Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

viernes, 4 de septiembre de 2020

MADE IN CUBA: la vacuna contra el coronavirus más avanzada de Latinoamérica
(Por Gerardo Szalkowicz, en PAGINA12)
 



Si no fuese por la premisa no escrita del periodismo hegemónico de que todo lo bueno de Cuba no se cuenta, llamaría la atención que la noticia haya pasado prácticamente desapercibida: por estos días, la vacuna “Soberana 01” comenzó los ensayos clínicos en humanos y se convirtió en la primera de América Latina –y de todo el mal llamado “mundo subdesarrollado”- en avanzar a esa segunda fase.

Hasta ahora hay registradas 167 vacunas potenciales contra el Covid-19. La cubana se sumó a otras 29 que la OMS ya aprobó para estudios clínicos, seis de las cuales se encuentran en la fase 3, la de testeo en humanos a gran escala. En Latinoamérica hay otra docena de vacunas autóctonas en desarrollo pero, salvo la cubana, todas en fase preclínica.

El candidato vacunal que produce la isla camina a paso firme. Desde que arrancó los ensayos clínicos el 24 de agosto, “reporta cero evento adverso grave luego de la inyección de los primeros 20 voluntarios”, según tuiteó Dagmar García Rivera, directora de investigaciones del Instituto Finlay, el centro científico estatal cubano que dirige el proyecto. La muestra incluirá a 676 personas de entre 19 y 80 años y se prevé que los resultados estén el 1° de febrero. En caso de final feliz, Cuba tendrá su propia vacuna contra el coronavirus disponible para la población en el primer trimestre del 2021.

Camina a paso firme y acelerado. “Lo que normalmente se hace en años, se ha logrado en poco menos de tres meses -apunta Vicente Vérez Bencomo, director general del Finlay-. En la fase de desarrollo farmacéutico y estudios preclínicos en animales presentó bajos riesgos, pocas incertidumbres y alentadores resultados”. A partir de esos indicadores iniciales, el 28 de julio la vacuna fue probada en tres de sus investigadores, que también presentaron una alta respuesta inmune.

Que Cuba marche, una vez más, a la vanguardia en el campo científico- sanitario es fruto de una larga experiencia acumulada en medicina preventiva, inmunización masiva y el desarrollo de una industria biotecnológica de innegable prestigio internacional. Desde el triunfo de la Revolución en 1959 se impulsó la formación profesional desde las universidades y se creó un Polo Científico con la orientación de combinar investigación con producción.

La elaboración de vacunas es uno de los logros más significativos: Cuba produce ocho de las once vacunas de su programa nacional de inmunización, que tiene una cobertura superior al 98% y, naturalmente, es gratuita y universal. En 1962 se realizó la primera campaña de vacunación con la cual se convirtió en el primer país en erradicar la poliomielitis. Otro de sus hitos fue lograr, en 1990, una vacuna propia contra la Hepatitis-B, consiguiendo prácticamente la desaparición de esa enfermedad. Y un dato destacable: la plataforma de investigación médica cubana, compuesta por 32 empresas estatales con más de 10 mil trabajadoras y trabajadores dedicados a la producción de medicinas y vacunas, está integrada mayoritariamente por mujeres.

Soberanía, la palabra clave

Lograr una vacuna 100% nacional en un país con grandes limitaciones económicas -centralmente por el bloqueo de Estados Unidos- reviste una importancia vital. El presidente Miguel Díaz-Canel remarcó el concepto que nombra y descifra a “Soberana 01”: “El nombre de la vacuna recoge el sentimiento de patriotismo y de compromiso revolucionario y humanista con que se ha trabajado. Hazañas como estas nos reafirman el orgullo de ser cubanos”.

La política de fabricación y aplicación de vacunas es sólo una pata de un sistema sanitario integral ejemplo en el mundo. En 1959 Cuba contaba con apenas 6 mil médicos y hoy tiene más de 100 mil, el número por habitante más alto de América latina y uno de los más altos a nivel global. También es el único país de la región que eliminó la desnutrición infantil severa: ninguno de los 146 millones de niñes bajos de peso que viven hoy en el mundo es cubano.

El énfasis en la medicina preventiva fue clave también para el control del coronavirus. Tras casi seis meses de pandemia, Cuba registra poco más de 4 mil contagios y sólo 95 muertes; uno de los índices de mortalidad más baja del mundo con 8 fallecidos por millón de habitantes (el mayor es Perú con 871).

La formación sanitaria de la isla tiene su baluarte universal en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), donde en 20 años se graduaron 7.248 médicos de 45 países, incluidos unos 200 estadounidenses.

Quizá esa solidaridad internacionalista sea el sello principal del modelo cubano. Las brigadas médicas, que se despliegan desde hace seis décadas por todo el mundo, han puesto el cuerpo en todas las catástrofes naturales y epidemias (desde el terremoto en Chile de 1960 hasta el ébola en África). Previo a la pandemia eran unos 30 mil trabajadores y trabajadoras de la salud prestando servicio en 61 países, a los que se sumaron 46 brigadas que partieron este año para colaborar en la lucha contra el Covid-19. No suena alocada entonces la propuesta que viene tomando fuerza de otorgarle al “ejército de batas blancas” –como le llamó Fidel Castro- el Premio Nobel de la Paz.

 

 

Promesa de mañana, responsabilidad de hoy
(Por Yeilén Delgado Calvo, leído en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)

 

Basta decir «1ro. de septiembre» en Cuba para evocar comienzos. Revuelo de pañoletas, olor a libro, uniformes planchados por manos amorosas, madres y padres de ojos asombrados por lo rápido que aprenden y crecen sus ismaelillos, saber que promete, primeros pasos de asalto al futuro; todo ello y más de lo hermoso inunda siempre al noveno mes del año.

Pero hoy no habrá abrazos para las amistades que se han extrañado más que nunca, no tendrán besos apretados los buenos educadores –que por ese cariño espontáneo viven-; las sonrisas de la emoción estarán ocultas por las mascarillas multicolores, y los adultos se despedirán con cierta aprehensión. Muchos niñas y niños cubanos no podrán regresar aún a las aulas, frente al televisor de sus hogares beberán los conocimientos imprescindibles.

La agresiva pandemia de COVID-19 impone un escenario novedoso y desafiante. Luego de meses de escuelas vacías, se retoma el curso anterior que, al quedar trunco, supuso el despliegue de todas las habilidades educativas familiares, para acompañar las teleclases y no dejar escapar, por los resquicios del ocio, las habilidades ya ganadas.

No es un principio cabal entonces, sino el reinicio de lo que la enfermedad impidió. Sin embargo, habrá muchos desafíos nuevos: nunca como ahora se hablará tanto al alumnado de higiene, lavado de manos, distanciamiento; deberán caminar muy juntas la familia y la escuela para que los más pequeños entiendan el peligro e, incluso adolescentes y jóvenes, acaten las medidas que además de mantener la salud, permitirán la continuidad del curso.

