Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 4 de abril de 2019


ÁGAPE DE MUJER

Apabullante convite
con la geometría exacta de su cintura
a dos kilómetros de mis manos
deseando sin ser natural
estar allí en su Oriental
promover una maratón por su piel
hacerme el harakiri con su abdomen
brindo por mi temblor
al final
habiendo perfumado apenas
unos labios del rosedal


lunes, 1 de abril de 2019


El pensamiento mágico que, una y otra vez, enceguece al presidente Macri
(Por Ernesto Tenembaum, INFOBAE)



En los comienzos de la democracia, un gran periodista llamado Pablo Giussani publicó un libro de ensayos deslumbrante y, al mismo tiempo, muy controvertido que se llamó Montoneros, la soberbia armada. En los primeros capítulos de ese texto describió la manera en que funcionaba el pensamiento mágico. Uno de los ejemplos que usó fue el de una antigua tribu que habitaba una zona inundable y creía que la manera de evitar las inundaciones consistía en castigar a los animales para que aullaran de dolor. De esta manera, calculaban, el río no se atrevería a acercarse por el espanto que le provocarían esos gritos. Naturalmente, eso no ocurría. Por más que les pegaban a los animales y los animales aullaban, el río los inundaba una y otra vez, porque los ríos no escuchan, no temen, no tienen alma. Sin embargo, los integrantes de aquella tribu no escarmentaban. Sus sacerdotes les explicaban que el problema era que no habían aplicado el método con suficiente convicción. Entonces, a la siguiente vez, cuando el río amenazaba con desbordar, les pegaban a los animales aún con más rigor, para que aullaran más, y esta vez, sí, atemorizarían al río. Como era de esperar, el método volvía a fracasar.

Giussani usaba esa historia para graficar algunos aspectos de la relación entre Perón y los montoneros. En estos días, curiosidades de la historia, ese ejemplo puede ilustrar lo que sucede en la relación entre el presidente Mauricio Macri y la economía de la Argentina. Desde su asunción, Macri aplicó una serie de medidas. Los resultados se pueden ver al final de su mandato. La inflación es mucho más alta de la que recibió; hay muchos más pobres y muchos más indigentes; el endeudamiento ha crecido de tal manera que, por un lado, obliga a la sociedad a realizar un gran esfuerzo para pagar intereses y, por el otro, ha limitado enormemente la capacidad del Gobierno para tomar decisiones soberanas; el PBI per cápita, ese indicador tan sensible para los técnicos que gobiernan la Argentina, es menor aún que en 2015. Esta semana, Mario Vargas Llosa le preguntó al Presidente qué planes tenía para el próximo mandato. Sorprendentemente, Macri respondió: "Hacer lo mismo que estoy haciendo ahora, pero mucho más rápido". Como aquellos indígenas de Giussani, le pegaría más fuerte a las bestias.

La metáfora tal vez se aclare si se utilizan ejemplos concretos. Hace seis meses, el Banco Central puso en marcha un plan para frenar la inflación que consistía en subir violentamente la tasa de interés y emitir lo menos posible. Mes tras mes se confirma que el método, con mucha suerte, solo alcanza para frenar la escalada del dólar. La inflación argentina, en un mes, supera a la inflación de la mayor parte de los países del mundo en un año y es mucho más alta que en cualquier momento del kirchnerismo.

El pensamiento científico aconsejaría ser audaces en la autocrítica y analizar si no existen otros factores que disparan la inflación o enfoques alternativos, que podrían ser más eficientes para controlarla. El pensamiento mágico reacciona de otra manera: si el método no funciona, habrá que aplicarlo con más energía. "Lo mismo pero más rápido", diría el Presidente. Entonces, suben más la tasa de interés, secan más de dinero la economía. El río vuelve a desbordar. No escucha los aullidos de las bestias.

Hay otro ejemplo reciente y más delicado. Como se sabe, durante el año 2018 la Argentina sufrió una seria crisis de confianza que derivó en una devaluación histórica. Cualquiera que conociera cómo funciona la economía, sabía que la consecuencia sería un fuerte aumento de la pobreza y la indigencia. Eso sucede porque el aumento del precio del dólar se traslada en poco tiempo hacia todos los precios de la economía. El presidente Macri creyó, en diciembre del 2015, que eso no le sucedería a él. Pero para 2018 ya tenía la experiencia de lo que sucede cuando se devalúa tanto. Por eso, ante el salto del dólar, el Gobierno tenía frente a sí el desafío de qué hacer frente al inminente aumento de precios, especialmente frente al de los alimentos, que pegan tan fuerte en el poder adquisitivo de pobres e indigentes.

En una y otra entrevista, los funcionarios del Gobierno, de Marcos Peña para abajo, respondieron lo que iban a hacer: nada. Así de sencillo. Que los precios fueran definidos por el libre juego de la oferta y la demanda. Los efectos fueron los esperados. En septiembre, por ejemplo, en un solo mes, la harina aumentó un 20 por ciento. En marzo, un cuarto de la inflación se explica por el aumento de la carne. Hace 15 días, la empresa que controla el 80% del mercado lácteo resolvió, de manera inconsulta, retirar de las góndolas la leche para el consumo popular. ¿Qué hizo el Gobierno en los tres casos? Lo que había prometido: nada. Permitió que los empresarios definieran la magnitud de aquello que los técnicos que manejan la economía llaman pass through, y que el resto de los mortales conoce bien: la inflación de alimentos producto de una devaluación.

Esa pasividad se completó con otra, que ha sido realmente exótica en la historia de la democracia. Cuando la crisis arrecia, y les pasó a todos los gobiernos, a los presidentes los desvela encontrar herramientas para atenuar sus efectos entre quienes más las padecen. Raúl Alfonsín puso en marcha un plan alimentario; Carlos Menem, los planes Trabajar; Eduardo Duhalde, los planes Jefas y Jefes de Hogar, y la asistencia de las manzaneras en el 2002. Cristina Kirchner, la asignación por hijo en la crisis de 2009 y los precios cuidados en la devaluación de 2014. ¿Cuál fue la idea de este Gobierno ante la crisis del 2018? ¿En qué consistió su aporte? La última devaluación encontró a un Gobierno menos sensible y creativo que en otros momentos de su gestión, cuando amplió la asignación por hijo o fortaleció la relación con los movimientos sociales.

