Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 1 de julio de 2015

LA VARIEDAD DE LO VITAL*
(Sacado de SEGUNDA CITA  de Silvio Rodríguez)

Una de las maravillas de Martí es que desde tan joven hubiera sentido a su Patria como algo legítimo arrebatado por lo espurio; su tajante diferenciación entre lo puro propio y la mácula de la imposición externa; opuestos que cobran una significación aún más dramática al ser sus padres un valenciano y una tinerfeña. Pero tampoco era un milagro la Patria que él figuró en Abdala. Aquel sentimiento del Martí adolescente, aquellas razones indignadas, de muchas maneras estaban bullendo en las calles de La Habana cuando nuestro Pepe era un niño. El despertar de una conciencia de Nación venía creciendo en Cuba desde las ideas del Padre Félix Varela. Martí había conocido el pensamiento de Valera por su maestro Rafael María de Mendive, que en sus viajes se había encontrado con el clérigo desterrado. Y Mendive, a su vez, había sido discípulo de José de la Luz y Caballero, que compartió años con Varela en el seminario de San Carlos y allí fue ganado por sus ideas renovadoras.

Aquella noción de Patria pudo surgir de aquella forma cuando éramos territorios colonizados, sujetos férreamente a los vaivenes de las rivalidades y supremacías de los imperios europeos. Bajo aquel sometimiento, asfixiante para las emergentes generaciones de criollos,  empezaron a dibujarse nuestras naciones y con ellas nuestros primeros sentimientos de dignidad ultrajada. Después se vio que las guerras de liberación fueron tan necesarias para el crecimiento físico como para el espiritual.

Que Cuba pasara de las manos de un Imperio a otro, en una negociación a espaldas del pueblo cubano, desdeñando los enormes sacrificios de 30 años de luchas, de cierta forma acabó de marcarnos el destino. Nos hizo conscientes de que nos faltaba por aportar aún más dolor para llegar a la sangrada y soñada emancipación. No se puede entender a Cuba ni a sus vanguardias sin saber que ese ha sido nuestro sello de Caín y que las circunstancias históricas actuales parecen alargar ese empeño en nosotros.

Por eso una de nuestras armas estratégicas es el compromiso con nuestra Historia. Entenderla y enseñarla con veracidad nos ayuda a fraguar la unidad que nos es imprescindible para sobrevivir como pueblo, para hacer sostenible, en cualquier circunstancia, nuestro legítimo ideal de soberanía. Y por supuesto, jamás renunciar a Martí como “misterio” acompañante.

Quien sinceramente quiera ser nuestro amigo, por más diferente que piense, tiene que empezar por comprender –y respetar– esta circunstancia vital de los cubanos.

Por otra parte, saber que un lugar del mundo, un lugar que es patria de otras personas, puede desaparecer tragado por las aguas, hace volar la mente.

¿De cuántas formas influye lo circunstancial en la noción –y en la razón– de patria?

Sé que van a traer muchas citas hermosas, de grandes pensadores. Pero me gustaría que ustedes, abejas de Segunda cita, también contribuyeran con sus propias palabras al Universo de cuestiones que la variedad de lo vital circunstancial nos abre.

* A propósito de un aporte martiano de Lectora.

Declaración del Gobierno Revolucionario
Restablecidos los vínculos diplomáticos con Estados Unidos, será imprescindible el levantamiento del bloqueo, entre otros aspectos, para la normalización de las relaciones
1 de julio de 2015 10:07:30



El 1 de julio de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz y el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama intercambiaron cartas mediante las cuales confirmaron la decisión de restablecer relaciones diplomáticas entre los dos países y abrir misiones diplomáticas permanentes en las respectivas capitales, a partir del 20 de julio de 2015.
Ese mismo día, se realizará la ceremonia oficial de apertura de la Embajada de Cuba en Washington, en presencia de una delegación cubana presidida por el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla e integrada por destacados representantes de la sociedad cubana.
Al formalizar este paso, Cuba y los Estados Unidos ratificaron la intención de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación entre ambos pueblos y gobiernos, basadas en los principios y propósitos consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, en particular, las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares.
El Gobierno de Cuba ha tomado la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en pleno ejercicio de su soberanía, invariablemente comprometido con sus ideales de independencia y justicia social, y de solidaridad con las causas justas del mundo, y en reafirmación de cada uno de los principios por los que nuestro pueblo ha derramado su sangre y corrido todos los riesgos, encabezado por el Líder histórico de la Revolución Fidel Castro Ruz.
Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas, concluye la primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales, como parte del cual habrá que solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana.
No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano, es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos.
Para alcanzar la normalización será indispensable también que se devuelva el territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo, cesen las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba que son violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía, se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.
 Al recordar los temas pendientes de solución entre los dos países, el gobierno cubano reconoce las decisiones adoptadas hasta el momento por el presidente Obama, de excluir a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo internacional, de instar al Congreso de su país a levantar el bloqueo y de comenzar a adoptar medidas para modificar la aplicación de aspectos de esta política en uso de sus prerrogativas ejecutivas.
Como parte del proceso hacia la normalización de las relaciones, a su vez, habrá que construir las bases de unos vínculos que no han existido entre nuestros países en toda su historia, en particular, desde la intervención militar de los Estados Unidos, hace 117 años, en la guerra de independencia que Cuba libró por cerca de tres décadas contra el colonialismo español.
Estas relaciones deberán cimentarse en el respeto absoluto a nuestra independencia y soberanía; el derecho inalienable de todo Estado a elegir el sistema político, económico, social y cultural, sin injerencia de ninguna forma; y la igualdad soberana y la reciprocidad, que constituyen principios irrenunciables del Derecho Internacional.
El Gobierno de Cuba reitera la disposición a mantener un diálogo respetuoso con el Gobierno de los Estados Unidos y a desarrollar relaciones de convivencia civilizada, basadas en el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos y en la cooperación en temas de beneficio mutuo.
Cuba continuará enfrascada en el proceso de actualización de su modelo económico y social, para construir un socialismo próspero y sostenible, avanzar en el desarrollo del país y consolidar los logros de la Revolución.
La Habana, 1 de julio de 2015


lunes, 29 de junio de 2015

MARIO CONDE, el policía más famoso de la literatura cubana, salta al cine
( por Alejandro Ernesto EFE, sacado del elnuevoherald.com)

Mario Conde, el popular personaje del escritor Leonardo Padura, dará el salto al cine con una película y una miniserie televisiva que se rueda actualmente en La Habana bajo la dirección del español Félix Viscarret y con Jorge Perugorría en la piel del policía más famoso de la literatura cubana.

