Viaje a la Luna

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Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 4 de enero de 2023

Los problemas de la inserción internacional de la economía cubana a través de los años (Parte 1)
(Por José Luis Rodríguez)

Con el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 se iniciaba un proceso de profundas transformaciones para lograr el desarrollo económico y social del país.[2]

Hasta ese momento la economía cubana se había desarrollado sumida en profundas contradicciones producto de su enorme dependencia externa, como productora de azúcar para el mercado norteamericano, –donde alcanzaba cubrir alrededor del 30% del consumo- en una evolución que tuvo una etapa de auge hasta 1925, pero que desde entonces se había estancado, provocando repetidas crisis en Cuba, a las que –en los años 50- se había pretendido dar solución mediante recetas de corte neokeynesiano para sostener la demanda interna de productos importados del vecino del Norte; pero sin expandir la producción nacional, con una política de inversiones en la infraestructura, a la que se denominó como “gasto compensatorio”, en medio de una corrupción imparable y una sistemática represión política.

En este punto resulta indispensable destacar el contexto en el cual el país ha debido enfrentar innumerables desafíos durante los últimos 63 años, donde todas las medidas adoptadas por Cuba para su desarrollo a partir de 1959, deben tomar en cuenta –más allá de errores o insuficiencias propias- el hecho de que se han implementado en medio de la hostilidad y las agresiones del gobierno de Estados Unidos contra el país, que incluyeron, entre los hechos más destacables, –ya en abril de 1961- el intento de una invasión mercenaria y la implementación oficial del  bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba, mediante el decreto presidencial Nº 3447 del presidente Kennedy, cuyo impacto en 60 años alcanza los 154 217 millones de dólares.[3]

En ese contexto adverso, un primer impulso para insertar la economía cubana en la senda del desarrollo, que permitiera cortar su enorme dependencia externa, en medio de una profunda transformación económica y social, se dio mediante una política basada en la industrialización sustitutiva de importaciones, que se desarrolló entre 1961 y 1963, pero que –por la ausencia de condiciones externas e internas mínimas para el éxito- generó un desequilibrio mayor en la balanza comercial en la misma medida que afecto la producción de azúcar, la que resultaba esencial para el país en esos momentos.

Para el desarrollo de la industrialización como requisito indispensable para la transformación estructural de la economía nacional, entre 1964 y 1975 se adoptó una estrategia que permitiera crear las condiciones para ello, mediante la generación de divisas indispensables a partir de desarrollo de las exportaciones del sector agropecuario y la minería, tomando como pivote la producción azucarera.

La aplicación de esta estrategia demandó un proceso de inserción internacional financieramente favorable para la balanza de pagos del país, aspecto que se logra con la venta de azúcar en el mercado soviético a precios preferenciales, superiores a los del mercado mundial y financiamiento para los desbalances comerciales que pudieran surgir.[4]

Una segunda etapa en este proceso singular de inserción internacional, se inicia con el ingreso de Cuba al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME)[5] en 1972, lo que permitió iniciar, a partir de 1975, un proceso de industrialización gradual en lo que se definió como un Sistema de División Internacional Socialista del Trabajo.

Sin embargo, en este proceso de integración Cuba no logró rebasar su especialización en exportaciones de solo tres productos de bajo valor agregado: azúcar, níquel y cítricos, aunque las mismas tuvieron precios preferenciales pactados bilateralmente.[6] La posible especialización de Cuba en la industria de partes y piezas para computadoras –a pesar de su producción en el país desde 1971- y en la biotecnología, desde 1986, no se pudo alcanzar.

No obstante, el significativo aporte de la URSS al desarrollo cubano este modelo de inserción internacional se aprecia al observar que entre 1960 y 1990, se otorgaron créditos comerciales por 16 614 millones de pesos y 6 611 millones como financiamiento para el desarrollo.[7]

Esta etapa se cierra con la desaparición del campo socialista europeo en 1991, proceso a partir del cual, se inició la reclamación del pago de deudas con la ex URSS por parte de Rusia,[8] lo que no sería saldado hasta el año 2013.[9]

En medio del complejo escenario internacional en que se desarrolló el país, al cierre de los primeros 30 años de la Revolución se alcanzó un crecimiento promedio anual del 4.3%, pero no se logró transformar la estructura económica para asegurar un proceso transversal de industrialización, manteniéndose deformaciones estructurales de importancia y una dependencia externa elevada.

La crisis provocada por el derrumbe del socialismo en Europa entre 1989 y 1991 conllevó para Cuba una caída del PIB de casi un 35% en cuatro años y serias afectaciones al desarrollo social del país. [10] En relación al sector externo, las exportaciones de bienes cayeron un 72.5% y las importaciones un 60.2%[11] lo que implicó para Cuba el inicio de una tercera etapa en su inserción internacional, luego de 30 años, en los que el comercio con la URSS había cubierto el 63% del total, pero que había prácticamente desaparecido –en este caso con Rusia y el resto de las repúblicas ex soviéticas, más los países socialistas de Europa Orienal- a partir de 1991.

Por otro lado, todavía en 1990, las exportaciones de azúcar tenían un peso significativo en las ventas externas, computando un  79.7% de las mismas, pero ya en el 2010, esa proporción se redujo a solo un 5.8%,[12] mientras que el desarrollo del turismo pasó a ser la fuente fundamental de ingresos externos hasta el año 2004, cuando la exportación de servicios de fuerza de trabajo calificada,[13] supera los resultados del sector turístico. Globalmente el saldo neto del comercio exterior de servicios se incrementó entre 1994 y el 2004 2.7 veces, mientras que los ingresos brutos correspondientes al turismo internacional aumentaron de 850 a 2 114 millones de dólares en esos años.[14]

Lógicamente la reinserción internacional que se produce a partir de los años 90 conllevó también la búsqueda de nuevos mercados. De este modo, ya en 1995, los socios comerciales más significativos[15] pasaron a ser en primer lugar Canadá –que ocuparía un lugar destacado también como emisor de turismo para Cuba-, seguido de España, México y China.[16]

 

Nota: Ponencia presentada a la III Jornada Latinoamericana de Pensamiento Crítico organizada por la REDEM en septiembre del 2022

Bibliografía:

 

[2] Ver Rodríguez (1990) para el análisis de los primeros 30 años de Revolución.

[3] Ver MINREX (2022).

[4] Como parte de esa estrategia se acordó vender 24 millones de TM de azúcar a 6.11 centavos de dólar la libra, plan que se cumplió al 76% y se compensaron –mediante créditos blandos- desbalances comerciales por 2 073 millones de dólares hasta 1970. Ver Rodríguez (2011).

[5] El CAME era la organización para la integración de las economías de los países socialistas, excepto China y la RPD de Corea.

[6] Con la URSS se logró un acuerdo de indexación de precios de las exportaciones cubanas con las importaciones soviéticas, que funcionó entre 1976 y 1986, lo que permitió evitar la pérdida en las relación de términos de intercambio en esos años. Otros acuerdos favorables se alcanzaron con la RDA..

[7] Se trata de pesos cubanos, equivalentes a USD.

[8] Otros países de Europa Oriental también procedieron a reclamar el pago de las deudas vencidas. Un grupo de estas reclamaciones se encuentra pendiente de renegociación. Solamente se encontró solución a este tema con Alemania, en el caso de la deuda con la antigua RDA.

[9] Las negociaciones para el pago de la deuda durante los años 90 fueron infructuosos. Estas negociaciones  fueron enfocadas por Cuba sobre la base de las responsabilidades mutuas, tomando en cuenta los incumplimientos de un grupo de acuerdos por la URSS, lo que no fue aceptado por la parte rusa. Ver la posición cubana al respecto en Granma (2001).

[10] La fuente de los datos en lo adelante se encuentra en ONEI (2008 y 2019) y EIU (2013 y  2022).

[11] Cabe destacar que el nivel de exportaciones de bienes de 1990 no se recuperaría hasta 21 años después. Ver CEE (1998).

[12] En lo referido a la exportación de bienes, en los años 90 el mineral de níquel ocupó el primer lugar

[13] Se trataba –esencialmente- de servicios médicos y educacionales. Ver Kirk (2016).

