Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 25 de febrero de 2016

Por si acaso te explico OBAMA...

Con bombos y platillos los medios de la Argentina han festejado la próxima visita del Presidente yanqui a Cuba, sobre todo para justificar que dos días mas tardes llegue al Rio de la Plata y permanezca hasta el 24 de Marzo en Buenos Aires mientras se conmemora el 40 aniversario del Golpe Militar dado en su momento con la anuencia del Imperio del Norte. Nada es al azar, y en este Mundo que en lo político se emiten constantemente "señales", es de esperar que Obama, haga lo que hace poco leí en la última novela de Umberto Eco "Numero Cero" , ( ..."nunca he entendido si esta moda de pedir perdón indica un ejercicio de humildad o de desfachatez: haces algo que no deberías, luego pides perdón y te lavas las mano"), vaya a la Escuela de Mecánica de la Armada y pida perdón por los 30 000 desaparecidos entre 1976-1983.

A el Ingeniero Macri lo quieren convertir, como en su momento utilizaron a Menem para la vitrina del Neoliberalismo en América Latina, en la punta de lanza de los "Derechos Humanos", que pareciera que donde único no se respetan en esta parte del Continente, es en Cuba y Venezuela, porque por supuesto matar periodista en México y Guatemala, "es más bien un safari multicolor para los turistas".

Está claro que Barack Obama no es responsable personal de lo realizado por su país no solo en la Argentina, en Republica Dominicana, en Chile, en Nicaragua, en Paraguay, en Colombia, en Guatemala, en Cuba, va, como diría cualquiera de la CIA, "en nuestro patio trasero", y por tanto cree que con un "discurso de compasión" se olvidaran las penas y también la historia.

Yo apruebo que Obama vaya a Cuba, es mas, considero que sin su voluntad política no se podrá terminar nunca el bloqueo, que hemos padecido tanto los cubanos, solo por el hecho de considerarnos una nación soberana, que no le gusta que nadie le diga lo que tiene que hacer, donde nuestros problemas (que son unos cuantos, mirándolo con un solo ojo) lo resolvemos como en cualquier hogar del Mundo, de la puerta para adentro sin invitar al vecino.

Obama tendrá que entender que esta todo bárbaro que seamos moradores fronterizos y hasta socios civilizados en el futuro, pero hemos comido nosotros los cubanos mucha croqueta para mantener lo más apreciado que hemos conservado, nuestra independencia nacional y si su intensión es aplicar un nuevo tipo de "guerra de baja intensidad", de nada le vale su remisión, pues los objetivos del Imperio que antes apoyo los Golpes Militares en nada difieren con los objetivos que él se propone.

Por si acaso te explico Obama que es una croqueta, pero la nuestra, no la que se hace con carne tipo gourmet, deja que aprendamos y podamos mejorar nuestra croqueta, no hace falta que te metas a decirnos "como".





LA CROQUETA
(Héctor Zumbado)

Había sido de todo. Ayudante de electricista, peón de albañilería, plomero, ponchero, cargabates, parqueador de guaguas, entongador, taxista. De todo. Tenía una abundantísima experiencia acumulada en los más disímiles trabajos y una disposición formidable para todo. Listo siempre. Sin titubeos ni boberías.
Por eso dijo que sí, que no faltaba más, cuando le preguntaron si quería hacerse cargo de un quiosco de croquetas. Bueno, dale, eso es tuyo, le dijeron.
Pero entonces se enfrentó a un problemita que no había tomado en consideración. Se enfrentó, de pronto, al problema de cómo hacer una croqueta, cosa que no había hecho nunca.

Primero se quedó unos segundos con la mirada en blanco, igual que Kant cuando meditaba sobre la cosa en sí, reflexionando filosóficamente sobre la croqueta. Y por un momento pensó que, sin experiencia alguna en el contexto culinario de la croqueta, sería imposible acometer la tarea.
Entonces se le iluminó el cerebro. ¡La memoria, claro! Recurriría a la memoria. ¿Cuántas croquetas se habría comido desde la aparición, desarrollo, auge y estabilización de la croqueta?

Recordando que el fenómeno croquético había surgido a mediados de la década del 60, comenzó a reconstruir mentalmente una especie de retrospectiva de la croqueta, viéndose a sí mismo degustando croquetas en los más diversos contextos. Las había comido, que recordara, en cafeterías y restoranes, quioscos, comedores, terminales de ómnibus, cortes de caña, bodas, fiestas de quince, montado en camiones, pedaleando e bicicleta, viajando en avión, caminando, corriendo tras una guagua, empujando un cochecito, subiendo escaleras, bajando en elevador, parado en un andamio, acostado al anochecer, al despertarse, a media mañana, en almuerzos, meriendas y recepciones, en la playa, bajo un sol radiante, en tardes lluviosas y en medio de un ciclón.

En los últimos lustros, pensó, a un promedio por lo bajito de dos croquetas diarias, había deglutido unas 730 croquetas anuales, sin contar los años bisiestos, lo que haría un total de 12 410 croquetas. ¡Doce mil cuatrocientas diez! ¡Qué bárbaro! Las visualizó todas juntas, una detrás de otra, en fila india, y calculando que cada croqueta promediaba unos diez centímetros de largo, vio ante sí una longaniza de 124 100 centímetros, o sea, 1 241 metros de croquetas. ¡Se había comido un kilómetro y cuarto de croquetas! Era un experto. ¡Cómo no se iba a acordar del gusto peculiar, único, sui géneris, de la croqueta!.

Todo se reducía entonces a una cuestión sencilla: hacer un esfuerzo de memoria, de representarse mentalmente los diferentes componentes de la croqueta. Así, dejándose llevar por los recuerdos, concentrándose profundamente como un yoga, quedó como un yogur en reposo, inspirado en el budismo Zen, en la contemplación absoluta, en el éxtasis místico que le permitiera conseguir la sabiduría, penetrar en los secretos de la intimidad de la croqueta. Recordar. Recordar a qué sabía una croqueta.

Y se puso a trabajar. Cortó en tiritas cuatro hojas de papel gaceta, que separó en un platico. Luego batió dos yemas de huevo y picó en trocitos un tallo de soga de tendedera. Añadió una cucharadita de engrudo y espolvoreó con aserrín de pinotea. Derritió un cuarto de vela de las grandes y cortó finito un cordón de botas cañeras. Lo mezcló todo bien y obtuvo una masa del color de la muralla de la Habana. Entonces, con amor en las manos, le dio forma a una croqueta, la cual envolvió con ternura en un pedazo de tela de mosquitero. Ralló un pan de jabón Batey para empanizar, y comenzó a freírla en la sartén, con la candela baja.