El desencantado investigador con vocación de escritor con el que Padura, galardonado recientemente con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, construyó todo un retrato de la Cuba contemporánea ya está tomando forma cinematográfica en la primera adaptación de las novelas de la “saga Conde”, en concreto las cuatro primeras: “Pasado Perfecto”, “Vientos de Cuaresma”, “Máscaras” y “Paisaje de Otoño”.

“Es una adaptación de la novela ‘Vientos de Cuaresma' y luego esa película continúa adaptando las otras tres novelas que conforman la tetralogía de ‘Las Cuatro Estaciones’. Será una película para cine a la que se le sumarán otros tres episodios más para televisión”, explicó a Efe Félix Viscarret durante una de las sesiones del rodaje, que comenzó hace varias semanas en La Habana.

Un proyecto que Viscarret asume como “un honor” y “una tremenda responsabilidad” pero que ante todo “es un regalo para un director”: “Hacer un ‘noir' (cine negro) en La Habana con todo lo que tiene esta ciudad de riquezas de matices, misterios, contradicciones, niveles ocultos, callejones poco iluminados, coches antiguos… ¿Hay algo más apetecible y fascinante que llevar eso al cine?”.

El director de “Bajo las estrellas” se declara un enamorado de la literatura de Padura y en especial de su personaje Mario Conde al que define como “un antihéroe”.

“A mi me enamora Conde porque es un perdedor, porque es amigo de sus amigos, es enamoradizo, irónico, sabe conectar con el pueblo de forma rápida, tiene sentido del humor, instinto, inteligencia. Por el talento especial que tiene, muy a su pesar. Diría que es alguien que tiene un don aunque quizás preferiría no tenerlo”, señaló el realizador.

Con el salto de Mario Conde al celuloide, el actor Jorge Perugorría, la cara más internacional del cine cubano, también cumple el sueño de encarnar a “uno de los personajes más importantes de la literatura contemporánea cubana”, en un papel “fascinante, lleno de complejidad y matices”.

“Es una responsabilidad muy grande porque todo el mundo tiene un Mario Conde en la cabeza cuando uno se lee las novelas de Padura. Cada cual se imagina un Mario Conde diferente y es siempre es un reto”, dijo a Efe Perugorría durante el rodaje en un caserón del habanero barrio de Víbora que se ha ambientado como la vivienda del policía de Padura.

Perugorría — que saltó a la fama internacional por su papel protagonista en la “Fresa y Chocolate”— se siente en cierto modo identificado con Conde, un personaje que “representa y evoca” una generación de cubanos “nacida y criada con la Revolución, con sueños cumplidos y otros sin cumplir, con unas vivencias muy particulares y colectivas que tuvieron como generación”.

En “Vientos de Cuaresma”, Perugorría o “Pichi”, como le conoce todo el mundo en Cuba, comparte reparto con la actriz colombiana Juana Acosta, quien da vida a Karina, una bella y enigmática ingeniera con vocación de saxofonista que se cruza como un “torbellino” en la vida de Mario Conde, con quien tiene una historia de amor.

Dos personajes que “se unen en los sueños rotos, en esos sueños no cumplidos, en ese dedicarse a lo que no querían dedicarse (…) Es un encuentro de dos almas muy necesitadas que encuentran una efervescencia precisamente en las soledades que tienen los dos”, según Acosta.

La actriz destaca que la película está impregnada de “ese aroma de nostalgia al que nos remite Cuba normalmente”, una sensación que se refuerza porque la historia está situada “en una época en la que no hay ordenadores, no hay tabletas, no hay teléfonos móviles. Decimos que en los 90, pero realmente aquí en Cuba está todo un poco detenido en el tiempo”.

Una Cuba con la que Juana Acosta se ha reencontrado varios años después de su primer viaje a la isla y donde ahora sí percibe algunos cambios: “Noto una apertura que se empieza a sentir en muchos detalles. No es una cosa muy evidente pero es mucho más de lo que la gente piensa”, destacó.

Además de Perugorría y Acosta, el resto de personajes principales de “Viento de Cuaresma” lo interpretan actores cubanos como Carlos E. Almirante, en el papel del sargento Manuel Palacios y compañero de las andanzas policiales de Mario Conde; Laura Ramos como Tamara, su amor de juventud; o Luis Alberto García como Carlos “El Flaco”, el mejor amigo del protagonista al que una herida en la guerra de Angola lo dejó en una silla de ruedas.

El proyecto cinematográfico-televisivo de “Las Cuatro Estaciones”, que ha tenido como guionistas al propio Leonardo Padura y a su esposa Lucía Coll, es una producción de Tornasol Films y Nadcom Production y cuenta con la participación de Televisión Española (TVE).

lunes, 22 de junio de 2015

DE LA POESÍA Y EL SER

(Rolando López del Amo, sacado del blog de Silvio Rodríguez "Segunda Cita")

La poesía lírica es la necesidad que tiene el poeta de hacer objetivo lo que siente y pasar del soliloquio al diálogo. Es un reclamo  íntimo de comunicación porque vivir no es otra cosa que estar en relación con la otredad. Cada criatura es parte de lo vario en lo uno.