[14] Los ingresos del turismo internacional pasaron del 4.1% del total de exportaciones en 1990 al 37.8% en 2004 y los otros servicios exportados llegaron ese año al 21%. Ver Spadoni (2017).

[15] Esta estructura se mantendría hasta el presente, aunque con otro orden, con la adición de Venezuela desde 2005

[16] A estos cuatro países seguían, hasta completar el 50% del intercambio comercial, Francia, Rusia, Venezuela y Antillas Holandesas.

 




FIN DE AÑO Y FIN DE CICLO
(Por Fernando Ravsberg)

Llegan a su fin el 2022 y la ilusión de otro inquilino de la Casa Blanca. Biden creyó que dejaría como legado el fin de la Revolución Cubana. Le dijeron que bastaría mantener la presión de Trump para que los cubanos se alzaran y derrocaran al gobierno.

Biden, por si acaso, apretó un poco más las tuercas, puso a Cuba en todas las listas negras posibles y amenazó a los europeos que pensaban turistear en la isla, golpeando uno de los principales ingresos de la nación. Más vale que so-sobre y no que fa-falte, habrá pensado.

Decía una canción de Pablito “lo que brilla con luz propia nadie lo puede apagar”. De todas formas, Biden hizo lo posible por apagar la isla, desde sancionar a los buques que traían combustible a Cuba hasta amenazar a las empresas europeas que le vendían repuestos para las termoeléctricas.

Y funcionó, el 11 de Julio del 2021 fue la muestra de que funcionó. Los apagones sacaron la gente a la calle a protestar y una muy profesional campaña en las redes sociales propagó el fuego por toda la isla, con una ensalada de informaciones verídicas, medias verdades y flagrantes mentiras.

Sin embargo, no hay que confundir el detonante con el explosivo. Detrás de las protestas estaba el abandono de la gente de los barrios. Podrían haber visto el documental de Silvio para comprender que estaban sentados sobre una bomba de tiempo pero lamentablemente fue censurado.

La incompetencia de Cuba en la comunicación política ciberespacial fue otro de los flancos que aprovechó EEUU. Si alguien pensaba el 10 de Julio del 2021 que la Revolución Cubana no podía ser derrotada con teléfonos móviles, seguramente el 12 de Julio ya tenía otra opinión.

El gobierno cubano y las fuerzas de seguridad fueron sorprendidas por el estallido social pero terminaron siendo capaces de controlarlo sin tener que lanzar una represión a los niveles de Chile o Colombia, países con decenas de muertos y cientos de heridos a manos de la policía.

Pasada la explosión el gobierno comenzó a invertir en mejoras de los barrios, autorizó las Pymes y trabajó para terminar con los apagones, algo que se ha logrado este fin de año. Lo había prometido el Presidente pero muchos dudabamos que fuera posible.

La respuesta gubernamental está dirigida a evitar nuevos enfrentamietos, los detenidos el 11 de julio fueron condenados a duras penas, internet se “cae”ante el menor conato de protesta y los cuadros del PCC y de los gobiernos municipales acuden a donde se producen manifestaciones para dialogar con los disconformes y evitar choques con la policía.

El exilio cubano y sus representantes políticos intentaron mantener viva la esperanza de Biden y organizaron otra protesta en Cuba para noviembre del 2021, sin embargo, “guerra avisada no mata soldados”. Nadie salió a la calle, salvo el organizador pero, en vez de marchar por La Habana, se marchó a Madrid.

Biden parece percibir que estrechar el cerco económico contra Cuba no provoca ya protestas en la isla sino una emigración masiva hacia EEUU. En un solo año llegaron 250 mil cubanos, el doble que en la salida de Mariel en 1980 y 6 veces más que los balseros de mediados de los 90.

 

Planearon provocar un caos social entre los cubanos pero el caos no se produjo en la isla sino en la frontera sur de los EEUU. Así que el pragmático anciano que gobierna en Washington decidió dejar a otro presidente el legado de Cuba e inició conversaciones con La Habana.

El interés de Biden es frenar la migración pero es dificil que lo logre usando la estrategia de Trump. Así, en la agenda de dialogo, Cuba exigirá la autorización de las remesas, la apertura de la embajada, el compromiso de 20 mil visas anuales y la salida de Cuba de la lista de países terroristas.

Quiero ser optimista y pensar que el 2023 será un mejor año para los cubanos. Para empezar se les multiplican los gobiernos aliados en América Latina, con lo cual aumentará el intercambio Sur-Sur, donde Cuba aporta su talento: médicos, maestros, entrenadores deportivos, medicamentos, vacunas etc.

El Presidente Díaz Canel personalmente reconfiguró las alianzas con algunos de sus socios fundamentales: Argelia, Rusia, China y Turquía. EEUU flexibilizó las sanciones contra Venezuela, con lo que este país multiplicó al instante la producción de petróleo, principal mercancía de intercambio con Cuba.

De todas formas crucemos los dedos, con las epidemias, las guerras, el reordenamiento geopolitico, la lucha por los mercados, la escasez de alimentos, las crisis energéticas y la inflación mundial nadie sabe exactamente que va a pasar en el mundo y lo que pase afectará a Cuba mientras siga esclava de la cadena Puerto/transporte/economía.

 



martes, 3 de enero de 2023

Recuerdo ahora un post que escribí el 4 de Abril de 2017 con el nombre ARGUMENTOS, en él decía lo siguiente: “… Una parte de la Argentina tiene la tendencia al olvido y si no no se explicaría su famoso ciclo de 10 años. El empeoramiento se da de a poco y hay que saber leer el por qué de ello, no digo nada nuevo si afirmo, que se debe fundamentalmente a políticas económicas que poco a poco van erosionando el bienestar alcanzado porque la redistribución de la riqueza comienza a tomar el giro de favorecer a los más ricos y grupos concentrados de la economía. Este Gobierno de Macri lo está haciendo. Es cosa de loco que la Gobernadora Vidal en su pelea con los maestros del conurbano bonaerense, les solicite discutir sobre el "ausentismo justificado" porque con ello se ahorraría unos 14 000 millones de pesos, cuando el Sr. Presidente con una birome en la mano condono la deuda con el estado de 19 000 millones de pesos a las empresas distribuidoras de electricidad EDENOR y EDESUR.”

Ahora los que están en el gobierno SON NACIONALES Y POPULARES, pero hacen lo mismo, no por gusto este año que comienza el pueblo les dirá un rotundo NO en las urnas en Diciembre del 2023, se lo tienen merecido.

 

Millonaria condonación de deuda a favor de Edenor y Edesur
(Por Raúl Dellatorre)

Las distribuidoras eléctricas Edenor y Edesur llegaron a un acuerdo de refinanciación de la deuda que acumularon durante los últimos años con la compañía bajo conducción estatal Cammesa, cuyo monto total asciende a 219.615 millones de pesos. Pero sólo deberán pagar 80.210 millones entre ambas, en 96 cuotas y a tasa en pesos subsidiada, ya que el resto, $ 139.405 millones, es una fabulosa condonación de deuda otorgada por el Ministerio de Economía como parte del acuerdo. 

Otras distribuidoras del interior también fueron beneficiadas con un modelo similar de acuerdo de refinanciación. Pero Edenor y Edesur representan casi la mitad de una deuda total de las distribuidoras de todo el país con Cammesa por $486.419 millones: casi medio billón de pesos. 

Dicha deuda se fue acumulando como consecuencia, en parte, del modelo de "privatización asimétrica" (más beneficioso para los concesionarios que para los usuarios, en todos los casos) del sistema energético implementado durante el gobierno de Carlos Menem (década de 1990). El sistema eléctrico se dividió en tres tramos: la generación (usinas térmicas e hidroeléctricas, que se privatizaron de a una), la transmisión (administradores del cableado de alta tensión) y las distribuidoras por región (que le venden la energía eléctrica a los usuarios). 

A su vez, se creó como mecanismo regulador una compañía administradora del mercado mayorista eléctrico (Cammesa, por su sigla), bajo conducción de la Secretaría de Energía, para que se ocupara de comprar la energía a las distintas fuentes alternativas de generación, y se la vendiera a las distribuidoras, garantizando el abastecimiento de todas ellas a un precio equivalente.

