Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 11 de abril de 2019


EN LA INDUSTRIA NO SE SALVÓ CASI NADIE
(Por Javier Lewkowicz, PAGINA12)


Todos los actores económicos que se dedican a la producción de bienes sufrieron un retroceso a lo largo del gobierno de Mauricio Macri. Con la única excepción de los tubos de acero con destino a Vaca Muerta, 23 sectores industriales acumulan desde 2016 fuertes retrocesos en su valor agregado, según las cifras oficiales. En el tope de los que perdieron está el rubro de maquinaria de oficina, con una baja acumulada del 45 por ciento, seguido por equipos de transporte y del bloque textil. El deterioro se refleja a las claras en la destrucción de 123 mil puestos de trabajo industriales registrados. En apenas tres años, la política económica de Cambiemos destruyó uno de cada 10 empleos de la manufactura de todo el país. Se espera que la tendencia recesiva no cambie a lo largo del 2019.

Según un relevamiento del equipo de economistas de la Fundación Protejer, liderado por Ariel Schale, de los 24 sectores en los que el Indec subdivide a la actividad industrial, 23 acumulan caídas en su valor agregado industrial frente a 2015. El valor agregado equivale al PBI industrial y se compone de la producción medida en cantidades descontados los insumos utilizados. Es un cálculo de la evolución de la riqueza industrial.

Un pronosticador totalmente certero le podría haber dicho a finales de 2015 a los empresarios industriales y a los trabajadores manufactureros que al cabo de tres años bajo la administración de Macri cada uno de ellos tendría un 95,8 por ciento de posibilidades de estar peor (salvo el empresario que invirtió en la bicicleta financiera y justo a tiempo cambió su patrimonio a dólares). El que apostó a la producción, perdió.

La única excepción es metales comunes, que muestra una mejora acumulada del 10,1 por ciento gracias a la venta de tubos. Según la Cámara del Acero, la producción de laminados terminados en caliente no planos, que incluye los tubos sin costura que fabrica Techint para la producción petrolera, fue de 2 millones de millones de toneladas en 2015 y 2,5 millones en 2018 (una suba del 25 por ciento). Si se incluyen los laminados planos (que bajaron por la crisis de la industria automotriz y línea blanca), la mejora se reduce al 4 por ciento. En hierro primario, hay una caída del 5,4 por ciento y en acero crudo, un alza del 2,7 por ciento. Es el único sector con un tinte positivo en términos de producción pero la rebaja de subsidios para la explotación gasífera en Vaca Muerta abrió un fuerte enfrentamiento con Techint y establece un horizonte incierto para este año.

En la otra punta, el sector más desfavorecido es maquinaria de oficina, que a raíz de la desaparición de la producción nacional de notebooks y tablets acumula desde 2015 una caída del 45 por ciento. Le siguen el sector de equipos de transporte, con una merma del 29,1 por ciento, que incluye la fabricación de embarcaciones, aeronaves, bicicletas y motocicletas. El tercer rubro más perjudicado es indumentaria (-27,4), seguido de textil (-25,3) y cuero y calzado (-20,4 por ciento). El sector textil acumula una destrucción de 18 mil puestos de trabajo formales y se estima que otros 20 mil informales, mientras que en el gremio de calzado calculan la merma de empleo en 9 mil puestos y en marroquinería, de 3500 puestos.

Completan el grupo de sectores que cayó dos dígitos el tabaco (-19,9 por ciento), caucho y plástico (-19,3), otra maquinaria eléctrica (-19,1), muebles y otras industrias (-18,5) e instrumentos médicos (-17 por ciento). Un rubro industrial muy fuerte como maquinarias y equipos acumula en tres años una caída del 7,4 por ciento, mientras que la actividad química, una merma del 6,8 por ciento. En la fabricación de papel, la baja es del 5,5 y en vehículos, del 5,2 por ciento. En tanto, la producción de vehículos tiene una merma del 5,2; alimentos, 4,9 y madera, 4,4 por ciento.


miércoles, 10 de abril de 2019


Kreiner: “Abandonar la tecnología de uranio natural es un estrago incomprensible”
(Por Matías Alonso)


El físico Andrés Kreiner, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica, considera que la decisión del Gobierno de pasar a una tecnología de uranio enriquecido implicará perder capacidades humanas y materiales que la Argentina construyó a lo largo de unos 60 años. Según el especialista, la situación en el sector nuclear impulsa una fuga de cerebros al igual que en el resto del sistema científico-tecnológico.

Las palabras del presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Osvaldo Calzetta, durante la entrevista que le brindó a TSS, generaron revuelo en la comunidad del sector nuclear argentino. Una de las voces críticas sobre la decisión de abandonar la tecnología de uranio natural y agua pesada que tomó el Gobierno al descartar la construcción de una cuarta central nuclear con tecnología CANDU es la del doctor en Física Andrés Kreiner, secretario general de la Asociación de Profesionales de la Comisión de Energía Atómica y las Actividades Nucleares (APCEAN). Kreiner, que es investigador superior del CONICET y docente de la UNSAM, trabaja en el desarrollo de aceleradores de partículas para tratamientos de tumores.

¿Es lógico que la Argentina pase a una tecnología de uranio enriquecido como sostuvo el titular de la CNEA?

Diría que no es lógico que la Argentina abandone la tecnología de agua pesada y uranio natural, que ya domina. Es un estrago incomprensible. La Argentina, a lo largo de unos 60 años, fue construyendo una infraestructura humana y material. Hoy en día estamos en posición de fabricar todos los ingredientes estratégicos, empezando por el agua pesada que se produce en la PIAP, que es una inversión que se hizo en los años 80 y se terminó en 1994. Es la planta más grande del mundo en producción de agua pesada, es una joya tecnológica de la Argentina y es la llave para poder tener el completo dominio de la tecnología de agua pesada y uranio natural.

Uno de los argumentos del Gobierno es que no hay mercado en el mundo para el agua pesada.

