UN PEQUEÑO PASO PARA LOS YANQUIS, UN GRAN SALTO PARA LA HUMANIDAD...
Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
martes, 25 de octubre de 2016
Uno siempre
estará orgulloso de sus hijos y de que sean capaces de superarnos, hoy guardo
para mí, la contribución de mi hija (Camila Suárez Aragón) en hacer visible una
de las tantas injusticias en este Mundo que algún día será dada sepultura para
bien de la Humanidad, la violencia ejercida por el hombre hacia la mujer.
viernes, 21 de octubre de 2016
GRACIAS PA!
No había nacido
Dios estaba en sus dudas
su madre se imponía
a base de coraje por los dos
Ella era grana en su color
boca ancha
fea en la primera impresión
yo chocho y nervioso
no hay manual que te instruya
por devoción
Creció de lejos
yo tuve la culpa
ella aguanto
los chicharos la hicieron fuerte
para ser hippie como yo
pobre nena
padre siempre fuera de situación
Pero somos eso
Angeles y Demonios
por suerte siempre hubo
como dijo el cantor
un grito que dividió mares en dos
Amor, Amor, Amor
ahora ella me agradece
y no sabe que soy yo
quien debe un montón
miércoles, 19 de octubre de 2016
TREPIDO DESDE LEJOS
Subí al plafón
desde allí observe
tu materia
no eras polvo
sino entidad
temblorosa
gimes muda
desespera el goce
Un traqueteo me
llega
meneo un ala
se une la otra
vuelo cerca de la
Luna
allí finalmente
ya sin tu presencia
simplemente
me enamoro
....................................................................
martes, 18 de octubre de 2016
ANTICIPADA JUSTA
Víspera de una
mañana
batalla que se
espera siglos
como Aquiles
en la muralla de Ilión
Voy como un aqueo
mas
para encarar tu
corazón
me quitare mi
coraza
peleare desnudo sin
cejar
Habrán heridas
sangraré porque
estoy vivo
no tendré a Homero
solo mis ojos y mi
vos
Quedará una historia
un recuerdo para realzar
porque yo tendré
tus entrañas
tu meollo
tus tripas
tus tripas
para aliñar en mi
banquete
con las mías
de igual a igual
.............................................................................................
lunes, 17 de octubre de 2016
jueves, 13 de octubre de 2016
Bob Dylan no
necesita un premio Nobel para que reconozcan su valía como un gran poeta, pero
los que lo admiramos estamos contento por EL...leer a Dylan es abrirse la
cabeza para que entre el Sol...
MI VIDA EN UN
MOMENTO ROBADO
(Nota escrita por Bob Dylan sobre su vida)
Duluth es una
ciudad minera de Minnesota
construida sobre un
acantilado rocoso que lleva al lago Superior.
Yo nací allí -mi
padre nació allí-,
mi madre procede de
la Cordillera del Acero más al norte.
La cordillera del
acero es una larga hilera de ciudades mineras
que comienza en los
Grandes Rápidos y termina en Eveleth.
Todavía era pequeño
cuando nos mudamos a Hibbing para vivir
con los parientes
de mi madre.
Hibbing tiene la
mina al raso más grande del mundo
Hibbing tiene
escuelas, iglesias, abacería y una cárcel,
se juegan partidos
de fútbol entre colegios superiores y tiene un cine
Hibbing tiene
coches preparados que corren a todo meter
los viernes por la
noche.
Hibbing tiene bares
en las esquinas con bandas de polka,
puedes ponerte en
un extremo de la ciudad en la calle principal
y ver claramente
los límites de la ciudad en el otro extremo.
Hibbing es una
buena ciudad,
huí de ella a los
10, 12, 13, 15, 15½, 17 y 18 años
fui cogido y
devuelto allí todas las veces menos una
escribí la primera
canción para mi madre y la titulé "A mi madre".
La compuse en
quinto grado y el profesor me dio un notable.
Empecé a fumar a
los once años y sólo lo dejé una vez
para recobrar el
aliento.
No recuerdo que mis
padres fueran muy cantarines
al menos no
recuerdo haber compartido canciones con ellos.
Más tarde fui a la
Universidad de Minnesotta
con una falsa beca
que nunca tuve.
Estuve en la clase
de ciencias y me suspendieron por negarme a
contemplar cómo
muere un conejo.
Me expulsaron de la
clase de inglés por poner palabrotas
en un papel
describiendo al profesor.
También fracasé en
la clase de comunicación por llamar por teléfono
todos los días por
decir que no podía ir.
Lo hice bien en
español más que nada porque ya lo sabía de antemano.
Para advertirme, me
admitieron en un club de estudiantes
me dejaron vivir
allí y así lo hice hasta que quisieron que me asociara.
Me mudé por dos
noches a un apartamento de dos habitaciones
con dos chicas de
Dakota del Sur.
Crucé el puente
hacia la calle 14 y me trasladé a una habitación encima
de una librería que
también vendía malas hamburguesas,
camisas de
baloncesto para sudar y estatuas de perros dogos.
Me enamoré
apasionadamente de una actriz que me dio un rodillazo
en las tripas y
acabé en la orilla del río Mississippi
con una decena de
amigos en una casa ruinosa bajo
el puente de la
Avenida Washington al sur de Seven Corners.
Este es más o menos
un resumen de mi vida universitaria.
Después hice
auto-stop hasta Galveston, Tejas en
cuatro días,
tratando de encontrar a un viejo amigo, cuya madre
me abrió la puerta
de alambre y me dijo está en el ejército,
cuando se cerró la
puerta de la cocina
ya estaba
atravesando California -casi en Oregón-
en los bosques
encontré una camarera que me recogió
y me dejó en algún
lugar de Washington.
