Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

viernes, 14 de agosto de 2020


ACERCÁNDOME


Es posible que ahora comprenda mejor todo su accionar, alejado de una propaganda oficial que hacia parecer que el hombre, convertido casi en Santo, tenía el don de la bilocación. Para un niño nacido en el corazón de Lawton, a unas cuadras de las Yaguas, ese barrio “llega y pon”, mayoritariamente de negros cubanos, que olían todo el día, las fétidas aguas del Rio Pastrana, en la famosa Loma del Burro, para un niño que nació en una colectividad de gitanos, tantas veces vilipendiados a lo largo de la historia de la humanidad, la llegada de Fidel y los barbudos a la Habana, que hizo desaparecer para siempre aquella miseria extrema, era vista como lo que era, la llegada de los nuevos héroes de la patria.

Nunca tuve la oportunidad de estar cerca de aquel hombre, pero si sentí en carne propia los beneficios que trajo aquella revolución tan radical, ahora bien, si nos guiamos, por lo que oíamos en la televisión, en la radio, en la prensa escrita, y los discursos tan predecibles de todos los apóstoles de a pie, que eran más de doce, el hombre que se había empeñado junto con su pueblo a cambiar la historia de su país, una historia de dependencia y entreguismo al Norte, “revuelto y brutal que nos desprecia”, era presentado literalmente como un Dios, del cual no se le podía mencionar nada negativo, ni jugando.

Recuerdo que estando en la URSS estudiando, seria año 1983 o 1984 (no he encontrado la foto dentro del montón de ellas que me acompañan por estos lares), en unas de las cartas que recibí de mi vieja, me envió una foto de Fidel en traje militar de gala, con aquella gorra soviética levantada, que nada tenía que ver con aquellos guerrilleros barbudos, ahora institucionalizados en la nueva Fuerzas Armadas Revolucionarias, obtenida por ella de mi primo Roger, que por aquellos años trabajaba en los Estudios Cinematográficos de la FAR (más conocido como “La Filmica”) y en su reverso me decía algo así como “Solo pido a Dios que seas la cuarta parte de este hombre”. “Documento histórico” que tuve debajo del cristal de la cómoda empotrada en la pared de mi cuarto en la Habana, hasta que me fui de Cuba en Octubre del 2000 y que sintetizaba las aspiraciones de muchas madres cubanas para con sus hijos. Pobre vieja, me tenía mucha fe, muy pretensioso de su lado que yo pudiera alcanzar, aunque sea,  la cuarta parte de aquel hombre.

Unos años después de haber recibido aquella foto, empezando los 90, comprendí que el problema no estaba en la impronta de Fidel, con una inteligencia más alta que la media, probada en muchos momentos difíciles, si no en todos aquellos, que poco entendían de que iba todo aquello, pero seguían al malón repitiendo como papagayos las consignas de turno. Con estos últimos era con los que tenias que lidiar diariamente y si por alguna razón se te ocurría razonar un poquito, aunque fuera desde tu ignorancia política, sobretodo, tu, un humilde pelador de caña, te caía toda la fuerza de la censura y el acatamiento partidario sin poder chistar.

Así que el que escribe, un agradecido de todo lo que hizo la Revolución, la universalización de la educación desde la primaria hasta la universidad, el acceso a la cultura en general, la salud para todos los humildes, la transformación de Cuba de un país de peloteros y prostitutas, a tener una ciencia destacada a nivel Mundial, de la que fui parte y me forme en una de las mejores universidades de la extinta URSS, y además un etcétera grande como una casa, no puedo más que seguir acercándome a su figura, limpiándola del polvo y la paja.







viernes, 7 de agosto de 2020


ESTE GENOCIDIO


History is written by the winners, una afirmación utilizada hasta el hartazgo y que fue escrita por George Orwell, concretamente en un artículo llamado "Revisión de la historia" (Revising History) de su columna "Como me dé la gana" (As I Please) publicada en la revista socialdemócrata Tribune el 4 de febrero de 1944. Allí se puede leer “…Este tipo de cosas está sucediendo todo el tiempo. De los millones de instancias que deben estar disponibles, elegiré una que sea verificable. Durante parte de 1941 y 1942, cuando la Luftwaffe estaba ocupada en Rusia, la radio alemana deleitó a su público local con historias de ataques aéreos devastadores en Londres. Ahora, somos conscientes de que esas redadas no ocurrieron. Pero, ¿de qué nos serviría nuestro conocimiento si los alemanes conquistaran Gran Bretaña? Para los propósitos de un futuro historiador, ¿ocurrieron esas redadas o no? La respuesta es: si Hitler sobrevive, sucedieron, y si cae no sucedieron. Así con innumerables otros eventos de los últimos diez o veinte años. ¿Son los Protocolos de los Ancianos de Sión un documento genuino? ¿Trotsky tramó con los nazis? ¿Cuántos aviones alemanes fueron derribados en la batalla de Gran Bretaña? ¿Europa da la bienvenida al Nuevo Orden? En ningún caso obtienes una respuesta que sea universalmente aceptada porque es verdad: en cada caso obtienes una cantidad de respuestas totalmente incompatibles, una de las cuales finalmente se adopta como resultado de una lucha física. La historia está escrita por los ganadores.”

Sin embargo otros estamos empeñados, en hacernos eco de la frase del cineasta argentino Eduardo Mignogna, "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que existe otra historia, la verdadera."

Hace poco leí una entrevista al historiador Peter Kuznick en el diario Clarin firmado por la periodista Paula Lugones. Peter Kuznick se desempeña como Director del Instituto de Estudios Nucleares de la American University, es autor de varios libros sobre los ataques nucleares de Estados Unidos a Hiroshima y Nagasaki, que por estos días, el 6 y el 9 de Agosto se cumplen 75 años de aquel genocidio humano. Además Peter Kuznick es coautor de un documental sobre el tema con el cineasta Oliver Stone. En dicha entrevista se pueden leer algunas consideraciones que ponen de manifiesto lo que Orwell ya decía en su momento.


"Estados Unidos fue tan despiadado que mató a miles y miles de personas innecesariamente solo para enviar un mensaje a Moscú", señaló. “Hiroshima empezó un proceso que mantiene la amenaza hasta el día de hoy. Hoy vivimos en un mundo muy, muy peligroso”.

-¿Qué aprenden los estadounidenses en la escuela sobre el bombardeo a Hiroshima?