Eso no es necesariamente así, porque hay varios países con este tipo de centrales nucleares. En el pasado, la Argentina exportó agua pesada a Canadá y a India, que tiene un programa muy amplio de instalación de, por lo menos, diez nuevas centrales de agua pesada tipo CANDU, y si bien tienen algunas plantas de producción también es cierto que han tenido problemas. Hace poco hubo una misión de alto nivel a India, encabezada por el presidente Macri, y no se dijo nada de que se hubiera hablado sobre la posibilidad de vender o de poner a disposición la producción de agua pesada para las centrales indias. Se tomó la decisión de cancelar la construcción de la cuarta central, que ya estaba arreglada con China en combinación con la quinta, y que era un arreglo muy conveniente para Argentina. En el año 2017, la posición de este Gobierno era la misma que la del anterior: hacer una primera central CANDU y, después, diferida en el tiempo, una Hua Long, de uranio enriquecido.

¿Por cuánto tiempo sería lógico seguir con esta tecnología de agua pesada y uranio natural?

Por mucho tiempo. La tecnología de agua pesada y uranio natural es complementaria de la de uranio enriquecido. Por ejemplo, se puede tener una central de uranio enriquecido y los combustibles quemados que salen de esa central se pueden seguir quemando con una de estas centrales, porque el grado de enriquecimiento con el que salen los combustibles quemados ahí es mucho más alto que el del uranio natural, con lo cual se puede seguir ordeñando la vaca. La Argentina tiene toda la infraestructura humana, pública y privada, para seguir con esta línea. Creo que es fruto, por un lado, de una ignorancia, ya que la Subsecretaría de Energía Nuclear está dirigida por alguien que no conoce el área en profundidad (por Julián Gadano). A Gadano se le ha puesto en la cabeza que hay que cancelar esto. Después de haber sostenido durante dos años que había que hacerla, ahora dice que es una tecnología obsoleta, cuando en el mundo hay alrededor de un 11% de todas las centrales nucleares que trabajan con agua pesada, con Canadá a la cabeza, y con China, India y Rumania. Hay un mercado y depende de los esfuerzos que uno haga para vender ese producto y convencer a la gente. Es notable que después de haber sostenido por dos años una idea, inmediatamente después de firmar el acuerdo con el FMI le bajaron el pulgar. Hay cosas que uno no puede probar pero me parece que hay elementos espúreos en esto.

Calzetta dijo que la cuarta central no sería un desarrollo tecnológico sino industrial.

Ese es otro argumento que se repite mucho. Lo que quiere decir es que, hoy por hoy, así como está pensada la cuarta central, era una continuación de todo lo que tenemos, que de ninguna manera es tecnología obsoleta porque estamos hablando de componentes altamente especializados que diferentes grupos han desarrollado. Las empresas, tanto grandes como muchas pymes, invirtieron para prepararse para esa línea y ahora viene alguien y, de repente, dice que hay que reconvertirse. La falta de innovación tecnológica tampoco es cierta, porque la línea de uranio natural tiene grandes posibilidades de innovación tecnológica. Hay conceptos más avanzados de reactores CANDU, tanto en Canadá como en India. El uso del torio también ofrece un gran potencial, porque es un elemento bastante más abundante en la corteza terrestre que el uranio y en el futuro podría generar una línea tecnológica en la cual prácticamente se podría contar con combustible ilimitado. Lo que es aceptable es que la Argentina incursione, como lo viene haciendo desde hace bastante tiempo, en desarrollar tecnología de enriquecimiento de uranio, pero esta tecnología estamos muy lejos de tenerla, especialmente a nivel industrial. Nosotros vamos a ir por la línea del uranio enriquecido sin tener el combustible y eso nos va a poner en una situación de dependencia. Aunque se diga que con la planta piloto de enriquecimiento no nos van a retacear el uranio porque después lo podemos hacer nosotros, el tema es el tiempo y el precio al que podríamos llegar a hacer el uranio enriquecido. Las inversiones para hacer una planta de enriquecimiento son de más de 1000 millones de dólares. Eso la Argentina no lo va a tener por mucho tiempo y si decís que tenés tu plantita piloto no va a hacer ninguna diferencia. En el caso del uranio natural es distinto, porque hay muchos proveedores y nosotros también tenemos.

¿Hubo alguna consulta a la APCEAN?

No. Es algo muy importante porque yo estoy representando a la APCNEAN. En los años 70, la APCNEAN tuvo un rol determinante en la elección de la tecnología de Embalse. Y los argumentos que se barajaban en ese momento siguen siendo válidos hoy porque ahora la Argentina ya hizo todas las inversiones y tiene la capacidad autónoma para seguir adelante con esa línea.

¿Qué destino cree que puede llegar a tener la PIAP?

No se han hecho ni se están haciendo los esfuerzos suficientes como para mantenerla en pie. Si me dijeran que en todo el mundo se desactivó esta línea, sería lógico. Pero lo que se ha visto es que a estas centrales, con una relativa baja inversión, se les puede hacer una extensión de vida. A Embalse se le dieron 30 años más y hoy en día se habla de que puede haber centrales que duren hasta 90 años. En el mundo va a haber centrales que van a extender su vida y la Argentina podría aprovechar eso comercialmente. India tendrá una actividad muy importante de construcción de centrales de agua pesada, habrá un mercado más que importante. Además, en algún momento se nos va a acabar el agua pesada y vamos a tener que salir a comprar al precio del mercado internacional. Vamos a terminar importando elementos de alto valor agregado, es una involución con respecto a la capacidad industrial que tenemos hoy. Tengo entendido que la PIAP no tiene ni siquiera un stock como para proveer el agua pesada del reactor de investigación Palas que ganó INVAP en Holanda porque la producción la pararon en 2017 y lo que hay se va consumiendo y ya no queda más nada para vender. Estamos pegándonos un tiro en el pie.

Se viene hablando de reconvertir a la PIAP en una planta de producción de fertilizantes. ¿Eso es viable?

