Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 26 de febrero de 2015

Eusebio Leal: Tiene que haber una paz con justicia, con dignidad, con decoro y con respeto

(Sacado de www.cubadebate.cu)


En su pasión por el patrimonio se evidencia un compromiso raigal con Cuba. Al Historiador de Ciudad de La Habana se le asocia con esa entrega abnegada a un proceso de rescate de los valores históricos de la nación que trasciende fronteras y deriva en influencia beneficiosa para quienes a lo largo del país también se emplean a fondo en preservar lo que fuimos y nos distingue hoy.
No se puede ir al futuro si no desde el pasado. Afirmación reiterada en muchas de sus intervenciones públicas porque todo el tiempo no le alcanza para promover lo que a su juicio debe instalarse en nuestras conciencias y sostener la práctica cotidiana: “la desmemoria es condición consustancial al subdesarrollo”.
Hombre de la cultura, valora hondamente el papel de ésta en el desarrollo social y humano y en la afirmación de una conciencia nacional necesaria para la resistencia ante el empuje desmesurado de un patrón global de consumo cultural. Eusebio Leal anhela una creciente y necesaria prosperidad material pero sobre todo espiritual para Cuba, no como utopía irrealizable, sino como única salida a la sobrevivencia patria que tantas vidas y esfuerzos cobró a sucesivas generaciones.
Recientemente le escuché decir: “construyéndose una tradición que va del pasado al futuro, nos empleamos a fondo en el Centro Histórico de La Habana. Usted ha intentado por todos los medios, y contra viento y marea, salvaguardar el patrimonio de la nación. ¿A qué se debe que haya insistido tanto en eso?
Hoy existe una categoría que es el patrimonio inmaterial, que es lo que flota sobre el ambiente, lo que forma parte de la memoria. Esa memoria se ha hecho piedra, se convirtió en carne, en músculo, en sangre de un país. Y hay también la memoria de la gente que ha construido todo eso.
Empecemos por los que han trabajado, los que han construido, los que han ideado, los que soñaron en estos espacios y crearon el ser nacional. Para mí entonces es importantísimo no que me vean como un embalsamador de la realidad, ni como uno que se ha detenido en el tiempo; para mí no todo tiempo pasado fue mejor, pero afirmo categóricamente que no se puede ir al futuro sino desde el pasado. Esto es importante. Conocer bien el pasado, ver lo que hay de perecedero y lo que hay de perdurable, lo que se conserva, lo que prevalece… es lo que trato de hacer.
¿Cómo puede entonces la sociedad cubana combatir esa influencia, diríamos –que hay quien le llama colonizadora, hay quien le llama globalizadora— que pretende someter la cultura propia en aras de una suerte de internacionalización de lo que debemos consumir culturalmente?
Martí se adelantó a su tiempo cuando afirmó categóricamente: “Patria es humanidad.” Sin embargo, somos una cultura insular, siempre miramos al mar, de ahí lo hemos esperado todo: de ahí llegaron los aborígenes, de ahí llegaron los colonizadores, los esclavos, las distintas migraciones, y finalmente se establecieron esas relaciones en las cuales el mar, más que separar, une.
Siempre aspiramos a formar parte de la realidad política y cultural de nuestro continente, pero en realidad de historia de América se sabe por lo general poco; se conocen nombres, personas, acontecimientos, pero la trama, esa trama que hizo nacer un continente, un mundo tan singular y tan distinto al que existe en otras latitudes conforma nuestra aspiración más íntima.
Por tanto, ir de lo general a lo particular, ir de la historia de América a nuestra historia, y al mismo tiempo no rechazar nunca, sino saber interpretar las claves del conocimiento universal, es importantísimo.
Recuerdo las palabras, que siempre se repitieron, de la necesidad de una cultura general e integral. Esto es clave. La cuestión, en última instancia; el debate, en última instancia, es cultural, y hay tres escenarios: la familia, la escuela y la sociedad. La familia como núcleo en el cual ya herederos, padre, madre y abuelos de una tradición, la legan a su descendencia; la segunda, el maestro, que es al que le toca darle cuerpo a esa naturaleza e inducirlo en el camino de la vida.
Cuba tiene una tradición pedagógica poderosa, expresada en Luz y Caballero, que fue quizás, como dijo de él Manuel Sanguily: una flor nacida en un estercolero, en medio de una sociedad esclavista y carente de todo derecho, dijo en palabras más o menos exactas: el que tenga al maestro tendrá a Cuba. Y el tercer elemento es la vida social, es el comportamiento, su relación con el mundo de la cultura, su relación con su patrimonio material y espiritual.
Cuando en su tiempo habla de Maceo como el paradigma de la acción, Martí señala la equivalencia entre el pensamiento y la mano. No es posible diferenciar eso, ¡no es posible!
Dulce María Loynaz me decía que mientras más conocía la historia de Cuba más amaba a Maceo. Maceo es un símbolo muy importante para la juventud cubana, porque era un ser humano, como Céspedes, como Agramonte… un ser falible, pero al mismo tiempo, un hombre que alcanzó un grado de refinamiento, que es importantísimo. La vulgaridad no puede considerarse un atributo del pueblo, más bien es su degeneración. No fumaba, no bebía, hablaba en voz baja, se vestía con pulcritud. A alguien le escribe que, con una confianza plena en el destino de Cuba y en la lucha armada, no olvidase nunca traerle agua de colonia y pañuelos blancos.
A mí siempre me llamó la atención esto, y me dije: “No es compatible la revolución con la chabacanería, con la cultura marginal. Todo eso hay que superarlo.”
Alfredo Guevara, que fue maestro de generaciones, solía afirmar siempre que no le gustaban las élites, pero sí defendía a capa y espada las vanguardias. Y las revoluciones –afirmó otro gran revolucionario— las hacen las vanguardias selectas y aguerridas, y detrás entra el pueblo.
Leal, habitualmente se suele asociar el entretenimiento con lo ligero, – y ya que usted estaba hablando de banalidad -, con lo banal. ¿Qué contrapropuesta podríamos desplegar, ante esa reducción del momento de ocio, de entretenimiento de un ser humano ajeno a los valores culturales verdaderos, a un proceso más creativo y más de fomento del conocimiento?
Bueno, Magda, no te voy a engañar, no te puedo engañar. No vivo perennemente en trágicas lecturas.
A Dulce María –y la cito siempre porque vivimos al lado, y tuvimos una proximidad que duró mucho tiempo—se le atribuyen estas palabras: “Qué horror, me estoy muriendo y sigo pensando.” Es decir, yo pienso siempre; pero cuando trato de desconectar de las álgidas jornadas cotidianas de pensar y hacer, eso que llamamos banalidad puede complacerme; es decir, hay un momento en que trato de ver cosas que siempre tienen un contenido, pero que no son tan fuertes, no sea que nos hagamos tan refinados y vanguardistas, que nadie entienda nada, ni siquiera en nuestra casa. Entonces, no tengo temores en ese aspecto.
Me parece que hay que tener una formación sólida, que la cabra siempre tira al monte; que en la profesión, cualquiera que esta sea, mientras más integral y humanista seas, mejor. Es decir, tú eres periodista, pero eres una mujer de la cultura, y eres una persona que tienes el universo más amplio y más contemporáneo de los medios, y te relacionas en la UNEAC con la intelectualidad; y en la calle, con todo el mundo; en tu casa, con tu familia, tu padre es médico; quiere decir, escuchas múltiples lenguajes, y de esos múltiples lenguajes sacas el tuyo propio. La sociedad sería muy aburrida si todos fuéramos como tal. Pienso que la sociedad tiene que ser muy amplia, y que si hemos luchado tanto por la libertad, tenemos que luchar por la singularidad y por la pluralidad.
En el caso de José Martí, generalmente se le cita, se buscan frases apropiadas para el momento específico. Todo el mundo acude a él y a veces no se le conoce con verdadera hondura, ¿pero cómo acudiría al Apóstol en los tiempos que corren el Historiador, que conoce profundamente su ideario y pensamiento?
Toma un plato maravilloso, tíralo al suelo, y después trata de interpretar los fragmentos. Esto ocurre con la obra de Martí. El que quiera conocer a Martí, tiene que leer a Martí; no se puede tomar permanentemente fragmentos. Como a Luz y Caballero. ¿Se le va a interpretar solamente por los aforismos? No es posible. Tú tienes que conocer la obra de Luz, su obra pedagógica, su obra filosófica, verlo dentro de su familia, de su contexto histórico; qué quiso ser, qué fue, cómo vivió, cómo murió, cómo influyó su familia en su destino.
Entonces, primero, Martí es muy joven, Martí muere a los 42 años; a los 39 está fundando un partido político de unidad nacional, está fundando un periódico en una ciudad cosmopolita como Nueva York, donde los cubanos habían formado una sólida colonia y se expresaban a través de octavillas, diversos periódicos. Tuvo grandes confrontaciones.
Siempre digo que hay que escalar a él por diversos caminos. Me encantan sus versos libres, como a él le gustaban; me encanta su poesía amorosa, me fascinan sus cartas. Agradezco mucho a Juan García Pascual, un gran cubano, que nos haya mostrado, por ejemplo, un epistolario de respuestas de Martí, quiere decir, las cartas que Martí recibió, lo cual retrata un poco ese diálogo interrumpido que, en el epistolario, solamente vemos de él hacia los demás. Me interesa mucho el Martí hombre, tal y como lo describe Gonzalo de Quesada. Y tomo unas palabras de Martí que son impresionantes: “No bien nace, ya están en pie, junto a su cuna con grandes y fuertes vendas preparadas en las manos, las filosofías, las religiones, las pasiones de los padres, los sistemas políticos. Y lo atan, y lo enfajan; y el hombre es ya, por toda su vida en la tierra, un caballo embridado.”
Martí fue el paradigma del pensamiento libre. Nacido de español y de española, nacido pobre, a diferencia de otros Padres de la independencia de Cuba, asombra que su proyección y su discurso no nacieron del rencor; nacieron de un sentimiento de comprensión y hasta de piedad para sus padres.
Con el mayor respeto y con la cabeza descubierta te diría que doña Leonor no entendió nunca su vocación política, como otras madres, lo cual lo inclina a pensar siempre en su madre con doloroso y pasivo sufrimiento. En la medida en que ella pierde la vista y la capacidad de leer sus cartas, tienen que leérselas, y su incapacidad para poderlas escribir, después que él con mucho sacrificio la lleva a los Estados Unidos, ella entiende un poco más su destino; el padre lo entendió más.
En la película de Fernando Pérez se ve con nitidez, se retrata, uno de los momentos más dramáticos, cuando un niñito, un muchacho adolescente, enclenque, extremadamente débil, es llevado a una prisión bárbara y sometido al dolor ominoso de un grillo de hierro que lo laceró para siempre. Y se ve el abrazo del padre; del padre que, siendo militar y siendo español, nunca fue Voluntario, a pesar de la solicitud de sus amigos y de la gente. Todo eso contribuyó a la formación de Martí. Contribuyó mucho el pensamiento juvenil de Mendive, que era un alumno del Colegio de San Carlos y San Ambrosio de la época más gloriosa, del Seminario; contertulio de otros maestros, como Anselmo Suárez y Romero, que tanto influyó también sobre la vida de Martí, un antiesclavista, autor de una linda novela, entre otras obras.
Pero hay que leer a Martí. No se le puede fragmentar; no se le puede, a nuestro antojo, tomarle como muletilla ni como exergo.

