Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

miércoles, 12 de julio de 2023

Acabamos de conocer la noticia de la muerte del escritor checoslovaco Milan Kundera a la edad de 94 años. Para los que vivimos en un socialismo “real” con la atenta mirada de la URSS (Cuba no estuvo exenta de este condicionamiento, a pesar de haber sido una Revolución autóctona basada únicamente en su historia de colonia primero de España y luego de Estados Unidos), el escritor Kundera fue un distinto, al menos alerto sobre la necesidad de cuestionarse un “sistema” que se daba como “único” y sin necesidad de una  superación propia, el socialismo era así y libracos de “grandes pensadores” lo anunciaban mas como religión que como referencia para batallar un camino frente al Capitalismo brutal que finalmente logro su cometido (siempre circunstancial a la vista de la historia humana). Dejo a continuación dos escritos, uno de Ernesto Estévez Rams y otro mío haciendo alusión a tamaño escritor en el día de su muerte.

EXORCIZANDO LAS LEVEDADES
(Por Ernesto Estévez Rams, en el blog de Iroel Sanchez "LA PUPILA INSOMNE")

«“Einmal ist keinmal”, repite Tomás para sí el proverbio alemán. Lo que ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre puede vivir una vida es como si no viviera en lo absoluto»

La insoportable levedad del Ser

Milan Kundera

Qué tiene la Insoportable Levedad del Ser que el lector, casi desde el mismo inicio, frente a su adictivo ambiente depresivo y contra toda lógica, sigue sumergiéndose en él hasta que es demasiado tarde. Hay algo en sus páginas que trasciende la anécdota para entregarnos la manera escondida en que algunas tormentas se incuban en Europa. En cada uno de sus personajes hay un fantasma ibseniano en un ambiente que bien pudiera ser el adecuado para un grito interminable sobre un puente.

En Europa a todo ahogo social le llega su primavera de Praga. A París le llegó vestido de chalecos amarillos. Que el dramatismo del hecho haya sido disfrazado en los medios no disminuye su potencialmente inmensa trascendencia gestadora.  Si hay gritos que cargaron en sí una esterilidad anuladora en cielo fantasmagórico, el de París, con el tiempo, conduce a decapitaciones de las que no se salvan ni reyes, ni concubinas, ni siquiera esposas.  Lo mejor es que transforman sistemas y destrozan relaciones. Algo más que una catedral se quemó este año en Francia, algo para cuya reparación no sirven todas las donaciones financieras posibles.

Un exultante Ronald Reagan le exclamó al cobarde de Gorbachov en un discurso, conclusión de un aquelarre de mediocres: “Presidente, derribe usted ese muro” a lo que siguió poco después precisamente la caída de esa muralla y la absorción de la RDA por la RFA. Como principio del fin, el efecto dominó no se detuvo hasta la caída de la URSS. La embraguiadora sensación de victoria absoluta que envolvió al capitalismo global condujo a un orgasmo intelectual como el de Fukuyama, que decretó el fin de la historia avanzando una idea que no era ni suya. Desafortunadamente para ellos, la historia tozuda demostró, no mucho después, que el orgasmo era resultado de una masturbación y no el presunto parto del siglo XXI americano.

A los conversos les sucedió además como a los franceses monárquicos, cuyas expectativas luego de la derrota de Napoleón y la restauración no fueron satisfechas ni con mucho. En palabra de William Gaunt “Quice años después de la batalla de Waterloo, la desesperación cundía entre quienes poseían suficiente inteligencia para experimentar alguna emoción. La espléndida época que supuestamente vendría después de terminada la guerra nunca se materializó”.

La misma enseñanza pudiera ser extraída de lo que ha sucedido luego de las derrotas de izquierda en Argentina y otros lugares. Los que añoraban los “buenos” tiempos de Menem, despertaron a la pesadilla de Macri, esta vez, sin embargo, no hubo ni tan siquiera un breve período en que las medidas neoliberales crearan una ilusión de avance.

Ningún salto hacia atrás ha sido feliz, no lo ha sido antes, no lo es ahora, no lo será nunca.

En Cuba están los que añoran, fundamentalmente desde Miami, pero también en el patio, una imagen idílica de la Cuba prerrevolucionaria que nunca existió.  Dibujan un mundo que se les antoja recuperable en un absurdo histórico, dialéctico y sentimental. Su expresión concreta, en estos momentos, es la ley Helms-Burton, que, como realización política y económica de ese anhelo retro, pretende devolver las propiedades a los burgueses criollos y norteamericanos expropiados por la Revolución cubana. Como si ello fuera posible. En un escenario hipotético donde tal cosa aconteciera, es claro que el aborto social sería de magnitud catastrófica. La pesadilla de ese escenario es que tiene detrás, empujándola, a la potencia militar y económica más grande del planeta. La buena noticia es que no lo permitiremos.

Solo la mediocridad cree que hay algo sublime en los retrocesos.

Pero esas nostalgias del pasado se dan en casi todos los contextos y no sólo en términos de desconstrucciones sociales. Hay revolucionarios que paradójicamente creen posible regresar a la década del ochenta, idealizada en términos económicos, políticos e ideológicos. Olvídenlo, es anti dialéctico, no ocurrirá.  Lo más preocupante de ese anhelo es que esconde la idea de que, entonces, al socialismo le iba bien. No es cierto. Lo demostró la historia. En términos económicos las fuerzas productivas enormes que habían dado el salto colosal de convertir a la URSS de un país destruido a una potencia mundial, mostraban un agotamiento resultado de concepciones políticas fallidas y una cultura predominante de la ineficiencia, en particular energética. En términos políticos, la URSS estaba anquilosada y había perdido buena parte de su filo como agente de cambio revolucionario a nivel internacional. En términos ideológicos tampoco la cosa iba bien, un pensamiento rígido había vencido la batalla ideológica interna y sobre su base se erigía una visión positivista de la historia que ocultaba el carácter retrógrado de muchas ideas, y ello ya tenía tal alcance, que algunos consideran que había perdido su capacidad de regeneración.

Kundera juega desde el mismo inicio con la idea del retorno interminable a partir de una idea de la que culpa a Nietzsche: hay determinado orgullo en lo irrepetible pero también hay determinada intrascendencia, aún en lo más heroico. Por el contrario, si la historia fuera el repetir de lo ya ocurrido, cada hecho tendría la responsabilidad que carga su propia recurrencia. Lo no recurrente, como ha sido único, lleva como encargo la levedad de no trascender. Nada de lo que hagamos es realmente importante porque no ha de ser vivido otra vez. En ese sentido, lo recurrente lleva una pesadez inalcanzable por lo otro.  Y entonces la pregunta esencial del libro la resume en ¿Qué es lo positivo, el peso o la levedad?

Es de lógica generacional que los más viejos piensen que sus tiempos fueron paradigmas de lo que debe ser. En todas las sociedades hay tensiones generacionales. Como combustible están los problemas que las generaciones anteriores no pudieron o supieron resolver y que han sido heredadas por las más jóvenes. Estas últimas sienten, colectivamente, que tienen que pagar una factura que no le corresponde. No se dan cuenta que esa factura es también de ellos, porque se contrajo en la búsqueda permanente que es la existencia humana. Quién les dijo que cada generación es independiente y ajeno a un organismo más gigante que los incluye y cuyo tiempo poco tiene que ver con la cortedad de sus presencias. Ese organismo es el que sirve los escenarios incompletos pero reales al que ellos llegan. Pero aun así, si no se les da espacio, te la dejan en la mano y se van a otros lares con la creencia de que tienen en su posesión un cheque en blanco. A pesar del engaño (los cheques en blanco no existen) tienen algo de razón en su discurso.

