Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

viernes, 1 de mayo de 2020


Hubiera querido los signos de interrogación en el titulo, pero hay algunos con mucho entusiasmo…

CORONAVIRUS: EL FIN DEL CAPITALISMO TAL COMO LO CONOCEMOS
(Por Telma Luzzani en PAGINA12)  


Nunca antes había sucedido que, simultáneamente, el mundo entero estuviera bajo la amenaza real de una epidemia y que, en una rara sintonía hecha de pánico e incertidumbre, en todo el planeta fuera el virus el único tema que ocupara las mentes.

¿Qué mundo puede emerger después de esta catástrofe?

La preocupación no es frívola porque, como analizó sagazmente la canadiense Naomi Klein en su libro La doctrina de shock, las elites poderosas suelen aprovechar los acontecimientos catastróficos para instalar reformas impopulares, rediseñar sistemas económico-sociales o, directamente, saquear los bienes públicos y hacer pasar la operación como una “atractiva oportunidad del mercado”.
El libro se detiene en dos ejemplos y explica, paso a paso, las acciones de esas elites. Uno es el tsunami de 2004 en Asia; el otro, las dictaduras genocidas de la Argentina y Chile en los 70.

En el primero, tras la catástrofe natural, los pescadores de Sri Lanka vendieron por moneda sus propiedades y hoy hay allí uno de los más exclusivos centros turísticos del mundo. En el segundo, “algunas de las violaciones de derechos humanos más despreciables, que parecían meros actos de sadismo fruto de regímenes antidemocráticos, fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al pueblo y se articulan activamente para preparar el terreno e introducir las ‘reformas’ radicales del libre mercado. En la Argentina de los años 70, la sistemática política de ‘desapariciones’ que la Junta llevó a cabo eliminando a más de 30.000 personas, la mayoría activistas de izquierda, fue parte esencial de la reforma económica que sufrió el país, con la imposición de las recetas de la Escuela de Chicago. Lo mismo sucedió en Chile, donde el terror fue cómplice del mismo tipo de metamorfosis económica”, escribió Klein.

Es lo que ella llama “el capitalismo del desastre”: cuando una sociedad, aterrada, sólo piensa en su sobrevivencia y es incapaz de reflexionar sobre lo que más le conviene. Esta situación es aprovechada por el 1 por ciento más rico para instalar políticas que sistemáticamente profundizan la desigualdad, enriquecen a los poderosos y hambrean al resto.

OTRO MUNDO ES POSIBLE
Pero no todo está perdido, Klein, como muchos otros pensadores, cree que esta pandemia puede ser también una oportunidad de cambio.
De hecho, una de las señales más impactantes y extendidas es el reverdecer de las políticas keynesianas y la revalorización del papel del Estado que la pandemia produjo.

La Covid-19 dejó al desnudo el daño que las políticas de mercado y las privatizaciones han producido en los sistemas de salud de Occidente. En Nueva York, la ciudad más rica del país más rico del mundo, trabajadores de los hospitales comenzaron a protestar, a mediados de marzo, por la falta de insumos básicos como barbijos y guantes. Pocos días después, el gobernador de ese estado, Andrew Cuomo, mandó un mensaje desesperado a la Casa Blanca para que envíe 30.000 respiradores, y el 20 de marzo, el presidente Donald Trump, que hasta ese momento había ridiculizado el coronavirus, salió a anunciar –en un estilo muy estadounidense– medidas belicosas y espectaculares. “Soy presidente en período de guerra”, clamó, e inmediatamente prometió acabar con el “enemigo invisible”.

(Se deja de lado en este análisis un punto importantísimo: el aprovechamiento político de la pandemia que está haciendo la Casa Blanca, declarando la guerra al “virus chino” y enviando parte de la fuerza aérea y naval del Pentágono al Caribe en un gesto inaceptablemente violento contra Venezuela y América latina.)
A partir de aquel 20 marzo, Trump no dejó de tomar medidas keynesianas como aplicar la Ley de Producción, que habilita a controlar precios y salarios; enviar cheques de hasta 1.200 dólares por persona (¿subsidios?) para todos los estadounidenses que ganen menos de 70.000 dólares al año y ordenar a las empresas privadas a producir bienes para el Estado.

De la misma manera, Alemania anunció una línea de créditos sin límite para las pymes; el presidente francés, Emmanuel Macron, redescubrió que “el Estado protector no significa un costo sino un bien indispensable”, y la Unión Europea anunció una ayuda de 100 mil millones de euros para España e Italia, los países de la UE más golpeados por la Covid-19, para frenar los despidos.

Hay quienes se ilusionan conque esta repentina conciencia sobre los efectos que la mercantilización de la salud y la destrucción del medio ambiente tienen sobre las personas sea el principio del fin de la hegemonía neoliberal. Por el contrario, hay quienes temen que el actual estado de excepción sea la llave que estaban esperando el neocapitalismo y el neocolonialismo para dar una vuelta de tuerca aun más extrema.

Si va a haber una transformación verdadera –la toma de la Bastilla, del Palacio de Invierno–, debe ser un cambio que venga de abajo y, por el momento, el control sobre los cuerpos –y muy probablemente sobre las mentes– del globo entero es total.

Lo que resulta innegable es que el coronavirus ha introducido nuevos problemas y nos ha obligado a reflexionar sobre conductas y valores.
El riesgo de un parate de la economía mundial es uno de los puntos de mayor preocupación. Así lo explica el economista Julio Gambina: “Si hasta ahora se hablaba de desaceleración, ahora se teme una recesión o incluso una depresión de la economía mundial. Ya no se trata sólo de problemas con los bancos, las bolsas o la valorización de los títulos sino que estamos hablando del impacto en la producción a nivel industrial. Además está el riesgo del desempleo. Por el momento, hay países que están adoptando medidas creativas, con creciente participación estatal. Algunas naciones europeas están financiando gran parte de la masa salarial de las empresas del sector privado de la economía, por ejemplo”.

UN FALSO DILEMA
¿Existe la tan mentada dicotomía entre economía y salud? El médico Jorge Rachid, con la claridad que lo caracteriza, responde: “No existe contradicción alguna entre salud y economía. Quienes la plantean están proponiendo enterrar un derecho humano esencial, que nos viene dado y al cual debemos cuidar y proteger como comunidad y un proceso productivo que sólo puede ser realizado por personas sanas, por lo cual sin lo primero –la salud–, no existe lo segundo. Presentar como dicotómicos los términos ‘salud’ y ‘economía’ sería similar a comparar la paz o la guerra en términos de humanidad. Sin duda, durante las guerras unos pocos ganan mucho y muchos miles lloran por lo que la guerra les quitó. Si los que presentan las guerras como necesarias fuesen los que enviasen sus hijos a morir, lo pensarían dos veces. Lo mismo sucede con la pandemia y los trabajadores: algunos empresarios quieren que los demás trabajen y ellos y sus familias permanecer protegidos, mientras acumulan ganancias”.

