Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
lunes, 11 de julio de 2016
(Dig the Kid)
I left the world today
Every second that it takes and far away...
And if I hesitate then
there is nothing at all.
I step into the flame
Go on and take the wheel
turning back to the stars
and let the fate collide
If you choose to leave
then it's life on the edge
so close until I touch the great devide.
Still breathing... The air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
For all the ones I've ever loved...
and all the past I crossed that led me to the place
I may never find my way back to you
Still I step into the flame
Go on and take the wheel
turning back to the star and
let the fate collide...
If I choose to leave... live on the edge.
So close until I touch the other side
Still breathing... the air, the air
the air.
still breathing... the air, the air, the air
the air, the air, the air.
still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air the air, the air, the air.
Still breathing... the air, the air, the air.
Still breathing...
sábado, 9 de julio de 2016
Nunca pensé encontrarme a un Presidente contemporáneo de una Nación convertido en "cipayo" (pensé que solo lo podía leer en los libros de historia), Macri todos los días se supera a si mismo, me da pena ajena, por no decir otra barbaridad...
FIRME JUNTO AL REY
(escrito sin firma publicado en pagina12.com.ar)
Sin mandatarios extranjeros y en medio de un gran operativo de seguridad, el Presidente le dijo al monarca que los héroes de la Independencia “deberían tener (sic) angustia de tomar la decisión”.
Sin ningún presidente de América del Sur y ante el rey Juan Carlos en representación de la monarquía española con la que rompieron los congresales en 1816, el presidente Mauricio Macri encabezó ayer en Tucumán la celebración del bicentenario de la independencia. “Deberían tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España”, imaginó en el pasaje más notable de su discurso. El jefe de Estado exaltó una y otra vez el “esfuerzo personal”, criticó conquistas gremiales como la reducción de la jornada de trabajo o derechos laborales como las licencias, pidió “evaluaciones sistemáticas” a los docentes y reclamó “consumir la menor cantidad de energía posible” para luchar “contra el cambio climático”. Volvió a apelar a la supuesta herencia de un Estado “castigado por la mentira y la corrupción” para justificar “decisiones difíciles” sobre las que dijo no haber tenido alternativa, y aseguró que hay un “desborde de entusiasmo” del mundo para “acompañar” a la Argentina. “Viva la Patria y el amor”, cerró.
En la gobernación tucumana, junto al anfitrión Juan Manzur y la vicepresidenta Gabriela Michetti, Macri recibió al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti y a gobernadores (los únicos ausentes fueron los de Chubut, San Luis y Santa Cruz). “Este 9 de Julio tiene que servir para unir a todas las provincias argentinas en un país federal”, aseguró el mandatario entrerriano Gustavo Bordet, uno de los mandatarios peronistas que participó de los festejos junto a Domingo Peppo (Chaco), Juan Manuel Urtubey (Salta) y Lucía Corpacci (Catamarca), entre otros.
Luego, acompañado por la canciller Susana Malcorra, Macri recibió al rey emérito Juan Carlos, a los vicepresidentes de Bolivia, Álvaro García Linera, y de Uruguay, Raúl Sendic, y a funcionarios de Chile, Brasil, Perú e Italia. A diferencia de los festejos del Bicentenario de la Patria y pese al esfuerzo de Casa Rosada, que daba por confirmada la presencia de presidentes de Chile, Paraguay e Italia, ningún jefe de Estado estuvo en el acto.
Tras la entonación del himno, Macri y su esposa Juliana Awada asistieron al Tedéum en la Catedral. Desde allí se trasladaron a la Casa Histórica, donde junto a los gobernadores refrendó el “Acta acuerdo 200 años de Independencia”. “Nuestro primer siglo fue el de la emancipación y la organización nacional. El segundo fue el de la conquista de los derechos y la democracia. Hagamos juntos que el tercero sea el del diálogo y la convivencia, el del fin de las injusticias y el cumplimiento estricto de nuestra constitución nacional. En paz, en unión y en libertad. Viva la patria”, manifiesta el último párrafo.
“Es una jornada de muchísima emoción”, arrancó Macri en medio de un silencio sepulcral. Dijo que la noche anterior Humahuaca fue “una fiesta de alegría y esperanza” e imaginó “que debe haber pasado en todo el país”. Explicó que hace 200 años “un conjunto de ciudadanos se animaron a soñar”, contó que “con los gobernadores” trató de “pensar y sentir lo que sentirían ellos en ese momento” y compartió su conclusión. “Claramente deberían (sic) tener angustia de tomar la decisión, querido rey, de separarse de España”, afirmó. “Nunca es fácil asumir ser libres porque eso conlleva una responsabilidad”, explicó. “Significa que no le podemos echar la culpa a nadie de lo que nos suceda porque somos los dueños de nuestro destino”, agregó.
