Viaje a la Luna

Viaje a la Luna

Una memoria a mis antepasados, a mis vivencias...unos versos de futuro.

QUIEN NO SE OCUPA DE NACER SE OCUPA DE MORIR

martes, 18 de agosto de 2020


LA DERECHA EN LAS CALLES


La Argentina es un país para estudiar. Ayer cuando juntaba frases para escribir sobre la “supuesta” libertad de prensa o de opinión, se reunían en varias calles del país, ciudadanos convocados desde el Macrismo. Sus peticiones no eran solo de hastió a esta cuarentena inédita para la humanidad, en ellas había una fuerte componente política y me atrevería a decir de clase, de las clases oligarcas de este país, que son apoyadas por el 40% de la población.

En este régimen “democrático” argentino, arrogarse la condición de hablar en nombre del pueblo, es bastante arriesgado. Las pasadas elecciones de Octubre del 2019, fueron contundente para el ganador Alberto porque no hubo segunda vuelta, pero haber ganado 48 a 40% de los votos de Macri, deja un sabor a paridad, el mismo que sucedió cuando asumió Macri en el 2015, inclusive algo mucho más parejo entonces, pues no solo hubo segunda vuelta sino que Macri gano con una diferencia de 670 000 votos con respecto a Scioli.

El tema no es solo las elecciones, que dejan en claro la fuerte polarización de la sociedad, sino que también ambas fuerzas tienen representación en las protestas populares. Es algo interesante que la derecha, representada por los 100 hombres más rico de la Argentina, con un patrimonio que haría que los 44 millones de argentinos fueran millonarios en dólares, tenga una base popular de apoyo, fundamentalmente de clase media, la clase NI, pero circunscribirla a solo esta representación clasista, sería un error.

En otros “cacerolazos” convocados por la derecha, se hablaba de “Abajo el comunismo”, “No a la expropiación de empresas”, “Esto no es Cuba ni Venezuela”, en la de ayer “Recuperar la República”, “No a la reforma judicial”, “Para Cristina Cárcel ya”. Evidentemente los medios hegemónicos argentinos que en el 2015 colocaron en la Casa Rosada a Macri, y que a pesar del “esfuerzo” realizado para mantenerlo después del 2019, fue tan desastrosa su “administración” que no lograron hacerlo, han permeado las exigencias naturales de esta época de pandemia en la Argentina, por estas otras más políticas, inclusive dejando un poco en outside a la oposición reunida en el Juntos para el Cambio, que por otra parte “juro y perjuro” que no habían convocado a semejante marcha.  

La realidad es que Macri desoyó en su momento a ese 49% de la población que no lo había votado y siguió con su ajuste genocida de la economía y su endeudamiento catastrófico, se esperaría que los que hoy ocupan la Casa Rosada hagan lo mismo con ese otro 40% que no los quiere. Solo existe una preocupación latente, siempre se dijo en este país que las protestas callejeras pueden voltear gobiernos elegidos “democráticamente”, el que escribe lleva la memoria de las protestas de finales del 2001, cuando De la Rua, salió en helicóptero finalmente. Macri fue el único “radical” que pudo terminar su mandato después de la llegada de la democracia en 1983, a ningún peronista desde entonces le tomaron las calles y lo sacaron sin terminar su mandato. Estamos en una situación global extrema, la pandemia ha traído para la Argentina una situación de empeoramiento sobre lo dejado (catastrófico) de Macri, el desempleo, a pesar de la ayuda del gobierno, se ha elevado en casi 3% en comparación con el dejado por Macri de 9.7%, la actividad industrial y la construcción ha caído estrepitosamente, y hoy la capacidad industrial instalada que se utiliza esta en un 50%, por supuesto esto tiene que ver con una cuarentena que ya dura exactamente 5 meses, y “eso puede ser pasto de la ventura”.