Falta todavía mucho tiempo para saber qué consecuencias ha tenido el coronavirus en el mundo material y en la subjetividad de los humanos de este siglo XXI. Por lo pronto, nos ha confrontado con las relaciones con nuestros hijos y pareja, con el ocio, con la futilidad del consumo, con las tareas domésticas y nuevas formas de trabajo, con la sumisión a las pantallas y a los medios, con lo bella que es la naturaleza sin nuestra mano depredadora, con cuánto se extrañan los abrazos, con la importancia de la solidaridad y con nuestra propia fragilidad.

¿Con el fin de la cuarentena barreremos todo ese aprendizaje bajo la alfombra? He ahí la cuestión.


jueves, 30 de abril de 2020


SALUD Y DESIGUALDAD
( Por Guillermo Wierzba en el blog “El Cohete a la Luna”)


Felix Nussbaum

A pesar de la grave situación de la economía mundial producto de la pandemia, los países centrales no han modificado el nivel de sus gastos militares. Es decir que no han desplazado presupuesto de guerra para la atención de la salud. La discusión establecida respecto de la elección entre economía y salud no se ha extendido a otra entre gasto en ésta y gasto militar, ni entre éste y economía productiva para la igualdad social.

El intelectual David Harvey sostiene en El nuevo imperialismo que “la acumulación de capital mediante las operaciones de mercado y el mecanismo de precios se desarrolla mejor en el marco de ciertas estructuras institucionales (leyes, propiedad privada, contratos, seguridad monetaria)… (que) Un Estado fuerte armado con fuerzas policiales y el monopolio sobre los instrumentos de violencia puede garantizar ese marco institucional… (y que) La organización del Estado (ha) sido (característica) crucial de la larga geografía histórica del capitalismo”. La cita obliga a reiterar una distinción crucial respecto de la valoración y caracterización del Estado en las actuales circunstancias del drama del Covid-19.

La revaloración que se hace en los países periféricos del papel del Estado, en varios casos, tiene una raíz distinta a la planteada por Harvey. La idea que se plantea desde el gobierno argentino, respecto a recuperar la acción estatal que la circunstancia exige, lo hace bajo la toma de conciencia en el discurso público respecto de que la sociedad individualista de mercado no puede resolver objetivos constitutivos de una sociedad con justicia social, como la recuperación del valor de la igualdad y la eliminación de la pobreza. La priorización de la salud, concepto que discursivamente sostienen Alberto Fernández y su gobierno, se debe entender como un despliegue de políticas que desestructuren la mercantilización de los servicios que constituyen derechos sociales. Esa concepción está guardada en la memoria de un Estado que, cuando gobernaron los movimientos populares, enfrentó al poder económico con reformas que promovieron el respeto de la dignidad humana y avanzaron tanto en la ciudadanización política como en la económica y social. Ese ese estilo de poder estatal, que hoy se esgrime desde el gobierno de los Fernández, no es para garantizar la afirmación del mercado como organizador central de la economía, sino –por el contrario— para colocar al Estado en ese rol. Afrontar la peste, implicó la adopción de una propuesta de sociedad distinta, que se construya sobre la base de la solidaridad y abandone el individualismo como eje de su dinámica.

En cambio, el concepto de Harvey es exacto para definir el rol del Estado en los dispositivos neoliberales de las potencias centrales de Occidente. Allí cumple una función instituyente del mercado como organizador y garantiza la reproducción de la sociedad mercantil, siendo, además, colocado en un papel subsidiario para completar lo que el mercado no puede resolver. No se trata de reconocimiento de derechos sino de conservación de un régimen de privilegios, que supone y exhibe una prescindencia estatal, que vacía la democracia de ciudadanía mientras mantiene intacto el instrumento de preservación del poder de la propiedad concentrada.

El gobierno democrático, nacional y popular de la Argentina del presente ha tomado el tema de la salud como fundamental y planteado a partir de la presencia del virus un cambio de lógica social que privilegia la igualdad. Veamos algunas características del sistema de salud en el país y los desafíos para modificarlas, siendo que hoy mantiene la herencia de las transformaciones neoliberales del último cuarto de siglo pasado.

En una nota del viernes, el economista macrista Hernán Lacunza menciona que el gasto público en salud es del 6,6% del PBI y el privado del 2,8, atendiendo este último al 25% de la población y el primero al 75%. Sin embargo, estas cifras aunque dan cuenta de la desigualdad, no reflejan su real profundidad, pero lo que sí se debe acotar es que el total del gasto revelado por el ex Ministro da cuenta de una reducción del gasto en más del 1% respecto de su relación con el PBI durante los cuatro años de gobierno de Cambiemos. Francisco Leone y Rodolfo Kaufmann, en su trabajo Financiamiento subsectorial del sistema de salud por niveles de atención (Departamento de CyT de la UNTDF, 2019), concluyen que el sistema de salud se estructura en tres niveles:

un sistema hospitalario con 1.271 establecimientos y 6.290 centros de atención primaria de salud, que cuentan con 76.885 camas. Pueden acceder a él todos los argentinos, pero se estima que atiende al 37% de la población que no tiene ningún otro tipo de cobertura. Sin embargo, la excelencia de sus médicos y determinados servicios no hacen infrecuente que recurran a los mismos ciudadanos con otras coberturas. El financiamiento de estos centros es con recursos públicos generales del presupuesto nacional, provincial y municipal.

Otro subsistema es el de los servicios de seguridad social que cubren al 54% de la población, atendiéndose a 25,4 millones de habitantes del país. Este se financia mediante aportes y contribuciones del régimen salarial formal, y cuenta con un relativamente reducido número de establecimientos propios, subcontratando el resto en el ámbito privado, o con derivación a hospitales. El número de obras sociales de carácter nacional, provincial y municipal articulados por este sistema es de 313 más el INSSJP.

El tercer segmento es el privado el que vende sus servicios al 9% de la población, unos 4.000.000 de personas. Está integrado por 139 empresas y posee 8.040 clínicas que disponen de 63.800 camas para internación y 8.078 para pacientes ambulatorios. Este subsistema se financia con los aportes privados de quienes se atienden en el mismo.

Como expresa Gonzalo Basile en ¿Cobertura o Sistema Universal de salud en Argentina?: hacia dónde vamos y quién decide, “casi al mismo sistema de salud de 1.600 Hospitales públicos y 6.000 unidades sanitarias que en el año 1975 acudían 2 millones de personas (en situación de pobreza y empleo informal), hoy demandan entre 15 y 20 millones. De ahí no podemos sorprendernos del cóctel de sobredemanda poblacional, pérdida de capacidad de respuesta de los servicios públicos, deshumanización en la atención, malas condiciones de trabajo, enfermología pública (todo gira alrededor del hospital y atención clínica-curativa a enfermedad) con abandono de estrategias preventivo-promocionales, epidemiológicas.

