Viaje a la Luna
Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.
QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR
lunes, 11 de enero de 2021
CILICIO
Ayer no tuve el doblez de tu beso
...My heart and I agree,
viernes, 8 de enero de 2021
EL
FINAL ANUNCIADO DE JUAN GUAIDÓ
(Por Marco Teruggi, desde Caracas para PAGINA12)
Esta modificación ya había sido anticipada. Posiciones duras contra el
gobierno de Nicolás Maduro, como las de Alemania, Holanda o Francia, cambiaron
ante el nuevo escenario. Una pregunta viene al caso: ¿se trató de un reacomodo
europeo en soledad o de una posición acordada con la nueva administración
entrante en Estados Unidos? La modificación del tablero ocurre sobre varios
niveles a la vez. EE.UU. seguramente mantendrá el reconocimiento a Guaidó como
“presidente interino” en lo que fue un acuerdo bipartidista desde el principio.
Pero seguramente, en simultáneo con la ratificación de ese posicionamiento,
ocurra la modificación de la táctica, de la forma de abordaje del expediente
Venezuela que, a todas luces, no dio los resultados esperados por Washington.
Otros gobiernos mantendrán junto con EE.UU. una línea de reconocimiento de
la “presidencia interina”, como aquellos ubicados en el arco más a la derecha
en América Latina, como Colombia, Brasil y Chile, y aliados estadounidenses en
política exterior, como Canadá, el Reino Unido y Japón. Pero la decisión de
cómo continuar para lograr un cambio de gobierno en Venezuela no será una
decisión de esos gobiernos sino, como fue desde el inicio, exclusivamente de
EE.UU.
Guaidó está fuera del centro político, agotado como para cumplir los
objetivos políticos bajo los cuales fue construido. Lo saben todos los actores,
independientemente de su narrativa pública. Por eso existen reposicionamientos
internacionales y numerosas fracturas sucesivas dentro de la oposición
venezolana, donde cada dirigente, partido -o fragmento de partido- busca
posicionarse de cara al escenario abierto y en construcción. Se trata del
posible final de una estrategia representada en Guaidó, la de una institucionalidad
paralela. El gobierno venezolano logró desactivarla en un lapso de dos años,
con un costo general para la economía sobre la cual se profundizó un bloqueo,
la población, en particular los sectores populares y capas medias, y sobre la
política, que se convirtió en posiciones de trincheras.
¿Cómo será la nueva etapa? Por el momento pueden verse algunos contornos.
El discurso de la nueva Asamblea, con mayoría chavista, plantea tanto la
importancia del diálogo como la reconciliación y la necesidad de que no exista
impunidad. Iris Varela, vicepresidenta del poder legislativo, afirmó en la
sesión del jueves que “acordamos como junta directiva crear una comisión
especial que va a investigar las acciones perpetradas contra la República desde
las directivas y algunos miembros de la Asamblea en el período 2016-2021 (…) en
un mes tiene que haber resultados y ya tiene que salir el exhorto para que
actúe la justicia de manera contundente”.
El mensaje apuntó directamente a Guaidó, que a partir del 5 de enero perdió
la inmunidad parlamentaria. Quien el 23 de enero del 2019, entonces desconocido
para el país, se autoproclamó presidente, sabe ahora que su final político es
cuestión de tiempo. Quedará en una disolución de capital político hasta
reducirse al Twitter, o será detenido por la justicia. ¿De qué dependerá? De
tiempos políticos, posibles diálogos y negociaciones internacionales donde el
chavismo tiene una posición de fuerza política, pero de debilidad económica.
La apuesta del gobierno para la nueva etapa se centra en el intento de
ingreso de capitales privados, nacionales y extranjeros, a diferentes áreas
claves de la economía. Es lo que oficialmente comenzó a partir de la ley
anti-bloqueo votada en octubre en la Asamblea Nacional Constituyente, que
plantea, entre otras cosas, que ese proceso de ingreso de capitales se hará de
forma confidencial para evitar las persecuciones del bloqueo por lo que, hasta
la fecha, no han existido rendiciones de cuenta al respecto.
Aún no pueden medirse los resultados de esa orientación que comenzó con
anterioridad a la ley. Según la efectividad o no, es decir que permitan una
mejora de los ingresos en las arcas del Estado, de los servicios públicos, en
empresas estratégicas como PDVSA, el gobierno tendrá mayor o menor urgencia
para negociar una flexibilización del bloqueo en un posible diálogo/acuerdo con
EEUU. La apuesta del gobierno es, además, que, dentro del rompecabezas, esa
misma ley y las oportunidades de inversión que ofrece, funcione como elemento
que empuje hacia acuerdos.
Por el momento se trata de debates, análisis y puertas cerradas, pero no de
impactos en una cotidianeidad que se encuentra desde hace años bajo
metamorfosis, con salarios y jubilaciones que van desde dos dólares mensual en
el Estado hasta alrededor de 50 o 100 dólares en empresas privadas, con
dificultades de abastecimiento de agua, gas, luz, y gasolina, y una moneda
nacional que retrocede ante el avance del dólar desde lo pequeño hasta lo
macro. Esa cotidianeidad es el principal tiempo de las mayorías en Venezuela.
jueves, 7 de enero de 2021
IMPERIO BANANERO
He leído ayer muchas opiniones sobre lo
sucedido en el Capitolio del Imperio, seguiremos siendo colonias ideológicas,
mientras lo sucedido allá se “trata” con una vara que luego se desecha para
analizar lo que acontece en nuestros países latinos, y en general en el Tercer
Mundo, frases como “un show tan liviano, inútil, grosero y triste” en un periódico
de izquierda, le resta importancia al hecho, reduciéndolo todo al
comportamiento humano dirigido por un personaje patético. Si nos quedamos solo
en el hecho en sí, no podremos ver otras aristas de un sistema decadente y racista,
que se erige como gendarme de la “democracia” (las que ellos solo entienden) en
el Planeta Tierra.
