Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

lunes, 14 de septiembre de 2020

100 años no es nada, que febril la mirada…me hizo creer que la poesía era para cualquiera.


HAY 

Hay hechizos sin brujas
con el perol lleno
de tus labios
tu hambruna
 
Hay miradas que matan,
dicen
las tuyas
resucitan
 
Hay mordiscos de primavera
que llenan mi anochecer
con flores y abejas
 
Hay sortilegios,
por suerte
con pan bendito
de tu arrumaco hecho

 






martes, 8 de septiembre de 2020

La burguesía en la “democracia” antes contaba con los fusiles para acallar a los proletarios de este Mundo, hoy tienen otra arma, el mazo de su justicia, hecha a su imagen y semejanza, las dos formas hacen lo mismo, golpean. Ya lo hicieron con Dilma y con Lula, ya lo hicieron con Zelaya, lo hicieron con Lugo, le tocaba a Correa y a Evo.

Elecciones en Ecuador y Bolivia: proscribieron a Rafael Correa y a Evo Morales
(en EL DESTAPE)

En una nueva maniobra judicial contra ambos proyectos políticos, tanto Evo Morales como Rafael Correa fueron proscriptos y no podrán participar de los próximas elecciones en sus respectivos países. Ambos fallos judiciales se dieron casi en simultáneo.

El poder judicial de Ecuador confirmó, en última instancia, la condena a ocho años de cárcel contra el expresidente Rafael Correa (2007-2017) por una causa de corrupción. La ratificación de la sentencia implica además la inhabilitación por 25 años para ejercer cargos públicos, lo que significa su final político, ya que aspiraba a participar en los comicios de febrero.

Un tribunal de la suprema Corte Nacional de Justicia (CNJ) "por voto de mayoría (...) rechaza los recursos de casación interpuestos por los recurrentes, y ratifica la sentencia por cohecho" dictada en abril contra Correa y una decena de excolaboradores, apuntó la Fiscalía a través de su cuenta en Twitter.

Por su parte, el exmandatario, quien reside en Bélgica desde 2017 y fue juzgado en ausencia como permite la ley, se expresó por la misma red social: "Finalmente lo lograron. En tiempo récord sacan sentencia 'definitiva' para inhabilitarme como candidato".

"No entienden que lo único que hacen es aumentar el apoyo popular. Yo estaré bien. Denle toda la solidaridad a perseguidos allá. Recuerden: a lo único que nos condenan es a vencer", sentenció. La convocatoria a las elecciones generales de febrero está prevista para el 17 de septiembre y al siguiente día se abrirá la etapa de inscripción de candidaturas.

La CNJ aseguró que Correa y varios de sus excolaboradores recibieron sobornos a cambio de contratos con diversas empresas, entre las que en su momento fue mencionada la brasileña Odebrecht. Sin embargo, la Fiscalía desistió de investigar a la constructora.

La consumación del golpe en Bolivia

En paralelo, un tribunal constitucional de Bolivia determinó que Evo Morales se encuentra inhabilitado para postularse como senador por el departamento de Cochabamba en las próximas elecciones del país, que tendrán lugar el próximo 18 de octubre. La decisión fue tomada por Alfredo Jaimes, un magistrado nombrado específicamente para romper el empate jurídico en el que había quedad la corte, cuya votación había culminado con cuatro votos a favor y cuatro en contra.

Inmediatamente, Morales criticó la medida a través de su cuenta de Twitter: “Bajo amenazas y presiones de procesos, el dirimidor tomó una decisión política ilegal e inconstitucional. La historia demuestra que podrán inhabilitar a Evo pero no podrán proscribir al pueblo”.

Aquellos que se inclinaron por la negativa basaron su decisión en el hecho que Morales no cuenta con dos años de permanencia en Bolivia previos a la elección ni domicilio en el país. Sebastián Michel, vocero del Movimiento al Socialismo (MAS), afirmó que el presidente constitucional de Bolivia  no puede estar presente en el país porque “no tiene garantías constitucionales”.

El mandatario sufrió un golpe de Estado en noviembre del año pasado, luego de semanas de conflictos social derivados de un proceso electoral que la OEA determinó había sido fraudulento a su favor, sin pruebas contundentes. Primero voló a México y en diciembre llegó en Argentina, tras serle concedido refugio.

 




 Las reglas de Joseph Stiglitz para la economía pos coronavirus
(Por Joseph Stiglitz, en PAGINA12)

"El mundo pospandémico podría experimentar desigualdades aún mayores a menos que los gobiernos hagan algo", afirma Joseph Stiglitz.  

La Covid-19 no ha sido un virus de igualdad de oportunidades: persigue a las personas con mala salud y aquellas cuya vida diaria las expone a un mayor contacto con los demás. Esto significa que persigue desproporcionadamente a los pobres, especialmente en países pobres y en economías avanzadas como Estados Unidos, donde el acceso a la atención médica no está garantizado. 

Una de las razones por las que Estados Unidos se ha visto afectado por el mayor número de casos y muertes (al menos en el momento de esta publicación) es porque tiene uno de los estándares de salud promedio más pobres de las principales economías desarrolladas, ejemplificado por la baja esperanza de vida (más baja ahora incluso que hace siete años) y los niveles más altos de disparidades en salud.

En todo el mundo existen marcadas diferencias en la forma en que se ha gestionado la pandemia, tanto en lo que respecta al éxito de los países en el mantenimiento de la salud de sus ciudadanos y la economía como en la magnitud de las desigualdades que se muestran. 

Hay muchas razones para estas diferencias: el estado preexistente de la atención médica y las desigualdades en salud; la preparación de un país y la resistencia de la economía; la calidad de la respuesta pública, incluida la confianza en la ciencia y la experiencia; la confianza de los ciudadanos en la orientación del gobierno; y cómo los ciudadanos equilibraron sus “libertades” individuales para hacer lo que quisieran con su respeto por los demás, reconociendo que sus acciones generaban externalidades. Los investigadores pasarán años analizando la importancia de estos varios efectos.