Esperó con ansiedad a que la croqueta se dorara lentamente al fuego. Y cuando al fin estuvo doradita, la sacó de la sartén y la escurrió.
Ya iba a morderla, cuando pensó, de pronto, que su opinión pudiera estar parcializada.

Llamó a su mujer y le entregó la croqueta

- Dime

La mujer tomó la croqueta con la punta de los dedos, se la llevó a la boca y la mordió por la mitad. Comenzó a masticarla con lentitud. Tragó. Lo miró fijamente y dijo:


- Está bajita de sal.

miércoles, 24 de febrero de 2016

VOY A PEDIR ASILO POLÍTICO EN HAITÍ

(por Eduardo Del Llano en su  blog https:// eduardodelllano.wordpress.com)

Estados Unidos es un gran país para vivir. Probablemente el mejor del mundo. Uno puede criticar su política exterior, la estupidez y arrogancia de sus turistas, la salud y las armas y esas cosas que critica Michael Moore, pero la verdad es que hay que ser idiota para negar las ventajas de radicarse allá.

Ahora bien, Estados Unidos no es el mundo, aunque parece fácil olvidarlo una vez allí. Muchos emigrados cubanos radicales insisten en que la búsqueda de democracia y libertad fue la razón fundamental de su partida, en que el comunismo no les dejó alternativa. Bueno, de que detestaban el sistema no me cabe duda, pero quien huye de la represión, quien está verdaderamente en peligro no se pone muy selectivo, y sin embargo la inmensa mayoría se fue a USA, a Canadá, a España o Francia a pesar de que, con escasas excepciones (Corea del Norte, China, Cuba, algunas naciones islámicas y poco más) el mundo está conformado por democracias capitalistas. Siete de cada diez, cuando emigran a sitios como Guatemala, Honduras o Botsuana, lo hacen con la idea de saltar después a los Estados Unidos. Hasta donde sé, ninguno de esos detractores sistemáticos -no ya del régimen cubano sino de la ética y la ejecutoria de los artistas cubanos y de cualquiera que vive en Cuba- lo hace desde democracias capitalistas como Namibia o Paraguay. Suena como que el objetivo no eran tanto la libertad y la democracia como un país concreto, ¿no? Algunos presos políticos y opositores en activo sí han sufrido y sufren persecución, pero los demás… vamos, seamos sinceros, díganme que querían mejorar, reformular su cachito pá vivir, ir al seguro in the fast lane, que diez Terceros Mundos no hacen un Primero, eso puedo entenderlo y aplaudirlo, pero no lo politicen más allá de lo necesario, no me digan que este es el país del fracaso si dondequiera hay gente con motivos para decirlo del suyo. Claro que ellos no tienen Ley de Ajuste. De 1959 a la fecha ha habido dictaduras verdaderamente sangrientas en un montón de países latinoamericanos (Argentina, Uruguay, Paraguay, Guatemala, Haití, Nicaragua, Brasil, Chile, etcétera), pero no existe ni ha existido Ley de Ajuste Chileno, Ley de Ajuste Haitiano o Argentino. El diez por ciento de los dominicanos vive en Nueva York, centenares de mejicanos y salvadoreños y haitianos intentan pasar cada día a territorio de USA, sin Ley de Ajuste a su favor, y nadie dice que su fuga refleja el fracaso de la democracia capitalista en esos países, ¿verdad?, sólo que son pobres y querían una oportunidad. Well, there you go.

Y es que la dirección del viaje lo es todo. Si usted se va de Cuba a USA, no digo yo si creerá haber llegado al Paraíso… por lo menos al principio. Y por supuesto que desde esa perspectiva Cuba les parecerá un sitio primitivo y estático. Con todo, no se justifica renegar del Tercer Mundo, olvidar que existe, que de allí se proviene. Por lo general cuando tienen chance y oportunidad para viajar, esos emigrados se van a conocer Europa, Canadá o Japón, es muy raro que vuelen a países pobres, y si lo hacen es más raro todavía que se alejen del hotel más de lo imprescindible para tirar fotos. El resto del mundo –porque lo hay, ¿saben?- es algo que aparece en las películas de Hollywood, de fondo para que el americano ayude a los nativos, o en la tele. Bueno, claro, también está Internet, pero que levante la mano aquél que en los últimos diez años ha buscado en la red información acerca de la situación política en Yibuti. De hecho, que la levante aquél que sabía de la existencia de Yibuti.

Ya lo he dicho antes, tengo buenos amigos emigrados, y nada contra el hecho de marcharse. (Como tampoco contra quien regresa, llámese Issac Delgado o Yoani Sánchez). Aquellos que se vean retratados tomen esto como, ehhh, una crítica constructiva a ese microscopio que a veces interponen entre ustedes y su país de origen, entre ustedes y el Tercer Mundo. No crean que saben lo que pasa aquí mejor que nosotros, aunque nuestra prensa sea una mierda, no nos juzguen si no han puesto un pie por acá en veinte años o vienen una semana para refugiarse en Varadero con la familia, no traten de demostrar lo indemostrable, esto es, que quien huye muestra más valor que quien se queda.

Respeten y no se hagan los yumas.

P.S.: Mi película Omega 3 se presenta por estoy días en Praga, en el festival La Película, dedicado al cine hispanoamericano, junto a obras de Julio Medem, Jaime Rosales y otros directores.

(23 de febrero 2016)

lunes, 22 de febrero de 2016

ECO: ¿NUMERO CERO?

(Por Eduardo Mora Basart, publicado en el blog de Iroel Sánchez "La pupila Insomne" https://lapupilainsomne.wordpress.com)

La disección de la cultura desde una dimensión estética o comunicológica signó la obra de Humberto Eco, uno de los paradigmas del pensamiento contemporáneo. La noticia de la desaparición física del autor de El nombre de la Rosa, me sorprendió sumido en la lectura de su última novela Número Cero, un crítica al periodismo actual, donde defiende la tesis de que los medios masivos no rinden tributo a la verdad sino a quienes los financian. Como en esta obra, la mirada crítica de Eco a los medios masivos es constante. Por ello, aseguraba que “estamos obsesionados por los medios de comunicación que, ciertamente, son uno de los males de nuestro tiempo. Son un mal como en un tiempo eran las epidemias: la peste. Así como mucha gente logró sobrevivir a la peste, también podrán sobrevivir muchos a los medios de comunicación”.