-La narrativa oficial es la que aprenden la mayoría de los estudiantes en el secundario y dice que Estados Unidos tuvo que tirar la bomba porque era la única forma de terminar la guerra, sin tener que lanzar una invasión. El presidente Harry Truman dijo que, si Estados Unidos hubiera invadido, más de medio millón de jóvenes estadounidenses habrían muerto. Esta misma narrativa fue reforzada por el secretario de Guerra, Henry Stimson, a principios de 1947 y así fue como se convirtió en la versión oficial de los Estados Unidos, a pesar de que sabemos que esto no es verdad. Sabemos por los propios comentarios de Truman que él mismo sabía que esto no era la verdad.

-Pero Truman dijo que el bombardeo fue “lo más grande de la historia…

- Dijo que fue lo más grande de la historia cuando se enteró que la bomba en Hiroshima había explotado. Esto es lo que estudian los estudiantes estadounidenses, pero no estudian que Truman escribió en su diario el 17 de julio: “Stalin estará en la guerra japonesa el 15 de agosto. Fini Japs cuando eso ocurra". Truman sabía que había dos formas de terminar la guerra sin usar la bomba: una era decirles a los japoneses que podían mantener al emperador y la segunda era decirles que esperen a la invasión soviética que supuestamente ocurriría tres meses después del fin de la guerra en Europa.

-¿Los japoneses estaban dispuestos a capitular antes del bombardeo a Hiroshima?

-Sí, pero Estados Unidos no quería. Quería era usar la bomba y especialmente mandar un mensaje a la Unión Soviética para que no interfiriera con los planes estadounidenses en la posguerra en Europa y en Asia. Es decir, la bomba fue lanzada deliberadamente con ese propósito. Estados Unidos no está dispuesto a contar esta verdad a los niños. Porque cuestionaría nuestra identidad como una nación superior a nivel moral.

-¿Sería como poner en tela de juicio la teoría del excepcionalismo de los Estados Unidos y el estereotipo de que los estadounidenses son los “buenos” y los “soviéticos” los malos?

-Exactamente. Los estadounidenses deberían entender que la guerra podría haber terminado antes y salvar más vidas estadounidenses y japonesas. Si los estadounidenses les hubieran dicho a los japoneses que podían conservar al emperador, que la Unión Soviética iba a ir a la guerra y que Estados Unidos tenía una horrible arma que iba a usar en su avión, es muy probable que se hubieran rendido en julio. El general Mc Arthur había dicho esto mismo. Él dijo que los japoneses hubieran aceptado esto y no tenía ninguna duda.

-¿Lanzar la bomba fue entonces una decisión geopolítica más que militar?

-Los militares no fueron consultados. El general Leslie Groves, director del “Manhattan Project” y básicamente el que tenía el control de las bombas, eludió al Estado Mayor Conjunto porque descreían del uso del arma nuclear. También emitió una orden para que los comandantes en el campo no hicieran ninguna declaración pública sobre la bomba atómica. Luego le preguntaron por qué emitió esa orden y dijo que no quería que Mc Arthur y el resto dijeran que hubiéramos podido ganar la guerra sin usar la bomba. Sobre el presidente Harry Truman, Leslie Groves dijo que era como un niño pequeño al que no le dieron la posibilidad de decir que no. Pero Truman firmó las dos órdenes para tirar las bombas atómicas. Es verdadera y abiertamente responsable por esto.

-¿Por qué arrojaron la bomba en Nagasaki, solo tres días después de Hiroshima, sin darle tiempo a Japón de poder rendirse?

Porque la de Hiroshima fue una bomba de uranio y la de Nagasaki fue de plutonio. Si hubiéramos tenido una tercera bomba seguramente la hubiéramos tirado en una tercera ciudad. Queríamos demostrar que teníamos esas dos bombas. Realmente no hay una explicación militar o moral y es por eso por lo que muchos líderes militares relacionados con el tema finalmente hablaron. En ese momento estaban amordazados, pero tiempo más tarde hablaron de una forma muy contundente. El Jefe del Estado Conjunto en esa época, William D. Leahy, dijo que los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse debido al efectivo bloqueo marítimo y al exitoso bombardeo con armas convencionales y, a nivel moral, arrojar la bomba fue un reflejo de la barbarie de los años oscuros.

-¿Cree que Moscú recibió el mensaje?

Sí, por supuesto recibieron el mensaje. Stalin y a otros líderes rusos dijeron que esto erosionó completamente la victoria que habían tenido sobre los nazis en Europa y expresaron que no había ninguna necesidad de que Estados Unidos tirara la bomba. Ellos sabían de la desesperación de los japoneses por rendirse. Stalin le dijo a Truman en Postdam que si alguien de Estados Unidos usaba una bomba, los soviéticos interpretarían que los japoneses no serían el objetivo inmediato, sino que el objetivo real era la Unión Soviética. Estados Unidos fue tan despiadado que mató a miles y miles de personas innecesariamente solo para enviar un mensaje a Moscú.

-¿Cuáles son las lecciones que dejó Hiroshima?

Una de las principales lecciones es que Truman no fue un mal hombre. No fue un buen presidente, fue un presidente terrible pero no fue malvado, no estaba sediento de sangre. Entonces la pregunta es ¿por qué a veces las buenas personas hacen cosas terribles? La segunda lección es que Truman entendió que estaba empezando un proceso lanzando la bomba de la manera en que lo hizo. Empezó un proceso que eventualmente podía terminar con la vida en el planeta. Fue hacia adelante y lo hizo de la manera más despiadada. Robert Oppenheimer, director científico del proyecto Manhattan, reunió a todos los líderes el 31 de mayo y les dijo que en tres años iban a tener armas entre 700 y 7.000 veces más poderosas que la bomba de Hiroshima. Ellos sabían que tenían la capacidad de desarrollar armas que podían ser tan poderosas como decían y que podían terminar con la vida en el planeta. Esto es lo más aterrorizante. Las miles de vidas inocentes de hombres, mujeres y niños que se perdieron ya es un hecho terrible en sí mismo. Es un crimen de guerra. Pero la amenaza de poder extinguir a la humanidad y vivir con esta amenaza desde entonces, es para mí la mayor lección. Hiroshima empezó un proceso que mantiene la amenaza hasta el día de hoy. Hoy vivimos en un mundo muy, muy peligroso. Las relaciones de los Estados Unidos con China o con Rusia son terribles. Una guerra puede suceder en cualquier momento entre India y Pakistán. Casi tuvimos una guerra el año pasado con Corea del Norte.

-¿Por qué cree que Estados Unidos sigue gastando millones de dólares en la carrera nuclear?

