Viaje a la Luna

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Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 17 de marzo de 2022

Noam Chomsky: "Se puede evitar. Esa es la clave."
(Por C. J. Polychroniou / Truthout)


Mientras la guerra continúa en Ucrania, la diplomacia sigue manteniéndose en un segundo plano a pesar de la dolorosa devastación que ha provocado la invasión rusa. La estructura global posterior a la Segunda Guerra Mundial sencillamente es incapaz de regular las cuestiones relativas a la guerra y la paz, y Occidente sigue rechazando las argumentaciones de Rusia en materia de seguridad. Además, en algunos círculos se pide que se declare una zona de exclusión aérea sobre Ucrania, a pesar de que la aplicación efectiva de dicha política supondría una rápida escalada de la violencia con posibles consecuencias inefables por espantosas. La idea de una zona de exclusión aérea es tremendamente peligrosa, advierte Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva concedida a Truthout.

Casi dos semanas después de la invasión rusa de Ucrania, las fuerzas rusas siguen atacando ciudades y pueblos, mientras que más de 140 países han votado a favor de una resolución no vinculante de la ONU que condena la invasión y pide la retirada de las tropas rusas. En vista del incumplimiento de las normas del derecho internacional por parte de Rusia, ¿no hay algo que decir sobre las instituciones y normas del orden internacional de posguerra en la coyuntura actual? Es bastante obvio que el orden mundial westfaliano centrado en el Estado no puede regular el comportamiento geopolítico de los agentes estatales respecto a cuestiones de guerra/paz e incluso de sostenibilidad. ¿No es, por tanto, una cuestión de supervivencia que desarrollemos una nueva estructura normativa global?

Si realmente es una cuestión de supervivencia, entonces estamos perdidos, porque no puede lograrse en un plazo de tiempo válido. Lo máximo que podemos esperar de momento es consolidar lo que hay, que es muy débil. Y eso ya será bastante difícil.

Las grandes potencias violan constantemente el derecho internacional, al igual que las más pequeñas cuando pueden salirse con la suya, habitualmente bajo el paraguas de una gran potencia protectora, como cuando Israel se anexiona ilegalmente los Altos del Golán sirios y la Gran Jerusalén –consentido por Washington, autorizado por Donald Trump, que también autorizó la anexión ilegal del Sahara Occidental por parte de Marruecos–.

Según el derecho internacional, es responsabilidad del Consejo de Seguridad de la ONU mantener la paz y, si se considera necesario, autorizar el uso de la fuerza. Las agresiones de las superpotencias no llegan al Consejo de Seguridad: las guerras de Estados Unidos en Indochina, la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y Reino Unido o la invasión de Ucrania por parte de Putin, por poner tres ejemplos de manual de “crimen internacional supremo” por el que los nazis fueron colgados en Nuremberg. Más exactamente, Estados Unidos es intocable. Los crímenes rusos al menos reciben cierta atención.

El Consejo de Seguridad puede tener en cuenta otras atrocidades, como la invasión franco-británica-israelí de Egipto y la invasión rusa de Hungría en 1956. Pero el veto bloquea medidas adicionales. La primera fue revocada por órdenes de una superpotencia (Estados Unidos), que se opuso al momento y la forma de la agresión. El segundo crimen, llevado a cabo por una superpotencia, solo dio lugar a protestas.

El desprecio de las superpotencias hacia el marco jurídico internacional es tan común que pasa casi desapercibido. En 1986, la Corte Internacional de Justicia condenó a Washington por su guerra terrorista (en la jerga legalista, “uso ilegal de la fuerza”) contra Nicaragua, y le ordenó que desistiera y pagara importantes indemnizaciones. Estados Unidos desestimó la sentencia con desprecio (con el apoyo de la prensa liberal) e intensificó el ataque. El Consejo de Seguridad de la ONU intentó reaccionar con una resolución en la que se pedía a todas las naciones que respetaran el derecho internacional sin mencionar a nadie, pero todo el mundo comprendió la intencionalidad. Estados Unidos la vetó, proclamando alto y claro que es inmune al derecho internacional. Ha desaparecido de la historia.

Rara vez se reconoce que despreciar el derecho internacional implica también despreciar la Constitución de Estados Unidos, a la que se supone que debemos tratar con la reverencia que se concede a la Biblia. El artículo VI de la Constitución establece que la Carta de la ONU es “la ley suprema del país”, vinculante para los cargos electos, lo cual incluye, por ejemplo, a todo presidente que recurra a la amenaza de la fuerza (“todas las opciones están abiertas”), prohibida por la Carta. Hay artículos académicos en la literatura jurídica que argumentan que las palabras no significan lo que dicen. Y sí lo hacen. 

Resulta demasiado fácil continuar. Una de las consecuencias, que ya hemos discutido, es que en el discurso de Estados Unidos, incluido el académico, ahora es de rigor rechazar el orden internacional que se basa en la ONU en favor de un “orden internacional basado en reglas”, con el entendimiento tácito de que Estados Unidos establece efectivamente las reglas.

Incluso si el derecho internacional (y la Constitución de Estados Unidos) se cumpliera, su alcance sería limitado. No llegaría tan lejos como las horrendas guerras de Rusia en Chechenia, cuando arrasaron la capital, Grozny, lo que quizás sea un pronóstico atroz para Kiev a menos que se llegue a un acuerdo de paz; o en esos mismos años, la guerra de Turquía contra los kurdos, cuando mataron a decenas de miles, destruyendo miles de pueblos y aldeas, empujando a cientos de miles a miserables tugurios en Estambul, todo ello con el firme respaldo de la Administración Clinton, que intensificó su inmensa circulación de armas a medida que aumentaban los crímenes. El derecho internacional no prohíbe la especialidad de Estados Unidos de imponer sanciones asesinas para castigar el “desafío efectivo” o robar los fondos de los afganos mientras estos se enfrentan a la inanición generalizada. Tampoco prohíbe torturar a un millón de niños en Gaza o enviar a un millón de uigures a “campos de reeducación”. Y hay muchísimo más.

¿Cómo se puede cambiar esto? No es probable que se consiga mucho estableciendo una nueva “barrera de pergamino”, tomando prestada la frase de James Madison, referida a meras palabras sobre el papel. Un marco de orden internacional más adecuado puede ser útil para fines educativos y organizativos, como lo es el derecho internacional. Pero no basta con proteger a las víctimas. Eso sólo puede lograrse obligando a los poderosos a poner fin a sus crímenes –o, a largo plazo, socavando su poder por completo–. Eso es lo que muchos miles de valientes rusos están haciendo ahora mismo en sus notables esfuerzos por impedir la maquinaria de guerra de Putin. Es lo que han hecho los estadounidenses al protestar contra los numerosos crímenes de su Estado, enfrentándose a una represión mucho menos grave, con buenos resultados aunque insuficientes. 

