Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

lunes, 17 de febrero de 2020


Hay que ser uno mismo, igual recibirás las ofensas de quienes no saben que eres, porque jamás te conocerán, por eso esta la máxima de mi abuela “que no era tuerta”, …”jamás endulzar los oídos del otro, sino agudizar tus tímpanos...muere con la tuya, que el pescado podrido, tiene espina”.






Quién es Bernie Sanders: ¿el primer presidente de izquierda de EE.UU.?
(Por Santiago Mayor, en EL DESTAPE)


El senador por Vermont ya había sorprendido en 2016 dándole una dura batalla en las primarias demócratas a Hillary Clinton. Sin embargo este año el escenario se perfila mucho más favorable para este político de izquierda, anti-establishment y artífice de un movimiento político y social como no se veía hace décadas en la principal potencia mundial.

Habiendo ganado las dos primeras primarias en Iowa y New Hampshire por el voto popular y con encuestas muy favorables para las próximas dos en Nevada y Carolina del Sur, Bernie Sanders aparece como el candidato más sólido de la interna demócrata para ser el rival de Donald Trump en las elecciones de noviembre. Sin embargo, el punto de inflexión puede darse el 3 de marzo cuando se vote en 13 Estados en simultáneo, entre ellos Texas y California, los más poblados.

De Brooklyn a Burlington

Bernard Sanders nació en 1941 en Brooklyn, Nueva York. Su padre era un inmigrante polaco, de origen judío, que perdió a la mayoría de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, y su madre una estadounidense hija de inmigrantes, también judíos. 

Si bien Bernie no tuvo una infancia pobre, sí fue austera. Estudió en escuelas públicas de Nueva York, para luego inscribirse en la Universidad de Chicago. Allí tuvo su primer acercamiento a la política sumándose a la Liga Socialista de la Juventud. 

En 1963 participó de la histórica “Marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad”, encabezada por Martin Luther King a quien Sanders definió alguna vez como “uno de los héroes más grandes del siglo XX”. En 1964 se recibió de licenciado en Ciencias Políticas y compró un terreno en Vermont. No obstante no se instaló definitivamente allí hasta 1968.

La década del ‘60 lo encontró participando del movimiento que se opuso a la guerra de Vietnam y hasta vivió unos meses en kibutz en Israel.

Ya radicado en Burlington, la ciudad más importante de Vermont, comenzó a militar en el Union Liberty Party, un partido político local, progresista y anti-guerra.

Por ese entonces su perfil político era claro. Como escribió en 2016 el editorialista estadounidense y ganador del Pulitzer, David Moats, “sus discursos de la década de 1970 son poco diferentes de los que pronuncia hoy”.

En una carta publicada en su campaña para gobernador en 1976 planteaba cobrarle más impuestos a las grandes empresas; cuestionaba la política exterior estadounidense; pedía que el dinero gastado en las FF.AA. se destine a planes de salud, construcción de viviendas y protección del medioambiente; y se manifestaba a favor del aborto y los derechos de las disidencias sexuales. 

El alcalde socialista

Bernie pasó cinco años alejado de la política, pero en 1981 decidió postularse para alcalde de Burlington. Derrotó por apenas 10 votos a Gordon Paquette que llevaba seis mandatos consecutivos.

Así, el mismo año que Ronald Reagan asumía la presidencia de EE.UU., este dirigente autoproclamado socialista comenzó una carrera política imparable. Fue reelecto tres veces (1983, 1985 y 1987) en Burlington. Durante sus mandatos estableció un fideicomiso comunitario para garantizar el acceso a la vivienda; logró que bajaran las tarifas de los servicios públicos; y remodeló la costanera del lago Champlain creando espacios públicos y comunitarios en detrimento de un mega proyecto inmobiliario.

También se sumó a las marchas del orgullo en Vermont y hasta viajó a la Nicaragua sandinista en 1985, cuando el gobierno de Managua estaba siendo hostigado por Washington. “Use los dólares de nuestros impuestos para dar de comer a los hambrientos y cobijar a los vagabundos. Deje de matar a las personas inocentes en Nicaragua”, le escribió a Reagan.

Ya por ese entonces defendía su idea de “socialismo democrático”, emparentado con el modelo de los países nórdicos y en contraposición al comunismo de la Unión Soviética.

El legislador independiente

En 1990, tras un intento fallido dos años antes, Bernie se convirtió en el primer diputado independiente de EE.UU. en cuatro décadas.

Desde la cámara baja se opuso a las invasiones a Irak de 1991 y 2003, y también rechazó la Patriot Act, impulsada por George W. Bush tras el atentado a las Torres Gemelas (2001), a la que calificó de “legislación orwelliana” por violar derechos constitucionales.

Sanders denunció la crisis de la democracia norteamericana, dominada por las grandes empresas y cada vez más alejada de la clase trabajadora. En sus campañas rechazó el financiamiento corporativo y se apoyó en los pequeños aportantes individuales y sindicatos.
En 2006 ganó una banca en el Senado. Para su campaña contó con el apoyo de algunos reconocidos demócratas, entre ellos el entonces senador Barack Obama.

Tuvo una actitud muy crítica hacia la desregulación del sistema financiero. El mismo que, en 2008, desencadenó la crisis internacional. Fue a partir de entonces que su figura comenzó a cobrar notoriedad a nivel nacional y se comenzó a rumorear sobre su posible candidatura presidencial.