Lecciones

Dos países ilustran las posibles lecciones que surgirán. Si Estados Unidos representa un extremo, quizás Nueva Zelanda represente el otro. Es un país en el que un gobierno competente se basó en la ciencia y la experiencia para tomar decisiones, un país donde existe un alto nivel de solidaridad social (los ciudadanos reconocen que su comportamiento afecta a los demás) y confianza, incluida la confianza en el gobierno. 

Nueva Zelanda ha logrado controlar la enfermedad y está trabajando para reasignar algunos recursos infrautilizados para construir el tipo de economía que debería marcar el mundo pospandémico: una que sea más verde y más basada en el conocimiento, con mayor igualdad, confianza y solidaridad. 

Desafortunadamente, por muy mala que haya sido la desigualdad antes de la pandemia, y como con tanta fuerza la pandemia ha expuesto las desigualdades en nuestra sociedad, el mundo pospandémico podría experimentar desigualdades aún mayores a menos que los gobiernos hagan algo. 

La razón es simple: la covid-19 no desaparecerá rápidamente. Y el miedo a otra pandemia persistirá. Ahora es más probable que tanto el sector público como el privado se tomen los riesgos en serio. Y eso significa que ciertas actividades, ciertos bienes y servicios y ciertos procesos de producción se considerarán más riesgosos y costosos. 

Si bien los robots contraen virus, son más fáciles de administrar. Por lo tanto, es probable que los robots, cuando sea posible, al menos al margen, reemplazarán a los humanos. El "zoom" sustituirá, al menos en el margen, a los viajes en avión. 

La pandemia amplía la amenaza de la automatización de los trabajadores de servicios de persona a persona poco calificados que, hasta ahora, la literatura ha considerado menos afectados, por ejemplo, en educación y salud. Todo esto hará que disminuya la demanda de determinados tipos de mano de obra. Es casi seguro que este cambio aumentará la desigualdad, acelerando, de alguna manera, las tendencias ya vigentes.

Nueva economía, nuevas reglas

La respuesta fácil es acelerar la mejora de las competencias y la formación junto con el cambiante mercado laboral. Pero hay buenas razones para creer que estos pasos por sí solos no serán suficientes. Será necesario un programa integral para reducir la desigualdad de ingresos. 

El programa debe reconocer primero que el modelo de equilibrio competitivo (mediante el cual los productores maximizan las ganancias, los consumidores maximizan la utilidad y los precios se determinan en mercados competitivos que igualan la oferta y la demanda) que ha dominado el pensamiento de los economistas durante más de un siglo, no proporciona un buen resultado. 

Esta es la imagen de la economía actual, especialmente cuando se trata de comprender el crecimiento de la desigualdad. Tenemos una economía plagada de poder de mercado y explotación. 

Debilitamiento de las limitaciones del poder empresarial; minimizar el poder de negociación de los trabajadores; y la erosión de las reglas que gobiernan la explotación de consumidores, prestatarios, estudiantes y trabajadores han sumado juntos para crear una economía de peor desempeño caracterizada por una mayor búsqueda de rentas y una mayor desigualdad.

Necesitamos una reescritura integral de las reglas de la economía. 

Por ejemplo, necesitamos políticas monetarias que se centren más en garantizar el pleno empleo de todos los grupos y no solo en la inflación; leyes sobre quiebras que estén mejor equilibradas, reemplazando aquellas que se volvieron demasiado favorables a los acreedores y proporcionaron muy poca responsabilidad a los banqueros que participaron en préstamos predatorios; y leyes de gobierno corporativo que reconocen la importancia de todas las partes interesadas, no solo de los accionistas. 

Las reglas que gobiernan la globalización deben hacer algo más que servir a los intereses corporativos; los trabajadores y el medio ambiente deben estar protegidos. La legislación laboral debe mejorar la protección de los trabajadores y brindar un mayor margen para la acción colectiva.

Pero todo esto no creará, al menos a corto plazo, la igualdad y la solidaridad que necesitamos. Tendremos que mejorar no solo la distribución de ingresos en el mercado, sino también la forma en que los redistribuimos. De manera perversa, algunos países con el mayor grado de desigualdad de ingresos del mercado, como Estados Unidos, tienen sistemas tributarios regresivos en los que los que más ganan pagan una proporción menor de sus ingresos en impuestos que los trabajadores que se encuentran más abajo en la escala.

Igualdad

Durante la última década, el FMI ha reconocido la importancia de la igualdad para promover un buen desempeño económico (incluido el crecimiento y la estabilidad). Los mercados por sí mismos no prestan atención a los impactos más amplios que surgen de las decisiones descentralizadas que conducen a un endeudamiento excesivo en moneda extranjera o a una desigualdad excesiva. 

Durante el reinado del neoliberalismo no se prestó atención a cómo las políticas (como la liberalización del mercado de capitales y financieros) contribuyeron a una mayor volatilidad y desigualdad.  O cómo hubo políticas como la jubilación con beneficios definidos, o de pensiones públicas a privadas que llevaron a una mayor inseguridad individual, así como a una mayor volatilidad macroeconómica, al debilitar los estabilizadores automáticos de la economía.

En algunos países, esas reglas alentaron la miopía y las desigualdades, dos características de las sociedades que no han manejado bien la Covid-19. Esos países no estaban adecuadamente preparados para la pandemia: construyeron cadenas de suministro globales que no eran lo suficientemente resistentes. Cuando llegó la covid-19, por ejemplo, las empresas estadounidenses ni siquiera pudieron proporcionar suficientes suministros de cosas simples como máscaras y guantes, y mucho menos productos más complicados como test y respiradores.