Contrario a la tesis de Kundera, aunque la realidad es irrepetible, Nietzsche no tenía razón y la memoria colectiva, esa tozuda incorruptible, evita que la levedad se apodere de lo que en apariencia es fugaz. La trascendencia no está en lo que se repite, sino en lo que funda nuevos tiempos.

Quien crea que en Cuba no hay tensiones generacionales tiene la cabeza metida en un cubo.  Por suerte las hay, lo contrario significaría que el cuerpo social está muerto.

El problema no es lo inherentemente subversivo que hay en todo lo joven, sino cuando las generaciones ya mayores, pretenden constreñir a las que han llegado luego, al querer forzarlas a que se parezcan a ellos. En todo esto, hay la pretensión de revivir el mito del retorno eterno. Querer que ellos sean como nosotros y que nuestras heroicidades sean sus heroicidades. Si pretendemos que nos repitan, lo harán por igual de nuestros aciertos y de nuestras cortedades. No fundarán nada cuando hay mucho que fundar. Lo verdaderamente heroico y lo dialéctico para cada generación es siempre no repetir a sus padres.

Lo siento por Tomás, los seres humanos solo vivimos una vida, pero ello no significa que no hayamos vivido. Es cierto que nos vamos, pero la memoria queda de tal manera, que volvemos a vivir con suerte variable en los que nos heredan, aún contra su voluntad, si es el caso. Lo que es cierto es que no vivimos otra vez la misma vida, no hay recurrencia eterna, todo momento siendo continuidad es ruptura. Que no lo olviden los agoreros del calco aburrido, todo su esfuerzo está irremediablemente condenado al fracaso.

Crear agentes de la repetición no gestará al actor social que la Revolución necesita. Lo que se necesita es del talento creador que surge de la irreverencia. Lo otro solo genera mediocridad disfrazada de la incondicionalidad del ovejo (Santiago Álvarez era más radical, decía que al mediocre había que fusilarlo).

Frente a la infeliz idea de que la juventud es la única enfermedad que se cura con el tiempo, vale la pena contraponer aquella máxima de Malraux: La juventud es la única religión a la que terminamos todos convirtiéndonos. Parece que, a pesar de algunos, la juventud es eterna, se renueva constantemente y, por tanto, es una enfermedad crónica y maravillosamente incurable.

No es útil indoctrinar a los jóvenes en ver el pasado, por heroico que sea, como culto, en vez de referencia. La primera visión es más religiosa que marxista, la segunda, puede llegar a ser dialéctica. Fidel dejó como última enseñanza que no le hicieran iconos de adoración. Ello no fue resultado de su mítica modestia, fue resultado de su comprensión dialéctica de la historia como suceso irrepetible.   Quienes ponen esfuerzo en circunvalar esa voluntad, como si de un capricho inconfesable se tratase, no han entendido nada.

Enseñar a pensar, he ahí nuestra ventaja discursiva. El capitalismo no puede darse ese lujo.

Todo esto ya fue dicho por el irrepetible e irreverente Alfredo Guevara. Prefiero contar hasta diez, diez veces, por oir la insolencia contestaria de igual número de jóvenes, que caerme de sueño por oir diez declamaciones iguales, en emulación entre ellas, recitando al mismo ritmo loas empalagosas y poco útiles a la Revolución o buscando quien acompaña el nombre de Fidel con más adjetivos.  El Che los llamaba guatacones. Realmente se debería emplear  el intelecto en algo más productivo para la Revolución.

Desde Céspedes hasta Fidel, la Revolución se hizo por quienes retaron el “sentido común” de los que le precedieron. Ahora que está en el poder, su ejercicio generacional debe basarse en superar la función reproductiva que el capitalismo le da a la historia pretendiéndola como un suceso aburrido de mediocridades. Frente a su empeño en idiotizar a la juventud como mecanismo de fin de la historia, debemos contraponer el de una sociedad que también es distinta al aupar a la juventud a pensar y actuar como superadora constante y dialéctica de todos los pasados incluyendo el nuestro.

Si de juventud se trata, nuestra función, en términos educativos, es impregnarle a la rebeldía del joven el contenido de insolencia cósmica que los haga continuidad de esencias, y no aldeano vil, ignorante del gigante de las siete leguas que va engullendo mundos y de las batallas que se dan en el cosmos por la existencia humana. Nuestra función es ayudarlos a hacerse revolucionarios de esa cualidad que significa hacer que la Revolución renazca distinta e igual con cada generación. Es educarlos a exorcizar la insoportable levedad del ser con el peso sublime de lo que funda.

 

MILAN KUNDERA
(Frank Delgado)

Ya yo te olvide
ya te di pisón
tu guagua se fue
 
Así que no cantes el Himno Soviético
en mi cabaret
devuelve la llave de Praga
tu sabes
ya no hay primavera
y nada de invadirme la Güinera
 
Ya nadie habla de Milan Kundera
y ese no era cualquiera
Ya nadie habla de Milan Kundera
Checoslovaquia te espera
Ya nadie habla de Milan Kundera
 
Resuelve el entuerto de este puto muerto
Y ve a la oficoda
Y pide la baja que el bobo trabaja
En la noche de boda
Recoge tus ropas
Y retira tus tropas
Para la frontera
Y nada
de camiones con esteras
Como decía pantera
 
Ya nadie habla de Milan Kundera
Tu no me mandes cuatrera
Ya nadie habla de Milan Kundera
Los tanques para la Güinera
Ya nadie habla de Milan Kundera
 
Déjate de feria y de lenguaje corporal
Deja de apelar a la memoria
Si tú hiciste gárgara bebiendo de mis lágrimas
Espero que te quede buena voz
 
Recoge tu hamaca
Y sal de mi barraca
De una puta vez
Y ve a la bodega
a ver si se te pega
la cuota del mes
ya yo te advertí
me caso contigo el año pasao
porque el año que viene te extrañe
como Cecilia Valdez
 
Ya nadie habla de Milan Kundera
El tipo que denostó al Socialismo
En cada una de sus novelas
Ya nadie habla de Milan Kundera
Porque muerto el perro se acabo la rabia
A ver si la tienes en ediciones brujeras
Ya nadie habla de Milan Kundera
Y de aquellos presidentes de la FEU
Que salieron cada uno
Como bola por tronera
Ya nadie habla de Milan Kundera
Como tampoco hablaran de ti
El día que salgas echando por esa puerta
Ya nadie habla de Milan Kundera
No hablan de Raini ni de Frank
Ya nadie habla de Milan
Que los 10 millones Van
Ya nadie habla de Milan
Eso decía la JUCEPLAN
Ya nadie habla de Milan
Que quinquenal es el Plan
Ya nadie habla de Milan
Ni de Pello El Afrokan
Ya nadie habla de Milan
Ni de Otto ni de Hassan
Ya nadie habla de Milan
De Lazarito de Elian
Ya nadie habla de Milan
Que tremenda jodedera
de Milan Kundera
Tu no me mandes cuatrera
de Milan Kundera
Los tanques pa`la Güinera
de Milan Kundera
Abajo la Gusanera!
de Milan Kundera
Los cañones con esteras
de Milan Kundera
Con Praga y su primavera
de Milan Kundera
Checoslovaquia te espera
de Milan Kundera
Y la madre pa`cualquiera
de Milan Kundera
Guajira Guantanamera
De Milan Kundera
Y como Checo y Slovaco
Ya me voy
Ya nadie habla de Milan Kundera
No hablan de Raini ni de Frank
Ya nadie habla de Milan
Que tremenda jodedera
De Milan Kundera
Y nos fuimos
Ya nadie habla de Milan Kundera

 


1968

Tal vez porque a uno no le toco hacer Revolución, porque fue Fidel y su generación que dejando a un lado, la buena cerveza, la buena cena bajo la luna, decidieron liberar a un país, que cualquier análisis del pasado viniendo de un inteletualoide como yo, que se regocija de su suerte bajo un ron con hielo, no sea significativo mi análisis, no obstante me atrevo a escribir sobre una parte de nuestra historia, ni siquiera para mi sino para mi hija, con juventud plena, que le caerá la bola de nieve de la historia reescrita cuando sus fundadores no estén sobre la faz de la tierra.

