Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

viernes, 6 de septiembre de 2024

AL FIN UN MEA CULPA

En este informe que a continuación dejo, Cristina al final hace un mea culpa, era de esperar hace tiempo, pero al menos lo hizo.

Es la economía bimonetaria, estúpido. Aportes para un debate argentino.
(Por Cristina Fernández de Kirchner)
“Hay dos formas de conquistar y
esclavizar a una nación. Una es la
espada, la otra es la deuda.”
John Adams. Presidente de los
Estados Unidos entre 1797 y 1801.

Milei y “las fuerzas del cielo”. Cuadro de situación

A nueve meses de la llegada al gobierno de la primera experiencia global anarcocapitalista, una vez más y como siempre, la realidad se impone sobre las teorías extravagantes, los discursos incendiarios y las frases marketineras.

Milei, el ultra libertario que en campaña prometía eliminar la intervención y el control del Estado sobre la vida de los argentinos hoy, en el gobierno, no sólo interviene y controla, sino que además decide tres de los cuatro precios fundamentales de la economía:

1) el precio del dólar, a través de la tablita de crawling-peg del 2% mensual; 2) el precio del dinero, mediante la fijación de una tasa de interés de referencia ultra negativa;

3) el precio del trabajo, al fijar tope para los acuerdos salariales; 4) solo ha liberado el cuarto precio de la economía; el de los bienes y servicios, aunque con ciertas limitaciones: las tarifas de luz, gas y el transporte todavía conservan exiguos subsidios, en algunos segmentos de usuarios, y el Estado sigue sin contar con datos fehacientes sobre los costos reales de esos sectores.

Si a esta forma de administrar los cuatro precios de la economía le sumamos el ajuste fiscal de Milei -que es inconsistente e insostenible porque lo logra a partir del no pago de deudas exigibles para la administración central y del retiro del Estado de las funciones imprescindibles para la subsistencia misma del país como Nación-, se produce un combo letal.

Este escenario, en el marco de una economía bimonetaria como es la argentina, ha llevado a una caída brutal de la actividad económica y ha provocado que nuestro país sea hoy más caro en dólares que los países desarrollados del mundo. Esto convierte a la tasa de inflación del 3% o 4% mensual, que Milei y su inefable ministro de economía quieren hacernos creer que es un éxito, en una verdadera tragedia social al producirse en el marco de una profunda recesión económica.

Esa tragedia ya es inocultable. Desde el rápido aumento de la desocupación hasta los más de un millón de niños que todas las noches se van a dormir sin un plato de comida (estudio UNICEF). Desde el crecimiento exponencial del avance del narco en las barriadas populares ante el retiro del Estado, hasta la caída vertiginosa del nivel de vida de la clase media. Y como siempre sucede en Argentina, al ajuste le siguen los palos. Las imágenes de argentinos apaleados y gaseados -en esta oportunidad jubilados- no hacen más que confirmar la violencia que engendran ideologías donde los ciudadanos solo son una variable de ajuste. Todo se ha puesto muy feo. Todo está muy mal.

Mientras tanto el gobierno no sólo ha abandonado en la práctica el discurso liberal de anti-intervencionismo estatal, sino que también ha dejado de lado la teoría monetarista que señala a la emisión monetaria como la única y exclusiva causa de la inflación. En efecto, en reiteradas oportunidades los funcionarios han señalado que no van a devaluar porque sube la inflación: ante estudiantes en la Universidad Católica Argentina “Caputo descartó un salto del dólar: ‘Devaluando lo único que se gana es que suba la inflación’” (Infobae. 21 de agosto, 2024). O sea: la inflación en nuestro país está atada al movimiento del dólar . Bienvenidos a la Argentina.

Estas no son las únicas novedades del país en el que suelen morir todas las teorías. Desde hace un tiempo las calificadoras extranjeras, las agencias vinculadas a las finanzas y hasta algunos economistas vernáculos, han comenzado a explicitar públicamente una creciente inquietud acerca de la capacidad de pago de la Argentina respecto de su deuda soberana. No se trata de teorías o interpretaciones económicas, simplemente de sumar y restar frente a la curva de los vencimientos en moneda extranjera que debe afrontar nuestro país. “A los mercados no les inquieta el frente fiscal, sino los problemas del Gobierno para juntar dólares” (Infobae. 25 de agosto, 2024).

El 14 de febrero de este año publicamos el documento: “ARGENTINA EN SU TERCERA CRISIS DE DEUDA -Cuadro de Situación-”. Vale la pena recordar el segundo párrafo del mismo, donde definíamos en forma estructural el problema de la economía argentina.

“A diferencia de lo que se afirma habitualmente, en cuanto a que el principal problema de la economía argentina es el déficit fiscal y la principal causa de la inflación, la emisión monetaria necesaria para cubrirlo; nosotros sostenemos que la inflación en Argentina se dispara ante la escasez de dólares y que el endeudamiento compulsivo en dicha moneda no hace más que agravar dicha escasez al profundizar la ya conocida y estructural restricción externa de nuestra economía bi-monetaria”.

Que nadie se confunda. No pasa por decir “te lo dije”, pero es necesario abordar el verdadero problema de la economía argentina desde el rigor que impone la experiencia concreta frente a cualquier ejercicio teórico. Hoy la Argentina no tiene los dólares para pagar la deuda y los mercados lo saben. Esa misma escasez de dólares fue la que impidió llevar a cabo la dolarización que Milei imaginaba como plan de estabilización para cristalizar la formidable transferencia de ingresos a los sectores más concentrados de la economía producida después de la brutal devaluación y el ajuste fiscal. Dolarización que también era aconsejada, entre otros economistas, por Steve Hanke1. Curiosa paradoja de quien se cree líder amado y admirado a nivel global, pero al que nadie le presta un dólar. A esta altura de la soirée casi, casi que tenemos que hablar de Milei, el ex libertario.

Es la economía bimonetaria, estúpido.

Sería conveniente que, en términos de política económica, nuestros economistas encuentren una definición más rigurosa sobre la regulación para la adquisición de dólares en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) que la de “cepo”. Esa etiqueta fue utilizada para estigmatizar la medida que tuvimos que adoptar en el año 2012, después de una fuerte corrida cambiaria durante el año 2011 (año de elección presidencial), que significó la caída de nuestras reservas con la clara intención de provocar una devaluación del tipo de cambio que, de haberlo logrado, hubiera significado una enorme transferencia de ingresos a favor de los sectores que están dolarizados. Lo curioso de aquella corrida impulsada desde el sector financiero, es que se produjo en el marco de una economía que, después de la crisis global de Lehman Brothers (2008-2009) crecía en forma sostenida y en un escenario de certidumbre política, traducida en el triunfo en primera vuelta por 55% de los votos. Quedó así al descubierto que los discursos del mainstream, acerca de la necesidad de certidumbre y estabilidad política y económica son solo eso, discursos.

En el siguiente cuadro se puede observar claramente el alto nivel de reservas existentes en el BCRA al año 2011 y la caída vertiginosa producto de la corrida que se opera entre agosto (cuando obtuvimos más del 50% de los votos en la PASO) y diciembre de ese año. Como siempre, dato mata relato. 



Desde 1972 se calcula que Argentina atravesó 54 corridas cambiarias. Una corrida cambiaria se define a partir una cierta caída de las reservas internacionales y/o en movimientos del tipo de cambio. Durante las últimas cuatro décadas, coincidentes con el paradigma de valorización financiera instaurado por la última dictadura cívico-militar, Argentina sufrió corridas cambiarias recurrentes, que se interrumpieron temporalmente durante gran parte de la convertibilidad y la presidencia de Néstor Kirchner. 

Durante mis dos mandatos enfrenté corridas cambiarias de una persistencia similar a la del alfonsinismo, mayor a las del menemismo, y únicamente superada por la del gobierno de la Alianza, tal cual podrán ver en el siguiente cuadro. 