La idea de que la PIAP pueda, además de producir agua pesada, producir fertilizantes, viene desde hace mucho tiempo y podría ser razonable. Lo que pasa es que eso requiere inversiones muy importantes, como mínimo 600 millones de dólares. Tranquilamente uno podría reconvertir una línea para fertilizantes y dejar la otra para agua pesada. El Gobierno dice que está buscando inversiones pero todavía no se ve nada concreto. Hoy, de 450 empleados que había en la PIAP, quedan 300 porque mucha gente aceptó los retiros voluntarios y otros que ven la cosa muy difícil se empezaron a ir. Esto es algo que está pasando en todo el sector nuclear: la gente joven se está yendo porque las posibilidades de progreso laboral están muy difíciles y los salarios en la CNEA están muy bajos. Hay una fuga de cerebros al igual que sucede en el resto del sector científico-tecnológico. Proyectos como el CAREM y el RA-10 también están perdiendo gente. Si bien es claro que la CNEA está supeditada a la Subsecretaría de Energía Nuclear, las máximas autoridades son corresponsables de la situación y, si están convencidas de que sería preferible seguir con la línea de uranio natural, se tendrían que plantar y salir a decir lo que piensan.

El Gobierno anunció la fusión de dos empresas en las que tiene participación la CNEA, Combustibles Nucleares Argentinos Sociedad Anónima (CONUAR) y Fabricación de Aleaciones Especiales Sociedad Anónima (FAE). ¿Es algo beneficioso?

El problema es que no hay suficiente información. Estas cosas se hacen a escondidas. De un día para otro uno se entera, aparece un decreto y no hay una justificación ni discusión pública sobre el tema. Lo mismo sobre todas estas idas y vueltas con las centrales, en las que uno se entera a través de trascendidos periodísticos, no hay comunicados claros del Gobierno explicando por qué se hacen o se dejan de hacer las cosas. Sabemos que hubo unos 250 despidos en NA-SA, de la gente de la unidad de gestión, que eran los que se ocuparon de poner en marcha Atucha II y de personal que estaba participando en la extensión de vida de Embalse. Si esa línea se desafecta hay muchos que están pensando que los van a echar. Además, es gente con mucha posibilidad de trabajo en el exterior, que con las extensiones de vida de las centrales que va a haber en el mundo va a ser muy requerida y la Argentina sufrirá su salida.

El presupuesto de este año es un poco confuso porque ahora el CAREM viene por partidas separadas y el año pasado hubo resfuerzos.

Eso también es parte de esta falta de transparencia. Si uno mira lo que fue el año 2018, incluidos los refuerzos, comparado con el año 2019, hay un aumento del 6%. Ahí estaría el presupuesto de la CNEA y lo que se destina al CAREM. En el caso del CAREM, por lo que sabemos, no está claro el presupuesto que tiene. Todavía se está negociando el de este año. Están sobreviviendo con dinero que sobró del año pasado porque es un fideicomiso que no está sujeto a las reglas del presupuesto. Si la CNEA no ejecuta el presupuesto en el año calendario, lo pierde. Ahora hubo una mejora, pero pequeña. Lo que se está viendo es que la Argentina está completamente condicionada por el FMI, le están pidiendo cada vez más ajuste.

¿Su proyecto de aceleradores sigue con financiamiento?

Hoy por hoy yo todavía no sé exactamente qué presupuesto tengo, no me lo informaron oficialmente. En este momento estamos desarrollando un acelerador para usos médicos para terapia de captura neutrónica en boro. Estamos construyendo un edificio, es un contrato que ya se firmó hace tiempo y que era muy difícil pararlo, que está ubicado en la esquina entre el Centro Atómico Constituyentes y el INTI, sobre la General Paz. Viene avanzando a un ritmo bastante menor al que yo hubiera querido, pero eso es en buena medida responsabilidad de la empresa constructora, que ha sido una gran desilusión. Estamos avanzando y, si la empresa cumple, este año se debería terminar.

¿En su equipo de trabajo también hubo pérdida de personal?

Nosotros tenemos serios problemas de pérdida de personal. En nuestro grupo se fueron, durante el último año y medio, dos ingenieros electrónicos, un técnico y dos becarios. En total, seremos unas 20 o 25 personas dedicadas a este proyecto. En el Grupo de Ingeniería Electrónica que formamos eran tres personas y se fueron dos. Nos hizo un agujero tremendo porque hay una inmovilidad total. Nosotros tuvimos una auditoría, como todas las instituciones, por parte de Modernización, y el resultado fue que la CNEA tenía su planta óptima, que prácticamente no tenía nada que sobrara, pero hoy se está jubilando gente, hay otros que se van y no hay repuesta. Entonces, todo se va destruyendo. Si uno quiere tener una actividad pujante y planes de desarrollo, es necesario tener gente especializada.




CÚMULO

Hay risas a bocajarro
de a cántaros
que de tanto ir a un Martes trece
o a un Domingo Santo,
a un milímetro de Cantinflas
detrás del elefante de Popóv
ganándole a la libertad
en aquel parque
donde jugabas de niña,
esta la tuya
con más ganas de vivir
que entonces, que ahora
de par en par

.........................................................


DESNUDO HE QUEDADO

Una Mujer de ojos manantiales
pensando por dos, o por diez,
de la velocidad de la luz
me ha pormenorizado como una pitonisa
soy enigma, su rompecabezas
pero ella mi certeza
así lo ha enunciado

Una Mujer con boca azul, blanca,
de muchos colores
me ha caracterizado como una vidente del Sur
soy un signo de interrogación
pero a ella la hago sentir con el de exclamación

Una Mujer semilla, ardiente
de luces frescas con tintes de Luna
me ha enumerado como sibila del Orinoco
soy arcano, un secreto
pero ella certidumbre
¿Y solo porque?
la he inventado, ideado, concebido,
la he discurrido, alimentado, y largamente pensado
la he encontrado, imaginado, creado
la he proyectado, hallado y largamente fantaseado
con el devenir de sus caricias
con el devenir de sus piernas
con el devenir de su ojos, su boca
y toda su simiente

Una Mujer ya, de ahora, hogaño
me ha desnudado de frente
con muchas fotos de los costados




martes, 9 de abril de 2019


Revuelo en el ámbito científico: más de 2 mil investigadores fueron excluidos del Conicet
(Por Juan Piscetta, INFOBAE)


Cada año, miles de personas son evaluadas para ingresar a la carrera de investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). El viernes se difundió el listado de quienes serán incorporados, pero lo que generó sorpresa en la comunidad académica es el número de los "expulsados" del sistema: unos 2.145 científicos no podrán continuar con sus proyectos de investigación, según reveló el ex decano de Ciencias Exactas-UBA, Jorge Aliaga.

