Viaje a la Luna

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Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

lunes, 12 de noviembre de 2018


EL TRANSITO SOCIALISTA: rumbo estratégico al comunismo. Unas primeras notas reflexivas inconclusas. (1ra parte).
(Por Orlando Cruz Capote (*), publicado en el blog de Iroel Sánchez "La Pupila Insomne")

El proyecto de la Constitución de la República de Cuba (1) está siendo sometido a una detallada, amplia y profunda discusión popular desde el 13 de agosto hasta el 15 de noviembre de 2018, porque es un ‘documento programático político’ de largo alcance para la vida presente y futura de la nación y el pueblo. (2)
De hecho, existen varias interrogantes acerca del proyecto de Constitución, pero tres preguntas fundamentales rondan alrededor de sus preceptos y artículos como ya sucedió con los documentos del VI, VII Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba:
La primera ¿Cómo combatir de manera certera al capitalismo, sin ser subsumidos/as por sus lógicas, reproducciones metabólicas y entramados de domesticación y manipulación en el tránsito socialista?
La segunda: ¿Cómo promover formas cada vez más socializadoras en la etapa del tránsito socialista, que impliquen mitigar la subordinación del trabajo al capital (el mercado, las relaciones monetario-mercantiles, el dinero, la enajenación en su vinculación con el trabajador asalariado), que fusione la política con la economía, supere las brechas entre el Estado y la sociedad civil y permita que el control en la producción y la distribución lo ejerzan los trabajadores / productores al integrarse a la administración estatal de forma articulada democratizadora, logrando de una vez la apropiación social colectiva e individual del plusproducto para reproducir sus formas de existencia material y cultura-espiritual?
Y la tercera: ¿Cómo se podrá en el actual tránsito socialista nacional lograr la restauración del consenso y la hegemonía del poder popular, que recorre perpendicularmente la reconstrucción y el fortalecimiento (estudio riguroso mediante) de las añejas, nuevas e imperativas alianzas socioclasistas y entre los diferentes grupos, sectores y estratificaciones sociales y, por ende, la recomposición del consenso nacional, social y popular, con el objetivo de recuperar y resignificar al unísono la hegemonía de la teoría y la práctica marxista y leninista -en plural-; así como el restablecimiento de la hegemonía socialista en el seno societario, con la recomprensión de la articulación ad infinitum del ideario y accionar martiano, marxista y leninista y fidelista con lo mejor de las tradiciones revolucionarias históricas, políticas y culturales de la nación, región latinoamericana-caribeña e internacionalmente?
Dando por fundado, que casi todas las posibles respuestas estén en lucha frontal contra cualquier manifestación de dogmatismo y sectarismo, modorra, indiferencia y acriticismo intelectual, apolitización, nihilismo nacional, desmovilización y desmotivación ideológica de las masas populares, desapego a la historia viva de la sociedad y, por ende, al anquilosamiento de la teoría revolucionaria, que significara la parálisis de la praxis revolucionaria.
Lo que sucede en la realidad es que hasta ahora, septiembre de 2018, las supuestas respuestas han sido disímiles y los disensos están pugnando su lugar por encima de los consensos. Hay evidentes falencias conceptuales con las que carga la redacción de la Constitución que embrolla sus formulaciones de acuerdo a los documentos aprobados por el PCC anteriormente. (Cruz Capote, Orlando (2018): ¿Hacia dónde conducen las falencias en el aprendizaje del marxismo revolucionario y el pensamiento social crítico?La pupila insomne, La Habana, 10 de julio).
La agenda de los desafíos no es de puro carácter económico, técnico y jurídico, puesto que la recomposición del consenso nacional y social, a la larga popular, es una red de problemáticas políticas (en la esfera política que significa el conjunto de procesos políticos), ideológicas, éticas, estéticas y culturales, ‘económicas en última instancia’, que no abarcan un árido tratamiento meramente formal, lo que es también pertinente, sino que requiere de una mirada dialéctica recconfigurativa integral de toda la sociedad, cada vez más diversa, en conjunto con la naturaleza, además, con la consabida reinserción de la Isla en la convulsa América Latina – Caribe y el no menos conmocionado resto del mundo bajo la hegemonía (y dominio) de la transnacionalización capitalista neoliberal, las continuadas crisis del capitalismo global y sus repercusiones inmediatas en los países del Sur geopolítico. Y para Cuba la presión, el bloqueo genocida y el deseo del establishment estadounidense de ponerla de rodillas no es un reto menor en ese afán innovador socialista.
El serio ejercicio intelectual, teórico y práctico está implicando, e implicará, generar un renovado tránsito socialista, una reactualización de aquellas tradiciones y herencias que, lejos de recibirse de manera pasiva e inmutable urgen ser reinterpretadas, como escribía el Amauta Peruano José Carlos Mariátegui, en su papel dialéctico e histórico concreto, siempre remisas a dejarse aprehender en una fórmula impenetrable o a petrificarse en un estadio que ya no es similar a circunstancias históricas anteriores, salvo las herencias y legados que le son vigentes, por lo que se trata de un ejercicio herético de (re)-creación y reinvención, donde es necesario lograr la ‘traducibilidad de los lenguajes científicos y filosóficos’.
Condición sine qua non para, al decir de Gramsci, negar la copia mecánica de otras experiencias, y de paso, resolver la contradicción de que “…la realidad abunda en combinaciones de lo más raro, y es el teórico el que debe identificar en esas rarezas la confirmación de su teoría, ‘traducir’ en lenguaje teórico los elementos de la vida histórica, y no al revés, exigir que la realidad se presente según el esquema abstracto”. (3) Todas las realidades y verdades relativas, incluso si son universales, deben su eficacia porque son expresadas de forma mediada bajo el prisma de los lenguajes de las situaciones concretas particulares; y si no se logra esa expresión (traducción, interpretación y resignificación) en ‘lenguas particulares’, esas se convertirán en abstracciones bizantinas y escolásticas, que solo servirá de entretenimiento a los rumiadores de frases huecas (fraseología ideologizante) que no conllevarán a adecuaciones teóricas y realizaciones prácticas, auténticamente revolucionarias.
Justamente se considera al Comandante en Jefe Fidel Castro como el mejor traductor del marxismo y el leninismo para la realidad cubana, porque lo realizó creativamente, sin repetir incesantemente las frases de los clásicos, contextualizó históricamente sus conceptos en la realidad nacional, y lo hizo con una forma pedagógica sin rebajar el peso de las categorías y la propia historia del marxismo.
La Revolución cubana ha entrañado un singular proyecto de liberación nacional y social, ético, político y cultural en el cual el “…pueblo si de lucha se trata” (4) no incluyó a los grandes explotadores y si a grupos sociales o conglomerado de clases trabajadoras de variados grupos y sectores, que se despojó de los intereses corporativos o sectoriales, construyendo impenitentemente una Revolución para las mayorías, sin subestimar ni restar a las demás, a través del consenso y la disputa ideológico-cultural. Una construcción social que incluyó un liderazgo de carácter popular nacional el cual involucra a los anhelos y demandas del conjunto de las clases subalternas en su programa de acción. En esos propósitos, la clase trabajadora no puede ser ignorante, tampoco ignorada, bajo ninguna circunstancia -según Gramsci- por lo que debe ser dirigente antes de lograr ser dominante y, por lo tanto, ejercer su hegemonía en conjunto con las demás clases, capas, grupos y sectores, lo que incluye las diversas estratificaciones sociales.
La superación de una concepción minoritaria de la Revolución, como proceso destructivo / constructivo, este más allá del capital, tiene de base la creación de una organización política, con el método de ejemplaridad / selectividad de las masas, profundamente enraizada con los sectores populares y no ubicada por fuera y encima de ellos como si fuera una élite etérea. Ese es el partido de vanguardia, el Partido Comunista de Cuba y de la nación cubana, surgido después del triunfo revolucionario, que no se aísla del resto de los componentes de poder que son conformados por las demás organizaciones de masas y sociales que ejercen, mancomunadamente, la dirección, conducción y el control colectivo y, por lo tanto, el ejercicio en el dominio y gobierno de la sociedad para la cual se requieren el conjunto de las instituciones de poder correspondientes, a través de las cuales las masas trabajadoras hagan válido ese derecho y puedan expresar y hacer valer su voluntad. (5)
Entonces, “el socialismo [afirma Gramsci] es una visión integral de la vida”, en el que se requiere conjugar el sentir con el pensar-hacer en un plano macrosocial y microsocial, personal y colectivo, y antecede como al momento más estrictamente de asalto para la conquista del poder político -elemento primario necesario-, y la desarticulación de las estructuras institucionales donde se materializa y concentra el anterior poder y sus secuelas en el nuevo, entendido éste en su faceta restringida porque el socialismo domina pero más que todo hegemoniza, como conjunto de aparatos burocrático-represivos, lo que hace urgente la construcción de los gérmenes de las relaciones sociales comunistas en una ciclópea misión de largo aliento estratégico donde prime la democracia más plena.
La capacidad de dirección política del Partido, su autoridad moral, apoyada críticamente por los conocimientos y saberes de las ciencias sociales, la filosofía y las humanidades, nos remite a la negación de la función tradicional de mando-obediencia y los verticalismos de arriba hacia abajo, y nos impele a la conformación de un proyecto civilizatorio de nuevo tipo, contracultural, antisistémico al capital y de emancipación humana pleno, que se nutra y arraigue en la cotidianeidad de las iniciativas de los sectores populares, que prepare a la organización de vanguardia -o intelectual político colectivo- en brindar una educación político ideológica y orientación general a las prácticas concretas del pueblo, capaz de hacer esa ciencia social ‘en acto’ y pueda irradiar, en tanto revolución educacional, intelectual-moral y cultural, ese espíritu sentipensante y hacedor hacia el conjunto de la sociedad, como concepción del mundo y modo de vida poseedor de una potencialidad de combate frontal contra el patriarcado, el machismo, la xenofobia, la homofobia, el racismo, la discriminación, la guerra y el armamentismo, la violencia contra la mujer, el derroche de los recursos humanos y naturales, la depredación de la naturaleza y la colonialidad del poder, saber y de los valores.
II
Las posiciones que se han asumido y se dirimen ante el proyecto constitucional han sido variopintas tanto al interior como al exterior del país. Junto a las visiones interpretativas que la analizan desde la totalidad e integralidad del proyecto y sus aciertos indiscutibles, existen algunas opiniones que pecan de apreciarla con reduccionismos jurídicos y economicistas; terceras visualizaciones sesgadas que sólo valúan ‘cambios cosméticos’ en la política, las relaciones de poder y la democracia popular; otras que la perciben como el equilibrismo inestable y efímero entre representantes de un cierto “reformismo político” cauteloso -catalogado de social-liberalismo y socialdemocratismo ingenuo e intencionado-, proclives a un postcapitalismo al estilo chino y vietnamita; así como aquellas que la asumen como el ariete de los revolucionarios (conservadores) que defienden el modelo de ‘socialismo de Estado’; (6) y los que, supuestamente, propugnan un realismo político -una ‘realpolitik’ cercana al pragmatismo- acerca de las políticas económicas de transformación, que serían las capaces de impulsar la actualización de Modelo Económico Social, con un rápido crecimiento y desarrollo de las fuerzas productivas a través del tecnologicismo económico, inversiones de capital y elementos de un capitalismo light, sin alterar la estructura del poder político en la Isla, es decir el partido comunista único. (7)
Estas divisiones esquemáticas y arbitrarias, porque subjetivamente todas lo son si no poseen un sólido aparato de investigación sociológico-político demostrativo, (8) inviste cierta semejanza con las preanunciadas en el 2012, por la estudiosa Camila Harnecker Piñeiro, profesora, investigadora y consultora de empresas, del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), quien identificó las tres supuestas principales visiones del socialismo en Cuba que están influyendo en los cambios actuales: la estatista (estadocéntricos versus descentralizadores), la economicista (reduccionismo económico y tecnocrático versus la integralidad política, económica, social, jurídica, estética, ética y cultural de los cambios) (9) y la no aceptada, para el caso cubano, de autogestionaria, que comprende a las variadas formas cooperativas, instituciones, organizaciones y asociaciones más autónomas, democráticas, socializadoras y solidarias, con mayor transparencia informativa y comunicacional, que proponen el establecimiento de modelos de autogestión, gestión y cogestión popular, sin desestimar la propiedad y gestión estatal, y que implícitamente conllevan relaciones sociales menos alienantes / enajenantes, ya que permiten un sentido mayor de pertenencia y liberan las iniciativas y capacidades creativas de los individuos y colectivos en sus lugares de trabajo, comunidades, seno familiar, en fin, abarcando a toda la ciudadanía, sin verticalismos, ni ordeno y mando excelsos.
Por nuestra parte, no tenemos dudas, que se debe incluir, con énfasis y paulatinamente formas de autogobierno, autodirección, auto-organización y autorregulación desde los ‘poderes desde abajo’ y redes horizontales, (10) que son los más propensos a combatir los vicios de los burocratismos y tecnocratismos en la sociedad y que, además, propician el empoderamiento efectivo y eficaz de las masas trabajadoras y populares. Sin absolutizar que esta sería la pócima alternativa y la panacea de solución a las complejas problemáticas en el tránsito socialista nacional.