Entre 2007 y 2015 las presiones cambiarias se hicieron más frecuentes, totalizando 11 corridas. Estas tensiones se manifestaron en fuertes aumentos de la Formación de Activos Externos (FAE) y en su correlato, la caída de reservas internacionales.

Tampoco el gobierno de Macri, que fue “market-friendly” -en la jerga de los mercados-, se salvó de las corridas cambiarias. Por el contrario, no sólo tuvo una fuerte salida de capitales sino que debió reinstalar el “cepo” que tanto había criticado y que había levantado en 2016 con bombos y platillos y gracias a un feroz endeudamiento externo. Se vio obligado a poner un tope de compra mensual de apenas 200 dólares. Vale recordar que en el período 2012-2015, cuando administramos la compra de dólares en el MULC, el límite que establecimos fue de 2.500 dólares mensuales. Cabe señalar también que dicha regulación (“cepo”) no pudo ser eliminada hasta el día de la fecha y continúa con el tope de 200 dólares. Y eso que pasaron macristas, peronistas y ahora hasta libertarios, todo bajo el estricto control del FMI. Esto no significa santificar el “cepo”, sino entender a partir de la experiencia y no desde la teoría, el funcionamiento de la economía en la Argentina frente a la cuestión del dólar.

Es que, como dice el título de este capítulo, es la economía bimonetaria, estúpido. Una economía donde la moneda que emitimos como Estado sólo es utilizada para transacciones cotidianas (y no para todas. Ej: compra de inmuebles). Para las otras dos funciones que tiene cualquier moneda, que son las de unidad de valor y de reserva o ahorro, los argentinos utilizan el dólar.

Este fenómeno sucede únicamente en la Argentina. La utilización de dos monedas, de las cuales la que no emitimos es precisamente la más requerida para atesorar legal o ilegalmente, sustrayéndola del circuito de funcionamiento de la economía y formando activos en el exterior o, en menor medida, guardándolos “en el colchón”. Esa misma moneda es, además, la única que se puede utilizar para pagar las importaciones que el país necesita para producir, generar riqueza y trabajo bien remunerado. Esta situación permite explicar las dificultades de la macroeconomía argentina; aún en gestiones de gobierno que han llevado a cabo una sustancial reducción de la deuda en dólares, como fue el caso de las desarrolladas en el período 2003-2015.

Si a este fenómeno le agregamos el endeudamiento geométrico -en esa misma moneda que no emitimos- producido durante el gobierno de Macri, con inversores extranjeros o nacionales, con sobretasas y con curvas de vencimientos incumplibles, no hace falta explicar más nada. Aunque, ya se sabe, la Argentina es ese extraño lugar en donde hasta lo obvio debe ser explicado.

Para aquellos que afirman que dicha regulación impide la inversión, cabe recordar que la Inversión Extranjera Directa (IED) durante mi segundo mandato, fue la más alta en los 40 años de democracia, sin privatizaciones. A título de ejemplo: la llegada de Chevron y Petronas -entre otros- con inversiones en Vaca Muerta recuperada por nuestra gestión también. Además, durante el año 2015 y con el asedio de los Fondos Buitre, el riesgo país rondaba los 600 puntos básicos.

La experiencia del gobierno macrista, que decidió levantar el “cepo”, devaluar y eliminar los controles de la cuenta capital para endeudarse, ya sabemos cómo terminó: cuatro años sin “cepo” pero ninguna inversión directa, sólo ingreso de capitales especulativos y retorno del FMI al país para garantizarle los dólares a esos fondos, que después del carry trade “piraron”. A esa experiencia la estamos pagando demasiado caro y sus consecuencias seguirán siendo sufridas por varias generaciones más.

Abordar el problema de la economía bimonetaria y su correlato, la carencia de una moneda fuerte, es lo que debería movilizar a las fuerzas políticas y sociales que siguen creyendo en la Nación. Sin embargo, cuando la anti política se quede sin respuestas por el fracaso de teorías extravagantes que solo causan odio y dolor; no solamente deberemos reconstruir la moneda, sino también la política.

Esto también implica de parte nuestra preguntarnos ¿Y por casa como andamos? En una suerte de revisión de ideas y experiencias.

El peronismo se torció:

Cuando olvidó que los muertos no pagan las deudas y convalido el préstamo multimillonario e irregular que el FMI, violando su propia normativa interna, había otorgado al gobierno de Mauricio Macri para que ganara las elecciones. No sólo eso, se castigó a nuestro país fijándole sobretasas de interés usurarias y curvas de vencimientos incumplibles. Por si eso fuera poco, se permitió además que se apliquen las políticas dictadas por el organismo que dieron comienzo a un proceso inflacionario.

Cuando por primera vez en un gobierno peronista los trabajadores registrados no llegaron a cubrir la canasta básica total (CBT). O sea: el peronismo con trabajadores registrados pobres, pese a que la tasa de desempleo tuvo un excelente comportamiento alcanzando el nivel más bajo de las últimas décadas con el 5,7%.

Cuando no recuperó el carácter universal que caracterizó a sus políticas sociales y que impedían el surgimiento de clientelismos que solo contribuyen a dividir y a enfrentar a los sectores populares entre sí, e irritar a nuestras clases medias.

Cuando mal administró las divisas obtenidas por superávit comerciales excepcionales y debilitó la fortaleza del Estado para administrar la economía bimonetaria de la Argentina.

Cuando, a pesar de haber atravesado la pandemia con una correcta gestión sanitaria que evitó las imágenes de falta de atención médica o respiradores, cementerios creados para los fallecidos de Covid o, como vimos en New York, camiones frigoríficos para trasladar los cadáveres; se anuló la palabra presidencial por la aparición de un documento fotográfico donde se comprobaba la violación de las normas de aislamiento por parte de quien las había firmado.

El peronismo se desordenó:

Cuando no advirtió la modificación de las relaciones laborales de la población económicamente activa, donde los trabajadores registrados en la actividad privada no sólo son minoría, sino que además, sólo el 40% de ellos está sindicalizado. La consecuencia objetiva es que las representaciones sindicales características del siglo XX y fundantes del peronismo, ya no son la expresión mayoritaria de los trabajadores.

Cuando no avanzó sobre el viejo modelo de Estado omnipresente que derivó en ineficiencia e ineficacia y no construyó una nueva estatalidad más vinculada a la comunidad y su organización a través da la participación de sus diferentes estamentos. La ineficiencia e ineficacia que deriva en burocracia y que es observada por el resto de la sociedad no sólo con mirada crítica por la falta de resultados o de calidad de los servicios en la vida cotidiana, sino porque se termina viendo el empleo estatal como un privilegio frente al resto y, por lo tanto, un “gasto innecesario” que debe ser suprimido.

Cuando no impulso la reversión del déficit fiscal a través de la reducción del gasto tributario existente por eximiciones, exenciones o promociones a sectores concentrados de la economía; junto a una reforma tributaria que no sólo simplificara la administración impositiva, sino que permitiera construir un sistema más racional y equitativo.

Cuando no planteó una revisión y reforma profunda de la educación pública; una de las demandas más sentidas y queridas por todos los sectores, especialmente por aquellos que no pueden reunir el dinero necesario para pagar la cuota de un colegio de gestión privada.

Cuando no pudo superar el consignismo de la desigualdad social por un lado y el gatillo fácil por el otro para abordar un plan de seguridad de carácter integral, e n donde además se aborde el problema cada vez más creciente del avance narco en las barriadas populares como consecuencia del retiro del Estado y la porosidad de las fuerzas de seguridad. Es así como se sustituye la organización estatal por la organización delictiva.

Cuando dejó de recordar que no solo donde hay necesidad hay un derecho sino también una obligación y que el trabajo es un derecho, pero también es un deber, por lo que es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume.

Cuando no reparó en las profundas modificaciones surgidas en el campo de la comunicación social por el avance de la tecnología: una trasformación de magnitudes similares a la imprenta de Gutenberg.