Varios de los principales titulares que colmaron la prensa italiana subrayaban: “Italia está de luto”, “Ahora somos más pobres”, “El hombre que lo sabía todo”. El periodista Gianni Rotta en La Stampa de Turín, lo definió con mediana precisión: “Filósofo, padre de la semiótica, escritor, profesor universitario, periodista, experto en libros antiguos: en cada una de sus almas Umberto Eco era una estrella internacional, pero con sus estudiantes, lectores, colegas, jamás Eco exhibió la pose snob que tal vez otros escritores sí habrían adoptado de haber publicado best sellers como El nombre de la rosa o El péndulo de Foucault. Umberto Eco reía, se informaba de las novedades y —encendiendo un cigarro— contaba la última broma antes de presentar una nueva teoría lingüística”.

Los amantes del periodismo atesoramos ensayos comoApocalípticos e integrados y Hacia una guerrilla semiológicacomo textos de culto. Aún están vivas en mi memoria las encendidas polémicas en las aulas de la Universidad de las Artes de La Habana (ISA), guiadas con mesura y sapiencia raigal por la doctora Magalys Espinosa, donde nos sumergíamos en la historia de la estética desde encendidas polémicas y en el camino por los laberintos de las vanguardias artísticas era de obligada recurrencia apelar a Duchamp, Morawski, Mukarowski y los aportes de Eco resultaban omnipresentes. Una y otra vez releí La obra abierta, el texto que le encargó Italo Calvino, génesis de toda su producción semiótica e indispensable para interpretar las dinámicas estéticas contemporáneas.

Eco sentenciaba: “Cada vez estoy más convencido de que, para comprender mejor muchos de los problemas que aún nos preocupan, es necesario volver a analizar los contextos en que determinadas categorías surgieron por primera vez”. Quien no ha leído Cómo se hace una tesis, obra que puso en mis manos como de obligada lectura el doctor Gilberto Valdéz. De ella se mostraba orgulloso Humberto Eco y dijo: “Millones de estudiantes la han usado en todo el mundo como guía. Sigue siendo útil en la era de internet aunque yo lo haya escrito a mano. Después de mi muerte, ese será el único libro que me sobrevivirá”.

Sin embargo, El nombre de la Rosa es una obra que redimensionó las letras en la segunda mitad del siglo XX. En ella rinde homenaje a Conan Doyle y al filósofo escolástico Guillermo de Ockham, uno de los padres del pensamiento moderno, quien aseguró que “la explicación más sencilla suele ser la verdadera”. Ninguna de las novelas de Eco desde El péndulo de Foucault hasta Número Cero, pasando por La isla del día antes, Baudolino, La misteriosa llama de la reina Loana o El cementerio de Praga, se elevó hasta su altura. Al cuestionársele la grandeza de una novela que no fue superada por el autor, ripostó: “También es una ley de la sociología del gusto, o mejor dicho, de la sociología de la fama. Si uno se hace famoso por haber matado a Billy de Kid, cualquier cosa que haga después —desde llegar a ser presidente de Estados Unidos, hasta descubrir la penicilina— a los ojos de la gente seguirá siendo siempre el que mató a Billy de Kid”.

En una entrevista concedida al periodista español Xavi Ayén testimonió: “Era hijo de un tipógrafo, tuve 12 hermanos, no podía comprarme libros y me iba a los quioscos a leer los fascículos de las novelas por entregas, hasta que el quiosquero me echaba, me iba a otro quiosco y allí leía otro trozo. Colecciono aún libros impresos por mi abuelo. Yo leía en su casa, recuerdo Los tres mosqueteros de Dumas ilustrados por Maurice Leloir. Cuando murió, se le quedaron muchos manuscritos por editar en una caja, novelas populares a las que nadie hizo caso, y yo, a los 8 o 10 años, devoré esos manuscritos, eran aventuras fantásticas. La otra influencia fue mi abuela materna, una mujer que no tenía educación, tal vez la primaria, pero sí una pasión increíble por la lectura, se iba a las bibliotecas y siempre tenía un montón de novelas en casa. Leía Balzac o Stendhal como si fueran una novela rosa, sin sentido crítico, pero me prestaba esos libros y yo me sumergía en la gran novela francesa ya a los 12 años”.

La despedida de ese icono de la cultura mundial se realizará este martes en el Castello Sforzesco, una joya arquitéctonica del siglo XV que Humberto Eco contemplaba extasiado desde una de las ventanas de su casa en Milán, Italia. Esta semana verá la luz su obra Crónicas de una sociedad líquida donde según su editor Mario Andreose, hay pasajes que son de una comicidad espléndida, y otros en los que Eco “analiza la identidad del papa Francisco, al que tenía en gran estima”. Su análisis y disección de la cultura de masas centró una parte fundamental de su obra pues según Eco: “en la cultura cada entidad puede convertirse en fenómeno semiótico. Las leyes de la comunicación son las leyes de la cultura. La cultura puede ser enteramente estudiada bajo un punto de vista semiótico. La semiótica es una disciplina que puede y debe ocuparse de toda la cultura”.

Por ello, se regocijaba al dedicar una parte de su tiempo a leer comics, a quienes confirió trascendencia como componente fundamental de la cultura de masas. Una muestra elocuente de ello es su valoración de Mafalda: “Ya nadie niega hoy que el cómic (cuando alcanza niveles de calidad) es un testimonio sobre el momento social: y en Mafalda se reflejan las tendencias de una juventud inquieta, que asumen el aspecto paradójico de una oposición infantil, de una eccema psicológica de reacción a los medios de comunicación de masas, de una urticaria moral producida por la lógica de los bloques, de un asma intelectual originado por hongos atómicos. Puesto que nuestros hijos se preparan para ser -por elección nuestra- una multitud de Mafaldas, nos parece prudente tratar a Mafalda con el respeto que merece un personaje real.”

