Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 19 de diciembre de 2018


"CHALECOS AMARILLOS": LA PECULIARIDAD DE LO FRANCÉS
 (Por: Atilio Borón, publicado en CUBADEBATE)



Alemania y Japón tienen el dudoso honor de ser dos países en los que jamás triunfó una revolución. No por casualidad fueron también los que, precisamente a causa de ello, dieron nacimiento a  regímenes tan oprobiosos como el nazismo y el militarismo fascista japonés. Por contraposición la historia francesa está signada por recurrentes revoluciones y levantamientos populares. Aparte de la Gran Revolución de 1789 hubo estallidos revolucionarios en 1830, otro mucho más vigoroso en 1848 y la gloriosa Comuna de París de 1871, el primer gobierno de la clase obrera en la historia universal. Luego de su sangriento aplastamiento pareció que la rebeldía del pueblo francés se había apagado para siempre. Pero no fue así. Reapareció en la heroica  resistencia a la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y luego, con una fuerza arrolladora, en el Mayo francés de 1968.

¿Es esto lo único que hace de Francia un país tan peculiar? No. Más importante que este incesante fermento insurreccional que históricamente distingue a las capas populares francesas es que sus luchas resuenan como ninguna otra en la escena mundial. Ya lo había advertido Karl Marx en 1848 cuando, observando la revolución en Francia, dijera que “el canto del gallo galo despertará una vez más a Europa”. Y la despertó, aunque esos sueños fueron aplastados a sangre y fuego. Miremos la historia: la Revolución Francesa retumbó en Europa y América, con fuerza atronadora; la Comuna se convirtió en una fuente de inspiración para el movimiento obrero mundial, sus enseñanzas reverberando inclusive en algunos rincones apartados de Asia. El Mayo francés se reproduciría, con las lógicas características nacionales, por todo el mundo. En otras palabras: Francia tiene esa única capacidad de convertir lo suyo en un acontecimiento histórico-universal, como gustaba decir a Hegel. Y esa es, precisamente, la inimitable peculiaridad de lo francés.

La rebelión de los “chalecos amarillos” que comenzó hace pocas semanas cuando dos camioneros y la dueña de un pequeño comercio -desconocidas entre sí y habitando en distintos lugares del interior de Francia- lanzaron a través de las redes sociales una convocatoria a protestar en las rotondas de entrada de sus pequeñas ciudades por el aumento del precio del combustible. A los pocos días una de ellas tenía casi un millón de seguidores en su cuenta de Facebook. Luego vino la convocatoria del 17 de Noviembre en París y, a partir de allí, la protesta adquiriría una dimensión fenomenal que puso al gobierno de Macron entre la espada y la pared. Lo que no habían podido hacer en tres meses los sindicatos del ferrocarril lo lograron los “chalecos amarillos” en pocas semanas. Y la cosa sigue, y el “contagio” del virus rebelde que llega desde Francia ya se vislumbra más allá de sus fronteras. Se ha insinuado en Bélgica, Holanda y ahora en Polonia, con ocasión de la Cumbre del Clima en Katowice. En Egipto el régimen de Al Sisi prohibió la venta de chalecos amarillos en todo el país como una medida precautoria para evitar que el ejemplo francés cunda en su país.

La revuelta, de final abierto, no es sólo por el precio del combustible. Es una protesta difusa pero generalizada y de composición social muy heterogénea contra la Francia de los ricos y que en cuya abigarrada agenda de reivindicaciones se perciben los contornos de un programa no sólo pos sino claramente anti-neoliberal. Pero hay también otros contenidos que remiten a una cosmovisión más tradicional de una  Francia blanca, cristiana y nacionalista. Ese heteróclito conjunto de reivindicaciones, inorgánicamente expresadas, alberga demandas múltiples y contradictorias aspiraciones producto de una súbita e inesperada eclosión de activismo espontaneísta, carente de dirección política. Esto es un grave problema porque toda esa enorme energía social liberada en las calles de Francia podría tanto dar lugar a conquistas revolucionarias como naufragar en un remate reaccionario. Sin embargo, más allá de la incertidumbre sobre el curso futuro de la movilización popular y la inevitable complejidad ideológica presente en todos los grandes movimientos espontáneos de masas no caben dudas de que su sola existencia ha socavado la continuidad de la hegemonía neoliberal en Francia y la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.

Y en un mundo de superpoblado de esperpentos como los Trumps y los Bolsonaros, los Macris y los Macrones todo esto es una buena noticia porque el “canto del gallo galo” bien podría despertar la rebeldía dormida –o premeditadamente anestesiada- de los pueblos dentro y fuera de Europa y convertirse en la chispa que incendie la reseca llanura en que las políticas neoliberales han convertido a nuestras sociedades, víctimas de un silencioso pero mortífero holocausto social de inéditas proporciones. No es la primera vez que los franceses desempeñan esa función de vanguardia en la escena universal y su ardorosa lucha podría convertirse, sobre todo en los suburbios del imperio, en el disparador de una oleada de levantamientos populares –como ocurriera principalmente con la Revolución Francesa y el Mayo de 1968- en contra de un sistema, el capitalismo, y una política, el neoliberalismo, cuyos nefastos resultados son harto conocidos. No sabemos si tal cosa habrá de ocurrir, si el temido “contagio” finalmente se producirá, pero los indicios del generalizado repudio a gobiernos que sólo enriquecen a los ricos y expolian a los pobres son inocultables en todo el mundo. No habrá que esperar mucho tiempo pues pronto la historia dictará su inapelable veredicto.

