Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

domingo, 4 de noviembre de 2018

DOS DÍAS LARGOS

Fueron dos días largos
que una firma, una ley no escrita
te ponen al Sol
la espera ardiente de un porvenir
la mía de 55 años
la tuya de 26

Pero todo no es malo
si tu decides que no sea
camine con tu sonrisa
bailamos de improviso
una mochila con dinero a pleno
a pleno día en una avenida
y salimos ilesos
porque es Cuba, pequeño gran detalle
que si fuera Buenos Aires
hoy no estuviera escribiendo esto

Fueron dos días largos
que la burocracia nos puso al encuentro
eso hija no tiene precio
es mi paraíso cosecha invierno
siempre falta algo, claro
a los amigos no vi
ni un mate compartí
ellos perdonan
que para eso son los amigos
ellos saben que verte hija
siempre es poco
para un asaltante del abandono

Fueron dos días largos
sufriendo que no se diera
recoger lo poco acumulado
de muchas vidas en pasado
por suerte estaban tus ganas
la fuerza que dabas
en el medio yo me quede sin voz
fue mejor creo yo
te escuche hecha mujer
haciendo de tu vida
dos alas blancas
con vuelo raso
oliendo tierra firme al paso
hija, dos días largos a tu lado
he sido más que afortunado



EL FUTURO DE LOS CINCUENTONES DE HOY
(Por Lourdes de Armas, publicado en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)

Los nacidos en la década del sesenta ya pasamos los cincuenta años y dentro de poco entraremos en la clasificación de la “tercera edad”. No niego que me crispa los nervios tal denominación. Sobre todo cuando se trata de mi misma. No tengo la idea de cuántos quedamos en la isla, entre los que han emigrado y los que perdieron la vida en África, se redujo notoriamente el número de la explosión generacional sucedida en esta década con relación al nacimiento y también al envejecimiento.

No soy un genio en las estadísticas, los números no son mi fuerte. Lo supe porque trabajé en el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, precisamente en el área de jubilación y tuvimos que lidiar con la explosión de envejecimiento de los ochenta, etapa en que se jubilaban los nacidos en la década del veinte, al notar que el número de jubilados ascendió vertiginosamente, se realizaron algunas estrategias, entre las que se previó que en el año 2020 sucedería algo similar.

En aquel entonces, sacábamos cálculos y nos reíamos de la distancia en años que faltaba para llegar a ese día. En aquella época los cincuentones de hoy no pasábamos de los treinta años. Aún no teníamos canas y nuestros cuerpos se mantenían firmes, y casi todos éramos delgados. Tendríamos entre 6 o 7 años de graduados. O quizás estudiábamos y trabajamos a la vez, motivados por la superación profesional, el cumplimiento del deber y ofrecer nuestros servicios a la sociedad que estábamos construyendo. Pensar de manera colectiva, jamás individual.

Hacernos profesionales sería alcanzar una meta que sería compensada con el futuro que estábamos creando para nuestros hijos. Ellos tendrían el resultado de nuestro esfuerzo. Me encantaba esa idea. No voy a negarlo.

Algunos ostentábamos la condición de Jóvenes Comunistas, conquistada a golpe de trabajo, inhibiciones religiosas y sexuales. Hacíamos 120 horas de trabajo voluntario al mes, largas jornadas en la agricultura, recogimos papa, tomate, hojas de tabaco, dimos pico y pala abriendo túneles para estar preparados cuando viniera el enemigo y más tarde tuvimos que palear más duro para cerrarlos.

Recuerdo que a pesar de tantos inconvenientes, nos alegraba, formar parte de algosaber que entre todos construíamos algo bueno que repercutiría en la sociedad y la sociedad involucraba a nuestra familia. Creo que de ahí viene ese sentido de colectividad que todavía nos corre por la sangre a muchos de nuestra generación. Estos encauces ideológicos formaban parte del discurso cotidiano. Dándonos la dimensión de la importancia de nuestra posición en el momento histórico en que vivíamos. Y por ello dedicábamos gustosamente una gran parte de nuestro tiempo alarreglo de los murales, la Emulación Individual y Colectiva, la asistencia a lasAsambleas de Servicios, y un buen número de actividades que nos mantenía muy ocupados y contentos. Y de las que nunca recibimos retribución monetaria, sin embargo, sí reconocimiento moral que era en realidad lo que más nos importaba.Como los diplomas de Vanguardias y otras distinciones, medallas otorgadas por las Milicias de Tropas Territoriales por cumplir con la Defensa de la Patria. Y otros premios y condecoraciones que avalaban la conducta ejemplar de los jóvenes comunistas. Dieron a nuestro día a día una intensa jornada de labor, pero también una motivación, una esperanza y en medio de esta vorágine nos casamos, tuvimos hijos. Que intentamos educar dentro de estos mismos principios.

Sin embargo, la ruta de nuestros destinos dio un giro de ciento ochenta grados con la caída del campo socialista y como resultante, el eufemísticamente denominadoPeriodo Especial. Exhaustos pero entusiasmados aún, vimos cómo el “Período Especial” parecía declinar con la novedad de las empresas mixtas. Las nuevas corporaciones con capital extranjero.

Y muchos de nosotros encontramos en esta asociación un respiro. Calificados la mayoría, gracias a nuestra preparación en las universidades, y por supuesto, lo más importante, incluso más que la calificación, la trayectoria política. Algo que, a ninguno nos faltó, ni aunque hubiéramos querido. La estructura nos mantenía a raya, y era imposible un buen empleo sin participación en Comité de Defensa, Trabajos Voluntarios, Jornadas a la Agricultura. Por solo mencionar algunas, y con todos esos adornos pudimos formar parte no solo como empleados también de la dirección de estas corporaciones.  

Se optó por un pago en divisa paralelo al salario. No contado dentro del Snc1-25, documento que acredita los salarios para el momento de la jubilación. Por lo que queda fuera del cálculo y como consiguiente, será un pago ignorado que no implica nada para el futuro jubilado.
El tiempo ha transcurrido a prisa, como casi siempre suele suceder cuando no queremos envejecer. La crisis económica de los noventa parece lejana. Nuestros destinos  iníciales cambiaron su ruta y jamás volvieron a reanudarla.  

