AL FIN SALIO EL SOL DESPUÉS DE ESTA LARGA NOCHE
Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
martes, 10 de diciembre de 2019
viernes, 29 de noviembre de 2019
a S.R.D.
Alguna vez
cuando ya no estés
vendrán loores mejores que este
de un niño a medio vestir
mirando la Luna
del mancillado de cuatro mares
de los pobres de la Tierra
que no conocerán tu tonada
Alguna vez
me saldrá una copla
parecida a la tuya
porque hay huellas
junto a nuestras pisadas
destrozando versos
que se quedan en la nada
Alguna vez
en el siglo que viene
tus palabras encriptadas
otras muy abiertas
tendrán seguidores
del amor que sigue faltando
sin proporciones
Alguna vez
te volveré a dar las gracias
por tu vocablo lleno de música
tu compañera
que ha sido alivio
ganas
en este andar de madrugada
miércoles, 27 de noviembre de 2019
Alberto
Fernández dio una primera señal en la búsqueda de recuperar el vínculo
diplomático con Cuba
(Por Martín Dinatale, INFOBAE)
Unas tres horas antes de que recibiera al
embajador de Estados Unidos, Edward Prado, Alberto Fernández recibió
ayer al representante de Cuba en Argentina, Orestes Pérez, y confirmó de
esta manera que las relaciones bilaterales que buscará su gobierno con las
autoridades de la isla tendrán mucha más relevancia de la que le dio la
gestión de Mauricio Macri.
Ni la embajada de Cuba o el área de prensa de
Fernández difundieron una foto del encuentro con embajador Pérez en las
oficinas de Puerto Madero. Pero allegados al presidente electo ratificaron a Infobae que
el encuentro fue “muy positivo y servirá para construir una relación sólida
entre Cuba y Argentina”.
Está claro, desde lo gestual hasta lo
pragmático, y así lo dejaron a entrever los allegados a Fernández, que, a
diferencia de Macri, el próximo gobierno quiere realzar las relaciones con
Cuba. Es que durante la gestión de la administración actual casi no hubo
vínculos con las autoridades de La Habana. Sólo se dio un viaje de
cortesía en el 2018 del jefe de Gabinete, Marcos Peña, con el secretario de
Asuntos Estratégicos. Fulvio Pompeo, para hablar con las autoridades de la
isla. No mucho más que eso.
También se pudo saber que la diplomacia
cubana se interesó por el enfoque que le dará la Argentina a su futuro vínculo
con Estados Unidos y fue allí cuando Alberto Fernández mencionó que unas
horas más tarde recibiría al embajador Prado para plantear una relación de
“respeto y madurez” con Washington. De hecho, eso fue lo que escribió el ex
jefe de Gabinete en su cuenta de Twitter tras la reunión. Es que la diplomacia
cubana remarcó las diferencias que hubo en el diálogo de La Habana y
Washington entre la presidencia de Barack Obama y la actual de Donald Trump,
que encara un discurso agresivo hacia Cuba.
El otro tema preponderante en la reunión de
Fernández y el embajador Pérez fue el de la agenda latinoamericana. El
mandatario electo remarcó la necesidad de que la Argentina retome la agenda
regional y dijo que la cumbre del Grupo Puebla que se dio hace 20 días en
Buenos Aires marcó ese rumbo.
Se pasó revista de la situación de
conflictividad social que se vive en Chile, en Bolivia, Ecuador, Colombia y,
por supuesto, la necesidad compartida de encontrar una salida a la crisis de
Venezuela.
Cuba representará para Fernández un país
“amigo y cercano”, como graficaron en su círculo intimo. Y se remarcó este
punto teniendo en cuenta también que la hija de Cristina Kirchner, Florencia,
se encuentra allí desde hace un tiempo bajo un tratamiento médico. El embajador
Pérez resaltó la buena sintonía que tiene la vicepresidenta electa con Cuba,
que se reforzó con los viajes que hace permanentemente para ver a su hija.
Fernández apuesta también a reforzar las
relaciones comerciales y económicas con Cuba para exportar alimentos y
potenciar el intercambio en términos de acuerdos comerciales y de ciencia y
tecnología.
miércoles, 13 de noviembre de 2019
Esto entre otras cosas es la herencia que deja un gobierno neoliberal como el de Macri
El
gobierno de Macri se despide con el nivel más bajo de uso de la capacidad
instalada en las industrias
(Por Daniel Sticco, en INFOBAE)
La extensión del horizonte recesivo que
se inició a mediados del segundo trimestre de 2018 y la falta de
definiciones de política por parte del presidente electo el 27 de octubre,
junto a un escenario de creciente conflictividad política y social en la
región, determinaron que desde junio se intensificara la tendencia declinante
del ritmo de actividad en el conjunto de las manufacturas, a una tasa que
adquiere un significado singular, habida cuenta de que con un promedio de 57,7%
el uso de la capacidad instalada es la menor desde enero, mes que junto con
diciembre y febrero se ubica entre los más bajos de cada año por factores
estacionales de mantenimiento y vacaciones del personal.
Y las expectativas para el último
trimestre de 2019 que recibió el Indec indicaron que el proceso está muy lejos
de revertirse hasta el comienzo del primer cuarto de 2020, como
consecuencia de presupuestos de un mercado interno que persistirá muy recesivo,
y un negocio de exportación debilitado por las tensiones en el orden regional,
y las disputas comerciales entre los EEUU y China, principalmente.
Incluso, según detectaron los economistas de
Iaraf, “el nivel de uso de septiembre fue el más bajo de los últimos 4
años para ese mes”.
“En la
variación interanual, la industria manufacturera cayó 5,1% en la medición de
septiembre y se condice con una baja de 3,4 puntos porcentuales en la
utilización de la capacidad instalada respecto al mismo mes de 2018”, resalta
el análisis de la consultora que dirige Nadín Argañaraz.
Las industrias automotriz, metalmecánica y
química son las que menor capacidad están utilizando, por debajo del 50% del
máximo técnico. Por el contrario: “Con mayor utilización fabril se encuentran
las industrias del petróleo y de metales básicos, empujadas por la exploración
y explotación de Vaca Muerta”, resalta Iaraf.