Las declaraciones sobre lo ocurrido, del
excowboy de la Casa Blanca Bush (hijo), responsable de una matanza humana en
Irak, y que disfruta de su retiro presidencial en una estancia en Texas, lo
dice todo “Es una visión enfermiza y
desgarradora. Así es como los
resultados de las elecciones se resuelven en una república bananera, no en
nuestra democracia”. Esta es
la mirada que tiene de nosotros el país más poderoso de la Tierra. Sin embargo
lo que no se dice, es que la presencia de la “banana” para resolver las
disputas “democráticas” por estos lares, se debe no solo a las compañías estadounidenses
que acaparan el fruto de nuestra tierra, si no a que la mayoría de los políticos
latinos durante más de un siglo, esperan ansiosos a recibir directivas de sus
amos en Washington, además que “nuestra” prensa es solo un eco repetitivo de lo
que vibra allá en el norte.
Estados Unidos de América ha recibido en carne propia por estas horas el irrespeto a sus instituciones “democráticas”, cuando desde el poder real (sea cual fuere) se incita a ello, medicina vendida con gran marketing por ellos mismos, cuando los gobiernos de turno en nuestros países no son de su agrado o simplemente deciden ejercer su plena soberanía.
Ahí está USA
tomando de su propio licuado de plátano (no microjet), demostrando una vez más su
Imperio decadente que no tiene nada para dar lecciones de verdadera democracia en este Mundo, salvo que la banana también
se cultiva en su tierra.
Pregunto porque tenemos que aceptar a Guaidó
en Venezuela, como un “digno Presidente Encargado” y asumir simplemente que
Trump es un payaso que no acepta su derrota como Presidente en USA, o es que
acaso ahora es importante la “especie” de Banana que se cosecha. ¿Dónde está la
declaración “fuerte y contundente” de la OEA o el Grupo de Lima abogando por la
“LIBERTAD” a manifestarse y tomar por asalto las instituciones “democráticas”
en USA?. ¿Por qué los medios o instituciones “prodemocráticas” en nuestros países
no denuncian a los policías que si reprimían ferozmente las manifestaciones contra
el racismo en los meses anteriores y ahora se sacan selfies con los ocupantes del
Capitolio en Washington?.
El Imperio es tal que hasta impone una nueva reclasificación de especies dentro de la familia de plantas Musaceae.
martes, 29 de diciembre de 2020
LUNA DE ALUMINIO
Este blog cumple 10 años hoy 29 de Diciembre, ese día pero del 2010 sentí una necesidad inmensa de expresarme desde adentro, desde mis entrañas, ese día escribí la base de todo esto que ya dura bastante, la melancolía como transpiración diaria, la injusticia que es este Mundo, la Luna al calor de la fragua. Sigo pensando que hago todo esto por mi hija, para que conozca un poco su pasado, también como pensó, y piensa su padre, “no le dejo nada material” a ella, no ha sido nunca mi idea, si acaso este montón de palabras, imágenes y hechos que hacen lo que soy, bastante bestia por cierto, un frasquito concentrado de maldad y bondad al mismo tiempo.
Así que en este aniversario de aluminio para
con las “letras de este blog” he decidido dedicárselo a una parte de mi familia
que pocos conocen y que vivían también en Lawton, ellos formaron mas parte de
la niñez y juventud de mi madre y mi tía Noka, que de la mía, aunque aún
recuerdo a mi bisabuela Tecla (La famosa Mamío).
El gitano Mo (descendencia rusa), era primo
hermano de mi bisabuelo Búrtia, padre de Flora, Anushka y Sergio, mi vieja
Lisso me cuenta que al viejo Mo, ella le ayudaba hacer la fragua para que
estañara las pailas, y este en medio del carbón le gustaba colocar un pedazo de
tocino, una vez que terminaban de trabajar, ella toda tiznada se sentaba con el
gitano Mo (una manera cariñosa de decir abuelo en gitano), que con un buen chai
(té) y pan casero se deleitaban con aquel manjar. (Todavía hoy cuando lo cuenta
se mata de la risa, porque luego cuando regresaba a su casa, mi abuela Paricho
daba el grito en el cielo, porque la condena no quería comer su comida). Anushka
es la mamá de Nono, Borse, Luisita y Nina.
En esta foto esta de derecha a izquierda Borse,
Flora, Nina y mi abuela Paricho, con mi tío Dany (nene)
El altar de Anushka en su casa de Martinez y
C, en Lawton
De izquierda a derecha en la foto, Luisita,
Borse, Nina, Cidi (hija de Nino, hermana de mi abuela Paricho), Flora.
Tecla (Mamío, mi bisabuela) con Cristina (mi
madrina, hermana de Bebo), hija de Kalía (hermano de mi abuela Paricho, mi
padrino) y Paya.
De izquierda a derecha están Nina, Borse,
Luisita y Flora
El periodista (no encontré su nombre) que
primero hizo un reportaje a los gitanos en Cuba, con Flora.
En esta foto gitana esta de izquierda a
derecha Sergio, Nina, Mo, la esposa de Sergio, Eneroína (la mama de Lólia),
luego mi vieja no se acuerda quien está en la foto, viene el del gorro que es
Nono, y más a la derecha mi vieja LISSO con pelo muy largo.