Lo primero en poesía, como en cualquier otra forma de la comunicación interhumana, es tener algo que decir, que transmitir. Lo segundo es la forma en la que va a
hacerlo.

En los tiempos antiguos de transmisión oral de la creación literaria, era imprescindible lograr un ritmo, una cadencia, una musicalidad que ayudara a la memorización. Métros, rimas, metáforas, símiles, epítetos, fueron también elementos coadyuvantes. Esa fue la mayéuyica del lenguaje en verso, necesariamente eufónico, con toda la variedad de estructuras que cada cultura creó y compartió con las otras. Todas perseguían un ideal de belleza expresiva más allá del lenguaje cotidiano. Estas características de la poesía se extendieron a la prosa para que fuera no sólo utilitaria.

Sabemos que los ideales de belleza son diferentes según las geografías, niveles de desarrollo humano, épocas. Todo cambia. La vida es movimiento y desarrollo. Lo importante en la poesía, como en todas las ramas del arte, es su capacidad de impresionar al que la recibe, de forma tal que pueda compartir el sentimiento que se le expone, hacerlo suyo. Para el sabio Carlos Marx, lo importante de la obra de arte consistía en su capacidad de deleitar, de atrapar la atención, con agrado, independientemente del contenido. Para otro alemán, W. Goethe, la poesía era lo que quedaba del poema después de traducirlo a otra lengua. O sea, el sentimiento puro. Para José Martí El arte sumo…es el que saber sacar el alma de las cosas, producir con el detalle la emoción de la armonía, inundar las entrañas de deleite (15-438)

Ética y estética andan por la vida moviéndose por líneas paralelas, tomadas de la mano y entrcruzándose, en su paso por el tiempo. Ninguna de las dos es inmutable, pero sus propósitos últimos se mantienen: el bien y la belleza. Estos dos principios se cubren con mantos diversos de modos y modas, pero, en su esencia última, forman una unidad inseparable. Tanto el uno como el otro son distintivos de lo mejor de la condición humana, de su inteligencia sentimientos, de eso que llamamos, como expresión quintaesenciada, el espíritu.

En poesía hay, básicamente, dos actitudes formales. Una prefiere la diafanidad. La otra, la sombra intrincada y laberíntica. Lo sencillo o lo recargado. Cada criatura tiene su modo y uno no excluye al otro. Sus extremos son el páramo y la selva. Entre ellos hay prados, jardines y macetas, arboledas y ríos, mares y montañas.

Todo tiene su valor. Uno será más de nuestro gusto y otro menos o nada; pero todo es parte del proceso colectivo por apropiarnos de la realidad, desentrañarla, comprenderla y tratar de explicarnos a nosotros mismos, de saber qué somos entre la temporalidad y la eternidad.

Calderón de la Barca decía que la vida es un sueño y William Shakespeare la veía como una actuación teatral. Para José Martí la vida era novela, taller, lucha. La vida es inspiración, la vida es fraternidad, la vida es estimulo, la vida es virtud! (22-82), escribió. La vida está en la compañía y el sacrificio (5-436)

Sea sueño, pieza teatral, novela o como queramos definirla, la vida humana es nuestra participación en el ser y en el estar. La temporalidad y la decadencia vencen a nuestra lozanía y deseos de permanencia. Por Desde La Iliada, se muestra la vida de los hombres es drama y tragedia, en tanto la de los dioses en que nos sublimamos, es comedia, diversión.

En el tránsito hacia el polvo del origen, la poesía puede ser cercana compañera, amiga íntima, espejo y consolación, acicate y sosiego, revelación y enigma.

En todo caso, siempre, ayuda para ascender un paso más en el sendero que permite  al animal que somos alcanzar sus más altas posibilidades, aproximarse a lo mejor de su naturaleza, que se manifiesta en la capacidad de amar y agradecer el formar parte del  misterio y milagro de  La Gran Ilusión, a la vez  tangible y desconocida.

viernes, 19 de junio de 2015

…Recuerda que solo eres un muerto que vigila
(“Sin novedad en el frente”, José Luis Fariñas)



DARSE CUENTA

Ayer me cubrí de espanto
con botas sin suela en el barro
Vivo para contarlo no se a quien
                             (nadie encuentra que escuchar)
Lo precioso del asunto no son las ideas
ni quien la dice
Para el otro siglo
                          O mejor,
                                        dentro de unos días

ya nadie sabrá que existo

domingo, 7 de junio de 2015

Unánime
(José Luis Fariñas)

Serás el pino que arde en un remoto páramo,
cuando le falten las luces más difíciles al rio,
cuando se despierte el aura de tu corazón,
cuando se incendie la corriente que devuelve los corderos,
cuando ya yo no esté, y puedas respirar tranquilamente
a pesar de las llamas que te envuelven.

sábado, 23 de mayo de 2015

¿POR QUÉ NO AUMENTA LA PRODUCCIÓN?

Por Guillermo Rodríguez Rivera
(sacado del blog "Segunda Cita")

Desde hace unas cuantas décadas nos dijeron a los cubanos que debíamos tener mentalidad de productores y no de consumidores. Algún ideólogo casero, quizá lleno de fervor militante y deseando que nuestro país avanzara lo más rápidamente posible, desintegró el par dialéctico que integran producción y consumo y decidió quedarse únicamente con la producción. El consumo es imprescindible para todos, porque una cosa es el consumo y otra su deformación, su enfermedad, su vicio, o sea el “consumismo”.

El cubano no puede, no tiene oportunidad ser consumista: la oferta de nuestro modesto mercado no es tan variada, ni tan opulenta, ni tan abundante como para generar una clientela consumista. Pero, además, el consumismo tiene todo un aparato que lo acompaña: la publicidad, las rebajas, la competencia, las tarjetas de crédito, que le permiten a uno casi arruinarse sin notarlo.

En Cuba, a la inversa, hemos desarrollado una economía –permítanme el juego verbal– de “sinsumo”: el propósito es que uno consuma lo menos posible.