Semejante cuadro explica el creciente
grado de incumplimiento de las obligaciones previsionales por parte de las
empresas, en particular las medianas y pequeñas, junto con el aumento de los
despidos y suspensiones de personal, los cuales ya comenzaron a impactar en las
grandes empresas.
De ahí que la AFIP recurrentemente intenta
paliar el escenario con la extensión de los planes de facilidades de pago, aun
de las obligaciones corrientes, y mantener suspendidas las disposiciones de
embargos a morosos.
La
tradición de lucha y la organización ancestral de la base social de Evo Morales
no han dicho la última palabra.
(Por Iroel Sánchez, en su blog “La
Pupila Insomne”)
Evo Morales no es un político tradicional,
tampoco un militar, se forjó como líder en los sindicatos y los movimientos
sociales que tuvieron que enfrentar por largo tiempo represiones y dictaduras
en el país que tal vez haya sufrido más golpes de estado en todo el planeta.
Cualquiera que conozca cómo funcionan los
sindicatos y las juntas vecinales en Bolivia sabe de su democracia interna, de
cómo someten a asamblea todos los asuntos en su larga historia de
movilizaciones, resistencias y huelgas donde no pocos de sus integrantes han
dejado la vida.
Es en esa cultura de lo colectivo, de la lucha social, de la negociación y de no decidir unilateralmente ningún asunto donde creció Evo Morales hasta convertirse en un estadista de talla mundial. Desde esa perspectiva renovó la política boliviana con una Asamblea Constituyente, nuevas instituciones, nuevas leyes y nuevas políticas que beneficiaron a todos los bolivianos y bolivianas, incluyendo los más ricos. Con él fueron muchos menos los pobres pero también los ricos se hicieron más ricos.
Su gestión económica fue muy exitosa, tanto
que convirtió al segundo país más pobre en América en el de mayor crecimiento
económico. Su política exterior estuvo abierta a todos, y la radicalidad de su
discurso antiimperialista y anticapitalista no le impidió asistir a la toma de
posesión de Jair Bolsonaro y dirigirse a él como “hermano presidente”. Su
confianza en la verdad y la democracia es tal que, cuestionadas las elecciones
en que recibió el 47% de los votos y 10% de ventaja sobre su más cercano
adversario, convocó nada menos que a la proestadounidense Organización de
Estados Americanos para que hiciera una auditoría, y ante la recomendación de
esta de repetir las elecciones la aceptó, luego de consultar con la Central
Obrera y el Pacto de Unidad conformado por diversas organizaciones sociales del
campo y la ciudad, suspendió para renovarlo el Tribunal Supremo Electoral, y
antes llamó a un diálogo con todos los partidos con representación
parlamentaria que sus enemigos -quienes lo tildad de dictador- rechazaron.
A trece años de gobierno, algunos olvidaron
la Bolivia empobrecida y con racismo institucionalizado anterior a Evo pero
otros la desean de regreso. El eco de un referendo manipulado y descalificado
judicialmente por la infame mentira de adjudicarle un hijo falso y abandonado
se vuelve a enarbolar contra su reelección. Pero lo único real es que una vez
más la oligarquía sólo respeta las reglas de su democracia cuando vence con
ellas, de lo contrario da un golpe de estado.
Ante el riesgo de un baño de sangre por la
negativa de la policía a velar por el orden y el llamado de los militares a que
renunciara, Evo prefirió deponer su cargo pero sin arrepentirse de nada, y
recordando el deber de los militares y de quienes lo adversan de proteger al
pueblo y detener la ola de violencia fascista contra sus compañeros y
partidarios que ya son objetivos de la violencia extrema. Sus últimas palabras
fueron “la lucha sigue”.
En un
análisis crítico sobre los retrocesos de los gobiernos de izquierda en
Latinoamérica, realizado en junio de 2016 en la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad de Buenos Aires, el Vicepresidente de Evo, Álvaro García
Linera, analizó brillantemente resultados, debilidades y perspectivas de esos
procesos, revelando una profunda comprensión de lo desafíos que deben enfrentar
los procesos de emancipación popular en el continente. García Linera acudió
allí al Lenin de la Nueva Política Económica para acertadamente plantear la
necesidad de prestar a la economía la mayor atención. Sin embargo, el Lenin
de El Estado y la Revolución parece no haber sido tomado en
cuenta en ese análisis:
“…al llegar a un cierto grado de
desarrollo de la democracia, ésta, en primer lugar, cohesiona al proletariado,
la clase revolucionaria frente al capitalismo, y le da la posibilidad de
destruir, de hacer añicos, de barrer de la faz de la tierra la máquina del
Estado burgués, incluso la del Estado burgués republicano, el ejército
permanente, la policía y la burocracia, y de sustituirlos por una máquina más
democrática, pero todavía estatal, bajo la forma de las masas obreras armadas,
como paso hacia la participación de todo el pueblo en las milicias.”
Esta no es la hora de criticar, ni de señalar
errores, cuando los compañeros bolivianos y sus líderes necesitan y merecen
toda nuestra solidaridad. Sólo vale referirse a ello porque la maquinaria que
adversa a la Revolución cubana y propone la cada vez más desacreditada
democracia representiva para Cuba lleva años insistiendo en sustituir con ella
la institucionalidad revolucionaria que impide que aquí pueda ocurrir algo así.
Ver a unos implicados en el golpe, otros intentando una equidistancia
imposible, pero todos atacando a Evo hasta llegar a la burla mediocre en las
redes sociales confirma que jamás representarán al pueblo cubano cuya profunda
cultura política lo hace estar unanimente del lado de los humildes de Bolivia.
Indefensas
ante su enemigos de clase, con las instituciones armadas al servicio de la
oligarquía y el imperialismo, un poder mediático nacional y global que los
demoniza y unos movimientos sociales sin la capacidad movilizativa de cuando
peleaban en la calle los derechos que Evo conquistó para ellos, no es muy
esperanzadora la situación actual de las fuerzas que encabezara el primer
Presidente indígena en Suramérica. Pero la tradición de lucha y la organización
ancestral de esa base social no han dicho la última palabra.