El dato se desprende de los resultados de la "convocatoria 2018"publicados en la web oficial del instituto. La sangría entre los candidatos y las personas rechazadas se debe al recorte en los cupos para el ingreso. De las 900 vacantes que se ofertaban en 2015, en 2017 ese número bajó a 600. Pero el año pasado la convocatoria se redujo a 450, es decir, la mitad en comparación hace cuatro años.

Los aspirantes al ingreso a la "carrera de investigador científico" (CIC) son científicos con estudios de doctorado y posdoctorado. En general son becarios o ex becarios con proyectos de investigación avanzados en distintas áreas: ciencias exactas, biológicas, médicas, físicas y sociales, entre otras. Pero no todos pueden acceder a la planta permanente del Conicet. De los los 2.595 postulantes, solo el 17,3% fueron aprobados.

"Unas 2.595 personas hicieron una carrera universitaria brillante, ganaron una beca doctoral y una postdoc. Fueron a congresos, dieron charlas y publicaron papers. Solo el 17,3% (450) seguirá haciendo ciencia aquí. Unos 2.145 serán expulsados del sistema y seguramente se irán del país", afirmó el biólogo del Conicet y divulgador Fabricio Ballarini en su cuenta de Twitter.

Si bien el achique en los ingresos era conocido -lo que generó una alta conflictividad gremial en los años anteriores-, la difusión de los resultados generó un intenso movimiento en las redes sociales, en el que becarios, científicos y académicos repudiaron la falta de oportunidades en el sistema de Ciencia y Técnica.

"El recorte en los ingresos deja afuera del sistema científico a muchos investigadores que, en las condiciones actuales, cada vez ven más limitadas sus posibilidades de preservar su inserción laboral luego de haber realizado su doctorado y su posdoctorado", afirmó a InfobaeVictoria García, secretaria de Derechos Humanos y Género de ATE-Conicet e investigadora en narrativa argentina. "Además resulta más difícil sostener líneas de investigación cuando los equipos se ven reducidos por la imposibilidad de los investigadores jóvenes de insertarse", completó.

Además de haber sido decano, Jorge Aliaga ocupó el rol subsecretario de Evaluación Institucional de la cartera que conduce el titular de Ciencia y Técnica, Lino Barañao. Luego que se difundieran los resultados, elaboró una grilla en la que expuso las cifras oficiales de la convocatoria y cómo se distribuyó el reparto de los ingresantes en el Conicet.

Las ciencias sociales y las humanidades fueron las áreas más perjudicadas en el reparto de ingresos

Según se desprende de ese análisis, las áreas del campo de las ciencias sociales y humanidades fueron las más perjudicadas, en las que apenas entraron casi el 7 por ciento de los aspirantes científicos. En Economía, por ejemplo, solo dos postulantes "entraron a carrera".

Esa relación contrasta con el rubro "Tecnología", un sector considerado estratégico: de las 15 solicitudes presentadas, 12 fueron aprobadas.

(Año a año, la política de ingresos a la carrera de investigador (@jorgeluisaliaga))

Durante el mandato de Cambiemos, la planta de investigadores del Conicet creció a una tasa anual de entre el 2,5% y 4,0% frente al 10% objetivo previsto en el plan que había diseñado Lino Barañao en el gobierno anterior.

Hace un mes, Infobae entrevistó a varios investigadores que ya definieron probar suerte en otros países. Se habían quedado sin beca para continuar con sus proyectos y líneas de trabajo. Así retrataba esa fuga la bióloga María Inés Sotelo: "Estaba considerando hacer una estadía afuera como alternativa, pero se transformó en mi única opción cuando quedé afuera de Conicet este año".

Según los datos oficiales, el Conicet emplea a más de 10 mil investigadores y provee estipendios para unos 11 mil becarios. El crecimiento de la planta del instituto -solo en el caso de CIC y personal de apoyo- desde diciembre de 2015 a lo proyectado para diciembre de 2019 será del 17%.

¿Qué hacen los que se quedan afuera? "Algunos buscan opciones fuera del país, otros en el ámbito privado o en la docencia de nivel medio o en universitaria, donde la inserción es difícil y donde prima la precariedad laboral. En muchos casos, se trata de doctores que no van a ejercer laboralmente como tales. De esta manera, recursos de Estado destinados a la 'formación de recursos humanos' en ciencia son desperdiciados", completó García.

Para la próxima convocatoria 2019 para ingreso al Conicet no se esperan grandes sorpresas. Mientras tanto, los sindicatos ya evalúan próximas medidas para ampliar el presupuesto y el financiamiento a la investigación. El 10 de abril se movilizarán al Polo Científico y Tecnológico, ubicado en la calle Godoy Cruz 2.320 de Palermo. Ese día se conmemora el natalicio de Bernardo Houssay, uno de los premio Nobel de Medicina.


lunes, 8 de abril de 2019


ITINERARIO

Hay una mujer en mi camino
que susurra el Mar de noche
enciende luciérnagas por andar
cubre una vía larga
en el Olimpo y no tanto, cerca de mi boca, no mas
ríe a borbotones lluvia de colibrís
pega tigres en mi ombligo
avalanchas de Otoños
para celebrar
Hay una mujer que no me deja dormir
como misterio en Deimos
algún día sin gravedad
la veré como un lucero
yéndose sin piedad
Hay una mujer que dibujo
en la acera, al pasar
me hago el satélite de su cintura
aun por transitar
Siempre hay una mujer
que despedaza mi aurora
surge como manantial
de ella bebo un sorbo
lo demás se me evapora
en mi camino susurrando el Mar   


jueves, 4 de abril de 2019


ÁGAPE DE MUJER

Apabullante convite
con la geometría exacta de su cintura
a dos kilómetros de mis manos
deseando sin ser natural
estar allí en su Oriental
promover una maratón por su piel
hacerme el harakiri con su abdomen
brindo por mi temblor
al final
habiendo perfumado apenas
unos labios del rosedal


lunes, 1 de abril de 2019


El pensamiento mágico que, una y otra vez, enceguece al presidente Macri
(Por Ernesto Tenembaum, INFOBAE)



