Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
jueves, 19 de mayo de 2016
lunes, 16 de mayo de 2016
LOS ESPEJOS
(Por Eduardo Aliverti, publicado en Página12)
Hay un dato estremecedor sobre el denominado golpe blando sucedido en Brasil y es que, mayormente, no se tiene ni la menor idea sobre el motivo jurídico usado para suspender en sus funciones a Dilma Rousseff. Los medios locales e internacionales casi no destinan líneas al respecto, y cuando lo hacen se trata de un elemento informativo al que dan importancia nula.
Lo cierto es que la presidenta brasileña fue apartada de su cargo bajo la acusación de maquillar cifras relativas al déficit presupuestario. En Brasil se llama a eso “pedaladas fiscales”, pero el nombre es lo de menos. Dilma cayó, y según parece sin probabilidades de retorno al poder, no por causa de corrupción alguna –ni individual ni institucional– sino por el modo de calcular los fondos de bancos públicos en la estimación de números fiscales. La voltearon por sus virtudes y jamás por sus grandes errores; y la reemplaza un monigote corporativo, acompañado de un gabinete sin negros ni mujeres, plagado de empresarios facinerosos. Concretamente, la acusaron de haber acumulado deudas contables por unos 15 millones de dólares que, en lugar de registrarse en los balances oficiales, fueron usados para depositar fondos a fin de pagar seguros de desempleo, subsidios y créditos a familias. Más allá de la enorme porción de los denunciantes y operadores sí implicados en graves acusaciones por corruptelas de todo tipo, lo notable es que, jurídicamente hablando, tumbaron a una jefa de Estado sobre la base de interpretaciones en la forma de computar cuentas públicas. O más y peor todavía: por regular la plata que el Estado se debe a sí mismo en función de necesidades sociales. ¿Suena familiar? Es análogo al disparate del juez Claudio Bonadio, en la causa contra Cristina y otros acerca del manejo con los dólares a futuro que, de acuerdo con lo que viene a saberse ahora, implica al propio juez; al actual vicejefe de gabinete, Mario Quintana, y al actual presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, en la misma operatoria y entre otros. Analogías que no concluyen allí pero que sí lo hacen en la más grande de todas, cual es la de aleccionar a los pueblos en torno de que nunca más deben optar por esas experiencias populistas capaces de haber perjudicado, siquiera en mínima parte, a los intereses del gran capital. Cuando se constata que el entramado que volteó a Rousseff y apunta a Lula –quien a pesar de todo continúa al tope de las preferencias electorales– está constituido por una sarta de bandidos nucleados en grandes medios de comunicación, facciones del poder judicial, personeros del agronegocio y establishment industrial, entre no muchos más, sólo un ciego político puede no hacer comparaciones argentino-brasileñas y regionales en general.
La desfachatez de Bonadio, según es vox populi en el ámbito tribunalicio, no tiene ni apenas el límite de su encono enfermizo contra la ex presidenta ni el de su ostensible respaldo en los medios de prensa que alientan la persecución. Cuando Cristina se presentó a la indagatoria, el 13 de abril pasado, el juez no fue capaz de mirarla a la cara. El sentido común supondría, ya tarde, que razones elementales de pudor debieron haberlo llevado a operar de una forma no tan grosera. Es el mismo Bonadio quien afronta una denuncia penal, impulsada por el fiscal Jorge Di Lello, en la que se acusa a Sturzenegger por acceder al pago de los contratos en dólares a futuro, y al juez por autorizarlo. Esto significa que el propio magistrado actuante contra Cristina y catorce de sus funcionarios, en la presunción de haber defraudado al Estado por vender dólares a precio bajo que luego implicarían pagar una gran diferencia a los compradores, fue el encargado de habilitar el mismísimo y supuesto desfalco. Y no fue otro que el gobierno de Macri el que provocó una devaluación del 40 por ciento en el valor de la moneda; por tanto, no fue otro el que benefició a los adquirentes de las divisas contrariando la estimación del tipo de cambio que el Congreso Nacional había aprobado en el Presupuesto de 2015. De hecho, Di Lello pidió que se solicite a las entidades correspondientes “el listado completo de las personas físicas y jurídicas que adquirieron dólar a futuro entre el 15 de octubre y el 20 de noviembre de 2015”. Sturzenegger, el pagador, continúa procesado por las maniobras financieras del megacanje en 2001. El hoy presidente del Banco Central era entonces secretario de Política Económica y, cuando la cesación de pagos ya era tan inminente como la brutal devaluación que negó el macrismo durante la campaña electoral, favoreció el negocio de los bancos Santander, Francés, Galicia, Citigroup, HSBC, JP Morgan y Crédit Suisse First Boston. Esas fueron las entidades que aportaron casi la totalidad de los bonos involucrados en el megacanje de De la Rúa, ganando comisiones financieras por alrededor de 150 millones de dólares gracias a hacer de intermediarios de sí mismos. Hoy, quince años después, el listado de compradores de dólar futuro beneficiados por la devaluación involucra a varios funcionarios, dirigentes y amigos del PRO, que ni se gastaron en desmentir las revelaciones periodísticas difundidas hace menos de un mes. La familia Macri, a través de Chery-Socma, compró 8 millones de dólares a futuro que se vieron multiplicados por la devaluación de meses después. El jefe de asesores presidencial y apoderado nacional del PRO, José Torello, compró 800 mil dólares el 27 de octubre. La empresa Caputo S.A., del amigo presidencial y empresario de la construcción Nicolás Caputo, adquirió en el Mercado a Término de Rosario 3,56 millones de dólares ente el 8 y el 27 de octubre. Mario Quintana, secretario de Coordinación Interministerial y ex CEO de Farmacity, compró 11,5 millones de dólares futuro antes de la devaluación, aunque el jefe de Gabinete, Marcos Peña, aclaró que la compra no fue de él sino de la empresa en la que él estaba. Cablevisión, del Grupo Clarín, compró 11 millones de dólares con su perspectiva de futuro. El diario La Nación, otros 4 millones.