Fui bailando todo
el camino desde los festivales indios de Gallup,
Nuevo Méjico, al
Madri Grass de Nueva Orleans, Louisiana.
Con el pulgar al
viento, los ojos adormecidos, el sombrero vuelto
y la cabeza dándome
vueltas
vagué a la deriva
aprendiendo nuevas lecciones
me fabriqué mi
propia depresión,
subí a trenes de
carga por divertirme
y fui aporreado por
diversión.
Corté césped por
veinticinco centavos
y canté por diez.
Hice auto-stop en
las autopistas 61-51-75-169-66-22
Gopher Road, la
Ruta 40 y la autopista de peaje Howard Johnson.
Me encerraron por
sospecha de robo a mano armada,
me arrestaron
durante cuatro horas acusado de asesinato
me sacudieron por
tener el aspecto que tengo
y nunca hice nada
de eso
en algún lugar me
tomé el tiempo necesario
para empezar a
tocar la guitarra
en algún lugar me
tomé el tiempo necesario para aprender a cantar
en algún lugar me
tomé el tiempo necesario para aprender a escribir,
pero no me tomé el
tiempo necesario para hacer todas esas cosas
cuando me preguntan
por qué y dónde
empecé, sacudo la cabeza,
muevo los ojos y me
alejo confundido.
De Shreveport
llegué a Madison, Wisconsin
en Madison llenamos
un Pontiac de cuatro puertas con cinco personas
y salimos
disparados hacia el Este y
a las 24 horas
todavía íbamos por el Túnel de Hudson
salimos de una
tormenta de nieve, dijimos adiós
a los otros tres y
seguimos hacia MacDouglas Street
con cinco dólares
entre los dos pero no éramos pobres.
Yo tenía mi
guitarra y mi armónica para tocar
y él las ropas de
su hermano para empeñar
en una semana, él
regresó a Madison mientras yo me quedaba para
pasar todo el
invierno yendo del Lower East Side
al Gerde’s Folk
City.
En mayo, hice
auto-stop hacia el Oeste y tomé equivocada la autopista
de Florida,
desesperado y cansado me apresuré de vuelta a
Dakota del Sur a
costa de mantener despierto todo el día a un conductor
de camión y cantar
una noche en Cincinatti.
Visité a un viejo
amigo en Sioux Falls y me desanimó
me desgarró e hirió
duramente ver lo poco que teníamos que decirnos.
Volví a Kansas,
Iowa, Minnesota, visitando a
viejos camaradas y
a las chicas de los primeros escarceos y
empecé a darme
cuenta de que mi camino y el suyo
eran muy distintos.
Me encontré de
nuevo en Nueva York a mediados del
verano, viviendo en
la Calle 28 con gente amable,
honesta y muy
trabajadora que se portó muy bien conmigo.
Me mencionaron en
el "Times" después de tocar en otoño
en el Gerde’s Folk
City.
Grabé para la
Columbia después de salir en el "Times"
y aún no puedo
encontrar tiempo para regresar y ver por qué y dónde
empecé a hacer lo
que estoy haciendo.
No puedo decirte
quienes influyeron en mí porque fueron demasiados
para mencionarlos a
todos y podría olvidar a alguno
y eso no sería
justo.
Woody Guthrie,
seguro.
Big Joe Williams,
claro,
pero, ¿y esas caras
que no volvemos a encontrar
y las curvas y las
esquinas y los atajos
que se perdieron de
vista y quedaron atrás.
Y los discos que
sólo oíste una vez,
y el aullido del
coyote y el ladrido del perro dogo,
y el maullido del
gato y el mugido de la vaca,
y el lamento del
pitido del tren?
Abre los ojos y los
oídos y quedarás influenciado
y no hay nada que
puedas hacer.
Hibbing es una
buena ciudad.
Huí de ella a los
10, 12, 13, 15, 15½, 17 y 18 años,
fui cogido y
devuelto allí todas las veces menos una.
miércoles, 12 de octubre de 2016
No es la primera vez que me indigno con la prensa que se autodefine "LIBRE", mientras el ciclón Matthew hacia sus destrozos en mi Cuba y demás islas del Caribe, Infobae y Clarin no mencionaban la existencia del mismo, tan solo el tipo rumbeo pal'norte, comenzaron sus preocupaciones, se desplegaron en primeras planas mapas y notas periodísticas de los pobladores de Miami que serian sometido por el fenómeno meteorológico. No es que no me importe lo que pase en el norte, al final son tan seres humanos los unos y los otros, y cualquier desgracia que suceda es una pena humana, pero eso pienso yo, para la "prensa libre", hay clases, hay seres del Norte y del Sur, y "pareciera" (mirándolo con un solo ojo) que esos medios se ponen nerviosos si sus patrones del norte les pueden pasar desgracias, a los demás como decían en el barrio mio las abuelas, "que les parta un rayo".
¿POR QUE EL HURACAN MATTHEW NO MATO A NADIE EN CUBA?. Los Medios apuntan...a Dios.
¿POR QUE EL HURACAN MATTHEW NO MATO A NADIE EN CUBA?. Los Medios apuntan...a Dios.
(Por José Manzaneda,
publicado en el blog de Iroel Sanchez, https://lapupilainsomne.wordpress.com)
publicado en el blog de Iroel Sanchez, https://lapupilainsomne.wordpress.com)
El huracán Matthew, el más
potente que ha atravesado el Caribe en los últimos diez años (1), ha causado
entre quinientas (2) y mil muertes en Haití (3), cuatro en República Dominicana
(4) y veinte en EEUU (5), según datos aún provisionales.
