Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

viernes, 13 de abril de 2018

DAZED

Si me encaramo a la aurora
es posible hoy
que llegue la sombra presto
pero siempre hay consuelo
un Ángel canta
abarrotado de armónicas
complaciente
eficaz en hacer a un hombre vetusto
con alma estampada de asombro
un Dios de Epicuro
al menos,
por un instante




"La música brota solo del corazón y al corazón se dirige; la música es amor. Su hermana es la poesía y su madre, el sufrimiento" 
(Sergei Rachmaninoff)



jueves, 12 de abril de 2018


CONSTELACIONES

(Por: Carlos Rivero, Publicado y leído en La Trinchera, Tomado del número 15 de la revista Upsalón, http://www.desdetutrinchera.com/blog/ )


 (A mi profesora Alina Gutiérrez con gratitud y admiración.)


La primera metáfora es el pensamiento mismo. La fatalidad de que cualquier cosa deba, no solamente ser expresada, sino también concebida en términos de otra cosa, permite vislumbrar que la metáfora posee un valor que no se restringe al uso estético o retórico[1]. Nos apropiamos de las nuevas costumbres en función de juzgarlas a partir de las costumbres precedentes. Muchos son los caminos que se abren a cada instante en virtud del carácter metafórico de nuestra percepción y nuestros recuerdos. Así, porque es posible resucitar la elegancia con algún verso memorable de Virgilio, porque una sinfonía de Beethoven es suficiente para vestir a la fuerza de música, porque El éxtasis de Santa Teresa de Bernini conforma al unísono, carne y sepulcro marmóreo del deseo místico; porque la belleza adivinó el modo de esconderse para no fulminarnos, es que existe la metáfora. Del mismo modo que Zeus cambiaba de apariencia para seducir a sus amantes, así también unas palabras se transmutan en otras para llamar la atención sobre un aspecto en particular de su ser. La fortuna de Sémele parece una alegoría elocuente de lo que nos sucedería si la realidad se nos presentara tal cual es, en todo su esplendor y sin filtro alguno de la percepción, el lenguaje o la imaginación.

Como ninguna de nuestras experiencias acontece de manera aislada y abstracta, es posible acceder mentalmente a ellas y expresarlas, en términos de otras experiencias contiguas. A veces deshacemos los claros límites de algunas nociones, para poder arrojar su luz sobre otras que nos parecen más oscuras. Si una imagen es capaz de suscitar una impresión, si un olor es suficiente para evocar un recuerdo, si un sonido es eficaz para expresar un sentimiento; es porque en la mente la correspondencia entre ellos ya ha sido conformada con anterioridad. La música no es en sí misma triste o alegre, enérgica o débil, vulgar o solemne. Su expresividad no depende de una analogía entre las cosas mismas, por ejemplo, entre la tristeza y los tonos menores; sino de una analogía de los modos mediante los cuales nos apropiamos de las experiencias sonoras y los sentimientos, una analogía que creamos de manera implícita y por hábito, una tradición taciturna que heredamos de nuestros padres y debemos a nuestros hijos.

Tenemos por naturaleza un gran silencio de representaciones que puede ser abatido por la locuacidad de las metáforas hechas o tópicos. Así pues, expresamos el conocimiento y la bondad en condiciones de luz; la ignorancia y la maldad en condiciones de tinieblas; el tiempo en términos de espacio, la vida y la muerte en términos de vigilia o de sueño. Los lugares comunes no son sino la necrópolis de la metáfora, un indicador de que, a causa del hábito, la vía de acceso de una idea a otra se ha vuelto estable, y por tanto, la asociación de un pensamiento a otro se ha vuelto automática e irreflexiva.

Cada asunto tiene un criterio distinto de él mismo, mediante el cual lo interpretamos. La forma en la cual se articula la relación con dicho criterio de interpretación puede ser variable. En virtud de las conformaciones metafóricas de nuestra percepción, la vía de acceso hacia un recuerdo de la infancia puede ser algo tan arbitrario como el olor de una flor silvestre. Del mismo modo, la vía de acceso a la representación de una rosa puede ser la arbitraria sucesión de sonidos r o s a. La unidad del signo lingüístico necesita que “el signar” obedezca a una operación natural de la mente.

¡En primer lugar, un impulso nervioso extrapolado en una imagen! Primera metáfora. ¡La imagen transformada de nuevo en un sonido! Segunda metáfora. Y, en cada caso, un salto total desde una esfera a otra completamente distinta.[2]

La escritura se imaginó como signo de la memoria. El sistema de escritura que ideó Ts’ang-Chieh, el secretario de un emperador chino cerca de 4000 antes de Cristo, se inspiró al observar las improntas de los pájaros y  las sombras de los árboles. Del mismo modo que los animales podían dejar sus huellas para ser hallados en el vasto bosque, los pensamientos podían dejar rastros de caracteres para ser localizados en la vasta memoria. Ts’ang-Chieh hizo su descubrimiento a través de una analogía, o lo que es lo mismo, a través de una metáfora proporcional de cuatro términos.

El ideograma chino para “atardecer” es una epífora[3], esto es, un compuesto expresado a partir de la superposición del pictograma sol al pictograma árbol, según el modo en que la escritura representa al atardecer, ese acontecimiento se concibe sensible e intuitivamente, como la sombra que proyecta la luz del sol sobre el árbol. Epíforas también son aquellas metáforas que permiten reconocer lo abstracto por medio de la acumulación de atributos más concretos.

El llamado tránsito del mythos al logos, solo pudo efectuarse cuando lo más abstracto fue expresado según las acumulaciones de las nociones más concretas. Platón utilizó algo tan concreto y común como es el caso de una caverna, para representar algo tan abstracto e inaccesible para la mayoría de sus contemporáneos, como es su teoría de las formas. No solamente la obra de Platón, sino la mayor parte de las obras de los filósofos clásicos está plagada de metáforas y alegorías. El pensamiento filosófico abstracto solo pudo nacer en el seno del pensamiento poético intuitivo. La isla de la filosofía emergió del misterioso y extenso mar de la poesía.

Heráclito fue el poeta que cantó al río que fue el espejo del tiempo: así legitimó la noción supuesta de que el tiempo fluye o transcurre de forma sucesiva. Parménides reconoció haber sido iniciado en la sabiduría por una diosa de la palabra, y representó al ser como un círculo para poner en relieve sus atributos de plenitud y perfección. Zenón invocó a Aquiles para desafiar en una carrera a la irracionalidad del movimiento. Lucrecio endulzó con su poesía la amarga doctrina de Epicuro, cuya metáfora del átomo acarreó la indiferencia de los dioses y la mortalidad del alma. Platón expresó las apariencias en términos de sombras y el cuerpo en términos de cárcel para el alma. Pitágoras descubrió la música que resuena detrás de los números.