Aunque, explica la investigadora Piñeiro, estas posiciones o corrientes de pensamiento, por lo general, coinciden en que el principal objetivo a largo plazo debe ser una sociedad más justa y liberada de las dificultades económicas que enfrentamos, difieren marcadamente en su manera de entender la justicia y la libertad, y, por lo tanto, cómo realizar la construcción del socialismo. Por eso, no varían en mucho en cuanto al diagnóstico sintomático de la situación actual -salvo algunas quiebras estructurales y de valores en la sociedad cubana, que, aun siendo moderadamente detectadas, no son calculadas en su profundidad, como consecuencias primordiales, pero no únicas, del Periodo Especial en Tiempos de Paz comenzado en septiembre de 1990-, sin embargo, identifican distintas causas estructurales de fondo, así como proposiciones alternativas para superar las problemáticas que han ralentizado los cambios.
Asimismo, tienden a establecer heterogéneos puntos de partida, distintas metas a corto y mediano plazo, diferentes ritmos en la aplicación y cumplimiento de los documentos del VI y VII Congreso y su Primera Conferencia Nacional del PCC, (11) y, más importante aún, proponen diversos medios para alcanzar los objetivos, por lo que -aunque no siempre se reconoce- nos conducen hacia disímiles puntos de vista acerca de los estadios en la construcción socialista.
Sin embargo, en su texto, Camila Piñeiro advierte que, tales corrientes de pensamiento no se dan puras, y pueden, en realidad, que los grupos y personas que la componen compartan puntos comunes y que sea posible imbricarlas unas con las otras. (12)
Por otra parte, el Premio Nacional de Ciencias Sociales, el politólogo Juan Valdés Paz plantea otro encasillamiento, que no se distancia en mucho a la anterior, pero que lo amplía y titula de otra manera. Sin embargo, advierte que tales tendencias: “…No son puras, están muy confusas y a veces los propios sujetos sociales no están totalmente conscientes de que sus posicionamientos y propuestas clasificarían, para un observador distante, como más socialdemócrata, social-liberal, soviética, guevarista, socialista crítico, etc. En un trabajo reciente clasifiqué algunas corrientes sociopolíticas, no en abstracto sino frente a los Lineamientos, para hablar de la estrategia de reformas en curso. A una la llamé convencional, que es una mezcla de muchas cosas, un poco como ha sido la Revolución cubana; también está la guevarista; otra que llamo socialista crítica, es decir, los que critican al socialismo real cubano desde la izquierda, por estatista, y le reclaman que sea más socializante, que sea más autogestionario, que desarrolle más el autogobierno; esta corriente incluye las propuestas libertarias y comunalistas, que apuestan por centrar localmente la organización social, etc. Y están más claras las corrientes socialdemócratas y las social-liberales a las que ya me he referido; en estas dos la influencia china es distinta, pero está presente como referencia a sus reformas (…) Cuando digo que hay que construir consenso, debatir y ser inclusivos, no es una cosa abstracta, no estoy hablando de individuos demográficos, sino de personas comprometidas con algunas de estas corrientes o con una combinación de ellas, porque no todos racionalizan exactamente lo que están pensando.” (13)
El propio Valdés Paz ya refería en el 2014: “…El régimen cubano enfrenta la oposición política e ideológica de personas, grupos y gobiernos, particularmente el de EEUU. Esta oposición se ubica doctrinalmente desde el neoliberalismo [también los hay más o menos liberales, sin saber que asumen esa posición], hasta una cierta socialdemocracia, pasando por todos sus matices. Un aspecto compartido por todos ellos, aun que, con diferentes argumentos, es su anticomunismo [maledicente]. Aunque esta es fundamentalmente una oposición externa, también tiene alguna representación interna. …Del lado del régimen socialista “realmente existente” en Cuba hay también personas y grupos con posiciones críticas, algunas de los cuales le pasan por la izquierda y otras por la derecha. Doctrinalmente, estas corrientes se ubican desde posiciones libertarias hasta socialdemócratas de izquierda, pasando por el guevarismo, el fidelismo y el sovietismo. La prioridad absoluta atribuida a la unidad política de las fuerzas de la revolución ha propiciado una cultura, un estilo y una práctica políticos -tanto en el Partido dirigente como en la sociedad- que lleva a “opinar de la manera adecuada, en el momento oportuno y en el lugar conveniente”. Ello hace que la crítica sea un insumo de poco peso en el diseño e implementación de las políticas.” (14)
Como el debate endógeno cubano sobre problemáticas pendientes (y las nuevas) acerca de cómo enfocar teórica y metodológicamente las problemáticas del tránsito socialista no se origina y propicia en todos los espacios públicos posibles y necesarios, por lo que no resulta amplio y profundo para búsquedas de consensos, convirtiéndose muy espinoso y, a veces, ininteligible, por incomprensiones, excesos de etiquetas y acusaciones entre los que discuten (carencia de saber escuchar, dialogar e intercambiar, rsumiento de cultura del debate), lo que tiende a complicarse más cuando se expande e intervienen los observadores e interpretadores foráneos, algunos de ellos cubanos en el exterior (lo que está sucediendo en el actual proyecto de Constitución), también los llamados cubanólogos, que tratan de explicar de forma diáfana o extraña, según los casos, tergiversando conciente e inconscientemente (15) lo que se plantea en cualquiera de los círculos donde se establecen las polémicas. (16)
El proyecto de Constitución de la República de Cuba, si bien tiene un asidero jurídico (expresión del Derecho), (17) normativo (mínimo y máximo), axiológico y de ordenamiento, no exclusivamente técnico, profesa la necesidad de redefinir filosófica, teórica-política y en la praxis, de forma crítica, sobre las nuevas realidades cubanas -con respecto a la aprobada en 1976, reformada en 1992 y el 2002-, (18) así como de readecuarse al vigente y mutante orden jurídico internacional, por lo que reúne los principales y generales preceptos y prácticas constitucionales que tienen numerosas articulaciones e interrelaciones, directas / indirectas y mediadas, las cuales repercuten indistintamente en todas las esferas del cuerpo societario, especialmente en la estructura del sistema de las relaciones sociales, las relaciones de poder, en la democracia popular que se debe practicar sin extraviar los acumulados y experiencias vividas, en las formas de hacer política con ética revolucionaria y el método de masas,; en cómo se asume la conciencia y cultura política; en el pensamiento, comportamiento y la acción política de los ciudadanos; en el consenso social -ese novedoso ‘Pacto Social’ que coadyuvará al reforzamiento de la urgente Unidad nacional y social- que debe lograrse en la práctica cotidiana, lo que incidirá en el apoyo o no al proyecto político socialista que refrende la Constitución, y en cualquier otro proceso que ataña a la sociedad como totalidad, o sea en las esferas económicas, políticas, sociales e ideológicas, estéticas y culturales. (19)
La nueva Constitución significará, no hay dudas, la modernización y evolución de los preceptos humanistas defendidos por la revolución socialista, refrendados históricamente por las cubanas y los cubanos en estos casi sesenta años de proceso revolucionario, así como, en la búsqueda incesante de esa emancipación humana plena y de nueva índole civilizatoria, antisistémica, contracultural y antihegemónica al Sistema de Dominación Múltiple del capital al que se somete la mayoría de los países en el orbe.
Porque, para que el país se encamine por la legalidad y la civilidad, aumente su legitimización y adquiera superior credibilidad, a lo interno y externo, necesita leyes fuertes y justas y, desde luego, la ley fundamental debe ser clara, comprensible y bien comprendida por toda la ciudadanía, incluso por los cubanos que residen en el exterior, para que luego sea acatada y se cumpla en su letra viva y espíritu. (20)
Como expresó la doctora y profesora Martha Prieto, especialista en Derecho Constitucional: “…Un día en un debate me decían: No, el Partido no se subordina. Pero no es tal. Si estamos hablando de que la Constitución es la expresión de la voluntad soberana del pueblo, por encima del pueblo: el pueblo. Ahí está el qué y el cómo, la base y el tope ¿Hasta dónde se puede actuar? Hasta donde lo permita la Constitución. …desde esta perspectiva se ha de ver la Constitución como garantía, y acabar de entender que la Constitución es jerarquía superior, por encima de ella nadie salvo el pueblo en referendo popular.” (21)
En la Constitución, sumun del cuerpo legal de la nación cubana, la filosofía (filosofía de la praxis) y, en especial, la política resulta la forma predominante de la conciencia social, la que desempeña un papel decisivo sobre las demás formas, especialmente en el socialismo, ejerciendo por tanto una creciente influencia sobre todas las esferas de la vida social, mediante la regulación objetiva / subjetiva -sin dicotomías, atomizaciones y separaciones infértiles- de las relaciones políticas a través de las políticas públicas, estatales y de gobierno.
La Constitución es la ‘Ley Fundamental’ o ‘Suprema’, la ‘Carta Magna’, la ‘Ley de Leyes’, sobre la que se asienta un Estado-Nación moderno, contemporáneo, más si este resulta socialista en el maremagnum de capitalismo que lo rodea, es la que establece los fundamentos de la nación, la nacionalidad, identidad y cultura nacional; el caracter del régimen sociopolítico que asume el país como consecuencia de la voluntad y convicción popular; la estructura de los poderes y los alcances (límites y ampliaciones posibles) de estos, y que, a la vez, garantizan los diversos derechos y deberes de los ciudadanos; traza las líneas legislativas para el resto de las normas que involucran a todos las clases, capas, grupos, sectores, estratos, segmentos, sociales de la sociedad; contemplando la inmanencia y trascendencia de la democracia popular directa y protagónica en su realización no sólo normativa sino práctica.
Sin embargo, ¿el pueblo interviene, cuestiona / interpela, participa, aporta, apoya y decide de manera activa, protagónica y responsable en el Estado y gobierno de la sociedad socialista?
¿Hay mayor socialización del poder, la propiedad y las ideas?
¿No se ha reforzado en demasía los aparatos del Estado, que debe cumplir con las perspectivas de ser un Estado social ampliado, fortalecido relativamente, más democrático y en vías de su extinción?
¿No se han expandido los representantes del Gobierno que, en la mayoría de los casos, son designados a dedo -o con una débil consulta popular como será en el caso de los gobernadores e intendentes- lo que puede traducirse en una democracia formal rutinaria si no se es capaz de cambiar los métodos de elección, que signifique superior validez a la iniciativa, participación y motivación ciudadana?
¿Estos gobernadores (e intendentes), al fin de cuenta, gobernantes y dirigentes, estarán dispuestos a escuchar las demandas de la población y, más que todo, permitir que los núcleos de ciudadanas y ciudadanos en sus provincias comiencen el proceso de (auto)-gobernarse, tomando parte proactiva en las decisiones propias, que permita encaminar, en el proceso de tránsito socialista ‘al pleno y libre desarrollo de cada individuo’ y que el objetivo estratégico sea la obtención del ‘reino de la libertad’ de todos?
Porque el Estado socialista, el de la transición, no puede pretender el congelamiento de los tiempos sociales, que de por si accionan con cierta espontaneidad y asimetría -esta acción espontánea siempre se despliega con flujo y comunicación de ideas, propuestas, y mediaciones organizativas-, y tampoco frenar a la democracia popular con un corte socioclasista estrecho que no sea capaz de cuestionar la forma de pensar y hacer el poder, la política económica-social y cultural dentro de ciertas reglas responsables y comprometidas, porque a fin de cuentas si es un Estado de Derecho Socialista, la política, democracia y la libertad que practica asume con naturalidad los conflictos inevitables que se producen en una sociedad en germen de socialización in crescendo.
La nueva estatalidad -en este caso transitoriamente socialista- es, además, de poder dominante y hegemónico, un proceso de extinción de sí misma, por lo que se transforma en un vehículo de involucramiento y empoderamiento popular democrático, nunca un simple administrador de la sociedad, tampoco con la unidireccionalidad esquemática de los dirigentes / dirigidos, gobernantes / gobernados, sino de superación del momento de estar por arriba de la sociedad, aunque siga siendo una necesidad primaria de intermediación, y, por lo tanto, se transforma en un largo proceso de autodirección social y de producción y reproducción de la vida de los trabajadores y la sociedad.
Si hiciera lo contrario, ese Estado socialista confiscaría el derecho del pueblo a vivir sus contradicciones de toda índole y, por tanto, embargaría la política de los trabajadores manuales e intelectuales, su razón de ser, y también su poder de representación -hasta la delegación- de las masas populares, de facilitador de sus iniciativas, habilidades y capacidades de participar en las soluciones de sus problemáticas, que le atañen más que nadie. Entonces, en ese tránsito, la política como expresión del ‘poder público, -como le denominaba Marx- prosigue el sendero a la política como poder socializado, y por ese rumbo, el encausamiento de la contradicción dialéctica entre lo individual y lo social, hacia la política como expresión del poder social. (22)
El marxista húngaro Istvàn Mészàrov, lo explica de manera magistral: “…la política (con particular peso en su versión que la limita al Estado moderno) usurpa los poderes la totalidad del proceso de toma de decisiones poniéndose a sí misma en esta condición”, por lo que “…la política socialista tiene que consistir en todos sus aspectos, incluso en los más insignificantes, en la tarea de restituir al cuerpo social los poderes usurpados”, porque de lo contrario “…se priva a la política de la transición de su orientación estratégica y su legitimación, reproduciendo entonces necesariamente en otra forma el “substitucionismo burocrático” heredado, antes que creándolo de un modo nuevo sobre la base de un cierto mítico “culto a la personalidad”.