De seguro, mientras vuelven a llenarse de palabras y números las pizarras, de voces y risas los espacios escolares, y de aprendizajes las mentes, andarán con pies de plomo las autoridades educativas y gubernamentales, para detectar peligros, determinar acciones, y proteger lo más preciado que tiene el país, la seguridad de sus más jóvenes hijos.

Las puertas que hoy se abrirán para inundar de esperanza las escuelas tanto tiempo silenciosas, recuerdan que la vida sigue, con más precauciones, pero igual de vital, y también bella; y ponen sobre todos los hombros la responsabilidad ineludible de frenar el rebrote, que será también darle vía libre al estudio y a sus promesas de mañana.

 




ALGUIEN, TAL VEZ
(Luis Rogelio Nogueras, leído en el blog de Silvio Rodríguez “Segunda Cita”)


Más allá de las tumbas sin nombre,
cavadas de prisa en ásperas llanuras,
con manos sangrantes, por hombres y mujeres
cuyas tumbas otros abrieron después,
alguien, tal vez, podrá ver
los pálidos latidos de la nueva vida,
la fuerza limpia del río de las generaciones que vendrán;
alguien, tal vez, alcanzará a respirar sin miedo
entre el maligno, fétido olor de la muerte,
el tierno aroma de la vida;
alguien, tal vez; alguien,
como esos marinos que, tras el cielo oscuro,
tras el ojo del ciclón,
ven el parpadeo calmo, acompasado de las estrellas;
como esos marinos a cuyos oídos llega, por sobre el terrible
         bramido del mar,
el canto mudo de la calma;
como esos marinos;
alguien, tal vez. 

...que me dicen que soy de aquí,
de este suelo.

                                         





 
La noche que Cuba no debía reír: la increíble historia del secuestro de Pepe Biondi por la guerrilla de Fidel Castro
(Por Hugo Martin, en INFOBAE)
 
Pepe Biondi, uno de los más grandes humoristas argentinos
El 4 de septiembre de 1958 en Cuba sucedían dos cosas. Se celebraba un nuevo aniversario de la llamada Revuelta de los Sargentosun golpe de Estado llevado a cabo en 1933, puntapié inicial para que el dictador Fulgencio Batista llegara al poder. Y, además, era el cumpleaños número 49 de Pepe Biondi, por entonces una de las figuras centrales de la programación del canal CMQ TV, el más popular de la isla, propiedad de Goar Mestre. Era jueves, y al humorista argentino le tocaba aparecer en pantalla con El Show de Biondi. En aquella época, recordemos, la televisión se hacía en vivo. Pero algo más iba a ocurrir en La Habana hace exactos 62 años. Sería, para siempre, “La noche que Cuba no debía reír”.
 
Fidel Castro, por entonces, ya había conformado el Movimiento 26 de Julio, el M-26-7, que aglutinaba distintas fuerzas políticas que luchaban contra la dictadura de Batista y él dirigía desde la Sierra Maestra. Confluían allí desde marxistas hasta nacionalistas anticomunistas: parafraseando a Borges, los unía el espanto, no el amor. Tras la victoria de la revolución el 1° de enero de 1959 y el giro de Cuba hacia las políticas dictadas por Moscú, se desmembraría. Muchos terminaron exiliados, y otros presos en las cárceles cubanas, como Huber Matos.
 
El M-26-7 había sido noticia el 23 de febrero de 1958 al secuestrar al piloto argentino Juan Manuel Fangio, quíntuple campeón mundial de Fórmula 1, un hecho que los situó en las primeras planas y le impidió a nuestro compatriota participar del Gran Premio de Cuba, que se disputó al día siguiente pero no pudo finalizar por un terrible accidente. A partir de ese éxito, el castrismo pensó en repetir el mecanismo. Quien estaba a cargo de las operaciones de sabotaje en La Habana era Ángel Machaco Amejeiras. En algún momento esbozaron capturar a la actriz española Sarita Montiel, que actuaba en la capital cubana. Pero uno de sus colaboradores, el arquitecto Cesáreo Fernández, propuso dar un doble golpe: secuestrar a Enrique Santiesteban, un famoso actor cubano, y a Pepe Biondi.
 
Biondi, sin peluquín, junto a su esposa María Teresa Moraca
 
El artista argentino era un trotamundos. Nacido en una familia pobre en 1909, hijo de inmigrantes napolitanos, a los siete años vivía en Remedios de Escalada cuando el circo Anselmi se instaló frente a su casa. Sus padres, para que saliera de la miseria, se lo entregaron al payaso del circo, apodado Chocolate (el brasileño Juan Bonamorte), quien le enseñó acrobacias a un precio muy alto: lo golpeaba para que aprenda. A los 12, de vuelta en Buenos Aires tras una gira, la pareja del payaso -Rosita, la ecuyere- lo rescató de una tunda a punta de pistola, buscó a su familia y lo devolvió. Fue lustrabotas y canillita. Pero un encuentro con un viejo conocido -el payaso Napoleón- lo convenció de regresar a la vida del circo.
En 1941, ya independizado de Napoleón, armó un dúo acrobático con Dick (un inmigrante ruso llamado Bernardo Zalman Ver Dvorkin). Eran un suceso, pero en una actuación en Chile Biondi cayó al piso y se rompió la espalda. Fue el fin de su vida de acróbata. Y el nacimiento del humorista. Junto a su compañero recorrieron América Latina, y en la década del ’50 se establecieron en México, donde El Show de Dick y Biondi resultó un éxito que trascendió la fronteras y llegó a verse en Cuba. Ambos recalaron en televisión de la isla dos años después. Pero tuvieron desavenencias por la intención de Zalman de sumar a su esposa al dúo y se separaron. Así nació El Show de Biondi. Y su popularidad se multiplicó.
 
Biondi vivía en La Habana con su esposa, María Teresa Moraca, y su hija Margarita, que casi muere allí tras ser atropellada por un auto. Pero también, en esa tierra la joven se enamoró y casó con el galán y locutor cubano Pepe Díaz Lastra. La celebración fue el 23 de agosto de 1958. Apenas 15 días más tarde, el jueves 4 de septiembre y luego de su trabajo, al actor argentino lo esperaba el festejo hogareño por su cumpleaños. Pero el M-26-7 tenía otros planes. Un mes antes había comenzado una campaña de propaganda para que ese día, llamado “De la Resistencia Absoluta”, nadie saliera: ni a bares, ni a tiendas, ni a restaurantes, ni a cines, ni a teatros. El shock se completaría con la desaparición de dos programas estelares de la pantalla, algo que la censura de Batista no podría eludir.
 
El dúo Dick y Biondi
Pero el secuestro de Santiesteban se frustró. Estaba a cargo de Armando Rivas Cabezas, Víctor Sori y Mercedes Martínez Saladrigas. Cuando llegaron a su casa, el actor ya se había ido. Con Biondi tuvieron éxito.
 