Los griegos conquistaron la filosofía al mismo ritmo en que fueron conquistando el lenguaje para la filosofía. No se podía desarrollar un pensamiento abstracto si no había un lenguaje abstracto mediante el cual fuera posible tener acceso a él. La palabra que designaba una idea filosófica, tenía para ellos una vitalidad que nosotros, los herederos de la tradición, casi no podemos experimentar. Crearon una metáfora griega para referir una experiencia griega, como puede hacerse patente mediante el estudio de sus etimologías. Dicho análisis refleja el carácter indispensable de la metáfora que tiene su causa en la imposibilidad de socializar lo espiritual si no es por la transferencia de palabras que originariamente tuvieron un sentido material. La idea resultante de una metáfora llama la atención sobre una realidad más abstracta que los términos que convinieron para engendrarla.

El hombre, háyalo querido o no, fue forzado a hablar metafóricamente, y esto no porque no hubiese podido frenar su fantasía, sino más bien porque debió esforzarse al extremo para encontrar la expresión adecuada a las necesidades siempre crecientes de su espíritu.[4]

Como es sabido, los primeros filósofos describieron los principios de la Naturaleza con metáforas materiales como el fuego, el aire o el agua. El fuego, por solo citar un ejemplo, era la manera concreta de expresar la idea abstracta de la unidad de contrarios, la unidad entre un principio de construcción y un principio de destrucción, ambos coexistentes en el mismo elemento que se enciende o se apaga según proporciones. Un filósofo olvidado, Friedrich Adolf Trendelenburg, en su Organische Weltanschauung, explica el nacimiento de la lógica aristotélica como resultado de un análisis de la gramática de la lengua griega, y relaciona a cada categoría lógica con un sustrato gramatical correspondiente.

El mismo Aristóteles, al presentar la genealogía de la Poética, sitúa al concepto de mímesis como el instrumento de donde emana el poiema en su sentido amplio[5]. Dicho concepto lo identifica como una contemplación por semejanza o comparación. Y luego, advirtió que el símil era solo una forma ampliada de la metáfora[6], lo cual llama mucho la atención, no solo porque fue convención en la tradición retórica posterior subordinar la metáfora a la comparación[7]; sino porque la metáfora parece poseer para él, una función primigenia en el espíritu, de donde se extrae la materia prima para la disposición mimética o representación. La metáfora no es una comparación abreviada, sino todo lo contrario, la comparación es una metáfora desarrollada.[8] Si la comparación se considera como una explicación de la metáfora, y la metáfora como un conato poético del espíritu, la cuestión pendiente a responder escapa de los límites de la poética hacia los umbrales de la gnoseología: ¿La metáfora muestra una relación preexistente en las cosas o es capaz de crear esas relaciones a partir de su fuerza poética?

Según Aristóteles, el símil parece ser más lento, más evidente al entendimiento, la metáfora más rápida, más evidente a la intuición y a los sentidos. Si  reparamos en algo nuevo, lo hacemos equivalente a algo conocido mediante una metáfora perceptiva. Digo equivalente, porque el debate sobre si la metáfora aclara o ensombrece al Ser es tan antiguo como estéril, porque no es un resultado que dependa de las teorías poéticas, sino de las teorías ontológicas más influyentes, a saber las de Aristóteles y Platón. Para el último, el Ser es profanado por el lenguaje y los artificios de los poetas, y la metáfora sería un disfraz o una sombra, una mediadora entre el ser y nosotros.  Para Aristóteles, en cambio, el Ser es lo más abstracto y general, de modo que no puede ser definido, porque para eso sería necesario una categoría más general que lo comprenda, por tanto, solo puede ser expresado de múltiples formas[9]. El disfraz del Ser no solo resulta ineludible para Aristóteles, sino que constituye también la única vía de acceso a su plenitud.

La metáfora abre una relación natural y fulminante con nuestro espíritu. Es un relámpago que enciende un pedazo abigarrado de paisaje y deja el resto a oscuras, es el juego de luces en un cuadro de Rembrandt, es un soplo de vitalidad al mismo tiempo que un hálito mortecino. La metáfora no dice el ser ni lo oculta, no lo revela pero tampoco lo encubre. La relación que ella establece no es de referencia sino de sentido, no es de un qué sino de un cómo, no es de acuerdo a las verdades de las cosas, sino de acuerdo a los criterios mediante los cuales nos apropiamos de ellas. ¿Cómo podría decirse qué es lo que alumbra la metáfora, si ni siquiera la luz podría conocer lo que ella misma alumbra?

Sin embargo, la fuerza de la metáfora no solo restringe su actividad sobre la conformación de un pensamiento lógico o filosófico. Tal como demuestra George Lakoff, el sentido común y la vida cotidiana están plagados de metáforas que se han lexicalizado y asumido como nociones independientes, en lugar de una mixtura de nociones. Aquí citaré solo algunos ejemplos:

1-Un argumento es una construcción: porque se pueden derrumbar, porque debe tener pilares fijos, una estructura sólida, porque deben estar basados en algo firme o porque podemos refugiarnos en ellos. Una noción que pertenece al campo del discurso, aparece aquí en el campo de la arquitectura.

2-La vida o el discurso son un tejido: así tenemos frases como “Perder el hilo o seguir el hilo de la conversación”, “no poder hilvanar las ideas”, “no poder concatenar las ideas”, “urdir una mentira”. También pudiera agregarse la propia etimología de textum (tegere=tejer) o el imaginario de las parcas fieras que fabrican, tensan y cortan el hilo de la vida.

3- Metáforas orientacionales: Arriba es bueno y abajo es malo. Feliz es arriba, abajo es triste.  De estas metáforas se pueden citar muchísimos ejemplos: “Levantar el ánimo o la moral”, “caer enfermo o caer en coma”, “estar deprimido (etimológicamente presionado)”, “estar en alza o en baja”, “tener el control sobre algo,” “estar bajo el control de algo”.
4-Una discusión es una guerra. En este sentido se pueden citar las etimologías de “polémica” o de “estrategia”, acaso frases como “hacer las paces”, “defender o atacar posiciones”, “tener un punto débil”.

5-El tiempo es espacio. Está metáfora es quizá la de raíces más profundas, ya que parecería ir contra el sentido común afirmar que un sintagma tan literal como “el próximo viernes” es una metáfora. Representamos el tiempo como una línea recta en el espacio y eso permite afirmar que el pasado está detrás y el futuro delante, cuando las dos nociones no están conectadas por naturaleza, puesto que se puede suceder en el tiempo y retroceder en el espacio sin implicar contradicción alguna.