Por lo que, en consecuencia, la política socialista del Estado, con la orientación y conducción del Partido, tiene que recorrer, tal como lo indicó Marx, del sustitucionismo a la restitución o abandona la senda de ser política socialista y, en lugar de “abolirse por sí misma debidamente, [como la extinción de las clases, su lucha y del Estado] se convierte en una autoperpetuación autoritaria.” (23)
Por lo tanto, nuestro sistema y subsistemas políticos, el Partido y la Unión de Jóvenes Comunistas, tienen que aspirar a representar con amplitud y profundidad a la sociedad contemporánea, partiendo que ésta es más plural, diversa y heterogénea.
Debemos comprender que cada grupo y sector social, incluso los nuevos agentes sociales -ya sean privados, cooperativos y estatales, también mixtos-, van creando sus propios intereses, resultando urgente consolidar que existan oportunidades similares para que todos vean representados sus deseos y aspiraciones, a través de controles y equilibrios con contrapesos, que limiten el poder desproporcionado de algunos de estos grupos que puedan ser dañinos a la revolución de forma mediata y a largo plazo. Si no lo hacemos, ese espacio supuestamente social provocará el incremento de la enajenación, la ausencia de un poder político de carácter patriótico, revolucionario y socialista en el seno del pueblo y, lo peor, ese espacio lo podrá ocupar el enemigo de clase interno y externo.
III
La lucha de ideas alrededor de la Constitución, así como los ataques contra los núcleos duros de la Revolución Cubana en la contemporaneidad, comenzaron desde mucho antes que este anteproyecto se discutiera en la Asamblea Nacional del Poder Popular. La andanada de elaboraciones realizadas por cuenta propia o encargos, interpretaciones malintencionadas, confusiones veladas y descubiertas, con neolenguajes acerca de lo que es políticamente correcto y el que no lo es, las posverdades y las ‘fakes news’ o falsas noticias, ha sido incesante desde los años de la década del 90 y se han recrudecido en el siglo XXI y, en especial, luego del inicio de la actualización, que casi todos coincidimos en nombrar como reformas. No porque tales cuestionamientos, críticas e hipercríticas, fueran totalmente novedosos, sino que ahora poseen algunas características singulares, por las circunstancias por las que atraviesa el país y su socialismo. (24)
Algunos, incluso, elaboraron digitalmente plataformas políticas, económicas, sociales, jurídicas y culturales -según ellos sin “pretensiones” de convertirlas en programas de futuros partidos políticos, apostando por el pluripartidismo-, donde lo estético y lo simbólico tampoco fueron simulados, (25) probando persuadir con centrismos inexistentes, convergencias imposibles y nuevas terceras vías ilusorias entre los saberes y las prácticas socialistas con el propósito de retornar ‘suavemente’ al capitalismo ‘con rostro humano’, que nunca se ubicaría igual al de los países escandinavos (estos en su desmontaje actual del ‘Estado de Bienestar Popular’ debido al neoliberalismo), sino acaso muy similar a un país de Centroamérica y, para peor de los casos, con Haití.
Los errores, confusiones y desatinos -claro que también aciertos- de la parte patriótica, revolucionaria, socialista / comunista proviene de cómo se ha aprehendido y comprendido el desarrollo del marxismo y los marxistas en nuestro país. Marx determinó que el primer paso de la ciencia social había de ser la crítica de la crítica, esto es, la crítica de la literatura científica, en otras palabras, la crítica de la ideología subyacente a las formulaciones científicas, valorando donde se encuentra la ‘falsa ideología’, la inversión idealista de una realidad, en la que la “cadena” real y sus “flores imaginarias” deben ser arrancadas, destruidas, para capacitar a los revolucionarios del mundo en el cómo, por qué y para qué emanciparlos de la atadura y recobrar las `flores vivas´, y con ello, entroncar con las corrientes cálidas del marxismo; (26) por lo que el primer paso de la investigación científica ha de ser descubrir las intenciones con las que una teoría se postula como explicación / comprensión de la realidad, para luego corroborarla, o no, en la práctica social concreta.
Por ello, la ciencia social marxista es holista, se basa en la idea de que la totalidad social es una concreta realidad histórica con su propia dinámica de desarrollo.
Como escribiera el filósofo español-mexicano Adolfo Sánchez Vázquez “…la teoría no es sólo lenguaje de la práctica o espejo [crítica al reflejo ‘exacto’ de la realidad] en el que podemos contemplar su rostro; es asimismo un indicador en medio de la marea que apunta a tierras inexplorables de la unidad de la teoría y la práctica”. (27) La teoría no es una variante de la práctica y no se reduce a ella como podría sustentar un practicismo infértil, o un teoricismo mediocre divorciado de la praxis.
Porque muchos autores, concientes e inconscientemente, escriben, leen mal e interpretan peor, porque han traducido el marxismo y leninismo con sesgos e incomprensiones, contaminaciones y simplificaciones, lo que ha conllevado a su vulgarización escolástica, que lo anquilosó y lo declaró cerrado, anti-autocrítico y contrario a la autosuperación. Ese nunca fue el marxismo. Este definivamente, hay que abordarlo con el rigor filosófico y lingüístico, semántico y simbólico, con la prestancia de un aporte teórico – práctico no finiquitado, poniendo atención a los contextos históricos y la total ausencia de religiosidad con respecto a la ideología y la política social, económica y cultural marxista, y también en lo que atañe a la historia del socialismo y el comunismo.
Han sido, en la mayoría de los casos, lecturas incompletas, porque las obras del marxismo en su totalidad no han sido conocidas hasta hoy, y porque casi nadie lo leyó a ciencia cierta con profundidad. Y han predominado las lecturas de pedazos, fragmentos, muchas veces, entrecortadas y discontinuas de sus innumerables textos y autores; así como lecturas instrumentales desde el ángulo de la razón utilitaria del capitalismo -con la preponderancia de un pensamiento reificador que se representa la realidad a través de imágenes cosificadas, deformando el carácter de las relaciones sociales al metamorfosearlas en relaciones entre cosas, como también la instrumentalización del individuo-, y no de aquel que lo percibe, como lo que es, en un proyecto civilizatorio de emancipación humana, racional y ética, contracultural y contrahegemónico al capital; otras lecturas hechas han ido a la búsqueda de citas convenientes para apoyar ideas esquemáticas, fórmulas y consignas pétreas, andialécticas, y realidades a priori, predeterminadas que, muchas veces no podían ser auténticas ni reales; lecturas concebidas para someter a los demás con interpretaciones ideologizantes estériles y fatuas, que conllevaron a su no comprensión y realización plena.
El marxismo y los marxistas auténticos, incluyendo a Marx, Engels, Lenin, sus coterráneos, continuadores y contemporáneos, originales y creativos, constituyeron -y reconstruyen cotidiamente- una filosofía transdisciplinaria, si se quiere una antifilosofía que se contrapuso a las reglas dogmáticas del anterior quehacer filosófico anterior, desde los inicios de la historia de la filosofía, porque resultó mundana (terrenal y cosmopolita, sinónimo de universal, pero sin ser una metateoría metafísica), poseyendo dentro de sus virtudes e irreverencias una cosmovisión crítica de la historia como totalidad; con ideas novedosas como la lucha de clases, motor impulsor del desarrollo, en la cual se inmiscuye radicalmente; siendo al mismo tiempo, una ciencia investigativa poderosa porque es diagnosticadora y propositiva; siendo también una sociología no empírica, positivista y especulativa, sino que adquiere un fundamento teórico y científico indudablemente reforzado con la actividad práctica de los sujetos históricos, sociales y políticos del cambio revolucionario en contextos históricos concretos; concluyendo que es necesaria la crítica de los textos científicos, racionales e irracionales, sucediendo otro tanto con la teoría política que enarbola con punto de vista, concepción estratégica y pluridimensional de la materialidad de la historia, de la praxis y de la historia de las ideas y mentalidades.
Y, sobre todo, es una filosofía novísima de la economía política que no es crematística, administrativa, tecnocráticamente aplicada, tampoco exacta, ni siquiera con la supuesta pureza de la econometría. Por eso, el marxismo continuó el programa crítico al destacar, además del carácter histórico, el social del condicionamiento objetivo de la actividad subjetiva. Habrá que desbaratar la fábula de que no fue el marxismo quien exaltó el papel esencial de lo económico en el mundo moderno, sino que fue el resultado de las elaboraciones oportunistas y revisionistas de algunos de sus paisanos, opositores, adversarios, detractores y enemigos.
Si hubiera sido de esa forma no podía haber sido elaborado el texto más connotado, ‘El Capital’, que comprendió no sólo al capitalismo del siglo XIX, sino que sentó las bases socioeconómicas, políticas y culturales de las leyes o tendencias del desarrollo del capitalismo, sus crisis y las vías de su destrucción. A pesar de las lecturas nada fáciles, fue el marxismo quien advirtió la urgencia de la rebelión contra las determinaciones de lo económico (siempre las consideró ‘en última instancia’), porque tal enfoque unilateral reducía su alcance y posibilidades de hacer la Revolución Social y Política.
De la misma manera, llamó la atención acerca de la cosificación, la fetichización y acerca de las enajenaciones / alienaciones implicadas en la mercantilización de todo lo humano, encontrando en el proletariado industrial, luego la clase obrera, los trabajadores asalariados los nuevos actores de la transformación. Quizás, se hizo, así mismo, restricciones en lo que a las clases parteras de la revolución se refiere, pero hubo otros, como Lenin, que confirmaron la alianza obrera – campesina, con marinos y solados, con las clases subalternas, los intelectuales y los pueblos oprimidos y explotados, primero del Oriente y, luego, de todo el Sur geopolítico. Por eso hoy se habla del sujeto múltiple histórico-social y político de la transformación.
El marxismo no debía convertirse en una filosofía suprahistórica, porque sus fundadores nunca lo pretendieron, ni siquiera en ‘El Capital’ era posible encontrar “…una teoría filosófico-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las circunstancias históricas que en ellos concurran”, (28) no obstante, propuso hacer de un movimiento y un ideal justo, una ciencia, el socialismo científico -sin negar la utopía-, que condujera hacia el comunismo. Porque este “…no es un estado que debe implantarse, un ideal al que deba sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente.” (29)
Postulando que la libertad consiste en que el Estado -el socialista en construcción con nuevas relaciones sociales- deje de ser un órgano superpuesto a la sociedad para convertirse en órgano subordinado a ella, proclamando, sin embargo, la necesidad de la autoridad de las mayorías sobre aquellas minorías que las colonizan, someten y ocluyen, con – la ‘dictadura del proletariado’, con la que se libera él, y con él a las grandes mayorías -, que no era más que el comienzo del fin de la lucha de clases y del Estado, para llegar al comunismo, a la sociedad de iguales.
El objetivo final del socialismo, como etapa de transición, tal como lo concibieron Marx, Engels, Lenin y otros continuadores marxistas creativos, consiste en la gradual extinción del Estado, gracias a la necesaria implantación del poder real del pueblo trabajador como sujeto histórico-político, que emanciparía al resto de la sociedad, y, por supuesto, el tránsito hacia la abolición de todas las clases y a una sociedad sin clases, que también conllevaría a la revocación de la propiedad privada.
Ello conllevará a la formación de una sociedad comunista de ‘productores libres asociados’ en donde “surgirá una asociación en que el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desenvolvimiento de todos”. (30)
En este proceso de tránsito hay que conjugar, en la política revolucionaria – comunista, el arte de lo posible con el arte de hacer posible lo que parece imposible. No bastando con que se busquen formas de resistencia, sino que se tiene que hallar alternativas válidas, por imaginativas y creadoras, en un mundo en el que el cambio no es una opción sino una exigencia. El comunismo, una utopía realizable, es bastante trabajoso y lejano.
En la actualidad, percibiendo que el triunfo del socialismo se conquistó, con éxitos y derrotas, en los países subdesarrollados, se trata de hibridar la cuestión leninista del poder político como elemento clave para la interpretación ejecución de la práctica social, y deconstruir, a la vez, ese poder político en el tránsito socialista desde una democracia radical participativa para optarse por una práctica política fundada en la participación de los movimientos sociales, fuerzas políticas diversas y los demás componentes de la sociedad civil, preocupados por el control y regulación del poder estatal, con la comunidad esencialmente autogestionada, autogobernada y auto-organizada.
Pueblo, cuando de lucha se trata, que sea capaz de potenciar esa descentralización, la planificación económica democrática y socializada, con el debilitamiento y superación del sistema de competencia mercantil, el predominio del mercado y el dinero, pero sin prescindir de estos factores por largo tiempo, en conjunto con un fortalecimiento relativo del Estado dentro de los marcos democráticos respetuosos y razonables del consenso social alcanzado entre todos los miembros de la sociedad. Sin dejarnos arrastrar a la idea, que predominó en el socialismo real, de que un autoritarismo-totalitarismo de Estado sirve para superar el totalitarismo del mercado.
Para ello debe también implicar la valoración de políticas culturales acerca de la urgencia de la paz interna y externa, la solidaridad nacional e internacional, la defensa del medio ambiente, la lucha contra la carrera armamentista y las guerras, así como los avances feministas que coadyuven a la emancipación de las mujeres y, con ello, en la plena emancipación humana. Lo que incluye al antirracismo, anticolonialismo, antimperialismo, antipatriarcalismo, la batalla contra la xenofobia, la igualdad de género, el fin de la violencia contra la mujer y los niños, la misoginia, el respeto hacia la orientación sexual, etc.
Continuará…