La magnitud de la catástrofe
–la cifra de personas fallecidas, los daños materiales- es sin duda el
argumento informativo esencial. Pero hay un hecho al que, a pesar de su
relevancia, los medios no han prestado la menor atención: que, el mismo
huracán, con la misma fuerza destructora, no haya causado víctimas mortales… en
Cuba (6). Explicar el porqué de este hecho debería ser un deber de la prensa
internacional, en virtud del interés general. Pero una vez más, su falta de
independencia política lo ha impedido.
Myrta Kaulard, coordinadora
residente de Naciones Unidas para Cuba, elogiaba hace unos días el sistema de
Defensa Civil de la Isla (7), presentándolo como un ejemplo de aplicación del
llamado Marco de Sendai para la Reducción de Riesgos de Desastres (8): “Estamos
observando con muchísima admiración todos los esfuerzos del país en prepararse,
en reducir el impacto, en salvar las vidas humanas. Para nosotros es un ejemplo
para todo el resto del mundo. Las inversiones que hace Cuba para proteger las
vidas y los bienes materiales son extraordinarias”, declaraba. La Secretaria
General de la Asociación de Estados del Caribe, June Soomer, también resaltaba
el trabajo de Cuba en evitar la pérdida de vidas (9).
Pero no se molesten. No
leerán ninguna de estas declaraciones en la gran prensa internacional. Solo en
los medios cubanos.
Al silencio sobre la labor
de prevención y protección de la vida humana en Cuba, se unía el doble rasero
informativo. Practicado, por ejemplo, por dos de los más grandes diarios en
idioma español: “El País”, de Madrid, y su socio en Miami “El Nuevo Herald”.
Sus notas sobre el paso del
huracán Matthew por EEUU o Haití eran informes fríos sobre los daños materiales
y humanos, acompañados de declaraciones de voceros institucionales:
gobernadores de varios estados de EEUU, representantes de la ONU, grandes ONGs…
(10) Por el contrario, sus notas sobre Cuba eran relatos cargados de
subjetividad, aderezados con declaraciones dramáticas de supuestos damnificados
en situación de completa vulnerabilidad (11).
En ambos periódicos, a los
datos aportados por el Gobierno cubano se les añadía la coletilla de “cifras
oficiales”, para remarcar su escasa credibilidad. Por el contrario, los datos
de las autoridades de EEUU sobre el paso del huracán por territorio norteamericano
eran incorporados a la noticia sin siquiera mencionar la fuente (12).
La única noticia publicada
en “El País” sobre el paso de Matthew por Cuba era firmada –curiosamente- por
la conocida “disidente” cubana Yoani Sánchez (13), que enfatizaba que en la
Isla “las ayudas estatales a los damnificados tardan demasiado”. En contraste,
en ninguna de las notas sobre el paso de Matthew por EEUU, República Dominicana
y Haití, “El País” abordaba la premura o tardanza de los apoyos a la
reconstrucción (14).
“El Nuevo Herald” iba mucho
más allá que “El País” a la hora de poner en duda las “cifras oficiales”
aportadas por el Gobierno cubano. El 5 de octubre publicaba un artículo de
opinión de José Daniel Ferrer, líder de uno de los grupos “disidentes” que
financia la Casa Blanca (15). El texto, titulado “El huracán Matthew y las
mentiras del régimen cubano”, llegaba a decir, entre muchos otros disparates,
que la suspensión del servicio de Internet no fue producto del huracán, sino
una medida del Gobierno para evitar que sus informaciones “alternativas”
llegaran al mundo. Y que “la prensa oficial” cubana apenas había informado
sobre el huracán Matthew. Algo realmente increíble, porque televisiones, radios
y webs de la Isla hicieron un seguimiento exhaustivo, permanente y casi
monográfico no ya del paso del huracán, sino de todos los preparativos de
prevención desde una semana antes (16). Esta cobertura mereció el
reconocimiento expreso de la representante de Naciones Unidas en la Isla (17).
Que estos grandes medios
reconozcan las acciones de prevención y de evacuación realizadas por el Gobierno
cubano es algo absolutamente impensable. Por ello, a la búsqueda de alguna
explicación a la sorprendente ausencia de muertes al paso del huracán Matthew
por Cuba, ambos diarios recurrían a la misma solución… sobrenatural. En el “El
Nuevo Herald”, José Daniel Ferrer explicaba que en el Oriente cubano esperaron
“el favor de Dios. Y por suerte para los santiagueros, parece que Dios los
escuchó” (18). En “El País”, Yoani Sánchez narraba cómo en la localidad de
Baracoa “los rezos se elevaron para que todo pasara `rápido y sin muertos´”
(19).
Conclusión: fue Dios –y no
la Defensa Civil- quien salvó a Cuba del huracán Matthew. Ahora solo queda que
salve… el periodismo.
martes, 11 de octubre de 2016
CHE GUEVARA: “Sobre la base
de los principios y de una total igualdad, la normalización de las relaciones
sería ideal para nosotros”
(Publicado el octubre 7 de 2016
en el blog https://dialogardialogar.wordpress.com)
(En el día de ayer el
excelente programa La pupila asombrada rescató del olvido una entrevista
ofrecida por el Che a CBS en 1964. Comparto con los lectores de este blog otra
de esas históricas entrevistas que nunca había sido publicada en español. Se
trata de la que le ofreció el Che a la destacada periodista estadounidense Lisa
Howard, que tanto protagonismo tuvo como mediadora entre Cuba y los Estados
Unidos en 1963. En esta entrevista también el Che habla sobre como entiende una
posible normalización de las relaciones entre ambos países)
Che Guevara en ABC, 22 de
marzo de 1964: ISSUES AND ANSWERS
Esta es la primera
entrevista exclusiva con el Comandante Ernesto “Che” Guevara, ministro de
Industrias de Cuba, que se ve y se oye en los Estados Unidos. Convencida de que
un perfil del hombre a quien se ha
llamado “el poder detrás de Castro”, “el arquitecto de la Revolución cubana”,
“el mayor izquierdista de Cuba”, y el posible sucesor de Castro, sería de interés
para el pueblo norteamericano, ABC envió sus cámaras y a Lisa Howard a Cuba
para realizarle esta entrevista filmada al Comandante Guevara en sus oficinas
del Ministerio de Industrias en La Habana.
