Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

lunes, 12 de junio de 2023

FRAGMENTADO
 
Hay un Rio solo
astillando el tiempo en mi
la carreta de Punjab
bordea los escollos
es el presagio del fin
 
Hay una canción cansina
amurada a mis pies
me es extraño todo
aunque disimulo
cortando el aire bueno
de vocablos
aprendidos nomás así
 
Hay un arcoíris tramado
que me invento
para seguir por aquí
nadie sabe esto
salvo la almohada
y el velador de allí
 
Hay angustias
en ese Rio solo
fragmentando mi pasado
¿De dónde saco la fuerza?
¿Para que todo esto?
¿Para que el sufrir?


…Después de vivir, a veces encuentro
Lo que en mis ojos tuve
Y no distinguí, por ir envuelto
De más sombras que luces…









martes, 30 de mayo de 2023

LO QUE CALLA MILEI, “EL LIBERAL”

Milei quiere dolarizar la Argentina, se desgañita gritando a los cuatro vientos que una política liberal en todos los aspectos humanos llevaría el progreso a la Argentina, incluyendo que usted “libremente” venda el órgano que no “necesita” y que por supuesto el santo mercado le pondrá un precio “justo” a su transacción.

El Liberal de Milei, quiere abrir las fronteras “económicas” del país, la industria nacional se vería beneficiada con esa apertura dice, pues en una “sana competencia” con sus pares del extranjero, quedaran en el camino las menos beneficiosas y las otras adquirirán la gimnasia de competir en un “libre mercado” y se superaran a si misma, todo para finalmente complacer al consumidor argentino que encontrara productos y servicios de mejor calidad.

Sin embargo Milei esconde un pedazo de la historia que bien relata Ha-Joon Chang en su libro “23 cosas que no te cuentan sobre el Capitalismo” y que echa por tierra toda la parafernalia que vende El Leon Liberal. En un hecho tan simple como describiendo quienes eran realmente las figuras que aparecen en los billetes verdes que tanto apasionan a Milei y también a una buena parte de los argentinos, siendo completamente sinceros, el autor describe lo que Milei calla.

Hay un pasaje esclarecedor en ese libro que se titula “Los Presidentes Muertos no hablan” y que dejo a continuación:

Algunos estadounidenses llaman a sus billetes «presidentes muertos», lo cual no es del todo exacto; no porque no estén todos muertos, sino porque no todos los políticos cuyo retrato adorna los billetes fueron presidentes de Estados Unidos.

Benjamin Franklin, que aparece en el papel moneda más famoso de la historia humana, el de cien dólares, nunca fue presidente, aunque podría haberlo sido; era el de mayor edad de entre los Padres Fundadores, y bien puede decirse que el político más venerado del país que acababa de nacer. Aunque la avanzada edad de Franklin, y la talla política de George Washington, impidieran que el primero se presentase como candidato a la primera presidencia del país en 1789, nadie más podría haberle disputado el cargo a Washington.

La verdadera sorpresa que depara el panteón de presidentes del billete verde es Alexander Hamilton, retratado en el de diez. Hamilton coincide con Franklin en no haber presidido jamás el país; la diferencia con Franklin, cuya biografía ya es una leyenda nacional, es que… pues que no era Franklin, sino un mero secretario del Tesoro, aunque eso sí, el primero. ¿Qué hace entre los presidentes?

La presencia de Hamilton se debe a que fue el arquitecto del moderno sistema económico de Estados Unidos, aunque la mayoría de los norteamericanos no lo sepan. Dos años después de que en 1789 le nombrasen secretario del Tesoro a la edad escandalosamente joven de treinta y tres años, presentó al Congreso el Informe sobre el tema de las manufacturas, en el que perfila la estrategia de desarrollo económico del joven país. En este texto, Hamilton sostiene que «las industrias nacientes», como las estadounidenses, deben ser protegidas y cuidadas por el gobierno hasta poder valerse por sí solas. El informe de Hamilton no habla solo de proteccionismo; también defiende la inversión pública en infraestructuras (como los canales), el desarrollo del sistema bancario y el fomento de un mercado de deuda pública, pero el proteccionismo era crucial dentro de su estrategia. Teniendo en cuenta sus ideas, si hoy en día fuera ministro de Economía de un país en vías de desarrollo habría recibido fuertes críticas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por hereje. Hasta es posible que el FMI y el Banco Mundial hubiesen negado un préstamo a su país.

Lo interesante, sin embargo, es que Hamilton no era un caso único. Todos los otros «presidentes muertos» habrían incurrido en los mismos reproches del Tesoro, del FMI, del Banco Mundial y de otros defensores actuales de la fe en el libre mercado.

El billete de un dólar lleva la efigie del primer presidente, George Washington, que en su ceremonia de investidura insistió en llevar ropa norteamericana (tejida especialmente para la ocasión en Connecticut), no británica, que era de mayor calidad. Hoy en día infringiría la norma de transparencia en las adquisiciones del gobierno que propugna la OMC. No olvidemos, por otro lado, que fue Washington quien nombró secretario del Tesoro a Hamilton, con pleno conocimiento de sus ideas sobre política económica, puesto que Hamilton fue ayuda de campo de Washington durante la guerra de Independencia y su más estrecho aliado político tras ella.

En el billete de cinco dólares tenemos a Abraham Lincoln, proteccionista de sobra conocido, que durante la guerra de Secesión elevó los aranceles a sus máximos históricos. En el de cincuenta figura Ulysses Grant, el héroe de la guerra de Secesión convertido en presidente, que en cierta ocasión, desafiando la presión británica para que Estados Unidos adoptase el libre comercio, comentó que «dentro de doscientos años, cuando América haya sacado de la protección cuanto puede ofrecer, también adoptará el libre comercio».

Pese a no compartir la doctrina de Hamilton sobre la industria naciente, Benjamin Franklin tenía otra razón para insistir en la adopción de aranceles elevados: por aquel entonces, la existencia de tierras casi libres en Estados Unidos hacía que los fabricantes norteamericanos tuvieran que ofrecer sueldos unas cuatro veces más altos que la media europea, puesto que, de lo contrario, los trabajadores se habrían ido a crear su propia granja (y no era una amenaza fútil, porque muchos ya venían de ser granjeros) (véase el capítulo 10). Por lo tanto, aducía Franklin, los fabricantes estadounidenses solo podrían sobrevivir si se les protegía de la competencia de unos salarios tan bajos como los europeos (lo que hoy en día recibe el nombre de «dumping social»). Es una lógica idéntica a la que usó Ross Perot, el multimillonario que entró en la política, para oponerse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC o TLCAN) durante la campaña electoral de las presidenciales de 1992, y que el 18,9 por ciento de los votantes no tuvieron reparos en suscribir.