BAILAR
EN CASA DEL TROMPO
Se ha efectuado un Golpe de
Estado en Bolivia, no hay dudas de ello y la derecha golpista que seguía agazapada
en el pasado y hoy tiene la aprobación del imperio, salió a la luz con sus armas
de siempre. Pacificar el país sin Evo sí, con Evo en el gobierno no.
Ahora bien, yo no soy un político,
cuanto más, alguien que las injusticias de este Mundo no le son ajenas, por
tanto mi necesidad de expresarme en este rincón perdido de la inmensa red.
Los movimientos populares
que resurgieron con Chavez después de 1998, tienen que entender, si es que así
finalmente lo quieren, que si los cambios que se proponen los quieren hacer
dentro de la democracia burguesa, que lleva años aceitando su perpetuidad en el
poder, queridos míos les comento, están bailando en casa del trompo. La derecha
burguesa, entreguista y complaciente con el imperio yanqui considera que el
poder es de ellos, y los movimientos populares que llegan al poder avalados en
las urnas, es solo un desvió momentáneo de su poder eterno, dictatorial, para
ello no solo han conquistado con sus medios hegemónicos las almas de más de un
pobre latinoamericano, sino que tienen todos los resortes económicos para hacer
caer un intento de cambio profundo en las bases de su sistema.
Los movimientos populares
que llegan al poder duermen con el enemigo todos los días, que los desprecia y
los considera no aptos para llevar las riendas de nuestros países latinoamericanos.
En ese marco de jugar con las reglas del otro y en su campo, los errores se
pagan caro, sobre todo si las victorias en las elecciones no son contundentes,
es decir como ha ocurrido recientemente en Bolivia. Hasta que Evo gano por más
del 60% de los votos, podía llevar a cabo sus reformas a la constitución y sus
cambios sociales, pero tan solo ese número se achico cercano a la paridad, la
derecha golpista se sintió con el aval suficiente para hacer lo que acaban de
hacer y propinar un golpe de estado sin mucho miramientos a sus propias reglas. Que el ejercito de un país que por la Constitución debe estar subordinado a su
Comandante en Jefe, el Presidente de la República, “sugiera” la dimisión de la
primera magistratura de un país, habla sin mucho rodeo de un Golpe de Estado.
Ahora bien, también me
molesta, de que los movimientos populares se manden cagadas por no escuchar a
la gente y luego tenemos que salir a apoyar sus meteduras de pata, es mas en
esa situación uno apela a defender determinadas posiciones de principio de
justicia social en contra de la siempre despiadada actitud que la derecha
colonialista y obsecuente aplica, pero no tiene que ser así.
En la Argentina tuvimos que “manducarnos”
a un gobierno neoliberal cuatro años, con todas las desgracias sociales que eso
trae, porque Cristina no quiso preparar dentro de su movimiento a alguien que
siguiera su línea estatista, a favor de las reivindicaciones sociales, industria
nacional, la soberanía económica y científica. Así pago el pueblo su error, por
simplemente no escuchar a la gente de a pie, y prestar solo oídos a los
aduladores que siempre aparecen alrededor de los líderes populares.
En Bolivia ha pasado algo
parecido, el 21 de Febrero de 2016 las urnas por estrecho margen le negó la
posibilidad de “cambiar” la constitución, para poder ejercer un tercer mandato,
debió escuchar y preparar su relevo para las próximas elecciones, sin embargo acudió
a artilugios judiciales para poderse presentarse en este Octubre de 2019. ¿Por qué no escucho Evo y
Linera?. El Vicepresidente Álvaro Linera, había alertado en ese mismo 2016 sobre
la problemática de la continuidad del proceso transformador boliviano sin la
presencia de su líder indiscutido, pero pasaron 3 años e insistieron en una única
posibilidad, que Evo se presentase de nuevo, “violentando” de alguna manera las
reglas del juego que han decidido acatar en una Constitución votada mayoritariamente por los bolivianos en el 2009.
Mi convicción más profunda
es que si se decide enfrentar al enemigo en el campo de batalla que este ultimo
conoce bien, no queda más remedio que hacerse catedrático de todas las
condiciones de ese campo, sino se perecerá en la lucha.
Me duele lo que ha sucedido
en Bolivia, ha sido un Golpe de Estado a la vieja usanza, seguiré apoyando las transformaciones
que el movimiento MAS trajo a Bolivia, colocando a los vilipendiados de siempre
al frente de sus demandas y cambios sociales. Evo sigue vivo, por suerte, y a
él como líder le corresponde analizar los errores cometidos y volver a las
bases, allí está la sabiduría que un día por el 2006, las masas populares aun
contra las declaraciones explicitas de Estados Unidos lo coloco como el primer
presidente indígena de su historia.
miércoles, 6 de noviembre de 2019
CUBA EN
DATOS: ¿Cómo SERÍAN 24 HORAS SIN BLOQUEO?
(Por: Randy
Alonso Falcón, Lissett Izquierdo Ferrer, Edilberto Carmona Tamayo, en
CUBADEBATE)
Pensemos en un día de cualquier mes, pero no
sería un día cualquiera. Imaginemos a Cuba 24 horas sin el bloqueo que
desde hace casi seis décadas frena su desarrollo. Transformemos el
costo de esa política extraterritorial en capacidad de pago del país, solo
durante mil 440 minutos. ¿Cuántos beneficios socioeconómicos se
reportaría? Hagamos el cálculo.
Tomemos los sectores de la Salud Pública y el
Transporte, porque innumerables pudieran ser los ejemplos. De no existir las
restricciones impuestas por el Gobierno de Estados Unidos, definitivamente todas
las actividades verían sus cuentas más holgadas.
En el informe que Cuba presenta
cada año ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, las afectaciones del
bloqueo están expresadas de dos maneras: a precios corrientes y teniendo en
cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado
internacional. Para nuestro ejercicio seleccionamos este último caso.