Luisita con el Samovar
miércoles, 23 de diciembre de 2020
CONJUNCÍON
DEEP, allá o acá en el Sistema Solar
En este año ocurrió
el malabar
la claustrofóbica reflexión
mi desengaño
de que seremos mejores
la pretensión
de que estoy hecho de mármol
y calor
sin ser, a pesar de, una razón para el Sol
Amo lo que esta allá abajo
que cuesta ver con una lupa
ando como Júpiter y Saturno
para tu ocasión,
claro, de lejos,
te parece que alumbro
bendiciendo tu creación
Esto tiene la vida
pasando erróneamente el umbral
hace mucho de mi despedida
por un real
siempre al lado del camino
como me es natural
Vivo aglutinando vinagre
con otras
sustancias
sin darme cuenta nomás
Vuelvo a mi natividad
dos días antes del tiro en Texas
antes que Paya y Maceo
se hicieran de la muerte por igual
La Luna no hace vino
ni tiene aluzado su lado oscuro
para variar
Soy una conjunción
del bien y el mal
de cerca o de lejos
esperando lo que nadie quiere comentar
el final
Quién soy yo para
dinamitar un templo
quemar naves o abrir el portón al llanto…
martes, 22 de diciembre de 2020
Revolución
cultural es lucidez y es socialismo, a propósito del reciente debate cubano.
(Por Néstor Kohan, en “La Tizza”)
Con dolor y no poca angustia publico estas
líneas. No dejo de pensar en la amistad. Valor ético supremo para un vecino de
mi barrio llamado Epicuro.
Escribí este texto en una noche de insomnio
hace exactamente una semana. Lo reelaboré muchas veces. Dudé mucho en
publicarlo. Lo compartí en privado con compañeros y compañeras de México,
Chile, estado español, El Salvador y Argentina. También, con tres o cuatro
amigas y amigos de Cuba. Les pedí opinión. Escuché y leí observaciones
diversas, incluso encontradas entre sí. Decidí entonces no publicarlo, sobre
todo privilegiando la amistad. Los lectores y lectoras iniciales me insistieron
en que debía publicarlo. Me resistí. No quiero meter la pata afirmando algo
desatinado.
Sin embargo, al leer el excelente artículo de
Llanisca Lugo: «No sintamos vergüenza de querer la revolución» cambié
de opinión. Aquí está finalmente:
Vivimos la crisis capitalista más profunda de
la historia mundial. Másaguda incluso que las de 1929, 1973-74 y 2007-2008. Una
crisis multidimensional, estructural, sistémica — distinta de las crisis
cíclicas de sobreproducción de capitales y mercancías así como de las de
subconsumo, inflación y estancamiento — . Esta crisis no es sólo financiera,
también es productiva, ecológica, demográfica y sanitaria. La especie humana
está en peligro, como alertara Fidel en 1992. El planeta cruje. El capitalismo
nos lleva de forma acelerada al abismo, si no lo frenamos a tiempo.
En medio de esta crisis de alcance mundial,
la pandemia del COVID-19 ha hecho temblar las economías más poderosas del
planeta.
Mientras Estados Unidos ha superado los
300,000 muertos en menos de un año — número equivalente al de sus fallecidos en
cinco guerras de Vietnam — , la administración neofascista del magnate Donald
Trump llega a su fin. Todo en medio de un circo electoral — con acusaciones de
fraude y resistencia a dejar el cargo — típico de una potencia… bananera. En
escasos días, el gran admirador de la supremacía blanca, heredero del Ku Klux
Klan, misógino y atropellador, deberá dejar la famosa casa de paredes blancas.
Por contraposición con esa tragedia
humanitaria que desangra a Estados Unidos, ocurrida inmediatamente después de
que estallara la rebelión afrodescendiente más importante de los últimos
cincuenta años, por todo el mundo circula el pedido de Premio Nobel para la
brigada médica internacionalista «Henry Reeve» de la revolución cubana. Cuando
las grandes potencias se disputan el negocio ultramillonario de la vacuna del
COVID-19, Cuba trabaja a todo vapor en sus propias vacunas «Soberana 01» y
«02».
En ese singular contexto geopolítico global,
que excede de lejos el microclima de La Habana… había que correr el eje de
atención. ¡Con urgencia!
¿Cómo permitir que Cuba, un pequeño país que
perdió por segunda vez el petróleo — primero el soviético, luego el venezolano
— , siga en el centro de atención de la opinión pública mundial por su política
sanitaria y su solidaridad internacionalista inquebrantable? Era necesario que
se desplazara la agenda de debate internacional sobre la mayor de las Antillas.
¡Que ocurra algo ya!
¡Se necesitaba un «escandalete» en forma
perentoria! Y no en el 2021, sino ANTES que «el energúmeno de la Casa
Blanca» — como lo denominaba Walter Martínez en TELESUR — entregue el
cetro imperial y se reemplacen todos los equipos y estaciones de la
contrainsurgencia global.
Sí. Tenía que pasar «algo»… y, enorme
casualidad, al fin sucedió. Todo de manera «espontánea», porque así debe ser.
Entonces nos enteramos del «Movimiento» San
Isidro y el affaire que lo rodeó.
La cobertura mediática internacional fue
automática, como no podía ocurrir de otro modo. Incluso el diario El País de
España, baluarte del «periodismo independiente» que durante años hizo
silencio frente a la tortura de jóvenes vascos y vascas, participó activamente
de la movida con uno de sus colaboradores.
En La Florida — Estados Unidos — había clima
de fiesta. Hasta un hombre tan sutil y refinado como Mike Pompeo,
reconocidísimo y prestigioso experto en cuestiones estéticas — se comenta que
se sabe de memoria la Crítica del juicio de Kant, en idioma original,
y La distinción de Pierre Bourdieu y suele dictar conferencias en El
Pentágono sobre la herencia de André Breton — descorchó una botella carísima de
champán. Estaba eufórico. Y lo hizo saber en público, desfilando por
varios medios de Miami.
Atención. Estamos hablando de
prensa «seria», «democrática» y «equidistante». De esa que
promueve reemplazar el 10 de diciembre como «Día Mundial de los Derechos
Humanos» por «Día Mundial del Anticomunismo».