Bueno, dirás, pero seguro que Thomas Jefferson (el del billete, tan poco visto, de dos dólares) y Andrew Jackson (el de veinte), santos patronos del capitalismo estadounidense de libre mercado, pasarían el «test del Tesoro».

Aunque Thomas Jefferson estaba en contra del proteccionismo de Hamilton, también se oponía con firmeza a las patentes, de cuyo sistema era partidario el segundo. Según Jefferson, las ideas eran «como el aire», y en consecuencia no podían ser propiedad de nadie. Teniendo en cuenta el énfasis que ponen la mayoría de los economistas actuales que abogan por el libre mercado en la protección de las patentes y otros derechos de propiedad intelectuales, las ideas de Jefferson les habrían sentado como un tiro.

Pero ¿y Andrew Jackson, protector del «hombre de a pie» y conservador fiscal? (Pagó por primera vez en la historia todas las deudas del gobierno federal de Estados Unidos). Por desgracia para sus admiradores, ni siquiera él superaría el test. Con Jackson, los aranceles industriales medios se movían en torno al 35-40 por ciento. También destacó por su aversión a lo extranjero. En 1836, al cancelar la licencia al (segundo) Bank of the USA (semipúblico, con el 20 por ciento en manos del gobierno central), una de sus principales excusas fue que estaba en manos de demasiados inversores extranjeros (sobre todo británicos). ¿Cuánto era demasiado? Solo el 30 por ciento. Hoy en día, si el presidente de un país en vías de desarrollo cancelase la licencia a un banco por tener un 30 por ciento en manos norteamericanas, al Tesoro de Estados Unidos le daría un síncope.

Total, que decenas de millones de estadounidenses se pasan el día pagando el taxi y comprando bocadillos con un Hamilton o un Lincoln y recibiendo el cambio en Washingtons sin darse cuenta de que tan venerados políticos son unos proteccionistas espantosos, objeto predilecto de las iras de la mayoría de los informativos del país, tanto conservadores como liberales. En las páginas del Wall Street Journal, banqueros neoyorquinos y profesores universitarios de Chicago siembran sus artículos de reproches y críticas a las payasadas antiextranjeras del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sin darse cuenta de que mucho más antiextranjero que Chávez era el propio Andrew Jackson, con el que se compra este periódico en los quioscos.

Los presidentes muertos no hablan, pero si pudieran, dirían a los norteamericanos y al resto del mundo que las políticas que promueven hoy en día sus sucesores están en las antípodas de lo que hicieron ellos para convertir una economía agrícola de segunda, dependiente del trabajo de los esclavos, en la mayor potencia industrial del mundo.

 



miércoles, 24 de mayo de 2023

No lo conocí personalmente, más bien se me hizo cercano porque a través de su blog me enteraba de lo que sucedía en Cuba, o mejor decir, podía leer una mirada crítica, audaz y de análisis sobre las cosas de Cuba y del Mundo, y digo esto que no es poco, porque en este Mundo coartado para uno pocos ricos en detrimento de los muchos pobres que somos, tener una mirada distinta “no está de moda”. Algunas de sus apreciaciones, las más “grandilocuentes” no las compartía, pero respetaba a esa persona que las defendía con sus propios argumentos. Al final tengo que decir, que eran más las ideas de justicia y de patria que compartíamos que las que no. Desde que el pasado 18 de Mayo supe de su muerte, sabía que tenía que decir algo sobre su persona pero no me animaba por no conocerlo mas allá de los últimos 12 años de su efervescente actividad creando otra manera de decir en el periodismo cubano, mas actualizado y utilizando las herramientas que hoy tenemos, pero por suerte alguien dijo lo que me hubiera gustado decir de Iroel y lo dejo más abajo.

En su blog, desde donde me acerque a su persona, empezamos con el pie “derecho” y luego nos encaminamos a nuestro pie habitual, “el izquierdo”, nos unía no solo el espanto de este Mundo, sino la necesidad de encontrar un camino más humano a esta humanidad toda. Igual siempre recuerdo algo que dijo Ernesto Estévez Rams sobre Iroel, y que en su momento me hice eco, y era algo así como, llegado el momento de las decisiones fundamentales me gustaría tener a Iroel en mi trinchera, compartir hombro con hombro con alguien leal. 

IROEL
(Por Rosa Miriam Elizalde)



Palabras en la despedida de duelo de Iroel Sánchez, en la Casa de la Amistad, el 19 de mayo de 2023

Con infinita tristeza despedimos a Iroel Sánchez.

Tenía un nombre inconfundible. Nadie se llamaba como él y nadie se le parecía. De haber vivido hasta el 12 de septiembre de 2023, hubiera cumplido 59 años. Se fue absurdamente antes, y lo peor es que no lo esperábamos, ni nosotros, ni él, que en sus últimas horas pidió a sus hijos que pagaran la cotización del Partido para regresar al trabajo sin deudas e hizo planes para los nuevos programas de La Pupila Asombrada a los que regresaría. Dos días antes de entrar al hospital, del cual no salió con vida, conversamos largamente de la próxima edición del Coloquio Internacional Patria, y planeamos las conferencias que él no se perdería en marzo de 2024.

Iroel vivía, militaba y escribía con el “optimismo de la razón y de la voluntad” del que hablaba José Carlos Mariátegui. Ese era su estado de ánimo habitual al que habría que agregarle otro componente de su existencia: una fe absoluta en el pueblo y en la capacidad transformadora del ser humano, que provenía de su gran pasión por las ideas y por la obra de Fidel.

Discutir con Iroel era un ejercicio arriesgado, porque sus análisis no solo eran sostenidos por una gran cultura, sino por una sensibilidad política que, junto con su animo espadachín, propinaba una estocada impecable y fulminante a cualquier desliz ético o ideológico. Nuestro amigo común, Carlos González Penalva, ha recordado hoy que “Iroel es, ante todo, un patriota. En sentido gramsciano, es un patriota de Partido.”