Más allá de sus efectos globales la brisa que viene de Francia es oportuna y estimulante en momentos en que tantos intelectuales y publicistas de Latinoamérica, Europa y Estados Unidos se regodean hablando del “fin del ciclo progresista” en Nuestra América, que supuestamente sería seguido por el comienzo de otro de signo “neoliberal” o conservador que sólo lo pronostican quienes quieren convencer a los pueblos que no hay alternativas de recambio y que es esto, el capitalismo, o el caos, ocultando con malicia que el capitalismo es el caos en su máxima expresión. Por eso los acontecimientos en Francia ofrecen un baño de sobriedad a tanta mentira que pretende pasar por  riguroso análisis económico o sociopolítico y nos demuestran que muchas veces la historia puede tomar un giro inesperado, y que lo que aparecía como un orden económico y político inmutable e inexpugnable se puede venir abajo en menos de lo que canta un gallo … francés.

martes, 18 de diciembre de 2018

LA EBULLICÍON
(Por Eduardo Aliverti, publicado en PAGINA12)



Antes que difícil, sería una extravagancia sustraerse del tema que atrapa a la sociedad argentina en estos días.

Ese verbo, atrapar, parece el más completo para definir lo ocurrido. Liberar, podría ser también. Algunas interpretaciones suman “tapar” (las horribles noticias de la economía, en primer término), pero es muy discutible que por discutirse de cierta cosa desaparezcan todas las restantes. Que se deje de sufrirlas, sobre todo.

Quedaron atrapados los medios, las redes, la calle, las opiniones a la bartola, los abusos y acosos de personajes del chimenterismo panelístico. Y, en igual o mayor medida, atrapados los mutismos, las hipocresías, los engaños, las miradas al costado, las complicidades.

En muchas palabras y figuras como las últimas, resulta involucrado lo que el tema efectivamente relegó.

Ya había pasado más o menos de largo que está procesado el capo de Techint y que citaron a indagatoria a miembros prominentes de la famiglia Macri, picándole muy de cerca al propio Presidente.

¿Pero cómo, se preguntan tantos? ¿No era que el juez sólo respondía a los intereses de casa Rosada?

No, no era. Pero no por lo que la prensa independiente (in the pendient, según la hermosa causticidad de Mario Wainfeld) designa rápido como el símbolo de una Justicia neutral. La que el macrismo habría garantizado para, por fin, habilitar unos tribunales impolutos.

Las versiones van desde una vendetta de Ricardo Lorenzetti por el golpe palaciego que lo desalojó de la presidencia de la Corte hasta, claro, que el juez de los facsímiles está imbuido de un sentido megalómano.

Lo único comprobable, llegados los Macri a tribunales por derivaciones de los cuadernos fotocopiados de unos originales que se quemaron, es la preocupación y hasta el desbande en las empresas locales contratistas de obra pública. Sigue a ello la hipótesis del campo favorable a las empresas yanquis, antecedente de Lava Jato mediante.

Entonces, ¿al Gobierno esto se le fue o podría írsele de cauce? La respuesta andaría por lo que resumió alguien del mundo del derecho: creyeron que tenían a Cristina sujetada en el laboratorio y se les desató Jurassic Park.

Algo de eso sería análogo a la conmoción de esta semana
.
Es probable que, como ya fue señalado desde personalidades y ámbitos diversos (ideológicamente enfrentados, incluso), el testimonio de Thelma Fardin y la acción colectiva acompañante marquen un antes y un después. Hubo el historial de la emocionante movilización de las mujeres, y sobre todo de las franjas más jóvenes, cuando el debate parlamentario por la legalización del aborto.

Al aprobarse ese proyecto en Diputados a mediados de junio, para sorpresa generalizada y sin que después le hiciera mella el rechazo del Senado, se dijo en este espacio que la revolución de las hijas y las nietas –una síntesis formidable de Estela Díaz, secretaria de Género de la CTA– tradujo en las calles lo que es fenómeno inédito en el mundo entero.

“El manejo del asunto –decíamos también– se le fue completamente de las manos al cualesquiera de las intenciones, convicciones y decisiones de quienes pudieran haber pensado en un tema ‘administrable’ con relativa facilidad.”

Cabría repetir exactamente lo mismo acerca de la proyección sociológica del caso Darthes. Habrá especialistas y estudiosos del área que sepan expresarlo mejor, con toda seguridad, pero es dudoso que produzcan algo novedoso respecto de lo que se entiende o interpreta bastante rápido. Algunas líneas más abajo hay una cita acerca de eso.

Con independencia de quienes siempre están dispuestos a revictimizar a las víctimas, a trazar polémicas sobre cuanto afectase a los privilegios de clase y género ya sea porque gozan de ellos o porque reproducen el discurso del opresor, lo indesmentible vuelve a ser una mayoría que estaba resignada al silencio y a la que una minoría intensa convoca a desobedecer. 

Como de costumbre, el desafío que se afronta es gigantesco. No puede ni debe ser de otra manera.

Con una valentía intelectual enorme, teniendo en cuenta los tiempos que corren, sirve detenerse en lo advertido por la antropóloga Rita Segato en la reciente cuarta edición del Encuentro Latinoamericano de Feminismos, realizado en La Plata. En esto, si es por “especialismo”, uno toca de oído pero, ¿qué es tocar de oído cuando se trata de aspectos políticos macro?

Segato previene, en un desarrollo original mucho más amplio y del cual se toma la crónica de Camila Alfie en la agencia de noticias Paco Urondo, que no quiere “un feminismo del enemigo, porque la política del enemigo es lo que construye el fascismo. Para hacer política, tenemos que ser mayores que eso (...) Antes de ser feminista soy pluralista, quiero un mundo sin hegemonía. Lo no negociable es el aborto y la lucha contra los monopolios, que consideran que hay una única forma del bien, de la justicia, de la verdad: eso es mi antagonista”. 

De acuerdo o no con Segato, lo que sirve es que complejiza una fenomenología no apta para simplotes. Y lo hace a partir de la necesidad, inmanente, de pensar lo insurrecto desde cuál construcción política podría aprovechárselo.
Los adelantados, vaya obviedad, son imprescindibles.