La ofensiva de estos republicanistas no se encontró con la nada misma en el curso de los cinco meses de su gobierno. No, por lo menos, en el arco social que mantiene altos reflejos de movilización. El jueves pasado se agregó una multitud de la comunidad universitaria, la más grande de los últimos quince años. Y, completamente ninguneada en los medios, otra marcha impactante, multisectorial, de sindicatos y organizaciones de médicos, docentes, judiciales, estatales, quinteros, cooperativistas, se llegó hasta las puertas de la gobernación bonaerense. Fue la manifestación más categórica contra la política salarial de María Eugenia Vidal. Por ahora, sigue tratándose de protestas masivas pero con una dispersión que encuentra correlato en el astillamiento parlamentario de la fuerza opositora. Como escribió el sociólogo Atilio Borón (Página/12, viernes pasado), “en tiempos oscuros como los que estamos viviendo: guerra frontal contra el gobierno bolivariano de Venezuela, insidiosas campañas de prensa en contra de Evo y Correa, retroceso político en Argentina, conspiración fraudulenta en Brasil”, el pecado más grave sería rehusar una profunda autocrítica y recaer en los mismos desaciertos. “En el caso de Brasil, uno de ellos fue la desmovilización del PT y la desarticulación del movimiento popular, que comenzó en los primeros tiempos de Lula y que, años después, dejaría a Dilma indefensa ante el ataque del malandraje político. El otro, íntimamente vinculado al anterior, fue creer que se podía cambiar Brasil sólo desde los despachos oficiales y sin el respaldo activo, consciente y organizado del campo popular”. Eso también suena familiar si es por el decurso habido en Argentina, con la derrota imprevista del kirchnerismo aunque por vías no fraudulentas como las del vecino. Y como apuntó el colega Martín Granovsky, también en este diario pero el día anterior, “la actual oposición argentina fue muy módica en presencia física junto a los agredidos de Brasil”. Pocos se subieron un avión, a sólo tres horas de vuelo, “para confortar a Dilma, abrazar a Lula o tomar parte en actos públicos”. Se cuentan Adolfo Pérez Esquivel, Jorge Taiana, Hugo Yasky y Eugenio Zaffaroni. “Los motivos de esa ausencia física pueden ser diversos. Una posible razón es que, a menudo, los dirigentes no terminan de comprender algo que dice Lula: ‘La confianza y la política no se construyen por celular, sino tocando al otro y mirándolo a los ojos con una copa de vino en la mano’. Otro motivo político es el ensimismamiento de cada fuerza política en su propio país. En el caso argentino, por efecto de la derrota frente a Macri el 22 de noviembre”.
La semana pasada, el ministro de Hacienda habló en una cumbre de ejecutivos de finanzas y confirmó que habrá un amplio blanqueo de capitales, como recurrente eufemismo de perdón para grandes evasores. En llamativa sintonía con el escándalo de los Panama Papers (Panamacri en su ignorada traducción local), o en todo caso con la urgencia de conseguir fondos de donde sea porque la lluvia de dólares aún está esperando otro meteorólogo, Alfonso Prat-Gay dijo que el mundo va a un cambio histórico, a partir del año próximo, con el intercambio automático de información financiera. Sería tras un acuerdo suscripto en Berlín en 2014 y por el cual se dispondrá, instantáneamente, de datos sobre bancos, movimientos financieros y titulares de cuentas. Los reyes no son los padres, según el ministro, y en consecuencia agregó que “no habrá lugar donde esconder la plata”.
Esa humorada de Prat-Gay es compatible con creer que a la presidenta de Brasil la voltearon por corrompida y que a Cristina la procesaron por otro tanto. Y no porque retornan a la región los vientos neoliberales, ahora disfrazados de lucha contra la corrupción para volver a robar cuanto se pueda sin siquiera repartir un poco.
domingo, 15 de mayo de 2016
La CIA envió a Nelson Mandela a la cárcel, admite exagente de la agencia
(Leído en cubadebate.cu)
La estadounidense Agencia Central de Inteligencia (CIA) tuvo un papel clave en el arresto del líder sudafricano Nelson Mandela, que condujo a su juicio y encarcelamiento por más de 27 años, informan este domingo medios locales.
De acuerdo con una entrevista al exagente Donald Rickard, quien se retiró en 1978 y fue a vivir a Colorado, la CIA ayudó a localizar a Mandela porque era el “comunista más peligroso del mundo”, publicó el periódico Sowetan.
En la entrevista, realizada poco antes de morir el 30 de marzo a los 88 años, Rickard confesó: “estábamos al borde del precipicio aquí y tenía que ser detenido, lo que significaba Mandela tuvo que ser detenido”.
También expresó que no se arrepiente de haber encarcelado a Mandela.
Según datos históricos, el legendario luchador estaba en la clandestinidad y se hacía pasar por un chofer cuando fue detenido en 1962 en su camino desde Durban a Johannesburgo.
Tras este hecho fue juzgado y condenado a cadena perpetua. Estuvo confinado más de 27 años antes de su liberación y convertirse en el primer presidente negro de la Sudáfrica postapartheid y uno de los políticos más influyentes del mundo.
The Sunday Times describió la revelación como una “divulgación bomba” que podría dar lugar a que la agencia estadounidense revele la verdad sobre su relación con el régimen del apartheid.
Rickard era un joven diplomático en el consulado de Washington en la ciudad de Durban en el momento de la detención de Mandela.