El M-26-7 puso a cargo de la operación a un maestro de la provincia de Matanzas llamado Luis Martínez Bello, un muchacho de 26 años, rubio, gordito y petiso. Había estado en la prisión de Isla de Pinos, donde sufrió torturas durante un año. Liberado, se había quedado en La Habana como miembro de la sección de la guerrilla castrista identificada como “el llano”, en contraposición con los que luchaban en la sierra, entre los que estaba Ernesto Che Guevara. Quien había dirigido sus torturas, un brigadier llamado Pilar García, era el nuevo Jefe de la Policía Nacional. Sabía que si volvía a caer, sería un hombre muerto. Con él estaban Ana Rosa Martínez Saladrigas (hermana melliza de Mercedes), el conductor del automóvil Chuchú Silva y un jovencito de apenas 15 años llamado Humberto Solás, que con el tiempo se convertiría en uno de los directores de cine más prestigiosos de Cuba.
 
A las siete de la tarde, Biondi salió del edificio Focsa, donde vivía, rumbo a los estudios del canal. Como le quedaban a sólo tres cuadras, siempre hacía el trayecto caminando. Lo acompañaba su secretario, Raúl Gómez, que le llevaba la ropa que usaría en escena en una percha. Al doblar la calle, Biondi no reparó en una parejita que se hacía arrumacos. Eran Solás y Martínez Saladrigas, que lo interceptaron. El humorista pensó que se trataba de dos admiradores, y cuando le dijeron que los siguiera, los eludió y siguió caminando.
 
-Disculpen, no puedo, voy rumbo al trabajo. -les explicó.
Insistieron: -¡Tiene que seguirme!-, le dijo Solás, más firme.
 
Biondi continuó caminando sin prestar atención. Pero en ese momento apareció Martínez Bello, que le mostró una pistola calibre 45 que escondía entre su ropa al tiempo que revelaba las intenciones del grupo: “Somos del M-26 y no queremos que la gente ría hoy”.
 
-Esto es más convincente-respondió con calma el argentino. Y se detuvo.
Subieron todos al automóvil, hasta el secretario Gómez con la percha en sus temblorosas manos. A éste lo dejaron en la avenida del Malecón, advirtiéndole que caminara sin mirar hacia atrás. Dicen que el buen hombre tenía tal susto, que hasta Biondi se rió por la forma en que marchaba.
 
Pepe Biondi -a la derecha, sin su peluquín- en las playas de Cuba.
Mientras lo llevaban secuestrado, el actor sacó a relucir toda su sangre fría y apeló al humor para tranquilizar a sus captores. Quizás hasta haya soltado su muletilla “qué suerte pa’ la desgracia”. Se dio cuenta que si la policía detenía el vehículo, su vida también estaría en riesgo. Sin que se lo pidieran, mientras el automóvil recorría La Habana, cambió su fisonomía. Se quitó el peluquín que usaba -era calvo, aunque pocas veces se dejaba ver así- y se colocó un par de gafas oscuras. De todas maneras, el secuestro duró apenas unas horas. No se pidió rescate: el objetivo se cumplió cuando llegaron las 20.30, hora que debía comenzar el programa y el público se encontró con una serie de dibujos animados. Desde el canal, todavía ignorando lo sucedido, debieron excusarse por la ausencia de la estrella. Aunque no mencionaron el secuestro, sino que adujeron que cómico había sufrido un cólico renal.
 
Recién a las 4 de la madrugada del día siguiente, Gómez, apremiado por los interrogantes sobre el destino de Biondi, denunció los hechos que había vivido. Mientras tanto, el siguiente paso de los captores era garantizar la integridad del artista y regresarlo en forma segura. Una de las dudas del M-26 cuando secuestraron a Fangio fue la posibilidad que, si lo liberaban en cualquier lugar, las fuerzas de Batista lo asesinaran para echarles la culpa de su muerte. Por eso lo entregaron al embajador argentino, el Contraalmirante Raúl Aureliano Lynch y Frías, casualmente un primo del Che Guevara. En este caso, bien entrada la noche se dirigieron a los suburbios de La Habana. Más precisamente a la iglesia Arroyo Arenas.
 
Allí era párroco el Padre Manuel Pedro Antonio Martínez Rosas, un cura corpulento, muy popular en esa barriada, de mucho carácter, además. Cuando Martínez Bello le tocó la puerta a esas horas y le refirió que se quería confesar, lo recibió con insultos. “¡Qué coño! Vuelva mañana!”, espetó el sacerdote. El propósito del captor era entregarle a Biondi mediante una confesión, para hacer valer en secreto de ese sacramento y que no los denunciara. Insistió hasta que logró pasar a la casa parroquial. Una vez dentro le contó el verdadero motivo de su llegada: “Somos del M-26 y tenemos a Pepe Biondi”, le dijo. La cara del religioso se transfiguró. “¡Hombre, ya tengo a uno de los suyos escondido en el campanario de la iglesia!”, le respondió. El sorprendido, ahora, era Martínez Bello, que ignoraba aquello.
 
Finalmente, el sacerdote accedió a hacerse cargo de la víctima. Pero antes, en esa cocina de la casa, se produjo casi un paso de comedia involuntario. La madre de Martínez Rosas, alertada por sus gritos, se levantó de su cama para ver qué sucedía. Él la mandó a dormir: “No es nada mamá, esto no tiene que ver ni con Cristo ni con la religión. Estos hombres han venido a fastidiarme la noche”.
 
Biondi junto a la vedette cubana Amelita Baltar en La Habana. Ella, después de la revolución castrista, recaló en la Argentina 
Biondi pasó el resto de la velada allí, y al mediodía del 5 de septiembre, acompañado por el cura, fue entregado en la embajada argentina. Luego fue trasladado a la Estación 8va. de la policía de La Habana, donde en forma impensada fue tratado duramente por el teniente coronel Esteban Ventura Novo, un torturador del régimen de Batista que escapó a Miami tras el triunfo revolucionario y murió allí. El interrogatorio se hizo casi violento. Biondi, cansado y con ganas de marcharse, les respondió que ni recordaba el color del automóvil en que lo habían secuestrado. Ventura Novo lo dejó ir con una advertencia: “Cuando le pregunten, diga que estaba enfermo. Y cuando vuelva a la televisión, vuelva a decirlo, que si no lo dice usted, lo diremos nosotros y será de otra manera”.
 
Otro funcionario, el coronel Pilar García, fue más amable. Hasta le ofreció una custodia, que Biondi rechazó: “Si me pone una custodia, tendré que irme del país”. Cuando salió de la dependencia, ubicada sobre el Malecón, frente al Caribe, sintió que el aire le golpeaba la cara.
 