(*) Dr. en Ciencias Históricas Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, CITMA, Cuba.

Notas y Bibliografía:

(1) Proyecto de Constitución de la República de CubaTabloide, Impreso Empresa de Artes Gráficas Federico Engels, 2018.
(2) Anteproyecto de Constitución. Visión hacia el presente y el futuro de la Patria. Aspectos principales del Anteproyecto de Constitución (2018): periódico Granma, internet@granma.cu, La Habana, 13 de julio; Acosta, Homero (2018): Principales elementos del Proyecto de Constitución: Síntesis de la intervención del diputado Homero AcostaGranma, La Habana, 24 julio; Machado Rodríguez, Darío (2018): La reforma constitucionalCuba Debate, La Habana, 29 julio; Romeo, Charles (2018): Como quisiera que la Constitución defina lo que es humano en Cuba(1), Blog Segunda Cita, La Habana, lunes, 2 de julio; (2018): El proceso de cambiar todo lo que debe ser cambiadoSegunda Cita, La Habana, Jueves, 2 de agosto; Sánchez, Iroel (2018): Nueva Constitución cubana Por una sociedad sin perdedoresLa pupila insomne, 2 agosto; Colussi, Marcelo (2018): Transformaciones en Cuba. ¿Socialismo a la china para todos?Rebelión, 02-08.
(3) Gramsci, Antonio (1997): De “Cuadernos de la Cárcel” (1931), en Portantiero, Juan Carlos Los usos de Gramsci, 54 Cuadernos de Pasado y Presente, Editorial Galache, s. a., México, p. 330.
(4) El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en su alegato de defensa “La historia me absolverá”, proclamaría, “…nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata”, como concepto y artífice práctico de la Revolución Cubana. Castro Ruz, Fidel (1993): La historia me absolverá. Edición anotada, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, pp. 53-55.
(5) Castro Ruz, Raúl (1973): La nueva estructura del aparato del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Intervención, 4 de mayo, La Habana, en: Castro Raúl (1988): Selección de discursos y artículos 1959-1974, en dos tomos, T. I., Editora Política, La Habana, pp. 213-243.
(6) El debate ha tenido muchas aristas. Hay muestras diáfanas de los que optan abierta o subrepticiamente a favor de las relaciones de mercado, la propiedad privada y a favor del pluripartidismo; otros que pugnan por posiciones diversas y favorables a un socialismo diferente al que se ha construido hasta hoy, así como los que critican duramente al proyecto. Fernández Estrada, Julio Antonio (2018): Una Constitución a la medida del futuro con nuevos derechos, nuevas instituciones y nuevas utopías, Dossier “Por una reforma constitucional con todos y para el bien de todos”, entrevista Julio Antonio Fernández Estrada y Rafael Rojas, Cuba Posible, 02-01; Fernández Estrada, Julio Antonio (2018): No pude pasar mi papelito mis dudas sobre la nueva Constitución, Blog El Toque, 08-06; Almeyra, Guillermo (2018): Una Constitución conservadoraRebelión, 13-08; Gallego Ramos, José Raúl (2018); Cinco factores que atentan contra el debate del anteproyecto constitucionalCuba Posible, 08–12; El debate de la Constitución según la prensa oficial: radiografía tempranaCuba Posible, 08-21; Avivar Cobas, Roberto (2018):Hacia la constituyente socialistaRebelión, 17-07; Constitución socialista o contrarrevolución capitalistaRebelión, 16-08;Amuchástegui, Domingo (2018): Domingo Amuchástegui: mis tres propuestas para la nueva Constitución de la República de CubaCuba Posible08-06. Pérez, Humberto (2018): Reflexiones y sugerencias acerca del Proyecto de Constitución (II), Segunda Cita, martes, 4 de septiembre; Reflexiones y sugerencias acerca del proyecto de constitución. (I) Sobre el papel dirigente del PartidoEl Estado como tal, 06-09, http://elestadocomotal.com/2018/09/02/humberto-perez-reflexiones-y-sugerencias-acerca-del-proyecto-de-constitucion-sobre-el-papel-dirigente-del-partido/; Romeo, Charles (2018): Como quisiera que la Constitución defina lo que es humano en Cuba, Segunda Cita, lunes, 2 de julio; El proceso de cambiar todo lo que debe ser cambiadoSegunda Cita, Jueves, 2 de agosto; Consecuencias a tener en cuenta de una Nueva Constitución NacionalSegunda Cita, 05-09.
(7) Guanche Saldívar, Julio César (2017): República y socialismo, aquí y ahora: introducción a un dossierCuba Posible, 02-20; Fernández Estrada, Julio Antonio y Fernández Pérez, Michel (2017): Informe Cuba Posible: “La institucionalidad del gobierno local después de 2018: gobernabilidad y descentralización”Cuba Posible, 07-03; Fernández Estrada, Julio Antonio (2017): Reforma constitucional en Cuba. Oportunidades y encrucijadas hacia un nuevo pacto socialCuba Posible, 28-03.
(8) La economista Piñeiro lo afirma cuando escribe: “…Las observaciones expuestas aquí se basan en el análisis desprejuiciado del discurso público —declaraciones oficiales, debates formales e informales, afirmaciones en medios de comunicación— y publicaciones —académicas, periodísticas— de cubanos en los últimos años.” Piñeiro Harnecker, Camila (2012): Visiones sobre el socialismo que guían los cambios actuales en CubaTemas, No. 70, abril-junio de 2012, http://www.temas.cult.cu.
(9) De acuerdo con los economicistas -simples estructuralistas-, el objetivo principal -y lamentablemente el único determinante- del socialismo debe ser el desarrollo de las fuerzas productivas (no como Marx la comprendía, es decir, las clases revolucionarias en el socialismo), entendidas como la capacidad tecnológica para crear más riqueza material, es decir, crecimiento económico, por lo que debe ser entendido como redistribución de la riqueza y sostienen, por ende, que la construcción del tránsito socialista no es posible hasta que las fuerzas de producción se hayan desarrollado lo suficiente: si no hay riqueza no hay nada que distribuir. De ahí que los actuales cambios en Cuba deban buscar, sobre todo, un mejor desempeño de la economía cubana con el fin de poner al país en una senda de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades materiales crecientes de la población, argumentando además, que, con una redistribución efectiva -sin percatarse de la interrelación con el modo y las relaciones de producción- de la riqueza, todas las instituciones y modelos de gestión eficientes y productivos son útiles para la construcción del socialismo: «no importa el color del gato mientras que cace ratones». Según las visiones de los economistas más recalcitrantes, la privatización y mercantilización, el mercado y el dinero, claro que con una planificación centralizada y flexible, son esenciales e imprescindibles para el desarrollo económico de cualquier sociedad, socialista o no; mientras que, para los estatistas las empresas privadas y las relaciones de mercado son males riesgosos pero necesarios, que pueden ser domesticados por el Estado socialista fuerte, lo que es una mirada ingenua de la realidad. Los economicistas, con tendencias al poscapitalismo, identifican que las principales causas del bajo rendimiento de la economía cubana radican en la centralización, el monopolio estatal del comercio y la producción de bienes y servicios, las restricciones blandas de presupuesto y la ausencia de incentivos materiales resultantes de la iniciativa privada y las relaciones de mercado. Aunque no siempre lo expresan públicamente, consideran que el modelo de gestión privada capitalista (empresa autónoma, autoritaria, guiada por intereses privados) es la forma más efectiva de dirigir una empresa, y que los mercados son la más eficaz de coordinar las actividades económicas, subrayando, asimismo, la importancia de la eficiencia, argumentan, con cierta razón, que la ineficiencia del sector empresarial estatal, al hacer insostenible las conquistas sociales alcanzadas por la Revolución, afecta a todos los cubanos. Piñeiro Harnecker, Camila (2012): Visiones sobre el socialismo… Ob. Cit; Pérez-Villanueva, Omar Everleny (2010): Notas recientes sobre la economía cubanaEspacio Laical, No. 3, La Habana,;
Díaz Vázquez, Julio A. (2011): Un balance crítico sobre la economía cubana. Notas sobre dirección y gestiónTemas, No. 66, La Habana, abril-junio; Márquez, Orlando (2011): Sin miedo a la riquezaPalabra Nueva, La Habana, No. 203, a. XIX, La Habana, enero; Vidal Alejandro, Pavel (2011): Desarticular el monopolio de la centralización estatalEspacio Laical, No. 2, La Habana; López, Félix (2011): Burócratas vs. cambiosGranma, La Habana, 30 de septiembre; (2011): Paisaje urbano y desafíos futurosGranma, La Habana, 23 de septiembre; Rodríguez, J. A. (2011): Casi se duplican los trabajadores por cuenta propiaJuventud Rebelde, La Habana, 4 de abril; Hautrive, Iliana y Rodríguez Cruz, Francisco (2011): Seriedad define éxito en empleo no estatalTrabajadores, La Habana, 12 de junio;
Fernández, Oscar (2011): El modelo de funcionamiento económico en Cuba y sus transformaciones. Seis ejes articuladores, Observatorio de la Economía y la Sociedad Latinoamericana, No. 154, Málaga, agosto; Laboratorio Casa Cuba, “Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato”, (2013): Espacio Laical, Suplemento Digital, No. 224, marzo, https://blu162.mail.live.com/default.aspx?id=64855.
(10) Rauber, Isabel (2015): Hegemonía, poder popular y sentido común. Subjetividades e imaginarios interculturales para un nuevo mundo.
El debate cultural alter-hegemónico de nuestro tiempo
, “Diálogos Culturales de Invierno”, El Salvador, 21 de Julio; Valdés Paz, Juan (2015): Desafíos culturales en la realidad actual, Entrevista llevada a cabo por Clara G. Mayra Segura, coordinadora de Comunicación y Eventos de la Oficina Regional Rosa Luxemburg Stiftung, en ocasión del VII Taller Regional de Intercambio de Experiencias organizado por el Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria (Cieric), México, 24/10/, http://www.rosalux.org.mx/articulo/los-desafios-culturales-en-la-realidad-actual-de-cuba-entrevista-con-juan-valdes-paz.
(11) “Lineamientos de la Política del Partido y la Revolución para el período 2016-2020”“Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista” y la “Acepción de algunos términos utilizados en la Conceptualización del Modelo Económico y Social Cubano de Desarrollo Socialista y en las Bases del Pan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030”El “Plan Nacional de desarrollo económico y social hasta 2030: propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicosGranma digital, 2017, Tabloide, 2017.
(12) Piñeiro Harnecker, Camila (2012): Visiones sobre el socialismo… Ob. Cit.
(13) Valdés Paz, observa con detenimiento y considera que, “…fue muy atrevido, objetivo, justo y político, que Raúl Castro en sus primeros discursos rechazara el unanimismo. Todo el mundo sabe que en ninguna sociedad hay unanimidad. La pretensión de que todos vamos a pensar y a actuar igual era de por sí no solamente una consigna burocrática, sino bastante poco socialista, además de mentirosa, porque no daba cuenta de la realidad. Entonces, ha sido muy importante reconocer que no hay unanimidad, que hay diferencias; porque le plantea al político el desafío de tratar con ellas, de administrarlas, de hacer propuestas y desarrollar estrategias que las incluyan (…) Ahora bien, después de que se reconocieron las diferencias, no avanzamos más, ni siquiera en el sector intelectual. Las aceptamos, pero no nos hemos dedicado a identificarlas, explicitarlas. Los científicos sociales sí han dado cuenta, por ejemplo, de que, bajo el impacto del Período Especial, de las estrategias de salida de la crisis y de las reformas en curso, se está imponiendo en la sociedad cubana un patrón de mayor desigualdad. Es decir, está más o menos claro que somos cada vez más desiguales en términos económicos, posicionales, de oportunidades, etc. Ese puede ser un costo inevitable, son procesos perfectamente observables y pueden ser descritos. Pero tenemos una mayor oscuridad en las diferencias político-sociales, también sabemos que las hay, pero hemos avanzado menos, tal vez porque las ciencias políticas han sido siempre “la Cenicienta” de las ciencias sociales cubanas (…) No hemos dado cuenta de que hay corrientes político-sociales diferentes y de que, incluso, no es solo en el espacio de la sociedad donde obviamente debe existir algún nivel de oposición sistémica, sino que existen también en el seno de la Revolución, en el sector de la población que apoya a la Revolución. Hay diferencias, algunas observables, otras de auto identidad.” Valdés Paz, Juan (2016): El socialismo no puede posponer la democracia que ha prometido,Entrevista concedida a Carolina García Salas y Fernando Luis Rojas, Catalejo, La Habana, 15/4/; Valdés Paz, Juan y Capote Cruz, Zaida (2016): VII Congreso del PC de Cuba Democracia República y SocialismoSin Permiso, 17-04; Capote Cruz, Zaida (2016): Me dicen Cuba: A propósito del próximo congreso del PCCCatalejo, La Habana, 17-04,https://negracubanateniaqueser.com/2016/04/16/me-dicen-cuba-a-proposito-…