Nuestro comercio es un comercio sin estabilidad: es un comercio minorista estatal –acaso el único que exista en el mundo–, donde usted nunca puede estar seguro de encontrar lo que ha salido a buscar y necesita: uno sale a comprar calzoncillos y regresa a la casa con una llave inglesa. Uno casi nunca encuentra el producto que busca sino que otro producto lo encuentra a uno, y uno, si puede, acaba por comprarlo porque sabe que no lo habrá en las tiendas el día en que lo necesite.

Pudiera ser que el artículo que uno quiere comprar esté en el almacén de la tienda, pero el vendedor no irá a buscarlo para vendérselo: como afirma su vocabulario, esas tiendas estatales no tienen clientes, sino usuarios. Al margen de eso, el vendedor tiene “amigos”. Para recibir un buen trato lo más seguro es ser amigo del vendedor.

Me parece que todo ese caos, que siempre va en perjuicio del normal consumo del ciudadano, genera en el cubano más deseos consumistas que el propio capitalismo.

La cosa se complica mucho más si el “usuario” pretende adquirir un objeto de más valor: ponga usted, un refrigerador o un televisor, que solo comercializan las tiendas recaudadoras de divisas. Todos los precios de esas tiendas se triplicaron cuando se despenalizó la tenencia de dólares: el litro de aceite de soya, que un cubano paga a 2.40 cuc, se vende a 80 centavos en cualquier lugar del mundo. El ama de casa cubana se las agencia para conseguir el dinero, aunque no cobre en esa moneda, pero cuando necesita un refrigerador cuyo precio es 500 cuc, la cosa se pone muy seria.

Muchas de esas tiendas están vendiendo ahora en moneda nacional (cup), pero a la tasa de cambio existente ese refrigerador cuesta 12.500 pesos cubanos, que deben pagarse al contado: quien gane 500 pesos mensuales, tiene que destinar su salario íntegro durante 25 meses para acumular el dinero que paga el refrigerador. Eso significa una cosa: nadie que trabaje para el estado puede comprarlo, porque la tienda no da crédito.

O sea, ese mercado solo resulta accesible para quienes reciban dinero del extranjero o tengan negocios de cualquier tipo –legal o ilegal– que les permitan ese desembolso.

Nuestra dirección afirma: únicamente cuando aumente la producción, se podrán subir los salarios. Pero está teniendo en cuenta solo dos factores de un tríptico. El tercer factor es el mercado, que permite que los salarios se realicen.

Con cualquier aumento salarial que obtenga, el trabajador cubano sabe que ese mercado seguirá siendo inaccesible para él: el aumento que pueda obtener casi no va a cambiar su vida. El cambio vendrá de un negocio en el que se meta (legal o ilegal). Por eso que la producción aumente no le da frío ni calor, porque ello no va a significar casi nada para su vida cotidiana.

Yo pienso que la única solución es el reordenamiento de todo el comercio minorista cubano. Pero de eso valdría la pena hablar en otro artículo.

viernes, 15 de mayo de 2015

LA NUEVA GENERACIÓN SIGUE TUS PASOS KING...



El 21 de Enero de 2012 le dedique unos versos a la música de este BLUESMAN que en el dia de ayer a sus 89 años se ha unido al coro de los ángeles inolvidables...

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A uno lo sigue una música, es como tu identidad, no tiene fronteras, ni pasaporte que enseñar, allí depositas tus alegrías y muchas mas veces tus penas para llorar.
Acá va mi pequeño y modesto homenaje a quien me persigue como un espectro y me enseño que una buena guitarra eléctrica bien tocada fue la espada de una generación en la segunda mitad del siglo XX, después de este hombre, los demás le hicieron el aguante...salvo otro grande como Jimi Hendrix u otro Jimmy pero esta vez un Page montado en un Zeppelin. La voz de B.B. King me recuerda a un Bola de Nieve nuestro y su lamento en la guitarra no puede ser mas cercano que a un gitano gritando sus penas como Cigala, que parece una Cigale en medio de un bosque o un tango de Piazzolla en plena Avenida Corrientes...



B.eB.er  a  King

Va un hombre agua de rio
diamante transparente
lleva una vos bien negra
como una Bola de Nieve

Usa unas cuerdas en el pecho
gastadas, rayadas por el tiempo
gritan desaforadas al viento
como una Cigale
como un bandoneón con Corrientes

Lleva una Lucille dolorosa
por las calles de New Orleans
compadeciendo al Mississippi
o al África toda

Que no se apague ese cajón mágico
que Hendrix lo encienda
hagamos una escalera o un Zeppelín
para llevarlo al cielo

martes, 5 de mayo de 2015

…Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé nené 
Dolor con amor se cura, la vida es un dos por tres…
(Kelvis Ochoa, “Dolor con amor se cura”)

La vida no es un continuo, como aparenta ser desde el alumbramiento al destello de la muerte, existimos porque vivimos en cuantos de felicidad y desgracia. Acabo de vivir un cuanto del primero, he compartido 782 100 segundos con mi hija y eso en términos de existencia humana ha sido un “cuanto de amor”, un rato, un pedazo maravilloso de nuestras dos existencias.

Aquí dejo unos versos arrancados a la alegría y al susto en el pecho que deja un encuentro de un padre que siempre ha estado lejos.