Macri reveló que los congresales no eran “superhombres”, que “seguro tuvieron dudas, miedos y angustias” pero que los impulsó “el coraje, la convicción y la decisión de ser protagonistas de su futuro”. Luego saltó al presente para pedir que “nos tengamos fe”, que “no tengamos miedo y no escuchemos a aquellos que se han enfermado con el poder, porque ya empezamos a caminar en dirección hacia un futuro mejor y con otros valores: con la cultura del trabajo, del esfuerzo personal, del diálogo después de años”. El segundo pedido fue “que la verdad gobierne entre nosotros”. Para eso sugirió alejarse “de esa viveza criolla mal entendida”. Machacó con la idea del “esfuerzo”, la exigencia “por superarse” y se dirigió a los docentes para reclamarles “que tienen que evaluarse sistemáticamente”. “Tenemos que alejarnos de lo que nos pasó en los últimos tiempos, que creció el ausentismo, las licencias, las jornadas horarias reducidas”, arremetió contra derechos y conquistas. “Cada vez que un gremio consigue reducir una jornada horaria eso todos los demás argentinos lo estamos asumiendo como parte de un costo y no está bien”, opinó.
Los dirigentes políticos “tenemos que dar ejemplo”. Todo argentino “debe saber hasta el centavo en que invertimos su dinero” y fiel a su cuna consideró que “es más importante invertir que gastar”, sin explayarse en qué entiende por gasto. Encomió la “importante labor” de los jueces y volvió a cargar contra el gobierno anterior. “Todas transiciones son difíciles pero este punto de partida es especialmente difícil porque encontramos un país y un Estado realmente muy castigado por la mentira y la corrupción”, afirmó. “A los más vulnerables los hemos empezado a acompañar”, aseguró. Dijo que “las primeras inversiones empiezan a llegar” y, recién llegado de Europa y Estados Unidos, habló de un “impresionante desborde de interés y entusiasmo”. “El mundo nos quiere acompañar”, sostuvo. Los tucumanos cantaban “si se puede, si se puede”. “Estamos trabajando denodadamente para volver a tener el gas, la electricidad y la energía suficiente”, afirmó y, sin la presencia del ministro de Energía, Juan José Aranguren, pidió que “aprendamos a consumir la menor cantidad de energía posible”. “Dañamos el medio ambiente” cuando deberíamos “luchar contra el cambio climático”. Para cerrar levantó la voz y apeló a sus habituales consignas cargadas de contenido: “Es aquí y es ahora, y es juntos, y es con la verdad y la solidaridad, y vamos Argentina, y vamos Argentina, viva la patria, viva el amor, viva la patria y el amor”.
martes, 5 de julio de 2016
PROHIBICIONES, PREJUICIOS, Y PRINCIPIOS
(Por: Harold Cárdenas y Roberto Peralo publicado en blog https://jovencuba.com)
Hay situaciones en las que se debe tomar partido, esta es una de ellas. Ayer corrió como pólvora la prohibición a jóvenes periodistas de publicar en determinados medios extranjeros. De forma verbal, sin una palabra escrita pero sin lugar a dudas, se presenta como incompatible participar en la prensa nacional mientras se colabora con algunos de los nuevos medios. En esto, como en casi todo, hay matices que vale la pena abordar.
En realidad se veía venir. No existe un marco legal en Cuba que permita esta actividad económica, tolerada hasta ahora. ¿Cuánto margen se deja entonces para que un periodista se desarrolle realizando su profesión si sabe hacerlo con decoro en otro espacio? ¿Cuántos de los jóvenes afectados ahora lo hacían con responsabilidad y cuántos no? ¿No estaremos poniendo a todos en el mismo saco? El futuro de una revolución no se construye creando daños colaterales.
No estamos ante un fenómeno homogéneo. Todos los chicos que colaboran no lo hacen con la misma responsabilidad ni el mismo objetivo. Algunos se frustran por las necesidades económicas y las eternas mediaciones que tiene el sistema de prensa nacional. Acuden entonces a otros espacios donde desarrollarse profesionalmente con mejor remuneración. Y todo estaría bien si se hiciera el periodismo que necesita el país, pero en ocasiones hemos visto la hipercrítica o el facilismo que terminan por hacerle un favor a sus críticos. Aún así, no vale seguir botando el sofá por la ventana.