Dimensión internacional

La covid-19 ha expuesto y exacerbado las desigualdades entre países al igual que lo ha hecho dentro de los países. Las economías menos desarrolladas tienen peores condiciones de salud, sistemas de salud menos preparados para enfrentar la pandemia y personas que viven en condiciones que las hacen más vulnerables al contagio, y simplemente no tienen los recursos que las economías avanzadas tienen para responder a las consecuencias económicas.

La pandemia no se controlará hasta que se controle en todas partes, y la recesión económica no se dominará hasta que haya una sólida recuperación mundial. Por eso es una cuestión de interés propio, así como una preocupación humanitaria, que las economías desarrolladas proporcionen la asistencia que necesitan las economías en desarrollo y los mercados emergentes. Sin esa asistencia la pandemia mundial persistirá más de lo que lo haría de otro modo, entonces las desigualdades mundiales aumentarán y habrá divergencia mundial.

Si bien el Grupo de los Veinte anunció que utilizaría todos los instrumentos disponibles para brindar este tipo de ayuda, ésta hasta ahora ha sido insuficiente. En particular, no se ha empleado un instrumento utilizado en 2009 y fácilmente disponible: una emisión de 500.000 millones de dólares en derechos especiales de giro (DEG). 

Hasta ahora, no se ha podido superar la falta de entusiasmo de Estados Unidos o India. La provisión de DEG sería de enorme ayuda para las economías en desarrollo y los mercados emergentes, sin costo o con un costo mínimo para los contribuyentes de las economías desarrolladas. Sería incluso mejor si esas economías contribuyesen con sus DEG a un fondo fiduciario que las economías en desarrollo utilizarían para hacer frente a las exigencias de la pandemia.

Las reglas del juego afectan no solo el desempeño económico y las desigualdades dentro de los países, sino también entre países, y en este campo las reglas y normas que gobiernan la globalización son centrales. Algunos países parecen estar comprometidos con el "nacionalismo de las vacunas". Otros, como Costa Rica, están haciendo todo lo posible para garantizar que todo el conocimiento relevante para abordar la covid-19 se utilice para todo el mundo, de manera análoga a cómo se actualiza la vacuna contra la influenza cada año.

Deuda

Es probable que la pandemia provoque una serie de crisis de deuda. Varios países tienen más deuda de la que pueden pagar dada la magnitud de la recesión inducida por la pandemia. Los acreedores internacionales, especialmente los acreedores privados, ya deberían saber que no se podrá sacar agua de la piedra. Habrá una reestructuración de la deuda. La única pregunta es si será ordenada o desordenada.

Si bien la pandemia ha revelado las enormes divisiones entre los países del mundo, es probable que la propia pandemia aumente las disparidades dejando cicatrices duraderas, a menos que haya una mayor demostración de solidaridad mundial y nacional. 

Las instituciones internacionales, como el FMI, han proporcionado un liderazgo global, actuando de manera ejemplar. 

En algunos países también ha habido un liderazgo que les ha permitido abordar la pandemia y sus consecuencias económicas, incluidas las desigualdades que de otro modo habrían surgido. 

Pero por dramáticos que hayan sido los éxitos en algunos lugares, igualmente dramáticos son los fracasos en otros lugares. Y aquellos gobiernos que han fallado internamente han obstaculizado la respuesta global necesaria. 

A medida que la evidencia de los resultados dispares se vuelve clara, ojalá haya un cambio de rumbo. 

Es probable que la pandemia nos acompañe durante un tiempo y sus secuelas económicas durante mucho más tiempo. Todavía no es demasiado tarde para un cambio de rumbo, por supuesto.

 

viernes, 4 de septiembre de 2020

MADE IN CUBA: la vacuna contra el coronavirus más avanzada de Latinoamérica
(Por Gerardo Szalkowicz, en PAGINA12)
 



Si no fuese por la premisa no escrita del periodismo hegemónico de que todo lo bueno de Cuba no se cuenta, llamaría la atención que la noticia haya pasado prácticamente desapercibida: por estos días, la vacuna “Soberana 01” comenzó los ensayos clínicos en humanos y se convirtió en la primera de América Latina –y de todo el mal llamado “mundo subdesarrollado”- en avanzar a esa segunda fase.

Hasta ahora hay registradas 167 vacunas potenciales contra el Covid-19. La cubana se sumó a otras 29 que la OMS ya aprobó para estudios clínicos, seis de las cuales se encuentran en la fase 3, la de testeo en humanos a gran escala. En Latinoamérica hay otra docena de vacunas autóctonas en desarrollo pero, salvo la cubana, todas en fase preclínica.

El candidato vacunal que produce la isla camina a paso firme. Desde que arrancó los ensayos clínicos el 24 de agosto, “reporta cero evento adverso grave luego de la inyección de los primeros 20 voluntarios”, según tuiteó Dagmar García Rivera, directora de investigaciones del Instituto Finlay, el centro científico estatal cubano que dirige el proyecto. La muestra incluirá a 676 personas de entre 19 y 80 años y se prevé que los resultados estén el 1° de febrero. En caso de final feliz, Cuba tendrá su propia vacuna contra el coronavirus disponible para la población en el primer trimestre del 2021.

Camina a paso firme y acelerado. “Lo que normalmente se hace en años, se ha logrado en poco menos de tres meses -apunta Vicente Vérez Bencomo, director general del Finlay-. En la fase de desarrollo farmacéutico y estudios preclínicos en animales presentó bajos riesgos, pocas incertidumbres y alentadores resultados”. A partir de esos indicadores iniciales, el 28 de julio la vacuna fue probada en tres de sus investigadores, que también presentaron una alta respuesta inmune.