Ahora cansados no solo del arduo trabajo que no condujo a nada. También de pensar en el futuro próximo. Sin encontrar vía rentable. Abrumados de tanto  buscar un camino hacia un poco del confort bien merecido en la vejez que se aproxima. Estamos en ascuas. Atorados en la incertidumbre cuando pensamos en lo que sucederá en los próximos cinco años si se mantienen los salarios actuales y la legislación vigente.  Los galardones y premios obtenidos, tampoco significan nada en la vida del futuro jubilado. Aquellas medallas, los diplomas y cuanto reconcomiendo obtuvimos por nuestraconducta ejemplar no llegará a convertirse en un acicate práctico cuando llegue el momento más vulnerable de nuestras existencias.

Pongamos el caso de un médico, uno de los profesionales, ante los cuales hay que quitarse el sombrero, ya que han tenido y aún tienen, una larga trayectoria de sacrificio.

Teniendo en cuenta que se les incrementó el salario. Reciben un salario mensual aproximado de 1000 pesos cubanos, si se jubila con 25 años de servicios, tendría una jubilación de 600 pesos cubanos más o menos.  No voy a hablar de los profesionales, aunque tengan doctorados y maestrías, perciben 500 cup. Esos tendrían un retiro de 250 o 300 cup. Y aquellos que hoy trabajan en las empresas mixtas y reciben un salario 800 mensuales. Su jubilación ascenderá a 400.00 aproximadamente. Jamás recibirán el pago en divisa por concepto de almuerzo o por el cumplimiento del plan. Estos incrementos salariales no son tenidos en cuenta para los cálculos de la jubilación.

Así que si no sucede un milagro y nuestra sociedad da un giro favorable, nos quedaremos con los deseos de disfrutar de aquello que en su momento llamamosaporte a la sociedad. Quedándonos con el desconsuelo de que nuestra participación en cada una de las tareas mencionadas, o convocadas, como se solía decir, se extravió por algún sitio y no tuvo repercusión alguna ni en nuestras familias ni en cada uno de nosotros (fíjense que aun hablo desde una voz colectiva).

Y aun con mayor desánimo al pensar en el pasado. Imbuida como estaba en mi rol de madre trabajadora, militante de conducta ejemplar no podía vislumbrar que me perdía algo jamás recuperaría.

Recuerdo con tristeza el impacto provocado por mi hija una tarde, ya casi de noche, hora habitual en que la recogía en el círculo infantil, cuando llegué coincidí con un padre que cortésmente me dejó pasar antes que él. Se me saltaron las lágrimas al verla saltando de alegría y cantando: fui la penúltima, fui la penúltima.

Siempre era la última en irse y la primera en llegar al círculo. No tenía alternativa, debía  desplazarme de Alamar al Vedado.

Cuando pienso en la infancia de mis hijos, no puedo evitar ese sentimiento de culpa que brota no solo por mis largas ausencias, por no haber disfrutado a plenitud su crecimiento, su compañía. También por la promesa incumplida por no haberles ofrecido ese futuro mejor que siempre les ofrecí.

Si ahora me preocupa el futuro de los cincuentones de hoy, no es solo por la terrible imagen de los ancianos que vemos a diario vendiendo jabas en los Agromercado, caramelitos o caldos de pollos.  Hay también  desconsuelo, temor al futuro, vergüenza de no haber sido una madre mejor.


viernes, 26 de octubre de 2018


DE AHORITA PA'LUEGO

Me voy a la Habana
apurao
en guagua voladora
comiéndome los pies
la burocracia es grande
aquí, allá y acullá
pero vale la idea
te veo hija y con eso
demos gracias después



jueves, 25 de octubre de 2018


TOCO A LA ZURDA
                                (de oído)

Tu vas a la plaza
con dos dedos en Ve
yo me quedo en casa
escribiendo un panfleto, se ve
el Mundo se pudre, virado al revés
allí oteas abono
siembras el después
me queda un recurso, por suerte otra vez
la Stratocaster a la zurda de Clapton
que Hendrix no vio
alumbra mis noches
con las alas de tu voz





martes, 23 de octubre de 2018


UN SISTEMA QUE NO CRECE Y VA AL COLAPSO
(Por Ludmila Ferrer, publicado en PAGINA12)




Científicos y académicos de renombre internacional, entre los que se encuentran once ganadores del premio Nobel, mandaron una carta abierta al presidente Mauricio Macri para denunciar la situación crítica que atraviesa la ciencia argentina. En el texto, señalan que, después de “doce años de continuo crecimiento y expansión”, el sistema de ciencia y tecnología del país “está colapsando” debido a las políticas que lleva adelante el gobierno de Cambiemos.

La carta, que cuenta con más de 1200 adhesiones de científicos de todo el mundo, denuncia que el macrismo ha realizado recortes que afectan al Consejo Nacional de Investigaciones Científica y Técnicas (Conicet), la Agencia Nacional para la Promoción de la Ciencia y la Tecnología (Anpcyt) y las universidades nacionales. Asimismo, acusa al Gobierno de incumplir “compromisos asumidos en subsidios para investigación y cooperación internacional” y abandonar planes de mejora de infraestructura en las instituciones científicas.

Los firmantes aseguran que el Conicet “está al borde de la parálisis” y que peligran los puestos de trabajo de 10 mil científicos, 10 mil becarios doctorales y posdoctorales y casi 3 mil técnicos. Los salarios de científicos y académicos pasaron a ser los más bajos de la región. En el caso de los becarios, éstos reciben estipendios que no llegan a los 24 mil pesos. Además, afirman que se ha reducido la cantidad de vacantes para que jóvenes investigadores ingresan al Conicet. En 2016, las vacantes se redujeron de 900 a 450. “Se prevé un nuevo éxodo de científicos altamente capacitados”, vaticinan.

Otro de los aspectos que denuncian en la carta es la falta de insumos para investigar. La devaluación del peso argentino, “ha obstaculizado enormemente el poder de las becas de investigación”. Las becas se otorgan en pesos y los químicos y equipos necesarios para ciertas investigaciones están dolarizados. Si la cotización del dólar aumenta desde que se adjudica la beca a los equipos de investigación, éstos pierden poder de compra. Los científicos señalan que esto “afecta dramáticamente a los grupos de investigación experimental y de campo en los cuales los reactivos y equipos importados son cruciales”.

Los firmantes sostienen que el recorte presupuestario afecta a los más de 250 institutos de investigación distribuidos por todo el país. Los fondos recibidos por estas instituciones “son insuficientes para pagar las facturas del servicio, garantizar la limpieza y seguridad de las instalaciones”. Tampoco serían suficientes para reparar y mantener el equipamiento científico básico ni mucho menos para comprar nuevos equipos.