(14) En una parte de la entrevista a On Cuba, del 2014, el autor plantea: “…habría que distinguir la oposición ideológica y programática que existe independientemente de intereses foráneos, de aquella vinculada de manera directa o indirecta a la política de otras potencias, principalmente de EEUU. En mi opinión, ambas oposiciones son minoritarias y disponen de escasa legitimidad.” Valdés Paz, Juan (2014): Entrevista a Juan Valdés Paz por Redacción On CubaOn Cuba, junio.
(15) Recién, el sociólogo y politólogo cubano, Rafael Hernández, ofreció una entrevista a la especialista francesa, Christine Arnaud, publicada en el TopoExpress, que se tituló: Por un socialismo sin miedo, en tres partes, y al mes, el periodista mexicano Guillermo Almeyra, trotskista por más señas, hizo una interpretación libérrima y libertina de ese largo artículo. Ello conllevó que Rafael publicara una ‘apostilla’ en el diario digital Rebelión, para responder y aclarar “…un par de puntos, en un espíritu de diálogo y entendimiento.” La cuestión era seria, porque Guillermo Almeyra había circulado su artículo “Cuba en la encrucijada”, donde el periodista, “…mezcla a lo largo de su comentario lo que digo yo [escribe Rafael] con su propia cosecha, al punto de hacer inextricable lo uno y lo otro.” Con un fino estilo diplomático y de riposta, Hernández expone que “…Reconozco el derecho de cualquier autor a decir lo que le parezca sobre el proceso político cubano, su sistema y su circunstancia actual. De hecho, la mayor parte de lo que se puede leer sobre Cuba, no importa su signo ideológico, goza de esa prerrogativa, reflejo de opiniones y preferencias soberanas, aunque no siempre de dominio y análisis fundamentado sobre el complejo proceso político cubano (…) Como tengo la impresión de que Almeyra, a pesar de las citas indicadas arriba, se propone a veces argumentar en defensa de Cuba y su socialismo, agradezco la oportunidad de aclararlo al autor y sobre todo a los lectores, en un ánimo fraterno, y como diría Inodoro Pereyra (el renegau) a su fiel Mendieta, “para evitar entreveros.” En realidad, la lectura e interpretación de Almeyra fue un disparate y puso en la pluma de Rafael criterios que este nunca vertió. Arnaud, Christine (2018): Por un socialismo sin miedo. Entrevista a Rafael Hernández, director de la revista Temas (en tres partes), TopoExpress, 29-03, 30-03 y 03-04, http://www.elviejotopo.com/topoexpress/cuba-socialismo-sin-miedo-i/, -ii y –iii; Almeyra, Guillermo (2018): Cuba en la encrucijadaRebelión, 1 de abril, http://www3.rebelion.org/noticia.php?id=239709; Hernández, Rafael (2018): Apostilla a la lectura de una entrevista de Rafael Hernández. Para entender a Cuba: entre la encrucijada y el entreveroRebelión, 04-04.
(16) Entre esos autores, los hay quienes realizan entrevistas personales y los citan en sus textos lo que no lo hace fiable científicamente, asimismo, también elaboran sus artículos de forma mezclada, citando trabajos de personalidades científicas y políticas, pero a su vez, con figuras que no son del mundo científico y político nacional, que les restan credibilidad en sus argumentos e interpretaciones, porque no están precisamente en el espectro de la izquierda, además de moverse en terrenos tendenciosos malintencionados. Bayo, Francesc (2010): Transformaciones limitadas y desafíos persistentes en Cuba, © Fundación CIDOB, de esta edición, Barcelona, abril, ISSN: 1697-7688, Farber, Samuel (2014): Tendencias políticas en la Cuba de hoyMovimento Operario. La página di Antonio Moscato, 07 noviembre; Uharte, Luismi (2015): Cuba: Grupos de poder, estratos sociales y orientación del cambio económico, Alainet, 30/10/, https://www.alainet.org/es/articulo/173332; Keeran, R. y Kenny T. (2015): ¿Vuelve Cuba al capitalismo?Rebelión, 27 de mayo; Uharte Pozas, Luis Miguel (2016): El cambio económico en Cuba: las bases del nuevo modelo, Revista Electrónica Iberoamericana,Centro de Estudios de Iberoamérica, http://www.urjc.es/ceib; Proyectos contrarrevolucionarios dirigidos a las elecciones en Cuba en el 2018, lunes, 10 de abril de 2017, http://ichef.bbci.co.uk/news/ws/1024/amz/worldservice/live/assets/images/2015/04/23/150423161335_cuba_blog_640x360_epa_nocredit.jpg; Carmenaty Sánchez, Aileén (2016): La subversión político ideológica de Estados Unidos hacia el sistema económico, político y social de Cuba luego del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, Tesis de Diplomado, Tutorada por el Dr. Néstor García Iturbe y el Héroe de la República de Cuba, Gerardo Hernández Nordelo, Inédito. Injerencia de los EE.UU. en Cuba, Los dineros del Tío Sam (2017): La pupila insomne, 18 de diciembre, https://lapupilainsomne.wordpress.com/, Grogg, Patricia y González, Ivet (2017): Cuba inicia el conteo regresivo hacia una transición políticaRebeliónIPS, 29-11, http://www.ipsnoticias.net/2017/11/cuba-inicia-conteo-regresivo-hacia-una-transicion-politica/; Alvarado Godoy, Percy (2017): La CIA inicia proyecto contra diplomáticos cubanos, Blog Descubriendo verdades, 17 de noviembre; (2017): Alerta!! Proyectos contrarrevolucionarios dirigidos a las elecciones en #Cuba en el 2018Descubriendo Verdades, La Habana, Posted by Santiago Arde in Mercenarios, miércoles, 12 de abril; (2018): Propuesta 2020 otro vano intento contra la constitucionalidad en CubaDescubriendo verdades, 20 de junio; Sánchez, Iroel (2018): Breve e incompleta cronología de un fracasoLa pupila insomne, 17 mayo, 2018; Rojas Ferro, Diosdado (2018): Cronología o coñología de hechos, o el comienzo de una nueva etapa en la lucha entre comunistas y socialdemocracia/neoliberalismo en el debate político actualRebelión, 26-05, https://elestadocomotal.com/2017/12/23/debatiendo-sobre-la-economia-cubana-el-olvido-de-la-reflexion-en-la-critica-politica/; Alvarado Godoy, Percy (2018): Reforma Constitucional y contrarrevoluciónDescubriendo verdades, La Habana, miércoles, 1 de agosto de 2018; Monreal, Pedro (2018): Los ciber-inquisidores, el protocolo de la hoguera, y una trompetilla apresurada y seguramente incompletaEl Estado como tal, 05-11, https://elestadocomotal.com/2018/05/11/los-ciber-inquisidores-el-protocolo-de-la-hoguera-y-una-trompetilla-apresurada-y-seguramente-incompleta/; Lagarde, m. H. (2018): Los nuevos revolucionarios de la internet en CubaCuba sí, Sábado, 14 de julio; González García, René Fidel (2018): Los nuevos contrarrevolucionariosRebelión, 18-07; Cárdenas Lema, Harold (2018): Los hijos bastardos de la RevoluciónJoven CubaJulio 17, haroldcardenaslema@gmail.com; Lagarde, M. H. (2018): Harold Cárdenas: El “nuevo revolucionario” confesoCambios en Cuba, 20 de julio; Elizalde, Rosa Miriam (2018): EEUU utiliza Facebook para difundir “fake news” de CubaCuba Debate, La Habana, 22 agosto, (Tomado de Desbloqueando a Cuba).
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(18) Constitución de la República de Cuba, Edición Oficial. Ministerio de Justicia. Febrero 1976, Editorial Orbe, Instituto Cubano del Libro, La Habana, febrero 1976; Constitución de la República de Cuba. Nuestras reformas ratifican el rumbo de nuestra Revolución democrática y socialistaGranma, 22 de septiembre de 1992; Guanche, Julio Cesar (2013): Estado, participación y representación política en Cuba: diseño institucional y práctica política tras la reforma constitucional de 1992, CLACSO, Buenos Aires, Argentina; Aquino, Ulises, Cruz Orlando, Guanche, Julio César, Hernández, Rafael (moderador) (2015): Veinte años: la reforma constitucional (1992-2012), Panel realizado en el Centro Cultural Cinematográfico del ICAIC, el 25 de octubre de 2012, revista Temas, nos. 81-82, enero-junio, La Habana, pp. 111-123; Arcia Muñoz, Disamis (2017): Reforma constitucional y sistema político en CubaTemas, 29-07, http://www.temas.cult.cu/catalejo/reforma-constitucional-y-sistema-pol-tico-en-cuba; Valdivia, Amaury (2018): Cuba frente a sus debates políticos. Falsa unanimidadBrecha, 13-03, http://brecha.com.uy/falsa-unanimidad/; Valdés Paz, Juan (2009). El espacio y el límite. Estudios sobre el sistema político cubano, Instituto Cubano de Investigaciones Culturales Juan Marinello / Ruth Casa Editorial. La Habana / Panamá;
(19) Legañoa Alonso, Jorge (2018): Diez puntos clave de la actual Reforma Constitucional en Cuba, internet@granma.cu, 5 de julio; Dacal Díaz, Ariel (2018): Lee estudia e interpela el proyecto de constitución desde tu propio sueño. Diez consejos para un debate constitucional, Blog La Tizza, La Habana, 02-08; Duharte Díaz, Emilio (2018): La nueva Constitución de la República de Cuba ¿solo jurídica? Anotaciones para un debate por la calidad de la consulta popular, Blog La Tizza, La Habana, Agosto 15.
(20) Valdés Prieto, Martha (2018): Constitución, Estado…, Ob. Cit.
(21) García Brigos, Jesús Pastor (2017): Construcción socialista y actualización del modelo económico, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, p. 62.
(22) Mészàrov, Istvàn (2000): Beyond Capital, K. P. Baghi and Company, T. 1, Calcuta, India, p.468.
(23) Toledo Sande, Luis (2018): Nueva Constitución para Cuba: luces y reclamos (I y II parte), Blog Cubarte, La Habana, 10 de agosto; Monreal González, Pedro (2015): Una lectura política del cambio económico en Cuba. ¿Actualización del modelo o reforma del Estado?Cuba Posible, 01-06, http://cubaposible.net/articulos/actualizacion-del-modelo-o-reforma-del-estado-2-aa5-3-aa8-4-3; Monreal González, Pedro (2017): Un Programa de Estabilidad Económica para CubaEl Estado como tal, 11-15, https://elestadocomotal.com/2017/11/15/un-programa-de-estabilidad-economica-para-cuba-2/; Pérez, Humberto (2017): Comentarios sobre la unificación de las tasas de cambio en CubaSegunda Cita, 20 de noviembre, https://elestadocomotal.com/2017/11/20/humberto-perez-comentarios-sobre-la- unificacion-de-las-tasas-de-cambio-en-cuba/; Carranza, Julio (2017): Sobre un debate reciente acerca de programas para la economía cubanaEl Estado como tal, 09-12, http://elestadocomotal.com/2017/12/08/julio-carranza-sobre-un-debate-reciente/; Benavides, Joaquín (2017): Sobre un programa de estabilidad económica para CubaSegunda Cita, La Habana, 20 de noviembre; Grogg, Patricia (2018): Un año de incógnitas políticas en CubaIPS, 06-01, http://www.ipsnoticias.net/2018/01/ano-incognitas-politicas-cuba/; Veiga González, Roberto (2018): El futuro de la política: ¿incompatible con las plataformas políticas programáticas?Cuba Posible, 06-03; Rojas Ferro, Diosdado (2018): El enigma Monreal: ¿por qué la empresa propiedad privada y no la empresa propiedad estatal?Rebelión, 31-01; Guanche, Julio César (2018): Parlamento cubano algunos problemas frente a 2018. La sucesión del poder en Cuba conlleva también grandes desafíos en materia de funcionamiento institucional, IPS, 25-04, http://www.ipscuba.net/politica/parlamento-cubano-algunos-problemas-frente-a-2018-2/; López Velasco, Silvio (2018): El sistema político-electoral hoy en CubaRebelión, 24-04; Guanche, Julio César (2018): Elecciones en Cuba necesidades más allá de los númerosLa Tizza, 31-01; López, Lennier (2018): Participación política en la sociedad cubanaCuba Posible, 11-02;
(24) Algunos escriben en distintos espacios de internet -Facebook, blogs, páginas web, etc.,- y han ido derivando en opositores, adversarios y enemigos de la Revolución Cubana, como pueden ser: La Joven CubaEspacio Laical, Casa CubaCuba PosibleOnCubaBloggers CubaEl ToqueEl Toque CubaVoces CubanasCiberCubaDiario de CubaBBC MundoHavana TimesVoces desde Cuba14 y medioLa Chiringa de CubaPeriodismo de BarrioSalir a la ManiguaCubaDecideEl Nuevo HeraldCubanetOtro 18, etc. Alonso Falcón, Randy (2018): ¿La era de la posverdad o de la multiplicación de las mismas mentiras?: Campañas mediáticas contra los procesos progresistas latinoamericanosCuba Debate, La Habana, 16 de julio; González García, René Fidel (2018): Los nuevos contrarrevolucionariosRebelión, 18-07; Cruz Capote, Orlando (2018): El mundo del capital en el cual Cuba intenta insertarseLa pupila insomne, 1ro de agosto. Ver cita número 16.
(25) Sánchez Vázquez, Adolfo (1971): “Prólogo”, en Karl Korsch, Marxismo y filosofía, Editorial Era, México, p. 17.
(26) Marx, C. y Engels, F. (1974): La Ideología Alemana, Coedición de Ediciones Pueblos Unidos, Montevideo, y Ediciones Grijalbo, (5ª edición), Barcelona, p. 25; Marx, Carlos (s/f): (s/f) Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de HegelObras filosóficas, Editorial Costes, T. I, p. 96; IntroducciónContribución a la crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p. 14.
(27) Marx, Carlos (1877): “Carta a la redacción de “Anales de la Patria”, (a Vera Zásulich), en, Adolfo Sánchez Vázquez (1988): El marxismo en América Latina, revista dialéctica, Número Especial, Año XIII, No. 19, julio, Revista de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Puebla, México, p. 13.
(28) Marx, Carlos y Engels, Federico (1979): La Ideología Alemana, Editora Política, La Habana, p 35.
(29) Marx, Carlos y Engels, Federico (1965): Manifiesto del Partido Comunista (1848), Marx y Engels, Obras Escogidas, en dos tomos, T. 1., Editorial Progreso, Moscú, p. 39.
(30) Marx, C. y Engels, F. (1971): Manifiesto Comunista, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, p. 71.