Entonces un hermano chileno, de esos
imprescindibles, combatiente internacionalista de la revolución
latinoamericana, me envía preocupado un «Manifiesto» o carta o
llamamiento — «Articulación plebeya» — , firmado, para mi sorpresa y
desconcierto, por varios amigos y amigas, compañeros y compañeras y también por
algún que otro tránsfuga que conozco.
Con dolor veo que mis amigos y los
sinvergüenzas, aparecen allí… ¡todos mezclados!, como en el tango Cambalache de
E.S. Discépolo.
Cuba, perdón, la revolución cubana, es parte
de mi historia, mi identidad, mis alegrías y tristezas.
¿Puedo callarme? Sería lo más saludable. Pero
no me sale. Nunca me salió.
Confieso que desprecio y he despreciado toda
mi vida a los obsecuentes, los chupamedias sumisos y obedientes, los que
siempre asienten y aplauden, sea lo que sea. No lo inventé yo. Lo aprendí de mi
padre. También de mi maestro Ernesto Giudici. Y de tantos maestros y maestras
de vida que me enseñaron a mantener los principios, contra viento y marea.
Fernando Martínez Heredia incluido, por supuesto.
No fui obsecuente con quienes más amé, las
queridas Madres de Plaza de Mayo, a las que dediqué los mejores años de mi vida
juvenil. Por no compartir algunas de sus posturas y giros políticos, no me
quedó más remedio que alejarme de ese movimiento, al que sigo queriendo y
respetando. Como las quería mucho, quizás fui debilucho a la hora de alertarlas
sobre la operación de inteligencia que, a través de un personaje sombrío se
intentó implementar contra ellas para tratar de ensuciarlas con dinero,
desprestigiarlas, quitándoles ese oleo sagrado de dignidad y resistencia
reconocido en todo el mundo. Fui débil por privilegiar afectos.
Y lo mismo me pasó con John Holloway y su
teoría disparatada de «cambiar el mundo sin tomar el poder» —
simplificación esquemática y poco representativa del zapatismo rebelde — . Como
John era un amigo, una buena persona, sencillo y modesto, y yo lo sentía
querible, no me animé a darle duro por un libro que hizo estragos en el
movimiento popular durante muchos años. Hasta que finalmente comprendí que a
veces hay que hacer un momentáneo paréntesis en los afectos personales y
criticar lo que hará mucho daño si no se detiene a tiempo.
No, nunca fui obsecuente ni «oficialista».
Quise mucho y admiré a Hugo Chávez, a quien tuve el honor de conocer
personalmente. Siempre lo defendí. Pero cuando cometió el gravísimo error de
entregar a un revolucionario colombiano al narco-estado vecino, lo critiqué
públicamente, sin perderle el cariño. Tampoco fui obsecuente con Evo Morales,
ya que después de más de una década en el gobierno no logró construir una
defensa propia, independiente de la policía y el ejército convencionales. No
obstante, denuncié desde el minuto uno el golpe de estado que cierto
posmodernismo «progre» — financiado por… — apoyó de forma cómplice.
¿Y frente a Cuba y Fidel? También tuve el
honor de conocer al Comandante y conversar largamente con él. Una de las
grandes alegrías de mi vida. Escribí sobre él un libro biográfico, acerca de su
trayectoria político-intelectual.
El libro lleva por título Fidel. Se
publicó en varios países, incluido Estados Unidos — donde me insultaron a gusto
y piacere — . Hasta donde tengo noticias, no se publicó en Cuba.
Jamás me quejé. El mundo es más ancho que el ombliguito propio, incluso para un
argentino — no, por favor no hagan más chistes sobre argentinos, suspéndanlos
durante media hora aunque sea — .
De modo que, frente a la asfixiante,
ininterrumpida y creciente agresividad del imperialismo — el «duro» y
el «sonriente», la contrainsurgencia de los halcones y la más «suave»,
de las falsas palomas — , así como frente a la socialdemocracia neocolonial, la
poblada galaxia oenegera — ONGs — y esa inmensa orquesta que aparenta
interpretar múltiples partituras pero en realidad repite un mismo estribillo
con entonaciones apenas distinguibles, siempre defendí a las madres de plaza de
mayo — en sus varias líneas internas — , al proceso indígena y popular del
estado plurinacional de Bolivia, a la revolución bolivariana de Venezuela y,
por supuesto, a la revolución cubana.
Sin desconocer en ninguno de estos casos
falencias, limitaciones ni defectos, tomé posición tratando, siempre, de no
perder la brújula, el eje de la lucha de clases y las relaciones de fuerza,
como sugería otro vecino de mi barrio — que sabía un poquito de estrategia —
llamado Gramsci.
Saturnino Longoria, personaje de la conocida
novela Cuatro manos de Paco Ignacio Taibo II, había perdido la
memoria por anciano. Y no le preocupaba en lo más mínimo. Sólo le importaba
algo muy simple:
saber de qué lado de la barricada están los
compañeros del propio campo y de cual otro está el enemigo. Esa distinción es
la clave del asunto — ¡«simplismo binario»! gritaría despotricando Jacques
Derrida y sus franquicias criollas — . Quien no lo tenga en claro se resbalará,
lenta o rápidamente, por la pendiente de barro que en su declive sólo conduce a
una deshonrosa capitulación política, intelectual y, en última instancia,
moral.
¿Pero acaso no existen matices ni colores
intermedios? Por supuesto que sí. Ahora bien, la paleta multicolor, a la larga
o a la corta, se enfrenta al dilema de caminos que se bifurcan. O termina
enriqueciendo el arcoíris que envuelve y abraza las tonalidades del rojo o
culmina siendo cubierta por el polvo gris, triste y opaco, del dólar y el euro.
Ante el promocionado affaire del «Movimiento» San
Isidro y la polémica cubana que lo sucedió al terminar este 2020, vuelvo sobre
aquel llamamiento de algunos intelectuales y artistas de Cuba — porque hablan
en nombre de las mayorías pero, se lo admita o no, son apenas algunos y algunas
— . Me refiero, reitero, al mencionado «Articulación plebeya».