Leyendo las noticias sobre la muerte de Eco rememoraba a José Pablo Feinmann –a quien muchos legitiman como el Humberto Eco argentino, aún cuando se confiese discípulo de Sartre – en una de sus conferencias del curso de filosofía del canal Encuentros. En ella aseguraba que la despedida es sólo asunto de mortales, pues la finitud de sus vidas no les ofrece la certeza de un nuevo encuentro: los inmortales no se despiden. Por ello, rememorando a Santo Tomás de Aquino, el pensador que según Eco lo curó milagrosamente de la fe, Humberto Eco no ha muerto pues es patrimonio de la eternidad.

(GRACIAS POR TUS ECOs)

sábado, 20 de febrero de 2016

Un portavoz y algo más, de sus amos  que se sientan en algunas oficinas de Washington, nos relata su  visión de la  discusión actual en Latinoamerica. Este "intelectual"  con  el título de  distinción en La Escuela de las Américas en Panamá nos hacen creer que es un liberal.

LA GUERRA NUESTRA DE CADA DÍA
(Carlos Alberto Montaner, leído en www.infobae.com)

Digámoslo rápido. El enfrentamiento actual que divide a medio planeta, y especialmente a los latinoamericanos, es entre el neopopulismo o democracia autoritaria contra la democracia liberal. Acabo de desarrollar un breve curso sobre el tema en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. No conozco otra institución tan comprometida con la libertad económica y política. Impresionante.

En la esquina neopopulista del ring comparecen, a la izquierda, el padre Marx,el estatismo, el clientelismo, la Teología de la liberación, la Teoría de la Dependencia, Eduardo Galeano, Che Guevara, Ernesto Laclau, Hugo Chávez, Evo Morales, Fidel Castro, "todos revolcaos", más el caudillismo, el gasto público desbordado, la ALBA, el Socialismo del siglo XXI, el Foro de Sao Paulo y un tenso etcétera con el puño cerrado y la consigna callejera a flor de labio.

En la esquina liberal se encuentran, el padre Adam Smith, Mises, Hayek y los Austriacos, Milton Friedman y el mercado, James Buchanan y la Escuela de Elección Pública, Douglass North y los institucionalistas, la responsabilidad individual, la empresa privada, el estado de derecho, la ALCA, el comercio libre y global, los Tigres de Asia, la exitosa reforma chilena, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Mario Vargas Llosa, el estado pequeño y eficiente.

Este eje de confrontación es relativamente nuevo.

El siglo XIX fue el de liberales a la antigua usanza contra conservadores, también de viejo cuño. El XX vio, primero, la batalla entre las supuestas virtudes de la hispanidad frente a los defectos de los anglosajones (el Ariel de Rodó y las conferencias encendidad del argentino Manuel Ugarte). La revolución mexicana de 1910 se cocinó en esa salsa antiimperialista.

A lo que siguió la aparición del marxismo y del fascismo, primos hermanos que acabaron pareciéndose mucho. Los años veinte fueron los del psiquiatra argentino José Ingenieros, con alma y paraguas rojos, y los de José Carlos Mariátegui y sus Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana.

Poco después, en la Italia de Mussolini un joven militar argentino observaba con admiración la experiencia fascista. Se llamaba Juan Domingo Perón y a su regreso a Buenos Aires puso en marcha su "Tercera vía". Ni comunismo, ni capitalismo: justicialismo. O sea, peronismo puro y duro. Era la expresión criolla del fascismo.

Tras la Segunda Guerra, inmediatamente vino la Guerra Fría. Antes y durante, América Latina se llenó de espadones santificados por Washington. El eje de confrontación pasaba entonces por los cuarteles contra los comunistas, o todo lo que oliera a ellos.

En esos años cuarenta se abrió paso otra fuerza: la izquierda democrática. Comenzaron a triunfar en Guatemala (Juan José Arévalo), Costa Rica (José Figueres), Cuba (Carlos Prío), Venezuela (Rómulo Betancourt), y Puerto Rico (Luis Muñoz Marín). Eran demócratas anticomunistas que procedían de la izquierda. Luchaban contra el militarismo desde posiciones anticomunistas.

Constituían, además, una dulce variante vegetariana del populismo. Creían en el estado benefactor paternalista, y no rechazaban las medidas estatistas. En el campo económico reinaba su majestad Lord Maynard Keynes y los políticos utilizaban el presupuesto nacional y el gasto público para impulsar la economía. Maravilloso. Estaban intelectualmente legitimados para dilapidar fortunas. Simultáneamente, distribuían las rentas y ejecutaban reformas agrarias que casi nunca lograron sus objetivos.

En 1959 volvió a cambiar el signo de la lucha. Fidel y Raúl Castro, junto al Che Guevara, con la inocente ayuda de otros grupos democráticos, derrocaron la dictablanda militar de Batista, con el objeto de establecer una dictadura comunista calcada del modelo soviético. Se proponían, fundamentalmente, destruir los gobiernos de la izquierda democrática, definiendo al adversario por sus relaciones con Estados Unidos y con la propiedad.

Si eran pronorteamericanos y promercado, aunque fueran de izquierda y respetaran las libertades, eran enemigos. Cuba atacó a Uruguay, Venezuela, Perú, Panamá, a todo lo que se moviera o respirara. También, claro, a los viejos dictadores militares como Somoza, Trujillo o Stroessner, pero no por tiranos, sino por proamericanos y procapitalistas. La isla era "un nido de ametralladoras en movimiento". Estados Unidos se sumó a la guerra y en 1965, en medio de una guerra civil, desembarcó marines en República Dominicana para, decían, "evitar otra Cuba".

Con Allende en 1970 se inició el peligroso juego de la democracia autoritaria y terminó a tiros tres años más tarde. Pinochet, que era un hombre de Allende, o eso creía D. Salvador, acabó bombardeándolo. Sin embargo, como el general no sabía una palabra de economía, les entregó esas actividades misteriosas a unos jóvenes chilenos graduados de las Universidades de Chicago y de Harvard. Pronto comenzaron a darle la vuelta a la situación.

Era la primera vez que en América Latina se oyó hablar de Friedrich Hayek (Premio Nobel en 1974), o de Milton Friedman (1976). A mediados de los años ochenta era evidente que el populismo había hundido a América Latina en un charco de corrupción, inflación y gasto público irrefrenable. La región había fracasado. Se habló entonces de la "década perdida".