La desigualdad y segmentación que estructuran el sistema de salud en la Argentina quedan expuestas en la investigación de Leone y Kaufmann. La observación del número de camas y establecimientos por población atendida disponible para el 9 % de población de mayores recursos en el segmento, contrasta agudamente con el de los establecimientos a los que acuden los sectores populares que están en el 37 % más vulnerable.

La historia moderna argentina muestra al primer peronismo como el momento más trascendente de avance de la atención sanitaria, con el despliegue raudo de un sistema hospitalario de gran dimensión y calidad, que se movilizaba por el objetivo de brindar atención a la mayoría de la población.

Más tarde en el período desarrollista se despliega el sistema de obras sociales, que contaba como marco, una economía con un fuerte grado de formalización de la relación salarial. La atención sanitaria de la clase trabajadora durante esta etapa fue cubierta con eficiencia en este nuevo segmento de la medicina, cuyo financiamiento permitía su desenvolvimiento.

La medicina privada convivió en las dos épocas con un desarrollo menor y en general como servicio privado, no organizado bajo un esquema de seguro de salud voluntario.

Es durante el terrorismo de Estado, con el establecimiento del primer período neoliberal, que se provocó la desindustrialización, la caída del número de trabajadores formales, el crecimiento de la pobreza, el descenso del salario real y un ascenso primero moderado y luego acelerado de la desocupación, que emerge el negocio de la medicina privada organizado como sistema de seguro de salud. Luego el menemismo, en el segundo neoliberalismo argentino, implementa la flexibilización entre el segmento de obras sociales y seguro privado, que permite el traspaso de afiliados del primero al segundo; está medida provocó que los asalariados de mayores ingresos se mudaran a la medicina privada, lo que aumentó este negocio a costa del deterioro de la calidad de muchas obras sociales, las que perdían a sus afiliados de mayores contribuciones. La crema de los recursos se trasladó, así, al área más mercantilizada. Siendo los propietarios de las empresas que lo ejercen los que ahora ponen el grito en el cielo, cuando desde el gobierno se promueve una articulación única de los tres sistemas para afrontar la emergencia frente a la peste.
El neoliberalismo también se despreocupó por el presupuesto y la organización de la salud. A la segmentación del sistema por clase y nivel social, entre incluidos y excluidos agregó con la provincialización de la atención sanitaria, a la que disfrazó como lógica “federalista”, una desigualdad y fragmentación regional y provincial. Los problemas de restricción presupuestaria y las consecuencias de los permanentes ajustes fiscales se sumaron a las dificultades presupuestarias de las provincias.

La desorganización del sistema de salud se refleja también en una inadecuada relación enfermera/médico, muy baja, y que es expresión de la pérdida de salario real durante el neoliberalismo y las malas remuneraciones relativas del personal paramédico. Justamente, el doble o triple empleo de este último se ha convertido en uno de los motivos de aumento de los contagios durante la pandemia en el país. Esa proporción enfermera/médico es la mitad que la de la Unión Europea.

La emergencia de la pandemia dejará como tema urgente y fundamental la reforma de la salud y su reconocimiento como derecho social. Asumirlo como tal, otorgándole al Estado, no el carácter de reproductor del sistema del individualismo de la sociedad de mercado, sino el de agente para la transformación de la vida nacional en pos de una sociedad humanista y solidaria, construida sobre un criterio crítico de aquél, significará la reconstrucción de un sistema de salud con programa único, con igualdad de acceso y de calidad de atención y con un presupuesto adecuado, manejado por un poder único para su distribución. Es una reforma que no puede prescindir de modificaciones constitucionales.

Mientras tanto en los ámbitos del poder económico, financiero y mediático se establecen otras discusiones sobre ejes bien diferentes. En La Nación el columnista Carlos Pagni insiste en un análisis que antagoniza entre el sanitarismo y la economía y las finanzas. Para ese editorialista la defensa de la salud que provee la cuarentena no sería un esfuerzo en el que cooperan la acción social y el gobierno, una actividad productiva –tal vez la más significativa en tanto protege el bien-derecho más preciado: la vida—, sino un gasto y una privación de actividad. Según su estimación esta cuarentena reduce la actividad productiva en un 50% mensual.

Ese intelectual de la derecha argentina, mientras explaya alarmantes presagios cuantitativos, dramatiza negativamente la enérgica oferta argentina a los bonistas acreedores. Esa oferta que, en términos de valor actual no dista mucho de la refinanciación llevada a cabo en 2005, está para él fuertemente afectada por la estrategia de la cuarentena que agregaría, a lo que denomina problema fiscal, otro nuevo inobviable: la necesidad de financiamiento externo que requeriría el sector privado para reactivarse cuando la emergencia haya pasado. Pagni hace la construcción declamatoria perfecta que el capital concentrado reclama. Pone en duda que la continuidad de la cuarentena sea una medida correcta. Mercantiliza la salud, donde los barbijos, los respiradores y la suspensión de actividades por la necesidad del aislamiento social se miden en costos y beneficios monetizables. Un discurso en el que la vida tiene precio. A lo que agrega que la reactivación habría de venir por el lado del sector privado, que necesitaría de inversión externa.

Parece no tomar nota de que, paradojalmente, este año habrá superávit externo alto y que no habrá pagos de deuda, debido al programa que el Ministro Guzmán ha ofertado a los acreedores. El editorialista del diario conservador parte del axioma que sostiene que la actividad deberá reanudarse por la iniciativa privada, porque supone la inevitabilidad de la disciplina fiscal. En cambio, a su pesar, lo que resultará necesario para una rápida recuperación del país es un shock de gasto público, mientras se combata al Covid-19 y cuando se emprenda la recuperación de la economía. Será el Estado el actor con capacidad de encabezar una rápida reacción.

Ni la pandemia ha dado respiro para que los propagandistas del dogma neoliberal suspendieran su discurso siempre dirigido a proteger un sistema que concentra la riqueza y aboga por un derecho de propiedad irrestricto. El orador de Odisea se preocupa más por el acuerdo y la flexibilidad con los acreedores, y por las ganancias de los empresarios que tienen su actividad mermada, que por las vidas individuales y colectivas de todos los ciudadanos argentinos.