Uno tiene de compañera profesional la imprescindibilidad agitadórica de un orgullo que se llama Liliana Daunes, quien tuvo, hace años y años, la audacia prácticamente solitaria de denunciar, de citar, de inducir a la rebeldía de mujeres, géneros y transgéneros cuando lo que hoy parece corriente, graciadió, eran abordajes y retóricas exóticas, loquitas, tortas, troscas, chiquilinas. Salud, Daunes. Te toca una parte muy grande de este antes y después que desde el martes sacude al país.

Hasta Macri debe decir que ahora quiere sumarse a “la revolución de las mujeres” y presenta un Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades, del que innomina que tiene “35 medidas y 200 compromisos” en tanto recorta el presupuesto de los programas de políticas de género y rechaza la aplicación de la Educación Sexual Integral. 

Anuncios, lo de Macri, tan creíbles como la pobreza cero cuando la UCA le estampa haber agregado más de dos millones de pobres sólo en el último año. Tan veraces como los trabajadores que no pagarían impuestos a las ganancias, como la inflación fácil de arreglar, como la devaluación que era un mentira de la campaña del miedo. 

Se verá cómo sigue, lo de la complejidad política de la lucha feminista. Pero, por lo pronto, adherido a la suma de la ola verde y como conjetura el colega Hernán Cocchi, el contexto de desobediencia que esto genera no le es funcional al macrismo en su forma de hacer política.

Ese marketing que jamás debería escaparse de la prolijidad ciudadana; de que el enemigo son trapitos y limpiavidrios; de que el debate democrático consiste en el panelismo televisivo; de que Franco y Gianfranco son citados a tribunales para dibujar que la Justicia es independiente mientras –por ahora, se reitera, hasta que los cambiemitas sean fusibles de la línea que instrumenta La Embajada– siguen de largo los papeles de Panamá, la causa del Correo, el blanqueo de lo fugado, los aportantes truchos a la campaña de Cambiemos pasados del fuero penal al electoral.

Algo no le gusta al Gobierno de lo imprevisible que salta con la denuncia de las mujeres. Por algo será que moviliza a su ejército de trolls para remarcar que las actrices acusadoras son unívocamente K o antimacristas. Algo no le gusta. 

¿Esto es politizar y especular con los acontecimientos?, preguntará cualquier tilingo de los que sobran.

Y, sí.

Como interpelaba la mordacidad de David Viñas en su adaptación del principio aristotélico, el hombre es un animal político.

Y si se le saca lo de político...



lunes, 17 de diciembre de 2018


LOS QUE MAS SUFREN
(Por: Rene Portuondo, leído en "LA JOVEN CUBA")



Para nadie es un secreto que uno de los principales problemas que enfrenta la economía nacional (en Cuba) es el de la desconexión entre los ingresos por vía de salario y las necesidades de consumo medio de la población.

Si bien es desconocida los niveles exactos de la canasta básica en Cuba, según (Sandoval, 2012) la cifra que media las necesidades básicas de la población en el año 2011 era de 841.40 pesos mensuales por persona a precios corrientes, analizado este valor mediante el método de Costo de las Necesidades Básicas.

Tomando dicho valor y trayéndolo al presente aplicando las variaciones que sufre solamente vía inflación (1), tenemos que para el año 2018 el costo de la vida en Cuba asciende como promedio a cerca de 1100 pesos mensuales. Aun así, muchas otros estudios y estimaciones sitúan este monto en un nivel muy superior, algunos cercano a los 2000 pesos.

En este contexto se torna tarea vital para las transformaciones económicas en Cuba de una reforma profunda del sistema salarial, que permita atar dichas necesidades de consumo con el ingreso vía salario de los trabajadores. Este hecho no solo será un gran paso hacia la dignificación del empleo (y de los trabajadores) en Cuba y fuerte aliciente para lograr mayores niveles de productividad, sino para estimular el consumo, lo que a la larga podría ser beneficioso para el despegue de varios sectores de la economía.

Y aunque esta tarea es en las condiciones actuales extremadamente compleja, la misma palidece ante la cuestión que significaría transformar nuestro sistema de pensiones a niveles que puedan dar respuesta a esos niveles de consumo, también necesarios para la vida de los cientos de miles de pensionados con que cuenta nuestro sistema de seguridad social. En términos simples, esta es una tarea mucho más compleja que la reforma salaria, por varias razones.

En primer lugar, porque a diferencia de la remuneración de los trabajadores en activo que es una distribución primaria de la producción, los recursos que sostienen el sistema de pensiones vienen dado por una redistribución secundaria de la producción, que desvincula el crecimiento de las pensiones de indicadores como la “productividad” y o “utilidades después de impuesto”, que podrían ser utilizados para reordenar el sistema salarial.

En segundo lugar, el sistema de pensiones, cae en gran medida sobre el presupuesto central, pues la contribución a la seguridad social, de trabajadores no estatales y otros del sector estatal con altos ingresos no cubre los gastos del mismo. Cualquier expansión de las pensiones en la actualidad, sería solo resultado de la contracción de otras partidas del presupuesto central, que ya se encuentra en una tensión extrema, con reducciones sistemáticas en disímiles sectores en los últimos 10 años.

La otra opción sería traspasar parte del consumo de los trabajadores en activo a los pensionados vía impuesto, acción este que se toparía con los bajísimos niveles de consumo que se derivan del salario, algo de lo que hablamos anteriormente, por lo que primeramente sería necesario una reforma salarial antes de poder cargar con impuestos a dicho sector.

Por último, esta reforma de las pensiones se enfrenta al problema de la inmensa brecha que separa las mismas, de las necesidades medias de consumo. Antes del aumento de pensiones del mes pasado, que sitúa el mínimo de las mismas en 242 pesos, la pensión media no superaba los 300 pesos mensuales, según los datos de la ONEI del año 2017. El crecimiento de las mismas solo había sido de un 20% desde 2010, al contrario del salario, que como media y a pesar de las fuertes distorsiones que este dato presenta, había aumentado casi en un 100% en igual periodo de tiempo, fundamentalmente en el sector empresarial y de la salud.