Es increíble comprobar que Fidel y sus seguidores del Comité Central construirían el COMUNISMO al doblar del SODAINIT de Lawton. La historia y sus momentos son grandiosos y para mi releyendo algunos artículos sobre el año 1968, me da la sensación que para aquellos cuarentones con mucho huevo, el COMUNISMO como sociedad se estaba construyendo no solo en ese año en Cuba, sino a nivel Mundial

He leído algunos textos periodísticos donde intentan reescribir la historia, y se que en el futuro esa será una constante, por tanto esta bueno para las nuevas generaciones y para las no tanto como el que escribe, releer de primera mano que se dijo en un momento determinados por los protagonistas de entonces y sacar sus propias conclusiones.

En 1968 yo tenía apenas 4 años cuando las tropas del Pacto de Varsovia entraron en las calles de Praga. Por tanto mi opinión sobre tales acontecimientos está avalada por mis percepciones del Mundo cuando me toco analizarlo  y no por mis vivencias personales por obvias razones. Es muy difícil entonces valorar tales situaciones con las perspectivas del Mundo de hoy. Mucha lluvia debajo del puente. Sin embargo en este Mundo donde “…hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. Todo es igual nada es mejor…” me complace volver a las fuentes y analizar un hecho que me conmueve, no por mi situación actual sino porque me preocupa mi Patria en el futuro, y la necesidad de contar con principios sólidos que viajen en el tiempo, mas allá de nuestros fundadores de la independencia total.

Hace poco sobre un articulo que leí sobre el discurso de Fidel, conocido como “Palabras a los Intelectuales” en el blog de Iroel Sánchez “La Pupila Insomne”, escribí espontáneamente lo que me vino a la mente…”Hola, Es todo un tema el que se toca, pero la Frase “ La revolución solo debe renunciar a aquellos que sean incorregiblemente reaccionarios, que sean incorregiblemente contrarrevolucionarios…”, es tan ambigua como la mas famosa conocida, porque siempre deja a ALGUIEN la potestad de definir lo que es INCORREGIBLE, si hay ALGUIEN capaz de juzgar que es la LIBERTAD, entonces no estamos en presencia de ella…sin embargo rescato que hasta ese momento la Cultura era privilegio de pocos, y fue la Revolución la que realmente la hizo masiva, independientemente del poder económico del individuo, pocas veces se ha visto algo igual en la historia de la humanidad, por eso digo, eso es una cosa y la libertad de pensamiento y acción del individuo en su lecho cultural es otra cosa, las “distorsiones” que se dieron mas tarde y que de seguro se siguieron dando aunque no tan masivamente y se darán en el futuro de mantenerse la idea de Fidel, esta dado porque ALGUIEN tuvo y tendrá la potestad de definir el “dentro”, el “contra” y lo “incorregible”…Me gustaría repensar que si le vamos a poner limitaciones a la LIBERTAD esta solo, en el caso de Cuba por su legado histórico, debería ser…La Revolución solo debe renunciar a aquellos que entreguen su independencia como nación…sabiendo que aun así cercenamos la LIBERTAD de los entreguistas. No hay mas vuelta que darle hasta ahora la LIBERTAD de los seres humanos esta condicionada por el sistema en que vivimos, no hay mas LIBERTAD en Cuba que en Argentina o en Alemania y viceversa, tenemos que hacernos cargo que una parte de nuestra LIBERTAD como individuos la entregamos a los que ejercen el poder, sea en Cuba o en Japón. Donde solo “podemos” ser LIBRE verdaderamente es en nuestros pensamiento, lo demás lo entregamos”.

Pongo esta respuesta mía no por apología a mi ego personal, sino porque tiene que ver con que tenemos derecho a repensar nuestra historia, y a sacar conclusiones para el futuro. Sabiendo, y esto es muy importante para las futuras generaciones, que nuestros padres fundadores (Fidel y su generación histórica) nos dieron lo mas puro que es nuestra soberanía TOTAL, pero que en su quehacer revolucionario cometieron errores, dado las circunstancias históricas que le tocaron y que debemos ser claros y críticos para el futuro de la nación.

En 1968 Fidel y su generación pensaban que estábamos a las puertas de construir el COMUNISMO como sociedad suprema de la raza humana. Ese adelantamiento e idealismo histórico le propicio no pocos errores tácticos en el desarrollo de la nación cubana. Si uno estudia con detenimiento  todo lo acontecido después de la Crisis de Octubre, se da cuenta ( y es mi modesta apreciación de un humilde pelador de caña…) que la visita de Fidel de Abril de 1963 (no había nacido entonces, el que escribe) cambio la percepción de este de aquella sociedad y de sus objetivos para Cuba, La URSS de Nikita trataba de mitigar las pifias políticas que habían cometido con la SOBERANIA de una nación que apenas conocían y que trataban con sus misiles como habían tratado hasta entonces con “los países de Europa bajo su INFLUENCIA”. La nación cubana había sido herida como lo hicieron los norteamericanos con Calixto García en Santiago de Cuba y era necesario reparar tal agravio con todas las gentilezas habidas y por haber con el Líder indiscutible de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz.

Fidel se entrego a aquellos agasajos de Abril de 1963, y de cierta manera él y su generación perdonaron los agravios de los resultados de la Crisis de los Misiles. Esto condiciono lo sucedido mas tarde en 1968 con la entrada de las tropas del Pacto de Varsovia en la capital de Checoslovaquia. Fidel y su Comité Central de entonces se vio en una gran disyuntiva, avalar el hecho, PERO, dejando su posición TERCER MUNDISTA, muy clara aun hoy para la situación actual del Mundo.

Hay pasajes de la comparecencia de Fidel el 23 de Agosto de 1968 por la televisión cubana, que tratando de dar una justificación salomónica al asunto de la intervención de ejércitos extranjeros en la Republica Socialista de Checoslovaquia, pone a pensar a la ciudadanía cubana sobre el CONCEPTO de SOBERANIA, cuando dice…”Nosotros aceptamos la amarga necesidad que exigió el envió de esas fuerzas a Checoslovaquia, nosotros no condenamos a los países socialistas que tomaron esa decisión…”. Fidel sabe que es una decisión política y no legal y por la primera lo justifica, sin embargo a raíz de que puedo leer el “periódico del Lunes” uno sabe como termino el partido y que aun esa decisión política fue un gran error histórico. Fidel uso también ese contexto para hacer una series de reclamaciones justas, en cuanto a la posición del campo socialista y el Pacto de Varsovia en particular, de ayudar a unos si y a otros no, recuerden que en ese momento además de Cuba, estaba Vietnam y Corea del Norte, y Vietnam estaba hostigada e intervenida por los Estados Unidos, pero lo que mas hago hincapié es en la idea que Fidel instala o trata de instalar en la sociedad cubana sobre el hecho de que se puede posponer el concepto de “soberanía” por un objetivo mas abarcador, algo que me parece no solo en ese contexto sino como idea filosófica futura de la nación cubana un gran disparate (con permiso y arrogancia de mi parte), esto esta reflejado cuando Fidel expresa en aquella comparecencia que “… solo el desarrollo de la conciencia política de nuestro pueblo puede permitir la capacidad de analizar, cuando ello se puede presentar como una necesidad y cuando ello, incluso es necesario admitirlo aun cuando viole derechos, como son el derecho de la soberanía, que en este caso, a nuestro juicio, tiene que ceder ante el interés mas importante de los derechos del movimiento revolucionario mundial y de la lucha de los pueblos contra el imperialismo que a nuestro juicio, es la cuestión fundamental…” “…y nosotros debemos aprender analizar estas realidades y cuando un interés debe ceder a otro interés para no incurrir en posiciones romaticas e idealistas que no se ajustan a estas realidades…”

