Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

martes, 16 de abril de 2019


CRISIS PARA TODOS, SALVO PARA LOS AMIGOS
(Por Javier Lewkowicz,  PAGINA12)


La performance de la economía en 2018 hizo que parte del establishment local rompiera su hechizo de amor con Cambiemos. Página/12 revisó los balances de algunas de las empresas que integran el "círculo rojo". Hay caída de ventas de productores de alimentos y otros bienes y perjuicio financiero por las deudas en dólares. En cambio, salieron beneficiados grandes bancos y energéticas.

Arcor
La firma de la familia Pagani describió a sus accionistas que "en un año en el que el consumo en general se vio afectado por la caída del poder adquisitivo de los consumidores, el Negocio Golosinas mostró una disminución en sus ventas en volumen". También advirtió sobre la reducción del negocio de las galletitas y del mercado de alimentos. El ejercicio 2018 mostró una pérdida de 1010 millones de pesos, mientras que en 2017 se había registrado una ganancia de 3089 millones. Arcor aclara en su balance que empieza a considerar los números de la operación en Argentina bajo las normas contables destinadas a "economías hiperinflacionarias". 

Molinos Río de la Plata
La empresa de los Pérez Companc tuvo una pérdida de 1702 millones de pesos en 2018, que empeoró el rojo de 754 millones de 2017 "asociado principalmente al impacto de la depreciación cambiaria sobre la deuda financiera en dólares". "En un contexto en el que a los hogares les costó cada vez más sostener su consumo, el 55 por ciento de las categorías perdieron frecuencia y seis de cada diez perdieron compradores", indicó.  

Mirgor
La compañía de Nicolás Caputo, el amigo del alma de Mauricio Macri, describe que "las cifras de producción fueron bajando con el paso de los meses, lo que obligó a tener que adelantar y extender vacaciones en las plantas de la empresa". Las ventas de sistemas de climatización para la industria automotriz bajaron un 15 por ciento, mientras que el Mundial empujó las ventas de televisores. En celulares, las ventas cayeron un 25,9 por ciento medidas en unidades. El resultado operativo de Mirgor el año pasado tuvo una pérdida de 1082 millones de pesos, pero las operaciones cambiarias le permitieron reducir la pérdida del resultado neto a 80 millones de pesos, cuando en 2017 anotó una ganancia de 713 millones.

Newsan
La empresa de Rubén Cherñajovsky, que fabrica productos de electrónica en Tierra del Fuego y maneja a la renovada Siam, explicó en su balance contable que "2018 ha sido un año de gran complejidad para la economía argentina". La producción de televisores LED subió un 33 por ciento por efecto del Mundial de Rusia, pero en el segundo semestre cayó un 46 por ciento. La ganancia neta de Newsan fue de 62 millones de pesos, una caída interanual del 83 por ciento frente a los 364 millones de 2017.

Consultatio
La desarrolladora inmobiliaria de Eduardo Constantini maneja megaproyectos en Nordelta y Puerto Madero, entre otros en la Ciudad, en el resto del país y el exterior. El resultado neto del ejercicio bajó de 6620 millones a 2149 millones de pesos entre 2017 y 2018.

Pampa Energía
La empresa de Marcelo Mindlin, amigo de Macri, anotó una suba del 31 por ciento en el resultado por la operación en generación de energía eléctrica, mientras que en distribución, donde cuenta con Edenor, tuvo una ganancia de 4431 millones, 16 por ciento menos que en 2017. En petróleo y gas registró una pérdida de 4214 millones de pesos, frente a un rojo de 1601 millones del 2017. En el global, registró una ganancia de 10.808 millones de pesos, frente a 14.199 millones de 2017.

AA2000
La familia Eurnekian anotó el año pasado en AA2000 ganancias por 1023 millones de pesos, contra 3467 millones del 2017, a pesar de que tuvo un aumento en la cantidad de pasajeros y de vuelos. AA2000 tiene la concesión de la mayor parte de los aeropuertos del país. "Luego del salto del tipo de cambio, el tráfico internacional comenzó a retraerse, mientras que el tráfico doméstico aceleró el crecimiento", dijo. El año pasado, AA2000 registró 23.680.104 pasajeros en vuelos de cabotaje, 11,7 por ciento por encima del 2017, que superó la caída de 1,4 por ciento en los pasajeros con destino internacional.

Banco Macro
La empresa de Jorge Brito elogia los "nuevos fundamentos macroeconómicos argentinos" y espera "retomar la senda del crecimiento con caída de la inflación". El resultado 2018 fue de 15.777 millones de pesos, un 55 por ciento por encima del número del año pasado, gracias al fabuloso negocio de los títulos públicos y las tasas siderales de interés. El incremento está por encima de la inflación y no se explica por el incremento del crédito, que es el "producto" al que se dedican a vender los bancos: la cartera de créditos al sector privado del Banco Macro subió un 37 por ciento en el período, es decir que cayó en términos reales. 

Banco Supervielle
La empresa cuyo principal accionista es Juan Patricio Supervielle anotó el año pasado un resultado neto de 1666 millones de pesos, el doble del registro del año anterior, lo cual implica una sensible mejora en términos reales. Sin embargo, los préstamos al sector privado no financiero sólo subieron un 30 por ciento, o sea que cayeron casi 20 puntos en términos reales. Es decir, el negocio de la tasa de Lebac/Leliq hizo la diferencia.



CUARENTA MESES DE NEOLIBERALISMO
(Por Claudio Scaletta, PAGINA12)



Luego de 40 meses de cambio de un modelo nacional y popular a un régimen neoliberal algunas cosas deberían resultar claras, al menos entre quienes hacen el pequeño esfuerzo por tratar de entender.

Lo primero es que el debate económico es apenas un debate por la legitimación del modelo. ¿De qué hablamos? El discurso económico es una pieza clave para la justificación de determinadas relaciones de poder y distribución del ingreso. La economía mainstream no es conocimiento, no explica las relaciones causa-efecto entre las medidas de política económica y sus resultados. Es un mecanismo de justificación de políticas que no persiguen los fines enunciados, sino otros que resultarían socialmente indigeribles, como lo son la subordinación al capital financiero global, el enriquecimiento de los más ricos, el empobrecimiento de los más pobres y, en general, la reprimarización de la economía, el “des-desarrollo”.