Que Cuba marche, una vez más, a la vanguardia en el campo científico- sanitario es fruto de una larga experiencia acumulada en medicina preventiva, inmunización masiva y el desarrollo de una industria biotecnológica de innegable prestigio internacional. Desde el triunfo de la Revolución en 1959 se impulsó la formación profesional desde las universidades y se creó un Polo Científico con la orientación de combinar investigación con producción.

La elaboración de vacunas es uno de los logros más significativos: Cuba produce ocho de las once vacunas de su programa nacional de inmunización, que tiene una cobertura superior al 98% y, naturalmente, es gratuita y universal. En 1962 se realizó la primera campaña de vacunación con la cual se convirtió en el primer país en erradicar la poliomielitis. Otro de sus hitos fue lograr, en 1990, una vacuna propia contra la Hepatitis-B, consiguiendo prácticamente la desaparición de esa enfermedad. Y un dato destacable: la plataforma de investigación médica cubana, compuesta por 32 empresas estatales con más de 10 mil trabajadoras y trabajadores dedicados a la producción de medicinas y vacunas, está integrada mayoritariamente por mujeres.

Soberanía, la palabra clave

Lograr una vacuna 100% nacional en un país con grandes limitaciones económicas -centralmente por el bloqueo de Estados Unidos- reviste una importancia vital. El presidente Miguel Díaz-Canel remarcó el concepto que nombra y descifra a “Soberana 01”: “El nombre de la vacuna recoge el sentimiento de patriotismo y de compromiso revolucionario y humanista con que se ha trabajado. Hazañas como estas nos reafirman el orgullo de ser cubanos”.

La política de fabricación y aplicación de vacunas es sólo una pata de un sistema sanitario integral ejemplo en el mundo. En 1959 Cuba contaba con apenas 6 mil médicos y hoy tiene más de 100 mil, el número por habitante más alto de América latina y uno de los más altos a nivel global. También es el único país de la región que eliminó la desnutrición infantil severa: ninguno de los 146 millones de niñes bajos de peso que viven hoy en el mundo es cubano.

El énfasis en la medicina preventiva fue clave también para el control del coronavirus. Tras casi seis meses de pandemia, Cuba registra poco más de 4 mil contagios y sólo 95 muertes; uno de los índices de mortalidad más baja del mundo con 8 fallecidos por millón de habitantes (el mayor es Perú con 871).

La formación sanitaria de la isla tiene su baluarte universal en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde en 20 años se graduaron 7.248 médicos de 45 países, incluidos unos 200 estadounidenses.

Quizá esa solidaridad internacionalista sea el sello principal del modelo cubano. Las brigadas médicas, que se despliegan desde hace seis décadas por todo el mundo, han puesto el cuerpo en todas las catástrofes naturales y epidemias (desde el terremoto en Chile de 1960 hasta el ébola en África). Previo a la pandemia eran unos 30 mil trabajadores y trabajadoras de la salud prestando servicio en 61 países, a los que se sumaron 46 brigadas que partieron este año para colaborar en la lucha contra el Covid-19. No suena alocada entonces la propuesta que viene tomando fuerza de otorgarle al “ejército de batas blancas” –como le llamó Fidel Castro- el Premio Nobel de la Paz.

 

 

Promesa de mañana, responsabilidad de hoy
(Por Yeilén Delgado Calvo, leído en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)

 

Basta decir «1ro. de septiembre» en Cuba para evocar comienzos. Revuelo de pañoletas, olor a libro, uniformes planchados por manos amorosas, madres y padres de ojos asombrados por lo rápido que aprenden y crecen sus ismaelillos, saber que promete, primeros pasos de asalto al futuro; todo ello y más de lo hermoso inunda siempre al noveno mes del año.

Pero hoy no habrá abrazos para las amistades que se han extrañado más que nunca, no tendrán besos apretados los buenos educadores –que por ese cariño espontáneo viven-; las sonrisas de la emoción estarán ocultas por las mascarillas multicolores, y los adultos se despedirán con cierta aprehensión. Muchos niñas y niños cubanos no podrán regresar aún a las aulas, frente al televisor de sus hogares beberán los conocimientos imprescindibles.

La agresiva pandemia de COVID-19 impone un escenario novedoso y desafiante. Luego de meses de escuelas vacías, se retoma el curso anterior que, al quedar trunco, supuso el despliegue de todas las habilidades educativas familiares, para acompañar las teleclases y no dejar escapar, por los resquicios del ocio, las habilidades ya ganadas.

No es un principio cabal entonces, sino el reinicio de lo que la enfermedad impidió. Sin embargo, habrá muchos desafíos nuevos: nunca como ahora se hablará tanto al alumnado de higiene, lavado de manos, distanciamiento; deberán caminar muy juntas la familia y la escuela para que los más pequeños entiendan el peligro e, incluso adolescentes y jóvenes, acaten las medidas que además de mantener la salud, permitirán la continuidad del curso.

De seguro, mientras vuelven a llenarse de palabras y números las pizarras, de voces y risas los espacios escolares, y de aprendizajes las mentes, andarán con pies de plomo las autoridades educativas y gubernamentales, para detectar peligros, determinar acciones, y proteger lo más preciado que tiene el país, la seguridad de sus más jóvenes hijos.

Las puertas que hoy se abrirán para inundar de esperanza las escuelas tanto tiempo silenciosas, recuerdan que la vida sigue, con más precauciones, pero igual de vital, y también bella; y ponen sobre todos los hombros la responsabilidad ineludible de frenar el rebrote, que será también darle vía libre al estudio y a sus promesas de mañana.