En la carta, los académicos se mostraron preocupados por la reciente degradación a Secretaría del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Esta decisión política, que completa “este oscuro panorama”, afirman, tiene “una gran carga simbólica negativa”. “Revela cuán poco le importa a la administración del presidente Macri la ciencia y la tecnología”, sentencian. 

Los científicos destacaron la actitud de sus pares argentinos, quienes “han levantado una bandera de la ciencia y la tecnología en el país”. La comunidad científica argentina ha realizado manifestaciones y clases públicas frente al Congreso de la Nación, entre otras acciones, para denunciar la gravedad de la situación y cómo el acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional implica una reducción presupuestaria aún mayor en el sector. 

“Instamos al gobierno de Argentina a revertir estas políticas para preservar un sistema científico y tecnológico que ha sido un líder en América Latina y prevenir un éxodo inminente de científicos”. Los científicos señalaron que la investigación en ciencia y tecnología es fundamental para que un país pueda ser independiente económica, política y culturalmente. “El Estado es la fuerza motriz necesaria para apoyar y desarrollar proyectos públicos a gran escala destinados a resolver necesidades estratégicas, sociales y económicas”, afirman.

La carta finaliza advirtiendo que, si el Gobierno no toma medidas urgentes, podrán causar la disolución de equipos de investigación y parálisis de “instrumentos muy valiosos” y el éxodo de científicos. Si esto sucede, afirman, se desperdiciaría “la inversión que Argentina ha realizado durante muchos años”.

Entre las personalidades que adhieren a este documento, se encuentran los ganadores del premio Nobel en Física Barry Barish, Kip S. Thorne, Rainer Weiss, J. Michael Kosterlitz, Serge Haroche, David Wineland, Anthony Leggett y Claude Cohen-Tannoudji; en Medicina Michael Rosbash y Phillip A. Sharp y en Química Thomas R. Cech.

Esta no es la primera vez que la comunidad científica internacional denuncia la situación que atraviesa la ciencia argentina. Se han publicado artículos en las prestigiosas revistas Science y Nature. En la nota de Science señalan que el presupuesto que Macri presentó para 2019 reduce la inversión del ex Ministerio de Ciencia y Tecnología de 3700 millones de pesos a 3400 millones. “Con el factor de la inflación, esto representa un recorte del 35 por ciento”, afirman. En el caso de Conicet, señalan, la devaluación también perjudica el presupuesto y en la Anpcyt el recorte sería del 20 por ciento. “Estamos en octubre y nos transfirieron menos del 40 por ciento de nuestro presupuesto anual”, dijo a Nature Andrea Gamarnik, viróloga del Instituto Leloir. Por su parte, el físico Fernando Stefani aseguró que hay centros de investigación donde “no pueden pagar la luz ni el gas” y cuyas ratas de laboratorio y líneas celulares “están muriendo”.



lunes, 22 de octubre de 2018

EXTRAÑAR

¿Llegamos?
el bus se ha detenido para mi
las ninfas del Orinoco son puro espejismo
morimos mucho antes del último día
deseándola




...Para nosotros no hay mas que palizas o entretenimientos 

Para poder aguantar vamos a trabajar y después a comprar...  

("La rueda que mueve al Mundo", LOS ESPÍRITUS)



jueves, 18 de octubre de 2018


CENSURA

¿Donde han quedado nuestras heridas?
aquellas propinadas con el filo de la lengua
columnas de falsos pedestales
¿Quien recuerda?
había una sola voz
ella sabía a Cesar
o tal vez
era los eunucos de Salambó 
el himno a Tanit
impedía que te escucharan





...Es que cuando la canción canta 
verdades 

ni la censura

ni el rencor la han de callar
("Señales", Callejeros)



miércoles, 17 de octubre de 2018


BORGES Y EL MINOTAURO
(José Luis Fariñas, publicado en el blog "La Pupila Insomne")

El espejo te completa y despedaza.
Las arenas resumen cada giro de la flor o el hierro en el desastre
y los tigres vuelven como un oleaje que derriba las ofrendas.
El espejo viene, hacerte despertar no es su tarea,
pero, oscuramente y con destellos muy precisos
(única forma en que ríen las fieras)
te despoja de ti, centro que ya eras del laberinto.


 (Fariñas, Cervantes quijotesco, acuarela, serie, colección Ediciones Liber, 2005)



martes, 16 de octubre de 2018


¿BAILAR EN CASA DEL TROMPO?



Seria mas fácil o no, depende de quién, retirarse como lo hizo Flaubert en su novela Salambó a describir una tierra lejana, en mi caso a la vorágine de la Gran Revolución de Octubre, y al "triunfo" finalmente de la idea de que el Socialismo se puede llevar a cabo en un solo país, defendida a raja tabla por el entonces omnipotente Stalin frente a un Trotski que vio la necesidad de que triunfara momentáneamente en un solo país, pero para su verdadera inserción en el Planeta, el Socialismo tenía que ser Mundial, a través de la Revolución Permanente. Para dar por sentado esa idea de un Socialismo en un solo país tendríamos que empezar por definir ¿Que es el Socialismo?, y si verdaderamente existe una sola respuesta a esa pregunta. Mi erudición es tan pobre que para tal ejercicio  necesitaría volver a nacer y dedicarme a esos menesteres, por tanto me acerco a los temas de este tiempo con muchas falencias, pero con un gran espíritu de entender.

Después de la caída del Muro de Berlín, nos encontramos en "las misma circunstancias" que 100 años atrás, y en ese sentido las fuerzas progresistas que defienden al trabajador de su explotación dentro del sistema capitalista buscan nuevos caminos, no exentos de errores propios y ajenos. Los partidos comunistas, muchas veces fragmentados por diferencias, no muy convincentes, como antaño, son una minoría consciente de la clase obrera, y aunque no han renunciado con hacerse del poder e implantar la Dictadura del Proletariado buscan travesías modernas en alianza con partidos "obreros y de trabajadores" un poco "más populares", que en su labor cotidiana han convencido a grandes masas para que los apoyen dentro de las reglas de la democracia burguesa.