Recuerdo hace unos años un debate entre amigos sobre qué era ser de izquierdas, el cual empezó a tomar una deriva paternalista. Iroel cerré la discusión con un “oye, no somos de izquierda ni comunistas por generosidad, ni por piedad, ni por compasión, sino porque antes de poder tomar partido por una causa hacemos de ella nuestra propia causa, y como el Che ponemos el pellejo para demostrar nuestras verdades”.

Y él lo hizo.  Su mayor orgullo fue haber cumplido misión internacionalista en Angola. En la imagen que aparece en la portada de su cuenta en Facebook se le ve, veinteañero, vestido de camuflaje sobre un camión de guerra en Longa, una aldea a mitad de camino entre Menongue y Cuito Cuanavale. Tres niños africanos lo escoltan en franca camaradería, y si nos fijamos bien vemos en costado de la fotografía los juguetes que Iroel y sus compañeros regalaron a los pequeños, hechos con latas de conserva vacías, puntillas y palos de monte.  Allí recibió, por su heroísmo, las medallas “Por la Defensa de Cuito Cuanavale”, la de “Combatiente Internacionalista de Primera Clase”, la de “Servicio Distinguido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias” y otras.

Después vino su trabajo en la UJC, la dirección de la Casa Editora Abril en los años de la Batalla de Ideas, que lo llevó a la presidencia del Instituto Cubano del Libro y del Comité Organizador de la Feria Internacional del Libro de La Habana, la fundación de la revista cultural digital La Jiribilla y la gestación de la Red En Defensa de la Humanidad. En años más recientes, fundó la enciclopedia digital Ecured, colaboró con decenas de publicaciones y creó el blog La pupila insomne, del cual derivaron dos libros, más el programa de televisión La pupila asombrada, la peña La pupila afilada y los proyectos con Cubadebate:  Con Filo Cuadrando la Caja.

Fue un trabajador infatigable, un revolucionario ejemplar, el hijo de Nery, el esposo de Cuqui, el papá de Rubén y Javier, el compañero inolvidable de todos nosotros, el cubano admirado y querido por sus contemporáneos. Dicho esto último así parecería una ligereza, y habrá quien lo interprete como la clásica exageración ante la muerte. Pero no. Hay datos, no opinión: la terrible noticia de ayer ha producido un aluvión de mensajes de pena en las plataformas sociales. Muchos que no lo conocieron personalmente, muchos que sí y que saben qué clase de persona íntegra, honesta, incansable, luminosa era.

Finalmente, compañeras y compañeros, qué dolorosos nos resultan ahora los versos de Rubén Martínez Villena, el poeta comunista y el comunista poeta más admirado por Iroel; esos versos que encabezan su blog que desde ayer se ha quedado mudo:

¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado!

 (¡Ya dormiré mañana con el párpado abierto!)

Hasta siempre, hermano querido

 



martes, 16 de mayo de 2023

EN 1958 BÉLGICA EXHIBÍA CONGOLEÑOS COMO ANIMALES
(Por Gustavo Veiga)


Hace 65 años se cerraba el último zoológico humano en el Parque Heysel de Bruselas, experimento etnográfico y secuela de la sanguinaria colonización del Congo Belga. Se había inaugurado en 1958 en la promocionada Exposición Internacional, la primera y más importante realizada después de la II Guerra Mundial. Como marca de época, perdura hasta hoy en esas 200 hectáreas el Atomium, una obra emblemática y símbolo de la capital. 

Pero solo quedan fotografías antiguas y alguna coloreada de aquella muestra racista que se levantó en un espacio llamado Kongorama. La más gráfica de esa colección es la imagen de una niña negra cercada por un corral de cañas de bambú, mientras es observada por hombres y mujeres europeos, como si fuera un animal exótico.

La Unesco también

En julio de 1957, el Correo de la Unesco, el medio más célebre de Naciones Unidas, publicó el anuncio de aquella feria que se prolongó entre el 17 de abril y el 19 de octubre del ’58. Decía que en la sección de la exposición dedicada a los territorios de Bélgica en África --el Congo, Ruanda y Urundi (se llamaba así, sin la B)-- el tema sería “Cincuenta años de labor civilizadora en las esferas social, económica y religiosa”. 

Para ello se proyectaba “un jardín tropical en el que crecerán plantas equinocciales africanas en un suelo artificialmente caldeado”. Era el ámbito propicio para que mentes supremacistas al servicio del rey Balduino --monarca de entonces-- dispusieran del zoológico humano como un lugar de entretenimiento para los 41 millones de personas que visitaron la muestra.

Había sido otro rey, Leopoldo II --en el trono de 1865 a 1909--, el iniciador del genocidio en el Congo. En el verano de 1897, como hizo Colón con los indios tainos enviados a España, llevó unos 267 congoleños a Bruselas. Los exhibió como si fueran primates en su palacio colonial de Tervuren. Muchos murieron de frío en el invierno, pero su sádica majestad se salió con la suya: inauguró una exposición que serviría de antecedente a la que se abrió hace 65 años con zoológico incluido.

Les tiraban bananas

Crónicas de aquella etapa de darwinismo social señalan que los congoleños trasplantados al Parque Heysel, se hartaron de ser tomados como mascotas. Del público podía esperarse lo peor. “Si no reaccionaban, les tiraban dinero o plátanos por las uniones de las cañas de bambú”, describió un periodista de la época. En ese espacio verde se encuentra todavía hoy el estadio en que ocurrió la tragedia de 1985 con 39 muertos durante una final entre Juventus y Liverpool por la Copa de Europa. En 1958 ya existía. Había sido inaugurado en 1930.

El fantasma del rey Leopoldo --libro del estadounidense Adam Hochschild de 1998--, marcó un antes y un después en la concientización del pueblo belga sobre lo que había sucedido en el Congo durante los 44 años de su reinado. Se asesinó a diez millones de personas. A miles se les mutiló las manos por no pagar tributo en la extracción del caucho o no obtener la cuota exigida de ese líquido blanco sacado del árbol Hevea brasiliensis. Muchas otras sufrieron la esclavitud hasta bien entrado el siglo XX.