A esta altura a la derecha en este país no le importa que contra todo su pronóstico, el Gobierno peronista ha tenido un manejo eficaz de la pandemia en termino de salud y de humanidad, la cantidad de muertos, que siempre será mucho, ha sido poca con respecto a la cantidad de contagios, el sistema de salud gracias a los recaudos tomados, inclusive a la inauguración de 12 hospitales a nivel nacional en estos 5 meses, o la creación de 3147 nuevas camas de terapia intensiva, no ha colapsado como en muchos países latinoamericano, ejemplo Ecuador o Perú. La asistencia económica a 9 millones de personas a través del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) ha sido de una ayuda importante, aunque siempre será insuficiente. La Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) por parte del Gobierno a las empresas privadas, ha permitido pagar la mitad del salario a sus empleados. Son cosas reales y positivas, que me cuestan pensar que se podrían haber hecho si el gobierno que estuviera en la Casa Rosada hubiera sido el de Macri. La certeza de la anterior elucubración está dada porque a la oposición que “lidera” Macri, y que ayer se manifestó en este país (con todo su derecho) ya la vimos actuar en directo cuando fue gobierno, por cierto y mientras tanto digo, fue desastrosa.

lunes, 17 de agosto de 2020


REBELIÓN EN ESTA OTRA GRANJA


Recuerdo ahora de tres libros que leí en condiciones poco ortodoxas, uno de ellos fue “Materialismo y Empiriocriticismo” de Lenin, leído en una esquina de la mesa donde mis  compañeros de “notok” jugaban al domino en unos de los cuartos de la ciudad estudiantil del Energético de Moscú, un profesor de filosofía, Kастелов, nos había provocado a encontrar un error en la definición de materia, que Lenin había dado allí.

Otro fue “Mi Lucha” de Hitler, leído en el lujoso crucero soviético “Taras Shevchenko”, que había sido utilizado, para trasladar a miles de estudiantes cubanos de regreso a la URSS después de las vacaciones de verano de 1984 en Cuba, por cierto en medio de aquellas fiestas interminables hasta altas horas de la madrugada alrededor de la piscina de aquel barco o en cubierta, dedique muchas horas a leer, el porqué de toda aquella masacre llevada a cabo por aquel demente que le costó a la humanidad la muerte  de más de 50 millones de humanos.

Y el tercero que recuerdo ensimismado, sin apenas salir a la calle, fue el que un día como hoy pero hace 75 años se publicaba, me refiero a “Rebelión en la Granja” de George Orwell, leído a mi regreso de mis estudios en la URSS, en 1988.

Este ultimo tengo que reconocer me produjo un profundo impacto, sobre todo porque con la llegada de la “Glasnost”, se había desempolvado mucho material sobre las atrocidades de Stalin y uno reconocía en aquella fábula muchas de las cosas que había leído, la diferencia es que este era un libro que se había publicado el 17 de Agosto de 1945, tres meses después de la rendición incondicional alemana a los soviéticos el 8 de Mayo de 1945. Cuando lo leí no tuve acceso por obvias razones a poder indagar en Cuba, sobre la circunstancias histórica de Gran Bretaña en que Orwell, lo había escrito, sin embargo el disparador de esta búsqueda ha sido, el haber visto una película de coproducción polaca-inglesa-ucraniana, titulada “Mr. Jones”, que cuando comencé a verla rápidamente identifique en la primera escena, los primeros párrafos del libro de Orwell, por cierto film bien realizado y que trata de la hambruna genocida  conocida por Голодомор, que asoló varios territorio de la URSS de 1932 al 1933 y que muchos consideran que fue provocada intencionalmente por Stalin en su lucha por la colectivización obligatoria de la tierra.

Leyendo sobre la época, pude constatar, algo que me llamo poderosamente la atención, y es que durante la Segunda Guerra Mundial, la prensa en Gran Bretaña se “desgañitaba” en elogios hacia los avances de la URSS, “supuestamente” no había una orden del Reino sobre que se podía publicar o no sobre la URSS en la prensa escrita, pero si un periodista se daba a la tarea de criticar algún aspecto de aquella sociedad soviética aliada en la guerra contra el fascismo alemán, los demás periodistas se daban a la tarea de “caerle como piña” y despotricar sobre sus argumentos “no alineados”. Me recordaba este hecho nuestra década dorada de finales de los 70 y la década de los 80 cuando en Cuba no se podía ni asomar una crítica hacia lo que había en la URSS, motivo por el cual cuando aquello se desmerengó, más de uno se entero que allí no todo era la panacea.  