CANTAME

Cántame nuestra canción
esa que cómplice
me regalaste una tarde
con ojos febriles

Cántame esa letra olvidada
que repasa un dolor de amor
o una agonía perdida

Cántame ese Oh Yeah!
con guitarra distorsionada
que reparte Mundo
y Lunas heridas

Cántame tu angustia
que no se la cuentas a nadie
dame un pedazo de tu secreto hija
hazme primavera

Cántame la risa tonta que disculpa
después de un recuerdo reprochable

Cántame ese Giros
para llegar a tu lugar
y suena mi bandoneón
que parece de otro tipo
pero sigo siendo yo


TENGO SUERTE

Yo que tanto aspiré
corriendo Mundo no se para que
Yo que tanto aspiré
por saber la formula
del inicio del destello
que nunca veré

Yo que tanto aspiré
al amor eterno
y al perdón divino
hay ego de mi vida
sino existieras
mejor me viera

Yo que tanto aspiré
a conocer la muchacha
envuelta en capa de Luna
cuanto perdí arrancando un sueño
de aquella orilla

Yo que tanto aspiré
había hecho mi obra cumbre
una noche a las 8.04
en aquel verano dispuesto
lleno de ventanas

Mira estos ojos
cansados de mirar
ya van de viejo
tu risa
tengo suerte
me regala un despertar




lunes, 13 de abril de 2015

“He amado a esta isla de la única manera que es, digna de fe, con sus luces y sombras”

domingo, 12 de abril de 2015

... Al final no era difícil,  solo había que  reconocer que  una  isla como  Cuba tiene derecho a ser soberana e independiente y tratarla como un  igual en  términos humanos.


viernes, 3 de abril de 2015



¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!...
(Cesar Vallejo, “Y si después de tantas palabras…”)

EL TATA PEDRO




Los gitanos de mi familia cuando se establecieron en Lawton después de 1924 convivieron con los negros de las Yaguas, barrio “llega y pon” que se instalo alrededor del Rio Pastrana que pasaba por la celebre Loma del Burro. De allí de aquel barrio humilde salio el niño Pedro, que pronto se acerco a la fragua del campamento gitano que por aquel entonces aunque se movía por toda la isla en época de zafra, el resto del año radicaba cerca de los campos, hoy en día situados desde Armas por calle E y hasta Porvenir.

Aquel niño negro y pobre pronto se convirtió en un adolescente, que Paricho, mi abuela adopto como uno mas de la familia, ayudaba en los quehaceres del campamento gitano primero, hasta que mi abuelo Rogelio, le compro un asiento de limpia bota para que se ganara su pan por si mismo y lo coloco en el portal de la esquina de Porvenir y Beales, donde existía una cafetería muy concurrida. El Pedro, que mas tarde se convirtió en el Tata Pedro, siguió viviendo con Paricho y Rogelio cuando estos decidieron dejar el campamento gitano para comenzar su periplo de compra y venta de casas en Lawton, como he comentado en otras ocasiones. Pedro dormía en un catre que se armaba todos los días en el Taller de mi abuelo Rogelio, hasta que finalmente en Maria Regla 64, este ocupo la casita que había dejado Mamio (mi bisabuela gitana) en la parte de atrás del ya celebre “Edificio Gitano”.





Cuando mi Abuela Paricho comenzó a construir el Edificio en Maria Regla No. 64 con ayuda de su primogénito Pepe, el Tata Pedro que cada vez se hacia mas viejito, dejo su puesto de limpia bota y comenzó a ayudar en los quehaceres de la casa a mi Tía Piro, esposa de Pepe, quien ya tenia sus dos primeros hijos, Rogelio y Pepito de los cinco hijos que finalmente tuvo.

Mi vieja Lisso recuerda que el Tata Pedro, tuvo en brazos y ayudo a criar a mi Tío Daniel, el ultimo de los hijos de Paricho, cuando esta se quedo sola y seis hijos por la muerte de su esposo.


 
En las manos callosas y llenas de amor del Tata Pedro se mecieron mis primas Natacha, Beatriz y Leticia, Pedro, el negro salido del barrio de las Yaguas, que por cierto y no menos importante fue abolido después de 1959, gracias a un programa de nuevas viviendas para aquellos pobladores, siempre fue uno mas de la familia, recibió el amor y el cariño de todos aquellos gitanos, iguales que él, en haber sido una raza discriminada y atropellada a lo largo de la historia humana y que en Cuba con la llegada de los barbudos con crucifijos, tanto los gitanos como los negros recibimos las oportunidades para dejar atrás tantos siglos de vejación y desigualdad.



lunes, 30 de marzo de 2015

FIDEL, ARQUITECTO DE LA SOBERANÍA CUBANA

(por Salim Lamrani,  sacado del  blog La pupila insomne)

El triunfo de la Revolución en Cuba el 1 de enero de 1959 engendró la más importante transformación social de la historia de América Latina. Al derrocar el orden y las estructuras establecidas, Fidel Castro puso en tela de juicio el poder de la oligarquía batistiana y de los conglomerados de dinero y ubicó al ser humano en el centro del nuevo proyecto de sociedad dedicando los recursos nacionales al pueblo.

La principal conquista de la Revolución cubana es la independencia y la soberanía tan anheladas por el pueblo cubano desde el siglo XIX y por las cuales José Martí sacrificó su vida en 1895. Al poner fin a más de 70 años de dominio de Estados Unidos sobre la Isla, Fidel Castro devolvió a los cubanos su dignidad perdida durante la intervención estadounidense en la guerra de independencia de Cuba en 1898 y la ocupación militar que había transformado a la Isla en simple protectorado. El presidente John F. Kennedy no se equivocó: “Fidel Castro forma parte del legado de Bolívar. Deberíamos haber dado al fogoso y joven rebelde una bienvenida más calurosa en su hora de triunfo”[1].

Para entender la importancia simbólica de Fidel Castro en la historia de Cuba resulta necesario remontarse a principios del siglo XIX, en el momento en que la isla empezó a suscitar las apetencias del “vecino pujante y ambicioso”.[2] En efecto, Cuba es una de las más antiguas inquietudes de la política exterior de Estados Unidos. En 1805 Thomas Jefferson evocó la importancia de la isla enfatizando que su “posesión [era] necesaria para asegurar la defensa de la Luisiana y de la Florida pues [era] la llave del Golfo de México. Para Estados Unidos, la conquista sería fácil”.[3] En 1823 John Quincy Adams, entonces secretario de Estado y futuro presidente de Estados Unidos, aludió al tema de la anexión de Cuba, elaborando la famosa teoría de la “fruta madura”: “Cuba, separada por la fuerza de su propia conexión desnaturalizada con España e incapaz de sostenerse por ella misma, tendrá necesariamente que gravitar en torno a la Unión Norteamericana y sólo a ella”. [4] Así, durante el siglo XIX, Estados Unidos intentó comprar Cuba a España al menos seis veces.