-Mucho más. 1,7 billones de dólares cuesta el programa de modernización que fue iniciado por Barack Obama. Es una locura. El Papa ha llamado a eliminar las armas nucleares, como también los líderes morales alrededor del mundo. Pero está Donald Trump que dice “Make America great again”, Vladimir Putin “Make Russia great again” y Xi-Jinping con “China great again”. Estas personas son limitadas en su visión de lo que se necesita para hacer de este un mejor planeta. Estamos lidiando con este tipo de seres humanos que tienen un enorme poder. Hoy Estados Unidos y Rusia tienen el 93% de las armas nucleares del planeta.

-Durante el gobierno de Trump, Estados Unidos se ha retirado de varios acuerdos y existen discusiones para hacer el primer test de explosión nuclear desde 1992.

Exactamente. Es tan peligroso. Pero Trump dice: “¿Cuál es el punto de tener armas nucleares sino podemos usarlas?”. Y tiene socios alrededor del mundo. Muchas personas están pidiendo por la abolición de las armas nucleares, pero hay 9 estados nucleares y ninguno está listo para deshacerse de las armas atómicas. Está Israel contra Irán. Pakistán que dice que la armada de India es el doble de grande y las armas nucleares los protegen de India. Está el caso de Corea del Norte, que busca protegerse de los Estados Unidos. Todos acá tienen sus razones, pero ninguna razón es válida. Creo que todavía tenemos la oportunidad de cambiarlo, pero si seguimos dejando que esto avance en algún momento va a pasar un desastre. Hoy tenemos dos crisis: una es la crisis del cambio climático y la otra es la crisis nuclear.




miércoles, 5 de agosto de 2020


Guzmán acuerda con los lobos de Wall Street: festejo en los “mercados”
(Por Pablo Anino, en LA IZQUIERDA DIARIO) 


A las 3:01 a.m. de este martes 4 de agosto, el Ministerio de Economía, anunció que el país y tres grupos de acreedores llegaron a un acuerdo para la reestructuración de deuda. En una suerte de metáfora de lo que significa la estafa de la deuda externa el acuerdo se selló entre “gallos y medianoche”. En el día de hoy vencía la oferta formulada por Argentina el 6 de julio, pero, según el comunicado oficial, se va a postergar hasta 24 de agosto.

El comunicado de Economía indica que las tres partes con las que se llegó al acuerdo están constituidas por el Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos (encabezado por Blackrock; Fidelity y Ashmore), el Comité de Acreedores de Argentina (liderado por Greylock) y el Grupo de Bonistas del Canje (liderado por Monarch; HBK, Cyrus y VR) y otros tenedores (tales como Pimco y Prudential).

Además, desde la autoridad económica indican que se “ajustará algunas de las fechas de pago contempladas para los nuevos bonos establecidas en su Invitación del 6 de julio”, lo cual no implica aumentar el monto total de pago de capital e intereses de la oferta de hace un mes atrás. No obstante, el adelantamiento de “algunas fechas” mejora el valor presente neto de la oferta argentina, que según los trascendidos se ubicaría en alrededor de U$S 54,8 por cada U$S 100 adeudados.

La propuesta oficializada ante la Security and Exchange Commission (SEC, la Comisión de Valores de los Estados Unidos) el 6 de julio por el ministro de Economía, Martín Guzmán, comprendía la emisión de cinco títulos en dólares y cinco en euros, con vencimientos entre 2030 y 2046. De este modo, se establece una hipoteca que recaerá sobre el pueblo trabajador por más de un cuarto del siglo por delante.

En cuanto a los intereses, se fijaban pagos cada seis meses, con tasas que parten desde 0,125 % y llegan hasta 4,125 %. Las fechas de estos pagos de intereses son las que se estarían adelantando para mejorar el valor presente neto. Por último, se estima que la quita de capital (promedio ponderado) es de 1,9 %. Es decir, casi nula.

Si bien en los primeros años son de una baja proporción, se comenzarán a realizar los pagos de intereses desde 2021, en principio con una tasa baja del 0,125 % anual. Por otro lado, con un título a 2030, se reconocerán los intereses corridos y no pagados desde abril, cuando el país dejó de abonar la deuda.

El comunicado oficial señala que “Argentina, sujeto a la oportunidad en que se evidencie su apoyo por parte de la comunidad internacional en sentido general, ajustará ciertos aspectos de las cláusulas de acción colectiva”.

Habrá que ver los detalles finales de la emisión, pero esta parte del comunicado implica otra concesión a los lobos de Wall Street, que en cuestiones contractuales venían reclamando las mismas condiciones para el canje de bonos emitidos por el macrismo que para el canje de los bonos emitidos bajo contrato del 2005 (canje de Néstor Kirchner y Roberto Lavagna), este último más favorable a los especuladores en términos de poder entablar un litigio en Nueva York, como aquél que provocó que el país aborde pagos exorbitantes acatando la orden del fallecido juez Thomas Griesa.

Esta concesión deja expuesto otro hecho poco explícito en el debate: la reestructuración de Guzmán comprende una parte importante de deuda emitida durante los gobiernos kirchneristas. En el canje de 2005 también se dijo que el país finalmente había solucionado sus problemas.

La oferta original de Guzmán del mes de abril comprendía reconocer alrededor de U$S 40 por cada U$S 100 adeudados. Ahora el Gobierno está reconociendo U$S 54,8 de cada U$S 100 adeudados. Esto es así en un cálculo técnico que estima lo que se llama valor presente neto de los pagos futuros de deuda. La situación la graficó bien Emmanuel Álvarez Agis que, en defensa del acuerdo, señaló que había una mochila de 100 kilos que dejó Macri y ahora queda una mochila de 55 kilos.

Esta concesión implica, según varios analistas, que los lobos de Wall Street se embolsarán más de U$S 17 mil millones adicionales en relación a la propuesta de abril ¿A cuánto equivalen esos U$S 17 mil millones? A más de 14 meses de pago de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a 9 millones de beneficiarios.

No solo eso. La semana pasada el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en su informe de gestión en el Congreso respondió, ante una pregunta del Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad, que el presupuesto de salud para todo 2020 es de $ 240 mil millones y que sólo fueron utilizados hasta 13/7 $ 152 mil millones. Mientras tanto hasta mediados de julio, el gobierno había pagado deuda por $ 350 mil millones, más de dos veces que lo desembolsado en salud. El mundo del revés.