Veamos algunos hitos concretos para que la exposición no devenga abstracta.

Desde el día 1, bajo la dupla Sturzenegger-Llach, el gobierno afirmó que la inflación se controlaba por la vía monetaria, aplicando un sistema que de coordinación de expectativas que suelen utilizar países que tienen inflaciones anuales de un dígito, las llamadas metas de inflación. Ante el fracaso rotundo del esquema se pasó, ya con Sandleris–Rappoport a una política monetaria híper restrictiva. La creencia general enunciada por el mainstream es que la inflación surge de la relación entre cantidad de la oferta de bienes y la cantidad de dinero y su velocidad de circulación, lo que también implica la creencia abstrusa de que el Banco Central controla la cantidad de dinero. El resultado fue que la inflación nunca se detuvo; es más, se aceleró. Sin embargo nadie se autocuestionó la teoría, aunque resulte claro que la inflación es ante todo un fenómeno de precios básicos o relativos: dólar, tarifas y salarios. Si el dólar pasa de 9 a 45 pesos y las tarifas se dolarizan nadie en su sano juicio puede esperar que la inflación baje. Seguir hablando de cantidad de dinero o déficit fiscal, creyéndoselo, es reincidencia zombi. Difícilmente lo crean quienes realmente conducen la economía, aunque sobran los hiperadaptados que atravesaron su formación sin cuestionar los contenidos recibidos. En el mundo real, el verdadero objetivo del gobierno era cambiar los precios relativos en contra del salario, cosa que consiguió.

También desde que asumió Cambiemos anunció que la bonanza llegaría en “segundos semestres”. Frente al sostenido fracaso de la predicción surgió la idea de “lo peor ya pasó”. En el medio reinó el “pasaron cosas” y sólo hubo respiro con el veranito preelectoral de 2017, que los más ilusos creen que se reeditará en los próximos meses. Mientras tanto, según los escribas oficialistas, la economía se encontraría en un su actual estado calamitoso porque no se explicitó debidamente la “pesada herencia”, en tanto hoy no se recuperaría por el temor al regreso del kirchnerismo. En otras palabras, los problemas de Cambiemos no son sólo por el gobierno pasado, sino también por el futuro. En el medio no parece haber nadie.

Uno de los grandes mitos de la primera etapa hasta la recaída en el FMI fue el “gradualismo” financiado con endeudamiento externo, es decir con dólares. La idea de base sostenía que para no hacer “el ajuste que realmente hacía falta” se ajustaba menos el gasto y se financiaba la diferencia con deuda. En el camino la nueva confianza generada por el gobierno amistoso con los mercados generaría la ya olvidada lluvia de inversiones. El endeudamiento en divisas permitió dos cosas, financiar el inmenso déficit de cuenta corriente sin avanzar en resolver el problema estructural que lo generaba y estabilizar el precio del dólar, incluso apreciándolo contra la inflación, uno de los factores que contribuyeron a la falsa sensación de bonanza pre eleccionaria de 2017. Pero la realidad de fondo fue muy distinta: el “gradualismo” se utilizó como excusa para reconstruir el endeudamiento externo del que tanto había costado salir y que volvió a atar a la economía a los designios del capital extranjero y al ajuste sin fin. Ese endeudamiento fue también el que condujo a los brazos del FMI, al que el gobierno siempre tuvo el objetivo de regresar. Tener un programa con el Fondo es el mejor respaldo para las políticas buscadas. Evita las justificaciones. En adelante bastará con decir “lo pide el FMI”. Además el Fondo es el reaseguro de la continuidad intertemporal de las políticas, es decir más allá de los cambios de gobierno. ¿Por qué el gradualismo fue una excusa? Sencillamente porque no existía ninguna necesidad real de financiar en dólares gastos que son en pesos, como por ejemplo los sueldos de los maestros y policías. El objetivo del gobierno, entonces, era consolidar en el largo plazo las políticas de ajuste en favor del capital transnacional que impone tener una megadeuda y un acuerdo con el FMI.

Finalmente cayó también el mito del equilibrio fiscal. Tras el segundo acuerdo con el FMI el gobierno hizo esfuerzos draconianos para buscar el déficit (fiscal primario) cero. Su meta fue bajar el gasto antes que mejorar ingresos. La baja del gasto contrajo la actividad económica y con ello la recaudación. Volvió a quedar claro que los objetivos de déficit no pueden separarse de los objetivos de crecimiento. Mientras tanto el déficit total sigue creciendo por el desmesurado peso del endeudamiento.

Recapitulando, la inflación no es un fenómeno monetario, endeudarse en divisas importaba, la restricción externa no es un invento heterodoxo, las inversiones nunca dependieron de la confianza y reducir el gasto no conduce al equilibrio fiscal. El neoliberalismo agrava todos los problemas que dice venir a resolver. Sin embargo, en 40 meses Cambiemos logró una transformación profunda y acelerada de la economía. Redujo salarios, endeudó por generaciones, sujetó al FMI, pulverizó la inversión pública, aumentó la pobreza, la indigencia y el desempleo, precarizó el mundo del trabajo y llevó tarifas y combustibles a niveles estratosféricos que afectan no sólo el consumo de los hogares, sino especialmente los costos de producción. Su única apuesta del presente se limita al objetivo de sostener a toda costa el precio del dólar a fuerza de deuda, la misma encrucijada que existía en los últimos días de la convertibilidad, allá por 2001.


lunes, 15 de abril de 2019


“UNA POLÍTICA DE DESMANTELAMIENTO"
(PAGINA12)

(Las autoridades de institutos del Conicet se reunieron en la UTN Córdoba.)

Frente a la grave crisis del sistema científico argentino, 140 directores y vicedirectores de Unidades Ejecutoras del Conicet se autoconvocaron en Córdoba. Tras dos jornadas de debates y plenarios emitieron un comunicado en el que advierten sobre la “política de desmantelamiento” llevada adelante por el gobierno de Mauricio Macri. “Los Institutos de investigación no cuentan con los fondos mínimos necesarios para su funcionamiento”, aseguraron. 

“Como responsables de la dirección de Institutos del Conicet nos vemos en la obligación de denunciar ante la sociedad que, de no revertirse en forma urgente esta situación, el deterioro que sufre el sistema científico y tecnológico nacional tendrá consecuencias devastadoras para nuestro país”, plantearon.