Cuando se le preguntó en 2012 sobre su papel en estos hechos afirmó al Wall Street Journal: “Es falso. No hay sustancia en la historia”; sin embargo, cambió de idea y puso fin a lo que desde hacía décadas era como un secreto a voces.
(Con información de Prensa Latina)
miércoles, 11 de mayo de 2016
SOBRE LA SOCIEDAD CIVIL (1)
(por Guillermo Rodríguez Rivera, publicado en el blog Segunda Cita de Silvio Rodriguez)
“Sociedad Civil” es un término que no estamos acostumbrados a manejar y, con cuyo uso, no nos sentimos enteramente cómodos.
De la Revolución Cubana surgieron una pluralidad de instituciones y siendo –como éramos, o ¿todavía somos?– un país permanentemente amenazado por agresiones de todo tipo, no podíamos poner demasiado énfasis en la civilidad: aprendimos todos a ser soldados y pasamos por alto las burlas del enemigo. Cuando aparecieron las milicias, sus adversarios inventaron, allá por 1960, unos versitos para desacreditar la marcha de los milicianos, que decían:
Uno, dos, tres, cuatro:
comiendo mierda y rompiendo zapatos.
Pero esos “comemierdas” cumplieron algunas funciones esenciales que la “lúcida” CIA no fue capaz de calcular.
La Agencia empleó contra Cuba la estrategia exacta que había usado para derrocar al democrático gobierno de Jacobo Árbenz, que también había hecho una reforma agraria y había afectado los intereses norteamericanos, pero en Guatemala existía el ejército tradicional que le pidió la renuncia al presidente. En Cuba, ese ejército había desaparecido: lo reemplazó el Ejército Rebelde pero, aún así, Fidel le entregó las armas al mismo pueblo para que defendiera sus conquistas.
Los “técnicos” en contrarrevoluciones de la CIA calcularon que sus discípulos no tendrían obstáculos para vencer. Carlos Rivero Collado, quien fuera uno de esos expedicionarios, cuenta que uno de esos maestros le dijo a uno de los jefes de la Brigada 2506:
Lo que usted tendrá que hacer es sacar la mano, hacer
la señal y seguir en su jeep hacia La Habana.
Pero los “comemierdas” le dieron una paliza militar a los expedicionarios de Playa Girón: los derrotaron y los apresaron en 66 horas. Como nos convertimos en soldados, no repudiamos para nada la jerga militar: brigadas, contingentes, campañas, puestos de mando, batallas, proliferaron en nuestra vida cotidiana, aunque casi siempre fuera civil.
Aprendimos y practicamos el principio de todos los ejércitos: “la orden del jefe encarna la voluntad de la patria”, y esa unidad fue un innegable requisito para la salvación de la Revolución Cubana.
La respuesta de nuestros dignos representantes en la Cumbre de la Sociedad Civil en Panamá, creo que tuvo que ver con el que ha sido el estilo clásico de la Revolución. No se trataba de opositores cualesquieras a la Revolución, sino de un agente de la CIA que llevó a Bolivia la orden de asesinato de un prisionero que es, a la vez, un hombre excepcional, venerado para los cubanos revolucionarios, cuyos hijos afirman que quieren ser como él; y de un disidente que no tiene empacho en fotografiarse junto al terrorista –condenado en Venezuela bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, de cuyas cárceles es prófugo– que ordenó el asesinato del equipo juvenil cubano de esgrima, colocando una bomba en un avión civil en vuelo, y de otras personas –hasta 73– que no tenían otra culpa que pensar de manera diferente a la suya.
Hay quien dice que esa representación derechista de la sociedad civil –que son más bien miembros de la AADJ ( Asociación de Asesinos Derrotados y Jubilados)– la organizó la ya envejecida captora de Elián González, Ileana Ros Lethinen, para sabotear el encuentro de Raúl y Obama.
Independientemente de sus resultados, creo que nuestra delegación a la reunión de la “sociedad civil”, implementó una suerte de “respuesta rápida” que es a la que hemos estado habituados y, por ello, la que mejor conocemos.
Cuando se ha recopilado el montón de opiniones vertidas sobre el asunto, incluyendo las de Ravsberg y todas las contrarrespuestas, me parece que falta una esencial: la opinión de ese intachable revolucionario y lúcido hombre de pensamiento, que es Aurelio Alonso.
Aurelio señala:
Comparto la opinión de que, una vez allí,
los representantes cubanos que viajaban
para asistir a ese foro específico no tenían
otra opción que pronunciarse del modo en que
se pronunciaron, y para mí está fuera de duda
que, en cualquier caso, la oportunidad de defender
la revolución es la opción honorable. Pero trato
ahora de saber hasta qué punto lo que se hizo,
además de un honor, fue también un acierto.
Aurelio descarta la posibilidad de que los personajes contrarrevolucionarios que asistieron hayan llegado allí con el ánimo de dialogar:
Hasta los diseñadores de la dramaturgia del
imperio se percatan de que para extremar la
marca de lo intolerable no basta con sentar
en el lugar al asesino del Che sino que llega a
exhibirse su foto con el cadáver; y para destacar
al «opositor», lo retratan con el terrorista. ¿Alguien
puede tener la ingenuidad de creer que se buscan
reconciliaciones?
Entre los numerosos participantes en la polémica, hay quien piensa que la única opinión digna de ser escuchada es la de la sociedad civil cubana identificada con la Revolución. Aurelio advierte que en los momentos que se avecinan no podríamos pretender el acuerdo absoluto con nuestras opiniones. Señala que una de nuestras tareas teóricas y políticas es la
de encontrar el umbral de tolerancia plausible
para el disenso. Puede definirse, con Rosa Luxemburgo,
como la pertinencia del espacio de quien disiente.