Lisa Howard: ¿Cuánto afecta
el bloqueo económico la economía cubana?
Comandante Guevara: No puedo
darle una cifra exacta del efecto del bloqueo en Cuba, y, créalo o no, el
bloqueo tiene efectos buenos y malos. Entre los buenos está el desarrollo de la
conciencia nacional y el espíritu de lucha del pueblo cubano para superarlo […]
que toda nuestra maquinaria era estadounidense, y que también nos vendían su
maquinaria de segunda mano, y con ganancia, y muchas de esas líneas de
abastecimiento se han descontinuado ahora, así que puede imaginarse lo que ha
implicado para nosotros este bloqueo y el esfuerzo que se necesita para
contrarrestarlo. No puedo darle cifras. No las conozco. Pero obviamente ha sido
un serio obstáculo. Pero a la vez, ha sido una útil lección para nosotros. Nos
ha enseñado cómo manejar nuestra economía en el futuro. Creo que eso más o
menos responde su pregunta.
LH: Rusia está inyectándole
una gran cantidad de dinero a la economía cubana cada día. ¿Qué le sucedería a
la economía de la isla si esa ayuda cesara de repente?
CG: Esas afirmaciones sobre
sumas diarias me parecen típicas de la manera de pensar de los norteamericanos
y del concepto que tienen sobre las inversiones. Puede que de cierto modo
reflejen la idea de lo que entienden los norteamericanos por “ayuda”. La ayuda
de los Estados Unidos a los países de la América del Sur al final se revierte
contra el Estado que la recibe. En nuestro caso ha habido algo que podría
llamarse ayuda, como la condonación de ciertas deudas comerciales, créditos a
largo plazo, pero sobre una base puramente comercial. En cuanto al resto, se
trata del comercio normal, natural, entre dos países. Los Estados Unidos ya no
son el principal socio exportador-importador de Cuba. Es la Unión Soviética.
Pero si con su pregunta
sobre qué pasaría si cesara la ayuda soviética se refiere al conjunto de
nuestros intercambios, puedo responderte que la vida del país se paralizaría,
porque… por ejemplo, el petróleo, todo nuestro petróleo, casi cuatro millones
de toneladas, viene de la Unión Soviética, pero no se trata de ayuda, sino de
un intercambio comercial sobre la base de una absoluta igualdad, y nosotros
pagamos con azúcar y otros productos.
LH: ¿Podría hacernos una
evaluación de cuán efectivo ha sido el bloqueo de los Estados Unidos?
CG: Creo que casi me está
invitando a filtrarle información confidencial. Hemos reconocido la importancia
del bloqueo, pero también hemos afirmado, con la misma tranquilidad, que el
bloqueo no nos impediría avanzar. Pero primero que todo, resulta difícil ser
específico sobre él, y además, no es muy apropiado. Después de todo, a pesar de
sus buenas intenciones, seguimos siendo enemigos. Y el enemigo en realidad solo
debe conocer generalidades de la otra parte.
LH: Recientemente Cuba
compró ómnibus en Londres. Está negociando para la compra de barcos en España.
Tengo entendido que hay una misión económica en Suiza. ¿Eso representa un
cambio fundamental en la economía cubana?
CG: No lo creo. Creo que se
ha producido un cambio en la política económica de algunos países. Se ha
producido una cierta ruptura de la llamada unidad monolítica del mundo libre.
Hay más comercio con Cuba ahora. Nuestro comercio siempre ha tenido la misma
base. En otras palabras, mercancía es mercancía, y debe haber [un beneficio
mutuo] para el vendedor y el comprador. Sobre esa base hemos comerciado con
todo el mundo, incluidos los Estados Unidos, aun después de la ruptura de las
relaciones.
Los Estados Unidos han
ejercido grandes presiones para impedir que se nos vendan ciertos productos, y
usted conoce muy bien el debate que se produjo y las discusiones que tuvieron
lugar porque Leyland nos vendió los ómnibus. Pero en realidad no somos nosotros
quienes hemos cambiado. Ciertos aspectos de la política internacional han
cambiado. No sé si tenemos algo que ver con eso. No lo creo. No creo que seamos
tan importantes.
LH: ¿Opina que esas compras
representan un fracaso del bloqueo de los Estados Unidos?
CG: Sí.
LH: ¿Un fracaso serio?
CG: Eso depende de cómo
afecte al ego norteamericano, de los Estados Unidos.
LH: Comandante Guevara,
¿cree usted que este comercio con Occidente continuará y quizás se ampliará en
un futuro próximo?
CG: Eso espero.
Naturalmente, no depende solo de nuestros deseos, sino también de los deseos de
las personas con quienes comerciamos hoy. Pero tengo esperanzas de que continúe
y de que entremos en una nueva era en lo relativo a las relaciones con Cuba. Que
los países europeos se hayan dado cuenta de la importancia de sostener
relaciones con todos los países del mundo y de que Cuba es un buen mercado, un
mercado confiable, estable, en resumen, un mercado permanente.
Así que todo nos lleva a confiar en que estas
relaciones continuarán y se ampliarán en el futuro. Estamos extremadamente
interesados en eso. Ya hemos firmado acuerdos para la compra de fábricas
completas con ciertos países: con Francia, con Inglaterra, con Japón. Creemos
que en el futuro podremos proseguir este tipo de transacciones con mayor
seguridad, porque en el pasado siempre existía el temor de que si se
interrumpían las relaciones comerciales cómo íbamos a obtener piezas de
repuesto, pero en especial Inglaterra y Francia han mantenido muy buenas
relaciones con nosotros a ese respecto. Han garantizado el suministro de piezas
de repuesto para los equipos que les hemos comprado durante la etapa
revolucionaria.