Se pueden tomar medidas para construir un orden mundial menos peligroso y más humano. Con todos sus defectos, la Unión Europea es un paso adelante respecto a lo que existía antes. Lo mismo ocurre con la Unión Africana, por muy limitada que siga siendo. Y en el hemisferio occidental, lo mismo ocurre con iniciativas como UNASUR [la Unión de Naciones Sudamericanas] y CELAC [la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños], esta última busca una integración latinoamericana-caribeña separada de la Organización de Estados Americanos dominada por Estados Unidos.

De una forma u otra las preguntas surgen constantemente. Hasta prácticamente el día de la invasión rusa de Ucrania, muy posiblemente, el crimen podría haberse evitado si se hubieran estudiado las opciones que estaban claras: neutralidad al estilo austriaco para Ucrania, una versión del federalismo de Minsk II que reflejara los compromisos reales de los ucranianos sobre el terreno. Hubo poca presión para inducir a que Washington promoviera la paz. Los estadounidenses tampoco se unieron al ridículo mundial de las odas a la soberanía por parte de la superpotencia que es una clase en sí misma en su brutal desprecio por la noción. 

Las opciones siguen existiendo, aunque reducidas tras la criminal invasión.

Putin hizo gala del mismo deseo de recurrir a la violencia aunque hubiera opciones pacíficas disponibles. Es cierto que Estados Unidos continuó desestimando lo que incluso altos funcionarios estadounidenses y diplomáticos de alto rango han entendido desde hace tiempo como legítimas preocupaciones rusas en materia de seguridad, pero había otras opciones aparte de la violencia criminal. Los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) habían informado de un fuerte aumento de la violencia en la región del Donbás, que muchos –no sólo Rusia– acusan de ser, en gran medida, una iniciativa ucraniana. Putin podría haber tratado de demostrar esa acusación, si es que es correcta, y de llamar la atención de la comunidad internacional. Eso habría reforzado su posición.

Y lo que es más importante, Putin podría haber aprovechado las oportunidades, que eran reales, de apelar a Alemania y Francia para llevar adelante la proyección de un “hogar común europeo”, en la línea propuesta por De Gaulle y Gorbachov, un sistema europeo sin alianzas militares desde el Atlántico hasta los Urales, incluso más allá, que sustituya al sistema atlantista basado en la OTAN de subordinación a Washington. Ese ha sido el tema central de fondo durante mucho tiempo, agudizado durante la crisis actual. Un “hogar común europeo” ofrece muchas ventajas a Europa. Una diplomacia inteligente podría haber hecho avanzar dicha proyección. 

En lugar de buscar opciones diplomáticas, Putin echó mano del revólver, un acto reflejo demasiado común del poder. El resultado es devastador para Ucrania, y probablemente lo peor esté por llegar. El resultado es también un regalo muy bien recibido en Washington, ya que Putin ha logrado que el sistema atlantista se imponga de forma aún más sólida que antes. El regalo es tan bien recibido que algunos analistas serios y bien informados han especulado que era el objetivo de Washington todo el tiempo.

Deberíamos reflexionar mucho sobre estas cuestiones. Un ejercicio útil es comparar lo poco que se emplea el diálogo y lo mucho que se recurre a la guerra, tomando prestada la retórica de Churchill. 

Quizá los pacificadores sean realmente los benditos. Si así fuera, el Señor no tendría que hacer horas extras.

Hablando de la necesidad de una nueva estructura global y de una práctica diplomática que se adapte a la dinámica global actual, Putin repitió, en una reciente conversación telefónica que mantuvo con el presidente francés, Emmanuel Macron, la lista de agravios de Rusia contra Occidente e insinuó una salida a la crisis. Sin embargo, de nuevo, hubo un rechazo a las demandas de Putin y, aún más inexplicable, la completa aniquilación de ese rayo de luz ofrecido por Putin. ¿Desea comentar este asunto? 

Lamentablemente no es inexplicable. Por el contrario, es totalmente normal y predecible.

Enterrado en el informe de prensa de la conversación entre Putin y Macron, con el rutinario titular incendiario sobre los objetivos de Putin, había un breve informe de lo que realmente dijo Putin: “En su propia lectura de la llamada, el Kremlin dijo que el Sr. Putin había dicho a su homólogo francés que su principal objetivo era ‘la desmilitarización y el estatus neutral de Ucrania’. Esos objetivos, dijo el Kremlin, ‘se lograrán pase lo que pase’”.

En un mundo racional, este comentario sería titular y los comentaristas estarían pidiendo a Washington que aprovechara lo que puede ser una oportunidad para poner fin a la invasión antes de que se produzca una gran catástrofe que devastará a Ucrania y que puede incluso llevar a una guerra terminal si no se le ofrece a Putin una vía de escape al desastre que ha creado. En lugar de ello, estamos escuchando los habituales pronunciamientos de “guerra-guerra”, prácticamente en todos los ámbitos, empezando por el conocido analista de política exterior Thomas Friedman. Hoy el tipo duro del New York Times amenaza: “Vladimir, aún no has visto ni la mitad”.

El ensayo de Friedman es una celebración de la “cancelación de la Madre Rusia”. Puede ser útil compararlo con su reacción ante atrocidades comparables o peores de las que comparte la responsabilidad. No es el único.

Así son las cosas en una cultura intelectual muy libre pero profundamente conformista.

Una respuesta racional a la reiteración de Putin de su “objetivo principal” sería aceptarlo y ofrecer lo que desde hace tiempo se entiende como el marco básico para una resolución pacífica: repetir “neutralidad al estilo austriaco para Ucrania, alguna versión del federalismo de Minsk II que refleje los compromisos reales de los ucranianos sobre el terreno”. La racionalidad también implicaría hacer esto sin las patéticas posturas sobre los derechos soberanos por los que sentimos un desprecio absoluto –y que no se infringen más de lo que se infringe la soberanía de México por el hecho de que no pueda unirse a una alianza militar con base en China y acoger maniobras militares conjuntas México-China y armas ofensivas chinas dirigidas a Estados Unidos–.

Todo esto es factible, pero presupone algo muy lejano, un mundo racional, y además, un mundo en el que Washington no se regodee en el maravilloso regalo que le acaba de hacer Putin: una Europa totalmente subordinada, sin tonterías sobre escapar del control del Amo. 

El mensaje para nosotros es el mismo de siempre, y como siempre, simple y obvio. Debemos hacer todos los esfuerzos posibles para crear un mundo sostenible.

El presidente ucraniano Volodímir Zelenski condenó la decisión de la OTAN de no cerrar el cielo de Ucrania. Una reacción comprensible dada la catástrofe causada a su país por las fuerzas armadas rusas, pero ¿no sería la declaración de una zona de exclusión aérea un paso más hacia la Tercera Guerra Mundial? 