Sin embargo hubo que esperar hasta 2016 cuando, consciente de la imposibilidad de ganar una elección por fuera de los partidos tradicionales, se inscribió en el Partido Demócrata para competir en la interna. Aunque fue derrotado por Hillary Clinton, la experiencia de su campaña provocó un quiebre en la política de EE.UU.

Bernie, la nueva izquierda estadounidense y la participación popular

Ante un sistema decadente, atravesado por la crisis económica, el conservadurismo del Partido Demócrata y Clinton quedaron desfasados para una sociedad que demandaba cambios más profundos. La figura de Donald Trump logró capitalizar por derecha ese descontento y en torno a Bernie Sanders se fue gestando un movimiento por izquierda, novedoso y disruptivo. 

Por eso el propio Trump dijo que prefiere no enfrentar a Sanders. “Él tiene “verdaderos seguidores”, dijo. Y por eso también las encuestas dan como ganador al senador de Vermont en un mano a mano con el actual presidente.
Es que Bernie provocó que amplios sectores de la juventud se involucraran en política. Algo que se corroboró en las elecciones de medio término de 2018 donde una gran cantidad de candidatos y candidatas, provenientes de estos movimientos de base, disputaron internas contra los demócratas en distintos Estados.

El caso más famoso es el de la representante de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, que derrotó al histórico Joseph Crowley y accedió al Congreso. Pero también hubo experiencias en Nevada, Missouri y Virginia Occidental, entre otras. El documental A la conquista del Congreso (disponible en Netflix) muestra de manera muy completa este fenómeno.

Sanders planteó desde siempre la necesidad de que los sectores populares se involucren y participen en política. Por su lema actual es “Not me. Us” (No yo. Nosotros). Y sus propuestas, que pueden sonar básicas para la Argentina, son absolutamente radicales para EE.UU.

“Para mi el socialismo democrático es expandir Medicare, proveer oportunidades educativas para todos, reconstruir nuestra infraestructura decrépita, es decir el gobierno sirve a las necesidades de todo el pueblo en vez de a los donantes adinerados a las campañas”, declaró alguna vez. 

A sus 78 años Bernie no se da por vencido y quiere hacer historia. Puede convertirse, quizás, en el primer presidente de izquierda de la historia de los EE.UU.



DEUDA ASFIXIANTE
(Por Magdalena Rua, en el https://www.elcohetealaluna.com/)


Otto Dix, grabados de la Primera Guerra Mundial


La problemática actual del endeudamiento no puede analizarse acabadamente sin considerar los factores estructurales y las características propias del último ciclo de toma de deuda llevado a cabo por Cambiemos. Hace falta resaltar que el proceso de endeudamiento de los últimos cuatro años se efectuó bajo las peores condiciones posibles. El cuantioso volumen de la deuda pública, en un breve lapso, la denominación en moneda extranjera de su mayor parte y los enormes vencimientos que deben afrontarse en el corto plazo, son elementos clave que conforman el actual escenario de insostenibilidad.

Peor aún, a dicho accionar irresponsable se sumó el destino completamente improductivo de los fondos, que fueron dirigidos fundamentalmente a sostener la fuga de capitales y no a infraestructura o desarrollo. En este punto también le cabe responsabilidad al Fondo Monetario Internacional, ya que hubo un claro incumplimiento del Convenio Constitutivo de este organismo, que dispone la imposibilidad de utilizar los fondos prestados para financiar la salida periódica de divisas: “Ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”. En este caso, los desembolsos del préstamo (44.500 millones de dólares) fueron utilizados para financiar la fuga de divisas de residentes y el desarme de carteras de no residentes (que entre julio de 2018 —después del primer desembolso del FMI— y noviembre de 2019 sumaron en conjunto 55.200 millones de dólares), lo cual era previsible en un contexto que ya se había tornado crítico, con escasez de divisas y crisis cambiaria.

Según los datos de la Secretaría de Finanzas, la deuda pública de la Administración Central pasó de representar el 52,6% del PIB en 2015 al 91,6% del PIB en el tercer trimestre de 2019, lo que indica un crecimiento del 74%. La deuda pública en moneda extranjera pasó de representar el 36,4% del PIB en 2015 al 73,6% del PIB en septiembre de 2019, lo que equivale a un crecimiento del 102%. Al tercer trimestre de 2019, la deuda pública en moneda extranjera representaba el 80,3% sobre el total de la deuda pública nacional.

En este contexto, el endeudamiento fue una de las variables centrales que sostuvo el modelo de valorización financiera puesto en marcha desde diciembre de 2015. Cumplió dos claros objetivos en favor del proyecto político de Cambiemos y de los intereses de los grupos económicos locales y del capital financiero internacional. Por un lado, disponer de la moneda extranjera necesaria para sostener la indiscriminada fuga de capitales que hacía posible el circuito de acumulación financiera de corto plazo, la llamada “bicicleta financiera” facilitada por las altas tasas de interés y el libre cambio. Por otro, asfixiar al Estado argentino para condicionar el margen de maniobra del futuro gobierno y restringir la capacidad de desplegar una política económica que se diferencie de las recomendaciones del centro.

