Hay que
ser uno mismo, igual recibirás las ofensas de quienes no saben que eres, porque
jamás te conocerán, por eso esta la máxima de mi abuela “que no era tuerta”, …”jamás
endulzar los oídos del otro, sino agudizar tus tímpanos...muere con la tuya,
que el pescado podrido, tiene espina”.
Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
lunes, 17 de febrero de 2020
Quién es Bernie Sanders: ¿el primer
presidente de izquierda de EE.UU.?
(Por
Santiago Mayor, en EL DESTAPE)
El senador por Vermont ya había sorprendido
en 2016 dándole una dura batalla en las primarias demócratas a Hillary
Clinton. Sin embargo este año el escenario se perfila mucho más favorable
para este político de izquierda, anti-establishment y artífice de un movimiento
político y social como no se veía hace décadas en la principal potencia
mundial.
Habiendo ganado las dos primeras primarias en
Iowa y New Hampshire por el voto popular y con encuestas muy favorables para
las próximas dos en Nevada y Carolina del Sur, Bernie Sanders aparece
como el candidato más sólido de la interna demócrata para ser el rival
de Donald Trump en las elecciones de noviembre. Sin embargo, el punto
de inflexión puede darse el 3 de marzo cuando se vote en 13 Estados en
simultáneo, entre ellos Texas y California, los más poblados.
De Brooklyn a Burlington
Bernard Sanders nació en 1941
en Brooklyn, Nueva York. Su padre era un inmigrante polaco, de origen judío,
que perdió a la mayoría de su familia durante la Segunda Guerra Mundial, y su
madre una estadounidense hija de inmigrantes, también judíos.
Si bien Bernie no tuvo una infancia pobre,
sí fue austera. Estudió en escuelas públicas de Nueva York, para luego
inscribirse en la Universidad de Chicago. Allí tuvo su primer acercamiento a la
política sumándose a la Liga Socialista de la Juventud.
En 1963 participó de la histórica “Marcha
sobre Washington por el trabajo y la libertad”, encabezada por Martin
Luther King a quien Sanders definió alguna vez como “uno de los
héroes más grandes del siglo XX”. En 1964 se recibió de licenciado en
Ciencias Políticas y compró un terreno en Vermont. No obstante no se instaló
definitivamente allí hasta 1968.
La década del ‘60 lo encontró participando
del movimiento que se opuso a la guerra de Vietnam y hasta
vivió unos meses en kibutz en Israel.
Ya radicado en Burlington, la ciudad más
importante de Vermont, comenzó a militar en el Union Liberty Party,
un partido político local, progresista y anti-guerra.
Por ese entonces su perfil político era
claro. Como escribió en 2016 el editorialista estadounidense y
ganador del Pulitzer, David Moats, “sus discursos de la década
de 1970 son poco diferentes de los que pronuncia hoy”.
En una carta publicada en su campaña para
gobernador en 1976 planteaba cobrarle más impuestos a las grandes
empresas; cuestionaba la política exterior estadounidense; pedía
que el dinero gastado en las FF.AA. se destine a planes de salud,
construcción de viviendas y protección del medioambiente; y se
manifestaba a favor del aborto y los derechos de las disidencias
sexuales.
El alcalde socialista
Bernie pasó cinco años alejado de la
política, pero en 1981 decidió postularse para alcalde de Burlington. Derrotó
por apenas 10 votos a Gordon Paquette que llevaba seis
mandatos consecutivos.
Así, el mismo año que Ronald Reagan asumía
la presidencia de EE.UU., este dirigente autoproclamado socialista comenzó una
carrera política imparable. Fue reelecto tres veces (1983, 1985 y 1987)
en Burlington. Durante sus mandatos estableció un fideicomiso
comunitario para garantizar el acceso a la vivienda; logró que bajaran
las tarifas de los servicios públicos; y remodeló la costanera del lago
Champlain creando espacios públicos y comunitarios en detrimento de un mega
proyecto inmobiliario.
También se sumó a las marchas del
orgullo en Vermont y hasta viajó a la Nicaragua sandinista en 1985,
cuando el gobierno de Managua estaba siendo hostigado por Washington. “Use los
dólares de nuestros impuestos para dar de comer a los hambrientos y cobijar a
los vagabundos. Deje de matar a las personas inocentes en Nicaragua”, le
escribió a Reagan.
Ya por ese entonces defendía su idea de “socialismo
democrático”, emparentado con el modelo de los países nórdicos y en
contraposición al comunismo de la Unión Soviética.
El legislador independiente
En 1990, tras un intento fallido dos años
antes, Bernie se convirtió en el primer diputado independiente de EE.UU. en
cuatro décadas.
Desde la cámara baja se opuso a las
invasiones a Irak de 1991 y 2003, y también rechazó la Patriot Act,
impulsada por George W. Bush tras el atentado a las Torres Gemelas (2001), a la
que calificó de “legislación orwelliana” por violar derechos constitucionales.
Sanders denunció la crisis de la
democracia norteamericana, dominada por las grandes empresas y cada vez más
alejada de la clase trabajadora. En sus campañas rechazó el financiamiento
corporativo y se apoyó en los pequeños aportantes individuales y sindicatos.
En 2006 ganó una banca en el Senado. Para su
campaña contó con el apoyo de algunos reconocidos demócratas, entre
ellos el entonces senador Barack Obama.
Tuvo una actitud muy crítica hacia la
desregulación del sistema financiero. El mismo que, en 2008, desencadenó la
crisis internacional. Fue a partir de entonces que su figura comenzó a
cobrar notoriedad a nivel nacional y se comenzó a rumorear sobre su
posible candidatura presidencial.