Esto nos deja que como media las pensiones se encuentran 800 pesos por debajo de los niveles medios de consumo necesario mensuales, teniendo en cuenta que el país cuenta con cerca de 1.600.000 pensionados, el costo de nivelar dicho consumo sería de cerca de 15.300.000.000 de pesos anuales, lo que representa tres veces los gastos actuales en seguridad social y cerca del 33% de todo el presupuesto del estado. (ONEI, 2017).

Esta es realmente una tarea que ningún gobierno podría llevar adelante en el corto plazo, la reforma del sistema de pensiones es un camino largo y complejo, y en órdenes de prioridades, es tristemente secundario y dependiente de muchas reformas previas en otros sectores de la economía.
Aunque sí existen algunas medidas que si se puede hacer en el corto plazo, y aunque no solucionen el problema, sí impedirían que el mismo se siga haciendo más crónico. Entre ellas está vincular las pensiones al crecimiento anual del índice de precios al consumidor (inflación de los productos finales), este hecho no conllevaría a un aumento real de las pensiones, pero sí eliminaría el efecto que sobre ellas tiene la inflación e impediría que el poder adquisitivo real de las mismas continuara disminuyendo.

De no tomarse medidas serias al respecto, el sector que más sufre la lentitud de las transformaciones en Cuba, quedaría cada vez en peores condiciones, esperemos no llegar al punto en el que dicho desequilibrio sea insalvable.

Tomando aquí el índice de precios al consumidor (IPC), expuesto por la ONEI que sitúa un crecimiento de la inflación sobre un 2.2% anual desde la fecha. Este valor realmente se encuentra infravalorado pues solo recoge el sector de moneda nacional y solo una parte del mercado agropecuario.

– Sandoval, Raúl A.( 2012): “La pobreza en Cuba” www.progreso-semana.com.
– Mesa Lago, Carmelo. (2012) Sistemas de protección social en América Latina y el Caribe: Cuba.
– ONEI: Anuario Estadístico de Cuba 2017
Tomado de: La Trinchera


domingo, 16 de diciembre de 2018

NUESTRA BULERĺA

Mucha bulería había en Lawton
mucha bulería y tango de José
mucha bulería
mucha bulería a lo Paricho y Noka también
una radio a todo volumen
recordando el ayer
mucha bulería
mucha bulería de un brazo gitano
pa´un 24 y dos días después

Mucha bulería había en Lawton
ahora bailan fantasmas
de unos gitanos caminando por ahí
mucha bulería
mucha bulería para llorar todos juntos
o reírse a carcajadas
por el tiempo logrado en paz
fundando un país

Mucha bulería cuando despertaba
un chai caliente lo mismo en la mañana
que allá en la tarde
escuchando las anécdotas hasta la madruga
¡Ah! Y las flores, y las flores por doquier
en la saya de mi abuela
en el búcaro de la sala
en el portal la piscuala
que me seguían
que me seguían
columpiándome un porvenir

Mucha bulería en el alma
para descubrir una lagrima que se seca
porque ando en esta vida de allá para acá
mucha bulería
mucha bulería
que huele a lamento 
más que alegría





viernes, 14 de diciembre de 2018


FIDEL Y EL PROBLEMA DE LA SUBJETIVIDAD
(Por Padrón Kunakbaeva, Yassel A., leído en www.fidelcastro.cu)


“Ave César, los que van a morir te saludan”. Los altavoces multiplicaban la voz de Fidel por las calles de la ciudad. Era una marcha del pueblo combatiente, y mi generación, la de los nacidos en los noventa, marchaba junto al resto de las generaciones de cubanos. Levantábamos nuestras banderitas cubanas y repetíamos las consignas. Para nosotros, esa marcha, al igual que la Batalla de Ideas en general, era una forma de mojarnos un poco con la épica revolucionaria que no habíamos vivido. Fue en marchas como esa que aprendimos, también, quien era Fidel Castro.

Tiempo después, cuando estudié filosofía, y aprendí de un modo marxista el significado de la categoría sujeto, llegué a una conclusión inmediata: en Cuba el sujeto era Fidel. Dentro del pueblo cubano, solo él era el vórtice a partir del cual se producía la realidad. A pesar del paso de los años, de las décadas, Fidel seguía siendo una voluntad indetenible.

 El hecho de que durante tantas décadas solo él haya sido el sujeto tiene, sin embargo, profundas implicaciones. ¿Cómo nos afectó eso a nosotros, los cubanos? ¿Fue algo positivo o negativo?

 La existencia y la trascendencia del fenómeno Fidel Castro no se pueden explicar a partir del neo-espinocismo estructuralista, que solo conoce a los sujetos en cuanto sujetos sujetados. Ninguna estructura fue capaz de sujetar a Fidel; por el contrario, las estructuras se quebraban ante su paso. Para acercarse teóricamente a su figura puede ser mucho más útil la teoría de Ernst Bloch sobre las utopías. Según el filósofo alemán, hay subjetividad siempre allí donde hay utopía, donde hay proyecto, donde hay prefiguración de un futuro mejor. No es necesario decir que el Comandante entra perfectamente en esta definición: él siempre estaba con la mirada puesta hacia delante, hablándonos de cosas que nosotros no podíamos siquiera concebir, rozando el delirio y la profecía.

 La mayor polémica que ha habido hacia el interior del socialismo cubano ha sido la de la alternativa entre voluntarismo y objetivismo. Ese fue el centro de la disputa entre el Che Guevara y Carlos Rafael Rodríguez en los sesenta. ¿Cómo se saca hacia adelante la economía de un país, a base de fuerza de voluntad o siguiendo el curso de las leyes objetivas de la historia? La zafra del setenta- momento cúspide del voluntarismo- fracasó, y Fidel tuvo que salir a la palestra pública a asumir la responsabilidad. A partir de ese momento, de un modo formal, triunfó la tesis que privilegiaba el objetivismo histórico. Cuba entró en el carril del modelo soviético.