¿Y de qué modo sí se le puede tomar?
Creo que Martí es algo más. Vamos a hablar con sinceridad: hay un determinado momento en que se dice que Martí es casi un socialdemócrata de su tiempo. Todo es casi una blasfemia. Martí fue un revolucionario integral para su tiempo y para todos los tiempos. No fue infalible; hay cosas de su pensamiento y su discurso que pertenecen por completo a su tiempo; pero hay otras cosas, que son el nervio vital de esa idea, que es lo que José Lezama definió como el misterio que nos acompaña. Es una figura omnipresente. Fidel fundamenta, y no lo hace políticamente para complacer a los cubanos, ni para llegar a los cubanos, que estaban permeados de discursos martianos en el año de su centenario, en que agonizaba, en un monumento impopular, en una república que se hundía como una estatua de arcilla. Lo encuentra en la vitalidad de su pensamiento, en su actualidad, en su visión anticipada de la complejidad de la sociedad norteamericana y cómo influiría sobre Cuba el destino de esa gran nación.
Martí vivió en los Estados Unidos más que en Cuba. No presumo, afirmo que tuvo allí grandes amigos; de lo contrario, su obra habría sido imposible. Y no solamente cubanos, también norteamericanos, suecos, irlandeses. Se ve en su obra. Asiduo a las exposiciones, atento al drama social, fue cronista del Primero de Mayo, de las grandes obras de la ciencia y la industria: el elogio del Puente de Brooklin, o su pensamiento sobre Emerson, por ejemplo, su visión sobre la obra compasiva del padre Flanagan, el drama del asesinato del presidente de los Estados Unidos. Y sobre todo, ve de cerca el surgimiento de una sociedad compleja, nacida de la emigración, y al mismo tiempo ese país, que siempre asombraba por su capacidad de renovación y de modernidad, en comparación con una América en que la victoria de la Revolución se había estancado y luego gangrenado en una institución republicana donde habían permanecido intactos el trono y el altar.
Martí clama –por eso dice que el fiel de las Américas está en las Antillas– por una transformación profunda, y ve a Cuba con ese destino. No la ve mesiánicamente; la mira como una obra que debía ser ejemplar.
El drama de Cuba era particular. No había, como en el continente americano, una realidad indígena latente y multitudinaria. La realidad de Cuba era la institución ominosa de la esclavitud, y al mismo tiempo una inocencia culpable en una parte del patriciado terrateniente, que de pronto es sacudido por una vanguardia, que hace lo que no suele ocurrir en otras partes del mundo: es capaz de despojarse de sus bienes y considerar que la verdadera libertad estaba en la lucha. Es Agramonte, es Céspedes, es Aguilera. Y es también el desencadenamiento de las clases populares.
Ahora, todo eso se declara perdido en el Pacto de Zanjón, en lo que los españoles llaman El Convenio. A mí me gusta mucho analizar esa etapa porque, aun agonizante, tirada en el suelo, herida de muerte la revolución, solo puede arrancársele un convenio, ¡un convenio! Y en puridad de derecho, solo se puede convenir con uno que no ha sido vencido ni derrotado, uno que, fatigado todavía y herido de muerte, puede imponerle al adversario un pacto. Quiere decir, no pueden aplastarlo.
Y entre la fatiga y el pacto, se impone la figura de Maceo y la Protesta, que no fue la única. Detrás de la de Maceo, viene la de Ramón Leocadio Bonachea en Las Villas con un sentido de insurgencia y desconsuelo, que lleva a Martí a aparecer en 1879 entre los conspiradores de la llamada Guerra Chiquita o Pequeña.
Justo antes de morir, Martí estaba alertándole a Manuel Mercado la necesidad de proteger a Cuba como esa piedra angular de las Américas, y de impedir con su independencia algo más allá. Estamos hablando de una Cuba mucho más contemporánea, esta de la que tratamos ahora, ¿pero en ella usted puede leer símbolos todavía de pervivencia de un pensamiento anexionista, en esta Cuba del Siglo XXI? Ha habido siempre un enfrentamiento, a lo largo de todas las épocas, entre los cubanos patriotas y los cubanos anexionistas. ¿Será esa una eternidad para Cuba, será un debate eterno para nuestro país?
Antes de 1868, era comprensible que no pocos cubanos creyeran que la solución del tema de Cuba, que había quedado postergado en la historia latinoamericana como Puerto Rico, la isla compartida que está al lado, Santo Domingo-Haití… estuviera en la anexión. Este drama en Las Antillas había quedado como un asunto a resolverse luego hasta que se produjo el manifiesto radical de Céspedes el 10 de Octubre de 1868: “Las armas las tienen ellos, vamos a buscarlas, no esperemos más, rompamos las cadenas de la riqueza y comencemos la lucha.” Una vez pronunciado ese llamado al combate, el sentimiento de la búsqueda de un camino para Cuba a través de los Estados Unidos era casi un pecado mortal aunque, en la propia Asamblea de Guáimaro, surgió todavía un documento firmado por cientos, que pedían a los Estados Unidos anexarse Cuba.
Ahora bien, ¿hasta qué punto el Padre fundador compartió estas ideas, viéndose en el colofón de la Asamblea ante esta disyuntiva? Su representante personal en los Estados Unidos, José Morales Lemus, se había entrevistado con el Presidente Ulysses Grant, y este le había planteado al representante de Cuba, después de un cabildeo y del pago de gente para lograr la entrevista casi imposible: resistan un poco más y tendrán más de lo que piden.
¿Qué es lo que pedía Cuba? El reconocimiento del carácter beligerante de la Revolución, el reconocimiento de una República de Cuba en Armas, que fue proclamada luego en Guáimaro.
Ahora, en Guáimaro surge este último intento, que se apaga porque ya no existen posibilidades históricas. Quiere decir, el camino de Cuba no podía ser el de ser una estrella más en la constelación americana. Ya había ocurrido el triunfo del Norte sobre el Sur, y ya no era la constelación del Sur, a la que, por la vocación esclavista, algunos pretendieron llevarla.
Existe y ha existido un anexionismo conceptual, que no cree en Cuba ni en su destino. Y había uno, que tenía una forma ingenua, que era una admiración desmesurada por la gran República del Norte, mientras miraban hacia Cuba y la contemplaban sumida en la oscuridad del gobierno militar, de la negación de todo derecho, de la imposición del culto a una sola religión, de la sumisión de la sociedad a un rey extranjero.
Eso quedó como una especie de equivocación permanente en algunos sectores de la sociedad, minoritarios pero influyentes; algunos que se sumaron al carro de la Revolución, victoriosa a pesar de la ocupación norteamericana; y aun a pesar de la Enmienda Platt, aun a pesar de que la República no fue la hija de la Revolución, sino su aborto, quedó un núcleo de sentimiento patriótico, en el cual el pueblo cubano sentiría que su destino era el goce de la libertad plena y absoluta. Y muchos que hasta ese momento habían militado en un partido reformista, como fue por ejemplo el Partido Autonomista, que era una equivocación también permanente, se sumaron sin fe a la República.
De ahí que sea el primer Presidente de la República de Cuba el que Martí escoge entre sus colaboradores. Y hay que decir con toda franqueza, y sin que sea un pecado o una blasfemia de carácter histórico, que Martí se equivoca, escoge al hombre inadecuado. Pero eso nos ha pasado a todos.
¿Usted se refiere a Tomás Estrada Palma?
Sí, Martí era un hombre, como yo y como tantos, un ser humano, y por tanto falible. Pero la información que él tenía hasta ese momento de este hombre era su situación en la Guerra de los Diez Años, Presidente de la República de Cuba en Armas, su exilio, su prisión en las cárceles españolas, su matrimonio con la hija del General Guardiola en Honduras, que lo lleva a convertirse en uno de los prominentes cubanos del exilio en aquel país. Posteriormente, emerge con su familia en Central Valley, donde funda un colegio. Martí, por su pobreza, por su sencillez y por su vocación, le nombra, lo describe como el cenobita de Central Valley. Para él siempre fue Tomasito, el hombre sin aspiraciones, la persona que debía sucederle. Y lo coloca al frente del Partido.