La contrarrevolución conservadora se desplegó en el mundo entero. Una voz que se contrapone con la del paradigma hegemónico en decadencia que defienden los intelectuales de la financiarización es la del médico neumonólogo y profesor de largo ejercicio en el hospital público y en universidades del mismo carácter. Dice Ricardo Gené que “a pesar de los avances del conocimiento, el desarrollo y la tecnología, veo y escucho absorto a médicos de España e Italia contar que hacen esto a diario: elegir por edad a quién ventilar o no; o peor aún, por expectativa de vida, dejarlos en su casa, con analgésicos potentes a morir en soledad, sin la atención necesaria y despidiéndose por teléfono de sus seres queridos… ¿Qué ha pasado en este mundo, injusto, desigual y criminal? ¿Por qué han empleado políticas que ahora queda muy claro que son políticas que matan? Vivo a diario con temor de que la pandemia nos llegue con esa infectividad tremenda y que tengamos que pasar por ese límite maldito, por esa disyuntiva tremenda de decir: sí o no. De decir: Este sí, este no”.

Los países europeos vienen de una década de ajustes fiscales y reducciones de gastos sociales. Disciplina fiscal, gustan decir los economistas que hoy se autopromueven para un consejo asesor de Alberto Fernández en la emergencia. Petulantes, a los que ni vergüenza les queda para llamarse a retiro o a silencio frente a la cruda realidad del tendal de muertos que ha dejado esta pandemia mundial, debido al desamparo del sistema de salud neoliberal.



miércoles, 29 de abril de 2020


En estos días de cuarentena, momento propicio para mirarse hacia adentro, recordarnos lo frágiles que somos los seres humanos y sobre todo lo frágil del sistema Capitalista para afrontar los reales problemas de la humanidad, varios periodistas de los MENTIMEDIOS, se han dado a la tarea de despotricar sobre una ayuda que llegaría de Cuba a la Argentina en medio de esta tragedia Mundial.

He participado en varios "debates" entre trolls y gente de "buena fe" que quiere entender tanto empecinamiento por embarrar una imagen de los médicos cubanos, ganada no ahora sino desde hace 60 años de ayuda al Mundo, en algunos casos cobrando, por supuesto, y en otras con un altruismo digno del Cristo de la Cruz. En esos debates he hecho unas mismas preguntas, ¿Porque será que una isla (bloqueada por el inescrupuloso de siempre (al menos desde finales del siglo 19), paladín de muchas de las desdichas de varios países a los cuales ha invadido sin excusas, o con ellas inventadas) ha dedicado tantos esfuerzos para preparar recursos humanos en el campo de la medicina y aun en medio de su pobreza comparada, ha mantenido índices de educación y salud digno de los más ricos del Mundo?, ¿Por qué será que esa Isla tantas veces vilipendiada, aun con recursos limitados, ha decidido no ser egoísta y colaborar en el campo de la medicina con todo aquel que se lo pide, sea país rico o pobre en este Mundo?. ¿Por qué será que se cuestiona a Cuba y su gobierno por lo que hace y todos olvidamos que países alrededor de ella, como República Dominicana, Jamaica, el mismo Puerto Rico (un estado más del poderoso del Mundo) no pueden, no ya crear brigadas medicas de ayuda, si no dar servicios médicos decorosos en sus países?. ¿Por qué países como los mencionados, o Panamá, Hondura, Nicaragua, Ecuador, Belice, Surinam, Guyana, que supuestamente han estado bajo "regímenes democráticos" por 60 años no pueden brindarles servicios médicos decorosos a sus poblaciones?.


Por supuesto he recibido respuestas a mi preguntas en esos foros, “ellos” siempre tienen respuestas, …”P.U.T.O. izquierdista, vete a Cuba a comer frijoles”, “El error fue que solo fueron 30 000”, “Te lavaron el cerebro,… comunista”.
La libertad de expresión es algo maravilloso.
  

Carta abierta de un médico argentino sobre sus colegas cubanos.
(Por Alberto Cerda Expósito en el blog de Iroel Sanchez “La Pupila Insomne”)

 “Me estoy informando por la tele y un destacado médico, panelista del canal de los 60 años, se preguntaba en público, ¿para qué vienen los médicos cubanos si acá tenemos una medicina de excelencia?

La reflexión me suena a un interrogante sincero, pero se mezcla con un tinte prejuicioso. Perdón doctor, también de ignorancia. Soy médico formado en la misma facultad que usted y creo que somos contemporáneos. Conozco Cuba. Tengo amigos y sé de su historia pre y posrevolucionaria. También la Escuela Latinoamericana de Salud de La Habana, donde se formaron cientos de médicos argentinos que, en otras épocas y también en las actuales, no pudieron estudiar acá.

Mi primera observación es la siguiente. Usted y yo, ¿cuánto tiempo trabajamos en las villas de emergencia o barriadas del conurbano de Córdoba enviados por nuestra querida facultad o luego por el ministerio de Salud de la provincia? Los libros son una cosa muy linda, pero in situ, mamando la realidad, compartiéndola y transformándola junto a sus habitantes, es muy distinto. Esa es la gran diferencia que tenemos usted y yo con los colegas cubanos.

Ellos se formaron en MEDICINA SOCIAL, la que no tiene el signo pesos de zanahoria, sino el compromiso SOLIDARIO, COMUNITARIO y TRANSFORMADOR como meta. Ellos cambiaron radicalmente la paupérrima realidad que heredaron de siglos de saqueo por parte de sus vecinos del norte. Luego remaron contra el bloqueo criminal a que fueron sometidos por elegir otro destino, lo que los obligó a tener un nivel de conciencia y compromiso que usted y yo no tenemos ni nunca necesitamos. La salud pública cubana es un derecho adquirido con rango constitucional, que se cumple.

Además, por ideología, la solidaridad internacional es una premisa. ¿Cuántos médicos argentinos fueron a colaborar contra el Ébola en África? ¿o a darles visión ocular a los coyas, cholos o aimaras bolivianos? América central está sembrada de médicos cubanos combatiendo las pestes que la pobreza origina.

¿Cuántos médicos nuestros están RADICADOS O POR LO MENOS ROTAN por el impenetrable chaqueño, en la puna, en el monte santiagueño, en el Bermejo, Pilcomayo o comunidades signadas por la contaminación productiva?

Nosotros fuimos formados para vivir en ciudades o centros con comodidades mínimas y sueldos de medio para arriba.

Aclaro que soy ferviente defensor de lo público y que luché y lucho por ello, pero sé de las deficiencias y los motivos por lo que somos distintos a los cubanos. Ellos se forman para una MEDICINA HUMANISTA y COMUNITARIA, nosotros en una INDIVIDUALISTA y MERCANTILISTA.

