Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

martes, 23 de julio de 2019


ESTAMOS DE VUELTA



El Neoliberalismo ha sido la toma por "asalto" de esa burguesía que una vez desplazo a la aristocracia y al rey, solo que ya no es revolucionaria como entonces, mucha agua bajo el puente para ese sistema económico, el Capitalismo, que ella ponía otrora en la palestra, de tal manera ha llovido desde entonces que ha arrasado hasta con el puente que había tendido con su "enterrador", el papel protagónico que antaño "cedió" a esa clase política que la representaba, se lo ha retirado para ponerse ella misma a proclamar leyes y estados de cosas con un egoísmo que no solo da escalofrió, sino mucha hambre al resto.

La vuelta de la burguesía como clase al poder político (que por otra parte siempre le perteneció en el Capitalismo) ha venido con el Neoliberalismo con suficiente odas al aire, con su propio espectáculo. Ella difunde a viva voz, que en ella se encarnan los valores más elevado con que se puede construir una sociedad, y lo hace anteponiendo una historia reciente de intentos naufragados de su oponente histórico, el proletariado estratificado, que dosis siempre de autoritarismo ha llevado, como si la supremacía de esa burguesía ya de siglos, no infiere un autoritarismo supremo. El tema ha sido que con su espectáculo como "dinero que solamente se contempla", ha ganado adeptos no solo en las clases medias de la sociedad, sino incluso en la clase trabajadora más humilde, donde los estragos de su regreso Neoliberal ha vuelto a pintarnos las escenas más burdas del desamparo humano de finales de siglo XIX y principio del XX, el Cabaret proclamado por sus medios en sus luminarias, con solo un actor principal, la burguesía descollante con todas las riquezas en pocas manos, que se le rinde pleitesía y genuflexión como antaño al Rey para que no estrangule a gobiernos y pueblos del Mundo si osan enfrentárseles, provoca la conciencia del deseo en nosotros, sus esclavos de siempre, y al mismo tiempo es nuestra propia destrucción con el elixir entre los labios que nunca cura, salvo prometiendo a otros después de nuestra muerte, el paraíso terrenal.

El Neoliberalismo es la encarnación privilegiada de esa Sociedad del Espectáculo de que hablara Guy Debord, donde "la mercancía se contempla a si misma en el Mundo que ha creado", el espectáculo creado por la burguesía en su vuelta, va mas allá, el esfuerzo como mercancía es un bien apreciado, se pone de ejemplo para crear el deseo, "ella ya hizo su esfuerzo", se coloco el mameluco para acomodar las cuentas públicas en favor de "todos", si estamos mal, la culpa ha sido ese Estado grande, burocrático y corrupto que pone trabas a las libertades económicas de los individuos, ha sido esa clase política que ella "dejo" para que representara los intereses de "todos" y nada, han dilapidado el "bien común", entonces esa burguesía en el poder ahora, repite y les hace repetir a sus luciérnagas, "alcanzamos la riqueza, porque nos esforzamos", "ahora te toca a ti". Su discurso es entrador, y nosotros los siervos de siempre volvemos a comprar la mercancía con que producimos, nuestro esfuerzo. Es todo muy perverso como es en sí mismo el espectáculo del Neoliberalismo, preferimos la imagen a la cosa en sí, "disminuye la verdad, crece la ilusión", es que la relación que nos hicieron establecer entre nosotros, no es sino a través de las imágenes que nos llegan de los medios, como infirió Debord, explican una realidad ilusoria actual y futura que ya hoy no se condice con la verdad, pero al fin y al cabo es una imagen que aspiramos ver. El Neoliberalismo en su vuelta a las tablas, aprendió a vender esperanza, que es uno de sus actos en el espectáculo, "ahora la burguesía tomo las riendas, ahora si vamos a salir adelante".

El espectáculo Neoliberal al que estamos sometido, juega con nuestras emociones mas individuales y bárbaras, cuando descansamos de la producción diaria, ahí viene el caballito de batalla para prometer prosperidad, entendida desde la individualidad, la visión de ser millonario, proliferan los programas de entretenimiento donde en la punta de la lengua tienes el millón, vienen las vacaciones televisadas de unos pocos, que vos puedes llegar a disfrutar, la estampa de una sociedad que no has visto, a tiro de un vuelo en avión, donde el futuro ya se hace presente, y luego el esfuerzo, el esfuerzo pedido para que acompañes, a esa burguesía de vuelta, que vino en nombre de "todos", a que hagas realidad ese tu deseo, que es el de ella, ya logrado, vos puedes, solo falta el esfuerzo.




CONTRAPESO

En el pantano
zozobrado sin miembros inferiores
sonando una conga de pesares
Siempre hay un Loto
para un descosido


To build a dream for me and you...


lunes, 22 de julio de 2019


¿Y vos con qué elegís, con los valores o con el bolsillo?
(Por Fernando D´Addario, PAGINA12)


El tipo lo dijo como si fuese una revelación divina, que todos sus testigos teníamos el privilegio de compartir: “Acá en octubre se elige o con el bolsillo o con los valores”. Ya había amagado con otras sentencias que quedaron truncas porque en estos bares del Abasto, a estas horas, las opiniones se superponen, se fagocitan unas a otras mientras la tele pasa del Trece a Telefé y viceversa y la dueña del boliche, doña Juana, cada tanto restablece la armonía con un grito: “¡basta de hablar de política! No arreglan nada y se pelean al pedo…” Pero esta vez la frase de este hombre, impregnada de cierta altivez muy propia de estos bodegones, provocó un breve silencio general, como de asentimiento, hasta que uno de sus compañeros de copas le disparó la pregunta que todos –inclusive yo, ajeno a esa mesa-- teníamos picando: “¿Y vos con qué elegís?”

--¡Con mi flaco bolsillo, por supuesto!

Se ve que los demás ya intuían la respuesta, pero de todos modos la reacción espontánea fue una carcajada. Como yo no había seguido minuciosamente la charla previa no podría definir la identificación política de cada cual, pero la unanimidad de la risa me sugiere esta posible interpretación: en el imaginario, puesta a elegir, la opción “bolsillo” es vergonzante; se supone que todo ser humano de bien se inclina, al menos públicamente, por los “valores”. Al que elige enfáticamente “bolsillo” se lo señala, con cierta impostación ética, como un egoísta que privilegia su situación individual por sobre el bien común. Que alguien diga “bolsillo” suena disruptivo, genera ese tipo de incomodidad que se resuelve a través de la risa.

Un minuto antes se estaban matando pero en este punto habían coincidido. Da la sensación de que el gobierno (ya desahuciado en las expectativas por el ítem “bolsillo” no le quedó otra que reivindicar los “valores”) alienta esta dicotomía y la oposición la acepta con cierta dosis de resignación.

¿Por qué el tipo que va a votar a los Fernández “por culpa de su bolsillo flaco” estaría resignando “valores”? En realidad la pregunta básica sería: ¿de qué hablamos cuando hablamos de “valores”? A la que podría añadirse la siguiente inquietud: ¿qué pergaminos tiene el macrismo para atribuirse la defensa de estos “valores”?