Hay que poder enderezar las experiencias y ordenar las nuevas demandas para poder alinear pensamiento, palabra y acción: una trilogía indispensable a la hora de formular propuesta y estrategia que permitan organizar una fuerza política que vuelva a representar mayoritariamente, para pasar de ser oposición a alternativa de gobierno.

Septiembre del 2024

Cristina Fernández de Kirchner. -

P/D: Texto y contexto. John Adams fue el segundo presidente de Estados Unidos y la cita del comienzo de este documento debe ser comprendida en el contexto de la discusión interna de ese país en su etapa fundacional, acerca del modelo económico que debían asumir como Nación. En esa discusión el rol de Alexander Hamilton, primer secretario del Tesoro y padre del modelo de acumulación y manejo de deuda de ese país, fue fundamental. Ellos pudieron resolver correctamente ese problema. 

 



jueves, 5 de septiembre de 2024

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE JOE BIDEN
(Por Ignacio Ramonet)



Señor Presidente Joe Biden

Su mandato presidencial se termina dentro de pocos meses. Me permito escribirle, con todo respeto, en nombre de un número importante de personas, movimientos sociales, sindicatos, asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales a través del mundo que firman conmigo esta carta y que esperan un gesto de usted para reparar una profunda injusticia cometida el 12 de enero de 2021 por su predecesor, Donald Trump, cuando, a unas semanas de abandonar la Casa Blanca, decidió -sin bases legales reales- reinscribir a Cuba en la infame lista de Estados patrocinadores del terrorismo (lista SSOT, por sus iniciales en inglés).

Señor Presidente, como usted sabe, esa lista SSOT es un mecanismo de política exterior concebido por la Secretaría de Estado (Cancillería) de Estados Unidos para sancionar a aquellos países que "prestan apoyo repetidamente a actos de terrorismo internacional”.

Señor Presidente, en un acto de justicia y de lucidez política, la Administración del presidente Barack Obama, de la cual usted formaba parte, había retirado a Cuba de esa deshonrosa lista en 2015. Lo cual representó un paso muy positivo para forjar, por fin, una relación más constructiva con La Habana. Durante el Gobierno de Barack Obama, siendo usted Vice-Presidente de los Estados Unidos, se pudo en efecto avanzar hacia una normalización de las relaciones diplomáticas entre dos vecinos con sistemas políticos diferentes pero dispuestos a entenderse en base al respeto mutuo.

Señor Presidente, usted no desconoce que Cuba siempre ha denunciado y combatido el terrorismo. Jamás lo ha alentado o patrocinado. Nunca lo ha practicado. Desde hace 65 años, a pesar de las tensiones que han podido existir entre Estados Unidos y Cuba, no se puede citar un solo caso de acción violenta ocurrida en territorio estadounidense que haya sido apadrinado, directa o indirectamente, por La Habana. ¡Ni un solo caso! En cambio, Cuba ha sido uno de los países más atacados por organizaciones terroristas. Más de 3 500 ciudadanas y ciudadanos cubanos han muerto en atentados cometidos por grupos terroristas financiados, armados y entrenados por organizaciones violentas basadas, en su mayoría, en Estados Unidos. O sea, que es el mundo al revés. Y usted lo sabe.

Señor Presidente, tampoco ignora usted que al haber incluido -injustamente- a Cuba en esa lista SSOT, se le aplican a este país y a toda su inocente población, numerosas y dolorosas medidas coercitivas unilaterales. Las consecuencias más atroces se derivan del riesgo asociado a cualquier tipo de ayuda humanitaria, negocio, inversión y comercio que implique a Cuba y, por extensión, a sus ciudadanos. Por ejemplo, a los cubanos con ciudadanía extranjera que reúnen los requisitos para una exención del Sistema Electrónico de Autorización de Viaje (ESTA, por sus siglas en inglés) para viajar a Estados Unidos, se les ha denegado esa exención. A los cubanos residentes en la Unión Europea se les han cerrado cuentas bancarias ya que, por estar su país en la lista SSOT, ellos se convierten automáticamente en “clientes de alto riesgo”. A muchos grupos religiosos se les han congelado los fondos y bloqueado los envíos de ayuda humanitaria a la isla. Las personas que intentan hacer una transferencia de dinero por PayPal o Wise a familiares en Cuba pueden ver sus fondos congelados y sus cuentas bloqueadas. La mayoría de los bancos se niegan a procesar pagos cubanos y han congelado incluso las sumas de dinero destinadas a actividades humanitarias. La presencia de Cuba en esa lista SSOT limita, para los particulares, la apertura de cuentas bancarias en el extranjero, el uso de instrumentos para cobros y pagos internacionales, el acceso a la banca digital, la contratación de servidores y servicios online y mil impedimentos más.

Señor Presidente, la inclusión de Cuba en esa lista SSOT provoca, además, que los viajeros extranjeros de países incluidos en el ESTA que desean visitar Cuba tengan que solicitar un visado especial en el Consulado General de la Embajada de EEUU en su país de origen. Esta política, implementada por su Administración, tiene un impacto nefasto en la industria turística de Cuba, un sector de decisiva importancia para la frágil economía de la isla.

Señor Presidente, como usted sabe, todo esto viene a añadirse a las terribles consecuencias del cruel e ilegal bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba que el Gobierno de su país mantiene desde hace más de 60 años -desconociendo la clara posición de la Comunidad internacional y las sucesivas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas -, con el objetivo de generar una situación de carencias y descontento en la población que conduzca a protestas contra las autoridades cubanas.

Señor Presidente, semejante diseño agresivo, causante de tanto dolor y tanto calvario en la inocente población civil de Cuba, ha alcanzado este último decenio - como pudo constatarlo su propia esposa Jill Biden durante su recorrido por la isla en octubre de 2016- dimensiones de castigo inhumanas. El pueblo cubano carece de acceso a muchos bienes y recursos básicos : medicinas, alimentos, materiales de construcción, fertilizantes, energía, maquinaria industrial, piezas de recambio que no se pueden importar por figurar Cuba en esa lista. La ola migratoria actual de expatriados cubanos hacia Estados Unidos, inédita en su magnitud, es quizás el ejemplo más ilustrativo del impacto devastador y el sufrimiento provocado por las medidas extremas y brutales contra la economía cubana derivadas tanto del criminal bloqueo como de la injusta inclusión de Cuba en la infame lista SSOT.

Señor Presidente, tampoco ignora usted que, en mayo de 2024, el Departamento de Estado tomó la decisión de retirar a Cuba de la lista de "Estados que no cooperan en la lucha contra el terrorismo". Una decisión acertada y justa. A pesar de ello y de manera contradictoria, incongruente, confusa e injustificable, su Administración insiste en mantener a Cuba en la lista SSOT, la de los Estados patrocinadores del terrorismo. ¿Cómo es posible afirmar, al mismo tiempo, que Cuba sí coopera en la lucha mundial contra el terrorismo, y a la vez acusar a La Habana de patrocinar abiertamente el terrorismo ? La mejor manera de clarificar esa contradicción, es sacar a Cuba, de inmediato, de la lista SSOT.

Señor Presidente, Cuba no es un patrocinador del terrorismo. Al contrario, Cuba es un patrocinador de la paz. Y usted lo sabe. Porque sin duda recuerda que, siendo usted Vice-Presidente de Estados Unidos, en 2016, se firmaron en La Habana los Acuerdos de Paz entre el Estado de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), en ese momento consideradas como "organización terrorista", que pusieron fin a más de medio siglo de guerra y de matanzas, y que incluso le valieron al Presidente colombiano Juan Manuel Santos el Premio Nobel de la Paz. Eso no hubiera sido posible sin la activa participación diplomática del Gobierno cubano

Señor Presidente, esa pacificación fue tan impactante que, a partir de 2018, el Gobierno colombiano del Presidente Juan Manuel Santos solicitó a Cuba ser sede de un proceso de conversaciones con dirigentes de otra organización armada, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), tras la decisión de Ecuador de renunciar a ser sede. Como usted recuerda, estas conversaciones con el ELN se paralizaron tras un odioso atentado cometido en Bogotá en 2019 con coche bomba que arrasó una academia de policía causando numerosas víctimas y cuya autoría reivindicó el ELN.

