Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

jueves, 6 de diciembre de 2018


He sido un defensor de la necesidad de proyectos y programas independientemente de las personas, luego no entendemos donde radican nuestros errores, bueno, ahí lo tienen, a continuación vuelve la medicina ya probada en el pasado. En mi Cuba tardamos en darnos cuenta (por decir algo al respecto), Fidel estuvo en el poder, hasta que enfermo, sin necesidad alguna, pues él y su generación llegaron cuando tenían apenas treinta y pico de años, Raúl estuvo como presidente 10 años que fue lo que prometido, cumplió su palabra, aun cuando la Constitución lo amparaba a seguir, mira que hubo jóvenes preparados para tomar la posta mucho antes que 2018, pero, la silla crea adicción, y siempre se encontró el justificativo para permanecer. Evo en Bolivia tiene sus argumentos, no me convencen ni me convencerán. En la nueva Constitución que se discute en Cuba actualmente, el Presidente y el Vicepresidente de la Nación estarán como máximo dos periodos de 5 años, unos avanzan en el camino correcto, otros buscan el error ya probado.

La corte electoral boliviana dio luz verde a la postulación de Evo Morales a un nuevo mandato

La decisión del Tribunal Supremo Electoral se da en momentos en que arrecia la oposición a la candidatura del mandatario boliviano, con marchas de protesta y una huelga convocada para el próximo jueves



El tribunal electoral boliviano (TSE) dio este martes (4 de Diciembre de 2018) luz verde a una nueva postulación del presidente Evo Morales a un cuarto mandato, en medio de protestas que demandan la inhabilitación de la candidatura del mandatario, considerada inconstitucional por la oposición.

"La Sala Plena del Tribunal Supremo Electoral, en virtud de la jurisdicción y competencia que por ley ejerce", aprobó la habilitación de nueve candidaturas a unas primarias en enero, entre las cuales la del binomio Evo Morales-Alvaro García, según la resolución leída en una declaración de prensa.

La decisión del tribunal se da en momentos en que arrecia la oposición a la candidatura de Morales, con marchas de protesta y una huelga convocada para el próximo jueves.

Un grupo de jóvenes se instaló el lunes en las afueras del TSE, en una plaza pública de La Paz, para repudiar la decisión del tribunal.

El oficialismo desestimó el año pasado el resultado del referéndum de 2016 que le negó a Morales la posibilidad de una cuarta postulación, alegando que se logró bajo engaños por una trama sobre la existencia de un hijo del presidente, que luego no se pudo comprobar.

Morales logró finalmente a fines de 2017 que el Tribunal Constitucional autorizara su candidatura para un nuevo período entre 2020 y 2025, arguyendo que era su derecho humano hacerlo.


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Para gente suspicaz que plantean que uno siempre ve la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, me di a la tarea de buscar alguna información sobre el tema pobreza en Cuba con el prisma que UNICEF analiza a la región latinoamericana, sobre todo para que los datos que a continuación dejo sobre Argentina se vean en el mismo marco de comparación.
Cuba es un país con un bloqueo económico enorme que lleva ya casi 60 años, propinado por la potencia más poderosa sobre la faz de la tierra, pobre en su estructura orgánica como país, con pocos recursos naturales, sin poder acceder libremente al financiamiento exterior y sin embargo ha hecho ingentes esfuerzos (siempre serán pocos, y no nos conformamos) para que el hambre afecte lo menos posible a sus niños y adolescentes.


(Segun la UNICEF, Cuba ha logrado 0% de DESNUTRICIÓN)

Unicef en su último informe 2018 (*) "Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe", menciona lo siguiente: "...En comparación con el trienio del 2010-2012, la reducción de la población subalimentada se ha estancado en varios países de América Latina y el Caribe. La prevalencia en algunos de ellos supera ampliamente el promedio regional (6,1%). En cambio, Brasil, Cuba y Uruguay lideran la lucha contra el hambre en la Región, con prevalencias de subalimentación inferiores al 2,5%..."

En el cuadro No. 1 del informe de UNICEF mencionado, se puede ver claramente que Cuba ha tenido en el periodo del 2010 al 2017 menos de 300 000 personas subalimentadas mientras que en el mismo periodo, Argentina ha tenido un 1 millón 600 mil personas en esa condición, la prevalencia en el caso de Argentina ha estado entre el 3.6 y 3.8% contra el menos de 2.5% en el caso de Cuba. Estamos comparando Cuba con un país rico en recursos y con una estructura orgánica media-alta en la región, si lo hacemos con otros latinoamericanos, los resultados cubanos son muy superiores, inclusive que Chile Colombia, y México.

(*) https://www.unicef.org/lac/informes/panorama-de-la-seguridad-alimentaria-y-nutricional-2018

CASI LA MITAD NIÑOS Y ADOLESCENTES SON POBRES
(Publicado en PAGINA12)

El organismo de Naciones Unidas presentó su informe con una evaluación multidimensional de la pobreza, que no toma en cuenta la situación de ingreso de las familias sino condiciones estructurales de vida. En la población general, llega al 38 por ciento.



La pobreza no monetaria afecta al 70 por ciento de los hogares cuando su jefa o jefe tiene menos de siete años de educación formal.

Casi la mitad de los niños, niñas y adolescentes en la Argentina son pobres desde una perspectiva multidimensional. Esta mirada no tiene en cuenta las cuestiones de acceso a determinada canasta de bienes (pobreza monetaria) sino que evalúa las carencias educativas, de protección social, vivienda adecuada, saneamiento básico, acceso al agua segura y hábitat seguro. El dato duro es que el 48 por ciento de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) sufren de al menos una de esas carencias y que en la población total ese número es del 38 por ciento. El acceso al agua junto a los problemas de hábitat explican la mayor parte de las carencias no monetarias.

La medición de pobreza no monetaria fue calculada por Unicef en base a los datos oficiales de la Encuesta Permanente de Hogares. “Es necesario que se haga un esfuerzo nacional para que exista una medición oficial de pobreza que tome aspectos no monetarios”, pidió Sebastián Waisgrais, especialista en inclusión social y monitoreo de Unicef y director del documento presentado ayer. La nómina de autores se completa con Jorge Paz, Luis Beccaria, Diego Born, Alberto Minujín y Ana Laura Fernández. Colaboraron con Unicef la Universidad General Sarmiento, el Instituto de Estudios Laborales y de Desarrollo Económico y Equity for the Children.

Cuando en los medios e incluso en la academia se habla de pobreza, por lo general se la asocia a la falta de ingresos suficientes para acceder a una canasta de bienes y servicios esenciales. El último dato del Indec, del primer semestre de este año, marca que el 27,3 por ciento de las personas está en situación de pobreza y que el 4,9 por ciento es indigente. Entre los NNyA, el 41,6 por ciento del total es pobre en la medición monetaria y el 8,1 por ciento es indigente. En ambos casos, la pobreza monetaria en NNyA supera al promedio general. Como las canastas de pobreza e indigencia muestran subas por encima del 50 por ciento anual, se descuenta que la pobreza y la indigencia subirán varios puntos en el segundo semestre.