Hagamos un breve repaso de ciertos conceptos universales que el gobierno se adjudica para polarizar con el peronismo: “honestidad”, “transparencia”, “seguridad jurídica”, “respeto a las instituciones”, “libertad de expresión”. En cada uno de estos rubros el déficit oficialista ha sido pavoroso (desde las causas por los Panamá Papers y el Correo hasta el blanqueo de capitales para los familiares de Macri, pasando por el encarcelamiento de los dueños de C5N y Radio del Plata, la creación de una banda paraestatal de extorsión y espionaje, la manipulación de la Justicia y el amedrentamiento a jueces y fiscales, más un largo etcétera que los lectores atentos podrán completar con ejemplos). Sin embargo, desde un amplio arco de la comunicación mediática (y no solo la hegemónica) se pretende instalar la idea de que “falló la economía” pero mejoraron las variables vinculadas a “los valores democráticos y republicanos”.

Habría que refinar un poco este presunto contraste y discutir la propiedad de los enunciados. Porque “el fallo de la economía”, que fue presentado en términos de contingencia sobrenatural y climatológica (“tormenta”, “turbulencia”, etc) está sustentado en datos tangibles y objetivos. La caracterización de los “valores republicanos”, en cambio, es subjetiva y está condicionada por la ideología. Por ejemplo, el “valor libertad”, tiene para el peronismo y para la izquierda una connotación emancipatoria, mientras que para la derecha neoliberal se reduce a la desregulación de la economía.

Debe reconocerse que, dentro de este cambalache de valores relativos, el gobierno ha defendido con honestidad intelectual la vocación meritocrática y el emprendedurismo de los condenados a sobrevivir en la jungla; pero reservó para sí la síntesis superadora de la dicotomía que instaló para los demás: el único valor, finalmente, es su propio bolsillo.

Se entiende que, a poco menos de un mes de las Paso, de este lado de la grieta se imponga el señalamiento de la opción “bolsillo” para que el electorado no politizado pueda comparar con elementos tangibles y muy evidentes. Pero habría que tener en cuenta, quizás para más adelante, que los “valores” no son (ni mucho menos) patrimonio de los militantes del ajuste.

Esta vez no me animé, o no se me ocurrió en el momento, levantarme de mi mesa, abandonar por un segundo la comodidad del libro y el cafecito y decirle al tipo del bar de Juana: “amigo, vote por los valores: vote por la solidaridad, por la justicia social, por la defensa del trabajo, y va a ver que le va a cambiar el bolsillo”. 


viernes, 19 de julio de 2019


¿SE PODRÁ HACER ALGO?
(Por Ricardo Aronskind, en el blog de Horacio Verbistky "El Cohete a la Luna")



Mucha gente, en diversos lugares del país, en diversos estratos sociales, se está preguntando si hay alguna posibilidad de modificar el actual rumbo económico, si hay margen para hacer políticas diferentes, si con las pesadísimas cargas que deja la actual gestión de Macri se podrá mejorar en algo la situación de las mayorías o al menos detener la declinación de las condiciones de vida.

La pregunta es absolutamente comprensible, y al contrario de lo que podría suponer un militante del optimismo irrestricto, refleja un buen nivel de información sobre el grave estado económico del país, y una más elogiable prudencia en relación a las posibilidades de ejercitar políticas económicas alternativas al neoliberalismo de un próximo gobierno de signo contrario al actual.

Hoy además hay conciencia de que, a diferencia de la gestión de la Primera Alianza, hay fuertes poderes internacionales, y particularmente Estados Unidos a través del FMI, que están muy comprometidos con la continuidad del rumbo macrista al subdesarrollo.

Conjuntamente con esta gran pregunta económica, surge también la duda en relación a las posibilidades electorales de que la fórmula Fernández-Fernández se imponga sobre el poderoso aparato de poder macrista, sobre la capacidad de manipulación de sus medios de comunicación y sobre la maniobras mediáticas-judiciales o de otro orden más espectacular que puedan efectuar en las próximas semanas las múltiples vertientes del actual régimen político.

Las razones de éstas preguntas

Cuando tratamos de comprender el clima de cautela que hay en millones de votantes nacionales y populares, encontramos varios factores que pueden estar incidiendo.
El tipo de campaña que está eligiendo Alberto Fernández y el perfil de la oferta electoral del Frente de Todos parece apuntar a desmontar las remanidas acusaciones al kirchnerismo de la prensa adicta al macrismo, haciendo énfasis en los elementos de diálogo, respeto y consenso. Por ahora ese espacio recibe agresiones y denuestos sin demasiado enojo, y aún no afirma con suficiente potencia sus propias convicciones y objetivos. A pesar de los intentos, es muy difícil que puedan hacer pasar a AF por un desaforado o un extremista. Suenan artificiosas colgarle a él las acusaciones preparadas contra Cristina. Se concede que el centro de la escena mediática pertenece a la derecha, y que hay que arrebatarle los votos que no son de su núcleo más fiel, disipando los miedos de los “independientes” sobre los que trabaja sistemáticamente el macrismo.

Por otra parte, le costó bastante tiempo al peronismo curarse de cierto triunfalismo electoral proveniente de la idea de constituir una mayoría automática en el pueblo. Eso ya parece haber quedado atrás. En este tramo postdictatorial el espacio peronista ha sufrido diversas derrotas, que alejan a la mayoría de una confianza ciega en una victoria garantizada.

Los años recientes también han contribuido a la superación del pensamiento mágico en el kirchnerismo: Macri no cayó en el primer año de gobierno, no fue De la Rúa, el pueblo no se desencantó masivamente ni descubrió con qué proyecto político coinciden sus intereses materiales. Aún más: se pudo ver como nunca antes que hay otros elementos, como el odio, la envidia, la mezquindad y otras pasiones, que son utilizadas hábilmente por la derecha para desgajar y debilitar al campo popular.

Existe hoy en el campo nacional y popular una conciencia más clara del peligro individual y colectivo que implica perder elecciones frente a un bloque inmisericorde de intereses corporativos, que no se tenía en 2015. Y por lo tanto, un miedo más nítido a la repetición de la derrota. También hay más responsabilidad.

De todas formas, el principal espacio opositor parece carecer de alguna forma de organización política que contenga y respalde a una extensa militancia de base dispuesta a participar activamente en el logro del triunfo electoral.

La contestación económica

La respuesta a la pregunta original, de si se podrá hacer algo con la deteriorada economía nacional es absolutamente clara: Sí. Y mucho.
La experiencia económica argentina de las últimas décadas es rica en experiencias micro y mezzo económicas, que pueden ser implementadas con relativa facilidad y velocidad, para dar respuesta a todo tipo de problemas que dejará instalados el macrismo.

En otro artículo en El Cohete señalamos que numerosos bienes y servicios que componen casi toda la canasta familiar, cargan con un elevado porcentaje de ganancias desmesuradas por parte de sectores monopólicos y rentistas, tanto en el ámbito de la producción como en el de la distribución y comercialización. Eso quiere decir que hay un significativo margen para bajar precios sin que nadie se funda, y que, por el contrario, se incremente el poder adquisitivo de la población sin entrar en una carrera desastrosa de precios y salarios.