Lo que llama la atención de esta influencia sutil de la metáfora en nuestra vida cotidiana es el hecho de que no se limita solo al lenguaje, sino que determina de manera significativa en nuestras actitudes y nuestras decisiones. Comprender una discusión como una guerra significa experimentarla como una guerra. El lenguaje de la discusión no es ni poético, ni imaginativo, ni retórico; sino literal[10]. El precio de que la metáfora potencie la fuerza de sus términos (en este caso lo que hay de bélico en una discusión), implica que perderá la oportunidad de resaltar aspectos de la discusión que podrían ser provechosos como el consenso, la armonía, la estética o el intercambio. En el caso citado arriba sobre la representación espacial del tiempo, se pueden acarrear implicaciones psicológicas cuyo impacto puede configurar nuestra forma de razonar. Por ejemplo, las dos formas espaciales de representación del tiempo (como círculo o como línea recta), determina nuestros únicos dos criterios de razonamiento y justificación causal: como círculo vicioso o como regreso al infinito.

Permítaseme usar una metáfora astrológica para presentar lo que pueda parecer abstracto de una manera sensible e intuitiva. No es del todo una osadía mezclar el registro semántico del discurso con el registro semántico de los astros, porque el castellano ya tiene una bella etimología que cambió la mirada. La palabra considerar (cum sidera, estar acorde a las estrellas) debió haber impresionado más a quien creó la metáfora y vivenció su etimología, que a quien la repite irreflexivamente. Las palabras tienen la fuerza del mar pero la memoria del viento, y las metáforas que alguna vez brillaron como figuras en el firmamento, luego fueron anuladas por el uso y la costumbre.

En el cielo de las palabras, los significados colisionan y producen chispas fosforescentes, por un tiempo tan prolongado como le permita su grado de extrañeza y singularidad. Las palabras ambulan como las estrellas, crean la impresión de lentitud y levedad sobre el cielo. Pero bruscamente pueden chocar entre ellas y rutilar arborescencias irisadas o cruzar nuestra mirada como una epifanía súbita de estela luminosa. Sin embargo, en este ejemplo, las metáforas no son las estrellas sino las imágenes que ellas proyectan sobre el cielo: las constelaciones.

A quien le sean ajenas las figuras celestes habituales de las Pléyades, La lira o El cisne; la noche le parecerá, como dijo el poeta, un monstruo de mil ojos. El primer orden sobre el cielo desconocido serán las figuras que la vista advierta, y justo en ese esfuerzo por ordenar la experiencia visual, justo en esa lucha contra la pereza y la pasividad imaginativa, emana la actividad poética, emana la metáfora. Compárese el cielo nocturno, tal como hemos aprendido a conocerlo, con el lenguaje y el pensamiento que heredamos por tradición cultural. Y compárese también, al cielo nocturno desconocido, a ese monstruo de mil ojos, con la infancia del lenguaje y del pensamiento. Como el ingenuo que concibe una discusión en términos de guerra, y solo puede experimentar “batallas verbales”; del mismo modo, el ingenuo que mira al cielo nocturno, cree estar viendo figuras fijas en un gran manto que se mueve. Jamás sospechará que se mueve aquello fijo que lo soporta, ni sospechará que las estrellas viajan a grandes velocidades por el firmamento, ni que las figuras que ellas forman pueden ser descompuestas en otras figuras.

A quien haya sido ilustrado en la astronomía y reconozca las constelaciones en el cielo, le costará mucho esfuerzo desautomatizar las antiguas figuras y formar las suyas propias, aunque esté al tanto de su carácter convencional y arbitrario. La línea entre Betelgeuse, Rígel y Bellatrix ha sido imaginada; sin embargo no se puede evitar reconocerla de manera más inmediata que las líneas que se puedan crear sobre algunas estrellas al azar. Así pues, la línea entre el amor, la heterosexualidad y la monogamia, es una línea arbitraria y socialmente construida, una constelación automática; sin embargo ese conocimiento no es suficiente para emanciparnos de la costumbre y la tradición.

Las estrellas nos menosprecian como los dioses de Epicuro, sin sospechar acaso que pintamos sobre ellas combinaciones y figuras mágicas. El brillo sideral que conmueve los ojos, pudo haber marchitado tantos años en su viaje por el universo. Las metáforas pueden haber muerto durante su largo curso a través de la lengua, y aunque su brillo no pueda fascinarnos, al menos nos desnuda la noche bárbara y nos guía.

La poesía no es sino el medio por el cual esas imágenes y esas conexiones se ponen de manifiesto, brotan ligeras de la imaginación y se endurecen durante el paso del tiempo, hasta convertirse en nociones sólidas y graves, casi marmóreas. El mito cuenta que Pigmalión, habiendo tallado la estatua de una mujer hermosa, se enamoró tanto de esa imagen, que fue necesario un regalo de Afrodita para calmar su obsesión: Tentatum mollescit ebur, positoque rigore subsidit digitis[11]. Catulo modeló esos llamados “amores tóxicos” con la estatua de Lesbia. El amor de Petrarca por Laura volvió arte un sentimiento, del mismo modo que el amor de Apolo por Dafne devino en laurel. Dante hizo posible a muchas donnas beatificadoras con su representación de Beatriz. Wether dejó de ser imaginación de Goethe cuando comenzó una larga moda de fracs azules y camisas amarillas, o cuando se suicidó el primero de una larga lista de lectores conmovidos. Fortis imaginatio generat casum[12], dicen los sabios antiguos.

La poesía habla de manera sensible sobre lo ideal, mientras la filosofía habla de manera ideal sobre lo sensible. La imagen es esencial a la poesía porque ella crea el mundo poético, porque crea ese imposible verosímil que Aristóteles comentó en su Poética. La imagen es el núcleo de lo que llamamos ficción. Los poetas hacen posible ciertas visiones del mundo a partir de hacer visibles ciertas imágenes mediante las cuales compararlo y por tanto comprenderlo. El heterogéneo mundo de las cosas deviene unidad de imágenes en virtud del acto poético.