Estos pagos de deuda desde que se inició el año, según algunos analistas, agregan dólares al valor presente neto de la oferta de Guzmán.

Ningún especulador pierde

Como insistió en varias oportunidades Alberto Fernández, los fondos de inversión no van a perder, sólo van a ganar menor de lo que preveían ¿Por qué? En primer lugar, como se dijo, la quita de capital es mínima: del 1,9 % promedio ponderado.
En segundo lugar, van a recibir tasas de interés menores que las exorbitantes que pagó el macrismo, pero muy elevadas en un mundo donde en las economías centrales los especuladores apenas obtienen tasas cercanas a cero o negativas.
En tercer lugar, el “exit yield”, un concepto técnico (que es distinto que la tasa de interés), que refiere al rendimiento que los acreedores esperan obtener en el canje se ubica en el 10 %. Es un rendimiento muy importante. El "exit yield" es relativamente arbitrario porque depende de la cotización futura de los bonos argentinos. Los acreedores impusieron que se negocie con ese 10 % de referencia. Si se considera un rendimiento menor al 10 %, lo cual es coherente con lo que podría pasar si Argentina sale del default en las próximas semanas, el valor presente neto es incluso mayor de los U$S 54,8.

En cuarto lugar, tanto la tasa de interés como el “exit yield” expresan rendimientos muy superiores comparados, por ejemplo, con un bono a diez años de los Estados Unidos cuyo rendimiento es menor al 1 %. O si se compara con Alemania, Francia, Suecia, Bélgica, Holanda o Suiza que pagan tasas de interés negativas. No sólo eso: España que hace pocos años vivió una crisis de deuda, hoy paga 0,5 %; Grecia que todavía está temblando por su monumental crisis y reestructuró su deuda hace poco paga 1,5 %. O, más cercano geográficamente, Perú paga 3,5 %.

En quinto lugar, los bonos que tienen en la mano los especuladores cotizaban a U$S 30 antes de que se iniciaran las negociaciones. Ahora van a obtener U$S 54,8. Es decir, ya lograron una ganancia patrimonial enorme. Por la naturaleza de la especulación financiera, no hay información pública sobre a qué valor compró cada tenedor el bono. Si bien muchos tenedores pueden haber comprado a U$S 100, U$S 80 o en una amplia gama de cotizaciones, existen algunos acreedores que compraron justamente a U$S 30, cuando esos bonos se devaluaron y estaban a “precios de remate” por la debacle del final del macrismo. En esos casos, los rendimientos y las ganancias patrimoniales son gigantescos.

Festejo en los "mercados"

La semana comenzó con festejo en los "mercados". El Merval vivió una fiesta el día lunes. Las acciones de las empresas argentinas que cotizan en el exterior exhibieron un aumento exorbitante en sus papeles: Transportadora General del Sur (+12,5 %), Supervielle (+12,2 %), Pampa Energía (+11 %), Grupo Financiero Galicia (+10,6%), Banco Macro (+10,3 %).

Los espíritus animales ("animal spirits", una expresión de John Maynard Keynes para referirse al estado de ánimo de los empresarios) de los lobos de Wall Street están exultantes. Hans Humes, el titular de Greylock dijo estar “muy impresionado por la paciencia y la forma en que Guzmán y Fernández manejaron este proceso”. Humes fue el señalado el viernes último por Máximo Kirchner en el Congreso por su sincericidio, en tanto admitió que el pago de Mauricio Macri a los fondos buitre fue una decisión política.

Deuda odiosa

El acuerdo de Guzmán convalida el endeudamiento de la era macrista, que califica íntegramente como deuda odiosa: fue tomado contra los intereses de las mayorías populares, que vieron aumentar la pobreza, el desempleo y caer el poder de compra del salario.

Además, los acreedores tenían pleno conocimiento de esta situación. Hay varias muestras: desde el origen de la estafa cuando en los primeros meses de 2016 el Congreso votó pagarle a los fondos buitre lo que decía el juez Griesa (Sergio Massa y varios peronistas del Senado incluidos); el bono a cien años, emitido por el exministro de Finanzas, Luis Caputo, el "Messi" de las finanzas, que favoreció a un fondo de inversión que él mismo había fundado y a J.P. Morgan del cual había sido empleado.

En esos años se emitían los bonos "delivery", como admitió un negociador de un fondo de inversión: le pedían a Caputo que emita bonos para canalizar excedentes de dólares sobrantes en Nueva York y aprovechar las altas tasas de interés que pagaba el país. El festejo en Twitter del exministro, tal vez, exprese su alivio por evitar futuras investigaciones.

Ese endeudamiento, junto con el del FMI, financió una fuga de capitales que alcanzó los U$S 86 mil millones en cuatro años, como expuso un informe del Banco Central hace pocos meses.

La evasión de impuestos y la fuga de capitales van de la mano. Hay un PIB fugado en el exterior. La diputada Fernanda Vallejos (Frente de Todos) en la Comisión de Seguimiento de la Deuda Externa dijo a fines de mayo que los nombres de los fugadores en la causa del HSBC (dicho sea de paso, este banco fue elegido por Martín Guzmán para lograr un “éxito” en la reestructuración de deuda), de los dueños de las 950 cuentas detectadas por la AFIP que están en el exterior sin declarar, de los episodios de fuga de 2008-2009 y 2011, de la fuga macrista, de los Panamá Papers siempre se repiten.

Entre ellos, la familia Rocca, dueña de Techint, o los accionistas del Grupo Clarín, la conducción política de poder económico, en palabras del periodista y economista de Página 12, Alfredo Zaiat. También la familia Macri. Hace poco el periodista Horacio Verbitsky develó que en la fuga de capitales en la era Macri estuvieron involucradas las empresas Telefónica, Pampa Energía, General Motors, Shell, Quilmes, Monsanto, Aluar, Procter & Gamble, Arcor y muchas más entre los 100 mayores fugadores. Ahora el pueblo trabajador pagará por décadas los dólares que fugaron unos pocos.

Los bancos son una organización ilícita que facilita la evasión impositiva y la fuga de capitales, como develó el exempleado de J.P. Morgan, el argentino Hernán Arbizu o el exempleado del HSBC, el ítalo francés Herve Falciani. Como se mencionó, sus acciones volaban el día de ayer en Buenos Aires y en Nueva York. Todo gracias al acuerdo de Guzmán.
La deuda es un mecanismo de dominación que atraviesa toda la historia del país. Pero, evidentemente, pegó un salto de calidad y cantidad en un esquema amplio de ataque a las condiciones de vida regido por el neoliberalismo. La deuda, desde la dictadura cívico-militar iniciada el 24 de marzo de 1976, no paró de crecer: pasó de ser U$S 8 mil millones en 1976 a elevarse a U$S 321 mil millones cuando se fue Macri, no obstante, desde entonces, se pagaron más U$S 600 mil millones.