Sin embargo todo esto se hace en el marco de una sociedad Capitalista, gobernada entre bambalinas (y no tanto) por la oligarquía nacional y extranjera, que por otra parte, al menos en los países latinoamericano está mas interesada en su "convicción extractiva de plusvalía", que generar países prósperos con masas amplias de trabajadores en condiciones de seguridad jurídica, medica, educación y consumo adecuado, que en el futuro hagan aumentar sus ganancias. La Oligarquía Nacional y Extranjera en nuestros países han hecho uso, durante más de un siglo, de la "clase política" que han engendrado, para garantizar no solo su impunidad ante su corrupción de "guantes blancos" (fuga de capitales, evasión impositiva, compra de jueces y fiscales, etc.), sino que ante la ultima arremetida de fuerzas populares al poder en varios países de Latinoamérica, léase Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Brasil, Bolivia, Argentina, han decidido ponerse de nuevo esos "guantes blancos" y salir ellos mismo a defender su poder político, sin intermediarios.

Dicen las viejas tácticas de guerra, que hay dos condiciones que hay que evitar cuando uno se enfrenta a un enemigo, una, es hacerlo en el terreno del enfrentado y otra es aceptar las reglas del contrario en el enfrentamiento. Ambas condiciones no han sido evitadas por los movimientos progresista que han llegado al poder en Latinoamérica en los últimos 20 años, sin embargo en medio de esas fundamentales desventajas en su enfrentamiento con las oligarquías han logrado para la inmensas masas proletarias resultados de mejoramiento humano nada despreciable, aunque en muchas ocasiones esos proletarios no se "han percatado", de donde viene su dicha.

 Este quehacer cotidiano de los partidos progresistas durante muchas décadas, defendiendo a los humildes latinoamericanos, olvidados por más de 500 años, ha hecho posible su ascenso al poder dentro de las democracias burguesa, pero el compartir las reglas de juego que se imponen en esas democracias, los han convertido en parte del "establishment"  de sus sociedades y cuando han perdido su vinculación estrecha con esas masas populares que lo han colocado en esas posiciones gobernantes, reciben de ellas como mínimo la indiferencia y en otros, la condena masiva despojándoles de toda autoridad, es mas prefieren, a cualquier precio, un cambio de conducción política en sus países, optando en algunos casos por representantes de la vieja oligarquía.

Uno podría decir, sin temor a equivocarse, que si esos partidos progresistas que defienden a los proletarios de sus países, se radicalizan, tomando medidas profundas que afectan verdaderamente a la oligarquía nacional y extranjera, para una mejor distribución de la riqueza nacional, obtienen en el peor de los casos una arremetida judicial, económica, nacional e internacional, que puede acabar en un bloqueo total, afectando a toda la población, caso especifico de Venezuela.  Si por el contrario deciden con el mismo objetivo, "bailar en casa del trompo", y coquetear con los grandes capitales, dentro de sus filas, el gusano de la corrupción burguesa corromperá a más de uno, y de alguna manera se romperá ese "contrato cívico de honestidad" que han establecido con sus votantes.

En ambas situaciones se pierde y se gana, nuestros pueblos, tantas veces vilipendiados, tendrán al fin y al cabo la última palabra, a la minoría consciente de la clase trabajadora, que puede levantar la cabeza de las necesidades que los abruma y pensar, le corresponde en cada nueva ola proponer nuevos avance, nuevos senderos, teniendo en cuenta los errores cometidos, y en cada nuevo intento, al menos, detener una vuelta del trompo.

viernes, 12 de octubre de 2018


TRES BOMBAS DE TIEMPO QUE PONEN EN PELIGRO A BRASIL
 (Por Boaventura de Sousa Santos (*), publicado en PAGINA12)



La democracia brasileña está al borde del abismo. El golpe institucional que se inició con el impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff y prosiguió con el encarcelamiento injusto del ex presidente Lula da Silva está casi consumado. La consumación del golpe significa hoy algo muy diferente de lo que inicialmente pensaron muchas de las fuerzas políticas y sociales que lo protagonizaron o no se opusieron. Algunas de esas fuerzas actuaron o reaccionaron con el convencimiento genuino de que el golpe pretendía regenerar la democracia brasileña por vía de la lucha contra la corrupción; otros entendieron que era el modo de neutralizar el ascenso de las clases populares a un nivel de vida que más tarde o temprano amenazaría no sólo a las elites, sino también a las clases medias (muchas de ellas producto de las políticas redistributivas contra las que ahora se movilizan). Obviamente, ninguno de estos grupos hablaba de golpe y ambos creían que la democracia era estable. No se dieron cuenta de que había tres bombas de tiempo construidas en tiempos muy diversos, pero con la posibilidad de explotar simultáneamente. Si esto ocurría, la democracia revelaría toda su fragilidad y posiblemente no sobreviviría.

La primera bomba de tiempo se construyó en el período colonial y en el proceso de independencia, se accionó de modo particularmente brutal varias veces a lo largo de la historia moderna de Brasil, aunque nunca se desactivó eficazmente. Se trata del ADN de una sociedad dividida entre señores y siervos, elites oligárquicas y el pueblo ignorante, entre la normalidad institucional y la violencia extrainstitucional, una sociedad extremadamente desi- gual en la que la desigualdad socioeconómica nunca puede separarse del prejuicio racial y sexual. A pesar de todos los errores y defectos, los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) fueron los que más contribuyeron a desactivar esa bomba, creando políticas de redistribución social y de lucha contra la discriminación racial y sexual sin precedentes en la historia de Brasil. Para que la desactivación fuera eficaz sería necesario que dichas políticas resultaran sostenibles y permanecieran durante varias generaciones a fin de que la memoria de la extrema desigualdad y de la cruda discriminación dejara de ser políticamente reactivable. Como esto no ha sucedido, las políticas tuvieron otros efectos, pero no el efecto de desactivar la bomba de tiempo. Por el contrario, provocaron a quien tenía poder para activarla y hacerlo cuanto antes, antes de que fuera demasiado tarde y las amenazas para las elites y las clases medias se volvieran irreversibles. La avasalladora demonización del PT por los medios oligopolistas, sobre todo a partir de 2013, reveló la urgencia con la que se quería poner fin a la amenaza.