Unicef calculó que sin tener en cuenta aspectos monetarios, el 38 por ciento de las personas del país sufre al menos una carencia entre educación, protección social, vivienda, saneamiento básico, acceso al agua segura y hábitat seguro. Entre los NNyA, ese porcentaje asciende al 48 por ciento. “Se trata de derechos, y un derecho vulnerado es suficiente para considerar la carencia”, explicaron los especialistas. Si se toman dos o más carencias simultáneas, un indicador mucho más exigente, la pobreza total no monetaria muestra una caída significativa, al quedar en 13 por ciento para la población general y 18 por ciento en NNyA.
El cruce de datos de pobreza no monetaria con el nivel educativo y con los hogares con padres y madres jóvenes es elocuente. La pobreza no monetaria en NNyA supera el 70 por ciento cuando el jefe o la jefa de hogar tiene menos de siete años de educación y desciende al 22 por ciento cuando esa persona completó más de 12 años de educación. Entre jefes y jefas de hogar menores a 25 años, la tasa de pobreza no monetaria en NNyA es del 75 por ciento. En hogares monoparentales, encabezados mayormente por mujeres, la tasa de pobreza de los NNyA es superior a la media, del 49,7 por ciento, y asciende al 56,9 por ciento en el caso de los hogares extendidos.

La desagregación de datos a nivel regional muestra que en el Gran Buenos Aires (GBA) el 58,5 por ciento de los NNyA sufre al menos una privación no monetaria. El dato es muy impactante porque en esa región se concentra un tercio de la población total. La principal privación en GBA es el acceso al agua, seguida del hábitat, protección social y saneamiento. La segunda peor región en términos de pobreza no monetaria es el centro, con el 45,1 por ciento, seguido del NOA (42,2), NEA (37,9) y Cuyo (33,6). En la mejor ubicación está el Sur, con el 29,7, en donde el agua potable no representa un gran problema pero la protección social domina las preocupaciones.

¿En qué consiste la pobreza no monetaria? La privación en educación es falta de asistencia al colegio o asistencia con retraso y la carencia en protección social, problemas laborales y falta de ayuda del Estado en los mayores y falta de ayuda y trabajo en menores. La vivienda inadecuada tiene hacinamiento, piso y techos inadecuados y/o tenencia insegura y el problema de saneamiento básico es falta de un baño o existencia de baño inadecuado. La fuente de agua no segura o presencia de agua sólo fuera de la vivienda consiste en problemas de agua, mientras que vivir cerca de un basural o de una zona inundable implica la ausencia de un hábitat seguro. Los indicadores de pobreza muestran un descenso entre 2006 y 2018. “En el caso de la pobreza monetaria, la reducción más marcada se dio entre 2006 y 2010, para continuar con un suave descenso en los años siguientes”, dice el informe. En este segundo semestre se anticipa un cambio de tendencia, con una suba de varios puntos de la pobreza monetaria.



LA OBRA DE ARTE RUPESTRE MAS ANTIGUA LA HIZO UN NEANDERTAL
(Por Manuel Ansede, publicado en "EL PAÍS")


Si la humanidad encontrara vida inteligente en otro planeta sería la noticia del milenio. Esos nuevos seres astutos obligarían al ser humano a replantearse su propia existencia y sus relatos religiosos de la Creación. No seríamos excepcionales. No estaríamos solos. Por sorpresa, esa noticia del milenio llega hoy, pero en pasado: no estuvimos solos. Una nueva datación de unas enigmáticas pinturas rupestres garabateadas en tres cuevas españolas muestra que se ejecutaron hace unos 65.000 años, más de 20.000 años antes de que los humanos modernos, los Homo sapiens, llegaran a la península ibérica. Los artistas solo pudieron ser neandertales. El hallazgo es la portada de la revista Science.

Las implicaciones del descubrimiento son descomunales. Es la primera prueba irrefutable de que los neandertales, extinguidos hace unos 40.000 años, tuvieron “lenguaje, cognición avanzada y pensamiento simbólico”, según explica el arqueólogo portugués João Zilhão, coautor de la investigación. Los dibujos analizados son una mano en negativo ejecutada hace al menos 66.700 años en la cueva de Maltravieso (Cáceres), un depósito mineral cubierto de pintura en una pared de la cueva de Ardales (Málaga) y un signo lineal, similar a una escalera, realizado hace al menos 64.800 años en la cueva de La Pasiega (Cantabria). Son las obras de arte más antiguas que se conocen en el planeta.


(La pseudoescalera neandertal, en un dibujo de las pinturas de La Pasiega realizado por el prehistoriador francés Henri Breuil en 1913 (las siluetas animales son posteriores). H. BREUIL)

Para Zilhão, el descubrimiento “acaba con la narrativa del Génesis, la de los humanos modernos saliendo de África como la especie elegida”. El investigador, de la Universidad de Barcelona, va incluso más allá de las conclusiones publicadas hoy en la revista Science. Zilhão cree que los llamados neandertales —con un cráneo con frente huidiza y un cuerpo más bajo y robusto— eran, en realidad, Homo sapiens. Los neandertales seríamos nosotros mismos.

“Los humanos modernos somos anormalmente homogéneos. En el pasado, la especie humana era más diversa que ahora, como ocurre en otras especies actuales. La variabilidad interna que hoy vemos en los chimpancés es mayor que la que veríamos en todos los humanos pasados y presentes si los considerásemos una sola especie”, reflexiona Zilhão. Según las etiquetas actuales, hace 80.000 años coexistían en la Tierra cinco especies humanas: Homo sapiens, neandertales, Homo floresiensis, Homo erectus y denisovanos. Para el arqueólogo, todas eran lo mismo. “En realidad, nunca hubo más de una especie humana”, sostiene.

“La evolución es muy compleja y tiendo a pensar que los humanos modernos actuales somos el resultado de un delta fluvial que se ha ido nutriendo en su camino evolutivo de una red de afluentes, en este caso de otras poblaciones arcaicas, como los neandertales, que han contribuido a nuestra conformación actual, tal como indican la genética y los fósiles”, opina la paleoantropóloga Josefina Zapata, de la Universidad de Murcia.


