Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
viernes, 3 de junio de 2016
jueves, 2 de junio de 2016
LOSER
(Por Eduardo Del Llano
en su blog https://eduardodelllano.wordpress.com)
Me inquieta el concepto de que la vida es una batalla en la que, para ganar, hay que joder al otro. Y encima, escarnecerlo con epítetos como perdedor o fracasado.
A juzgar por las películas americanas, la de perdedor parece casi una profesión. Steve is a loser, dice un personaje con el tono con el que afirmaría que Steve es músico, equilibrista o diabético. Uno diría que Steve no sólo escogió ese camino sino que ya no puede salirse de él, que es un perdedor nato de la misma manera en que puede ser pelirrojo o enano. Steve padece una condición que lo hace inelegible para ciertas alianzas, para determinadas misiones. Ser un perdedor es peor que tener alguna discapacidad física, pues el discapacitado inspira simpatía y es políticamente incorrecto segregarlo, en tanto al perdedor lo rehúye todo el mundo.
El mundo de hoy nos exige el éxito, la delgadez y la sonrisa. Mantenerse joven. No tener escrúpulos y sí buen sentido de la oportunidad. Saber usar a los demás: la solidaridad es cosa de las ONG.
Más que como un lobo, el hombre se comporta como un espermatozoide en relación con sus semejantes: sólo uno puede ganar, los demás son basura para tirar. Ahora bien, resulta obvio que, de la misma manera que el que pierde en un concurso (musical, literario, de agilidad mental, lo que sea) no es necesariamente mediocre o fracasado, sólo que hay un montón de aspirantes y un único premio, los Steve de este mundo no tienen por qué ser perdedores sistemáticos: ese mismo concursante puede ganar la próxima vez y el vencedor de ahora resultar derrotado. Sin embargo, el triunfador inexperto cree que sólo consiguió el éxito gracias a sus méritos, a su talento, a que es un winner desde el ADN. Al considerar su victoria tiende a soslayar variables como la suerte, el azar y el coeficiente de hijoeputez en sus relaciones con los demás, y prefiere creer que está empotrado en una casta a la que pertenece por derecho. Evita el roce con los perdedores y los satiriza y fustiga cuando puede. Si de algo está seguro es de que nunca será como ellos.
De Spencer a Trump las sociedades modernas, en especial la norteamericana, han educado a los jóvenes para competir ferozmente, han repetido que sobreviven los fuertes, que hay que luchar como sea para llegar arriba, que nadie te ayudará o te regalará nada, que no puedes ayudar a nadie. The rejection, un cuento de Woody Allen, refleja sabiamente esa rivalidad que rige a todos los niveles: un magnate de origen ruso se angustia porque a su hijo no lo han aceptado en el mejor parvulario de Manhattan, lo que desde su punto de vista ya significa que el chico va a ser un fracasado, un loser durante el resto de su vida.
Competir es saludable y necesario, pero aplastar al derrotado y considerarlo inferior resulta enfermizo, una exacerbación del darwinismo social, una manera elegante del fascismo. Tampoco es que el igualitarismo superficial, abrumador y abúlico del socialismo real sea la solución ni mucho menos: descreo de toda igualdad levantada sobre la abolición de la iniciativa. La ambición personal es un buen motor para el progreso… mientras respete el derecho ajeno, como diría Juárez, mientras no justifique y estimule dar de puntapiés al desdichado que atraviesa circunstancias adversas. No es ganar a cualquier precio: tener cada vez más dinero y, en consecuencia, mayor poder, es una filosofía pragmática y deshumanizada, el súmmum del individualismo, que genera frases como la bondad es debilidad o si muestras lo que sientes podrá ser -y será- usado en tu contra.
En la Cuba de hoy ciertos cambios instrumentales están ocurriendo muy de prisa, en tanto los estructurales se dilatan o simulan; mucha gente, ahora, cree que asumiendo la actitud de este es un mundo competitivo que yo no inventé, yo voy a lo mío y lo que te ocurra no es mi problema es más moderna, e incluso que parece más americana.