Sin embargo hubo que esperar hasta 2016
cuando, consciente de la imposibilidad de ganar una elección por fuera de los
partidos tradicionales, se inscribió en el Partido Demócrata para
competir en la interna. Aunque fue derrotado por Hillary Clinton,
la experiencia de su campaña provocó un quiebre en la política de EE.UU.
Bernie, la nueva izquierda
estadounidense y la participación popular
Ante un sistema decadente, atravesado por la
crisis económica, el conservadurismo del Partido Demócrata y Clinton quedaron
desfasados para una sociedad que demandaba cambios más profundos.
La figura de Donald Trump logró capitalizar por derecha ese
descontento y en torno a Bernie Sanders se fue gestando un
movimiento por izquierda, novedoso y disruptivo.
Por eso el propio Trump dijo que prefiere no
enfrentar a Sanders. “Él tiene “verdaderos seguidores”, dijo. Y por eso
también las encuestas dan como ganador al senador de Vermont en un mano
a mano con el actual presidente.
Es que Bernie provocó que amplios sectores de
la juventud se involucraran en política. Algo que se corroboró en las
elecciones de medio término de 2018 donde una gran cantidad de candidatos y
candidatas, provenientes de estos movimientos de base, disputaron internas
contra los demócratas en distintos Estados.
El caso más famoso es el de la representante
de Nueva York, Alexandria Ocasio-Cortez, que derrotó al
histórico Joseph Crowley y accedió al Congreso. Pero también
hubo experiencias en Nevada, Missouri y Virginia Occidental, entre otras. El
documental A la conquista del Congreso (disponible en Netflix) muestra de
manera muy completa este fenómeno.
Sanders planteó desde siempre la necesidad de
que los sectores populares se involucren y participen en política. Por su lema
actual es “Not me. Us” (No yo. Nosotros). Y sus propuestas,
que pueden sonar básicas para la Argentina, son absolutamente radicales para
EE.UU.
“Para mi el socialismo democrático es expandir
Medicare, proveer oportunidades educativas para todos, reconstruir nuestra
infraestructura decrépita, es decir el gobierno sirve a las
necesidades de todo el pueblo en vez de a los donantes adinerados a las
campañas”, declaró alguna vez.
A sus 78 años Bernie no se da por vencido y
quiere hacer historia. Puede convertirse, quizás, en el primer
presidente de izquierda de la historia de los EE.UU.
DEUDA
ASFIXIANTE
(Por Magdalena Rua, en el https://www.elcohetealaluna.com/)
Otto Dix, grabados de la Primera Guerra Mundial
La problemática actual del endeudamiento no
puede analizarse acabadamente sin considerar los factores estructurales y las
características propias del último ciclo de toma de deuda llevado a cabo por
Cambiemos. Hace falta resaltar que el proceso de endeudamiento de los últimos
cuatro años se efectuó bajo las peores condiciones posibles. El cuantioso
volumen de la deuda pública, en un breve lapso, la denominación en moneda
extranjera de su mayor parte y los enormes vencimientos que deben afrontarse en
el corto plazo, son elementos clave que conforman el actual escenario de
insostenibilidad.
Peor aún, a dicho accionar irresponsable se
sumó el destino completamente improductivo de los fondos, que fueron dirigidos
fundamentalmente a sostener la fuga de capitales y no a infraestructura o
desarrollo. En este punto también le cabe responsabilidad al Fondo Monetario
Internacional, ya que hubo un claro incumplimiento del Convenio Constitutivo de
este organismo, que dispone la imposibilidad de utilizar los fondos prestados
para financiar la salida periódica de divisas: “Ningún país miembro podrá
utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida
considerable o continua de capital”. En este caso, los desembolsos del préstamo
(44.500 millones de dólares) fueron utilizados para financiar la fuga de
divisas de residentes y el desarme de carteras de no residentes (que entre
julio de 2018 —después del primer desembolso del FMI— y noviembre de 2019
sumaron en conjunto 55.200 millones de dólares), lo cual era previsible en un
contexto que ya se había tornado crítico, con escasez de divisas y crisis
cambiaria.
Según los datos de la Secretaría de Finanzas,
la deuda pública de la Administración Central pasó de representar el 52,6% del
PIB en 2015 al 91,6% del PIB en el tercer trimestre de 2019, lo que indica un
crecimiento del 74%. La deuda pública en moneda extranjera pasó de representar
el 36,4% del PIB en 2015 al 73,6% del PIB en septiembre de 2019, lo que
equivale a un crecimiento del 102%. Al tercer trimestre de 2019, la deuda
pública en moneda extranjera representaba el 80,3% sobre el total de la deuda
pública nacional.
En este contexto, el endeudamiento fue una de
las variables centrales que sostuvo el modelo de valorización financiera puesto
en marcha desde diciembre de 2015. Cumplió dos claros objetivos en favor del
proyecto político de Cambiemos y de los intereses de los grupos económicos
locales y del capital financiero internacional. Por un lado, disponer de la
moneda extranjera necesaria para sostener la indiscriminada fuga de capitales
que hacía posible el circuito de acumulación financiera de corto plazo, la
llamada “bicicleta financiera” facilitada por las altas tasas de interés y el
libre cambio. Por otro, asfixiar al Estado argentino para condicionar el margen
de maniobra del futuro gobierno y restringir la capacidad de desplegar una
política económica que se diferencie de las recomendaciones del centro.