Épica, dramática o lírica, condensada en una frase o desenvuelta en mil páginas, toda imagen acerca o acopla realidades opuestas, indiferentes o alejadas entre sí. Esto es, somete a unidad la pluralidad de lo real.[13]

No es ni el filósofo ni el científico, sino el poeta quien crea los valores en el mundo. Nunca prestamos más atención a las reflexiones que a las vivencias. No damos crédito a los razonamientos justamente porque son presentados como razonamientos. Hacen mucho ruido, son extravagantes y muy poco razonables, llaman demasiado la atención sobre que vienen a cambiarnos la vida y por eso tendemos a defendernos y a dudar de ellos. Sin embargo el poeta es sutil, silencioso y escurridizo. Repta por las rendijas de nuestros recelos y prejuicios: así logra desarmarnos. No queremos defendernos contra ellos porque no nos dicen cómo tenemos que vivir, sino que lo insinúan de una manera tan astuta que nos produce la impresión de que hemos arribado a tal decisión por nuestro propio genio y voluntad.  La representación del carácter trágico de la vida es más locuaz en los escenarios de Atenas que en un volumen de Schopenhauer o de Unamuno. El poeta presenta vivencias, ataca a la sensibilidad y la intuición, presentan los modos en los cuales son los caracteres y los modos en que son posibles los acontecimientos. Homero forjó las cualidades de los griegos sin usar siquiera un silogismo.

Así pues, el imperio del poeta obedece a su fantasía. Lo que pueda oscurecer o hacer visible con las metáforas, determina la fuerza y el alcance en la creación de valores. Es posible hacer cosas con palabras solo cuando el lenguaje no ha perdido su efecto mágico sobre el pensamiento, solo cuando las metáforas revelan esas correspondances qui chantent les transports de l´espirit et des sens[14].  La metáfora intelectualiza los sentidos al mismo tiempo que sensibiliza el intelecto. Ellas han creado ese bosque de símbolos que nos observan con miradas familiares y hacen posible que los colores, los perfumes y los sonidos se respondan.

Aun cuando las palabras regresen a su silencio cotidiano, conservarán su material inflamable, prestas a calcinar la realidad ante el menor roce con la fantasía. Las constelaciones no desaparecen cuando llega el día ni las metáforas desaparecen cuando llega el uso irreflexivo, ambas solo pueden ocultarse ¿Dónde, pues, podría esconderse un destello, sino en una claridad más poderosa?

El intelecto es apenas una silueta que dura después de que la luz de la imaginación se ha consumido tras el paisaje de la conciencia. Bienaventurados aquellos cuya imaginación les avasalla y, sin embargo, alcanzan a escuchar tras la agonía, el eco sofocado de un pensamiento.

[1] Llamo metáfora a la facultad del pensamiento de mostrar conexiones entre al menos dos términos, de modo que la traslación de sentido sea posible solo en la medida en que, con cada conexión establecida, se fijen también los distintos modos de acceso entre dichos términos. De aquí se sigue que tanto la comparación (símil), como la analogía, la metonimia, la epífora o cualquier recurso traslaticio de sentido, se deben concebir como modos particulares en los cuales se configuran tales conexiones.
[2] Nietzsche, Friedrich: Sobre la verdad y la mentira en sentido extramoral, p 21.
[3] Tal y como lo indica su etimología, la epífora debe asociarse a la acumulación y a la superposición de géneros y especies, no restringirse solo a una figura de sintaxis.
[4] Cassirer, Ernst: Mito y Lenguaje, p 92.
[5] «En total, dos parecen haber sido las causas especiales del origen de la poesía, y ambas naturales: primero, ya desde niños es connatural a los hombres reproducir imitativamente; y en esto se distingue de los demás animales en que es muy más imitador el hombre que todos ellos y hace sus primeros pasos en el aprendizaje mediante imitación; segundo, en que todos se complacen en las reproducciones imitativas»
[6] Consúltese Ricoeur, Paul: La metáfora viva, p 43. Editorial Trotta. Madrid, 2001. Allí se pueden hallar al menos seis referencias a citas de Aristóteles, donde este subordina el símil a la metáfora.
[7] «In totum autem metaphora brevior est similitudo». Quintiliano: De Institutione Oratoria. Libri 12, VIII 6,8-9.
[8]«Así se puede advertir en el capítulo décimo del libro tercero de la Retórica: La comparación es, como hemos dicho antes, una metáfora que solo se diferencia por el modo de presentación; también es menos grata, por ser expresión demasiado larga; además, no se limita a decir esto es aquello; tampoco colma los deseos de búsqueda del espíritu». Aristóteles: Retórica, p 272. Alianza editorial Madrid, 2012.
[9] Τό όν λέγεται πόλλαχwς. Aristóteles: Metafísica, Libro Z, 1. Franz Brentano dedicó uno de sus libros más famosos a este asunto: Las múltiples significaciones del Ser en Aristóteles.
[10] Lakoff, George: Metáforas de la vida cotidiana, p 41.
[11]  Toca el marfil, y este, abandonando su dureza natural, se ablanda y cede bajo la presión de sus dedos. Ovidio, Metamorfosis, X, 283.
[12] La fuerte imaginación produce el hecho.
[13] Paz, Octavio: el arco y la lira, p 36.
[14] Las correspondencias que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos. El verso de Baudelaire ha sido tenuemente modificado en función del interés de la frase.




viernes, 6 de abril de 2018


EL DESAFIO DE LOS ESCLAVOS
(Por Martín Granovsky, publicado en PAGINA12)




Decía el hashtag que circulaba anoche en Twitter, mientras la Corte Suprema de Brasil se aprestaba a dar luz verde para la prisión de Luiz Inácio Lula da Silva: #LulaValeALuta. Literalmente, Lula, vale la lucha. Era un ejercicio de la voluntad que buscaba sintonizar con el de Lula. A los 72 años, el ex presidente se mueve con la energía de un chico. Incluso hace fierros para soportar caravanas, actos y, como mínimo, un discurso de 45 minutos por día. Lula tiene la determinación de Espartaco, el esclavo que en el 73 antes de Cristo lideró en Roma una rebelión de los esclavos.

Sin voluntad ninguna política es posible. Tampoco sin esperanza. Pero ni la decisión ni el sentimiento pueden omitir el análisis realista de los hechos: la simple chance de que Lula pueda ir a prisión es en sí misma una catástrofe para Brasil y para toda América Latina. Hay diez motivos para pensar así:

1 La sentencia de la Corte por seis a cinco convalida la verosimilitud del fallo sin pruebas del juez Sergio Moro, confirmado en segunda instancia por un tribunal de Porto Alegre. 

