Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

sábado, 10 de noviembre de 2018


UN SÁBADO SIN TI

Mucho silencio
la sombra no grita
por suerte
una bulla en mis cascos
una mezcla de Jagger y Freddie
con mis botas rusas
allá en casa de Rodolfito
mi amigo Orestes
y su chasquido de manos juntas
entonces el porvenir era una calle
a dos de la mía
vaya cambio
ahora a más de sesenta mil de aquella
pero estamos en primavera
mañana volveré 
con mi pitusa tubo
y mi gorra de Lenin,
llena de piojos



viernes, 9 de noviembre de 2018


SIEMPRE

Nadie lo describe
no se puede
ni Márquez, ni Llosa
como Cristo y su final noche
ella parada en la puerta
ojala me siga regalando despedidas
porque tendré encuentros
en sus ojos llueve
como en la Mona Lisa
los de ella más bellos
un beso cerrando el paso
un vete con Dios mijo
pero antes su santiguao gitano
con la primera saliva de la mañana
la que lleva sus sueños
la frente inclinada
el ombligo que se refresca
La Luz me llega
ella siempre, la que engendra







jueves, 8 de noviembre de 2018

LEAL LUNA

Cuanta melancolía depositada
cuantos aullidos has recibido
te vi una noche y me enamoré
entonces viniste de amiga
para acomodar mis angustias
al final eres una sola para tanta gente
algunos dicen que los marcianos se salvaron
comparten sus nostalgias entre dos
fake news, te comento
no será por mucho tiempo
Fobos se estrellará
Deimos se ira del cielo
tu mi leal Luna
bailaras siempre conmigo,
aunque sea yo,
el que me vaya para siempre






miércoles, 7 de noviembre de 2018


SENTIR LA LIBERTAD
(Por: Alina B. López Hernández, publicado en "La Joven Cuba")



Para Jennifer
Una joven me escribe en torno al post Orientados y gobernados. Considera que debí ser “más dura” en los análisis, y plantea otros elementos que, a su juicio, se deben tener en cuenta; tiene razón en la mayoría de ellos. En una parte de la misiva dice: “personas como ud., sin miedo y fieles al ejercicio de su libertad de expresión pueden y deben hablar”. Esta opinión merece un análisis.

La libertad de expresión no es mi derecho, es un derecho reconocido a todos los ciudadanos cubanos en el proyecto de Ley Magna que se debate. Es más, la Constitución vigente admite, en su artículo 53, “(…) la libertad de palabra y prensa (…)”. Es cierto que el artículo 62 aclara que ellas no pueden ser ejercidas contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista (…)”, y sabemos que muchas leyes decretadas anulan de hecho las libertades reconocidas en ese documento rector, pues la determinación sobre qué es ser fiel o contrario a los fines del Estado socialista es algo que se decide en las oficinas de la burocracia política.

El Proyecto en análisis es superior a la Constitución vigente en cuanto a los derechos que reconoce, que ahora aparecen agrupados en el título cuatro. Se dice allí que el Estado garantiza el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos,y que tales derechos se interpretan de conformidad con los tratados in­ternacionales (artículo 39). Su capítulo dos se dirige a los derechos individuales, y el tres a los sociales, económicos y culturales. El artículo 59 explicita que el Estado reco­noce, respeta y garantiza la liber­tad de pensamiento, conciencia y expresión. No protege todos esos derechos en igual medida, es verdad, pero es un paso de avance innegable.

Me inquieta entonces que esa joven piense que son otros quienes deban hablar de los problemas de Cuba y no ella, que tantas observaciones tiene. La esencia del asunto radica en que no es lo mismo ser libre que sentirse libre. Ser libre depende más de un contexto jurídico, que garantice determinadas prerrogativas ciudadanas, pero sentirse libre requiere de una actitud cívica en que no se tema practicar esos derechos. Si ser libre depende del entramado jurídico en que se desenvuelvan las personas, sentirse libre obedecerá más a prácticas culturales que involucran a la familia, la escuela y los medios de comunicación.

Mi generación, nacida en el primer lustro de los sesenta, fue la primera del período denominado por la historiografía “Revolución en el poder”. Nos correspondería coexistir, como adolescentes y jóvenes, con la década del setenta, una etapa de gran represión a las expresiones ideológicas, artísticas, sexuales y estéticas que no fueran consentidas por el dogmatismo oficial, el cual se caracterizó por la deformación y perversión del marxismo al asumir su variante soviética. Esta versión estalinista concibió la ideología como “(…) introducción coherente de ideas y concepciones en la conciencia de las masas”.[1] La palabra introducción merece especial atención, pues incita a la asociación con términos como implantación y quizás imposición; sin embargo, el poder se alcanza también a través de la cooperación, el asentimiento, el consenso y la motivación.

Muchos se han referido a las consecuencias de aquel período para los cubanos, pero la principal constatación de sus terribles secuelas se manifiesta en la imposibilidad que mantenemos, aún hoy, de sentirnos libres. Esa actitud la hemos transmitido a nuestros hijos, y ellos a los suyos, cuando en el seno familiar les aconsejamos “no buscarse problemas” o no ser sinceros si ello puede afectarlos.

Se reproduce también gracias a un tipo de educación mayoritariamente conductista y autoritaria, que se distingue por currículos cerrados, deja poco margen a la experimentación, no toma en cuenta los intereses individuales de los educandos y apela de modo insistente al principio de autoridad en el terreno de la Historia y de las ideas filosóficas y políticas. A través del lenguaje expresamos nuestras ideas y opiniones, sin embargo, la enseñanza del Español en las escuelas cubanas, desde la enseñanza elemental hasta la universitaria, prioriza formas comunicativas verticales, como la descripción o la composición, casi siempre de temas orientados por el profesor. En cambio, es poco frecuente que se cultive el ensayo, que permite mayor libertad en el planteamiento de las ideas y fomenta la contrastación de tesis, confiriéndole así un rol más activo a los alumnos.