En alimentos, vestimenta, medicamentos, transporte, energía, servicios médicos, y hasta en esparcimiento, hay posibilidades de agrandar extraordinariamente el mercado, a condición de poner bajo control elevadísimos márgenes de ganancia que pocos agentes económicos han presentado como naturales y que la población se ha acostumbrado a pagar con una mezcla de resignación y bronca por los abusos a los que es sometida por diversos actores económicos privilegiados. Son los que luego de llenarse la boca con la palabra mercado se olvidan de conceptos liberales centrales, como la libre competencia o los derechos de consumidores y usuarios.
La existencia de una enorme capacidad productiva ociosa ofrece el potencial de una reactivación de la producción y el empleo, que requerirá inteligencia y responsabilidad por parte del empresariado mercadointernista. El Estado no deberá tolerar aumentos de precios especulativos, y ese primer tramo reactivador deberá continuar con un segundo momento que ponga énfasis en nuevas inversiones productivas.

El Estado deberá promover a nuevos pequeños productores en diversas ramas, y establecer nuevas cadenas de distribución, que no sólo pueden representar una novedad cuantitativa, sino que contribuirán a que exista algo que se parezca a la competencia, en una economía altamente oligopolizada. Hay mucho para hacer en una economía que no carece de recursos materiales, ni de gente creativa.

Pero además, la inteligente utilización de recursos públicos –que serán menguados, pero seguirán existiendo— aplicados con precisión al estímulo de actividades generadoras de empleo, de exportaciones, de eslabonamientos con otras actividades locales igualmente productivas, con impactos sobre las diversas regiones del país, tendrá efectos rápidos sobre el relanzamiento productivo.

No será sensato, en 2020, promover desde el estado el consumo de bienes y servicios importados que representen masivas salidas de divisas del país, sino orientar el crédito y las compras públicas hacia actividades que tengan real impacto sobre el bienestar local, y no sobre el empleo de trabajadores chinos o de los tecnólogos norteamericanos.

Desmonopolizar y desdolarizar son dos misiones que deben guiar a la futura gestión, además de fortalecer a un Estado inteligente, que no promocione y estimule cualquier actividad sino que priorice el apoyo a actividades que la Nación requiera debido a la emergencia en la que nos deja el macrismo.

El tema de la deuda externa se presenta sumamente trabajoso, y será un ruido permanente durante el comienzo de la nueva gestión, pero la clave es que no anule la capacidad de realizar políticas públicas autónomas del bloque corporativo.

La campaña “Ahora Agosto”

Si bien la oposición viene sufriendo en carne propia la capacidad de engaño y manipulación del macrismo, siempre parece dispuesta a enredarse una vez más en las maniobras comunicacionales del enemigo y en los sombríos panoramas políticos que propone.

En estos días presenciamos la instalación de la campaña “Ahora Agosto”, en la cual por diversos canales se lanzó en paralelo la interpretación de que la economía argentina ya estaría mostrando nuevos brotes verdes, al tiempo que en el terreno político-electoral se difundieron encuestas falsificadas que muestran un repunte tan importante de la imagen pública de Macri que estaría en condiciones de ganar en el ballotage.
Nada de eso es cierto.

La economía productiva, la que genera riqueza, empleo y exportaciones, salvo sectores muy puntuales, está francamente mal y en caída. Se pretende presentar ante el gran público a la quietud de dólar como sinónimo de estabilidad económica, cuando todas las publicaciones especializadas dan por descontada una fuerte embestida cambiaria –situada en agosto y setiembre— y un desplazamiento del actual valor de dólar hacia otros niveles. Alguien sugería en estos días que el valor del dólar “de equilibrio” estaría en los 54 pesos. Pero la experiencia argentina pone de relieve que el equilibrio no es precisamente una virtud que abunda en el mundo de los especuladores locales e internacionales.

En una muestra de campaña de medios bien coordinada pero carente de fundamentos serios, el Financial Times destacó la semana pasada “el nuevo atractivo del país para los inversores”. Sólo si se interpreta como inversores a los fondos especulativos de corto plazo, cobra validez esta temeraria afirmación del supuestamente prestigioso medio financiero. Como ha señalado con sutileza la consultora Marina Dal Pogetto, “los precios de los bonos asignan a la reelección una probabilidad mayor a la que reflejan las encuestas”. Se refiere a las buenas encuestas, no a las que les acercan desde el gobierno a los inversores incautos.

El dólar a 43 pesos no ha revertido ni el desempleo, ni los precios elevadísimos, ni ha contenido a la inflación, que continúa sumando agresión a los bolsillos de dos tercios de la población. El brote verde anímico que provocan los 3 datos financieros machacados por la mañana por los medios oficialistas, se marchita al instante en contacto con la realidad de la calle.

Y en el terreno electoral, los síntomas apuntan todos en la misma dirección: un desgranamiento constante de votantes del macrismo hacia otras vertientes electorales, y un corrimiento del voto peronista disperso hacia la fórmula Fernández-Fernández. Compulsas realizadas entre los afiliados en diversos gremios –incluso en aquellos en lo que abundó el voto macrista— muestran una reversión hacia la fórmula opositora, mientras que en supuestos bastiones de Cambiemos, como la Provincia de Córdoba, se registra un sugestivo rebalanceo de las preferencias electorales. Esto, además de las votaciones que se han venido realizando a lo largo y ancho del país con el conocido derrumbe del oficialismo.

Con 7 aprobamos

Para los “mercados” la cifra clave es el número 6. Si la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Kirchner supera por más de 6 puntos en las PASO a Macri-Pichetto, consideran que están en serio riesgo todos los negocios que tienen previstos hacer con la Argentina y su población en los años próximos. Si así fuera la diferencia, saldrían en malón a “desarmar posiciones” en Argentina, o sea a vender bonos, acciones y otros activos locales, para comprar dólares y huir del mercado argentino, condenando a la debacle al gobierno macrista y a sus apoyos internacionales.

Sepa el pueblo argentino votar.


jueves, 18 de julio de 2019


NUBLADO

Alma del infortunio
y de la buena suerte
¿Cuántas fichas has jugado en este casino?
no te asusta el relámpago
el camino oscuro
luciérnaga los has hecho
andas por el laberinto
sin el hilo con esa entropía
acudes como siempre
a esa orilla del planeta
donde has naufragado
para saber de vientos
de arboles alados
Alma adversa
Alma cantora
Alma siempre redentora



Hoy el sol se escondió
Y no quiso salir
Te vio despertar
Y le dio miedo de morir

Abriste los ojos
Y el sol guardo su pincel
Porque tu pintas el paisaje
Mejor que él...
("Ojos color Sol", CALLE 13)

miércoles, 17 de julio de 2019


MENEM EN SU AGUJERO DE GUSANO



No se ha demostrado todavía que alguien haya podido viajar por un agujero de gusano practicable de Lorentz, las matemáticas lo dan como posible, pero necesitamos verlo, tocarlo, experimentarlo, para que la teoría se convierta en una verdad para todos, sin embargo a ojo de aquellos que se agenciaban hacer todas las cubas iguales, la actual Argentina nos lleva a considerar si no estamos en presencia de un viaje en el tiempo del entonces presidente Carlos Saúl desde el año 1990 al 2015, con la salvedad que este viaje en el tiempo por alguna "extraña razón", inconcebible para algunos economistas neoliberales, ha modificado "el éxito del modelo" que entonces se aplicaba, con lo cual, hoy se pretende patear para adelante una historia económica que ni siquiera puede presentar algunos de los logros que entonces se jactaba el Menem del 94.