Durante los cuatro años de Cambiemos, el
fenomenal endeudamiento del sector público en moneda extranjera, de
aproximadamente 100.000 millones de dólares [1],se destinó a proveer la divisa necesaria
para financiar la fuga de capitales de residentes, los intereses de la deuda y
la remisión de utilidades y dividendos, entre otros rubros deficitarios del
Balance Cambiario. El déficit por la formación de activos externos de
residentes fue de 88.223 millones de dólares (la fuga de capitales, es decir,
estrictamente las salidas del circuito financiero formal fueron de 79.480
millones), los pagos de intereses de deuda resultaron en 40.711 millones de
dólares, y la remisión de utilidades y dividendos, de 7.415 millones de
dólares, desde diciembre de 2015 hasta diciembre de 2019, según los datos del
Balance Cambiario del BCRA.
Sin duda esto no sucede de manera aislada en
la Argentina. El proceso de financierización global ha profundizado la
condición de dependencia de las economías periféricas en el sistema económico
mundial. La nueva forma que adopta la dependencia externa en América Latina es
de carácter financiero. Como sabemos, para los países periféricos no es posible
endeudarse en los mercados internacionales en su propia moneda, por lo cual la
escasez de divisas resulta una problemática recurrente para sus economías. Por
ello, los superávits comerciales son considerados como una fuente genuina y
sustentable de financiamiento, mientras que el endeudamiento externo solo
prolonga artificialmente el período de crecimiento si no es utilizado para
financiar el proceso de desarrollo. Esto último fue lo que sucedió durante el
gobierno de Mauricio Macri, cuando los fondos se despilfarraron para financiar
la fuga de capitales, comprometiendo ingresos futuros a cambio de privilegios
para los sectores concentrados.
Si se observa la evolución del endeudamiento
externo de América Latina, se advierte que este fenómeno reproduce aún más las
relaciones de dependencia de la región. América Latina, según datos de la base
de datos de CEPAL[2], ha pasado de un stock de deuda externa
total de 220.000 millones de dólares en 1980 a alrededor de 2,07 billones de
dólares en 2018, lo que representa un verdadero obstáculo para el desarrollo de
estas economías. Si consideramos el producto bruto interno que genera la región
latinoamericana, el stock de la deuda externa total prácticamente se mantuvo en
los mismos niveles desde 1990 hasta la actualidad, representando 37,5 puntos
del PIB en 1990 y 37 puntos en 2018. Esto demuestra que América Latina no ha
podido reducir su nivel de endeudamiento externo en las últimas décadas, lo que
denota el rasgo estructural de este fenómeno.
La deuda externa condiciona la independencia
política y económica de estos países, además de obstaculizar el desarrollo de
sus economías. La restricción de la balanza de pagos se ve agudizada por los
problemas en el sector externo asociados a su dependencia financiera. El
sobreendeudamiento de sus economías presiona con importantes salidas de moneda
extranjera por pagos de intereses y de capital, sumado al déficit de divisas
que provoca la fuga de capitales de residentes.
En este escenario, la deuda externa y la fuga
de capitales presentan una relación estrecha. En la Argentina, ambas variables
manifiestan un vínculo simbiótico en el marco de regímenes de acumulación
basados en la valorización financiera, aunque no ocurre lo propio cuando la
economía pivotea en torno a la economía real como eje ordenador de los procesos
económicos. En el marco de la valorización financiera (sea del período
1976-2001 o del que puso en marcha el gobierno de Cambiemos), se ha recurrido
sucesivamente a instrumentos de deuda y a préstamos del exterior para financiar
la salida de divisas. En este sentido, se advierte una fuerte conexión y
retroalimentación entre ambas variables. La fuga de capitales impulsa al
endeudamiento, puesto que precisa de los recursos que la financien, a la vez
que el acceso al endeudamiento externo es posible en el marco de una política
de desregulación financiera y cambiaria que, al mismo tiempo, facilita la
posterior fuga de los recursos al exterior.
Desde 1970 es posible distinguir diferentes
ciclos de entradas de flujos financieros desde los países desarrollados hacia
los países de América Latina que proveyeron abundantes recursos durante su auge
pero que, al retirarse de sus economías, generaron graves crisis y onerosas
deudas.[3] En términos generales, desde 2007, a
partir de la política de expansión cuantitativa aplicada por los países
centrales, hubo un mayor ingreso de flujos financieros especulativos en América
Latina, lo cual tuvo su expresión en la Argentina a partir de la asunción del
gobierno de Cambiemos en diciembre de 2015, que propició el retorno del régimen
de valorización financiera.
Así, es posible advertir que los problemas
del sector externo están asociados a la vulnerabilidad de estos países frente a
los ciclos de abundancia y escasez de liquidez internacional, lo cual se
relaciona con el grado de apertura financiera y la capacidad de regulación de
los flujos de capitales. Las crisis de la deuda denotan los altos niveles de
dependencia financiera de los países periféricos. En este sentido, resulta
imprescindible avanzar en normativas nacionales que establezcan límites al
nivel de endeudamiento externo y en la creación de un marco regulatorio
internacional que apoye una gestión sostenible de la deuda de estos países, así
como esquemas de reestructuración como herramientas de prevención y solución de
las crisis.