Nuestros medios, por su parte, no potencian el sentido de libertad cuando mantienen una visión restringida y excluyente que le impide abrirse a todas las zonas de ideología, que no admite la polémica, la contrastación de ideas y a la diversidad de pareceres, incluso dentro de un marco de discusiones pro-socialistas. Plataformas como internet, que pudieran democratizar el acceso a la información y contribuir al sentido de libertad, están limitadas en Cuba para las grandes mayorías, dados sus altos precios y la necesidad de una infraestructura que no todos poseen.

Únicamente si se analiza el tema desde todas estas perspectivas se logrará entender cómo se pueden modelar las mentalidades y por qué es tan difícil desterrar estados de opinión y modos de actuación, entre ellos la percepción de no ser libres aun cuando nuestras leyes establezcan importantes cuotas de derechos encaminados al ejercicio de la libertad.

Debemos abandonar esa actitud temerosa, apocada, que no permite que nos apreciemos como ciudadanos libres. Es una condición impropia de estos tiempos pues nació en el pasado, bajo condiciones en su mayor parte superadas. Si nos sintiéramos libres, los miembros de la UNEAC podríamos debatir abiertamente el Proyecto de Constitución a través de nuestra organización. Ningún precepto legal lo impide, al contrario el artículo 54 de la Constitución vigente plantea: “Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines. Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica”.

Todas las constituciones del mundo no harán de nosotros personas libres si no nos sentimos así en nuestro interior. La ética filosófica señala que la libertad se fundamenta en la autoconciencia y la responsabilidad moral. Por tanto, el individuo no puede remitir su propia libertad/responsabilidad a ningún otro. Quien tenga una opinión no debe callarla. El que lo hiciere está cometiendo un acto de castración humana y cívica.


martes, 6 de noviembre de 2018


EL IDEARIO FACHO
(Por Eduardo Aliverti, publicado en PAGINA12)



No deja de ser sensacional que la gran noticia sea la baja en la cotización local del dólar mientras todos los demás índices de la economía se caen a raudales, continúa el ajustazo sobre la clase media que en gran proporción votó a este Gobierno y el extendido de pobreza e indigencia se palpa a simple vista.

Es muy riesgoso que se pierda la capacidad de asombro hasta naturalizar esa podredumbre. ¿En qué se concluiría? ¿En que ya se sabe cómo opera el aparato mediático del macrismo? 

Así le fue a esa displicencia, o a creer que no le alcanzaría para ganar, o a confiar en que bastaba con haber vencido a “la corpo” en una batalla legal provisoria.

Suben sin parar las tarifas de los combustibles y del transporte público, las cuotas de prepagas y educación privada, los medicamentos, el cierre o extensión paulatina de pymes, los ancianos y familias enteras en situación de calle, el costo de entretenerse, la financiación estrafalaria de las tarjetas de crédito, el goteo de despidos cotidianos en casi todo el país, la derrota inexorable de los salarios contra la inflación, pero baja el dólar y querría decir que se controló el terremoto cambiario de entre mayo y agosto. O mejor: que ya estaría al caer el rebote del gato muerto, pero rebote al fin, porque en algo hay que confiar.

Ese armado de sensaciones es clave a fin de entender lo que, de otra manera, sería inexplicable. Vale respecto de la situación económica y, más genéricamente, en torno de salvadores y salvaciones que no pasen por una “clase” política en la que ya pocos creen. Ese ha sido, salvo excepciones como la posterior al reclamo de que se fueran todos, un excelente negocio de las derechas.

En una de sus recientes columnas radiofónicas en el programa de Víctor Hugo Morales, el colega Fernando Borroni reparó en que la inexistencia de Bolsonaros argentinos no es lo mismo que la ausencia de bolsonarismos alarmantes.

Sobre lo primero, hace un par de semanas, se opinaba en este espacio que “la buena noticia es que acá no hay Bolsonaros; y que es altamente improbable construirlos en una sociedad que sí juzgó a sus militares, que sí tiene capacidad de reacción y que sí frena en la calle, en sus réplicas dispersas, en la fuerza de varios referentes, lo que su inválida dirigencia política todavía no sabe o no quiere articular”.

A eso podría agregarse, sólo para redundar, que entre nosotros tampoco hay lugar para la edificación de alternativas políticas de neto corte fascista, o fascistoide, capaces de imponerse nada menos que en comicios presidenciales. 

Nadie se imagina ni analiza, hoy, que podría darse aquí una brasileñización del escenario electoral (sin por eso perder de vista monstruosidades distritales, como las que convirtieron al genocida Antonio Bussi en gobernador tucumano por el voto popular).

Bolsonaro, para el caso, está a la altura intelectual del diputado salteño Alfredo Olmedo, un virtual pastor cristianista de ultraderechas que de hecho reivindica los valores del troglodita brasileño y quien, también de hecho, es convocado por diversos loritos del ecosistema espectacularista de los medios tradicionales.

Lo único que importa mediáticamente es sintonizar con frases y provocaciones, tanto de apuro como muy bien estructuradas por la propaganda de exclusión social. Empalman con aquello de que “la gente” reacciona identificando al enemigo en el “otro” más cercano a su comprensión y resentimiento inmediatos.