Al encuentro en Córdoba concurrieron representantes de Unidades del Conicet de 18 provincias. Allí recordaron que “el desarrollo científico y tecnológico representa el principal motor para el avance productivo y sociocultural de nuestro país y la promoción del bienestar creciente del pueblo”.

Los directores señalaron que hay centenares de proyectos de investigación paralizados porque su financiamiento “ha sido pulverizado”. “Una vez más, asistimos a la exclusión de jóvenes investigadores del sistema científico”, advirtieron.

En esa línea, remarcaron que la crítica situación conduce al éxodo de científicos altamente calificados, formados por el Estado argentino y que son “recibidos con los brazos abiertos por los países desarrollados”.

Ante esa situación, exigieron la inmediata implementación de un plan de salvataje del Conicet, con los siguientes puntos:

  • Aumento de emergencia del presupuesto del Conicet con magnitud suficiente para garantizar el funcionamiento de los Institutos, el cumplimiento de proyectos aprobados y la actualización de los salarios y las becas.
  • Prórroga de las becas de los jóvenes excluidos hasta la resolución del próximo concurso de ingreso a la Carrera del Investigador Científico. Este llamado debe contemplar un aumento sustancial en el número de vacantes a fin de revertir el deterioro sufrido en los últimos años y retomar una senda de crecimiento.
  • La inmediata normalización del Directorio del Conicet con la designación de los miembros electos.
  • La restitución del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.



ASCETANDOME

Camino por los tejados
con tu Luna alumbrando el hormiguero
ya a esta altura
cuento estrellas en tus poros
me sabe a pasto de sierra tenerte
me sabe a golondrina sin estación
sacudirme con la frescura de tu mañana
me sabe a natural del mango
rozar tus labios
y luego ver tus manos al aire
explicándome una sinfonía o el tragante del baño
camino por los tejados
no importa, esta tu Luna



LA LEY HELMS-BURTON: UNA HISTORIA SILENCIADA
(por Ricardo Alarcón de Quesada, leido en el blog de Silvio Rodriguez "La Segunda Cita")

LA TRAMPA 

Desde que comenzó este año el Departamento de Estado norteamericano ha emitido varios anuncios sobre la suspensión parcial de la aplicación de algunos aspectos de un capítulo de la llamada Ley Helms-Burton. Lo ha hecho con el estilo tramposo, fraudulento, característico de los actuales gobernantes, con la clara intención de crear incertidumbre y confusión, propósito para el cual cuentan, como es habitual, con los medios que se supone debían dedicarse a informar.

Ante todo hay que decir que en rigor se trata de un aspecto secundario de la mentada Ley, adefesio pseudojurídico que viola groseramente el Derecho Internacional, cuya ilegalidad y agresividad en nada cambian, apliquen o no la tan cacareada suspensión. Se trata de abrir o no, ahora, la posibilidad de presentar demandas ante tribunales norteamericanos por actos realizados fuera de su jurisdicción, en este caso en el territorio de la República de Cuba. Como quiera que tales litigios pudieran afectar a empresas extranjeras con inversiones en la isla, el asunto provocó el rechazo de otros países y condujo a que la Unión Europea presentase en 1996 una denuncia formal ante la Organización Mundial de Comercio. El asunto se selló entonces cuando Washington se comprometió a suspender la acción ante sus tribunales lo cual han hecho, religiosamente, cada seis meses Clinton, W. Bush, Obama, incluso Trump.

Fue un ejercicio repetido durante más de veinte años hasta que el pasado 16 de enero se anunció que esta vez la suspensión sería por 45 días. Cuando tal plazo se venció en marzo hicieron saber que lo prorrogarían por otros 30 días aunque agregando que a partir del 19 de ese mes permitirían la presentación de demandas ante sus Cortes contra unas 200 empresas cubanas arbitrariamente incluidas en una lista confeccionada por Washington. Nuevamente en abril extendieron el plazo por dos semanas, hasta el primero de mayo manteniendo la excepción contra las entidades cubanas

Ya en 1996 Fidel Castro había anticipado que la cláusula suspensiva era una “tomadura de pelo”. Desde el pasado enero, veintitrés años después, el señor Pompeo aparece, en pose dubitativa, “deshojando la margarita” burlándose de todo el mundo, especialmente de sus aliados europeos convirtiendo en papel mojado el compromiso suscrito con ellos.

Este rejuego sirve, sobre todo, para desviar la atención de lo fundamental, aquello de lo que apenas se habla y a lo que quisiera referirme confiando en la benevolencia de los lectores de Por Esto! 

La Helms-Burton tiene cuatro Capítulos o Títulos. El Primero convierte en Ley todas las medidas, que hasta entonces eran decisiones ejecutivas y conforman el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba y lo amplían y tratan de extenderlo por todo el planeta. La infame política, así codificada, sólo podría ser eliminada por una decisión de ambas Cámaras del Congreso.

El Segundo describe, con cierto nivel de detalle, lo que ocurriría a partir de la hipotética derrota de la Revolución cubana como consecuencia de la guerra económica. Habría lo que llaman “período de transición” durante el cual se produciría el desmantelamiento de todas las instituciones de la sociedad cubana y el país quedaría bajo total dominio norteamericano. Para que nadie pueda dudarlo el proceso estaría dirigido por un funcionario norteamericano designado por el Presidente de Estados Unidos al que la Ley pudorosamente denomina Coordinador para la transición en Cuba. Este verdadero procónsul fue designado por W. Bush aunque nunca llegó a cumplir su encomienda en la isla. Tuvo que dedicarse a promover fuera de Cuba el Plan para la transición que Bush, cumpliendo con la Ley, presentó al Congreso en 2004 y en una versión ampliada en 2006 y que nadie ha derogado.

Hasta aquí, con el Título I y el Título II, la Helms-Burton es un texto que pisotea el Derecho Internacional de punta a cabo. Su carácter extraterritorial es más que obvio pues el archipiélago cubano no forma parte del territorio bajo la jurisdicción de Washington

En adición a lo antes expuesto la Helms-Burton agregó un Título III que establece la posibilidad de promover acciones legales ante tribunales norteamericanos contra empresas o personas que usen de cualquier modo propiedades reclamadas por quienes, alegadamente, eran sus dueños o sus descendientes. Este Título incluye un artículo que permite al Presidente suspender el inicio de tales acciones por períodos semestrales, tema al cual dediqué la parte inicial de este escrito.