Así que a Orwell también le paso lo mismo en aquel escenario de “estrecha amistad” entre Gran Bretaña y la URSS, tuvo dificultades para que algún editor finalmente publicara su “Animal Farm”, de hecho se puede leer por una carta que le envía al profesor Gleb Struve el 17 de Febrero de 1944, que en Noviembre de 1943 había comenzado a escribir “su librito”, como el mismo le decía, pero que ya avizoraba las dificultades que tendría para publicarlo, por las referencias bastante clara que hacia su personaje del cerdo Napoleón a la figura de Stalin y del cerdo Snowball al asesinado Trotsky en México por encargo de Stalin el 21 de Agosto de 1940 (a propósito, próximamente se cumplirán 80 años de aquel hecho). En aquella carta se puede leer textualmente “Estoy escribiendo un librito que espero le divertirá cuando aparezca, aunque me temo no va a tener el visto bueno político y por ello no estoy seguro de que alguien se atreva a publicarlo. Tal vez por lo que le digo adivine usted el tema”.

Se conoce que el famoso poeta T.S. Eliot fue uno de los que desaconsejo la publicación de aquel “Librito”, “Estamos de acuerdo de que la novela es una destacada obra literaria y que la fábula está muy inteligentemente llevada gracias a una habilidad narrativa que descansa en su propia sencillez, cosa que muy pocos autores habían logrado desde Gulliver”, pero, siempre hay un “pero”, dudaba de si “el punto de vista que ofrece es el más apto para criticar en el momento presente la situación política”.

Hay otro hecho interesante alrededor de este libro que hoy cumple 75 años de haber visto la luz, y es el hecho del famoso prologo de Orwell para el mismo y que llamo “La Libertad de Prensa”, no se sabe si este nunca llego a tiempo a la redacción porque George no lo había terminado, o porque les pareció a los editores Fredic Warburg o Roger Senhouse que era “mucho”, lo cierto es que en aquella primera publicación del “Animal Farm”, ese prologo no apareció.

Constituye ese prologo “La Libertad de Prensa” una reflexión que todavía seguirá su curso de discusión, pues el tema tiene plena vigencia, en un Mundo actual dominado por los grandes Multimedios, que son capaces inclusive no solo de manejar la opinión pública “a piacere”, sino que además son capaces de colocar a sus candidatos en los sillones presidenciales de muchos países. En ese contexto como podría defenderse un país como Cuba, bloqueado por la potencia más poderosa del planeta, cuando además a la vista de todos, los Estados Unidos dedican 20 millones de dólares al año de su presupuesto a crear una prensa “ficticia”, funcional a sus intereses en ese país y como podría al mismo tiempo Cuba en medio de tales circunstancias como ahora mismo sucede, darle rienda suelta a la libertad de expresión de sus ciudadanos en distintos medios, logrando acabar con las cosas chapuceras y desprolijas en la gestión de sus autoridades, con una actitud crítica ante los triunfalismo de turno.

Hay algunos pasajes de este prologo que son para pensar, si bien está circunscrito a una época en que escribir mal sobre la Unión Soviética  en Gran Bretaña, no era bien visto ni por las autoridades, ni por el resto de la intelectualidad de la época.

Se puede leer lo siguiente:

“Creo que es importante distinguir entre el tipo de censura que se impone voluntariamente los intelectuales ingleses y la que proviene de los grupos de presión. Como es obvio, existen ciertos temas que no deben ponerse en tela de juicio a causa de los intereses creados que lo rodean…También la iglesia Católica tiene considerable influencia en la prensa, una influencia capaz de silenciar muchas críticas”…”Cualquier actor puede atestiguar que una obra de teatro o una película que se burle de la Iglesia Católica se expone a ser boicoteados desde los periódicos y condenados al fracaso” …”Toda gran organización cuida de sus intereses lo mejor que puede y si ello se hace a través de una propaganda descubierta, nada hay que objetar”.