Olmedo –sólo citarlo debería ser una extravagancia– no podría ser jamás el presidente de los argentinos. Pero las bestialidades que dice sincronizan con los valores bolsonaristas que sí esparcen los predicadores mediáticos de la frivolidad analítica, con cara y verba de “yo no sé, pensémoslo, a dónde iremos a parar si persiste la violencia, que el sistema político haga su autocrítica”.

No habrá Bolsonaros entre nosotros, si es por expectativas electorales. Pero hay de sobra una construcción de ideario facho que tiene relación directamente proporcional con la crisis de credibilidad en “la política”, en la democracia, en las instituciones apropiadas por la derecha para vender que hace falta una ley de la selva garante, precisamente, de su salud institucional.

Cuando Macri dice que el país es demasiado generoso y abierto con los extranjeros, y cuando su ministra Bullrich afirma que quien quiera andar armado debe hacerlo sin ningún problema, y cuando se reivindica oficialmente la doctrina Chocobar, o cuando el ignoto canciller Faurie asevera que el cavernícola electo en Brasil es apenas un hombre de centro-derecha, o cuando se habilita decir alegremente que las negritas se embarazan para cobrar la AUH, y cuando se vomita el odio contra trapitos y piqueteros; o cuando se estimula que el problema consiste en el abajo social, en la delincuencia fogoneada por ellos, por los “blancos” de la responsabilidad institucional, está el huevo de la serpiente.

Sí, esos son ellos. Con sus Steve Bannon, sus fake news, sus comunicadores de la rapidez tan ignorante como despiadada, sus lawfare. Pero no hay ellos sin nosotros.

Y “la gente” puede comprar el producto, sin importar que no tenga dimensiones electorales. Es un discurso que no apunta con prioridad a sectores de la clase media gorilísima, cuyo voto siempre estará asegurado contra cualquier opción antiperonista así ocurra, como ocurre, que se viene a pique. Apunta a la franja del que todo da lo mismo.
Como suele reiterar el filósofo Darío Sztajnsrajber, nuestra relación con la política ya no es muy distinta a la que tenemos con el mundo del espectáculo. “Nuestros políticos son representantes (de ese mundo) pero al mismo tiempo son gestores, actores (...) Cada vez menos, la política tiene que ver con las ideas y, cada vez más, con las performances propias del mundo del espectáculo” (tomado y sintetizado de una entrevista en el diario El Liberal, de Santiago del Estero, en noviembre del año pasado). 

Se puede cuestionar que la idea de rebajar a la política hasta ese estadío no sea, justamente, una ideación del sistema; pero no que sus resultados consisten en votar por votar, resolver a último momento lo que se elige según la coyuntura, percepciones o fantasías económicas; dejarse llevar por discursos y humores pasajeros; carencia de proyectos colectivos y, cuando sea necesario, épicas nacionalistas ancladas en neoliberalismo brutal.

Acaba de circular una coincidencia declarativa, off the record pero obvia, de consultores y referentes empresariales de los grandes.

La cosa que nadie sabe responder es si ya pasó lo peor o si lo peor está por venir, hablando de la economía. Quedaría determinado, en ese orden, si Macri tiene todavía chances de reelección. O si ya fue, y deben recurrir a una Heidi que no implotara junto al resto del Gobierno.

Aquí se adelantó, hace una semana, la encuesta hasta entonces reservada que ayer ganó la consideración de los medios principales: Macri perdería en el ballottage contra cualquier candidato de la unidad peronista, a menos que le tire una soga la sensación de que la economía está recuperada.

Lo increíble, o algo así, no es que aquella pregunta del millón sobre si ya pasó lo peor sea ilógica, sino cuáles son los parámetros para formularla. ¿Cuántas más pruebas se necesitarían acerca de a qué conduce, a la corta o a la larga, esta salvajada neoliberal?

Argentina acumula una cordillera de vencimientos de deuda externa que caerán después de 2019, y que terminarán en default casi irremediablemente. Lo dice con otras palabras el propio FMI, en la opinión de los economistas de su staff que acompaña al “acuerdo” de asistencia financiera.

Mientras tanto, hasta las elecciones, la fórmula se repite de memoria: si se aquieta el dólar y la cosecha hace lo suyo y la inflación se reprime por vía recesiva y la plata del FMI cubre los vencimientos, de vuelta “la gente” podría confiar en una salida resignada pero salida al fin.

Interesan hoy y como muchísimo mañana pero “mañana” literalmente, no como estructura de futuro.

Eso debería hacer combo, en los cálculos macristas, con la procesión K por tribunales y la reinstalación de mano dura contra la “inseguridad”.

Bolsonaro es un Macri desinhibido (Jorge Alemán dixit).

¿Esa definición habla de lo que aquí no podría pasar nunca electoralmente o, antes, de lo que se expresa en los microfascismos cotidianos alentados por los funcionarios y publicistas gubernamentales?


lunes, 5 de noviembre de 2018


BOLSONARO: EL PARTO DEL DESPOTISMO QUE AMENAZA LATINOAMERICA
(Por Iroel Sánchez, en su blog "La Pupila Insomne")


Leo en las redes sociales muchas interpretaciones que culpan al pueblo brasileño por votar -“en democracia”, dicen- por el ultraderechista Jair Bolsonaro con una ventaja considerable sobre el candidato del Partido de los Trabajadores, Fernando Hadad.

Ahora bien, ¿qué democracia es la que eligió a Bolsonaro? Se trata de una democracia liberal con elecciones periódicas en la que cada cuatro, cinco o seis años los ciudadanos dedican un día a votar por quien dirigirá el gobierno del país. El resto del tiempo, día tras día, año tras año, otros poderes no electos -económicos y mediáticos en lo fundamental- condicionan la vida y las percepciones de los ciudadanos.