Desde 1976 hasta la actualidad el balance es claro: la pobreza de ser menor al 10 % en los ’70 alcanzó un nuevo piso histórico de al menos un cuarto de la población para expandirse a más del 50 % en momentos de crisis profundas, como en 2001-2002 (un nivel que podría alcanzar nuevamente este año), el desempleo se consolidó en alrededor un décimo de la población activa (es decir, la que busca o tiene trabajo; sin contar la que se cansó de patear sin encontrar empleo) y trepó a más del 20 % en 2002.

A lo que se suma una distribución de la riqueza más desigual. De la mano del sometimiento que implica la deuda avanzaron las privatizaciones, que desde los ’90 dejaron en manos privadas los servicios públicos. Desde 2011, el país alcanza casi una década de estancamiento económico y retroceso del PIB per cápita.

Una vez más se repite el ciclo donde unos hacen la estafa, como Mauricio Macri, y otros la convalidan, como ahora Alberto Fernández. No está lejos de lo ocurrido en 2005 donde el canje de Lavagna y Kirchner convalidó la estafa del "blindaje" y el "megacanje" del Gobierno de la Alianza, como denunció en su libro La deuda ilegítima el actual director del Banco Nación, Claudio Lozano. Sería ilustrativo escuchar su opinión sobre el actual acuerdo de Guzmán.

Todavía resta una negociación con el FMI y el Club de París, que no traerá mejores consecuencias para las mayorías trabajadoras. La izquierda seguirá planteado la necesidad de un desconocimiento soberano de la deuda, un no pago impulsado por la movilización obrera y popular.



martes, 4 de agosto de 2020


UN DÍA BUENO, PERO SEGUIMOS ESCLAVOS


La Argentina es un país gobernado por su deuda externa, podemos “creer” que cuando se vota cada cuatro años en Octubre, “seleccionamos” a los gobernantes de esta nación. Es solo una ilusión óptica, bastante mala por cierto para todos nosotros que somos algo bizco.

Lo real es que cada cierto tiempo la Argentina, se da un baño de realidad y se percata que vive pendiente y dependiente de la deuda que contrae sus gobiernos entreguistas a los financistas de este Mundo globalizado. Hay que ser coherente sin embargo y decir que en los doce años del kirchnerismo hubo una vocación de desendeudar al país, sobre todo para que las políticas nacionales no se vieran eternamente ligadas a los designios y voluntades de los prestadores extranjeros de dinero, entre ellos el FMI y el Club de Paris, al menos con ellos se canceló la deuda que habían tomado tanto Menem como De la Rua en su momento. Ahora bien ese 7% de los acreedores que no firmaron en el ultimo canje de deuda del 2010 le hizo la vida un yogurt a Cristina sobre todo en su segundo mandato 2011-2015, lo que imposibilito que Argentina accediera a nueva deuda para financiar sus planes sociales y económicos que habían prevalecidos en los 8 años anteriores con tremendos resultados macroeconómico y sociales indiscutidos.

Habían 15 000 millones de dólares que estuvieron en negociación hasta última hora con los fondos buitres en el 2015, que Macri de un plumazo “inteligentemente” decidió pagar, para así abrir las puertas a un nuevo endeudamiento histórico y sin precedente para la Argentina moderna.

Para poner en números tales afirmaciones, me hago eco de algunas cifras que he leído en su momento. Al 30 de diciembre de 2015 la deuda pública bruta era de 240.665 millones de dólares (que representaba el 53,6% del PIB), el 57,2% de la misma era intra sector público, 12% con organismos internacionales (Banco Mundial, BID, CAF, etc.) y el 30,8% de la deuda era con bancos y fondos de inversión y otros compradores de bonos públicos

En los cuatro años de gestión de Cambiemos (léase Macri y su pandilla de Wall Street) se revirtió la lógica de desendeudamiento que había sido adoptada hasta entonces, lo cual lleva que, al 30 de diciembre de 2019, según informa la Secretaria de Finanzas de la Nación, se adeudan 323.177 millones de dólares que significan el 91,7% del PIB (PIB estimado en 352.300 millones de dólares).

De esa suma adeudada, 155.416 millones de dólares son en divisas que, si le descontamos el crédito efectivamente otorgado por el FMI en DEG, pero equivalente a unos 44.200 millones en moneda norteamericana, implican obligaciones por 111.216 millones de la divisa estadounidense. Creció sideralmente la deuda. Dentro de ella, lo que más se incrementó fue la deuda con grandes bancos y fondos de inversión internacionales que se estima en torno a los 66.000 millones de dólares. Asimismo, aumenta la proporción de la deuda tomada con organismos multilaterales y bilaterales de crédito, desde un 6,4% en 2015 hasta un 20,0% del PIB en 2019, siendo el principal acreedor el FMI, del que el gobierno de Kirchner había logrado cancelar todas sus acreencias con el país en febrero de 2006 y al que, al 10 de diciembre de 2015, no se le debía un dólar.

Desde que Alberto y Cristina asumieron, ni lentos ni perezosos se dieron a la tarea de comenzar a negociar le deuda externa de la Argentina, sobre todo porque en los años que se venían por delante 2020-2024 era de su incumbencia pagar la mayor cantidad de intereses de esa deuda, no solo a los bonistas de títulos argentinos en el extranjeros sino también al FMI. En 2020 el país recibiría desembolsos por 3.875 millones de dólares del FMI, algo que Alberto se abstuvo desde que asumió el 10 de Diciembre de 2019 y debería afrontar vencimientos por 25.719 millones de dólares. En 2021 le entrarían 1.937 millones de dólares por desembolsos y debería pagar 35.179 millones. Peor pintaba todo para 2022 y 2023. Para esos años el programa firmado con el FMI ya no contemplaba desembolso alguno. Pero tocarían los mayores vencimientos por el préstamo stand-by contraído con el Fondo, entre otros pasivos. En 2022 los vencimientos ya comprometidos por la Argentina llegarían a los 57.197 millones de dólares, de los cuales el FMI recibiría 22.206 millones. En 2023 la Tesorería debería hacer magia para conseguir los 49.982 millones de dólares destinados al exterior, de los cuales irían al FMI 23.370 millones.