La labor de Tomás Estrada después, difiere profundamente del pensamiento íntimo que él conocía de Martí. Es más, cuando, ya Presidente, es llevado por sus aduladores a buscar la reelección que nadie quería, o muchos no querían, no vacila –ante el levantamiento del partido oponente y ante la descomposición de la sociedad que los norteamericanos habían dejado organizada para cumplir ante el mundo la palabra de que el pueblo de Cuba es y de derecho debe ser libre–, y tan pronto surge la perturbación, realiza lo inconcebible: que el Presidente, usando su facultad, escriba y mande su emisario al Presidente de Estados Unidos para pedirle que envíe inmediatamente los barcos norteamericanos a Cuba, porque él se declara impotente para sofocar la rebelión.
¿Qué le responde el Presidente de los Estados Unidos a Gonzalo de Quesada, el discípulo amado de Martí? Diga al presidente Palma que yo puedo mandar ahora mismo los barcos que me pide, pero que piense en la mancha imborrable que caerá sobre su nombre.
Esa fue la verdad.
Los norteamericanos llegaron a regañadientes, porque no querían venir; ellos lo habían dejado todo arreglado, el país lo tenían en sus manos legalmente, por la Enmienda y por los demás atributos que la Enmienda les otorgaba. Es más: en el monumento derruido a Tomás Estrada hay una imagen de la República de Cuba, sostiene en sus manos un libro de bronce todo que simboliza a la Constitución, y en una punta del libro hay un mordisco como de perro que es la Enmienda. Entonces, esa enmienda pesó como una lápida sobre las espaldas del pueblo cubano, y la revelación posterior de Tomás Estrada en una carta a un amigo íntimo, ya labrando la tierra. Porque Estrada fue en lo puramente económico un Presidente honrado, no robó nada, fue más que austero, cicatero; se toma la anécdota de que hasta el momento en que sale del Palacio Presidencial y alguien le pregunta la hora, da el reloj, porque ese reloj se lo habían regalado en su condición de Presidente y creía que no le pertenecía.
Pero lo cierto también, es que sentía una admiración desmedida hacia Estados Unidos, que revela en esta carta a un antiguo compañero de armas, en la que le dice: “Yo no creí nunca en esa independencia absoluta en que otros creían.” El otro era Martí: una Cuba absoluta y total. Y por tanto, Estrada Palma no comete el vulgar robo del arca pública pero roba algo más importante: la soberanía nacional.
Después de la segunda ocupación norteamericana, ya Cuba no fue igual, se probó que ante cualquier circunstancia volverían, y la historia lo demostró, hasta que un esfuerzo vital en el corazón de la propia república disminuida fue logrando, primero, el Tratado Hay- Quesada que devuelve a Cuba la soberanía sobre su plataforma insular y sobre la Isla de Pinos, pues se habían quedado con ella. Después, les obliga a irse constriñendo solamente a la Base Naval de Guantánamo –originalmente querían también Bahía Honda como otros espacios de Cuba–, y finalmente, después de la Revolución del 30 y del estallido popular y de lo que se produjo en aquella circunstancia– cuando en Estados Unidos había una nueva política hacia el continente americano–, se quita de manera formal el apéndice Platt. Era ya demasiado tarde. Ya no volverán quizás a la descarada un EnochCrowder, un Benjamín Sumner Welles o uno que viene a imponer lo que quiere el Departamento de Estado; pero seguirán ahí.
Sin ese beneplácito de Estados Unidos la República no podía existir. La que logra romper finalmente esa coyunda es la Revolución, precisamente el mismo día primero de enero de 1959, en que se cumplían 60 años del momento aquel en que los españoles abandonan el Palacio de los Capitanes Generales con unas palabras que fueron proféticas por parte del último capitán general: “…cesa de existir desde este momento, hoy primero de enero de 1899, a las doce del día, la soberanía de España en la Isla de Cuba y empieza la de los Estados Unidos.”
Leal, en los años 60 del pasado siglo – y ya usted estaba hablando del primero de enero de 1959 como un momento de ajuste de cuentas con la historia y toma del poder en favor de la independencia nacional -, Fidel alertaba sobre la filosofía del despojo. A la luz de las nuevas relaciones con los Estados Unidos, ¿cuánto de vigencia puede tener esta alerta, y cuánto la sociedad cubana debe preservar en su diálogo equilibrado, justo, soberano con esa nación?
Lo que está hecho, hecho está. Supuestamente debemos estar preparados, porque tarde o temprano ocurriría. No existen guerras perpetuas, no existen; acuérdate de la antigüedad, de la imagen del caballo de Troya ingresando como un regalo inesperado, que los otros aceptan como el fin de una contienda inacabable. No podemos aceptar el caballo de Troya. Debemos saber que la fábula de la rosa y la espina de la cual hablaba con tanta vehemencia y dolor el poeta Rainer Maria Rilke es una gran verdad.
Creo que la condición antimperialista no implica necesariamente un sentimiento antinorteamericano. Estados Unidos, a pesar del desarrollo imperial de su sociedad, es una gran nación, capaz de producir en el campo de la ciencia, del arte, de la cultura, valores reales. No podemos negar eso, porque negarlo sería favorecer un deslumbramiento como el que tenían los anexionistas de los años 40 y 50, que creían, como le dijo aquel joven a Antonio Maceo en Santiago de Cuba: “Cuba está llamada por el destino y la providencia a ser una estrella más de la constelación.”
Primero, hay que creer en Cuba, en su existencia real y posible, no en el mero pontón de la Roma americana, sino en una Cuba verdadera. Hay que creer que Cuba no fue, como ha dicho algún pensador o algún intelectual extraviado, una invención de Martí: Cuba es una realidad, no solamente un país, sino una patria y una nación, por la cual generaciones se han sacrificado.
Lo importante es tomar en consideración la necesidad de que nuestro discurso se haga potente en la misma forma en que se hace transparente; que el discurso no trate de apagar cualquier sentimiento legítimo de buscar, como quiere el gobierno cubano, como queremos nosotros, una transformación justa y necesaria del país hacia adelante, que se ha definido como un socialismo próspero, como un socialismo sustentable y sostenible, porque Cuba no puede vivir eternamente pensando que de afuera vendrán, como dije al comienzo, a resolvernos nuestros problemas. Cuba tiene su soberanía, ha demostrado tener su propia política exterior; Cuba tiene el valor acerado, y lo ha tenido durante 56 años, de mantener una posición adversa a la primera potencia del mundo y a la mayor que nunca existió y que por mucho tiempo existirá todavía. No estamos todavía en la Roma de siglo III.
Entonces, hay que prepararse para el diálogo. Y en las palabras del general-presidente Raúl Castro, pronunciadas en la Cumbre y aun en las que le precedieron en la Asamblea y en el mensaje o proclama al pueblo cubano anunciando el inicio de un diálogo que ya se venía celebrando, se evocan continuamente los términos fundamentales: igualdad de derechos, al mismo tiempo que la capacidad de diálogo; respeto a la soberanía nacional; reivindicación de derechos que no son gubernamentales ni circunstanciales, no son derechos que reclame el gobierno de Cuba, sino la nación cubana toda.