En los comienzos de la democracia, un gran periodista llamado Pablo Giussani publicó un libro de ensayos deslumbrante y, al mismo tiempo, muy controvertido que se llamó Montoneros, la soberbia armada. En los primeros capítulos de ese texto describió la manera en que funcionaba el pensamiento mágico. Uno de los ejemplos que usó fue el de una antigua tribu que habitaba una zona inundable y creía que la manera de evitar las inundaciones consistía en castigar a los animales para que aullaran de dolor. De esta manera, calculaban, el río no se atrevería a acercarse por el espanto que le provocarían esos gritos. Naturalmente, eso no ocurría. Por más que les pegaban a los animales y los animales aullaban, el río los inundaba una y otra vez, porque los ríos no escuchan, no temen, no tienen alma. Sin embargo, los integrantes de aquella tribu no escarmentaban. Sus sacerdotes les explicaban que el problema era que no habían aplicado el método con suficiente convicción. Entonces, a la siguiente vez, cuando el río amenazaba con desbordar, les pegaban a los animales aún con más rigor, para que aullaran más, y esta vez, sí, atemorizarían al río. Como era de esperar, el método volvía a fracasar.

Giussani usaba esa historia para graficar algunos aspectos de la relación entre Perón y los montoneros. En estos días, curiosidades de la historia, ese ejemplo puede ilustrar lo que sucede en la relación entre el presidente Mauricio Macri y la economía de la Argentina. Desde su asunción, Macri aplicó una serie de medidas. Los resultados se pueden ver al final de su mandato. La inflación es mucho más alta de la que recibió; hay muchos más pobres y muchos más indigentes; el endeudamiento ha crecido de tal manera que, por un lado, obliga a la sociedad a realizar un gran esfuerzo para pagar intereses y, por el otro, ha limitado enormemente la capacidad del Gobierno para tomar decisiones soberanas; el PBI per cápita, ese indicador tan sensible para los técnicos que gobiernan la Argentina, es menor aún que en 2015. Esta semana, Mario Vargas Llosa le preguntó al Presidente qué planes tenía para el próximo mandato. Sorprendentemente, Macri respondió: "Hacer lo mismo que estoy haciendo ahora, pero mucho más rápido". Como aquellos indígenas de Giussani, le pegaría más fuerte a las bestias.

La metáfora tal vez se aclare si se utilizan ejemplos concretos. Hace seis meses, el Banco Central puso en marcha un plan para frenar la inflación que consistía en subir violentamente la tasa de interés y emitir lo menos posible. Mes tras mes se confirma que el método, con mucha suerte, solo alcanza para frenar la escalada del dólar. La inflación argentina, en un mes, supera a la inflación de la mayor parte de los países del mundo en un año y es mucho más alta que en cualquier momento del kirchnerismo.

El pensamiento científico aconsejaría ser audaces en la autocrítica y analizar si no existen otros factores que disparan la inflación o enfoques alternativos, que podrían ser más eficientes para controlarla. El pensamiento mágico reacciona de otra manera: si el método no funciona, habrá que aplicarlo con más energía. "Lo mismo pero más rápido", diría el Presidente. Entonces, suben más la tasa de interés, secan más de dinero la economía. El río vuelve a desbordar. No escucha los aullidos de las bestias.

Hay otro ejemplo reciente y más delicado. Como se sabe, durante el año 2018 la Argentina sufrió una seria crisis de confianza que derivó en una devaluación histórica. Cualquiera que conociera cómo funciona la economía, sabía que la consecuencia sería un fuerte aumento de la pobreza y la indigencia. Eso sucede porque el aumento del precio del dólar se traslada en poco tiempo hacia todos los precios de la economía. El presidente Macri creyó, en diciembre del 2015, que eso no le sucedería a él. Pero para 2018 ya tenía la experiencia de lo que sucede cuando se devalúa tanto. Por eso, ante el salto del dólar, el Gobierno tenía frente a sí el desafío de qué hacer frente al inminente aumento de precios, especialmente frente al de los alimentos, que pegan tan fuerte en el poder adquisitivo de pobres e indigentes.

En una y otra entrevista, los funcionarios del Gobierno, de Marcos Peña para abajo, respondieron lo que iban a hacer: nada. Así de sencillo. Que los precios fueran definidos por el libre juego de la oferta y la demanda. Los efectos fueron los esperados. En septiembre, por ejemplo, en un solo mes, la harina aumentó un 20 por ciento. En marzo, un cuarto de la inflación se explica por el aumento de la carne. Hace 15 días, la empresa que controla el 80% del mercado lácteo resolvió, de manera inconsulta, retirar de las góndolas la leche para el consumo popular. ¿Qué hizo el Gobierno en los tres casos? Lo que había prometido: nada. Permitió que los empresarios definieran la magnitud de aquello que los técnicos que manejan la economía llaman pass through, y que el resto de los mortales conoce bien: la inflación de alimentos producto de una devaluación.

Esa pasividad se completó con otra, que ha sido realmente exótica en la historia de la democracia. Cuando la crisis arrecia, y les pasó a todos los gobiernos, a los presidentes los desvela encontrar herramientas para atenuar sus efectos entre quienes más las padecen. Raúl Alfonsín puso en marcha un plan alimentario; Carlos Menem, los planes Trabajar; Eduardo Duhalde, los planes Jefas y Jefes de Hogar, y la asistencia de las manzaneras en el 2002. Cristina Kirchner, la asignación por hijo en la crisis de 2009 y los precios cuidados en la devaluación de 2014. ¿Cuál fue la idea de este Gobierno ante la crisis del 2018? ¿En qué consistió su aporte? La última devaluación encontró a un Gobierno menos sensible y creativo que en otros momentos de su gestión, cuando amplió la asignación por hijo o fortaleció la relación con los movimientos sociales.

Una de las personas —entre tantas— que advirtió que se venía la inundación fue el reconocido economista Bernardo Kosacoff, que actualmente enseña en la universidad Di Tella y en la UBA. Kosacoff sostuvo que eliminar la pobreza era un objetivo imposible, pero que terminar con el hambre, es decir, con la indigencia, era perfectamente posible en un país donde solo dos millones de personas padecen insuficiencia alimentaria (era la cifra de ese momento), mientras que al mismo tiempo se produce comida para alimentar a 500 millones. Solo era necesario ponerse a pensar, rápido, entre especialistas en un plan para que los sectores más vulnerables accedieran a comida subsidiada en los supermercados mediante una tarjeta especial, como la SUBE, que aplicara distintos precios a distintas personas. Así funciona, por ejemplo, la asistencia alimentaria que reciben 40 millones de personas en los Estados Unidos.