La segunda bomba de tiempo se construyó en la dictadura militar, que gobernó el país entre 1964 y 1985, y en el modo en que se negoció la transición a la democracia. Consistió en mantener a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) como último garante del orden político interno y no solo como garante de la defensa contra una amenaza extranjera, como es normal en las democracias. “Ultimo” quiere decir en situación de disposición para intervenir en cualquier momento definido por las FF.AA. como excepcional. Por eso no fue posible castigar los crímenes de la dictadura (a diferencia de Argentina, pero en la misma línea de Chile) y, por el contrario, los militares impusieron a los constituyentes de 1988 veintiocho párrafos sobre el estatuto constitucional de las FF.AA. Por eso también muchos de los que gobernaron durante la dictadura pudieron seguir gobernando como políticos elegidos en el Congreso democrático. Apelar a la intervención militar y a la ideología militarista autoritaria quedó siempre latente, a punto de explotar. Por eso, cuando en los últimos meses los militares comenzaron a intervenir más activamente en la política interna (por ejemplo, apelando a la permanencia de la prisión de Lula), parecía normal, dadas las circunstancias excepcionales.

La tercera bomba de tiempo se construyó en Estados Unidos a partir de 2009 (golpe institucional en Honduras), cuando el gobierno estadounidense se dio cuenta de que el subcontinente huía de su control mantenido sin interrupción (con la excepción de la “distracción” en Cuba) a lo largo de todo el siglo XX. La pérdida de control contenía ahora dos peligros para la seguridad de Estados Unidos: el cuestionamiento del acceso ilimitado a los inmensos recursos naturales y la presencia cada vez más preocupante de China en el continente, el país que, mucho antes de Trump, se consideró la nueva amenaza global a la unipolaridad internacional conquistada por Estados Unidos tras la caída del Muro de Berlín. La bomba comenzó entonces a construirse, no sólo con los mecanismos tradicionales de la CIA y el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (también conocido por su denominación anterior, Escuela Militar de las Américas), sino sobre todo con los nuevos mecanismos de la llamada defensa de la “democracia amiga de la economía de mercado”.

Esto significó que, más allá del gobierno estadounidense, la intervención podría incluir organizaciones de la sociedad civil vinculadas a los intereses económicos de Estados Unidos (por ejemplo, las financiadas por los hermanos Koch). En consecuencia, es una defensa de la democracia condicionada por los intereses del mercado y, por eso, descartable siempre que los intereses lo exijan. Esta bomba de tiempo mostró que ya estaba lista para operar en Brasil desde las protestas de 2013. Fue mejorada gracias a la oportunidad histórica ofrecida por la corrupción. La gran inversión norteamericana en el sistema judicial se inició a principios de 1990, en la Rusia post-soviética, y también en Colombia, entre muchos otros países. Si la cuestión no es el regime change, la intervención tiene que ser despolitizada. La lucha contra la corrupción es precisamente eso.      Sabemos que los datos más importantes de la operación Lava Jato fueron proporcionados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. El resto fue resultado de la miserable “delación premiada”. El juez Sérgio Moro se transformó en el agente principal de esa intervención imperial. Solo que la lucha contra la corrupción por sí sola no será suficiente en el caso de Brasil. Lo fue para neutralizar la alianza de Brasil con China en el ámbito de los Brics, pero no será suficiente para abrir plenamente Brasil a los intereses de las multinacionales. Es que, como resultado de las políticas de los últimos cuarenta años (algunas venidas de la dictadura), Brasil tuvo hasta hace poco inmensas reservas de petróleo fuera del mercado internacional, tiene dos importantes empresas públicas y dos bancos públicos, y 57 universidades federales completamente gratuitas. Es decir, es un país muy distante del ideal neoliberal, y para aproximarse al mismo se requiere una intervención más autoritaria, dada la aceptación de las políticas sociales del PT por la población brasileña.

Así surgió Jair Bolsonaro como el candidato “preferido de los mercados”.

Lo que él dice sobre las mujeres, los negros o los homosexuales o acerca de la tortura poco interesa a los “mercados”. Poco interesa que el clima de odio que él creó esté incendiando el país. En la madrugada del pasado lunes 8, el conocido maestro de capoeira Moa do Katende fue asesinado en Salvador por un seguidor de Bolsonaro a quien no le gustó que el maestro expresara su apoyo a Haddad. Y esto es solo el comienzo. Nada de esto interesa a los “mercados” con tal de que su política económica sea semejante a la del dictador Pinochet en Chile. Y todo lleva a pensar que lo será, pues su economista jefe tiene conocimiento directo de esa infame política chilena. El político de extrema derecha estadounidense, Steve Bannon, apoya a Bolsonaro, pero es solamente la cara visible del respaldo imperial.

Los analistas del mundo digital están sorprendidos con la excelencia de la técnica de la campaña bolsonarista en las redes sociales, que incluyó microdireccionamiento, marketing digital ultrapersonalizado, manipulación de sentimientos, fake news, robots, perfiles automatizados, etcétera. Quien vio la semana pasada en la televisión pública norteamericana (PBS) el documental titulado “Dark Money”, sobre la influencia del dinero en las elecciones de Estados Unidos, puede concluir fácilmente que las fake news en Brasil (sobre niños, armas y comunismo, etcétera), son la traducción al portugués de las que el dark money hace circular en Estados Unidos para promover o destruir candidatos. Si algunos centros de emisión de mensajes tienen sede en Miami y Lisboa es poco relevante (pese a ser verdadero).

La victoria de Jair Bolsonaro en segunda vuelta significará la detonación simultánea de las tres bombas de tiempo. Y difícilmente la democracia brasileña sobrevivirá a la destrucción que provocará. Por eso la segunda vuelta es una cuestión de régimen, un auténtico plebiscito sobre si Brasil debe continuar siendo una democracia o pasará a ser una dictadura de nuevo tipo. Un muy reciente libro mío circula hoy bastante en Brasil. Se titula Izquierdas del mundo, ¡únanse! Mantengo todo lo que digo ahí, pero el momento me obliga a una invocación más amplia: demócratas brasileños, ¡únanse! Es cierto que la derecha brasileña reveló en los últimos dos años una afección muy condicional a la democracia al alinearse con el comportamiento descontrolado (más bien controlado en otros sitios) por parte del Poder Judicial, pero estoy seguro de que amplios sectores de ella no están dispuestos a suicidarse para servir a “los mercados”. Tienen que unirse activamente en la lucha contra Bolsonaro. Sé que muchos no podrán pedir el voto por Haddad, pues tanto es su odio al PT. Pero basta que digan: no voten por Bolsonaro. Imagino y espero que eso sea dicho públicamente y muchas veces por alguien que en otro tiempo fue gran amigo, Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil y, antes de eso, un gran sociólogo y doctor honoris causa por la Universidad de Coimbra, de quien pronuncié el discurso de elogio. Todos y todas (las mujeres no tendrán en los próximos tiempos un papel más decisivo para sus vidas y las de todos los brasileños) deben involucrarse activamente y puerta a puerta. Y es bueno que tengan en mente dos cosas. Primero, el fascismo de masas nunca lo hicieron masas fascistas, sino minorías fascistas bien organizadas que supieron capitalizar las aspiraciones legítimas de los ciudadanos comunes a vivir con un empleo digno y seguridad. Segundo, al punto que llegamos, para asegurar un cierto regreso a la normalidad democrática, no basta que Haddad gane: tiene que hacerlo con un holgado margen. 