Quiere decir, la nación cubana reclama el fin de las leyes anticubanas, reclama el fin del embargo o bloqueo, que es lo que ha existido realmente, porque se ha extendido como una mano inquisitorial y puntillosa sobre cada acción de Cuba, sea económica o política, en cualquier parte del mundo; tercero, que se devuelva a Cuba el territorio ocupado, como han hecho los norteamericanos con otras naciones del mundo que han denunciado tratados similares o parecidos y ellos han tenido que retirar sus bases e irse, porque es el derecho soberano de un pueblo –y viene del Derecho, del Derecho romano, del derecho fundamental– que cuando un tratado o un convenio internacional es por una parte denunciada, la otra, en buena fe, tiene que entrar a discutir los términos: me voy a ir en cuatro años, me voy a ir en diez, voy a desmantelar, voy a terminar. No olvidemos que también la Base Naval de Guantánamo, que no tiene ya ningún significado militar, se ha convertido en una cárcel denunciada por el propio Presidente de los Estados Unidos y por todos los elementos progresistas del mundo, no solo revolucionarios, y constituye una humillación para Cuba y una espina previa que está colocada en el corazón de cada cubano.
Cuando un niño cubano nace, nace con una espina en el corazón: su patria, Cuba según el gobierno norteamericano, es parte de los pocos países del mundo que favorecen el terrorismo; Cuba es técnicamente un país terrorista, en esta época del mundo en que el terrorismo se ha convertido en el azote de la humanidad como fruto de la política nefanda de los poderes imperiales, como resultado de eso, de la burla, de la mofa, del agravio, de la injusticia. Y ahí voy a las palabras que tú mencionaste: Cese la política del despojo y terminará la política de la guerra. Por ahí anda lo que Fidel pensaba en ese momento.
¿Qué salvaría Eusebio Leal de esa relación histórica entre la Florida inicialmente y Cuba, entre Estados Unidos y Cuba a la luz de los tiempos? ¿Qué de historia, de cultura, de herencia patrimonial salvaría Eusebio Leal en este momento?
En primer lugar, la familia cubana, porque desde los abuelos del Padre Varela, militares españoles y habaneros que estaban en las guarniciones de San Agustín de la Florida, en Pensacola, desde los tiempos en que esa parte de América era un obispado de La Habana y parte del territorio continental español, Cuba y La Habana han tenido una presencia en territorio norteamericano. Segundo, allí vivió y se santificó el Presbítero Félix Varela, el Padre Varela, el santo de los cubanos, el hombre que en el último instante de su vida, con inmenso sufrimiento, decía que dedicaba su dolor a Cuba. Era un sentimiento místico de aquel que había creído firmemente, y está contenido en el espíritu de sus Cartas a Elpidio, en el espíritu de su periódico hacia los cubanos –fíjate, un periódico para los cubanos–, el hombre que había colocado en el Seminario de San Carlos los instrumentos de química y de física que el Obispo de Espada le había encargado a los mejores laboratorios de los Estados Unidos; el hombre que enseñaba música; el hombre que era al mismo tiempo, en su exilio, además del gran maestro que fue, maestro de una pléyade de grandes cubanos, a cuya peregrinación y encuentro van los mejores cubanos.
Allí estuvo su tumba. Negado por la iglesia, negado por el colonialismo, le fue impedido todo ascenso en el rango que le pertenecía como apóstol que fue de los irlandeses. Hoy, en el corazón del barrio chino de Nueva York está la modesta iglesia del Padre Varela, la modesta iglesia del Padre Varela. La persecución de Fernando VII le impidió alcanzar el episcopado pero no le impidió alcanzar la santidad. No descansa en ninguna catedral, paradójicamente no está en un templo; se custodian sus restos en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, adonde lo trajeron los intelectuales cubanos y lo colocaron allí, en ese lugar, como maestro, como educador y como sabio.
Evocaba a la familia cubana, porque allí fue la emigración patriótica. Fue el exilio de los primeros en pensar en la libertad de Cuba; fue el exilio de los de la primera guerra perdida, de los de la segunda; fue el exilio de los que no pudieron desarrollar su labor en Cuba, de los que fundaron sobre un arenal inhóspito en Cayo Hueso y en Tampa florecientes colonias cubanas; fue en Nueva Orleans, en el viejo cuartel español donde los cubanos conocieron a Juárez, allí se enarboló la bandera cubana, en aquellos lugares. Vas a los cementerios de Pensacola, de Mobile, y encuentras las tumbas de los que no pudieron volver; vas a Cayo Hueso y allí está el templo, están los lugares santos de los cubanos, el Club San Carlos – que, entre paréntesis, le pertenece a la República de Cuba-; pero, además, hoy viven en Estados Unidos infinitos cubanos que nunca fueron enemigos de la Revolución sino luchadores por Cuba, por la libertad de Cuba, y sus hijos no creen ya en las mentiras de una élite furiosamente anticubana, que ha renunciado a ser cubana, pero que no ha olvidado nunca su odio visceral contra la Revolución que les despojó de sus privilegios.
Pero hoy, al mismo tiempo existe un quórum en Estados Unidos por parte de los cubanos, de volver a Cuba, de encontrarse con su gente, de ir a las tumbas de sus muertos, de volver a su pueblo. Por otra parte, tenemos derecho a mantener una relación de amistad con la nación americana, con sus artistas, con sus instituciones, y aun con un Estado norteamericano que olvide su política ancestral con relación a Cuba y escuche la voz de todos aquellos que desde tiempos remotos hasta Lucius Walker y hasta nuestros días, han luchado por Cuba.
No olvidemos nunca que cuando el ciclón Katrina se abalanzó sobre suelo norteamericano, Fidel decide crear una brigada, y le da el nombre del más brillante de todos los mambises norteamericanos, el de un muchacho que a los 19 años vino a Cuba; un muchacho criado en Boston y Nueva York que luchó siete años y tres meses por Cuba; constelado de heridas, murió en Yaguaramas en la extrema vanguardia de la Revolución, velado por Agramonte, por su médico, el doctor Luaces; compañero de Máximo Gómez y de los grandes luchadores por la libertad. Ese fue el nombre que Fidel le dio a la brigada. Y cuando Fidel realizó el elogio de ese nombre para definir a una brigada que nunca fue aceptada para ir a Estados Unidos, cuando se hundía Nueva Orleans, la ciudad que tanto conserva de la historia de Cuba, esgrimimos el nombre de uno de los grandes americanos amigos de Cuba, que vino en la expedición del Perrit en mayo de 1869 junto a más de 80 jóvenes norteamericanos, muchos de los cuales fueron mártires de la independencia de Cuba, como pudo serlo Henry Reeve en la noche terrible en que casi todos ellos, sin hablar apenas el idioma español, fueron capturados y fusilados.
No olvidemos que al frente de esa expedición venía el general norteamericano Tomas Jordan, que fue presentado en el Demónico’s en Nueva York como el nuevo general para el Ejército Libertador de Cuba, contratado por la emigración cubana; no olvidemos nunca, que cuando Maceo cruza la trocha, en esos cuatro viajes, viene su coronel de la escolta Charles Gordon, héroe de Cuba; no olvidemos tampoco que muchos cubanos lucharon por la independencia de los Estados Unidos, lucharon allá con Washington, luego en el norte, y hay que decir la verdad, también en el sur de los Estados Unidos.
Pero del norte escogeré a los hermanos Cavada, que estuvieron en Gettysburg con Lincoln, uno de los cuales, Federico, llegó a ser, como abogado y coronel, auditor del ejército de los Estados Unidos. Se decía que era el mejor tipo del ejército americano, y el retrato que conservamos de él, lo conservamos vistiendo el uniforme de la Unión Americana. Pintor, artista, notable escritor, murió fusilado en Camagüey por la libertad de Cuba.
Quiere decir, no podemos vivir en una guerra perenne, ni luchando perennemente contra los fantasmas del pasado. Tiene que haber una paz con justicia, con dignidad, con decoro y con respeto. En este caso, no se le puede pedir al ratón las mismas condiciones que se le piden al gato que debe acceder a guardar las uñas bajo un guante de pelos; tiene que acostumbrarse a tratar de igual a un pequeño pueblo que ha representado como ningún otro el drama bíblico de David y Goliath.