Finalmente el Título IV, aplicado ya en varias ocasiones, niega el visado para entrar a Estados Unidos a empresarios y a sus familiares que utilicen propiedades objeto de reclamación.

La Helms-Burton recuerda la advertencia que muy temprano nos hiciera Carlos Manuel de Céspedes. El Padre de la Patria cubana, en 1870, descubrió que “el secreto” de la política norteamericana era “apoderarse de Cuba”. Gracias a Helms y a Burton los designios del Imperio aparecen a la luz del día. Que puedan hacerlos realidad es, desde luego, algo bien diferente. Desde Céspedes hasta Fidel los cubanos han demostrado que sabrán luchar hasta el fin y que jamás volverán a ser esclavos de nadie.

EL REGRESO DE BATISTA 

Una vez que hubiesen conseguido la imaginaria derrota de la Revolución cubana, quimera siempre perseguida por el Imperio, la isla entraría en una etapa de transición que debería desembocar en un Gobierno “democrático” aceptable y aprobado por Washington. Para asegurarlo el Presidente de Estados Unidos designaría un Procónsul que conduciría la descomunal tarea de deshacer todo el sistema político, económico y social edificado en Cuba por más de medio siglo. La descripción minuciosa de ese proceso está en el Título II de la Helms-Burton y en el Plan Bush.

Hay un elemento constante que acompaña todo el recorrido desde la ocupación del país, su “tránsito” hacia la “democracia” y más allá, hasta un porvenir indeterminado, una “condición indispensable” para levantar el bloqueo y para las relaciones futuras incluso con un Gobierno “democrático” made in USA: Ese elemento clave, decisivo, sería la cuestión de las propiedades reclamadas por individuos de origen cubano que hoy ostentan la ciudadanía estadounidense.

Lo dice la Ley, una y otra vez, con todas las letras, para que lo entienda cualquiera: “La devolución de las propiedades” a quienes las perdieron “el primero de enero de 1959”..

Vale la pena detenerse en este punto pues permite descifrar la esencia del engendro disfrazado de Ley.

El primero de enero de 1959 el tirano Fulgencio Batista se fue de Cuba tras delegar el mando en el General Eulogio Cantillo que se pasó la jornada tratando de conformar una Junta cívico militar. Con el dictador se fueron sus colaboradores más cercanos y muchos otros comprometidos con el régimen derrocado siguieron el mismo camino en vuelos organizados por Cantillo y la Embajada yanqui durante todo ese día.

Ese primero de enero Fidel Castro convocaba desde Oriente a la huelga general revolucionaria contra la Junta golpista que encabezaba Cantillo y duró hasta el día 5. Hubo manifestaciones populares y enfrentamientos con bandas armadas batistianas. El Ejército Rebelde avanzaba, en el Este y en el Centro hacia zonas controladas todavía por fuerzas del viejo régimen. Ese día no fue promulgada ninguna medida nacionalizadora o revolucionaria por la sencilla razón de que el movimiento revolucionario aún no había llegado al poder. La entrada victoriosa de Fidel en La Habana no se produciría hasta el 8 de enero.

Lo que se produjo el primer día del año 59 fue la fuga de asesinos, torturadores, politiqueros corruptos y otros cómplices del régimen depuesto. En su estampida dejaron atrás, abandonaron, numerosas propiedades muchas de las cuales, por cierto, eran fruto del robo, la malversación y otras ilegalidades. Esas propiedades incluían grandes latifundios, fábricas, centrales azucareros, edificios de apartamentos y residencias particulares.

Desde aquella fecha se pasaron el tiempo añorando el momento en que el Ejército yanqui invadiese Cuba y les devolviese todo. Seis décadas después ahora son sus descendientes los que sueñan adueñarse nuevamente del país. La Ley Helms-Burton es su gran “victoria”.

 Finalmente lograron que el gobierno de Estados Unidos –Congreso y Administración– convirtieran su delirante empeño por regresar al pasado en la pieza central de la política hacia Cuba.

Hay algo que suele olvidarse y que, sin embargo, se debe subrayar. Los que emprendieron la fuga aquel enero no se fueron con las manos vacías. Antes de irse saquearon el tesoro de la República, vaciaron las reservas del Banco Central y se llevaron los recursos que sustentaban el valor del peso cubano. The New York Times calculó el robo en casi 500 millones de dólares de la época y dedicó a este asunto un editorial en el que afirmaba que en esas condiciones ningún gobierno podría sostenerse y gobernar.

No sólo a Cuba no le fue devuelto ni un céntimo sino que además la Administración Eisenhower se negó a otorgar un préstamo para aliviar la crítica situación. Todo esto sucedía antes que Fidel asumiera la jefatura del gobierno y se adoptasen las primeras medidas revolucionarias.

A veces los eruditos discuten acerca de la fecha en que se inició el bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba y las razones para fundamentarlo. La verdad histórica es que esa guerra económica comenzó en la madrugada del Primero de enero de 1959 y si se llevasen a cabo las pretensiones de la mafia anexionista-batistiana no terminaría nunca. 


viernes, 12 de abril de 2019


LA DESAORIENTACION DE UN GOBIERNO EN CRISIS
(Por Marcelo Zlotogwiazda, INFOBAE)


El tuit anunció la renovación del programa de Precios Cuidados, invitando a la población a conocer cuáles son los 560 productos adheridos y dónde se los puede encontrar en supermercados de todo el país.

La invitación es acompañada por una página de Internet que funciona muy bien. Rápidamente se averigua que, por ejemplo, en los supermercados del área metropolitana debería estar disponible el sachet de leche entera La Armonía de un litro a $25,47, o el aceite marca Cada Día por 900 c.c. que fabrica Aceitera General Deheza a un precio de $52,85, el kilo de carne picada común a $78,79, el kilo de yerba mate Romance a $91,76, o la gaseosa 7Up de litro y medio que elabora Quilmes a 42 pesos.