Sin embargo, la mera presencia de Fidel en el timón de la revolución cubana hizo que el objetivismo nunca pudiera consolidar su victoria. En cualquier momento, el Comandante en Jefe podía aparecer con una nueva misión, con algún sueño loco capaz de movilizar a las masas. El carácter de sujeto de ese hombre se manifestaba de un modo tan titánico que ninguna estructura lograba funcionar ni consolidarse.

 Ahora es posible, desde la distancia, decir que una buena parte de las utopías de Fidel se quedaron sin cumplir. A mi generación le tocó ver los fracasos de la Batalla de Ideas, el fiasco que fueron los trabajadores sociales, el formalismo de los juramentos de Baraguá, etc. Basta caminar por las calles de La Habana para ver lo lejos que estamos de ser una sociedad socialista perfecta. Y sin embargo, Elián regresó a su casa. Los Cinco Héroes volvieron. Cuba posee hoy una industria farmacéutica que nació de un sueño del Comandante. No es fácil dar un veredicto sobre Fidel y la calidad de sus utopías.

Bloch hizo una distinción entre utopías concretas y abstractas. Concretas son aquellas cuya posibilidad tiene un fundamento ontológico en las estructuras de lo real; abstractas son aquellas que no cuentan con ese fundamento. Hoy podríamos decir que algunas de las utopías de Fidel fueron concretas y que otras fueron abstractas; sin embargo, al hacer esa separación a posteriori nuestra teoría estaría jugando el papel de la lechuza de Minerva, que solo levanta el vuelo al atardecer. De lo que se trata es de construir una teoría que pueda jugar el papel del gallo rojo del amanecer, y para eso podríamos estudiar más minuciosamente el pensamiento de ese profeta incansable que fue el Comandante en Jefe.

 Lo que sí podemos afirmar en la actualidad es que, por razón de la existencia de Fidel, en Cuba se ha deteriorado mucho el papel y el funcionamiento de las estructuras. No es cierto lo que se proclama hoy a nivel universal: que las estructuras humanas pueden funcionar mecánicamente, y que de ese mecanismo puede surgir la felicidad humana. Ninguna estructura social humana puede existir si no es sostenida como un proyecto. Las sociedades capitalistas más saludables son aquellas que logran conservar su aura de proyecto colectivo. Sin embargo, nosotros los cubanos hemos tenido un exceso de subjetividad, en una época en que el mundo funciona a partir de estructuras cada vez más complejas y cosificadas. Probablemente los cubanos hemos sido testigos de una de las mayores irrupciones de la subjetividad en la historia reciente. Pero ahora el huracán ya pasó, y los hombres que hemos sobrevivido tenemos que organizar nuestra vida de alguna forma.

 El hecho de que Fidel haya sido el sujeto durante tanto tiempo implica también que nosotros, el resto de los cubanos, no lo hemos sido. Más precisamente, podemos decir que el pueblo cubano se construyó a partir de la revolución como un sujeto colectivo, una subjetividad de millones de personas que se condensó alrededor de un solo hombre. Tal y como la identidad individual de un ser humano se construye alrededor de un trauma, la identidad del sujeto colectivo llamado pueblo de Cuba se construyó a partir del trauma que fue el triunfo de la revolución, el 1ro de enero de 1959. Fue como si a un hombre que durante mucho tiempo ha esperado el amor le sorprendiera de repente la mujer de sus sueños, y le estampara en la boca un beso caliente, dulce y prolongado. La Revolución cumplió de un tirón las aspiraciones acumuladas de un pueblo, fue una especie de redención secularizada. Y esa redención tenía un nombre: ¡Fidel! ¡Fidel! ¡Fidel!

 El Che dio una de las mejores imágenes para entender la relación entre el Fidel y el pueblo: dos diapasones que vibran en resonancia. Se trata de la empatía, la base para toda subjetividad colectiva. Sin embargo, esa subjetividad no se construyó de un modo horizontal, sino que se construyó de un modo casi del todo vertical, se construyó sobre el modelo del paternalismo. Él se convirtió en el Gran Padre para todos los cubanos. El paternalismo va a ser siempre una relación ambigua, porque implica autoritarismo, pero también implica amor. Muchos no queríamos que ese padre soltara nuestras manos.

Durante mucho tiempo, Fidel brilló como un sol en el firmamento. Su luz opacaba la de cualquier otro cubano. Fue un orgullo tenerlo entre nosotros, pero también una pesada carga. Ahora nos ha dejado físicamente. Nos deja su leyenda y una extraña consigna que reza así: ¡Yo soy Fidel! Casi no sabemos caminar sin él, y ahora es el momento de caminar para los que estamos vivos. Esa consigna debería servirnos para darnos cuenta de que tenemos que ser sujeto. Necesitamos, ciertamente, estructuras más firmes y eficientes que las que tenemos, pero la paradoja es que para construirlas tenemos que ser sujetos. El mayor y último servicio que Fidel podría ofrecernos sería el de repartirse y multiplicarse entre todos nosotros.


jueves, 13 de diciembre de 2018


OTRO GALLO CANTARÍA

Otro gallo cantaría
si mi garganta fuera fusil
tu Revolución haría
pero estas pobres líneas
demandan porvenir todavía

Otro gallo cantaría
si no hubiese vivido
cerca del Bárbaro del Mundo
porque no te imaginas vos
la sangre que tanto corrió
para que yo aprendiera
a leer y a escribir esto

Otro gallo cantaría
si de verdad hubiese sido Mesías
al que adoramos tanto
y en demasía
que solo esperábamos su movimiento
para salir todos con aspavientos

Otro gallo cantaría
si yo hubiese querido mas
paciencia tenido
hoy no estaría solo
esperando tu beso
en esta ajada estantería



...Y ahora veo
que no soy solo yo
que seremos muchas manos
que han despertao
que el sueño resiste
y que pedimos "lo imposible"
Vamos lentos porque Vamos lejos...