Nuestro presidente ha instado a que aceptemos la opinión del que piensa diferente de nosotros pero, sobre todo, ha alertado contra lo que ha llamado “la falsa unanimidad”. Esa aceptación de los criterios sin pensarlos, sin debatirlos, a mí me parece tremendamente peligrosa, porque suele convertirse en norma de la conducta.
Yo estuve unas cuantas veces en la Unión Soviética: estuve bajo el gobierno de Brezhnev, bajo el de Andrópov y finalmente bajo el de Gorbáchov. Era un gran país y era un pueblo de gente buena y valiente.
Medité mucho no por qué cayó el socialismo, sino por qué –en un país donde no había propiedad privada desde décadas atrás– aparecieron de pronto millonarios que marcaban los destinos del estado y, sobre todo, por qué nadie –ni un militante del partido, ni un komsomol, ni un stajanovista, ni un poeta, ni un recordaste olímpico, ni un gran maestro de ajedrez, ni un secretario ideológico del PCUS, nadie– se opuso al desastre que sobrevino con Boris Yeltsin. ¿Saben por qué? Porque era un pueblo enseñado a obedecer, a aceptar sin pensar lo que disponían los niveles superiores. Cuando el nivel superior dijo: “Se acabó el socialismo”, eso era ley, eso no se pensaba. Los dirigentes se repartieron la riqueza creada por más de 70 años de trabajo del pueblo soviético.
Yo creo que tenemos un pueblo muy inteligente y, sobre todo, curtido en materia política.
Desde hace tiempo he reclamado para nuestras elecciones generales, donde seleccionamos a los integrantes de la Asamblea Nacional del Poder Popular, un número mayor de candidatos de los que debemos elegir, pues en la actualidad es la comisión de candidatura la que elige los diputados cuando los postula: los electores no hacemos otra cosa que ratificarlos. Y no me basta leer una biografía intachable, porque todos los candidatos la tienen, pero no es suficiente: quiero saber también qué se propone hacer el diputado cuando resulte electo.
Ya comprendimos que un atleta de alto rendimiento, en cualquier disciplina, tiene que dedicarse a ella como un trabajo. Tenemos que comprender que los diputados a nuestra Asamblea deben asumir profesionalmente ese trabajo y tener una sola reelección. Deberán ser muchos menos, para que el país pueda asumir el desembolso en sus salarios.
Creo que ello nos dará un aparato de gobierno más eficiente, imprescindible para el encauzamiento de nuestra sociedad civil.
[1] Estas ideas debieron discutirse en un más estrecho grupo de compañeros. Como no pudo ser, las entrego ahora al mucho más amplio espacio de los lectores de Segunda Cita.
domingo, 8 de mayo de 2016
MARIO VARGAS LLOSA Y EL CAPITALISMO SEGÚN MAURICIO MACRI
(Por: Julio Bárbaro, publicado en infobae)
Hubo un tiempo donde realmente todo estaba politizado. Los peronistas nos enamoramos de Leopoldo Marechal y su "Megafón o la guerra" nos resultaba la consumación de nuestra concepción del mundo y del país. Antes habíamos recorrido "Adán Buenos Aires" y "El banquete" de Severo Arcángelo. Con Borges teníamos conflictos que tardamos en superar. Cuando fui Secretario de Cultura le ofrecí a Don Adolfo Bioy Casares la dirección de la Biblioteca Nacional. Mi generación vivió marcada por los pensadores franceses, Sartre, Malraux y Camus que nos formaron y dividieron, que nos acompañaron años de rebeliones y exilios. Los marxistas recorrían sus propias lecturas, los cristianos descubríamos la modernidad junto a los curas del Tercer Mundo.
Mario Vargas Llosa, de visita en el país por estos días, reitera un viejo mito conservador, ese que dice que pudimos ser grandes pero lo impidió el peronismo. Antiguo cuento que ni siquiera asume los cambios que implicó la inmigración y la permanente inexistencia de una clase dirigente surgida de la oligarquía. ¿Qué había del otro lado del peronismo? Esa pregunta no incluye a los radicales ni a los socialistas, esa pregunta sólo se responde con los golpes de Estado de los poderosos, con esos ministros y militares que derrocaron también a Arturo Frondizi por supuesto izquierdismo y a Arturo Illia al que acusaban de lentitud y terminaron en el genocidio que los convirtió en desaparecidos hasta a ellos mismos.
Sólo se supera lo que se comprende y el peronismo es un dato demasiado fuerte de la realidad para imaginar que alcanza con la simple condena. No fue de izquierda pero fue una pasión de los humildes que no encontró hasta el momento una propuesta que la supere.
Mario Vargas Llosa -un gran escritor con una contracara política, Gabriel García Márzquez, que nunca se distanció de Fidel Castro- se terminó enamorando del ciudadano universal y reprobando todo lo que a él le parecía nacionalismo. Varias veces dijo haber conocido una Buenos Aires maravillosa anterior al peronismo, pero los años de su juventud se corresponden con aquel movimiento que odia -o sea que se refiere con admiración a un mundo que dice cuestionar.
"VARGAS LLOSA REITERA UN VIEJO MITO CONSERVADOR, ESE QUE DICE QUE PUDIMOS SER GRANDES PERO LO IMPIDIÓ EL PERONISMO".
Para él, nuestra frustración, nuestro fracaso, es sólo a causa del peronismo; los diez y ocho años de proscripción no los toma en cuenta, se siente libre de no mencionar la alternativa que según él nos perdimos de elegir. Ahora apoya a Macri -yo también, porque imagino que con Scioli y sus amantes de la lucha de clases estaríamos camino a ser Venezuela. Sin embargo, cuidado, que los ajustes liberales aplicados sólo a los que menos tienen no gozan de buena salud universal.