Precios corrientes: indicador del
valor de las mercancías o servicios acumulados al momento de la operación. Se
emplea para referirse a los valores de las mercancías expresados a precios de
cada año.
Salud
Transporte
Inversión extranjera
De no existir las presiones, amenazas y
advertencias por parte de la administración estadounidense, ¿cuántos
empresarios extranjeros estarían dispuestos a invertir en Cuba?
lunes, 4 de noviembre de 2019
EL TRIUNFO DE LA SENSATEZ
(Por Horacio Verbitsky, en “EL COHETE A LA
LUNA” )
No es una revolución. No implica una
redefinición ideológica. No funda una nueva identidad política. No es seguro
que se trate de una combinación estable. No garantiza una salida rápida ni
fácil a la grave crisis económica que, por primera vez, combina lo peor de dos
mundos: estancamiento con inflación.
Pero constituye el triunfo de la sensatez,
luego de años de extravíos. Nada más, pero nada menos. La victoria de Alberto y
Cristina prueba la extraordinaria resiliencia de la sociedad argentina y el
vigor del peronismo, a tres cuartos de siglo de su irrupción y a casi medio de
la muerte de su fundador. Más aún, en otros lugares del mundo comienza a
observárselo como una fórmula posible para contrarrestar la peste de la
globalización asimétrica. Observadores del PT brasileño se ilusionan con que
estos resultados incidan en la decisión del tribunal supremo que el mes próximo
debe pronunciarse acerca de la posible libertad de Lula.
Ponerle un freno terminante al experimento
macrista no es un logro menor. Desde la reforma constitucional de 1994, sólo
Fernando De la Rúa fue derrotado en la primera prueba en las urnas posterior a
su elección y ni siquiera cumplió su mandato de cuatro años, concluido por un
senador bonaerense de la oposición designado para ello por la asamblea
legislativa. Macrì logró consolidar un núcleo duro, de antiperonismo rabioso,
al que sumó el manosantismo evangélico, con el que aspira a convertirse en jefe
de la oposición. De este modo, la campaña de este año fue la de mayor interés
ideológico, porque se enfrentaron en forma explícita dos proyectos antagónicos:
el conservador oligárquico que aquí se enmascara como republicano, y el
nacional y popular que encarna en el peronismo.
Horacio Rodríguez Larreta, el único
triunfador de PRO en la jornada de ayer, tiene una idea distinta a la de Macrì.
La ayuda del Hada Buena con la que cuenta, quedó devaluada por sus pobres
resultados bonaerenses, este año en que la jerarquía católica se opuso al
gobierno y no a los candidatos peronistas bonaerenses, uno por los nexos que le
inventaron con el narco, otro por su pasado comunista.
Durante toda la campaña, el poder económico y
parte de la dirigencia política propia planteó que el Hada Buena era mejor
candidata que Macrì y llegó a pedir que lo reemplazara en la fórmula. Sin
embargo, sus resultados frente a Axel fueron más pobres que los de Macrì en la
elección nacional. Varios intendentes de PRO pudieron conservar sus posiciones
en el conurbano, al precio de cortar de la boleta a Macrì y a Vidal: es lo que
ocurrió en Bahía Blanca, La Plata, Mar del Plata, Tres de Febrero y Lanús, que
se sumaron a los inamovibles municipios prósperos de Vicente López y San
Isidro. No les bastó en Quilmes, donde Mayra Mendoza batió en forma nítida al
cocinero de las inundaciones. Los únicos resultados aceptables que Macrì obtuvo
ayer fueron en la Capital, Entre Ríos, Córdoba, Santa Fe, San Luis y Mendoza,
si bien por márgenes inferiores a los de 2015. En cambio, perdió incluso en
Corrientes y Jujuy, gobernadas también por aliados radicales. Junto con Horacio
Rodríguez Larreta, el otro gran triunfador entre los derrotados es Alfredo
Cornejo, que le saca varios campos de distancia a Gerardo Morales, el carcelero
de Milagro Sala, quien pagó su excesiva cercanía con Macrì, explicable por
algunos negocios. Junto con Martín Lousteau, o sea Enrique Nosiglia, Cornejo
forma parte del eje con Horacio Rodríguez Larreta que pugnará con Macrì por el
liderazgo de la oposición. No son diferencias sólo personales. Para Rodríguez
Larreta, sin un cambio de fondo en las relaciones entre oficialismo y
oposición, lo que viene después es un Bolsonaro. Macrì, en cambio, está
dispuesto a endurecer sus planteos todo lo que sea necesario y no le
disgustaría ser él ese ominoso Bolsonaro.
El domingo no fue tan notorio porque no le
tocó el turno a Mister Hyde, como luego de las PASO, sino al amable doctor
Jeckyll, que invitó al Presidente electo a desayunar. Con precisión, Cristina
dijo en la sede del Frente de Todos que hasta el 10 de diciembre el único
responsable del gobierno es Macrì. Medialunas sí, pero sin enchastrarse con la
mermelada. A la medianoche, el Banco Central hizo ejercicio de esa facultad, al
reducir de 10.000 a 200 dólares mensuales la restricción para la compra de
dólares. Es muy claro que las reservas fueron descuidadas hasta que Macrì
reconoció que el remate de 22.000 millones de dólares no bastó para impedir el
desenlace cantado. “Nos obligaron a hacer kirchnerismo”, dijo el ocurrente
ministro Dante Sica.
La
travesía de Alberto
El ahora Presidente electo fue jefe de
gabinete durante los cuatro años de Kirchner y el primero de su esposa, con
quien disintió acerca del conflicto con la Sociedad Rural por cómo controlar el
precio de los alimentos. Rompió a mediados de 2008 y pasó a la oposición,
aunque nunca tuvo una base partidaria relevante. Eran él y su historia como
integrante del Grupo Calafate, donde se gestó el kirchnerismo.