(DIEGO GUERRERO, " Vamos lentos porque Vamos lejos")




miércoles, 12 de diciembre de 2018


Escuche personalmente de la Dra. Ana Castellani una magistral intervención sobre este tema de las élites en la Argentina, donde con datos reveladores y en abundancia desnudaba esas tres formas que tienen las élites económicas por estos lares para apoderarse de las voluntades publicas en favor de sus intereses, la burguesía contemporánea hace uso de la clase política a cargo para mantener su Capitalismo, el lobby, los acuerdos espurios y la puerta giratoria, son los hilos detrás del telón que mueven a las marionetas. Dejo este post como un resumen de un tema estudiado minuciosamente por Ana y su equipo de investigación.

LAS ÉLITES CAPTURAN EL ESTADO
(Por Ana Castellani (*), publicado en PAGINA12)



¿Hasta qué punto el accionar de las élites económicas pone en riesgo la calidad de la democracia? A diferencia de otras épocas de la historia argentina y de América Latina, en la que los dueños y directivos de grandes empresas no dudaron en propiciar y apoyar regímenes dictatoriales, hoy el poder económico acepta la vigencia de los regímenes democráticos porque ha logrado consolidar aceitados mecanismos de captura de la decisión pública que le permiten reproducir y ampliar sus recursos con gobiernos que gozan de legitimidad social.

En efecto, las élites económicas concentran cada vez más cantidad de riquezas y se apropian de flujos de ingresos cada vez mayores. Esta tendencia mundial es particularmente acuciante en América Latina, donde el 1% más rico de la población posee el 37% de la riqueza y el 20% más rico recibe el 45% de los ingresos, según los datos del último informe OXFAM-CLACSO correspondientes al año 2017. La estabilización democrática en la región durante las últimas décadas no ha logrado mejorar sustantivamente estos indicadores de desigualdad, poniendo en tensión la capacidad de la democracia como régimen político a la hora de impulsar y garantizar el bienestar de las mayorías. Y esto nos obliga a pensar el rol de las élites económicas y sus modos de vinculación con el Estado.

Lobby empresarial, colusión público privada y puerta giratoria son las tres formas más importantes que tienen las élites económicas para capturar la decisión pública en favor de sus intereses, ya sea para recibir transferencias directas de fondos públicos, ya sea para orientar las políticas en su propio beneficio. ¿Cuáles son las características propias de cada uno de estos mecanismos? ¿Cómo se fueron desplegando en nuestro país desde 1983 hasta hoy? ¿Qué herramientas se pueden construir para evitar (o al menos menguar) esta captura recurrente del Estado por parte de las élites?

En principio, conviene presentar algunas definiciones básicas ya que estas prácticas suelen confundirse o asimilarse. El lobby comprende diversos tipos de acciones destinadas a la representación de intereses particulares ante las autoridades públicas. Las élites económicas despliegan varios mecanismos de influencia en forma simultánea, a través de las corporaciones empresarias, de las agencias de comunicación estratégica o directamente a través de los dueños o directivos de las grandes firmas. Estas formas de lobby varían en su grado de visibilidad e institucionalización. La colusión público-privada sin embargo, suele darse en las sombras e implica la realización de acuerdos espurios entre empresarios y funcionarios para apropiarse de parte de los recursos públicos estableciendo precios diferenciales en las compras y ventas que realiza el Estado (el famoso “club de la obra pública” y la “patria contratista” surgen de este tipo de prácticas colusorias entre élites económicas y políticas). Finalmente, la puerta giratoria remite a la circulación por altos cargos en el sector público y privado, flujo que puede darse tanto desde el sector privado hacia el sector público como a la inversa, y que en cualquier caso implica un proceso de fuerte erosión de la autonomía del Estado a la hora de formular e implementar políticas públicas ya que de forma más o menos directa, el poder económico logra orientar el accionar estatal en su propio beneficio o apropiarse de información y redes de contactos valiosos.

En los últimos 35 años las élites económicas recurrieron a todas estas formas de articulación con el Estado: durante el gobierno de Alfonsín, el lobby empresarial tomó la delantera con el rol protagónico de los Capitanes de la Industria; durante el menemismo, se destacó la puerta giratoria, aunque circunscripta a la gestión económica (en especial, a la regulación de los servicios públicos privatizados); durante el kirchnerismo, la colusión público-privada en torno a la realización de obras públicas y la concesión de servicios de transporte de pasajeros fue el mecanismo más utilizado. Durante el gobierno de Macri, la captura directa de las elites económicas llegó a su máxima expresión debido a la magnitud y el alcance de la puerta giratoria. Este fenómeno cualitativa y cuantitativamente novedoso multiplicó el grado de exposición a los conflictos de interés, las posibilidades de convertir el lobby sectorial en política pública y peor aún, logró internalizar en el propio gabinete la lógica predatoria de las diferentes fracciones de la élite. 

¿Qué hacer ante este avance de los poderes fácticos que se apropian directamente de los resortes de la decisión pública? En lo formal, incrementar los controles y regulaciones sobre todas estas formas de penetración del poder económico con normativas e instituciones nuevas (establecer períodos de espera antes y después de ocupar cargos públicos, institucionalizar las prácticas de lobby, crear organismos de control que no dependan del Poder Ejecutivo y cuenten con recursos suficientes para actuar de forma efectiva), pero en lo sustantivo, es necesario incrementar el poder social para que opere de contrapeso de los otros poderes a través de la movilización y organización voluntaria de la ciudadanía. De esta forma es posible organizar acciones cooperativas para producir, distribuir y controlar bienes y servicio; generar y fortalecer nuevas subjetividades y formas de relación social; disputar el sentido común hegemónico en el espacio público y fortalecer la democracia estableciendo vínculos sólidos con el poder estatal. Un gran desafío, sin lugar a dudas.