Durante los cuatro años de Cambiemos, el fenomenal endeudamiento del sector público en moneda extranjera, de aproximadamente 100.000 millones de dólares [1],se destinó a proveer la divisa necesaria para financiar la fuga de capitales de residentes, los intereses de la deuda y la remisión de utilidades y dividendos, entre otros rubros deficitarios del Balance Cambiario. El déficit por la formación de activos externos de residentes fue de 88.223 millones de dólares (la fuga de capitales, es decir, estrictamente las salidas del circuito financiero formal fueron de 79.480 millones), los pagos de intereses de deuda resultaron en 40.711 millones de dólares, y la remisión de utilidades y dividendos, de 7.415 millones de dólares, desde diciembre de 2015 hasta diciembre de 2019, según los datos del Balance Cambiario del BCRA.

Sin duda esto no sucede de manera aislada en la Argentina. El proceso de financierización global ha profundizado la condición de dependencia de las economías periféricas en el sistema económico mundial. La nueva forma que adopta la dependencia externa en América Latina es de carácter financiero. Como sabemos, para los países periféricos no es posible endeudarse en los mercados internacionales en su propia moneda, por lo cual la escasez de divisas resulta una problemática recurrente para sus economías. Por ello, los superávits comerciales son considerados como una fuente genuina y sustentable de financiamiento, mientras que el endeudamiento externo solo prolonga artificialmente el período de crecimiento si no es utilizado para financiar el proceso de desarrollo. Esto último fue lo que sucedió durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando los fondos se despilfarraron para financiar la fuga de capitales, comprometiendo ingresos futuros a cambio de privilegios para los sectores concentrados.

Si se observa la evolución del endeudamiento externo de América Latina, se advierte que este fenómeno reproduce aún más las relaciones de dependencia de la región. América Latina, según datos de la base de datos de CEPAL[2], ha pasado de un stock de deuda externa total de 220.000 millones de dólares en 1980 a alrededor de 2,07 billones de dólares en 2018, lo que representa un verdadero obstáculo para el desarrollo de estas economías. Si consideramos el producto bruto interno que genera la región latinoamericana, el stock de la deuda externa total prácticamente se mantuvo en los mismos niveles desde 1990 hasta la actualidad, representando 37,5 puntos del PIB en 1990 y 37 puntos en 2018. Esto demuestra que América Latina no ha podido reducir su nivel de endeudamiento externo en las últimas décadas, lo que denota el rasgo estructural de este fenómeno.

La deuda externa condiciona la independencia política y económica de estos países, además de obstaculizar el desarrollo de sus economías. La restricción de la balanza de pagos se ve agudizada por los problemas en el sector externo asociados a su dependencia financiera. El sobreendeudamiento de sus economías presiona con importantes salidas de moneda extranjera por pagos de intereses y de capital, sumado al déficit de divisas que provoca la fuga de capitales de residentes.

En este escenario, la deuda externa y la fuga de capitales presentan una relación estrecha. En la Argentina, ambas variables manifiestan un vínculo simbiótico en el marco de regímenes de acumulación basados en la valorización financiera, aunque no ocurre lo propio cuando la economía pivotea en torno a la economía real como eje ordenador de los procesos económicos. En el marco de la valorización financiera (sea del período 1976-2001 o del que puso en marcha el gobierno de Cambiemos), se ha recurrido sucesivamente a instrumentos de deuda y a préstamos del exterior para financiar la salida de divisas. En este sentido, se advierte una fuerte conexión y retroalimentación entre ambas variables. La fuga de capitales impulsa al endeudamiento, puesto que precisa de los recursos que la financien, a la vez que el acceso al endeudamiento externo es posible en el marco de una política de desregulación financiera y cambiaria que, al mismo tiempo, facilita la posterior fuga de los recursos al exterior.

Desde 1970 es posible distinguir diferentes ciclos de entradas de flujos financieros desde los países desarrollados hacia los países de América Latina que proveyeron abundantes recursos durante su auge pero que, al retirarse de sus economías, generaron graves crisis y onerosas deudas.[3] En términos generales, desde 2007, a partir de la política de expansión cuantitativa aplicada por los países centrales, hubo un mayor ingreso de flujos financieros especulativos en América Latina, lo cual tuvo su expresión en la Argentina a partir de la asunción del gobierno de Cambiemos en diciembre de 2015, que propició el retorno del régimen de valorización financiera.

Así, es posible advertir que los problemas del sector externo están asociados a la vulnerabilidad de estos países frente a los ciclos de abundancia y escasez de liquidez internacional, lo cual se relaciona con el grado de apertura financiera y la capacidad de regulación de los flujos de capitales. Las crisis de la deuda denotan los altos niveles de dependencia financiera de los países periféricos. En este sentido, resulta imprescindible avanzar en normativas nacionales que establezcan límites al nivel de endeudamiento externo y en la creación de un marco regulatorio internacional que apoye una gestión sostenible de la deuda de estos países, así como esquemas de reestructuración como herramientas de prevención y solución de las crisis.




viernes, 14 de febrero de 2020


SIESTA de vez

De nubes, esto se trata
cuando el Sol se desploma
doblando la cresta
una leve pesadez cae
sobre el blockout de su ver
Sin embargo la cercanía de orillas
hace comenzar la desfachatez
un muslo ofuscado
que preside al amasijo en pie
Entonces me encaramo a la vorágine
con la piel erecta
sus ojos cerrados gimiendo la tarde
hacen de fiesta, sin invitación, esta vez
Son paletas luego, las que refrescan
unos cuerpos en llamas
las cenizas del coque
se esparcen y fue
Un cansancio con silueta arropada en ve
entonces respiro su espalda
sueño otra vez


…Pero terminaras ojeando
el hueco de su cerradura
de rodillas





LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA
(Por Horacio Rovelli, en el www.elcohetealaluna.com)

Luigi Fiammingo. Ritratto di Lorenzo il Magnifico. circa 1550

Nicolás Maquiavelo tenía una concepción cíclica de la historia. De allí que en la dedicatoria de su libro El Príncipe a Lorenzo de Médici, afirma que lo escribe tras “una larga lectura de las cosas antiguas y una larga experiencia de las cosas modernas. De todo esto, meditado y examinado con detención escrupulosa, he formado un pequeño volumen”.  Y en su Discurso sobre la Primera década de Tito Livio afirma que “los hombres nacen, viven y mueren sujetos a las mismas leyes naturales”.