(*) Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra, Portugal. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.


jueves, 11 de octubre de 2018


BRASIL: FRENTE AMPLIO ANTIFASCISTA
(Por Ángel Guerra Cabrera, publicado en el blog de Iroel Sanchez "La Pupila Insomne")

La abrumadora victoria del nazi Jair Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones brasileñas no debe ser subestimada. Brasil es la octava potencia mundial, con posición geopolítica de primer orden en América del Sur. Bolsonaro, descaradamente chovinista, misógino, racista, homófobo, proyanqui, prosionista, detesta los valores democráticos.  Es la continuación del golpe de Estado contra la democracia, iniciado mucho antes del golpe parlamentario que tiró a Dilma con una extraña movilización de masas y una campaña mediática internacional que dibujó al PT como el único partido corrupto del país. Campaña salida del Departamento de Justicia estadounidense, promotor del caso Odebretch y las miserables delaciones retribuídas.

Bolsonaro no es un hecho local. Se inscribe en una corriente mundial de ascenso del fascismo, que tuvo su primera expresión rotunda en la elección de Donald Trump, a quién casi nadie tomó en serio, igual que al ex militar hasta hace unos meses.  Lo mismo ocurrió con Hitler. Esta corriente eslabona hoy a Trump, Le Pen, Salvini, Orban y, por supuesto, Netanyahu, entre otros. Está creando una internacional con articuladores como Steve Bannon, ex jefe de campaña del hoy inquilino de la Casa Blanca, y generosos donadores como los hermanos Koch, grandes entusiastas de Bolsonaro. Aunque no sean abiertamente fascistas, Duque, Macri y Piñera son fanáticos neoliberales y en un eventual triunfo de Bolsonaro el 28 de octubre, constituirían un peligroso polo reaccionario en América del Sur.

El capitalismo ha sufrido importantes mutaciones desde 1933. Pero hay constantes que mantiene y hasta se agudizan. De la misma manera que la crisis del capitalismo decimonónico liberal condujo a la Gran Depresión del 29 y al fascismo, aunque también la primera llevó a la Revolución Bolchevique y la segunda reforzó las opciones socialistas, la crisis del capitalismo neoliberal ha evidenciado la incapacidad de la democracia representativa y su sistema de partidos para procesar las grandes insatisfacciones que crea.  Ello hace que los de abajo anhelen soluciones alternativas a las de ese modelo y los de arriba constaten que ya no les alcanza para seguir controlando a las víctimas del sistema de explotación.  El neoliberalismo y la democracia de millonarios han sido incapaces siquiera de lograr crecimiento económico y grandes potenciadores de flagelos capitalistas como el desempleo, el analfabetismo, la falta de acceso a la cultura y la educación, a la vivienda, las continuas guerras, el cambio climático y verdaderos genocidios en nombre del combate a las drogas o al terrorismo.

La alternativa puede venir, en dependencia de una serie de factores, de victorias populares como la de AMLO en México; Evo Morales, en Bolivia o Chávez y ahora Maduro en Venezuela. Pero también llegar al extremo de amenazar en Brasil con el ascenso al poder del fascismo más crudo personificado en Bolsonaro. Por supuesto, la mayoría de los que votaron por el ex militar, no sabe lo que es el neoliberalismo, menos el fascismo, ni sospecha sus consecuencias. Muchos de ellos fueron beneficiados y catapultados a la clase media por los programas sociales de Lula. Comenzaron a disponer de más bienes materiales y de inéditas oportunidades de ascenso social pero no se realizó con ellos el trabajo de formación cultural y política que les permitiera comprender por qué y con qué fin estuvieron privados antes de esos beneficios y por qué recién los habían podido recibir ahora.  Los regímenes fascistas clásicos, históricamente han sido aupados por minorías de activistas que movilizaron a mayorías insatisfechas e indignadas, con frecuencia incultas políticamente, a las que la izquierda no fue capaz de ganar para una auténtica transformación social. En una encuesta realizada en favelas sobre el programa Bolsa Familia en los meses anteriores al golpe parlamentario contra Dilma, el mayor porcentaje de encuestadas contestó estar muy satisfecho porque Dios se los había proporcionado.  

La votación alcanzada por Bolsonaro en la primera vuelta de las elecciones, no puede menos que asombrar. El ex capitán con sus 49 276 990 sufragios estuvo a un tris de alcanzar la victoria definitiva.  Así habría evitado comparecer en el segundo turno, donde pese a la ventaja de 17 934 005 que le sacó a Fernando Hadad, candidato apoyado por Lula, corre el riesgo de ser derrotado por un esfuerzo gigantesco, ya en marcha, de gran parte de la izquierda y las fuerzas democráticas y progresistas brasileñas.

Pero esa votación de Haddad habla de un gran esfuerzo movilizativo, del Partido de los Trabajadores  para llevar hasta allí a un candidato que no tenía ni un mes de proclamado. Fue cuando un Lula preso injustamente y sin pruebas y político más popular de Brasil punteaba en las encuestas y el Tribunal Supremo le prohibió competir electoralmente.