 




ALGUIEN, TAL VEZ
(Luis Rogelio Nogueras, leído en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)


Más allá de las tumbas sin nombre,
cavadas de prisa en ásperas llanuras,
con manos sangrantes, por hombres y mujeres
cuyas tumbas otros abrieron después,
alguien, tal vez, podrá ver
los pálidos latidos de la nueva vida,
la fuerza limpia del río de las generaciones que vendrán;
alguien, tal vez, alcanzará a respirar sin miedo
entre el maligno, fétido olor de la muerte,
el tierno aroma de la vida;
alguien, tal vez; alguien,
como esos marinos que, tras el cielo oscuro,
tras el ojo del ciclón,
ven el parpadeo calmo, acompasado de las estrellas;
como esos marinos a cuyos oídos llega, por sobre el terrible
         bramido del mar,
el canto mudo de la calma;
como esos marinos;
alguien, tal vez. 

...que me dicen que soy de aquí,
de este suelo.

                                         





 
La noche que Cuba no debía reír: la increíble historia del secuestro de Pepe Biondi por la guerrilla de Fidel Castro
(Por Hugo Martin, en INFOBAE)
 
Pepe Biondi, uno de los más grandes humoristas argentinos
El 4 de septiembre de 1958 en Cuba sucedían dos cosas. Se celebraba un nuevo aniversario de la llamada Revuelta de los Sargentosun golpe de Estado llevado a cabo en 1933, puntapié inicial para que el dictador Fulgencio Batista llegara al poder. Y, además, era el cumpleaños número 49 de Pepe Biondi, por entonces una de las figuras centrales de la programación del canal CMQ TV, el más popular de la isla, propiedad de Goar Mestre. Era jueves, y al humorista argentino le tocaba aparecer en pantalla con El Show de Biondi. En aquella época, recordemos, la televisión se hacía en vivo. Pero algo más iba a ocurrir en La Habana hace exactos 62 años. Sería, para siempre, “La noche que Cuba no debía reír”.
 
Fidel Castro, por entonces, ya había conformado el Movimiento 26 de Julio, el M-26-7, que aglutinaba distintas fuerzas políticas que luchaban contra la dictadura de Batista y él dirigía desde la Sierra Maestra. Confluían allí desde marxistas hasta nacionalistas anticomunistas: parafraseando a Borges, los unía el espanto, no el amor. Tras la victoria de la revolución el 1° de enero de 1959 y el giro de Cuba hacia las políticas dictadas por Moscú, se desmembraría. Muchos terminaron exiliados, y otros presos en las cárceles cubanas, como Huber Matos.
 
El M-26-7 había sido noticia el 23 de febrero de 1958 al secuestrar al piloto argentino Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de Fórmula 1, un hecho que los situó en las primeras planas y le impidió a nuestro compatriota participar del Gran Premio de Cuba, que se disputó al día siguiente pero no pudo finalizar por un terrible accidente. A partir de ese éxito, el castrismo pensó en repetir el mecanismo. Quien estaba a cargo de las operaciones de sabotaje en La Habana era Ángel Machaco Amejeiras. En algún momento esbozaron capturar a la actriz española Sarita Montiel, que actuaba en la capital cubana. Pero uno de sus colaboradores, el arquitecto Cesáreo Fernández, propuso dar un doble golpe: secuestrar a Enrique Santiesteban, un famoso actor cubano, y a Pepe Biondi.
 
Biondi, sin peluquín, junto a su esposa María Teresa Moraca
 
El artista argentino era un trotamundos. Nacido en una familia pobre en 1909, hijo de inmigrantes napolitanos, a los siete años vivía en Remedios de Escalada cuando el circo Anselmi se instaló frente a su casa. Sus padres, para que saliera de la miseria, se lo entregaron al payaso del circo, apodado Chocolate (el brasileño Juan Bonamorte), quien le enseñó acrobacias a un precio muy alto: lo golpeaba para que aprenda. A los 12, de vuelta en Buenos Aires tras una gira, la pareja del payaso -Rosita, la ecuyere- lo rescató de una tunda a punta de pistola, buscó a su familia y lo devolvió. Fue lustrabotas y canillita. Pero un encuentro con un viejo conocido -el payaso Napoleón- lo convenció de regresar a la vida del circo.
En 1941, ya independizado de Napoleón, armó un dúo acrobático con Dick (un inmigrante ruso llamado Bernardo Zalman Ver Dvorkin). Eran un suceso, pero en una actuación en Chile Biondi cayó al piso y se rompió la espalda. Fue el fin de su vida de acróbata. Y el nacimiento del humorista. Junto a su compañero recorrieron América Latina, y en la década del ’50 se establecieron en México, donde El Show de Dick y Biondi resultó un éxito que trascendió la fronteras y llegó a verse en Cuba. Ambos recalaron en televisión de la isla dos años después. Pero tuvieron desavenencias por la intención de Zalman de sumar a su esposa al dúo y se separaron. Así nació El Show de Biondi. Y su popularidad se multiplicó.
 
Biondi vivía en La Habana con su esposa, María Teresa Moraca, y su hija Margarita, que casi muere allí tras ser atropellada por un auto. Pero también, en esa tierra la joven se enamoró y casó con el galán y locutor cubano Pepe Díaz Lastra. La celebración fue el 23 de agosto de 1958. Apenas 15 días más tarde, el jueves 4 de septiembre y luego de su trabajo, al actor argentino lo esperaba el festejo hogareño por su cumpleaños. Pero el M-26-7 tenía otros planes. Un mes antes había comenzado una campaña de propaganda para que ese día, llamado “De la Resistencia Absoluta”, nadie saliera: ni a bares, ni a tiendas, ni a restaurantes, ni a cines, ni a teatros. El shock se completaría con la desaparición de dos programas estelares de la pantalla, algo que la censura de Batista no podría eludir.
 
El dúo Dick y Biondi
Pero el secuestro de Santiesteban se frustró. Estaba a cargo de Armando Rivas Cabezas, Víctor Sori y Mercedes Martínez Saladrigas. Cuando llegaron a su casa, el actor ya se había ido. Con Biondi tuvieron éxito.
 