Aunque breve, encuentro en él señales
parpadeantes que me dañan la vista y, por momentos, me hacen salir agua de los
ojos. Destaco algunos pocos núcleos problemáticos. Poquitos, para no saturar el
espíritu.
— «RECONCILIACIÓN». Ay, ay, ay……….
¿Reconciliación? ¿Con la gusanera extremista y revanchista de la Florida,
bastión de la extrema derecha de Estados Unidos?
Me viene inmediatamente a la memoria la
consigna de mis hermanos y hermanas de HIJOS [de desaparecidos y
desaparecidas]: «Ni olvido ni perdón. No nos reconciliamos. No perdonamos».
Años después, muchos, me enteré que esa consigna de HIJOS, propia de Argentina,
venía de muy lejos, de las guerrillas del gueto de Varsovia que combatían a los
nazis. Yo no lo sabía. Quizás la militancia de HIJOS tampoco. Pero no creo en
la «reconciliación» con la extrema derecha, con el supremacismo
racista y misógino, con el neofascismo y los nostálgicos de Monroe, Ford y
Hitler, cada día más envalentonados a escala mundial. Se presenten
reivindicando la memoria de Félix Rodríguez, el verdugo cubano-americano de la
Florida que asesinó al Che Guevara a sangre fría en Bolivia o con sonrisas
amables, propias de la contrainsurgencia «soft» y las «revoluciones
de colores» que intentan reinstalar la economía capitalista en sus
antiguas posesiones perdidas en 1959.
— «SUPERAR EL LENGUAJE POLÍTICO
POLARIZANTE». Uy, uy, uy……. ¿Se agotó la política, como predicaba Daniel Bell,
el ex izquierdista, más tarde converso, devenido gurú de las altas finanzas y
la revista Fortune? ¿Adiós al proletariado?, como solía despedirse, con el
reloj fuera de hora, André Gorz. ¿Fin de las grandes narrativas?, según
decretaba Jean-François Lyotard, exactamente el mismo año en que subía al poder
Margaret Thatcher.
— «ARTICULACIÓN DE TODAS LAS IDEOLOGÍAS».
¡Recórcholis, Batman!….. ¿O sea que se han evaporado la lucha de clases, las
luchas nacionales y anticoloniales, la resistencia de dos siglos frente al
soberbio anexionismo de Monroe y Adams? ¿Todo se ha vuelto equivalente,
intercambiable y homologable? ¿Da lo mismo simpatizar con el Ku Klux Klan, la
doctrina social de la Iglesia sacerdotal, la teología de la liberación y su
mensaje profético, la socialdemocracia liberal o el marxismo revolucionario?
¿Estas ideologías se han convertido en simples recursos retóricos y comodines
intercambiables?
— «REALIZACIÓN PLENA DE LA REPÚBLICA
DEMOCRÁTICA Y EL ESTADO DE DERECHO» Hmmm……. O sea que ¿hasta luego,
queridos V.I.Lenin, Pietr Stucka y Eugeni B.Paschukanis; bienvenido Hans
Kelsen? ¿Hasta siempre Karl Marx? ¿Welcome Isaiah Berlin, Karl Popper y
Norberto Bobbio? ¡Ahora sí que retornarían a La Habana, como en aquellos viejos
buenos tiempos de la Constitución de 1940, la «libertad negativa» de Berlin, la
«sociedad abierta» de Popper y la «democracia procedimental» de Bobbio!
Houston… ¿Me copian? Estamos en problemas.
En tan cortas líneas del «Manifiesto»,
la lista de guiños inconfundibles continúa, en una dirección unívoca. Y cansa.
Agota.
Principalmente el espíritu fetichista que se
arrodilla — ¿ingenuamente? — ante la letra jurídica impresa creyendo que la ley
no es expresión histórica de una correlación de fuerzas y de poder entre las
clases sociales sino el demiurgo autosuficiente que, por sí mismo, generaría
realidad a partir de la simple deducción lógica de su norma fundamental.
Fetichismo jurídico que corre parejo con la
idealización política y cultural, pretendidamente inocente, de la REPÚBLICA
NEOCOLONIAL PREVIA a 1959.
Seamos transparentes. Abandonemos los
eufemismos y dialoguemos con la mano en el corazón. Esa insistencia obsesiva
por cantar loas a la imaginaria panacea «REPUBLICANA» está inspirada,
palmo a palmo, paso a paso, milímetro a milímetro, por intelectuales
eurocomunistas, ex miembros de los stalinismos aggiornados del
Occidente europeo que en los ’70 se jubilaron, abandonando la lucha, y se
convirtieron en apologistas acríticos de una «REPÚBLICA» que en la
práctica terrenal y mundana dejó intacto el régimen de la transición española
post-franquista, con su bandera de sólo dos colores y sus instituciones
represivas. ¿O no?
Digamos la verdad, sin miedo. Sólo la verdad
es revolucionaria. Idealizar hasta el paroxismo la vida cultural de la Cuba
PREVIA a Fidel y al Che, puede sonar muy refinado, exótico y hasta original
frente a la vulgata de los antiguos manuales y una cristalización pedagógica
que termina despolitizando a la juventud, aburrida de rituales vacíos de
contenido. Pero en la lucha política de Nuestra América, en pleno siglo XXI,
ese camino trillado camina a paso de tortuga y marcha varios kilómetros atrás
del reformismo sincero y con aspiraciones radicales de un Salvador Allende, por
no mencionar otros reformismos muchos menos genuinos y dignos de respeto que el
del noble líder chileno sacrificado en septiembre de 1973.