Surgió así el primer ciclo liberal de América Latina. Sus principales protagonistas procedían de otra cantera ideológica, pero eran personas flexibles e inteligentes. Entre otros, incluía al boliviano Víctor Paz Estenssoro, que regresaba al poder en 1985 a enmendar los desaguisados de 1952; el tico Oscar Arias, el argentino Carlos Menem, el mexicano Carlos Salinas de Gortari, el colombiano César Gaviria y el uruguayo Luis Alberto Lacalle.

Más que las convicciones liberales los movía la certeza del fracaso populista. Desgraciadamente, las acusaciones de corrupción contra Salinas y Menem, más el aumento desmedido del gasto público en Argentina, desacreditaron aquella reforma liberal y los enemigos comenzaron a atacar eficazmente "la larga noche neoliberal".

En 1999, finalmente, comenzó a gobernar Hugo Chávez y se inició otra fase de democracia autoritaria. Ésta que ahora llega a su fin, hundida en la miseria, el desabastecimiento y la corrupción, dándole paso al nuevo ciclo de la democracia liberal, acaso iniciada con la victoria de Mauricio Macri en Argentina. Esperemos que dure.

viernes, 19 de febrero de 2016

"La única defensa contra el Mundo es un conocimiento perfecto sobre él"
(John Locke)

MACRI NO ES LOCKE

¿Cómo oponerse a la idea de Libertad, Igualdad y Republica?, para nada, no es posible, pero en nombre de esas sagradas palabras hemos sido engañados muchas veces en la historia humana.

La alta burguesía que se había engendrado en el medio del Feudalismo con ayuda de la revolución industrial y el comercio, necesitaba solo del poder político para poner las reglas del juego del próximo mundo que se vendría. Sola no lo podía hacer, no era mayoría, necesitaba de quienes empuñaran las armas y además de quienes los apoyaran con la nueva norma que impondrían, el voto. Por primera vez en la historia humana después de haber salido de la comunidad primitiva, alguien solicitaría de nuestra opinión para "ejercer el poder".

La Independencia de las 13 Colonias, y luego la Revolución Francesa  promovieron en un principio las ideas liberales que todos conocemos, validas en su esencia para la raza humana en este planeta, pero la intensión final y verdadera era acabar con el Monarca y establecer políticamente a ese nuevo sistema que se abría paso desde lo económico, el Capitalismo. Fuimos engañados, porque la Libertad no sería completa, decapitaríamos al Rey, pero pasaríamos a depender de un nuevo amo, mucho más astuto, que nos haría creer que sus objetivos también seria los nuestros, los de las clases más humildes y trabajadoras. Solo cuando nos dimos cuenta en ese momento del engaño, aparecería la táctica que utilizarían en los próximos 200 años, nos descalificarían, la radicalización de una Revolución (no sin errores) solo seria recordada como "El Reinado del Terror", atrás quedo la abolición de la esclavitud y el impuesto sobre la fortuna, sobre todo de los banqueros.

El liberalismo, como idea filosófica podría haber sido verdadera para todos los hombres, pero fue utilizada por la alta burguesía para implantar un nuevo Mundo de explotación mucho más sofisticado, solo cuando "llego Marx y mando a parar", los humildes nos dimos cuenta donde estaban nuestros pies en esta Tierra, eso no quiere decir que los que tomaron el pensamiento de aquel alemán no hicieran "cagadas" también, de hecho utilizaron la idea de los partidos, creados en la época de la Revolución Francesa, pero para fundar "uno solo" con toda la hegemonía que eso implico.

Con el tiempo el pensamiento liberal se prostituyo mucho más, hasta el punto de la perversión, un Consenso como el de Washington moldeo lo que hoy conocemos como "NEOLIBERALISMO" con los llamados 10 mandamientos de Williamson, que en materia económica y social han dejado una nefasta experiencia en Latinoamérica, liberando el comercio sin restricciones, achicando el Estado y su intervención como órgano regulador, creando desempleo y pobreza en cantidades industriales.

Macri elevo sus globos amarillos, Pobreza Cero, Lucha contra el Narcotráfico y Unir a todos los Argentino, John Locke es un "poroto" en ideas al lado de este gran presidente argentino, Liberal dice el tipo que es, pero le queda grande su estatura intelectual al lado del padre del Liberalismo, al menos Locke con su pensamiento hizo avanzar al Mundo, doto y convirtió a la Alta Burguesía por primera y única vez en su historia, en una fuerza revolucionaria, Macri es, diciéndolo delicadamente un retroceso perverso.

jueves, 18 de febrero de 2016

martes, 9 de febrero de 2016

EL STRIPTEASE DEL LIBERALISMO
(por Emir Sader, publicado en Pagina12)

El liberalismo promete el mejor de los mundos posibles: libertad, democracia, progreso, todo junto. Estado, pero no tanto. Mercado, que viabiliza la libertad de cada uno y la felicidad de todos. Cada uno busca lo suyo, pero el resultado es que todo queda mejor para todos.

Después del fin del socialismo soviético, tantos han buscado abrigo en el liberalismo, socialdemócrata para algunos, directamente neoliberal para otros. No tener que defender más el Estado ni los derechos. Basta promover la “sociedad civil”, contra el Estado, contra los partidos, contra la política, más allá de la superada división derecha/izquierda.

Pero llega un momento en que el liberalismo accede al gobierno, sea mediante golpes, sea por elecciones. Llega su hora de la verdad, de mostrar en la práctica como combina, de manera tan fantástica, tantas cosas buenas. Ahí comienza el striptease del liberalismo.

Porque fue en nombre del liberalismo que se han cometido y se siguen cometiendo las peores barbaridades, en la economía, con las acciones políticas correspondientes. Porque el mercado no se revela tan mágico, porque la libertad pregonada no es de las personas, sino del capital, porque lo que viene no es el poder de los individuos, sino del dinero.

Los golpes militares en América latina se han hecho en nombre de los valores del liberalismo: defender la democracia en contra de los riesgos del totalitarismo, defender al individuo en contra del Estado, proteger al mercado, a las empresas, a los empresarios, la libertad de prensa respecto al autoritarismo de los gobiernos. Más recientemente, el liberalismo sería la tabla de salvación en contra del bolivarianismo, del chavismo, del lulismo, del kirchnerismo, del evismo, del correísmo y otras variantes que amenazarían nuestros países.