Señor Presidente, a raíz de esa tragedia, el Gobierno de Iván Duque solicitó la extradición a Colombia de los dirigentes del ELN que, protegidos por un estatuto diplomático especial, se hallaban en Cuba para las negociaciones de paz. La Habana no pudo acceder a esa solicitud. En efecto, los acuerdos diplomáticos internacionales no lo permiten ya que la extradición violaría los protocolos establecidos como garante de las conversaciones de paz entre el ELN y el gobierno colombiano. Noruega, otro país garante clave de esas conversaciones de paz, se mostró totalmente de acuerdo con la posición de La Habana así como la gran mayoría de los Gobiernos. Sin embargo, ese legítimo rechazo de La Habana fue el pretexto esgrimido por su predecesor Donald Trump, en enero de 2021, para volver a incluir a Cuba en la abominable lista SSOT.

Señor Presidente, Cuba no ha cesado de promover la paz. Prueba de ello es que, en 2022, Gustavo Petro, el nuevo Presidente de Colombia, anunció que la solicitud de extradición de los dirigentes del ELN sería retirada como parte de su iniciativa de “paz total”. La Habana, por su parte, aceptó ser de nuevo anfitrión y garante de las conversaciones de paz entre Bogotá y el ELN. Como usted sabe, gracias a la intermediación de Cuba, el 9 de junio de 2023, en La Habana, el presidente Gustavo Petro y Antonio García, comandante guerrillero del ELN, se estrecharon la mano en una reunión donde se acordó, por primera vez, un punto de la agenda pactada y un cese el fuego bilateral que constituye un paso histórico hacia el silencio de las armas y la paz definitiva en Colombia. Este cese el fuego, por cierto, se renovó en La Habana seis meses después, tras cruciales gestiones del Gobierno cubano. Meses después, Cuba acogió una nueva propuesta del Gobierno de Colombia de ser garante y sede alternativa de otro proceso de paz, esta vez con el grupo armado rebelde Segunda Marquetalia.

Señor Presidente, Cuba no sólo es un promotor de la paz sino que, como ningún otro país del mundo, promueve la salud. En el curso de los últimos veinte años, La Habana ha enviado a más de 600.000 profesionales y técnicos sanitarios a unos 165 países. Lo cual ha significado aliviar el sufrimiento de muchos enfermos y salvarle la vida a millones de personas a través del mundo.

Señor Presidente, Cuba no sólo es promotor de paz y de salud sino que, como ningún otro país, promueve también la educación, como lo ha reconocido ampliamente la propia UNESCO. Miles de maestros y de profesores cubanos han intervenido en decenas de países para combatir el analfabetismo e impulsar la escolarización de millones de niñas y niños. Eso es lo contrario mismo de "promover el terrorismo"...

Señor Presidente, en 2021, poco después de que usted se instalara en la Casa Blanca, varios altos funcionarios de su Administración prometieron que revisarían la inclusión de Cuba en la lista SSOT. En octubre de 2022, su propio Secretario de Estado, Anthony Blinken, reiteró esa promesa. En 2023, cuarenta y seis Congresistas, muchos de ellos demócratas, le enviaron a usted una carta pidiéndole que se cumpliese esa promesa. En junio de 2024, durante el 56 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, en una declaración conjunta, nada menos que 123 países le exigieron lo mismo a su Gobierno. Pero, a pesar de las promesas y de tan importantes solicitaciones, usted sigue sin hacer nada para acabar con esa escandalosa injusticia.

Señor Presidente, esa situación se tiene que terminar. Usted lo sabe. No hay ni un sólo argumento válido y razonable para acusar a Cuba y mantener a su población bajo un castigo colectivo ilegal e inhumano. Usted tiene autoridad para, antes de abandonar la Casa Blanca, corregir tan cruel absurdo y sacar a Cuba de la lista SSOT. ¡Hágalo ya!

Con la esperanza de que sepa usted, Señor Presidente, estar a la altura de este momento histórico y atienda este pedido, se despide respetuosamente de usted,

Ignacio Ramonet

 




martes, 27 de agosto de 2024

SE CAE DE MADURO

 


Somos 195 países en el Mundo y 8500 millones de habitantes, pero parece ser, si nos guiamos por la prensa Mundial que hay unos pocos donde ocurren “calamidades antidemocráticas”, Venezuela es uno de ellos, por tanto esa prensa “independiente” se concentra en sus elecciones reciente.

No voy a ser yo quien salga a defender la “transparencia” en el proceso eleccionario de Venezuela, en definitiva todos los involucrados en ella  le tienen que dar la cara a su pueblo, es a su pueblo y no al Mundo a quienes tienen que enseñarle las actas de los resultados en cada mesa eleccionaria, con todos los detalles, ya va hacer un mes que la gente de a pie voto, y las mismas no son presentadas por el Consejo Nacional Electoral, pero no al Supremo, insisto, que supuestamente lo hicieron sino a su pueblo.

Y digo que no voy hacer yo quien haga dicha defensa, porque con tanta agua que ha pasado por debajo del Muro de Berlín, uno quedo “satisfecho” de apoyar ciegamente a alguien que dice “defender a su pueblo” y verdaderamente como se demostró, lo que hacían era someterlo, así que si bien el hombre es el único animal que choca con la misma piedra, quiero no tener averías futuras en mi conciencia, parafraseando algo que se dice por acá “pruebas en mano, culo en tierra”. Se cae de Maduro que alguna trampa ha existido sino no se habrían dado tantas vueltas al asunto, tengo derecho a no “comerme la curva”

Un “viejito” guerrillero que hace poco cumpliría 98 años, y a quien admiro por su entereza y su sabiduría política me enseño, que si vas a jugar en casa del trompo, tenés que hacerlo con las reglas de la casa o no juegues e implanta un nuevo escenario con tus reglas. La Revolución Bolivariana de Hugo Chávez se baso siempre en someter al escrutinio del pueblo todas sus medidas, la elección de sus gobernantes, plasmada en su constitución se haría siempre con el concurso de todos los partidos políticos que así lo quisieran, tuvieran el color que fuere, por tanto eso daba la posibilidad que no siempre estuviera en el poder aquellos seguidores de Hugo Chávez. Ser gobierno tiene un único objetivo, que la gente viva mejor y cada vez tenga más derechos, el pueblo no es tonto y por más que los multimedios puedan influir (de hecho lo hacen), el pueblo tiene una intuición sobre su futuro, y cuando uno analiza en profundidad lo que esa masa heterogénea decide, te percatas que al final encontraron una solución temporal a sus angustias, eso es independiente de que  los “nuevos” profetas y sus aparatos propagandísticos, que se postulan a presidentes de las naciones, cada vez tienen más habilidades para mentirles a la mayoría.

El 28 de Julio pasado el pueblo venezolano fue a votar, y cuando digo pueblo, esa palabra tan malgastada y manipulada por muchos, me refiero al 60% de su padrón electoral (de 18 millones de personas), por tanto, eso que llamamos voluntad popular, o decisión del pueblo, lo encarna 10 millones de habitantes que ejercieron su derecho al voto, de un total de un poco mas de 28 millones de venezolanos. Así que pueblo, pueblo, no es, es en definitiva una representación del mismo, que en términos reales seria un tercio de la población venezolana. Esto parece habitual pero no lo es y sería bueno prestarle atención, inclusive los números antes expuestos no tienen en cuenta la diáspora venezolana, que aunque no viva en el país, debe tener derecho si verdaderamente queremos enarbolar la bandera de la justicia imparcial.

