel rojiza, casi negra para el que no conocía su origen, sus trenzas gris plata, sus cadenas de oro, y sus sayas largas de muchos colores, la hacían un personaje atípico, aunque ya Lawton se había acostumbrado a los gitanos, que parecían haber estado allí desde que Colon piso la isla.

-       Subí, tu mama esta aquí-, me dijo en tono seco.

La Paricho no era de hablar muy dulcemente, ni siquiera con sus nietos, la vida la había hecho endurecer su carácter, cuando su esposo el español Rogelio Sandin, se le había muerto de cáncer pulmonar, cuando ella apenas cumplía los 38 años, y la había dejado con seis hijos, cuatro de ellos con menos de 15 años. Su manera de demostrar afecto tenia que ver más con un sentido práctico de la vida, que era de ocuparse por resolver tus problemas como si fueran los suyos, o de infligirse daño así misma, cuando tú sentías algún dolor o daño verdadero.



Recuerdo aquella vez cuando Danielito mi primo, aprendía a montar bicicleta delante de Maria Regla 64, el edificio de los gitanos y mi abuela lo observaba desde el portal del primer piso, como era su costumbre. En un momento determinado, Danielito se tropezó con un ladrillo en la casa del frente, la de Elisa, y salio por los aires, su cara recorrió el asfalto y se levanto ensangrentado en cuestión de segundos, La Paricho que seguía cada movimiento de mi primo, solo atino a llamar a mi tía Noka y en un santiamén, agarro el búcaro de la sala de la casa, con flores incluidas y se lo rompió en la cabeza. Locura gitana se volvió el ambiente cuando entre mis primos y mis tíos todos gritando y alocados, tuvieron que revivir a mi Abuela y llevar a mi primo para que lo cosieran en el Policlínico de Lawton, todo al mismo tiempo y en una desesperación típica de una película de Fellini.

-       ¿Qué pasa Abuela? -, trate de indagar, ante su gesto que la acompañará en el balcón y no entrará a la casa, que por alguna extraña razón permanecía con la puerta cerrada.

-       Quédate vigilando si ves algún movimiento extraño, yo voy adentro un momento - , me arropo una sensación rara por aquella orden, sobre todo me preguntaba, ¿que era un movimiento extraño?, pero me quede quieto mirando el barrio, que por aquella hora, tipo una de la tarde, era un lugar tranquilo y apacible sin mucha gente en la calle.

Al poco rato regreso Paricho a su puesto de observación y siguió dando ordenes.

-        Ve adentro y ayuda a sacar los escombros -, yo que seguía sin entender nada, asumí la misión como a quien lo envían a combatir contra un tanque de guerra con un cuchillo de palo, pero no le informan quien será su adversario.

Entre a la casa que ya conocía de memoria, el televisor ruso a la izquierda, debajo de la ventana que daba al portal con balcón a la calle, donde había dejado a mi Abuela, la mesita de centro de la sala, de color carmelita oscuro, encima del cual se encontraba, el búcaro con flores que un año más tarde, terminaría rompiéndose en la cabeza de mi abuela, el sofá en la pared de la izquierda que terminaba con la radio grande a bombillo, donde mi abuela se deleitaba con la música española a todo volumen, los cuadros con sendas fotos de mi Bisabuelo, el gitano ruso Burtia, que se había quedado en Cuba y muerto en ella, porque su preferida de sus nueve hijos, la Paricho, había decido romper las reglas y casarse con un “gazyo” español, que había llegado en barco de Veneciano de Valverde de la provincia de Zamora en 1921 a la isla de Cuba, cuya foto acompañaba a la del primero, en la pared de la derecha, arriba, antes de llegar al murito que separaba virtualmente la sala del comedor, abajo delante de ese murito un butacón de madera oscura y a su lado dejando un paso hacia el comedor otro butacón que hacia juego con este ultimo. En el fondo en la pared del comedor encima de la vitrina de cristal, donde se guardaban las tazas para el “chai”, y las copas de champagne que habían entrado en desusos, por obvias razones de vivir en Cuba, estaba el cuadro grande del “ Sagrado Corazón de Jesús”, una pintura que nunca fue descolgada, a pesar que hijos, y nietos se hicieron comunistas, y su nueva “religión” no veía con buenos ojos, el alabar o profesar el “opio de los pueblos”. Delante de la vitrina en aquel comedor estaba la clásica mesa de madera robusta con adornos de flores tallados en las cuatro patas, que terminaban en puntas finas. En aquella mesa muchas veces comí los riquísimos Sarmales, enrollados de repollo con carne, en salsa de tomate muy tenue, que mi Abuela le gustaba hacer para recordar a sus ancestros, y que se convirtió en un clásico, a veces odiado por algunos de mis primos. Contra la pared de la izquierda estaba el aparador, del mismo color y madera que la mesa y la vitrina, con un vidrio encima, que todos teníamos el cuidado al apoyar algo encima por temor a romperlo.