El racismo y el "progreso"

En el Correo de la Unesco de 1957 se lee sobre la celebrada Exposición de Bruselas: “Nadie podrá decir que nuestra época no es prodigiosa. ¿No hemos conseguido en nuestro siglo, mayores progresos que durante todo el período de historia y de protohistoria que le precedió? De estos últimos cien años, que no son nada desde el punto de vista cronológico, los 25 últimos han sido los más ricos en descubrimientos que están transformando nuestro modo de existencia y hasta los cimientos mismos de la condición humana”.

Esos preceptos cuasi bíblicos, podían ser aplicables a los ciudadanos de primera de la civilización occidental. Pero no en una colonia que le arrancaría la independencia a Bélgica el 30 de junio de 1960. Patrice Lumumba, el héroe nacional, decía por entonces que aquel hecho “marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano”. Lo asesinaron militares de su país con la venia de los gobiernos de Bélgica y Estados Unidos el 17 de enero de 1961. Tenía apenas 35 años.

Una niña enjaulada

Los congoleños enviados a Bruselas como la niña de la foto rodeada por cañas de bambú, vivían en una especie de gueto. Les habían levantado unas chozas precarias donde trabajaban sus artesanías para saciar la curiosidad del turista europeo. Recibían burlas. Les tiraban monedas o bananas. Las crónicas de fines de la década del ‘50 hablan de blancos que veían “a los negros en los jardines zoológicos”. En la Exposición llegó a haber 183 familias forzadas a abandonar África. Eran parte de la escenografía montada en Kongorama. La muestra se había pensado inicialmente para 1947, después se corrió a 1955 y terminó inaugurándose tres años más tarde.

Empezaba la etapa de la Guerra Fría. En el Parque Heysel convivían en tensión evidente los stands de la Unión Soviética y EE.UU. La muestra con su régimen racial a escala, podía verse funcionando desde lo alto del Atomium, un modelo gigante de molécula de acero con esferas que representan un átomo, y que es un símbolo emblemático de la capital belga como la torre Eiffel de París.

Disculpas limitadas

El último zoológico humano no sería una novedad segregacionista de un puñado de belgas trasnochados, bendecidos por un soberano despótico. Fue un fenómeno de la época que había tenido réplicas en grandes capitales como Londres y París. El asesinato del afroamericano George Floyd el 25 de mayo de 2020 a manos policiales en Estados Unidos, reavivó el rechazo al racismo. Y desempolvó historias olvidadas como la de Ota Benga, un joven congoleño exhibido en la jaula de los monos en un zoo del Bronx en 1906. Diez años después se suicidó con un arma de fuego.

Un pedido de disculpas de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre llegó un siglo más tarde. El descargo del actual rey de Bélgica, Felipe, también. “En ocasión de mi primer viaje al Congo, deseo reafirmar mi más profundo pesar por estas heridas del pasado”, declaró en junio de 2022. Pero no pidió perdón por los crímenes de la monarquía.

 

martes, 9 de mayo de 2023

ÚLTIMOS ENTRAMADOS DEL CANAL
(Por Mempo Giardinelli)



Sin dudas hay que reconocer avances, aunque todavía más retóricos que concretos. Lo cual fortalece, a priori, las esperanzas de un triunfo nacional en ésta que es, ya, una de las vías definitivas hacia la refundación y emancipación política y económica de la república.

Forma parte de un conjunto de otras luchas y reivindicaciones fundacionales de la soberanía nacional, como las del petróleo, el litio o el oro, o el replanteo de un modelo agropecuario diferente y democrático que vede latifundios, permita repoblar pueblos y democratice el trabajo agrario, a la vez cuidando el agua y el medio ambiente.

Es importantísimo reconocer que en la lucha que se ha venido librando para reivindicar la soberanía fluvial y marítima, la concientización y movilización popular fue decisiva porque el Gobierno, y en general el Frente de Todos, por sí solos no lo hubieran hecho. Y que nadie se ofenda si aquí se sostiene que esto es tan cierto como que el sol siempre está. Y es que fue este gobierno el que firmó el decreto 949/20 que avaló la traición a la patria que la decisión popular impidió que se pudiera sostener.

Tanto es así que son muchos los actores convencidos de que los sucesivos ministros de Transporte no pudieron convivir con sus propias culpas y exposiciones públicas para sostener traiciones. Fueron muy pocos y pocas –y entre ellos esta columna– quienes bancaron la responsabilidad de explicarle al pueblo los entramados de traiciones cipayas.

Y así se le arrancaron al Gobierno las medidas que conducen a un eventual inicio de obras en el Canal Magdalena, que es donde realmente debe terminar el comercio en el río Paraná. Y si bien es cierto que muchos cipayos estiraron los tiempos para complicar todo, también lo es que fueron denunciados en esta y otras columnas, como también lo es –admitido sea– que no fueron derrotados. De hecho y por eso, los pliegos licitatorios dados a conocer esta última semana, así como están, son inviables.

Y además es obvio que los tiempos administrativos van a jugar también en contra y esto habrá que tenerlo en cuenta como indicador de que la batalla por el Canal no ha terminado.

Y además es obvio que los tiempos administrativos van a jugar también en contra: al cierre de esta nota no hay nada nuevo publicado, y a esto habrá que tenerlo en cuenta como indicador de que la batalla por el canal no ha terminado. Y ese solo dato muestra que si bien se ha logrado una importante victoria del campo nacional, el optimismo debe ser moderado, y desconfiado, porque sólo se afianzará la Patria si además hay un triunfo popular en las ya inminentes elecciones.

Al respecto, la desconfianza que todavía sienten esta columna y las y los luchadores por la reivindicación innegociable de la soberanía nacional, se basa en que después del anuncio presidencial del primero de marzo pasado se dejaron pasar dos meses y medio hasta el llamado licitatorio. Y el cual de todos modos no está exento de zonas oscuras y acaso tramposas. De donde es razonable el bajo optimismo de que se llegue a adjudicar la obra en el corto plazo, ya que no hay duda de que no faltan funcionarios y lobbistas que siguen haciendo todo lo posible para impedir el canal hasta el próximo gobierno y más allá, y encima prendiendo velas para que venzan los candidatos más reaccionarios.