El pensamiento científico hubiera escuchado y barajado esa alternativa, o alguna otra, frente a la inundación de pobres e indigentes que, lógicamente, se avecinaba. El pensamiento mágico —el Estado ausente, el libre juego de la oferta y la demanda— sonrió con sorna: esta gente no entiende.

El resultado de todo esto es el que pronosticaba el pensamiento científico. Ochocientos mil nuevos indigentes: el río no fue ahuyentado, una vez más, por el aullido de las bestias. Recién en marzo, con el daño producido y la inminencia de la campaña electoral, el Gobierno aumentó sensiblemente la asignación por hijo.

Esa forma de pensamiento se ha repetido desde el comienzo de la gestión. El pensamiento mágico sostenía que un país como la Argentina podía salir de un sistema rígido de control de cambios sin que ello generara inflación, que se podía elaborar una tabla de metas de inflación sin computar en ella los efectos de una devaluación y de un aumento simultáneo de tarifas, que se podía apoyar todo un esquema de desarrollo en la llegada de capitales de corto plazo y a alto interés, que el aumento violento de la deuda externa no era un problema porque lo que importaba era la relación entre deuda y PBI, y no la velocidad del crecimiento de la deuda, que el déficit de balanza de pagos no era un tema relevante porque otros países crecieron durante años conviviendo con ese elemento.

El pensamiento científico, mientras tanto, advertía sobre los riesgos serios de lo que estaba ocurriendo, que se produjeron todos, y con creces, en el año 2018.
Frente a tantas desventuras, se podría imaginar que las verdades que guían al Gobierno entrarían en revisión. Pero el Presidente lo descartó frente a Vargas Llosa y un grupo de cruzados de la Fundación Libertad lo ovacionaron como si fuera un rock star.

El pensamiento mágico, decía Giussani, es inmune a los mensajes de la realidad. Allí radica su fortaleza.







jueves, 28 de marzo de 2019


¿Por qué hay que culpar a Cuba de los fracasos de EE.UU. en Venezuela?
(Por Iroel Sánchez, publicado en su blog "La Pupila Insomne")

Durante la Guerra Fría, el gobierno estadounidense esgrimió la amenaza soviética para justificar su intervencionismo en Latinoamérica, y hasta alguna lógica tenía porque, a pesar de que las intervenciones estadounidenses al Sur de sus fronteras son muy anteriores a la existencia de la URSS. En recursos energéticos, territorio, población y poderío militar la Unión Soviética era un rival cuyas magnitudes facilitaban la tarea de convertirla en el “gran enemigo de la democracia en las Américas”.

Al interior de los Estados Unidos, el mismo pretexto sirvió para el más feroz anticomunismo que alcanzó sus cuotas más altas en los años cincuenta del Siglo XX con las persecuciones macartistas tan bien testimoniadas por la dramaturga Lilian Helman en su libro Scoundrel Time.

La Unión Soviética desapareció, y desde Estados Unidos se proclamó el fin de la historia, el añorado triunfo del capitalismo había llegado.  En América Latina, se anunció que la Revolución cubana tenía sus horas contadas, pero no fue suficiente, hubo que recrudecer el bloqueo económico, imponer nuevas sanciones como las establecidas en la leyes Helms Burton y Torricelli y aun así no lograron su derrumbe. Peor todavía, el nuevo siglo trajo la palabra socialismo de regreso en varios países latinoamericanos y una alianza entre ellos -la ALBA- cuyo centro pasaba por el petróleo venezolano y los servicios de salud y educación cubanos. Millones de latinoamericanos y caribeños humildes abandonaron el analfabetismo, la ceguera y la precariedad energética gracias a ello.

Desde que a inicios del Siglo XXI se hizo visible la orientación socialista del gobierno bolivariano en Venezuela, los intentos de retomar el control de los importantes recursos energéticos venezolanos no han cesado, tanto desde Estados Unidos como desde la oligarquía local que se le subordina. Primero, intentando derrocar el gobierno de Hugo Chávez, incluyendo el golpe militar, y luego de su fallecimiento, con el incremento de la guerra económica contra la continuidad de su proyecto político encarnada por Nicolás Maduro y la unión cívico-militar que Chávez construyó. La unión cívico militar venezolana marca la diferencia con el fracaso de otros procesos donde golpes militares o parlamentarios alentados desde Washington han tenido resultado exitoso. A pesar de los constantes y abiertos llamados efectuados por figuras del gobierno estadounidense para que los militares venezolanos derroquen el gobierno bolivariano, las sanciones de Washington a varios de ellos y las amenazas contra quienes permanezcan leales, las Fuerzas Armadas han continuado en una postura fiel al gobierno de Nicolás Maduro.

La búsqueda del aislamiento internacional de Venezuela, con gobiernos latinoamericanos y europeos seguidores de Estados Unidos reconociendo a un “presidente encargado” por Washington, tampoco ha tenido los resultados esperados, y el intento de provocar una insurrección a partir de la introducción de una politizada “ayuda humanitaria” y un muy mediático concierto fronterizo, se volvió contra sus promotores al revelarse hasta por la prensa hegemónica capitalista las mentiras que lo acompañaron.
¿Qué les ha quedado entonces en su arsenal a quienes desde Estados Unidos insisten en el derrocamiento del gobierno venezolano? Siguiendo la misma ruta empleada con Cuba después del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, el incremento del sabotaje abierto como ha ocurrido con el ciberataque al sistema eléctrico que tuvo sin luz y agua a la mayoría de los venezolanos durante cinco días, y la propaganda de guerra que convierta en causa el efecto de las agresiones económicas norteamericanas en la calidad de vida del pueblo norteamericano.