La conclusión principal que se desprende para Maquiavelo de la lectura de la historia es que “quienquiera compare el presente al pasado verá que todas las ciudades, todos los pueblos siempre han estado y están aún animados de los mismos deseos y los mismos humores.” (Discursos: Libro I, cap. 39). Maquiavelo cree descubrir similitudes en las situaciones más diversas y encuentra en las características básicas de la condición humana el elemento estable y permanente que confiere inteligibilidad a los procesos históricos, por lo que deben examinarse con diligencia las cosas del pasado y con ello prever lo que ocurrirá en el presente y en el futuro. Por eso propone usar los métodos de los antiguos o imaginar nuevos según la similitud de los acontecimientos, “estudios rara vez emprendidos y siempre ignorados por los que gobiernan, por lo cual siempre vuelven los mismos males” (Discursos: Libro I, cap. 39). “Los hombres prudentes suelen decir con razón, que para prever el futuro hay que consultar el pasado, pues los acontecimientos del presente encuentran siempre en ese pasado su correspondencia. Realizados por hombres que están y que siempre han estado animados de las mismas pasiones, deben necesariamente producir los mismos efectos.” (Discursos: Libro III, cap. 43).

En El Príncipe escribe: “El fin del pueblo es más honesto que el de los ricos y poderosos, ya que estos quieren oprimir y aquel no ser oprimido. Además, si el pueblo le es enemigo, jamás puede un príncipe asegurarse ante él, por ser demasiados; de los grandes sí que puede, pues son pocos». Pero a continuación relativiza el peligro y dice: “Lo peor que puede esperar un príncipe del pueblo es verse abandonado por él, pero si sus enemigos son los ricos y poderosos, no solamente ha de temer que lo abandonen, sino incluso que se vuelvan en su contra”.

Si todo lo que afirma el gran florentino es cierto, entonces el gobierno de Alberto Fernández debe abrevar en las negociaciones de la deuda que se realizaron en los años 2004 y 2005, que se plasmó en el Decreto 1735/2004 firmado por Néstor Kirchner, el mismo Alberto Fernández y Roberto Lavagna, estableciendo los alcances, términos y condiciones del proceso de reestructuración. Pero también en las consecuencias que implican el accionar de los llamados fondos buitre, que en la mayoría de los casos no le prestaron un dólar al país pero sí compraron a precio vil los títulos de deuda argentinos ante el incumplimiento del contrato.

Los grandes bancos y fondos de inversión aprenden de la experiencia y, ante la cláusula según la cual si el 75% de los acreedores aceptan la reestructuración y/o canje de títulos de deuda, el resto debe acatar el acuerdo, ellos van a poseer el 25,01% de las acreencias de manera tal que toda decisión deba pasar por su tamiz.

Lo demostró el fondo Fidelity, que administra fundamentalmente un sistema de capitalización de retiro y/o jubilación principalmente en los EE.UU. y que poseía —directa o indirectamente— más del 25% de los Bonos BP 21 que vencieron el lunes 27 de enero de 2020, por un valor total de 249.975.000 dólares. Había un plazo de 10 días corridos para no incurrir en default, que se cumplía el miércoles 5 de febrero de 2020.

El día 4 de febrero el Gobernador Axel Kicillof dijo que iba a pagar la totalidad del vencimiento más los intereses, suma que debe detraer de los escasos recursos de la provincia y que implica un menor gasto en obra pública y en las prestaciones de salud, educación, asistencia social, etc. Primera enseñanza: se debe saber a ciencia cierta quiénes y qué porcentaje del título tienen en su poder.

No otra cosa han venido realizando los principales acreedores de la deuda de la Administración Nacional Argentina, ya se trate de Black Rock, Franklin Templeton, PIMCO, Greylock, etc. e incluso con las deudas de las provincias, como se demostró en el caso antedicho y la conducta del Fondo Fidelity. Conscientes de la inminencia del fin del gobierno de Macri, mientras otros inversores trataban de salir de las posiciones argentinas, ellos compraban a precios muy por debajo de su valor nominal, con lo que se explica que, pese a las fuertes órdenes de venta en los mercados internacionales, no derrapara aún más el importe de los bonos de deuda (si en promedio, en los primeros días de diciembre de 2019 los títulos públicos valían un 45% de su valor nominal).

Ese es el verdadero estado de situación y esos acreedores tienen un solo fin: maximizar sus ganancias a como dé lugar. Lo demostraron en su momento los fondos buitre cuando tras ser aprobado su pago por el Congreso de la Nación a comienzos de 2016, con el pretexto de que ello permitiría la reinserción de la economía argentina en el mercado de crédito mundial, llegaron a tener una ganancia hasta de un 1.180% sobre el capital invertido, Nuestro país hasta pagó los honorarios legales de la demanda, como es el caso del fondo NML Eliott de Paul Singer, según demostraron Joseph Stiglitz y Martín Guzmán en el artículo que publicaron en el New York Times el 1 de abril de 2016.