(De izquierda a derecha, los investigadores Daniel Garrido, Marcos Garcia, Alistair Pike, Dirk Hoffmann, Carola Hoffmann y João Zilhão. UB)

Zapata participa junto a Zilhão en otra investigación que se publica de manera simultánea en la revista Science Advances. Los científicos han vuelto a datar unas conchas marinas perforadas y pigmentadas aparecidas en la cueva de Los Aviones, en Cartagena (Murcia). La nueva datación sugiere una antigüedad de más de 115.000 años, más del doble que los 50.000 años calculados en 2010. Para los autores, el resultado confirma que los neandertales ornamentaban sus cuerpos con collares unos 30.000 años antes de que los llamados humanos modernos comenzaran a hacerlo en África. A juicio del paleoantropólogo Erik Trinkaus, de la Universidad Washington en San Luis (EE UU), estos nuevos estudios certifican que “los neandertales y los humanos modernos eran conductualmente y mentalmente equivalentes”.

Gracias a los últimos avances técnicos, en las nuevas dataciones se ha podido emplear el método del uranio-torio. Los investigadores han analizado muestras de unos pocos miligramos de carbonato de calcio tomado de la superficie de las pinturas rupestres. Cuando se forman estos materiales por precipitación, se acumulan trazas de uranio, que decae a torio a un ritmo conocido. La proporción de estos dos elementos químicos desvela la edad precisa de la muestra.


(Conchas perforadas encontradas en la cueva de Los Aviones (Cartagena). J. ZILHÃO)

La directora del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, María Martinón Torres, no comparte la idea de que neandertales y sapiens fueran la misma especie. “Los neandertales eran marcadamente diferentes en su morfología, en sus adaptaciones biológicas —por ejemplo a climas completamente diferentes—, en su secuencia genética perfectamente distinguible e incluso en su sistema inmune. Y, aunque hubo cruces fértiles [sexo con descendencia entre neandertales y sapiens], también sabemos que hubo problemas de infertilidad, lo que significa que no éramos totalmente compatibles”, afirma la paleoantropóloga.

Martinón, que no ha participado en las nuevas investigaciones, cree que hay dos posibilidades: o la capacidad artística surgió de manera independiente en neandertales y sapiens, “ya que ambos tenían grandes cerebros”, o la heredaron de un ancestro común, hace unos 500.000 años. “A ver si se derriba finalmente la teoría de que los neandertales se extinguieron porque eran cultural y simbólicamente inferiores a los humanos modernos”, sentencia.

El prehistoriador Marcos García Diez, de la Universidad Isabel I (Burgos), subraya otro hallazgo importante de su equipo. En la cueva malagueña de Ardales, los neandertales pintaron al menos en dos momentos diferentes, con 20.000 años de diferencia. “Conservaron una tradición simbólica durante miles de años. El espacio, la cueva, también era simbólico. Alguien tenía que decir: Este es nuestro espacio. Esta es nuestra ermita”.


martes, 4 de diciembre de 2018


PONDERAR

Me dejas de cama
condimentando unos recuerdos
unas ilusiones mías
temblores sacudidas arcanas
que la sombra arrugada
de un beso tuyo amanta
ya sé
¡Qué exagerado!
pero me dejas de cama



She's in my bed again
She marks her fingerprints...
("Heroin", BADFLOWER)


lunes, 3 de diciembre de 2018


AMLO CONTRA BOLSO
(Por Ricardo Martner (*), publicado en PAGINA12)


“AMLO contra Bolso” no es el titular de un partido de boxeo, o de lucha libre, sino la promesa del enfrentamiento de dos visiones radicalmente opuestas entre los futuros presidentes de las dos naciones más importantes de América Latina.

Andrés Manuel López Obrador, mejor conocido como AMLO, tomo posesión ayer en el Zócalo de la Ciudad de México, mientras el presidente electo Jair Bolsonaro lo hará un mes más tarde, el 1º de enero del 2019, en Brasilia. Las diferencias entre los dos son profundas, tratándose de sus orígenes, trayectorias políticas, ideologías, y estilos. Pero en estos tiempos turbulentos de absoluta falencia de los Estados latinoamericanos, el principal campo de batalla será el de las propuestas económicas, en dos países campeones mundiales de desigualdades.

El ultraderechista Bolsonaro ya afirmó que reducirá el número de ministerios y que “extinguirá y privatizará” gran parte de las empresas públicas, un anuncio que provocó la euforia de los mercados financieros. También quiere bajar el impuesto sobre la renta de las empresas, hoy entre 24 y 34 por ciento, hasta una tasa única de 20. El equipo del excapitán del ejército justifica esta decisión por la reforma tributaria de Donald Trump en EE.UU., que disminuyó los impuestos corporativos de 35 a 21 por ciento. Para ser competitivo en el mercado externo y atraer a los inversores extranjeros, Brasil tendría que sumarse a esta carrera hacia abajo.

No es una novedad. En América Latina, una de las principales falencias de las estrategias de desarrollo ha sido el otorgamiento generalizado de incentivos tributarios con la idea que son imprescindibles para asegurar inversiones, innovación y empleos de calidad. Sin embargo, las encuestas muestran que para los verdaderos inversores directos, factores como la calidad de la infraestructura, una mano de obra sana y cualificada, el acceso a los mercados y la estabilidad política importan mucho más.

Por otro lado, la disminución de los ingresos tributarios que deriva de la reducción del impuesto de renta a las sociedades tiene consecuencias devastadoras. Brasil podría perder con esta medida 9 mil millones de dólares. Eso se traduce en falta de recursos para la educación, la atención médica, los programas de reducción de la pobreza, y la infraestructura. Sería un nuevo golpe al financiamiento de las políticas sociales después de la adopción, en el final del 2016, de una enmienda constitucional que congela el gasto público por una década. Ya el año pasado, el gasto federal combinado en salud y educación cayó un 3,1 por ciento en términos reales.

Menos financiamiento para los programas sociales significa también menos crecimiento en un país donde una gran parte capital privado prefiere la renta financiera a la inversión directa. El Instituto de Encuesta Económica Aplicada (Ipea) calcula por ejemplo que cada vez que el gobierno gasta R $ 1 en la educación pública, genera R $ 1,85 para el producto interno bruto. El mismo valor inyectado en la salud genera R $ 1,70.

Son efectos multiplicadores que no se pueden descartar en un país estancado en la recesión económica desde 2014, y donde el número de personas en extrema pobreza (que viven con menos de 1,90 dólares diarios) alcanzó 14,8 millones en 2017.

En realidad, bajar la tasa de impuestos a la renta corporativa no es nada más que un regalo a las empresas y a las personas de altos ingresos, con profundas consecuencias sobre la distribución del ingreso. En efecto, quienes detienen acciones y reciben dividendos por las mayores utilidades obtenidas son los dueños del capital. Por añadidura, la erosión de las bases imponibles se agudiza con la planificación agresiva de las multinacionales, las que manipulan las transacciones entre subsidiarias, garantizando que las ganancias sean gravadas en los países donde los impuestos son más bajos y no donde realmente tiene lugar la actividad económica y la creación de valor.