Cuando empezaron los reclamos de las distribuidoras por un aumento de tarifas buscando recomponer sus márgenes de ganancias, Mauricio Macri (presidente hasta diciembre de 2019) lo resolvió con un sideral tarifazo, cargando sobre las espaldas de los usuarios la satisfacción de la demanda de más ganancias de los concesionarios de la distribución.  La consecuencia fue que la medida alimentó, como si se echara nafta al fuego, el ritmo de la inflación, que impactó especialmente en los últimos dos años de gestión macrista.

Ya con Alberto Fernández en el gobierno, y ante una nueva oleada de reclamos de las distribuidoras por más aumentos, la respuesta fue postergar primero el debate tarifario y luego permitir que las distribuidoras le compraran a Cammesa la energía con pagos parciales o, directamente, sin pagarle. Así, se financiaron a través de la empresa bajo control estatal el flujo de ingresos, sin pagar por la energía que vendían. 

La deuda acumulada es la señalada más arriba. La situación, de por sí absolutamente inestable, tuvo un brusco cambio de orientación con la llegada de Sergio Massa a la conducción económica. En primer lugar, definió una revisión del sistema de tarifas provocando un aumento en los ingresos de las concesionarias privadas del sistema eléctrico y luego, una baja importante en los subsidios que otorgaba el Estado y que beneficiaban a los usuarios (un segundo aumento de tarifas).

Luego, le informó a Cammesa que dejaría de recibir subsidios del Tesoro Nacional, por lo cual se vería obligada a negociar con las distribuidoras el "arreglo" de sus deudas, porque no podría cederle más energía sin contraprestación. Las condiciones de esa negociación son las arriba descriptas: Edenor y Edesur cancelarán una deuda de casi 220 mil millones de pesos, pagando sólo 80 mil millones en 96 cuotas a tasa subsidiada, y beneficiándose de una quita o condonación por unos 140 mil millones. 

Un último y ultramillonario subsidio, pero a favor de las concesionarias de la distribución. El acuerdo fue firmado ya al filo del cierre del ejercicio 2022, en el último día hábil administrativo del año, por la secretaria del área Flavia Royón, y funcionarios del ENRE, Cammesa y de las empresas concesionarias del Area Metropolitana. El resto de las distribuidoras, las del interior, recibirán beneficios semejantes a medida que se acojan a la refinanciación propuesta. 

  

lunes, 2 de enero de 2023

CARTA A CRISTINA, 14 AÑOS DESPUÉS
(Por Mempo Giardinelli) 


Estimada Señora Vicepresidenta y compañera:

Como seguramente usted recordará, hace años, circa 2008 y al inicio de su primera presidencia, esta columna contribuyó a convencerla de que el Tren Bala que entonces le vendían algunos funcionarios y empresarios era un pésimo negocio para el país y una avivada de miembros de su primer gobierno. Y recordará también que mi libro Cartas a Cristina, que publicó Ediciones B en 2011, fue redactado con el mismo espíritu respetuoso pero inflexible, como corresponde a todo trabajo intelectual libre y severo.

Ahora retomo esa responsabilidad para decirle, en primer lugar, que comprendo –aunque lamentándola– su decisión de no ser candidata a posición política alguna. Somos de la misma generación que sufrió y resistió la dictadura militar videla-masserista-empresarial, y que en los 90 nos opusimos al neoliberalismo globalizador y apoyamos la sucesiva derogación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Así, volvimos a creer en la política como herramienta de liberación cuando usted y su compañero nos devolvieron la esperanza y millones creímos posible recuperar un Estado fuerte y conductor que resistiera la concentración y no solo distribuyera ingresos sino también riqueza.

Con Néstor primero y luego con usted, volvimos a creer en la Patria Grande cuando en Mar del Plata se le dijo No al ALCA y aplaudimos la ruptura con el FMI, la nacionalización de YPF y Aerolíneas y otros bienes, y la acompañamos y sostuvimos en su decisión de acabar con el infame negocio de las AFJP, en la recuperación del sistema estatal de jubilaciones, y en la lucha por una Comunicación Democrática, impulsando la ley de medios que otorgó legalidad a medios cooperativos, comunitarios, de pueblos originarios, de personas con discapacidad, y de pequeñas y medianas empresas de arraigo local.

Pero ley que, también hay que decirlo, desdichadamente no desmonopolizó los multimedios y entre otras falencias desfinanció la TDA, que podía habernos dado una Televisión Federal en la que cada provincia pudiera verse simultáneamente en todo el país, rompiendo con el porteñismo y la concentración informativa.

Y así, después que usted entregó la presidencia a Macri y en su retorno cuatro años más tarde integrando la fórmula electoral con el presidente Alberto Fernández hasta el día de hoy, la Argentina no sólo no ha avanzado sino que va de mal en peor y diga él lo que diga llevamos tres años de retroceso en casi todos los órdenes y la perspectiva electoral es sombría.

Y lo cierto es que desde 2019 y con el FdT en el gobierno nunca más volvimos a escuchar de nuestros funcionarios que la lucha era por la independencia económica, la soberanía política y la justicia social.

Más allá de la pandemia y el endeudamiento macrista, el FdT se quedó en retóricas posibilistas y en las políticas de acuerdos con el FMI, en busca de una estabilidad económica que atada a esos acuerdos sólo se sostiene sobre la base de la extranjerización y la reprivatización. Nunca más se volvió a hablar de Estado protagonista y planificador y ni se diga de Soberanía, que es el concepto rector de toda nación independiente, como señalaron José de San Martín, Manuel Belgrano y otros padres de la Patria.

Este columnista acompañó lealmente al gobierno del FdT, que usted integra como vicepresidenta, pero sin dejar de señalar sus crecientes y hoy ya absurdas contradicciones, sus debilidades y retrocesos, y en particular sus entregas de Soberanía, que ya son sistemáticas y gravísimas y que provocan que a millones de argentinos y argentinas les resulte imposible seguir avalando. Sobre todo porque es esa creciente debilidad la que dio alas a una oposición irresponsable y cipaya, y hasta violenta como se vio en el intento de asesinato del que usted fue víctima.

Y oposición que para colmo hoy controla a la Corte Suprema y prácticamente a todo el Poder Judicial, así como en el plano político induce y condiciona al neoliberalismo del gabinete presidencial e inmoviliza al Poder Legislativo. Y encima prácticamente suprimiendo el federalismo porque se apoya y concentra en el poder municipal de la ciudad capital de la República, lo que es inconstitucional y ominoso. Usted misma, Cristina, ha sido víctima de ese poder.

Y acaso lo seguirá siendo porque la Argentina está cada vez más colonizada, y no sólo por mafias y corrupción sino porque todos los agentes económicos y mediáticos, y gran parte de los cuadros políticos del FdT vienen consolidando un Estado neoliberal. Con sometimiento ya vergonzoso ante el FMI y con presos políticos como Milagro Sala, a quien el propio presidente Fernández niega el indulto como si fuera una cuestión teórica de la Facultad de Derecho de la UBA.

Asimismo, el gobierno sigue entregando soberanía sobre el Río Paraná y todos los puertos, y no opera el Canal Magdalena. Y el Sr. Massa busca desesperadamente dólares e inversiones pero ignorando –ingenuo o contumaz– que con solamente controlar nuestros puertos tendríamos más de 20 mil millones de dólares anuales. Y mientras las concesiones siguen venciéndose, ni se habla de proyectos de recuperación, como esperando precisamente a que se venzan para renovarlas.

Y encima se desalienta la recuperación de una industria naviera como la que tuvimos y aún resiste heróicamente. El gobierno que usted integra, Cristina, no dice una palabra acerca de recuperar una flota naviera, y por eso son conmovedores los vecinos de Necochea y Quequén, que no paran de reclamar la recuperación de un puerto excepcional de aguas profundas que no reporta beneficio alguno a la Nación ni a la Provincia de Buenos Aires. Y resisten como los trabajadores de dragado y balizamiento que se oponen a privatizar para negocios inmobiliarios las históricas pero recuperables Direcciones de Vías Navegables de las ciudades de Paraná y de Corrientes.