Como usted dice, la petición de Zelenski es comprensible. Responder a ella llevaría muy probablemente a la obliteración de Ucrania y mucho más allá. El hecho de que incluso se discuta en Estados Unidos es asombroso. La idea es una locura. Una zona de exclusión aérea significa que las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos no sólo atacarían aviones rusos, sino que también bombardearían instalaciones terrestres rusas que proporcionan apoyo antiaéreo a las fuerzas rusas, con los consiguientes “daños colaterales”. ¿Es tan difícil comprender las consecuencias? 

Tal y como están las cosas, China puede ser la única gran potencia con capacidad para detener la guerra en Ucrania. De hecho, Washington parece estar deseando que los chinos se involucren, ya que Xi Jinping podría ser el único líder que obligara a Putin a reconsiderar sus acciones en Ucrania. ¿Ve usted a China desempeñando el papel de mediador de paz entre Rusia y Ucrania, y quizás incluso apareciendo pronto como mediador de la paz mundial?

China podría intentar asumir este papel, pero no parece probable. Los analistas chinos pueden ver con la misma facilidad que nosotros que siempre hubo una forma de evitar la catástrofe, según las líneas que hemos discutido repetidamente en entrevistas anteriores y que reiteramos brevemente aquí. También pueden ver que, aunque las opciones han disminuido, todavía sería posible satisfacer el “objetivo principal” de Putin de un modo beneficioso para todos, sin infringir ningún derecho básico. Y pueden ver que el gobierno de EE. UU. no está interesado, ni tampoco los comentaristas. Puede que vean pocos alicientes para lanzarse.

No está claro que ni siquiera quieran hacerlo. Ya les va bien mantenerse al margen del conflicto. Siguen integrando a gran parte del mundo en el sistema de inversión y desarrollo con base en China, y es muy posible que Turquía –miembro de la OTAN– sea el siguiente país.

China también sabe que al hemisferio sur le gusta poco “cancelar a la Madre Rusia”, prefiere mantener las relaciones. Es posible que el Sur comparta el horror ante la crueldad de la invasión, pero sus experiencias no son las de Europa y Estados Unidos. Al fin y al cabo, son los objetivos tradicionales de la brutalidad europeo-estadounidense, al lado de los cuales el sufrimiento de Ucrania apenas destaca. China comparte las experiencias y los recuerdos desde su “siglo de humillación” y mucho más.

Mientras que Occidente puede optar por no percatarse, China puede sin duda entenderlo. Supongo que mantendrán las distancias y seguirán su camino actual.

Suponiendo que todas las iniciativas diplomáticas fracasen, ¿está Rusia realmente en condiciones de ocupar un país entero del tamaño de Ucrania? ¿No podría Ucrania convertirse en el Afganistán de Putin? De hecho, en diciembre de 2021, el director del Centro de Investigación Ucraniana de la Academia Rusa de Ciencias, Viktor Mironenko, advirtió de que Ucrania podría convertirse en otro Afganistán. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿No ha aprendido Putin ninguna lección de Afganistán? 

Si Rusia ocupa Ucrania, su miserable experiencia en Afganistán parecerá un picnic en el parque.

Debemos tener en cuenta que los casos son muy diferentes. El registro documental revela que Rusia invadió Afganistán de muy mala gana, varios meses después de que el presidente Carter autorizara a la CIA a “proporcionar... apoyo a los insurgentes afganos” que se oponían a un gobierno respaldado por Rusia con el fuerte apoyo, si no la iniciativa, del consejero de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski, como declaró posteriormente con orgullo. Nunca hubo ningún fundamento para hacer esas furibundas declaraciones sobre los planes rusos para apoderarse de Oriente Medio y más allá. De nuevo, la respuesta negativa, bastante aislada, de George Kennan a estas afirmaciones fue astuta y acertada.

Estados Unidos prestó un sólido apoyo a los muyahidines que se resistían a la invasión rusa, no para ayudar a liberar Afganistán, sino para “matar a los soldados soviéticos”, como explicó el jefe de la base de la CIA en Islamabad que dirigía la operación. 

Para Rusia el coste fue terrible, aunque, por supuesto, apenas una parte de lo que sufrió Afganistán, que continuó cuando los fundamentalistas islámicos apoyados por Estados Unidos asolaron el país tras la retirada de los rusos. 

Uno duda incluso de imaginar lo que la ocupación de Ucrania le supondría no solo a su pueblo, sino al mundo.

Se puede evitar. Esa es la clave.

 




viernes, 11 de marzo de 2022

LA VARA

 


En esta semana hemos visto dos situaciones que demuestran quien tiene la Vara de Aarón en esta tierra.

_ USA ha dejado de comprar petróleo a Rusia porque es mala y ha “considerado” comprar petróleo a Venezuela porque “ahora” es buena.

_ El multimillonario del Imperio yanqui Mark Zuckerberg ha decidido que se podrá escribir en Facebook con violencia y odio sobre el “soldado ruso”, porque son malos y alabar al Regimiento Azov de Ucrania (unidad militar NEONAZI) porque "ahora" es bueno.

Dios todopoderoso determino quien es su "sacerdote" en este Mundo para repartir “justicia”, por lo visto sin previa comunicación, ni memorándum, a USA le ha dado la vara.

Espero que Dios este pasando por una crisis “existencial” y pronto se le pase su mareo.








jueves, 10 de marzo de 2022

¿ES RUSIA IMPERIALISTA?
(Por Stansfield Smith)

Se dice que Rusia es una potencia mundial imperialista, que está en conflicto con la superpotencia imperialista, los EE.UU. Se ha caracterizado a Rusia de esta manera tanto durante el período de la Unión Soviética como después de que la Unión Soviética se derrumbara y se formaran estados separados. Se ha dicho que Rusia es imperialista tanto cuando era un Estado socialista como ahora como Estado capitalista.

También se dice que Rusia es un estado capitalista no imperial, que aún lucha por recuperarse de la crisis del colapso soviético y de la catástrofe política y económica de los años de Yeltsin, cuando degeneró en un cliente casi neocolonial saqueado por Estados Unidos. (1)

Lenin reconoció que el capitalismo moderno "se está convirtiendo en todas partes en un capitalismo monopolista "(2). "El capitalismo se ha convertido en un sistema mundial de opresión colonial y de "estrangulamiento financiero de la abrumadora mayoría de la población del mundo por un puñado de países 'avanzados'"(3). Esta dominación del mundo por unas pocas potencias imperialistas no sólo es el mayor obstáculo para el progreso económico y social de los países menos desarrollados, sino para resolver los acuciantes problemas que afligen a la humanidad en su conjunto y ahora al propio planeta.