viernes, 14 de febrero de 2020
SIESTA
de vez
De nubes, esto se trata
cuando el Sol se desploma
doblando la cresta
una leve pesadez cae
sobre el blockout de su ver
Sin embargo la cercanía de orillas
hace comenzar la desfachatez
un muslo ofuscado
que preside al amasijo en pie
Entonces me encaramo a la vorágine
con la piel erecta
sus ojos cerrados gimiendo la tarde
hacen de fiesta, sin invitación, esta vez
Son paletas luego, las que refrescan
unos cuerpos en llamas
las cenizas del coque
se esparcen y fue
Un cansancio con silueta arropada en ve
entonces respiro su espalda
sueño otra vez
…Pero
terminaras ojeando
el hueco
de su cerradura
de rodillas
LA
ENSEÑANZA DE LA HISTORIA
(Por
Horacio Rovelli, en el www.elcohetealaluna.com)
Luigi Fiammingo. Ritratto di Lorenzo il
Magnifico. circa 1550
Nicolás Maquiavelo tenía una concepción
cíclica de la historia. De allí que en la dedicatoria de su libro El
Príncipe a Lorenzo de Médici, afirma que lo escribe tras “una larga lectura de las cosas antiguas y
una larga experiencia de las cosas modernas. De todo esto, meditado y examinado
con detención escrupulosa, he formado un pequeño volumen”. Y en
su Discurso sobre la Primera década de Tito Livio afirma que “los hombres nacen, viven y mueren sujetos a
las mismas leyes naturales”.
La conclusión principal que se desprende para
Maquiavelo de la lectura de la historia es que “quienquiera compare el presente al pasado verá que todas las ciudades,
todos los pueblos siempre han estado y están aún animados de los mismos deseos
y los mismos humores.” (Discursos: Libro I, cap. 39). Maquiavelo cree
descubrir similitudes en las situaciones más diversas y encuentra en las
características básicas de la condición humana el elemento estable y permanente
que confiere inteligibilidad a los procesos históricos, por lo que deben
examinarse con diligencia las cosas del pasado y con ello prever lo que
ocurrirá en el presente y en el futuro. Por eso propone usar los métodos de los
antiguos o imaginar nuevos según la similitud de los acontecimientos, “estudios rara vez emprendidos y siempre
ignorados por los que gobiernan, por lo cual siempre vuelven los mismos males”
(Discursos: Libro I, cap. 39). “Los
hombres prudentes suelen decir con razón, que para prever el futuro hay que
consultar el pasado, pues los acontecimientos del presente encuentran siempre
en ese pasado su correspondencia. Realizados por hombres que están y que
siempre han estado animados de las mismas pasiones, deben necesariamente
producir los mismos efectos.” (Discursos: Libro III, cap. 43).
En El Príncipe escribe: “El fin del pueblo es más honesto que el de
los ricos y poderosos, ya que estos quieren oprimir y aquel no ser oprimido.
Además, si el pueblo le es enemigo, jamás puede un príncipe asegurarse ante él,
por ser demasiados; de los grandes sí que puede, pues son pocos». Pero a
continuación relativiza el peligro y dice: “Lo peor que puede esperar un
príncipe del pueblo es verse abandonado por él, pero si sus enemigos son los
ricos y poderosos, no solamente ha de temer que lo abandonen, sino incluso que
se vuelvan en su contra”.
Si todo lo que afirma el gran florentino es
cierto, entonces el gobierno de Alberto Fernández debe abrevar en las
negociaciones de la deuda que se realizaron en los años 2004 y 2005, que se
plasmó en el Decreto 1735/2004 firmado por Néstor Kirchner, el mismo Alberto
Fernández y Roberto Lavagna, estableciendo los alcances, términos y condiciones
del proceso de reestructuración. Pero también en las consecuencias que implican
el accionar de los llamados fondos buitre, que en la mayoría de los casos no le
prestaron un dólar al país pero sí compraron a precio vil los títulos de deuda
argentinos ante el incumplimiento del contrato.
Los grandes bancos y fondos de inversión
aprenden de la experiencia y, ante la cláusula según la cual si el 75% de los
acreedores aceptan la reestructuración y/o canje de títulos de deuda, el resto
debe acatar el acuerdo, ellos van a poseer el 25,01% de las acreencias de
manera tal que toda decisión deba pasar por su tamiz.
Lo demostró el fondo Fidelity, que administra
fundamentalmente un sistema de capitalización de retiro y/o jubilación
principalmente en los EE.UU. y que poseía —directa o indirectamente— más del
25% de los Bonos BP 21 que vencieron el lunes 27 de enero de 2020, por un valor
total de 249.975.000 dólares. Había un plazo de 10 días corridos para no
incurrir en default, que se cumplía el miércoles 5 de febrero de 2020.
El día 4 de febrero el Gobernador Axel
Kicillof dijo que iba a pagar la totalidad del vencimiento más los intereses,
suma que debe detraer de los escasos recursos de la provincia y que implica un
menor gasto en obra pública y en las prestaciones de salud, educación,
asistencia social, etc. Primera enseñanza: se debe saber a ciencia cierta
quiénes y qué porcentaje del título tienen en su poder.
No otra cosa han venido realizando los
principales acreedores de la deuda de la Administración Nacional Argentina, ya
se trate de Black Rock, Franklin Templeton, PIMCO, Greylock, etc. e incluso con
las deudas de las provincias, como se demostró en el caso antedicho y la
conducta del Fondo Fidelity. Conscientes de la inminencia del fin del gobierno
de Macri, mientras otros inversores trataban de salir de las posiciones
argentinas, ellos compraban a precios muy por debajo de su valor nominal, con
lo que se explica que, pese a las fuertes órdenes de venta en los mercados
internacionales, no derrapara aún más el importe de los bonos de deuda (si en
promedio, en los primeros días de diciembre de 2019 los títulos públicos valían
un 45% de su valor nominal).
Ese es el verdadero estado de situación y
esos acreedores tienen un solo fin: maximizar sus ganancias a como dé lugar. Lo
demostraron en su momento los fondos buitre cuando tras ser aprobado su pago
por el Congreso de la Nación a comienzos de 2016, con el pretexto de que ello
permitiría la reinserción de la economía argentina en el mercado de crédito
mundial, llegaron a tener una ganancia hasta de un 1.180% sobre el capital
invertido, Nuestro país hasta pagó los honorarios legales de la demanda, como
es el caso del fondo NML Eliott de Paul Singer, según demostraron Joseph
Stiglitz y Martín Guzmán en el artículo que publicaron en el New York Times el
1 de abril de 2016.