Y Mauricio Macri tiene de bueno que no se siente enemigo del peronismo, pero tiene de malo que se nota que le faltan datos reales para conocer, entender y en consecuencia poder conducir nuestra realidad. No tenemos problemas del mercado, la concentración de la riqueza nos está dejando a demasiados fuera de ese supuesto lugar central del capitalismo moderno.
Gobernar implica imponerle un límite a los capitales concentrados, esos que el gobierno anterior intentó sustituir con Cristóbal López y Lázaro Báez, verdadera amenaza para lo sociedad. Los economistas imaginan todo a partir del excesivo gasto del Estado y tienen razón, pero si no limitan el mucho más excesivo lucro de los grandes privados solo tienen razón a medias. Y el Estado a veces es el último espacio de salvataje de quienes los negocios privados dejan afuera.
Las grandes empresas se fueron quedando con el comercio y la concentración es fuente de miseria y destrucción de la sociedad. Los supermercados aplastan al productor y esclavizan al consumidor; ganaron fortunas y Macri no impuso su autoridad para impedir que se lancen de entrada a la carrera de aumentos de precios. Y no olvidemos que contra el autoritarismo kirchnerista hubo sindicalistas dignos que lo enfrentaron mientras que el empresariado solo dio un gerente -hoy convertido en ministro- que no asombra por su lucidez.
El capitalismo no es quien piensa y proyecta las sociedades, la sana competencia nos permite crecer, pero la concentración del Estado frente a la concentración de lo privado, esas dos pinzas de la tenaza nos convierten a la gran mayoría en simples esclavos sin identidad.
Si Macri no le pone límites a los grandes grupos económicos va a profundizar la crisis que nos dejó el kirchnerismo y nos pone en el dilema de tener todavía en vigencia semejante degradación de la política. Solo se gobierna desde el centro, ese espacio que el PRO ocupa en lo político pero luego degrada al ubicarse en una excesiva derecha económica.
Vargas Llosa opina que el mal nacional fue el peronismo. Nosotros, los peronistas, pensamos que lo peor que nos pasó es que nuestra poderosa derecha nunca se ocupó de hacer política y ganar elecciones, era tan agropecuaria que no recibió con alegría ni siquiera a la revolución industrial.
Es la primera vez que los ricos ganan una elección. Es una enorme responsabilidad, tienen que demostrar que pueden estar por encima de sus ambiciones individuales, que realmente pueden ser tentados por la voluntad de trascendencia. Y para eso necesitan ser duros con los de su clase, los poderosos y sensibles con el resto, los más débiles. Hasta el momento esas intenciones no están a la vista, esperemos que asomen pronto, lo necesitamos.
viernes, 6 de mayo de 2016
viernes, 29 de abril de 2016
La corrupción es la traición a las ideas, eso es lo que acaba de descubrirse en la Argentina, esta existirá siempre en cualquier marco, y diría que se ha convertido en algo corriente en todos los sistemas políticos, provoca una gran indignacion y un gran desaliento cuando está viaja acompañada por ideas nobles y beneficiosas para las grandes mayorías... Me acorde entonces de una gran canción del Silvio... "ESE HOMBRE"
Ese hombre que por hechos o por dichos, es respetado tanto.
Ese hombre que por dichos o por hechos, es festejado tanto.
Debiera olvidar que casi iba solo,
Cuando desnudó aquella emoción
Que ahora es de todos.
Debiera olvidar que casi iba solo,
Cuando conquistó el cetro que hoy
Le enseñé a coro.
Ese hombre que por hechos o por dichos, es escuchado tanto.
Ese hombre que por dichos o por hechos, es contemplado tanto.
Recuerde porqué, porqué es que le quieren,
Recuerde que ha partido de sí
En pos de otros seres.
Recuerde porqué, porqué es que le quieren,
Recuerde que ha como una razón
Alumbra deberes.
Ese hombre que por hechos o por dichos, es amado tanto.
Ese hombre que por dichos o por hechos, es alabado tanto.
Se cuide de sí, se cuide de él solo,
Porque hay un placer perverso en creer
Merecerlo todo.
Se cuide de sí, se cuide de él solo,
Porque el mismo don que lo levantó
Puede ahogarlo en lodo.
Se cuide de sí, se cuide de él solo,
Porque el mismo don que lo levantó
Puede ahogarlo en lodo.
miércoles, 27 de abril de 2016
en salir. Bueno? Puede inquietarse mamá.
martes, 5 de abril de 2016
hacen trapos del cuerpo
otros con la moneda en el bolsillo,
no alcanzarán lo que sus ojos ven
la gente gira, gira, va contra reloj
hay quien se contamina disparando el yo
por eso se disfrazan de robot
porque la gente no son más que números...
domingo, 3 de abril de 2016
miércoles, 30 de marzo de 2016
But I'm not the only one
martes, 29 de marzo de 2016
no se nos debe... Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos...
lunes, 28 de marzo de 2016
viernes, 25 de marzo de 2016
CUBA STONE: LA DOCTRINA TRUMBO
MINORISMO VS. POPULISMO
(publicado en este blog en marzo 2013)
A los nuevos movimientos socialistas de Latinoamérica y el Mundo, las clases dominantes y sus secuaces “intelectuales” del gran capital, tenían que buscarle una nueva denominación para desacreditarlos, estos movimientos en si mismo regresaban a sus orígenes históricos, a sus peculiaridades como países y emprendían la emancipación de las grandes mayorías olvidadas del planeta Tierra, ya llamarlos “comunistas”, era descredito, que nadie iba a creer, pues en esos movimientos apenas se menciona a Marx, Lenin, etc, había que buscar una vieja palabra que hiciera efecto, que peyorativamente hablara de demagogia, la que tanto ellos mismos, utilizaron para engañar a las masas oprimidas de la Tierra, entonces aparecio la milagrosa palabra “POPULISMO”.