miércoles, 25 de febrero de 2015

EL PROXIMO PRESIDENTE LO ELIJO YO

(publicado en  agosto de 2012, viene bien  en recordar a raíz de las próximas elecciones en  Cuba)

Dentro de poco se efectuarán en Cuba las famosas Asambleas en las distintas circunscripciones con vista a proponer a los distintos candidatos que estarán en las listas electorales locales para ser votados mas tarde en elecciones generales para renovar a los Diputados Municipales, Provinciales y a Asamblea Nacional, organo legislativo supremo del estado cubano que a su vez escoge dentro de sus miembros a 29 personas para el Consejo de Estado, el Presidente y el Vice-Presidente de la Nacion.

En sí mismo esta forma peculiar de elegir a los "politicos" en Cuba es única en el Mundo y para mi en su esencia es una de las mas DEMOCRATICAS, si nos apegamos al termino como tal y simples vecinos de barrios proponen los nombres de los ciudadanos que estarán en las boletas electorales que mas tarde se someterán al escrutinio mediante elecciones generales con la participacion de esos mismos vecinos de varios barrios a la vez.

Aunque esta situación le parezca común a cualquier cubano desde 1976, no es una práctica ni por asomo normal en el llamado "MUNDO LIBRE", donde un grupusculo de personas dentro de un partido específico a veces sin convocar siquiera a Asamblea dentro de ese mismo partido deciden quienes son los políticos que encabezaran las listas electorales representando a ese partido, que la gente va a conocer mas bien por los millones de dólares  invertido en la campaña electoral que por la esencia del programa economico y social que propone dicho partido para cambiar la situación del pueblo en general.

Desde que comence a tener mirada crítica sobre los hechos politicos de mi país y del Mundo por el año 1980, me preguntaba que si bien la idea filosófica del proceso eleccionario cubano era sumamente participativo, porque entonces sentía yo, que las soluciones cotidianas y las decisiones de rumbos a tomar se encontraban en manos de un grupo de dirigentes históricos  donde la injerencia popular por el mecanismo eleccionario era practicamente nulo.

El pueblo, el verdadero soberano participaba de un juego democratico parecido al del "Mundo libre" donde unos pocos pensaban y decidian por la mayoria y no teniamos manera de poner en tela de jucio mediante el proceso eleccionario en cambiar el rumbo y dismunir los errores por cometer.

Pero lo hecho, hecho esta y queda en la especulación histórica que hubiera pasado si esas Asambleas barriales hubieran sido verdaderos escenarios de crítica y discusión  sobre la gestión de gobierno y ademas los diputados nacionales alli propuestos llevarían el verdadero mandato del soberano, el pueblo y no la complacencia con discursos prefabricados de patriotismo barato que tantas veces escuchamos en las Asambleas del Periodo Ordinario del Parlamento cubano.

Ahora bien mi propuesta es bien concreta, en vista de los 36 años de ejercicio democratico  institucionalizado, de la practica democratica concreta que fue pasando por distintas etapas como fueron

Primero: el levantado de la mano de 1 millon de cubanos en la Plaza de la Revolucion en representacion del resto antes de 1976.

Segundo: desde 1976 hasta 1992 donde solo se nos permitio elegir y votar a diputados Municipales para que estos en nuestros nombres eligieran los parlamentaristas nacionales.

Tercero: despues de 1992 elegir y votar directamente al menos el 50 % de los cubanos que se sentarian en la Asamblea Nacional de Cuba.

Creo entonces fundamental por el recorrido histórico que hemos hecho y la realidad de que es un grupo en el gobierno quien junto al presidente  desiden el futuro de la Nación que tengan los cubanos de a pie en los barrios mas humilde de nuestra Cuba la posibilidad de elegir y votar a su Presidente y su Consejo de Estado.

No es dificil de implementar esta propuesta pues el pueblo cubano y su sistema eleccionario esta bien organizado, nos daria la posibilidad de tener el control popular necesario para evaluar y coregir cada 5 años la gestión de los que verdaderamente en 50 años han tenido la responsabilidad de la toma de decisiones en el Estado Cubano, entregariamos a el verdadero soberano, el pueblo, las riendas del pais.