Luego de la notable elección de 2011, donde
Cristina fue reelecta con el 54%, sólo por debajo del 62% de Perón en 1973,
estaban las condiciones dadas para organizar la sucesión, apostando a un
candidato que expresara las líneas centrales del proceso iniciado en 2003. En
cambio, el gobierno se ilusionó con un batacazo en las legislativas de 2013 que
permitiera suprimir el impedimento constitucional a un tercer mandato. Era una
apuesta temeraria, porque aun repitiendo las cifras de 2011, el FpV estaría
lejos de los 2/3 de cada cámara necesarios y debería contar con quienes
estuvieran dispuestos a acudir en auxilio de la victoria.
Además, no hubo congruencia entre el
principal candidato bonaerense y el tono de la campaña. Martín Insaurralde fue
seleccionado porque su perfil coincidía con el de quien desafiaba a Cristina
alejándose de sus filas, el intendente de Tigre Sergio Massa: joven, fachero,
indefinido, obsesionado por la seguridad. Pero todos los avisos seguían el
eje En la vida hay que elegir, que acentuaba las diferencias.
Candidato y publicidad no coincidían. El original batió a la copia en forma
holgada y se proyectó como aspirante presidencial para la renovación de 2015.
Intendentes y gobernadores peronistas
apoyaban la candidatura de Daniel Scioli, a la que Cristina se resistió cuanto
pudo. Para mellarlo, propició el lanzamiento de Florencio Randazzo, quien contó
con un presupuesto mil millonario en dólares para remediar décadas de abandono
ferroviario, que se pagaron con la derrota electoral en toda la línea del Oeste
luego de la catástrofe de Once. Pero no era un buen candidato y sus ataques
cada vez más duros a Scioli fueron contraproducentes.
Llegó a decir que con ese candidato el
proyecto quedaba manco. Cada vez que profería un exabrupto contra el rival
interno, bajaba en las encuestas. Cristina debió resignarse a Scioli. Le
ofreció a Randazzo la candidatura a la gobernación de Buenos Aires, pero le
respondió que la presidencia o nada, bien alavagnado. Le propuso entonces que
enfrentara en internas a Scioli-Zannini, llevando a Axel Kicillof como
candidato a vice. Tampoco lo aceptó y se recluyó en su pago chico de Chivilcoy.
Así y todo, Maurizio Macrì apenas ganó por
2,68% en el balotaje. La noche inolvidable del 9 de diciembre de 2015 los
mayores estaban preocupados por lo que se venía. Los jóvenes tenían una extraña
tranquilidad. Contra el pueblo movilizado no van a poder, decían.
Sí y no. No pudieron consolidar un proyecto,
pero ejercieron el gobierno en plenitud, como si hubieran ganado por veinte
puntos. El poder es así. En 2003 Kirchner llegó con menos de la mitad, pero en
el primer mes consolidó el poder con un hiperactivismo que lo mostró al mando,
aplicando medidas anheladas por la sociedad. En apenas cuatro años, Macrì
produjo una catástrofe económica y social: ató una vez más a la Argentina a la
rueda del interés compuesto (la expresión es de Scalabrini Ortíz), endeudándola
como nunca antes; autorizó tarifazos de los servicios públicos prestados por
empresas de sus socios y amigos, en niveles que decenas de miles de usuarios no
pudieron afrontar; destruyó la producción y el empleo), empoderó a las fuerzas
represivas como respuesta al conflicto social.
Una
victoria en la derrota
En mayo de 2017 un acuerdo secreto del
gobierno y la Iglesia Católica generó el fallo de la Corte Suprema de Justicia
que aplicó la derogada ley del 2×1 a militares detenidos por Crímenes de Lesa
Humanidad. La impactante reacción de la sociedad, convocada a manifestarse por
los organismos defensores de los derechos humanos, forzó al Congreso a
sancionar una ley interpretativa que la Corte usó para retractarse. En agosto,
el Poder Ejecutivo ordenó invadir con fuerzas federales una comunidad mapuche
de Chubut sin orden judicial. En la desbandada desapareció el artesano Santiago
Maldonado, cuyo cuerpo sin vida apareció en el río 77 días después. En
diciembre, Macrì y su ministra de Seguridad Patricia Bullrich recibieron y
presentaron como ejemplo al policía Luis Chocobar, quien había matado de un
disparo en la espalda a un joven desarmado que huía, luego de haber robado y
herido con arma blanca a un turista estadounidense.
Ese fue el contexto de las elecciones
legislativas de 2017. Cristina presentó su candidatura en la provincia de
Buenos Aires por Unidad Ciudadana, la combinación electoral que propició desde
los primeros meses del gobierno de Cambiemos, instando a unirse a todos quienes
sufrían las consecuencias de la política oficial. Randazzo se negó en forma
empecinada a cualquier acuerdo, incluso rechazó el ofrecimiento de CFK de
encabezar la lista de diputados. A Cristina le faltó entonces un operador capaz
de torcer una voluntad que no se sostenía más que en un capricho. Alberto era
en ese momento el jefe de campaña de Randazzo, quien apenas llegó al 5% de los
votos. Quienes lo acompañaron entonces entendieron el mensaje.
Cristina fue vencida por el ex ministro de
Educación Esteban Bullrich, el dirigente de Cambiemos que postuló una educación
para la incertidumbre (respecto del empleo y el ingreso de cada uno) y afirmó
nada menos que en la casa de Anna Frank en Holanda que el nazismo “no fue capaz
de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”. Pero el 37% que
la acompañó reordenó todas las piezas dentro del peronismo. No bastó para
imponerse al gobierno de Cambiemos, que logró mejorar su representación
legislativa, pero mostró que nadie estaba en condiciones de disputar con ella
el liderazgo de la oposición.
Dos meses después de esas elecciones, la
resistencia masiva a la reforma del sistema previsional (por primera vez con
coordinación entre la movilización callejera y el recinto del Congreso) dio
comienzo a la decadencia cambiemosa, que no pudo aprobar la reforma laboral. Un
día después de que se votara el presupuesto 2018, el gobierno anunció en
conferencia de prensa que duplicaba la previsión inflacionaria. Esto a su vez
incidió para que los mercados voluntarios de deuda se cerraran al gobierno
argentino y comenzara la corrida.