Lenin definió el imperialismo capitalista moderno

sin olvidar el valor condicional y relativo de todas las definiciones en general, que nunca pueden abarcar todas las concatenaciones de un fenómeno en su pleno desarrollo, debemos dar una definición del imperialismo que incluya los siguientes cinco de sus rasgos básicos

(1) la concentración de la producción y del capital se ha desarrollado hasta tal punto que ha creado monopolios que desempeñan un papel decisivo en la vida económica; (2) la fusión del capital bancario con el capital industrial, y la creación, sobre la 1 base de este "capital financiero", de una oligarquía financiera; (3) la exportación de capitales, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia excepcional; (4) la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales que se reparten el mundo entre ellas, y (5) se completa el reparto territorial del mundo entero entre las mayores potencias capitalistas. El imperialismo es el capitalismo en aquella etapa de desarrollo en la que se establece el dominio de los monopolios y del capital financiero; en la que la exportación de capital ha adquirido una importancia pronunciada; en la que ha comenzado el reparto del mundo entre los trusts internacionales, en la que se ha completado el reparto de todos los territorios del globo entre las mayores potencias capitalistas.(4)

A continuación veremos cómo la Rusia capitalista actual participa de estos rasgos, considerando el papel que los monopolios capitalistas rusos desempeñan en el sistema imperialista mundial, la naturaleza del comercio de exportación de Rusia, la exportación de capital ruso, el papel mundial que desempeña el capital financiero ruso y, por último, el poder militar ruso.(5)

1. La fuerza de Rusia entre los monopolios capitalistas internacionales

El papel de Rusia en "(4) la formación de asociaciones capitalistas monopolistas internacionales que se reparten el mundo entre ellas" puede medirse por la posición de las corporaciones del país entre las 2000 corporaciones internacionales más importantes.

Forbes hizo una lista de las 2000 empresas más importantes del mundo basándose en las ventas totales, los beneficios, los activos y el valor de mercado. De las 10 primeras empresas, 5 son chinas y 5 estadounidenses. China alberga 291 empresas del Global 2000 (frente a sólo 43 en 2003). Estados Unidos está a la cabeza con 560. Canadá tiene 50, Australia 39, India 58.

Rusia sólo tiene 4 entre las 100 primeras, en los puestos 43, 47, 73 y 98. Sólo tiene 6 entre las 500 primeras y 25 entre las 2000 primeras. Su cuota empresarial total muestra una ligera tendencia descendente, no ascendente: en el periodo 2008-2013, entre 29 y 30 empresas rusas entraron en la lista Global 2000.

Las 2000 empresas de esta lista representan 39,1 billones de dólares en ventas, 3,2 billones en beneficios, 189 billones en activos y 56,8 billones en valor de mercado. Las ventas de las 25 2 empresas rusas ascienden a 568.000 millones de dólares, apenas un 1,45% del total. Sus activos colectivos ascienden a 1.757.300 millones de dólares, lo que supone algo menos del 1% del total. Entre los monopolios internacionales, Rusia es un actor muy minoritario.

La productividad laboral de Rusia comparada con la de la Unión Europea y Estados Unidos

La perspectiva de un cambio significativo en estas cifras se ve desmentida por el problema de la baja productividad de la mano de obra rusa. La productividad laboral, medida aquí por el producto interior bruto valorado en dólares estadounidenses dividido por el número total de horas trabajadas por la mano de obra del país, se situó en 2016 en 25,4 para Rusia. Se trata de la tasa más baja de todos los países europeos, tan baja que es menos de la mitad de la tasa media de la Unión Europea, que es de 53,4. La productividad laboral de Rusia es el 36% del nivel de Estados Unidos, que es de 69,9; la de Alemania es de 68,1. Rusia sigue sumida en un nivel de productividad de país atrasado, lejos de poder competir con el de los centros capitalistas avanzados.

El Informe de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, basado en una combinación de doce factores, sitúa a Rusia en el puesto 38 de su lista, por encima de varios países de Europa del Este. La clasificación del informe ha mejorado la posición de Rusia desde el puesto 67 en 2012-13, hasta el 38 en 2017-18.(6)

Producción manufacturera rusa

El papel que desempeña Rusia en el sistema económico mundial puede entenderse de nuevo al comparar la producción manufacturera por países en términos de dólares. En 2015, China ocupó el primer lugar con 2.010 millones de dólares en productos manufacturados, el 20% de la producción mundial, y Estados Unidos el segundo con 1.867 millones de dólares, el 18%. Rusia ocupó el puesto número 15, por detrás de India, Taiwán, México y Brasil, produciendo 139.000 millones de dólares en bienes manufacturados, de nuevo un actor marginal, produciendo sólo el 1% de la producción mundial.

2. Exportaciones rusas de materias primas frente a bienes de alta tecnología

En su comercio de exportación, los países imperialistas suelen mostrar una marcada tendencia a la venta de productos acabados sofisticados y de alto valor; de servicios técnicos intensivos en 3 conocimiento; y también de servicios financieros. Las naciones oprimidas por el imperialismo suelen limitarse a la exportación de materias primas a precios determinados por el mercado imperialista y a la producción de bienes acabados por parte de filiales corporativas de propiedad imperialista ubicadas en sus países.

En 2017 de los principales países exportadores del mundo, Rusia ocupó el número 17, después de México, Emiratos Árabes Unidos y Singapur. China ocupó el primer lugar, con 2,263 billones de dólares en exportaciones, Estados Unidos el segundo con 1,547 billones de dólares, Alemania el tercero con 1,448 billones, con Rusia subiendo significativamente desde 2016, aunque todavía sólo exportando bienes por valor de 353 mil millones de dólares.

El Banco Mundial informó sobre Rusia en 2017 que el petróleo y el gas representan el 58% de las exportaciones, los metales otro 11%, el 6% de materias primas alimentarias, el 3% de madera y pulpa y papel, el 4% de piedras y metales preciosos, otros minerales. Más del 82% de las exportaciones de Rusia son materias primas, mientras que los productos tecnológicos realmente acabados (incluidos los militares) solo representaron el 8% de las exportaciones(7).

Los 10 principales artículos exportados e importados de Rusia en 2017 muestran que los bienes de maquinaria ascendieron a 12.800 millones de dólares en exportaciones frente a 106.200 millones de dólares en importaciones.

Las exportaciones (y las importaciones) rusas no encajan en el patrón de un estado imperialista, sino más bien en el de un estado tercermundista semidesarrollado, que exporta principalmente materias primas y depende de la importación extranjera de bienes avanzados.

Clasificación de Rusia en la exportación de bienes de alta tecnología (8)

Las potencias imperiales serían líderes en la exportación de bienes de alta tecnología. En cuanto a la clasificación mundial en la exportación de estos bienes, China volvió a ocupar el primer lugar, con 496.000 millones de dólares en exportaciones de alta tecnología, y Estados Unidos el tercero (después de Alemania), exportando 153.200 millones de dólares. México exportó 46.800 millones de dólares. Rusia ocupó el puesto 31 en exportaciones de bienes de alta tecnología, con sólo un total de 6.640 millones de dólares en exportaciones. Estas cifras muestran también que Rusia 4 está muy lejos de convertirse en un actor imperial en la escena mundial.