Lo cierto es que al cierre de esta nota no se conoce fecha alguna para cerrar el proceso, e incluso algunos fervientes boicoteadores parecen convencidos de que no habrá tal. Y mientras tanto corren rumores, no desmentidos, de que ya están preparándose altisonantes impugnaciones a cargo de abogados que trabajan en las sombras para por lo menos seguir dilatando los tiempos. "Ya lo vivimos en 2014 –dijo a esta columna el ingeniero y ex funcionario Horacio Tettamanti–. Se hizo el mismo llamado y los intereses contrarios lo terminaron frustrando con la misma metodología de patear los tiempos, condiciones inviables e impugnaciones que lograron su cometido de llegar al cambio de gobierno sin la obra en marcha".

Lo cierto es que sobran las dudas que sobrevuelan al Magdalena, particularmente porque ya iniciado Mayo no se formalizó el llamado a licitación, lo que genera inquietudes.

Cierto que puede tratarse de estrategias irritativas de algunos funcionarios, pero pueden conducir al fracaso del proceso licitatorio consiguiendo que no haya ofertas y el proceso se declare desierto. Lo cual –y no es malicia decirlo– cuando queda tan poca actividad administrativa en el Gobierno, sólo beneficia a las corporaciones que hoy son dueñas de hecho del comercio exterior ex-argentino.

Tal como lo viene alertando esta columna, a estas alturas no es descartable que se esté en presencia de un liso y llano boicot a la obra, por parte de funcionarios venales y/o de sus probables mandantes rosarinos, porteños o montevideanos. O un seleccionado de todos ellos, ya que se sabe de casi diarias reuniones de lobbistas, para quienes la decisión de Alberto Fernández en ningún momento tuvo gran valor conminatorio.

Y en este sentido, como ya alertó esta columna, perfectamente puede suceder que el Canal Magdalena finalmente no se haga, boicoteado a varias manos a ambos lados del Plata. Con lo que se volvería al perverso sistema de concesiones.

Una de las alertas, como desde hace tiempo, la pone Tettamanti, sin dudas el más experto analista en esta materia, quien sostiene que el Canal Magdalena, entre otras virtudes, "va a permitir que el rompehielos Irizar pueda navegar soberano a y desde Buenos Aires, sin tener que desviarse al Norte, o sea hacia Montevideo, y encima pedir permiso allí para poder volver o salir de la Argentina".

Finalmente el pasado viernes, al cierre de esta nota, se publicó en el Boletín Oficial el llamado a licitación para esta obra. Con el Nº 6/2023, su objeto es la “Construcción del Canal Magdalena desde La Progresiva Km. 143,074 del Canal Punta Indio, El Codillo, hasta la Isobata de 11 metros –Río de la Plata– República Argentina”.

Desde el Ministerio de Transporte a cargo del sr. Diego Giuliano, se determina que tendrá un monto de 40.421 millones 572.593 pesos, y se anuncia la apertura de propuestas para el 31 de julio próximo. Las consultas se admitirán hasta el próximo 2 de junio –o sea corriendo a todo vapor– y los pliegos deberán adquirirse a través de la plataforma electrónica oficial de contratación, seguimiento y ejecución de contratos.

Es perfectamente razonable dudar de que alcancen los tiempos, y/o es pensable que no faltará quien suponga que con tan breves plazos la licitación puede haberse lanzado ya "con dedicatoria". Habrá que ver y esperar que no, y al respecto Tettamanti sincera su pensamiento: "Tengo dudas de que los tiempos perdidos sean injustificables. Me temo que en algunos sectores del gobierno n o hay ningún entusiasmo por esta obra. Ojalá esté equivocado pero mientras tanto, y hasta que no vea la primera draga trabajando, no tenemos que bajar la guardia".

La expectativa es que, si se hace, el Canal tendrá una profundidad de 11 metros, lo que permitirá navegar a buques de más de 300 metros de eslora y 48 de manga. En cuanto al balizamiento, no estará incluido en el pliego de licitación, y la empresa o consorcio vencedor deberá hacerse cargo del dragado.

Las trabas, obstáculos y engañifas han estado, en esta materia, siempre a la vista. Por eso hay que advertir que podría suceder que el Canal Magdalena finalmente no se haga. Lo que obligaría a seguir en el perverso sistema de concesiones. Como se ve, la película no ha terminado. 

 




lunes, 8 de mayo de 2023

AL FIN, TRUCO
 
Dale dale empezamos
revuelve tu el mazo
de cuarenta cartulinas momificadas
antes, el cuchillo a la cintura
ahora el vaso de espíritus nobles
Cortan el monto en dos
y comienza la repartija
que tres cartas llevan tu suerte
o tu mentira
La mueca ya perfilada
para que los que te acompañan
decidan la aventura
puede haber un refrán
o una palabrería provocadora
Envido, viene como primera
si tus números son buenos
un 33 pueden ser demencial
Los de afuera son de palo
pero hinchan por el mas embustero
claro, si la mano te alza la frente
porque sino
dardos vienen a herir tu presente
Al fin, truco
como el sonido altanero de la suspicacia
sabiendo que dos manos
tienen que estar de tu lado
Me costó entender todo aquello
como dijo Isidoro
pintados talismanes de cartón
nos hacen olvidar nuestros destinos
aunque con el ancho de espada bajo la manga
la risa y el goce familiar
me hizo más cercano
siendo extraño







jueves, 4 de mayo de 2023

SIN CENCERRO NI ARRIERO
 
Somos un poco de ceniza y gloria
como dijo Isidoro
y por lo mismo nos damos cuenta
de vez en cuando
Hay fuegos artificiales en los escenarios
pero nosotros los mendigos
apenas saciamos la sed
Ya probamos de todo
en ambas direcciones
que si la derecha
que si la izquierda
que si por el centro es mejor
sabio será el que vea la esencia
ricos entre bambalinas
con el mazo y el as de espada
los otros arlequines del Rey
Nosotros como hace siglos
sin cencerro ni arriero
para subir a algún tren
que finalmente
no sea el matadero


Tú sabes que no fuimos ni somos tramposos
Solo un poco hippies, nada peligroso
Ni tu tragafuego ni tus dos leones
Nos van a callar, cabrones…






miércoles, 3 de mayo de 2023

LA FABULA DE DA VINCI
(publicado en este blog el 5 de Mayo de 2017)

Es potestad de los hombres cultivar la razón, buscarse en su interior, con humildad acercarse al conocimiento, que siempre será mucho mas grande del que podemos abarcar, escuchar a los mayores, en las simples palabras del que ha vivido podemos encontrar muchas simples verdades. El pasado 2 de Mayo se cumplió 498 años (hoy 504 años) de la muerte de Leonardo Da Vinci, su genialidad consistió en la simple teoría de "Observar", si se le juzgará con la vara con que hoy se profesa el conocimiento científico, Leonardo no seria mas que un "brujero", pero su pintura y sus maquinas fueron concebidas con el perfeccionamiento en el detalle de "Observar".