Una de las personas —entre tantas— que advirtió que se venía la inundación fue el reconocido economista Bernardo Kosacoff, que actualmente enseña en la universidad Di Tella y en la UBA. Kosacoff sostuvo que eliminar la pobreza era un objetivo imposible, pero que terminar con el hambre, es decir, con la indigencia, era perfectamente posible en un país donde solo dos millones de personas padecen insuficiencia alimentaria (era la cifra de ese momento), mientras que al mismo tiempo se produce comida para alimentar a 500 millones. Solo era necesario ponerse a pensar, rápido, entre especialistas en un plan para que los sectores más vulnerables accedieran a comida subsidiada en los supermercados mediante una tarjeta especial, como la SUBE, que aplicara distintos precios a distintas personas. Así funciona, por ejemplo, la asistencia alimentaria que reciben 40 millones de personas en los Estados Unidos.

El pensamiento científico hubiera escuchado y barajado esa alternativa, o alguna otra, frente a la inundación de pobres e indigentes que, lógicamente, se avecinaba. El pensamiento mágico —el Estado ausente, el libre juego de la oferta y la demanda— sonrió con sorna: esta gente no entiende.

El resultado de todo esto es el que pronosticaba el pensamiento científico. Ochocientos mil nuevos indigentes: el río no fue ahuyentado, una vez más, por el aullido de las bestias. Recién en marzo, con el daño producido y la inminencia de la campaña electoral, el Gobierno aumentó sensiblemente la asignación por hijo.

Esa forma de pensamiento se ha repetido desde el comienzo de la gestión. El pensamiento mágico sostenía que un país como la Argentina podía salir de un sistema rígido de control de cambios sin que ello generara inflación, que se podía elaborar una tabla de metas de inflación sin computar en ella los efectos de una devaluación y de un aumento simultáneo de tarifas, que se podía apoyar todo un esquema de desarrollo en la llegada de capitales de corto plazo y a alto interés, que el aumento violento de la deuda externa no era un problema porque lo que importaba era la relación entre deuda y PBI, y no la velocidad del crecimiento de la deuda, que el déficit de balanza de pagos no era un tema relevante porque otros países crecieron durante años conviviendo con ese elemento.

El pensamiento científico, mientras tanto, advertía sobre los riesgos serios de lo que estaba ocurriendo, que se produjeron todos, y con creces, en el año 2018.
Frente a tantas desventuras, se podría imaginar que las verdades que guían al Gobierno entrarían en revisión. Pero el Presidente lo descartó frente a Vargas Llosa y un grupo de cruzados de la Fundación Libertad lo ovacionaron como si fuera un rock star.

El pensamiento mágico, decía Giussani, es inmune a los mensajes de la realidad. Allí radica su fortaleza.







jueves, 28 de marzo de 2019


¿Por qué hay que culpar a Cuba de los fracasos de EE.UU. en Venezuela?
(Por Iroel Sánchez, publicado en su blog "La Pupila Insomne")

Durante la Guerra Fría, el gobierno estadounidense esgrimió la amenaza soviética para justificar su intervencionismo en Latinoamérica, y hasta alguna lógica tenía porque, a pesar de que las intervenciones estadounidenses al Sur de sus fronteras son muy anteriores a la existencia de la URSS. En recursos energéticos, territorio, población y poderío militar la Unión Soviética era un rival cuyas magnitudes facilitaban la tarea de convertirla en el “gran enemigo de la democracia en las Américas”.

Al interior de los Estados Unidos, el mismo pretexto sirvió para el más feroz anticomunismo que alcanzó sus cuotas más altas en los años cincuenta del Siglo XX con las persecuciones macartistas tan bien testimoniadas por la dramaturga Lilian Helman en su libro Scoundrel Time.

La Unión Soviética desapareció, y desde Estados Unidos se proclamó el fin de la historia, el añorado triunfo del capitalismo había llegado.  En América Latina, se anunció que la Revolución cubana tenía sus horas contadas, pero no fue suficiente, hubo que recrudecer el bloqueo económico, imponer nuevas sanciones como las establecidas en la leyes Helms Burton y Torricelli y aun así no lograron su derrumbe. Peor todavía, el nuevo siglo trajo la palabra socialismo de regreso en varios países latinoamericanos y una alianza entre ellos -la ALBA- cuyo centro pasaba por el petróleo venezolano y los servicios de salud y educación cubanos. Millones de latinoamericanos y caribeños humildes abandonaron el analfabetismo, la ceguera y la precariedad energética gracias a ello.

Desde que a inicios del Siglo XXI se hizo visible la orientación socialista del gobierno bolivariano en Venezuela, los intentos de retomar el control de los importantes recursos energéticos venezolanos no han cesado, tanto desde Estados Unidos como desde la oligarquía local que se le subordina. Primero, intentando derrocar el gobierno de Hugo Chávez, incluyendo el golpe militar, y luego de su fallecimiento, con el incremento de la guerra económica contra la continuidad de su proyecto político encarnada por Nicolás Maduro y la unión cívico-militar que Chávez construyó. La unión cívico militar venezolana marca la diferencia con el fracaso de otros procesos donde golpes militares o parlamentarios alentados desde Washington han tenido resultado exitoso. A pesar de los constantes y abiertos llamados efectuados por figuras del gobierno estadounidense para que los militares venezolanos derroquen el gobierno bolivariano, las sanciones de Washington a varios de ellos y las amenazas contra quienes permanezcan leales, las Fuerzas Armadas han continuado en una postura fiel al gobierno de Nicolás Maduro.

La búsqueda del aislamiento internacional de Venezuela, con gobiernos latinoamericanos y europeos seguidores de Estados Unidos reconociendo a un “presidente encargado” por Washington, tampoco ha tenido los resultados esperados, y el intento de provocar una insurrección a partir de la introducción de una politizada “ayuda humanitaria” y un muy mediático concierto fronterizo, se volvió contra sus promotores al revelarse hasta por la prensa hegemónica capitalista las mentiras que lo acompañaron.
¿Qué les ha quedado entonces en su arsenal a quienes desde Estados Unidos insisten en el derrocamiento del gobierno venezolano? Siguiendo la misma ruta empleada con Cuba después del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, el incremento del sabotaje abierto como ha ocurrido con el ciberataque al sistema eléctrico que tuvo sin luz y agua a la mayoría de los venezolanos durante cinco días, y la propaganda de guerra que convierta en causa el efecto de las agresiones económicas norteamericanas en la calidad de vida del pueblo norteamericano.