“El tema que se debate aquí es muy sencillo: ¿Merece ser escuchado todo tipo de opinión, por impopular que sea?”…todos los ingleses sentirán que su deber es responder: SI. Pero dadle una forma concreta y preguntad: ¿Qué os parece si atacamos a Stalin?. ¿Tenemos derecho a ser oídos?. Y la respuesta más natural será: NO…en consecuencia el principio de libertad de expresión entra en crisis…Estoy de acuerdo en que siempre habrá o deberá haber cierto grado de censura mientras perduren las sociedades organizadas. Pero “libertad” como dice Rosa Luxemburgo, es “libertad para los demás”. Idéntico principio contiene las palabras de Voltaire “Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Si la libertad intelectual ha sido sin duda alguna uno de los principios básicos de la civilización occidental, o no significa nada o significa que cada uno debe tener pleno derecho a decir y a imprimir lo que él cree que es la verdad, SIEMPRE QUE ELLO NO IMPIDA QUE EL RESTO DE LA COMUNIDAD TENGA LA POSIBILIDAD DE EXPRESARSE POR LOS MISMOS INEQUIVOCOS CAMINOS.

“Si la libertad significa algo, es el derecho a decirle a los demás lo que no quieren oír”.















domingo, 16 de agosto de 2020


SALVA EL MUNDO
(Charles Bukowski)

Ella entró y me fijé en que chocaba con las paredes y tenía la vista como desenfocada. Era el día después de su taller de escritura y siempre parecía haber estado metiéndose algo. Igual se lo metía. Le zurró a la cría por derramarle el café y luego se puso al teléfono y tuvo una de sus interminables conversaciones «inteligentes» con alguien. Yo jugué con la niña que era mi hija. Ella colgó.

—¿Estás bien hoy? —pregunté.
—¿A qué te refieres?
—Bueno, se te ve un poco… distraída.
Tenía los ojos como los de los actores de cine que interpretan a un loco.
—Yo estoy bien. ¿Estás tú bien?
—Nunca. Siempre estoy confuso.
—¿Has comido algo hoy?
—No. ¿Te importa poner a cocer unas patatas en la cacerola? La cacerola está en el fregadero, a remojo.

Yo acababa de salir del hospital y seguía débil.

Entró en la cocina, se detuvo y miró la cacerola. Se quedó plantada, rígida, oscilando en el umbral como si la cacerola fuera una aparición. No pudo ser la cocina lo que la asustó, porque había sido la peor ama de casa de todas mis exmujeres.

—¿Qué pasa? —pregunté.
No contestó.
—A la cacerola no le pasa nada. Solo está metida en agua de fregar. Restriégala un poco y ponla al fuego.

Al final salió, deambuló un poco, tropezó con una silla y luego me tendió un par de revistas: PROGRAMA DEL PARTIDO COMUNISTA DE ESTADOS UNIDOS y DIÁLOGO AMERICANO. En la portada de DIÁLOGO había un bebé dormido en una hamaca hecha con un par de cintas de ametralladora con las balas asomando. La portada también indicaba el contenido: LA MORALIDAD DE NUESTRA ÉPOCA. SOBRE LA SUPERIORIDAD DEL NEGRO.

—Mira, chavala —dije—. A mí no me va mucho la política de ninguna clase. Eso no se me da muy bien, ya sabes. Pero procuraré leérmelo.

Me quedé allí sentado y lo hojeé, un poco, mientras ella hacía algo de carne en la cocina. Nos llamó a la cría y a mí y fuimos. Nos sentamos a comer.

—He leído lo de la superioridad del negro —dije—. El caso es que soy un experto en negros. En mi trabajo la mayoría son negros…
—Bueno, ¿por qué no eres un experto en blancos?
—Lo soy. El artículo hablaba del «sistema muscular magnífico, resistente. El hermoso e intenso color, los rasgos anchos y carnosos y el pelo elegantemente rizado del negro» y de que cuando la naturaleza llegó al hombre blanco ya estaba casi agotada, pero le apañó los rasgos e hizo lo que pudo.
—Una vez conocí a un niño de color. Tenía el pelo cortísimo y muy suave, un pelo precioso, precioso.
—Intentaré leerme el programa del Partido Comunista esta noche —le dije.
—¿Te has inscrito para votar? —preguntó.
—Nunca.
—Puedes inscribirte en el colegio más cercano el día 29. Dorothy Healey se presenta a asesora fiscal del condado.
—Marina está cada día más guapa. —Me refería a mi hija.
—Sí, es verdad. Oye, tenemos que irnos. Se acuesta a las siete. Y tengo que oír un programa en la KPFK. La otra noche leyeron una carta mía en antena.