3. El papel de Rusia en la banca internacional y el capital financiero

En la lista de Lenin sobre las características de los países imperialistas de su tiempo, los grandes bancos son las organizaciones más importantes del capital financiero. Es de esperar que un Estado imperialista esté bien representado entre los principales bancos. De los 100 principales bancos del mundo, clasificados por sus activos totales, China tiene 5 de los 10 primeros. Estados Unidos tiene 6 de los 40 principales. De los 100 primeros bancos, 20 son chinos, 10 estadounidenses, 9 japoneses, 6 franceses, 6 alemanes, 6 británicos, 5 canadienses, 5 surcoreanos, 5 brasileños, 4 australianos, 3 suecos, 3 italianos, 3 españoles, 3 holandeses, 2 bancos de Singapur y 2 suizos. Rusia tiene uno, el número 66.

Lenin afirmó que en la época imperialista se ha producido "el reparto del mundo entre los trusts internacionales". El reparto del mundo en la época imperialista entre estos trusts cambia a medida que los estados imperialistas suben y bajan. En el actual reparto del mundo entre estos trusts encontramos a Rusia como un actor bastante menor, 4 corporaciones entre las 100 primeras, 25 entre las 2000 primeras, con el 1,45% de la cuota de mercado mundial, ninguna corporación entre las 100 primeras en términos de activos extranjeros, y un banco entre los 100 primeros bancos internacionales.

La exportación rusa de capital

Lenin afirmó que "(3) la exportación de capital, a diferencia de la exportación de mercancías, adquiere una importancia excepcional". Rusia tiene una importante exportación de capital, pero ésta se produce en forma de fuga de capitales, hacia paraísos fiscales como Chipre y las Islas Vírgenes Británicas. El Banco Central de Rusia cifró la fuga neta de capitales del país en 2014 en 154.100 millones de dólares, y el total desde que Putin llegó al poder en 1999 hasta 2014 en unos 550.000 millones de dólares. El total real hasta 2014 puede ser superior al billón de dólares. El Banco Central cifró la fuga de capitales rusos en 2018 en 66.000 millones de dólares. 5

Activos extranjeros de las multinacionales rusas

Un estudio enumera las 100 principales corporaciones multinacionales no financieras clasificadas por sus activos extranjeros, su inversión en otros países. En esta medida clave de exportación de capital financiero, 20 de las corporaciones son estadounidenses, 14 son británicas, 12 francesas, 11 alemanas, 11 japonesas, 5 suizas, 5 chinas (incluyendo Hong Kong). Ni una sola empresa rusa figura en la lista de las 100 empresas más importantes en función de sus inversiones en el extranjero. Las 10 principales multinacionales rusas no financieras poseen 188.300 millones de dólares en activos totales en el extranjero, lo que representa un tercio del total ruso. El total de activos extranjeros de las empresas rusas sigue siendo inferior al de las dos primeras de la lista de las 100 multinacionales no financieras del mundo.(9)

Activos rusos de capital financiero en comparación con los Estados imperialistas

Otra medida de las tenencias de capital financiero de los países del mundo es la que elabora anualmente Credit Suisse. Su Global Wealth Databook 2018 traza la riqueza financiera nacional (acciones, bonos, fondos del mercado monetario y cuentas bancarias) dividiendo la riqueza financiera nacional por la población adulta total de cada país. El grupo superior, con más de 100.000 dólares de riqueza media por adulto, está formado por los países de Europa Occidental, Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, Japón, Israel, Singapur y Taiwán. Estados Unidos (336.528 dólares) ocupa el segundo lugar después de Suiza (372.336 dólares). Todos los países de este grupo son países imperialistas, o satélites clave del centro imperial, Estados Unidos. La riqueza financiera media mundial por adulto es de 38.110 dólares; la saqueada Grecia se sitúa en 33.969 dólares. China está muy por detrás, con 19.862 dólares. Rusia está mucho más abajo, con 8.843 dólares, lo que supone un 2,6% de la riqueza financiera media por adulto en comparación con Estados Unidos.

Rusia sigue estando aparte de poseer la riqueza financiera de un país imperialista. De la riqueza financiera y no financiera en el mundo, Estados Unidos tiene una cuota del 31%, China es el otro país que supera el 10%, con el 16,4%: Rusia el 0,7%.

Lenin escribió: "El imperialismo es la época del capital financiero y de los monopolios"... "En la que la exportación de capital ha adquirido una pronunciada importancia".(10) En el ámbito de la 6 exportación de capital financiero con fines productivos por parte de las multinacionales rusas, Rusia es un actor muy secundario.

4. El peso militar mundial de Rusia

Lenin se refiere finalmente al "(5) reparto territorial de todo el mundo entre las mayores potencias capitalistas". Para el dominio de los países imperialistas de las estructuras económicas mundiales es fundamental su papel en la vigilancia y el mantenimiento del orden mundial que nos imponen. Las principales potencias imperialistas tienen importantes industrias de armamento y participan como vendedores en el comercio mundial de armas.

Exportaciones militares rusas

Es sólo en el peso militar que Rusia muestra su poder, pero esto por sí mismo no la convierte en imperialista según Lenin. Tampoco convierte a Rusia en imperialista ni siquiera a la manera imperialista precapitalista de la antigua Roma, que requería la expansión militar y la mano de obra esclava. Si bien el importante poderío militar de Rusia, especialmente su arsenal nuclear, hace que sea difícil para los imperialistas presionarlos, Rusia no invade y bombardea países en todo el mundo como lo hace Estados Unidos, o incluso como lo hacen potencias imperiales de segunda categoría como Gran Bretaña y Francia.

Además, a diferencia de estas otras potencias militares imperiales, la Rusia capitalista no desarrolló su industria militar propia, sino que heredó su poderío militar y sus industrias de armamento de la URSS. Rusia también es única por ser el único país del antiguo bloque socialista soviético que sigue estando rodeado y amenazado de ataque militar por el Occidente imperialista.

Sin embargo, Rusia es uno de los principales exportadores de armas del mundo. Ninguna rama de la fabricación rusa es competitiva en el mercado internacional, salvo la industria armamentística. Las exportaciones mundiales de armas en 2016 ascendieron a 32.262 millones de dólares y a 31.106 millones en 2017. El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo cifra la exportación de armas de Rusia en 6.148 millones de dólares en 2017, por debajo de los 6.937 millones de 2016. El primer exportador de armas del mundo es Estados Unidos, con 10.304 millones de dólares en ventas de armas en 2016 y 12.394 millones en 2017. Estados Unidos representa el 34% de las ventas militares mundiales, y Rusia el 22%.