Leonardo Mauricio Greco es el biógrafo del cómico. Su libro Pepe Biondi, el campeón del humor, relata sucintamente el episodio del secuestro, pero preguntado por Infobae, relató lo que sucedió después: “Al llegar a su casa, a Pepe lo esperaban su esposa, su hija y su yerno. Él les dijo que se tenían que marchar de allí. Su mujer le recordó que debía cumplir el contrato. Biondi acordó: ‘Lo voy a respetar, pero después, nos vamos’. Es más, Margarita y Pepe Díez Lastra lo hicieron al poco tiempo que asumió el poder Fidel Castro, a principios de 1959, en barco y rumbo a Buenos Aires. Hay una anécdota curiosa en esa partida. Díaz Lastra pudo salir porque su esposa era argentina. Margarita me contó que debían dejar en Cuba todo lo que fuera de valor. Al embarcar, un soldado le miró las manos y vió que tenía un anillo. ‘Señora, no puede viajar con el anillo, lo tiene que dejar’. Ella le contestó: “A vos no te lo dejo, si no me lo puedo llevar, lo tiro al mar”. Saltó otro soldado y le dijo “‘déjala, no ves que es la hija de Biondi’”.
Una imagen de Cuba. Biondi, entre su hija Margarita y su yerno, Pepe Díaz Lastra, también actor que lo acompañó en su gran éxito en Canal 13.
Goar Mestre había apoyado con dinero a la revolución cubana que derrocó a Batista en la última parte de la década del ’50. Pero el régimen de Castro le expropió sus medios de comunicación del holding CMQ, consistentes en siete canales, nueve radios y unas 30 empresas. Escapó rumbo a Miami y recaló poco después en Buenos Aires, donde fue el creador de Canal 13 y se convirtió en el “rey de la televisión argentina” en la década del 60 y principios de los 70. Continúa Greco: “Biondi siguió con su Show… hasta mediados de 1960, cuando finalizó su contrato. Cuando anunció que se iba le hicieron un programa de despedida. Y dejó un mensaje grabado, que me compartió su hija Margarita. Por supuesto, comenzó con un chiste…”
 
Algunos párrafos del mensaje son los siguientes: “Antes de comenzar a hablar voy a decir unas palabras. Seriamente, ahora, esto que estoy grabando son palabras para Teresa, para Margarita y para mí. Es para registrar un momento muy importante de mi vida. La última audición que hice en La Habana fue la audición de despedida después de siete años de actuación en ese querido país, y el director de mis programas, Jorge Ignacio Vaillant, querido amigo mío, tuvo la buena idea de grabar la audición sin que yo lo supiera y regalármela... Yo no creo que, si Dios me da unos años más de vida, pueda llegar a tener un momento tan bonito como el que tuve en La Habana durante todo el tiempo que estuve. Creo que en ningún país llegaré a hacer nada ni la mitad de lo que fui en ese maravilloso país, donde yo me acoplé a la modalidad y donde ellos me ofrecieron y me brindaron tanta hospitalidad y tanto me comprendieron. Esto es para el libro del recuerdo, el álbum de un viejo payaso, para escucharlo así, como se lee una crónica que le halaga a uno el corazón... esto, si alguna vez lo puede escuchar un cubano, es un testimonio de gratitud a esa maravillosa isla que conozco como mi propio país o más tal vez, y donde conservo la esperanza de volver algún día a caminar por sus calles, que son las mías. Nada más”.
 
La tapa del libro "Pepe Biondi, el campeón del humor", de Leonardo Mauricio Greco.
“Luego de eso, y gracias a los oficios de Goar Mestre, Biondi tuvo pantalla en la televisión de Venezuela, donde trabajó los últimos seis meses de 1960 -cuenta Greco, que por esas casualidades que tiene la vida, nació un 26 de julio y presentó su libro a los 49 años-. En Caracas sus colegas no lo recibieron con demasiado cariño. Lo miraban raro, lo hacían a un lado. Él no entendía qué les sucedía. Una día fue al bar del canal y al ingresar escuchó como desde una mesa alguien gritó, como cargándolo, ‘¡Viva la revolución!’. Entonces se acercó, lo encaró y le dijo: ‘Por culpa de gente como ustedes, la revolución está ahora en Cuba’”.
 
De sus captores, Martínez Bello se convirtió en el jefe de sabotajes del M-26 tras el asesinato de Amejeiras y fue, años más tarde, Jefe de la Policía Revolucionaria. Humberto Solás, el chico de 15 años al que Biondi confundió con un admirador, dirigió algunas de las más emblemáticas películas del cine cubano, como Lucía El siglo de las luces.
 
Pepe Biondi, por su parte, regresó a la Argentina en 1961. Goar Mestre lo contrató para Canal 13, y comenzó Viendo a Biondi. Al año siguiente llegó a tener 62,2 puntos de rating. Su programa se mantuvo entre los más vistos durante diez años. Falleció el 4 de octubre de 1975. Nunca, nadie, jamás, pudo decir algo malo de él. Y es uno de los cómicos más grandes de la Argentina.
 




jueves, 3 de septiembre de 2020

 

LOS MADE inDEPENDIENTES DEL NORTE
(Por Miguel Cruz Suárez en CUBADEBATE)

 

Agosto es un mes del carajo, casi no tienen tiempo los perros para guardar la lengua, el sofoco no los deja vivir y dos metros cuadrados de sombra valen más que un barril de petróleo.

Una de esas tardes en que Cerveza fría se convierte en la perfecta anfitriona, llegó un sujeto a casa de Timbiriche (el que vende las “Cristales” a 40 pesos) y le propuso que su espacio cervecero fuera sede para un grupito de “intelectuales” que se reunirían para meterle caña a la Revolución en las redes sociales y el hombre, desesperado por no quedarse fuera de un negocio que prometía, se ofreció incluso para la misión de reclutamientos.

Con gusto aceptaron su triste papel reclutador y el susodicho comenzó con bastante cuidado y algo de discreción la búsqueda de los candidatos, pero siendo rechazado aquí y allá, no le quedó más remedio que apretar el paso en su labor y soltar la pelota en strike a cualquiera que le ofreciera alguna perspectiva de mínima inteligencia o al menos diera imagen de una determinada cultura.

El tipo traía una libretica donde anotó “indicaciones” muy precisas con respecto a los requisitos de los posibles miembros del grupo: Primero, debía ser gente con un extraordinario amor por el dinero, que según los organizadores del piquete era lo fundamental, porque basaban su teoría en el supuesto de que: a donde llega la plata se acaban las ideologías; Segundo, se necesitaba gente que escribiera bastante, pero que usara algunas frases obligatorias como: Libertades Individuales, Régimen, Censura, Pluralismo y Dictadura; Tercero, lo que escribieran debía parecer bonito y refinado, si era posible cargado de citas que podían ser a bien de Chicho el Cojo o de Cicerón, pero era imprescindible que no se dijera nada en concreto, para dejar a la gente con un pies en la piedra y otro en el fanguero, como decía mi abuelo.

Dos días después y con una fría en la mano, el tipo de marras confesó que ya tenía a dos “valientes”, uno que había prometido escribir un largo poema al que titularía “Las atrocidades del comunismo en las termas de la antigua Roma” y que, aunque “algo” le sonaba un poquito raro e incluso anacrónico, parecía un aporte culto, atrevido y genial. En cuanto al otro dispuesto a cobrar el primer salario por su contribución, se trataba de Culebra.Com, un flaco resentido y fanático que abriría un Blog a disposición de aquellos que decidieran publicar sus denuncias contra el “sistema imperante”, aclarando que no se admitirían frases groseras, ofensivas o hirientes, tales como: imperialismo yanqui, anexionismo, bloqueo genocida, seudo república o base naval de Guantánamo.