¿Cuántas
divisiones tiene el Papa?
Cuenta la historia que poco después de que
Alemania restableciese sus fuerzas aéreas e implantase el servicio militar
obligatorio, en mayo de 1935 el canciller francés Pierre Laval acudió a Rusia
para firmar un tratado de solidaridad entre ambos países. Laval explicó con
cuántas divisiones militares podría defenderse Francia de Alemania. Luego le
pidió a José Stalin que se rebajara la presión sobre los católicos rusos, ya
que eso ayudaría al gobierno de París en sus relaciones con el Papa. Fue en ese
momento cuando Stalin formuló la pregunta del subtítulo.
Salvando el tiempo y la distancia uno no
niega la importancia del gesto del Papa Francisco, ni tampoco de las
autoridades de España, Francia y Alemania. Pero el problema de la deuda es
concreto, se debe establecer un plan de pago con la más amplia mayoría de los
acreedores y de cada título emitido o se va a un nuevo default, con las
consecuencias presentes y futuras que ello implica.
Los acreedores de nuestro país solicitan al
gobierno un plan integral como base de cualquier acuerdo. Afirmar que la única
condición para poder pagar es postergar los pagos de la deuda por algunos años
no resultará suficiente para que los bonistas acepten un acuerdo.
De nuestra parte, los acreedores deben saber
que el país está dispuesto a defaultear si no le aceptan un plan que como se
dejó trascender, tenga un período de gracias apreciables (el trascendido dice
cuatro años) y una tasa máxima de interés del 6%. Debería verse cuál es el plan
propuesto de amortización del capital y con ello se tendrían los plazos finales
del pago de la deuda.
Obviamente que el default implica que, en
todos los casos de títulos de deuda bajo jurisdicción extranjera, se iniciarían
juicios sumarísimos como el que realizaron en el Juzgado del Juez Thomas Griesa
en el Distrito sur de Nueva York en 2012. Su sentencia fue convalidada el
14 de junio de 2014 por la Corte Suprema de Justicia de los EE.UU. al no
tratar el caso argentino.
Hacia el futuro, el hecho de que el país haya
incumplido con los pagos en diversos tramos de su historia hace que los
banqueros y fondos de inversión le presten a la Argentina, pero a una tasa muy
superior a la que obtienen los países vecinos de la región.
Se debe dar fin a este tormento. La propuesta
debe ser lo suficientemente buena para que el país vuelva a crecer y, a la vez,
con la capacidad de demostrar fehacientemente que si no se acepta el plan de
pagos no hay posibilidad alguna de que se cumpla con los términos
contractuales.
Los acreedores constituyen un enemigo poderoso.
Se debe comunicar al pueblo argentino el verdadero estado de situación con
nombre y apellido de los acreedores, consecuencia de una y otra medida, etc.
Es obvio que existe una sociedad de hecho
entre los acreedores de todo tipo y el sector que extrajo del país la suma de
88.371 millones de dólares en los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri.
Fuga permitida por el BCRA, que tiene como origen la deuda del Tesoro de la
Nación que paga sus compromisos internos (jubilaciones y pensiones, proveedores,
contratistas, obra pública, salarios, etc.) en pesos y, le vende los dólares
(obtenidos por deuda y otros) al BCRA, que a su vez se los vende a los que
detrajeron la suma mencionada.
Maquiavelo le advertía a Lorenzo de Médici
que los ricos y poderosos te abandonan y conspiran contra ti. Y esa
conducta se va a cumplir inexorablemente, pero antes van a promover que el
gobierno nacional y popular se deteriore día a día al no poder dar respuesta a
la población.
Cada demora en dar respuesta al hambre, a la
desocupación, a los bajos salarios, a la inflación, a las confiscatorias tasas
de interés, que el nuevo gobierno se tome su tiempo para juzgar conductas como
el crédito del Banco de la Nación Argentina por 1.350 millones de dólares a la
empresa Vicentin cuando la misma está al borde de la convocatoria de
acreedores; caso del Correo Argentino, la irregular compra de parques eólicos,
la venta de la autopista Ausol y la suma de las 144 causas abiertas
contra el gobierno de Cambiemos, mientras Amado Boudou sigue preso sin
sentencia firme porque puede darse a la fuga, degrada la autoridad del nuevo
gobierno.
La contrapropuesta es que se tomen medidas
ejemplificadoras, esto es, en el caso de la deuda, se aceptan las obligaciones
y se negocia con los “bonistas”, pero paralelamente se audita a donde fue cada
dólar tomado de deuda. No es imprescindible que primero se audite y después se
pague. El gobierno asume los compromisos firmados por el gobierno
constitucional de Macri, pero eso no impide investigar a donde fueron
los más de 129.000 millones de dólares en que se endeudó la administración de
Cambiemos y que se determinen responsabilidades.