¿Cuántas divisiones tiene el Papa?

Cuenta la historia que poco después de que Alemania restableciese sus fuerzas aéreas e implantase el servicio militar obligatorio, en mayo de 1935 el canciller francés Pierre Laval acudió a Rusia para firmar un tratado de solidaridad entre ambos países. Laval explicó con cuántas divisiones militares podría defenderse Francia de Alemania. Luego le pidió a José Stalin que se rebajara la presión sobre los católicos rusos, ya que eso ayudaría al gobierno de París en sus relaciones con el Papa. Fue en ese momento cuando Stalin formuló la pregunta del subtítulo.

Salvando el tiempo y la distancia uno no niega la importancia del gesto del Papa Francisco, ni tampoco de las autoridades de España, Francia y Alemania. Pero el problema de la deuda es concreto, se debe establecer un plan de pago con la más amplia mayoría de los acreedores y de cada título emitido o se va a un nuevo default, con las consecuencias presentes y futuras que ello implica.

Los acreedores de nuestro país solicitan al gobierno un plan integral como base de cualquier acuerdo. Afirmar que la única condición para poder pagar es postergar los pagos de la deuda por algunos años no resultará suficiente para que los bonistas acepten un acuerdo.

De nuestra parte, los acreedores deben saber que el país está dispuesto a defaultear si no le aceptan un plan que como se dejó trascender, tenga un período de gracias apreciables (el trascendido dice cuatro años) y una tasa máxima de interés del 6%. Debería verse cuál es el plan propuesto de amortización del capital y con ello se tendrían los plazos finales del pago de la deuda.

Obviamente que el default implica que, en todos los casos de títulos de deuda bajo jurisdicción extranjera, se iniciarían juicios sumarísimos como el que realizaron en el Juzgado del Juez Thomas Griesa en el Distrito sur de Nueva York en  2012. Su sentencia fue convalidada el 14 de junio de 2014  por la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. al no tratar el caso argentino.

Hacia el futuro, el hecho de que el país haya incumplido con los pagos en diversos tramos de su historia hace que los banqueros y fondos de inversión le presten a la Argentina, pero a una tasa muy superior a la que obtienen los países vecinos de la región.

Se debe dar fin a este tormento. La propuesta debe ser lo suficientemente buena para que el país vuelva a crecer y, a la vez, con la capacidad de demostrar fehacientemente que si no se acepta el plan de pagos no hay posibilidad alguna de que se cumpla con los términos contractuales.

Los acreedores constituyen un enemigo poderoso. Se debe comunicar al pueblo argentino el verdadero estado de situación con nombre y apellido de los acreedores, consecuencia de una y otra medida, etc.

Es obvio que existe una sociedad de hecho entre los acreedores de todo tipo y el sector que extrajo del país la suma de 88.371 millones de dólares en los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri. Fuga permitida por el BCRA, que tiene como origen la deuda del Tesoro de la Nación que paga sus compromisos internos (jubilaciones y pensiones, proveedores, contratistas, obra pública, salarios, etc.) en pesos y, le vende los dólares (obtenidos por deuda y otros) al BCRA, que a su vez se los vende a los que detrajeron la suma mencionada.

Maquiavelo le advertía a Lorenzo de Médici que los ricos y poderosos te abandonan y conspiran contra ti.  Y esa conducta se va a cumplir inexorablemente, pero antes van a promover que el gobierno nacional y popular se deteriore día a día al no poder dar respuesta a la población.

Cada demora en dar respuesta al hambre, a la desocupación, a los bajos salarios, a la inflación, a las confiscatorias tasas de interés, que el nuevo gobierno se tome su tiempo para juzgar conductas como el crédito del Banco de la Nación Argentina por 1.350 millones de dólares a la empresa Vicentin cuando la misma está al borde de la convocatoria de acreedores; caso del Correo Argentino, la irregular compra de parques eólicos, la venta de la autopista Ausol y la suma de las 144  causas abiertas contra el gobierno de Cambiemos, mientras Amado Boudou sigue preso sin sentencia firme porque puede darse a la fuga, degrada la autoridad del nuevo gobierno.

La contrapropuesta es que se tomen medidas ejemplificadoras, esto es, en el caso de la deuda, se aceptan las obligaciones y se negocia con los “bonistas”, pero paralelamente se audita a donde fue cada dólar tomado de deuda. No es imprescindible que primero se audite y después se pague. El gobierno asume los compromisos firmados por el gobierno constitucional de Macri, pero eso no impide investigar a donde fueron los más de 129.000 millones de dólares en que se endeudó la administración de Cambiemos y que se determinen responsabilidades.