El próximo  Presidente y su Consejo de Estado lo quiero elegir y votar yo.

miércoles, 11 de febrero de 2015

MENTES BRILLANTES

Cuanto dinero y esfuerzo invertido en  aquellos jóvenes por un país pobre como Cuba,  hoy estamos desperdigados por el  Planeta Tierra...

lunes, 9 de febrero de 2015

GLORIAS DEL ROCK ACTUARAN EN LA HABANA
(publicado en cubadebate.cu
Por Michel Hernández)

Grandes Ligas. Todos los cubanos que llevan el rock and roll en la sangre estarán ante una oportunidad única durante este mes de febrero. La banda The Dead Daisies (Las margaritas muertas), que agrupa a figuras históricas del rock, aterrizará en La Habana para ofrecer dos conciertos: el próximo 25 en el Maxim Rock, donde además compartirá un taller con músicos cubanos, y el sábado 28 en el Salón Rosado de la Tropical.

The Dead Daisies es una de las alineaciones que resume la trascendencia de una etapa altamente significativa del rock y mantiene en pie el sonido de las bandas que hicieron época en las décadas del 70 y 80. En su núcleo se unen músicos de bandas cuya sola mención puede poner un estadio a reventar. Hablamos, ni más ni menos, que de Bernard Fowler (Rolling Stones), Jon Stevens (INXS), Richard For­tus (Guns N’ Roses, Thin Lizzy), Dizzy Reed (Guns N’ Roses), Marco Mendoza (Thin Lizzy, Whi­tes­nake) Brian Tich (Whitesnake, Ozzy Osbourne), John Corabi (Motley Crue) y David Lowy (Red Phoenix and The Angel).

La fundación de esta banda multinacional fue resultado de la unión entre el vocalista y compositor neozelandés Jon Stevens y el guitarrista australiano David Lowy en 2012. Luego, ambos músicos le cursaron una invitación a monstruos del rock and roll que desde entonces han ido itinerando por la tierra de las margaritas muertas. De­butaron con el sorprendente The Dead Daisies, un álbum en el que suenan como si sus músicos hubieran estado de gira juntos durante toda la vida y registra fuertes ecos del country, el blues, el soul y el rock de tintes más clásicos. La música de The Dead Daisies es, en resumen, el viaje hacia sus orígenes de unos músicos de indiscutible linaje que quieren traer al presente los elementos que hicieron grande el rock (por su espíritu salvaje y libertario) para patentar una música poderosa y llena de intensidad rockera, que descansa solo en su interés por crear algo distinto, fresco y novedoso, como hicieron cuando debutaron hace años con sus bandas nodrizas.

Desde que puso un pie en los escenarios, The Dead Daisies ha estado integrada, como se dijo, por varias estrellas que han alternado su trabajo en sus bandas de origen con este proyecto. Pero aho­ra va­mos a acercarnos a la carrera de estos personajes que pondrán de cabeza la escena rockera cubana cuando se asomen a la Isla. Empecemos, obviamente, por el cantante y compositor neoyorkino Bernard Fowler, conocido como el quinto Rolling Stone. Y no en vano le han estampado esa etiqueta, porque el corista de los Stones, quien además ha trabajado como productor de Herbie Hancock, Phillip Glass, Duran Duran, Michael Hutchence y Alice Cooper, representa toda la majestuosidad de la banda de Mick Jagger y en la fuerza evocadora de su voz habitan las resonancias místicas, los personajes y la imaginería de la banda inglesa, algo que no solo deja ver en sus conciertos junto a la célebre alineación, sino también en sus giras mundiales con su propia banda, con la que ha tomado como punto de partida sus raíces afroamericanas para interpretar con furia un rosario de temas de los Rolling y de otras bandas como Queen y Stone Temple Pilots.

INXS es un grupo australiano que lo alcanzó todo desde que llegó a los primeros puestos de las listas tras participar en el festival Live AID en 1985. Por aquella época arrasaba en su país gracias, entre otras armas, al contagioso carisma de su cantante Michael Hutchence, pero luego de robarse el show en el festival — que se transmitió en vivo a casi todo el mundo—, se convirtió en una de las grandes revelaciones del universo rockero con discos como Kick o X. En 1997 sufrieron un punto de quiebre con la muerte de su cantante Michael Hutchence, quien fue sustituido por John Stevens. Como vocalista de The Dead Daisies, Stevens no escatima en mostrar un performance de respeto, muy potente y robusto, en el que reposa uno de los principales atributos de la agrupación.

Cualquier seguidor del rock podrá reconocer enseguida los aportes de Dizzy Reed a los álbumes Use Your Illusion 1 y 2 de la banda estadounidense Guns N’ Roses. El tecladista se in­corporó a sus filas precisamente durante la grabación de esos legendarios álbumes y en la ac­tualidad sigue en activo con la banda, aunque su líder, AXl Rose, como se sabe, hace tiempo dejó pasar su mejor forma. El guitarrista Richard For­tus, por su lado, se incorporó en 2002 y, como Dizzy, sigue haciendo honor a la leyenda de la escudería de las pistolas y las rosas.

Como sucede con los verdaderos clásicos, todavía se escuchan en las emisoras temas como Whiskey in the Jar o The Boys Are Back in Town. Estos hits pertenecen al repertorio de la banda irlandesa más importante de todos los tiempos: Thin Lizzi, un grupo que también redefinió el rock del siglo XX tras su fundación en 1969 por Phil Lynott, a quien Bob Dylan catalogó como “un genio”. La formación, que reunió a iconos como el guitarrista Gary Moore, llamó a sus filas al bajista Marco Mendoza en 1994 y a partir de ahí el músico estadounidense de origen mexicano se ha mantenido trabajando con ella.

Brian Tich es un baterista estadounidense de largo aliento que ha trabajado junto con Ozzy Os­bourne, Foreigner, y Billy Idol. Cuando defiende tras las baquetas su puesto en The Dead Daisies salen a flote todos sus méritos como un drummer de categoría que cualquiera quisiera tener en su banda. John Corabi, por su lado, remplazó al histórico vocalista de Motley Crue, Vince Neil en 1992 y grabó en 1994 el álbum homónimo de la banda, un disco en el que estos héroes del glam metal alcanzaron un sonido más oscuro y tormentoso. Si bien no fue recibido con los brazos abiertos por la crítica más ortodoxa, confirma a Corabi como un vocalista de rock del más puro linaje.

Como se puso en evidencia, los nombres que forman esta banda hablan por sí solos. Solo basta esperar entonces que el grupo debute en La Ha­bana para ver a estos veteranos de las guerras del rock and roll y escuchar cómo suenan las margaritas muertas.

(para un  rockero como  yo,  esto es  magnífico...)

martes, 3 de febrero de 2015

"Dende chiquito gané 
la vida con mi trabajo,
 
y aunque siempre estuve abajo
 
y no sé lo que es subir
 
también el mucho sufrir
 
suele cansarnos, ¡barajo!"
(“Martin Fierro”, José Hernández)


SOCIALISMO Y CAPITALISMO, CAPITALISMO Y SOCIALISMO



No voy a dar una conclusión definitiva sobre estos conceptos porque no tengo la altura intelectual para ello, y mucho menos embarcarme en una simpleza de ladridos mecánicos para preponderar uno u otro tipo de sistema, y en tal caso, más de uno dirá “porque no te callas” entonces, sin embargo pienso, que los que miramos desde el suelo y los que sufrimos los embates de los mesiánicos que “supuestamente” la tienen clara de cómo es una cosa y la otra, tenemos derecho a reflexionar así a lo “bestia”  que pensamos de las sociedades que nos ha tocado vivir.