Las exportaciones de armas de Estados Unidos son algo más del doble que las de Rusia. En este sentido, Rusia se está quedando atrás: mientras que las exportaciones de armas de Estados Unidos crecieron un 25% en 2013-17 en comparación con el período 2008- 12, las exportaciones de Rusia cayeron un 7,1% en el mismo período.

Las empresas rusas entre los productores de armas

Según el SIPRI, los 100 principales productores de armas del mundo hicieron 398.200 millones de dólares en ventas y servicios militares en 2017. (Defense News da cifras algo diferentes). La mitad de esa suma fue a parar a los 10 principales productores, cinco de los cuales son empresas estadounidenses, mientras que una es rusa. De los 100 principales, 42 son empresas estadounidenses, mientras que 10 son rusas. Bases militares rusas en el extranjero y presupuesto militar Rusia tiene 15 bases militares en 9 países extranjeros. Sólo dos de ellas están fuera de la antigua Unión Soviética, en Vietnam y Siria. China tiene una base fuera de China, en Djibouti. Estados Unidos tiene más de 800 bases en el extranjero.

En comparación con el presupuesto militar estadounidense, que el SIPRI cifra en 610.000 millones de dólares en 2017, solo el aumento del presupuesto del Pentágono este año es mayor que todo el presupuesto militar ruso, que fue de 66.000 millones de dólares en 2017, el cuarto tras China y Arabia Saudí.

Intervenciones rusas en otros países

Rusia ha intervenido en otros países (Yugoslavia, Georgia, Ucrania, Siria), pero no a la manera de los países imperialistas, cuya motivación es apoderarse de los recursos naturales y las riquezas. La intervención rusa tampoco es ni mucho menos de la magnitud de potencias imperiales secundarias como Francia o Gran Bretaña. Tampoco Rusia ha diseñado golpes de estado en otros países como hacen constantemente los países imperialistas.

Rusia intervino de forma muy limitada en la antigua Yugoslavia a mediados de los años 90, cuando las fuerzas rusas actuaron como policías blandos de la OTAN. Rusia se enfrentó junto a la pro-rusa Osetia del Sur contra Georgia en 2008, que fue respaldada por los Estados Unidos.

El conflicto en Ucrania es el resultado directo de la ingeniería estadounidense de un golpe de estado de la derecha anti-rusa en 2014. Tras el golpe, la población de la región oriental de Ucrania, de habla predominantemente rusa, se levantó exigiendo autonomía política y económica. Aunque las repúblicas populares del este de Ucrania cuentan con el apoyo de Rusia, Moscú no ha mostrado ningún interés en absorber esa zona de Ucrania, como hizo con Crimea tras el referéndum celebrado allí.

La participación militar directa de Rusia en 2015 en la guerra de Siria es similar a la de Ucrania: para defenderse del continuo intento de cambio de régimen de Estados Unidos y la OTAN y del cerco a su país. Rusia fue invitada por el gobierno sirio para ayudar a derrotar a los grupos rebeldes armados y financiados por Estados Unidos, los países de la OTAN y Arabia Saudí.

A diferencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, en ninguno de estos casos Rusia ha intervenido militarmente para derrocar a un gobierno con el fin de proteger sus intereses económicos extranjeros.

| La ampliación de la OTAN 1949-2018 |



El creciente cerco de Estados Unidos y la OTAN a Rusia es una continuación de su anterior política de sometimiento y recolonización de la Unión Soviética. Fuente: Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

5. Rusia y el imperialismo en la actualidad

Haciendo referencia a la declaración de Lenin sobre el imperialismo, Rusia no es un actor en el dominio de los monopolios y el capital financiero, ni la exportación de capital juega un papel importante (salvo el efecto negativo de la fuga de capitales en curso), ni los trusts rusos juegan ningún papel esencial en la división de los recursos mundiales.

Rusia puede ser clasificada como uno de los estados más poderosos del mundo sólo en base a su fuerza militar. Desde el punto de vista económico, no tiene las características de un Estado capitalista avanzado, sino de uno de la semiperiferia capitalista. Participa muy poco en la actividad imperialista por excelencia: la exportación de capital a la periferia y la extracción de beneficios del trabajo y los recursos de los países en desarrollo. El capital financiero de Rusia es pequeño, sus exportaciones son predominantemente de materias primas, su industria es débil, sus corporaciones multinacionales son menores, su economía está plagada de baja productividad laboral.

El imperialismo sigue siendo el principal peligro para la vida y el bienestar de los pueblos del mundo. Nuestros problemas, los problemas de la humanidad, tienen su origen en la dominación imperialista de nuestras naciones y de nuestras vidas. Concretamente, esto significa el dominio del jefe imperialista estadounidense y de las potencias imperiales secundarias en su órbita: Europa Occidental, Japón, Canadá y Australia.

Rusia, si bien es un país capitalista, intimidado por Estados Unidos debido a su independencia (como Venezuela, Irán, la Libia de Gadafi, Nicaragua) no forma parte de ninguna cábala imperialista que nos amenace. Más bien, las potencias mundiales Rusia y China se ven obligadas a responder a los esfuerzos del imperialismo por subordinarlas. Afortunadamente, su incoherente resistencia proporciona aperturas para que otros pueblos y países afirmen su propia soberanía nacional.

 

Notas (1) Stephen Cohen escribió en La Cruzada Fracasada que tras el colapso de la Unión Soviética comenzó el colapso económico más catastrófico en tiempos de paz de un país industrial en la historia. La restauración capitalista trajo consigo la pauperización y el desempleo masivos, extremos salvajes de desigualdad, crimen desenfrenado, antisemitismo virulento y violencia étnica, combinados con el gansterismo legalizado y el saqueo precipitado de los bienes públicos. En 1998, la inversión se redujo en un 80%, los salarios reales en la mitad y los rebaños de carne y productos lácteos en un 75%. Las personas que vivían por debajo del umbral de pobreza en las antiguas repúblicas soviéticas habían pasado de 14 millones en 1989 a 147 millones. Esto había producido más huérfanos que los más de 20 millones de víctimas de la guerra en Rusia, reaparecieron las epidemias de cólera y tifus, millones de niños sufrieron desnutrición y la esperanza de vida de los adultos ha caído en picado.Fidel Castro habló del escandaloso saqueo de la Rusia postsoviética en la última parte de un discurso de 1998. (2) Lenin: La catástrofe inminente y cómo combatirla, Obras Completas, volumen 25, p. 339. (3) Lenin: El imperialismo: La etapa superior del capitalismo, CW, 22, p.191. (4) Lenin; Imperialismo, CW 22, p.266-267. (5) Dos artículos útiles para escribir esto son: Renfrey Clarke y Roger Annis, "The Myth of 'Russian Imperialism'" y Sam Williams, "Is Russia Imperialist?" (6) Información detallada sobre Rusia en las páginas 248-249 del informe. (7) Grupo del Banco Mundial, "Modest Growth Ahead", Russia Economic Report 39, mayo de 2018 p. v. (8) Definición: Las exportaciones de alta tecnología son productos con alta intensidad de I+D, como en el sector aeroespacial, los ordenadores, los productos farmacéuticos, los instrumentos científicos y la maquinaria eléctrica. (9) Esta información sobre la fuga de capitales rusos y los activos extranjeros es totalmente coherente con los datos de un estudio anterior sobre la inversión global rusa, uno utilizado, irónicamente, para afirmar que Rusia es imperialista. (10) Lenin; Imperialismo, CW 22, p.297, 267.