¡El fascismo no pasará!


miércoles, 10 de octubre de 2018


LAMENTO

Estoy en franco proceso olvido
tu desnudez en despedida
la gota tatuada en el medio de tu pecho
ando con mi hatillo
de pocas cosas
el catalejo, mi lupa, vagos apuntes,
unos mimos a la porcelana
la pestaña no se pego a mi dedo
la suerte no es para los que buscan
otro día regreso, si no te importa,
a retirar mis lagrimas



martes, 9 de octubre de 2018


...
Un pedazo de pan, ¿tampoco habrá para mí?
Ya no más he de ser lo que siempre he de ser,
pero dadme
una piedra en que sentarme,
pero dadme,
por favor, un pedazo de pan en que sentarme,
pero dadme
en español
algo, en fin, de beber, de comer, de vivir, de reposarse,
y después me iré…
Hallo una extraña forma, está muy rota
y sucia mi camisa
y ya no tengo nada, esto es horrendo.
(Cesar Vallejo, "La Rueda del Hambriento")




lunes, 8 de octubre de 2018


LE PRESTAMOS POCA ATENCION
(Por Pablo Gentili (*), publicado en PAGINA12)



Bolsonaro es un fascista. Si lo es, resulta inevitable preguntarse cuáles son las razones que lo transformarán en el futuro presidente de uno de los diez países más poderosos del plantea. Una nación que, hasta hace sólo dos años, vivía un proceso de expansión y universalización de derechos ciudadanos, que comenzaba a conquistar algunas de las aspiraciones de justicia social y de igualdad consagradas en una innovadora y ambiciosa Constitución Nacional que acaba de cumplir 30 años.

Ocurre que Bolsonaro no es la causa de una democracia que agoniza, sino su consecuencia.

Cuando se siembra la desconfianza, el miedo, el odio y el desprecio hacia la institucionalidad democrática, por más fragilidades y defectos que ella posea, lo que se construyen son las bases éticas y políticas de regímenes totalitarios y despóticos. El titular del periódico O Globo, el día siguiente del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura militar que asoló Brasil por más de dos décadas fue: “Resurge la democracia”. Medios de comunicación y empresarios golpistas, políticos y jueces golpistas, militares e iglesias pentecostales golpistas, se vuelven más fuertes y convincentes cuando las sociedades se despolitizan, cuando la narrativa democrática se torna sospechosa y la sociedad se hace indiferente a una barbarie que se trivializa.

Bolsonaro fue un militar mediocre, retirado al alcanzar el grado de capitán. Hace 25 años ejerce un también mediocre mandato como diputado. Muchos, dentro y fuera de Brasil, lo conocieron cuando votó a favor de la destitución de Dilma Rousseff y le dedicó el voto a la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra, que la había torturado cuando ella tenía 19 años. Ustra comandó el principal centro clandestino de detención durante la dictadura militar. Torturaba a sus víctimas y, cuando eran mujeres, además de violarlas, solía llevar sus hijos para que las vieran moribundas, ensangrentadas, desnudas, abrigadas sólo por su valentía y por su dignidad. Bolsonaro homenajea a Ustra cada vez que puede. No es un hecho aislado respecto del reconocimiento y el protagonismo que logró meteóricamente este militar sólo célebre por sus insultos racistas y machistas, por su apología de la tortura y por su permanente desprecio hacia los derechos humanos.

Los que rondan las mafias delictivas vinculadas al paramilitarismo, los que se cobijan a la sombra de las oligarquías empresariales antidemocráticas y los que sobreviven en el anonimato de un parlamento clientelista y corrupto, suelen mimetizarse con los excrementos en las cloacas del poder. Por eso los demócratas los despreciamos. Pero les prestamos poca atención. “Nunca llegarán a nada”, pensamos. Son sólo grises funcionarios del horror.

Así fue siempre Jair Bolsonaro: un outsider, un inimputable, un loco, un idiota, un enfermo compulsivo y agresivo. Mientras tanto, siguió pregonando impunemente su odio a la democracia, valiéndose de la protección que la democracia le brindaba. Durante todos estos años, sólo algunas heroicas diputadas lo enfrentaron con coraje, recibiendo insultos y golpes. Cuando la democracia es así de generosa con sus enemigos, acaba masticando su propia aspiración de libertad, igualdad y justicia, debilitándose, volviéndose frágil, tenue, imperceptible.

Brasil salió de la dictadura sin realizar un ajuste de cuentas con 21 años de opresión y violación al estado de derecho democrático. Cuando esto ocurre, las naciones suelen estar condenadas a repetir el pasado. Pero el pasado nunca se repite de la misma forma.

Las democracias sólo sobreviven cuando la ciudadanía se vuelve activa, participativa, cuando el espacio público es ocupado por sus propios dueños, por el pueblo y sus organizaciones populares, cuando los derechos se multiplican, cuando las libertades florecen, cuando le perdemos el miedo a la felicidad, cuando luchamos por lo que es común a todos.

Pocos días antes de ser desposeída del cargo que hasta hoy debería ejercer, Dilma Rousseff le pidió a Tereza Campello, su ministra de Desarrollo Social, que hiciera una encuesta entre las mujeres que participaban del programa Bolsa Familia. Cuando les preguntaron si su vida había cambiado gracias a esta iniciativa, más del 90 por ciento de las mujeres consultadas dijo que sí, que había cambiado para mejor, mucho o muchísimo. Cuando les preguntaron por qué, más del 80 por ciento dijo: “Gracias a Dios”. Fue estadísticamente irrelevante el número de mujeres que sostuvieron que su vida había mejorado gracias a la democracia, o gracias a la acción de un gobierno democrático.

En política no hay espacios vacíos. Y cuando los demócratas dejamos espacios vacíos, los ocupan los mercaderes de la fe, como las iglesias evangélicas pentecostales, los que trafican con la muerte, los profetas del odio, los fabricantes del miedo y de la desesperanza. Fueron esas ausencias y esas presencias las que parieron no uno, sino miles y miles de bolsonaros.

La democracia brasilera recibió un nuevo y duro golpe. Entenderlo es una de las condiciones necesarias para seguir luchando por ella. Los fascistas pueden tener victorias, pero éstas serán siempre pasajeras y mucho más efímeras de lo que ellos creen. Porque el fascismo está condenado a ser siempre derrotado por los que, a pesar de todo, seguimos convencidos de que la esperanza vence al miedo.