Por otro lado si hacemos un análisis en detalle, cuando un candidato a presidente en cualquier elección de cualquier país gana por el 50% más uno, tenemos que tener en cuenta que los que “perdieron” también son seres humanos de ese país, que tienen otra visión de su futuro, y no enemigos de su patria. Recuerdo cuando en la Argentina Macri le gano a Scioli por 670 mil votos, evidentemente había una sociedad completamente dividida. Cuando Cristina en su primera vuelta en el año 2011 gano con el 54% de los votos, había un 46% que no compartía sus ideas, lo mismo paso hace poco cuando Milei gana en segunda vuelta con un 56%, es decir hay un 44% que no lo voto, y esos que se deciden por el candidato no ganador no son cobardes, ni apátridas, ni mucho menos pinches pendejos a favor del Imperio, sea Rojo o Azul según el Candidato que despotrica. No entender lo anterior puede crear violencias innecesarias que angustien mas a un pueblo que de por si la está pasando mal.

El discurso de Maduro en Venezuela me parece bastante pobre (mirándolo con un solo ojo), imitar situaciones pasadas de otros países, y desarrolladas en marcos históricos diferentes puede hacerte parecer más un mimo de teatro, que un continuador de ideas revolucionarias. Para mi estaban mal las predicciones que se tenían por parte del Gobierno de Maduro, el tiro le salió por la culata, y como alguna vez sucedió en el campo de pelota del Butari en Lawton, el que había llevado el bate y la pelota, no quiso jugar más y se suspendió el juego.

La oposición encabezada por Edmundo Gonzalez, se preparo para la batalla, y desde el vamos gano por goleada, no por los votos porque también hay que decirlo, se han encontrado en las actas publicada por esa oposición, más de una cantidad razonable con manipulaciones de firmas y cambios de nombres, sino porque tomo la iniciativa que el chavismo no supo o no pudo articular por incapacidad de prever.

De hecho algo tan importante y primordial como la publicación de las actas eleccionarias de cada mesa para que el pueblo tuviera acceso en horas, fueron publicadas primero por la oposición antes que por el propio gobierno. Ese solo hecho debió ser previsto por el Chavismo si verdaderamente contaba con la mayoría de los votantes como mas tarde anuncio la CNE, ¿cómo es posible que se haya dado ganador a Maduro con esmero detalle, y no se pudo publicar al mismo tiempo esas actas (que todavía hoy cuando escribo) no aparecen por ningún lado?. Fue en ese movimiento que algo no olía bien, y como cualquier ciudadano de a pie tengo derecho a dudar como también dudaron miles y miles de venezolanos.

Que Venezuela esta sitiada porque hay intereses imperiales sobre su petróleo, no hay dudas, ni hay que ser un avezado analista político para afirmarlo, pero es precisamente por esa causa que si te vas a someter según tu constitución a la puja política de todos los colores para definir gobierno, tienes que prever, si es que cuentas con el respaldo de la mayoría para hacer gobierno, todas las jugadas de la oposición. En definitiva solo digo, que una Revolución progresista es valedera si cuenta con el respaldo mayoritario de la población, si le trajera a esa misma población dignidad y prosperidad, de lo contrario, es la dictadura de unos pocos imponiendo su voluntad, se cae de Maduro.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 22 de julio de 2024

LOS MENSAJES DE LA REALIDAD QUE ALTERAN LA CALMA PRESIDENCIAL
(Por Ernesto Tenembaum)

 


Mi padre enfermó en marzo del 2018 y murió en noviembre de ese mismo año. En esos meses, progresivamente, se fue desprendiendo de la realidad. Yo trataba de hablar con él pero los temas de siempre -el fútbol, la política, la historia judía, sus nietos, sus recuerdos- no alcanzaban para más de unos minutos. Rápidamente se entregaba de nuevo al sopor.

Ese año, el 2018, fue el año en que el dólar le voló por el aire a Mauricio Macri. El billete norteamericano trepaba sin parar, desde 17 a 42 pesos, mientras mi padre se apagaba. Hasta que, a principios del mes de octubre, Guido Sandleris reemplazó a Luis Caputo en el Banco Central, anunció que no emitiría un solo peso más, y el dólar bajó de 43 a 38, donde se mantuvo un montón de meses. Si no había emisión, el dólar no podría subir, porque nadie tendría plata para comprarlo. Eso pensaban.

En uno de esos días, cuando llegué a verlo, mi padre estaba, como siempre, con los ojos cerrados.

-Papá, tengo un problema—le dije, con la mera intención de conversar sobre algo.

Él movió la pera hacia arriba y hacia abajo, como preguntando qué me pasaba.

-Compré 2 mil dólares a 43 y bajó a 38.

Entonces mi padre insinuó una sonrisa incómoda –debía sentirse muy incómodo-, entreabrió su ojo derecho, levantó suavemente un brazo, abrió una mano hacia mí, y la movió lentamente.

-Vos esperá, ya va a subir de nuevo—quería decir ese gesto.

Unas semanas después, moriría entre sus seres queridos.

Hoy el dólar no está a 38.

Está a 1400.

Tenía algo de razón.

Solo en la Argentina puede haber ocurrido un diálogo semejante entre un hijo y su padre moribundo. Cada uno tendrá su anécdota sobre el tema. Equivocados o no, los argentinos creemos que siempre va a subir: que las caídas son efímeras y las subidas permanentes.

El plan Sandleris se derrumbó en agosto del 2019, cuando la derrota de Macri en las PASO, produjo un shock de desconfianza. Aunque el Gobierno no emitía, había pesos esperando para reaccionar en un momento de shock.

Puedo intuir que ahora mi padre pensaría lo mismo que está pensando la mayoría de los actores del mercado: que el dólar va a subir, como siempre.

En este caso, además de la tradición, hay otro motivo: hemos sido testigos en estos meses de un debate muy ilustrativo en tiempo real, donde Milei y los suyos resultaron humillados.

En abril, el ex ministro Domingo Cavallo fue la primera voz autorizada que gritó que el rey estaba desnudo. Cavallo explicó que a este ritmo de devaluación no habría suficiente liquidación de dólares durante la cosecha gruesa y eso derivaría en problemas serios en el segundo semestre. Con el correr de las semanas, muchos economistas se sumaron a la misma advertencia.

Milei insultó, pataleó, hizo berrinches, revoleó los ojos, ironizó, hizo imitaciones, stand ups, esas cosas que le funcionan tanto. Los que empezaron a repetir la advertencia de Cavallo eran estúpidos, ignorantes, li-li-pu-ten-ses, pifiadores seriales.

Pero las predicciones de Cavallo se cumplieron con precisión milimétrica. No hubo suficiente liquidación de dólares, y empezaron los problemas en el segundo semestre.

Aquello fue, además, una derrota en todos los campos. Por entonces, Milei sostenía que no tenía que devaluar porque los dólares libres estaban al mismo nivel del oficial y ese era el valor de mercado. Con ese criterio, debería devaluar ahora. Pero cambia el argumento.

Un economista que lo quiere y lo critica al mismo tiempo, grafica así su inestabilidad, o sea, el motivo de la creciente desconfianza: “En menos de un año Milei dijo: dolarización con banca Simons, dolarización a la Ocampo, cambiar Leliqs por deuda, competencia de monedas y dolarización endógena. Todos destinos distintos y excluyentes. Así es difícil que alguien crea que hay un rumbo claro”.

La moraleja de la historia parecía clara: mejor cambiar antes de que fuera tarde. Pero la reacción del Gobierno consistió en defender su diseño como si nada hubiera pasado. Cuando -producto de esa obcecación- subieron los dólares paralelos, cayeron las reservas y el riesgo país trepó fuerte, el Presidente y su ministro empezaron a desesperarse.

Anunciaron medidas de apuro durante los fines de semana. Si nada grave estaba pasando, ¿por qué molestar a la gente un viernes a la noche? Si todo estaba bajo control, ¿por qué volver a molestarla dos semanas después un sábado a la tarde, con una comunicación de urgencia desde los Estados Unidos o anunciar una medida cinco minutos antes de un partido de la Selección?