sábado, 10 de noviembre de 2018


UN SÁBADO SIN TI

Mucho silencio
la sombra no grita
por suerte
una bulla en mis cascos
una mezcla de Jagger y Freddie
con mis botas rusas
allá en casa de Rodolfito
mi amigo Orestes
y su chasquido de manos juntas
entonces el porvenir era una calle
a dos de la mía
vaya cambio
ahora a más de sesenta mil de aquella
pero estamos en primavera
mañana volveré 
con mi pitusa tubo
y mi gorra de Lenin,
llena de piojos



viernes, 9 de noviembre de 2018


SIEMPRE

Nadie lo describe
no se puede
ni Márquez, ni Llosa
como Cristo y su final noche
ella parada en la puerta
ojala me siga regalando despedidas
porque tendré encuentros
en sus ojos llueve
como en la Mona Lisa
los de ella más bellos
un beso cerrando el paso
un vete con Dios mijo
pero antes su santiguao gitano
con la primera saliva de la mañana
la que lleva sus sueños
la frente inclinada
el ombligo que se refresca
La Luz me llega
ella siempre, la que engendra







jueves, 8 de noviembre de 2018

LEAL LUNA

Cuanta melancolía depositada
cuantos aullidos has recibido
te vi una noche y me enamoré
entonces viniste de amiga
para acomodar mis angustias
al final eres una sola para tanta gente
algunos dicen que los marcianos se salvaron
comparten sus nostalgias entre dos
fake news, te comento
no será por mucho tiempo
Fobos se estrellará
Deimos se ira del cielo
tu mi leal Luna
bailaras siempre conmigo,
aunque sea yo,
el que me vaya para siempre






miércoles, 7 de noviembre de 2018


SENTIR LA LIBERTAD
(Por: Alina B. López Hernández, publicado en "La Joven Cuba")



Para Jennifer
Una joven me escribe en torno al post Orientados y gobernados. Considera que debí ser “más dura” en los análisis, y plantea otros elementos que, a su juicio, se deben tener en cuenta; tiene razón en la mayoría de ellos. En una parte de la misiva dice: “personas como ud., sin miedo y fieles al ejercicio de su libertad de expresión pueden y deben hablar”. Esta opinión merece un análisis.

La libertad de expresión no es mi derecho, es un derecho reconocido a todos los ciudadanos cubanos en el proyecto de Ley Magna que se debate. Es más, la Constitución vigente admite, en su artículo 53, “(…) la libertad de palabra y prensa (…)”. Es cierto que el artículo 62 aclara que ellas no pueden ser ejercidas contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista (…)”, y sabemos que muchas leyes decretadas anulan de hecho las libertades reconocidas en ese documento rector, pues la determinación sobre qué es ser fiel o contrario a los fines del Estado socialista es algo que se decide en las oficinas de la burocracia política.

El Proyecto en análisis es superior a la Constitución vigente en cuanto a los derechos que reconoce, que ahora aparecen agrupados en el título cuatro. Se dice allí que el Estado garantiza el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos,y que tales derechos se interpretan de conformidad con los tratados in­ternacionales (artículo 39). Su capítulo dos se dirige a los derechos individuales, y el tres a los sociales, económicos y culturales. El artículo 59 explicita que el Estado reco­noce, respeta y garantiza la liber­tad de pensamiento, conciencia y expresión. No protege todos esos derechos en igual medida, es verdad, pero es un paso de avance innegable.

Me inquieta entonces que esa joven piense que son otros quienes deban hablar de los problemas de Cuba y no ella, que tantas observaciones tiene. La esencia del asunto radica en que no es lo mismo ser libre que sentirse libre. Ser libre depende más de un contexto jurídico, que garantice determinadas prerrogativas ciudadanas, pero sentirse libre requiere de una actitud cívica en que no se tema practicar esos derechos. Si ser libre depende del entramado jurídico en que se desenvuelvan las personas, sentirse libre obedecerá más a prácticas culturales que involucran a la familia, la escuela y los medios de comunicación.

Mi generación, nacida en el primer lustro de los sesenta, fue la primera del período denominado por la historiografía “Revolución en el poder”. Nos correspondería coexistir, como adolescentes y jóvenes, con la década del setenta, una etapa de gran represión a las expresiones ideológicas, artísticas, sexuales y estéticas que no fueran consentidas por el dogmatismo oficial, el cual se caracterizó por la deformación y perversión del marxismo al asumir su variante soviética. Esta versión estalinista concibió la ideología como “(…) introducción coherente de ideas y concepciones en la conciencia de las masas”.[1] La palabra introducción merece especial atención, pues incita a la asociación con términos como implantación y quizás imposición; sin embargo, el poder se alcanza también a través de la cooperación, el asentimiento, el consenso y la motivación.

Muchos se han referido a las consecuencias de aquel período para los cubanos, pero la principal constatación de sus terribles secuelas se manifiesta en la imposibilidad que mantenemos, aún hoy, de sentirnos libres. Esa actitud la hemos transmitido a nuestros hijos, y ellos a los suyos, cuando en el seno familiar les aconsejamos “no buscarse problemas” o no ser sinceros si ello puede afectarlos.

Se reproduce también gracias a un tipo de educación mayoritariamente conductista y autoritaria, que se distingue por currículos cerrados, deja poco margen a la experimentación, no toma en cuenta los intereses individuales de los educandos y apela de modo insistente al principio de autoridad en el terreno de la Historia y de las ideas filosóficas y políticas. A través del lenguaje expresamos nuestras ideas y opiniones, sin embargo, la enseñanza del Español en las escuelas cubanas, desde la enseñanza elemental hasta la universitaria, prioriza formas comunicativas verticales, como la descripción o la composición, casi siempre de temas orientados por el profesor. En cambio, es poco frecuente que se cultive el ensayo, que permite mayor libertad en el planteamiento de las ideas y fomenta la contrastación de tesis, confiriéndole así un rol más activo a los alumnos.

Nuestros medios, por su parte, no potencian el sentido de libertad cuando mantienen una visión restringida y excluyente que le impide abrirse a todas las zonas de ideología, que no admite la polémica, la contrastación de ideas y a la diversidad de pareceres, incluso dentro de un marco de discusiones pro-socialistas. Plataformas como internet, que pudieran democratizar el acceso a la información y contribuir al sentido de libertad, están limitadas en Cuba para las grandes mayorías, dados sus altos precios y la necesidad de una infraestructura que no todos poseen.

Únicamente si se analiza el tema desde todas estas perspectivas se logrará entender cómo se pueden modelar las mentalidades y por qué es tan difícil desterrar estados de opinión y modos de actuación, entre ellos la percepción de no ser libres aun cuando nuestras leyes establezcan importantes cuotas de derechos encaminados al ejercicio de la libertad.

Debemos abandonar esa actitud temerosa, apocada, que no permite que nos apreciemos como ciudadanos libres. Es una condición impropia de estos tiempos pues nació en el pasado, bajo condiciones en su mayor parte superadas. Si nos sintiéramos libres, los miembros de la UNEAC podríamos debatir abiertamente el Proyecto de Constitución a través de nuestra organización. Ningún precepto legal lo impide, al contrario el artículo 54 de la Constitución vigente plantea: “Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica”.