Y usted bien sabe, Cristina, que con sólo recuperar la marina mercante nacional ­–marítima y fluvial– evitaríamos el gigantesco gasto en fletes que engrosa el déficit estatal. No parece casualidad, por eso, que nadie habla en el gobierno de los miles de millones de dólares que podría darle al país una flota propia. Aunque sí cacarean crecimientos que no se ven, a la vez que juegan a las figuritas a ver qué candidato apoyarán de entre los autorizados por embajadas, empresarios o multinacionales.

Por todo eso, Cristina, compañera, este columnista da por obvio que usted sabe que se buscan dólares afuera mientras aquí se los regala a los bancos, y es macizo el silencio respecto de acabar de una vez con La ley de Entidades Financieras de Martínez de Hoz. Como también sabe usted, no lo dudo, que nuestro pueblo no quiere que gobiernen más ni la Bolsa de Comercio de Rosario, ni AEA, ni los fondos buitres como Black Rock, Fidelity, Vanguard y otros. O sea, usted sabe que queremos volver a ser soberanos y que ésa es la clave. La Soberanía es la cuestión.

Suyo, cordial y respetuosamente.

 

sábado, 31 de diciembre de 2022


 
 
PAIS DE MIERDA 
(Por Atilio Borón )

Uno de los argumentos más utilizados por la derecha para cimentar su dominación «con la solidez de las creencias populares», como recordaba Gramsci, es persuadir a la población de que la Argentina es un «país de mierda».Para los cultores de esta abyecta acusación, injusta por donde se la mire, la razón de fondo de tan desgraciada situación radicaría en que quienes constituimos esta Nación somos un «pueblo de mierda». Esto se insinúa y se dice a veces recurriendo a eufemismos, aunque en tiempos recientes el sicariato mediático y los políticos de la clase dominante lo hacen cada vez con menor disimulo.

Cabe preguntarse: ¿por qué están redoblando esta ofensiva contra la autoestima nacional? ¿Por qué desearon tan ostensiblemente el fracaso de la selección nacional en Qatar, algo visible hasta para un ciego y audible hasta para un sordo? Respuesta: porque luego del fallido intento de magnicidio contra Cristina Fernández, el monstruoso fallo de la Causa Vialidad y su condena a la cárcel y la proscripción de por vida y, poco después, la escandalosa irrupción del affaire Lago Escondido y las revelaciones del chat de Telegram la peor noticia para la derecha era una oleada de entusiasmo popular. La obtención de la Copa del Mundo fue un cañonazo que sacó a las masas de su resignación y quietismo, y todo eso ensombrece sus chances electorales para 2023.

Situaciones como esta fueron caracterizadas por Gramsci como «momentos de vida intensamente colectiva». Estas sacan al pueblo de la apatía que los opresores necesitan para sus negocios y se convierten en semilleros de entusiasmo, alegría y también de rebeldía. Son situaciones excepcionales en donde puede suceder algo imprevisible y novedoso como, por ejemplo, producir en el seno de las masas una súbita toma de conciencia de su fuerza y condensar –y eventualmente, resolver– en una dirección inesperada el conflicto de clases.

Por eso la derecha siempre le temió al pueblo en las calles, a la comunión que se gesta en momentos como los que se vieron el pasado domingo en todo el país y que hace que enormes multitudes caigan en la cuenta de que pueden ser las dueñas de su destino. Por eso teme que este remezón de las conciencias haga que cale hondo en la opinión pública la convicción de que «el sistema social prevaleciente en el mundo moderno es –como genialmente lo advirtiera Tomás Moro hace 508 años– una conspiración de los ricos para promover sus propios intereses bajo el pretexto de organizar a la sociedad». (Utopía, Penguin Classics, p. 130.)

Nada podría ser más acertado que esa breve sentencia de Moro para comprender la situación de nuestro país, dado que estamos sometidos a una confabulación mafiosa en donde las grandes fortunas han comprado o alquilado a jueces, fiscales, funcionarios, periodistas, académicos y toda la fauna «bienpensante» para saquear al país y sus habitantes, y acrecentar sus riquezas y privilegios hasta el infinito. Y para caer en la cuenta que sus discursos «republicanos», exaltando el «orden jurídico y el debido proceso», son burdas mentiras en las cuales ni ellos mismos creen pese a lo cual son utilizadas para ocultar sus verdaderos designios.

Los y las que sobran

Dado el razonamiento anterior es evidente que los dominantes necesitan un pueblo sin la menor autoestima, resignado, hundido en la tristeza y la impotencia, convencido de que somos un desastre e, incluso, se ha dicho, un estorbo que impide la prosperidad general. «A este país le sobran diez millones de habitantes», dijo José Alfredo Martínez de Hoz cuando era el superministro de Economía de la dictadura genocida. Los actuales herederos y apologistas de ese régimen monstruoso, varios de los cuales deslizan a diario sus venenosas invectivas en los «medios serios» que embrutecen al país, sin dudas dirían que hoy la población sobrante se ha multiplicado por lo menos por dos. Junto a esa descalificación global corre parejo el discurso de autoinculpación a los pobres por su pobreza, otro tradicional recurso de la clase dominante para perpetuar la sumisión y el fatalismo de las víctimas de su explotación.

Más allá de estas consideraciones generales son numerosos los antecedentes históricos y actuales que desmienten el discurso vilificador de la Argentina. En primer lugar, si el país fuera tan desastroso como se dice no habría 2.212.879 inmigrantes (casi un 5% de la población de Argentina, según el último censo) que arribaron a nuestras tierras en búsqueda de una vida mejor. Es el número más elevado entre todos los países de Latinoamérica y el Caribe y basta conversar con los estudiosos del tema y con los propios inmigrantes para saber las razones por las cuales vinieron a este país: educación y salud públicas, seguridad social (jubilaciones, pensiones, etcétera), derechos laborales, políticas sociales y, como tantas y tantos me lo han dicho, un mejor futuro para sus hijos.

¿Puede ser que sean todos unos estúpidos que eligen para acceder a una vida mejor emigrar a un «país de mierda»? No es así: vienen porque en la Argentina todavía sobreviven grandes conquistas sociales que ni remotamente existen en la mayoría de los países de la región. Para concluir con este punto: si uno compara la Argentina con Estados Unidos, otro país con una fuerte inmigración, la evidencia histórica comprueba irrefutablemente que Argentina, tan denostada por los mercenarios de los medios, supo integrar un crisol de etnias, culturas y religiones mucho mejor que Estados Unidos. Aquí no hubo guetos de minorías como los que todavía hoy existen en las grandes ciudades norteamericanas: una Little Italy por aquí, confrontada con una Little Ireland por allá, o con el gueto polaco, el Harlem Latino, con las black communities o el barrio chino; tampoco se han visto carteles que digan «queremos solo inquilinos blancos en nuestra comunidad blanca» y otras lindezas por el estilo. La segregación ecológica de las poblaciones inmigrantes ha sido y es una peste muy extendida en Estados Unidos que no hemos conocido sino en una forma muy atenuada en la Argentina en las primeras décadas del siglo XX.

Los comunicadores sociales contratados para desacreditar a este país prefieren ignorar este dato. También ocultan que su admirado Estados Unidos es el país con el mayor número de tiroteos masivos del mundo, donde es frecuente que un desquiciado entre a una escuela, una tienda o una iglesia y dispare a mansalva dejando un tendal de víctimas. Según el Gun Violence Archive este año finalizará con 675 muertos como producto de esa nefasta tradición, algo que hasta ahora no hemos conocido en la Argentina.

Derechos sociales

En segundo lugar, miremos algunas cuestiones sociales que atraen a muchos inmigrantes. En Estados Unidos no existe el aguinaldo, o decimotercer sueldo; en la Argentina sí, y este no es un dato menor. A diferencia de lo que ocurre en nuestra tierra, en el país del norte no hay licencia paga por maternidad: en el mejor de los casos se concede a la trabajadora un permiso de 12 semanas si es que está empleada en una empresa con un mínimo de 50 trabajadores. Se le conserva su puesto, pero no se le paga ni un centavo. Y si trabaja en una empresa más pequeña este derecho no existe. En la tan denostada Argentina la licencia por maternidad es obligatoria, tiene una duración de 90 días y la trabajadora continúa recibiendo su sueldo completo. No solo eso: en la Argentina existe desde 1945 el derecho a vacaciones pagas, establecidas por Juan Domingo Perón mediante un decreto cuando era secretario de Trabajo y Previsión; en Estados Unidos, en cambio, las vacaciones pagadas por el empleador no existen.