Pero cuando empiezan a gobernar, los discursos liberales cambian de tono, de prometer se pasa a apelar al sacrificio, a los planteamientos de que solo pueden quedar con empleos los más capacitados, que hay que pasar por un período de sufrimientos para purgar las herencias populistas recibidas hasta llegar al paraíso prometido por el liberalismo. Vienen desempleo, recortes de salarios, poder transferido del Estado a las grandes corporaciones privadas. Y, como corolario inevitable, represión, para contener a los que se movilizan para defender sus intereses corporativos a expensas de los gastos del Estado.

En América latina en particular, el liberalismo ha resultado en fracasos sucesivos. En el período más reciente, ningún gobierno neoliberal ninguno resultó, ni en lo económico, ni en lo político. México y Perú son países que han dado continuidad a modelos neoliberales y son los países donde la situación social de la población menos ha mejorado o incluso ha empeorado entre las sociedades latinoamericanas.

Los candidatos liberales proponen combinar duros ajustes fiscales con políticas sociales, porque en las campañas electorales es fácil decirlo. Pero cuando ganan, tienen que enfrentarse con los dilemas concretos de la realidad y ahí tienen que demostrar si eso es compatible.

El gobierno de Mauricio Macri en Argentina tiene la responsabilidad de intentar probar lo que los liberales pregonan en sus campañas electorales. Pareciera ser que efectivamente Macri y sus ministros creen en lo que planteaban en la campaña y ponen en práctica un duro ajuste fiscal, conforme los preceptos que siempre han avalado.

Se ve que en la Argentina de hoy, no es la libertad de la gente, sin las trabas del kirchnerismo, lo que se impone, sino la libertad de los capitales, de los grandes empresarios, de las grandes corporaciones, hasta de los fondos buitre. Sin el contrapeso del Estado, no son los individuos los que ganan poder y libertad, sino los grandes pulpos económicos y sus representantes, en la prensa y en los economistas que hablan por el capital.

Las promesas del liberalismo quedaron en la campaña. Se ofrece un largo camino de espinas para los que sobrevivan, llegar al jardín de rosas del liberalismo. Todo el sufrimiento es imputado a los largos 12 años de engaño, en que los argentinos tenían la ilusión de que comían mejor, de que vivían mejor, de que la sociedad era menos injusta, de que tenían una posición externa soberana, de que eran hermanos de los latinoamericanos, de que los retratos en la Casa Rosada eran de sus líderes, de que Argentina había superado la peor crisis de su historia.

Definitivamente no se pude hacer la historia del liberalismo, porque desnudaría en qué han resultado sus promesas. Europa tuvo el momento más generoso de su historia con los Estados de bienestar social. Europa fue menos desigual, cuando fue menos liberal. Hoy se vuelve brutalmente injusta de nuevo, bajo las ilusiones liberales.

Eso es lo que el liberalismo promete para Venezuela, que es lo que les gustaría hacer de Brasil, de Ecuador, de Bolivia, de Uruguay. La historia del liberalismo es la historia de los peores fracasos en que se trasforman sus promesas de libertad y democracia, que desembocan en injusticias, exclusiones sociales, represión.

viernes, 5 de febrero de 2016

LAS PENAS SON DE NOSOTROS...

He decidido no hacer mas catarsis acerca del Gobierno de Macri, pero mi roña puede mas, a veces me sorprende que todo lo que está pasando lo sabía de antemano, ni siquiera han sido creativos y se fueron por caminos nuevos, han seguido a rajatabla el "Manual del Liberal Estúpido", que si todavía no está escrito, es por el simple hecho que mejor así para seguir engañando a muchos humanos de este Mundo.

Desde que me gradué de Ingeniero en la extinta URSS el 13 de Febrero de 1988, van hacer 28 años, nunca estuve desempleado, salvo los primeros cuatro meses cuando llegue a la Argentina en Octubre de 2000. En Cuba el salario no alcanza y no está distribuido correctamente, y otras yerbas se podrán agregar sobre este asunto, pero el hecho de que cuando te gradúas, El Estado te garantiza  al menos por los primeros 2 años un empleo, que si quieres continuar esta en tu potestad, es cuando menos un derecho adquirido de inobjetable importancia. Esos cuatro meses de mi transitorio desempleo me marcaron como ser humano, el saberse útil y con conocimientos y que nadie te necesite para trabajar es para un laburante una sensación indescriptible, que como muchas otras cosas de los seres humanos, el que nunca la sintió es poco probable que se la pueda imaginar, eso no quiere decir que no hayan seres humanos que aun sin haber pasado por esas sensaciones, acompañen el dolor de los otros.

Recuerdo que desesperado por encontrar trabajo me presente en una empresa que daba servicios de internet, y el puesto que se proponía era para en horas de la madrugada asistir telefónicamente a los usuarios con problemas en su conexión. Cuando llegue a la entrevista en Enero del 2001 había una cola de una cuadra de postulantes necesitados como yo, no se la hago larga, al final del día entre las entregas del curriculum vitae y las varias entrevistas, quedamos un muchacho de 25 años y yo que por aquellos días rondaba los 37 años, finalmente nos llamaron a los dos para comunicarnos el resultado, yo quede afuera y la frase del dueño del negocio fue..."lo siento, pero eres un cosmonauta sin nave espacial, ojala el país mejore y encuentres tu lugar". El país mejoró y yo pude encontrar el "Cosmódromo de Baikanur".

Cuando el 20 de Diciembre de 2011 llego a la Presidencia del Gobierno Español, Mariano Rajoy con el 44,62 % de los votos, muchos fueron los que aplaudieron, sin embargo para mi hermano Leo, un laburante de pura cepa, comenzaron sus penas de desempleado de a rato, las recetas del FMI que de nuevo se aplicaron en la vieja Europa no dio prosperidad como se pavoneaba en Campaña el Partido Popular,  en el medio vimos a los Indignados en las plazas y el sufrimiento de los jóvenes. Es increíble pero cierto, cuando asumió Rajoy el desempleo era del 22,9% llegando al pico más alto en Marzo de 2013 de 26,3% y en Enero de 2016 al 22,2 %, es decir Rajoy ha "entregado" un país con los mismos problemas de la gente cuando lo recibió, en el medio recortes y globos amarillos de esperanza.

Macri hace casi dos meses que asumió y el desempleo estatal creado es de una magnitud angustiante, sobre todo porque la creación de empleos privados no solo que no ha ocurrido (ni va a ocurrir), sino que en el sector privado también se ha comenzado con los despidos, por más que la prensa no hable del asunto.