Éste es el prestigio y el motivo por lo que los médicos cubanos son CONVOCADOS y recorren el mundo. Si es que vienen, le propongo los invite a su programa y le aseguro que tendrá una agradable sorpresa.





martes, 28 de abril de 2020


ABYECTO y DESALMADO

Pocas veces he sido Vincent Moon
pero he sido
no hay manera que la crucifixión
me salve
He puesto tantas veces la mejilla sin embargo
mi cortada en la cara
la llevo en la oscura planicie
de un lugar remoto del alma
vamos infamia
mi amada compañera
algún día contaré mi historia




…You tell me not to sit around just thinkin' about this life I've had
But it's just so hard, to not
Think about The good, the ugly and the sad
But lord Things have gone my way…








jueves, 23 de abril de 2020


PALIMPBESO

Unánime beso tuyo
que derrumba espejos
de ese yo, tantas veces abordado
interrupto, hastiado de macanas
ya habituales, como los infiernos
a donde iré,
con mis molinos de extravíos
mis recetas sin comer

Unánime beso tuyo
que esconde la fragancia
de tu bondad inmensa
la sutil fantasía de mejorarme
en este caparazón de tortuga
que acumula hormigas rabiosas
de volver al traspié

Unánime beso tuyo
palimpsesto arrasador
para mi boca blasfema y arcaica
que poco tiene que decir

Unánime beso tuyo
que yo depreco
porque intuyo mi madero
agua debajo del puente
esperando abril bisiesto




miércoles, 22 de abril de 2020

CAMINANDO

Sube el espasmo
de un adiós final
multiplicado por el sendero
todavía por recorrer
la cuenta del último grano
bajando por el venturi de cristal
Volveré a casa en Octubre 
como todo el Mundo
me daré cuenta que he dejado
una vida atrás
sin pirámides
solo he sido yo en este viaje
pisando el jardín ajeno
haciendome trizas
contra el paredón de la noche
nunca lleve lumbre
los fósforos estaban mojados

                    (Pintura de CAMILA S.A.)









lunes, 13 de abril de 2020

TOMA LA ESCOBA
(Por Ernesto Estévez Rams, en https://lapupilainsomne.wordpress.com/)

Otro día de cuarentena:
Hedor
Solo cuando los olores eflusivos del planeta
llega a tus narices, te sobresaltas.
Hasta ahora, el hedor repugnante de ciertas geografías
te eran ocultados debajo de los perfumes celebrados
por los periódicos, por la televisión, por la radio.
Últimamente, también escondido en eso que llaman las redes.
Como si el enredo social del planeta fuera novedad
y no viniera andando desde hace tanto.
Como si no hubieran existido etnocidios,
ni barcos llenos de negros,
ni plantaciones, ni heces en forma de látigos.
Ni asiáticos tildados de monos, y los otros
vaporizados en bombas. Como si Verdún no hubiese
sido una fiesta atroz del capital jugando al monopolio.
Y en Leningrado los niños no hubiesen tenido que comer pintura para engañar al hambre.
Como si Rodesia no hubiera existido, Ian Smith fuera
solo un personaje para asustar a niños de Zimbawe.
Ni apartheid, ni fosas llenas de muertos en Ruanda.
Ni sifilis inyectada a indias guatemaltecas
en nombre del avance de la civilización blanca.
Ni esterilizaciones forzadas. Ni experimentos humanos
en las selvas americanas.
Como si no hubiesen lanzado al mar cientos desde helicópteros,
ni otros en la boca de volcanes.
Y niños sesgados de sus padres asesinados, y luego de sus abuelas.
Como si Wounded Knee fuese el título de otro filme
de héroes blancos. Como si el agente naranja
fuera el nombre publicitario de un extracto de jugo fortificado.
Como si Lynch y Crow fueran nombres cualquiera,
y la quema de cruces y la soga, preámbulo
de un suculento barbecue de negros.
El estrupro y la pedastería,
accidente y no sistema.
Ahora que nos han vendido la idea,
que las redes han hecho al mundo más pequeño.
¿Dime tu que exploras en ellas?
¿Cuántas páginas vistas de Timor Leste? ¿de Angola?
¿Cuántas de Armenia miraste esta semana? ¿Pakistán?
¿Cuánto aprendiste de Jamaica?, ¿de Dominicana?
¿Que sabes de los negros haitianos y los negros de otros lugares?
¿Cuánto nuevo de Siri Lanka?
¿Cuáles amigos hiciste de Samoa, Viet Nam, Cambodia?
¿Cómo se visten en Yemen (Si las bombas
y la hambruna les permiten vestirse. Allí, quizás
ni haya pintura para engañar al hambre)?
¿Qué estrellas de actuación brillan en Mongolia,
triunfan en Sierra Leona, escandalizan en Bulgaria?
¿Qué libros llaman la atención en Albania, se comentan en Chile, se prestan en Honduras?
¿Quién ganó el campeonato de Basket en Jordania?,
¿el de Volleyball en Costa de Marfil?
¿Qué club de football en Malasya?
No será que esa aldea global no es tan global nada.
No será que cuando te venden que vas,
en realidad te vienen.
Te acosan, te asaltan y te roban la vista. Por esa
puerta de entrada mientras crees ver, en realidad
te miran.
No será que te amaestran y te mutilan, te reducen y te venden.
Cómo un número, un gusto, una tendencia.
Un esclavo de sensaciones que te sintonizan.
No será que te tocan la flauta, te encantan
y te llevan a los parajes donde todo huele igual.
El perfume engañoso que te venden cuando en realidad te compran.
Despierta, hace rato que algo huele podrido
y no es de Dinamarca. Ahora que el hedor
inescondible llegó a tu nariz,
no estires la mano buscando un perfume,
toma la escoba.
Vamos a limpiar la casa.




SIGO VIVO

Ayer me sucedió algo extraordinario 
salí al patio
tome el Sol
con los ojos cerrados
A la noche
con los ojos cerrados
volví a tomar el Sol
en la cama
haciéndome de ella






jueves, 9 de abril de 2020

INSIDE THE WALLS

Esta vez es única
leo desmenuzando
el Mundo sin suerte
se ha parado para mi
entonces con el camino de Sal Paradise
y los cuentos de Francisco Isidoro
escucho unos aplausos
todos los días a las nueve
estruendo del Morro
para volar allí
si de esta me salvo
al Mundo sin suerte
le debo una






miércoles, 8 de abril de 2020


TU, OSCURA NENA

"No puedo comprarme una emoción"
eso es lo único que no venden
por la televisión
y mira que lo intentan,
yo amo y río
en alguna ocasión
gracias que te tengo nena
sentada en este, en picada mi avión
que mañana me enfermó
no me verás, tampoco mi polvo
ni en Chacarita, ni en Colón
esto es una saga
con varios capítulos
un solo the end previsto por vos
desde el malecón
o allá en Hiroshima
después de aquella degollina
sin razón 
por suerte te tengo, mi nena
te dejo esta canción



lunes, 6 de abril de 2020

DESTINO

Somos esas ruinas circulares
que el escritor de Adrogué
conmemoró con el fuego,
no habrá solución para quien nos soñó
repetiremos la ceremonia,
de fácil será
que ni esta cuarentena nos salvará
mucho más arduo
"tejer una cuerda de arena
o amonedar el viento sin cara"
la llama consumirá nuestros delirios,
la humillación de habernos soñado
otra vez para desaparecer,
hemos sido y así será
un mero simulacro
del pedestal calcinado
que ha sido ese punto en la noche inicial,
hemos sido sombreado
al final de un paredón
en la próxima soñada,
por cierto, para la nada.