(*) Coordinadora del Observatorio de las Elites Argentinas (Idaes-Unsam) y directora del Centro de Innovación de los Trabajadores (UMET-Conicet).


martes, 11 de diciembre de 2018


MUJER INDAGA

Mujer que se descubre
indaga
con dedo en la llaga
la que sangra el corazón en cucharadas
porque habrá luz tabórica
en el mañana

Mujer que combate
con fantasmas que no la quieren
ni ella al suyo
entonces
entona una canción de cuna
de la nada

Mujer que vale
no lo sabe
aunque su ojo extraviado
es la clave
la belleza esta en el alma desgraciada
no lo sabe
¡Ay Mujer! que se descubre
la que sangra el corazón en cucharadas



...Same old song
Just a drop of water in an endless sea
All we do
Crumbles to the ground though we refuse to see...




lunes, 10 de diciembre de 2018


SON TAN OBVIOS



Me hubiera gustado que Macri me sorprendiera en estos tres años de mandato, es decir dentro de tantas mentiras que ya me decía en campaña (no naci ayer Sr. Presidente, soy un gil, pero no como para no darme cuenta de semejante puesta en escena), hubiese querido que me asombrara con el camino distinto, la creación dentro de su "marco teórico" (abundante en ignorancia, sobre otros temas, por supuesto) y no presentarme con todas las letras el Manual del perfecto estúpido neoliberal, en eso tengo que darle la razón a la "Doctora" del apellido difícil de escribir, "todo lo que han hecho, es de Manual".

Si los Chicago Boys  pudieran hablar de sus discípulos latinoamericanos, Menem seria un profeta mas, Macri el "Mesías", pero no para traer la "Buena Nueva", sino la Destructora Vieja.

Hoy se cumplen tres años exactamente que el Presidente del 51% de los Argentinos, bailaba en la histórica terraza de la Casa Rosada, hizo todo lo contrario a lo que prometió, era de esperar, pues Menem había acuñado la frase "si hubiese dicho la verdad no me votaban". Repasemos algunos numeritos que son los encargados de demostrar las subjetividades que tendría uno, por no compartir ideológicamente con las doctrinas del CEOgobierno de Macri.

1.- La inflación en tres años fue de 146% mientras el salario de los trabajadores subió en apenas 103%, los jubilados solo un 101%.
2.- Las tarifas de gas subieron un 3008%, la electricidad un 2136% y el transporte un 332%.
3.- El desempleo alcanza el 11%, de los cuales casi el 5% es de la autoría de este ultimo gobierno.
4.- La deuda externa del Estado llega a la desorbitante suma de unos 320 000 millones de dólares, Macri en apenas tres años (datos de Julio de 2018, antes el último acuerdo con el FMI) la había subido en la frijolera suma de 120 000 millones de dólares, es el gobierno que mas a endeudado a la Argentina en su historia, esa deuda propicia el pago de intereses de entre 20 000 y 25 000 millones de dólares anuales hasta el 2023 como minimo, sin contar con la deuda de 100 años contraída por unos 2500 millones de dólares ni las renegociaciones que habrá por la imposibilidad de pagar.
5.- La pobreza infantil y de los adolescente alcanza al 48% de esa población.
6.- La pobreza hoy alcanza al casi 35% de la población argentina.
7.- Se han cerrado más de 7000 PYMES en todo el país, que son las que propician el 80% del empleo en la Argentina.
8.- Las tasas de interés para préstamos productivos en los bancos han alcanzado las cifras del 70%, lo que entorpece en grado extremo el buen desenvolvimiento de la industria nacional. Hoy la capacidad industrial instalada esta utilizada como en los niveles del 2002-2003, por debajo del 60%.
9.- El país está parado literalmente, hay recesión, este año el PBI caerá un 2.6% y el año que viene 2019 se proyecta una caída del 1.6%. El consumo interno de los argentinos que otrora fuera una maquina de reactivación económica se ha desplomado solo en este año en más de un 7%.
10.- A pesar de la recesión, hay quienes ganan, lo hacen unos pocos concentrados en el campo, las energéticas y los bancos, pero la desconfianza es tal en este gobierno, que se sigue las viejas prácticas de fugar lo ganado a paraísos fiscales para no pagar ni siquiera impuestos.

Ante semejante panorama destructor uno podría decir, ¿pero que, son estúpidos? y si, su Manual es muy claro en las reglas a seguir, ellos controlan dos o tres variables macroeconómicas, como el déficit fiscal por ejemplo, que este año han determinado que sea cero, o la emisión monetaria para "controlar" una inflación que no han podido domesticar, a pesar de concebirla en el 2015 como el tema mas fácil a resolver, se preocupan además, porque los negocios de ellos y sus familiares vayan con viento en popa, incluida la timba financiera, que estos tres años le ha ganado a los casinos de Las Vegas, lo demás, es entregar el país al mejor postor, siempre y cuando les asegure la posibilidad  de seguir pidiendo prestado, no por gusto en la recién finalizada cumbre del G20, que según ellos fue todo un éxito, porque "el Mundo" comió y bebió a sus anchas en los predios cercados por miles de policías y tanquetas de guerra, la Argentina por petición expresa de Trump cancelo el contrato con China para la construcción de la cuarta central electronuclear, los americanos no quieren que China ocupe lugar con su tecnología nuclear por estos lares, es decir no solo son estúpidos neoliberales sino entreguistas de soberanía en la toma de decisiones.
  
El 27 de Octubre de 2015, dos días después  de las elecciones presidenciales en la Argentina, escribía el siguiente post, https://lalunadenoka.blogspot.com/2015/10/blog-post_27.html, allí decía entonces "A simple vista cualquiera diría que la población argentina se ha hartado del partido justicialista o peronista y más concretamente de la vertiente "kirchnerista" que ha gobernado el país desde el año 2003, pero yo diría mejor que hay una ola "derechista" disfrazada que hará pisar el "palito" una vez más a la tantas veces golpeada sociedad argentina", soy gitano, pero no he heredado los dones de mi madre, era simple, son tan obvios estos, que uno se imaginaba hacia donde iba Macri y su tan mencionada "Revolución de la Alegría", estos tres años después de aquel momento han dado muestras de lo que alertábamos.