Tal vez, diciendo esto, estoy fuera de moda. Tal vez soy un poquito como el necio de la canción de Silvio. O quizás, simplemente, me estoy poniendo viejo.
miércoles, 1 de junio de 2016
después de la explosión de Dios.
Cada relámpago nos muestra
fantasmagóricos de amor.
A cada paso se hunde el lodo,
salta un reptil, acechan diez.
Cada segundo es como el cobro
de lo que resultamos ser.
A bordo de esta expedición
va un loco, un albañil,
un nigromante, un ruiseñor
y un beso espadachín.
Nos falta un día, un niño, un don
para sobrevivir.
Primero fuimos los heraldos
llevando buenas del Señor,
pero excedimos su mandato
cargando el peso del dolor.
Hoy somos ángeles caídos
junto al que fuimos a curar.
Temen que a nuestros propios hijos
les enseñemos a volar.
A bordo de esta expedición
va un loco, un albañil,
un nigromante, un ruiseñor
y un beso espadachín.
Nos falta un día, un niño, un don
para sobrevivir.
lunes, 30 de mayo de 2016
domingo, 29 de mayo de 2016
DERECHOS HUMANOS PARA VENEZUELA... ¿y los demás?
(Por Agustín Zarco Silvestre, leído
en el blog Segunda Cita de Silvio Rodriguez)
En los dos últimos años, en España el tema Venezuela lo tenemos hasta en la sopa. Casualmente, coincide con la fundación de Podemos. Antes de que surgiera la formación morada, era José Bono (PSOE) el que vendía buques de guerra a Venezuela, y el ministro Morenés (PP) no dudaba en venderle armas y munición, sin olvidar a los presidentes Aznar y Zapatero; todos firmaron negocios con Hugo Chávez.
Tanto a los medios como periodistas y políticos de corte neoliberal y voluntad de perro pastoril se les ha despertado un gran interés por el tema de la vulneración de derechos humanos en Venezuela, como si el chavismo existiera desde hace dos años. Debo recordar que desde que en 1999 llegó Chávez al poder, hasta su muerte, nadie se preocupaba por los venezolanos y su bienestar. Y ni hablar de la época previa al chavismo, donde Venezuela no era ningún paraíso democrático ni social.
Últimamente, he visto cómo la UE ha condenado al Gobierno venezolano; de hecho, Esteban González Pons sale pidiendo libertad y derechos humanos para los venezolanos. Un partido político, el PP, organiza desde en un pueblo de Madrid una charla coloquio para hablar de Venezuela. Muchas horas de tertulia dedicadas a Venezuela, decenas de portadas para Nicolás Maduro, evitando así poner en portadas cosas como los Papeles de Panamá o El fraude del TTIP.
Lo cierto es que Venezuela importa un carajo a todos estos “defensores” de derechos humanos. Porque si les importara, sería igual para Colombia, Honduras, Arabia Saudí, Catar, China,… Lo que importa es sacar un rédito político a todo esto, y “jugar” a la democracia.
Me gustaría que esa defensa por los derechos humanos, y por la democracia, se hiciera con ese mismo ímpetu por Colombia, donde la defensa de los derechos humanos brilla por su ausencia. ¿Os suenan los nombres de William Castillo, Marisela Tombé o Daniel Abril? No, no os suenan, porque los medios no se hicieron eco de ello y ningún político salió a poner el grito en el cielo por el asesinato de estos líderes campesinos colombianos. En 2015 fueron más de 300 asesinatos de líderes indígenas y líderes campesinos los que se registraron en Colombia. ¿Os imagináis que estos fueran venezolanos? Cuántas horas de tertulia y cuántas veces se hubiera divulgado en los mítines. Pero como en Colombia gobierna el neoliberalismo, y “entre bomberos no se pisan la manguera”, entonces no machaquemos a su presidente que es de los nuestros.