...And what did you hear, my blue-eyed son?
And what did you hear, my darling young one?
I heard the sound of a thunder, it roared out a warnin'
Heard the roar of a wave that could drown the whole world
Heard one person starve, I heard many people laughin'
Heard the song of a poet who died in the gutter...


martes, 31 de marzo de 2020

COVIDANDO CON BORGES

Cuando todo esto haya pasado
los abrazos volarán a tu pecho
ese beso que faltó
regresará desde el espejo de tinta
el cariño que debías
será tu benjuí arrojado al brasero
desde el desierto a tu resurrección 
seras rico bajo la higuera
de tu propio jardín

martes, 17 de marzo de 2020


AMOR EN EL CORONAVIRUS

Ni te has dado cuenta
como costumbre hace siglos
que no lo dijo Miguel, el de las profecías
ni Minguito que recorría Maria Regla
era solo besar y aprender del otro
cortar la Luna helada del extravío
Las azucenas estaban ahí
paradas para oler el derrame colectivo
el yo que se funde en el nosotros
una corona de espinas y un madero
Sepulta el látigo que utilizaste tanto tiempo
para beberte unos denarios
que te entregaba el vendedor de hojarascas
usando siempre su propio molino
De esta salimos
como punto en el firmamento
¿Quien más nos yerra?
Ah, nuestra ignorancia
sutil valle postrado
un güiri noko en el que pocos
ponen sus fuerzas de amar






lunes, 16 de marzo de 2020


RECLINATORIO (*)
(Por José Luis Fariñas)



Ser un poco aquella suma de derrotas
que ha dejado residuos de luz sobre la mar oscura.
Ser la lluvia oculta en la espiral que yace.
Volverse una esfera que corta
y otra que se muere de frio
en un perfecto jardín de piedra.
Como tumba de luz siempre abierta,
siempre viva, corazón de la aguja;
sin nombre, sin dos miradas para una misma cosa,
sin aquella entrañable polifobia,
como el pasado del cielo.
Anochecer por dentro
en esa playa donde nunca oscurece.
Ser un poco esa fórmula tibetana para resucitar pinos;
cosa de sexagésimos espectros sin alfombra,
cosa sin nombre del jueves menos esperado.
Porque los cazadores al fin nacen flechados
en la plenitud, dentro del bisonte.
Porque las puertas sobran en un mundo de ventanas.
Porque un alma avinagrada puede matar al brujo.
Porque los santos que nos llaman no son muy antiguos.
Porque las mejores vasijas están rotas
y nada se derrama.
Porque los elegidos del silencio están gritando.
Porque hay un mundo de huellas en tu arena,
y ninguna es mía.
Porque las piezas no quieren ya estar en el tablero.
Porque el día duerme siempre tan mal, tan acostado,
tan medio nocturno en plena mañana.
Porque has querido solo a medias tus mitades,
porque he oído en tu voz el paso sin paso de mi abismo.








jueves, 12 de marzo de 2020

LA PUERTA (Publicado el 2 de Diciembre de 2014 en este blog)

(Existe la historia de los grandes héroes, la que aprendes a saludar cuando eres pequeño, con la mano a nivel de la frente, cantando el himno nacional, mientras se iza la bandera, pero también esta la otra, que nadie te enseña porque la vives en carne propia, la que no se encuentra en los libros de historia, la que recuerda un grupo de seres humanos con un mismo apellido, con una misma tradición, historia minúscula, si las hay, que padeces y se incuba en tu mente como eso, un recuerdo de familia. En los dos tipos de historias hay alegrías, errores y hasta horrores, escribir sobre ellas es importante para llevar contigo, ese sentimiento, que llamamos pertenencia.)

-       ¿No te enteraste?, entraron en la embajada del Perú – así empezaba la mañana informando Margarita, la vecina, que venia todos los días para el buchito de café.

-       ¿Qué paso? – pregunto la Lisso

-       Nada gitana, que la gente esta hasta los mameyes, y quiere un escape, dicen que entraron con una guagua y mataron al policía que custodiaba, pero además no sabes, toda la madrugada han estado entrando gente por todos lados y ocupando la embajada. Yo me voy para allá a ver que “consigo”, indico con una sonrisa en los labios.

-       Pero mija, tenes a Longuito, que locura es esa, eso va a terminar mal- le aconsejaba Lisso a su vecina.

Había llegado del Cepero Bonilla, y Margarita me dijo que Lisso, mi vieja, estaba en lo de mi abuela, baje las escaleras con mi mochila de mascara antigas rusa, pintorreteada de los nombres y caras de grupos musicales de rock, entre esos dibujos, una cara con una estrella negra en el ojo derecho, subí la calle C y encaré María Regla, ya desde lo lejos divisaba a Paricho.



Se había hecho costumbre que mi abuela estuviera al tanto de cuando llegábamos de la escuela, esto quedo de tiempos en que mi madre, que se había separado de Juan Suárez,  trabajaba en el Almacén de Medicamentos cerca de casa, por la calle Armas a una cuadra de la Avenida Dolores, entonces cuando venia de la secundaria “La Sarmiento”, tenia que pasar por la casa de mi abuela, y esta para que yo no subiera, ya se asomaba al balcón del edificio de los gitanos, para controlar mi paso hasta mi casa, donde quedaría solo, hasta la llegada de mi vieja a eso de las cinco de la tarde.

_ ¿Hola, Abuela?- le grite desde abajo.

Sus ojos eran mas grande de lo acostumbrado, presentí un cierto nerviosismo y algo blanquecino su rostro aunque a decir verdad, mi abuela era una típica gitana, de piel rojiza, casi negra para el que no conocía su origen, sus trenzas gris plata, sus cadenas de oro, y sus sayas largas de muchos colores, la hacían un personaje atípico, aunque ya Lawton se había acostumbrado a los gitanos, que parecían haber estado allí desde que Colon piso la isla.

-       Subí, tu mama esta aquí-, me dijo en tono seco.

La Paricho no era de hablar muy dulcemente, ni siquiera con sus nietos, la vida la había hecho endurecer su carácter, cuando su esposo el español Rogelio Sandin, se le había muerto de cáncer pulmonar, cuando ella apenas cumplía los 38 años, y la había dejado con seis hijos, cuatro de ellos con menos de 15 años. Su manera de demostrar afecto tenia que ver más con un sentido práctico de la vida, que era de ocuparse por resolver tus problemas como si fueran los suyos, o de infligirse daño así misma, cuando tú sentías algún dolor o daño verdadero.