La idea no prosperó, el dueño del dinero quedó frustrado y por mucho que trató de disfrazar a los recién reclutados, al final se impuso aquello tan criollo que decimos en Cuba: el pájaro se conoce por la cagá.

Pero la cosa no se podía quedar así, había mucha plata norteña en juego y era desesperante la necesidad de seguir bebiendo cervezas y sin trabajar, así que, ahora lo intentarían con la “Prensa Independiente”, Felito La Pamplina y Ricardito La Intriga, personajes poco queridos en el barrio porque lo mismo estafan a un jubilado, que venden morcilla de gato, se sumaron al piquete.

Fueron nombrados corresponsales de prensa y para la hora del cobro debían aparecer en la nómina como “Periodistas Independientes” y reporteros de una publicación a la que nombraron “El Barrio Desnudo”.

A los tipejos les dijeron que aquello prometía y que la “plata” estaba segura, que solo tenía que superar algunas “cosillas” como eso de “los principios” , “la patria” y “la verdad”, qué ya dejando a un lado esas boberías le garantizaban una carrera fenomenal y que las noticias era cosa de seguir unos simples preceptos y evitar temas como: Mortalidad infantil; Escuelas para todos; Terrorismo contra Cuba y cosas por el estilo, que pudieran fastidiar el “prestigio y la repercusión” del Periódico en el mundo.

Le explicaron que ya tenían listo lo que sería el primer palo periodístico y querían que el más diestro redactara un editorial denunciando la violación de los derechos humanos de Yosisleydis Decibeles, en el cual se pediría solidaridad para ella, luego de ser “apaleada brutalmente por una turba de vecinos comunistas, por estar amplificando en su portal la música prohibida por el régimen” cuando en realidad todo el mundo sabía que a la desconsiderada mujer, que abusaba de los oídos del vecindario con su escándalo, lo que en verdad le sucedió fue que Paco Peña, el curda, le sonó un soberano tomatazo en el rostro y todo porque la susodicha enganchó a todo volumen un merengue titulado El Venao (en referencia al animalito de los cuernos pronunciados) al parecer sin percatarse de que el día anterior, Paco había sorprendido a su mujer con Cuco el plomero y no precisamente arreglando un salidero.

Querían incluso que se financiara un cursillo de “fotografía selectiva” para evitar que sus futuros pupilos sacaran algunas instantáneas equivocadas y luego anduviera la gente por el mundo viendo “cursilerías socialistas” como esos desfiles del Primero de Mayo, los inicios de cursos escolares con millones de muchachos en uniforme y risueños o cientos de jóvenes con antorchas marchando nada menos que con el presidente del país al frente. El lente tenía que enfocarse en otras cosas, las más oscuras, las más deprimentes.

Y otra vez se le enfermó el ojo a la yegua, la gente no se tragó las mentiras, agosto siguió caliente y al de las cervezas lo atraparon adulterando las “Cristales”.

 






miércoles, 2 de septiembre de 2020

ALLÁ, TU BESO

Hagamos una cosa
el universo es solo en pasado
allí corrí a tu encuentro
el futuro es siempre multiverso,
pongamos tus besos
en perspectiva,
han ido pasando,
hay olores que dan la primicia,
no capitularé
si volviesen a ocurrir
los anhelos nos conducen

...Oh, I need someone like you
You give me something so strong and true






martes, 1 de septiembre de 2020


SAOCOM-1B y aquella solitaria vaca cubana
(En latamsatelital.com)

El satélite argentino (fue) lanzado por SpaceX mediante un Falcon-9 que (voló) sobre suelo cubano por primera vez desde 1960, cuando un vehículo Thor estalló y parte de sus fragmentos mataron a la vaca cubana Rufina.

En noviembre pasado el satélite SAOCOM-1B cumplió con éxito el último ensayo del sistema de despliegue de la antena radar, el instrumento de observación del satélite argentino, en facilidades del Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA) en Bariloche.
Durante el mes de diciembre se debían realizar las últimas configuraciones de software y los ensayos finales del sistema de propulsión del satélite, para luego comenzar su preparación para el traslado a las facilidades de SpaceX en Cabo Cañaveral, EEUU, para iniciar su campaña de lanzamiento. 

El SAOCOM-1B se unirá al SAOCOM-1A que fuera lanzado al Espacio el 7 de octubre de 2018 por un cohete Falcon-9 de SpaceX desde el Complejo de Lanzamientos Espaciales 4E (SLC-4E), ubicado en la Base de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Vandenberg, California, sitio utilizado normalmente para realizar misiones que requieren órbitas sincrónicas al Sol (SSO).

Aquella solitaria vaca cubana

Fidel y Ubre Blanca

En esta oportunidad el SAOCOM-1B (fue) lanzado desde Florida convirtiéndolo en el primer lanzamiento, desde el año 1960, cuyo recorrido de vuelo requiere pasar sobre Cuba. Este tipo de misiones dejó de realizarse luego de que un fallo producido durante el lanzamiento de un vehículo Thor-Ablestar DM-21, que transportaba los satélites Transit-3A y GRAB-2, provocara que los restos del cohete cayeran sobre territorio cubano.

El episodio sucedido en noviembre de 1960 y, además de crear un incidente internacional, causó la muerte de una vaca llamada Rufina que pastaba en los campos cubanos. El entonces primer mandatario cubano Fidel Castro calificó el evento como “cruel atentado y violación del espacio aéreo cubano” y animó al pueblo a manifestarse frente a la embajada de EEUU en la Habana. “Einsenhower, asesinaste a una de mis hermanas”, se leía en una de las pancartas presentes durante la movilización.

El ex director de la CIA George J. Tenet afirmó, en septiembre de 2000, durante la gala por el 40 aniversario de la National Reconnaissance Office (NRO) “El programa GRAB (satélites de inteligencia) tuvo sus momentos también. Uno de sus fracasos más espectaculares hizo llover fragmentos sobre Cuba. La Habana denunció que una vaca murió en una acción deliberada de Estados Unidos. Los cubanos pronto desfilaron con otra vaca por las calles con una pancarta que decía «Eisenhower, asesinaste a una de mis hermanas». Fue la primera y última vez que se utilizó un satélite en la producción de carne picada”.


El fallo del cohete Thor-Ablestar tuvo, además, otras consecuencias para los EEUU. Los motores del cohete fueron vendidos a la Unión Soviética y partes relacionadas con el control de empuje a China, generando un evento de difusión de tecnología hacia los programas de lanzadores de ambos países. Para evitar que esta situación se repita se suspendieron todos los lanzamientos realizados desde Florida que requerían una trayectoria de vuelo sobre territorio cubano.

Estados Unidos también tuvo que compensar a Cuba por la muerte de la vaca Rufina con USD2 millones.