En una entrevista concedida por el Presidente Carlos en Septiembre de 1994 a los periodistas Nestor Scibona y Jorge Castro del "El Cronista" se pueden escuchar las siguientes ideas y frases:

·         El pueblo argentino es uno de los pueblos más politizados del Mundo.
·         No estamos preocupados en perder las próximas elecciones pues sería un suicidio para la República Argentina, si se pretende volver a épocas ya superadas, a un Estado Elefantiásico, a una economía dirigida y aun aislamiento como vivió la Argentina  en las ultimas décadas a nivel internacional.
·         Este es el único modelo que le puede dar a la Argentina la posibilidad de seguir creciendo como lo está haciendo hasta ahora.
·         Si se puede leer algunos diarios e informativos de hoy en la mañana, vemos que el FMI ha catalogado a la Argentina como uno de los mejores países de la Tierra.
·         Si los Argentinos quieren volver atrás, a situaciones límites, que elijan a estos dirigentes que están totalmente desubicados y que no comprender la realidad que vive el Mundo y por supuesto la República Argentina.
·         Vamos a procurar mayores puestos de trabajo, vamos a combatir el desempleo, tenemos un 10% de desempleo y lo vamos a bajar a la mitad. En el 89 era de 12%, lo bajamos a 8% y volvió a crecer al 10%, sin embargo tenemos un crecimiento en el consumo excepcional, un crecimiento en la producción espectacular en la industria automotriz por ejemplo, los índices de pobreza del 37% en el 89 ha disminuido al 12% en la actualidad.
·         El desempleo que ha subido "un poco", se enfrentara con más inversiones, con una acción social mucho más efectiva, con la posibilidad de impulsar la pequeña y mediana empresa, abaratando los costos, no solo el costo laboral que con esas nuevas leyes lo haremos, las nuevas leyes de accidente de trabajo, la ley de quiebra y la ley de desregulación laboral...tenemos que bajar los intereses de los créditos que es de un 16% en la Argentina, mientras en otros países es de un 5% o un 6%, pero además tenemos que modernizar a la industria para ser competitivos
·         Hay provincias que han llevado a cabo un proceso de privatización de algunas empresas, obras sanitarias, de generación de electricidad, que además de eliminar empresas deficitarias, le ha generado un mejor servicio a la comunidad, otras han privatizado su banca y han sido más eficiente en la cantidad de empleados.
·         A Chile no le va mal, tuvo que soportar una dura y tremenda dictadura, pero los militares dejaron un país estable económicamente, en crecimiento y en desarrollo.
·         En estos días hay un repunte de la imagen del gobierno y ha crecido el índice de intensión de voto a favor del gobierno, ...estoy hablando de las encuestas de dos o tres días.
·         No hay otro gobierno que haya combatido la corrupción como lo ha hecho este gobierno, hemos aligerado el Estado.
·         No me preocupa el déficit comercial, hay países como Estados Unidos que viven con déficit comercial, hemos tenido que importar bienes de capitales para reciclar nuestras empresas. El próximo año tendremos una inflación anual del 3%, el FMI ha destacado que la Argentina es un país modelo. Los Organismos Internacionales nos ubican como potencia económica en lugar 27 por encima de Brasil e Italia y como gobierno estamos entre los 12 mejores países del Mundo.



Menem al moverse a otro espacio-tiempo, llevando otro nombre, no le ha ido tan bien como esperaba, los cuatro años de Macri han traído ya las calamidades que luego se pudieron contactar en el segundo periodo presidencial del riojano. Acá están los resultados de un Menem convertido en Macri:

1.- La inflación en tres años fue de 146% mientras el salario de los trabajadores subió en apenas 103%, los jubilados solo un 101%.
2.- Las tarifas de gas subieron un 3008%, la electricidad un 2136% y el transporte un 332%.
3.- El desempleo alcanza el 11%, de los cuales casi el 5% es de la autoría de este último gobierno.
4.- La deuda externa del Estado llega a la desorbitante suma de unos 320 000 millones de dólares, Macri en apenas tres años (datos de Julio de 2018, antes el último acuerdo con el FMI) la había subido en la frijolera suma de 120 000 millones de dólares, es el gobierno que mas a endeudado a la Argentina en su historia, esa deuda propicia el pago de intereses de entre 20 000 y 25 000 millones de dólares anuales hasta el 2023 como minimo, sin contar con la deuda de 100 años contraída por unos 2500 millones de dólares ni las renegociaciones que habrá por la imposibilidad de pagar.
5.- La pobreza infantil y de los adolescente alcanza al 48% de esa población.
6.- La pobreza hoy alcanza al casi 35% de la población argentina.
7.- Se han cerrado más de 11000 PYMES en todo el país, que son las que propician el 80% del empleo en la Argentina. 43 PYMES cierran por dia.
8.- Las tasas de interés para préstamos productivos en los bancos han alcanzado las cifras del 100%, lo que entorpece en grado extremo el buen desenvolvimiento de la industria nacional. Hoy la capacidad industrial instalada esta utilizada como en los niveles del 2002-2003, por debajo del 60%.
9.- El país está parado literalmente, hay recesión, este año el PBI caerá un 3%. El consumo interno de los argentinos que otrora fuera una maquina de reactivación económica se ha desplomado solo en este año en más de un 11%.
10.- A pesar de la recesión, hay quienes ganan, lo hacen unos pocos concentrados en el campo, las energéticas y los bancos, pero la desconfianza es tal en este gobierno, que se sigue las viejas prácticas de fugar lo ganado a paraísos fiscales para no pagar ni siquiera impuestos.

Es posible que estemos en presencia del primer caso demostrable de un viaje al futuro, transportar un modelo como el neoliberal en el tiempo, aunque sea corto, de apenas 25 años, hace que la energía negativa que lleva implícito el agujero de gusano se ponga de manifiesto mas rápidamente, eso es lo que vemos en esta actual realidad Argentina, la decadencia del segundo periodo de Menem, ya se ha manifestado en el primer mandato de Macri. 