Por eso, la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa (ICRICT, por sus siglas en inglés), de la cual soy miembro, plantea que es urgente reformar el sistema tributario mundial. Las multinacionales deben pagar impuestos como una sola empresa que realiza negocios a través de las fronteras. Las ganancias globales y los impuestos asociados podrían entonces asignarse de acuerdo con factores tales como las ventas, el empleo y los recursos utilizados por la empresa en cada país, reflejando la verdadera actividad económica. También consideramos que los países deben adoptar un impuesto efectivo mínimo a las utilidades  de las sociedades de entre el 20 y el  25%. Ello significa desmantelar los generalizados subsidios y exenciones que priman a lo largo de América Latina; reducir impuestos corporativos y jibarizar la inversión pública no es un camino al desarrollo.

Si el Brasil de Bolsonaro no quiere por el momento participar de este debate, el México de AMLO tiene una oportunidad histórica de hacerlo. Además, tiene más margen de maniobra: su nivel global de tasa tributaria (20 por ciento en 2017 contra el 35 en Brasil) está entre los más bajos del mundo. Esta situación le permitiría aumentar los ingresos del gobierno grabando verdaderamente a sus empresas.

Los retos no son menores en México, donde la pobreza y la violencia continúan alimentando la fuga de cerebros y de brazos hacia el norte y donde la movilidad social es cuasi inexistente. Apenas el 4.5 por ciento de los mexicanos entre 25 y 64 años de edad, cuya madre o padre sólo tenía una educación primaria, terminaron con una licenciatura. Una situación que no cambiará sin una masiva –y eficiente– inversión pública. 

Jair Bolsonaro parece haber escogido el camino equivocado para su país. Esperamos que México opte por una alternativa de desarrollo que apele por el contrario a reforzar los sistemas tributarios para recuperar la senda del equilibrio presupuestario, la inversión pública y el crecimiento inclusivo.

(*) Ricardo Martner es miembro de la Comisión Independiente para la Reforma de la Tributación Corporativa (ICRICT). 





domingo, 2 de diciembre de 2018


HACEN FALTA ALAS

Ahora que el Mundo se rinde
a los pies del Vellocino de Oro
hacen falta alas
las de Nike no me importan
menos las de Samotracia
podría coincidir con el poeta 
prescindir de ellas
si tengo tu empeño
tu amor inmenso 




…Recojo fondos para pobres de amistad y de sonrisa
Recojo cuanto haya de bien en lo que esconde tu camisa
Acepto cuanto pueda ser útil al coro que compongo
Siempre que quieras compartir un sueño ancho, largo y hondo…


sábado, 1 de diciembre de 2018


ALGUNOS ASPECTOS SOBRE LA EDUCACIÓN CUBANA ANTES DE 1959



La situación que presentaba la educación cubana antes de 1959 era muy deficiente y aunque en la República se emitió la Constitución de 1940 – la cual establecía el carácter obligatorio de la educación para todos los niños cubanos –, el sistema educativo republicano se caracterizaba por la existencia de grandes desigualdades en el acceso a los recursos y a las oportunidades educativas. Todo esto traía consigo que la educación de los sectores más pobres de la sociedad era casi nula. Al decir de la precaria situación de la educación cubana de aquella época, el gran pedagogo cubano Enrique José Varona afirmaba: “Nos encontramos en la tristísima situación de que hay que aumentar considerablemente el número de aulas, comprar mobiliario, construir escuelas, etcétera, y no hay, ni habrá durante algún tiempo, un centavo que invertir en esas perentorias necesidades”.

La educación cubana antes de 1959 en cifras.

Las desigualdades en la educación cubana antes de 1959 eran más visibles a través del marcado contraste establecido entre las zonas urbanas y rurales. Las áreas urbanas contaban con un 11% de analfabetismo, mientras que las áreas rurales poseían un 47,1% de analfabetos. Para el año 1958 un millón de personas en la isla eran completamente analfabetas y 600 000 niños estaban sin escolarizar. Con una población aproximada de 6,5 millones de habitantes hacia 1953, Cuba contaba con una enseñanza primaria que llegaba sólo a la mitad de la población escolar, una enseñanza media y superior que llegaba sólo a la población urbana y 10 mil maestros sin trabajo. El Censo de Población y Viviendas efectuado en Cuba en el año 1953 registró la cifra de 1 032 849 personas de 10 años y más que no sabían leer ni escribir.

Infraestructura de la educación cubana antes de 1959.

La educación cubana antes de 1959 apenas contaba con una infraestructura institucional que le permitiera hacer frente a la demanda educativa de la población. La enseñanza Secundaria Básica era prácticamente inexistente antes de 1959 y la enseñanza Preuniversitaria en el curso escolar 1958-1959 solo contaba con 21 escuelas y una matrícula de 37 248 estudiantes. La Educación Técnica y Profesional contaba en el curso 1958-1959 con 40 centros educativos y una matrícula de cerca de 15 mil alumnos. Antes del triunfo revolucionario, no se contaba en la isla con un sistema de escuelas especiales que estuviera organizado y estructurado de forma científica. Para este tipo de enseñanza solo existían 15 centros y algunas instituciones que atendían a 134 alumnos. Estas instituciones eran financiadas en su mayoría por patronatos o personas motivadas por sentimientos humanitarios. Por otra parte, la Educación de adultos se reducía a 304 escuelas nocturnas en todo el país, que eran atendidas por 1 369 maestros y con una matrícula de 27 965 alumnos. Estos centros educativos estaban integrados fundamentalmente por adolescentes que procedían de escuelas primarias y que estaban interesados en elevar su nivel escolar. No obstante, los planes de estudios y métodos de enseñanza aplicados en estos centros no respondían a las necesidades de la población adulta.

(Cuando hay visión de futuro, voluntad política y mucho empeño, ademas de determinados recursos económicos para invertir, se pueden hacer muchas cosas en un país pobre,... eso hizo Cuba y su Revolución, a pesar de un bloqueo, como nunca hubo en la historia humana, ...si dejarán hacer, otro gallo cantaría)




viernes, 30 de noviembre de 2018





TECLEAR AL MISMO TIEMPO SOBRE MI RON

Coltrane me regala una Luna,
en uno de sus cráteres
una lagrima mía te arropa
vaya viaje sin framboyanes
sentado a la espera tuya
en la serpiente Kukulcán
de aquel equinoccio otoñal en el cine Alameda
amaba tanto el futuro
que llegó sin amarras
para acostarme en esta orilla
pronunciando tus besos
amaba tanto el futuro
que llegó Coltrane, a quien no conocía entonces
con tu espalda hecha Luna
dándome la despedida



jueves, 29 de noviembre de 2018


LA INSUPERABLE LEVEDAD DE IR MAS ALLÁ DE LAS CIRCUNSTANCIAS
(Por Ernesto Estévez Rams, publicado en el blog de Iroel Sánchez "La Pupila Insomne")



El capitalismo es una especie de Rey Midas en marcha atrás, todo lo que toca lo convierte en mercancía, pero lo hace otorgándole esta condición como esencia, usurpando sus otros atributos. Y lo hace aun cuando para lograr que se venda, debe esconder su objetivo único detrás de los demás atributos. Digo de marcha atrás porque, si en el principio la condición de mercancía derivaba de la utilidad de cierto objeto, es decir su valor de uso, ahora lo vendible viene primero y luego, se le inventa alguna pantomima que la haga comprable. Luego, genéricamente hablando, este anti Rey Midas, contrario al mítico, convierte todo lo que toca en mierda y no porque no sea capaz de crear lo útil, lo crea, pero no lo hace por utilidad. Por eso cada vez que escucho aquellos versos de que me vienen convidar a tanta mierda no puedo evitar pensar en que el convite es a abrazar el mito de la mercancía y perderse en el. El mundo hecho almacén de objetos de masas.

