Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

martes, 30 de diciembre de 2025

UN PRESIDENTE CRIOGÉNICO


Ha pasado 44 años de aquella famosa asamblea con los 100 mejores alumnos de Cuba que queríamos estudiar carreras nucleares. Habíamos sido escogidos dentro de un universo, de seiscientos alumnos que se presentaron a aquel inusitado concurso que se propago por todos los Preuniversitarios de la Isla. La selección se llevó a cabo luego de un riguroso escalafón, que se conformó por los resultados en exámenes de Matemática, Física, Química y Español, a los que fuimos sometidos durante aquel verano de 1981 (solo como anécdota que ya quedo en el olvido, el que les escribe ocupo el lugar número 13 en aquel preciado ranking).

Previamente cada uno de los que nos presentamos a ese concurso, escogió en orden de prioridad, que carrera nuclear quería estudiar, mi amigo Marquito del barrio de Lawton, que estábamos juntos desde la Secundaria Domingo Faustino Sarmiento, y luego en el Preuniversitario Cepero Bonilla de 10 de Octubre, habíamos optado por Ingeniería en Centrales Atómicas, eran tres opciones, no recuerdo que otras dos escogimos, pero la idea como siempre decíamos entonces, era que tuviera Matemática y Física, y por supuesto relacionadas con el futuro desarrollo nuclear cubano al cual nos convocaban.

Luego de aquella selección iríamos a prepararnos en el idioma ruso para finalmente después de un año, si aprobábamos de nuevos las asignaturas mencionadas, pero esta vez en ruso, a la URSS a estudiar la carrera escogida.

En aquella reunión de hace 44 años, por arte de magia o no, se mencionó, que había llegado la petición de una nueva carrera, que tendría cuatro vacantes, y que cualquiera de los 100 seleccionados podía acceder a ella, su nombre no solo era extraño, sino que ni siquiera habíamos escuchado hasta ese momento, esa especialización dentro de la Física, la carrera en concreto se llamaba, Ingeniería en Técnicas Criogénicas. Levante la mano por pura curiosidad, también lo hizo Galvizu, Comas y Gonzalo, más tarde fuimos conocidos, como los criogénicos.

Cinco años y medio nos llevó terminar aquella, al final, hermosa carrera, en el Instituto Energético de Moscú, aprendimos entre otras cosas, que, a muy bajas temperaturas, los comportamientos cuánticos de la materia se manifestaban a niveles macroscópicos, en mi caso, la superfluidez del helio líquido por debajo de    - 270,98 grados centígrados (o 2,17 Kelvin), rompió todos los esquemas de compresión que teníamos sobre el estado líquido de la materia.

Pero no los voy a aburrir describiendo experimentos y teorías muy cercanas a la ciencia ficción, la cosa es que la frase reciente del Presidente Milei en la Argentina, “Soy como Walt Disney. No me caliento más”, ha sido el disparador para el recuerdo que les esboce arriba, sobre todo, porque hay un mito, cada vez menos creíble en la era de la Inteligencia Artificial, que el cuerpo del famoso pionero de la industria de los “muñequitos”, se encuentra conservado en líquido criogénico, específicamente en nitrógeno líquido a unos 77 Kelvin ( -195.8 grados centígrados) hasta que aparezca la cura definitiva al cáncer de pulmón, enfermedad por la cual murió el 15 de Diciembre de 1966. Desde el punto de vista científico congelar el cuerpo humano, con un 65 % de agua, a esas extremas temperaturas del nitrógeno líquido, es “posible” en la práctica, el tema es traerlo a temperatura ambiente sin que los órganos pierdan sus funciones, sabiendo que el comportamiento del agua entre 0 y 4 grados tiene una anomalía importante, el hielo formado se expande en vez de contraerse, el agua en forma de hielo dentro de las células al expandirse rompería las membranas celulares, y destruiría las células como tal.