2 La Corte bendijo la Justicia utilizada como arma persecutoria contra el líder popular más grande del continente. Carmen Lúcia, la presidenta de la Corte, la que desempató el cinco a cinco, es una figura mimada por el establishment. Si alguien quisiera comprobar la trama del golpe bastaría con examinar sus interlocutores frecuentes: directivos del la Red Globo (monopolio en la tevé abierta), el banco Itaú, Gol, constructora MRV, Electrobras, Mittal Aceros. Es decir los grandes medios, las grandes empresas y los grandes bancos, que dirigieron el golpe parlamentario de 2016 contra Dilma Rousseff utilizando como herramientas a funcionarios de la Procuración, de la Policía Federal y del Poder Judicial.

3 Lula no es cualquier líder. Es el que condujo a 36 millones de pobres hacia el consumo, la educación y la autoestima en solo ocho años, desde el primer día de 2003 hasta el último día de 2010. Son 36 millones dentro de los 230 millones que viven en uno de los mayores países del mundo.

4 Lula no es solo una leyenda. Todas las encuestas lo dan como ganador en primera y segunda vuelta para las presidenciales del 7 de octubre.

5 Lula no tiene relevo. Ningún dirigente del Partido de los Trabajadores pinta con fuerza como candidato. Si la Justicia Electoral le cierra definitivamente el camino, cosa que puede ocurrir el 15 de agosto, el PT debe confiar en que el dedo de Lula bendiga a un postulante y lo levante. Pero nunca será Lula.

6 El PT es un organismo colectivo pero con la prisión de Lula perdería la fórmula mágica para octubre: este Luther King que en 2002 contó su sueño de tres comidas por día para todos los brasileños y ahora narra, todos los días, el sueño de recuperar los derechos sociales que se están perdiendo con el gobierno de facto de Michel Temer.

7 Lula es el símbolo del gatillo fácil de la Justicia. Cualquiera puede ir preso sin motivos. Hasta el tipo más popular de una nación.

8 Para extirpar lo que significa Lula –los sindicatos, los movimientos sociales, el Estado fuerte, la banca pública, Petrobras– las élites están recurriendo a la violencia directa. Los nueve tiros del killer que mató a la concejal de Río Marielle Franco no quisieron representar un accidente. Buscaron dejar en claro que era un asesinato profesional.

9 Sería un error poner al Ejército como la vanguardia de las élites. La vanguardia es esa constelación de bancos, grandes medios y funcionarios judiciales. Pero los militares avanzan como factor de poder interno, cumpliendo el encargo de transformar en escenarios de guerra los conflictos sociales. Clima de época: la policía bonaerense de Lanús, que practica razzias en comedores y colectivos, es pariente directa de las policías asesinas de Río y San Pablo.

10 Con el fallo de la Corte terminó la primera etapa del golpe, iniciada con el derrocamiento de Dilma. Esta segunda etapa busca estabilizar un modelo de injusticia persistente en el tiempo. Y para eso es necesario extirpar lo que un senador brasileño llamó “la raza maldita”, o sea el PT y sus obreros con ínfulas de gobierno.

En Brasil los esclavócratas reciclaron una ideología de dominación basada en la esclavitud, que el país pudo dejar recién en 1888. Tarde, muy tarde. Tal vez porque esa inercia pueda ser vencida solo en décadas, y no en años, es que los brasileños de hoy simpatizan con Lula pero no se comprometen en la calle por él ni por ellos. Por si algún día llegaran a hacerlo es que los esclavistas brasileños ya no dan más vueltas. Vieron que su único camino era jaquear a Espartaco y neutralizarlo.

En los últimos años, desde que dejó la presidencia, Lula lee biografías. Es el género que más le gusta. ¿Habrá leído el Espartaco del norteamericano Howard Fast? El novelista terminó su libro en 1951 pero lo había empezado a diseñar mentalmente mientras estaba en la cárcel. Lo apresaron porque no había querido delatar a los miembros de la solidaridad con los republicanos españoles. No consiguió editor y la publicó por su cuenta, con dinero prestado, hasta que vendió millones de ejemplares. Es interesante la obra. En un momento el escritor se detiene a contar cómo son las fuerzas de Espartaco. Las describe así: “Un ejército que debe alcanzar la victoria, ya que no hay puentes por los que pueda retroceder ni tierra en que pueda encontrar refugio o descanso”. Una fuerza sin vuelta atrás. Lula parece consciente de que ése es su destino y, como no es un mesiánico, ahora quiere persuadir al pueblo brasileño de que, si vuelve atrás, le costará una enormidad recuperar una vida digna. Otros 500 años, tal vez.

El desafío de Brasil es tan inmenso como su tragedia.


jueves, 5 de abril de 2018


SIN CRIMEN NI PRUEBAS NI HABEAS CORPUS
(Por Emir Sader, publicado en PAGINA12)





En los últimos días la derecha brasileña había entrado en un estado de desesperación. Después de imponer en la agenda política la posibilidad de la prisión de Lula, descontando una decisión que creían segura del Supremo Tribunal Federal de Brasil, sus sueños habían empezado a debilitarse. Un conteo preliminar de los votos del tribunal parecía favorecer a Lula, sugiriendo un quiebra del consenso de Curitiba que se había impuesto hasta ese momento. Un consenso jurídicamente absurdo, de condena sin crimen ni pruebas, configurando claramente una persecución política, basada en el lawfare –el uso unilateral de leyes para la perseguir a adversarios políticos–. Nadie tiene dudas de que el juez Sergio Moro es un adversario político feroz de Lula, que le ha negado todo tipo de recursos, que lo trata de forma racista y discriminatorio, que frecuenta, de forma amigable, a fiestas con dirigentes de los partidos de derecha, ninguno de los cuales ha sido tan siquiera acusado por el juez y sus colegas.

El clima era de gran expectativa. Una Revista semanal de la derecha advertía que si Lula recibía el hábeas corpus se terminaba el caso Lava Jato, confesando que ese operativo anticorrupción dependía de la violación de la Constitución que dice expresamente que la prisión de un acusado solo se daría una vez concluidos todos los recursos. Pasa que el mismo STF, involucrado en el clima de arbitrariedades que la Lava Jato había impuesto al país, había decidido, en varios casos, por la prisión antes que se agotaran todos los recursos. Pero, rompiendo con esa práctica, había anticipado que, en el caso de Lula, volvería a hacer valer el precepto constitucional, concediendo el hábeas corpus. 

En los días previos a la sesión de ayer los medios habían usado todos sus recursos para intentar crear un clima de presión sobre el STF, desde el anuncio de movilizaciones de docenas de personas como si fueran miles, hasta publicar editoriales exigiendo la prisión de Lula. Quedó claro que solo por la vía judicial pueden impedir que Lula vuelva a ser presidente de Brasil.