No vamos a analizar una por una las firmas
del llamado al «diálogo» cubano que circula por las redes. No somos
detectives ni nos interesa esa profesión, salvo que se trate de novelas. Pero
tampoco somos ingenuos. Allí aparecen algunos amigos y amigas que mucho
queremos y respetamos pero también otros personajes, más bien detestables, que
he tenido la oportunidad de conocer personalmente… como un curioso ex soplón
que tuvo el atrevimiento en sus épocas de OFICIALISMO EXTREMO Y SECTARIO de
acusar a Fernando Martínez Heredia de «trotskista» — ¡como si fuera
el pecado más horrendo! — para luego desertar de la revolución cubana, mientras
hoy, desde el exterior, posa de «experto en procesos democráticos»,
siempre con el correspondiente financiamiento a la mano, por supuesto. Una
simple ladilla para hacer rima con su apellido. Punto y aparte.
Y sí, también amigos — algunos de ellos
entrañables, por eso el dolor que siento — con los que he compartido veinte
años de luchas, risas y fraternidad por los mismos ideales. Pero con quienes,
debo reconocerlo, sin perder la amistad y el compañerismo fraternal, he
discutido no pocas veces, para ser sincero.
En una de esas discusiones, escuché que me
decían «Aquí, Néstor, [se trata de Cuba. N.K.], hay una DICTADURA» [sic].
Luego de refrenar mi tentación de carcajada, les pregunté: «¿Ustedes
alguna vez han estado presos? Yo sí. ¿Ustedes alguna vez han enfrentado a la
infantería de la policía con sus bastones, sus escopetas y fusiles recortados?
Obviamente la respuesta fue negativa. Y continué: ¿Ustedes han participado en
manifestaciones donde las fuerzas de represión y sus carros de asalto disparan
los proyectiles de gases lacrimógenos directamente a la cara de la gente que se
manifiesta? — en el año 2001 a una ex novia del pasado le partieron la frente,
casi le sacan el ojo derecho y a mí me provocaron una herida en el cuero
cabelludo — . Por supuesto que tuvieron que reconocer que no. Aunque,
insistentes, me alzaron la voz indignados diciendo: «¡Pero aquí nos
escuchan los teléfonos, Néstor!». Y ahí sí pegué una carcajada. Y les
respondí: «¿Y ustedes creen que en Argentina no nos escuchan el teléfono,
no nos leen los correos electrónicos, no nos vigilan ni nos fotografían en cada
actividad política?». Cualquier militante de Argentina lo sabe de memoria. El
intercambio siguió…, siempre en un tono amigable y camaraderil, pero aquella
noche habanera, al dormirme, me tuve que tomar una pastilla de BUSCAPINA por el
dolor de estómago que tenía. Esa discusión, casi surrealista, me generaba ácido
estomacal. ¡Cómo se notaba que no habían conocido una dictadura de verdad!
En otra de las discusiones, algunos años
después, me toné el atrevimiento de dar un consejo. Como si fuera un viejo
sabiondo y no un don nadie, simple militante de base. «No aceptes dinero
de la gente que te ofrece un blog de internet «para que escribas lo que tú
quieras». — En realidad la frase exacta que pronuncié, en buen tono porteño de
Argentina, fue: «para que escribas lo que vos querés» — . «NADA
ES GRATIS, hermano. Si te ofrecen eso, siempre hay un peaje que pagar. Y nunca
confundas al Vaticano con Camilo Torres… porque no son y nunca fueron lo mismo».
Evidentemente no he sido un buen consejero. No me han hecho caso. Pero bueno,
yo se los dije, como diría un tío de la familia.
Por eso me duele muy adentro ver gente
valiosa, lúcida, inteligente, erudita y comprometida, de extensa y sincera
trayectoria revolucionaria, enredada y mezclada con desertores confesos,
integrando una misma lista tan heterogénea donde
los admiradores de Julio Antonio Mella y
Antonio Guiteras terminan ensuciados figurando junto a personajes despreciables
que hace largos años ya no tienen nada que ver no sólo con la revolución cubana
en ninguna de sus muchas vertientes y diferentes corrientes político-culturales
sino tampoco con las otras luchas emancipatorias de Nuestra América.
Y hablo de las diferentes corrientes
político-culturales, porque la revolución cubana, desde su gestación, siempre
ha sido plural ¿o no? Un pluralismo que no estuvo exento de conflictos, agudas
polémicas, tiras y aflojes — Remito a la entrevista que le hice en La Habana,
en enero de 1993 [en medio de un apagón del período especial] a Fernando
Martínez Heredia: «Cuba y el pensamiento crítico», recopilada en varias
antologías, de CLACSO y de otras instituciones y ediciones — .
Quizás en el pasado, cuando se formó tremendo
lío aquella vez en que unos burócratas de la TV cubana pretendieron rendirle
tributo a un antiguo censor del mal llamado «quinquenio gris», hubo muchos
errores de las autoridades cubanas. No lo sé. Es para pensarlo. Creo que
algunos manejos no del todo inteligentes empujaron a muchos jóvenes inquietos,
sanamente rebeldes, iconoclastas y heterodoxos — ¡como debe ser toda
revolución! — a romper amarras o terminar descreyendo de la mera posibilidad de
dar batallas al interior de la revolución. Me acuerdo que mi fallecida amiga
Celia Hart me envío al correo electrónico la inmensa madeja de estocadas que se
tiraban en uno y otro sentido. Creo que aquella ocasión fue un punto de
inflexión. ¿Será irreversible? No tenemos la bola de cristal y lamentablemente
no creemos en el tarot.
Humildemente creemos que este nuevo conflicto
podrá desenredarse en un sentido positivo y revolucionario, en una dirección
opuesta a la contrainsurgencia «soft» promocionada desde
gringolandia, si prima la lucidez. Sí, es verdad. Como solía decir el viejo
Alfredo Guevara. Con lucidez. Y privilegiando la cultura como tanto insistían
Armando Hart Dávalos y Roberto Fernández Retamar.