Ahora bien, esperar algo bueno en ese sentido del Gobierno Liberal de Macri, es una utopía como la creación en 100 años del Comunismo en la Tierra, ambas cosas no ocurrirán por mas globos amarillos y rojos que arrojemos en toda nuestra puta vida, pero lo que me da bronca es que la culpa no solo ha sido de los vienen sino de los que se van. Durante toda la época del "Kirchnerismo" el que escribe, desde su humilde lugar protesto por los contratos leoninos que le hacían firmar, a los nuevos que entraban en la dependencia del Estado, es mas usaban Universidades para triangular esos contratos, cuando lo mejor hubiera sido dedicar dinero directamente para que los organismo estatales pudieran contratar por un tiempo a personal necesario y luego dentro de tiempos razonables pasarlos a planta permanente. Se creó todo un "negocio bochornoso", donde el Estado contrataba gente a través de  Universidades con las cuales tenía convenios, y estas cobraban "un canon por sus servicios". algo realmente innecesario y  que se presta a la sospecha, pero no solo esto, los contratos, eran realmente despreciables, donde se pisoteaban los más elementales derechos a la defensa por parte de los trabajadores que lo firmaban. Si un gobierno que se dice "progresista" hace semejantes maniobras, dejando desamparado a los trabajadores que dice defender, para que CEOS sin escrúpulos, con un  nuevo gobierno, tengan en sus manos las herramientas legales para despedir gente, entonces este siglo 21 es igual que el 20, y como dijo Discépolo "...vivimos revolcaos en un merengue, y en un mismo lodo, todos manoseados..." .

Me vienen a la mente muchas cosas, una gresca infernal, digo y pienso, que le pasara a mi Cuba cuando "los históricos" no estén, hemos depositado tanta confianza y esperanza de que siempre se pensará en los más débiles, que sin embargo me arropa la incertidumbre, poco y nada se conoce de los tejes y manejes que ocurren en el poder en Cuba, dentro de los que verdaderamente mueven el amperímetro. Alguna vez Raúl dijo que el sustituto de Fidel era el partido, se equivoca, el partido sin la atenta mirada del pueblo también cambia de color (la historia lo refrenda), el verdadero sustituto de "los históricos" en Cuba es el pueblo, hay que empoderar al pueblo, darle los mecanismos para que estos controlen y decidan lo que tienen que hacer los dirigentes elegidos por el pueblo, si esto no sucede, nuestra historia no habría valido la pena y sobre "los históricos" recaerá el peso del juzgamiento de todo un pueblo.

Parecería que en este Mundo injusto, los de abajo, les toca siempre como en la canción de Atahualpa Yupanqui  "... las penas y las vaquitas se van por la misma senda, las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas..."


lunes, 1 de febrero de 2016

EL CIUDADANO PRESIDENTE
(Por: René Fidel González García, publicado en el blog "jovencuba.com")
¨ Esa fuerza del mal, ¿de dónde viene?
¿cómo se introdujo aquí?
¿de qué semilla, de qué raíz proviene?
¿quién es el responsable?
¿qué nos mata?¨
James Jones