Podría suponerse que la renovación es un relanzamiento de un programa que no venía funcionando bien, debido a problemas de desabastecimiento de los productos, a la falta de controles y sanciones, y a la escasa campaña oficial. Lo que se venía reflejando en una continua caída en la incidencia que esos productos tenían en el consumo, que en el furor del inicio del programa durante el kirchnerismo alcanzó a superar holgadamente el 10%, pero que últimamente estaba muy por debajo de ese número.

Lo cierto es que no hubo renovación ni relanzamiento alguno. Una equivocación hizo que se publicara una noticia vieja en medio de la turbulencia y de las internas que hay en el gobierno sobre qué hacer con los precios.

Parece un chiste que el viejo tuit equivocado saliera al día siguiente de que el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijera en su presentación ante los diputados que "el congelamiento de precios resulta fuertemente regresivo, genera una alta carga fiscal que los torna insostenibles y produce distorsiones en la oferta y la demanda, lo que genera que en el largo plazo la inflación termina siendo más alta".

¿Qué otra cosa que un congelamiento parcial y transitorio son los Precios Cuidados? El jefe de Gabinete intentó explicar la diferencia con argumentos tan endebles como una hoja de papel. Dijo que "desde la Secretaría de Comercio Interior no se habla de control de precios, sino de acuerdos voluntarios con empresas para generar precios de referencia para el consumidor, que en eso consiste Precios Cuidados".

Como si hubiera dicho que tener hambre o ganas de comer son dos sensaciones diferentes. ¿O acaso el congelamiento de artículos de consumo masivo que el Gobierno hizo trascender no se estaba preparando en acuerdo con las empresas y supermercados?

A la confusión reinante se sumó que dos horas después de ese viejo tuit sobre el supuesto relanzamiento de Precios Cuidados, participantes de la cumbre de Cambiemos que tuvo lugar en Casa Rosada reconocieran que se está trabajando en un acuerdo de precios que será anunciado la semana próxima.

Las posibilidades electorales y la inflación

No hay que ser Jaime Durán Barba para entender que si el Gobierno no logra rápidamente frenar de manera considerable la inflación, es poco probable que el próximo 10 de diciembre Mauricio Macri renueve su mandato.

Tampoco hay que ser un eximio economista para comprender que un funcionamiento más eficaz de Precios Cuidados o un congelamiento que verdaderamente enfríe, pueden servir como parche o paliativo, pero de ninguna manera son garantía para que la inflación de alrededor del 4% que hubo en marzo baje sustancialmente.

La incoherencia obedece a que el Gobierno descree de la utilidad de ese tipo de intervencionismo; y si mantuvo y ahora renueva Precios Cuidados es porque no tiene costo alguno y sirve para maquillar su discurso.

Los estandartes de la política antiinflacionaria

En lo que realmente cree el Gobierno como política antiinflacionaria es en el déficit fiscal cero, el torniquete monetario y evitar un nuevo desborde del dólar; tres variables claramente interdependientes.

Pero sucede que el déficit cero quedó como un objetivo inalcanzado, el torniquete monetario está ahogando el consumo y la actividad productiva, y hay crecientes dudas respecto a que esas dos herramientas alcancen a evitar un salto en el tipo de cambio.

Lo primero quedó plasmado en el reporte que el FMI difundió la semana pasada, donde no sólo resalta el debilitamiento de la recaudación (en el primer bimestre del año los ingresos totales cayeron 6,6% en términos reales) sino que recomienda un ajuste adicional con un set de medidas posibles que incluye aumento de impuestos y venta de activos, aunque reconoce que como las autoridades "tienen un limitado margen de maniobra dado el año electoral" para subir impuestos o privatizar, "la reducción de la inversión pública aparece como la única opción".

Según cálculos de la consultora PxQ del ex viceministro Emmanuel Álvarez Agis, el recorte en la obra pública necesario para compensar el desfase fiscal la llevaría a menos de una cuarta parte de lo que la gestión Cambiemos invirtió en su primer año de gobierno, que ya era menos que el porcentaje del 2015. De acá a las elecciones Mauricio Macri va a cortar muchas cintas como parte de la campaña. Tras semejante recorte, difícilmente pueda seguir haciéndolo después, si es que gana la elección.

Ese ajuste en los gastos de capital haría aún más lenta la levísima recuperación del nivel de actividad que se registró en los últimos dos meses en la comparación con los meses previos, y que encima no fue generalizada sino que estuvo concentrada en algunos sectores.

Dolarización de carteras

Pero la mayor incertidumbre y angustia se origina en lo que pueda pasar con el dólar en lo que resta hasta las elecciones. De un lado de la balanza pesa el ingreso de las divisas de una buena cosecha, los dólares que el Tesoro va a poder subastar a un ritmo de hasta USD 60 millones diarios, y la flexibilización para el uso de reservas que el dúo Dujovne y Sandleris puedan llegar a conseguir del FMI durante su estadía en Washington.

En el otro platillo juega la dolarización de carteras por parte de individuos y, fundamentalmente, de grandes fondos y operadores, por cobertura y prevención. Especial temor genera la masa de depósitos de pesos a plazo fijo del sector privado, que equivale a unos USD 25.000 millones.

Por el momento se ha encendido una tenue luz amarilla. Según el último Informe Monetario diario del Banco Central, en los últimos treinta días esos depósitos subieron un 3,4%, lo que implica que apenas se alcanzó a renovar la capitalización de intereses, y no se cubrió la inflación del período. En el informe de la tercera revisión del acuerdo en vigencia, el propio Fondo señaló que la incertidumbre electoral podría acelerar la dolarización de carteras.

La situación es tan endeble que esa luz del semáforo puede intensificar su amarillo en cualquier momento y ante la más mínima chispa. Chispa que algunos irresponsables ansían que se encienda lo más rápidamente posible, lanzando disparatadas versiones sobre la inminencia de un corralito y armando campañas para inducir a la gente a que saque el dinero del banco.

Corresponde aclarar que sólo son grupúsculos marginales de la oposición con algún poder de micrófono y alto grado de ignorancia. Pero los principales dirigentes mantienen la dureza de sus críticas dentro de un marco de responsabilidad. "No creo que haya riesgo de corralito", respondió ayer con moderación Axel Kicillof, el último ministro de Economía de un gobierno que se fue con la mitad de la inflación actual.