(*) Secretario ejecutivo de Clacso y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.


viernes, 5 de octubre de 2018


HABA CURSI

Vos lo sabes
y si no lo expreso
El amor esta en el aire
en todas partes cuecen habas
pero son tus ojos, nena
los que me hacen decir esto

Que te veo y me enamoro
que me hablas y embeleso
son dos cruces que llevo
en mis adentros tuerzo

Haba cursi apresto
sale este café espresso
este lleva mamey mango
en el almuerzo

Vos lo sabes
y si no lo expreso
que te veo y me enamoro
que me hablas y embeleso




miércoles, 3 de octubre de 2018


LA AMENAZAS Y SUS RESPONSABLES
(Por Eric Nepomuceno, publicado en PAGINA12)

Faltan cuatro días para la primera vuelta de la más tensa e imprevisible elección presidencial de los últimos 29 años en Brasil y crece de manera cristalina la formidable maniobra conjunta que reúne todas las instancias de la Justicia, los grandes conglomerados hegemónicos de comunicación, el mercado financiero y parte significativa del gran empresariado para abrir espacio de modo que el ultraderechista Jair Bolsonaro se haga con la presidencia del país más poblado y de mayor economía en América latina.

Faltan cuatro días y se constata que las viejas herramientas utilizadas en aquel entonces para favorecer al candidato derechista, un aventurero llamado Fernando Collor de Melo, y derrotar a Lula da Silva, son ahora reforzadas por una campaña mucho más abarcadora. Collor, como se sabe, fue destituido por el Congreso luego de un juicio por corrupción (había hartas pruebas) y hundió el país. Pero logró lo que realmente importaba: derrotar a Lula.

Faltan cuatro días y es como si todo límite impuesto por un mínimo de lucidez y decencia hubiese sido sumariamente suprimido en todas las instituciones, con tal de favorecer el sentimiento anti-PT y anti-Lula. Ese es el eje de lo que ocurrió en los últimos tres días y tratará de crecer en los próximos y decisivos cuatro.

Faltan, sí, escasos cuatro días y queda claro de toda claridad que los verdaderos autores del golpe de 2016 y sus principales socios se niegan a aceptar otro resultado –cualquier resultado– que no sea institucionalizar, por la vía de las urnas, el Estado de excepción apenas disfrazado que se instaló en el país desde entonces.

Empecemos por el juez de primera instancia Sergio Moro, un provinciano deslumbrado con la fama y que ha dado amplias, astronómicas muestras de arbitrariedad y abuso. 

A lo largo de meses y meses el ex ministro de Hacienda de la primera presidencia de Lula da Silva ofreció su “delación premiada”, con el objetivo de obtener una drástica reducción de su condena por corrupción y descongelar parte de su patrimonio. El Ministerio Público rechazó los términos de la propuesta delación “por absoluta inconsistencia de las pruebas ofrecidas”. En un movimiento inesperado, en abril –hace seis meses– la Policía Federal aceptó la “delación premiada”. 

Pues el lunes, cuando faltaban seis días para las elecciones, Moro, que andaba un tanto olvidado por las luces de la televisión, determinó la suspensión del sigilo de la propuesta de Palocci. 

No hay nada de nuevo: el preso dispara petardos de todos los calibres contra Lula, Dilma Rousseff y, claro, el PT, con base exclusiva en “supe”, “tuve conocimiento”, “me llegó la información”. 
Es decir, nada. Pero un nada que es harta munición para los medios hegemónicos de comunicación disparar todos sus cañones contra Fernando Haddad, Lula y, claro, el PT. 

Siempre hay un “y, claro, el PT”, porque de eso se trata.

Los medios hegemónicos de comunicación, a su vez, siempre capitaneados por el Grupo Globo (el más poderoso conglomerado de América latina), usan y abusan del material fornecido. Y, al mismo tiempo, refuerzan la idea descabellada de que el enfrentamiento entre Fernando Haddad y Jair Bolsonaro es nada menos que un combate entre dos extremos. 

No existe ningún indicio de que a lo largo de sus trece años en el poder el PT, partido de Haddad, haya dado un solo paso contra los principios básicos y esenciales de lo que se entiende por democracia. 

No existe un solo indicio de que a lo largo de sus más de veinte años en la política Jair Bolsonaro haya dado un solo paso que no fuese contra todo y cualquier principio de la democracia. 

Ni siquiera cuando son blanco de arbitrariedades y maniobras imperdonables de la Corte Suprema de justicia los medios hegemónicos de comunicación se manifiestan de manera contundente. Por ejemplo: un juez del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowski, autoriza que una reportera del diario Folha de S.Pablo (que, claro, apoyó el golpe de 2016) entreviste a  Lula da Silva, preso desde abril luego de un juicio en que fue condenado sin siquiera vestigio de prueba. Su colega Luis Fux revierte la autorización. Leandowski la reitera, y el presidente de la Corte, Dias Toffoli, interviene: el tema será sometido al Pleno, pero solamente el año que viene. 

Semejante prueba de censura previa no mereció un mísero editorial de los grandes diarios o de la televisión. Al fin y al cabo, una entrevista de Lula podría ser fatal para Bolsonaro, y el empujón final para la victoria de Haddad.
Pero hay algo todavía más asombroso. El sábado, centenares de miles de manifestantes salieron a las calles, convocados por mujeres, para decir “Él no”, en rechazo a Bolsonaro. 

El domingo, centenares de manifestantes salieron a las calles, convocados por la campaña de Bolsonaro, para decir “El sí”. Entre otras delicadezas, un hijo del ultraderechista lanzó la siguiente maravilla: “Las mujeres de derecha son más hermosas que las de izquierda, que enseñan las tetas y defecan en la calle. Las de derecha son más hermosas y más higiénicas”. 

Y es cuando aparece lo más terrible, lo más asombroso: con eso y todo, Bolsonaro creció en un sondeo. Ahora libra diez puntos de ventaja sobre Haddad. Y, peor de lo peor: su aprobación creció entre el electorado femenino. 
Hay espacio para dudas y preocupaciones si Fernando Haddad es electo presidente. ¿Cómo se comportarán el mercado y el empresariado? ¿Cómo reaccionarán las fuerzas armadas? ¿Logrará una base mínima en el Congreso?
No hay espacio alguno para dudas si gana Jair Bolsonaro: será el imperio de la ultra-derecha, conducido por un troglodita mentecapto que ni siquiera merece ser clasificado como fascista o nazi: le falta prepararación intelectual para tanto. 

Brasil se acerca al infierno. ¿Cómo evitarlo?


martes, 2 de octubre de 2018


HECATOMBE A UNA DIOSA

Reúno mis cien manos
veinte roces, cincuenta besos
los que tengo y no te he dado
los que sueño atontado
en sacrificio a tus caderas
en ayuno a tus libertades
allí en la memoria viva
allí en mi Odisea fértil
proclamo con rodilla en tierra, verte
y también, no de paso
con esta hecatombe
celebrarte