En esa propaganda de guerra Estados Unidos necesita un culpable para explicar al mundo el fracaso de tantos y continuados esfuerzos que, si bien comenzaron en su última etapa cuando Barack Obama declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional estadounidense, han abandonado toda máscara y se han hecho absolutamente explícitos después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Al parecer, los halcones de la Guerra Fría como Elliot Abrams – a  quien Washington ha puesto al frente de su estrategia antivenezolana- no han encontrado idea más original que resucitar la “injerencia comunista” que enarbolaron hace más de treinta años para aislar a la Revolución cubana y justificar el papel de la CIA y el State Department tras las dictaduras militares y la ola de asesinos y torturadores que, formados en la tristemente recordada Escuela de las Américas, asolaron la región. Se apoyan así en el discurso antisocialista con que Donald Trump -elogioso visitante de Vietnam y amable interlocutor de Kim Jong-Un- intenta desacreditar el ascenso de políticos exitosos que se definen socialistas en el congreso de EE.UU., como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortéz.

Allí es donde entran en acción los peregrinos cuentos de la “injerencia cubana” en Venezuela, porque según la prensa hegemónica es Cuba, y no Estados Unidos, la que tiene intereses económicos tras su posición sobre el país suramericano, son los “más de veinte mil agentes cubanos” los que sostienen a Maduro, aunque no se haya podido mostrar una sola prueba de ello y la cifra coincida con la cantidad de trabajadores de la salud que desde hace más de una década han mejorado la vida de millones de venezolanos, muchos de los cuales nunca antes habían visto un médico. El último aporte de esta guerra propagandística es la “investigación” sin pruebas de The New York Times, según la cual los médicos cubanos en Venezuela estarían haciendo lo que los “sargentos políticos” hacían en la Cuba que Washington apoyó antes de 1959: buscar votos a cambio de servicios de salud, práctica desterrada para siempre por la Revolución y bien conocida por muchos de quienes en Miami llevan sesenta años tratando de derrocarla.

Cuba no es la URSS, y ni militar ni económicamente puede significar amenaza alguna para nadie. Tampoco el gobierno cubano es como el de Estados Unidos, que tiene un largo historial de guerras basadas en mentiras para apoderarse de recursos energéticos en todo el planeta, menos aún sus embajadas -como sí sucede con las estadounidenses- han estado detrás de golpes de estado en algún país latinoamericano. Pero con esta estrategia mentirosa Washington suministra una hoja de parra a quienes viven igualando agresores y agredidos, bloqueados y bloqueadores, víctimas y victimarios… el pretexto ideal para los falsos valientes que les permite colocarse en un lado o en otro según se desarrollan los hechos. Desde Talleyrand hasta Lenin (Gorbachov) Moreno los que comienzan diciendo “ni con este ni con aquel”, terminan alineados ya sabemos con quiénes, esos mismos a los que The New York Times representa tan bien: los poderosos que no tienen el menor interés en que haya médicos para los pobres ni dinero en otros bolsillos que no sean los suyos.


miércoles, 27 de marzo de 2019


SI, si "Presidente", Libertad para los ricos como usted, la deuda para los de siempre.


martes, 26 de marzo de 2019


EL CONSUMO SIGUE BARRANCA ABAJO
(Por Cristian Carrillo, PAGINA12)


El deterioro del poder adquisitivo y del empleo volvió a resentir en el primer mes del año la venta en supermercados, principalmente alimentos y bebidas, y también en grandes centros comerciales. La venta medida en cantidades -con precios constantes-de hiper y supermercados se contrajo en enero un 10,5 por ciento respecto de igual mes del año pasado, según informó ayer el Indec. Sin embargo, la facturación del sector creció 40 por ciento, lo que reflejó que el índice de precios implícitos para enero mostró una variación porcentual de 56,5 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, y una variación porcentual de 3,5 respecto de diciembre previo. El aumento está en sintonía con la inflación promedio de enero, la cual fue de 49,3 por ciento interanual, pero que para el caso de alimentos se ubicó en 53 por ciento. El menos nivel de ventas se reflejó también en menos empleo en el sector supermercadista donde el personal ocupado cayó 2,8 por ciento, a partir del cierre de sucursales. En shoppings y grandes cadenas la venta medida en unidades se redujo en enero un 15,1 por ciento interanual. 

Junto a ingresos que van a la zaga de la inflación y una masa de asalariados que se retrae -se perdieron 200 mil puestos en el sector formal el año pasado-, el aumento de las  tasas de interés, que impide financiar el consumo, la caída de ventas es inevitable. El escaso margen de financiamiento que puede quedarle a un trabajador y jubilado en los últimos meses se está volcando a comprar alimentos y pagar servicios esenciales. Ni siquiera el traspaso a segundas y terceras marcas compensa ese deterioro. 

De acuerdo con el informe oficial, la facturación del sector para enero fue de 45.485 millones de pesos, lo que significó dicho aumento de 40 por ciento interanual. Pero el alza se explica por la inflación. A precios constantes la caída fue de 10,5 por ciento, la séptima consecutiva. En diciembre había arrojado una baja de 8,7 por ciento, y noviembre lidera el desplome que se inició a junio, con 12,4 por ciento en términos interanuales. 

El crecimiento del financiamiento en las compras de primera necesidad se intensificó en enero. La facturación por ventas en efectivo creció 35,2 por ciento interanual, mientras que con débito (considerado efectivo también) aumentó 36,8 por ciento. Sin embargo, las ventas a precios corrientes con tarjeta de crédito crecieron un 44,3 por ciento respecto de enero del año pasado. Esto da cuenta del endeudamiento de las familias para alimentos y productos de primera necesidad, además de para pagar los tarifazos. En el canal mayorista, elegido por las familias para conseguir mejores precios, la diferenciación es todavía más acentuada. El aumento del pago en efectivo fue de 28,4 por ciento interanual, mientras que las ventas a través de tarjeta de crédito creció un 54,7 por ciento. De todos modos, la venta en cantidades en los canales mayoristas se retrajo en enero 15,2 por ciento respecto de igual mes del año pasado. 