Que un Ministro pase unas breves vacaciones con su familia en una instalación turística del norte del oriente del país no debería sorprender a nadie. Después de años de una inconstitucional prohibición de acceso para la mayoría de la población, el disfrute de esas instalaciones por miles de cubanos y sus familias han venido a ser un grato comodín para nuestra industria de turismo justo cuando la canícula, el periodo vacacional de los estudiantes y el inicio de la temporada baja de arribo de los vacacionistas internacionales, se vuelven un triángulo de oportunidades para su gestión.
Que las vacaciones de un Ministro y su familia no sean reservadas y costeadas en puridad con el dinero ahorrado de los ingresos de su trabajo durante meses – o años – sino como parte de un sistema de estimulación para directivos subvencionado por el Estado cubano es ya otra cosa, pero de hecho, una rama de ese sistema de estímulo, funcionaría durante años otorgando el acceso a las instalaciones turísticas a miles de cubanos que eran desde obreros, campesinos, profesionales, estudiantes destacados hasta recién casados, antes de sucumbir finalmente, bajo la exigencia de un discurso gubernamental que demonizaba el igualitarismo y la existencia de gratuidades.
Ayer, mirando a un obrero de la construcción, negro, flaco y al mismo tiempo musculoso, avanzando presuroso y ágil por un camino polvoriento en el aplastante bochorno de las dos de la tarde, me pregunté cómo aquel hombre de edad desdibujada por los rigores de su trabajo le explicaría a sus hijos la existencia de ese sistema, y si los hijos de ese Ministro, alguna vez, le preguntarían a su padre por qué ellos sí, y el obrero y sus hijos no, atrapados todos, hipotéticamente, en la explicación de la justicia.
No apuesto a la simplificación de nuestra realidad cuando anoto aquí una explicación de la noción de injusticia susceptible de ser tomada en cuenta. La injusticia es la forma más común, si bien no única, de que un individuo se explique el por qué de una circunstancia no deseada y desventajosa cuando toma conciencia de ella. Y esa explicación, aunque parezca banal, nunca lo es, sobre todo porque construye, dentro del continuo y enormemente complejo y simbólico proceso que es la vida cotidiana, el paradigma de justicia de una sociedad.
El fenómeno del acostumbramiento acrítico describe, sin embargo, el proceso en el que la ocurrencia continua de una circunstancia no deseada genera más temprano que tarde la convivencia con ella, y ese proceso puede involucrar a todos, incluidos, el Ministro, el obrero y sus respectivos hijos, o a ti. Es importante no subestimar cómo se construyen y llenan esos significantes de la vida cotidiana, sobre todo porque el elemento del que nace la noción de justicia es precisamente la igualdad.
Dentro de un par de años será elegido un nuevo Presidente en Cuba. Cualquiera que sea, carente de la legitimidad histórica y carismática de la que disfrutaron algunos de sus antecesores en el ciclo de la Revolución, será visto, más allá de la parafernalia del poder y su impronta personal, como un igual por sus iguales. Un desafío que enfrentan desde hace mucho tiempo, quizás sin tenerlo en cuenta, no pocos de los políticos y funcionarios del Estado.
Por sobre los enormes retos que enfrentará el nuevo ejecutivo en su gestión – retos económicos y sociales, pero también personales, nada desdeñables, cualquiera que sea la preparación para desempeñar el cargo que tuviese con anterioridad¬¬ – asumir la revitalización de la política en Cuba y convertirla en piedra angular del proceso de democratización de la sociedad y el Estado cubano demandará de forma particularmente importante, no menospreciar el valor que han tenido y aún tienen las interpretaciones sociales e individuales sobre la justicia y la igualdad como ejes del pacto social nacional. Ello es, por lo menos para nuestro país, una cuestión esencialmente política, no comprenderlo es, por definición, un error político.
Obviamente no se trata de una cuestión de imágenes, poses y presentaciones que hagan simétricas la imagen de un Presidente – o cualquier funcionario, sea cual sea el nivel de la administración pública o de la política en que se encuentre – con la del hombre y la mujer común cubana. Si en realidad no advertir a tiempo éste problema es un error político de proporciones enormes, sobre todo por la manera silenciosa en que impacta y condiciona los procesos de formación de la identidad y la cultura política de los ciudadanos, confinarlo a dicha dimensión es simplemente reductivo. El problema es también ético.
Me refiero a la ética individual y social, pero sobre todo a la reivindicación de la ética política colectiva, y más precisamente a la ética política republicana. Ella supone que la elección, o la designación para una responsabilidad pública, con independencia de su importancia, es ante todo el acceso a un lugar de servicio a la sociedad y no de poder personal y de privilegios asociados a las funciones que se realizan, y por tanto sujeto a la interpelación, a la crítica, la rendición de cuentas, el escrutinio y la iniciativa de revocación por cualquier ciudadano, tanto como a reglas de transparencia y accesibilidad, y a un mandato que sólo es real en la manera en que es formado y controlado por la población en su conjunto.
La propia existencia de un paquidérmico y viral aparato burocrático, y el pesado lastre – en términos de ecología social y económicos – que significa para la población cubana, en cualesquiera de las ramas de la administración pública y de la organización social y política a la que se ha extendido, puede evidenciar hasta qué punto se ha pervertido y erosionado la ética política en la sociedad cubana, por lo menos en el sentido de lo que vengo exponiendo.
Pero la conceptualización del fenómeno como burocratismo es, en nuestro contexto, una huida hacia adelante que evita enfrentar la cada vez más peligrosa y acentuada escora de la cultura cívica a una cultura de obediencia y de respeto a la autoridad en detrimento de la matriz de servicio y participación proactiva que implica la idea de República.
Ello ha sido y es terreno fértil para la arbitrariedad y el despotismo, pero también una condición para lograr, donde quiera que se ha instaurado, la devaluación, abandono y descalificación de la política como forma fundamental de libre interacción entre iguales, y manufacturar las bases de sociedades idiotas desconectadas de la vida pública y absortas cada vez más en el interés personal.
Como he escrito en otra ocasión, y pensando en algunas de nuestras dinámicas internas más oscuras que han tenido relativo éxito histórico en la idiotización de la sociedad cubana al sistemáticamente cuestionar, estigmatizar e intentar controlar la existencia de disensos por elementales que éstos sean, en política, incluso dentro de las fronteras de la dominación y la hegemonía, no existe algo capaz de lograr el monopolio de la producción de proyectos y alternativas sociales e ideológicas, lo que existe es el liderazgo en lograr plasmar, trasmitir, explicar y concretar exitosamente en éstos – y la realidad – las aspiraciones de las mayorías.
Recuerdo ahora a un lúcido Martínez Heredia enterrar el estoque en éste asunto desde otro ángulo de la embestida, cuando urgió ante el país entero al Imperio de la Ley, como colofón de su discurso de aceptación del Premio Nacional de Ciencias Sociales. En la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente una tarja conmemorativa colocada por sus estudiantes tiene escrito ¨Imperio de la Ley, de la FEU a la Constitución¨, pero existe una secuencia muy clara entre todo esto y la fascinación de un cubano –de esa mayoría que piensa en cómo llegar a fin de mes – al ver un José ¨Pepe¨ Mujica conduciendo un desvencijado Volkswagen Escarabajo en dirección a su humilde casa.
Deberíamos recordar con más frecuencia y hacer valer como proyecto político, que la única forma válida de aceptar la existencia de un trato desigual en una sociedad es que ese trato sirva para igualar al otro. Ese empeño le es caro en Cuba a una refundación socialista, a la conservación de su civilización y al logro de la democracia en sus últimas consecuencias culturales. Esto último es, acaso, el único valladar efectivo contra la expansión y deificación de cultura de poder como un patrón de éxito individual, capaz de corroer, deformar y pervertir incluso el mejor diseño de sociedad política que podamos lograr.

El próximo Presidente podrá ser mujer, negro, o alto, o delgado, o de barriga prominente, o llevar el pelo sobre los hombros, o ser un intelectual, o un artista, o un obrero, o un campesino y por qué no, un estudiante, pero tendrá que ser un ciudadano. En definitiva, parafraseando a Paul Valéry, un león está hecho de los corderos que ha digerido. Quizás se trate de eso, los ciudadanos deberían tomarlo en cuenta, el próximo Presidente también.

sábado, 30 de enero de 2016

CLOWN IN THE MOON
(Dylan Thomas)

My tears are like the quiet drift
Of petals from some magic rose;
And all my grief flows from the rift
Of unremembered skies and snows.

I think, that if I touched the earth,
It would crumble;
It is so sad and beautiful,
So tremulously like a dream.

jueves, 28 de enero de 2016

MI NENA REGRESO



A veces se dan circunstancias y uno modestamente contribuye, mi hija viajo a Europa y pudo ver a sus abuelos, hacia 5 años que no veía a La Lisso, 7 años a su Abuelo Jorge, 15 años a su tío Leo y 15 años a su prima Jessica...no se necesitan muchas palabras para acto seguido de verse después de tanto tiempo, comprenderse que se está en familia...

Yo aproveche utilizando las nuevas tecnologías de comunicación que aun carece Cuba, para intimar mas con mi hija, han sido pequeños momentos de volverme a sentir padre...gracias Dios.

Me embarga una nostalgia, una melancolía en el pecho que un buen Blues ayuda a llevar...

I got the blues this morning, people,
so sad that I could cry
I got the blues this morning, people,
so sad that I could cry
'cause yesterday my baby left me,
now she's back for another try
(Henrik  Freischlader  "She´s back (for another try)")