KPKF era una emisora de radio FM.

—Vale —dije.

Las vi marcharse. Cruzó la calle con la niña en el cochecito. Tenía el mismo modo de andar de siempre, acartonado, en absoluto fluido. Las vi irse. Un mundo mejor. Dios santo. Todo el mundo tiene una manera distinta de hacer las cosas, todo el mundo tiene una idea distinta, y están todos convencidos a no poder más. Ella también está convencida, esa mujer acartonada con ojos de loca y el pelo gris, esa mujer que choca con las paredes, enloquecida de vida y miedo, y nunca acabaría de creerse que no la aborrecía a ella y a todos sus amigos que se reunían 2 o 3 veces a la semana y se elogiaban mutuamente sus poemas y estaban solos y se lo montaban unos con otros y llevaban carteles y eran muy entusiastas y, claro, nunca creerían que la soledad, la intimidad que exigía yo, era solo para salvarme a fin de dilucidar quiénes eran ellos y quién se suponía que era el enemigo.

Aun así, era agradable estar solo.

Entré y me puse a fregar tranquilamente los platos.







100 años de Bukowski: 4 claves para leer al último maldito de la literatura norteamericana
(Por Luciano Sáliche, en INFOBAE)




Pequeño, desnudo, vulnerable, angelical. Heinrich Karl Bukowski llegó al mundo el 16 de agosto de 1920 en forma de bebé. Era un día de calor en Andernach, Alemania, frente al Río Rin. Sus padres, recién casados, se habían conocido hacía poco más de un año. Heinrich Bukowski Padre era hijo de alemanes que habían emigrado a Estados Unidos. Volvió a la tierra de sus antepasados en la Primera Guerra Mundial como Sargento del Ejército norteamericano. Pero una vez terminada la guerra, se quedó. Conoció a Katharina Fett por un amigo en común y a los pocos meses del romance ella quedó embarazada. Entonces apuraron los trámites, contrajeron matrimonio y a los tres meses de haber pasado por el altar, un día soleado de 1920, nació un bebé llorón y algo tierno, que luego se convertiría en una leyenda.

La situación de posguerra en Alemania era calamitosa. Había poco trabajo y una inflación galopante. En 1923 la familia Bukowski, los tres, se subieron a un barco en la costa de Bremerhaven y llegaron a Baltimore, Estados Unidos. Vivieron allí hasta 1930, luego se mudaron a un suburbio de Los Ángeles, donde había vivido su abuelo paterno, un alemán que en 1880 cruzó el océano y se fue a los Estados Unidos donde trabajó como carpintero, conoció a una alemana, se casaron, tuvieron hijos, etc. Para entonces, el pequeño Heinrich ya era Henry, como lo llamaban sus padres; en cambio, sus compañeros le decían “Heini”, burlándose del inmigrante. Su padre solía golpearlo y lo hacía con gran frecuencia. No había mucho dinero en su casa. Así creció: retraído, introvertido, masticando bronca en el silencio de la noche.

Cumplida la mayoría de edad se fue a Nueva York. Trabajaba como obrero, mientras amasaba la idea de dedicarse a la literatura. Su condición de inmigrante aún lo perseguía: al comenzar la Segunda Guerra Mundial, el Estado sospechaba de los alemanes que vivían en Estados Unidos que no se presentaron en el servicio militar. En 1944 estuvo preso 17 días en Filadelfia. Le hicieron una prueba psicológica que determinó que no estaba capacitado para integrar las filas del ejército. Salió con la convicción de que la literatura era la salvación. Con 24 años publicó algunos cuentos en revistas independientes pero no logró cruzar el cerco hacia la masividad. Dejó de intentarlo. Se dedicó a beber y fue, en sus propias palabras, “un borracho de diez años”. Fue la época de la experiencia, luego llegaría la de narrar eso que había vivido.