Maquiavelo ponderaba a Cesar Borgia porque sus medidas, arriesgadamente pensadas, dejaban al pueblo “satisfecho y estupefacto”. Con convicción, inteligencia, información y organización se logran los resultados

Maquiavelo termina así El Príncipe: “No se debe, pues, dejar pasar esta ocasión para que Italia, después de tanto tiempo, vea por fin a su redentor. No puedo expresar con cuánto amor, con cuánta sed de venganza, con cuánta obstinada fe, con cuánta ternura, con cuántas lágrimas, sería recibido en todas las provincias que han sufrido el aluvión de los extranjeros. ¿Qué puertas se le cerrarían? ¿Qué pueblos le negarían obediencia? ¿Qué envidias se le opondrían? ¿Qué italiano le rehusaría su homenaje? A todos repugna esta dominación de los bárbaros. Abrace, pues, vuestra ilustre familia esta causa con el ardor y la esperanza con que se abrazan las causas justas, a, fin de que bajo su enseña la patria se ennoblezca y bajo sus auspicios se realice la aspiración de Petrarca: la virtud tomará las armas contra el atropello; el combate será breve, puesto que el antiguo valor en los corazones italianos aún no ha muerto”.


jueves, 13 de febrero de 2020


BOLSONARO DESTROZÓ BRASIL EN 400 DIAS
(Por Eric Nepomuceno, en PAGINA12, desde Rio de Janeiro)


El ultraderechista Jair Bolsonaro viene de cumplir poco más de 400 días como presidente de la nación más extensa, poblada y económicamente poderosa de América Latina, Brasil.

Tiempo suficiente para imponer un retroceso que alcanza a todos, absolutamente todos, los aspectos de mi país. No hay un único sector, un mísero segmento, que no haya sido blanco de su furia devastadora.

La educación pública está destrozada en todos los niveles – inclusive en los que no dependen directamente del gobierno federal –, el medioambiente experimenta una destrucción incomparable, el patrimonio público está siendo subastado a precios ridículos y en condiciones vergonzosas, la política externa construida a lo largo de muchas décadas ha sufrido un vuelco sin antecedente, inclusive si se considera la dictadura militar (1964-1985) que Bolsonaro niega que haya existido.
El espacio consolidado desde hace al menos veinte y cinco años dejó de existir, abatido por muestras vergonzosas de vasallaje ilimitado frente a Washington y un dar de espaldas a lo que se construyó por décadas.

Los programas sociales creados a lo largo de los últimos 30 años, antes inclusive de la llegada de Lula da Silva a la presidencia, son vaciados de manera silenciosa e implacable.

Actuando en nombre de ‘desideologizar’ el gobierno, Bolsonaro y compañía han impuesto una ideología de ultraderecha radical, que abarca todos los sectores de la vida cotidiana, lo que incluye la imposición de un neoliberalismo fundamentalista en la economía a manos de Paulo Guedes, ministro de Economía.
Una de sus frases refleja exactamente su pensamiento: ‘Si dependiera de mí, yo privatizaría hasta el Palacio da Alvorada’, en mención a la residencia presidencial.
A propósito, el modelo soñado por Guedes, exfuncionario de Pinochet instalado por Bolsonaro en el ministerio de Economía, es el mismo que hundió Argentina en el pantano heredado por Alberto Fernández, y que a la vez llevó a la explosión social que mantiene desde más de tres meses al derechista Sebastián Piñera arrinconado en un Chile paralizado.

El gobierno de Bolsonaro teje autoelogios mencionando la creación de unos 640 mil puestos de trabajo en 2019.

Se olvida de que son puestos en condiciones mucho inferiores a las que tuvieron alguna vez los más de once millones de brasileños que no tienen empleo alguno, y de los otros 34 millones que lograron subempleos o trabajos precarios e intermitentes.

Cuando viene de cumplir el primer mes de su segundo año como presidente, Bolsonaro da hartas y amplias muestras de que pretende concentrar fuego en uno de los blancos más detestados por él, los derechos de los indígenas brasileños. Y el ataque, que promete ser implacable, viene siendo armado desde hace mucho.

Documentos internos de la Funai, la Fundación Nacional del Indio, que bajo Bolsonaro pasó a manos de un comisario de la policía, indican la develación de una "antropología de línea trotskista", un "marxismo ortodoxo" y una "amenaza comunista" en las ocupaciones, por parte de pueblos originarios, de áreas que ya fueron determinadas, luego de exhaustivos exámenes, por la Justicia, para ser demarcadas, pero que el gobierno desoye impune.

Es decir: mientras manda al Congreso un proyecto de ley indicando que áreas de preservación sean dedicadas a la agricultura – agrotóxicos inclusive – o a la pecuaria, totalmente ausentes de las culturas originarias, Bolsonaro pretende que se libere la minería, que contamina ríos y arroyos con el mercurio utilizado.

Hay que reconocer, en todo caso, que el ultraderechista no hace más que pretender legalizar todas las ilegalidades que estimula desde que depositó su humanidad en el sillón presidencial.

Lo que falta constatar, o al menos calcular, es qué país restará luego de que Bolsonaro y compañía logren imponer su saña devastadora.

La misión básica del ultraderechista brasileño es dar combate final a un comunismo que él detecta, amenazador, hasta en su heladera cada vez que procura un agua fría, y que hace que duerma poquísimas horas a cada noche, y siempre con una pistola en la mesita de luz.

Una obsesión o tara que lo lleva a ver un enemigo a ser abatido al precio que sea cualquiera que no coincida con sus ideas delirantes.

Que hace que su gobierno impida a funcionarios de la Funai, la entidad encargada de proteger a la cultura y la vida de los indígenas, que visiten áreas llevando canastas básicas.

Y que describa a los ambientalistas como ‘esos tipos que viven en departamentos, tomando whisky y fumando cigarrillos, mientras defienden al medioambiente lejano’.

De mesiánico, Jair Messias (en portugués se escribe con doble ‘s’) no tiene nada.
Bueno, será un mesiánico destrozador.