Hasta los 37 años viví bajo la “lupa” del Socialismo REAL en Cuba, un socialismo sui generis que ha pasado por distintas etapas, desde la más idílica y utópica, pasando por la mas centralizada y estalinista posible, llegando al inmovilismo total y finalmente a una resurrección, que todavía no sabemos cómo termina, es decir animadita la cosa, como para no perderse el show en primera fila., todo eso en apenas 55 años de historia humana, NADA en comparación con el tiempo del universo, pero bastante importante para un niño que nació el 1 de Enero de 1959, y que con buena suerte y rabia puede llegar a los 80 años. Una Sociedad en que sin dudas nos dieron participación por primera vez a los de abajo, aunque siempre “bajo la atenta mirada” de los que concibieron el proyecto de país y que con muchas falencias nos hicieron creer que “ellos” si la tenían clara para llevar la prosperidad y felicidad a los del suelo como uno. La clase dirigente en Cuba se arrogo el derecho de pensar por todos, de cultivar una ideología dogmatica en su proyección práctica, la cual por sí sola no trajo mas frijoles y arroz al pueblo, fuimos dirigidos, para no equivocarnos, el intento siempre tenía que ser avalado “por los de arriba” y los de arriba demostraron no ser Dioses del Olimpo, aunque su enfática propaganda nos demostraba a diario lo contrario.

Pero hay cosas para rescatar aun en medio de nuestras calamidades, y una de ellas podría ser, habernos colocado (“los de arriba”) en la posición de país independiente y soberano, que no es poca cosa, al ver cómo está el Mundo actual, haber llevado la cultura y acabar con el analfabetismo en un país tan pobre como Cuba. Con estas dos cosas solamente es posible que para muchos (entre los que me encuentro)  valiera la pena tener un Socialismo como el que tuvimos, y consagrar el 46 % de la vida, pasando y permitiendo muchas otras calamidades, que para muchos serán de menor cuantía.

Hace 14 años vivo bajo la “lupa” del Capitalismo REAL en Argentina, un Capitalismo sui generis que ha pasado por distintas etapas, desde la más entreguista y brutal, pasando por la mas neoliberal posible, llegando a la “populista” y corrupta, es decir animadita la cosa, como para no perderse el show en primera fila, todo esto en apenas 200 años de historia humana, NADA en comparación con el tiempo del universo, pero bastante importante para la vida de un hombre que apenas puede llegar a los 80 años. Llegue a este país cuando se avizoraba una crisis de gran tamaño, como mas tarde ocurrió en el 2001, conocí por primera vez lo que es ser desempleado, no ya ganar un sueldo que apenas te alcanzaba como en Cuba, sino simplemente no tener donde trabajar y ganarte tu sustento. Mientras tanto “los de arriba”, se disputaba el poder para controlar la tajada que se reparte en esos niveles, eso sí, “tenia libertad de expresión”, podía discutir con desenfado mi punto de vista sin consecuencias laborales y hasta mencionar no cariñosamente los progenitores de los cinco presidentes que se sucedieron en apenas unos meses. Ha sido una sociedad donde “los de arriba” nunca han tenido “la atenta mirada” a los del suelo como uno.

Pero hay cosas para rescatar aun en medio de nuestras calamidades, y una de ellas podría ser que los que hoy “están allá arriba”, se preocuparon por desarrollar la industria nacional, por acabar con el neoliberalismo más feroz, por incluir mas y mas personas a los sistema de salud y educación, por invertir en la ciencia y la tecnología. Con estas cosas, es posible que para muchos (entre los que me encuentro) valiera la pena el último gobierno de la Argentina Capitalista que próximamente va a terminar, y consagrar el 17.5 % de la vida, pasando y permitiendo muchas otras calamidades, tal vez no a mi específicamente, pero si a un numero grande de personas, que aun hoy siguen en la más extrema pobreza.

En este recorrido mío,  del 63.75% de mi vida ( si es que llego a los 80 años), he pertenecido siempre a los del suelo, y he mirado con recelo “a los de arriba”, no creo en las varitas mágicas, ni en los mesías de turno, no hemos construido todavía una sociedad en que no haya “los de arriba” que decidan todo, y no visualizo en el corto plazo, que se construya una sociedad donde “los del suelo” sean los verdaderos protagonistas de la construcción de la sociedad, El Socialismo y El Capitalismo, han dado muestra de su incompetencia total, y son una demostración más de nuestra imperfección como raza humana.

Los defensores apostólicos de alguno de los dos tipo de sistema harán una mueca con lo escrito acá, y se referirán descalificando lo dicho, como la retorica de un trasnochado en la crisis de los 50 años, no los juzgare, cada cual tiene el derecho a pensar lo que quiere, pero solo aclaro que esto no me impide seguir luchando por la supervivencia en esta selva, a la que tiernamente le hemos llamado, Planeta Tierra.



jueves, 1 de enero de 2015

VAMOS VIENDO

Llego el nuevo año
brindamos y el  Sol salió
confiamos en  los  próximos  amaneceres
que harémos la paz
y el amor desnudo entre tus  piernas
con  mucha anticipación

Vaya religión del  tiempo
que queremos creer
porque siempre hay uno que repite
para crear un nuevo Dios

Ya pase a las canas
no  aprendí nada
sigo siendo el  mismo
un burdo ingenuo del porvenir
de ahí mi predicación

Vamos Nana hagamos el amor
que en el 2012 se acababa el Mundo
y solo empeoró

No se te olvide
que quede en tu  razón
que mañana es un simple pasatiempo de espera
un  unicornio de  moderación
solo trata cada minuto como si fuera el último
entonces tendrás para contar
para contar sin mucha frustración

domingo, 28 de diciembre de 2014

BUSCANDO LA MELANCOLIA

Por estos dias que uno extraña el barrio, los viejos amigos y que decir de la familia,  la vieja y su rica e inconfundible comida, el viejo con sus chistes para alegrarnos la noche,  el hermano y sus ocurrencias, la hija, que lejos, tiene lagrimas de Amor, encuentras en la musica,  el aliado perfecto, y buscas aquella que  te  lleva a los momentos felices, o más bien a la melancolía del pasado,  entonces descubres que  jóvenes de  apenas 30 años pueden recrear un Jimi Hendrix que  parece olvidado en estos tiempos, salvo por viejos como yo,  descubres que  un GARY CLARK JR.  te  puede regresar  a esos  sonidos,  donde  los  zares  del rock,  te  presentaban un  mundo que  al  final  no  fue  posible,  siento una cierta presión en el pecho por  aquellos  tiempos,  y me envenena las  tripas lo  que  quieren  hacer MESÍAS de  los hombres que nuncan serán,  por que  su ego fue  más  fuerte  que  la humildad de  morir en  la  cruz,  pero  eso es otro  capítulo.

Gary me recuerda a unos acordes disonantes sacado de  una  guitarra GIBSON SG,  con  el  mejor  riff solo  visto  entre  1963 y 1970.

A los  que  todavía  no  conocen  a este  muchacho de  Austin Texas,  estamos  hablando  de  alguien,  que de seguir  su  camino inicial se hablará mucho en  las  próximas décadas,  hacia  tiempo que  no oía  una  guitarra  eléctrica de tamaña transparencia,  los  viejos  como  yo,  que  pretenden ver  el  pasado a cada  momento,  sólo  tienen  que  escuchar un  "Catfish Blues" y entonces rememoraran un "Slow Blues".

Gary Clark Jr. puede ser  entonces esa resurrección de un  Dios que  levanto la  guitarra, como otro hace  2000 años  lo  hizo con  una  cruz...

miércoles, 17 de diciembre de 2014


Un amigo de la Habana, me hizo recordar de emociones fuertes, COMO LOS 11 PESCADORES DE CAIBARIEN EN 1970, ELLOS TAMBIEN REGRESARON.


HOY ES UN DÍA HISTÓRICO, COMIENZA A CAERSE UN MURO, SE CONSTRUYE UN PUENTE


lunes, 15 de diciembre de 2014

En estas navidades que uno desea tanto, mas para otros que para uno, este es el anhelo para mi hija Camila…de un padre a lo lejos.