Se puede alegar que además hay división de poderes: judicial, legislativo y ejecutivo, que es el que ostentará Bolsonaro, y que eso produce un equilibrio. Pero es que fueron los poderes legislativo y judicial -en manos de la misma clase social que decidió romper con la máscara democrática y apoyar a un impresentable como el ex capitán- los que crearon las condiciones para la victoria ultraderechista de este 28 de octubre, primero destituyendo desde el Congreso a Dilma Rouseff de la Presidencia, en un proceso altamente manipulado, y luego encarcelando ilegal e injustamente al candidato más popular: Lula Da Silva, al que el mismo sistema judicial impidió presentarse a elecciones. Si se necesitaba prueba de lo anterior, la declaración de Bolsonaro anticipando su deseo de designar como Ministro de Justicia al juez Sergio Moro -formado en Estados Unidos y perseguidor de Lula- lo acaba de confirmar.

Paralelamente, el sistema mediático estableció, en el imaginario de buena parte de las personas menos formadas e informadas para asumir críticamente sus mensajes, al Partido de los Trabajadores como responsable único de la corrupción y la violencia, dos causas con las que es muy fácil mover el fanatismo religioso organizado en las iglesias evangélicas y empoderado a través de una poderosa televisora como Récord, la segunda del país.

Lo que ocurrió este domingo 29 es lo que el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos llama “democracia de baja intensidad”, “una isla de relaciones democráticas en un archipiélago de despotismos (económicos, sociales, raciales, sexuales, religiosos) que controlan efectivamente la vida de los ciudadanos y de las comunidades”. El hecho de que tras tres intentos por ganar las elecciones, Lula llegara finalmente al gobierno, y de que fuera ahora el más popular de los candidatos no es prueba de que ese sistema sea democrático sino de que el desgaste producido por el neoliberalismo permitió su llegada a la Presidencia dentro de los estrechos límites del sistema que el ex sindicalista nunca vulneró, ni construyendo nuevos medios de comunicación, ni haciendo una reforma del sistema electoral. Los altos precios del petróleo y la aparición de este en el nuevo yacimiento presal, explotado estatalmente, permitieron una convivencia temporal con la oligarquía brasileña que no veía afectados sus intereses, pero cuando el precio del petróleo bajó, los del poder verdadero no quisieron compartir los efectos con los de abajo y exigieron también el presal y nuevas privatizaciones. El golpista Michel Temer lo confesó el 21 de septiembre de 2016 en un discurso ante la Sociedad de las Américas y el Consejo de las Américas, con sede en la ciudad de New York:

“..nosotros estábamos convencidos de que sería imposible al gobierno continuar con aquel rumbo y entonces sugerimos al gobierno que adoptase las tesis que apuntábamos en aquel documento llamado Un puente para el futuro. Como eso no sucedió, no se adoptó, se instauró un proceso que culminó ahora com con mi instalación como Presidente de la Repúbica”

En el orden internacional, el factor Washington no es secundario. Lo sucedido en Brasil desde que se instauró espuriamente a Temer como Presidente viene de un proceso comenzado con el golpe militar contra Manuel Zelaya en Honduras, continuado en Paraguay y luego en Brasil con golpes parlamentarios y consolidado con las persecuciones judiciales contra Rafael Correa, su vicepresidente Jorge Glass, Cristina Fernández en Argentina y el propio Lula en Brasil. No sólo es tomar el gobierno sino crear las condiciones para que nunca vuelva a ocurrir que se implementen políticas contra los intereses oligárquicos. Los jueces, muchas veces entrenados en Estados Unidos, procesan lo que los periodistas, también a menudo formados en el mismo lugar, publican en los medios de comunicación que ofician de fiscales las “pruebas” que condicionan el veredicto de la opinión pública. ¿No ocurrirá lo mismo contra Evo y Maduro si logran ponerlos fuera del gobierno?
No es que esos procesos postneoliberales no cometieran errores, incluyendo la corrupción de algunos de sus líderes, nunca Lula ni Dilma, pero el principal es haber dejado intacto el sistema de dominación clasista que impera en esos países. Es lo que hace la diferencia con Venezuela y Bolivia.

El cerco contra la Venezuela Bolivariana, principal obsesión de Washington en la región desde que Obama la declarara “amenaza inusual y extraordinaria a la Seguridad nacional” arriba a su mejor momento. Una extensa frontera con Brasil está lista para superar lo que ya sucede en el oeste con Colombia como fuente de paramilitarismo y guerra económica. Agréguesele el conflicto fronterizo en el este con Guyana y la mesa está servida para materializar la intervención militar con la que varias veces ha amenazado Donald Trump, la OEA y su Secretario General Luis Almagro están listos para justificarla como una “exigencia humanitaria”.

Para Cuba, como dijo el General de Ejército Raúl Castro, el pasado 26 de julio “el cerco se estrecha”, pero la oligarquía cubana está en Miami, no en La Habana. Su máximo representante -el senador estadounidense Marco Rubio- ya se reunió con Bolsonaro y es de presumir lo que pidió contra la Isla y Venezuela, el Presidente electo lo acaba de confirmar en una entrevista publicada ayer por el periódico Correio Braziliense: Romperá relaciones diplomáticas con Cuba, algo que no ha hecho ni el mismo Donald Trump.