Esto también ha robustecido
nuestra confianza en la posibilidad de importar nueva maquinaria, y entonces,
con técnica de primera clase, de los últimos modelos, equipar toda una serie de
industrias que ahora nos encontramos desarrollando.
LH: ¿Qué le ocurriría a la
economía cubana si este comercio con Occidente se interrumpiera de repente?
CG: Nada.
LH: Ahora haremos una breve
pausa y regresaremos en un momento con más ISSUES AND ANSWERS.
LH: Comandante Guevara,
muchas evidencias externas indican que el sistema económico marxista no
funciona. No le proporciona una vida de abundancia a su gente. Al cabo de 47
años, la Unión Soviética todavía no es capaz de brindarle alimentos, viviendas
y ropa apropiados a su pueblo. ¿Cree que es posible que el sistema marxista no
brinde incentivos adecuados para alcanzar altos niveles de productividad?
CG: Usted tiene una
tendencia a hacer declaraciones en forma de preguntas. Y de nuevo, primero
tengo que refutar su declaración y después responder la pregunta. Dice que se
ha demostrado que el marxismo, o el sistema marxista, no les proporcionan a las
personas lo que necesitan ni les garantizan bienestar. Creo que es exactamente
lo contrario. Si comparamos el nivel de vida de los Estados Unidos con el de
otros países, tenemos que reconocer que el de los otros países es más bajo,
pero cuando habla del modo de vida norteamericano y el mundo libre, tiene que
considerar a los 200 millones de latinoamericanos que mueren de hambre, que
mueren de enfermedades, que ni siquiera llegan a la edad adulta. Que mueren de
hambre en la niñez. Todas esas personas contribuyen a la grandeza económica de
los Estados Unidos, que los explota de una u otra forma. Lo mismo ocurre en
África, y ocurrió en Asia también. El marxismo le pone fin a todo eso. Mientras
estamos asediados por el imperialismo norteamericano no podemos ofrecerle a
nuestro pueblo todas las cosas que nos gustaría, pero le hemos dado todo lo que
podemos, todo lo que hemos sido capaces de hacer hasta el momento, y sobre una
base de igualdad, desde los ministros hasta el funcionario más simple. Y esa es
la razón fundamental de que la gente siga luchando por su liberación.
LH: Pero el gobierno de los
Estados Unidos está muy consciente de los problemas de la América Latina, y
mediante la Alianza está tratando con mucha fuerza de elevar el nivel de vida
de las personas en todo el hemisferio. Ahora bien, si las clases gobernantes
acuerdan realizar reformas agrarias y reformas tributarias, y si el nivel de
vida aumenta, ¿no perdería su efectividad el mensaje de la revolución cubana?
CG: Por supuesto que la
perdería de inmediato. El mensaje de la revolución cubana tiene significado
porque, por su propio peso, el imperialismo solo puede realizar reformas tibias
que no van a la raíz de los problemas. Si toda la América Latina se liberara de
la dominación imperialista, el imperialismo enfrentaría entonces problemas muy
serios. Los cimientos del imperialismo son la dominación de los países
latinoamericanos mediante el intercambio desigual, el intercambio de productos
manufacturados por materias primas, la ocupación de cargos gubernamentales
clave a través de las oligarquías nacionales sumisas a los imperialismos.
Si todo eso cambiara, el
imperialismo perdería su fuerza. Enfrentaría entonces la crisis general del
capitalismo. En otras palabras, la crisis planteada por la clase obrera en su
propio país.
Aunque esto no es tan
inminente en su país, porque la explotación de las clases trabajadoras se
transfiere a la América Latina, África y Asia, pero en ese caso el conflicto se
produciría directamente en los Estados Unidos. Obviamente, el mensaje de la
revolución cubana perdería toda su importancia, pero tampoco sería necesario,
porque eso es precisamente lo que deseamos para todo nuestro pueblo
latinoamericano, y una vez que se lograra, no habría necesidad de seguir
lanzando mensajes. No tendrían ningún significado.
LH: ¿Entonces estamos de
acuerdo en el deseo de que se realicen esas reformas?
CG: Verdaderas reformas, que
permitan el acceso del pueblo al poder. En ese caso, estamos de acuerdo.
LH: Comandante Guevara,
¿cree que eso no se puede producir mediante un proceso evolutivo, sino que
tiene que ser resultado de la violencia y de conmociones revolucionarias?
CG: Eso depende, por
supuesto, de las clases reaccionarias. Son ellas las que se niegan a ceder el
poder, a entregar las riendas del poder. Allí donde las clases reaccionarias
insistan en aferrarse al poder en contra de la voluntad de todos, saltará la chispa
que puede incendiar a toda la América Latina, y el pueblo llegará al poder.
LH: Comandante Guevara,
desde el triunfo de la revolución, la economía cubana, según todas las
informaciones, se ha deteriorado seriamente en todos los sectores. La
producción industrial, la producción agrícola y la zafra azucarera, que el año
pasado cayó a tres millones y medio de toneladas. ¿Cómo explica esta regresión
económica?
CG: Bueno, de nuevo la
pregunta es una afirmación, así que lo primero que hay que hacer es refutar la
afirmación para luego contestar la pregunta. Usted dice que todos los aspectos
de la economía cubana se han deteriorado en el curso de la revolución, y yo le
digo que se equivoca. La producción industrial creció a partir de 1959, y
habría podido crecer mucho más de no haberse visto afectada por la industria
azucarera, que en realidad ha decrecido. La producción industrial ha aumentado
a un ritmo anual del 7%, sin contar, por supuesto, el azúcar. Y el incremento
de 1963 y los estimados para 1964 muestran un porcentaje aún mayor. En 1963 fue
de un 10%, y los estimados para 1964 son todavía mayores, y la producción de
azúcar aumentará también.