Maquiavelo ponderaba a Cesar Borgia porque
sus medidas, arriesgadamente pensadas, dejaban al pueblo “satisfecho y
estupefacto”. Con convicción, inteligencia, información y organización se
logran los resultados
Maquiavelo termina así El Príncipe: “No se debe, pues, dejar pasar esta ocasión
para que Italia, después de tanto tiempo, vea por fin a su redentor. No puedo
expresar con cuánto amor, con cuánta sed de venganza, con cuánta obstinada fe,
con cuánta ternura, con cuántas lágrimas, sería recibido en todas las
provincias que han sufrido el aluvión de los extranjeros. ¿Qué puertas se le
cerrarían? ¿Qué pueblos le negarían obediencia? ¿Qué envidias se le
opondrían? ¿Qué italiano le rehusaría su homenaje? A todos repugna esta
dominación de los bárbaros. Abrace, pues, vuestra ilustre familia esta causa
con el ardor y la esperanza con que se abrazan las causas justas, a, fin de que
bajo su enseña la patria se ennoblezca y bajo sus auspicios se realice la
aspiración de Petrarca: la virtud tomará las armas contra el atropello; el
combate será breve, puesto que el antiguo valor en los corazones italianos aún
no ha muerto”.
jueves, 13 de febrero de 2020
BOLSONARO
DESTROZÓ BRASIL EN 400 DIAS
(Por Eric Nepomuceno, en PAGINA12, desde
Rio de Janeiro)
El ultraderechista Jair Bolsonaro viene
de cumplir poco más de 400 días como presidente de la nación más extensa,
poblada y económicamente poderosa de América Latina, Brasil.
Tiempo suficiente para imponer un retroceso
que alcanza a todos, absolutamente todos, los aspectos de mi país. No hay un
único sector, un mísero segmento, que no haya sido blanco de su furia
devastadora.
La educación pública está destrozada en
todos los niveles – inclusive en los que no dependen directamente del gobierno
federal –, el medioambiente experimenta una destrucción incomparable, el
patrimonio público está siendo subastado a precios ridículos y en
condiciones vergonzosas, la política externa construida a lo largo de
muchas décadas ha sufrido un vuelco sin antecedente, inclusive si se considera
la dictadura militar (1964-1985) que Bolsonaro niega que haya existido.
El espacio consolidado desde hace al menos
veinte y cinco años dejó de existir, abatido por muestras vergonzosas de
vasallaje ilimitado frente a Washington y un dar de espaldas a lo que se
construyó por décadas.
Los programas sociales creados a lo
largo de los últimos 30 años, antes inclusive de la llegada de Lula da Silva a
la presidencia, son vaciados de manera silenciosa e implacable.
Actuando en nombre de ‘desideologizar’ el
gobierno, Bolsonaro y compañía han impuesto una ideología de ultraderecha
radical, que abarca todos los sectores de la vida cotidiana, lo que incluye la
imposición de un neoliberalismo fundamentalista en la economía a
manos de Paulo Guedes, ministro de Economía.
Una de sus frases refleja exactamente su
pensamiento: ‘Si dependiera de mí, yo privatizaría hasta el Palacio da
Alvorada’, en mención a la residencia presidencial.
A propósito, el modelo soñado por Guedes, exfuncionario
de Pinochet instalado por Bolsonaro en el ministerio de Economía, es el mismo
que hundió Argentina en el pantano heredado por Alberto Fernández, y que a la
vez llevó a la explosión social que mantiene desde más de tres meses al
derechista Sebastián Piñera arrinconado en un Chile paralizado.
El gobierno de Bolsonaro teje autoelogios
mencionando la creación de unos 640 mil puestos de trabajo en 2019.
Se olvida de que son puestos en condiciones
mucho inferiores a las que tuvieron alguna vez los más de once millones de
brasileños que no tienen empleo alguno, y de los otros 34 millones que lograron
subempleos o trabajos precarios e intermitentes.
Cuando viene de cumplir el primer mes de su
segundo año como presidente, Bolsonaro da hartas y amplias muestras de que
pretende concentrar fuego en uno de los blancos más detestados por él, los
derechos de los indígenas brasileños. Y el ataque, que promete ser implacable,
viene siendo armado desde hace mucho.
Documentos internos de la Funai, la Fundación
Nacional del Indio, que bajo Bolsonaro pasó a manos de un comisario de la
policía, indican la develación de una "antropología de línea
trotskista", un "marxismo ortodoxo" y una "amenaza
comunista" en las ocupaciones, por parte de pueblos originarios, de áreas
que ya fueron determinadas, luego de exhaustivos exámenes, por la Justicia,
para ser demarcadas, pero que el gobierno desoye impune.
Es decir: mientras manda al Congreso un
proyecto de ley indicando que áreas de preservación sean dedicadas a la
agricultura – agrotóxicos inclusive – o a la pecuaria, totalmente ausentes de
las culturas originarias, Bolsonaro pretende que se libere la minería, que
contamina ríos y arroyos con el mercurio utilizado.
Hay que reconocer, en todo caso, que el
ultraderechista no hace más que pretender legalizar todas las ilegalidades que
estimula desde que depositó su humanidad en el sillón presidencial.
Lo que falta constatar, o al menos calcular,
es qué país restará luego de que Bolsonaro y compañía logren imponer su saña
devastadora.
La misión básica del ultraderechista
brasileño es dar combate final a un comunismo que él detecta, amenazador, hasta
en su heladera cada vez que procura un agua fría, y que hace que duerma
poquísimas horas a cada noche, y siempre con una pistola en la mesita de luz.
Una obsesión o tara que lo lleva a ver un
enemigo a ser abatido al precio que sea cualquiera que no coincida con sus
ideas delirantes.
Que hace que su gobierno impida a
funcionarios de la Funai, la entidad encargada de proteger a la cultura y la
vida de los indígenas, que visiten áreas llevando canastas básicas.
Y que describa a los ambientalistas como
‘esos tipos que viven en departamentos, tomando whisky y fumando cigarrillos,
mientras defienden al medioambiente lejano’.
De mesiánico, Jair Messias (en portugués se
escribe con doble ‘s’) no tiene nada.