Entonces llega el día en que se prohíben las colaboraciones, llamémosle el 4J. Que como ya decía un periodista, será el comienzo de una era de seudónimos en estos medios. Queda claro que ni estos desaparecerán ni sus colaboradores tampoco, solo que el contexto abierto y transparente hasta ahora, se sucederá por uno más oscuro y lleno de subterfugios.
La esfera pública cubana en la que se desenvuelve este fenómeno es compleja. Existen predisposiciones y prejuicios tanto en este segmento de jóvenes como en los decisores que han tomado esta medida. Sabemos que se promovió un debate en varias provincias del país pero, ¿fue realmente un diálogo? ¿no sería más una intención de imponer agendas y decisiones ya dispuestas? Quizás sea la falta de empatía la que complica todo.
La comunicación es un asunto de seguridad nacional pero esto no significa aplicar posiciones hegemónicas sobre ella sino la búsqueda de un ambiente saludable para su desarrollo. Pero en Cuba todo es más complicado de lo que se ve a simple vista. Después de medio siglo en la batalla que todos conocemos, muchos cubanos somos paranoicos, con cierta razón. Aunque algunos no entienden que no todo es un proyecto de la CIA, que la USAID no está en todas partes y no podemos seguir poniendo barreras entre nosotros mismos por esa razón. Tenemos que aprender a arriesgarnos cautelosamente.
En el fondo estamos hablando de un debate ético. ¿Se puede publicar en un medio extranjero y seguir siendo revolucionario? ¿No existirán prejuicios cuando se enjuicia sin siquiera leer el contenido que ellos publican? Hay jóvenes afectados por esta medida que no han dejado de creer en la Revolución cubana, que siguen apostando a esta y sus contenidos. Lo más inteligente sería sentarse con ellos y agradecerles que ocupen un espacio que otros harían con irresponsabilidad, pero no ha ocurrido así.
Una medida como esta logrará amedrentar, contra su voluntad, a unos cuantos que regresarán a sus medios oficiales. A otros los empujará a convertirse en freelancers, cuentapropistas del periodismo, algo muy normal en el mundo aunque acá parezca que así se acaba el mundo. Y los medios pasarán a tener muchos seudónimos.
¿Acaso esta estrategia tiene como objetivo que solo permanezcan los más críticos, los resentidos y los que sencillamente no creen en un futuro socialista para este país? No parece ser una estrategia muy inteligente.
Lo más importante siempre son las personas, los muchachos afectados. Muchos de ellos se pagan su alquiler con las colaboraciones que hacen, incluso compran equipos que luego utilizan en los medios oficiales y su desarrollo profesional. Hoy les dicen que deben conformarse al mes con lo que gana un taxista habanero en un día de trabajo. La mejor respuesta a esto la dio Federico Engels ante la tumba de Marx, el hombre para pensar, debe tener garantizadas las condiciones materiales más básicas. Apelando a posiciones voluntaristas, argumentos gastados o prohibiendo el desarrollo profesional de estos chicos, se logrará bien poco.
Hay preocupaciones de quienes toman esta medida que nos parecen válidas. Un colaborador cubano con un medio extranjero no puede hacer concesiones de soberanía, ni puede prestarse para atacar a un proyecto social que de por si lo tiene difícil, ni puede utilizar ese espacio para irse al extremo de la crítica que destruye más que construir. Precisamente por ser un medio extranjero, precisamente por ser de pago.
Es importante que existan canales de diálogo entre los chicos que colaboran y quienes muestran preocupación. Lo que no vale es evitar primero esa interacción y luego reclamar o prohibir cuando quizás poniendo cartas sobre la mesa se puedan lograr los consensos necesarios. Lo que no vale tampoco es utilizar los nuevos medios como herramienta de resistencia pasiva contra el proyecto socialista por el que se sacrifican tantas personas en este país. Todos tenemos responsabilidades.
Esta situación nos motivó a tomar a expresarnos porque en Cuba está ocurriendo una batalla silenciosa por los corazones y las mentes de cada uno de sus jóvenes. Esta medida que nos llega entre susurros parece más un error que una victoria, aunque presentimos que es la punta del iceberg y el debate apenas comienza.
viernes, 1 de julio de 2016
jueves, 30 de junio de 2016
miércoles, 15 de junio de 2016
martes, 14 de junio de 2016
14 de Junio no es un día cualquiera, en 1986 nos dejaba Borges, en 1928 nacía el Che. y Maceo hacia lo propio en 1845, vaya día 14 de Junio para un cubano como yo, que se siente parte de esta tierra grande latinoamericana, mortal insignificante al fin solo podemos plagiar sin licencia (y mal) una ínfima parte del legado de estos hombres...