En fin, podríamos seguir con múltiples ejemplos que sin negar que la Argentina es un país que enfrenta graves problemas económicos, sociales (entre ellos pobreza e inequidades varias) e institucionales –causados, precisamente, por los grupos económicos cuyos voceros se empeñan en vilipendiarla–, debe también reconocerse que hay ciertos rasgos dignos de elogio. Por ejemplo, su vigorosa vida cultural, y no solo en Buenos Aires.

Pero tomemos el caso de esta ciudad: 20,1 librerías por cada 100.000 habitantes, superando a Barcelona (19,8) y a Madrid (15,7) y duplicando los guarismos de Nueva York (9,4). Además tiene en el Teatro Colón a uno de los diez más importantes del mundo y la cantidad de obras teatrales estrenadas por año solo es comparable con las cifras de Londres, París o Nueva York. Aparte, tres premios Nobel de ciencias son de este país: Houssay, Leloir y Milstein, contra uno de España, Portugal, Venezuela y México, y dos premios Nobel de la Paz, todos egresados de la universidad pública. Por último, pese a la crónica crisis de financiamiento nuestras universidades son elegidas por 89.000 estudiantes extranjeros (21% de los cuales procedentes de Europa y América del Norte) que acuden a este país para recibir una enseñanza gratuita y de calidad. Para no contar con el hecho de que la Universidad de Buenos Aires ocupa el puesto 67 entre las 100 mejores universidades de todo el mundo.

En fin, la Argentina está lejos de ser un país perfecto (a ver, sociólogos, politólogos, perio-mercenarios: ¿cuál sería ese país, por favor?), pero decir que este es «un país de mierda» solo refleja la cualidad de nuestros grupos dirigentes y sus voceros que, desde los medios, propalan estas infamias. Tengo para mí la convicción de que el imaginario colectivo está reaccionando en contra de ese discurso de la resignación y la derrota. Los enormes festejos por la obtención de la Copa del Mundo podrían llegar a ser un parteaguas en la historia del imaginario popular argentino.

 

 ¡VIVA TANTOS PAISES DE MIERDA LATINOAMERICANOS¡


 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 21 de diciembre de 2022

RUBEN: POR LA JUSTICIA, EL PAN Y LA BELLEZA
(Por Iroel Sánchez)



Jesús David Curbelo lo considera «dotado como pocos para la poesía», Virgilio Piñera describe su cuento «En automóvil» como «una pequeña obra maestra», Silvio Rodríguez dice que después de leer su poema «Insuficiencia de la escala y el iris» quedó «paralizado por un tiempo» y Roberto Fernández Retamar le dedicó su primer poemario Elegía como un himno. Para el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, Rubén Martínez Villena es “Una mezcla de sinceridad, maravilloso hombre de honor entregado a la lucha, poeta romántico, involuntario y trágico Dama de las Camelias castigado por la tuberculosis y personaje del realismo socialista narrado por Byron”.

Pero Rubén murió sin publicar un libro y en medio de una ácida polémica escribió una frase que respaldó con su vida dedicada a partir de entonces a la lucha por el socialismo, «Yo destrozo mis versos, los desprecio, los regalo, los olvido: me interesan tanto como a la mayor parte de nuestros escritores interesa la justicia social» en un acto que la escritora Gleyvis Coro definió como «una de las mejores páginas de la polémica intelectual cubana».

Alejo Carpentier -que lo acompañó en el Grupo minorista- lo describe como “mi amigo Rubén Martínez Villena» y dice sobre su actuación, ya mortalmente enfermo, en la huelga que derrocó a la tiranía machadista: «Ahí hay un caso de personaje heroico, y hay un caso de epopeya contemporánea”.

Raúl Castro lo menciona en su discurso por los 55 años del triunfo de la Revolución entre las figuras que dieron continuidad al ideal revolucionario «contra la república burguesa y neocolonial», y Fidel definió en 1973 el asalto al cuartel Moncada en base a su «Mensaje lírico civil» con la «carga para matar bribones» que Villena reclamó al poetizar la protesta que él mismo encabezara en 1923 contra la frustración republicana: «Desde aquí te decimos, Rubén: el 26 de julio fue la carga que tú pedías».

Sin embargo, no seríamos fieles a su memoria si no nos preguntamos cuánto de eso hemos logrado llevar a los cubanos de hoy. La violinista y cantautora Tanmy López, graduada de la Universidad de las Artes luego de transitar toda la enseñanza artística cubana, confiesa que antes de ganar el concurso que convocó Silvio Rodríguez para musicalizar la poesía de Rubén sólo «conocía el Villena revolucionario, que te dan en la escuela en Historia de Cuba, eso era lo que conocía».

Su poesía es poco conocida por los jóvenes y su vida de novela no lo es más. A mi me conquistó para leerlo en la adolescencia ver cantar a Silvio en la televisión, un mediodía de domingo, su «Tonada para dos poemas de Rubén» con los versos de «La pupila insomne» y «El anhelo inútil», donde resuena la maestría de Emiliano Salvador en el piano. Fue una puerta que se me abrió a una etapa de la literatura y la historia de Cuba. Asalté, en el librero de mi padre, la Órbita de Rubén Martínez Villena, preparada en 1964 por Retamar y publicada por la UNEAC. Devoré ese volumen con el prólogo que Raúl Roa escribiera para la primera edición de su poesía, en 1937, y me extendí inmediatamente a los testimonios sobre la Revolución del 30 de la mano del propio Roa y Pablo de la Torriente Brau, junto a otros libros como El ala izquierda estudiantil y su época de Ladislao González Carvajal. 

Imaginé a Villena, en el bufete de Fernando Ortiz, contando a Pablo su encuentro con Gerardo Machado para reclamar la libertad de Julio Antonio Mella en huelga de hambre, que derivó en su insuperable definición para el tirano de «ASNO CON GARRAS» (Pablo la coloca en altas al relatar la descripción  que Rubén le hizo de aquel encuentro, «todavía con los ojos iluminados de violencia, pero también de burla»).  Hoy me sigue pareciendo que pocas veces el talento poético ha entrado en la historia con más efectividad que en aquella metáfora demoledora.

Escribe Pablo que ante el reclamo que en presencia de Rubén hiciera al tirano el Capitán Muñiz Vergara, un veterano de la independencia a quien los amigos de Mella habían pedido ayuda, Machado respondió: «Mella será un buen hijo, pero es un comunista… Es un comunista y me ha tirado un manifiesto, impreso en tinta roja, en donde lo menos que me dice es asesino… ¡Y eso no lo puedo permitir!… ¡No lo puedo permitir!…». Inmediatamente agrega el cronista:

¡Pero allí estaba Rubén!… Se le acercó y con aquella voz suya vibrante, mirándolo a los ojos, con los suyos tan penetrantes y azules le habló así, rompiendo con todos los protocolos establecidos:

─¡Usted llama a Mella comunista como un insulto, y usted no sabe lo que es ser comunista! ¡Usted no debe hablar de lo que no sabe!…

Todavía hoy, cuando Muñiz Vergara recuerda la escena, se asombra de la virilidad extraordinaria de Rubén y dice:

─¡Quién había de pensar que en un hombre tan frágil, se escondiera tanta varonía, tal sentido de la dignidad!…

La escena en que Rubén discute con Machado sobre Mella es la única aparición del autor de La pupila insomne en el cine cubano. Lamentableme no hay una película, con excepción de Mella, de Enrique Pineda Barnet, donde aparezca «el muchacho flaco y rubio» que la prensa describió como líder de «La protesta de los trece»; el cine es caro y el de época es aún más costoso. Pero hay seis discos maravillosos producidos por los estudios Ojalá de Silvio Rodríguez que contienen gráfica y musicalmente una obra extraordinaria inspirada en la poesía de Rubén y aún esperan porque la abundante producción de videoclips cubanos se fije en ellos y traduzca a la imagen contemporánea un tesoro que nos damos el lujo de silenciar.