Como se puede apreciar bajo las “balas” de esa deuda, no hay país que se pueda desarrollar, una “danza de deuda” que Macri le gustaba bailar en su escenario amarillo, si total el no iba a pagar la fiesta.

¿Que se ha logrado en el día de hoy?, algo muy bueno, que despeja el peso grande de la deuda para de aquí a 10 años al menos, es decir a partir del 2030, la Argentina tendrá que pagar cantidades sustanciales pero con una reducción importante en los intereses de la deuda, algo “pagable” si se hace un buen programa económico de desarrollo de exportaciones y de desarrollo de la industria nacional con incentivos claros a las PYMES.

Veamos algunos numeritos logrados con esta renegociación de la deuda que no tiene en cuenta los 44 200 millones de dólares con el FMI y cuya negociación empezara a partir del día de hoy. Consigue la Argentina bajar los intereses promedio de la deuda de un 7% a un 3.4%, eso hace que se ahorren por este concepto unos 30 000 millones de dólares. Despeja el gran peso de la deuda que se tenía para el ciclo 2021-2024 para más adelante y con reducción importante. Un ejemplo claro de esto último es la siguiente tabla en millones de dólares que no tienen en cuenta la deuda al FMI, y es lo que se tenía que pagar a los bonistas antes y ahora después de la negociación que acaba de terminar.


2021
2022
2023
TOTAL
ANTES
10 300
10 100
8 900
29 300
AHORA
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A ojo de buen cubero, la Argentina terminará pagando solo un 10 % de lo que debía pagar en los próximos años.

Resumiendo lo acordado en el día de hoy, podemos decir que si miramos toda la deuda que tenía Argentina bajo legislación extranjera para los próximos 27 años, es decir del 2021 al 2047, sin contar al FMI (que son los famosos 44 200 millones de dólares), esta ascendía a unos 126 369 millones de dólares, de los cuales 66 306 millones eran capital y 60 063 millones eran intereses, después de este acuerdo a firmarse en los próximos días, Argentina deberá pagar 96 300 millones, de los cuales 68 000 millones serán Capital, y 20 300 millones de intereses, con lo cual como dijimos ya, no solo hay un ahorro de unos 30 000 millones, sino que se despeja el panorama del peso para mas allá del 2030, con lo cual le da un respiro importante a los que hoy están en Casa Rosada de llevar adelante políticas más proactivas desde el punto de vista de la producción y no estar tan pendiente de la timba financiera.

A pesar que hoy es un día en que andaremos “más ligero”, todavía se viene una pelea para Septiembre con el FMI y la renegociación de los 44 200 millones, con cargos importantes a pagar en este periodo de presidencia de Alberto y Cristina. Parece ser, no que el FMI se volvió “buenito” (el esclavista jamás guarda el látigo después de la zafra), pero se vendrán tiempos difíciles a nivel Mundial a raíz de esta pandemia y ellos saben que hay que aflojar el cepo con que nos tienen hace 500 años, por tanto negociaran con una quita importante.

Igual, todo esto te deja un sabor amargo en boca, “ellos” los poderosos, manejan nuestros países con la complicidad muchas veces de entreguistas profesionales, que llegan a la presidencia de los países prometiendo el oro y el moro, nos tienen agarrado por los huevos, de vez en cuando nos dejan respirar.


NOS HABÍAMOS AMADO TANTO
(Por Ariela Ruiz Caro, en “El Cohete a la Luna”)


Hace apenas unos meses Donald Trump se deshacía en halagos a su homólogo chino Xi Jinping, después de que ambos firmaron el 15 de enero la primera fase de un acuerdo comercial que ponía fin a la escalada de tensiones generadas por una guerra comercial que, por más de 18 meses, hizo del incremento de aranceles la pelota de ping-pong de un juego que generó incertidumbre en el mundo. Entonces, el Banco Mundial advertía que la guerra arancelaria con China, provocada por Estados Unidos, podría ocasionar una caída del comercio global del 9%, similar a la que se vio entre 2008 y 2009 con la crisis financiera y productiva mundial.

Trump buscaba que China eliminara los aranceles establecidos para las exportaciones del sector agrícola norteamericano, su bastión político. Alrededor del 90% de los productos gravados por el gobierno chino ―como represalia a los que le impuso Estados Unidos― pertenecían a este sector. Un emocionado Trump señaló en aquella oportunidad: “Juntos estamos corrigiendo los errores del pasado y ofreciendo un futuro de justicia y seguridad económicas para los trabajadores, granjeros y familias estadounidenses”.

Sus entusiastas declaraciones se dieron después de que el 31 de diciembre pasado, el gobierno chino notificara a la Organización Mundial de la Salud (OMS) que estaba lidiando con una neumonía de origen desconocido, focalizada en la ciudad de Wuhan. En su cuenta de Twitter, el 24 de enero Trump escribió: “China ha estado trabajando muy duro para contener el coronavirus. Estados Unidos aprecia mucho sus esfuerzos y transparencia. Todo funcionará bien. En particular, en nombre del pueblo estadounidense, ¡quiero agradecer al Presidente!”.

Mientras el Covid-19 se extendía por el mundo, Trump exageraba los logros de la economía norteamericana en términos de crecimiento y empleo, así como los récords del mercado de valores. Enfatizaba, asimismo, que no había habido un mejor momento para comenzar a vivir el sueño americano y que lo mejor estaba aún por venir. Tenía el terreno fértil para llevarse la presidencia en las elecciones de noviembre.

Su irresponsable manejo de la pandemia y su objetivo de reabrir la economía prontamente no solo ha costado más de 157.000 vidas (475 por cada millón de habitantes, mientras que China solo registró 3). En el segundo trimestre, en términos anualizados, la economía ha sufrido una caída del 33%, el mayor retroceso tenido por Estados Unidos desde que el gobierno empezó a publicar este dato en 1947. Para fines de 2020 se estima un déficit fiscal del 20% y un desempleo cercano al 10%. En el mismo período, China ha empezado a crecer a una tasa del 3,2%, la cual ha estado acompañada de un incremento de importaciones y exportaciones del 2,7% y 0,5%, respectivamente.

En este escenario de crisis económica y sanitaria, así como de tensiones generadas por la protesta social en torno al movimiento Black Lives Matter, un despechado Trump ha optado por hacer de la confrontación con China una de las armas de su campaña electoral, hoy fuertemente debilitada. Alrededor del 70% de la población norteamericana rechaza a ese país.