De ahí en adelante todo fue cuesta arriba
para el gobierno. Pero sin la movilización social primero y la combinación
electoral después, eso podría haberse agotado como en Chile, donde el repudio a
las políticas del neoliberalismo no tiene expresión política. Con todas las
diferencias que hay entre las sociedades a ambos lados de la Cordillera, como
los respectivos movimientos de derechos humanos y la diferente profundidad de
los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, no es aventurado decir que la
democracia chilena está viviendo su 2001, es decir el repudio colectivo a las
políticas seguidas por los gobiernos de los distintos partidos que sucedieron a
la dictadura. Los doce años de gobierno del kirchnerismo; la disposición del
peronismo a reunificarse frente al adversario común; el sindicalismo, que desde
las bases resistió las políticas de despojo de derechos; los movimientos
sociales que organizaron y canalizaron el descontento para que no se agotara en
estallidos anárquicos; el movimiento de mujeres que se constituyó en una nueva
actriz política, son algunos de los elementos a tener en cuenta. Y también la
visión estratégica de Cristina, que desde el primer día promovió esa unidad,
sin ambiciones personales, con una lucidez que reconfiguró la escena nacional
en términos incontrolables para el gobierno.
La unidad y los riesgos
Alberto fue de los primeros en entender el
significado de las elecciones bonaerenses y acercarse a Cristina. El acuñó la
consigna Sin Cristina no se puede, sólo con Cristina no alcanza. Cuando
la tarea de armado que emprendió junto con Máximo Kirchner estaba dando frutos
y CFK ya acariciaba la victoria como candidata, sorprendió a propios y ajenos
proponiendo que el candidato fuera Alberto. “Ganar sí gobernar es otra cosa”,
le respondió ella. Esto favoreció la reunificación del peronismo e incluso el
acercamiento de Massa, quien eludió así el triste final de Lavagna. Cada día
que pasaba, Massa quedaba más relegado por la polarización. La presidencia de
la Cámara de Diputados no es una mala recompensa por haber pegado el salto y
ayudado a demostrar que el peronismo unido sigue siendo imbatible. Cristina
exhortó anoche a preservar esa unidad. Massa estaba muy serio cuando Axel,
Cristina y Alberto reiteraban los compromisos asumidos durante la campaña con
los sectores desprotegidos por el macrismo. Mientras muchos especulan con una
fisura entre Alberto y Cristina, que ambos niegan con igual énfasis, Massa
apunta a ocupar posiciones en el gobierno vinculadas con la energía y las
relaciones exteriores, que pueden constituir la primera contradicción seria al
interior de la nueva coalición de gobierno.
viernes, 1 de noviembre de 2019
CLAVES
PARA PENSAR LO QUE VIENE (y para no perder la oportunidad de construir)
(Por Ana
Castellani, en “EL DESTAPE”)
Los resultados de las elecciones generales
del último domingo confirman que en nuestro país aún sigue vigente un
régimen particular de dominación política en el que dos bloques sociales
de configuración diversa, que propician modelos socioeconómicos y culturales
prácticamente opuestos, pugnan por convertirse en el actor central de un
régimen estable y duradero. Un tipo de régimen de hegemonía escindida en
el que dos proyectos de país, que hoy se expresan en el Frente de Todos y
Juntos por el Cambio, disputan “la conducción moral de la sociedad”.
Estos dos proyectos se fueron configurando desde 2008 en torno al clivaje
kirchnerismo/antikirchnerismo, condensando ahí ideas, creencias, valores y
prácticas que recuperan tradiciones e identidades políticas previas, pero que
fueron resignificadas a partir del llamado “conflicto con el campo”, delineando
dos núcleos identitarios nuevos y distintivos.
Veamos cuáles son las características de cada
uno de estos proyectos y los rasgos sociodemográficos de sus núcleos duros de
adhesión:
En el caso del núcleo duro del actual
oficialismo sabemos que está compuesto mayoritariamente por varones,
mayores de 55 años, con estudios superiores, ubicados en niveles de ingreso
medio-medio alto y alto de la pirámide social, residentes en CABA, zona norte
del AMBA y zona central del país.
En términos identitarios se trata de un
conglomerado heterogéneo donde conviven antiperonistas, liberales, radicales,
socialistas, peronistas pero que tienen un denominador común: son profundamente
antikirchneristas, con una valoración muy negativa de esos gobiernos y de sus dirigentes.
En especial, de Cristina Fernández.
Este grupo detenta una doble distinción,
moral y social. En términos morales se ufana de su superioridad ética e impugna
a su adversario desde lo moral por considerarlo deshonesto (“no banco
corruptos”, “se robaron un PBI”); y en términos sociales, defiende la
desigualdad y el principio meritocrático de organización social (“no somos
todos iguales”, “nos merecemos distintas cosas”).
El perfil sociodemográfico del otro núcleo es
distinto; en su mayoría se trata de mujeres, jóvenes, con estudios básicos,
pertenecientes a sectores medios bajos y bajos, residentes en Conurbano,
Patagonia y NEA.
En términos identitarios vienen de tradición
peronista y del centro izquierda. Creen en la solidaridad como principio de organización
social, la igualdad como horizonte, la acción colectiva como herramienta de
lucha social, reivindican la política como mecanismo de transformación, la
defensa de la soberanía, y el rol activo del Estado en la economía. Valoran la
experiencia de gobierno kirchnerista, con mayor o menor nivel de crítica, y
tienen un compromiso militante fuerte.
Ahora bien, además de estos núcleos
duros más definidos, existen “periferias blandas” que están integradas por
votantes fluctuantes, más desafectados de la política, sin identificaciones
partidarias sólidas, que reivindican su independencia para decidir en cada
coyuntura a quién votar según un conjunto de razones que no derivan de una
afinidad política definida sino de motivaciones instrumentales, valorativas y/o
emocionales propias del momento. Opciones que se definen ante cada escenario
electoral.