Muchas veces a mis compañeros de la Argentina les comento, cuantas veces estuve en una plaza horas y horas escuchando a Fidel, o cuantas veces lo escuche por televisión. Releer a Fidel debe ser un compromiso de las nuevas generaciones no solo para encontrar los errores de la época, en que aquellos fundadores de nuestra total independencia operaron, sino porque aprenderemos quienes y que debemos ser en el futuro como nación. 
Soy un defensor a ultranza de la Soberanía y la Independencia de Cuba, me da urticaria cuando desde el poder nos pueden conducir a entregar parte de ella, sea del color que sea, ese debe ser un principio irrenunciable de Cuba como Nación y espero que las nuevas generaciones nunca lo entreguen por más necesidades económicas que tengamos.

Hay pasajes de aquella comparecencia de Fidel del 23 de agosto de 1968 que vale la pena releer, en vista de lo que fue y ha sido la Cuba del siglo XXI, cada cual tiene derecho a pensar como desee, pero vale la pena la lectura y el análisis.

 

viernes, 7 de julio de 2023

LA VOZ QUE NOS NOMBRA
(Por Sonia Santoro)



La noticia decía que es posible hablar con los muertos a través de la inteligencia artificial. “El proceso se lleva a cabo por medio del almacenamiento de recuerdos e información de la persona fallecida a modo de datos informáticos. Posteriormente, se desarrollan chatbots, que son un sistema en la red creado para interactuar con usuarios, por ejemplo, las respuestas instantáneas y automáticas de los canales digitales de servicio al cliente de las empresas. Pero, en este caso, se conocen como “Deadbots” o “Griefbots”, en español, robots de duelo, ya que su objetivo es conversar con personas muertas”, dijeron varios medios que evidentemente reprodujeron sin chistar una gacetilla. Este desarrollo no solo busca que las personas vivas conversen con familiares o amigos que ya no están, sino también con celebridades y personajes históricos.

Podemos decir que en toda la historia de la humanidad los seres humanos hemos querido hablar con nuestros muertos. Pero los muertos han sido reacios a volver a hablar tal y como lo hacían cuando estaban vivos. En las sesiones de espiritismo, el muerto o la muerta suele comunicarse a partir de golpes, escrituras, trances de un medium, no con la voz. También hay algo conocido como psicofonías en el mundo paranormal que refiere a voces que pueden ser captadas por grabadoras de sonido. Y hay gente que ha escuchado voces desde siempre.

Dicen que los perros tardan dos años en olvidar la voz de su amo. ¿Cuánto tardaremos los animales humanos? A veintinueve años de la muerte de mi viejo, no puedo recordar su voz. ¿Cuando la olvidé? No tengo registros. Me acuerdo sí tal vez de su silbido. Le gustaba hacerlo cuando estaba contento, ¿por las mañanas? y me parecía que hacía piruetas con sus silbidos, subía y volvía a caer como un pájaro agraciado. ¿Un zorzal? Por estos días escuché también que con inteligencia artificial hicieron que Gardel cantara nuestro himno mundialista “Muchachos”. Pero no quiero irme por las ramas porque intento hablar de otro tema, no del virtuosismo o no de una recreación.

En los sueños escucho la voz de mi vieja con claridad. Su llamado (¡So!), la manera cariñosa, no como cuando me decía el nombre completo, lo que quería decir que se venían momentos tensos. Durante la vigilia puedo imaginarla con esfuerzo, pero no logro captar su timbre. ¿Cómo describirla? Recuerdo con más nitidez una canción que cantaba mientras lavaba la ropa cuando yo era chica: “yo no le canto a la luna porque alumbra y nada más, le canto porque ella sabe de mi largo caminar... ay lunita tucumana, tamborcito calchaquí...” y luego se perdía entre el agua que caía con furia en la pileta del lavadero.

No es la destreza de su voz lo que hace que la recuerde. Hay voces que no son bellas pero podemos palparlas y parecen tocar ese algo que reverbera en el cuerpo. ¿Cómo cantaba mi madre? Tenía una voz aguda, afinada pero seca. Qué difícil es describir una voz. Una voz puede ser alegre, apagada, grave, chillona. Hay infinitas formas de “pintar” una voz y así y todo es casi imposible que otra persona pueda dar con el sonido exacto que queremos transmitir.

Podemos enamorarnos de una voz sin conocer a la persona. Pasábamos horas hablando por teléfono con esa voz con la que tejíamos una historia junto a los silencios, las pausas, la respiración. “Malherido de amor, necesito escuchar su voz” (al menos por teléfono) cantaba el Paz Martínez.

Hay una voz para cada una de las personas que habitamos el planeta, así como hay un cuerpo, una letra. La voz, como la escritura manuscrita, es parte de nuestra huella identitaria. Sin embargo, a diferencia de la escritura, que podemos reconocer como nuestra a simple vista, escuchar nuestra voz puede desconcertarnos: “¿así sueno yo?” No sabemos cómo sonamos, nuestra percepción está distorsionada. Y cuando nos escuchamos muchas veces no nos gustamos.

Durante la pandemia pasó algo curioso. Hasta el momento no veíamos nuestras caras al hablar pero el hecho de adoptar los dispositivos audiovisuales para comunicarnos con los demás hizo que tuviéramos que verlas durante lo que durara la reunión, la clase o lo que fuera. Eso trajo distintos mecanismos de adaptación, como esos breves segundos para acomodarnos el pelo usando ese espejo que nos ofrecía la plataforma antes de empezar la actividad. Como sea, nos acostumbrarnos a vernos y puede que nos hayamos cansado de hacerlo. ¿Pasa algo similar con la voz? Hay gente que escucha los audios que manda por whatsapp, ¿qué es lo que busca? ¿Es parte de chequear cómo sonamos, cómo nos puede escuchar el otro? ¿Y ese otro, escucha lo mismo que yo cuando pongo el acento en tal palabra o mi entonación es sarcástica?

A la voz no podemos “verla”. Y cuando nos llega por la mediación de algún dispositivo de los que hoy son habituales la reproducimos y confiamos en que es esa persona la que nos habla porque su voz es testimonio de eso. Pero supongamos que una persona muere y recuperamos sus audios, ¿eso quiere decir que esa persona que nos habla está ahí como lo estaba antes de morir? “No hay un día que no me ponga a escuchar los audios”, dice un amigo de Lucas González, ese joven asesinado en la mañana del 17 de noviembre de 2021 en el barrio porteño de Barracas después de entrenar (caso que está siendo juzgado por estos días). Su amigo mira fotos y escucha los audios de whatsapp para traerlo de vuelta.

Suponiendo que lo de la inteligencia artificial funcione, qué tentación... pero ¿podemos realmente pensar que eso nos va a ayudar a tramitar nuestros duelos? En su libro A la salud de los muertos, Viciane Despret habla de las sesiones de espiritismo como una de las tantas formas en la que “los muertos están entre nosotros, y están activos: influyen, transmiten, unen, movilizan, se transforman y nos transforman”. La cuestión, dice, no es si los muertos existen o no, sino cuál es su modo de existencia. Despret se pregunta en qué condiciones se prolonga la existencia de los muertos, qué los sostiene y qué los pone en riesgo, y principalmente de qué son capaces y de qué nos vuelven capaces. ¿Serán capaces de hablarnos a través de la inteligencia artificial?