Como elemento nuevo, oficiales de las FF.AA. pasaron a manifestarse abiertamente en favor de la prisión de Lula. Hasta el mismísimo comandante en jefe del Ejercito se sumó al coro, diciendo que la institución no aceptaría que la Justicia sea tolerante con la corrupción. Sus dicho representan la repolitización de las FF.AA., que se han otorgado una amnistía, al final de la dictadura, que representa precisamente la tolerancia total con todos los crímenes que los militares han cometido en los as de 20 anos de dictadura. “Intolerancia con la corrupción” debería significar la anulación esa amnistía y el pasar a juzgar a todos los crímenes de la dictadura. Pero ahora es solo una frase que se sumar a la persecución política de Lula y nada más.

Las reacciones negativas han venido de varios lados, incluso de la red Globo. En una editorial, ese medio criticó al comandante en jefe de la Fuerza Aérea y de otros sectores formadores de la opinión pública por aceptar la impunidad respecto a políticos de derecha, como Michel Temer y Aecio Neves, entre otros, mientras que, súbitamente, muestran preocupación por el caso de Lula.

El clima ha vuelto a ser tenso en Brasil y en todo el país, fomentado por los medios, en particular por la red Globo, que actuó como si se estuviera en las vísperas del golpe de 1964, cerrando su principal noticiero con la amenaza del golpista del comandante en jefe del Ejército - antes de decir lo contrario al día siguiente.

En ese clima el STF falló en contra de Lula. Caben todavía recursos y, aun siendo rechazados, como se espera, queda la decisión política en manos de Sergio Moro, de definir si decreta la prisión de Lula. Lo cual produciría una inmensa conmoción, por ser el único líder político nacional en Brasil, por tener 40 por ciento de apoyo en las encuestas, como lo han confirmado sus Caravanas por todo el país.

Una fantástica farsa jurídica alrededor de un departamento que nunca fue de Lula, que acaba de ir a subasta, con lo recaudado para la  empresa que es la real propietaria del inmueble. con eso se generó un proceso absurdo, sin pruebas, con una condena en base a las “convicciones” de quienes lo tratan como enemigo político. 

Si Lula fuese preso se entraría en un período todavía más turbulento de la vida política brasileña. De ahí a que, a lo mejor, no se atrevan, pero mantengan lo que más le importa a la derecha brasileña: tratar de impedir que Lula sea candidato a la presidencia del país.


miércoles, 4 de abril de 2018

martes, 3 de abril de 2018


¿QUE HACER CON LOS ISMOS?

 (Por: Yassel A. Padrón Kunakbaeva, publicado en "La Trinchera",
 http://www.desdetutrinchera.com/)



A lo largo de mi vida me he encontrado con personas que aseguran no creer en ningún “ismo”, sea socialismo, comunismo, capitalismo o fascismo. Son personas plenamente integradas a la postmodernidad. El discurso de estos plenamente integrados individuos es tan autorreferencial, que normalmente no vale la pena discutir con ellos. Sin embargo, puede resultar útil analizar la parte de razón que llevan. ¿Tiene alguna vigencia el lenguaje de los ismos en el siglo XXI? ¿No estarán los movimientos sociales progresistas enganchados a la bola de hierro de una lengua muerta?

Siempre me ha llamado la atención que los políticos capitalistas no han adoptado nunca de buen grado las denominaciones que implican un “ismo”, como capitalismo o neoliberalismo. Ellos prefieren usar palabras más viejas, pero que conservan mucho más brillo, como democracia, derechos o libertad. Resulta interesante observar cómo los socialistas han sido incapaces de hacer lo mismo, cuando podrían recurrir a expresiones como la de justicia social, o disputar el sentido de la palabra libertad. Por el contrario, estos siguen comprometidos con un discurso que los hace entender el mundo como una arena en la que distintos “ismos” se enfrentan a muerte. Se da la paradoja de que los progresistas parecen ser quienes están atados al gris pasado de la guerra fría.

Para entender de dónde vienen los “ismos” se hace necesario descender hasta las raíces mismas de la modernidad. En la Europa de comienzos del segundo milenio se dieron las condiciones para que un grupo humano- la burguesía- aprendiese a vivir de un modo nuevo. Al surgir el capital como relación social, surgió la posibilidad de que el individuo entendiese el mundo como un espacio de realización suyo y potencialmente infinito. Se dieron las condiciones para que aquellas dimensiones conceptuales y valorativas que habían sido puestas en la figura de la divinidad pudiesen ser pensadas como parte del mundo terrenal.

Sin embargo, la estructura ideológica de la modernidad capitalista siempre ha tenido un defecto. La base de su fortaleza constituye también su debilidad. Como proyecto metafísico, la modernidad nació vinculada a la noción de un individuo autónomo que se encuentra esencialmente en oposición al resto de la especie. Esto era especialmente funcional a una sociedad necesitada de la existencia de individuos que pudiesen vender libremente su fuerza de trabajo.  Sin embargo, el auge de esta noción contribuyó a potenciar aquello que Hegel llamó la escisión: una sociedad dónde los hombres han perdido la idea de “comunidad” y se enfrentan en una guerra de todos contra todos.

La modernidad nació así con una paradoja implícita. El mismo principio de la libertad, que permitía los más grandes avances en la ciencia, el descubrimiento geográfico o el crecimiento económico, resultaba torpe a la hora de ofrecer una idea de comunidad que pudiese sustituir a la vieja comunidad premoderna. En ayuda de los hombres modernos, por supuesto, vinieron los conceptos de la antigüedad clásica, sobre todo el de república. Pero la tarea de generar un proyecto de comunidad moderna fue de los grandes pensadores racionalistas, que se dedicaron a idear un mundo en el que la libertad no fuese ya algo solo individual, sino también general.

Es necesario entender que, a pesar del auge del individuo moderno autónomo, las sociedades capitalistas siguen necesitando de la idea de comunidad. Incluso, como sociedades que poseen normalmente un alto grado de antagonismo social, las naciones capitalistas están más necesitadas que muchas otras de una idea “identitaria” de comunidad que contrarreste y les quite fuerza a los conflictos. De manera habitual, este papel lo juegan los nacionalismos- y aquí vamos vislumbrando cual es el papel de los “ismos”-, lo cual se ve en el ejemplo del Reino Unido, que todavía hoy es un reino con leyes semifeudales. El amor a la Corona ha sido imprescindible en ese país para mantener la paz social. Pero también puede ser que la idea de comunidad humana sea restablecida a través de un proyecto utópico de sociedad racional de hombres libres, con el lema de: ¡Libertad, Igualdad, Fraternidad!