LH: Comandante Guevara,
¿cuando luchaba en las montañas de la Sierra Maestra, preveía que la revolución
tomaría un rumbo tan radical
CG: Lo sentía
intuitivamente. Por supuesto, era imposible prever el rápido desarrollo que
tendría la revolución. Ni tampoco era previsible la formulación
marxista-leninista de la revolución. Eso fue resultado de […] conoce muy bien.
Teníamos una idea más o menos vaga de que había que solucionar los problemas
que veíamos claramente que afectaban a los campesinos que lucharon con
nosotros, y los problemas que veíamos en las vidas de los trabajadores. Pero
todo el proceso de la transformación de nuestras ideas sería muy largo de
contar.
LH: En los Estados Unidos
existe la convicción de que el Comandante Guevara fue una de las influencias
más radicales de la revolución, y de que arrastró al Dr. Castro hacia la
izquierda, que lo que sucedió había sido parcialmente planificado por usted.
¿Lo acepta o lo niega?
CG: Durante mucho tiempo, en
los Estados Unidos y en muchos otros países me han hecho el honor de
considerarme el cerebro gris de la revolución, el frío manipulador, el
izquierdista, el poder detrás del trono. Personalmente, no me preocuparía, pero
mi honestidad de revolucionario, mi modestia y mi honestidad innatas me obligan
a confesar que el principal izquierdista en Cuba es Fidel Castro, y que el
principal peligro para los Estados Unidos en Cuba es Fidel, no yo.
LH: Cuando Fidel Castro dijo
en las montañas de la Sierra Maestra que no era comunista, ¿creyó usted que no
era comunista y que no se convertiría en comunista?
CG: Yo sabía que no era
comunista, pero creo que también sabía que se haría comunista. Igual que sabía
en esa época que yo no era comunista, pero que me haría comunista en un plazo
breve, y que el desarrollo natural de la revolución nos llevaría a todos al
marxismo-leninismo. No puedo afirmar que se tratara de una idea clara y
consciente, sino que era una intuición derivada de una evaluación cuidadosa del
desarrollo de la actitud de los Estados Unidos y la manera en que su país
actuaba en ese tiempo contra nosotros y a favor de Batista.
LH: Si algo le pasara a
Fidel Castro, ¿cuál cree usted que sería la suerte de la revolución cubana y
quién accedería al poder?
CG: Por su pregunta presumo
que se refiere a que le suceda algo violento. Bueno, no puedo negar que sería
un golpe muy serio para la revolución cubana. Fidel es nuestro líder
indiscutible e incontestado. Ha sido nuestro guía en una serie de situaciones
muy, muy difíciles que Cuba ha tenido que enfrentar, y en esos momentos ha dado
pruebas de su estatura de líder mundial. No creo que ninguno de nosotros tenga
esa estatura, pero hemos adquirido experiencia revolucionaria durante estos
años en que hemos luchado a su lado. Somos lo que somos porque hemos asistido
con él a la misma escuela, una escuela de valor, de osadía, de sacrificio, de
decisión de defender nuestros principios, de análisis de los diferentes
problemas. Y creo que en conjunto podríamos, creo, seguir hacia adelante,
incluso si algo le sucediera.
En cuanto a quién lo
reemplazaría, habría que discutirlo en ese momento. Ahora no podemos darnos el
lujo de dedicarnos a los “qué pasaría si…” Ninguno de nosotros tiene ese tipo
de aspiración política, pero lógicamente, su hermano Raúl, no porque sea su
hermano, sino por sus propios méritos –es el viceprimer ministro—, naturalmente
sería el más adecuado entre nosotros para seguir el mismo camino de la
revolución cubana.
LH: Comandante Guevara, el
Dr. Castro ha expresado con frecuencia su deseo de normalizar las relaciones
entre Cuba y los Estados Unidos. ¿Desea usted que se produzca esa
normalización?
CG: Si tiene como base los
principios, sí. Y quizás yo más que nadie, porque la industria es la que más
sufre a causa del bloqueo. La industria y el transporte son quizás los sectores
productivos más golpeados por el bloqueo. El transporte más o menos se ha
librado, pero la industria no, y, por tanto, sobre la base de los principios y
de una total igualdad, la normalización de las relaciones sería ideal para
nosotros.
LH: ¿Es optimista en cuanto
a la posibilidad de una normalización de las relaciones entre Cuba y los
Estados Unidos?
CG: Esa es una pregunta
difícil de responder. Estamos observando. Estamos esperando. Estamos
planificando para una u otra posibilidad, sea cual fuere la que se adopte.
Depende de una serie de circunstancias. Las propias características del
gobierno de los Estados Unidos. También depende de la manera en que el gobierno
norteamericano evalúe la situación mundial. Hasta el momento, su gobierno no ha
dado ninguna señal clara de que sepa cómo sopesar la correlación de fuerzas
mundial, así que no hay ideas precisas sobre la total normalización.
LH: Ahora haremos una breve
pausa y regresaremos en un momento con más ISSUES AND ANSWERS.
LH: ¿Qué le gustaría que los
Estados Unidos hicieran con respecto a Cuba?
CG: Es muy difícil dar una
respuesta precisa. Como pregunta es poco realista. Quizás la respuesta más
franca y objetiva sería: nada. Nada en ningún aspecto. Nada a favor o en contra
nuestra. Solo que nos dejen tranquilos.
LH: Muchas gracias,
Comandante Guevara.