Démosle a nuestros jóvenes la posibilidad de enterarse de que existió ese hombre de carne y hueso que amó, sufrió, hizo versos y los destrozó, poetizó con la vida, dudó, militó y fue leal a su Partido y a los trabajadores cubanos, como le dijo a Roa en palabras que deberían ser más difundidas:

“Mi visión del mundo ha cambiado. Sin embargo, amo la belleza aún más que antes. Pero ahora sé que sin justicia y pan, la belleza es un remordimiento, un gravamen de conciencia… Por eso he consagrado mi vida a luchar por la justicia, el pan y la belleza… No haré un verso más como esos que hice hasta ahora. No necesito hacerlos ¿Para qué? Ya yo no siento mi tragedia personal. Yo ahora no me pertenezco. Ya ahora soy de ellos (de los obreros, de los humildes) y de mi Partido.”

Justicia, pan y belleza, buen conjuro para evitar que la palabra comunista  se convierta otra vez en un insulto aquí, como lo es a noventa millas, allí  donde «la Florida es un índice que señala hacia Cuba» y está la tumba de Gerardo Machado, huido de la ira popular tras la huelga que el dirigente comunista Rubén organizó para derrocarlo. En el mejor tono de la radio miamense de hoy, que pide tres días para matar comunistas tras la caída de la Revolución, Machado había prometido: «¡Perseguiré sin piedad a los comunistas!”…

Mientras bibliotecas, escuelas, museos y hasta la sala principal de la Unión de Escritores y Artistas se llaman en Cuba Rubén Martínez Villena, a Machado lo acompañan en el cementerio Woodlawn de Miami otros anticomunistas de su estirpe como el nicaraguense Anastasio Somoza y el presidente de la Fundación Cubano Americana, Jorge Más Canosa.

 




domingo, 18 de diciembre de 2022

ARGENTINA CAMPEON CARAJO


TANGO FEROZ

No se confundan
No tengo nada que dar
Voy sin fichas ni monedas
Por este gran carnaval
Perdí la prisa y la calma

No tengo oficio ni ley
Yo soy tan solo un fantasma
Meando en la sopa del rey

Podrido fin de semana, no encuentro nada que hacer
Ciudad de cristos y hampones, ¿quién podrá saciar mi sed?
Ciudad de putas derrotas, no quiero volverte a ver
Si nadie me toca el alma, seguro que hoy moriré



martes, 13 de diciembre de 2022

LA ECONOMIA CON CRISTINA, CON MACRI Y CON ALBERTO
(Por David Cufré)



El pasado sábado 10 de diciembre se cumplió tres años de Alberto Fernández como presidente. La inflación, con viento a favor, terminará levemente abajo del 100 por ciento para el tercer aniversario. El PIB crecerá bien por arriba del 5 por ciento. Los salarios e ingresos populares quedarán para la mayoría por detrás de la suba del índice de precios, mientras que las jubilaciones tendrán una leve recuperación general pero desde niveles deprimidos, con otras que perderán fuerte. El dólar oficial estará en torno a 180 pesos y el paralelo, este viernes, cotizó a 316.

La fecha permite comparar las gestiones económicas de los tres últimos jefes y jefa de Estado: Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Qué herencia recibieron, en qué contexto político e internacional tuvieron que batallar, cuáles fueron los principales problemas a resolver, qué medidas tomaron y cuáles fueron los mayores logros y fracasos.

Cristina Kirchner

El día previo a su asunción, el 9 de diciembre de 2007, Cristina fue la estrella política de un evento histórico: la fundación del Banco del Sur. Néstor Kirchner, Lula da Silva, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa y Nicanor Duarte Frutos firmaron en el Salón Blanco de la Casa Rosada una nueva declaración para concretar el ansiado proyecto, que hacía ya tres años estaba en elaboración pero no lograba emerger, como finalmente nunca ocurrió.

En el Salón Blanco, iluminado y brillante, destacaban Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La creación de una banca de desarrollo regional era un paso decisivo para la integración, una victoria en la lucha por la emancipación financiera y el primer escalón hacia una moneda común, según definieron los presidentes en el acto, que finalizó con las palabras de quien recibía todas las miradas porque al día siguiente tomaría la posta por Argentina de semejante proceso de transformación económica y social: CFK. “Ni en mis noches ni en mis días más fantasiosos podía imaginar esto”, dijo Cristina, mientras desde el público la envolvían con cánticos de "patria sí, colonia no".

Néstor Kirchner había dejado como herencia económica cuatro años de crecimiento a tasas chinas, niveles de pobreza y desocupación en baja -37 y 7,5 por ciento, respectivamente- superávits fiscal y comercial, una primera renegociación de la deuda en default con 76 por ciento de adhesión, la expulsión del FMI tras pagarle hasta el último dólar, un aparato estatal que recuperaba facultades de intervención y una mejora sostenida de salarios, ingresos populares y jubilaciones.

Tres meses después de la asunción de Cristina, el 10 de marzo de 2008, la ratificación de que el Gobierno iría todavía más a fondo con políticas de redistribución del ingreso quedó plasmada en la resolución 125, de derechos de exportación móviles para la soja y otros cultivos, en momentos en que los precios internacionales alcanzaban niveles record. La medida fue un parteaguas. Reorganizó la vida política nacional hasta el día de hoy, ya que en ese momento se constituyó una tenebrosa alianza de poderes fácticos, con medios de comunicación dominantes y sectores medulares del poder económico a la cabeza, a quienes luego se plegarían la oposición liderada por el PRO y operadores de máxima jerarquía del Poder Judicial.

Son los mismos actores que ahora, ya sin ningún tapujo, transparentan que la quieren muerta o presa a la vicepresidenta, como surge del intento de magnicidio de principios de septiembre, de la reacción posterior de esos sectores, y del fallo para proscribirla de esta semana. 

El 15 de septiembre de 2008, dos meses después del voto no positivo de Julio Cobos a la resolución 125, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, Lehman Brothers, sucumbía ante la crisis de las hipotecas subprime y desataba el peor cataclismo financiero internacional desde el crack de Wall Street en 1929.

Para colmo, una grave sequía agravó la situación interna. Martín Lousteau dejó de ser ministro de Economía en medio de la disputa por las retenciones móviles, su reemplazante, Carlos Fernández, estuvo en el cargo hasta julio de 2009 sin decir ni mu, para luego empezar otra etapa bisagra de conquista de derechos para los sectores populares con Amado Boudou en el Palacio de Hacienda.

En 2008 el PIB creció 7 por ciento, aunque desde el último trimestre de ese año hubo una fuerte caída por la crisis internacional, para cerrar 2009 con un alza del 0,9 por ciento gracias a un rebote en la última parte del año por la adopción de una batería de medidas contracíclicas, con la creación de la Asignación Universal por Hijo el 29 de octubre como estandarte. 

El 29 de junio de ese año, Kirchner, Daniel Scioli y Sergio Massa habían sido derrotados en las elecciones de medio término por la alianza entre Francisco De Narváez, Felipe Solá y Mauricio Macri.

La estatización de las AFJP en noviembre de 2008 y de Aerolíneas Argentinas en diciembre de ese año, la sanción de una nueva fórmula de movilidad jubilatoria que llevó los haberes a máximos históricos a partir de 2009, la utilización de reservas del Banco Central para pagar la deuda externa desde enero de 2010, la reapertura del canje de deuda a mediados de 2010 -hasta alcanzar más del 94 por ciento de participación-, el fuerte impulso a la obra pública, el control de las importaciones y las paritarias al alza para los trabajadores fueron otros hechos destacados de esta etapa.

En 2010, la economía creció 9,2 por ciento, la pobreza descendió al 31,9 por ciento y el desempleo bajó al 7,3 por ciento. Ese año también se recuperaron los superávits gemelos, en tanto que la inflación quedó en 10,9 por ciento según el Indec y en 25,7 por ciento para el índice Congreso (legisladores de la oposición). En 2008, la inflación había sido del 7,2 por ciento para el Indec y del 21 para la consultora Economía y Regiones, por entonces comandada por Rogelio Frigerio.

Con esos resultados económicos y tras el fallecimiento de Kirchner en octubre de 2010, Cristina conseguiría una aplastante victoria con el 54 por ciento de los votos para la reelección en 2011. 