No lo sé. De lo que sí estoy segura es de que a veces somos hablados por los muertos. No con su voz, pero sí con sus palabras, sus modos. El otro día me escuché decir:

--Se ponen borrachos y hacen cualquier cosa.

Lo dije al aire para que lo escuchara mi hijo mayor. Esa era una forma de hablar indirecta de mi madre. No era yo la que hablaba (¿O ahora también soy eso?).

En el libro Léxico familiar, la escritora italiana Natalia Ginzburg hace un extraordinario trabajo con las frases usuales en su familia, del padre, de la madre; lo que constituía el léxico de su entorno. Su padre “gritaba”, “tronaba” que no fueran “palurdos”, por ejemplo. “Soy aquellos que fueron antes de mí”, dice.

Las voces, las palabras, los modismos de los otros nos atraviesan, incluso estando vivos. Estos días me enteré que decir “cinto” y no “cinturón” es signo de que no soy porteña. Estamos llenos de voces que nos hablan de nuestros orígenes, de nuestra pertenencia social, de clase, de género.

Mi profesora de yoga dice que a veces se siente “hablada” por la voz de su maestro. Esa voz que encierra no sólo sonidos sino un contenido específico, muy concreto, una forma de ver el mundo.

¿Será la inteligencia artificial capaz de reproducir la diversidad de cosas que puede encerrar una voz? ¿Y nosotros, seremos capaces de encontrar consuelo en ello, más allá del primer momento de asombro?

 




viernes, 30 de junio de 2023

LA CRISTINA DE HACE RATO…

Alguna vez dije que “el Kirchnerismo” o esa corriente que se ha apoderado del peronismo (para bien o para mal, cada cual tendrá su opinión) no era la de los barbudos bajados de la Sierra Maestra ni mucho “mas”. Fieles a su Apóstol primero, no Pedro sino Perón, buscan desarrollar el Capitalismo y no matarlo, para luego “repartir”. Por tanto la corriente peronista que nació con Néstor Kirchner y que luego de su muerte encabezo su esposa, La Cristina, ha estado en sintonía con ese mandamiento.

Ya en el segundo mandato de Cristina, ella comenzó hablar de la “sintonía fina”, era el año 2011, y esto no era otra cosa que moverse de su “ala más de izquierda”, a su “ala más de derecha”. El enfrentamiento con el Campo en marzo del 2008 con la famosa y mal recordada “Resolución 125” fue el indicativo para Cristina, que las posiciones demasiada “duras” con los que tenían la guita, la biyuya, podían poner en peligro la viabilidad de gobernar en la Argentina por mucho tiempo, alternándose con su esposo. Además que el cepo y otras yerbas económicas aplicadas no estaban dando frutos para un crecimiento continuado. De hecho los multimedios monopólicos encabezado por Clarín (que también tienen los morlacos además de las mentes de muchos argentinos) estuvieron en “romance ideológico” con Néstor con vista a obtener de él “algunas” prebendas, luego sabemos cómo termino aquel “matrimonio no oficial”.

El hecho es que hacia principio del 2014, el delfín de Cristina (o la recordada frase de ella “vení, chiquito” ), ministro “marxista” de economía, Axel Kicillof devaluó la moneda en un 23% (paso de 6.80 a 8 pesos, a la vista de hoy día, todo aquello una bicoca, la moneda argentina todavía valía) y realizo un ajuste pronunciado del presupuesto del estado, además de “actualizar” las tarifas de los servicios de agua, electricidad, gas, y como colofón subió las tasas de interés de los bancos de 15% a 23% anual para los plazos fijos, estaba en marcha la “sintonía fina”, sin embargo los fondos buitres con su reclamo de pago de 15 000 millones ponían en jaque a nivel internacional a aquel gobierno que le era difícil acceder a dinero fresco. Aquella “brisa fina” era de alguna manera una brisa derechista o al menos a lo que nos tenia acostumbrado la derecha en este país.

Luego vino el 2015, el modelo económico de Cristina daba señales de agotamiento, era difícil de importar no ya bijouterie de China (que nunca fueron necesarias) sino maquinas de herramientas modernas para producir más, las importaciones eran restringidas y se utilizaban mecanismo burocráticos draconianos (excepto para algunos privilegiados a dedos) para llevarlas a cabo. En Agosto de ese año fueron las PASO, Cristina no podía presentarse porque había cumplimentado sus dos periodos desde el 2007 y el Peronismo fue dividido, Scioli fue el candidato más votado y Macri el segundo, la diferencia entre ellos fue de algo más de 14%, el mismo porcentaje que Massa saco con su Frente Renovador que se enfrentaba a Cristina y a Scioli. Parecía que para Octubre ganaba Scioli en un ballotage final con Macri, pero no sucedió así en la realidad, el resto es historia, Macri gano por 670 000 votos tan sorprendido de su victoria como lo estábamos el otro 49% que no lo voto.

Luego volverían los noventa a pulso, el Neoliberalismo se aplico en cantidades industriales y sin anestesia, por cierto en aquel “gran debate” de Scioli-Macri, Macri nos mintió en la cara como ya lo había hecho en su momento el padrino de los dos, EL CARLITO Menem en los 90, siguiendo su frase “si decía la verdad no me votaban”.

Los desastre de los cuatro años de Macri, ya los he comentado en otras ocasiones y no me casare de decir que Macri no solo era un inútil, como nos anticipo su mismo padre, sino que nunca debió ser Presidente de los Argentinos, porque vino para hacer sus propios negocios dejándonos una deuda impagable con el FMI de 44 000 millones de dólares, apoyado en ese organismo por otro impresentable como fue Trump. Es decir los yanqui estaban interesados en que Macri siguiera gobernando otros cuatro años, y fue tan burdo lo que hicieron delante de nuestros ojos, que ha sido el préstamo más grande dado a algún gobierno desde la fundación de este organismo en julio de 1944, inclusive pasando por arriba como una aplanadora sus propios estatutos, algo inconcebible desde todos los puntos de vista que se quiera mirar semejante hecho.

En las elecciones PASO de 2019, la Argentina estaba detonada, y el resultado de la misma con un Alberto Fernández apareciendo del bombín de Cristina como un “gran conejo", sacándole 15 puntos de ventaja a Macri, disparo el desastre que ya había. Acá de nuevo Cristina con la designación a dedo del candidato Alberto vuelve a demostrarnos que la “Revolución de Octubre” era para la gilada desde la tribuna, pues con su Cristinismo Acérrimo no podía convencer a la mayoría del pueblo argentino, como no lo puede hacer hace años la izquierda trotskista en este país, es decir su 30% no bastaba, sino se corría hacia el centro y mas allá si podía, para así ganarle a un Macri que también conservaba su 30% como núcleo duro.

En Octubre de 2019, la formula Alberto-Cristina saco un 48% contra un 41% de Macri, y una Cristina “derechizada” o dicho de otra forma mas suave "socialdemócrata" volvió hacer gobierno.

La Pandemia de dos años a partir  de Marzo de 2020, la Guerra en Ucrania luego de lo anterior y la tremenda sequia en la Argentina, además de las incapacidades (o no) para negociar un mejor acuerdo con ese desprestigiado FMI, hicieron la vida “un yogur” literalmente a los Argentino estos últimos tres años, además de este que terminará en Octubre de 2023 también, con una inflación galopante más feroz que un agujero negro en el centro de cualquier galaxia de este universo.