Cuando yo tenia 16 ó 17 años cayo en mis manos una Biografía del Da Vinci, con tapa color plata y el rostro "del Leo" viejo en esa portada, era una traducción de un autor italiano ( no recuerdo su nombre), aquel libro despertó en mi aun mas, la curiosidad por la ciencia y la búsqueda del conocimiento. Por estos días he terminado de leer "Las Sombras de las ideas" de Giordano Bruno y he comenzado a leer "Cuadernos de Notas" de Da Vinci con traducción de José Luis Velaz, muchas cosas para decir, pero no conocía de las Fábulas escritas por Leonardo, en las simples palabras están las simples verdades. Los humildes en la Argentina y porque no, en muchos países latinoamericanos, tienen mucho que aprender de la fábula de "La polilla y la vela" del maestro Da Vinci.

 


La polilla y la vela

La jactanciosa y errante polilla, no contenta de poder volar por el aire a sus anchas, dominada por la llama seductora de la vela, decidió volar hacia ella. Pero sus juguetones movimientos fueron la causa de su pronta desdicha, ya que la llama consumió sus delicadas alas. La polilla quedó quemada al pie del candelero. Después de mucho lamentarse, arrepentida se deshizo en lágrimas y levantando su cara exclamó: "Luz engañosa, a cuantos como yo has debido engañar en el pasado. Y si mi deseo fue ver la luz, ¿no debería haber distinguido el sol del falso resplandor producido por el sucio sebo?

 



martes, 2 de mayo de 2023

SALMO A LOS QUE SIGUEN
 
Ya andas como la tribu Lawtoniana
la carreta, hoy gomesticada
deja su estela en el asfalto
también sueños e imprevistos
que la vida es eso
rodar, rodar, haciendo mella los cantos
 
No te olvides sangre de los vientos
ser feliz con los ojos abiertos
allá en la sombra del lecho ultimo
tendrás las chinescas figuras
de lo vivido por dentro
 
Pon corazón y ganas
que ese será tu paraíso
sabrás que estaba tan cerca
y no te dabas cuenta
te lo dice quien a su paso
ha mordido la arena
en este desierto inmenso
 
No te olvides,
no es un reproche,
de los que por ellos llegaste entonces
vanagloriar solo lo propio
suenan los ingratos
sin memoria, ni historia
anda de tropiezo la piedra
aunque sea hermosa
 
Ya me voy despidiendo,
tennos paciencia,
en esta fría noche
me queda el beso cálido que me diste
alguna vez sin reparar
que yo me ponía viejo

 

Me eche a correr,
me eche a volar,
al otro lado de este Mundo





miércoles, 26 de abril de 2023

DOMINIO. LA GUERRA INVISIBLE DE LOS PODEROSOS CONTRA LOS SÚBDITOS
(Por Cándido Marquesán Millán)


Estoy leyendo el libro espléndido de Marco d´Eramo titulado Dominio. La guerra invisible de los poderosos contra los súbditos. Como señala en el mismo prólogo la tesis que trata de demostrar es que en los últimos 50 años se ha llevado a cabo una auténtica y gigantesca revolución de los ricos contra los pobres, de los amos contra los súbditos, de los dominadores contra los dominados.

No deja de ser llamativa las características de esta revolución, porque en el desarrollo de la historia vinculamos  la palabra revolución con los oprimidos que se levantan contra sus opresores. No faltan ejemplos en la historia; los niveladores que decapitaron al rey Carlos I en 1649; los sans-culottes entrando en La Bastilla en 1789 y las posterior guillotina aplicada a Luis XVI en 1793; los esclavos negros haitianos que en 1791 incendiaron las plantaciones de sus amos y en 1801 declararon la independencia de Haití: o los bolcheviques tomando el Palacio de Invierno en San Petersburgo en 1917 y el posterior fusilamiento en 1918 del zar Nicolás II; Castro y el Ché Guevara asaltando el cuartel Moncada en 1953 y expulsando al dictador Fulgencio Batista en 1959. 

Esta revolución de los ricos, se ha producido sin que nos diéramos cuenta, ha sido una revolución invisible, una “stealth revolution”, la revolución sigilosa, como la ha denominado la filósofa estadounidense Wendy Brown, donde el adjetivo stealth, “sigiloso” se usa en la terminología bélica, de la aviación militar: los bombarderos son stealth si no permiten que los detecten los rádares

Esta metáfora militar es muy idónea, porque de lo que se trata es de una auténtica guerra, por más que se haya realizado sin que nos hayamos percatado. Ya lo reconoció en 2006, uno de los hombres más ricos del mundo, Warren Buffett, cuando comunicó a un reportero del New York Times: “Es evidente que hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, quien la encabeza, y estamos venciendo”. Cinco años después, en 2011, Buffet reiteró el concepto afirmado “no ya que los ricos estaban venciendo esa guerra de clases, sino que ya la habían vencido”. Y un columnista del Washington Post matizaba: “Si ha habido una guerra de clases en este país, se ha librado desde arriba hacia abajo durante décadas, Y los ricos han ganado”. No es un extremista quien habla de guerra de clases de arriba hacia abajo, sino uno de sus protagonistas. Y la victoria ha sido por goleada, y los vencidos sentimos vergüenza de mencionarla.

Es un hecho incuestionable, nada más hay que constatar el trasvase de rentas producido en estas décadas desde el mundo del trabajo hacia el capital. Jeffrey Winters ha estudiado en el libro Oligarquía (2011) la historia de los más ricos, desde las oligarquías de la Antigua Grecia hasta los multimillonarios que hoy lideran el ranking de Forbes. Examina las estrategias de las grandes fortunas para defender sus bienes y los problemas que su éxito está causando al mundo moderno. Han pasado ya doce años de su publicación, pero es plenamente vigente. Hoy 62 personas tienen la misma riqueza que la mitad de los habitantes del planeta (unos 3.600 millones).