Los resultados no acompañaron. Las reservas caen semana a semana, el riesgo país se mantiene en niveles imposibles. Entonces el Gobierno empezó a ir de acá para allá. Que la deuda del Banco Central pasa al Tesoro, que los pases se transforman en PUTS y los PUTS vaya a saber en qué otra cosa, que el oro se manda al exterior a escondidas para juntar un puñadito más de dólares, que la emisión aumentó pero es una buena noticia, que ahora dejará de emitir, lo que también es buena noticia, que en realidad emitirá para comprar dólares al oficial que luego venderá al paralelo, y con la diferencia se va a comprar otra cosa, lo que es otra excelente noticia.

Luego, el Gobierno mostró más nervios. Un asesor, Fausto Spotorno, señaló errores obvios. Lo echaron a patadas. El Presidente le aplicó un carpetazo. Otro asesor, Teddy Karagozian, señaló otros errores. También lo echaron a patadas. El Presidente dio la orden de que lo humillen en las redes. Uno de sus colaboradores subió una foto del oso Teddy. “El único Teddy valioso”, escribió. “El osito traidor”, lo llamó Milei. Al que habla, ni Justicia.

En el medio de todo esto, escaló, una vez más, el conflicto con la vicepresidenta Victoria Villarruel. El disparador fue el disparatado intento del Gobierno por respaldar a los jugadores de la Selección que celebraron el triunfo en la Copa América con un cantito donde le recordaban a sus pares franceses que eran descendientes de africanos y llamaban “cometrabas” y “puto” a un colega.

Lo primero que hicieron fue echar a patadas a un funcionario que cuestionó el cantito y sugirió que sería una buena idea que la Selección y Messi pidieran disculpas. “Argentina no se arrodilla nunca más”, escribió, orgullosísimo, el Gordo Dan, el tuitero preferido del Presidente. “Ningún funcionario tiene derecho a decirle qué hacer a la Selección Nacional de Fútbol”, bramó un comunicado de la Oficina del Presidente. “Me parece perfecto que lo echaran. Era un hombre que estaba de rodillas a punto de sobarle la quena (sic) a una potencia extranjera”, se sumó la diputada Lilia Lemoine. 

La Vicepresidenta emitió un comunicado repleto de un patriotismo admirable. “Ninguna potencia colonial nos impondrá sus criterios e impedirá que digamos nuestras verdades (sic). Estamos con vos, Enzo!!!”.

Era un festival de patrioterismo, racismo, castigo a los disidentes, homofobia y un toque de delirio, todo en unas pocas horas. Hasta que bajaron a tierra, se enteraron de la furia francesa, y Karina Milei fue a pedir disculpas a la embajada. Desde entonces, toda la culpa cayó en la vice. Lilia Lemoine no había dicho nada. El gordo Dan no había tuiteado nada. Santiago Caputo no había estimulado nada de todo eso. La culpa era de Victoria. Al momento de publicar esta nota, Villarruel mantiene como tuit fijado su comunicado antifrancés.

En plena campaña, Milei anunció que Villarruel se haría cargo de todo lo relacionado con Defensa y Seguridad. Luego, la desplumó para incorporar a Bullrich. Villarruel se retiró furiosa del acto de asunción en el momento en que empezaba el discurso de Milei. Fue desplazada de las reuniones de gabinete, perdió el acceso directo al Presidente, lo desafió en un reportaje en el que lo llamó “pobre jamoncito”. Los libertarios le hicieron campañas humillantes en las redes. Él dejó trascender que en la intimidad la llama “bicha cruel”. Ella no fue a firmar el Pacto de Mayo, argumentando que tenía una gripe. Pero al día siguiente participó de un larguísimo desfile, al aire libre, durante un día helado.

¿Conflicto entre un presidente y su vice en medio de cierta inestabilidad financiera? ¿Qué fantasmas despertará todo eso en la memoria colectiva?

Por si esto fuera poco, Luis -el otro Caputo- salió a tranquilizar a los mercados.

“El que apuesta al dólar pierde”, dijo.

O algo así.

Y Milei apareció el viernes por la noche -otra vez, en fin de semana- para festejar que esta semana el dólar no subió. “Lo querían poner en 1800. Les dejamos el culo como un mandril”.

Sic.

Además, insistió con que Rodrigo Valdés, el ex ministro de Economía de Chile que conduce el Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, es un comunista (sic).

Si algún operador financiero quiso encontrar en las dos horas de nota algún indicio de cómo el Gobierno va a conseguir dólares para pagar los monumentales vencimientos de deuda que se acercan, o para mantener el actual esquema cambiario, se quedó con las ganas. Milei se limitó a relatar sus batallas heroicas de siempre.

Por muchas razones me encantaría que mi padre estuviera vivo. Ninguna de ellas tiene que ver con el dólar. Sé perfectamente lo que me hubiera dicho al escuchar lo que Milei y Caputo explicaron.

Algo así como “veremos quién es el mandril”.

A veces, mi papá era gracioso.

Pero no era un economista experto en crecimiento con o sin dinero.

Así que seguro el chiste estaba fuera de lugar.




 

jueves, 4 de julio de 2024

VILLAS Y CASTILLOS

 


Llegamos a Julio de 2024 y “parece” que sobrevivimos, pero lo peor está por venir. Ya sé que me dirán, “Vos siempre con el cuentito de AHÍ VIENE EL LOBO”, “todos los zurdos son iguales”, diría el Presi en uno de sus tantos arrebatos, pero como dicen por acá, el que avisa no traiciona, aunque cualquier gitana famosa que tirara bien las cartas y leyera las manos prediciendo el futuro, acá en la Argentina, ya estaría colgada del obelisco, así que, igual tomen con pinzas mis declaraciones.

Hay mucho para contar en estos siete meses de Gobierno del Tiktokero, devenido en Presidente de todos los argentinos. EL si la ve, nosotros estamos en bola, por desgracia, literalmente.

Lo más relevante es que al final, hemos amanecido con la noticia que la emisión monetaria de los tipos en el primer semestre de este año es mayor que la realizada por el anterior gobierno en el primer semestre de 2023 que serian los causantes, como repite Milei cada vez que le ponen un micrófono,  de una futura hiperinflación de 17 000% y que el paro con su brutal ajuste.

Resulta que nos mintieron todo este tiempo, los Caputos y su pandilla de Wall Street emitieron la frijolera suma de 43,9 billones de pesos argentinos, que en términos reales es del 10% mayor que entonces. Al mismo tiempo han vociferado por los cuatro puntos cardinales que tienen déficit cero, inclusive superávit fiscal todos estos meses y que es la responsable que la inflación, que como insisten desde el Gobierno es un problema monetario de déficit cero, bajo de 25.5% en Diciembre de 2023, cuando asumieron y devaluaron la moneda en un 118% a 4.2% el mes pasado, Mayo de 2024.

Por otro lado el “bendito dólar” (los dólares, los dólares) se ha apreciado de 990 pesos cuando asumieron, a 1430 pesos que cerró antes de ayer, es decir un 44%. Es por ello que “El Mercado” (nunca entendí quien es el famoso “Mercado”, si es rubio de ojos celeste o no, si le gusta el dulce de leche o no toma mate en la mañana) está pidiendo “a gritos” una devaluación “más acorde con la inflación acumulada” que anda por el 83.3% nominales en los primeros seis meses de gobierno, dato hasta Mayo 2024.

¿Los dólares del campo?, bien gracias!, sería una de las mayores cosecha de la historia, y por supuesto mayor que la anterior que fue destruida por una sequia de dimensiones astronómicas, pero, “los chicos del campo”, decidieron guardarla en los silo bolsas hasta que el “famoso mercado” devalué a conveniencia de ellos los pesos argentinos y reciban más por los dólares que liquidaran de dicha cosecha. Es decir literalmente ese Banco Central que compraba dólares a diestra y siniestra hasta Abril, por ingresos de las exportaciones, ha dejado de hacerlo y ahora vende sus magras reservas “acumuladas”. Cuando estaba en su apogeo comprador y la inflación bajaba de 20.6 a 13.1 por mes, más de uno pensó que Milei se merecía un Nobel de economía, la frase de Scioli, candidato de Cristina en el 2015, que le disputo la presidencia a Macri y no la gano por 670 mil votos, quedará para la historia infame de este país. Pero lo cierto es que faltan dólares, y el Banco Central no está en condiciones de enfrentar una corrida cambiaria y mucho menos asumir las deudas en dólares para el mes de agosto no ya las del próximo año, a no ser que el FMI (siempre están estos tipos) decida prestarle a Caputo, si, si el mismo que ya le pidió en el Agosto de 2018 al fondo la “abundante” suma de 54 mil millones de dólares que finalmente quedaron en 45 mil millones y que luego del acuerdo de Guzmán, Argentina tendría que empezar a pagar a partir del 2026.