Pero más allá de lo anterior, indiscutiblemente la metáfora del Milei, lleva una carga política, que describe lo que ha estado sucediendo en su gobierno desde unas semanas antes de la pasada elección de Octubre 2025, cuando parece ser, que alguien de su entorno, le dijo enfáticamente, que las puteadas, insultos y otras yerbas de su enojo para con los demás, que había estado utilizando durante los anteriores 20 meses de su presidencia, había acabado con la paciencia de los argentinos “de bien y del mal”. Fue entonces cuando a principio de Octubre se notó un presidente más pausado y equilibrado que ha llegado hasta nuestros días con la ganancia que después de esas elecciones ha podido equiparar su fuerza política en el Congreso y en el Senado con las de la oposición, que incluye fundamentalmente a los kirchneristas, otras yerbas del peronismo, algunos de la UCR y la izquierda unida.

Si bien su frase se refiere a su cambio de actitud hacia la discusión política en la Argentina, bien podríamos utilizar su primera parte para describir lo que está sucediendo con la economía y la gente en este país. Efectivamente Milei es Walt Disney, Milei es un presidente criogénico, por transmisión a su política económica, este país está bien frio, congelado, el enfriamiento de la economía es tal que los tan ansiados brotes verdes que desde el segundo semestre del 2017 Macri nos había prometido, nunca han llegado, y para más “desgracia”, el modelo neoliberal mileista, es inconsistente por donde se lo mire, depende más que ningún otro modelo económico,  de que llegue un huracán de inversiones directas a la Argentina, pues se apuesta a que eso y solamente eso reactivará la industria, habrá más empleo y mejores salarios.

Echemos un vistazo a lo que muchos economistas, enemigos de Milei y Caputo por supuesto, pregonan como inconsistencias del modelo que propone este gobierno hace exactamente dos años y que tiene por delante dos años más. En primero lugar Argentina tiene que pagar en el 2026 por intereses de su deuda, alrededor de 10 mil millones de dólares, más unos 20-25 mil millones de Capital, es decir de deuda en 2026 tienen que afrontar la suma de 30-35 mil millones de dólares, por otro lado al haber abierto completamente las importaciones, necesita contar con unos 70 mil millones para el pago de las mismas, además a esta suma de casi 100 mil millones, se le suma la cantidad de dólares que los argentinos necesitan colocar debajo del colchón todos los días, como respuesta histórica ante inclemencias económicas, porque a diferencia de otros países, el dólar en la Argentina, es como el clima, se consulta todos los días antes de salir a la calle y se utiliza como paragua, si se avecinan tormentas de países subdesarrollados. Normalmente los argentinos amarrocan en sus “rincones secretos” 5 mil millones de dólares por mes, es decir que para el 2026 se demandaran unos 60 mil millones de dólares más. Por tanto haciendo un resumen, el 2026 demandara unos 160 mil millones de dólares, pero resulta que las exportaciones argentinas, que son la verdadera fuente genuina de ingresos de los verdes que te quiero verde son de alrededor de 95 mil millones según las proyecciones para el 2026, con lo cual, en dólares el Gobierno de Milei que se jacta en tener déficit cero en pesos argentinos, tiene un déficit en dólares para el 2026 de unos 65 mil millones de dólares, es en esto último, donde  se pone de manifiesto la mayor inconsistencia del modelo que con pitos y flautas nos quiere vender el Walt Disney de la Argentina.

Ahora bien, el modelo de nuestro criogénico, impulsa a través del RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) inversiones por encima de los 200 millones de dólares en sectores estratégicos como el petróleo, la minería y el agro, estos sectores a su vez no son muy demandantes de mano de obra en cantidades industriales, y por otro lado con la apertura a las importaciones, deliberadamente, provoca una competencia desleal con respecto a la industria nacional, que es la que emplea al 80% de la mano de obra privada en la Argentina, dicho lo anterior, se han cerrado en dos años un total de 20 mil empresas y ha provocado que 150 mil empleos privados se pierdan, habiendo sido sustituido, en parte, por los nuevos trabajos precarios en las aplicaciones como Uber, Rappi, etc. Y aquí aparece la otra inconsistencia del modelo criogénico de Milei, por un lado, se propicia inversiones en sectores pocos demandantes de mano de obra y por el otro promueve las importaciones deliberadamente, que destruye a la Pyme que proporciona empleo privado de calidad. El resultado concreto es que, en el mientras tanto, el Gobierno registra la peor relación de inversión bruta sobre PBI de los últimos 35 años, alrededor del 13,5%, nuestro Walt, es el único presidente desde Menem para acá, que acumula un saldo negativo de inversión extranjera directa en sus primeros 23 meses, y por otro lado las importaciones aumentaron significativamente en un 27% interanual solo en el 2025.