Las ventas a precios corrientes que más crecieron -todas por debajo de dicha suba implícita de precios (56,5 por ciento)-fueron para artículos de almacén, con 47,6 por ciento; seguido por carnes, con 46,9 por ciento; de limpieza y perfumería, con 46 por ciento, e indumentaria, calzado y textiles para el hogar, con 44,8 por ciento. En enero el personal ocupado en shoppings sumó 98.454 asalariados, con una baja del 2,8 por ciento interanual.

En los grandes centros de compras o shoppings la facturación enero fue de 5965,9 millones de pesos, un 25 por ciento más que el mismos mes del año anterior. A precios constantes arrojó una disminución de 15,1 por ciento respecto de enero de 2018. En facturación, las mayores alzas fueron en ropa y accesorios deportivos (55,3 por ciento), perfumería y farmacia (55 por ciento), librería y papelería (41 por ciento), indumentaria, calzado y marroquinería (34,5) y esparcimiento (31,8).

Los 37 centros de compras radicados en Ciudad y Gran Buenos poseen 3024 locales, de los cuales 89,3 por ciento está en actividad e informa ventas, mientras que un 8,9 por ciento permanece inactivo por estar disponible para alquiler, hallarse en reforma u otros motivos de cierre provisorio. 



Cada tres días una empresa pide la apertura del procedimiento preventivo de crisis
(Por Federico Mayol, publicado en INFOBAE)



En lo que va del 2019 ya fueron 30 las empresas que pidieron a la Secretaría de Trabajo la apertura de procedimientos preventivos de crisis (PPC), la etapa previa a despidos o suspensiones de personal que en los últimos tiempos volvieron a incrementarse en el país con casos resonantes como Fate, Coca Cola Femsa o Avianca.

El dato se desprende del extenso informe —el 117— que la Jefatura de Gabinete de ministros envió este lunes al Senado, en la previa de la visita de Marcos Peña a la Cámara alta, la primera de este año. La presencia del jefe de ministros se da en medio de la crisis del programa económico del Gobierno, y en el inicio de la campaña electoral. Los legisladores habían enviado más de 800 preguntas —un promedio más alto que el habitual— vinculadas a la gestión de Cambiemos.

 El año pasado, habían sido 146 las compañías que solicitaron PPC ante el ministerio que conduce Dante Sica, de los cuales 107 todavía están en trámite
El año pasado, habían sido 146 las compañías que solicitaron PPC ante el ministerio que conduce Dante Sica, de los cuales 107 todavía están en trámite, 25 terminaron con acuerdo y 14 fracasaron en la negociación, según el informe de la Jefatura de Gabinete.

En el 2017, antes del inicio de la crisis del programa económico, los procedimientos preventivos de crisis pedidos por las empresas fueron 66, menos de la mitad de los solicitados en el 2018, según la información oficial. El dato marca, en ese sentido, la magnitud de la crisis del programa económico del Gobierno, que empezó a arrojar resultados negativos desde el año pasado.

Por caso, los PPC pedidos este año entre enero y mitad de marzo ya alcanzan la mitad de los que fueron requeridos en el 2017. Uno cada casi tres días.

Los procedimientos, previstos en la ley de empleo 24.013, se establecieron para empresas que prevean suspender o despedir personal "por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas" y que deben comunicar la solicitud ante el Ministerio de Producción y Trabajo. Lo pueden exigir compañías con menos de 400 trabajadores que planeen medidas para más del 15% de la plantilla de personal; firmas con entre 400 y 1.000 empleados con más del 10% comprometido, y con más del 5% para empresas con más de 1.000 trabajadores.

 La mayor cifra de pedidos de los procedimientos preventivos había sido en 2003, después de la crisis del 2001: fueron 379

Según publicó este medio, a mediados del mes pasado, Producción había sido notificado de 7.666 desvinculaciones sin causa del sector privado, un requisito estipulado en el decreto de noviembre del 2018 en el que el Gobierno estableció el pago de un bono para paliar la espiral inflacionaria.
La mayor cifra de pedidos de los procedimientos preventivos había sido en 2003, después de la crisis del 2001: fueron 379, según publicó el diario La Nación en base a información oficial. La siguiente fue el año pasado, en el momento más complejo de la crisis económica del gobierno de Macri.

De los 30 procedimientos preventivos presentados por las empresas, 27 continúan en trámite y uno finalizó sin acuerdo, según el informe de la Jefatura de Gabinete, de más de 600 páginas.

El pasado 10 de marzo, la cartera dirigida por Sica habilitó la apertura formal del procedimiento solicitado por Fate, la principal fabricante de neumáticos del país que emplea a más de 1.600 trabajadores bajo convenio y que manifestó que, por las dificultades de la economía, evaluaba despedir a más de 400.

La misma situación atravesó Femsa, principal embotelladora de la marca Coca Cola. Al final, tras reuniones entre la firma, las autoridades del Ministerio de Producción y Trabajo y el sindicato, se descartó la apertura del PPC pero se acordó la salida de 30 trabajadores. La compañía de capitales mexicanos había alegado problemas por la caída del consumo.

Hubo otras firmas que solicitaron el mismo procedimiento, como Avianca, la aerolínea que fue habilitada para operar en la Argentina durante esta administración.

El Gobierno encara la campaña electoral con malas noticias en el rubro de la economía.La semana pasada, el INDEC informó que el desempleo alcanzó el 9,1% en el último trimestre del 2018, y que afecta a más de 1.752.000 argentinos, el número más alto desde el 2005 en la comparación trimestral.

Unos días antes, el organismo había oficializado en 3,8% la inflación de febrero, con un acumulado del 51,3% en los últimos 12 meses. Este lunes, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) ubicó en 31,3% la pobreza multidimensional: el índice oficial, que revelará un aumento de la cantidad de pobres, será publicado este jueves por el INDEC.


lunes, 25 de marzo de 2019


GRUTA(*)
(José Luis Fariñas)

Las moscas de la visitación
ya esbozan tu rostro y se golpean impacientes
contra la imagen de la Trinidad,
contra el amarillo indio que duerme
dentro de los azules paños de María.
Su rumor me dice más que tus cuidadosas palabras,
y mucho más aun que tus rezos, tan selectos
y tan breves para estas horas.