Además de presentar al que denomina virus chino como un ataque más grave que el realizado a Pearl Harbor o a las Torres Gemelas, el 22 de julio ordenó cerrar el consulado chino en Houston al acusarlo de ser un centro de espionaje y robo de propiedad intelectual. En represalia, el gobierno chino ordenó clausurar la oficina consular norteamericana en Chengdu, clave para las misiones en el Tibet.

Estados Unidos ha incrementado también la presencia de buques de guerra y aviones militares en el mar Meridional de China, ha instado a sus aliados a que tengan una presencia militar en esas aguas y ha calificado de ilegales las reivindicaciones del país asiático sobre este mar. Las autoridades chinas han dicho que esas acciones violan el compromiso del gobierno norteamericano de no tomar una posición sobre la soberanía del mar Meridional de China, distorsionan el derecho internacional y agitan las disputas territoriales y marítimas al interrumpir la paz y estabilidad regionales.

Las tensiones se han generado también en torno a Hong Kong. En represalia contra la denominada ley de seguridad de esa región autónoma, aprobada por la Asamblea Popular Nacional de China el pasado 30 de junio, Trump ha suprimido el status preferencial de Estados Unidos para Hong Kong y la ha colocado en el mismo nivel que China continental en materia de impuestos arancelarios a sus exportaciones y vetos a importaciones norteamericanas de elementos de alta tecnología.

Tampoco ha quedado exento el ámbito tecnológico. Estados Unidos continúa arremetiendo contra el desarrollo de redes de tecnología de quinta generación (5G) de la empresa china Huawei, la mayor proveedora de equipos de telecomunicaciones en el mundo. A mediados de febrero, durante la Conferencia de Seguridad de Munich, los representantes de Estados Unidos advirtieron a sus aliados que utilizar la tecnología 5G de Huawei en sus territorios ponía en riesgo a la OTAN. El argumento es que se trata de un “caballo de Troya” que proporcionará los datos de todos los usuarios de esos países al Partido Comunista Chino y a su servicio secreto. Europa ha hecho caso omiso a estas recomendaciones y, de hecho, a principios de marzo, Huawei ha anunciado la construcción de una fábrica en Francia que producirá antenas para las redes de telefonía móvil 5G.

En su afán por desviar la atención del desastre económico y tantear las reacciones de una eventual postergación de las elecciones presidenciales, Trump ha afirmado esta semana que China y Rusia falsificarán las papeletas si el voto se realiza masivamente por correo. Parecería que Trump ya se olvidó que durante la cumbre del G20 en Osaka, en junio de 2019, le suplicó a Xi Jinping que lo ayudara a ganar los comicios de 2020. Así lo señala su ex asesor de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, John Bolton, en su reciente publicación, La habitación donde sucedió: una memoria de la Casa Blanca. Nada dura para siempre…

El desacople

Después de haber construido durante más de tres décadas una compleja trama de encadenamientos productivos y de valor entre ambos países, que dio lugar a que su intercambio de bienes representara el 40% del comercio mundial, Trump especula hoy con la idea de desacoplarse totalmente de China. Ello no suena verosímil, pues resultarían perjudicadas las más de setenta empresas norteamericanas instaladas en ese país, la mayoría de las cuales son las transnacionales más grandes del mundo. Solo por dar un ejemplo, General Motors vende más autos en China que en Estados Unidos.

La importante integración de ambas economías tuvo sus orígenes en las reformas llevadas adelante por Deng Xiaoping a fines de los ’70 y se empezó a consolidar después del fin de la Guerra Fría. China llevó adelante un proceso de apertura gradual de su economía, pero mantuvo un importante control sobre ella, que se expresa fundamentalmente en la presencia de empresas estatales ubicadas en sectores estratégicos. Estas condicionan a las empresas extranjeras a transferir tecnología y responden a directrices del gobierno. Existen restricciones a los movimientos de capitales, y las inversiones extranjeras se supeditan a la política industrial definida por el gobierno, que establece las áreas en las que estas no pueden intervenir. Esto no es una novedad. Mientras la economía china fue funcional a los intereses de las corporaciones y, por ende, a los de sus gobiernos, la fuerte presencia del Estado en la economía no fue un gran problema. Tampoco lo fueron los derechos humanos y las libertades políticas.

A la par que grandes empresas extranjeras, especialmente norteamericanas, se instalaban en China, hacían fortunas y eliminaban fuentes de trabajo en sus países de origen, los sectores de trabajadores del mundo desarrollado resentían el malestar de la globalización neoliberal. El crecimiento del comercio internacional alcanzaba cifras extraordinarias que no se correspondían con los niveles del crecimiento económico, basado en la producción de bienes altamente integrados.

En esta etapa de la relación con Estados Unidos, China se desarrollaba sin mucho aspaviento siguiendo el consejo de Deng Xiaoping: “Oculta tu fortaleza y espera el momento adecuado”. En efecto, en 1982 la economía china representaba 2,3% de la economía mundial, mientras que actualmente representa el 17%. Este crecimiento se disparó desde que China ingresó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001.

La primera gran recesión del siglo XXI, iniciada en 2008, puso en evidencia su poderío económico y mostró la enorme dependencia de Estados Unidos del ahorro de China en bonos del Tesoro norteamericano y la fortaleza de sus lazos económicos con casi todo el mundo. En América Latina se había convertido en el primer o segundo socio comercial para casi todos los países de la región, además de una fuente fundamental de inversión extranjera. Su rápida recuperación fue el motor que contribuyó en gran parte a la reactivación de la economía mundial.
  
Alta tecnología

En 2018, estudios de seguridad estratégica y defensa nacional realizados por el gobierno norteamericano advertían que China quería moldear un mundo contrario a los valores e intereses estadounidenses y que, en un futuro previsible, podría ponerse al día con Estados Unidos en el campo de la tecnología de defensa. Asimismo, mostraban especial preocupación por el desarrollo de iniciativas tecnológicas masivas como las contenidas en el plan Made in China 2025. Este es un ambicioso proyecto conducido por el Partido Comunista de China que aspira a convertir al país en los próximos años, en un hub de producción para productos de alta tecnología como la robótica, inteligencia artificial, computación cuántica, misiles de crucero hipersónicos, entre otros. Xi Jinping considera que “la tecnología moderna es el arma afilada de un Estado moderno”.

El creciente liderazgo mundial de China se manifiesta también en la creación de importantes iniciativas multilaterales y regionales. En enero de 2016, con el auspicio de este país, entró en operaciones el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), un banco multilateral de desarrollo conformado por 78 países, con sede en Pekín que, a pesar de la presión de Estados Unidos, cuenta entre sus miembros fundadores a Gran Bretaña, Alemania y Australia.