La física teórica nos ha demostrado que la información en un agujero negro no se pierde, no es por falta de ella que el modelo neoliberal no ha vuelto a funcionar. Viajar en el tiempo lleva consigo algunas paradojas, el modelo neoliberal tiene intrínseca una fundamental, no se puede ser feliz y próspero como nación, con un modelo económico y social como ese, ojala esta paradoja haga posible en el futuro que Menem no siga viajando por su agujero de gusano.


martes, 16 de julio de 2019


ALIENACION Y REVOLUCION
(Por Ernesto Estévez Rams, en el blog de Iroel Sanchez "La Pupila Insomne"


Una joven modelo polaca decidió caerle a martillazos y detrozar la nariz de una estatua pública con más de doscientos años de antiguedad mientras era filmada por una cómplice, con el objetivo declarado de aumentar el número de seguidores en una red social de la que era cliente. Dicen que la chica está ahora arrepentida del crimen cultural que protagonizó.

Se pudiera creer que se trata de un caso aislado de obsesión por la notoriedad, pero sabemos que no lo es. Son los pretendidos subproductos inevitables, pero que se han sido convertidos en productos esenciales de la sociedad del espectáculo, un término acuñado por Guy Debord en un libro homónimo y luego retomad por Vargas Llosa en una ensayo que explícitamente titula La civilización del Espectáculo. No he leído el libro de Guy Debord pero sí el ensayo de Vargas Llosa. Asumiendo el riesgo suicida de creerle a Vargas Llosa su análisis de la obra del primero, según el escritor peruano, la tesis fundamental es «que en la sociedad industrial moderna, donde ha triunfado el capitalismo y la clase obrera ha sido (por lo menos temporalmente) derrotada, la alienación – la ilusión de la mentira convertida en verdad – ha copado la vida social» y cita a Debord «El espectáculo es la dictadura efectiva de la ilusión en la sociedad moderna». Continúa Vargas Llosa en su análisis de Debord, reconociendo que a este pertenece la idea de que el empobrecimiento de lo humano es consecuencia de reemplazar el vivir por el representar donde se actúa permanentemente como si se estuviera en un escenario. Si la vida se asume como una actuación permanente, entonces todos somos actores, bien buscando los quince minutos de fama que deben correspondernos o, al menos, hacer un papel decoroso que te haga trascender no por genuino sino por la excelencia de tu impostura (¿acaso hay diferencia entre ello?).

Polonia no es un arquetipo de la sociedad industrial capitalista triunfante, su historia es más traumática.

Geográficamente situada en un espacio de confrontación de imperios, su nacimiento como nación está vinculado, como probablemente ninguna otra europea, a la lucha de una población por gestarse como nación y no ser absorbida ya sea por los teutones, por los musulmanes, lo suecos o por los rusos. Ahí están las novelas heroicas de Henryk Sienkiewicz narrándonos ese proceso diluvial. Bajo la égida soviética, luego de la derrota nazi que se los habían efectivamente anexionado, la sociedad polaca es un caso de estrés postraumático permanente. Su héroe más genuino de la posguerra mundial es un trabajador portuario que si bien derrotó, al menos simbólicamente, la hegemonía soviética vista como invasión, terminó entregando el país a otros poderes europeos y más allá. Poderes representantes de un capital voraz con todos los ímpetus de un neoliberalismo desatado por falta de oponentes globales. El aborto socialista en Polonia hace que toda batalla social en ese país no se debata entre la conquista de la justicia social y la depredación capitalista sino, está sumergida en el falso pero inevitable dilema de un pasado inmediato, donde la revolución social, que nunca fue, condujo a una sociedad alienada y sometida, y la llegada del capitalismo está asociada al aparente desatar de esa supeditación. El problema es que el proceso de “independencia” no condujo a la desalienación porque en realidad fue una pantomima hacia otra dependencia aún más férrea pero mejor disfrazada. Checoslovaquia es otro buen ejemplo de un proceso similar. Milan Kundera bien podría escribir otra Insoportable Levedad del Ser o hacernos otra Broma refiriéndose a la república checa actual como mismo la escribió sobre su apreciación del asfixiante ambiente de la era soviética.

 La modelo se llama Julia Slonska, el vídeo en el parque de Varsovia donde ejecutó su vandalismo recorre las redes. Recibe en su mayoría condenas pero algunos lo consideran «atrevido», «liberador» lo que ha hecho. Seis mil seguidores en Instagram le parecían poco.

En estos casos, la sociedad del espectáculo con sus pequeños actos deleznables de una joven destrozando narices pétreas para sobresalir, es también consecuencia a nivel de individuo de ese callejón sin salida donde ha dejado la historia a ese país y ese pueblo que, por su pasado más mediato de lucha heroica, merece mejor suerte.

El valenciano Rubén Domínguez se hace fotos con bolsos Louis Vuitton en Auschwitz, también Polonia. El “especialista de modas” parece que halló atractivo banalizar el lugar donde murieron más de un millón de personas. Sus fotos en Instagram iban acompañadas de etiquetas como #gucci, #louisvuitton, #fashiondesign. Frente al alud de críticas retiró las fotos y se disculpó afirmando que el no estudiaba «historia» y su «verdadera enciclopedia es la Vogue», para concluir «mi vida es la moda».

La incompletitud de una transición democrática que no pudo deshacer del todo la ligaduras de un pasado franquista, luego de una guerra civil brutal, marca de manera inevitable la memoria colectiva de ese país. Llegada tardía a la modernidad europea, en España se conjuga, por la clase política, un complejo de no haber sabido mantenerse como potencia de primer orden luego de poseer el imperio más grande de la historia, y un afán exagerado en ser aceptados en el concierto político capitalista como potencia de primer orden. Ahí está la bochornosa foto de Aznar posando junto a Bush con los pies encima de la mesa, o la otra sonriendo al lado de Blair y el mismo presidente de Estados Unidos mientras decidían la invasión a Irak. Es la España donde el poder se escandaliza si un presidente mexicano les habla de la necesidad de que pidan perdón por el genocidio de la conquista, y algunos libros escolares hablan de la misma como una cruzada civilizatoria que tuvo algunos excesos. Ni hablar de una memoria histórica no aplicada a fondo, donde calles, plazas y lugares públicos mantienen nombres de falangistas, y políticos de derecha, reinvindicando el pasado fascista de la dictadura. Es la España donde el Obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig, compara el aborto con ese mismo campo de concentración de Auschwitz donde posó Domínguez y oficia alguna que otra misa con la bandera franquista. Es la España donde el Arzobispo de Barcelona Lluis Martínez dice que el robo de bebés en el franquismo no había sido para tanto y había que juzgarlo «con criterios de aquel tiempo».

En estos casos, la sociedad del espectáculo con sus pequeños actos deleznables de un joven usando Auschwitz como pasarela para sobresalir, es también consecuencia a nivel de individuo de ese aborto de una sociedad que no logra lidiar con los fantasmas de su pasado histórico a pesar de tener un legado heroico de pasonaria que merece mejor suerte.

En el 2016 el Museo del Holocausto en Estados Unidos tuvo que pedir a los visitantes, según AP, que no jueguen «al Pokémon Go en sus instalaciones porque es “extremadamente inadecuado”». Las mismas peticiones han tenido que hacerse también en el memorial a las víctimas del atentando de las torres gemelas.