La vuelta a los vuelos sobre Cuba

En diciembre de 2017 la 45th Space Wing de la USAF, responsable de las plataformas de lanzamiento de Cabo Cañaveral, volvió a habilitar el corredor polar desde la costa de Florida.

Las nuevas tecnologías, tales como los sistemas de terminación de vuelo AFTS (Automated Flight Termination System), reducen al mínimo las posibilidades que se repita el incidente de la vaca Rufina.

La empresa SpaceX (ha sido) entonces la primera organización que utiliza esta variante de lanzamiento para llevar a cabo la misión SAOCOM-1B, que (fue) vista por miles de argentinos mientras (escuchaban) aquel legendario tema de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.










Salvarezza: “Estamos interesados en que Argentina tenga su propio lanzador de satélites al espacio"
(en El Destape Radio FM 107.3)

El ministro de Ciencia, Roberto Salvarezza, se refirió al lanzamiento del satélite argentino SAOCOM 1B y afirmó que "fue un día con mucha adrenalina y emoción", a la vez que reveló: “Estamos interesados en que Argentina tenga su propio lanzador de satélites al espacio".

En declaraciones a El Destape Radio (FM 107.3), el funcionario aseveró: “El medioevo tecnológico y científico fueron los cuatro años de gobierno de Macri. Se atacó a los científicos y se los trató de ñoquis. Argentina camina en la dirección que tuvimos durante 12 años de insertarse en el mundo mediante el conocimiento”.

Sobre las características del satélite, dijo: “El satélite observa la tierra y genera un mapa de la humedad del suelo, un dato fundamental para los productores agropecuarios del país. También se ven las sequías y permite predecir riesgos e incendios.Hay un tema de soberanía, al tener una imagen sobre el mar se pueden detectar buques pesqueros ilegales. Se pueden generar convenios de venta de imágenes de otros países. Argentina está en un puñado de 10 países capaces de construir satélites”.

En ese sentido, Salvarezza agregó: “Tiene 35 metros cuadrados de antena. Hay uno solo japonés de esta características. Hay una decisión muy acertada argentina de apostar a los satélites. Lo desarrollaron el INTA y el INA. Se diseñó para dar información de estas características. En este momento se están desplegando las antenas de radar”.

Asimismo, el ministro indicó: “Estamos interesados en que Argentina tenga su propio lanzador de satélites al espacio. Estaba el programa Tronador, que fue congelado durante el gobierno de Macri. Todo eso se quedó parado en el tiempo. Queremos que Argentina tenga posibilidad de lanzar sus satélites”, “Cuando Macri aterrizó en bariloche dijo que no hay plata para INVAP”.

Ante el reclamo salarial de los científicos del Conicet, Salvarezza aseguró: “Ya recuperamos las becas y también pusimos mucho énfasis en recuperar los subsidios. Ahora queda el tema salarial. La comunidad científica sabe que estamos trabajando en ello. El Gobierno va a dar respuesta. Que tengan un poquito de paciencia. Estamos en medio de una pandemia. El objetivo de este ministerio es volver a poner el salario de los científicos nuevamente un escaloncito por arriba. Cayeron tanto que recuperarlos de golpe es imposible. Estamos trabajando en ello. Sabemos que han confiado en nosotros y que lo han dado todo durante esta pandemia”.

Así fue el lanzamiento
Las 20:18 fue la hora señalada para que un nuevo satélite argentino despegue. Fue en Cabo Cañaveral y se trató del Saocom 1B que es el gemelo del 1A. Este nuevo logro de la ciencia nacional estará en una órbita de 600 kilómetros y tendrá como principal función medir la humedad del suelo. 






LOS MUERTOS Y LA CUARENTENA
(Por Alberto Kornblihtt, en “El Cohete a la Luna”)

El 27 de julio pasado la Argentina llegó a tener 3.000 muertos acumulados por Covid-19. Entonces le pregunté al doctor Jorge Aliaga, experto en números de la pandemia si los hay, cuándo había tenido la mitad, es decir 1.500 muertos, a lo que me respondió que había sido el 5 de julio. ¿Y la mitad de 1.500, es decir 750? El 11 de junio, respondió. ¿Y la mitad de 750, es decir 375? El 17 de mayo, me dijo. Si calculan los intervalos verán que corresponden a 24 días.

Es decir, desde el 17 de mayo, cada 24 días se había duplicado el número de muertes acumuladas. La duración del intervalo de duplicación estaba clavada en 24 días y poco importaba lo que se había hecho a nivel de aislamiento o cuarentena, ese número no había cambiado.

Inmediatamente calculé que si todo seguía igual, es decir si el virus no se apagaba por arte de magia o el gobierno no tomaba medidas de circulación y aislamiento más restrictivas, 24 días posteriores al 27 de julio, es decir, el 21 de agosto, deberíamos llegar a 6.000 muertos acumulados. Por eso me propuse escribir este artículo el 21 de agosto, pero me equivoqué.

El 18 de agosto, 3 días antes del 21, sobrepasamos los 6.000 muertos. Y si no se toman medidas más estrictas y la duplicación de muertes acumuladas empieza a ocurrir cada 21 días, el 13 de septiembre habrá 12.000 muertos acumulados; el 5 de octubre, 24.000; el 27 de octubre, 48.000, el 18 de noviembre, 96.000; el 10 de diciembre, 182.000, y para Navidad unos 364.000 muertos acumulados, número mayor al de muertos anuales de la Argentina en ausencia de pandemia (330.000 aproximadamente).

Por supuesto que querría equivocarme y no me molestaría en absoluto que se enojaran conmigo y me acusaran de infundir miedo si esto no ocurre, aprovechando para denostar a la ciencia y a los científicos. Porque si no ocurre, cualquiera sea la causa, se habrán salvado miles de vidas. Si no ocurre porque efectivamente se estuvieran apagando las infecciones y los efectos en muertes se vieran 20 días después, celebraríamos todos, creo; pero no lo sabemos con certeza como para aventurar predicciones como las de un pico que nunca se produjo.

No estoy analizando números de infectados, positivos, recuperados o asintomáticos, ni camas de unidades de terapia intensiva o de personal de salud especializado en esta. Estoy contando muertos y este análisis de la progresión de su número podría haberlo hecho en el siglo XIX, cuando no había ensayos de PCR ni serológicos. Tanto entonces como ahora, era y es difícil ocultar a los muertos y sus números hablan por sí mismos. Tanto entonces como ahora, en ausencia de una vacuna o de un fármaco específico contra este y otros virus, el distanciamiento y el aislamiento eran y son las herramientas más poderosas y efectivas para frenar la infección y las muertes.

Paradójicamente los anticuarentena, defensores de libertades individuales a costa del prójimo, han logrado convencer a una parte de la sociedad de que estamos en cuarentena, cuando en realidad no lo estamos, y que hay que abrir muchas más actividades de las que ya están abiertas. Lógicamente el gobierno no es inmune a este discurso que taladran, sin fundamentos científicos sólidos, los medios de difusión libertarios de mercado. Sin duda los números podrían ser al día de hoy peores, y si no lo son, es porque en abril hubo una cuarentena en serio. Esto hizo que la progresión de mayo partiera de 375 muertos y no de más.