 

Sobre Stansfield Smith Stansfield Smith es un activista antibélico centrado principalmente en la lucha contra la intervención de Estados Unidos en América Latina. Fue miembro del Comité de Chicago para la Liberación de los Cinco Cubanos, que se ha convertido en Chicago ALBA Solidarity. 



lunes, 7 de marzo de 2022

NO ME AYUDES COMPADRE
 
Mira que la ONU tiene una vara eh!
para arriar los corderos sin compasión
Ojo, que escriben sobre derechos
con cuentas bancarias
al tope de su emoción
Que si te falta el arroz
o no puedes hablar
por los viejos Dioses
que se pudren al Sol,
basta que tengas petróleo
que con bombas
te harán del montón
Ya no sirve la espada de Excalibur
o la flecha de Guillermo Tell
porque con trajes de buenas marcas
deciden que harán con tu vida
y tu desazón
Somos todos corderos
de un nuevo Dios
que desayuna a las onces
y a la media hora ya te salvo
Ojo, que escriben sobre derechos
que no se para quienes son.
Bah!
yo y tu sabemos
quienes son los amos
de la ONU, la vara
                              los corderos
y hasta del corralón

…Tanta lágrima de la gente,
no sólo de los que no tienen nada;
miseria y destrucción,
impositivamente muerte, muerte, muerte sin razón.








sábado, 5 de marzo de 2022

ALIVIO

Mujer arcoíris
que vienes con la lluvia
a calentar mis longevos huesos
Mujer viajera
de los cuatro puntos cardinales
a ti me encomiendo
cuando este Mundo
que sabe a poco
leonino y grelo
me agobia
Mujer de muchos lados
con tanto Maat
para saltar abismos
para llenar de flores mi universo
Hagamos una fogata,
aquella de los inicios,
tumbados entonces
aquellos puntos luminosos
era el cielo nuestro

I'm gonna give ya my love
I'm gonna give ya every inch of my love...






martes, 1 de marzo de 2022

DOCTOR, Perdóneme que sea tan pobre

(Invasión a Ucrania)


 A esta altura de mi vida, donde he transitado “un poco” este Mundo injusto y Capitalista total desde hace ya 30 años, me invitan como dice el poeta “a que no pierda”. Precisamente los que me exhortan, consideran que hoy con el conflicto Rusia-Ucrania hay dos bandos como el que conocimos alguna vez antes del 9 de noviembre de 1989. Hay voceros de ambos lados que pregonan la justeza de sus ideas.

(Invasión a Afganistán)

Alguna vez designe la frase de Alejo Carpentier en su libro “Viaje a la Semilla” sobre su Marcial, como guía para analizar todo lo que pasa a mi alrededor…” Desde ese día, Marcial conservó el hábito de sentarse en el enlosado. Cuando percibió las ventajas de esa costumbre, se sorprendió por no haberlo pensado antes […] Sólo desde el suelo pueden abarcarse totalmente los ángulos y perspectivas de una habitación…”.

(Invasión a Siria)

Así que les diré algo, malo o bueno, con sus sombras y sus luces, el Muro de Berlín definía  más que nada una línea ideológica divisoria en el Mundo, ya bastante injusto en aquel entonces, en muchos países estaba la idea de que los obreros habían llegado al poder, aunque como sabemos la burocracia senil, estúpida y hasta ciertos niveles enriquecida, secuestro ese poder de los obreros, que perdieron su voz y su voto para cambiar algo en esas sociedades. Ese Muro se cayó, como todos sabemos (espero) y desde entonces no es que apareció la “democracia y la libertad” como nos quieren hacer creer, sino que el Mundo asumió que los que guían los designios de los países son los poderosos de siempre. En aquellos países “reconvertidos” una parte de esa burocracia inútil de antaño, se quedo con muchos de los recursos naturales y las empresas estatales que entonces existían, por tanto pasaron hacer los nuevos ricos de este Mundo.

(Invasión a Iraq)

No me vendan, por favor se los pido, la idea que los que hoy gobiernan en Rusia o en China están de mi lado, son tan Capitalistas, como los viejos conocidos USA y su pandilla, donde el dinero se convirtió en el alma máter de sus existencias, y yo que como ya sabrán, no soy un fans de estos últimos, tampoco lo seré de los nuevos países que aparecieron con sus millones y sus intereses geopolíticos. Sigo pensando y así lo dejo patente,  “el enemigo de mi enemigo NO ES MI AMIGO”, porque para serlo tiene que comulgar con otras ideas que para mí son sagradas, entre ellas, estar al lado de los pobres de esta tierra y no de sacar sus tajadas millonarias con la explotación a los demás.

Recomiendo a los pueblos del Tercer Mundo a no confundirse, aun cuando sus gobernantes de turno lo inciten a ello, los pueblos del Mundo, los de abajo, no podemos perder la perspectiva, tanto en USA como en el resto de su pandilla (incluyendo a Gran Bretaña), así como en Rusia, en China, Japón o Australia los que gobiernan son los poderosos, ninguno de ellos merece nuestro apoyo. Hoy invadieron Ucrania, ayer Siria, Afganistán o Iraq, los pobres de este Mundo tenemos que estar siempre en contra de las invasiones vengan de donde vengan y al lado de los que sufren.

Hay un solo Muro que perdura desde tiempo inmemorial, los que vivimos fuera de los castillos y los que nos mandan desde ellos. Hace muchos siglos lo único que hago es perder, pero no me acostumbro a la idea. Así que querido ilustrado, Doctor, perdone mi lucha,  perdóneme que sea tan pobre.








sábado, 26 de febrero de 2022

Vale la pena dedicarle un tiempo a escuchar esta charla del Profesor John Mearsheimer que ya en el 2015 hacia un análisis sobre el conflicto entre Rusia-Ucrania a raíz de la Adhesión de Crimea a Rusia el 18 de Marzo de 2014. Sin dudas Mearsheimer (alguien que da clases en Chicago, no en Moscú) expresa que los culpables de ese conflicto son los Estados Unidos y Europa, “mas clarito échale agua”, dicen  donde nací.