La meca de la enajenación, donde los medios absolutos de entretenimiento lo mismo hacen de Lincon un cazador de vampiros, que eligen a un presidente que dice que a las mujeres hay que cogerlas por sus entrepiernas. Una sociedad donde la banalización de la historia hace de los superhéroes de Marvel y DC los principales referentes de heroicidades. Es mejor vivir en ese mundo de fantasía que tener que lidiar con la realidad de que, viviendo en el país más rico del planeta, puedes no tener manera de costearte el tratamiento médico. El país donde puedes ser desalojado de tu vivienda mientras los bancos que te engañaron son rescatados con miles de millones de dólares sacados de tus impuestos, mientras sus directivos, al final del año, se adjudiquen arguinaldos que suman montos equiparables. Es el país donde hay que manifestarse para que la policía de demasiadas localidades se percaten que la vida de un negro importa. Es el país donde un neofascista embiste a una multitud de personas en una contramanifestación y el presidente dice que del lado de los supremacistas blancos también hay «buenas» personas.

En estos casos, la sociedad del espectáculo con sus pequeños actos deleznables de alguien saltando de alegría por haber descubierto un Pokémon virtual al lado del nombre de una victima del atroz crimen del 11 de Septiembre del 2001, es también consecuencia, a nivel de individuo, de ese aborto de una sociedad que se basa en el ejercicio más estricto del contra todos y por el bien de uno mismo, a pesar de que su pueblo tiene también un legado de luchas heroicas que merece mejor suerte.

 Los abortos sociales traen, mientras no se halla una salida transformadora, tales lodazales de esterilidad.

Pero la alienación no es exclusiva de tales sociedades.

Un joven genérico se toma una foto sobre un almendrón descapotable se le ve, además del adorno profuso de joyas de oro, abrumado de mujeres jóvenes con escasas ropas, al fondo, la Plaza de la Revolución donde entre muchas otras, se despidió el duelo de las víctimas de Barbados. Si ya se usa más la plaza para lo que no fue hecha que para lo que la hizo histórica, no podemos asombrarnos que sea cada vez más locación de turistas y menos espacio político y social.

En Cuba, después de la frustración republicana resultado de la pantomima de la independencia, fenómenos igualmente desmoralizantes se entronizaron en la sociedad. El choteo fue analizado como esa escapatoria social. La corrupción que promovió el interventor y su entronización en personas que habían sido héroes de la guerra de independencia fue también una salida individual, en el fermento apropiado, al aborto.

La Revolución cubana fue un acto de desalienación gigantesco. Mientras en los EE.UU el escape de la clase media a la asfixia social era la rebelión sexual y la actitud antisistema de los hippies, en Cuba, la juventud hasta ayer copiadora de los modelos norteamericanos se volcaba en procesos sociales descolonizadores. Alfabetizaciones, obras de choque, protagonismo real en la construcción de una sociedad distinta canalizaban el ímpetu juvenil hacia lo transformador.

Pero junto a ese proceso otros más lentos y sumergidos fueron haciendo resurgir formas de alienación heredadas del pasado neocolonial y otras nuevas incubadas en nuestras propias cortedades. El resurgimiento de la alienación en Cuba no es solo resultado de las frustraciones económicas y el prolongado asedio imperial, tiene causas también autóctonas. El tema es complejo, tanto que rebasa el alcance de estas páginas. Solo menciono algunas insoslayables.

En cualquier sociedad la alienación es, en el fondo, el resultado de que el individuo siente que el ejercicio del poder económico y político, que afecta su vida cotidiana, se escapa de su control. Nuestra sociedad, con toda su intención participativa, no ha superado ese dilema. Sectores crecientes de la sociedad se sienten en ese sentido alienados.

El transfondo de mucha de la alienación corruptora que observamos hoy es resultado de la frustración ideológica que le siguió al ver que la vía socialista, representada por el campo socialista soviético, fracasaba. Luego de asociar el sentido del sacrificio a un futuro que se anunciaba victorioso, para no pocos revolucionarios hasta ese momento, el derrumbe soviético lo vino a poner en duda. Si no hay certeza en que el sacrificio rinda dividendos tangibles, entonces agarra lo que puedas. La mentalidad sumergida del vivo, escondida por décadas por no hallar terreno favorable, resurgió con animo de revancha. Y no dejó sector social sin ser atacado, ni espacio donde no haya tomado trincheras y provocado retrocesos. La alienación es entonces respuesta individual al hecho objetivo de que tu suerte como individuo escapa a tu esfuerzo y la suerte colectiva ya no está tan claramente definida.

 Sometida a un asedio colosal, carente de un sustrato ideológico que dé certeza al resultado de la guerra en la que se ha empeñado por más de sesenta años, ¿dónde hallar antídotos a la alienación?

 La respuesta nos la comienza a dar el Presidente: un discurso público sistemático que haga una proyección programática del futuro que sea movilizadora más allá de su consagración en la Constitución de la República. Diaz-Canel está derrotando la postverdad a golpe de realidad, aqui y ahora. Está comenzando a hacernos regresar, más allá de la consigna, la certeza de que el futuro lo construimos nosotros.

Pero, siendo honesto, contrario a su esfuerzo se erigen fuerzas alienadas y alienadoras tremendas no solo desde el exterior.

A esas fuerzas no puede agradarle la frescura que atenta contra la monotonía desmovilizadora de una letanía de palabras vacías. No puede agradarle a quienes prefieren congresos o reuniones que parecen no rebasar una contínua reafirmación de adhesión revolucionaria sin que se vaya más allá de la consigna y la frase hecha. No puede agradarle a los funcionarios que deberían estar rindiéndole cuentas a los delegados o participantes y en vez de ello, los vemos regañando a los miembros de base porque ellos no están satisfechos con su desempeño. No debe agradarle a dirigentes que siempre están enojados cuando los entrevistan o hacen declaraciones públicas. No debe agradarle a los que hacen intervenciones con argumentos genéricos que lo mismo sirven para avalar lo que se pretende que la tesis contraria. No debe agradarle a los que hacen declaraciones de intenciones sin fechas, ni cronogramas, sin lista de acciones concretas y que se reducen a estamos estudiando, se está valorando y otras por el estilo. No debe agradarle a los que hacen afirmaciones desatinadas en temas de alta sensibilidad sin el menor sentido político. No debe agradarle a los proclamadores de decisiones bajadas como edictos sin la suficiente participación ciudadana. No debe agradarle a los que defienden designar a elegir. No debe agradarle a los que hacen resistencia al ejercicio de la autocrítica pública por parte de dirigentes y estructuras.

No subestimemos a la burocarcia y la funcionarocracia, intentarán una vez más adaptar su discurso para, aparentando cambiar, no cambiar nada. Intentarán otra vez revertir las perspectiva para aparentar ser agentes de cambio revolucionario mientras rumian sus mediocridades, sólo útiles en mantener sus ridículos puestos.

No subestimemos a la contrarevolución, momentáneamente anonadada, buscará subirse en el nuevo discurso para volver a disfrazar su pretención desarmadora en ropajes de innovadores. Volverán a vendernos ideas viejas en continente nuevo. Volverán a ensayar en llamarnos conservadores y ellos apropiarse el adjetivo de revolucionarios. Volverán con sus reconversiones y sus terceras vias sin nombrarlas. Volverán a ofrecernos alienación como papilla de consumo de masas y la ideotización hedonista, como summun de las aspiraciones humanas. Frente a la mención del bloqueo, volverán con aquello de : “Por Dios, no!”.