Este afán de demiurgo de feria que troca las cosas degradándolas no se reduce a los objetos tangibles. Los economistas dicen que una de las características del capitalismo desarrollado es que sus sociedades ya no se sostienen sobre la base de la  producción de bienes sino de servicios. Los objetos que los produzcan otros, lo de ellos es el negocio de trocar todo, incluyendo los objetos, en símbolos vendibles.

México produce los teléfonos, pero Apple vende los iphones. Brasil ensambla los automóviles pero General Motor vende status rodantes. Por eso la primera industria del capitalismo desarrollado contemporáneo es la industria de los símbolos. A esto habrá que añadirle el plus de que el ejercicio del poder es esencialmente un ejercicio simbólico. Tenemos el símbolo de la prosperidad como la capacidad de ser consumidor desenfrenado. Tenemos el símbolo del triunfo individual como la validez de pisotear al prójimo. Se vende la imagen de la apabullante maquinaria de guerra como símbolo de que no hay mas remedio que agachar la cabeza. Luego, al vender símbolos, ya sean objetos o no, se vende también determinada relación de poder, un Longiness no es sencillamente un buen reloj, es mas que eso, es el símbolo de que la sociedad que lo produce es superior a las incapaces de producirlo. Por eso la insistencia en atarnos a la condición de economías extractivistas, es decir, meras productoras de materia prima. Hay poco símbolo de adelanto en el saco de azúcar o el barril de petróleo, y acaso, el símbolo que transmite nos acerca mas al humanoide que recogía frutas de los arboles que al ser que conquista el espacio.

Todo saber, aun en las mas remotas áreas de la cultura son útiles al ejercicio del poder. Contrario a lo que a veces se afirma, nunca antes la producción de conocimientos fue más colectiva, el problema es, que nunca antes esa apropiación del conocimiento colectivo ha sido mas privado. Si en el capitalismo industrial, la apropiación de lo producido se hacía esencialmente en el plano de lo tangible: el dueño de los telares se quedaba con el paño producido, hoy esa apropiación ocurre  mucho antes, la apropiación comienza con el conocimiento, es decir con la cultura.

Quizás sea en el terreno de la cultura donde  la apropiación de lo intangible alcanza su expresión mas acabada. La industria de lo simbólico no es otra cosa que la industria de mercantilización de la cultura. Y al decir cultura, me refiero ahora a todo lo  que el ser humano produce conscientemente primero como idea. La mercantilización de la cultura es el fenómeno más distintivo de la hegemonía capitalista actual. En el plano de la ciencia implica subvertir el origen primario de esa actividad, como el impulso humano de saberlo todo, a una actividad cuyo fin fundamental es contribuir a la reproducción ampliada del propio sistema. En el terreno de lo artístico pasa otro tanto, la homogenización embrutecedora de la maquinaria cultural globalizada no solo  responde a hacer viable como industria global, a un fenómeno esencialmente local, sino que ademas, es necesario para garantizar la persistencia del sistema. La dominación imperialista es en primer lugar una dominación simbólica. Que arma terriblemente eficaz es la generadora de  admiración tonta y acrítica a un sistema artístico estructurado sobre la existencia de estrellas globales. Si la rebeldía juvenil se resume en parecerse a Justin Bieber o imitar al cantante de machismos y miserias espirituales como paradigma de éxitos, entonces toda rebeldía cósmica esta de antemano derrotada. No es casualidad el vertiginoso ritmo de los productos culturales de hoy en dia. El fenómeno de la obsolescencia tecnológica viene acompañado de la obsolescencia simbólica. Las mercancías culturales pierden actualidad simbólica y se le impone a la sociedad la necesidad de sustituirlos sin haber sido agotados como discurso estético. El resultado es una sociedad oligofrénica con una memoria de corto plazo. La pérdida de memoria colectiva no es otra cosa que la perdida de la cultura como esencia espiritual del ser humano para dar paso a la cosificación del sujeto social.

Por eso es que la defensa de la cultura como hecho trascendente, trasciende. Y digo trascender en el sentido de que no se trata de capricho de hacer trinchera por donde quiera, sino de que las trincheras hechas de cultura son trincheras de ideas y ya sabemos lo que dijo Martí, y Fidel nos recordaba constantemente, sobre la resistencia de las trincheras de ideas sobre otras, en apariencia engañosa, mas efectivas.

Recuerdo haber leído alguna vez, quizás escuchado, a Silvio decir que una canción no cambiaba al mundo, que eso era una exageración de los poetas, pero acaso podemos mencionar algo que por si solo cambie al mundo? Los poetas hacen, entre muchas otras cosas, dos acciones respecto al tiempo, o bien nos configuran el pasado como persistencia en el presente, o bien nos prefiguran el futuro como utopía y al hacerlo, la vuelven alcanzable: objeto de metas.

Cuando Silvio dice que el se muere como vivió, nos recuerda el pasado, lo vivido, como historia que impone un de cursar determinado hacia el futuro: el pasado obliga a ese futuro. Pero, he aquí lo mágico de los grandes poetas, cuando todos coreamos la canción, el símbolo que el poeta logro darnos es que no se trata de su vivencia como individuo sino que, en sus versos se resume, la vivencia de un colectivo mas grande, acaso un pueblo, acaso mas, no me atrevo a ponerle limites. Y no hay nada mas antimercancía, ya lo decíamos, que un símbolo al que no se le puede pronosticar fecha de caducidad.  Porque lo que se apropia colectivamente y no perece, difícilmente puede ser convertido en mercancía.  Símbolos como esos son de por sí subversivos y el que los produce un peligro tremendo al sistema de miserias espirituales.

Cuando el poeta fabula en torno a tres hermanos donde cada uno yerra en su derrotero, nos pone a pensar hasta darnos de bruces que el error era andar por separado y la solución sencilla, andar unidos. Pero la fábula trasciende la anécdota en si para hacer metáfora del hecho pasado como experiencia para el accionar futuro. Fábulas como esa son imposibles de tornar mercancía y por ello, remiten a la sabiduría ancestrales de los pueblos para tornarse en subversivas y quien las expone, es un peligro aniquilador al sistema de trasiego de mediocridades.