Si entregas tierra a los campesinos, si das la posibilidad que se organicen cooperativas de todas las denominaciones, si entregas el poder centralizado a los barrios humildes, si das educación gratuita, prometida por doscientos años, si llevas agua potable a los barrios marginales, si un catarro no se convierte en una enfermedad terminal, si entregas a las familias humilde un subsidios para compensar la escases y que estos puedan llevar a sus hijos pobres a las escuelas, si llenas plazas enteras de alegría y esperanza para los pueblos, si desafías al nuevo imperio romano, si nacionalizas los fundamentales recursos naturales que mantiene el “estado de bienestar” de las grandes urbes del Mundo, si convocas a referendos y mil elecciones para escuchar (al menos con el voto) a las grande masas oprimidas y tomar decisiones estatales, si las comunas y los barrios deciden qué hacer con su presupuesto, si hablas de redistribución de la riqueza nacional, de salarios mínimos y dignos, entre otras cosas, quiero decirte que serás un POPULISTA.
Lo jodido de esto, (claro está, porque los grandes medios también son de ellos) es que no se le ha dado una denominación a los que con bombas además de su dinero que tratan de comprar todo, están “comprometido con políticas que promueven los principios democráticos, el imperio de la ley y el respeto por los derechos humanos “, ojo, llevan doscientos años gobernando solo para una minoría rica y vendiendo el discurso que mientras ellos sean más ricos, mas rápido se llena la copa que desbordara para saciar de progreso y bienestar a los humildes que no tienen ni agua ni pan, y mucho menos vino para agraciar a Cristo. Es hora que a estos tipos le pongamos un nombre…ellos promueven el MINORISMO en el planeta Tierra, gobernar para facilitar contratos millonarios a amigos del poder, para que los recursos naturales se queden en pocas manos, porque lo privado sabrá mejor que nadie que hacer con ellos, ellos llevaran el progreso a la nación, graduando niños ricos en Harvard, o en la Universidad de los Andes, ellos escribirán tratados enormes de civilidad y democracia, ocultaran que alimentaron a mentes genocidas para combatir al comunismo, que apoyaron golpes de estados en naciones donde había “democracia”, que esta bueno ganar dinero sin producir, porque es bárbaro jugar a la timba en Wall Street, ellos los MINORISTAS, han estado siempre y pretenden que el pueblo no grite mucho.
jueves, 24 de marzo de 2016
OBAMA Y LA ECONOMÍA CUBANA:
Entender lo que no se dijo
(Por Agustín Lage Davila en cubadebate.cu)
Tuve la oportunidad de participar en varios encuentros con la delegación que acompañó al Presidente Obama y escucharlo en tres intervenciones; y siento ahora el deber de compartir con mis compañeros lo que interpreté de lo que se dijo, y también de lo que no se dijo, pues en política lo que se deja de decir suele ser tan importante como lo que se dice.
Hay dos direcciones complementarias de pensamiento para interpretar esta visita y todo el proceso de intento de normalización de las relaciones:
* interpretar lo que significa para una valoración del pasado, e interpretar lo que significa para una proyección hacia el futuro.
De cara al pasado es evidente que el proceso de normalización recién iniciado en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos hay que interpretarlo como una victoria mayúscula del pueblo revolucionario y socialista cubano, de sus convicciones, de su capacidad de resistencia y sacrificio, de su cultura, de su compromiso ético con la justicia social; así como también como una victoria de la solidaridad con Cuba de América Latina.
Hay cosas que nos resultan tan evidentes a los cubanos que a veces olvidamos subrayarlas.
Se inició esta normalización en vida de la generación histórica que hizo la Revolución, y conducida por líderes de esa misma generación.
Implicó un reconocimiento de la institucionalidad revolucionaria cubana, reconocimiento que no hubo hacia el Ejército Libertador en 1898, ni hacia el Ejército Rebelde en 1959 (si lo hubo, sin embargo, hacia las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista).
Incluyó un reconocimiento explícito de los logros de la Revolución, al menos en Educación y Salud (que fue lo que se mencionó)
Incluyó un reconocimiento explícito a la ayuda solidaria de Cuba hacia otros pueblos del mundo, y su aporte a causas nobles tales como la salud mundial, y la eliminación del apartheid en África.
Incluyó una aceptación explícita de que las decisiones sobre los cambios y los modelos socioeconómicos en Cuba corresponden exclusivamente a los cubanos, que tenemos (hemos ganado) el derecho a organizar nuestra sociedad de manera diferente a como otros lo hacen.
Implicó la declaración del abandono de la opción militar y subversiva, así como la intención de abandonar la coerción, como instrumentos de la política norteamericana hacia Cuba.
Expresó el reconocimiento del fracaso de las políticas hostiles contra Cuba de las administraciones precedentes, lo que implica (aunque no fuese declarado así) el reconocimiento de resistencia consciente del Pueblo Cubano, ya que las políticas hostiles solamente fracasan ante las resistencias tenaces.
Reconoció el sufrimiento que el bloqueo ha causado al Pueblo Cubano.
No partió este proceso de concesiones cubanas en uno solo de nuestros principios. Tampoco en los reclamos de cese del bloqueo y devolución del territorio ilegalmente ocupado en Guantánamo.
Incluyó el reconocimiento público de que los Estados Unidos estaban aislados en América Latina y en el mundo por su política hacia Cuba.
No creo que haya nadie medianamente lúcido e informado en el mundo que pueda interpretar este proceso de normalización en curso como otra cosa que no sea una victoria de Cuba en su diferendo histórico con los Estados Unidos.
De cara al pasado es esa la única interpretación posible.