Todas las constituciones del mundo no harán de nosotros personas libres si no nos sentimos así en nuestro interior. La ética filosófica señala que la libertad se fundamenta en la autoconciencia y la responsabilidad moral. Por tanto, el individuo no puede remitir su propia libertad/responsabilidad a ningún otro. Quien tenga una opinión no debe callarla. El que lo hiciere está cometiendo un acto de castración humana y cívica.


martes, 6 de noviembre de 2018


EL IDEARIO FACHO
(Por Eduardo Aliverti, publicado en PAGINA12)



No deja de ser sensacional que la gran noticia sea la baja en la cotización local del dólar mientras todos los demás índices de la economía se caen a raudales, continúa el ajustazo sobre la clase media que en gran proporción votó a este Gobierno y el extendido de pobreza e indigencia se palpa a simple vista.

Es muy riesgoso que se pierda la capacidad de asombro hasta naturalizar esa podredumbre. ¿En qué se concluiría? ¿En que ya se sabe cómo opera el aparato mediático del macrismo? 

Así le fue a esa displicencia, o a creer que no le alcanzaría para ganar, o a confiar en que bastaba con haber vencido a “la corpo” en una batalla legal provisoria.

Suben sin parar las tarifas de los combustibles y del transporte público, las cuotas de prepagas y educación privada, los medicamentos, el cierre o extensión paulatina de pymes, los ancianos y familias enteras en situación de calle, el costo de entretenerse, la financiación estrafalaria de las tarjetas de crédito, el goteo de despidos cotidianos en casi todo el país, la derrota inexorable de los salarios contra la inflación, pero baja el dólar y querría decir que se controló el terremoto cambiario de entre mayo y agosto. O mejor: que ya estaría al caer el rebote del gato muerto, pero rebote al fin, porque en algo hay que confiar.

Ese armado de sensaciones es clave a fin de entender lo que, de otra manera, sería inexplicable. Vale respecto de la situación económica y, más genéricamente, en torno de salvadores y salvaciones que no pasen por una “clase” política en la que ya pocos creen. Ese ha sido, salvo excepciones como la posterior al reclamo de que se fueran todos, un excelente negocio de las derechas.

En una de sus recientes columnas radiofónicas en el programa de Víctor Hugo Morales, el colega Fernando Borroni reparó en que la inexistencia de Bolsonaros argentinos no es lo mismo que la ausencia de bolsonarismos alarmantes.

Sobre lo primero, hace un par de semanas, se opinaba en este espacio que “la buena noticia es que acá no hay Bolsonaros; y que es altamente improbable construirlos en una sociedad que sí juzgó a sus militares, que sí tiene capacidad de reacción y que sí frena en la calle, en sus réplicas dispersas, en la fuerza de varios referentes, lo que su inválida dirigencia política todavía no sabe o no quiere articular”.

A eso podría agregarse, sólo para redundar, que entre nosotros tampoco hay lugar para la edificación de alternativas políticas de neto corte fascista, o fascistoide, capaces de imponerse nada menos que en comicios presidenciales. 

Nadie se imagina ni analiza, hoy, que podría darse aquí una brasileñización del escenario electoral (sin por eso perder de vista monstruosidades distritales, como las que convirtieron al genocida Antonio Bussi en gobernador tucumano por el voto popular).

Bolsonaro, para el caso, está a la altura intelectual del diputado salteño Alfredo Olmedo, un virtual pastor cristianista de ultraderechas que de hecho reivindica los valores del troglodita brasileño y quien, también de hecho, es convocado por diversos loritos del ecosistema espectacularista de los medios tradicionales.

Lo único que importa mediáticamente es sintonizar con frases y provocaciones, tanto de apuro como muy bien estructuradas por la propaganda de exclusión social. Empalman con aquello de que “la gente” reacciona identificando al enemigo en el “otro” más cercano a su comprensión y resentimiento inmediatos.

Olmedo –sólo citarlo debería ser una extravagancia– no podría ser jamás el presidente de los argentinos. Pero las bestialidades que dice sincronizan con los valores bolsonaristas que sí esparcen los predicadores mediáticos de la frivolidad analítica, con cara y verba de “yo no sé, pensémoslo, a dónde iremos a parar si persiste la violencia, que el sistema político haga su autocrítica”.

No habrá Bolsonaros entre nosotros, si es por expectativas electorales. Pero hay de sobra una construcción de ideario facho que tiene relación directamente proporcional con la crisis de credibilidad en “la política”, en la democracia, en las instituciones apropiadas por la derecha para vender que hace falta una ley de la selva garante, precisamente, de su salud institucional.

Cuando Macri dice que el país es demasiado generoso y abierto con los extranjeros, y cuando su ministra Bullrich afirma que quien quiera andar armado debe hacerlo sin ningún problema, y cuando se reivindica oficialmente la doctrina Chocobar, o cuando el ignoto canciller Faurie asevera que el cavernícola electo en Brasil es apenas un hombre de centro-derecha, o cuando se habilita decir alegremente que las negritas se embarazan para cobrar la AUH, y cuando se vomita el odio contra trapitos y piqueteros; o cuando se estimula que el problema consiste en el abajo social, en la delincuencia fogoneada por ellos, por los “blancos” de la responsabilidad institucional, está el huevo de la serpiente.

Sí, esos son ellos. Con sus Steve Bannon, sus fake news, sus comunicadores de la rapidez tan ignorante como despiadada, sus lawfare. Pero no hay ellos sin nosotros.

Y “la gente” puede comprar el producto, sin importar que no tenga dimensiones electorales. Es un discurso que no apunta con prioridad a sectores de la clase media gorilísima, cuyo voto siempre estará asegurado contra cualquier opción antiperonista así ocurra, como ocurre, que se viene a pique. Apunta a la franja del que todo da lo mismo.
Como suele reiterar el filósofo Darío Sztajnsrajber, nuestra relación con la política ya no es muy distinta a la que tenemos con el mundo del espectáculo. “Nuestros políticos son representantes (de ese mundo) pero al mismo tiempo son gestores, actores (...) Cada vez menos, la política tiene que ver con las ideas y, cada vez más, con las performances propias del mundo del espectáculo” (tomado y sintetizado de una entrevista en el diario El Liberal, de Santiago del Estero, en noviembre del año pasado). 

Se puede cuestionar que la idea de rebajar a la política hasta ese estadío no sea, justamente, una ideación del sistema; pero no que sus resultados consisten en votar por votar, resolver a último momento lo que se elige según la coyuntura, percepciones o fantasías económicas; dejarse llevar por discursos y humores pasajeros; carencia de proyectos colectivos y, cuando sea necesario, épicas nacionalistas ancladas en neoliberalismo brutal.

Acaba de circular una coincidencia declarativa, off the record pero obvia, de consultores y referentes empresariales de los grandes.

La cosa que nadie sabe responder es si ya pasó lo peor o si lo peor está por venir, hablando de la economía. Quedaría determinado, en ese orden, si Macri tiene todavía chances de reelección. O si ya fue, y deben recurrir a una Heidi que no implotara junto al resto del Gobierno.

Aquí se adelantó, hace una semana, la encuesta hasta entonces reservada que ayer ganó la consideración de los medios principales: Macri perdería en el ballottage contra cualquier candidato de la unidad peronista, a menos que le tire una soga la sensación de que la economía está recuperada.

Lo increíble, o algo así, no es que aquella pregunta del millón sobre si ya pasó lo peor sea ilógica, sino cuáles son los parámetros para formularla. ¿Cuántas más pruebas se necesitarían acerca de a qué conduce, a la corta o a la larga, esta salvajada neoliberal?

Argentina acumula una cordillera de vencimientos de deuda externa que caerán después de 2019, y que terminarán en default casi irremediablemente. Lo dice con otras palabras el propio FMI, en la opinión de los economistas de su staff que acompaña al “acuerdo” de asistencia financiera.

Mientras tanto, hasta las elecciones, la fórmula se repite de memoria: si se aquieta el dólar y la cosecha hace lo suyo y la inflación se reprime por vía recesiva y la plata del FMI cubre los vencimientos, de vuelta “la gente” podría confiar en una salida resignada pero salida al fin.

Interesan hoy y como muchísimo mañana pero “mañana” literalmente, no como estructura de futuro.

Eso debería hacer combo, en los cálculos macristas, con la procesión K por tribunales y la reinstalación de mano dura contra la “inseguridad”.

Bolsonaro es un Macri desinhibido (Jorge Alemán dixit).

¿Esa definición habla de lo que aquí no podría pasar nunca electoralmente o, antes, de lo que se expresa en los microfascismos cotidianos alentados por los funcionarios y publicistas gubernamentales?


lunes, 5 de noviembre de 2018


BOLSONARO: EL PARTO DEL DESPOTISMO QUE AMENAZA LATINOAMERICA
(Por Iroel Sánchez, en su blog "La Pupila Insomne")


Leo en las redes sociales muchas interpretaciones que culpan al pueblo brasileño por votar -“en democracia”, dicen- por el ultraderechista Jair Bolsonaro con una ventaja considerable sobre el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Hadad.

Ahora bien, ¿qué democracia es la que eligió a Bolsonaro? Se trata de una democracia liberal con elecciones periódicas en la que cada cuatro, cinco o seis años los ciudadanos dedican un día a votar por quien dirigirá el gobierno del país. El resto del tiempo, día tras día, año tras año, otros poderes no electos -económicos y mediáticos en lo fundamental- condicionan la vida y las percepciones de los ciudadanos.

Se puede alegar que además hay división de poderes: judicial, legislativo y ejecutivo, que es el que ostentará Bolsonaro, y que eso produce un equilibrio. Pero es que fueron los poderes legislativo y judicial -en manos de la misma clase social que decidió romper con la máscara democrática y apoyar a un impresentable como el ex capitán- los que crearon las condiciones para la victoria ultraderechista de este 28 de octubre, primero destituyendo desde el Congreso a Dilma Rouseff de la Presidencia, en un proceso altamente manipulado, y luego encarcelando ilegal e injustamente al candidato más popular: Lula Da Silva, al que el mismo sistema judicial impidió presentarse a elecciones. Si se necesitaba prueba de lo anterior, la declaración de Bolsonaro anticipando su deseo de designar como Ministro de Justicia al juez Sergio Moro -formado en Estados Unidos y perseguidor de Lula- lo acaba de confirmar.

Paralelamente, el sistema mediático estableció, en el imaginario de buena parte de las personas menos formadas e informadas para asumir críticamente sus mensajes, al Partido de los Trabajadores como responsable único de la corrupción y la violencia, dos causas con las que es muy fácil mover el fanatismo religioso organizado en las iglesias evangélicas y empoderado a través de una poderosa televisora como Récord, la segunda del país.

Lo que ocurrió este domingo 29 es lo que el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos llama “democracia de baja intensidad”, “una isla de relaciones democráticas en un archipiélago de despotismos (económicos, sociales, raciales, sexuales, religiosos) que controlan efectivamente la vida de los ciudadanos y de las comunidades”. El hecho de que tras tres intentos por ganar las elecciones, Lula llegara finalmente al gobierno, y de que fuera ahora el más popular de los candidatos no es prueba de que ese sistema sea democrático sino de que el desgaste producido por el neoliberalismo permitió su llegada a la Presidencia dentro de los estrechos límites del sistema que el ex sindicalista nunca vulneró, ni construyendo nuevos medios de comunicación, ni haciendo una reforma del sistema electoral. Los altos precios del petróleo y la aparición de este en el nuevo yacimiento presal, explotado estatalmente, permitieron una convivencia temporal con la oligarquía brasileña que no veía afectados sus intereses, pero cuando el precio del petróleo bajó, los del poder verdadero no quisieron compartir los efectos con los de abajo y exigieron también el presal y nuevas privatizaciones. El golpista Michel Temer lo confesó el 21 de septiembre de 2016 en un discurso ante la Sociedad de las Américas y el Consejo de las Américas, con sede en la ciudad de New York:

“..nosotros estábamos convencidos de que sería imposible al gobierno continuar con aquel rumbo y entonces sugerimos al gobierno que adoptase las tesis que apuntábamos en aquel documento llamado Un puente para el futuro. Como eso no sucedió, no se adoptó, se instauró un proceso que culminó ahora com con mi instalación como Presidente de la Repúbica”

En el orden internacional, el factor Washington no es secundario. Lo sucedido en Brasil desde que se instauró espuriamente a Temer como Presidente viene de un proceso comenzado con el golpe militar contra Manuel Zelaya en Honduras, continuado en Paraguay y luego en Brasil con golpes parlamentarios y consolidado con las persecuciones judiciales contra Rafael Correa, su vicepresidente Jorge Glass, Cristina Fernández en Argentina y el propio Lula en Brasil. No sólo es tomar el gobierno sino crear las condiciones para que nunca vuelva a ocurrir que se implementen políticas contra los intereses oligárquicos. Los jueces, muchas veces entrenados en Estados Unidos, procesan lo que los periodistas, también a menudo formados en el mismo lugar, publican en los medios de comunicación que ofician de fiscales las “pruebas” que condicionan el veredicto de la opinión pública. ¿No ocurrirá lo mismo contra Evo y Maduro si logran ponerlos fuera del gobierno?
No es que esos procesos postneoliberales no cometieran errores, incluyendo la corrupción de algunos de sus líderes, nunca Lula ni Dilma, pero el principal es haber dejado intacto el sistema de dominación clasista que impera en esos países. Es lo que hace la diferencia con Venezuela y Bolivia.