(José Luis Fariñas, s. t., técnica mixta, 2018)


(*) Sacado del blog de Iroel Sanchez, "La Pupila Insomne")


DEVALUADO
(David Cufré, PAGINA12)



Mauricio Macri, como Fernando De la Rúa en 2001, solo mantiene el apoyo de sectores financieros a su política económica, mientras que el resto del empresariado, incluido el agropecuario, hace fila para cuestionar el desmanejo general que hunde sus negocios. De aquellos comunicados iniciales de respaldo al nuevo rumbo que emitían el Foro de Convergencia Empresarial, la Asociación Empresaria Argentina y el Grupo de los Seis, con las principales cámaras de la industria, el comercio, el agro y las finanzas, se pasó desde hace meses a un silencio profundo que transparenta las preocupaciones y el mal humor. Poco a poco ese silencio se va resquebrajando, pero no porque haya resurgido el entusiasmo, sino por las declaraciones de alarma cada vez más encendidas ante el agravamiento de la crisis. “Si no cambian, esto va a reventar y va a ser un desastre”, advirtió esta semana Mario Llambías, ex titular de Confederaciones Rurales y referente de la Mesa de Enlace que tanto hizo para que Macri ganara las elecciones. “Hay mucha decepción en el campo con Macri”, se sumó Eduardo Buzzi, ex presidente de Federación Agraria. “Hay un tufillo, un malestar”, agregó. “Nosotros hemos hecho mucho para que Macri llegara al gobierno, lo hemos apoyado profundamente, pero a veces pareciera que nos tomaran para la joda”, reprochó Hugo Biolcati desde la Sociedad Rural.

En la Unión Industrial Argentina el enojo es mayor. El próximo martes se oficializará la continuidad de Miguel Acevedo al frente de la entidad, que soporta caídas históricas en los niveles de producción y ventas. Techint, Arcor, Fiat, Ledesma y las empresas alimenticias agrupadas en Copal, con un peso determinante en la conducción de la UIA, pasaron de ser los principales defensores de Cambiemos dentro de la entidad a plegarse a los sectores más críticos del gobierno. Las constructoras y las cámaras del comercio también sufren el naufragio de la economía macrista y muestran una muy baja expectativa de que la situación pueda normalizarse a corto plazo. El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, pasó un momento incómodo cuando un empresario descalificó sus promesas de recuperación durante un encuentro en el Rotary Club, donde supuestamente el funcionario jugaba de local, y le dijeron que sus palabras eran puro piripipí. Ese es el clima que debe revertir el oficialismo cuando el país está por ingresar en la carrera caliente de la campaña electoral.

Por ahora lo que se advierte es que la nave que capitanea Macri encalló en un lugar peligroso de descrédito y desesperanza. Hasta la medición de confianza del consumidor que realiza la Universidad Di Tella reveló que los más pesimistas en este momento son los porteños y los sectores de altos ingresos, dos núcleos duros de la base electoral de Cambiemos. La crisis económica, que está por cumplir un año, fue horadando la confianza en ámbitos empresarios que defendían al oficialismo. “Estamos en una agonía que no sabemos cuándo va a terminar. Arcor llevó esta semana a Roberto Lavagna a hablar a la Fundación Mediterránea en Córdoba. Es una señal muy fuerte”, describe un hombre de la UIA. Luis Pagani, al frente de esa firma, también tendió puentes con Cristina Fernández de Kirchner durante el verano y le hizo saber su malestar por la situación económica. Arcor registró pérdidas por más de 1000 millones de pesos en el último balance, a pesar de ser una firma líder en su sector y con fuerte presencia internacional. Anteriormente solo había dado pérdidas en 2002.

Las estadísticas del Indec sobre actividad económica, empleo e inflación son demoledoras, con el agravante de que los factores que provocaron una aguda recesión, la pérdida masiva de puestos de trabajo y la suba acelerada de los precios no han sido modificados. Por lo tanto, las proyecciones empeoran mes a mes y el Gobierno se ve obligado a correr la fecha en que supuestamente empezaría un cambio de tendencia. El frente financiero, por el contrario, confirma semana tras semana que la tendencia más firme es hacia la inestabilidad. Solo entre ayer y el viernes anterior, el dólar aumentó más de un peso y medio (de 41,13 a 42,80), la tasa de las Leliq subió más de tres puntos (de 63,74 a 66,65) y el riesgo país trepó 24 puntos básicos (de 737 a 761). En esas condiciones, encarar una inversión parece una tarea titánica para cualquier empresa, que no puede proyectar a cuánto estarán el dólar y las tasas ni siquiera a plazos mínimos. Ya en el cuarto trimestre del año pasado, esa situación de estrés financiero tuvo un impacto directo en la inversión privada, que reportó un declive estrepitoso del 25 por ciento interanual. Para colmo, el consumo público cayó otro 5,1 por ciento, “lo cual constituye el peor resultado para este componente desde la salida de la convertibilidad y está relacionado con el grado de ajuste fiscal impuesto por el FMI”, se explicó en este diario con los datos del Indec.

La confirmación de un nuevo desembolso del Fondo Monetario por 10.870 millones de dólares no alcanzó para recomponer la confianza en la plaza cambiaria. Las limitaciones que impuso el organismo para utilizar esas divisas, con la venta de 60 millones diarios, confirmaron que el Banco Central tiene las manos atadas para intervenir, lo cual exacerba la volatilidad y es una invitación para la timba financiera. La mayor defensa que ensaya Guido Sandleris desde el BCRA es mover la tasa cada vez más arriba, en una estrategia que se aprecia cada vez menos efectiva. Como la autoridad monetaria no puede vender dólares cuando la divisa opera en una banda de 39,16 a 50,68 pesos (que se mueve todos los días hacia arriba), las posibilidades de saltos devaluatorios abruptos se multiplican. Ese solo hecho refuerza la incertidumbre cambiaria, y con ella las remarcaciones de precios que no bajan de intensidad, a pesar de la recesión y la contracción monetaria. Ni la apertura importadora, ni el castigo a salarios y jubilaciones, ni la baja del consumo frenaron la inflación. Si el Gobierno no detiene los tarifazos, ni logra estabilizar el mercado de cambios, ni actúa frente a los formadores de precios, la situación seguirá siendo la misma. Es así desde el primer día y los hechos lo confirman a cada paso. El único que parece no registrarlo es el Gobierno.