Ahora que se insiste en la necesidad de la ciencia y la innovación en la estrategia de avance del país, lo perentorio no solo es innovar en los económico y social, sino además en lo ideológico y lo político, este último como realización práctica del primero. Hay mucho que rehacer en ese terreno tan marcado por la monotonía, la pérdida de perspectiva y la falta de imaginación.
Cuenta el académico de mérito Hugo Prez, que al comienzo de la Revolución le dió clases de matemática al Che a pedido de este que, al ser nombrado presidente del Banco Nacional de Cuba, sintió que necesitaba llenar sus lagunas en la materia. Las clases podían ocurrir a cualquier hora, incluso de madrugada, luego de la faena intensa de un día. Dicen que Fidel, cuando comenzó la revolución médica en Cuba, se entrenaba en medicina con gruesos libros de la carrera. Ese afán obsesivo de superación hay que recuperarlo.

Hay mucho que rehacer en otros términos. Superar esas impresionantes carencias de cultura política, ideológica e histórica en demasiado decisores, funcionarios, administradores. La incultura que acompañando el discurso de lugares comunes, hace defender posiciones claramente antisocialistas sin tan siquiera percatarse de ello. La incultura que los hace no conocer a fondo sobre los procesos que dirigen y, frente a la inseguridad que emana de la ignorancia, el refugio en seguir a pie juntillas orientaciones o, peor aún, terminar sometidos a las fuerzas antitransformadoras que sugieren no arriesgarse.

Hoy, no tengo, frente a la urgencia, tiempo para esperar musa poética. Hagamos de esta contraofensiva revolucionaria que se abre con los tres últimos discursos del presidente el ahora o nunca de esta generación, derrotemos a nuestros fantasmas, derrotemos a la mediocridad, derrotemos a los burócratas, derrotemos a los agoreros del final, derrotemos al imperialismo.


lunes, 15 de julio de 2019


MACRI TUVO MAS VIENTO DE COLA QUE KIRCHNER
(Por Alfredo Zaiat, PAGINA12)


La economía macrista entregará tres de cuatro años en recesión, la duplicación del monto nominal de la deuda, la elevación de la tasa de inflación anual del 22 al 54 por ciento y la desocupación navegando otra vez en dos dígitos. Estos resultados tan desastrosos fueron conseguidos a pesar de que los tres primeros años del mandato de Mauricio Macri tuvieron un viento de cola externo más favorable que el registrado en un mismo período de Néstor Kirchner. Viento a favor que continúa en el cuarto año. La diferencia es notable en la evolución de esos indicadores macroeconómicos en el trienio de ambos gobiernos. Una ilustrativa investigación académica revela que la administración Cambiemos gozó de mejores precios internacionales de materias primas, de cosechas agrícolas más abultadas, de más dólares en total por la suma de exportaciones, capital financiero y emisión de deuda.

En estos años ha habido una orgía de ingreso de dólares por un endeudamiento furioso, superando el monto de la emisión de deuda realizada durante la última dictadura militar (siete años), también la concretada en la Convertibilidad (diez años y medio) y, obviamente, en los gobiernos kirchneristas cuando el mercado financiero internacional cerró el grifo (doce años y medio). En apenas tres años, el macrismo recibió más dólares por deuda en valores constante que en cualquiera de esos otros ciclos políticos.

La ortodoxia y heterodoxia conservadora no se han cansado de instalar la idea de que el kirchnerismo dilapidó las buenas condiciones externas, perdiendo de ese modo la oportunidad de transformar la economía argentina. No pocos han creído esa sentencia a partir de una efectiva estrategia de confusión deliberada. Con los innegables datos duros de la macroeconomía 2016-2018, ahora sí se puede afirmar que el macrismo ha sido un dilapidador serial de una cantidad de dólares extraordinaria, y que también ha rifado un contexto financiero y político internacional fabuloso. Ha convivido con tasas de interés bajas y con una administración estadounidense liderada por Donald Trump que ha alineado a la tecnoburocracia del FMI para que le entregue lo que sea a Macri. El saldo es una economía con indicadores tan malos que hay que remontarse a la crisis del 2001 para encontrar peores.

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Es un mérito indudable de los economistas-funcionarios y de los economistas oficialistas la voluntad de presentarse ante la sociedad como si no hubiesen tenido nada que ver con esos resultados desastrosos.

Con la inestimable ayuda del más poderoso blindaje mediáticocon que contó un gobierno democrático desde 1983, el nuevo fracaso del neoliberalismo en términos de bienestar general es atribuido a la herencia de doce años de populismo, como si esta debacle no hubiese sido causada por las propias medidas implementadas desde el primer día de gobierno. Es necesario reiterarlas en estos meses de elecciones, donde el oficialismo ha demostrado ser especialista en el engaño colectivo acerca del origen de la crisis:

· La desregulación absoluta del mercado cambiario, que aceleró la fuga de capitales.
· La liberación total para el ingreso y egresos de capitales especulativos, que incrementó la vulnerabilidad de la economía.
· La desarticulación de la administración del comercio exterior, que provocó un incremento de las importaciones y el consiguiente desplazamiento de la producción nacional.
· La eliminación y reducción de retenciones, que deterioró las cuentas fiscales, rojo que fue financiado de la peor manera: con emisión de deuda en dólares.
· Los tarifazos, que fueron un golpe devastador para la mayoría de los presupuestos de los hogares y para la competitividad de gran parte de la industria nacional y de los comercios.
· El pago a los fondos buitre, que habilitó un endeudamiento externo vertiginoso que, en apenas dos años, arrojó a la economía a las puertas del default.
El derrumbe de la economía fue acompañado con un aceitado dispositivo de propaganda que promete un futuro venturoso cuando el presente es sombrío. Y en estos meses de elecciones, sin nada que ofrecer en el frente económico, al oficialismo sólo le quedó lanzarse a una campaña de agresiones, persecución y macartismo contra la oposición política, sindical y mediática.

Contraste

La actual calma cambiaria tiene su origen en la combinación de una política del Banco Central que fomenta la bicicleta especulativa (tasas muy elevadas, contracción monetaria y emisión de Leliq), más el aporte de campaña millonario del Fondo Monetario Internacional (deuda para financiar la dolarización de ahorros ) y la gracia de un escenario financiero internacional positivo (tasas de interés bajas y estables, con perspectivas de descenso, y flujo de capitales hacia los mercados emergentes).

Entre los economistas existen discrepancias acerca de cuál de estos factores es el más relevante para explicar la pax cambiaria, pero la coincidencia irrumpe cuando mencionan que sin un contexto externo favorable el panorama financiero local estaría muy complicado.