Mauricio Macri

Al líder de Cambiemos le tocó asumir el 10 de diciembre de 2015 con una economía gastada. Desde octubre de 2011 había restricciones para la compra de dólares, bautizadas como cepo cambiario, ante un nuevo episodio de insuficiencia relativa de divisas como los que padeció histórica y cíclicamente la economía nacional. Ese era el principal problema, junto al ahogo financiero que provocaban los fondos buitre y el juez neoyorquino Thomas Griesa.

El PIB en 2015 había crecido 2,7 por ciento, tras caer 2,5 puntos en 2014. El déficit fiscal primario fue del 1,9 por ciento para el gobierno de Cristina y del 5,8 en la reinterpretación que hizo Alfonso Prat Gay en enero de 2016. En 2015 se había registrado déficit comercial por 3035 millones de dólares. La inflación había sido del 23,9 por ciento, según el índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires. La pobreza estaba en 29 por ciento según la Universidad Católica Argentina y la desocupación, en 5,9 por ciento, de acuerdo al Indec.

Desde el levantamiento del cepo cambiario y la devaluación inicial a fines de 2015, el gobierno de Macri hizo un giro de 180 grados respecto a las políticas del kirchnerismo. Le pagó a los fondos buitre y arrancó otra etapa de endeudamiento desenfrenado, incluida la vuelta del FMI en mayo de 2018, con el préstamo más grande de la historia tanto para el país como para el organismo, por 57 mil millones de dólares, de los que se desembolsaron 45 mil millones.

El nuevo ciclo neoliberal incluyó recortes del gasto público, tarifazos de electricidad de hasta 4900 por ciento y de gas de hasta 1900 por ciento, según el observatorio de la Universidad de La Plata. Se abrieron las importaciones y cerraron 25 mil pymes. Hubo un industricidio, con represión a trabajadores despedidos y recomendaciones a los fabricantes de reconvertirse en importadores. Se bajaron o anularon retenciones a las exportaciones agropecuarias, se liberó la entrada y salida de divisas y aumentaron las tasas de interés, generando una bestial bicicleta financiera financiada con deuda. Las jubilaciones, con la reforma previsional, y los salarios cayeron en picada.

La inflación se disparó a cerca del 40 por ciento en 2016 (no hubo registro oficial por la "emergencia estadística"), retrocedió al 24,8 por ciento en 2017 y volvió a trepar al 47,6 por ciento en 2018. Para ese año Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, había proyectado un índice de 10 por ciento (más-menos 2). La pobreza avanzó al 32 por ciento en 2018, con una desocupación del 9,1 por ciento. El PIB cayó 2,5 por ciento (también bajaría en 2019, completando tres de cuatro años en retroceso).

Descontrol cambiario, recambio de ministros de Economía y presidentes del BCRA (entraron Nicolás Dujovne y Luis Caputo), crisis sin freno, así terminaba su tercer año en el gobierno Mauricio Macri. La situación se pondría peor en 2019 y, pese a un desesperado plan platita de última instancia, el amarillo se convertiría en el primer presidente que no conseguiría la reelección desde la reforma constitucional de 1994, excluyendo a Fernando de la Rúa, quien tuvo que marcharse antes del poder con Patricia Bullrich y Hernán Lombardi como nexos entre ambas experiencias.

Alberto Fernández

Lo primero que hizo Alberto Fernández en medio de la crisis descomunal en la que le tocó asumir fue rechazar más desembolsos del FMI y encarar una renegociación del préstamo ruinoso que había tomado Juntos por el Cambio. El cepo cambiario ya lo había vuelto a instaurar Macri antes de irse, mucho más apretado que el que había dejado Cristina. 

Antes de la llegada de la pandemia, Alberto también dispuso aumentos salariales generalizados por decreto, en lo que parecía una vuelta a los orígenes del kirchnerismo.

Sin embargo, la irrupción del coronavirus en marzo lo alteró todo, obligando a cerrar la economía para evitar la propagación de la covid-19. La convocatoria a un gran acuerdo social para alinear precios y salarios quedó en la nada. El intento de estatización de Vicentin también, con el agravante de que el Presidente pidió perdón por haberlo intentado.

A pesar de la fuerte intervención para garantizar ingresos a la población, con el IFE y el ATP, el caos mundial por la pandemia alcanzó de lleno a la economía nacional, que en 2020 tuvo un declive del PIB del 9,9 por ciento. Aun así, el gobierno del Frente de Todos volvió a algunas de las bases del proyecto que inició Kirchner en 2003, como el control de la cuenta capital, la limitación de las importaciones, el impulso al salario mínimo y a las paritarias, el restablecimiento de una fórmula de movilidad jubilatoria similar a la de Cristina y Boudou, desplegó política de ingresos con bonos y sumas fijas, limitó los aumentos de tarifas y generó crédito subsidiado para la producción y el consumo.

Martín Guzmán, ministro de Economía, y Matías Kulfas, en Desarrollo Productivo, comandaron la nave hasta mediados de este año, con aprobados en números macroeconómicos -el PIB creció 10,3 por ciento en 2021, la industria ya está en niveles de 2017-, baja de la pobreza al 36,2 por ciento en el primer semestre de 2022 (se había catapultado al 42 con la pandemia) y desocupación del 6,9 por ciento al término del segundo trimestre del año.

Guzmán también logró un trabajoso acuerdo con acreedores internacionales y con el FMI, que desataron, sobre todo este último, una grave crisis política en el oficialismo. Pero, sobre todo, la gestión de Alberto y Guzmán careció de la valentía y la potencia para encarar transformaciones estructurales que sí tuvieron las experiencias kirchneristas entre 2003 y 2015. 

La llegada de Sergio Massa en un contexto delicado logró restablecer equilibrios básicos, aunque la inflación ya estaba en vuelo y terminará el año cerca de los tres dígitos. La guerra que estalló en Europa a principios de año fue un factor clave, frente al cual el gobierno se vio superado. El mercado cambiario está desdoblado de hecho y sigue siendo el gran problema a resolver.

Alberto termina su tercer año de gobierno con la economía en marcha, pero sumamente desgastado, lo que parecería sacarlo de la cancha para intentar la reelección en 2023. El tiempo dirá qué toca.

 







A DONDE VAN LOS DOLARES FUGADOS EN EL MUNDO
(Por Raúl Dellatorre)



Un minucioso informe sobre las jurisdicciones que más favorecen el ocultamiento de fondos de capitalistas no residentes señala que los tres distritos que más atraen estas prácticas en el mundo son Estados Unidos, Reino Unido y Luxemburgo. Medidos por su capacidad de "contribuir a la opacidad financiera mundial", es decir recibir los fondos del no residente y ocultar el delito financiero para el país de origen del inversor fugador, esos tres países representan el 50% de la oferta global de esos servicios (Estados Unidos el 25%, Reino Unido un 14% y Luxemburgo, el 11). 

El informe de la Red de Justicia Fiscal (Tax Justice Network, TJN), titulado Indice de Secreto Financiero 2022, es precisamente un análisis del marco legal existente en cada país y los agujeros en el mismo que permiten la circulación en sus sistemas financieros de fondos de no residentes fugados (no declarados) procedentes de otras jurisdicciones. 

"El índice identifica los mayores contribuyentes al delito financiero y destaca las leyes que los gobiernos pueden cambiar para reducir su contribución al secreto financiero", dice el propio informe en su presentación. 

Una de las curiosidades que presenta el informe que aparecen a la cabeza entre las jurisdicciones con mayor "opacidad fiscal" no las tradicionales guaridas fiscales (generosamente llamadas "paraísos" por lo que no quieren ofender estas prácticas de fuga) ubicadas en alguna isla del Caribe o cercanas a las costas del Asia sobre el Pacífico.

"No sólo se mide el grado de opacidad del marco legal de cada jurisdicción, sino además la escala global a la que el país opera en el sistema financiero mundial", indicó a este diario Florencia Lorenzo, investigadora brasileña integrante del equipo principal que trabaja en TJN en la elaboración del índice de secreto financiero y del índice de guaridas fiscales corporativas.