Las tasas de interés cada vez más cerca del 70 por ciento asfixian toda actividad económica. Es apabullante la sucesión de empresas que anuncian cierres o despidos masivos, en casi todos los sectores. La llegada de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil, que  supuestamente iba a activar la economía de ese país y traccionar exportaciones argentinas, no deja de entregar malas noticias. La inestabilidad sigue instalada en el escenario político y económico del socio regional, el real se devalúa, caen la industria y el PIB, y Bolsonaro desplaza compras de trigo argentino por estadounidense, ante un pedido directo de Donald Trump para que ingrese un cupo sin aranceles. Es decir, más que un salvavidas, Bolsonaro se está convirtiendo en una carga adicional para el gobierno de Macri. El Presidente, como se aprecia y él mismo dice, está cada vez más caliente.


viernes, 22 de marzo de 2019


Este 21 de Marzo de 2019, se conoció los últimos datos del desempleo en la Argentina, en estos momentos esta en 9.1% y ya alcanza a 1 millón 752 000 argentinos. Es el mas alto indice desde el 2005.


MACRI, EL GRAN DESEMPLEADOR
(Por Javier Lewkowicz, PAGINA12)



La situación laboral en las grandes empresas cruje con el modelo económico de Cambiemos. En los últimos meses salieron a la luz problemas en un sinfín de firmas de gran porte y marcas muy conocidas para el público. Coca-Cola, Peugeot, Honda, Molinos Cañuelas, Fate, lácteos Verónica, La Suipachense, Carrefour, Zanella, Garbarino, Villa del Sur, Editorial Atlántida, Metalpar y la ex Nidera son algunos de los casos. Además, se conocieron grandes pérdidas operativas de Arcor, Molinos Río de la Plata y Mastellone. Hay procedimientos preventivos de crisis, retiros voluntarios y despidos, achicamiento de horas de trabajo, quiebras y cierres.

El círculo (en) rojo

La multinacional Arcor, controlada por la familia Pagani, informó a la Bolsa que en 2018 anotó una pérdida operativa por 1010 millones de pesos a causa del impacto de la devaluación y de la caída del consumo interno, aunque gracias a la compensación con otras fuentes de ingresos no detalladas pudo distribuir dividendos. Molinos Río de la Plata, de la familia Pérez Companc, anotó pérdidas por 1702 millones de pesos contra un rojo de 754 millones en 2017. "El 55 por ciento de las categorías perdieron frecuencia y seis de cada diez perdieron compradores. Esto se relaciona con una fuerte contracción de las primeras marcas y el crecimiento de aquellas de bajo precio", detalló Molinos.
"Se sufren efectos distorsivos y erosivos combinados por inflación, devaluación y exorbitantes tasas de interés (...) con una desmedida presión impositiva. (Además) hay asimetría en las reglas de comercio exterior, por un permanente crecimiento de la presión importadora proveniente de países con menores costos impositivos, salariales, previsionales y financieros. Las importaciones se realizan en la Argentina en un marco de simplificación de la gestión importadora de bienes finales, generando una competencia difícilmente soportable ante la ausencia de medidas gubernamentales que permitan compensar esa asimetría. En cambio, nuestras exportaciones encuentran reales dificultades administrativas y de homologación técnica para ingresar a destinos relevantes", criticó la firma de neumáticos Fate, propiedad de Javier Madanes Quintanilla, uno de los empresarios más poderosos del país. Fate presentó ese escrito para justificar su pedido de procedimiento preventivo de crisis (PPC).

La Serenísima, principal empresa láctea, de la familia Mastellone, planteó en su último balance que "la fuerte devaluación del peso sumado al ajuste de las tarifas de los servicios públicos han impactado en los índices de inflación de Argentina y también han tenido consecuencias negativas sobre el ritmo de actividad económica del país". La compañía anotó una pérdida de casi 2 mil millones de pesos el año pasado. En 2017, la empresa había perdido 844 millones de pesos.

Multinacionales

"Coca-Cola Femsa Argentina atraviesa una etapa compleja debido a la desaceleración del consumo, lo que la ha colocado en la necesidad de readecuar su estructura de trabajo", comunicó Coca-Cola semanas atrás, con la intención de lograr un PPC. La última información contable muestra que las ventas medidas en unidades de Femsa Argentina, principal distribuidora de Coca-Cola, bajaron un 14,9 por ciento el año pasado. Por la caída del volumen y la devaluación, los ingresos generados por la filial argentina registraron una caída del 34 por ciento interanual medida en pesos mexicanos, que traccionó a la baja a toda la región.

La situación de Coca-Cola es homologable para buena parte de las multinacionales que operan en el país, perjudicadas por la caída de los ingresos medidos en moneda dura. Otra empresa global que acusó problemas es Cofco, de capitales chinos, que acordó cerrar ex planta de Nidera en Valentín Alsina y relocalizar a los trabajadores en otros establecimientos. En tanto, casi todas las automotrices están con freno de mano.

En su último balance, Carrefour informó a sus inversores globales que en 2018 se desprendió de 1000 empleados en Argentina a través de los retiros voluntarios, el mayor programa de achicamiento en el mundo junto al de Bélgica y seguido del implementado en Francia. La empresa advierte además que no espera para 2019 una desaceleración inflacionaria. En el sector metalúrgico, Metalpar --de capitales chilenos y brasileños-- es la productora de carrocerías de colectivos más grande del país y anunció que despedirá a 600 empleados por el cierre de su planta de Loma Hermosa.




Margarita Barrientos: "El país está muy fundido, pero la gente igual apoya a Macri"

La referente social y muy afín a Cambiemos, Margarita Barrientos, le hizo un llamado de atención al presidente Mauricio Macri por la situación que se vive en los barrios más necesitados: "El país está muy fundido; la situación está difícil; a la gente no le alcanza".


Mientras se aguarda que el 28 de marzo el Indec dé a conocer el índice de pobreza e indigencia del segundo semestre de 2018, la fundadora del comedor Los Piletones (y otros tantos en los últimos años) hizo una descripción de la situación social actual. "La situación está difícil en todos lados. Lo que también afecta a la gente es la falta de trabajo. Eso se ve en los comedores, allí se acercan cada vez más familias a pedir comida", reveló.