CÓMO SE APODERARON LOS IMPERIALISTAS DE NUESTRA ECONOMIA (*)
 (Fragmento del Discurso de Fidel, en la DEMAJAGUA, EL 10 DE OCTUBRE DE 1968.)



Y todos sabemos cómo sucedieron los acontecimientos. Cómo cuando el poder de España estaba virtualmente agotado, movido por ansias puramente imperialistas, el gobierno de Estados Unidos participa en la guerra, después de 30 años de lucha. Con la ayuda de los soldados mambises desembarcan, toman la ciudad de Santiago de Cuba, hunden la escuadra del almirante Cervera, que no era más que una colección propia de museo, más que escuadra, y que por puro y tradicional quijotismo la enviaron a que la hundieran a cañonazos, sirviendo prácticamente de tiro al blanco a los acorazados americanos, a la salida de Santiago de Cuba. Y entonces a Calixto García ni siquiera lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. Ignoraron por completo al Gobierno Revolucionario en Armas, ignoraron por completo a los líderes de la revolución; discutieron con España sin la participación de Cuba; deciden la intervención militar de sus ejércitos en nuestro país. Se produce la primera intervención, y de hecho se apoderaron militar y políticamente de nuestro país.

Al pueblo no se le hizo verdadera conciencia de eso. Porque ¿quién podía estar interesado en hacerle conciencia de esa monstruosidad? ¿Quiénes? ¿Los antiguos autonomistas? ¿Los antiguos reformistas? ¿Los antiguos anexionistas? ¿Los antiguos esclavistas? ¿Quiénes? ¿Los que habían sido aliados de la Colonia durante las guerras? ¿Quiénes? ¿Los que no querían la independencia de Cuba sino la anexión con Estados Unidos? Esos no podían tener ningún interés en enseñarle a nuestro pueblo estas verdades históricas, amarguísimas.

¿Qué nos dijeron en la escuela? ¿Qué nos decían aquellos inescrupulosos libros de historia sobre los hechos? Nos decían que la potencia imperialista no era la potencia imperialista, sino que lleno de generosidad el gobierno de Estados Unidos, deseoso de darnos la libertad, había intervenido en aquella guerra y que, como consecuencia de eso, éramos libres. Pero no éramos libres por los cientos de miles de cubanos que murieron 30 años en los combates, no éramos libres por el gesto heroico de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, que inició aquella lucha, que incluso prefirió que le fusilaran al hijo antes de hacer una sola concesión; no éramos libres por el esfuerzo heroico de tantos cubanos, no éramos libres por la prédica de Martí, no éramos libres por el esfuerzo heroico de Máximo Gómez, Calixto García y todos aquellos próceres ilustres; no éramos libres por la sangre derramada por las veinte y tantas heridas de Antonio Maceo y su caída heroica en Punta Brava; éramos libres sencillamente porque Teodoro Roosevelt desembarcó con unos cuantos “rangers” en Santiago de Cuba para combatir contra un ejército agotado y prácticamente vencido, o porque los acorazados americanos hundieron a los “cacharros” de Cervera frente a la bahía de Santiago de Cuba.
Y esas monstruosas mentiras, esas increíbles falsedades eran las que se enseñaban en nuestras escuelas.

Y tal vez tan pocas cosas nos puedan ayudar a ser revolucionarios como recordar hasta qué grado de infamia se había llegado, hasta qué grado de falseamiento de la verdad, hasta qué grado de cinismo en el propósito de destruir la conciencia de un pueblo, su camino, su destino; hasta qué grado de ignorancia criminal de los méritos y las virtudes y la capacidad de este pueblo —pueblo que hizo sacrificios como muy pocos pueblos hicieron en el mundo— para arrebatarle la confianza en sí mismo, para arrebatarle la fe en su destino.

Y de esta manera, los que cooperaron con España en los 30 años, los que lucharon en la colonia, los que hicieron derramar la sangre de los mambises, aliados ahora con los interventores yankis, aliados con los imperialistas yankis, pretendieron hacer lo que no habían podido hacer en 30 años, pretendieron incluso escribir la historia de nuestra patria amañándola y ajustándola a sus intereses, que eran sus intereses anexionistas, sus intereses imperialistas, sus intereses anticubanos y contrarrevolucionarios.

¿Con quiénes se concertaron los imperialistas en la intervención? Se concertaron con los comerciantes españoles, con los autonomistas. Hay que decir que en aquel primer gobierno de la república había varios ministros procedentes de las filas autonomistas que habían condenado a la revolución. Se aliaron con los terratenientes, se aliaron con los anexionistas, se aliaron con lo peor, y al amparo de la intervención militar y al amparo de la Enmienda Platt empezaron, sin escrúpulos de ninguna índole, a amañar la república y a preparar las condiciones para apoderarse de nuestra patria.

Es necesario que esta historia se sepa, es necesario que nuestro pueblo conozca su historia, es necesario que los hechos de hoy, los méritos de hoy, los triunfos de hoy, no nos hagan caer en el injusto y criminal olvido de las raíces de nuestra historia; es necesario que nuestra conciencia de hoy, nuestras ideas de hoy, nuestro desarrollo político y revolucionario de hoy —instrumentos que poseemos hoy que no podían poseer en aquellos tiempos los que iniciaron esta lucha— no nos conduzca a subestimar por un instante ni a olvidar por un instante que lo de hoy, el nivel de hoy, la conciencia de hoy, los éxitos de hoy más que éxitos de esta generación son, y debemos decirlo con toda sinceridad, éxitos de los que un día como hoy, hace 100 años, se levantaron aquí en este mismo sitio y libertaron a los esclavos y proclamaron la independencia e iniciaron el camino del heroísmo e iniciaron el camino de aquella lucha que sirvió de aliento y de ejemplo a todas las generaciones subsiguientes.

Y en ese ejemplo se inspiró la generación del 95, en ese ejemplo se inspiraron los combatientes revolucionarios a lo largo de los 60 años de república amañada; en ese ejemplo de heroísmo, en esa tradición se inspiraron los combatientes que libraron las últimas batallas en nuestro país.

Y eso no es algo que se diga hoy como de ocasión porque conmemoramos un aniversario, sino algo que se ha dicho siempre y que se ha dicho muchas veces y que se dijo en el Moncada y que se dijo siempre. Porque allí cuando los jueces preguntaron quién era el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada, sin vacilación nosotros respondimos: “¡Martí fue el autor intelectual del ataque al cuartel Moncada!”.