Bueno, será un mesiánico destrozador.
Nunca, nunca – vale reiterar –,ni siquiera en
tiempos nefastos de una dictadura cuya existencia él reniega, mi país ha sido
tan violado, destrozado.
Nunca.
Era solo un beso
un beso hecho sin el codo
con la mandíbula giratoria de un si
un beso pasacalle para mi
beso a la provenzal
beso temblor en onda corta
de unos labios con beso
beso transpirado de tanto correr
beso con hambre
sin estomago el beso
beso con beso, sin pan
beso hecho lista
memorándum
epitafio para parir beso
beso de guerra
beso a lo judas, pero al fin beso
beso en tiritas y queso
con guacamole a lo taco beso
beso postergado
en pileta para morir beso
beso, eso, beso
era solo un beso
LA CUOTA DIARIA
(Silvio Rodríguez)
“Todos pagamos nuestra cuota diaria de humillación”--Fidel Castro
Los impunes me echaron la jauría
y entre nuevos colmillos me abro paso.
Pero soy de mi día
con mi pecho y mis brazos
y mi sangre corriente todavía.
Mi Parnaso.
Los impunes escalan las alturas
donde fundan capillas, parapetos.
Y en la piel de armaduras
van tatuando amuletos
contra el paso del tiempo que satura
los secretos.
El dolor no me saca de la cueva
donde canta mi ejército de sol.
Yo no tengo cadenas,
es decir, sólo apenas
el amor.
Con mi cuota habitual de humillaciones,
con mi barro, con mis alumbramientos
cargaré mis prisiones,
pagaré mis descuentos
mientras floten susurros y canciones
en el viento.
El Gobierno anunció que incorporará 1.100 investigadores al CONICET y aumentó el presupuesto
( en “EL DESTAPE”)
El Gobierno anunció este mediodía la incorporación de 1100 investigadores al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y un aumento del 25% en los subsidios destinados a proyectos de investigación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. El organismo, a partir de ahora, sumará a su planta a 1100 personas, de los cuales 300 serán destinadas al área técnica y 800 a la investigación.
La medida fue comunicada por el ministro de Ciencia Y tecnología (y ex director del CONICET), Roberto Salvarezza, durante una conferencia de prensa que ofreció en la Casa de Gobierno, tras un encuentro que mantuvo con el presidente Alberto Fernández, junto a la titular del CONICET, Ana Franchi y Fernando Peirano, tiular de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.
El funcionario resolvió que la convocatoria a ingresos al CONICET en 2020 pasará de 450 a 800 cargos para investigadores y de 150 a 300 para el personal técnico. Durante la conferencia se informó que los 1.100 nuevos ingresos se contraponen con los 600 en total por año que otorgó el gobierno anterior.
"El objetivo es recuperar una parte del poder de compra perdido durante los últimos cuatro años por los científicos y científicas para que puedan continuar con sus proyectos de investigación", se indicó. Estas medidas, junto al incremento del monto de las becas anunciados recientemente "muestran que la ciencia argentina comienza a ponerse de pie", se indicó.
Entrevista
a María Olivia Mönckeberg, fundadora del Partido de la Dignidad
(Por Juan
Manuel Boccacci, en PAGINA12)
“La Constitución de Pinochet perpetúa el
modelo neoliberal”
Para la académica Mönckeberg la Carta Magna
de la dictadura sentó las bases del modelo que hoy los chilenos rechazan en las
calles. Por eso decidó participar en el proceso de reforma
constitucional.
La dictadura de Augusto Pinochet en Chile
cumplió con el objetivo de instalar un patrón de acumulación a sangre y fuego.
Tal como lo describiera Rodolfo Walsh para el caso argentino en su Carta
abierta a la junta militar, también tras la cordillera el gobierno de facto
propició la llegada de la “economía de mercado”. Un elemento fundamental para
sentar las bases de ese modelo fue la Constitución sancionada en 1980.
Hoy Chile se encuentra inmersa en un
estallido social que tuvo entre sus principales exigencias cambiar la Carta
Magna. “La Constitución de Pinochet tenía el objetivo de perpetuar para siempre
la dominación política y económica instalada en dictadura”, explicó a PáginaI12 María
Olivia Mönckeberg, periodista y académica chilena, la estructura económica
heredada de la dictadura en su país. Ahora la profesora de la Universidad de
Chile decidió sacar un pie de la academia para participar del proceso
constituyente. Junto a otros independientes crearon el Partido de la Dignidad y
se presentarán en el plebiscito del 26 de abril. Su objetivo es darles
participación y voz a los chilenos cansados de un modelo hecho sólo para
privilegiados.
Privatización de la salud, la educación, los recursos
naturales y una enorme concentración económica. Esas son algunas de las formas
que adquirió en Chile el neoliberalismo y que Mönckeberg analizó a lo largo de
su prolífica carrera como periodista y académica. Tiene más de diez libros en
su haber y decenas de artículos publicados. En ellos mostró cómo ciertos
actores económicos ligados a la dictadura luego se adueñaron de los recursos de
Chile. Mönckeberg no tiene pelos en la lengua para ponerle nombre y apellido a
los saqueadores neoliberales de Chile.
- Usted se dedicó a estudiar las estructuras
económicas heredadas de la dictadura y cómo siguieron actuando en democracia.
¿Qué tan importante fue el gobierno de facto para generar ese modelo?
-Muy importante. Porque no hubieran podido
hacer lo que hicieron estando en democracia. Necesitaron del golpe poder
reprimir con fuerza a la población y de esa manera imponer el modelo de los
Chicago Boys chilenos, antecesores de la Unión Democrática Independiente (UDI).