En esa propaganda de guerra Estados Unidos necesita un culpable para explicar al mundo el fracaso de tantos y continuados esfuerzos que, si bien comenzaron en su última etapa cuando Barack Obama declaró a Venezuela “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional estadounidense, han abandonado toda máscara y se han hecho absolutamente explícitos después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Al parecer, los halcones de la Guerra Fría como Elliot Abrams – a  quien Washington ha puesto al frente de su estrategia antivenezolana- no han encontrado idea más original que resucitar la “injerencia comunista” que enarbolaron hace más de treinta años para aislar a la Revolución cubana y justificar el papel de la CIA y el State Department tras las dictaduras militares y la ola de asesinos y torturadores que, formados en la tristemente recordada Escuela de las Américas, asolaron la región. Se apoyan así en el discurso antisocialista con que Donald Trump -elogioso visitante de Vietnam y amable interlocutor de Kim Jong-Un- intenta desacreditar el ascenso de políticos exitosos que se definen socialistas en el congreso de EE.UU., como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio Cortéz.

Allí es donde entran en acción los peregrinos cuentos de la “injerencia cubana” en Venezuela, porque según la prensa hegemónica es Cuba, y no Estados Unidos, la que tiene intereses económicos tras su posición sobre el país suramericano, son los “más de veinte mil agentes cubanos” los que sostienen a Maduro, aunque no se haya podido mostrar una sola prueba de ello y la cifra coincida con la cantidad de trabajadores de la salud que desde hace más de una década han mejorado la vida de millones de venezolanos, muchos de los cuales nunca antes habían visto un médico. El último aporte de esta guerra propagandística es la “investigación” sin pruebas de The New York Times, según la cual los médicos cubanos en Venezuela estarían haciendo lo que los “sargentos políticos” hacían en la Cuba que Washington apoyó antes de 1959: buscar votos a cambio de servicios de salud, práctica desterrada para siempre por la Revolución y bien conocida por muchos de quienes en Miami llevan sesenta años tratando de derrocarla.

Cuba no es la URSS, y ni militar ni económicamente puede significar amenaza alguna para nadie. Tampoco el gobierno cubano es como el de Estados Unidos, que tiene un largo historial de guerras basadas en mentiras para apoderarse de recursos energéticos en todo el planeta, menos aún sus embajadas -como sí sucede con las estadounidenses- han estado detrás de golpes de estado en algún país latinoamericano. Pero con esta estrategia mentirosa Washington suministra una hoja de parra a quienes viven igualando agresores y agredidos, bloqueados y bloqueadores, víctimas y victimarios… el pretexto ideal para los falsos valientes que les permite colocarse en un lado o en otro según se desarrollan los hechos. Desde Talleyrand hasta Lenin (Gorbachov) Moreno los que comienzan diciendo “ni con este ni con aquel”, terminan alineados ya sabemos con quiénes, esos mismos a los que The New York Times representa tan bien: los poderosos que no tienen el menor interés en que haya médicos para los pobres ni dinero en otros bolsillos que no sean los suyos.


miércoles, 27 de marzo de 2019


SI, si "Presidente", Libertad para los ricos como usted, la deuda para los de siempre.


martes, 26 de marzo de 2019


EL CONSUMO SIGUE BARRANCA ABAJO
(Por Cristian Carrillo, PAGINA12)


El deterioro del poder adquisitivo y del empleo volvió a resentir en el primer mes del año la venta en supermercados, principalmente alimentos y bebidas, y también en grandes centros comerciales. La venta medida en cantidades -con precios constantes-de hiper y supermercados se contrajo en enero un 10,5 por ciento respecto de igual mes del año pasado, según informó ayer el Indec. Sin embargo, la facturación del sector creció 40 por ciento, lo que reflejó que el índice de precios implícitos para enero mostró una variación porcentual de 56,5 por ciento respecto al mismo mes del año anterior, y una variación porcentual de 3,5 respecto de diciembre previo. El aumento está en sintonía con la inflación promedio de enero, la cual fue de 49,3 por ciento interanual, pero que para el caso de alimentos se ubicó en 53 por ciento. El menos nivel de ventas se reflejó también en menos empleo en el sector supermercadista donde el personal ocupado cayó 2,8 por ciento, a partir del cierre de sucursales. En shoppings y grandes cadenas la venta medida en unidades se redujo en enero un 15,1 por ciento interanual. 

Junto a ingresos que van a la zaga de la inflación y una masa de asalariados que se retrae -se perdieron 200 mil puestos en el sector formal el año pasado-, el aumento de las  tasas de interés, que impide financiar el consumo, la caída de ventas es inevitable. El escaso margen de financiamiento que puede quedarle a un trabajador y jubilado en los últimos meses se está volcando a comprar alimentos y pagar servicios esenciales. Ni siquiera el traspaso a segundas y terceras marcas compensa ese deterioro. 

De acuerdo con el informe oficial, la facturación del sector para enero fue de 45.485 millones de pesos, lo que significó dicho aumento de 40 por ciento interanual. Pero el alza se explica por la inflación. A precios constantes la caída fue de 10,5 por ciento, la séptima consecutiva. En diciembre había arrojado una baja de 8,7 por ciento, y noviembre lidera el desplome que se inició a junio, con 12,4 por ciento en términos interanuales. 

El crecimiento del financiamiento en las compras de primera necesidad se intensificó en enero. La facturación por ventas en efectivo creció 35,2 por ciento interanual, mientras que con débito (considerado efectivo también) aumentó 36,8 por ciento. Sin embargo, las ventas a precios corrientes con tarjeta de crédito crecieron un 44,3 por ciento respecto de enero del año pasado. Esto da cuenta del endeudamiento de las familias para alimentos y productos de primera necesidad, además de para pagar los tarifazos. En el canal mayorista, elegido por las familias para conseguir mejores precios, la diferenciación es todavía más acentuada. El aumento del pago en efectivo fue de 28,4 por ciento interanual, mientras que las ventas a través de tarjeta de crédito creció un 54,7 por ciento. De todos modos, la venta en cantidades en los canales mayoristas se retrajo en enero 15,2 por ciento respecto de igual mes del año pasado. 

Las ventas a precios corrientes que más crecieron -todas por debajo de dicha suba implícita de precios (56,5 por ciento)-fueron para artículos de almacén, con 47,6 por ciento; seguido por carnes, con 46,9 por ciento; de limpieza y perfumería, con 46 por ciento, e indumentaria, calzado y textiles para el hogar, con 44,8 por ciento. En enero el personal ocupado en shoppings sumó 98.454 asalariados, con una baja del 2,8 por ciento interanual.