ESO QUE LLEVAS AHÍ
(Fito Páez)

Lo importante no es llegar 
lo importante es el camino 
yo no busco la verdad 
sólo sé que hay un destino. 

Y eso que llevas en tu corazón 
y eso que llevas ahí 
y eso que llevas en tu corazón 
quizás también te hará reír. 

Lo importante es amar 
tan inmenso es el abismo 
lo importante es desear 
y no ser un muerto-vivo. 

Cabalgué solo en la oscuridad 
de las crinas de un caballo malo 
te di amor hasta el fondo del mar 
y lloré entre las flores de mayo (Octubre)

Sólo una oportunidad 
sólo hay un solo tiro 
yo nací en una ciudad 
de allí también son mis hijos. (Es mi hija)

Y eso que espera en tu corazón 
y eso que espera salir 
y eso que espera en tu corazón 
tal vez un día te hará feliz. 

Conocí una muchacha de miel 
con aceros reforzó la casa 
no dejó entrar a nadie después 
sin querer me devolvió mi alma. 

Lo importante no es quedar 
que todo pende de un hilo 
lo importante somos vos y yo 
y el amor que construimos. 

Y eso que llevas en tu corazón 
y eso que espera salir 
y eso que sangra en tu corazón 
confía también te hará feliz. 

Canción, canción, canciones de liberación.

viernes, 12 de diciembre de 2014

(Publicado en el blog "SEGUNDA CITA", de Silvio Rodriguez)


HOMBRE DE CAMPO

                                   José Martí Pérez
Hombre del campo:

No vayas a enseñar este libro al cura de tu pueblo; porque a él le interesa mantenerte en la oscuridad; para que todo tengas que ir a preguntárselo a él.
Y como él te cobra por echar agua en la cabeza de tu hijo, por decir que eres el marido de tu mujer, cosa que ya tú sabes desde que la quieres y te quiere ella; como él te cobra por nacer; por darte la unción, por casarte, por rogar por tu alma, por morir; como te niega hasta el derecho de sepultura si no le das dinero por él, él no querrá nunca que tú sepas que todo eso que has hecho hasta aquí es innecesario, porque ese día dejará él de cobrar dinero por todo eso.

Y como es una injusticia que se explote así tu ignorancia, yo, que no te cobro nada por mi libro, quiero, hombre del campo, hablar contigo para decirte la verdad. No te exijo que creas como yo creo. Lee lo que digo, y créelo si te parece justo. El primer deber de un hombre es pensar por sí mismo. Por eso no quiero que quieras al cura; porque él no te deja pensar.
Vamos, pues, buen campesino: reúne a tu mujer y a tus hijos, y léeles despacio y claro, y muchas veces, lo que aquí digo de buena voluntad. ¿Para qué llevas a bautizar a tu hijo? Tú me respondes: "Para que sea cristiano." Cristiano quiere decir semejante a Cristo. Yo te voy a decir quién fue Cristo.

Fue un hombre sumamente pobre, que quería que los hombres se quisiesen entre sí, que el que tuviera ayudara al que no tuviera, que los hijos respetasen a los padres, siempre que los padres cuidasen de los hijos; que cada uno trabajase, porque nadie tiene derecho a lo que no trabaja; que se hiciese bien a todo el mundo y que no se quisiera mal a nadie.

Cristo estaba lleno de amor para los hombres. Y como él venia a decir a los esclavos que no debían ser más que esclavos de Dios, y como los pueblos le tomaron un gran cariño, y por donde iba diciendo estas cosa, se iban tras él, los déspotas que gobernaban entonces le tuvieron miedo y lo hicieron morir en una cruz. —De manera, buen campesino, que el acto de bautizar a tu hijo quiere decir tu voluntad de hacerlo semejante a aquel grande hombre.

Es claro que tú has de querer que él lo sea, porque Cristo fue un hombre admirable. Pero dime, amigo, ¿se consigue todo eso con que echen agua en la cabeza de tu hijo? Si se consiguiera todo eso con ese poco de agua, todos los que se han bautizado serian buenos. Tú ves que no lo son.
Además de esto, aunque esa virtud del agua fuese verdad ¿por qué confías a manos extrañas la cabeza de tu hijo? ¿Por qué no le echas el agua tú mismo? ¿El agua que eche en la cabeza de su hijo un hombre honrado, será peor que la que eche un casi siempre vicioso que te obliga a ti a tener mujer, teniendo él querida, que quiere que tus hijos sean legítimos teniéndolos él naturales, que te dice que debes dar tu nombre a tus hijos y no da él su nombre a los suyos?

No haces bien si crees que un hombre semejante es superior a ti. El hombre que vale más no es el que sabe más latín, ni el que tiene una coronilla en la cabeza. Porque si un ladrón se hace coronilla, vale siempre menos que un hombre honrado que no se la haga. El que vale más es el más honrado, luego la coronilla no da valor ninguno. 
El que más trabaja es el que es menos vicioso, el que vive amorosamente con su mujer y con sus hijos. Porque un hombre no es una bestia hecha para gozar como el toro y el cerdo; sino una criatura de naturaleza superior, que si no cultiva la tierra, ama a su esposa y educa a sus hijuelos, volverá a vivir indudablemente como el cerdo y como el toro.

Aunque tú seas un criminal, cuando tienes un hijo te haces bueno. Por él te arrepientes; por él sientes haber sido malo; por él te prometes a ti mismo seguir siendo hombre honrado: ¿no te acuerdas de lo que sucedió a tu alma cuando tuviste el primer hijo? Estabas muy contento; entrabas y salías precipitadamente; temblabas por la vida de tu mujer; hablabas poco, porque no te han enseñado a hablar mucho y es necesario que aprendas; pero, te morías de alegría y de angustia. —Y cuando lo viste salir vivo del seno de su madre; sentiste que se te llenaban de lágrimas los ojos, abrazaste a tu mujer, y te creíste por algunos instantes claro como un sol y fuerte como un muro. Un hijo es el mejor premio que un hombre puede recibir sobre la tierra.

Dime, amigo: ¿un cura puede querer a tu hijo más que tú? ¿Por qué lo ha de querer más que tú? Si alguien ha de desearle bien al hijo de tu sangre y de tu amor ¿quién se lo deseará mejor que tú? ¿Si el bautismo no quiere decir más que tu deseo de que tu hijo se parezca a Cristo, para esto has de exponerlo a una enfermedad, robándolo algunas horas de su madre, montar a caballo y llevarlo a que lo bendiga un hombre extraño? Bendícelo tú, que lo harás mejor que él, puesto que lo quieres más que él. Dale un beso y abrázalo. Un beso fuerte: un abrazo fuerte. Y ese es el bautismo. —El cura dice también que te lo bautiza para que entre en el reino de los cielos. Pero el bautiza al recién nacido si le pagas dinero, o granos, o huevos, o animales: si no le pagas, si no le regalas, no te lo bautiza. De manera que ese reino de los cielos de que él te habla vale unos cuantos reales, o granos, o huevos, o palomas.

¿Qué necesidad hay, ni qué interés puedes tú tener en que tu hijo entre en un reino semejante? ¿Qué juicio debes de formar de un hombre que dice que te va hacer un gran bien, que lo tiene en su mano, que sin él te condenas, que de él depende tu salvación, y por unas monedas de plata te niega ese inmenso beneficio? ¿No es ese hombre un malvado, un egoísta, un avaricioso? ¿Qué idea te haces de Dios, si fuera Dios de veras quien enviase semejantes mensajeros? 

Ese dios que regatea, que vende la salvación, que todo lo hace en cambio de dinero, que manda las gentes al infierno si no le pagan y si le pagan las manda al cielo, ese dios es una especie de prestamista, de usurero, de tendero.

¡No, amigo mío, hay otro Dios!