En Colombia se han pasado los DDHH por las partes íntimas, sobre todo el ángel exterminador. Seguramente muchos no sepáis de quién hablo. Yo tampoco conocía a este personaje hasta que llegué a Colombia, donde pude ver un pueblo desplazado forzosamente; donde los terratenientes se aprovechaban quedándose con las tierras de esos campesinos obligados a irse de su tierra por el acoso y amenaza paramilitar: o los falsos positivos, nada de esto ni de otras atrocidades nos han contado los medios conservadores de España; mucho menos los políticos condenaron al “Paraquito”, conocido por la CIA como el narcotraficante N° 82.
Curioso que siendo países vecinos se sienta una profunda indignación por la libertad y el bienestar de los venezolanos y no por Colombia. González Pons hablaba desde la UE de la falta de medicamentos y personal médico en Venezuela; en Colombia muere gente a diario por falencias del sistema sanitario; muere gente en la sala de espera o por los “paseos de la muerte”. Para que se entienda, es un paseo de hospital en hospital hasta que encuentras uno que te quiere atender y muchas veces es tarde. Así le pasó a una niña de la etnia wayúu que, después de recorrer más de trescientos kilómetros y pasar por los hospitales de tres grandes ciudades, fue atendida cuando ya su cuerpo no daba más y terminó muriendo. ¿Vieron alguna noticia sobre esto? ¿A que no? ¿Por qué?, pues porque esto no da votos, y porque a estos “pollos” los DDHH les importan poco.
¿Cuántas noticias vemos en España sobre Honduras? Pocas, muy pocas; ¿cuántos reclamos de Esperanza Aguirre o Cospedal a los líderes de este país centroamericano? Sorprendente que el país más violento y corrupto de América no ocupe como mínimo el mismo espacio en tiempo, portadas, tertulias y reclamos políticos que ocupa Venezuela. Pero otra vez nos topamos con un país gobernado por la derecha; qué casualidad. Y gobierna la derecha después de un golpe de Estado militar de los que gustan a la derechona, y unas elecciones que a diferencia de Venezuela no tuvieron observadores internacionales y el régimen militar puedo hacer y deshacer a su antojo. Pero la falta de democracia es en Venezuela donde, curiosamente, las últimas elecciones las ganó la oposición, pero ni pío de Honduras, un país donde el 60% de su población vive con un dólar diario; donde activistas y sindicalistas son asesinados. Y ni hablar de la falta de libre prensa que tanto molesta en Venezuela, pero que de Honduras hacen caso omiso. Ningún político del PP va a defender a la asesinada Berta Cáceres, como sí lo hacen con Leopoldo.
Hablemos de la cloaca de los derechos humanos: Arabia Saudí. Este país encarceló a un joven de diecisiete años por discrepar, en un blog, del régimen. Fue condenado a diez años de prisión y mil latigazos. Imagino que Felipe González no irá a defenderlo como hizo con Leopoldo López. En este país existe la pena de muerte, decapitación, y como eso no es suficiente, después de cortarle la cabeza al condenado, crucifican su cuerpo y hacen escarnio público para amedrentar a la población. ¿Han escuchado hablar en los medios de las decapitaciones?, ¿o sobre la condena del PP, PSOE, o C´s? Creo saber la respuesta: NO. En ese país dictatorial condenaron a una mujer a seis meses de cárcel y doscientos latigazos por ser violada. Me temo que los defensores de los derechos humanos de España no salieron a exigir cuentas sobre esta vulneración de derechos.
Marruecos, nuestro vecino, viola los derechos de libertad de expresión, asociación y reunión en el Sahara Occidental, la policía golpea y tortura a los manifestantes, se ha perseguido a defensores de derechos humanos, periodistas presos y medios de comunicación sancionados económicamente, y democracia poquita, muy poquita, pero nada de esto lo verás en las portadas de La Razón o ABC. Porque en España, el primer socio comercial de Marruecos, por ende no escucharas a Hernando o Floriano hablar de la falta de democracia y la vulneración de derechos humanos.