En declaraciones al programa Crónica Anunciada, que se emite por Futurock, Barrientos advirtió que la situación se agravó y aumentó mucho en el último tiempo la cantidad de personas que se acercan por un plato de comida. "'No tenemos trabajo' o 'lo que gana mi marido no nos alcanza', es lo que nos dicen. No solo en Los Piletones, tenemos varios comedores en las provincias y cada vez concurre más gente. Piden más comida, para llevar o para comer ahí. En Cañuelas, por ejemplo, teníamos que asistir diariamente a 320 personas, ahora tenemos casi 500 personas", contó.

Barrientos advirtió sobre la situación en los barrios: “A la gente no le alcanza”
Una de las referentes para Macri del termómetro social advirtió que gran parte de esa crisis es producto de la inflación, el aumento de los servicios, y que el impacto se evidencia en el cambio del menú de sus comedores comunitarios. "A nosotros (el aumento en las tarifas) nos afectó muchísimo. La suba de precios también. Tuvimos que ir cambiando el menú. Nosotros hacíamos cada semana milanesas y eso se fue estirando", detalló.

"Las tarifas se han ido muy altas. La luz, el gas, la gente hoy se sorprende porque tiene un solo foco, una heladera y un televisor y están pagando 4000 pesos por mes. Y la verdad es que donde no hay trabajo no hay (plata) para pagar las boletas", resumió Barrientos.

Aunque no le gusta hablar mucho de política, la referente social tiene esperanzas y le mantiene su voto de confianza al presidente Macri. "Ojalá que esto cambie porque necesitamos un cambio de verdad. La gente lo necesita. Uno siempre confía en que las cosas van a estar mejor. Mi voto de confianza aún sigue en mí", reflexionó.

Barrientos admitió que mucha gente esperaba que para esta altura (transcurridos poco más de tres años de Cambiemos en el gobierno) las cosas estuvieran mejor. "Ya es momento de un cambio. Sé que a la Argentina no la han recibido bien, que nuestro país está muy fundido, pero ya es hora para que repuntemos", reclamó.

"La gente es inteligente y entiende la situación. Todavía hay mucha gente que sigue apoyando el cambio. He hablado con ellos y lo primero que te dicen es que siguen apoyando porque 'creemos que (Macri) tiene un as bajo la manga'; yo siempre les digo: '¡pero saque, saque ya por favor!'", concluyó.



"MI OBJETIVO SOLO ES HACER BUENAS CANCIONES"
 (Por Yumber Vera Rojas, en PAGINA12)



 “Con que me digas ‘Fantastic’ está más que bien”, aclara al otro lado del teléfono Fantastic Negrito, álter ego del artista estadounidense Xavier Amin Dphrepaulezz, quien debutará en Buenos Aires hoy a las 21 (en La Trastienda, Balcarce 460). El músico de Oakland llega como parte del ciclo The Cool & The Groove, que en sus capítulos de mayo y junio presentará a artistas como Chris Dave, Robert Glasper, Knower y Louis Cole. “Todas mis cosas están de maravilla y más aún con esta primera visita a la Argentina, que me entusiasma mucho. Si bien conozco poco y nada de la cultura de allá, salvo por las empanadas, el tango y la inmigración italiana, agradezco todo el amor que vengo recibiendo.” El cantautor estadounidense de blues, folk y R&B viene al país de la mano de su más reciente álbum, Please Don’t Be Dead (2018), ganador de la última edición del Grammy al “Mejor álbum de blues contemporáneo”. Ese mismo galardón se había llevado su antecesor, The Last Days of Oakland (2016), que transformó a Fantastic Negrito en una de las revelaciones de la música afroamericana poco después de haber cumplido 48 años. 

–Antes de ganar tu primer Grammy, eras un completo desconocido incluso para los seguidores de la música negra de raíz. ¿Cómo viviste ese proceso de pasar del anonimato a la popularidad?

–No pienso mucho en eso. Si soy o no más conocido, no es algo a lo que tenga especial consideración. Soy cantautor y productor, y mi objetivo es hacer buenas canciones. Lo que más me interesa es entrar al estudio, componer, y tener una relación sincera y directa con la gente. Ni siquiera pienso esto en término de géneros musicales. 

–Si bien es un momento de empoderamiento para la música negra, a partir del auge del trap y de la experimentación del hip hop, ¿qué lugar ocupa el blues en esta época? 

–En este momento, en el que hay una escena con muy buenas propuestas, hay que honrar a los diferentes géneros que permitieron la supervivencia y evolución de la música negra. Etiquetarse en un estilo está bien para los que tienen que vender discos. Sin embargo, a pesar de que le debemos muchísimo al blues, al soul, al rock and roll, al jazz, al funk y al hip hop, lo más importante cuando me siento a trabajar es reconocerme como artista. Kendrick Lamar es quien es porque la música que hace es buena y diferente. Y de alguna manera, quizás inconsciente, sus composiciones le rinden tributo al jazz y a otras expresiones de la música negra. 

–Tras vivir en la calle y vender drogas, te dedicaste a la música después de escuchar el disco Dirty Mind (1980), de Prince. ¿Por qué, entonces, decidiste incursionar en la música negra de raíz?

–Cuando vi a Prince, me pareció copado que un artista negro se vistiera de esa manera tan femenina. Al mismo tiempo, en esa época, empecé a escuchar mucho de los orígenes de la música negra, especialmente blues. Me sentí inspirado por artistas como Robert Johnson, pese a que originalmente no era lo que buscaba. Si bien no puedo componer igual que ellos, porque lo que hicieron todavía sigue siendo brillante, sí puedo hacer un aporte a través de mi interpretación. La marihuana representa bastante bien el sentimiento del blues. Miles Davis decía que cualquiera podía tocar una nota, aunque lo importante no es la nota en sí, sino la persona que está detrás. Lo que hago es una contribución a la tradición de estos estilos, a partir de mi punto de vista. 

–Tu primer disco, The X Factor (1996), lo grabaste con tu nombre de pila, pero luego lo dejaste todo para cultivar marihuana. ¿Qué te pasó? 

–Siendo bastante joven, tuve un contrato discográfico por un millón de dólares con el sello Interscope, lo que implicó que pudiera acceder a los mejores autos, las mejores mujeres, las mejores ropas y los mejores restaurantes. Pero padecí un accidente automovilístico en el que casi perdí la vida y, tras recuperarme, me mudé a Oakland (California). Entonces renuncié a la música, y durante cinco o seis años cultivé marihuana en una granja. Sin embargo, la música me volvió a encontrar a mí, y empecé a tocar en las estaciones de trenes. En ese proceso entendí que hay dos etapas en la carrera de un artista: cuando quiere algo a partir de la música y cuando quiere hacer una contribución a la historia. Y yo estoy en esto último, que es diferente a lo que deseaba de joven.