En 2013 lanzó un megaproyecto de inversiones, La nueva ruta de la seda, para construir y mejorar carreteras, ferrocarriles, puertos y otra infraestructura en Asia, Europa y África, en el que las protagonistas serán empresas constructoras chinas. En noviembre de 2019 concluyeron las negociaciones de la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), que cuenta con 16 miembros y se ha convertido en la mayor zona de libre comercio del mundo.

Estas iniciativas fueron impulsadas por el gobierno chino como respuesta al lanzamiento del Acuerdo de Cooperación Transpacífico (TPP) en 2010 por el ex Presidente Barack Obama, que apuntaba a una mayor presencia norteamericana en Asia, contrarrestar la influencia china y ejercer el dominio económico en la zona de conflicto militar del mar Meridional de China. Por eso resulta geopolíticamente incomprensible la decisión de Trump de retirarse del TPP.

En contraste con la política china, bajo el lema America First, el gobierno de Trump se ha retirado de la UNESCO, de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, del Acuerdo de París sobre el cambio climático, del Pacto Mundial de las Naciones Unidas sobre Migración y Refugiados, del Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio suscrito con Rusia y del Acuerdo Nuclear con Irán que se firmó junto a China, Rusia, Francia, Reino Unido y Alemania.


Asimismo, desde 2017 bloquea la nominación de varios miembros del cuerpo de apelaciones de la OMC, con lo cual el órgano que arbitra las disputas comerciales entre países ha quedado inactivo.

En el ámbito de la salud ha desistido de liderar cualquier esfuerzo internacional para detener la propagación del nuevo virus. Su última acción tuvo lugar el 7 de julio, cuando en plena pandemia abandonó la OMS por ser “chinocéntrica” y “por su mala gestión y encubrimiento en la propagación del coronavirus”. De esta manera, Trump ha dejado espacios vacíos en el sistema multilateral que China no dudó en ocupar.

Los hechos demuestran que estamos asistiendo a un proceso de recomposición del liderazgo internacional. La ascensión de un personaje como Donald Trump a la presidencia de la primera potencia del mundo, así como el surgimiento de movimientos políticos proteccionistas, nacionalistas y xenófobos en algunos países de Europa, expresan el alto grado de agotamiento de esta etapa neoliberal de la globalización, caracterizada por producir un crecimiento económico que genera una modernización concentrada en pocos sectores y deja un tendal de desplazados y crecientes pérdidas de ingreso para una parte importante de la población.

El probable triunfo de Joe Biden en las elecciones presidenciales no cambiará esta realidad. En el plano interno, la primera potencia del mundo presenta serios problemas económicos y de conflictividad social. Según Joseph Stiglitz, la desigualdad salarial y de riqueza en este país es mucho mayor que en otros países avanzados, al igual que las brechas de cobertura social y sanitaria.

Europa, la aliada tradicional de Estados Unidos, y América Latina, su patio trasero, tendrán que realinearse frente a esta nueva configuración de relaciones de poder entre una China que creció al amparo de los intereses norteamericanos y un Estados Unidos que ha visto menguada su fortaleza económica y su capacidad de liderazgo. Europa enfrenta el desafío de definir nuevas estrategias para lidiar con las inversiones del nuevo millonario, sin alejarse políticamente de su histórico aliado. Nuestra región, a su vez, tendrá que optar por un modelo de relacionamiento que evite repetir los patrones de crecimiento basados solamente en la exportación de recursos naturales y preserve el medio ambiente.






viernes, 31 de julio de 2020


Será recordado como un hombre cabal, un caballero templario, que simplemente fue útil a una comunidad, no poca cosa en estos tiempos.

EUSEBIO
(Por René González Barrios, en CUBADEBATE)

Eusebio Leal Spengler ante un cuadro de Céspedes.

Tengo cincuenta y nueve años de edad. Soy, por tanto, hijo de la gloriosa Revolución que tanto enorgullece a mi pueblo y nos prestigia en el mundo. Mi generación creció bajo la impronta del torbellino transformador encabezado por Fidel y que lleno de símbolos, nos identificó sin vacilaciones con Camilo y el Che. La gloriosa década del 60, pletórica de desafíos y sueños, y la no menos del 70, nos inspiraron y enseñaron a ser como somos: inclaudicables, comprometidos.

Toda gesta gloriosa tiene sus cantores, los hombres inspiradores que, con su palabra, trasmiten la contagiosa belleza de la épica, la pasión de la epopeya, los valores supremos de una nación. El coronel Fernando Figueredo Socarrás, cual Homero, envolvió en la mística guerrera a una generación de jóvenes herederos de la gloria mambisa de los Diez Años. La palabra mágica de Manuel de la Cruz, Ramón Roa, o Manuel Sanguily, la prosa ardiente del catalán José Miró Argenter, o de los generales Enrique Collazo y Enrique Loynaz del Castillo, inspiraron a muchos a ser buenos cubanos y patriotas. El inmenso Martí, combinación perfecta de palabra y acción, cautivador de multitudes, con su vida ejemplar labró el camino por el que transitaría el inspirado Fidel y sus compañeros del centenario.

De toda esa sabia bebió un hombre que cultivó de manera excepcional, el más puro y enaltecedor de los valores: la lealtad. Hijo de su tiempo, Eusebio Leal Spengler, reencarnación cespedista, dominador de la palabra, parecía haber venido de la manigua redentora a nuestro tiempo a explicarnos la inspiradora turbulencia mambisa. Cada frase suya estaba ungida por la divina providencia. Narraba la historia con fuerza volcánica, con la pasión desbordante de quien pone en cada palabra, en cada gesto, en cada acción, el corazón entero.

Acaba de dejarnos físicamente. En medio de su penosa y prolongada enfermedad, derrochaba impetuoso entusiasmo y optimismo. Cuando la Universidad de La Habana lo invistió como Doctor Honoris Causa en humanidades, su llamado fue a luchar, a la altura de los nuevos tiempos, tan gloriosos y complejos como los que le tocara vivir a su generación. Patriota fidelísimo y Fidelista, marcó a generaciones de cubanos. La mía, ha tenido muchos privilegios, entre ellos, compartir y disfrutar la epopeya de Fidel, y escuchar el candoroso canto de gesta de ese cubano excepcional y patriota, magisterio vivo, que es Eusebio Leal.