(Traducción de Esther Pérez)
LOS NÚMEROS DEL GENOCIDIO
ARGENTINO
(Por Daniel Feierstein *,
publicado en Pagina12)
Ya hace unos años que van
cobrando forma posturas relativizadoras del genocidio argentino, haciendo eje
en la discusión sobre el número de víctimas, situación que puede encontrarse en
los procesos negacionistas de muchos genocidios previos.
En un contexto matizado, dos
de las expresiones más extremas han sido la publicación del libro Mentirás tus
muertos (de José D´Angelo, quien se presenta como “militar y periodista,
carapintada y participante de la represión al intento de toma del cuartel de La
Tablada”) y las declaraciones del ex secretario de Cultura de la Ciudad de
Buenos Aires, Darío Lopérfido, quien llegó a plantear que “en la Argentina no
hubo 30.000 desaparecidos”, sino que “esa cifra se arregló en una mesa cerrada
para conseguir subsidios”. Pero no han sido los únicos.
D´Angelo basa su análisis en
los errores de los listados elaborados en 1984 por la CONADEP, planteando que
de las 8.961 denuncias originales habría que “descontar” dichos casos erróneos
(imposibles de evitar, agregaría yo, en las condiciones y contexto en que se
realizó el trabajo), siendo que la cifra que le queda es de 8.368 víctimas, de
las cuales “tan sólo 7.098 serían desaparecidos”, computando al resto como
“asesinados” (pareciera que los “asesinados” no merecerían ser contados como
“víctimas”). Lopérfido ni siquiera se toma el trabajo de proponer alguna prueba
para sus afirmaciones y cuanto menos ello le ha costado la renuncia. Apenas
sugirió una hipótesis (“la búsqueda de subsidios”) para explicar la diferencia
de estimaciones entre distintas fuentes. Ello, además de mendaz e insultante,
resulta inverosímil, ya que las estimaciones de víctimas del genocidio
argentino fueron realizadas en momentos donde todo el sistema de reparaciones
era inimaginable, con lo cual se supone que se habría “inventado” una cifra
suponiendo que en algún momento el derecho internacional y las condiciones
políticas en Argentina permitirían sacar provecho de ello.
Una de las respuestas más
precisas ha sido la de Estela de Carlotto (que aquellos que conocen el número
de detenidos desaparecidos en Argentina deberían entregar los listados con
nombre y destino de las víctimas), pero vale la pena de todos modos analizar la
curva de denuncias desde el fin de la dictadura al presente, para tener una
imagen más global de la complejidad de la discusión, de qué diferentes
cuestiones involucra y cómo se las banaliza a la ligera cuando se pretende
llegar a un “número final”, que vendría a querer reemplazar aquellas
estimaciones realizadas hacia el final de la dictadura.
Uno de mis equipos de
investigación se encuentra trabajando a fondo sobre los procesos de denuncia en
la provincia de Tucumán. Si bien la especificidad de Tucumán hace que no sea
necesariamente transferible al conjunto del país, los datos que se desprenden
de dicha investigación pueden permitir tener una imagen más clara de las
distintas dimensiones que implicó el fenómeno de las desapariciones forzadas,
la lógica que siguieron los procesos de denuncia y la dificultad para delimitar
números precisos aún a más de 30 años del informe de la CONADEP.
En lo que hace a Tucumán, el
informe de la CONADEP del año 1984 tenía registradas 609 denuncias. Al día de
hoy, el Area de Investigación de la Secretaría de DDHH de la Nación cuenta con
un total de 1005 denuncias con información verificada y completa (esto no
incluye los casos incompletos o actualmente en proceso de trabajo y ha excluido
todos los errores del listado original). Los casos registrados por mis equipos
de investigación (que incluyen las denuncias investigadas en sede judicial)
suman un total de 1202 casos, que también refieren sólo a aquellos verificados
y completos, con lo cual siguen siendo cifras parciales en tanto hay otros
centenares en proceso de verificación. Esto es: que al día de hoy contamos con
el doble de casos que se contaban en 1984 (y verificados). Proyectados al país,
estos números iniciales hablarían de alrededor de 18.000 casos (estimación
parcial e incompleta) contra los 8.000 de los que hablan D´Angelo y Lopérfido.
Pero resulta enriquecedor
observar las características de los casos en función de los períodos de
denuncia, porque de ellos pueden extraerse conclusiones mucho más
enriquecedoras que la discusión con los relativizadores.
Las nuevas denuncias tienen
un pico de crecimiento muy fuerte a partir de la reapertura de las causas y la
existencia de nuevas sentencias en el año 2006, siendo que durante el período
1985-2005 se detectan 117 nuevos casos en tanto que a partir del año 2006 hasta
el presente se contabilizan 440 nuevos casos. Para más, las denuncias no bajan
sino que siguen un patrón complejo y estamos trabajando en distintas hipótesis
para explicar las complejas curvas. Por ejemplo, el año con mayor número de
nuevas denuncias en Tucumán desde 1984 ha sido 2014 con 76 nuevos casos,
seguido del año 2008 con 63 casos (en 2016 sólo se han denunciado 6 nuevos
casos, pero en 2015 hubo 43 nuevas denuncias). Pareciera que tienen fuerza las
condiciones políticas nacionales y provinciales (y muy en especial la
existencia de condenas a los responsables o la apertura de nuevos tramos de las
causas judiciales) como elemento para permitir enfrentar el miedo y las
consecuencias traumáticas de la desaparición en la familia o el barrio.
También, en muchos casos, depende de la voluntad de investigación de las
fiscalías o querellas la posibilidad de detectar nuevos casos no denunciados
hasta el momento. Como elemento fundamental, debe destacarse la propia
percepción de la desaparición en sectores rurales u obreros en Tucumán como una
práctica que puede y debe denunciarse, lo cual no fue en absoluto común en
dichas regiones durante gran parte del período de institucionalidad
democrática. Ello es transferible a muchas otras regiones del país como
Corrientes, Misiones, Chaco, Santiago del Estero, entre otras.