Pero eso sí. En el difícil y tensionado juego
entre el proyecto y el poder, entre la utopía y el realismo, quienes de verdad
quieran dialogar deberían hacerlo — como me imagino que recomendaría Fernando
Martínez Heredia, si no me equivoco… pues tampoco creo en los oráculos — sin
perder por un segundo de vista el horizonte innegociable de la revolución
socialista [donde dice «socialista» debe leerse: SOCIALISTA].
No el «socialismo democrático» neocolonial
de Felipe González que introdujo, sin vergüenza alguna, a España en la OTAN ni
el «socialismo democrático» de Mário Soares en Portugal — condecorado
por Frank Carlucci, jerarca de la CIA, por haber desmantelado en 1975 la
revolución de los claveles encabezada por el general marxista Vasco Gonçalvez —
. Tampoco el «socialismo democrático» de Carlos Andrés Pérez en
Venezuela que reprimió salvajemente a su pueblo en 1989 — dejando como secuela
más de 3.000 muertos y desaparecidos — contra el cual se insurreccionó Hugo
Chávez con su propuesta de socialismo bolivariano del siglo XXI.
Sino el socialismo «a la cubana» que
no es otro que el socialismo martiano de Fidel y el Che.
Revolución socialista, la cubana, que durante
décadas ha sido y seguirá siendo la única vacuna y el único antídoto para
garantizar la autodeterminación nacional y popular de Cuba frente a las
pretensiones anexionistas de Estados Unidos, sea en su versión neofascista, sea
en su presentación light y «soft», igualmente imperialista. Porque nadar
alegremente en las ensoñaciones imaginarias de una eventual socialdemocracia
cubana — lo mismo que un socialcristianismo — no llevará a la isla hacia las
costas y acantilados de Suecia o Noruega sino hacia el triste vasallaje de
Puerto Rico. Antipático, pero hay que decirlo claramente. Nobleza obliga.
En ningún lugar del mundo existen democracias
sin apellido, sin determinaciones específicas, desnudas, puras y vírgenes, sin
ropaje alguno. Puramente «procedimentales».
Toda profundización democrática y
participativa, sustentada en el poder popular y comunal a escala nacional,
regional e incluso barrial, es deseable, imprescindible e impostergable.
Siempre y cuando se haga apuntando hacia el socialismo y rechazando las
manzanas envenenadas de la contrainsurgencia «amable» que apuesta a
cooptar, con elegancia y estilo, a algunos segmentos de la sociedad civil
cubana, especialmente en el campo de la cultura, las ciencias sociales y el
arte —quien no nos crea está en todo su derecho, pero le recordamos y sugerimos
el maravilloso libro de Frances Stonor Sounders: La CIA y la guerra fría
cultural, editado en Cuba [se puede descargar gratis en el siguiente link: — https://www.lahaine.org/mundo.php/libro-la-cia-y-la
Quien convoque a «LA DEMOCRACIA EN
GENERAL» — en abstracto — , lo quiera o no, sea consciente o no, nos
invita a cruzar el charco
y ya sabemos cómo terminó Jesús Díaz, uno de
los más brillantes intelectuales cubanos del proceso que se inició con el
Moncada o, si ustedes prefieren, en 1959 [Jesús Díaz (1941–2002), junto con
Fernando Martínez Heredia y Aurelio Alonso Tejada, entre otros y otras, también
formó parte de Pensamiento Crítico. Transitaba con luz propia la esfera
artística — era guionista de cine — y las ciencias sociales — un gran
conocedor, en detalle, de la obra de Lenin — . Pero a diferencia de Martínez
Heredia y Alonso Tejada, no tuvo la perseverancia suficiente que caracteriza
tanto a los corredores de maratón como a la militancia revolucionaria de por
vida. Corrió rápido y se cansó pronto. Por eso terminó perdiendo sus mejores
batallas y mordió el anzuelo, dilapidando sus saberes, su prestigio y su
rebeldía, aceptando la invitación turbia y tentadora que siempre estará ahí, a
la mano, para el campo artístico y el campo intelectual, mientras exista el
imperialismo. Un final triste y solitario, aunque previsible para quien no
tenga constancia en la larga maratón de la lucha popular].
Ese camino, regado de sonrisas y caricias de
los poderosos, «apoyos altruistas», palmaditas en la espalda y
financiamientos «desinteresados», repleto de alabanzas envenenadas… es un
callejón sin salida. Jesús Díaz terminó negándose a sí mismo, enterrando casi
de manera masoquista su propia historia y su propia obra.
Dice el refrán popular: Roma no paga
traidores. Tampoco lo han hecho nunca ni la Ford, la NED o la USAID, ni el
Bundesbank o la Fundación Ebert — que lleva el nombre, dicho sea de paso, de
uno de los responsables del asesinato de Rosa Luxemburg — , ni el Banco
Ambrosiano o la Fundación Vaticana.
¡Lucidez, lucidez, lucidez! Es decir: más y
mejor socialismo. Esto vale — humildemente así pensamos, como
internacionalistas solidarios con la revolución cubana — para todo el mundo
involucrado en el debate.
En cuanto a las instituciones cubanas: lo más
sabio e inteligente sería evitar cualquier tentación dogmática de caza de
brujas, demonizaciones arbitrarias o sectarismos estrechos. Tensar artificialmente
la cuerda y provocar rupturas, sin distinguir entre (a) reclamos justos y
legítimos, y (b) provocaciones mercenarias; constituiría hoy una gran torpeza a
la hora de defender la revolución cubana frente al imperialismo crepuscular.