Hasta aquí un pequeño bosquejo de la Macroeconomía financiera de este real maravilloso país, pero, ¿y por casa como vamos?, ¿y la comida?, ¿y el desempleo?, y ¿la actividad industrial?. Las preguntas anteriores son para largo, pero resumiendo, la cosa esta jodida de verdad. La recesión económica es mayúscula en todas las actividades industriales, fíjense ustedes que en mayo se fabricaron 38884 autos, un 40% menos que igual mes que el año pasado, y en este Junio que termino se fabricaron un 16.7% menos de autos que el anterior mes. Según el INDEC, el IPI, Índice de Producción Industrial manufacturero, cayó en Marzo del 2024 comparado a igual mes del 2023 en un 21.2% y el trimestre de Enero-Marzo de 2024 cayó un 14.8% comparado a igual trimestre de 2023. Veremos que publicará el INDEC para el segundo trimestre de este año Abril-Junio 2024, pero el índice siguió cayendo en picada según muchos analistas en la materia. Hoy mismo han aparecido datos más reciente, a Mayo 2024 la caída de despacho de cemento cayó en un 32.8% comparado con igual periodo del año pasado, lo que denota una parálisis descomunal de la actividad de la construcción.

Esta “hiperecesion” y no hiperinflación, tiene su contrapartida en el desempleo, los datos alarman y comienzan a ser una preocupación acuciante por encima de la suba de los precios. El anterior gobierno dejo un desempleo al cuarto trimestre del 2023 en 5.7%, y ahora a Marzo de 2024, el primer trimestre de este gobierno ya la cifra escalo dos puntos, y se ubico en 7.7%, informo el INDEC. No es que seamos adivino, pero este modelo neoliberal “libertario” si llega a funcionar para unos cuantos, es con mucho desempleo.

La comida es otro tema, que preocupa a todos, ir a comprarla es como ir al Mercadona en España, pero con salarios paupérrimos y en una moneda que cada día vale menos. El dato concreto es que el consumo de leche líquida cayó un 19.6% en el primer trimestre de este año (y esto sigue en el actual trimestre) en comparación con el mismo periodo de 2023 y la de leche en polvo en un 30.4%, “Houston, tenemos un problema” porque esto va aparejado con que la pobreza infantil y adolescente en este país se elevo de un 57.5% en el último semestre de 2023 a un 70,8% en el primer trimestre de este “bendito” 2024 con este gobierno que vino a “liberarnos”. Si hablamos del consumo de Carne Vacuna, que es un “bien nacional”, las cifras desesperan también, el consumo de carne es de un nivel tan bajo que para encontrar algo parecido hay que remontarse a 30 años atrás.

No los voy a cansar con estadística, que a la larga es hablar de personas concreta de carne y hueso, no son meros números, porque hay seres humano como usted y como yo en ellos, se la está pasando muy mal, unos, muchos peores que otros.

Lo fundamental, es que Milei designo a un Ministro de Economía que dentro de su “brillante” curriculum vitae tiene varias perlitas que son para tener en cuenta: Este señor, llamado  Luis Caputo, y a quien “nadie le puede tocar el culo”, dicho literalmente por nuestro Presi en sus declaraciones reciente, es el responsable del “maravilloso” endeudamiento que contrajo Macri por 45 000 millones de dólares con el FMI, además de una deuda “chica” por 100 años de unos 2000 millones de dólares, es el responsable de la escapada “audaz” de sus amigos del JP Morgan Bank el 25 de Abril de 2018 con un dólar a 20.20 pesos, que retiraron del sistema financiero argentino en un día, la bonita suma 1472 millones de dólares que tenían invertidos en las LEBAC (a los amigos hay que ayudarlos), y que como sabemos, luego el dólar continuo su disparada hasta llegar a los 67 pesos, pero ellos, los amigos de Caputo se salvaron antes porque tenían la info privilegiada.

Así que señores, queridos amiguitos, papaítos y abuelitos, Macri ha dinamitado desde adentro el Gobierno de Milei colocando a un compulsivo endeudador serial al frente del Ministerio de Economía, tengo que darle la venia a Cristina cuando dijo  en ese informe que circulo “Argentina en su tercera crisis de deuda. Cuadro de situación”: A diferencia de lo que se afirma habitualmente, en cuanto a que el principal problema de la economía argentina es el déficit fiscal y la principal causa de la inflación, la emisión monetaria necesaria para cubrirlo; nosotros sostenemos que la inflación en Argentina se dispara ante la escasez de dólares y que el endeudamiento compulsivo en dicha moneda no hace más que agravar dicha escasez al profundizar la ya conocida y estructural restricción externa de nuestra economía bi-monetaria. Caputo no resolverá la inflación en la Argentina, nos endeudará mas, no es un problema de creerle a Milei o no, es que nadie le tiene confianza al Caballo de Troya que le coloco Macri a Milei. No están los dólares y dudo que los habrá, ¿que extranjero inversionista pondrá su dinero acá, a pesar que el famoso RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) de la Ley Ómnibus devenida a Combi, recién sancionada, le regale todos los recursos naturales de este país?. Por otra parte los argentinos que tienen casi medio PBI en dólares debajo del colchón dudo que lo saquen para invertir en una Argentina detonada con más del 50% de pobre.

Claro, puede ser que este “zurdito” que escribe, lo vea todo mal y nuestro futuro Premio Nobel de Economía la tenga más que clara,  entonces “mas mejor” para nosotros, porque pronto seremos Alemania (por cierto, eso ya lo había escuchado antes, y no del “Libertario”), hace rato nos prometen Villas y Castillos.

 

 



 

 

 

 

 

martes, 25 de junio de 2024

…Habrá que declararse incompetente
En todas las materias del mercado
Habrá que declararse un inocente
O habrá que ser abyecto y desalmado…
(“Al Lado del Camino”, Fito Páez)


LO QUE SUCEDE EN LA REALIDAD MIENTRAS MILEI IMITA A UNA BAILARINA EGIPCIA. (Por Ernesto Tenembaum)



El 13 de junio, unas horas después de la aprobación de la versión recortada de la Ley Bases, un sector de la Argentina vivía un rapto de euforia política y, sobre todo, financiera. Subían los bonos, bajaba el Riesgo País, bajaban los dólares paralelos, subía el valor de las acciones. Como tantas otras veces, eso no tenía demasiado efecto en la economía real. Pero era interpretado por muchas personas, con sinceridad, como el comienzo del despegue. El Presidente había “domado” a la política. Ahora todo sería más fácil.

Una de las personas importantes que hizo su aporte en ese sentido fue el empresario tecnológico y financiero Marcos Galperín, quien extrajo de ese movimiento una conclusión ideológica. “¿Qué sentirá la gente que vota en contra de una ley que, luego de ser aprobada, suben los bonos, baja el riesgo país, cae el dólar, suben las acciones...En algún momento se replantearán que sus ideas son malas para el país?”.

Sin embargo, unos días después la mayoría de esos valores cambiaron la tendencia, especialmente las acciones, que se derrumbaron durante jueves y viernes. En realidad, lo que sucedió es algo bastante usual. El mercado financiero se caracteriza por su volatilidad. Suele suceder que lo que sube allí, rápidamente baja. Y viceversa. Confundir un movimiento en ese sector con la situación de un país es realmente audaz y un poco rústico.