Frente a la pretendida maquinaria absoluta de trocarlo todo en mercancía, nosotros, los pueblos sumergidos, no tenemos otra que enfrentarlos con nuestros poetas, esos símbolos imperecederos que creen que una canción no cambia el mundo y sin embargo, le cantan a las eras mientras estas paren corazones, haciendo parte de las matronas que traen al mundo nuevos decursares camino a la justicia absoluta.

Hay muchas muertes, la peor es la que viene por desencanto.  Si penan los pueblos sin héroes, más penan los pueblos que dejan morir a sus poetas.
Es tan corta la vida y tan larga la historia, que nos desesperamos por ver pasar en el tiempo que nos ha sido dado, la historia toda de la humanidad. Eso no ocurre, lo que si ocurre es que los poetas, si son grandes, nos las resumen en el espacio de una canción y así condensada, como si la hubiéramos vivido, nos hacen sabios.

Un individuo no puede conquistar toda la justicia. Podrá ser justo, digamos, con los pobres de la tierra pero tal vez desprecie al homosexual, no lo entienda; puede darse el caso que sufra ver que se humille al de otra raza y sea a la vez indulgente a enclaustrar mujeres en conventos de adoctrinadas desde niñas y mutiladas de tomar otros destinos. Le indigne la misoginia y simultáneamente, decida tolerar machismos inherentes a buena parte de las culturas originarias. No es culpa de el, es un problema de volumen, toda la justicia no cabe en un solo ser humano. Ni en el mas grande, el que más abarca. La justicia toda no es cosa de individuos.  Cuando lo intentan terminan levantados del caballo por un tiro y caen de espaldas mirando el cielo: revientan.

Es hermoso el gesto y sirve como símbolo redentor. Pero el símbolo no lo hereda nadie en particular, lo descubren muchos que también lo intentan  también revientan. Y así, en olas sucesivas hasta que reventamos todos. Por eso, toda la justicia es al final como una gran explosión sideral: el reventar de una supernova esparciendo polvo de estrella por todo el universo. Ese mismo polvo que acumulado en algún lugar cósmico vuelve a fundar otro planeta llamado tierra donde otros seres humanos se preguntaran cómo conquistar toda la justicia y otros poetas canten sobre el material de que están hechos todos los hombres.

Frente a la apuesta por la insoportable levedad del ser, ese intento de trocarnos a nosotros mismos en mercancías con obsolescencia programada, el poeta nos contrapone setenta y dos poesías que son un canto a la insuperable levedad de  ser capaces de proyectarnos mas allá de las circunstancias y eso, es cambiar el mundo, con el embrujo de una canción.



EL VALOR DE LA POESIA
(Por Enrique Foffani, publicado en PAGINA12. De la abundante bibliografía sobre César Vallejo, el flamante libro del crítico y docente Enrique Foffani, Vallejo y el dinero (publicado por la editorial Cátedra Vallejo), pone el foco en un aspecto poco transitado en el estudio de su obra: las relaciones entre poesía y dinero, en el marco de una modernidad que aúna a Vallejo con Baudelaire, al escritor bajado de la sierra con aquel que se afincó en París, capital del mundo. Aquí se publican algunos fragmentos de este trabajo singular que viene a recolocar la figura siempre atractiva de César Vallejo, el peruano universal, en la literatura latinoamericana.)




Baudelaire y Vallejo son poetas-padres de los poetas que les sucederán en la escritura de la poesía de sus lenguas. Son poetas de formación católica: el francés hijo y el peruano nieto de sacerdotes católicos. Son, además, poetas sin hijos, es decir, poetas que mantuvieron un complejo vínculo con la temporalidad del futuro, ya que ambos se hallan, en determinados periodos de sus vidas, y por motivos bien diferentes, preocupados por las urgencias y las deudas del presente, por la miseria del ahora que se va ahondando, por el vínculo angustioso que genera el dinero que siempre falta, nunca alcanza y los hostiga a convertirse en poetas mendicantes de sus círculos afectivos, el de los amigos o los parientes. Por eso, el dinero los sitúa en el espacio de la ciudad y de un modo angustiante su falta o su ausencia funciona como la máquina de hacer poemas con el lenguaje alienado de la prosa, según Charles Baudelaire, que aun así le arranca el ritmo si no lírico el que corresponde a los tiempos que corren y, según Vallejo, incorporando al discurso de la poesía el dinero contante y sonante, una instancia que, entrañada en la tradición secular americana del oro desde las crónicas de Indias y la poesía barroca colonial, se retraduce a términos capitalistas. Por lo tanto, el dinero no es sólo tema o motivo sino la compleja articulación retórica de principios formales como un lúcido trabajo de las palabras y las posiciones ideológicas pregnantes relativas a las diversas etapas del proyecto lírico desde los Poemas juveniles a España, aparta de mí este cáliz. El dinero que no se posee desestabiliza el verso y busca en la prosa la contundencia del valor ya no semántico sino del valor adquisitivo: todo es cuestión de economía para el poeta moderno. En Vallejo, la desestabilización del verso como capital de lo sublime no es nunca aniquilado por el capitalismo: el sublime vallejiano perdura porque es el férreo reaseguro de las energías emocionales, la fuerza de las entrañas, el poder de lo orgánico, el cuerpo físico de la palabra.