Es posible que la ignorancia de la actual generación, o el olvido de la actual generación, o la euforia de los éxitos actuales, puedan llevar a la subestimación de lo mucho que nuestro pueblo les debe, de todo lo que nuestro pueblo les debe a estos luchadores.

Ellos fueron los que prepararon el camino, ellos fueron los que crearon las condiciones y ellos fueron los que tuvieron que apurar los tragos más amargos: el trago amargo del Zanjón, el cese de la lucha en 1878; el trago amarguísimo de la intervención yanki, el trago amarguísimo de la conversión de este país en una factoría y en un pontón estratégico —como temía Martí—; el trago amarguísimo de ver a los oportunistas, a los politiqueros, a los enemigos de la revolución, aliados con los imperialistas, gobernando este país. Ellos tuvieron que vivir aquella amarguísima experiencia de ver cómo a este país lo gobernaba un embajador yanki; o cómo un funcionario insolente, a bordo de un acorazado, se anclaba en la bahía de La Habana a dictarle instrucciones a todo el mundo: a los ministros, al Jefe del Ejército, al Presidente, a la Cámara de Representantes, al Senado.

Y lo que decimos son hechos conocidos, son hechos históricamente probados. Es decir, no tanto conocidos como probados, porque realmente las masas durante mucho tiempo lo ignoraron, durante mucho tiempo las engañaron. Y es necesario revolver los archivos, exhumar los documentos para que nuestro pueblo, nuestra generación de hoy tenga una clara idea de cómo gobernaban los imperialistas, qué tipo de memorándums, qué tipo de papeles y qué tipo de insolencias usaban para gobernar a este país, al que se pretendía llamar país libre, independiente y soberano; para que nuestro pueblo conozca qué clase de libertadores eran esos, los procedimientos burdos y repugnantes que usaban en sus relaciones con este país, que nuestra generación actual debe conocer. Y si no los conoce, su conciencia revolucionaria no estará suficientemente desarrollada. Si las raíces y la historia de este país no se conocen, la cultura política de nuestras masas no estará suficientemente desarrollada. Porque no podríamos siquiera entender el marxismo, no podríamos siquiera calificarnos de marxistas si no empezásemos por comprender el propio proceso de nuestra Revolución, y el proceso del desarrollo de la conciencia y del pensamiento político y revolucionario en nuestro país durante cien años. Si no entendemos eso, no sabremos nada de política.

Y desde luego, desgraciadamente, mucho tiempo hemos vivido ignorantes de muchos hechos de la historia.

Porque si el interés de los que se aliaron aquí con los imperialistas era ocultar la historia de Cuba, deformar la historia de Cuba, eclipsar el heroísmo, el mérito extraordinario, el pensamiento y el ejemplo de nuestros héroes, los que realmente están llamados y tienen que ser los más interesados en divulgar esa historia, en conocer esa historia, en conocer esas raíces, en divulgar esas verdades, somos los revolucionarios.

Ellos tenían tantas razones para ocultar esa historia e ignorarla, como razones tenemos nosotros para demandar que esa historia, desde el 10 de octubre de 1868 hasta hoy, se conozca en todas sus etapas. Y esa historia tiene pasajes muy duros, muy dolorosos, muy amargos, muy humillantes, desde la Enmienda Platt hasta 1959.

Y debe también conocer nuestro pueblo cómo se apoderaron los imperialistas de nuestra economía. Y eso, desde luego, lo sabe nuestro pueblo en carne propia. No saben cómo fue pero fue.

Y saben los hombres y mujeres de este país, sobre todo los de esta provincia donde se inició la lucha, donde siempre se combatió por la libertad del país, cómo fue aquello que de repente todo pasó de manos de los españoles a manos de los americanos. Cómo fue aquello y por qué los ferrocarriles, los servicios eléctricos, las mejores tierras, los centrales azucareros, las minas y todo fue a parar a manos de ellos. Y cómo se produjo aquel fenómeno. Y qué es aquel fenómeno en virtud del cual en este país, donde por los años 1915 ó 1920 había que traer trabajadores de otras Antillas porque no alcanzaban los brazos, algunas décadas después —en los años veintitantos, treintitantos, cuarentitantos y cincuentitantos, cada vez peor— había más hombres sin empleo, había más familias abandonadas, había más ignorancia. Cómo y por qué en este país donde hoy los brazos no alcanzan —los brazos liberados— para desarrollar las riquezas infinitas de nuestro suelo, para desarrollar las capacidades ilimitadas de nuestro pueblo, sin embargo los hombres tenían que cruzarse de brazos meses enteros y mendigar un trabajo, no ya en tiempo muerto sino en la zafra.

Y cómo era posible que en esas tierras que regaron con su sangre decenas de miles de nuestros antepasados, decenas de miles de nuestros mambises; cómo era posible que en esa tierra regada por su sangre, el cubano en la república mediatizada no tuviera el derecho, no digo ya de recoger el pan, no tenía siquiera el derecho a derramar su sudor. De manera que donde nuestros luchadores por la independencia derramaron su sangre por la felicidad de este país, sus hermanos, sus descendientes, sus hijos, no tenían siquiera el derecho de derramar el sudor para ganarse el pan.

¿Qué república era aquella que ni siquiera el derecho al trabajo del hombre estaba garantizado? ¿Qué república era aquella donde no ya el pan de la cultura, tan esencial al hombre, sino el pan de la justicia, la posibilidad de la salud frente a la enfermedad, a la epidemia, no estaban garantizados? ¿Qué república era aquella que no brindaba a los hijos del pueblo —que dio cientos de miles de vidas, pero que dio cientos de miles de vidas cuando aquella población de verdaderos cubanos no llegaba a un millón; pueblo que se inmoló en singular holocausto— la menor oportunidad? ¿Qué república era aquella donde el hombre no tenía siquiera garantizado el derecho al trabajo, el derecho a ganarse el pan en aquella tierra tantas veces regada con sangre de patriotas?