El nuevo Presidente brasileño no es sólo una persona de pensamiento fascista al servicio de quienes lo eligieron para imponer sus intereses en la mayor economía de América Latina sino un enemigo de todos los procesos populares en la región, aliado al sector más extremista de los Estados Unidos que lleva 60 años intentando eliminar la Revolución cubana. Es bueno saberlo. 



domingo, 4 de noviembre de 2018

DOS DÍAS LARGOS

Fueron dos días largos
que una firma, una ley no escrita
te ponen al Sol
la espera ardiente de un porvenir
la mía de 55 años
la tuya de 26

Pero todo no es malo
si tu decides que no sea
camine con tu sonrisa
bailamos de improviso
una mochila con dinero a pleno
a pleno día en una avenida
y salimos ilesos
porque es Cuba, pequeño gran detalle
que si fuera Buenos Aires
hoy no estuviera escribiendo esto

Fueron dos días largos
que la burocracia nos puso al encuentro
eso hija no tiene precio
es mi paraíso cosecha invierno
siempre falta algo, claro
a los amigos no vi
ni un mate compartí
ellos perdonan
que para eso son los amigos
ellos saben que verte hija
siempre es poco
para un asaltante del abandono

Fueron dos días largos
sufriendo que no se diera
recoger lo poco acumulado
de muchas vidas en pasado
por suerte estaban tus ganas
la fuerza que dabas
en el medio yo me quede sin voz
fue mejor creo yo
te escuche hecha mujer
haciendo de tu vida
dos alas blancas
con vuelo raso
oliendo tierra firme al paso
hija, dos días largos a tu lado
he sido más que afortunado



EL FUTURO DE LOS CINCUENTONES DE HOY
(Por Lourdes de Armas, publicado en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)

Los nacidos en la década del sesenta ya pasamos los cincuenta años y dentro de poco entraremos en la clasificación de la “tercera edad”. No niego que me crispa los nervios tal denominación. Sobre todo cuando se trata de mi misma. No tengo la idea de cuántos quedamos en la isla, entre los que han emigrado y los que perdieron la vida en África, se redujo notoriamente el número de la explosión generacional sucedida en esta década con relación al nacimiento y también al envejecimiento.

No soy un genio en las estadísticas, los números no son mi fuerte. Lo supe porque trabajé en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, precisamente en el área de jubilación y tuvimos que lidiar con la explosión de envejecimiento de los ochenta, etapa en que se jubilaban los nacidos en la década del veinte, al notar que el número de jubilados ascendió vertiginosamente, se realizaron algunas estrategias, entre las que se previó que en el año 2020 sucedería algo similar.

En aquel entonces, sacábamos cálculos y nos reíamos de la distancia en años que faltaba para llegar a ese día. En aquella época los cincuentones de hoy no pasábamos de los treinta años. Aún no teníamos canas y nuestros cuerpos se mantenían firmes, y casi todos éramos delgados. Tendríamos entre 6 o 7 años de graduados. O quizás estudiábamos y trabajamos a la vez, motivados por la superación profesional, el cumplimiento del deber y ofrecer nuestros servicios a la sociedad que estábamos construyendo. Pensar de manera colectiva, jamás individual.

Hacernos profesionales sería alcanzar una meta que sería compensada con el futuro que estábamos creando para nuestros hijos. Ellos tendrían el resultado de nuestro esfuerzo. Me encantaba esa idea. No voy a negarlo.

Algunos ostentábamos la condición de Jóvenes Comunistas, conquistada a golpe de trabajo, inhibiciones religiosas y sexuales. Hacíamos 120 horas de trabajo voluntario al mes, largas jornadas en la agricultura, recogimos papa, tomate, hojas de tabaco, dimos pico y pala abriendo túneles para estar preparados cuando viniera el enemigo y más tarde tuvimos que palear más duro para cerrarlos.

Recuerdo que a pesar de tantos inconvenientes, nos alegraba, formar parte de algosaber que entre todos construíamos algo bueno que repercutiría en la sociedad y la sociedad involucraba a nuestra familia. Creo que de ahí viene ese sentido de colectividad que todavía nos corre por la sangre a muchos de nuestra generación. Estos encauces ideológicos formaban parte del discurso cotidiano. Dándonos la dimensión de la importancia de nuestra posición en el momento histórico en que vivíamos. Y por ello dedicábamos gustosamente una gran parte de nuestro tiempo alarreglo de los murales, la Emulación Individual y Colectiva, la asistencia a lasAsambleas de Servicios, y un buen número de actividades que nos mantenía muy ocupados y contentos. Y de las que nunca recibimos retribución monetaria, sin embargo, sí reconocimiento moral que era en realidad lo que más nos importaba.Como los diplomas de Vanguardias y otras distinciones, medallas otorgadas por las Milicias de Tropas Territoriales por cumplir con la Defensa de la Patria. Y otros premios y condecoraciones que avalaban la conducta ejemplar de los jóvenes comunistas. Dieron a nuestro día a día una intensa jornada de labor, pero también una motivación, una esperanza y en medio de esta vorágine nos casamos, tuvimos hijos. Que intentamos educar dentro de estos mismos principios.

Sin embargo, la ruta de nuestros destinos dio un giro de ciento ochenta grados con la caída del campo socialista y como resultante, el eufemísticamente denominadoPeriodo Especial. Exhaustos pero entusiasmados aún, vimos cómo el “Período Especial” parecía declinar con la novedad de las empresas mixtas. Las nuevas corporaciones con capital extranjero.

Y muchos de nosotros encontramos en esta asociación un respiro. Calificados la mayoría, gracias a nuestra preparación en las universidades, y por supuesto, lo más importante, incluso más que la calificación, la trayectoria política. Algo que, a ninguno nos faltó, ni aunque hubiéramos querido. La estructura nos mantenía a raya, y era imposible un buen empleo sin participación en Comité de Defensa, Trabajos Voluntarios, Jornadas a la Agricultura. Por solo mencionar algunas, y con todos esos adornos pudimos formar parte no solo como empleados también de la dirección de estas corporaciones.  