¿Qué pensará la gente que va a un quiosco a comprar un diario y ve que los principales periódicos del país llevan en su portada a Maduro o Venezuela? ¿No tenemos suficientes problemas en España para ocupar esas portadas? ¿De verdad creen los medios afines al PP y a Ciudadanos que a los españoles nos interesa más Maduro que Rajoy?
Para el Partido Popular es mejor hablar de Venezuela para no tener que hacerlo de España y sus problemas que son muchos. Critican las colas interminables para comprar en los supermercados venezolanos, pero no hablan de las colas de españoles en Cáritas, Cruz Roja o INEM. Aquí hay una notable diferencia: las colas en Venezuela son de gente que tiene con qué comprar y no compra por desabastecimiento; las de España son colas de caridad por no tener con qué comprar alimentos o por no encontrar empleo. Miran la falta de medicamentos de Venezuela, mientras en España muere gente por los recortes en sanidad, como es el caso de los enfermos de hepatitis C que han muerto por falta de su medicamento. O el hombre que murió recientemente en el desahucio de su vivienda. Murió de tristeza, de indignación e impotencia porque nuestros políticos están más pendientes de los ciudadanos de Venezuela que de los españoles.
Los medios de comunicación como ABC, El País, La Razón, El Mundo, Antena 3 y los políticos (PP y C’s) muestran su indignación por las condiciones de los venezolanos, y para ello tienen que recurrir a la mentira, mostrando imágenes que no corresponden con la verdad, he visto imágenes de supermercados desabastecidos que resultaron ser de EE.UU., o a un supuesto venezolano buscando comida en la basura, foto que correspondía a un colombiano en Colombia. ¿Por qué recurren a esto si tan mal está Venezuela? Deberían tener material suficiente para mostrar la situación de Venezuela sin recurrir a la realidad de Colombia. Por cierto, podrían haber aprovechado esa foto para defender los derechos humanos en Colombia.
El PP es tan defensor de los derechos humanos que le da la nacionalidad española a Leopoldo López y a su familia, pero en 2015 negó asilo a una mujer perseguida en Camerún por ser lesbiana, negó el asilo político a este activista condenado a cadena perpetua en Marruecos por defender al pueblo saharaui. Aquí vemos cómo los intereses económicos están por encima de los derechos civiles, de pronto el “gobierno” marroquí se ofende y nos prohíbe pescar en sus aguas. ¿Por qué Leopoldo y su familia tienen derecho al asilo y el pueblo sirio no? ¿Acaso los sirios no viven un tormento, mucho peor que la situación del venezolano? Pero los sirios no dan votos, mientras el postureo con Leopoldo, sí. Muy injusto que solo porque le conviene el PP se les otorgue la nacionalidad a unos y a otros no, creo que estos defensores de derechos son realmente defensores de derechas, ya que la dignidad es para todo ser humano y no para los colegas de ideología y prácticas políticas.
Ahora todos quieren ir a Venezuela a darse el pantallazo, Albert Rivera viaja a Caracas a defender a la oposición, ¿Quién se cree Rivera para dar lecciones de buen gobierno? ¿Por qué no viaja a Brasil a defender la democracia y a su gobierno legítimo? Fácil, porque el golpe de Estado perpetrado en Brasil lo dan políticos muy parecidos ideológicamente al PP azul y PP naranja, por lo mismo que no pusieron el grito en el cielo con el golpe de Estado en Honduras (2009) o Paraguay (2012). Solo defiende la democracia cuando le conviene a la derecha. A este ritmo el cierre de campaña por parte de PP y C’s será en Caracas, como la derecha española incluyendo a PSOE sigan así, no sería de extrañar que Venezuela volviera a la época colonial del Virreinato, o pase a ser la comunidad autónoma número 18 de España.