Nuestro Walt Disney dibuja bien sus números, tanto como lo hacía el verdadero, con sus muñequitos, nos quiere hacer creer que todo funciona según el plan, para ello ha viajado como ningún otro para que lo conozcan en el mundo, y supuestamente traer inversiones, que como decimos en el párrafo anterior, no se concretaron, hizo 12 viajes a Estados Unidos, 2 a Israel, 4 a Italia, 3 a España, 3 a Suiza, 3 al Vaticano, 2 a Brasil, 2 a Paraguay, 2 a Francia, 1 a Alemania, 1 al Salvador, 1 a Bolivia, 1 a Chile, y lo más “lindo” es que ese gasto de excursionista por el Mundo, lo hizo CON LA NUESTRA, cuando pregonaba a viva voz que no había plata.

El presidente Milei con su frase en la entrevista con Majul, fue bastante sincero, efectivamente es Walt Disney y dudo que se caliente más, por lo que le está pasando a la Argentina, ojo, por lo pronto con los calores que están haciendo, en este fin de año, por estos lares, está repartiendo tanto frio, que se aseguró que el aire acondicionado funcione bien, en la perrera de Olivos, donde se encuentran sus “hijos de cuatro patas”, ¡ah!, consumo eléctrico también, con la nuestra.

 





lunes, 1 de diciembre de 2025

¿Así se hace un país?
(Por Ernesto Tenembaum)

En el mundo de los economistas argentinos Carlos Rodríguez es reconocido como un destacado macroeconomista, más allá de la mirada ideológica de cualquiera que lo evalúe. Esa valoración era compartida por Javier Milei, quien llegó a considerarlo uno de los cinco mejores economistas que había conocido en su vida. Por eso, tal vez, lo eligió como el jefe de su equipo de economistas en la campaña presidencial. Si la personalidad de Rodríguez coincide con lo que se refleja en sus posteos de X, parece además un hombre de pocas pulgas, tal vez un poco cabrón.

Es, además, un ortodoxo: a brocha gorda, eso quiere decir que prefiere menos impuestos a más impuestos, menos intervención del Estado a más intervención del Estado, menos aranceles a más aranceles, un Estado chico a un Estado grande, y considera una herejía la intervención en el sistema de precios o cualquier exceso en el gasto público. Ha sido un hombre clave en la construcción del Centro de Estudios Macroeconómicos (CEMA), un ya clásico think tank de la ortodoxia argentina. Todo eso junto –la mezcla de academia, carácter un tanto irascible y manejo de las redes- lo ha transformado en un participante ineludible en el debate que rodea al programa económico de Milei y de Luis Caputo.

El jueves pasado, Rodríguez hizo un aporte certero. Por esas horas, el oficialismo celebraba el informe de evolución del producto que había difundido el Indec, porque reflejaba cierta reactivación de la economía. Esos datos eran discutidos por algunos economistas, en gran medida porque les parecía inconsistente que la economía empezara a crecer de nuevo en medio de una subida dramática de las tasas de interés y de la inestabilidad preelectoral. Pero Rodríguez no se refirió al debate sobre la consistencia de la información –que existe y es muy relevante- sino que se fijó en la evolución dispar de distintas áreas de la economía. Entonces publicó este gráfico:

(El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) es un indicador que mide el nivel de actividad económica en Argentina de forma mensual. Este indicador refleja la evolución de distintos sectores de la economía, como la industria, el comercio, la construcción y los servicios, y sirve como una estimación del Producto Bruto Interno (PBI). El EMAE permite anticipar las tasas de variación del PBI trimestral y se publica con un rezago de 50 a 60 días después de finalizado el mes de referencia.)