El hecho de que todavía se controle el transporte público y no haya clases en los lugares del país en que circula el virus habrá contribuido a que el tiempo de duplicación de muertos no haya sido menor a 21-24 días. Pero lo contraintuitivo de las progresiones geométricas es que uno ve sus consecuencias cuando los números absolutos son grandes. En efecto, el doble de 2 es 4 y nadie se inmuta si en 21 días se pasa de 2 a 4 muertos, pero si en 21 días se pasa de 20.000 a 40.000 el problema ya es otro.

En virtud de lo expuesto lo mío es un llamamiento. La o las vacunas estarán disponibles en la primera mitad de 2021. Hasta ese entonces tenemos que llegar evitando la mayor cantidad de muertes por Covid-19 posibles. ¿Cómo?

Con ciclos de apertura y cierre intermitentes, pero cierre en serio, no ficticio. Por supuesto la no saturación de las camas de terapia intensiva y de su personal son importantes, pero no basta. Es condición necesaria mas no suficiente. Si hubiera un exceso de camas y personal, los muertos se seguirían acumulando porque son los que no salen vivos de terapia. Debemos frenar la infección. Ojalá se frenara sola sin haber llegado a una inmunidad de rebaño difícil de concebir con menos del 20% de infectados, pero no lo estamos viendo ni viviendo.

Hoy tenemos más infectados acumulados que los que tuvo Italia, y en una época, confesémoslo, nos burlábamos de ellos, con un concepto algo redundante llamado orgullo argentino.

Quizás el gobierno debe reflexionar que, de todos modos, la oposición ya le está endilgando el costo político de una cuarentena que ni siquiera existe, por lo que sería mejor establecerla intermitentemente para que esa oposición irresponsable no pase a endilgarle los muertos.







domingo, 30 de agosto de 2020


ENTRE GALLOS Y MEDIANOCHE

Una de las grandes falencias de la democracia burguesa en la que vivimos, es esa, yo necesito tu voto, luego una vez en el poder, “déjame de joder” con explicarte tanto lo que hago o dejo de hacer. Por supuesto no lo dicen con estas palabras, y entonces la prensa, “la que está a favor”, utiliza la metáfora “hay problemas en la comunicación”.

Recientemente en medio de esta crisis provocada por la pandemia, el gobierno “que vino hacer las cosas mejores”, ha lanzado lo que inicialmente llamo como “reforma judicial”, y luego bajándole el tono a su “me fui al pasto”, consideró que solo era un mero reordenamiento de la justicia. Lo increíble de esto, es que la presentación al pueblo de dicha “reforma”, le consumió al Presidente de la República, unos cinco minutos, luego como era de esperar la prensa hegemónica de este país, cargo contra ella sin ni siquiera saber el contenido de la misma, entonces el gobierno del 48%, se siente amenazado en su empeño, no solo por la prensa, sino también por una parte del pueblo que debería representar.

Ahora bien, coloquémonos en otro ángulo del asunto. El país está en una profunda crisis económica, que venía del desastroso manejo de Macri y su pandilla de Wall Street, se ha agravado como era de esperar, con el parate impresionante de la producción y los servicios no esenciales que trajo la pandemia que cumplió 5 meses y 10 días. El gobierno ha hecho ingentes esfuerzos económicos y humanos para que se pudiera sobrellevar esta crisis humana y económica, y se preparó como nunca antes, desde el punto de vista de salud, para afrontar la catástrofe humanitaria que es todo esto que seguimos viviendo, donde se mueren ahora mismo entre 200 y 300 personas por día. Hace aproximadamente dos meses atrás, se hablaba de un grupo de 60 medidas económicas que el gobierno estaba estudiando para encarar el país en la “postpandemia”. Situación esta ultima prioritaria junto con la salud. Es decir en la situación actual de pandemia, las dos prioridades de este gobierno y de cualquiera en este Mundo, radica en esos dos aspectos, cómo hacer para que el sistema de salud no colapse, mantener una  atención sanitaria eficiente para TODOS, y cómo hacer para que la industria y los servicios comiencen a funcionar y a mover la famosa rueda de la economía que da sustento a todo lo demás. Un equilibrio a tener en cuenta que no es fácil, gobernando cualquier país. Pues bien, de esas 60 medidas para discutir con el pueblo poco y nada se ha sabido y se dice que la próxima semana será la presentación. En medio de todo esto, considera el Gobierno (que lo había prometido en campaña, por otra parte en eso han sido coherentes), presentar una “reforma judicial”, que para cualquier hijo de vecino, es chino básico per sé, y no se encuentra actualmente dentro de sus prioridades, encima, de ella poco se explica al pueblo de que se trata, lo que conlleva a toda sospecha, si esto no es a favor de algunos. En todo caso si esto fuera bueno para TODOS, sobre todo, para que el sistema judicial sea más eficiente, se resuelvan los casos de corrupción con una dosis alta de independencia, se desburocratice la justicia que padece el vecino de a pie, etc, hay que explicar una y mil veces al pueblo, a ese que te dio el voto, y no seguir la misma receta de cocinar la mermelada entre los mismos de siempre, los de arriba.

Sin mucho tapujo, hay que decir las cosas por su nombre, la clase política en nuestros países, sea de derecha o “progresista”, es consecuente con la democracia burguesa que defiende, ¿explicar al pueblo su accionar?, “ni un tantito así”.

La manera innecesaria en que la democracia se degrada a sí misma
(Por Ernesto Tenembaum, en INFOBAE)

El jueves por la noche, estaba por terminar la sesión del Senado donde se trataba la reforma judicial, cuando la presidenta del cuerpo, Cristina Fernández de Kirchner, le dio uso de la palabra a la senadora María Sacnun, que habló durante diez minutos sobre todas las reformas que se habían introducido al proyecto mientras los senadores discutían otra cosa. El opositor Martín Lousteau marcó el contrasentido: les habían hecho debatir una ley distinta a la que iban a votar. Como en los tiempos en que era comandado por Miguel Ángel Pichetto, el peronismo hizo valer su mayoría. No le dio bolilla a Lousteau ni a nadie y aprobó algo que ni siquiera conocían en detalle, como tantas otras veces, los mismos senadores que levantaban la mano a favor. Era una orden. Así son –siguen siendo, a pesar de todo- las cosas en algunas familias.

Reformar la Justicia es un hecho delicadísimo para cualquier democracia, porque el Poder Judicial es el único que no surge directamente del voto de los ciudadanos, y por lo tanto, su independencia compensa eventuales abusos de los poderes surgidos de mayorías electorales circunstanciales. De una elección puede surgir un Presidente que controle las dos cámaras del Congreso, pero no podrá actuar sin límites porque hay una instancia, cuyo poder tiene un origen distinto al suyo, que podrá revisar sus actos o, incluso, juzgarlo si comete un delito. Por eso, cualquier propuesta de reforma debería ser extremadamente cuidadosa de alejar cualquier sospecha de intento de copamiento y, en lo posible, agotar los esfuerzos para lograr mayorías de tal manera que exprese a toda la población.