El M-26-7 puso a cargo de la operación a un maestro de la provincia de Matanzas llamado Luis Martínez Bello, un muchacho de 26 años, rubio, gordito y petiso. Había estado en la prisión de Isla de Pinos, donde sufrió torturas durante un año. Liberado, se había quedado en La Habana como miembro de la sección de la guerrilla castrista identificada como “el llano”, en contraposición con los que luchaban en la sierra, entre los que estaba Ernesto Che Guevara. Quien había dirigido sus torturas, un brigadier llamado Pilar García, era el nuevo Jefe de la Policía Nacional. Sabía que si volvía a caer, sería un hombre muerto. Con él estaban Ana Rosa Martínez Saladrigas (hermana melliza de Mercedes), el conductor del automóvil Chuchú Silva y un jovencito de apenas 15 años llamado Humberto Solás, que con el tiempo se convertiría en uno de los directores de cine más prestigiosos de Cuba.
 
A las siete de la tarde, Biondi salió del edificio Focsa, donde vivía, rumbo a los estudios del canal. Como le quedaban a sólo tres cuadras, siempre hacía el trayecto caminando. Lo acompañaba su secretario, Raúl Gómez, que le llevaba la ropa que usaría en escena en una percha. Al doblar la calle, Biondi no reparó en una parejita que se hacía arrumacos. Eran Solás y Martínez Saladrigas, que lo interceptaron. El humorista pensó que se trataba de dos admiradores, y cuando le dijeron que los siguiera, los eludió y siguió caminando.
 
-Disculpen, no puedo, voy rumbo al trabajo. -les explicó.
Insistieron: -¡Tiene que seguirme!-, le dijo Solás, más firme.
 
Biondi continuó caminando sin prestar atención. Pero en ese momento apareció Martínez Bello, que le mostró una pistola calibre 45 que escondía entre su ropa al tiempo que revelaba las intenciones del grupo: “Somos del M-26 y no queremos que la gente ría hoy”.
 
-Esto es más convincente-respondió con calma el argentino. Y se detuvo.
Subieron todos al automóvil, hasta el secretario Gómez con la percha en sus temblorosas manos. A éste lo dejaron en la avenida del Malecón, advirtiéndole que caminara sin mirar hacia atrás. Dicen que el buen hombre tenía tal susto, que hasta Biondi se rió por la forma en que marchaba.
 
Pepe Biondi -a la derecha, sin su peluquín- en las playas de Cuba.
Mientras lo llevaban secuestrado, el actor sacó a relucir toda su sangre fría y apeló al humor para tranquilizar a sus captores. Quizás hasta haya soltado su muletilla “qué suerte pa’ la desgracia”. Se dio cuenta que si la policía detenía el vehículo, su vida también estaría en riesgo. Sin que se lo pidieran, mientras el automóvil recorría La Habana, cambió su fisonomía. Se quitó el peluquín que usaba -era calvo, aunque pocas veces se dejaba ver así- y se colocó un par de gafas oscuras. De todas maneras, el secuestro duró apenas unas horas. No se pidió rescate: el objetivo se cumplió cuando llegaron las 20.30, hora que debía comenzar el programa y el público se encontró con una serie de dibujos animados. Desde el canal, todavía ignorando lo sucedido, debieron excusarse por la ausencia de la estrella. Aunque no mencionaron el secuestro, sino que adujeron que cómico había sufrido un cólico renal.
 
Recién a las 4 de la madrugada del día siguiente, Gómez, apremiado por los interrogantes sobre el destino de Biondi, denunció los hechos que había vivido. Mientras tanto, el siguiente paso de los captores era garantizar la integridad del artista y regresarlo en forma segura. Una de las dudas del M-26 cuando secuestraron a Fangio fue la posibilidad que, si lo liberaban en cualquier lugar, las fuerzas de Batista lo asesinaran para echarles la culpa de su muerte. Por eso lo entregaron al embajador argentino, el Contraalmirante Raúl Aureliano Lynch y Frías, casualmente un primo del Che Guevara. En este caso, bien entrada la noche se dirigieron a los suburbios de La Habana. Más precisamente a la iglesia Arroyo Arenas.
 
Allí era párroco el Padre Manuel Pedro Antonio Martínez Rosas, un cura corpulento, muy popular en esa barriada, de mucho carácter, además. Cuando Martínez Bello le tocó la puerta a esas horas y le refirió que se quería confesar, lo recibió con insultos. “¡Qué coño! Vuelva mañana!”, espetó el sacerdote. El propósito del captor era entregarle a Biondi mediante una confesión, para hacer valer en secreto de ese sacramento y que no los denunciara. Insistió hasta que logró pasar a la casa parroquial. Una vez dentro le contó el verdadero motivo de su llegada: “Somos del M-26 y tenemos a Pepe Biondi”, le dijo. La cara del religioso se transfiguró. “¡Hombre, ya tengo a uno de los suyos escondido en el campanario de la iglesia!”, le respondió. El sorprendido, ahora, era Martínez Bello, que ignoraba aquello.
 
Finalmente, el sacerdote accedió a hacerse cargo de la víctima. Pero antes, en esa cocina de la casa, se produjo casi un paso de comedia involuntario. La madre de Martínez Rosas, alertada por sus gritos, se levantó de su cama para ver qué sucedía. Él la mandó a dormir: “No es nada mamá, esto no tiene que ver ni con Cristo ni con la religión. Estos hombres han venido a fastidiarme la noche”.
 