En los EEUU los 20 más ricos tienen una fortuna equivalente a lo que poseen la mitad de los norteamericanos (unos 160 millones). Algo sin parangón en la historia de la humanidad. Un senador del imperio romano en la cima de la escala social, era 10 mil veces más rico que una persona promedio. En EEUU, los 500 más ricos tienen cada uno 16 mil veces más que un americano promedio. Ni siquiera en las épocas con esclavos, la riqueza estaba tan concentrada como hoy.

Ese triunfo de los de arriba sobre los de abajo ha sido posible por la implantación del neoliberalismo.  En el libro hay dos capítulos titulados: Fábricas de ideas de asalto y Las ideas son armas. Donde señala  que si las ideas son armas, entonces los neoliberales han puesto sus miras en las universidades como los lugares donde se procesan y se diseñan. Los think tanks son las fábricas donde esas ideas se empaquetan materialmente en una forma utilizable.

Los medios de comunicación de masas constituyen el sistema de distribución de estas ideas empaquetadas, el sistema que las difunde entre el público en general consigue que se adopten y se utilicen, y hace que se conviertan en “opinión pública”. Por eso, los neoliberales han dedicado tanto dinero y energía a reconquistar el mundo académico, a reconvertirlo a la ideología liberalista. Y ponen mucho dinero en los think tanks. En relación a los medios de comunicación de masas, estos necesitaban inversiones menos grandes, porque ahora casi todos los medios de masas son intensivos en capital y, por lo tanto, ya casi todos trabajan para el proyecto neoliberal.

Como contraste, durante varias décadas, en la izquierda hemos pensado que las ideas son algo por lo que se lucha, no algo con lo que se lucha. No las vemos como herramientas que hay que producir y luego utilizar. ¿Cuáles son las nuevas ideas que se le han ocurrido a la izquierda en los últimos 40 años? Ideas para entender el mundo, ideas sobre cómo cambiarlo. Lo último, nos dice Eramo, que recuerdo son las tesis de André Gorz sobre el problema del tiempo (¿tiempo libre o tiempo liberado?). Hace tiempo que no producimos ninguna idea. Después de todo, lo de que estoy hablando en Dominio es lo inverso de la vieja consigna de que “el movimiento obrero recogerá las banderas que deje caer la burguesía”.

En este caso, vimos a la burguesía (seamos claros con la palabra: por burguesía no entiendo notarios, abogados, médicos, clase media-alta, sino me refiero a los poseedores del capital, en el sentido marxiano) hacer suya la idea de hegemonía que la izquierda ha olvidado. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos planteamos el problema de cómo conquistar o recuperar una hegemonía que creíamos haber arrebatado en los años sesenta, principios de los setenta?

Lo que para los observadores contemporáneos aparece como una batalla de intereses contrapuestos, que es zanjada por el voto de las masas, ha sido generalmente decidido mucho tiempo antes con una batalla de las ideas en un círculo restringido. En una entrevista en el diario “Le Figaro”, Sarkozy afirmó que: “en el fondo, he hecho mío el análisis de Gramsci: el poder se gana por las ideas”. Consciente de esta circunstancia la derecha ha sabido jugar sus cartas en esta batalla, y desde hace varias décadas tiene estratégicamente la hegemonía ideológica, y también la hegemonía política. Mas no ha sido siempre así.

Al final de la II Guerra Mundial, estaba vigente la doctrina de Keynes y se iniciaban en Europa occidental políticas dirigidas a la implantación del Estado de bienestar. Por ello, en abril de 1947 se reunió en el “Hotel du Parc”, en Mont-Pèlerin, en Suiza, un grupo de 39 personas entre ellas: Friedman, Lippman, Salvador de Madariaga, Von Mises, Popper.. con el objetivo de desarrollar fundamentos teóricos y programáticos del neoliberalismo, promocionar las ideas neoliberales, combatir el intervencionismo económico gubernamental, el keynesianismo y el Estado de bienestar, y lograr una reacción favorable a un capitalismo libre de trabas sociales y políticas.

Este combate de los neoliberales duro y contracorriente finalmente alcanzaría su éxito en la segunda mitad de los años 70, después de la crisis de 1973, que cuestionó todo el modelo económico de la posguerra. Su victoria fue producto de muchos años de lucha intelectual. Suele atribuirse al reaganismo, al thatcherismo y a la caída del Muro, pero la historia es más larga. Su triunfo se vio facilitado por la autocomplacencia de una izquierda autosatisfecha. Como dice Susan George“Si hay tres tipos de gente, los que hacen que las cosas sucedan, los que esperan que las cosas sucedan, y los que nunca se enteran de lo que sucede; los neoliberales pertenecen a la primera categoría y la mayoría de los progresistas a las dos restantes”. Estos son los hechos.

Según Xavier Domènech, al final de la II Guerra Mundial en Europa occidental la hegemonía fue la socialdemócrata, impregnada de la teoría económica keynesiana. Toda hegemonía implica una alianza, un pacto social de clases, donde una de ellas detenta la supremacía hasta tal punto que consigue convertir su proyecto de clase en un proyecto, que es percibido ya no como de clase, sino como el común y extensible a todas ellas y a toda la sociedad. Este proceso de construcción de la hegemonía, implica una operación cultural compleja, mas tiene una base consensuada y presupone un pacto social.

El neoliberalismo dinamitó el pacto social posterior a la II Guerra Mundial, realizado entre la democracia cristiana y la socialdemocracia, que estuvo vigente hasta los años setenta del siglo XX. Si hoy se ha convertido en hegemónico el neoliberalismo, son tan responsables los que lo han preconizado, como los que lo han consentido y asumido. En definitiva, se ha producido un pacto social. Mientras se expandía el neoliberalismo, ¿no gobernaban los González Mitterrand, Blair, Schröder, ZP-? Y sin embargo, los socialdemócratas aducen que los neoliberales son siempre los otros, los gobiernos conservadores, los grandes grupos financieros, mediáticos o políticos; pero no ellos.