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lunes, 13 de junio de 2016
jueves, 9 de junio de 2016
(Esto escribí en Septiembre 2013...Un Mundo mejor es posible...)
VERDE VELA
Vamos allá
a la orilla de este Mundo
donde un verso desnudo
se broncea en paz
Vamos allá
con este código en barra
que se resiste
a repartir panes y peces
teniendo tanto para dar
Vamos allá
no porque lo haya dicho
el mesías
(que no era tal...)
en aquella plaza donde aplaudí
como uno más
Vamos allá
porque tengo el consuelo
de tu beso vibrado
y mis ganas de amar
Vamos allá
presos todos de algún mal
porque habrá una verde vela
que vale la pena incendiar...
martes, 7 de junio de 2016
Por si acaso te explico OBAMA...
Por eso dijo que sí, que no faltaba más, cuando le preguntaron si quería hacerse cargo de un quiosco de croquetas. Bueno, dale, eso es tuyo, le dijeron.
Pero entonces se enfrentó a un problemita que no había tomado en consideración. Se enfrentó, de pronto, al problema de cómo hacer una croqueta, cosa que no había hecho nunca.
Primero se quedó unos segundos con la mirada en blanco, igual que Kant cuando meditaba sobre la cosa en sí, reflexionando filosóficamente sobre la croqueta. Y por un momento pensó que, sin experiencia alguna en el contexto culinario de la croqueta, sería imposible acometer la tarea.
Entonces se le iluminó el cerebro. ¡La memoria, claro! Recurriría a la memoria. ¿Cuántas croquetas se habría comido desde la aparición, desarrollo, auge y estabilización de la croqueta?
Recordando que el fenómeno croquético había surgido a mediados de la década del 60, comenzó a reconstruir mentalmente una especie de retrospectiva de la croqueta, viéndose a sí mismo degustando croquetas en los más diversos contextos. Las había comido, que recordara, en cafeterías y restoranes, quioscos, comedores, terminales de ómnibus, cortes de caña, bodas, fiestas de quince, montado en camiones, pedaleando e bicicleta, viajando en avión, caminando, corriendo tras una guagua, empujando un cochecito, subiendo escaleras, bajando en elevador, parado en un andamio, acostado al anochecer, al despertarse, a media mañana, en almuerzos, meriendas y recepciones, en la playa, bajo un sol radiante, en tardes lluviosas y en medio de un ciclón.
En los últimos lustros, pensó, a un promedio por lo bajito de dos croquetas diarias, había deglutido unas 730 croquetas anuales, sin contar los años bisiestos, lo que haría un total de 12 410 croquetas. ¡Doce mil cuatrocientas diez! ¡Qué bárbaro! Las visualizó todas juntas, una detrás de otra, en fila india, y calculando que cada croqueta promediaba unos diez centímetros de largo, vio ante sí una longaniza de 124 100 centímetros, o sea, 1 241 metros de croquetas. ¡Se había comido un kilómetro y cuarto de croquetas! Era un experto. ¡Cómo no se iba a acordar del gusto peculiar, único, sui géneris, de la croqueta!.
Todo se reducía entonces a una cuestión sencilla: hacer un esfuerzo de memoria, de representarse mentalmente los diferentes componentes de la croqueta. Así, dejándose llevar por los recuerdos, concentrándose profundamente como un yoga, quedó como un yogur en reposo, inspirado en el budismo Zen, en la contemplación absoluta, en el éxtasis místico que le permitiera conseguir la sabiduría, penetrar en los secretos de la intimidad de la croqueta. Recordar. Recordar a qué sabía una croqueta.
Y se puso a trabajar. Cortó en tiritas cuatro hojas de papel gaceta, que separó en un platico. Luego batió dos yemas de huevo y picó en trocitos un tallo de soga de tendedera. Añadió una cucharadita de engrudo y espolvoreó con aserrín de pinotea. Derritió un cuarto de vela de las grandes y cortó finito un cordón de botas cañeras. Lo mezcló todo bien y obtuvo una masa del color de la muralla de la Habana. Entonces, con amor en las manos, le dio forma a una croqueta, la cual envolvió con ternura en un pedazo de tela de mosquitero. Ralló un pan de jabón Batey para empanizar, y comenzó a freírla en la sartén, con la candela baja.
Esperó con ansiedad a que la croqueta se dorara lentamente al fuego. Y cuando al fin estuvo doradita, la sacó de la sartén y la escurrió.
Ya iba a morderla, cuando pensó, de pronto, que su opinión pudiera estar parcializada.
Llamó a su mujer y le entregó la croqueta
- Dime
- Está bajita de sal.