Con el Parlamento funcionando, justicia independiente, prensa libre y
organizaciones sociales como las que hubo alguna vez en Chile, no hubieran
podido generar esos cambios estructurales.
-¿Qué factores de ese modelo llevaron hasta
el estallido actual?
-Creo que el principal tiene que ver con la
institucionalidad impuesta desde la dictadura. Estamos viviendo al amparo de
una institucionalidad heredada. Y por eso llegamos a la necesidad de reformar
la Constitución. Son muchos factores, pero lo fundamental es que entre la
dictadura y los gobiernos democráticos hubo grupos que se perpetuaron y
expandieron. Es el modelo de Milton Friedman que se instaló en los 70 y en los
80 se profundizó con la privatización de las grandes empresas del estado.
Además, lo que plantea de fondo nuestra Constitución es un Estado subsidiario.
Y eso se ve reflejado en las políticas de educación, de salud, etcétera. Lo que
ocurrió es que el Estado fue traspasando dinero al sector privado. Y no a
cualquier sector privado. No es a la pequeña y mediana empresa, sino a grandes
grupos que se han ido consolidando cada vez más, generando una concentración de
riqueza y de ingresos, que derivó en la enorme desigualdad actual.
-Cómo fue ese proceso de privatizaciones?
-A partir de 1985 se intensificó la
privatización de las grandes empresas públicas. Te puedo poner el caso de la
Sociedad Química y Minera de Chile (Soquimich) que terminó en manos del ex
yerno de Pinochet Julio Ponce Lerou. Los hijos de este personaje, es decir, los
nietos de Pinochet, tienen fortunas en paraísos fiscales. Mientras tanto el
litio y el potasio que produce Soquimich sigue concentrado en sus manos. Ahora
también llegaron inversionistas chinos. La educación universitaria es otro tema
que estudié bastante y donde se ve las consecuencias de las privatizaciones. También
se da en la educación básica y media, pero en la superior hay todo un sistema
de financiamiento al sector privado a partir de los créditos que se les da a
los estudiantes. Es un financiamiento a la demanda, no a la oferta, que si
vemos la torta vas a ver que termina en gran medida en manos de las
universidades privadas, muchas de ellas de dudosa calidad. Hay grupos
económicos dueños de universidades, que cotizan en bolsa, con declarados fines
de lucro. Ese sistema permitió que la educación superior privada aumente de
manera exponencial su matrícula sin dar garantías de calidad. Mientras,
disminuye la proporción de matriculados en las universidades públicas. Es el
típico modelo de mercado.
-Habló también de la idea de la “puerta
giratoria”: personajes que estuvieron en el Estado durante la dictadura que
después pasaron a ocupar lugares importantes en grandes empresas.
-Dejame ponerte el ejemplo de Andrónico
Luksic. Él es el dueño del grupo económico más importante del país. Cuando
empezó la revuelta se hizo conocido por que dijo que iba a subir el salario de
todos sus empleados. Una estrategia de comunicación en Twitter haciéndose el
simpático. Pero el tipo es dueño de una de las principales minas de cobre del
país, tiene empresas en el sector industrial, es dueño del Banco de Chile, el
Canal 13 de televisión. Dentro del directorio de su empresa matriz, que se
llama Quiñenco, figura Hernán Büchi que fue ministro de Hacienda de Pinochet
entre 1985 y 1990. Büchi fue uno de los artífices de este modelo. Si seguís la
trayectoria de esta gente vas a ver se mueven estableciendo relaciones con
todos los lados. Büchi fue también el director y creador del instituto Libertad
y Desarrollo, que es donde se configuran las políticas públicas de la UDI. Si
te ponés a buscar los contactos uno los ve por todos lados.
-Recién mencionó que Luksic es dueño un canal
de televisión. ¿Qué papel tienen los medios en volver opacos esos lazos de los
que hablás?
-La gente no ve esas conexiones porque
estamos encerrados en medios de comunicación controlados por estos grupos. Te
pongo el ejemplo de Alvaro Saieh dueño de Copesa, y que entre otras cosas es
dueño del diario La Tercera, La cuarta. Esos medios coinciden también con este
modelo y son amigos o conocidos o les abren sus páginas a representantes de
estos grupos concentrados. Algunos hasta llegan a sus consejos editoriales. Son
parte de lo mismo. La gente no dimensiona la fuerza de estos grupos económicos
que me animaría a decir tienen más poder que las tradicionales organizaciones
del empresariado.
-¿Por qué decidió intervenir en política
partidaria?
-Yo no estaba para nada metida en política.
Me siento una persona independiente de verdad, que creo es un valor importante
para poder hacer periodismo. Pero junto a un grupo de la gente con la que nos
encontramos después del estallido, nos dimos cuenta de que había que poner cada
uno un poco de su parte, en un sentido, yo te diría, ético al final. Un sentido
de causa. Porque se abrió esta oportunidad de generar una nueva constitución y
en ese proceso queremos estar con el Partido de la Dignidad. Yo no me voy a
presentar para forma parte de la Convención Constituyente, pero sí quiero
ayudar a impulsar que los independientes, la gran mayoría de este país, tengan
la posibilidad de ser los que hagan la nueva constitución. Entendemos que es
necesario un Estado que en lugar de ser subsidiario como el actual sea
solidario. Que tenga un rol regulador de la economía, que sea promotor del
desarrollo. No se trata de plantear escenarios estatistas pero es que aquí el
estado se ha achicado muchísimo. No puede limitarse al papel subsidiario que le
consagró la constitución del 80 y que creemos está en el origen de la
injusticia que vivimos hoy día.
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