Se optó por un pago en divisa paralelo al salario. No contado dentro del Snc1-25, documento que acredita los salarios para el momento de la jubilación. Por lo que queda fuera del cálculo y como consiguiente, será un pago ignorado que no implica nada para el futuro jubilado.
El tiempo ha transcurrido a prisa, como casi siempre suele suceder cuando no queremos envejecer. La crisis económica de los noventa parece lejana. Nuestros destinos  iníciales cambiaron su ruta y jamás volvieron a reanudarla.  

Ahora cansados no solo del arduo trabajo que no condujo a nada. También de pensar en el futuro próximo. Sin encontrar vía rentable. Abrumados de tanto  buscar un camino hacia un poco del confort bien merecido en la vejez que se aproxima. Estamos en ascuas. Atorados en la incertidumbre cuando pensamos en lo que sucederá en los próximos cinco años si se mantienen los salarios actuales y la legislación vigente.  Los galardones y premios obtenidos, tampoco significan nada en la vida del futuro jubilado. Aquellas medallas, los diplomas y cuanto reconcomiendo obtuvimos por nuestraconducta ejemplar no llegará a convertirse en un acicate práctico cuando llegue el momento más vulnerable de nuestras existencias.

Pongamos el caso de un médico, uno de los profesionales, ante los cuales hay que quitarse el sombrero, ya que han tenido y aún tienen, una larga trayectoria de sacrificio.

Teniendo en cuenta que se les incrementó el salario. Reciben un salario mensual aproximado de 1000 pesos cubanos, si se jubila con 25 años de servicios, tendría una jubilación de 600 pesos cubanos más o menos.  No voy a hablar de los profesionales, aunque tengan doctorados y maestrías, perciben 500 cup. Esos tendrían un retiro de 250 o 300 cup. Y aquellos que hoy trabajan en las empresas mixtas y reciben un salario 800 mensuales. Su jubilación ascenderá a 400.00 aproximadamente. Jamás recibirán el pago en divisa por concepto de almuerzo o por el cumplimiento del plan. Estos incrementos salariales no son tenidos en cuenta para los cálculos de la jubilación.

Así que si no sucede un milagro y nuestra sociedad da un giro favorable, nos quedaremos con los deseos de disfrutar de aquello que en su momento llamamosaporte a la sociedad. Quedándonos con el desconsuelo de que nuestra participación en cada una de las tareas mencionadas, o convocadas, como se solía decir, se extravió por algún sitio y no tuvo repercusión alguna ni en nuestras familias ni en cada uno de nosotros (fíjense que aun hablo desde una voz colectiva).

Y aun con mayor desánimo al pensar en el pasado. Imbuida como estaba en mi rol de madre trabajadora, militante de conducta ejemplar no podía vislumbrar que me perdía algo jamás recuperaría.

Recuerdo con tristeza el impacto provocado por mi hija una tarde, ya casi de noche, hora habitual en que la recogía en el círculo infantil, cuando llegué coincidí con un padre que cortésmente me dejó pasar antes que él. Se me saltaron las lágrimas al verla saltando de alegría y cantando: fui la penúltima, fui la penúltima.

Siempre era la última en irse y la primera en llegar al círculo. No tenía alternativa, debía  desplazarme de Alamar al Vedado.

Cuando pienso en la infancia de mis hijos, no puedo evitar ese sentimiento de culpa que brota no solo por mis largas ausencias, por no haber disfrutado a plenitud su crecimiento, su compañía. También por la promesa incumplida por no haberles ofrecido ese futuro mejor que siempre les ofrecí.

Si ahora me preocupa el futuro de los cincuentones de hoy, no es solo por la terrible imagen de los ancianos que vemos a diario vendiendo jabas en los Agromercado, caramelitos o caldos de pollos.  Hay también  desconsuelo, temor al futuro, vergüenza de no haber sido una madre mejor.


viernes, 26 de octubre de 2018


DE AHORITA PA'LUEGO

Me voy a la Habana
apurao
en guagua voladora
comiéndome los pies
la burocracia es grande
aquí, allá y acullá
pero vale la idea
te veo hija y con eso
demos gracias después



jueves, 25 de octubre de 2018


TOCO A LA ZURDA
                                (de oído)

Tu vas a la plaza
con dos dedos en Ve
yo me quedo en casa
escribiendo un panfleto, se ve
el Mundo se pudre, virado al revés
allí oteas abono
siembras el después
me queda un recurso, por suerte otra vez
la Stratocaster a la zurda de Clapton
que Hendrix no vio
alumbra mis noches
con las alas de tu voz





martes, 23 de octubre de 2018


UN SISTEMA QUE NO CRECE Y VA AL COLAPSO
(Por Ludmila Ferrer, publicado en PAGINA12)




Científicos y académicos de renombre internacional, entre los que se encuentran once ganadores del premio Nobel, mandaron una carta abierta al presidente Mauricio Macri para denunciar la situación crítica que atraviesa la ciencia argentina. En el texto, señalan que, después de “doce años de continuo crecimiento y expansión”, el sistema de ciencia y tecnología del país “está colapsando” debido a las políticas que lleva adelante el gobierno de Cambiemos.

La carta, que cuenta con más de 1200 adhesiones de científicos de todo el mundo, denuncia que el macrismo ha realizado recortes que afectan al Consejo Nacional de Investigaciones Científica y Técnicas (Conicet), la Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología (Anpcyt) y las universidades nacionales. Asimismo, acusa al Gobierno de incumplir “compromisos asumidos en subsidios para investigación y cooperación internacional” y abandonar planes de mejora de infraestructura en las instituciones científicas.