Biondi junto a la vedette cubana Amelita Baltar en La Habana. Ella, después de la revolución castrista, recaló en la Argentina 
Biondi pasó el resto de la velada allí, y al mediodía del 5 de septiembre, acompañado por el cura, fue entregado en la embajada argentina. Luego fue trasladado a la Estación 8va. de la policía de La Habana, donde en forma impensada fue tratado duramente por el teniente coronel Esteban Ventura Novo, un torturador del régimen de Batista que escapó a Miami tras el triunfo revolucionario y murió allí. El interrogatorio se hizo casi violento. Biondi, cansado y con ganas de marcharse, les respondió que ni recordaba el color del automóvil en que lo habían secuestrado. Ventura Novo lo dejó ir con una advertencia: “Cuando le pregunten, diga que estaba enfermo. Y cuando vuelva a la televisión, vuelva a decirlo, que si no lo dice usted, lo diremos nosotros y será de otra manera”.
 
Otro funcionario, el coronel Pilar García, fue más amable. Hasta le ofreció una custodia, que Biondi rechazó: “Si me pone una custodia, tendré que irme del país”. Cuando salió de la dependencia, ubicada sobre el Malecón, frente al Caribe, sintió que el aire le golpeaba la cara.
 
Leonardo Mauricio Greco es el biógrafo del cómico. Su libro Pepe Biondi, el campeón del humor, relata sucintamente el episodio del secuestro, pero preguntado por Infobae, relató lo que sucedió después: “Al llegar a su casa, a Pepe lo esperaban su esposa, su hija y su yerno. Él les dijo que se tenían que marchar de allí. Su mujer le recordó que debía cumplir el contrato. Biondi acordó: ‘Lo voy a respetar, pero después, nos vamos’. Es más, Margarita y Pepe Díez Lastra lo hicieron al poco tiempo que asumió el poder Fidel Castro, a principios de 1959, en barco y rumbo a Buenos Aires. Hay una anécdota curiosa en esa partida. Díaz Lastra pudo salir porque su esposa era argentina. Margarita me contó que debían dejar en Cuba todo lo que fuera de valor. Al embarcar, un soldado le miró las manos y vió que tenía un anillo. ‘Señora, no puede viajar con el anillo, lo tiene que dejar’. Ella le contestó: “A vos no te lo dejo, si no me lo puedo llevar, lo tiro al mar”. Saltó otro soldado y le dijo “‘déjala, no ves que es la hija de Biondi’”.
Una imagen de Cuba. Biondi, entre su hija Margarita y su yerno, Pepe Díaz Lastra, también actor que lo acompañó en su gran éxito en Canal 13.
Goar Mestre había apoyado con dinero a la revolución cubana que derrocó a Batista en la última parte de la década del ’50. Pero el régimen de Castro le expropió sus medios de comunicación del holding CMQ, consistentes en siete canales, nueve radios y unas 30 empresas. Escapó rumbo a Miami y recaló poco después en Buenos Aires, donde fue el creador de Canal 13 y se convirtió en el “rey de la televisión argentina” en la década del 60 y principios de los 70. Continúa Greco: “Biondi siguió con su Show… hasta mediados de 1960, cuando finalizó su contrato. Cuando anunció que se iba le hicieron un programa de despedida. Y dejó un mensaje grabado, que me compartió su hija Margarita. Por supuesto, comenzó con un chiste…”
 
Algunos párrafos del mensaje son los siguientes: “Antes de comenzar a hablar voy a decir unas palabras. Seriamente, ahora, esto que estoy grabando son palabras para Teresa, para Margarita y para mí. Es para registrar un momento muy importante de mi vida. La última audición que hice en La Habana fue la audición de despedida después de siete años de actuación en ese querido país, y el director de mis programas, Jorge Ignacio Vaillant, querido amigo mío, tuvo la buena idea de grabar la audición sin que yo lo supiera y regalármela... Yo no creo que, si Dios me da unos años más de vida, pueda llegar a tener un momento tan bonito como el que tuve en La Habana durante todo el tiempo que estuve. Creo que en ningún país llegaré a hacer nada ni la mitad de lo que fui en ese maravilloso país, donde yo me acoplé a la modalidad y donde ellos me ofrecieron y me brindaron tanta hospitalidad y tanto me comprendieron. Esto es para el libro del recuerdo, el álbum de un viejo payaso, para escucharlo así, como se lee una crónica que le halaga a uno el corazón... esto, si alguna vez lo puede escuchar un cubano, es un testimonio de gratitud a esa maravillosa isla que conozco como mi propio país o más tal vez, y donde conservo la esperanza de volver algún día a caminar por sus calles, que son las mías. Nada más”.
 
La tapa del libro "Pepe Biondi, el campeón del humor", de Leonardo Mauricio Greco.
“Luego de eso, y gracias a los oficios de Goar Mestre, Biondi tuvo pantalla en la televisión de Venezuela, donde trabajó los últimos seis meses de 1960 -cuenta Greco, que por esas casualidades que tiene la vida, nació un 26 de julio y presentó su libro a los 49 años-. En Caracas sus colegas no lo recibieron con demasiado cariño. Lo miraban raro, lo hacían a un lado. Él no entendía qué les sucedía. Una día fue al bar del canal y al ingresar escuchó como desde una mesa alguien gritó, como cargándolo, ‘¡Viva la revolución!’. Entonces se acercó, lo encaró y le dijo: ‘Por culpa de gente como ustedes, la revolución está ahora en Cuba’”.
 
De sus captores, Martínez Bello se convirtió en el jefe de sabotajes del M-26 tras el asesinato de Amejeiras y fue, años más tarde, Jefe de la Policía Revolucionaria. Humberto Solás, el chico de 15 años al que Biondi confundió con un admirador, dirigió algunas de las más emblemáticas películas del cine cubano, como Lucía El siglo de las luces.
 