Nunca, nunca – vale reiterar –,ni siquiera en tiempos nefastos de una dictadura cuya existencia él reniega, mi país ha sido tan violado, destrozado.

Nunca.







JACULATORIA

Era solo un beso
un beso hecho sin el codo
con la mandíbula giratoria de un si
un beso pasacalle para mi
beso a la provenzal
beso temblor en onda corta
de unos labios con beso
beso transpirado de tanto correr
beso con hambre
sin estomago el beso
beso con beso, sin pan
beso hecho lista
memorándum
epitafio para parir beso
beso de guerra
beso a lo judas, pero al fin beso
beso en tiritas y queso
con guacamole a lo taco beso
beso postergado
en pileta para morir beso
beso, eso, beso
era solo un beso






LA CUOTA DIARIA
(Silvio Rodríguez)
“Todos pagamos nuestra cuota diaria de humillación”--Fidel Castro


Los impunes me echaron la jauría
y entre nuevos colmillos me abro paso.
Pero soy de mi día
con mi pecho y mis brazos
y mi sangre corriente todavía.
Mi Parnaso.

Los impunes escalan las alturas
donde fundan capillas, parapetos.
Y en la piel de armaduras
van tatuando amuletos
contra el paso del tiempo que satura
los secretos.

El dolor no me saca de la cueva
donde canta mi ejército de sol.
Yo no tengo cadenas,
es decir, sólo apenas 
el amor.

Con mi cuota habitual de humillaciones,
con mi barro, con mis alumbramientos
cargaré mis prisiones,
pagaré mis descuentos
mientras floten susurros y canciones
en el viento.





El Gobierno anunció que incorporará 1.100 investigadores al CONICET y aumentó el presupuesto
( en “EL DESTAPE”)


El Gobierno anunció este mediodía la incorporación de 1100 investigadores al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y un aumento del 25% en los subsidios destinados a proyectos de investigación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. El organismo, a partir de ahora, sumará a su planta a 1100 personas, de los cuales 300 serán destinadas al área técnica y 800 a la investigación.

La medida fue comunicada por el ministro de Ciencia Y tecnología (y ex director del CONICET), Roberto Salvarezza, durante una conferencia de prensa que ofreció en la Casa de Gobierno, tras un encuentro que mantuvo con el presidente Alberto Fernández, junto a la titular del CONICET, Ana Franchi y Fernando Peirano, tiular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

El funcionario resolvió que la convocatoria a ingresos al CONICET en 2020 pasará de 450 a 800 cargos para investigadores y de 150 a 300 para el personal técnico. Durante la conferencia se informó que los 1.100 nuevos ingresos se contraponen con los 600 en total por año que otorgó el gobierno anterior.

"El objetivo es recuperar una parte del poder de compra perdido durante los últimos cuatro años por los científicos y científicas para que puedan continuar con sus proyectos de investigación", se indicó. Estas medidas, junto al incremento del monto de las becas anunciados recientemente "muestran que la ciencia argentina comienza a ponerse de pie", se indicó.


Entrevista a María Olivia Mönckeberg, fundadora del Partido de la Dignidad
(Por Juan Manuel Boccacci, en PAGINA12)


“La Constitución de Pinochet perpetúa el modelo neoliberal”
Para la académica Mönckeberg la Carta Magna de la dictadura sentó las bases del modelo que hoy los chilenos rechazan en las calles. Por eso decidó participar en el proceso de reforma constitucional.  

La dictadura de Augusto Pinochet en Chile cumplió con el objetivo de instalar un patrón de acumulación a sangre y fuego. Tal como lo describiera Rodolfo Walsh para el caso argentino en su Carta abierta a la junta militar, también tras la cordillera el gobierno de facto propició la llegada de la “economía de mercado”. Un elemento fundamental para sentar las bases de ese modelo fue la Constitución sancionada en 1980. 

Hoy Chile se encuentra inmersa en un estallido social que tuvo entre sus principales exigencias cambiar la Carta Magna. “La Constitución de Pinochet tenía el objetivo de perpetuar para siempre la dominación política y económica instalada en dictadura”, explicó a PáginaI12 María Olivia Mönckeberg, periodista y académica chilena, la estructura económica heredada de la dictadura en su país. Ahora la profesora de la Universidad de Chile decidió sacar un pie de la academia para participar del proceso constituyente. Junto a otros independientes crearon el Partido de la Dignidad y se presentarán en el plebiscito del 26 de abril. Su objetivo es darles participación y voz a los chilenos cansados de un modelo hecho sólo para privilegiados.

Privatización de la salud, la educación, los recursos naturales y una enorme concentración económica. Esas son algunas de las formas que adquirió en Chile el neoliberalismo y que Mönckeberg analizó a lo largo de su prolífica carrera como periodista y académica. Tiene más de diez libros en su haber y decenas de artículos publicados. En ellos mostró cómo ciertos actores económicos ligados a la dictadura luego se adueñaron de los recursos de Chile. Mönckeberg no tiene pelos en la lengua para ponerle nombre y apellido a los saqueadores neoliberales de Chile.

- Usted se dedicó a estudiar las estructuras económicas heredadas de la dictadura y cómo siguieron actuando en democracia. ¿Qué tan importante fue el gobierno de facto para generar ese modelo?