Durante la Primera Guerra de Independencia, de 1868 a 1878, los insurrectos cubanos, afligidos por profundas divisiones internas, fueron derrotados por el ejército español. Estados Unidos brindó su apoyo a España vendiéndole las armas más modernas y se opuso resueltamente a los independentistas, persiguiendo a los exilados cubanos que intentaban brindar su contribución a la lucha armada[5]. El 29 de octubre de 1872 el secretario de Estado Hamilton Fish hizo partícipe a Daniel Edgar Sickles, entonces embajador estadounidense en Madrid, de sus “augurios de éxito para España en la supresión de la revuelta”. Washington, opuesto a la independencia de Cuba, deseaba tomar posesión de la Isla.[6]

Durante la Segunda Guerra de Independencia entre 1895 y 1898, los revolucionarios cubanos, unidos en torno a su líder José Martí, tuvieron que enfrentar otra vez la hostilidad de Estados Unidos, que brindó su concurso a España vendiéndole armas y arrestando a los patriotas cubanos en su territorio que intentaban suministrar a los insurrectos.

En 1898, a pesar de su superioridad material, España estaba al borde del abismo, vencida en el campo de batalla por los independentistas cubanos. En una misiva el presidente estadounidense William McKinley, con fecha del 9 de marzo de 1898, a Stewart Woodford, embajador en Madrid, le señaló que “la derrota” de España era “segura”. “[Los españoles] saben que Cuba está perdida”. Según él, “Si Estados Unidos quiere Cuba, debe obtenerla por la conquista”. [7]

En abril de 1898, tras la misteriosa explosión del buque de guerra estadounidense The Maine en la bahía de La Habana, el Presidente McKinley solicitó el permiso del Congreso para intervenir militarmente en Cuba e impedir que la isla consiguiera su independencia. Varios parlamentarios estadounidenses denunciaron una guerra de conquista. John W. Daniel, senador demócrata de Virginia, acusó al Gobierno de querer intervenir para evitar una derrota de los españoles: “Cuando ha llegado la hora más favorable para una victoria revolucionaria y menos ventajosa para España, […] se asigna al Congreso a que entregue al presidente el ejército de Estados Unidos para ir a imponer por la fuerza un armisticio entre dos partes, cuando una de dos ya depuso las armas”.[8] Así, en tres meses, Estados Unidos tomó el control del país e impuso un Tratado de Paz a España, del cual los cubanos fueron excluidos, destrozando su anhelo de independencia.

De 1898 a 1902 Washington ocupó Cuba y obligó a la Asamblea Constituyente a que incluyera la enmienda Platt en la nueva Carta Magna, so pena de prorrogar indefinidamente la ocupación militar. El texto redactado por el senador Orville H. Platt prohibía a Cuba que firmara cualquier acuerdo con un tercer país o que contratara una deuda con otra nación. También daba a Estados Unidos el derecho a intervenir en todo momento en los asuntos internos de Cuba y compelía a la isla a que arrendase indefinidamente a Washington la base naval de Guantánamo [9]. En un correo de 1901, el general Leonard Wood, entonces gobernador militar de Cuba, felicitó al Presidente McKinley: “Desde luego, bajo la enmienda Platt, no hay independencia –o poca– para Cuba y la única cosa que resulta importante ahora es buscar la anexión”.[10]

De 1902 a 1958, Cuba tenía el estatus de República neocolonial, totalmente dependiente del poderoso vecino. Una librería estadounidense no se equivocó cuando difundió en 1902 un mapa de la isla bajo el título: “Nuestra nueva colonia: Cuba”.[11] El Tratado de Reciprocidad Comercial impuesto a Cuba en 1902 constituyó de facto una anexión económica.[12]

Estados Unidos intervino militarmente en Cuba en 1906 e instaló al gobernador Charles E. Mangoon hasta 1909, recordando a los cubanos quién era el verdadero dueño de la isla.[13] En 1912, Washington se inmiscuyó otra vez en los asuntos internos de Cuba y mandó a sus fuerzas armadas, tras la revuelta de los Veteranos de Color, independentistas apartados del poder. El encargado de negocios estadounidense Hugh S. Gibson explicó las razones de esa sublevación: “Los cubanos que tomaron las armas por la causa española […] ocupan ahora los cargos públicos”.[14] Estados Unidos había tomado en efecto la precaución –recordaba Gibson– de colocar en puestos claves a “quienes habían tomado las armas contra la causa de la independencia cubana”.[15]

La enmienda Platt, que legalizaba el intervencionismo estadounidense, ubicaba al gobierno cubano en una situación “de inferioridad humillante mediante un desprecio de sus derechos nacionales, causando su desprestigio en el interior y el exterior del país”.[16] Tales fueron las palabras del presidente cubano José Miguel Gómez. Este apéndice legislativo no dejaba de recordar al pueblo cubano que el destino de su patria se subordinaba a los intereses de la potencia neocolonial. Así, en 1917, el presidente Woodrow Wilson mandó varios buques de guerra a Santiago de Cuba y Camagüey cuando unos insurrectos tomaron las armas, bajo el liderazgo de José Miguel Gómez, contra el presidente Manuel García Menocal que deseaba mantenerse en el poder mediante un fraude masivo.[17]

Temiendo una reminiscencia de la revuelta de 1917 durante las elecciones presidenciales de 1920, Washington impuso al Presidente Menocal la presencia del general Enoch H. Crowder, el cual se encargó de elaborar las nuevas leyes electorales y organizar el escrutinio.[18] Menocal hizo partícipe de sus reservas al presidente estadounidense: una supervisión de las elecciones cubanas por parte de Washington “lastimaría el orgullo cubano [y sería] una humillación” para toda la nación. [19] Woodrow Wilson rechazó con desprecio la observación y nombró al Procónsul Crowder presidente del Comité Electoral.