Ahora bien, de cara al futuro las cosas son más complejas, y hay al menos dos interpretaciones extremas posibles, y sus variantes intermedias:
* La hipótesis de la conspiración perversa
* La hipótesis de las concepciones divergentes sobre la sociedad humana
En las calles de Cuba se discute hoy sobre ambas. Alerto al lector en este punto que no voy a argumentar por ahora a favor o en contra de una de estas dos hipótesis, o de las combinaciones diversas de ambas.
Los acontecimientos futuros se encargarán de hacerlo, y cada cual sacará “sus propias conclusiones” en este “pasaje a lo desconocido”.
Quienes se adhieren a la hipótesis de la conspiración perversa ven las palabras del Presidente Obama como una falsa promesa o un sutil engaño que responde a un plan concebido para que abramos las puertas al capital norteamericano y a la influencia de sus medios de comunicación; para que permitamos la expansión en Cuba de un sector económicamente privilegiado, que con el tiempo se iría transformando en la base social de la restauración capitalista y el renunciamiento a la soberanía nacional. Serían los primeros pasos del camino de retorno hacia la Cuba de ricos y pobres, dictadores y mafiosos, que teníamos en los años 50.
Los cubanos que piensan así, tienen derecho a hacerlo: hay muchos hechos en la historia común que justifican esa enorme desconfianza. Son conocidos y no necesito enumerarlos aquí.
Mucha gente recuerda la famosa frase atribuida al Presidente Franklin D. Roosevelt cuando dijo del dictador nicaragüense Anastasio Somoza: “Tal vez Somoza sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”.
Ciertamente ni el Presidente Obama, ni las actuales generaciones de norteamericanos de buena voluntad (que hay muchos) tienen la culpa, como personas individuales, de las primeras etapas de esa trayectoria histórica. Pero también es innegable que esa historia está ahí, y que impone condicionamientos a lo que ellos pueden hacer, y a nuestra manera de interpretar lo que ellos hacen. Los procesos históricos son mucho más largos que una vida humana, y eventos ocurridos hace muchas décadas influyen en nuestras opciones de hoy, porque condicionan actitudes colectivas que tienen una existencia objetiva, relativamente independiente de las ideas y las intenciones de los líderes.
Aún distanciando al Presidente Obama de las políticas agresivas e inmorales de administraciones precedentes, que organizaron invasiones, cobijaron terroristas, estimularon asesinatos de líderes cubanos e implementaron el intento de rendir por hambre al Pueblo Cubano; aún estableciendo esa distinción, no se puede olvidar que Obama solo no es la clase política de los Estados Unidos. Hay muchos otros componentes del poder ahí, que siempre han estado presentes, lo están hoy, y lo estarán cuando termine el mandato de Obama dentro de algunos meses, y en el futuro previsible. Los estamos viendo en la campaña electoral en curso.
Para ser honesto con todo el que lea esta nota, debo reconocer que el Presidente Obama no dio aquí la impresión de ser el articulador de una conspiración perversa, sino la de ser un hombre inteligente y culto, que cree en lo que dice. Lo que sucede entonces es que las cosas en las que él cree (con todo su derecho) son diferentes a las que creemos nosotros (también con todo nuestro derecho).
Esa es la segunda hipótesis, la de las concepciones divergentes sobre la sociedad humana, las cuales fueron muy evidentes en todos los momentos de la visita a Cuba del Presidente Obama y su delegación, en todo lo que se dijo, y también en lo que se dejó de decir.
Fue muy claro que la dirección principal de la relación de los Estados Unidos con Cuba estará en el campo de la economía, y dentro de este, la estrategia principal será relacionarse con el sector no estatal y apoyarlo.
Fue muy claro, en el discurso y en los mensajes simbólicos, en tomar distancia de la economía estatal socialista cubana, como si la propiedad “estatal” significase propiedad de un ente extraño, y no propiedad de todo el pueblo como realmente es.
En la necesidad de que exista un sector no estatal en la economía cubana no tenemos divergencias. De hecho la expansión del espacio de los cuentapropistas y las cooperativas es parte de la implementación de los Lineamientos surgidos del 6º Congreso del Partido. Donde está la divergencia es en el rol que debe tener ese sector no estatal en nuestra economía:
* Ellos lo ven como el componente principal de la economía; nosotros lo vemos como un complemento al componente principal que es la empresa estatal socialista. De hecho hoy ese sector no estatal, si bien se acerca a ser el 30% del empleo, no alcanza a aportar el 12% del PIB, lo que indica su carácter limitado para la generación de valor agregado.
Ellos lo hacen equivaler a “la innovación”; nosotros lo vemos como un sector de relativamente bajo valor agregado. La innovación está en la alta tecnología, la ciencia y la técnica, y sus conexiones con la empresa estatal socialista. El espíritu innovador del pueblo cubano se expresó en estos años de muchas otras maneras, tales como el desarrollo de la biotecnología y sus medicamentos y vacunas, la formación masiva de informáticos en la UCI, la agricultura urbana, la revolución energética y otros muchos logros del periodo especial, nada de lo cual se mencionó en los discursos de nuestros visitantes.
* Ellos ven el emprendimiento privado como algo que “empodera” al pueblo; nosotros lo vemos como algo que empodera a “una parte” del pueblo, y relativamente pequeña. El protagonismo del pueblo está en las empresas estatales, y en nuestro gran sector presupuestado (que incluye la salud, la educación, el deporte, la seguridad ciudadana) que es donde se trabaja realmente para todo el pueblo y donde se genera la mayoría de la riqueza. No se puede aceptar el mensaje implícito de hacer equivaler el sector no estatal con “el pueblo cubano”. Eso no fue dicho de esa manera tan brutal, pero se interpreta del discurso de una forma demasiado clara.