-Muy importante. Porque no hubieran podido hacer lo que hicieron estando en democracia. Necesitaron del golpe poder reprimir con fuerza a la población y de esa manera imponer el modelo de los Chicago Boys chilenos, antecesores de la Unión Democrática Independiente (UDI). Con el Parlamento funcionando, justicia independiente, prensa libre y organizaciones sociales como las que hubo alguna vez en Chile, no hubieran podido generar esos cambios estructurales.

-¿Qué factores de ese modelo llevaron hasta el estallido actual?

-Creo que el principal tiene que ver con la institucionalidad impuesta desde la dictadura. Estamos viviendo al amparo de una institucionalidad heredada. Y por eso llegamos a la necesidad de reformar la Constitución. Son muchos factores, pero lo fundamental es que entre la dictadura y los gobiernos democráticos hubo grupos que se perpetuaron y expandieron. Es el modelo de Milton Friedman que se instaló en los 70 y en los 80 se profundizó con la privatización de las grandes empresas del estado. Además, lo que plantea de fondo nuestra Constitución es un Estado subsidiario. Y eso se ve reflejado en las políticas de educación, de salud, etcétera. Lo que ocurrió es que el Estado fue traspasando dinero al sector privado. Y no a cualquier sector privado. No es a la pequeña y mediana empresa, sino a grandes grupos que se han ido consolidando cada vez más, generando una concentración de riqueza y de ingresos, que derivó en la enorme desigualdad actual.

-Cómo fue ese proceso de privatizaciones?

-A partir de 1985 se intensificó la privatización de las grandes empresas públicas. Te puedo poner el caso de la Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) que terminó en manos del ex yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou. Los hijos de este personaje, es decir, los nietos de Pinochet, tienen fortunas en paraísos fiscales. Mientras tanto el litio y el potasio que produce Soquimich sigue concentrado en sus manos. Ahora también llegaron inversionistas chinos. La educación universitaria es otro tema que estudié bastante y donde se ve las consecuencias de las privatizaciones. También se da en la educación básica y media, pero en la superior hay todo un sistema de financiamiento al sector privado a partir de los créditos que se les da a los estudiantes. Es un financiamiento a la demanda, no a la oferta, que si vemos la torta vas a ver que termina en gran medida en manos de las universidades privadas, muchas de ellas de dudosa calidad. Hay grupos económicos dueños de universidades, que cotizan en bolsa, con declarados fines de lucro. Ese sistema permitió que la educación superior privada aumente de manera exponencial su matrícula sin dar garantías de calidad. Mientras, disminuye la proporción de matriculados en las universidades públicas. Es el típico modelo de mercado.

-Habló también de la idea de la “puerta giratoria”: personajes que estuvieron en el Estado durante la dictadura que después pasaron a ocupar lugares importantes en grandes empresas.

-Dejame ponerte el ejemplo de Andrónico Luksic. Él es el dueño del grupo económico más importante del país. Cuando empezó la revuelta se hizo conocido por que dijo que iba a subir el salario de todos sus empleados. Una estrategia de comunicación en Twitter haciéndose el simpático. Pero el tipo es dueño de una de las principales minas de cobre del país, tiene empresas en el sector industrial, es dueño del Banco de Chile, el Canal 13 de televisión. Dentro del directorio de su empresa matriz, que se llama Quiñenco, figura Hernán Büchi que fue ministro de Hacienda de Pinochet entre 1985 y 1990. Büchi fue uno de los artífices de este modelo. Si seguís la trayectoria de esta gente vas a ver se mueven estableciendo relaciones con todos los lados. Büchi fue también el director y creador del instituto Libertad y Desarrollo, que es donde se configuran las políticas públicas de la UDI. Si te ponés a buscar los contactos uno los ve por todos lados.

-Recién mencionó que Luksic es dueño un canal de televisión. ¿Qué papel tienen los medios en volver opacos esos lazos de los que hablás?

-La gente no ve esas conexiones porque estamos encerrados en medios de comunicación controlados por estos grupos. Te pongo el ejemplo de Alvaro Saieh dueño de Copesa, y que entre otras cosas es dueño del diario La Tercera, La cuarta. Esos medios coinciden también con este modelo y son amigos o conocidos o les abren sus páginas a representantes de estos grupos concentrados. Algunos hasta llegan a sus consejos editoriales. Son parte de lo mismo. La gente no dimensiona la fuerza de estos grupos económicos que me animaría a decir tienen más poder que las tradicionales organizaciones del empresariado.

-¿Por qué decidió intervenir en política partidaria?

-Yo no estaba para nada metida en política. Me siento una persona independiente de verdad, que creo es un valor importante para poder hacer periodismo. Pero junto a un grupo de la gente con la que nos encontramos después del estallido, nos dimos cuenta de que había que poner cada uno un poco de su parte, en un sentido, yo te diría, ético al final. Un sentido de causa. Porque se abrió esta oportunidad de generar una nueva constitución y en ese proceso queremos estar con el Partido de la Dignidad. Yo no me voy a presentar para forma parte de la Convención Constituyente, pero sí quiero ayudar a impulsar que los independientes, la gran mayoría de este país, tengan la posibilidad de ser los que hagan la nueva constitución. Entendemos que es necesario un Estado que en lugar de ser subsidiario como el actual sea solidario. Que tenga un rol regulador de la economía, que sea promotor del desarrollo. No se trata de plantear escenarios estatistas pero es que aquí el estado se ha achicado muchísimo. No puede limitarse al papel subsidiario que le consagró la constitución del 80 y que creemos está en el origen de la injusticia que vivimos hoy día.