El cerco contra la Venezuela Bolivariana, principal obsesión de Washington en la región desde que Obama la declarara “amenaza inusual y extraordinaria a la Seguridad nacional” arriba a su mejor momento. Una extensa frontera con Brasil está lista para superar lo que ya sucede en el oeste con Colombia como fuente de paramilitarismo y guerra económica. Agréguesele el conflicto fronterizo en el este con Guyana y la mesa está servida para materializar la intervención militar con la que varias veces ha amenazado Donald Trump, la OEA y su Secretario General Luis Almagro están listos para justificarla como una “exigencia humanitaria”.

Para Cuba, como dijo el General de Ejército Raúl Castro, el pasado 26 de julio “el cerco se estrecha”, pero la oligarquía cubana está en Miami, no en La Habana. Su máximo representante -el senador estadounidense Marco Rubio- ya se reunió con Bolsonaro y es de presumir lo que pidió contra la Isla y Venezuela, el Presidente electo lo acaba de confirmar en una entrevista publicada ayer por el periódico Correio Braziliense: Romperá relaciones diplomáticas con Cuba, algo que no ha hecho ni el mismo Donald Trump.

El nuevo Presidente brasileño no es sólo una persona de pensamiento fascista al servicio de quienes lo eligieron para imponer sus intereses en la mayor economía de América Latina sino un enemigo de todos los procesos populares en la región, aliado al sector más extremista de los Estados Unidos que lleva 60 años intentando eliminar la Revolución cubana. Es bueno saberlo. 



domingo, 4 de noviembre de 2018

DOS DÍAS LARGOS

Fueron dos días largos
que una firma, una ley no escrita
te ponen al Sol
la espera ardiente de un porvenir
la mía de 55 años
la tuya de 26

Pero todo no es malo
si tu decides que no sea
camine con tu sonrisa
bailamos de improviso
una mochila con dinero a pleno
a pleno día en una avenida
y salimos ilesos
porque es Cuba, pequeño gran detalle
que si fuera Buenos Aires
hoy no estuviera escribiendo esto

Fueron dos días largos
que la burocracia nos puso al encuentro
eso hija no tiene precio
es mi paraíso cosecha invierno
siempre falta algo, claro
a los amigos no vi
ni un mate compartí
ellos perdonan
que para eso son los amigos
ellos saben que verte hija
siempre es poco
para un asaltante del abandono

Fueron dos días largos
sufriendo que no se diera
recoger lo poco acumulado
de muchas vidas en pasado
por suerte estaban tus ganas
la fuerza que dabas
en el medio yo me quede sin voz
fue mejor creo yo
te escuche hecha mujer
haciendo de tu vida
dos alas blancas
con vuelo raso
oliendo tierra firme al paso
hija, dos días largos a tu lado
he sido más que afortunado



EL FUTURO DE LOS CINCUENTONES DE HOY
(Por Lourdes de Armas, publicado en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)

Los nacidos en la década del sesenta ya pasamos los cincuenta años y dentro de poco entraremos en la clasificación de la “tercera edad”. No niego que me crispa los nervios tal denominación. Sobre todo cuando se trata de mi misma. No tengo la idea de cuántos quedamos en la isla, entre los que han emigrado y los que perdieron la vida en África, se redujo notoriamente el número de la explosión generacional sucedida en esta década con relación al nacimiento y también al envejecimiento.

No soy un genio en las estadísticas, los números no son mi fuerte. Lo supe porque trabajé en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, precisamente en el área de jubilación y tuvimos que lidiar con la explosión de envejecimiento de los ochenta, etapa en que se jubilaban los nacidos en la década del veinte, al notar que el número de jubilados ascendió vertiginosamente, se realizaron algunas estrategias, entre las que se previó que en el año 2020 sucedería algo similar.

En aquel entonces, sacábamos cálculos y nos reíamos de la distancia en años que faltaba para llegar a ese día. En aquella época los cincuentones de hoy no pasábamos de los treinta años. Aún no teníamos canas y nuestros cuerpos se mantenían firmes, y casi todos éramos delgados. Tendríamos entre 6 o 7 años de graduados. O quizás estudiábamos y trabajamos a la vez, motivados por la superación profesional, el cumplimiento del deber y ofrecer nuestros servicios a la sociedad que estábamos construyendo. Pensar de manera colectiva, jamás individual.

Hacernos profesionales sería alcanzar una meta que sería compensada con el futuro que estábamos creando para nuestros hijos. Ellos tendrían el resultado de nuestro esfuerzo. Me encantaba esa idea. No voy a negarlo.

Algunos ostentábamos la condición de Jóvenes Comunistas, conquistada a golpe de trabajo, inhibiciones religiosas y sexuales. Hacíamos 120 horas de trabajo voluntario al mes, largas jornadas en la agricultura, recogimos papa, tomate, hojas de tabaco, dimos pico y pala abriendo túneles para estar preparados cuando viniera el enemigo y más tarde tuvimos que palear más duro para cerrarlos.

Recuerdo que a pesar de tantos inconvenientes, nos alegraba, formar parte de algosaber que entre todos construíamos algo bueno que repercutiría en la sociedad y la sociedad involucraba a nuestra familia. Creo que de ahí viene ese sentido de colectividad que todavía nos corre por la sangre a muchos de nuestra generación. Estos encauces ideológicos formaban parte del discurso cotidiano. Dándonos la dimensión de la importancia de nuestra posición en el momento histórico en que vivíamos. Y por ello dedicábamos gustosamente una gran parte de nuestro tiempo alarreglo de los murales, la Emulación Individual y Colectiva, la asistencia a lasAsambleas de Servicios, y un buen número de actividades que nos mantenía muy ocupados y contentos. Y de las que nunca recibimos retribución monetaria, sin embargo, sí reconocimiento moral que era en realidad lo que más nos importaba.Como los diplomas de Vanguardias y otras distinciones, medallas otorgadas por las Milicias de Tropas Territoriales por cumplir con la Defensa de la Patria. Y otros premios y condecoraciones que avalaban la conducta ejemplar de los jóvenes comunistas. Dieron a nuestro día a día una intensa jornada de labor, pero también una motivación, una esperanza y en medio de esta vorágine nos casamos, tuvimos hijos. Que intentamos educar dentro de estos mismos principios.

Sin embargo, la ruta de nuestros destinos dio un giro de ciento ochenta grados con la caída del campo socialista y como resultante, el eufemísticamente denominadoPeriodo Especial. Exhaustos pero entusiasmados aún, vimos cómo el “Período Especial” parecía declinar con la novedad de las empresas mixtas. Las nuevas corporaciones con capital extranjero.

Y muchos de nosotros encontramos en esta asociación un respiro. Calificados la mayoría, gracias a nuestra preparación en las universidades, y por supuesto, lo más importante, incluso más que la calificación, la trayectoria política. Algo que, a ninguno nos faltó, ni aunque hubiéramos querido. La estructura nos mantenía a raya, y era imposible un buen empleo sin participación en Comité de Defensa, Trabajos Voluntarios, Jornadas a la Agricultura. Por solo mencionar algunas, y con todos esos adornos pudimos formar parte no solo como empleados también de la dirección de estas corporaciones.  

Se optó por un pago en divisa paralelo al salario. No contado dentro del Snc1-25, documento que acredita los salarios para el momento de la jubilación. Por lo que queda fuera del cálculo y como consiguiente, será un pago ignorado que no implica nada para el futuro jubilado.
El tiempo ha transcurrido a prisa, como casi siempre suele suceder cuando no queremos envejecer. La crisis económica de los noventa parece lejana. Nuestros destinos  iníciales cambiaron su ruta y jamás volvieron a reanudarla.  

Ahora cansados no solo del arduo trabajo que no condujo a nada. También de pensar en el futuro próximo. Sin encontrar vía rentable. Abrumados de tanto  buscar un camino hacia un poco del confort bien merecido en la vejez que se aproxima. Estamos en ascuas. Atorados en la incertidumbre cuando pensamos en lo que sucederá en los próximos cinco años si se mantienen los salarios actuales y la legislación vigente.  Los galardones y premios obtenidos, tampoco significan nada en la vida del futuro jubilado. Aquellas medallas, los diplomas y cuanto reconcomiendo obtuvimos por nuestraconducta ejemplar no llegará a convertirse en un acicate práctico cuando llegue el momento más vulnerable de nuestras existencias.

Pongamos el caso de un médico, uno de los profesionales, ante los cuales hay que quitarse el sombrero, ya que han tenido y aún tienen, una larga trayectoria de sacrificio.

Teniendo en cuenta que se les incrementó el salario. Reciben un salario mensual aproximado de 1000 pesos cubanos, si se jubila con 25 años de servicios, tendría una jubilación de 600 pesos cubanos más o menos.  No voy a hablar de los profesionales, aunque tengan doctorados y maestrías, perciben 500 cup. Esos tendrían un retiro de 250 o 300 cup. Y aquellos que hoy trabajan en las empresas mixtas y reciben un salario 800 mensuales. Su jubilación ascenderá a 400.00 aproximadamente. Jamás recibirán el pago en divisa por concepto de almuerzo o por el cumplimiento del plan. Estos incrementos salariales no son tenidos en cuenta para los cálculos de la jubilación.

Así que si no sucede un milagro y nuestra sociedad da un giro favorable, nos quedaremos con los deseos de disfrutar de aquello que en su momento llamamosaporte a la sociedad. Quedándonos con el desconsuelo de que nuestra participación en cada una de las tareas mencionadas, o convocadas, como se solía decir, se extravió por algún sitio y no tuvo repercusión alguna ni en nuestras familias ni en cada uno de nosotros (fíjense que aun hablo desde una voz colectiva).

Y aun con mayor desánimo al pensar en el pasado. Imbuida como estaba en mi rol de madre trabajadora, militante de conducta ejemplar no podía vislumbrar que me perdía algo jamás recuperaría.

Recuerdo con tristeza el impacto provocado por mi hija una tarde, ya casi de noche, hora habitual en que la recogía en el círculo infantil, cuando llegué coincidí con un padre que cortésmente me dejó pasar antes que él. Se me saltaron las lágrimas al verla saltando de alegría y cantando: fui la penúltima, fui la penúltima.

Siempre era la última en irse y la primera en llegar al círculo. No tenía alternativa, debía  desplazarme de Alamar al Vedado.

Cuando pienso en la infancia de mis hijos, no puedo evitar ese sentimiento de culpa que brota no solo por mis largas ausencias, por no haber disfrutado a plenitud su crecimiento, su compañía. También por la promesa incumplida por no haberles ofrecido ese futuro mejor que siempre les ofrecí.

Si ahora me preocupa el futuro de los cincuentones de hoy, no es solo por la terrible imagen de los ancianos que vemos a diario vendiendo jabas en los Agromercado, caramelitos o caldos de pollos.  Hay también  desconsuelo, temor al futuro, vergüenza de no haber sido una madre mejor.


viernes, 26 de octubre de 2018


DE AHORITA PA'LUEGO

Me voy a la Habana
apurao
en guagua voladora
comiéndome los pies
la burocracia es grande
aquí, allá y acullá
pero vale la idea
te veo hija y con eso
demos gracias después



jueves, 25 de octubre de 2018


TOCO A LA ZURDA
                                (de oído)

Tu vas a la plaza
con dos dedos en Ve
yo me quedo en casa
escribiendo un panfleto, se ve
el Mundo se pudre, virado al revés
allí oteas abono
siembras el después
me queda un recurso, por suerte otra vez
la Stratocaster a la zurda de Clapton
que Hendrix no vio
alumbra mis noches
con las alas de tu voz