LA PÍLDORA DE LA ESPERANZA
(20 de Junio de 2012)
En los albores de la humanidad apareció
alguien, quién más listo que los demás, por su inteligencia o por sus
habilidades manuales se gano el liderazgo de un grupo y acto seguido se dio
cuenta que para mantenerse al frente era necesario despertar ese gen dormido
que alguien nos había colocado en la cadena de ADN...La Esperanza.
Los líderes actuales en cualquier latitud han
provocado en algunos casos la destrucción y en otros la confusión de los nucleótidos
en la cadena de la molécula que nos da vida.
Y esto lo planteo por la realidad que hemos
vivido en la historia de la humanidad, un mismo pueblo es capaz de abrazar las
ideas más justas con fervor y en unos pocos años aplaudir a líderes que lo mismo
lo llevan a masacrar a otros pueblos o a gritar jubiloso por un cambio que sólo
recortara el bienestar y los derechos conquistados y eso sólo es posible
explicar sí nuestro gen de esperanza ha sufrido alguna mutación en algunos
casos reversible o en otros definitivo.
Ejemplos de la historia reciente de los pueblos
confirman mi apreciación. Tal es el caso de la Argentina donde hace apenas una
década era llevado por sus líderes a una economía neoliberal que vendía como
ellos mismos afirman "hasta las joyas de la abuela" y actualmente
nuevos líderes llevan jubilosos a su pueblo hacia una política más nacional y
defensora de su patrimonio, el pueblo ha sido el mismo, los vendedores de
esperanzas distintos. España hasta hace poco abrazaba la social democracia con
una cantidad de beneficios sociales nunca antes visto por su pueblo y en unas
elecciones reciente mayoritariamente ha elegido a un líder capaz de echar atrás
lo alcanzado y sometiendo a su pueblo a pagar con su sudor por varias
generaciones, la fiesta que se hicieron los ricachones banqueros que se bañan
en champagne francés.
Mi Cuba no se ha quedado atrás con el deterioro
del susodicho gen, en más de 50 años hemos tenido dos dirigentes (primero Fidel
y ahora Raúl) que han tenido la facilidad como aquellos primeros líderes
humanos de alimentar el gen, hacernos creer una y otra vez que ahora sí y no
antes "estamos en el camino correcto", lo que parecen desconocer es
que este gen en algún momento se atrofiará y habrá que hacer ingentes esfuerzos
para que LABIOFAM desarrolle la píldora de la esperanza.
No terminaría bien estas ideas sí no dejara en
claro que la esperanza no se alimenta sola por amor al arte, los líderes saben
que algo de lo prometido tienen que hacer para seguir dando combustible al gran
motor de la humanidad, así ha sido en todas las latitudes, por ejemplo Menem en
su momento en la Argentina mientras hacia sus negociados con las
privatizaciones, creaba una economía con todos los servicios funcionando como
un relojito suizo para 4 millones de argentinos que con una moneda estable se
permitía ir a Miami y comprar con aquella famosa frase de la clase media de
"dame dos". A su vez esos 4 millones y los dueños de los medios de
comunicación daban la sensación de prosperidad que se convertía en la esperanza
del resto de los 35 millones de argentinos que ansiaban llegar allí.
La Revolución Cubana cambio el panorama de un
país, le dio oportunidades reales de educación y salud a toda la población,
hubo momentos de mayor esplendor en estos temas, pero siempre estuvieron, nos
dio dignidad como país independiente y soberano que no abrazaba como antaño la
bandera de los Estados Unidos, trato de diversificar una industria
nacional prácticamente inexistente antes de ella, creo una base cientifica-tecnica
en un país pobre como el nuestro, llevó a puestos estelares la
diversificación del deporte, la mujer cubana y el negro fueron
vistos y tratados ante la ley como iguales, construyó escuelas y hospitales
como nadie lo hizo en un país del tercer mundo, construyó carreteras
asfaltadas hasta lugares impensados de la isla, estos logros y otros
indiscutibles fueron la base de la medicina para mantener vivo el tan preciado
gen de la esperanza, pero otras esperanzas se desvanecieron en el camino, nunca
se resolvió el problema alimentario, nunca se resolvió el problema del
transporte público, nunca se resolvió el problema de la vivienda, nunca se
resolvió definitivamente el problema del salario, del agua, del alcantarillado,
y así otros más, nunca resolvimos el problema de la libertad a la crítica sin
represalias, nunca resolvimos el problema de cómo y quienes deciden la suerte
de la nación (hasta ahora en manos de un reducido grupo de cubanos históricos,
que no son eternos)...en fin el mar como dice mi hija.
Creo que desde el Homo Habilis hasta la fecha
hemos vivido, amado y hasta hemos muerto con esperanza, los nuevos líderes
terrícolas que siguen siendo más habilidosos que el resto de los mortales están
acabando con lo único que los humildes conservamos, por lo pronto yo espero con
esperanza la píldora que renueve mi gen gastado.