Recuerdo aquella vez cuando Danielito mi primo, aprendía a montar bicicleta delante de Maria Regla 64, el edificio de los gitanos y mi abuela lo observaba desde el portal del primer piso, como era su costumbre. En un momento determinado, Danielito se tropezó con un ladrillo en la casa del frente, la de Elisa, y salio por los aires, su cara recorrió el asfalto y se levanto ensangrentado en cuestión de segundos, La Paricho que seguía cada movimiento de mi primo, solo atino a llamar a mi tía Noka y en un santiamén, agarro el búcaro de la sala de la casa, con flores incluidas y se lo rompió en la cabeza. Locura gitana se volvió el ambiente cuando entre mis primos y mis tíos todos gritando y alocados, tuvieron que revivir a mi Abuela y llevar a mi primo para que lo cosieran en el Policlínico de Lawton, todo al mismo tiempo y en una desesperación típica de una película de Fellini.

-       ¿Qué pasa Abuela? -, trate de indagar, ante su gesto que la acompañará en el balcón y no entrará a la casa, que por alguna extraña razón permanecía con la puerta cerrada.

-       Quédate vigilando si ves algún movimiento extraño, yo voy adentro un momento - , me arropo una sensación rara por aquella orden, sobre todo me preguntaba, ¿que era un movimiento extraño?, pero me quede quieto mirando el barrio, que por aquella hora, tipo una de la tarde, era un lugar tranquilo y apacible sin mucha gente en la calle.

Al poco rato regreso Paricho a su puesto de observación y siguió dando ordenes.

-        Ve adentro y ayuda a sacar los escombros -, yo que seguía sin entender nada, asumí la misión como a quien lo envían a combatir contra un tanque de guerra con un cuchillo de palo, pero no le informan quien será su adversario.

Entre a la casa que ya conocía de memoria, el televisor ruso a la izquierda, debajo de la ventana que daba al portal con balcón a la calle, donde había dejado a mi Abuela, la mesita de centro de la sala, de color carmelita oscuro, encima del cual se encontraba, el búcaro con flores que un año más tarde, terminaría rompiéndose en la cabeza de mi abuela, el sofá en la pared de la izquierda que terminaba con la radio grande a bombillo, donde mi abuela se deleitaba con la música española a todo volumen, los cuadros con sendas fotos de mi Bisabuelo, el gitano ruso Burtia, que se había quedado en Cuba y muerto en ella, porque su preferida de sus nueve hijos, la Paricho, había decido romper las reglas y casarse con un “gazyo” español, que había llegado en barco de Veneciano de Valverde de la provincia de Zamora en 1921 a la isla de Cuba, cuya foto acompañaba a la del primero, en la pared de la derecha, arriba, antes de llegar al murito que separaba virtualmente la sala del comedor, abajo delante de ese murito un butacón de madera oscura y a su lado dejando un paso hacia el comedor otro butacón que hacia juego con este ultimo. En el fondo en la pared del comedor encima de la vitrina de cristal, donde se guardaban las tazas para el “chai”, y las copas de champagne que habían entrado en desusos, por obvias razones de vivir en Cuba, estaba el cuadro grande del “ Sagrado Corazón de Jesús”, una pintura que nunca fue descolgada, a pesar que hijos, y nietos se hicieron comunistas, y su nueva “religión” no veía con buenos ojos, el alabar o profesar el “opio de los pueblos”. Delante de la vitrina en aquel comedor estaba la clásica mesa de madera robusta con adornos de flores tallados en las cuatro patas, que terminaban en puntas finas. En aquella mesa muchas veces comí los riquísimos Sarmales, enrollados de repollo con carne, en salsa de tomate muy tenue, que mi Abuela le gustaba hacer para recordar a sus ancestros, y que se convirtió en un clásico, a veces odiado por algunos de mis primos. Contra la pared de la izquierda estaba el aparador, del mismo color y madera que la mesa y la vitrina, con un vidrio encima, que todos teníamos el cuidado al apoyar algo encima por temor a romperlo.



A un lado de la vitrina se entraba, a través de una abertura sin puertas, a la cocina, allí estaban ellos, sigilosos, como quienes cavan un túnel a escondidas de sus carcelarios. En la pared de la izquierda que colindaba con el cuarto del dormitorio de mi tío Fardy, aquellos “gitanos de la construcción”, trataban de hacer una abertura que pareciera una puerta, que había estado allí hacía muchos años, desde cuando La Gitana y su hijo mayor,  habían decidido construir su pequeño imperio para la posteridad.

A mi tío Pepe, le corrían las gotas de sudor hasta alcanzar la mandarria envuelta en tela para amortiguar el ruido, sus golpes hacían que parte de aquellos ladrillos se vinieran abajo y cayeran sobre colchonetas dispuestas a ambos lados de la pared. La Lisso, Fardy, mi tía Zoraida, mis primos y yo éramos los encargados de retirar rigurosamente los escombros que se iban guardando como tesoros a esconder en bolsas de saco, que poco a poco y sin llamar mucho la atención se sacaron primero al patio trasero de la casa de Paricho y luego se acomodaron con mucho cuidado en el balcón, ante la atenta vigilancia tipo G2, que proporcionaba mi Abuela.



El vano se termino, se repellaron sus costados minuciosamente de ambos lados junto con las jambas, todo quedo listo y la puerta se coloco, se pinto la pared del lado de mi abuela según el color que estaba la cocina, verde claro y del lado de mi tío Fardy de color cian celeste, la puerta era blanca, pero algo de suciedad tipo grasa se le propino a ese blanco cerca del picaporte, para que pareciera bien usada la misma. A la pintura de la pared de ambos lados, luego de haberse secado, se le froto con musgo verde de la pared trasera del patio de Paricho, para que pareciera que había sido pintada hacia mucho tiempo.
Aquellos gitanos llevaban en sus genes los artilugios que sus antepasados tantas veces habían utilizado cuando eran tan perseguidos en toda Europa.

Yo mientras tanto, no entendía mucho, a que iba todo aquello, pero participaba con el entusiasmo de pertenecer, no podía entender porque un “edificio” construido a base de sudor y lagrima por toda aquella “comunidad”, tenia que esconderse para hacer una puerta, pero pronto llegaron las explicaciones.