El macrismo está gozando de un muy favorable viento de cola externo, en un momento justo para sus aspiraciones electorales, puesto que le permite acercarse a las cruciales elecciones PASO(en agosto) y de primera vuelta (en octubre) sin un desborde cambiario e inflacionario. Pero ese escenario financiero internacional propicio lo ha acompañado a Macri en gran parte de su mandato.

Durante los gobierno kirchneristas, en especial el de Néstor Kirchner, la red de economistas dominantes minimizaban los factores locales de la muy fuerte recuperación económica, señalando que se originaba solamente por la fortuna de contar con viento de cola internacional. Era la forma que tenía la grey de la ortodoxia para desmerecer la acción y los resultados positivos de una política heterodoxa.

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica difundió un ilustrativo estudio donde precisa que en doce años y medio de gobiernos kirchneristas la actividad económica se expandió a un ritmo de 4,5 por ciento anual (76,5 por ciento acumulado) con la tasa de desempleo descendiendo. Si se recuerdan los datos arriba mencionados, “el contraste con el desempeño del gobierno macrista es enorme”, sentencian los investigadores del Celag Guillermo Oglietti, Pablo Wahren, Nicolás Oliva Pérez y Alfredo Serrano Mancilla, en el documento “Macri, anatomía de una deuda inútil”.

Viento de cola

El argumento del oficialismo es que en la primera etapa del kirchnerismo hubo viento de cola, lo que le permitió contar con recursos extraordinarios, que políticas populistas dilapidaron, mientras que el macrismo no habría contado con esa ventaja.

El informe del Celag desarticula esa línea de razonamiento, justificativo del presente fracaso que está en función de generar una confusión deliberada para conseguir que sectores vulnerados y clases medias repudien políticas que los benefician, para que terminen legitimando otras que castigan su calidad de vida.

Este grupo de investigadores señala que en los primeros tres años del gobierno de Kirchner (2003-2005), los precios internacionales agrícolas y de otros commodities (por ejemplo, energía) fueron “notablemente” inferiores a los registrados en los tres primeros años del gobierno de Macri (2016-2018). A partir de información de World Commodity Price data, del Banco Mundial, con números índices 2010, calcularon que, en promedio, los precios de las materias primas energéticas durante el macrismo fueron 24 por ciento superiores al primer trienio kirchnerista (la diferencia fue índices 56,51 en los años K y 70,05 en los M).

El diferencial en los granos fue mayor: 45 por ciento más elevados en estos años de Cambiemos (promedio del índice 83,33) que en los primeros tres de Kirchner (57,46).

El saldo también es favorable para el actual período en la comparación en el volumen de cosecha. En base a datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el acumulado de las campañas 2002/3, 2003/4 y 2004/5 fue de 223 millones de toneladas, mientras que las de 2015/16, 2016/17 y 2017/18 totalizaron 336 millones de toneladas, un incremento del 50 por ciento.

El reporte del Celag muestra que, como resultado de combinar mayores cantidades con mayores precios, el total de las exportaciones en el trienio macrista fue de 178 mil millones de dólares, 70 por ciento superior a los 105 mil millones de dólares en los tres primeros años del kirchnerismo.
Con el respaldo de estos datos estadísticos de fuentes insospechadas de tener grabada la letra K en la frente, los investigadores afirman: “En definitiva, el relato del viento de cola es un atentado a la realidad que sólo puede prosperar en un país donde la información no fluye correctamente”.

Más dólares que nunca

Estos años de macrismo han tenido una disponibilidad de dólares extraordinaria, pero con un resultado muy negativo en las principales variables macroeconómicas, lo que indica que la utilización de esos recursos fue malísima. O sea, no hubo un factor exógeno para explicar la debacle económica, como fue la crisis internacional de 2008 que alteró el intenso ciclo de crecimiento del kirchnerismo.

La economía macrista tuvo un ingreso de dólares adicional proveniente de la emisión de deuda. El estudio del Celag indica que al sumar exportaciones, deuda externa, inversión extranjera directa e inversiones especulativas (financieras), los tres primeros años del gobierno de Macri contó con más dólares comparados con ciclos políticos anteriores. La estimación de los investigadores del Celag fue la siguiente:

· El macrismo dispuso de más de 130 mil millones de dólares promedio anual durante el primer trienio de su gobierno, de los cuales apenas el 56 por ciento fueron de exportaciones.
· El kirchnerismo contó con 89 mil millones de dólares a valores constantes, de los cuales el 86 por ciento fueron de exportaciones.
· La Convertibilidad tuvo ingresos de divisas que a valores de 2018 fueron de 65 mil millones de dólares, de los cuales el 60 por ciento correspondía a exportaciones.
· La última dictadura militar tuvo un ingreso anual de 28 mil millones de dólares a valores de 2018.

Otro de los contrastes más evidente entre el gobierno de Néstor Kirchner y el de Mauricio Macri fue que el primero destinó parte de los ingreso de divisas a cancelar deuda (la del FMI), mientras que el segundo comenzó un ciclo de endeudamiento acelerado (convocando nuevamente como acreedor al FMI).
La diferencia en la relación con el FMI es notable: en el período de gobiernos kirchneristas (2003-2015) se canceló deuda (capital más intereses) por 12.455 millones de dólares, mientras que en el macrismo (2016-2019) se contrajo deuda por un total de 50.149 millones de dólares.

Derroche

La dilapidación de divisas, un activo escaso y, por la insuficiencia, disparador de la mayoría de las crisis económicas argentinas, ha sido impresionante. Gran parte de los dólares fueron destinados a usos financieros (bicicleta, fuga y deuda), sin contribuir a la expansión del aparato productivo; sólo fueron la vía para facilitar negocios especulativos .

El informe del Celag precisa que en el primer trienio macrista 8 de cada 100 dólares se destinaron a pagar intereses, 36 a financiar la fuga de capitales y 14 al pago de deuda externa: un total de 58 dólares cada 100 disponibles. El resto para la compra de importaciones y para el giro de utilidades al exterior de multinacionales.

El saldo es un endeudamiento inmenso con una profunda debilidad de la economía real. En el primer trienio de gestión, el macrismo incrementó la deuda más que durante toda la última dictadura y en el segundo año de gestión ya había superado el endeudamiento de toda la Convertibilidad.

Los investigadores del Celag realizaron el cálculo de ajustar los valores de la deuda nominal contraída durante la dictadura y la Convertibilidad a valores reales de 2019, deflactados por el índice de precios al consumidor de Estados Unidos, para obtener el monto de la deuda en dólares a valores constantes. Así los 38 mil millones de dólares de deuda de la última dictadura militar representan aproximadamente 100 mil millones de dólares a valores de 2019, mientras que los 77 mil millones de deuda generados durante la Convertibilidad representan a valores actuales 110 mil millones de dólares. El macrismo sumó deuda externa por 121 mil millones de dólares en 2016-2018.

Con un muy favorable viento de cola internacional y con más dólares disponibles, la economía macrista ha tenido resultados desastrosos en términos de bienestar social. Y la promesa de Macri, en la eventualidad de ser reelegido, es seguir haciendo lo mismo a mayor velocidad. En ese caso, para la mayoría de la población no habrá cinturón de seguridad que actúe de protección y salvavidas.