En los grandes centros de compras o shoppings la facturación enero fue de 5965,9 millones de pesos, un 25 por ciento más que el mismos mes del año anterior. A precios constantes arrojó una disminución de 15,1 por ciento respecto de enero de 2018. En facturación, las mayores alzas fueron en ropa y accesorios deportivos (55,3 por ciento), perfumería y farmacia (55 por ciento), librería y papelería (41 por ciento), indumentaria, calzado y marroquinería (34,5) y esparcimiento (31,8).

Los 37 centros de compras radicados en Ciudad y Gran Buenos poseen 3024 locales, de los cuales 89,3 por ciento está en actividad e informa ventas, mientras que un 8,9 por ciento permanece inactivo por estar disponible para alquiler, hallarse en reforma u otros motivos de cierre provisorio. 



Cada tres días una empresa pide la apertura del procedimiento preventivo de crisis
(Por Federico Mayol, publicado en INFOBAE)



En lo que va del 2019 ya fueron 30 las empresas que pidieron a la Secretaría de Trabajo la apertura de procedimientos preventivos de crisis (PPC), la etapa previa a despidos o suspensiones de personal que en los últimos tiempos volvieron a incrementarse en el país con casos resonantes como Fate, Coca Cola Femsa o Avianca.

El dato se desprende del extenso informe —el 117— que la Jefatura de Gabinete de ministros envió este lunes al Senado, en la previa de la visita de Marcos Peña a la Cámara alta, la primera de este año. La presencia del jefe de ministros se da en medio de la crisis del programa económico del Gobierno, y en el inicio de la campaña electoral. Los legisladores habían enviado más de 800 preguntas —un promedio más alto que el habitual— vinculadas a la gestión de Cambiemos.

 El año pasado, habían sido 146 las compañías que solicitaron PPC ante el ministerio que conduce Dante Sica, de los cuales 107 todavía están en trámite
El año pasado, habían sido 146 las compañías que solicitaron PPC ante el ministerio que conduce Dante Sica, de los cuales 107 todavía están en trámite, 25 terminaron con acuerdo y 14 fracasaron en la negociación, según el informe de la Jefatura de Gabinete.

En el 2017, antes del inicio de la crisis del programa económico, los procedimientos preventivos de crisis pedidos por las empresas fueron 66, menos de la mitad de los solicitados en el 2018, según la información oficial. El dato marca, en ese sentido, la magnitud de la crisis del programa económico del Gobierno, que empezó a arrojar resultados negativos desde el año pasado.

Por caso, los PPC pedidos este año entre enero y mitad de marzo ya alcanzan la mitad de los que fueron requeridos en el 2017. Uno cada casi tres días.

Los procedimientos, previstos en la ley de empleo 24.013, se establecieron para empresas que prevean suspender o despedir personal "por razones de fuerza mayor, causas económicas o tecnológicas" y que deben comunicar la solicitud ante el Ministerio de Producción y Trabajo. Lo pueden exigir compañías con menos de 400 trabajadores que planeen medidas para más del 15% de la plantilla de personal; firmas con entre 400 y 1.000 empleados con más del 10% comprometido, y con más del 5% para empresas con más de 1.000 trabajadores.

 La mayor cifra de pedidos de los procedimientos preventivos había sido en 2003, después de la crisis del 2001: fueron 379

Según publicó este medio, a mediados del mes pasado, Producción había sido notificado de 7.666 desvinculaciones sin causa del sector privado, un requisito estipulado en el decreto de noviembre del 2018 en el que el Gobierno estableció el pago de un bono para paliar la espiral inflacionaria.
La mayor cifra de pedidos de los procedimientos preventivos había sido en 2003, después de la crisis del 2001: fueron 379, según publicó el diario La Nación en base a información oficial. La siguiente fue el año pasado, en el momento más complejo de la crisis económica del gobierno de Macri.

De los 30 procedimientos preventivos presentados por las empresas, 27 continúan en trámite y uno finalizó sin acuerdo, según el informe de la Jefatura de Gabinete, de más de 600 páginas.

El pasado 10 de marzo, la cartera dirigida por Sica habilitó la apertura formal del procedimiento solicitado por Fate, la principal fabricante de neumáticos del país que emplea a más de 1.600 trabajadores bajo convenio y que manifestó que, por las dificultades de la economía, evaluaba despedir a más de 400.

La misma situación atravesó Femsa, principal embotelladora de la marca Coca Cola. Al final, tras reuniones entre la firma, las autoridades del Ministerio de Producción y Trabajo y el sindicato, se descartó la apertura del PPC pero se acordó la salida de 30 trabajadores. La compañía de capitales mexicanos había alegado problemas por la caída del consumo.

Hubo otras firmas que solicitaron el mismo procedimiento, como Avianca, la aerolínea que fue habilitada para operar en la Argentina durante esta administración.

El Gobierno encara la campaña electoral con malas noticias en el rubro de la economía.La semana pasada, el INDEC informó que el desempleo alcanzó el 9,1% en el último trimestre del 2018, y que afecta a más de 1.752.000 argentinos, el número más alto desde el 2005 en la comparación trimestral.

Unos días antes, el organismo había oficializado en 3,8% la inflación de febrero, con un acumulado del 51,3% en los últimos 12 meses. Este lunes, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) ubicó en 31,3% la pobreza multidimensional: el índice oficial, que revelará un aumento de la cantidad de pobres, será publicado este jueves por el INDEC.


lunes, 25 de marzo de 2019


GRUTA(*)
(José Luis Fariñas)

Las moscas de la visitación
ya esbozan tu rostro y se golpean impacientes
contra la imagen de la Trinidad,
contra el amarillo indio que duerme
dentro de los azules paños de María.
Su rumor me dice más que tus cuidadosas palabras,
y mucho más aun que tus rezos, tan selectos
y tan breves para estas horas.



(José Luis Fariñas, s. t., técnica mixta, 2018)


(*) Sacado del blog de Iroel Sanchez, "La Pupila Insomne")