Por eso, ni la subida del día siguiente a la aprobación de la ley ni la caída de la semana siguiente debería llevar a ninguna conclusión apresurada. Ninguna persona debería revisar su ideología porque un día cae el Riesgo País, ni porque al día siguiente sube. Es un poco vulgar siquiera tener que explicarlo.

Lo que sí es cierto es que, mientras el Presidente baila y canta, durante el último mes y medio el mercado financiero parece haber dejado el territorio de certidumbres que habitó durante los primeros meses de su gestión. Si todo está tan bien, ¿por qué ocurren esas cosas? Es posible que muchos actores miren otras cosas que la ley Bases. O que, incluso, observen que esa ley es tan concesiva que revela la fragilidad y no la solidez de un plan económico.

El desafío que enfrenta Milei en el área económica es, ciertamente, complicadísimo. Le hubiera sucedido a cualquier presidente. Es muy injusto pedirle magia. Aun en el caso de que le fuera bien, es decir, que bajara de verdad la inflación e iniciara un proceso de crecimiento moderado y sostenible en el tiempo, esto ocurrirá -si es que ocurre- luego de un arduo proceso donde habrá éxitos y fracasos y requerirá de muchísima sintonía fina.

Reducir toda esa dificultad a la aplicación de una mirada ideológica es un camino peligroso. Ignorar que las fanfarronerías, los conflictos innecesarios, las agresiones, los ataques delirantes de egocentrismo complican el panorama solo contribuye a agrandar los problemas. La economía argentina es un territorio cenagoso. Un paso en falso puede ser fatal. Y, cuando tanta gente, con distintas miradas, señala los serios problemas que hay, lo mejor tal vez no sea festejar antes de tiempo sino escuchar y recalibrar.

Milei asumió el 10 de diciembre en un contexto donde la Argentina tenía una alta inflación y una caída del producto moderada. Seis meses después, el Gobierno celebra que la inflación es más baja que en los tiempos de Sergio Massa. Sin embargo, este ha sido el semestre con la inflación más alta desde 1991. En treinta años, nadie tuvo la inflación de Milei. Es cierto que la tendencia es decreciente, pero empiezan a crecer las dudas sobre si quedará estable o volverá a crecer. El propio Presidente ya anticipó que el sendero descendente no se profundizará en los próximos meses.

Por el lado del producto, lo que ocurrió es una catástrofe. Las caídas de dos dígitos en consumo de leche, de carne, en producción industrial, metalúrgica, en casi todas las áreas de la economía, solo ocurren en tiempos de guerra o pandemia. Es muy raro encontrar en la historia un plan económico que genere tanto daño a la producción y un crecimiento tan vertiginoso de los índices de pobreza.

Las supuestas inconsistencias del plan no son señaladas únicamente por Axel Kicillof o Juan Grabois. A lo largo de las últimas semanas, personajes variados como Domingo Cavallo, Miguel Ángel Broda, Carlos Melconian, Diego Giacomini, entre tantos otros han advertido sobre un daño innecesario al aparato productivo, un enfoque poco abarcativo del plan Caputo, un creciente retraso cambiario.

Ayer mismo, Carlos Rodríguez, ex asesor económico de Milei, escribió: “Mejor que se deje de fanfarronear y decir pavadas. En los últimos 30 días (Junio 7/Mayo 7) la Base Monetaria, o sea DINERO creció (se emitió) un 31.7%. Eso es equivalente a una tasa anualizada de emisión de dinero de alto poder de 2634%. Son datos oficiales del Balance Semanal del BCRA”.

Antes de ayer, Alfonso Prat Gay tuiteó: “Entre noviembre y abril, las ventas en supermercados cayeron 13,5 por ciento, 29,5 por ciento anualizado. En centros de compra, un 23,8 por ciento interanual. Es muy fuerte la caída del consumo porque es muy fuerte la caída de los ingresos. Se llama hiper recesión. Ojalá estemos ahora más cerca del piso como anhela el Gobierno. Hasta el momento, el buzo de la metáfora del Presidente soltó de todo menos un pedo”.

En las últimas semanas, las usinas oficialistas empezaron a difundir que todos los economistas argentinos están envidiosos porque no pudieron lograr el éxito (¿?) de Javier Milei. ¿Cuál será el argumento para explicar que el último informe del Fondo Monetario Internacional también sostiene que la recesión va a durar mucho más de lo que dice el Gobierno y le exige que acelere el ritmo de devaluación y deje de operar sobre el mercado del Contado de Liquidación? ¿Serán kirchneristas, marxistas, liberegipcios, zurdos ensobrados, liberticidas, keynesianos, imbéciles, enanos soviéticos o qué otra cosa?

En este contexto, aquella reacción de Galperín expresa un problema extra. Sin la intención de ofender a nadie, puede ser que tanto él, como otros hombres como él, es decir, con mucho poder y dinero, sepan cómo manejar sus empresas -de hecho lo saben- pero estén equivocados, o parcialmente equivocados, respecto de lo que hay que hacer con el país. Alguien que cree que el movimiento financiero de un día debe ocasionar una revolución ideológica puede errar en otros aspectos mucho más sensibles.

¿Qué efectos tiene que gente tan poderosa esté equivocada? ¿Cuánto ayuda a que un presidente corrija lo que está mal? Muchas veces sucede -tal vez este no sea el caso-, que las personas exitosas creen que saben de todo y andan recomendando sus ideas como si fueran indiscutibles. Esas personas tienen acceso a quienes toman las decisiones. ¿Influirán para bien? Dada su responsabilidad, ¿no deberían ser ellos quienes revisen sus ideas con honestidad intelectual?

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, condecoró al presidente de la República Argentina, Javier Milei, en la Real Casa de Correos

Mientras tanto, hay que observar de cerca los pasos del Presidente. La desopilante imitación de una bailarina egipcia que hizo en Madrid, y la explicación que dio después de esa morisqueta, es un grito de guerra contra los liberales tradicionales de la Argentina a los que acusó de ser corruptos. ¿A quiénes se refería? ¿Es necesario que se enemiste también con Ricardo López Murphy, Roberto Cachanosky, y tantos otros?

Unos días antes, su equipo decidió no renovarle su acreditación en la sala de Periodistas de Casa Rosada, a Silvia Mercado, ¿solo porque no le gustó que informara que sus perros habían llegado a Olivos cuando aún no habían llegado? Mientras estaba en Madrid, además, su Aparato de Propaganda difundió imágenes del discurso que dio el gobernador Maximiliano Pullaro, durante el día de la Bandera, con silbidos que no existieron.

Antes de salir de viaje, Milei sostuvo que le va a “cortar la mano” a quien “le toque el culo a Caputo”. Pero, ¿no es él quien impulsa a Federico Sturzenegger, un viejo enemigo del ministro? ¿No es él quien lo recibe en Olivos? ¿No fue su asesor, Fausto Spotorno, quien dijo que al plan Caputo no le queda demasiado tiempo? ¿No fue Lucas Llach, otro visitante a la quinta presidencial, quien propuso que es hora de liberar el cepo? O sea, el Presidente licúa el poder de su ministro y amenaza a quien se atreva a hacerlo. ¿Cómo se lee eso?

Mientras, amenaza a todos los demás ministros. “Posse fue mi amigo durante 18 años. No cumplió los objetivos. Pista. ¡Afuera!”.

Son métodos inusuales. Tal vez funcionen y sorprendan al mundo. Pero, al mismo tiempo, puede ocurrir que a muchas personas le generen dudas sobre la seriedad de lo que está ocurriendo y entonces eso transforme al proceso económico en algo aún más tortuoso de lo que necesariamente será.

O, tal vez, no haya nada de qué preocuparse y todo esté bajo control.

En ese caso, el Presidente podría seguir tranquilo con sus sucesivas metamorfosis cotidianas. Depende el día, podrá ser Moises, Judas Macabeo, el referente más importante de la libertad a nivel mundial, el mejor presidente del mundo, Diego Maradona, Terminator, Mick Jagger y, ahora, una odalisca.

Los gustos hay que dárselos en vida.