La defensa de Venezuela, como dije al inicio, surge con la aparición de Podemos en el panorama político español. Por eso no me la creo. No les interesa ni Venezuela ni los venezolanos; solo les interesa destrozar políticamente a Podemos y eso no es democracia, la que irónicamente defienden para Venezuela y no para otros países de regímenes autoritarios que además son sus socios o colegas de ideología política. Cuando se defienden los DDHH se hace en todo el mundo, no donde conviene políticamente. Si duele la falta de dignidad para un venezolano, te debe doler para un hondureño, para un colombiano, para un chino o para cualquier ser humano. Ya lo decía Nelson Mandela: “Negar a las personas sus derechos humanos es cuestionar su propia humanidad”.
(Fuente: http://ctxt.es/es/20160525/Firmas/6243/)
viernes, 27 de mayo de 2016
jueves, 26 de mayo de 2016
(Acá esta el poder del sistema democrático cubano, seamos concientes y hagamos de este lugar la Palma de la Patria)
ASAMBLEAS DE RENDICIÓN DE CUENTAS
(Por: Rafael Ángel Salazar Martínez, profesor e investigador del Centro Universitario Municipal de Mayari, publicado en el blog LA JOVEN CUBA)
A veces me pregunto por qué nunca, que yo recuerde, ha sido trasmitida por la televisión cubana una asamblea de rendición de cuentas del delegado a sus electores, si es que en nuestro modelo de democracia participativa, ellas constituyen, qué duda cabe, el eslabón fundamental.
Se deberá, prosigo con mi auto-interrogatorio, a que han dejado de ser, o no siempre fueron, realmente tan participativas, acaso tan democráticas.
Se deberá, tal vez, a que durante los años que llevo asistiendo al proceso que se desarrolla por estos días en todo el país, son las mismas personas (muchas menos de las que a diario me cruzo en el barrio) las que acuden a escuchar al delegado que semestralmente nos convoca para darnos cuenta de su gestión (esa para la cual lo elegimos), a través de un discurso casi siempre triunfalista, lleno de lugares comunes, por momentos estridente, en cuyo contenido es posible encontrar más asuntos pendientes que problemas resueltos, propio de un cargo (no quisiera verme en su lugar) que cuenta con todas las garantías y el respaldo constitucional para su ejercicio, pero ningún recurso, a no ser el humano, que le permita emprender un proyecto de transformación comunitaria con el que podamos sentirnos identificados, del que podamos participar y, eventualmente, beneficiarnos también.
Se deberá, quién sabe, a que cuando ese delegado termina ya de leer su discurso y comienza el momento del debate, se hace un silencio de sepulcro, que cuesta trabajo romper (parece como si existiera un acuerdo tácito entre todos los allí presentes para dar por terminada la reunión), hasta que alguien se decide, con la mano en alto y haciendo peligrar el horario de la telenovela, a realizar un planteamiento que se parece mucho al del año pasado, incluso al del anterior, y que, para variar, recibe una respuesta igual de inoperante a la del año pasado, e incluso a la del anterior.
Se deberá, probablemente, a que en cada nuevo proceso la cifra de representantes institucionales que deben darle la cara al pueblo en tales espacios, resulta visiblemente superior a la de los electores en ellos presentes: un aumento que no resulta (ni que decirlo) directamente proporcional a la solución de los problemas planteados, ni redunda en la calidad de las respuestas, cuando no justificaciones, ofrecidas por aquellos a las demandas formuladas por la población.
Puede que alguna de las anteriores, o todas juntas, junto a otras más, sean razones para que la televisión cubana, acostumbrada a ofrecernos una imagen “sinflictivista” de nuestro sistema político, no considere a las asambleas de rendición de cuenta (salvo para informar sobre su realización mediante algún que otro “flashazo” de una asamblea casi siempre piloto) acontecimientos televisables, tanto o más que las sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Si algún día nuestro gobierno se molestara en preguntarme cuál de los espacios habilitados para el ejercicio de nuestra democracia participativa necesitan urgentemente perfeccionarse, ya conocen ustedes, por el contenido de este post, el que mencionaría en primer lugar.