Los firmantes aseguran que el Conicet “está al borde de la parálisis” y que peligran los puestos de trabajo de 10 mil científicos, 10 mil becarios doctorales y posdoctorales y casi 3 mil técnicos. Los salarios de científicos y académicos pasaron a ser los más bajos de la región. En el caso de los becarios, éstos reciben estipendios que no llegan a los 24 mil pesos. Además, afirman que se ha reducido la cantidad de vacantes para que jóvenes investigadores ingresan al Conicet. En 2016, las vacantes se redujeron de 900 a 450. “Se prevé un nuevo éxodo de científicos altamente capacitados”, vaticinan.

Otro de los aspectos que denuncian en la carta es la falta de insumos para investigar. La devaluación del peso argentino, “ha obstaculizado enormemente el poder de las becas de investigación”. Las becas se otorgan en pesos y los químicos y equipos necesarios para ciertas investigaciones están dolarizados. Si la cotización del dólar aumenta desde que se adjudica la beca a los equipos de investigación, éstos pierden poder de compra. Los científicos señalan que esto “afecta dramáticamente a los grupos de investigación experimental y de campo en los cuales los reactivos y equipos importados son cruciales”.

Los firmantes sostienen que el recorte presupuestario afecta a los más de 250 institutos de investigación distribuidos por todo el país. Los fondos recibidos por estas instituciones “son insuficientes para pagar las facturas del servicio, garantizar la limpieza y seguridad de las instalaciones”. Tampoco serían suficientes para reparar y mantener el equipamiento científico básico ni mucho menos para comprar nuevos equipos.

En la carta, los académicos se mostraron preocupados por la reciente degradación a Secretaría del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta decisión política, que completa “este oscuro panorama”, afirman, tiene “una gran carga simbólica negativa”. “Revela cuán poco le importa a la administración del presidente Macri la ciencia y la tecnología”, sentencian. 

Los científicos destacaron la actitud de sus pares argentinos, quienes “han levantado una bandera de la ciencia y la tecnología en el país”. La comunidad científica argentina ha realizado manifestaciones y clases públicas frente al Congreso de la Nación, entre otras acciones, para denunciar la gravedad de la situación y cómo el acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional implica una reducción presupuestaria aún mayor en el sector. 

“Instamos al gobierno de Argentina a revertir estas políticas para preservar un sistema científico y tecnológico que ha sido un líder en América Latina y prevenir un éxodo inminente de científicos”. Los científicos señalaron que la investigación en ciencia y tecnología es fundamental para que un país pueda ser independiente económica, política y culturalmente. “El Estado es la fuerza motriz necesaria para apoyar y desarrollar proyectos públicos a gran escala destinados a resolver necesidades estratégicas, sociales y económicas”, afirman.

La carta finaliza advirtiendo que, si el Gobierno no toma medidas urgentes, podrán causar la disolución de equipos de investigación y parálisis de “instrumentos muy valiosos” y el éxodo de científicos. Si esto sucede, afirman, se desperdiciaría “la inversión que Argentina ha realizado durante muchos años”.

Entre las personalidades que adhieren a este documento, se encuentran los ganadores del premio Nobel en Física Barry Barish, Kip S. Thorne, Rainer Weiss, J. Michael Kosterlitz, Serge Haroche, David Wineland, Anthony Leggett y Claude Cohen-Tannoudji; en Medicina Michael Rosbash y Phillip A. Sharp y en Química Thomas R. Cech.

Esta no es la primera vez que la comunidad científica internacional denuncia la situación que atraviesa la ciencia argentina. Se han publicado artículos en las prestigiosas revistas Science y Nature. En la nota de Science señalan que el presupuesto que Macri presentó para 2019 reduce la inversión del ex Ministerio de Ciencia y Tecnología de 3700 millones de pesos a 3400 millones. “Con el factor de la inflación, esto representa un recorte del 35 por ciento”, afirman. En el caso de Conicet, señalan, la devaluación también perjudica el presupuesto y en la Anpcyt el recorte sería del 20 por ciento. “Estamos en octubre y nos transfirieron menos del 40 por ciento de nuestro presupuesto anual”, dijo a Nature Andrea Gamarnik, viróloga del Instituto Leloir. Por su parte, el físico Fernando Stefani aseguró que hay centros de investigación donde “no pueden pagar la luz ni el gas” y cuyas ratas de laboratorio y líneas celulares “están muriendo”.



lunes, 22 de octubre de 2018

EXTRAÑAR

¿Llegamos?
el bus se ha detenido para mi
las ninfas del Orinoco son puro espejismo
morimos mucho antes del último día
deseándola




...Para nosotros no hay mas que palizas o entretenimientos 

Para poder aguantar vamos a trabajar y después a comprar...  

("La rueda que mueve al Mundo", LOS ESPÍRITUS)



jueves, 18 de octubre de 2018


CENSURA

¿Donde han quedado nuestras heridas?
aquellas propinadas con el filo de la lengua
columnas de falsos pedestales
¿Quien recuerda?
había una sola voz
ella sabía a Cesar
o tal vez
era los eunucos de Salambó 
el himno a Tanit
impedía que te escucharan





...Es que cuando la canción canta 
verdades 

ni la censura

ni el rencor la han de callar
("Señales", Callejeros)



miércoles, 17 de octubre de 2018


BORGES Y EL MINOTAURO
(José Luis Fariñas, publicado en el blog "La Pupila Insomne")

El espejo te completa y despedaza.
Las arenas resumen cada giro de la flor o el hierro en el desastre
y los tigres vuelven como un oleaje que derriba las ofrendas.
El espejo viene, hacerte despertar no es su tarea,
pero, oscuramente y con destellos muy precisos
(única forma en que ríen las fieras)
te despoja de ti, centro que ya eras del laberinto.