En este caso, sucedieron una serie de hechos que sugieren cierto desprecio a ese necesario cuidado. El primero de esos hechos es el momento. Cada noche, el mismo gobierno informa que más de 200 argentinos han muerto por el coronavirus. En las últimas semanas, la Argentina es uno de los cinco países con más fallecidos en relación al tamaño de su población. La economía atraviesa una de sus peores crisis, lo que es mucho decir. Durante cinco meses, el gobierno nacional le pidió, con razón, a la población que establezca un rígido orden de prioridades donde la salud estuviera por encima de su propia subsistencia económica, o de las visitas entre abuelos y nietos, o incluso de la asistencia de los niños a la escuela.

Mientras tanto, de repente, es el propio Gobierno el que cambia el orden de prioridades y lo pone patas para arriba al promover un debate sobre una ambiciosa reforma del Poder Judicial. Entonces, ¿cada cual debe establecer su propio orden de prioridades o había uno que era indiscutible? Hay un evidente desacople entre las angustiantes preocupaciones sanitarias y económicas que atraviesan a toda la sociedad y el proyecto que intentan imponer en tiempo récord. ¿Qué cosa extraña está discutiendo esa gente?, se podrá preguntar cualquier persona sensata, ajena a las pasiones políticas de la militancia.

Dado lo delicado del momento, sería necesario una explicación creíble para tanto apuro. “Los que se oponen es porque quieren dejar la Justicia como está”, dijo el presidente Alberto Fernández. Es un argumento, como mínimo, muy poco elaborado porque obliga a aprobar a ciegas cualquier reforma que a su Gobierno se le ocurra. Es cierto que en su campaña electoral, Alberto Fernández anticipó una reforma del fuero penal federal. Se trata de apenas ocho juzgados de primera instancia que estarían ocupados por personas que, al parecer, no están al nivel requerido. Para reparar ese, el Senado acaba de aprobar un proyecto que crea cientos de cargos entre jueces, fiscales y camaristas y se estableció una comisión para reformar además la Corte Suprema, el Ministerio Público y el Consejo de la Magistratura. El nivel de imprecisión del oficialismo acerca del costo fiscal de todo esto es llamativo. Tampoco nadie explicó por qué se aumentan las atribuciones del fuero penal económico, tan sospechoso de irregularidades como el federal, que se propone reformar.

A primera vista, pareciera que se utiliza la existencia de un problema real para justificar la creación de una numerosa cantidad de juzgados. Otra vez: semejante poder de designación de jueces podría surgir de acuerdos con la oposición y de mecanismos y herramientas muy estudiados que alejen los fantasmas. Pero los senadores opositores ni se pudieron enterar de lo que se estaba votando. Se votó como una arremetida. No hubo tiempo de nada. Era demasiado urgente todo.

Hay un hecho aún más delicado aún. Algunos de los actores clave en la aprobación de esta reforma –la vicepresidenta Cristina Kirchner, por ejemplo— formaron parte de un gobierno integrado por personas que hoy están condenadas o procesadas por la misma justicia que se pretende reformar a velocidad del rayo. Cristina Kirchner está procesada. Su ministro de Planificación fue condenado por la tragedia de Once. Así sucedió también con dos de sus tres secretarios de Transporte. Su vicepresidente también está condenado por hechos de corrupción. Su secretario de Obras Públicas está detenido por el escándalo del revoleo de bolsos. El principal socio comercial de la familia Kirchner, el constructor de la bóveda donde reposan los restos del ex presidente Nestor Kirchner, está a punto de ser condenado. Cualquier observador neutral percibiría con extrañeza el rol de juez y parte que tienen algunos de los reformadores.

Esas mismas personas no han sido, a lo largo de sus carreras, demasiado respetuosos de la independencia del Poder Judicial. En 2012, un juez decidió allanar la vivienda del vicepresidente Amado Boudou, quien respondió con un alegato muy agresivo, después del cual le quitaron la causa al juez natural y obligaron a renunciar al procurador general de la Nación. Figuras muy diferentes entre sí, como el ex juez de la Corte Carlos Fayt y el fiscal Alberto Nisman, fueron objeto del escarnio público, el último aún después de muerto. Ante la primera indagatoria, Cristina Kirchner convocó a tribunales a miles de personas que insultaban al juez de la causa.

Si se junta todo eso –una reforma que se explica como solución a un problema que no intenta solucionar, que le podría dar un poder enorme a quienes la impulsan, que se discute en un momento dramático para el país, cuando la gente está angustiada por otros motivos mucho más serios y urgente, que se aprueba en tiempo récord sin compartir con la oposición ni siquiera el contenido de lo que se está votando, que es impulsada por personas que tienen, ellas mismas, problema serios con la Justicia-, ¿qué se supone que estará viendo la sociedad sobre la manera en que actúa su clase dirigente? ¿Cómo evaluará el ciudadano común los valores de las personas que gobiernan la Argentina?

Es cierto que nadie es inocente respecto de las cosas que pasaron con los jueces en estas últimas décadas. Durante los cuatro años de Mauricio Macri, se produjeron detenciones de opositores sin condena previa, y algunos de ellos durante períodos electorales. En esos procesos se difundían las fotografía de los reos, esposados y en pijama, para algarabía de quienes hoy se oponen a la reforma. Se difundieron escuchas de conversaciones privadas y se dispuso que, con cobertura judicial, agentes de inteligencia espiaran a periodistas y opositores.
Todo este panorama podría corregirse si los principales actores asumieran que casi nadie está limpio y que todo se repara con un proceso inteligente, paulatino, moderado de diálogo, consenso y promoción de las personas adecuadas para los puestos donde se decide la vida de la gente. Es tan importante la tarea que, con suerte, solo se puede llevar a cabo con paciencia e inteligencia. Sin embargo, el Poder Ejecutivo decidió otro camino: se vota en tiempos durísimos, a velocidad crucero, con métodos oscuros y con actuación preponderante de personas con problemas serios con el poder que intentan reformar.

Esta reforma es más moderada, de todos modos, respecto a aquella que propuso Cristina Kirchner antes del 2015, y que reivindicó esta misma semana. Lo que pretendía por entonces era que los jueces fueran elegidos directamente a través de candidaturas que figurarían a la cola de las listas partidarias. El proyecto de Cristina tenía dos problemas. Uno, que era inconstitucional, y por eso no pasó el filtro de la Corte. El segundo era de cálculo político: si se hubiera aprobado, en 2015 y 2017 el macrismo podría haber inundado de cuadros propios el Poder Judicial. El 40 por ciento de la Justicia sería hoy macrista.

En aquel momento, se unió lo inútil a lo desagradable. Cristina les regaló a sus opositores un proyecto que convencía a todo el mundo de que ella quería copar la Justicia, pero que, además, jamás se hubiera puesto en marcha.

El ser humano suele tropezar cien veces con la misma piedra.

La historia está a punto de repetirse.