A un lado de la vitrina se entraba, a través de una abertura sin puertas, a la cocina, allí estaban ellos, sigilosos, como quienes cavan un túnel a escondidas de sus carcelarios. En la pared de la izquierda que colindaba con el cuarto del dormitorio de mi tío Fardy, aquellos “gitanos de la construcción”, trataban de hacer una abertura que pareciera una puerta, que había estado allí hacía muchos años, desde cuando La Gitana y su hijo mayor,  habían decidido construir su pequeño imperio para la posteridad.

A mi tío Pepe, le corrían las gotas de sudor hasta alcanzar la mandarria envuelta en tela para amortiguar el ruido, sus golpes hacían que parte de aquellos ladrillos se vinieran abajo y cayeran sobre colchonetas dispuestas a ambos lados de la pared. La Lisso, Fardy, mi tía Zoraida, mis primos y yo éramos los encargados de retirar rigurosamente los escombros que se iban guardando como tesoros a esconder en bolsas de saco, que poco a poco y sin llamar mucho la atención se sacaron primero al patio trasero de la casa de Paricho y luego se acomodaron con mucho cuidado en el balcón, ante la atenta vigilancia tipo G2, que proporcionaba mi Abuela.



El vano se termino, se repellaron sus costados minuciosamente de ambos lados junto con las jambas, todo quedo listo y la puerta se coloco, se pinto la pared del lado de mi abuela según el color que estaba la cocina, verde claro y del lado de mi tío Fardy de color cian celeste, la puerta era blanca, pero algo de suciedad tipo grasa se le propino a ese blanco cerca del picaporte, para que pareciera bien usada la misma. A la pintura de la pared de ambos lados, luego de haberse secado, se le froto con musgo verde de la pared trasera del patio de Paricho, para que pareciera que había sido pintada hacia mucho tiempo.
Aquellos gitanos llevaban en sus genes los artilugios que sus antepasados tantas veces habían utilizado cuando eran tan perseguidos en toda Europa.

Yo mientras tanto, no entendía mucho, a que iba todo aquello, pero participaba con el entusiasmo de pertenecer, no podía entender porque un “edificio” construido a base de sudor y lagrima por toda aquella “comunidad”, tenia que esconderse para hacer una puerta, pero pronto llegaron las explicaciones.

La Paricho y el Español Rogelio, fueron los primeros “agentes inmobiliarios”, en el naciente Lawton. Cuando el español fue aceptado por la tribu gitana comandada por Burtia y Terca CUIK, después de una historia de rapto, digna de ser llevada a la pantalla grande, estos dejaron las tiendas de campañas y comenzaron su periplo de compra y venta de casas en las inmediaciones del actual edificio de los gitanos, en Maria Regla 64. La primera casa que compartieron juntos fuera del campamento gitano que estuvo mucho tiempo en Porvenir y E,  estuvo a la entrada de la calle Pasaje de Córdoba, era de madera, y todavía se conserva, luego vendieron y se trasladaron para la casa situada a mitad de cuadra, cerca de la casa de los abuelos por parte de padre de mi primo Pepuche y mi prima Irasema, en la Calle Mambisa Martínez entre D y E, esa fue la última morada de mi Abuelo Rogelio, cuando murió en 1949. No paso menos de un año cuando Paricho y su hijo mayor José Sandin tomaron la decisión de vender y  comprar la casa en la Calle C entre Armas y Martínez frente a la casa de Meme y mas tarde definitivamente compraron el terreno y comenzaron a construir, lo que mas tarde se convirtió en el “Imperio Gitano” en Maria Regla 64. En todas esas casas, siempre hubo espacio para el taller de pailería y mecánica de Rogelio primero y de su primogénito después, mi Tío Pepe, que siguió la tradición que dio de comer a toda la familia.



Cuando mi Tío Fardy y Zoraida se casaron construyeron en aquella casa de dos plantas de Maria Regla, su pequeño apartamento al lado de mi Abuela Paricho en el primer piso, que  tenía sala comedor, cocina pequeña antes del baño y más al fondo el cuarto dormitorio. Era una sola propiedad que por precaución gitana, mi abuela lo había puesto todo a nombre del mayor de sus hijos, Pepe “el gitano”, que a falta de su esposo Rogelio, se había convertido en el “Jefe de la Familia”.

-       ¿Mamá, porque tanto lió por una puerta? - , así le preguntaba yo a la Lisso en casa, bien entrada la noche después de un día de tanto trajín y cautela.

-       Mijo, a tu tío lo vienen a buscar - , fue corta su respuesta, pero me dejo muchas interrogantes. 