En cuanto a quienes redactaron y acompañaron
el «Manifiesto»: si se ha ganado un prestigio personal merecido, un
reconocimiento popular y un afecto juvenil por haber trabajado pacientemente
durante décadas en la línea antiimperialista de Mella y Guiteras, y en el horizonte
cultural revolucionario de Alejo Carpentier y Tomás Gutiérrez Alea, ¿vale la
pena rifarlo y despilfarrarlo todo aceptando caricias envenenadas del enemigo?
Modestamente, y siempre con la mano fraternal en el corazón, pensando en Martí
y en Epicuro, sospechamos que no.
Con afecto y con dolor, pero con esperanza,
Néstor Kohan
Buenos Aires, nueva madrugada de insomnio, 18
de diciembre de 2020
¿Y si
en otro país alguien pidiera una intervención militar de EE.UU.?
(Por
José Manzaneda, en “La Pupila Insomne” de Iroel Sánchez)
“¿Quién fue la primera persona en recibir la
vacuna contra el coronavirus en el mundo?”, titulaba un medio de Perú, en
referencia a Margaret Keenan (1). Pero esta británica ni ha sido la “primera
persona”, ni ha recibido “la vacuna”, sino una de ellas, la estadounidense
Pfizer (2). De hecho, la vacuna china Sinopharm ya había sido aplicada a un
millón de personas (3), y la rusa Sputnik se comenzó a suministrar tres días
antes que en Reino Unido (4). Nada que interese a la prensa occidental, si no
es para asociarlo con las “jugadas geopolíticas de Vladimir Putin” (5) o con
“las ambiciones de Rusia” (6).
“Avalista” de unas “fraudulentas elecciones”
(7), “agente de una dictadura criminal” (8), “respaldo (de una) (…)
narcodictadura” (9), “vergüenza” por “el papelón que ha hecho” en Venezuela
(10), a donde “ha ido (…) a contar mentiras” (11)… Es el nuevo saco de
golpes de toda la prensa española: el ex presidente José Luis Rodríguez
Zapatero, cuyo pecado ha ido acudir como observador a las recientes elecciones
parlamentarias de Venezuela y criticar las sanciones internacionales
contra este país (12). Un absoluto linchamiento en tertulias, editoriales,
columnas de opinión… incluso de los medios cercanos a su partido, como la
Cadena Ser o El País (13). Así es la pluralidad informativa y de opinión que
luego venden a países… como Cuba.
En efecto, el 6 de diciembre hubo elecciones
parlamentarias en Venezuela. Y en Rumania. La participación fue muy similar en
ambos países, cercana al 32 %. Pero, mientras en Rumanía la abstención “se
explica –según la agencia EFE- en gran parte por la pandemia” (14) o, a lo
sumo -según France 24- por cierta “desilusión” con “la clase política”
(15), en Venezuela es un “grito de protesta” (16) contra un “fraude” (17), una
“farsa” (18) o una “burla electoral” (19). Aunque allí hubiera 107 partidos, 14
mil candidaturas (20) y 200 observadores internacionales (21). En contraste, el
sector de la oposición que boicoteó las elecciones, realizó, días después, su
propia consulta, en la que se podía participar de manera digital y, sin control
de identidad, daba lugar a miles de irregularidades comprobadas (22) (23). Pero
para la prensa internacional fue… todo un “éxito” (24).
Por cierto, los resultados de los comicios
parlamentarios de Venezuela se conocieron unas horas después del cierre de los
colegios. En EEUU, solo han tardado… ¡40 días! (25).
“Salir del armario en Honduras te expone a
ser asesinado; no hacerlo, al suicidio”. Así titulaba El País un interesante
reportaje, que mencionaba 357 asesinatos de odio por orientación sexual, en
aquel país, en los últimos cuatro años (26). A finales de noviembre, leíamos
también, una transexual cubana era asesinada a puñaladas, por su novio, en
Miami (27). Pero donde hay homofobia institucional, nos siguen diciendo, es en
Cuba, un país donde son raros estos crímenes y con importantes avances legales
en los últimos años (28). Por cierto, ¿se imaginan que el presidente
cubano afirmara, como hizo el de Brasil Jair Bolsonaro, que, frente al
coronavirus, su país debe “dejar de ser un país de maricas” (29)? Entonces
sí, tendríamos un monumental escándalo mediático que condenaría a Cuba como
“estado homófobo”.
Hace unas semanas era asesinado, mediante una
ametralladora dirigida por satélite, el científico iraní Mohsen
Fajrizadé. Es el quinto científico del programa nuclear de Irán asesinado
por los servicios secretos de Israel (30). Por su lado, EEUU ejecutó, a
comienzos de año, al general iraní Qassem Soleimani (31). Pero ¿han leído, en
la prensa occidental, alguna nota, algún editorial, que condene estos actos o
los califique siquiera de “terrorismo de Estado”? Ahora imaginen qué dirían –y
qué pasaría- si los servicios secretos de Irán –un país sin armamento nuclear-
ejecutaran a un miembro del Departamento de Defensa de EEUU –que cuenta con
seis mil cabezas nucleares-, o del equipo científico de Israel –estado con no
menos de 100- (32).
Imaginen también las consecuencias
mediáticas y políticas si, en Cuba, en una rueda de prensa, un activista de
EEUU pidiera la intervención militar en su país, debido a la brutal
represión policial. Pues escuchen lo que dice en Miami Orlando
Gutiérrez-Boronat, de una organización “anticastrista” que, en los últimos 15
años, ha recibido siete millones de dólares del gobierno de EEUU para sus
campañas contra Cuba (33): “No se puede permitir un derramamiento de
sangre del pueblo cubano, en las calles de Cuba. Y con toda moral pedimos que
la comunidad internacional, encabezada por los EEUU, ponga fin a este régimen
de oprobio. (…) Es legítimo y pedimos una intervención internacional liderada
por EEUU para derrocar ese régimen y ponerle fin” (34) (35).
Y no pasa nada. ¿Hasta cuándo?