EN EL PÓRTICO DEL 2019
(Por: Alina B. López Hernández, publicado en "LA JOVEN CUBA")



Los jefes del Partido Comunista pueden, por cierto, invocar el hecho de que las masas no atiendan a sus llamados. Ahora bien, este hecho no invalida, sino que confirma nuestro análisis. Las masas obreras comprenden lo que no comprenden los “jefes”: (…) Sienten que los planes burocráticos de los jefes no corresponden para nada, ni a la situación objetiva ni al estado de ánimo de las masas. Sin grandes perspectivas, las masas no podrán ni comenzarán a luchar.
                                                                     Tostky: ¿Adónde va Francia?, 1936

Llegó diciembre. Mes de júbilo y festividad en todo el mundo. Otro año concluye y con él las esperanzas de que la situación económica de los cubanos mejore. A mediados del 2017 el anterior presidente del Consejo de Estado y de Ministros explicó que la economía decrecería en el segundo semestre de ese año y aún para el primero del 2018, pero que después de esa fecha se apreciaría una recuperación en los suministros y una tendencia hacia la mejoría.

Nuestro gobierno, una vez más, ha sido incapaz de un vaticinio correcto en el corto plazo. Los pronósticos del 2018 fueron particularmente erróneos y pendulares. Si el verano comenzó con una campaña totalmente enajenada del contexto insular, donde se le pedía a la familia cubana que disfrutara Cuba con alegría; el año casi finaliza y sabemos que la economía apenas creció un 1%, y en las reuniones del presidente Díaz-Canel con el consejo de ministros se ha insistido en que van a disminuir todavía más las importaciones.

Diciembre, que debería ser un mes alegre, se torna sombrío. La escasez de harina ha reducido la producción de pan y existen largas colas en las panaderías; el precio de la carne de cerdo asciende por días en un mes de tradicional aumento de la demanda, y ya es exorbitante; el importe de los vegetales es tal, que parecen cosechados en invernaderos del ártico para ser vendidos en el trópico; el detergente y el aceite son acaparados, pues vox populi dice que los proveedores vietnamitas de detergente no garantizan el producto hasta que no se les pague lo adeudado, ¿será cierto?

Muchos se refieren a un nuevo período especial, aunque nunca hemos salido del primero. Lo que sí se constata es que las reformas económicas implementadas no evidencian sus primeras señales de éxito. Y si en el corto plazo son tan errados los cálculos, qué pensar entonces de visiones más prospectivas.

La intención explícita de los cambios en Cuba es que “las transformaciones que prevén los Lineamientos y el Modelo son económico-sociales, no políticas”.[1] La tardanza extrema de las reformas en indicar avances demuestra que no es posible concebir un proceso de cambios sin una visión dialéctica que visibilice y respete las necesarias interrelaciones entre los aspectos de la realidad. No debe perderse de vista que al modificarse, unos fenómenos afectan a otros. La idea de totalidad, esencial para el marxismo, aplicada al análisis histórico-social supone la interrelación del todo y las partes y de las partes entre sí.

Considero que es imposible conseguir trasformaciones efectivas en la esfera económica  y social sin formular asimismo cambios políticos. Como bien se sabe, la política es la expresión concentrada de la economía.

El término transformaciones políticas es recibido con gran desconfianza por los ideólogos oficiales, que temen en él la oreja peluda del capitalismo. Sin embargo, los debates suscitados acerca del Proyecto de Constitución muestran que la ciudadanía reclama cambios políticos para un verdadero socialismo.

Un parlamento profesional con mayor representación de los diversos grupos y sectores de la sociedad y menos preeminencia de la burocracia; elecciones directas de todos los cargos políticos; mecanismos de control de la ciudadanía sobre las decisiones económicas; transparencia política, es decir, la obligación del gobierno de dar cuenta a los ciudadanos de todos sus actos, especialmente del uso del dinero público y prevenir así los casos de corrupción, además de proporcionar información sobre los costos reales de los proyectos, el manejo de los fondos y sobre los mecanismos instituidos de acceso a la información… Estos son solo algunos ejemplos de los cambios políticos que podrían potenciar las reformas económicas y sociales.

Un cambio de actitud de los dirigentes ante la ciudadanía, que los haga “gobernar obedeciendo”, también es parte inherente de los requerimientos políticos. En el umbral del 2019 es imprescindible convencer de nuevo, pero no con los ardientes discursos de un liderazgo carismático propio de una época ya fenecida; sino con un plan científicamente elaborado, donde las cubanas y cubanos vean reflejadas sus necesidades y aspiraciones y donde sean actores participantes y no meros espectadores.

Debe ser un plan concreto, con estaciones de llegada en corto, mediano y largo plazo, pues el tiempo de la ciudadanía no es el tempo de la burocracia, y no puede serlo dada la notable diferencia entre sus modos de vida. En lugar de visitar empresas, cooperativas y centros de trabajo para explicarle a los trabajadores que el país necesita mayor laboriosidad y dedicación; es necesario que los que dirigen indaguen de los trabajadores qué necesitan ellos y cuál es su opinión sobre la forma en que se administra el país y, sobre todo, viabilizar que participen en esa administración.

En su discurso a los mexicanos desde la plaza del Zócalo, el presidente López Obrador presentó un plan ciertamente ambicioso y proyectado para seis años, aunque parece muy bien concebido. ¿Lo logrará?

En Cuba la Revolución va a cumplir en muy poco sesenta años. Faltan once para arribar al 2030, fecha en la que nuestro gobierno pretende una nación “soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible”. Visto lo mal que se despide la economía cubana el 2018, ¿lo lograremos?

[1] Martha Prieto (Profesora titular de Derecho Constitucional de la Universidad de La Habana), en la sección Controversia ¿Qué pasa con las leyes? Legislación, política y reordenamiento, en Temas, nros 89-90, enero-junio de 2017.