Otra cuestión llamativa en
los nuevos casos es la proporción de sobrevivientes. En las denuncias
producidas ante la CONADEP el número de sobrevivientes era muy bajo, siendo que
la mayoría de las víctimas correspondía a quienes continuaban desaparecidos o
habían sido asesinados. A medida que pasa el tiempo, la mayor parte de las
nuevas denuncias corresponden a quienes fueron detenidos desaparecidos (por lo
general, por períodos breves) y fueron liberados. En el informe de la CONADEP
los casos de Tucumán dan cuenta de 379 desaparecidos y asesinados frente a 139
liberados (27 por ciento de liberados). Entre 1985 y 2006 se agregaron 63 casos
de nuevos desaparecidos y asesinados frente a 54 liberados (46 por ciento). Por
último, en la última década encontramos 20 nuevas denuncias de desaparecidos y
asesinados frente a 419 nuevas denuncias de quienes fueron liberados (95 por
ciento).
Esto lleva a concluir varias
cuestiones: de una parte, que el objeto del terror (como en muchos otros
procesos genocidas) fue atravesar al conjunto de la población con el sistema
concentracionario, siendo que mucha más gente de la que creemos transitó por
dicho sistema y fue devuelta a la sociedad para diseminar el terror, tal como
nos intentan explicar hace años los sobrevivientes sin que podamos escucharlos
con la suficiente atención. Por otra parte, estas situaciones han sido las que
resultaron más difíciles de denunciar, siendo que recién veinte a treinta años
después de los hechos comienzan a emerger. Esto tiene mucho sentido: quien fue
secuestrado por períodos breves tuvo mucho menos que explicar a sus seres
queridos, resultando más fácil la negación o represión de lo vivido. Por otra
parte, quienes fueron detenidos y torturados por pocas horas en comisarías, no necesariamente
identificaron su situación como “desaparición”, lo cual muestra también los
efectos de las sentencias en la construcción de las percepciones colectivas
sobre el pasado. Hoy se denuncian más casos porque se logra percibirlos como
tales.
La continuidad de la
aparición de nuevos casos (tanto de asesinatos como de compañeros que continúan
desaparecidos u otros que han sido liberados) deja claro que en modo alguno ha
concluido la investigación de los sucesos ocurridos en el genocidio argentino y
que cualquier cifra a la que se arribe (como la que nuestro equipo ha
construido para los casos en Tucumán, que duplica el informe inicial de CONADEP
aún corrigiendo todos los errores cometidos en dicho momento) no son más que
aproximaciones parciales, en tanto los únicos que tienen las cifras definitivas
de secuestrados, desaparecidos y asesinados son los perpetradores, quienes se
siguen negando a aportarlas a la sociedad.
Seguir hablando de que los
desaparecidos “no fueron más de 8.000” (como hacen D´Angelo o Lopérfido, pero
para el caso también algunos familiares de desaparecidos, historiadores o
cientistas sociales) es erróneo e insultante para la memoria colectiva, como lo
han destacado muchas de las respuestas de la mayoría del movimiento de derechos
humanos. Pero, más allá de la manipulación y de la mezquindad, se pierden de
vista cuestiones centrales como las que emergen en un análisis sistemático de
la información existente: las dificultades (aún en el presente) para denunciar
los hechos, el carácter traumático de los mismos (y retraumatizante de muchas
intervenciones públicas) y las características del proceso concentracionario,
que buscó atravesar al conjunto social con el terror. “Por uno que tocamos, mil
paralizados de miedo”, decía el torturador de la obra de Tato Pavlovsky,
“no-sotros actuamos por irradiación”. El genocidio ha tocado a muchos más
argentinos de lo que suponíamos. Y muchos de ellos siguen entre nosotros, con
el terror clavado en el alma como el aguijón al que refería Elías Canetti en
Masa y poder.
De nosotros depende crear
las condiciones para recomponer la posibilidad de la palabra, de la denuncia,
del quiebre de las condiciones impuestas por el terror, que queda claro que van
cediendo con fuerza ante la persistencia de los juicios, el espacio simbólico
donde un tribunal vuelve a poner las cosas en su lugar, legitimando
públicamente la palabra de los testigos, calificando las conductas criminales,
sancionando a los responsables de las mismas, elaborando una narración
colectiva sobre nuestro pasado.
Cuestionar el número
simbólico de 30.000 a partir de especulaciones malintencionadas, pretende
cerrar con un número imposible de definir hoy un proceso social que se propuso,
en palabras de Lemkin, “destruir la identidad nacional de los oprimidos para
imponerles la identidad nacional del opresor”. Aquello a lo que el abogado
judío polaco, sobreviviente del nazismo, decidió llamar “genocidio”. O, en
términos de los genocidas argentinos, “proceso de reorganización nacional”.
Los 30.000 compañeros
detenidos desaparecidos siguen y seguirán presentes en nosotros, como corea la
consigna, “ahora y siempre”. Resulta necesario para el futuro de los argentinos
aportar a comprender cómo persisten hasta hoy las astillas del terror y cuáles
de nuestras acciones (los juicios, los debates colectivos, los escraches, la
lucha permanente por memoria, verdad y justicia) permitirán ir reparando el
daño producido en nuestras identidades y construir una sociedad más digna y más
justa.
* Investigador Conicet,
profesor Untref/UBA. El equipo de investigación al que se refiere la nota está
conducido por Ana Jemio. Otras 11 personas participaron en el relevamiento y
codificación de la información, en proyectos de trabajo de la Untref, la UBA y
el Conicet.
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