Se viene la derecha en la Argentina, está de moda en el Mundo, frente a la incapacidad del Peronismo de dar respuesta en este último gobierno, hay variantes derechistas más “nazis” que otras pero derecha al fin, y es acá donde Cristina nos vuelve a demostrar su “derechización” que comenzó en el 2014. Cristina construye una fórmula para las próximas elecciones encabezada por MASSA, obviando (o “esquivando inteligentemente”) su ala más dura (“combatiendo al Capital”). Así que si chicos, les tengo que afirmar que Cristina no nos ha "mentido nunca", ha sido “coherente” desde el 2014, a su núcleo duro creyéndose “que hacen una guerra y se hacen pis encima como chicos” les viene diciendo que no se puede gobernar en la Argentina con un discurso radical, hace falta construir “un Capitalismo” que funcione y luego o al mismo tiempo “repartamos”, una premisa de un “viejo zorro” llamado Perón y que Cristina viene utilizando hace rato como su gran aprendiz.

Si queremos hablar de lo que hay que hacer AHORA mismo en la Argentina, mejor lo dejo en boca de alguien a quien leí hace años y que de tanta coherencia siendo ejemplo en su quehacer diario, prefirió pegarse un aldabonazo en el corazón ante tanta impotencia por no poder cambiar la realidad que vivía. Por supuesto acá, la política y sus dirigentes están muy lejos de trabajar por el país como premisa, hay demasiados egos cocinándose en esta olla a presión. 








lunes, 12 de junio de 2023

FRAGMENTADO
 
Hay un Rio solo
astillando el tiempo en mi
la carreta de Punjab
bordea los escollos
es el presagio del fin
 
Hay una canción cansina
amurada a mis pies
me es extraño todo
aunque disimulo
cortando el aire bueno
de vocablos
aprendidos nomás así
 
Hay un arcoíris tramado
que me invento
para seguir por aquí
nadie sabe esto
salvo la almohada
y el velador de allí
 
Hay angustias
en ese Rio solo
fragmentando mi pasado
¿De dónde saco la fuerza?
¿Para que todo esto?
¿Para que el sufrir?


…Después de vivir, a veces encuentro
Lo que en mis ojos tuve
Y no distinguí, por ir envuelto
De más sombras que luces…









martes, 30 de mayo de 2023

LO QUE CALLA MILEI, “EL LIBERAL”

Milei quiere dolarizar la Argentina, se desgañita gritando a los cuatro vientos que una política liberal en todos los aspectos humanos llevaría el progreso a la Argentina, incluyendo que usted “libremente” venda el órgano que no “necesita” y que por supuesto el santo mercado le pondrá un precio “justo” a su transacción.

El Liberal de Milei, quiere abrir las fronteras “económicas” del país, la industria nacional se vería beneficiada con esa apertura dice, pues en una “sana competencia” con sus pares del extranjero, quedaran en el camino las menos beneficiosas y las otras adquirirán la gimnasia de competir en un “libre mercado” y se superaran a si misma, todo para finalmente complacer al consumidor argentino que encontrara productos y servicios de mejor calidad.

Sin embargo Milei esconde un pedazo de la historia que bien relata Ha-Joon Chang en su libro “23 cosas que no te cuentan sobre el Capitalismo” y que echa por tierra toda la parafernalia que vende El Leon Liberal. En un hecho tan simple como describiendo quienes eran realmente las figuras que aparecen en los billetes verdes que tanto apasionan a Milei y también a una buena parte de los argentinos, siendo completamente sinceros, el autor describe lo que Milei calla.

Hay un pasaje esclarecedor en ese libro que se titula “Los Presidentes Muertos no hablan” y que dejo a continuación:

Algunos estadounidenses llaman a sus billetes «presidentes muertos», lo cual no es del todo exacto; no porque no estén todos muertos, sino porque no todos los políticos cuyo retrato adorna los billetes fueron presidentes de Estados Unidos.

Benjamin Franklin, que aparece en el papel moneda más famoso de la historia humana, el de cien dólares, nunca fue presidente, aunque podría haberlo sido; era el de mayor edad de entre los Padres Fundadores, y bien puede decirse que el político más venerado del país que acababa de nacer. Aunque la avanzada edad de Franklin, y la talla política de George Washington, impidieran que el primero se presentase como candidato a la primera presidencia del país en 1789, nadie más podría haberle disputado el cargo a Washington.

La verdadera sorpresa que depara el panteón de presidentes del billete verde es Alexander Hamilton, retratado en el de diez. Hamilton coincide con Franklin en no haber presidido jamás el país; la diferencia con Franklin, cuya biografía ya es una leyenda nacional, es que… pues que no era Franklin, sino un mero secretario del Tesoro, aunque eso sí, el primero. ¿Qué hace entre los presidentes?

La presencia de Hamilton se debe a que fue el arquitecto del moderno sistema económico de Estados Unidos, aunque la mayoría de los norteamericanos no lo sepan. Dos años después de que en 1789 le nombrasen secretario del Tesoro a la edad escandalosamente joven de treinta y tres años, presentó al Congreso el Informe sobre el tema de las manufacturas, en el que perfila la estrategia de desarrollo económico del joven país. En este texto, Hamilton sostiene que «las industrias nacientes», como las estadounidenses, deben ser protegidas y cuidadas por el gobierno hasta poder valerse por sí solas. El informe de Hamilton no habla solo de proteccionismo; también defiende la inversión pública en infraestructuras (como los canales), el desarrollo del sistema bancario y el fomento de un mercado de deuda pública, pero el proteccionismo era crucial dentro de su estrategia. Teniendo en cuenta sus ideas, si hoy en día fuera ministro de Economía de un país en vías de desarrollo habría recibido fuertes críticas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, por hereje. Hasta es posible que el FMI y el Banco Mundial hubiesen negado un préstamo a su país.

Lo interesante, sin embargo, es que Hamilton no era un caso único. Todos los otros «presidentes muertos» habrían incurrido en los mismos reproches del Tesoro, del FMI, del Banco Mundial y de otros defensores actuales de la fe en el libre mercado.

El billete de un dólar lleva la efigie del primer presidente, George Washington, que en su ceremonia de investidura insistió en llevar ropa norteamericana (tejida especialmente para la ocasión en Connecticut), no británica, que era de mayor calidad. Hoy en día infringiría la norma de transparencia en las adquisiciones del gobierno que propugna la OMC. No olvidemos, por otro lado, que fue Washington quien nombró secretario del Tesoro a Hamilton, con pleno conocimiento de sus ideas sobre política económica, puesto que Hamilton fue ayuda de campo de Washington durante la guerra de Independencia y su más estrecho aliado político tras ella.

En el billete de cinco dólares tenemos a Abraham Lincoln, proteccionista de sobra conocido, que durante la guerra de Secesión elevó los aranceles a sus máximos históricos. En el de cincuenta figura Ulysses Grant, el héroe de la guerra de Secesión convertido en presidente, que en cierta ocasión, desafiando la presión británica para que Estados Unidos adoptase el libre comercio, comentó que «dentro de doscientos años, cuando América haya sacado de la protección cuanto puede ofrecer, también adoptará el libre comercio».

Pese a no compartir la doctrina de Hamilton sobre la industria naciente, Benjamin Franklin tenía otra razón para insistir en la adopción de aranceles elevados: por aquel entonces, la existencia de tierras casi libres en Estados Unidos hacía que los fabricantes norteamericanos tuvieran que ofrecer sueldos unas cuatro veces más altos que la media europea, puesto que, de lo contrario, los trabajadores se habrían ido a crear su propia granja (y no era una amenaza fútil, porque muchos ya venían de ser granjeros) (véase el capítulo 10). Por lo tanto, aducía Franklin, los fabricantes estadounidenses solo podrían sobrevivir si se les protegía de la competencia de unos salarios tan bajos como los europeos (lo que hoy en día recibe el nombre de «dumping social»). Es una lógica idéntica a la que usó Ross Perot, el multimillonario que entró en la política, para oponerse al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC o TLCAN) durante la campaña electoral de las presidenciales de 1992, y que el 18,9 por ciento de los votantes no tuvieron reparos en suscribir.