Vale aclarar que a pesar de definirse
como apartidarios y de no involucrarse en la política, estos ciudadanos tienen
un conjunto de ideas firmes sobre lo político, el país, la sociedad, los grupos
que la integran, sus relaciones, etc. O sea tienen tanta ideología como
cualquiera aunque no la reconozcan de manera explícita o consciente. En
términos sociodemográficos sabemos que se trata mayoritariamente de mujeres,
jóvenes, con estudios básicos, de sectores medios, medios bajos y bajos,
residentes en zonas urbanas.
Realizan una clara distinción social entre el
que trabaja y el que no. Entre el decente y el delincuente. Tienen expectativas
típicas de sectores medios aunque objetivamente no lo sean: quiere ascender,
estar mejor, creen que puede hacerlo a través del esfuerzo personal pero
también necesitan “un Estado que los cuide”.
Para salir de la dinámica propia del régimen
de hegemonía escindida, que no permite estabilizar un proyecto viable de
país, necesitamos encontrar ciertas demandas transversales a los dos proyectos
que puedan ser recuperadas y resignificadas desde el campo nacional y popular.
De esta forma se podrá correr el clivaje kirchnerismo/antikirchnerismo que
galvaniza al núcleo duro de la futura oposición, permitiendo avanzar en un
proceso de legitimación mucho más amplio que otorgue perdurabilidad a la
orientación de las políticas públicas del futuro oficialismo. Sólo así se podrá
iniciar un sendero de desarrollo inclusivo y sostenido. Para eso es importante
entender algunas cosas: ni todos los votantes de Macri son “gorilas
cipayos”, ni todos los votantes de Fernández están convencidos de que “la
patria es el otro”. Es más complejo. Y a pesar de las heterogeneidades,
hay algunas ideas y prácticas comunes que pueden ser recuperadas para tender
los puentes necesarios.
El desafío del Frente de Todos como gobierno
y como construcción política es enorme. Tanto a nivel de las dirigencias como
de los militantes y adherentes. Básicamente podemos resumirla en cuatro puntos:
1. Sostener la unidad del espacio. Es
una condición indispensable para poder crecer acumulando densidad política. La
fragmentación derivada de la defensa de intereses particulares de corto plazo y
de “la pureza ideológica” sólo favorecen el debilitamiento del proyecto. Esa
unidad no implica unanimidad de ideas, ni consenso completo, ni dominio de una
fracción sobre otra. Sencillamente reconoce la importancia crucial de cada una
de las partes para sostener la unidad. Unidad necesaria para la continuidad y
el fortalecimiento del proyecto de gobierno.
2. Gobernar de una forma innovadora. La
eficiencia, la transparencia, la integridad, la coordinación estratégica y la
articulación política tienen que ser los ejes rectores del nuevo equipo de
gobierno. Tenemos la oportunidad histórica de hacer un gobierno distinto, no
sólo en el contenido de las políticas públicas sino en la forma de implementarlas.
Donde el cuidado de los recursos públicos sea el principio rector de cada
acción gubernamental porque son necesarios para desarrollar el país. Donde se
pueda comunicar a toda la ciudadanía cada una de las decisiones que se toman de
forma clara y precisa. Donde la idoneidad profesional y moral sea la marca
distintiva de aquellos que sean convocados para gestionar, formando equipos
capaces de trabajar coordinadamente, teniendo en claro que la función pública
es, antes que nada, servicio.
3. Desafiar el sentido común de manera
efectiva. Esta tarea constante es clave para lograr mayores grados de
legitimidad social. Poner a la dirigencia y a la militancia en modo persuasivo
permanente para tensionar las ideas más naturalizadas y arraigadas en la ciudadanía.
Partiendo desde la escucha para poder llegar a la resignificación que permita
construir nuevos sentidos comunes. Dejando atrás definitivamente los discursos
de odio. Con serenidad y humildad, sin caer en la soberbia o la descalificación
del otro. Siempre buscando la empatía. No se convence a nadie desde la
subestimación o el agravio. Y eso no implica perder firmeza en las
convicciones. Es el tono que debería primar en los discursos públicos de los
dirigentes pero sobre todo el que tiene que estar presente en cada barrio,
club, lugar de trabajo, etc. “Estamos al lado del otro, no estamos arriba de
nadie”.
4. Mantener una conducta ejemplar. Predicar
con el ejemplo siempre. Si valoramos la unidad y creemos en la justicia social
es necesario actuar con humildad, autocrítica y austeridad. Con propios y
ajenos. Hay demandas que atraviesan horizontalmente a la ciudadanía. La
honestidad de las dirigencias es una de ellas. Recuperar el valor de la
palabra, cuidar los recursos y bienes públicos, ponernos al servicio del otro
es crucial para dar señales claras de la dirección elegida. Para evitar
procesos de desafección política que pueden llegar a habilitar salidas
antisistema con el discurso de “todos son lo mismo”.
El Frente de Todos es una construcción política
nueva. Incluye y recupera la experiencia kirchnerista pero a la vez, la excede.
Y eso hay que demostrarlo en cada gesto, en cada palabra y en cada política del
próximo gobierno. Porque la oportunidad de “volver mejores” se abre ahora y no
hay que desperdiciarla.
miércoles, 30 de octubre de 2019
AUDITORIA
DE LA OEA AL PROCESO ELECTORAL EN BOLIVIA
(Publicado en CUBADEBATE)
El canciller boliviano, Diego Pary, informó que la auditoría integral de la
Organización de Estados Americanos (OEA) a las elecciones del pasado 20 de
octubre se iniciará este jueves 31."Este proceso va a permitir
resolver todas las dudas acerca del resultado del proceso electoral",
aseguró.
Tras la lectura de los puntos del acuerdo entre el Gobierno boliviano y el
organismo, Pary puntualizó que el resultado del informe de auditoría será VINCULANTE para las dos partes.
También subrayó que "el equipo de expertos entregará un informe con el
resultado de la auditoría electoral, al secretario General OEA, que lo
enviará al Gobierno de Bolivia por los canales diplomáticos
correspondiente"
"Bolivia garantizará todas las facilidades para el
cumplimiento adecuado de la auditoría al cómputo oficial de votos de las
elecciones generales 2019", puntualizó el diplomático.