Y nos pretendían vender aquello como república, nos pretendían brindar aquello como Estado justo. Y en pocas regiones del país como en Oriente estas cosas se vivieron, estas experiencias se vivieron en carne propia; desde las decenas de miles de campesinos que tuvieron que refugiarse allá en las montañas hasta las faldas del Pico Turquino para poder vivir, a los hombres, a los trabajadores azucareros que vivieron o cuyos padres vivieron aquellos años terribles. ¡Y qué porvenir esperaba a este país!

Pero el hecho fue que los yankis se apoderaron de nuestra economía. Y si en 1898 poseían inversiones en Cuba por valor de 50 millones, en 1906 unos 160 millones en inversiones, y 1 450 millones de pesos en inversiones en 1927.

No creo que haya otro país donde se haya producido en forma tan increíblemente rápida semejante penetración económica, que condujo a que los imperialistas se apoderaran de nuestras mejores tierras, de todas nuestras minas, nuestros recursos naturales; que explotaran los servicios públicos, se apoderaran de la mayor parte de la industria azucarera, de las industrias más eficientes, de la industria eléctrica, de los teléfonos, de los ferrocarriles, de los negocios más importantes, y también de los bancos.

Al apoderarse de los bancos, prácticamente podían empezar a comprar el país con dinero de los cubanos, porque en los bancos se deposita el dinero de los que tienen algún dinero y lo guardan, poco o mucho. Y los dueños de los bancos manejaban aquel dinero.

De esta forma, en 1927, cuando no habían transcurrido 30 años, las inversiones imperialistas en Cuba se habían elevado a 1 450 millones de pesos. Se habían apoderado de todo con el apoyo de los anexionistas o neo-anexionistas, de los autonomistas, de los que combatieron la independencia de Cuba. Con el apoyo de los gobiernos interventores se hicieron concesiones increíbles.

Un tal Preston compró 75 000 hectáreas de tierra en 1901, en la zona de la bahía de Nipe por 400 000 dólares, es decir, a menos de seis dólares la hectárea de esas tierras. Y los bosques que cubrían todas esas hectáreas de maderas preciosas, que fueron consumidas en las calderas de los centrales, valían muchas veces, incomparables veces esa suma de dinero.

Vinieron con sus bolsillos rebosantes a un pueblo empobrecido por 30 años de lucha, a comprar de las mejores tierras de este país a menos de seis dólares la hectárea.
Y un tal McCan compró 32 000 hectáreas ese mismo año al sur de pinar del Río. Y un tal James —si mal no recuerdo— ese mismo año compró en Puerto Padre 27 000 hectáreas de tierra.

Es decir que en un solo año adquirieron mucho más de 10 000 caballerías de las mejores tierras de este país, con sus bolsillos repletos de billetes, a un pueblo que padecía la miseria de 30 años de lucha. Y así, sin derramar sangre y gastando un mínimo de sus riquezas, se fueron apoderando de este país.

Y esa historia debe conocerla nuestro pueblo.

(*) Leido en el blog de Iroel Sanchez "LA PUPILA INSOMNE"




LA REVOLUCIÓN COMO ENTELEQUIA
(Por: Mario Valdés Navia, publicado en "LA JOVEN CUBA")


El griego Aristóteles creó el concepto de entelequia para designar aquellas entidades que tienen un fin en sí mismas. En la actualidad se usa para hablar de cosas irreales, vagas, que no se pueden entender cabalmente, y menos concretar. El concepto me viene a la cabeza cuando oigo decir, a raíz del próximo congreso obrero, que los trabajadores deben “acompañar a la Revolución”. Siempre creí que son sus protagonistas, no sus acompañantes.

Cuando triunfaron las revoluciones rusa y china se empezó a hablar de los compañeros de viaje que podrían tener los obreros y campesinos en la construcción socialista. Se hacía referencia a los miembros de la burguesía y capas medias que existirían y laborarían en el socialismo hasta que, gradualmente, se extinguieran como clases en el tránsito futuro al comunismo. Tanto el Lenin de la NEP como el Mao del Camino de Yenán compartieron este criterio.

El establecimiento de la hegemonía burocrática en los estados de vocación socialista incluye siempre la recreación de símbolos ya establecidos. En Cuba no hay ninguno de mayor significación histórica que el de la revolución. Los mártires anteriores al 68, los mambises, laborantes y víctimas de las guerras de independencia, todos son hijos de ella y sacrificaron sus vidas para hacerla realidad.

Durante el período republicano los políticos no cesaron de clamar por sus méritos revolucionarios en la lucha por la independencia y luego contra el tirano Machado. Desde la derecha hasta la izquierda, todos veneraban la revolución a su manera. Batista y los presidentes auténticos se consideraban a sí mismos héroes y continuadores de la Revolución del 30.

Esta elevada representación social se multiplicó con el triunfo de la Revolución
En el 59 se unieron, como nunca antes, los componentes nacional-liberador y de justicia social. Con el tiempo, la revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes comenzó a ser secuestrada por una burocracia cada vez más empoderada, que se apropió del término Revolución como hiciera Stalin con el de marxismo-leninismo.

De esa forma, el monopolio del poder por los burócratas se identifica demagógicamente con los objetivos históricos del pueblo, la nación y hasta de la revolución mundial. A partir de entonces, en boca de la burocracia, la revolución sería un fetiche que se trocaría en su contrario mediante el concepto de Revolución en el Poder.

En consecuencia, la revolución no vendría desde abajo sino “desde arriba”, y las masas no la protagonizarían, sino que “se sumarían a ella”, “se incorporarían”, “participarían”, “serían convocadas”, o, como se dice ahora, la “acompañarían”.

Este nuevo modelo de revolución burocrática exige a los trabajadores ser “fieles”, “leales” y “estar dispuestos a cualquier sacrificio”.

La cuestión es: ¿a quién deben ser fieles y “acompañar” los trabajadores sin chistar?, ¿a la revolución popular liberadora, o al status quo establecido por los burócratas a su imagen y conveniencia?


Las revoluciones son siempre obra de las grandes masas. Es redundante decir que los trabajadores deben acompañar su propia obra.

Por lo que vale la pena luchar es por abrir cauces a su participación plena y libre y su posibilidad real de control social sobre el poder. Que los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, TCP y todos los sectores humildes se sientan participantes activos de la revolución; no observadores de un espectáculo donde miran, aplauden y retornan a sus casas a comentar con la familia sus criterios, anhelos y preocupaciones tras la puesta en escena.