Bueno, dirás, pero seguro que Thomas Jefferson (el del billete, tan poco visto, de dos dólares) y Andrew Jackson (el de veinte), santos patronos del capitalismo estadounidense de libre mercado, pasarían el «test del Tesoro».

Aunque Thomas Jefferson estaba en contra del proteccionismo de Hamilton, también se oponía con firmeza a las patentes, de cuyo sistema era partidario el segundo. Según Jefferson, las ideas eran «como el aire», y en consecuencia no podían ser propiedad de nadie. Teniendo en cuenta el énfasis que ponen la mayoría de los economistas actuales que abogan por el libre mercado en la protección de las patentes y otros derechos de propiedad intelectuales, las ideas de Jefferson les habrían sentado como un tiro.

Pero ¿y Andrew Jackson, protector del «hombre de a pie» y conservador fiscal? (Pagó por primera vez en la historia todas las deudas del gobierno federal de Estados Unidos). Por desgracia para sus admiradores, ni siquiera él superaría el test. Con Jackson, los aranceles industriales medios se movían en torno al 35-40 por ciento. También destacó por su aversión a lo extranjero. En 1836, al cancelar la licencia al (segundo) Bank of the USA (semipúblico, con el 20 por ciento en manos del gobierno central), una de sus principales excusas fue que estaba en manos de demasiados inversores extranjeros (sobre todo británicos). ¿Cuánto era demasiado? Solo el 30 por ciento. Hoy en día, si el presidente de un país en vías de desarrollo cancelase la licencia a un banco por tener un 30 por ciento en manos norteamericanas, al Tesoro de Estados Unidos le daría un síncope.

Total, que decenas de millones de estadounidenses se pasan el día pagando el taxi y comprando bocadillos con un Hamilton o un Lincoln y recibiendo el cambio en Washingtons sin darse cuenta de que tan venerados políticos son unos proteccionistas espantosos, objeto predilecto de las iras de la mayoría de los informativos del país, tanto conservadores como liberales. En las páginas del Wall Street Journal, banqueros neoyorquinos y profesores universitarios de Chicago siembran sus artículos de reproches y críticas a las payasadas antiextranjeras del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sin darse cuenta de que mucho más antiextranjero que Chávez era el propio Andrew Jackson, con el que se compra este periódico en los quioscos.

Los presidentes muertos no hablan, pero si pudieran, dirían a los norteamericanos y al resto del mundo que las políticas que promueven hoy en día sus sucesores están en las antípodas de lo que hicieron ellos para convertir una economía agrícola de segunda, dependiente del trabajo de los esclavos, en la mayor potencia industrial del mundo.

 



miércoles, 24 de mayo de 2023

No lo conocí personalmente, más bien se me hizo cercano porque a través de su blog me enteraba de lo que sucedía en Cuba, o mejor decir, podía leer una mirada crítica, audaz y de análisis sobre las cosas de Cuba y del Mundo, y digo esto que no es poco, porque en este Mundo coartado para uno pocos ricos en detrimento de los muchos pobres que somos, tener una mirada distinta “no está de moda”. Algunas de sus apreciaciones, las más “grandilocuentes” no las compartía, pero respetaba a esa persona que las defendía con sus propios argumentos. Al final tengo que decir, que eran más las ideas de justicia y de patria que compartíamos que las que no. Desde que el pasado 18 de Mayo supe de su muerte, sabía que tenía que decir algo sobre su persona pero no me animaba por no conocerlo mas allá de los últimos 12 años de su efervescente actividad creando otra manera de decir en el periodismo cubano, mas actualizado y utilizando las herramientas que hoy tenemos, pero por suerte alguien dijo lo que me hubiera gustado decir de Iroel y lo dejo más abajo.

En su blog, desde donde me acerque a su persona, empezamos con el pie “derecho” y luego nos encaminamos a nuestro pie habitual, “el izquierdo”, nos unía no solo el espanto de este Mundo, sino la necesidad de encontrar un camino más humano a esta humanidad toda. Igual siempre recuerdo algo que dijo Ernesto Estévez Rams sobre Iroel, y que en su momento me hice eco, y era algo así como, llegado el momento de las decisiones fundamentales me gustaría tener a Iroel en mi trinchera, compartir hombro con hombro con alguien leal. 

IROEL
(Por Rosa Miriam Elizalde)



Palabras en la despedida de duelo de Iroel Sánchez, en la Casa de la Amistad, el 19 de mayo de 2023

Con infinita tristeza despedimos a Iroel Sánchez.

Tenía un nombre inconfundible. Nadie se llamaba como él y nadie se le parecía. De haber vivido hasta el 12 de septiembre de 2023, hubiera cumplido 59 años. Se fue absurdamente antes, y lo peor es que no lo esperábamos, ni nosotros, ni él, que en sus últimas horas pidió a sus hijos que pagaran la cotización del Partido para regresar al trabajo sin deudas e hizo planes para los nuevos programas de La Pupila Asombrada a los que regresaría. Dos días antes de entrar al hospital, del cual no salió con vida, conversamos largamente de la próxima edición del Coloquio Internacional Patria, y planeamos las conferencias que él no se perdería en marzo de 2024.

Iroel vivía, militaba y escribía con el “optimismo de la razón y de la voluntad” del que hablaba José Carlos Mariátegui. Ese era su estado de ánimo habitual al que habría que agregarle otro componente de su existencia: una fe absoluta en el pueblo y en la capacidad transformadora del ser humano, que provenía de su gran pasión por las ideas y por la obra de Fidel.

Discutir con Iroel era un ejercicio arriesgado, porque sus análisis no solo eran sostenidos por una gran cultura, sino por una sensibilidad política que, junto con su animo espadachín, propinaba una estocada impecable y fulminante a cualquier desliz ético o ideológico. Nuestro amigo común, Carlos González Penalva, ha recordado hoy que “Iroel es, ante todo, un patriota. En sentido gramsciano, es un patriota de Partido.”

Recuerdo hace unos años un debate entre amigos sobre qué era ser de izquierdas, el cual empezó a tomar una deriva paternalista. Iroel cerré la discusión con un “oye, no somos de izquierda ni comunistas por generosidad, ni por piedad, ni por compasión, sino porque antes de poder tomar partido por una causa hacemos de ella nuestra propia causa, y como el Che ponemos el pellejo para demostrar nuestras verdades”.

Y él lo hizo.  Su mayor orgullo fue haber cumplido misión internacionalista en Angola. En la imagen que aparece en la portada de su cuenta en Facebook se le ve, veinteañero, vestido de camuflaje sobre un camión de guerra en Longa, una aldea a mitad de camino entre Menongue y Cuito Cuanavale. Tres niños africanos lo escoltan en franca camaradería, y si nos fijamos bien vemos en costado de la fotografía los juguetes que Iroel y sus compañeros regalaron a los pequeños, hechos con latas de conserva vacías, puntillas y palos de monte.  Allí recibió, por su heroísmo, las medallas “Por la Defensa de Cuito Cuanavale”, la de “Combatiente Internacionalista de Primera Clase”, la de “Servicio Distinguido de las Fuerzas Armadas Revolucionarias” y otras.