"Hay países, entre los 141 que evaluamos, que presentan niveles muy opacos de información o registro de activos financieros, pero son insignificantes en el volumen de operaciones financieras globales. Si los medimos según el daño que pueden provocar a otras jurisdicciones, hay países quizás con menor grado de opacidad pero con un volumen de servicios financieros a no residentes tan importantes, que representan un grado de riesgo para el delito financiero en contra de otras jurisdicciones mucho mayor", explicó.

Ranking de guaridas

Por tales motivos se explica que en los principales puestos del ranking del Secreto Financiero no aparezcan Trinidad y Tobago, Islas Cayman o las Seychelles, sino (en los primeros cinco lugares): Estados Unidos, Suiza, Singapur, Hong Kong y Luxemburgoen ese orden. 

Las jurisdicciones se clasifican por su valor de FSI, que es una medida para saber en qué grado contribuye la jurisdicción a la opacidad financiera a nivel mundial. Según lo define la propia organización, "el índice es una clasificación de las jurisdicciones que más favorecen que las personas oculten sus finanzas".

Los siguientes cinco puestos en el ranking (del sexto al décimo) lo ocupan este año: Japón, Alemania, Emiratos Arabes Unidos, Islas Vírgenes Británicas y Guernsey (isla ubicada en el Canal de la Mancha). Y en los cuatro puestos siguientes (11º a 14º): China, Países Bajos, Reino Unido e Islas Caymán. 

Aquí sí aparecen algunos territorios de los que se caracterizan por tener más inversores que habitantes, porque son jurisdicciones generalmente con un vínculo de dependencia con los principales centros financieros mundiales, desde donde los propios bancos principales derivan la clientela para la apertura de cuentas a la sombra. 

La autopista del dinero

"La opacidad financiera hace que el abuso fiscal sea viable, que el dinero sucio sea financiable y que los derechos humanos sean menoscabados", advierte TJN al cierre de la introducción al informe. Sin embargo, a las principales potencias occidentales (y a algunas orientales, también) eso no parece generarle culpas en sus prácticas financieras para atraer fondos de no residentes. 

La metodología de clasificación de la opacidad financiera de TJN difiere centralmente de otras clasificaciones institucionales (por ejemplo, de GAFI, entidad creada para combatir el tráfico ilegal de dinero, pero controlada por EE.UU. y Gran Bretaña) porque introduce, como variable para calcular el índice, "el volumen de servicios financieros que la jurisdicción presta a los residentes de otros países, representado por el Peso de la escala mundial".

Para calcular el peso de escala global de cada país, explica Florencia Lorenzo, "la referencia principal son las Estadísticas de Balanza de Pagos del FMI. Cuantos más servicios financieros transfronterizos proporcione una jurisdicción, mas riesgo potencial el país puede causar si no es transparente". A partir de la combinación del puntaje de opacidad de las jurisdicciones y el peso de la escala mundial, se define el Indice de Secreto Financiero. 

"Mientras que las listas negras de guaridas fiscales, por lo general, solo tienen en cuenta las leyes y son susceptibles a la presión política, el Índice de Secreto Financiero identifica de forma más exacta las jurisdicciones perjudiciales observando la forma en la que las leyes y la actividad financiera offshore confluyen con el mundo real para crear riesgos de secreto financiero", apunta el informe de TJN. La mención de "listas negras" está referida a las que periódicamente publica la GAFI sobre países que son señalados como "peligrosos", donde nunca figuran las potencias occidentales. Particularmente, aquellas que TJN identifica como "las jurisdicciones perjudiciales" por el volumen de servicios financieros que presta a no residentes.

El mapa que traza TJN sobre los países que "más exportan servicios financieros a no residentes", lo cual los hace "potencialmente más grandes en su capacidad de hacer daño a otros países a través del ocultamiento financiero", está fuertemente concentrado. Estados Unidos ostenta el 25,8% de esos servicios  en las finanzas globales; Reino Unido, el 14,1% y le sigue Luxemburgo, con el 11,3%. Hasta ahí, concentran el 50,2% de los servicios financieros a extranjeros en el sistema global.

Detrás aparecen Singapur (5,6%), Alemania (5,2), Irlanda (3,92), Suiza (3,91), Hong Kong (3,87), Francia (3,05), Japón (2,8) y Canadá (1,8), sumando otro 30% entre esos ocho. Son, con buen criterio, las once jurisdicciones sobre las que más habría que actuar buscando limitar secretos bancarios, abrir registros de titularidad y beneficiarios finales de sociedades de capital, de estructuras de fideicomisos y fundaciones, y otros aspectos que abonan el delito financiero. Que habita y crece en los llamados "países centrales" y no tanto en paradisíacas islas. 

 





De la mano de la reinversión de utilidades, se recupera la inversión extranjera
(en PAGINA12)

Vaca Muerta es uno de los principales focos de atracción de la inversión extranjera directa.. Imagen: NA

La Inversión Extranjera Directa (IED) en el país alcanzó en 2021 los 6782 millones de dólares, lo cual implicó una mejora del 43,6 por ciento en relación con 2020 y del 2 por ciento respecto de los niveles previos a la pandemia, informó este miércoles la Cepal. Sin embargo, el primer componente que mejoró de la IED fue la reinversión de utilidades, que es un mecanismo que le permite a las empresas evitar tener que ingresar dólares frescos al tipo de cambio oficial, que está muy por debajo del paralelo.

La Cepal destacó los anuncios de inversiones de parte de corporaciones extranjeras en sectores como hidrocarburos en la zona de Vaca Muerta, minería del litio y telecomunicaciones. La economía argentina mantuvo en 2021 el sexto puesto entre los países de América Latina y el Caribe por los montos de IED recibidos. En el primer lugar se ubicó Brasil, que contabilizó inversiones por 46.441 millones de dólares, seguido por México (33.439 millones), Chile (15.252 millones), Colombia (9.727 millones) y Perú (7.455 millones de dólares).

El peso de las entradas de IED en la economía de la región alcanzó el 2,9 por ciento, un desempeño que aún está por debajo de lo observado durante la década de 2010, en la que se promedió una participación del 3,5 por ciento para la inversión externa. "Esto muestra lo difícil que está siendo para la región en su conjunto reposicionarse como un destino atractivo para el establecimiento de nuevas operaciones de empresas transnacionales", indicó el informe.

En relación a la inversión extranjera directa a nivel global, América latina y el Caribe recibió en 2021 el 9 por ciento, bien por debajo del pico de 14 por ciento registrado en 2013 y 2014.

IED en Argentina

Dentro del monto de IED de 6872 millones de dólares en 2021, las reinversiones de utilidades se mantuvieron como el principal componente, explicando el 72 por ciento del total, lo cual implicó un incremento del 85 por ciento respecto de 2020. En cambio, se redujeron los aportes de capital y aumentaron los préstamos entre empresas.

Entre los sectores que atrajeron la IED, energía y recursos naturales se ubicaron en los primeros puestos. Entre las fusiones y adquisiciones, se destacó como la mayor operación del 2021 la venta por parte de Pampa Energía del 24 por ciento de Edenor a un consorcio liderado por el grupo de origen sueco Securitas AB, por 95 millones de dólares.

En hidrocarburos, el informe destaca dos iniciativas de extracción de petróleo en la región patagónica, en la zona de Vaca Muerta: el de la empresa mexicana Vista Oil & Gas, por 250 millones de dólares, y el de la británica Shell, por 80 millones de dólares, consistente en la ampliación de sus actividades de procesamiento en Neuquén.

En el sector manufacturero, el mayor anuncio de inversión correspondió a la empresa brasileña Topper, fabricante de calzados deportivos, por 500 millones de dólares. En los proyectos relacionados con la exploración de litio, sobresalió el anuncio de una inversión de 73,5 millones de dólares en Salta de Jiangxi Ganfeng Lithium Industry, a través de su filial Litio Minera Argentina. También aparece la canadiense Neo Lithium Corp., que busca ampliar sus plantas vinculadas con la producción en Catamarca, por 70,1 millones de dólares, y los 380 millones de dólares de Zijin Mining Group.

En telecomunicaciones, se estimaron inversiones por 834 millones de dólares, entre los que se incluye los planes de Alphabet, que anunció la instalación de un nuevo cable submarino internacional que unirá la costa este de Estados Unidos con Las Toninas.