Cuando en diciembre de 1920 el presidente Wilson envió a Crowder a Cuba para hacer frente a la grave crisis “política y financiera”, debida en parte al desmoronamiento de la cotización del azúcar, y salvar las inversiones estadounidenses de una quiebra de la economía cubana, ni siquiera se dignó a informar al presidente Menocal.[20] Ante las protestas de éste, la respuesta de Washington fue mordaz y recordó a La Habana, en términos bastante alejados de las costumbres de la diplomacia, quién era el verdadero dueño de la isla: “El presidente de Estados Unidos no considera necesario obtener la autorización previa del presidente de Cuba para enviar a un representante especial”.[21]

En 1933, cuando el movimiento insurreccional que lanzaron los estudiantes contra la dictadura militar de Gerardo Machado tomó un giro revolucionario bajo el impulso de Antonio Guiteras, Washington intervino otra vez para imponer a un sargento estenógrafo llamado Fulgencio Batista. El gobierno “pentárquico” que dirigió Ramón Grau San Martín, que emprendió considerables reformas sociales, no fue del agrado de Estados Unidos. En efecto, bajo la égida de Guiteras, ése creó tribunales para sancionar los crímenes que se cometieron bajo Machado, llamó a elecciones para el 22 de abril de 1934, convocó una Asamblea Constituyente para el 20 de mayo de 1934, otorgó la autonomía a las universidades, bajó el precio de los artículos de primera necesidad, dio el derecho de voto a las mujeres, limitó la jornada laboral a ocho horas, creó un ministerio del Trabajo, redujo las tarifas de gas y electricidad, puso término al monopolio de las empresas estadounidenses, impuso una moratoria temporal sobre la deuda y, sobre todo, nacionalizó la Compañía Cubana de Electricidad, filial de la American Bond and Foreign Power Company[22]

El embajador Sumner Welles indicó la vía a seguir: “Ningún gobierno puede sobrevivir aquí por un periodo prolongado sin el reconocimiento de Estados Unidos y una falta de reconocimiento hundirá a Cuba en una situación aún más caótica y anárquica”.[23] Roosevelt no reconoció al nuevo poder y mandó varios buques de guerra a la isla. Las consecuencias fueron inmediatas: el Gobierno revolucionario fue derrocado por Batista -apenas había durado 127 días– el cual instaló en la presidencia al fantoche Carlos Mendieta, prefiriendo gobernar tras bambalinas.

Welles expresó su satisfacción. Su acción había sido fructífera y lo explicó en una misiva al Departamento de Estado: “Estoy convencido de que los cubanos nunca podrán autogobernarse hasta que estén forzados a realizar que deben asumir sus propias responsabilidades”. Evidentemente, Washington se encargaría de dicha tarea, imponiendo a su hombre fuerte.[24]

Batista, sumiso a Estados Unidos, tuvo el poder real de 1933 a 1959, excepto el periodo 1944-1952. Su golpe de Estado de marzo de 1952 contra el presidente Carlos Prío Socarrás fue acogido calurosamente en Washington: “Bastita es fundamentalmente amistoso con Estados Unidos y su Gobierno sin duda no será peor que el de Prío e incluso probablemente mejor”.[25] El sargento, convertido en general, se comprometió a proteger los intereses económicos de Estados Unidos en detrimento de los del pueblo cubano, de lo que se felicitó el embajador Beaulac: “Las declaraciones del general Batista relativas al capital privado fueron excelentes”.[26]

Fidel Castro, en nombre del pueblo cubano, se opuso inmediatamente a la dictadura militar y lanzó un movimiento insurreccional en las montañas de la Sierra Maestra. El líder del Movimiento 26 de Julio, retomando la antorcha de José Martí, se hizo muy popular entre la juventud cubana, que veía en él al redentor de una Cuba colonizada y humillada y el símbolo de la resistencia a la hegemonía estadounidense. Durante du discurso en Santiago de Cuba el 1 de enero de 1959, tras la huida de Batista, Fidel Castro advirtió a Washington de que en adelante Cuba sería libre y soberana: “Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder. No será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto […]. Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas. Esta vez sí que es la Revolución”.[27]

John F. Kennedy fue uno de los pocos dirigentes de Estados Unidos que comprendió la importancia histórica de Fidel Castro. Lo explicó en un discurso de 1960 y reconoció el apoyo de Washington a Batista: “en vez de tender una mano amistosa al pueblo desesperado de Cuba, casi toda nuestra ayuda tomaba la forma de asistencia militar –asistencia que sencillamente reforzó la dictadura de Batista, una asistencia que fracasó completamente en mejorar el bienestar del pueblo cubano”.[28]

Agregó al respecto:

“Usamos la influencia de nuestro gobierno para promover los intereses y aumentar los beneficios de las empresas americanas privadas, que dominaban la economía de la isla. Al inicio del año 1959, las empresas económicas poseían cerca del 40% de las tierras azucareras cubanas, acaso todos los ranchos de ganado, el 90% de las minas y concesiones mineras, el 80% de los transportes y caso toda la industria petrolera […]. Nuestra acción daba la impresión demasiadas veces que nuestro país estaba más interesado en sacar dinero del pueblo cubano que en ayudarlo a edificar una economía autónoma, fuerte y diversificada. Era imposible no suscitar la animosidad del pueblo cubano[29] “

El advenimiento de una revolución radical en Cuba era inevitable pues Estados Unidos, por su estrategia de dominación, negó a los cubanos toda perspectiva de emancipación verdadera, de independencia política y de progreso económico y social. El embajador Philip Bonsal evocó esta realidad: “En la Cuba pre-Castro, la presencia americana aplastante en términos geopolíticos era un permanente recuerdo de la naturaleza imperfecta de la soberanía cubana […]. Suscitaba rechazo ya que se consideraba una transgresión intolerable de la independencia y la dignidad del pueblo cubano”.[30] La intromisión constante del Vecino del Norte en los asuntos internos de la isla había dañado profundamente el sentimiento de orgullo nacional de los cubanos. El último objetivo de la Revolución era recuperar la soberanía de la nación y poner fin a la dependencia de Estados Unidos. Tal fue la misión de Fidel Castro.