La Paricho y el Español Rogelio, fueron los primeros “agentes inmobiliarios”, en el naciente Lawton. Cuando el español fue aceptado por la tribu gitana comandada por Burtia y Terca CUIK, después de una historia de rapto, digna de ser llevada a la pantalla grande, estos dejaron las tiendas de campañas y comenzaron su periplo de compra y venta de casas en las inmediaciones del actual edificio de los gitanos, en Maria Regla 64. La primera casa que compartieron juntos fuera del campamento gitano que estuvo mucho tiempo en Porvenir y E,  estuvo a la entrada de la calle Pasaje de Córdoba, era de madera, y todavía se conserva, luego vendieron y se trasladaron para la casa situada a mitad de cuadra, cerca de la casa de los abuelos por parte de padre de mi primo Pepuche y mi prima Irasema, en la Calle Mambisa Martínez entre D y E, esa fue la última morada de mi Abuelo Rogelio, cuando murió en 1949. No paso menos de un año cuando Paricho y su hijo mayor José Sandin tomaron la decisión de vender y  comprar la casa en la Calle C entre Armas y Martínez frente a la casa de Meme y mas tarde definitivamente compraron el terreno y comenzaron a construir, lo que mas tarde se convirtió en el “Imperio Gitano” en Maria Regla 64. En todas esas casas, siempre hubo espacio para el taller de pailería y mecánica de Rogelio primero y de su primogénito después, mi Tío Pepe, que siguió la tradición que dio de comer a toda la familia.



Cuando mi Tío Fardy y Zoraida se casaron construyeron en aquella casa de dos plantas de Maria Regla, su pequeño apartamento al lado de mi Abuela Paricho en el primer piso, que  tenía sala comedor, cocina pequeña antes del baño y más al fondo el cuarto dormitorio. Era una sola propiedad que por precaución gitana, mi abuela lo había puesto todo a nombre del mayor de sus hijos, Pepe “el gitano”, que a falta de su esposo Rogelio, se había convertido en el “Jefe de la Familia”.

-       ¿Mamá, porque tanto lió por una puerta? - , así le preguntaba yo a la Lisso en casa, bien entrada la noche después de un día de tanto trajín y cautela.

-       Mijo, a tu tío lo vienen a buscar - , fue corta su respuesta, pero me dejo muchas interrogantes. 

Por aquellos días se había desencadenado todo. La muerte de Pedro Ortiz en la embajada del Perú, y aquellos humanos hacinados, provoco primero las marchas multitudinarias por 5ta Avenida en las que participe, y luego los excesos brutales mas tarde en los actos de repudios a cualquier vecino que decidía irse por el Mariel, en los que no estuve, solo por sabiduría de una gitana, mi madre, que me hizo entender que la gente tenía  derecho a vivir donde quería y que una cosa era defender una idea y la otra humillar al contrario. Se desencadeno una furia con desbordes imperdonables, que solo podemos sentir vergüenza como pueblo por todo aquello.

-       ¿Quién lo viene a buscar? – pregunte incrédulo, no sabia entonces que la familia de mi Tía Zoraida en Miami, había contratado una lancha con ese fin.
-       ¿Y eso que influye?, ¿Por qué hacer una puerta, donde nunca estuvo?

-       Tu Abuela tiene miedo que el departamento de tu tío sea confiscado

-       Pero, si todo eso es de Abuela, ella construyo todo eso.

-       Bueno, pero a “esta gente”, no le importa mucho las leyes – así contesto la Lisso.


Pepe “el gitano” había venido de la fabrica “Enrique José Varona”, donde ejercía la jefatura de una comisión técnica, que evaluaba todo lo relacionado con el desarrollo de nuevos proyectos en ella, era su costumbre dormitar cerca de una hora, en posición de sentado en una de las esquina del sofá verde que estaba en su sala, antes de continuar trabajando en su Taller privado de Mecánica en el fondo de su casa. El ruido de unos martillazos sobre madera, lo despertaron.

-       ¿Qué están haciendo? – pregunto asomándose por la escalera que conducía a los departamento de su madre Paricho y su hermano Fardy.

-       Esta casa será confiscada y nadie más podrá entrar en ella, hasta que el Estado decida qué hacer. Fermín Sandin Cuik y su familia se acaban de ir por el Mariel – con cierta prepotencia hablo Nersy, la Presidenta del CDR de la Calle Maria Regla, mientras Vladimir, su hijo e Iván, otro vecino, seguían martillando tablas en forma de una equis sobre la puerta del departamento de Fardy.

-       Todo esto lo construimos nosotros, es nuestro, aquí hay una sola propiedad y esta a nombre mío, además a ese departamento siempre se tuvo acceso por dentro, desde la casa de mi madre - , Pepe lo dijo con autoridad, sabia que esto ultimo no era cierto pero ellos tampoco podían hacer lo que hacían,  cumplían una orden de arriba, primero hacer esto y después que la gente reclamará.




Mi abuela y mi tía Noka habían salido al portal, se mantenían inmutables dejando hablar al hombre de la casa, como buenas gitanas llevaban varios pasos adelante.

-       Mañana Pepe va a la Reforma Urbana y tendrán que sacar esas tablas -, La Paricho hablo.

-       Además Nersy cuando tu llegaste a este barrio, yo ya estaba hace rato -, la Noka, no se quedaba atrás defendiendo lo suyo.

-       Eso veremos -, respondió Nersy mientras bajaba las escalera con su hijo e Iván detrás.

Mi tío Fardy, un año antes de su partida, había comenzado a construir la segunda planta de aquel edificio. Como decía él, los hijos se van haciendo grandes, y necesitan espacio, con lo cual encaro dos habitaciones encima suyo, que pudieran albergar a sus dos hijos, Fernando y Ernesto. De su antiguo dormitorio, donde ahora se había construido La Puerta que daba a la cocina de La Paricho, construyo una escalera metálica en caracol para llegar a las habitaciones de arriba. Los acontecimientos del Mariel, cambiaron los planes y la toma de decisión de irse a probar suerte a otro país.



- Venga Nersy con martillo, pero ahora a retirar las tablas -, así encaro a la Presidenta del CDR de Maria Regla entre B y C, José Sandin, con los papeles de la Reforma Urbana que le daban la razón, de que todo aquello estaba construido en un mismo terreno de su propiedad.

A regañadientes Iván, que había sido amigo y compañero de aula en el Pre Cepero Bonilla de mi primo Fernando acompañado de Nersy, tuvo que retirar aquellas tablas y dejar que aquel edificio gitano siguiera siendo de los gitanos de Lawton, la ley fue respetada, y por aquella vez mi madre no tuvo razón.



Años mas tarde lo comenzado por mi tío Fardy fue terminado por Pepe y su hijo Pepito “el gitano” para que este último viviera en aquel segundo piso del edificio.

El departamento de Fardy y su familia fue ocupado por mi prima Natacha, hija de Pepe y su familia, que luego de la muerte de mi abuela Paricho en 1983 y la posterior muerte de mi tía Noka en el 2001, ocupo ambos departamentos. Hoy en día el “edificio de los gitanos” es ocupado por mi tía Piro, esposa de Pepe, como la ultima de los "mohicanos".



La Puerta que quedo allí como pasaje entre las dos casas, ha sido el monumento perfecto a un momento de nuestra historia familiar y nuestra historia como país.





(Dedicado a un amigo, por su regalo de la novela de Leonardo Padura “Herejes”)