Así vemos como la propia modernidad, más allá de su nacimiento originario en las manufacturas de los burgueses europeos, generó una serie de proyectos de comunidad dotados de una fuerza tremenda. Estos proyectos son los “ismos” que conocemos: nacionalismo, liberalismo, socialismo, comunismo, feminismo, anarquismo, etc. Tienen que ser fuertes, porque surgen con el fin de contrarrestar la tendencia inmanente a la disolución individualista. No actúan solo a nivel nacional, sino que pueden elevarse al plano internacional (internacionalismo), así como pueden servir de bandera para cualquier minoría (feminismo, indigenismo), e incluso pueden tener metas totalmente opuestas entre sí. Lo común a todos ellos es que generan una militancia, llevan a quienes los asumen a unirse a causas colectivas.

El surgimiento de “ismos” fue tan natural a la modernidad como el auge del individuo autónomo, aunque parezcan dos procesos opuestos. A esto no escapa ni siquiera el comunismo marxista mismo, a pesar de sus pretensiones de superación total del capitalismo. El socialismo también es un hijo de la modernidad capitalista. E incluso se puede decir lo mismo para el actual posmodernismo, la utopía de un mundo sin utopías ni causas colectivas.

No obstante, el tiempo ha pasado, y la humanidad ya pasó por el siglo XX, un siglo marcado por una lucha entre “ismos” de proporciones descomunales. Surgió incluso un “ismo” anti-moderno y anti-racionalista: el fascismo, que en su variante nazi pretendía durar mil años. La gente, cuando oye hablar hoy de comunismo o socialismo, normalmente piensa en primer plano en el Muro de Berlín, en torres de vigilancia, ladrillos al descubierto y alarmas antiaéreas. Eso cuando no piensa en campos de concentración. La propaganda del capitalismo tardío también se ha encargado de afianzar esa percepción. Continuar hablando en el lenguaje de los “ismos” es arriesgarse a una malinterpretación radical.

Actualmente se hace más necesario que nunca quitar por un momento los ojos de la bandera propia y recordar por qué se lucha. El socialismo parte de una crítica al mundo de la modernidad capitalista, que promete la libertad y solo ofrece un mundo de antagonismo y acumulación. El socialismo es la inconformidad con que el infinito entre a la realidad solo como cuenta bancaria, es la pretensión de que el “infinito amor” de la divinidad premoderna penetre verdaderamente a la realidad como “infinita justicia”. Por eso no se le puede desechar: la idea del Bien Supremo no puede ser abandonada por la política, que se encuentra bajo el asecho del conformismo, el verdadero Mal Supremo de nuestra época.

No se puede desechar del todo el lenguaje de los “ismos”, ya que son muchas las personas que solo pueden reconocer una bandera cuando viene diseñada de esa forma. Pero es necesario poner el acento sobre qué es lo que queremos y nos proponemos. Los socialistas somos aquellos que tomamos partido por el maximalismo de la justicia, ya que creemos que es un valor absoluto que no puede ser desechado y que debe entrar de lleno a la realidad. Que alrededor de ese programa hemos construido una bandera y un oasis en medio del océano individualista, como han hecho todos los creadores de “ismos”, es cierto. Pero no por eso debemos olvidar que luchamos por un día en el que no hagan falta “ismos”, porque el sol brillará generoso por igual para todos.



martes, 27 de marzo de 2018


"Nos hemos fabricado un mundo en que podemos vivir —suponiendo cuerpos, líneas, planos, causas y efectos, movimiento y reposo, forma y contenido. […] Pero no por ello son algo demostrado. La vida no es un argumento; entre las premisas de la vida bien pudiera figurar el error."
(Friedrich Nietzsche, " La Gaya Ciencia")


NO VIVIR EN ESPERANZAS

Ya lo dijo Nietzsche, la verdad, es la mentira más eficiente, de ahí la diferencia entre lo bueno y lo malo, donde el primero siempre soy yo, así que lo que escribiré a continuación solo será del agrado de quien encuentre en estas líneas, sus propios argumentos ya pensados con anterioridad. En definitiva eso es lo que hacemos siempre, podemos hasta encontrar un discurso con tremendísimos argumentos, científicos inclusive, pero seguiremos creyendo lo que alguna vez pensamos, el Mundo es así como lo imagino yo y punto.

Cuba no tiene oportunidad de ser un país prospero y sostenible, sino se acaba el bloqueo, pero no solo por ello, aunque sea fundamental, Cuba podrá vivir en su resistencia 100, 200, 1000 años más, o hasta que el Mundo desaparezca aislado y frio, porque a Estados Unidos no le cuesta nada someter a Cuba en su más brutal bloqueo, es mi interpretación más eficiente de la realidad que se vive. Resistir, es resistir, jamás de ahí se podrá por "ósmosis" llegar a lo prospero, y sobre esta ultima "metáfora" póngale lo que le quiera poner a su significado.  Se ha creado un Mundo económico en la Isla, que atrasa indiscutiblemente y se trata de repartir lo poco que se produce de un manera primitiva, es decir para ser Cuba un país prospero y sostenible, se deben tener relaciones de producción abiertas, flexibles, adaptables a las circunstancias cambiantes, de manera natural, sin traumas y rápidas, para producir se necesita de maquinarias modernas, eficientes con acceso a los mercados internacionales, que el bloqueo hace imposible, se necesita de inversiones por montos de 2500 millones de dólares anuales como mínimo, que hasta ahora no se han producido y que el bloqueo hace imposible. ¿El tiempo pasa, y que se hace?, Se sobrevive, "lo de prospero y sostenible", es una quimera convertida en la mentira más eficiente, y fíjense que acá no hablo de volver al Capitalismo, porque esa sería una mentira con eficiencia cero para mí.

Veamos algunos datos sacados de un artículo que recientemente he leído de José Luis Rodriguez en Cubadebate (*).

"...En lo relativo a los 805 medicamentos que conforman el cuadro básico, se presentaron serias dificultades que se arrastran desde el 2016, ya que si bien la lista de faltantes -producto de la ausencia de financiamiento oportuno- se redujo de 68 en agosto del 2016 a 44 en diciembre del 2017, estas cifras comprometen la eficiencia de tratamiento de enfermedades crónicas de gran incidencia en la población y se alejan de las coberturas que se lograron en la segunda mitad de los años 2000.[1] Para resolver gradualmente esta situación, en  el 2017 se planificó una importación de medicamentos por 375 millones 600 mil dólares, cifra que resulta 3,5 veces lo ejecutado en el 2015."

"...No obstante haberse logrado mantener un grupo de indicadores sociales básicos,  en el 2017 se revelaron importantes elementos que ilustran las tensiones sociales provocadas por problemas que no han podido resolverse en los últimos 10 años.