Por aquellos días se había desencadenado todo. La muerte de Pedro Ortiz en la embajada del Perú, y aquellos humanos hacinados, provoco primero las marchas multitudinarias por 5ta Avenida en las que participe, y luego los excesos brutales mas tarde en los actos de repudios a cualquier vecino que decidía irse por el Mariel, en los que no estuve, solo por sabiduría de una gitana, mi madre, que me hizo entender que la gente tenía  derecho a vivir donde quería y que una cosa era defender una idea y la otra humillar al contrario. Se desencadeno una furia con desbordes imperdonables, que solo podemos sentir vergüenza como pueblo por todo aquello.

-       ¿Quién lo viene a buscar? – pregunte incrédulo, no sabia entonces que la familia de mi Tía Zoraida en Miami, había contratado una lancha con ese fin.
-       ¿Y eso que influye?, ¿Por qué hacer una puerta, donde nunca estuvo?

-       Tu Abuela tiene miedo que el departamento de tu tío sea confiscado

-       Pero, si todo eso es de Abuela, ella construyo todo eso.

-       Bueno, pero a “esta gente”, no le importa mucho las leyes – así contesto la Lisso.


Pepe “el gitano” había venido de la fabrica “Enrique José Varona”, donde ejercía la jefatura de una comisión técnica, que evaluaba todo lo relacionado con el desarrollo de nuevos proyectos en ella, era su costumbre dormitar cerca de una hora, en posición de sentado en una de las esquina del sofá verde que estaba en su sala, antes de continuar trabajando en su Taller privado de Mecánica en el fondo de su casa. El ruido de unos martillazos sobre madera, lo despertaron.

-       ¿Qué están haciendo? – pregunto asomándose por la escalera que conducía a los departamento de su madre Paricho y su hermano Fardy.

-       Esta casa será confiscada y nadie más podrá entrar en ella, hasta que el Estado decida qué hacer. Fermín Sandin Cuik y su familia se acaban de ir por el Mariel – con cierta prepotencia hablo Nersy, la Presidenta del CDR de la Calle Maria Regla, mientras Vladimir, su hijo e Iván, otro vecino, seguían martillando tablas en forma de una equis sobre la puerta del departamento de Fardy.

-       Todo esto lo construimos nosotros, es nuestro, aquí hay una sola propiedad y esta a nombre mío, además a ese departamento siempre se tuvo acceso por dentro, desde la casa de mi madre - , Pepe lo dijo con autoridad, sabia que esto ultimo no era cierto pero ellos tampoco podían hacer lo que hacían,  cumplían una orden de arriba, primero hacer esto y después que la gente reclamará.




Mi abuela y mi tía Noka habían salido al portal, se mantenían inmutables dejando hablar al hombre de la casa, como buenas gitanas llevaban varios pasos adelante.

-       Mañana Pepe va a la Reforma Urbana y tendrán que sacar esas tablas -, La Paricho hablo.

-       Además Nersy cuando tu llegaste a este barrio, yo ya estaba hace rato -, la Noka, no se quedaba atrás defendiendo lo suyo.

-       Eso veremos -, respondió Nersy mientras bajaba las escalera con su hijo e Iván detrás.

Mi tío Fardy, un año antes de su partida, había comenzado a construir la segunda planta de aquel edificio. Como decía él, los hijos se van haciendo grandes, y necesitan espacio, con lo cual encaro dos habitaciones encima suyo, que pudieran albergar a sus dos hijos, Fernando y Ernesto. De su antiguo dormitorio, donde ahora se había construido La Puerta que daba a la cocina de La Paricho, construyo una escalera metálica en caracol para llegar a las habitaciones de arriba. Los acontecimientos del Mariel, cambiaron los planes y la toma de decisión de irse a probar suerte a otro país.



- Venga Nersy con martillo, pero ahora a retirar las tablas -, así encaro a la Presidenta del CDR de Maria Regla entre B y C, José Sandin, con los papeles de la Reforma Urbana que le daban la razón, de que todo aquello estaba construido en un mismo terreno de su propiedad.

A regañadientes Iván, que había sido amigo y compañero de aula en el Pre Cepero Bonilla de mi primo Fernando acompañado de Nersy, tuvo que retirar aquellas tablas y dejar que aquel edificio gitano siguiera siendo de los gitanos de Lawton, la ley fue respetada, y por aquella vez mi madre no tuvo razón.



Años mas tarde lo comenzado por mi tío Fardy fue terminado por Pepe y su hijo Pepito “el gitano” para que este último viviera en aquel segundo piso del edificio.

El departamento de Fardy y su familia fue ocupado por mi prima Natacha, hija de Pepe y su familia, que luego de la muerte de mi abuela Paricho en 1983 y la posterior muerte de mi tía Noka en el 2001, ocupo ambos departamentos. Hoy en día el “edificio de los gitanos” es ocupado por mi tía Piro, esposa de Pepe, como la ultima de los "mohicanos".



La Puerta que quedo allí como pasaje entre las dos casas, ha sido el monumento perfecto a un momento de nuestra historia familiar y nuestra historia como país.





(Dedicado a un amigo, por su regalo de la novela de Leonardo Padura “Herejes”)