* Ellos separan tácitamente el concepto de “emprendimiento”, y el de propiedad estatal. Nosotros vemos en el sector estatal nuestras principales opciones de emprendimientos productivos. Así lo explicamos en el Foro de empresarios al ilustrar la organización en que trabajo (El Centro de Inmunología Molecular) como “una empresa con 11 millones de accionistas”.
* Ellos ven al sector no estatal como una fuente de desarrollo social; nosotros lo vemos en un rol doble, pues también es una fuente de desigualdades sociales (de lo que ya tenemos evidencias, como ilustran los recientes debates sobre los precios de los alimentos), desigualdades que habrá que controlar con una política fiscal reflejo de nuestros valores.
* Ellos creen en la función dinamizadora de la competencia (aunque este concepto ha sido cuestionado ya incluso por ideólogos serios de la economía capitalista). Nosotros conocemos su función depredadora y de erosión de la cohesión social, y creemos más en la dinámica que proviene de programas de país.
* Ellos creen en que el mercado distribuye eficientemente la inversión respondiendo a la demanda; nosotros creemos que el mercado no responde a la demanda real sino a la “demanda solvente”, y profundiza las desigualdades sociales.
* Ellos se apoyan en la trayectoria de desarrollo empresarial de los Estados Unidos, cuya economía despegó en el Siglo XIX, en condiciones de la economía mundial que son irrepetibles hoy. Nosotros sabemos que las realidades de los países subdesarrollados de economía dependiente son otras, especialmente en el Siglo XXI, y que el desarrollo económico y científico-técnico no ocurrirá a partir de pequeños emprendimientos privados en competencia, ni intentando reproducir la trayectoria de los países hoy industrializados, con 300 años de diferencia. Sería la receta de la perpetuación del subdesarrollo y la dependencia, con una economía diseñada como apéndice y complemento de la economía norteamericana, cosa que ya ocurrió en el Siglo XIX, cuando esa dependencia nos sumió en el monocultivo y cerró el camino de la industrialización. Para entender eso sirve la Historia, y por ello no podemos olvidarla.
Emprender el camino de la convivencia civilizada “con nuestras diferencias”, implica conocer bien a fondo y por todo el Pueblo Cubano, dónde es que están esas diferencias, para poder evitar que decisiones puntuales aparentemente racionales ante problemas económicos tácticos, nos puedan llevar a errores estratégicos; y peor aún, que otros nos empujen a ello, a través de las cosas que se dicen y las que no se dicen.
Supimos evitar esos errores en los inicios del periodo especial, ante la desaparición del campo socialista europeo y la marea ideológica neoliberal de los 90. Sabremos hacerlo mejor ahora.
La convivencia civilizada ciertamente nos aleja del riesgo y la barbarie de la guerra (militar y económica), pero no nos exonera de dar la batalla en el plano de las ideas.
Necesitamos vencer en esa batalla de ideas para poder vencer en la batalla económica.
La batalla económica del Siglo XXI cubano se dará en tres campos principales:
El de la eficiencia y capacidad de crecimiento de la Empresa Estatal Socialista, y la inserción de esta en la economía mundial
El de la conexión de la ciencia con la economía a través de empresas de alta tecnología, con productos y servicios de alto valor añadido que enriquezcan nuestra cartera de exportaciones
El de la limitación consciente de la expansión de las desigualdades sociales, a través de la intervención del Estado Socialista
En esos campos se decidirá el Siglo XXI de los cubanos.
La batalla de ideas consiste en consolidar pensamiento y consenso sobre hacia donde queremos ir, y sobre los caminos concretos para llegar.
Las aguas del estrecho de La Florida no deben ser un campo de conflicto bélico, y es muy bueno para todos que así sea, pero esas aguas seguirán separando por mucho tiempo dos concepciones diferentes de la convivencia humana, de la organización de los hombres para la vida social y el trabajo, y de la distribución de sus frutos. Y también es muy bueno que así sea. Nuestro ideal de sociedad humana está enraizado en nuestra experiencia histórica y en el alma colectiva de los cubanos, sintetizada magistralmente por el pensamiento de José Martí. Él estudió y entendió mejor que nadie en su tiempo la sociedad norteamericana y dijo: “nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse”.
La creencia básica del capitalismo, incluso en los que así lo creen honestamente, es la construcción de prosperidad material basada en la propiedad privada y la competencia. La nuestra se basa en la creatividad movida por los ideales de equidad social y solidaridad entre las personas, incluidas las generaciones futuras. Nuestro concepto de sociedad es el futuro, y aunque el futuro se demore, atrapado en los condicionamientos objetivos del presente, sigue siendo el futuro por el que hay que luchar.
La propiedad privada y la competencia son el pasado, y aunque ese pasado siga existiendo necesariamente dentro del presente, pasado sigue siendo.
Hay que saber siempre ver los conceptos que están detrás de las palabras que se dicen, y las razones que están detrás de las palabras que no se dicen.
La batalla por nuestro ideal de convivencia humana estará en las manos de las actuales generaciones de jóvenes cubanos, que enfrentarán en su tiempo desafíos diferentes a los de las generaciones revolucionarias del Siglo XX, pero igualmente grandes y trascendentales, y también más complejos.
Al analizar la complejidad de sus desafíos les confieso que quisiera ingresar otra vez en la Unión de Jóvenes Comunistas, cuyo carnet (Nº7784, de 1963) tengo ahora mismo sobre mi mesa. Sigo siendo comunista, pero he de aceptar que ya no puedo seguir siendo “joven”. Pero si puedo compartir con los jóvenes el análisis de lo que hoy se dice, y la develación de lo que no se dice, y construir junto con ellos las herramientas intelectuales que necesitamos para las batallas que vienen.
José Martí escribió en abril de 1895: “De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: Ganémosla a pensamiento”.