Después vino su trabajo en la UJC, la dirección de la Casa Editora Abril en los años de la Batalla de Ideas, que lo llevó a la presidencia del Instituto Cubano del Libro y del Comité Organizador de la Feria Internacional del Libro de La Habana, la fundación de la revista cultural digital La Jiribilla y la gestación de la Red En Defensa de la Humanidad. En años más recientes, fundó la enciclopedia digital Ecured, colaboró con decenas de publicaciones y creó el blog La pupila insomne, del cual derivaron dos libros, más el programa de televisión La pupila asombrada, la peña La pupila afilada y los proyectos con Cubadebate:  Con Filo y Cuadrando la Caja.

Fue un trabajador infatigable, un revolucionario ejemplar, el hijo de Nery, el esposo de Cuqui, el papá de Rubén y Javier, el compañero inolvidable de todos nosotros, el cubano admirado y querido por sus contemporáneos. Dicho esto último así parecería una ligereza, y habrá quien lo interprete como la clásica exageración ante la muerte. Pero no. Hay datos, no opinión: la terrible noticia de ayer ha producido un aluvión de mensajes de pena en las plataformas sociales. Muchos que no lo conocieron personalmente, muchos que sí y que saben qué clase de persona íntegra, honesta, incansable, luminosa era.

Finalmente, compañeras y compañeros, qué dolorosos nos resultan ahora los versos de Rubén Martínez Villena, el poeta comunista y el comunista poeta más admirado por Iroel; esos versos que encabezan su blog que desde ayer se ha quedado mudo:

¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado!

 (¡Ya dormiré mañana con el párpado abierto!)

Hasta siempre, hermano querido

 



martes, 16 de mayo de 2023

EN 1958 BÉLGICA EXHIBÍA CONGOLEÑOS COMO ANIMALES
(Por Gustavo Veiga)


Hace 65 años se cerraba el último zoológico humano en el Parque Heysel de Bruselas, experimento etnográfico y secuela de la sanguinaria colonización del Congo Belga. Se había inaugurado en 1958 en la promocionada Exposición Internacional, la primera y más importante realizada después de la II Guerra Mundial. Como marca de época, perdura hasta hoy en esas 200 hectáreas el Atomium, una obra emblemática y símbolo de la capital. 

Pero solo quedan fotografías antiguas y alguna coloreada de aquella muestra racista que se levantó en un espacio llamado Kongorama. La más gráfica de esa colección es la imagen de una niña negra cercada por un corral de cañas de bambú, mientras es observada por hombres y mujeres europeos, como si fuera un animal exótico.

La Unesco también

En julio de 1957, el Correo de la Unesco, el medio más célebre de Naciones Unidas, publicó el anuncio de aquella feria que se prolongó entre el 17 de abril y el 19 de octubre del ’58. Decía que en la sección de la exposición dedicada a los territorios de Bélgica en África --el Congo, Ruanda y Urundi (se llamaba así, sin la B)-- el tema sería “Cincuenta años de labor civilizadora en las esferas social, económica y religiosa”. 

Para ello se proyectaba “un jardín tropical en el que crecerán plantas equinocciales africanas en un suelo artificialmente caldeado”. Era el ámbito propicio para que mentes supremacistas al servicio del rey Balduino --monarca de entonces-- dispusieran del zoológico humano como un lugar de entretenimiento para los 41 millones de personas que visitaron la muestra.

Había sido otro rey, Leopoldo II --en el trono de 1865 a 1909--, el iniciador del genocidio en el Congo. En el verano de 1897, como hizo Colón con los indios tainos enviados a España, llevó unos 267 congoleños a Bruselas. Los exhibió como si fueran primates en su palacio colonial de Tervuren. Muchos murieron de frío en el invierno, pero su sádica majestad se salió con la suya: inauguró una exposición que serviría de antecedente a la que se abrió hace 65 años con zoológico incluido.

Les tiraban bananas

Crónicas de aquella etapa de darwinismo social señalan que los congoleños trasplantados al Parque Heysel, se hartaron de ser tomados como mascotas. Del público podía esperarse lo peor. “Si no reaccionaban, les tiraban dinero o plátanos por las uniones de las cañas de bambú”, describió un periodista de la época. En ese espacio verde se encuentra todavía hoy el estadio en que ocurrió la tragedia de 1985 con 39 muertos durante una final entre Juventus y Liverpool por la Copa de Europa. En 1958 ya existía. Había sido inaugurado en 1930.

El fantasma del rey Leopoldo --libro del estadounidense Adam Hochschild de 1998--, marcó un antes y un después en la concientización del pueblo belga sobre lo que había sucedido en el Congo durante los 44 años de su reinado. Se asesinó a diez millones de personas. A miles se les mutiló las manos por no pagar tributo en la extracción del caucho o no obtener la cuota exigida de ese líquido blanco sacado del árbol Hevea brasiliensis. Muchas otras sufrieron la esclavitud hasta bien entrado el siglo XX.

El racismo y el "progreso"

En el Correo de la Unesco de 1957 se lee sobre la celebrada Exposición de Bruselas: “Nadie podrá decir que nuestra época no es prodigiosa. ¿No hemos conseguido en nuestro siglo, mayores progresos que durante todo el período de historia y de protohistoria que le precedió? De estos últimos cien años, que no son nada desde el punto de vista cronológico, los 25 últimos han sido los más ricos en descubrimientos que están transformando nuestro modo de existencia y hasta los cimientos mismos de la condición humana”.

Esos preceptos cuasi bíblicos, podían ser aplicables a los ciudadanos de primera de la civilización occidental. Pero no en una colonia que le arrancaría la independencia a Bélgica el 30 de junio de 1960. Patrice Lumumba, el héroe nacional, decía por entonces que aquel hecho “marca un paso decisivo hacia la liberación de todo el continente africano”. Lo asesinaron militares de su país con la venia de los gobiernos de Bélgica y Estados Unidos el 17 de enero de 1961. Tenía apenas 35 años.

Una niña enjaulada

Los congoleños enviados a Bruselas como la niña de la foto rodeada por cañas de bambú, vivían en una especie de gueto. Les habían levantado unas chozas precarias donde trabajaban sus artesanías para saciar la curiosidad del turista europeo. Recibían burlas. Les tiraban monedas o bananas. Las crónicas de fines de la década del ‘50 hablan de blancos que veían “a los negros en los jardines zoológicos”. En la Exposición llegó a haber 183 familias forzadas a abandonar África. Eran parte de la escenografía montada en Kongorama. La muestra se había pensado inicialmente para 1947, después se corrió a 1955 y terminó inaugurándose tres años más tarde.

Empezaba la etapa de la Guerra Fría. En el Parque Heysel convivían en tensión evidente los stands de la Unión Soviética y EE.UU. La muestra con su régimen racial a escala, podía verse funcionando desde lo alto del Atomium, un modelo gigante de molécula de acero con esferas que representan un átomo, y que es un símbolo emblemático de la capital belga como la torre Eiffel de París.

Disculpas limitadas

El último zoológico humano no sería una novedad segregacionista de un puñado de belgas trasnochados, bendecidos por un soberano despótico. Fue un fenómeno de la época que había tenido réplicas en grandes capitales como Londres y París. El asesinato del afroamericano George Floyd el 25 de mayo de 2020 a manos policiales en Estados Unidos, reavivó el rechazo al racismo. Y desempolvó historias olvidadas como la de Ota Benga, un joven congoleño exhibido en la jaula de los monos en un zoo del Bronx en 1906. Diez años después se suicidó con un arma de fuego.

Un pedido de disculpas de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre llegó un siglo más tarde. El descargo del actual rey de Bélgica, Felipe, también. “En ocasión de mi primer viaje al Congo, deseo reafirmar mi más profundo pesar por estas heridas del pasado”, declaró en junio de 2022. Pero no pidió perdón por los crímenes de la monarquía.