Thatcher será un demonio, pero su pensamiento late en muchos corazones de una socialdemocracia que dejó de creer y de defender a las clases populares, y se formó en varias décadas en el pensamiento neoliberal hasta hacerse totalmente inservible como alternativa. Por ello, ya no sabe cómo emprender un nuevo camino al margen de todo aquello que ha asumido. Lo que empezó como una lucha de clases, iniciada e impulsada por las clases altas, transformándose en un nuevo pacto de clases, se convirtió finalmente en una nueva hegemonía,  la neoliberal, que no solo afecta a los partidos de la derecha

Por ello, en las últimas décadas, el debate público se ha desinteresado del aumento de la concentración, según el pensamiento económico dominante, para el que lo importante es el crecimiento económico. Robert Lucas, profesor de la Universidad de Chicago y Premio Nobel de Economía 1995, es un buen ejemplo: “Entre las tendencias dañinas para una economía bien fundada, la más seductora y la más venenosa, es la de poner el foco en la distribución”, escribió en 2003. Winters sostiene, sin embargo, que al olvidarse de la concentración, lo que se ha hecho es ignorar el poder político que esta genera. Advierte que a medida que la concentración crece, ese poder se hace más indomable, y que la voracidad del 1% más rico es consecuencia de la aparición de un poderoso actor: la industria de la defensa de la riqueza. Es “un ejército de profesionales muy preparados y bien remunerados, que piensan no solo en cómo hacer más ricos a sus empleadores, sino en cómo imponer políticamente las ideas que los benefician”.

Esa industria de defensa de la riqueza surgió en Europa y América como consecuencia de las alzas tributarías con que los países buscaron financiar los gastos de las dos guerras mundiales y el Estado de bienestar. Desde entones su misión es asesorar a los más ricos para neutralizar la amenaza redistributiva del Estado, por dos vías: desde centros de pensamiento y una extensa red de instituciones conservadoras que imponen: la redistribución es económicamente dañina y éticamente injusta»; y desde bufetes tributarios en los que abogados y economistas diseñan complejas redes legales para que los más ricos oculten sus ingresos y bienes a los Estados. Un ejemplo.

El economista de la Universidad de Harvard Gregory Mankiw, escribió en un artículo en 2013, En defensa del uno por ciento: “el grupo más rico ha hecho una contribución significativa a la economía y por ello se ha llevado una parte importante de las ganancias”. En las últimas décadas, las ganancias que se llevan, se habrían incrementado gracias a la revolución tecnológica que habría permitido que «un pequeño grupo de altamente educados y excepcionalmente talentosos individuos» obtengan «ingresos imposibles una generación atrás». Mankiw escribe pensando en Steve Jobs y en los millonarios que han cambiado el mundo desde Silicon Valley.

Los inéditos niveles de desigualdad actuales evidencian que la industria de defensa de la riqueza ha funcionado muy bien. Por ello, a la sociedad no le resulta estridente que existan desigualdades flagrantes. Asumimos que los exitosos se lo merecen. Y, junto a ello, la filosofía política ha sido incapaz de crear una teoría sobre la desigualdad admisible. Las «teorías de la justicia» de Rawls, Dworkin o Amartya Sen establecen el mínimo de bienes merecido por todos los ciudadanos. Pero nada de los límites de la desigualdad. Parece que, si la sociedad garantiza las mismas posibilidades a todos, algunos pueden enriquecerse sin límite. Una falta de idea alarmante. Sobre todo, porque el enriquecimiento escandaloso funciona desde ya, mientras que la igualación de los ciudadanos se demora. Necesitamos con urgencia una teoría política sobre las desigualdades admisibles. Sobre todo, porque la explosión de desigualdad está poniendo en crisis a nuestras democracias.

La irresponsabilidad, insolidaridad y ceguera a los de arriba les impide ver que bajo sus pies se está forjando una bomba de relojería, presta a explotar. Antonio Ariño y Juan Romero publicaron un libro de 2016 de título muy explícito La secesión de los ricos. La condición de ciudadano requiere un compromiso con el bien común, palabra hoy anacrónica. La secesión de los ricos es romper con ese compromiso. La manifestación más clara es el cambio de domicilio por razones fiscales. Abandono por puro egoísmo de responsabilidades por con tu  propio país. Son tiempos de secesiones. Ante la incomodidad nos vamos.

Lo acabamos de constatar en nuestro país con Rafael del Pino, presidente de Ferrovial. Los ricos han abierto la brecha, por la que pueden seguir otros.  Ya en 1996, Christopher Lasch en La rebelión de las elites y la traición a la democracia advirtió de la formación de una elite que tiende a separarse y a formar un mundo aparte: en hábitos, convicciones, recursos, aspiraciones y lealtades; una elite ávida, insegura, cosmopolita, extrañamente irresponsable.

No obstante, algún miembro de esas elites con una dosis de sensatez percibe que esta extrema desigualdad es insostenible. Se trata del multimillonario norteamericano Nick Hanauer que expone unas ideas muy interesantes en su artículo The Pitchforks Are Coming… For Us Plutocrats….Las Horcas están viniendo ... Para nosotros Plutócratas

Hanauer fue uno de los inversores en Amazon. Luego fundó Gear.com y aQuantive, que vendió a Microsoft en 2007 por 6.400 millones de dólares. Ahora se dedica al capital riesgo. No es la primera vez que ataca a los de su clase, pidiendo desde el inicio de la crisis más impuestos para los ricos. Igual que los ricos españoles. Ahora aboga elevar el salario mínimo para corregir la desigualdad porque, a la larga, también beneficiará a los ricos.

Recuerda que la desigualdad está agudizándose con gran rapidez: "El problema no es que haya desigualdad. Algo de desigualdad es intrínseco a cualquier economía capitalista funcional. El problema es que está en niveles históricamente altos y que esto está empeorando cada día. Nuestro país se está convirtiendo cada vez más rápido en una sociedad feudal más que en una sociedad capitalista".

Avisa que si la situación no cambia rápido se volverá a la Francia en el siglo XVIII, la anterior a la Revolución. Advierte a sus colegas: “despertad, esto no va a durar”. Por ello, pide medidas para acabar con la enorme desigualdad porque si no se actúa: "Las horcas (en referencia a la herramienta de labranza) vendrán a por nosotros. Ninguna sociedad puede aguantar esto”. En una sociedad altamente desigual, solo puede darse o un estado policial o una revolución.

No hay otros ejemplos. No es si va a pasar, es cuándo. Un día alguien se prende fuego en la calle, y entonces miles de personas salen a la calle y antes de que te des cuenta el país está ardiendo. Y no hay tiempo para ir al aeropuerto a coger el jet y volar a Nueva Zelanda. La revolución será terrible, pero sobre todo para nosotros. Asegura que lo irónico de la creciente desigualdad es que es innecesaria y autodestructiva.