CONFLICTO RUSIA-UCRANIA: ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
(Por Boaventura de Sousa Santos)

La soberanía de Ucrania no puede cuestionarse. La invasión de Ucrania es ilegal y debe ser condenada. La movilización de civiles decretada por el presidente de Ucrania puede considerarse un acto desesperado, pero presagia una futura guerra de guerrillas. Putin debería tener en cuenta la experiencia de Estados Unidos en Vietnam: el ejército regular de un invasor, por poderoso que sea, acabará siendo derrotado si el pueblo en armas se moviliza contra él. Todo esto augura pérdidas incalculables de vidas humanas inocentes. Apenas recuperada de la pandemia, Europa se prepara para un nuevo desafío de proporciones desconocidas. La perplejidad ante ello no podría ser mayor.

La pregunta es: ¿cómo y por qué hemos llegado hasta aquí? Hace treinta años Rusia (entonces la Unión Soviética) salió derrotada de la Guerra Fría, se desmembró, abrió sus puertas a la inversión occidental, desmanteló el Pacto de Varsovia (el equivalente soviético de la OTAN), los países de Europa del Este se emanciparon de la subordinación soviética y prometieron democracias liberales en una amplia zona de Europa. ¿Qué ha pasado desde entonces para que Occidente vuelva a enfrentarse ahora a Rusia? 

Dada la diferencia de poder entre Rusia y las potencias occidentales en 1990, la respuesta más inmediata apunta a que esto se debe a la absoluta ineptitud de los líderes occidentales para capitalizar los dividendos del colapso de la Unión Soviética. Sin duda, la ineptitud es evidente y define bien el comportamiento de la Unión Europea a lo largo de estos años. Ha sido incapaz de construir una base sólida para la seguridad europea que obviamente tendría que construirse con Rusia, y no contra Rusia, aunque solo fuera para honrar la memoria de cerca de veinticuatro millones de muertos, el precio que Rusia pagó para liberarse y liberar a Europa del yugo nazi.

Pero esta respuesta es insuficiente si tenemos en mente la política exterior de Estados Unidos en los últimos treinta años. Con el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos sintió que era el dueño del mundo, un mundo que finalmente era unipolar. Las potencias nucleares que podían amenazarlo fueron neutralizadas o eran amigas. Las ideas de correlación de fuerzas y de equilibrio de poderes desaparecieron de su vocabulario. Esta tranquilidad incluso llevó a algunos a predecir el fin de la OTAN por falta de propósito. Pero estaba Yugoslavia, el país que, tras el fin de la ocupación nazi en 1945, el general Tito había transformado en una federación de regiones (Croacia, Eslovenia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Serbia, Kosovo, Macedonia), un régimen que pretendía ser independiente tanto de la Unión Soviética como de Occidente. Con el apoyo entusiasta de Alemania, Estados Unidos pensó que era hora de que Yugoslavia colapsara. Los graves conflictos internos y las crisis financieras de la década de 1980 se utilizaron para fomentar la división y el odio. De ese modo, una región donde antes había florecido la convivencia interétnica e interreligiosa, se convirtió en un campo de odio. 

La nueva guerra de los Balcanes, a principios de la década de 1990, se convirtió así en la primera guerra en suelo europeo después de 1945. Todos los contendientes cometieron una violencia inaudita, pero para Occidente los villanos fueron solo los serbios, todos los demás pueblos eran heroicos nacionalistas. Los países occidentales (Alemania a la cabeza) se apresuraron a reconocer la independencia de las nuevas repúblicas en nombre de los derechos humanos y la protección de las minorías. En 1991, Kosovo exigió en referéndum su independencia de Serbia y ocho años más tarde la OTAN bombardeó Belgrado para imponer la voluntad de los kosovares.

¿Cuál es la diferencia entre Kosovo y Donbass, donde las repúblicas étnicamente rusas celebraron referéndums en los que se pronunciaron a favor de la independencia? Ninguna, excepto que Kosovo fue apoyado por la OTAN y las repúblicas de Donbass son apoyadas por Rusia. Los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015 preveían la gran autonomía de estas regiones. Ucrania se negó a cumplirlos. Por lo tanto, tales acuerdos fueron rotos mucho antes de que Putin hiciera lo mismo. ¿Cuál es la diferencia entre la amenaza a su seguridad que siente Rusia ante el avance de la OTAN y la "crisis de los misiles" de 1962, cuando los soviéticos intentaron instalar misiles en Cuba y Estados Unidos, amenazado en su seguridad, prometió defenderse con todos los medios, incluida la guerra nuclear?

La respuesta a la pregunta de cómo y por qué hemos llegado hasta aquí radica fundamentalmente en un error estratégico de Estados Unidos y de la OTAN: el de no haber visto que nunca estuvieron en un mundo unipolar dominado por ellos. Cuando terminó la primera Guerra Fría, China estaba creciendo, con el apoyo entusiasta de las empresas estadounidenses en busca de salarios bajos. Así germinó el nuevo rival estadounidense, y con él la nueva guerra fría en la que estamos entrando, potencialmente más grave que la anterior. 

Apostados en no reconocer su declive, desde la caótica salida de Afganistán hasta el mediocre desempeño en la pandemia, Estados Unidos insiste en las escapadas hacia adelante, y en esa estrategia pretende arrastrar a Europa. Esta pagará una factura alta por lo que está pasando. La más alta de todas recaerá sobre Alemania, motor de la economía europea y único competidor verdadero de Estados Unidos. Es fácil concluir quién se beneficiará de la crisis que se avecina, y no me refiero solo a quién suministrará el petróleo y el gas. 

A su vez, el intento de aislar a Rusia, especialmente a partir de 2014, se dirige sobre todo a China. Será otro error estratégico pensar que de esa manera se debilita a China. China acaba de declarar que no hay comparación posible entre Ucrania y Taiwán porque, para ella, Taiwán es territorio chino. La implicación es clara: para China, Ucrania no es territorio ruso. Pero pensar que se está creando una división entre China y Rusia es puro autoengaño.

No tengo ninguna duda de que un mundo multipolar regido por reglas de convivencia pacífica entre las grandes potencias es mejor que un mundo dominado exclusivamente por un solo país, porque si eso llega a suceder, será a costa de mucho sufrimiento humano. La invasión de Ucrania es inaceptable. Lo que no se puede decir es que no fue provocada. Rusia, como gran potencia que es, no debió dejarse provocar. ¿Será que la invasión de Ucrania es más una muestra de debilidad que de fuerza? Los tiempos venideros lo dirán.

 

* El sociólogo y ensayista portugués Boaventura de Sousa Santos es el gran pensador actual de los movimientos sociales, autor de una extensa obra en la que se destacan títulos como "Una epistemología del sur", "Democracia al borde del caos: Ensayo contra la autoflagelación" y "El fin del imperio cognitivo". Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra (Portugal). 

**Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez. Del diario español Público, especial para Página/12.