Otra contigüidad inquietante en Vallejo es la relación entre dolor y dinero. Hay un pasaje radical en su poética en el uso del nombre propio, tal como ocurre en el poema en prosa “Voy a hablar de la esperanza”. En esta composición hay un desplazamiento entre el nombrarse como sujeto a través del nombre propio y el nombrarse tan solo como sujeto tácito, como sujeto sin huella, sujeto a la des-subjetivación. Si la novedad de Baudelaire es identificar al poeta con el hombre común y el precio, la pérdida del aura, a diferencia del francés, Vallejo pierde el nombre propio para ser uno más entre todos y uno menos al mismo tiempo: su huella es tan solo desinencial; no se deja vacío al yo sino que se lo llena y se lo ocupa con una subjetividad tácita. Es el ausente que deja rastros de sí en silencio. Pero esta pérdida del nombre propio no es el proceso de un autodespojamiento sino la condición misma del sujeto. Por eso la poesía de Vallejo es radical: para ser poeta no basta con perder el aura, para serlo hay que llegar al extremo de no serlo. Vallejo arroja la poesía por fuera de la poesía. Anticipa a Nicanor Parra y también lo supera en su poética: no la antipoesía cuyo riesgo es caer en la situación que la antipoesía se vuelva otra vez poesía, más bien lo que propone Vallejo es la poesía llevada al límite de ya no ser poesía. Se acerca bastante –y es otra vez Gutiérrez Girardot, ese lector monstruoso de la literatura latinoamericana atravesada por el deseo crítico de cotejarla y ponerla en relación de parigualdad con la poesía universal– a la propuesta estética de Paul Celan cuando escribe que no encuentra diferencia entre escribir un poema y un apretón de mano. Es en relación con las grandes ciudades que a Vallejo le impele escribir poesía: poeta campesino en la ciudad como lo definió el crítico colombiano recién nombrado o como escribió Thomas Merton: “Toda su vida pensó y se expresó como un peruano de los Andes, aunque se hizo un ‘cosmopolita’ entre los muchos otros poetas que vivían en medio de la pobreza en la margen izquierda del Sena, a fines de los años veinte y principios de los treinta”. El serrano en la ciudad es, como habremos de analizar, el núcleo de la estructura enunciativa de su poesía, lo que Nicolás Rosa (1990) y a propósito de Sarmiento, llamó “la topoelocutiva” que, en el espacio textual de la lírica, se vuelve una nominación fundamental desde el momento en que el género justamente genera una topografía recurrente compuesta de una familia de espacios que se intersectan y se entrecruzan como conformación de una poética. Sin embargo, es necesario enmendar, con todo respeto, la evaluación de Thomas Merton para contraproponer que sí pensó y se expresó toda la vida como un peruano de los Andes, pero incluso en el mismo Perú. Vallejo es el poeta migrante, como lo fueron para la misma época, Valdelomar, Mariátegui, de manera paradójica Martín Adán, un limeño autoemigrado en el Hospital Psiquiátrico de Lima por propia decisión donde vivió por más de veinte años, o como décadas después, lo fue José María Arguedas. La topoelocutiva lírica de Vallejo expresa la experiencia del desgarro de la tensión sierra-ciudad: el topos de su locución será siempre la ciudad y la sierra, el polo presente de la ausencia o para decirlo con la lengua que se desgarra en la nostalgia de no estar allí donde el sujeto sabe que es su lugar de pertenencia: la tonada andina que no falla, las orejas del burro percibidas un domingo en París, el estar atento al pie del Ande y ser “indio después del hombre y antes de él” (“Telúrica y Magnética”); por tanto, son todas expresiones de un sujeto serrano que escribe y trascribe tales percepciones en el ámbito de lo urbano. La escritura poética lidia con esta condición de la enunciación al tiempo que es porosa con la experiencia urbana en palimpsesto con la serrana.   

La escena contemporánea del dinero 

Roland Barthes ha escrito uno de los ensayos más penetrantes sobre el autor de La mujer pobre y, como suele ocurrir, condensa su pensamiento en una frase, en un abigarrado núcleo de ideas, que necesita ser desplegado para reconocer en él toda la potencialidad: “Para León Bloy el dinero ha sido la gran única idea de toda su obra”. Hay una carta de León Bloy dirigida a un amigo en enero de 1900 desde la ciudad protestante de Kolding en Dinamarca que reúne todas las instancias desgraciadas que afectan a los artistas en el capitalismo y que, de alguna manera, se hallan indisolublemente cada una concatenada a la otra: la falta de dinero como la experiencia dostoievskiana de «ofendidos y humillados»; su presencia constante como el gran único tema o motivo de la literatura o la poesía; la mención de la burguesía siempre desde la negatividad; y el cauce del capitalismo como economía dineraria. Recordamos este fragmento epistolar de Bloy porque nos parece la condensación del capitalismo tal como lo vivió Vallejo desde el inicio de sus trabajos en el Perú hasta su situación en Europa. El dinero resulta una comparecencia permanente que compele al sujeto a la posición de reo, de alguien en falta, además de ser un sujeto de la falta. Como poetas católicos, tanto Baudelaire como Vallejo ligan el dinero al pecado original y el sentimiento de culpa se liga a la deuda; en un paisaje parecido a lo que Kafka llamó el proceso, la situación del sujeto es siempre la del acorralado por los acreedores, esos personajes que persiguen al deudor, queriendo obtener el cobro pero en el mundo pedestre de lo real y no tanto en el mundo penitente de la conciencia. Vallejo tendrá que apelar a diversos ardides para burlar la custodia panóptica de los conserjes si quiere huir del hotel que no puede pagar. 

Los poetas modernos que no tienen dinero se vuelven sujetos insolventes y mendigos de sus amigos. Desde cierta perspectiva, la lucidez de León Bloy es espeluznante: queda claro que la humillación de que es objeto por carecer del dinero que necesita, le hace escribir cartas. No hay otro recurso cuando se es pobre y se está bajo las garras del capitalismo que dirigirse a los amigos para obtener la moneda que pueda resolver la situación. En la modernidad del capitalismo hay que leer la escritura epistolar también como la escritura-salvoconducto: cada carta se juega la última carta, esa que te salva o te hunde para siempre. Se trata de la carta como la letra de cambio y no sólo como el intercambio personal de esa comunicación a dúo. Letra de cambio que liga la lettre (carta) con el dinero. Ante el callejón sin salida de la pobreza extrema, la escritura de una carta puede advenir como otro equivalente general. La aporía en la que se halla el sujeto pobre en la economía capitalista convierte la carta en la posibilidad de un crédito a corto o mediano plazo. O de un rescate financiero, siempre provisorio. En este aspecto, la formación católica de Vallejo provee al dinero de un sentido providencial, auténtico escándalo para el capitalismo canjear deuda económica por el plan divino, una intangibilidad que necesita de la fe, es decir, del crédito y que el evangelio imagina bajo la imagen de la añadidura y promete como cierto si se busca el reino de dios y su justicia. 

Por lo tanto, las cartas tienen el poder de ser escritas para obtener a cambio el dinero que se necesita: ¿Y los poemas? ¿Cómo pueden obtener dinero con la poesía los poetas como Vallejo que viven en la precariedad? ¿La poesía da dinero? Hans Magnus Enzensberger (1999) dice que es el único género que refracta el valor dinero porque no entra en el mercado. Los poetas y el dinero condensan una escena moderna que va más allá de la bohemia y el dandismo porque se trata de una relación que puede llegar a tener un matiz trágico: la poesía no obtiene dinero pero puede hablar de él, puede incluirlo en el poema temática o retóricamente, someterlo a la ironía, ejercitar su vida de paradoja, execrar su existencia de metal, practicar la burla contra su poder, canjear drama personal e íntimo por una experiencia conmiserativa, hacer de la falta de dinero una escena de ternura dedicada al prójimo. Y todo eso y mucho más hace Vallejo con la carencia económica. 