Pepe Biondi, por su parte, regresó a la Argentina en 1961. Goar Mestre lo contrató para Canal 13, y comenzó Viendo a Biondi. Al año siguiente llegó a tener 62,2 puntos de rating. Su programa se mantuvo entre los más vistos durante diez años. Falleció el 4 de octubre de 1975. Nunca, nadie, jamás, pudo decir algo malo de él. Y es uno de los cómicos más grandes de la Argentina.
 




jueves, 3 de septiembre de 2020

 

LOS MADE inDEPENDIENTES DEL NORTE
(Por Miguel Cruz Suárez en CUBADEBATE)

 

Agosto es un mes del carajo, casi no tienen tiempo los perros para guardar la lengua, el sofoco no los deja vivir y dos metros cuadrados de sombra valen más que un barril de petróleo.

Una de esas tardes en que Cerveza fría se convierte en la perfecta anfitriona, llegó un sujeto a casa de Timbiriche (el que vende las “Cristales” a 40 pesos) y le propuso que su espacio cervecero fuera sede para un grupito de “intelectuales” que se reunirían para meterle caña a la Revolución en las redes sociales y el hombre, desesperado por no quedarse fuera de un negocio que prometía, se ofreció incluso para la misión de reclutamientos.

Con gusto aceptaron su triste papel reclutador y el susodicho comenzó con bastante cuidado y algo de discreción la búsqueda de los candidatos, pero siendo rechazado aquí y allá, no le quedó más remedio que apretar el paso en su labor y soltar la pelota en strike a cualquiera que le ofreciera alguna perspectiva de mínima inteligencia o al menos diera imagen de una determinada cultura.

El tipo traía una libretica donde anotó “indicaciones” muy precisas con respecto a los requisitos de los posibles miembros del grupo: Primero, debía ser gente con un extraordinario amor por el dinero, que según los organizadores del piquete era lo fundamental, porque basaban su teoría en el supuesto de que: a donde llega la plata se acaban las ideologías; Segundo, se necesitaba gente que escribiera bastante, pero que usara algunas frases obligatorias como: Libertades Individuales, Régimen, Censura, Pluralismo y Dictadura; Tercero, lo que escribieran debía parecer bonito y refinado, si era posible cargado de citas que podían ser a bien de Chicho el Cojo o de Cicerón, pero era imprescindible que no se dijera nada en concreto, para dejar a la gente con un pies en la piedra y otro en el fanguero, como decía mi abuelo.

Dos días después y con una fría en la mano, el tipo de marras confesó que ya tenía a dos “valientes”, uno que había prometido escribir un largo poema al que titularía “Las atrocidades del comunismo en las termas de la antigua Roma” y que, aunque “algo” le sonaba un poquito raro e incluso anacrónico, parecía un aporte culto, atrevido y genial. En cuanto al otro dispuesto a cobrar el primer salario por su contribución, se trataba de Culebra.Com, un flaco resentido y fanático que abriría un Blog a disposición de aquellos que decidieran publicar sus denuncias contra el “sistema imperante”, aclarando que no se admitirían frases groseras, ofensivas o hirientes, tales como: imperialismo yanqui, anexionismo, bloqueo genocida, seudo república o base naval de Guantánamo.

La idea no prosperó, el dueño del dinero quedó frustrado y por mucho que trató de disfrazar a los recién reclutados, al final se impuso aquello tan criollo que decimos en Cuba: el pájaro se conoce por la cagá.

Pero la cosa no se podía quedar así, había mucha plata norteña en juego y era desesperante la necesidad de seguir bebiendo cervezas y sin trabajar, así que, ahora lo intentarían con la “Prensa Independiente”, Felito La Pamplina y Ricardito La Intriga, personajes poco queridos en el barrio porque lo mismo estafan a un jubilado, que venden morcilla de gato, se sumaron al piquete.

Fueron nombrados corresponsales de prensa y para la hora del cobro debían aparecer en la nómina como “Periodistas Independientes” y reporteros de una publicación a la que nombraron “El Barrio Desnudo”.

A los tipejos les dijeron que aquello prometía y que la “plata” estaba segura, que solo tenía que superar algunas “cosillas” como eso de “los principios” , “la patria” y “la verdad”, qué ya dejando a un lado esas boberías le garantizaban una carrera fenomenal y que las noticias era cosa de seguir unos simples preceptos y evitar temas como: Mortalidad infantil; Escuelas para todos; Terrorismo contra Cuba y cosas por el estilo, que pudieran fastidiar el “prestigio y la repercusión” del Periódico en el mundo.

Le explicaron que ya tenían listo lo que sería el primer palo periodístico y querían que el más diestro redactara un editorial denunciando la violación de los derechos humanos de Yosisleydis Decibeles, en el cual se pediría solidaridad para ella, luego de ser “apaleada brutalmente por una turba de vecinos comunistas, por estar amplificando en su portal la música prohibida por el régimen” cuando en realidad todo el mundo sabía que a la desconsiderada mujer, que abusaba de los oídos del vecindario con su escándalo, lo que en verdad le sucedió fue que Paco Peña, el curda, le sonó un soberano tomatazo en el rostro y todo porque la susodicha enganchó a todo volumen un merengue titulado El Venao (en referencia al animalito de los cuernos pronunciados) al parecer sin percatarse de que el día anterior, Paco había sorprendido a su mujer con Cuco el plomero y no precisamente arreglando un salidero.

Querían incluso que se financiara un cursillo de “fotografía selectiva” para evitar que sus futuros pupilos sacaran algunas instantáneas equivocadas y luego anduviera la gente por el mundo viendo “cursilerías socialistas” como esos desfiles del Primero de Mayo, los inicios de cursos escolares con millones de muchachos en uniforme y risueños o cientos de jóvenes con antorchas marchando nada menos que con el presidente del país al frente. El lente tenía que enfocarse en otras cosas, las más oscuras, las más deprimentes.

Y otra vez se le enfermó el ojo a la yegua, la gente no se tragó las mentiras, agosto siguió caliente y al de las cervezas lo atraparon adulterando las “Cristales”.