Allí se puede ver cómo evolucionaron la construcción, la industria manufacturera, el comercio y la intermediación financiera desde 2022. Los primeros tres sectores –que emplean al 48 por ciento de la fuerza de trabajo- se mantuvieron estables entre 2022 y 2023, se desplomaron en el primer año de Milei, y se recuperaron levemente en el segundo. La construcción y la industria se redujeron desde 2023 en un diez por ciento. Lo único que creció -¡un cuarenta por ciento!- fue la intermediación financiera, que emplea apenas a poco más del 2 por ciento de los trabajadores.

Rodríguez escribió: “Se profundiza el modelo erróneo de Milei. Los datos del INDEC demuestran que los sectores básicos de la economía -Comercio, Industria y Construcción- están retrasados respecto del promedio ( EMAE) y el sector más favorecido es la Actividad Financiera. Los datos hablan por sí solos. No hace falta saber estadística para darse cuenta que la argentina productiva corre muy por debajo de la argentina financiera. Así no se hace un país”.

Esa advertencia, entre tantas otras, se produjo en una semana donde se multiplicaron dolorosos episodios de despidos, cierre de empresas, retiradas de emprendimientos internacionales que eran adquiridos por empresarios argentinos o reconversión de fábricas en importadoras. Marcas clásicas como Essen, Whirlpool, Frávega, SKF, Granja Tres Arroyos, Carrefour atravesaban algunos de esos procesos o varios al mismo tiempo.

Así las cosas, Argentina transita en dos universos distintos. Por un lado, el oficialista, que parece de fiesta, mimado por el reciente éxito electoral, la serenidad financiera, el apoyo norteamericano y la desintegración del peronismo. Por el otro lado, hay un entramado de referentes de la producción y el trabajo, y de economistas de primer nivel, preocupados por el rumbo que el Gobierno confirma a cada paso, sin ninguna autocrítica, pese a los porrazos preelectorales.

En ese contexto, resulta interesantísimo revisar la exposición que hizo Paolo Rocca, el titular de Techint, hace unos diez días, en la convención industrial de la UIA. De esa intervención trascendió una advertencia precisa: “La apertura racional implica política industrial, entender qué cadena de valor hay que apoyar y en qué cadena de valor aceptamos otro rol. Doy un ejemplo. El año pasado importábamos 5 mil lavarropas por mes. Este año importamos 87 mil por mes. En un año pasamos de importar 10 mil heladeras por mes a 80 mil. Los clientes tienen que tomar decisiones: ¿produzco y doy valor agregado o cierro y uso la cadena comercial para distribuir productos importados? Ahora, ¿cómo guiamos esas decisiones? ¿Dejando que las fuerzas que presionan sobre esto actúen libremente –el exceso de capacidad en China, la dificultad en competir de nuestro país? No es lo que hacen todos los países del mundo”.

Pero lo más interesante no fue ese párrafo sino el momento en que Rocca explicó el trasfondo mundial donde se presentan esos desafíos. “El cambio de la situación en el mundo ha sido brutal. Es el final de un ciclo que se abrió en los años noventa con la caída del muro. Si no era el fin de la historia, era una historia más estable. Todo esto ha terminado. Estos cambios surgen de la ambición de China a poner en cuestión la posición hegemónica de los Estados Unidos en todos los ámbitos. China tiene el 34 por ciento de la manufactura de todo el mundo, una agresiva expansión militar, especialmente en el sector naval, con un control del mar del Sur de China, una política decidida para ser líder en tecnología, desde los semiconductores hasta la inteligencia artificial. En 2015 cuando China hace de Made in China el principio guía de la gestión de Gobierno, alinea todo el país y logra éxitos impresionantes”.

La expansión china generó, para Rocca, la apelación a medidas económicas que parecían archivadas durante la globalización y hoy son recursos habituales en los principales países del mundo. “Las decisiones de los Estados Unidos son de una intervención activa en todos los ámbitos. No se limita a sanciones, a tarifas, se extiende a intervención en capitales de distintas empresas, a restricciones de exportaciones, a prohibiciones de acción. Europa está reaccionando tomando decisiones igualmente agresivas. Lo mismo está haciendo Canadá, lo está haciendo México. Lo están haciendo todos los países del mundo”.