Fidel Castro tomó el poder y puso fin a la tutela estadounidense que había aplastado al país durante más de sesenta años. La república neocolonial se desintegró con la huida de Batista. El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 permitió al pueblo cubano realizar finalmente el sueño de una patria libre y soberana, haciendo de Fidel Castro el emblema de la dignidad nacional y continental que supo oponerse a los designios hegemónicos de Washington en América Latina. Se acabó entonces la era del complejo “plattista”, en virtud del cual había que buscar soluciones estadounidenses a los problemas cubanos, con la llegada de Fidel Castro al poder. 

domingo, 29 de marzo de 2015

Jose Luis Fariñas (sacado del blog La pupila insomne)

Alivio

Como en un altar doméstico,
de un lado el viento;
del otro, el mar de abajo.
Los sacrificios no maduran
aunque no nos pertenezcan.
(Fariñas, acuarela 2015)

domingo, 15 de marzo de 2015

Una foto recorre por estos  días la  red en la  Argentina,  el  que  escribe en este  blog aparece en  ella como un  integrante más de  un  equipo de  personas que han trabajado para lograr que el  dinero de  todos  los  argentinos invertido en  los  últimos  10 años en  la  ciencia tenga sus  frutos,  en  mi  caso  particular agradecido a esta  nación que  me  ha  acogido con  cariño y me  ha  dado un  lugar,  agradecido a mi Cuba,  que  invirtió sus pocos  recursos en  mi  formación,  agradecido a mi  familia y a Dios,  ojalá los  próximos gobiernos que  vengan en  la  Argentina no nos  manden "... a lavar  los  platos" como  antaño... Vale  recordar en  medio de lo que  se  viene en  la  Argentina,  como estuvo valorada la  ciencia en  el  pasado...

VAYAN A LAVAR LOS PLATOS

(Publicado por  el  blog de Ricardo "El Mordaz" el 12 de Octubre de 2011)

"Vayan a lavar los platos" Frase que pasará a la posteridad, no por su sabiduría sino por la soberbia e insolencia matizada con machismo conque Domingo Cavallo le contestó a la científica Susana Torrado cuando ésta le reclamó mayor presupuesto para la investigación.

Fue el 26 de septiembre de 1994 y bajo el imperio de Menem, el CONICET agonizaba y su subsistencia estaba en juego.

Los investigadores y científicos ganaban entre 500 y 800 pesos y a fuerza de patriotismo, perseverancia y resistencia a toda prueba seguían trabajando. Cuando llovía ponían tachos para que las goteras no formaran charcos en el piso, mientras el turco bailaba cumbias con las divas de la farándula en la quinta de Olivos.

¿Porqué hubo siempre tanta indiferencia hacia los científicos, cuando todo gobierno de país desarrollado sabe que son el pilar de la evolución tecnológica que le permite estar en el primer mundo?
Tiene coherencia que durante los gobiernos de facto, se despreciara a la ciencia. En el reducido número de neuronas que habita el cerebro de los uniformados, no hay espacio para este rubro. Ya lo había dicho Albert Einstein: “para desfilar no se necesita la corteza cerebral, basta con el encéfalo”. Los declives más grandes se dieron durante la tristemente célebre “Noche de los bastones largos” bajo el desastroso gobierno de Onganía que produjo un éxodo sin precedentes de científicos, profesores e investigadores. El otro episodio fue durante la dictadura del Proceso, donde la maquinaria de desintegración incluyó a las universidades y al CONICET.

Poco se hizo durante el gobierno de Raúl Alfonsín y nada durante los gobiernos de la rata y del autista.

Volvemos a hacer la pregunta: ¿Porqué hubo siempre tanta indiferencia hacia los científicos? La respuesta la escuché el otro día por radio del flamante Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, quién palabras más, palabras menos, se expresó de esta forma: “Las políticas neoliberales que dominaron a la Argentina durante décadas, querían un país productor de materias primas y para eso no se necesitan científicos”.

Es decir que nos habían condenado a ser un país dependiente de las fluctuaciones de las comodities en el Mercado de Cereales de Chicago (Chicago Board of Trade) y relegados al subdesarrollo eterno.

Los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner produjeron un punto de inflexión histórico. Se crearon 8 nuevas universidades, se multiplicó por 10 el presupuesto a docentes, a investigadores y al CONICET y donde estaban las bodegas Giol se acaba de inaugurar el Instituto Científico Tecnológico. Un enorme edificio dedicado exclusivamente a la investigación. Parte de este edificio será ocupado por el prestigioso Instituto Max Planck de Alemania y colaborará con los científicos argentinos. Será la primera sede del Max Planck en América Latina, una institución que produjo 13 Premios Nobel.

Los primeros frutos de estas medidas fueron la repatriación de 837 científicos argentinos que ignorados en las décadas anteriores, se habían ido del país en busca de mejores horizontes.

El diario La Nación, que a este acontecimiento trascendental le dedica una nota en la página par 18 mientras que llena 3 páginas, incluida nota de tapa, con la muerte del creador de Apple, dijo que el gran caudal de votos que recibirá Cristina proviene de personas de educación primaria. Debería mencionar que todos los científicos en bloque votarán a quién les devolvió la dignidad y las ganas de trabajar y no tienen precisamente educación primaria.

De “vayan a lavar los platos” a la fecha actual, corrió mucha agua bajo el puente, agua cristalina y purificadora.