Es casi una obviedad acentuar el valor que adquieren, a partir de la modernidad capitalista, los epistolarios de los poetas, sobre todo cuando estos son pobres. ¿Puede pensarse que la poesía necesita del epistolario para encontrar la consistencia corroborable de la experiencia que el poema pierde para poder escribirse (inscribirse) como poema o como espacio imaginario? Hay un exceso, y no nos estamos refiriendo sólo a la plusvalía sino a las energías puestas en un trabajo cuyo rédito no es un medio sino un fin en sí mismo. Es el valor de la poesía, la enorme potencia que se genera en el interior de la lengua a través de un trabajo solo remunerado por el talento de la creación. Si la escritura epistolar de los poetas en la modernidad es intervenida por una fuerza que busca resistir el capitalismo solo con la palabra como valor de cambio, la poesía en esa pelea parece asumir el rol de David frente a Goliat. Lo sabemos: “las tretas del débil” no siempre encuentran la derrota, como Josefina Ludmer leyó en las artimañas un poco picarescas de Sor Juana –después de todo Juana de Asbaje era una criolla y como toda criolla una pícara– en el modo artero de explotar el recurso de la falsa modestia. 

En Vallejo, tres siglos después, las tretas del pícaro no pueden ser leídas por fuera del capitalismo. De allí que el capital simbólico de la lengua poética emerja frecuentemente a través de la ironía, como procedimiento y como gesto típicamente moderno, que pone de manifiesto la conciencia crítica del sujeto. Como recurso, la ironía se dispone a no abandonar ni por un instante la pelea verbal que entabla entre lo que dice y lo que piensa, puesto que con tal de expresarlo todo y sabiendo de antemano que le será imposible, se alía a veces con el sarcasmo, el cinismo y hasta la parodia y, otras, cae rendido al fascinante juego de las palabras, que es la única materia prima con la que cuenta para mostrar las ideas que anidan en el fondo del pensamiento, al que intenta figurar. Los poetas hacen figurar el pensamiento, por medio de los recursos retóricos y entonces, como le pasa a Vallejo, a falta de recursos económicos, buenos son los recursos retóricos, aun cuando el peruano, en cuestiones de poética, tuviera cierto recelo contra la retórica.



Vallejo en los años 60 

A la luz de la publicación de la poesía completa por Losada en 1949, cuya circulación reivindicaba con justicia la obra todavía desconocida de Vallejo a nivel continental, la mayoría de los poetas de fines de los 50 y de los 60 relacionaron la figura de poeta –que leen obviamente a partir de sus particulares estéticas– con la pobreza, como un modo de traducirla a la esfera de lo social, esto es, un modo de transferir esa imagen a términos existenciales –incluso podríamos decir a términos existencialistas– dada la presencia de Sartre en el campo intelectual latinoamericano de los años 60. Por lo tanto, la lectura y recepción de Vallejo por parte de los poetas del sesenta significaba una reconexión a la vanguardia, no ciertamente con la histórica de los años 20 y 30, sino la que surgía de una serie de acontecimientos históricos que no solo se circunscribía a la Revolución Cubana sino que se expandía hacia otros episodios que desafiaban, al poeta de cara a la Historia, tensionado entre la liberación que prometían las revoluciones y la represión que ya se vislumbraba en el horizonte a mitad y, más claramente, hacia finales de década. 

La relación entre poesía y pobreza recubre en la sociedad capitalista otra: la establecida entre poesía y dinero. Esta sobreimpresión reside fundamentalmente en el modo de concebir la causa de la pobreza material ya no como un factor psicológico (aquello de Paul Bourget cuando afirma que se es pobre por falta de carácter) sino, en términos de la Filosofía del dinero de Georg Simmel ya que la pobreza en la inflexión de una economía dineraria como es el capitalismo es el resultado fehaciente de una falta de dinero, pues la vida de las ciudades se organizan alrededor de la mercancía, de las mercancías por antonomasia. Si las grandes ciudades, según Simmel, son las sedes del dinero, vivir en ellas, habitarlas (y Vallejo vivió, desde el momento que dejó la sierra peruana, siempre en las grandes ciudades: Lima, París, Madrid, Moscú), implica depender de él, lección que ya Edgar Allan Poe había sabido captar en su relato «El hombre de la multitud». El capitalismo leído en el cuerpo humano podría ser una de las claves de la poesía de Vallejo: desde una fisiología del poema, una poética orgánica, al ejercicio dandy de la pobreza. 

Para los poetas del sesenta, Vallejo aparecía como una figura social alejada de los centros de poder que, pese al exilio, mantiene con la lengua materna una relación tan íntima que la distancia geográfica no vulnera el trabajo con la entonación latinoamericana: “¡Tánta vida y jamás me falla la tonada!” –escribía el peruano desde París.  

En consecuencia, para los poetas del sesenta es evidente que Vallejo reúne en sí la imagen del poeta inmerso en la experiencia social y al mismo tiempo en la poesía pura, como si pudiera aunar al poeta comprometido con el defensor de la autonomía y desvinculado de todo acto que no redunde en la concreción de la obra. Podríamos decir que se posicionan en ese lugar típicamente vallejiano de los márgenes y al sesgo de las instituciones. Para decirlo con palabras de Claudia Gilman en su notable libro La pluma y el fusil. Debates y dilemas del escritor revolucionario en América Latina, el rol del poeta de cara a la sociedad se insertaba en el debate de “los criterios normativos del arte y la relación entre los intelectuales y el poder”, tal como podía leerse en el libro de Vallejo El arte y la revolución. Pero Vallejo había defendido la autonomía del arte sin evadir el compromiso y además contaba con la experiencia de pobreza que lo definía como un artista del hambre, para parafrasear a Kafka, que supo poner al abrigo del capitalismo la dignidad del escritor. Un compromiso que se situaba la margen de las instituciones, en su condición de extranjero pero no de la injusticia ni de la lucha contra el capitalismo o el fascismo durante la Guerra Civil Española 

Ya en la década del veinte y los treinta, las reflexiones de Vallejo habían puesto en crisis las complejas relaciones entre la poesía y la política y en uno de sus escritos de ese tiempo, aparecido póstumamente en El arte y la revolución, había elegido nada menos que un poeta como Mallarmé ligado a la poesía pura precisamente para dilucidar el arduo dilema entre poesía y política que era lo que se debatía, justamente, en los sesenta: “Mallarmé vivió en perpetua abstención política, neutral ante el flujo y reflujo de los parlamentos y ausente de los comicios, asambleas y partidos políticos. ¿Se colegirá de aquí que ‘La siesta de un fauno’ carece de espíritu político y de sentido social? Evidentemente, no”. La respuesta contundente de Vallejo apunta, entre otras cuestiones, a situar la experiencia del sujeto en el espesor histórico del lenguaje, no sólo porque es allí donde se constituye como tal en el acto de enunciación (el hablante deviene, por tanto, persona) sino también porque es en el lenguaje donde el poeta encuentra su ligamen con lo social ya que no depende tanto de los temas para volverse social porque este estatuto es inherente a la lengua misma.