Su preocupación respecto de la Argentina se deriva de ese análisis global. “Como país esto implica volver a pensar en términos de política industrial, desarrollos sectoriales, áreas que tengo que defender, áreas donde es necesario promover la transformación, intervención activa para los objetivos de largo plazo. Argentina es un país grande que no puede apoyarse solo sobre una sola cadena de valor. La energía, la minería, el sector agropecuario no alcanzan. Necesita una fuerte estructura industrial. Estoy convencido de eso. La industria es esencial para la cadena de transformación y para dar empleo de calidad, innovación. Si ustedes ven cómo en Estados Unidos la asociación entre industria e innovación es muy estrecha”.

Por más que Rocca haya defendido el enfoque fiscal del Gobierno, su planteo parece antagónico respecto de las convicciones más profundas de Javier Milei y su equipo. Por eso, el secretario de Industria, Pablo Lavigne, respondió que “la mejor política industrial es la que no existe”. Cualquier industrial podría responderle que la apertura indiscriminada, con altas tasas de interés y este tipo de cambio constituye toda una política industrial, en el peor sentido del término. En cualquier caso, Rodríguez hacía su advertencia, Rocca sumaba la suya y el Gobierno no los escuchaba.

En el mismo momento, la Unión Obrera Metalúrgica difundía datos que reflejaban una “pérdida histórica” de puestos de trabajo en el sector. “La política económica actual, marcada por la apertura indiscriminada de importaciones, la irresponsabilidad en la administración del comercio exterior y la falta de una política industrial está pulverizando el entramado productivo nacional. Desde la asunción del Gobierno, nuestro sector registra la pérdida de 26 mil puestos de trabajo. Detrás de cada número, hay familias, empresas y pueblos brutalmente golpeados. Hemos sido testigos del cierre de empresas metalúrgicas históricas como Whirlpool, Essen, SKF autopartes, KTM motos así como numerosas fábricas de baterías y autopartes. Estas empresas produjeron, invirtieron y generaron empleos durante décadas”.

Los voceros del oficialismo sostienen que no se trata de la destrucción del entramado productivo sino de su reconversión hacia otro más competitivo y eficiente. Tal vez sea así. Por ahora, los datos de empleo lo desmienten. En los últimos dos años, el momento más productivo de Vaca Muerta, la provincia de Neuquén apenas generó 7 mil puestos de trabajo registrado, los mismos que perdió Santa Cruz. En total, en este mismo período se perdieron 192 mil. Si esa dinámica se profundiza, los daños van a ser mayores.

La lista de grandes referentes de la economía argentina está integrada por Rodriguez pero también por Roberto Frenkel, otro ex referente y profesor de Javier Milei. Se trata de hombres de la misma generación pero que pertenecen a dos mitades distintas del mundo: la ortodoxia el primero, la heterodoxia el segundo. Esas dos mitades muchas veces se han enfrentado con miradas antagónicas. Pero ahora en ambas domina la preocupación. “Tratar de bajar la inflación usando el tipo de cambio como ancla termina generando una crisis cambiaria. Esto viene de lejos, desde que Álvaro Alsogaray devaluó en la década del 50 y luego usó el ancla cambiaria, tenemos una crisis de balanza de pagos. No es novedad. Es algo familiar. Martínes de Hoz uso la tablita en los años 1979/1980”, declaró Frenkel. “La macroeconomía tiene una inercia en la tendencia de la actividad. La gente no se decide a abrir un restaurant cuando las pymes están pasándola muy mal como ahora. El empleo está sufriendo mucho”.

¿Así se hace un país?

El Gobierno cree que sí. Y tiene toda la legitimidad para profundizar su experimento luego del resultado electoral. Así lo hará, como es obvio.

Abróchense los cinturones, dijo el Presidente.

Tal vez sea prudente escucharlo.



...Ayer soñé con los hambrientos, los locos
Los que se fueron, los que están en prisión
Hoy desperté cantando esta canción
Que ya fue escrita hace tiempo atrás
Es necesario cantar de nuevo una vez más.