Además, el canciller reiteró la invitación a países de la
región y extraregionales con el objetivo que puedan acompañar el proceso de la
auditoría.
"Se ha invitado a España, México, Paraguay para que
también puedan acompañar este proceso de auditoría electoral que está
realizando el país", manifestó.
La auditoría de los resultados de las elecciones generales 2019 de Bolivia
se va a llevar a cabo luego que observadores de la Unión Europea y la OEA
realizaron una petición al Tribunal Supremo Electoral del país para constatar
los resultados de los comicios que dieron como ganador a Evo Morales con 47 por
ciento de los votos.
¿POR QUÉ
EN CUBA NO HAY ESTALLIDOS SOCIALES?
(Por
Iroel Sánchez, en su blog “La pupila Insomne”)
Una amiga brasileña que como periodista ha
estado unos días en Cuba me comentaba su asombro acerca de cómo todos los
cubanos con quien habló saben quién es Bolsonaro, quién es Dilma y quién es
Lula, lo que no le sucedía en otros países latinoamericanos que había visitado
recientemente.
El excepcional interés con el que los cubanos
siguen los acontecimientos internacionales es algo muy particular que suele
pasar inadvertido para quienes vivimos en la Isla. Ahora mismo, los estallidos
sociales en Haití, Chile, Panamá y Ecuador, el conflicto de poderes en Perú,
las interminables represiones y asesinatos de líderes sociales en Honduras y
Colombia, la ingobernabilidad heredada que obliga al gobierno de México a
liberar a un narcotraficante, la prisión injusta del líder de la izquierda
brasileña para impedir su segura victoria electoral y las elecciones en Bolivia
y Argentina, las agresiones constantes de Estados Unidos contra Venezuela, o el
Ucraniagate en que anda sumido Donald Trump, pueden ser tema de
conversación en cualquier lugar de Cuba, desde una esquina donde se juega
dominó a un aula universitaria.
Por supuesto, esas conversaciones no evaden
las graves dificultades que atraviesa la economía cubana contra la que cada
semana se dan a conocer nuevas sanciones del gobierno estadounidense, ni
tampoco cualquiera de las deficiencias en los servicios con los que choca la
ciudadanía, en los que el impacto del bloqueo económico se puede mezclar con la
desidia burocrática y provocar molestias e insatisfacciones
injustificadas. Sin embargo, esa mezcla de guerra económica con insuficiencias
internas no provoca estallidos sociales y cuando el sistema -socialismo de
Partido único- se ha sometido a la prueba de las urnas, como en el reciente
referendo constitucional, a pesar de la intensa propaganda contra el proceso a
la que cada año Estados Unidos destina decenas de millones de dólares y una
bien financiada “Cuba Internet Task Force”, los resultados le son
aplastatantemente favorables a la dirección revolucionaria que Washington lleva
seis décadas tratando de derribar.
La explicación de la maquinaria mediática
dominante es que la mezcla de la “intensa represión del régimen” y el “relajo
cubano” impiden un estallido. Pero en la historia de Cuba -de la
reconcentración de Weyler a la dictadura de Batista, pasando por la de Machado-
ningún régimen basado en la represión logró permanecer por tiempo prolongado al
frente del país, a pesar de un “relajo” en el que la corrupción era la dinámica
de funcionamiento de la política y la economía a todos los niveles.
Por el contrario, si en vez de en febrero, la
consulta electoral se efectuara ahora, en medio de un bloqueo recrudecido, el
por ciento de aprobación superaría con creces los obtenidos entonces, y eso
sería fruto, sin dudas, de la combinación de tres factores coyunturales y dos
estructurales.
Coyunturales:
.El recrudecimiento de la agresividad del
gobierno estadounidense fortalece el sentimiento patriótico y la unidad
nacional.
Eficacia política del gobierno cubano,
explicando de modo convincente la relación de las escaceses con el incremento
de la agresión y el modo en que la estrategia para enfrentar las sanciones
estadounidenses busca aminorar su impacto en la vida cotidiana del pueblo.
Situación internacional con visible fracaso
de las políticas neoliberales y descrédito de las fórmulas de la democracia
burguesa.
Estructurales:
Cultura política masiva entre los cubanos,
asentada durante 60 años por la pedagogía de Fidel Castro, acerca de la
naturaleza del imperialismo y del proyecto de justicia social y soberanía
nacional de la Revolución.
Vínculo la dirección revolucionaria con el
pueblo, renovado por el gobierno de Miguel Díaz Canel, que ha reforzado la
pecepción de que el gobierno escucha al pueblo y trabaja para él.
Ningún país latinoamericano de los que ahora
mismo reprime con disparos y gases la protesta social y/o viola
abiertamente las reglas de la democracia formal que ellos mismos defienden ha
sido sometido a la guerra económica, al financiamiento multimillonario para
crear una oposición artificial y mucho menos al linchamiento mediático y
académico global permanente hacia sus líderes y su proyecto político y
social.
Pero a pesar de todo eso hay que reconocer que
hay gente insatisfecha en Cuba y muchos de esos insatisfechos se van a Miami.
La acumulación de casi seis décadas de privilegios migratorios junto al
desarrollo de capacidades educativas y el estado de salud propiciados por el
socialismo cubano les hacen muy competitivos con respecto al resto de las
comunidades no nativas, pero no los convierten en más libres: Más de un millón
de cubanos en Estados Unidos sufren graves limitaciones para relacionarse con
sus familias en Cuba gracias a las medidas de Trump, sin embargo no hay
noticias de que eso provoque protestas allí. Tampoco leemos en ninguna parte
que esa ausencia pública de desacuerdo se atribuya a la corrupción y las
prácticas represivas nada democráticas que la clase dominante en la Isla
hasta 1959 parece haber implantado en Miami durante su ya larga permanencia en
esa ciudad, sin desdeñar el ejemplo edificante que le ha ofrecido un sistema
que hoy pone a competir en corrupciones a Donald Trump y Joe Biden.
...El problema
será siempre sembrar amor
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