 (Fariñas, Cervantes quijotesco, acuarela, serie, colección Ediciones Liber, 2005)



martes, 16 de octubre de 2018


¿BAILAR EN CASA DEL TROMPO?



Seria mas fácil o no, depende de quién, retirarse como lo hizo Flaubert en su novela Salambó a describir una tierra lejana, en mi caso a la vorágine de la Gran Revolución de Octubre, y al "triunfo" finalmente de la idea de que el Socialismo se puede llevar a cabo en un solo país, defendida a raja tabla por el entonces omnipotente Stalin frente a un Trotski que vio la necesidad de que triunfara momentáneamente en un solo país, pero para su verdadera inserción en el Planeta, el Socialismo tenía que ser Mundial, a través de la Revolución Permanente. Para dar por sentado esa idea de un Socialismo en un solo país tendríamos que empezar por definir ¿Que es el Socialismo?, y si verdaderamente existe una sola respuesta a esa pregunta. Mi erudición es tan pobre que para tal ejercicio  necesitaría volver a nacer y dedicarme a esos menesteres, por tanto me acerco a los temas de este tiempo con muchas falencias, pero con un gran espíritu de entender.

Después de la caída del Muro de Berlín, nos encontramos en "las misma circunstancias" que 100 años atrás, y en ese sentido las fuerzas progresistas que defienden al trabajador de su explotación dentro del sistema capitalista buscan nuevos caminos, no exentos de errores propios y ajenos. Los partidos comunistas, muchas veces fragmentados por diferencias, no muy convincentes, como antaño, son una minoría consciente de la clase obrera, y aunque no han renunciado con hacerse del poder e implantar la Dictadura del Proletariado buscan travesías modernas en alianza con partidos "obreros y de trabajadores" un poco "más populares", que en su labor cotidiana han convencido a grandes masas para que los apoyen dentro de las reglas de la democracia burguesa.

Sin embargo todo esto se hace en el marco de una sociedad Capitalista, gobernada entre bambalinas (y no tanto) por la oligarquía nacional y extranjera, que por otra parte, al menos en los países latinoamericano está mas interesada en su "convicción extractiva de plusvalía", que generar países prósperos con masas amplias de trabajadores en condiciones de seguridad jurídica, medica, educación y consumo adecuado, que en el futuro hagan aumentar sus ganancias. La Oligarquía Nacional y Extranjera en nuestros países han hecho uso, durante más de un siglo, de la "clase política" que han engendrado, para garantizar no solo su impunidad ante su corrupción de "guantes blancos" (fuga de capitales, evasión impositiva, compra de jueces y fiscales, etc.), sino que ante la ultima arremetida de fuerzas populares al poder en varios países de Latinoamérica, léase Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, han decidido ponerse de nuevo esos "guantes blancos" y salir ellos mismo a defender su poder político, sin intermediarios.

Dicen las viejas tácticas de guerra, que hay dos condiciones que hay que evitar cuando uno se enfrenta a un enemigo, una, es hacerlo en el terreno del enfrentado y otra es aceptar las reglas del contrario en el enfrentamiento. Ambas condiciones no han sido evitadas por los movimientos progresista que han llegado al poder en Latinoamérica en los últimos 20 años, sin embargo en medio de esas fundamentales desventajas en su enfrentamiento con las oligarquías han logrado para la inmensas masas proletarias resultados de mejoramiento humano nada despreciable, aunque en muchas ocasiones esos proletarios no se "han percatado", de donde viene su dicha.

 Este quehacer cotidiano de los partidos progresistas durante muchas décadas, defendiendo a los humildes latinoamericanos, olvidados por más de 500 años, ha hecho posible su ascenso al poder dentro de las democracias burguesa, pero el compartir las reglas de juego que se imponen en esas democracias, los han convertido en parte del "establishment"  de sus sociedades y cuando han perdido su vinculación estrecha con esas masas populares que lo han colocado en esas posiciones gobernantes, reciben de ellas como mínimo la indiferencia y en otros, la condena masiva despojándoles de toda autoridad, es mas prefieren, a cualquier precio, un cambio de conducción política en sus países, optando en algunos casos por representantes de la vieja oligarquía.

Uno podría decir, sin temor a equivocarse, que si esos partidos progresistas que defienden a los proletarios de sus países, se radicalizan, tomando medidas profundas que afectan verdaderamente a la oligarquía nacional y extranjera, para una mejor distribución de la riqueza nacional, obtienen en el peor de los casos una arremetida judicial, económica, nacional e internacional, que puede acabar en un bloqueo total, afectando a toda la población, caso especifico de Venezuela.  Si por el contrario deciden con el mismo objetivo, "bailar en casa del trompo", y coquetear con los grandes capitales, dentro de sus filas, el gusano de la corrupción burguesa corromperá a más de uno, y de alguna manera se romperá ese "contrato cívico de honestidad" que han establecido con sus votantes.

En ambas situaciones se pierde y se gana, nuestros pueblos, tantas veces vilipendiados, tendrán al fin y al cabo la última palabra, a la minoría consciente de la clase trabajadora, que puede levantar la cabeza de las necesidades que los abruma y pensar, le corresponde en cada nueva ola proponer nuevos avance, nuevos senderos, teniendo en cuenta los errores cometidos, y en cada nuevo intento, al menos, detener una vuelta del trompo.