–Mientras que The Last Days of Oakland es un trabajo autobiográfico, Please Don’t Be Dead parecería ser un disco que reflexiona acerca de la realidad de tu país en la actualidad. ¿Es así?

–La diferencia entre los discos está sujeta a las distintas etapas en las que me encontraba cuando los hice. Please Don’t Be Dead está basado en un período de observación en el que vi un montón de cosas amenazadas, porque el mundo está cambiando rápido, y quise simbolizar eso incluso en los riffs de las guitarras. A pesar de que es un momento muy oscuro de la sociedad estadounidense, el arte aún puede encontrar canales para expresarse. Es un arma para el coraje. 

–¿Creés que Donald Trump ganará la reelección el año próximo?

–Nunca se sabe lo que pasará en Estados Unidos. En una sociedad como la nuestra, pasamos de reelegir a un presidente como Obama a darle el voto a un presidente que apela por la xenofobia para disgregar a la gente. Lo que sí te puedo asegurar es lo que yo puedo hacer con mi música para desafiar al odio, la desintegración y el racismo.

–¿Tu nombre artístico representa también ese desafío?

–Hay muchos latinos en California. Ellos también son mis hermanos. Son mi gente. Además, acá se escucha español todo el tiempo. La realidad es que esa combinación me pareció atractiva, y, al mismo tiempo, era una manera de rendirles tributo a los latinos, que tanto aportaron a la cultura de mi país. Aunque no soy tan “fantastic”, quise homenajear a los que estuvieron antes que yo, y crearon musicalmente mucho de lo que reinterpreto. 




miércoles, 20 de marzo de 2019

UN DÍA DE CALMA

Provocadoramente escuchas el mástil
haciendo travesuras del sentir
estamos aquí
y al mismo tiempo viajamos sin tiempo
al légamo que ha dejado
el contén de la esquina de Armas y C
las pantorrillas de aquella buena muchacha
pero sostenemos velas
supuestamente para encarar el Nejen
hay momentos que te das cuenta
que están agujereadas
cuesta que las mueva el suspiro
entonces una lagrima
tu ribazo inunda
esperando el después



La vida es otra cosa, 

si con las mismas ganas 
te la sucedes 
sin esperar más nada...

(Santiago Feliú, "Ay, la vida")



lunes, 18 de marzo de 2019


PROFUNDIZANDO EL AJUSTE NUCLEAR
(Por Comisión de Tecnología Nuclear del Instituto Patria (*))


El presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Osvaldo Calzetta Larrieu, realizó recientemente declaraciones periodísticas en las que se ocupó en extenso de la decisión del gubernamental de solo avanzar con China en el financiamiento y construcción de una quinta central nuclear de diseño de ese país, la crítica situación de la PIAP, la fusión de Conuar y FAE (“para mí es buena”), el presupuesto del organismo y el proyecto Carem, entre otros temas.

En la entrevista que la agencia de noticias científicas y tecnológicas TSS –perteneciente a la Universidad de San Martín– publicó el 13 de marzo, el titular de la CNEA sostuvo que “se está avanzando en la concreción del contrato de la que antes se llamaba la quinta central, que seguramente será la cuarta y que es la de la tecnología china Hualong 1. De hecho, estoy por viajar a China para negociar el contrato de la transferencia de tecnología”. Contradictoriamente, afirmó: “Si me preguntan a mí, yo quiero más la cuarta central que la quinta”, y luego sentenció que si la central de tecnología tipo Candu “no se hace, la realidad es que su destino (de la PIAP) está mal”.

La “reactivación” del acuerdo nuclear con China bajo la actual gestión de Mauricio Macri significa la mutilación de un acuerdo estratégico previsto en 2014-2015, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.
El acuerdo original –en un contexto muy diferente al actual– preveía un proyecto de colaboración mutua en el área nuclear con eje en una o dos centrales de tecnología tipo Candu y un amplio marco para la transferencia de tecnología. Recién luego de la construcción de estas centrales, se estimaba considerar la conveniencia o no, de una central prototipo de tecnología China con uranio enriquecido.

Las centrales nucleares de tipo Candu son las más convenientes para nuestro país, entre otros motivos, por ser una tecnología conocida, probada durante décadas y la que permite una participación de la industria nacional, principalmente en lo que respecta al uso de agua pesada, suministro de combustible y componentes metalmecánico complejos. Pasar hoy de la tecnología de uranio natural y agua pesada a la de uranio enriquecido implica caer en la dependencia de la provisión de uranio enriquecido, altamente condicionada por las grandes potencias y sus intereses geopolíticos.

Avanzar con la tecnología de uranio enriquecido por sobre la del uranio, afecta especialmente a la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI),  que opera la PIAP, una de las pocas proveedoras de agua pesada en el mercado internacional y la de mayor capacidad de producción en el mundo. La PIAP estuvo parada casi 7 años y fue reactivada durante el kirchnerismo con una inversión del orden de los 1000 millones de dólares, que implicó numerosos beneficios para el país en general y para Neuquén en particular.

Esta planta está sin producir desde 2017 por decisión del gobierno actual; la presente versión del acuerdo con China la entierra definitivamente y genera incertidumbre en más de 400 trabajadores.

No continuar con la tecnología Candu, que dominamos y permite integrar nuestras capacidades industriales, significará una dependencia total de los combustibles nucleares de uranio enriquecido, sólo provisto por las grandes potencias, que será imposible de revertir.

Todo proyecto nuclear que pretenda responder a las necesidades de nuestro pueblo, debe ser ampliamente planificado y fundado técnicamente, consensuado social y políticamente, y ejecutado con participación dominante de la industria nacional. Este preocupante panorama pone en jaque el esfuerzo y dedicación que los trabajadores nucleares dedicaron durante más de siete décadas, el desarrollo tecnológico que hace único a nuestro país en la materia, y los alcances que produjeron las mayores exportaciones de tecnología de nuestra historia.

(*) Sergio Solmesky, Diego Hurtado de Mendoza, Andrés Kreiner, Oscar Comito, Daniel Bianchi, Néstor Fruttero, José Lago Fernández y Juan Carlos Carballido, entre otros.