En efecto, en la ANPP en su sesión de julio del pasado año se informó que el déficit habitacional del país alcanzaba alrededor de 880 000 viviendas, cifra superior al faltante de 600 000 existente a la altura del año 2004. En este sentido las viviendas construidas en el 2017, sumando las construidas por el Estado y la población, fueron 23 200 solamente, a pesar de subsidios por 6 000 millones de pesos que se han entregado en los últimos años a los constructores por esfuerzo propio. También agrava la situación habitacional las viviendas afectadas en los últimos años por los huracanes que han azotado la isla, las que suman 239 863 al cierre del 2017.[4] Todo lo anterior se conecta con el déficit de materiales de construcción, en el que se observa que –en relación a  1989- actualmente la producción es el 29,2% de la lograda ese año."

"...Bajo estas condiciones el Presupuesto enfrentará un déficit de 11 425 millones de pesos, equivalente al 11,4% del PIB, que será financiado con deuda pública, de la que -a su vez- se amortizan este año 2 370 millones de pesos para ir asegurando la sostenibilidad de nuevos préstamos en el futuro."

"...En relación al comercio exterior, los pronósticos apuntan a mantener el mismo nivel de exportación de bienes con un incremento de las importaciones del 5%, cuestión inevitable a corto plazo, en tanto el saldo de la balanza de servicios tiende a variar ligeramente. Todo esto lleva a que –si bien la balanza comercial total se mantiene positiva- el saldo de la misma se reduce, aunque el saldo favorable de cuenta corriente se prevé que gire en torno a los 2 200 millones de dólares, mientras que en la cuenta de capital se espera un flujo de inversión extranjera de unos 600 millones de dólares.

Por último cabe esperar un aumento del 1,6% en el salario medio y del 2,8% en la productividad del trabajo.

En medio de la tensa situación por la que atravesará la economía en el 2018, el país ha definido un conjunto de nueve “prioridades entre las prioridades”,[7]que cubren desde las inversiones en infraestructura y el crecimiento de los ingresos en divisas, hasta la recuperación de los daños causados por los huracanes y el aseguramiento de los medicamentos del país."

Como vemos el país tiene un déficit alto de casi 11,5% del PBI, las inversiones son de apenas 600 millones de dólares con la gran necesidad en infraestructura que existe, producimos poco con salarios magros y nuestra deuda externa es alta. Un combo que de prospero y sostenible tiene poco. Ahora bien, se resiste y el estado hace lo imposible por garantizar los logros en educación y salud, pero se es lento para resolver los problemas de la gente no solamente porque los mecanismo económicos son arcaicos, sino porque en definitiva hay pocos recursos disponibles.

José Luis Rodriguez, quien fue Ministro de Economía de Cuba, y actual asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, en dicho artículo propone algunas cosas para mirar con lupa y tener en cuenta:

"...–Para mejorar el equilibrio financiero externo pudieran valorarse un conjunto de medidas que contribuirían a alcanzar ese objetivo, entre las que cabe destacar:

4.- Obtener nuevos créditos a mediano y largo plazo para asegurar las importaciones corrientes del país, tomando en cuenta que el pago de la deuda externa debe asegurarse con compromisos no mayores del 40% del PIB."

"...- En el ámbito de la inversión extranjera directa:

b) Crear un fondo conjunto de inversiones con las remesas que entran al país entre la banca cubana, los remitentes y los receptores, con pagos de intereses que hagan atractiva la modalidad y tomando en cuenta la experiencia existente internacionalmente en este sentido.

c) Promover centralmente inversiones con capital extranjero para proyectos que permitan incrementar prioritariamente la producción nacional de alimentos y la de materiales de construcción. Asegurar de manera independiente las operaciones de exportación e importación asociadas a estos proyectos.

d) Ampliar la participación de la banca cubana en bancos multilaterales de desarrollo, tales como la Corporación Andina de Fomento-Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) con la que ya se han iniciado algunos acuerdos.

–Para mejorar a corto plazo la eficiencia económica y estimular el incremento de la producción y la productividad del trabajo, pudiera tomarse en cuenta lo siguiente:

2.- Emitir bonos de deuda pública que puedan ser adquiridos por los ciudadanos cubanos con recursos para ello, tomando en cuenta el aumento de la liquidez monetaria que viene ocurriendo en los últimos 5 años. Esto permitiría contar con fondos adicionales para financiar presupuestariamente la ampliación de programas específicos como la construcción de viviendas o las inversiones en el sector agroalimentario o de la industria de materiales de construcción sin generar nuevos déficits fiscales.

3.- Tratar de acelerar la descentralización del proceso de gestión en las empresas estatales, otorgando las facultades previstas en los documentos de política económica aprobados y segregando –gradualmente- recursos para materializar esta decisión. Igualmente, incrementar los recursos fiscales destinados a obras de desarrollo local.

- En relación al sector no estatal:

a) Crear condiciones para la venta a precios mayoristas de los suministros básicos que requieren las operaciones aprobadas para este sector. Aún sin desarrollar totalmente una red de mercados mayoristas, se puede incrementar el abastecimiento de productos mediante su importación en consignación y su venta en CUC previa adquisición de los CUC en moneda libremente convertible.

b) Privilegiar los mecanismos económicos para regular la actividad del sector privado y cooperativo y no los mecanismos administrativos. En principio, el Estado deberá competir con este sector en base a precio y calidad de sus productos, introduciendo además una política que estimule la inversión de las ganancias del sector no estatal en la creación de empresas mixtas con el Estado o en la creación de fondos de inversión conjuntos, entre otras medidas."

En Cuba y fuera de ella, se habla mucho de los temas políticos, el multipartidismo, el regreso al Capitalismo y otras yerbas, a ver gente, es como querer jugar al beisbol con pelota de rugby, si la cuestión de Cuba fuera que con esos temas políticos resolveremos los problemas, díganme donde está, no ya el "desarrollo económico", sino lo "prospero y sostenible", en Costa Rica, Republica Dominicana, Guatemala, Haití, Nicaragua, Belice, etc, inclusive teniendo Capitalismo y Multipartidismo sus índices sociales son inferiores a los de Cuba.

El tema en Cuba es económico y no quiero vivir en esperanzas, Cuba tiene pocas posibilidades de llegar a ser "prospero y sostenible" en los próximos años, si los yanquis persisten en su tarea de hambrear al pueblo de Cuba con todas sus armas económicas.

(*) http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/03/26/cuba-y-su-economia-el-2017-recien-concluido-y-un-2018-que-apenas-comienza-v/#.WrkkCC7waM8