Volvió a Los Ángeles. Tomó trabajos esporádicos, hacía lo que podía. Vivía en pensiones baratas. En los cincuenta consigue, al fin, un trabajo estable: cartero. Estuvo tres años repartiendo cartas hasta que llegó el primer susto: una úlcera hemorrágica casi mortal. Al salir del hospital empezó a escribir poesía y jamás detendría esa pulsión. Durante la década del cincuenta se casó, se separó, dejó de beber, volvió al alcohol y publicó sus poemas en algunas revistas independientes. Era como volver al punto cero, pero renovado. Hasta que en 1960 decidió encarrilarse, o al menos lo intentó: volvió al correo, tuvo una hija y empezó a publicar sus obras. A fines de la década la editorial Black Sparrow Press se enamoró de su estilo y le dio el espacio que merecía. Llegaron los lectores. Ahí sí comenzó la leyenda.

Incorrección politica

En 1967 Bukowski comenzó a escribir textos para un diario independiente llamado Los Ángeles Open City. El título de su columna era “Notas de un viejo sucio” y escribía cosas como esta: “Me convertí en otro borracho pensando en el suicidio, sentado en pequeñas habitaciones durante días con todas las persianas bajas, preguntándome qué había allí y qué estaba mal, sin saber si culpar a mi padre, a mí o a ellos”. Dos años después se convertiría en un libro. Por entonces sólo pensaba en escribir. “El acto creativo se realiza en esa maldita máquina, justo ahí. ¿Ves esta puta cosa? Es justo ahí donde se hace”, dice en una entrevista que se reproduce en el documental Bukowski: nacer en esto. Allí, en ese film de John Dullahan, muchos de sus amigos cuentan historias: anécdotas que van desde la épica al asco.

Bukowski era, efectivamente, un viejo sucio, algo muy a contramano de las costumbres de la época donde la moralidad pedía un trabajo honesto, una familia funcional, una casa ordenada y una sonrisa generosa. Él alumbraba otras zonas de la vida americana donde la miseria y la desesperanza no se podían tapar. En una carta a John Martin, su primer editor, escribió: “Lo que duele es la pérdida de humanidad en aquellos que pelean por mantener trabajos que no quieren, pero que temen ante una alternativa peor. La gente simplemente se vacía. Cuando era joven no creía que existieran personas que dieran su vida por esas condiciones. Ahora que soy viejo, sigo sin creerlo. ¿Por qué lo hacen? ¿Sexo? ¿La televisión? ¿Un automóvil en pagos mensuales? ¿O los hijos? Hijos que sólo harán lo mismo que ellos hacen”.

En ese sentido, no le interesaba el decálogo de las buenas conductas. En el documental de Dullahan hay imágenes de sus lecturas de poesía. Hay una donde se lo ve algo ebrio errándole en las palabras que hay en sus hojas. Se disculpa frente a su auditorio, putea, se excusa en el vino y dice: “Ustedes tienen mi alma, pero yo tengo su dinero”. Tal vez sea El cartero, novela de 1971, su gran obra. Allí deposita toda su experiencia como trabajador del correo. Comienza cuando el protagonista —justamente, un cartero— conoce a una mujer al dejarle una carta. Una mujer cuyo marido estaba de viaje y con la cual termina acostándose. “No podía dejar de pensar: «Caramba, todo lo que hacen estos carteros es dejar unas cuantas cartas en el buzón y echar polvos. Este es un trabajo para mí, oh sí sí sí»”.

Realismo sucio

Las categorías las imponen los críticos literarios o el mercado. A veces son lo mismo. En 1983, en la revista inglesa Granta, Bill Buford utilizó el término realismo sucio para definir el movimiento literario norteamericano que tanto ruido estaba haciendo en el mundo: autores que “escriben sobre el vientre de la vida contemporánea: un marido abandonado, una madre soltera, un ladrón de coches, un carterista, un drogadicto, y lo hacen con un distanciamiento inquietante, a veces rayano en la comedia. Comprensivas, irónicas, a veces salvajes, pero insistentemente compasivas, estas historias constituyen una nueva voz en la ficción”. Esos autores eran Raymond Carver, Tobias Wolff, Richard Ford, entre otros. Bukowski, dirían muchos después, es el “padrino” del movimiento.

Realismo por alumbrar las zonas oscuras de una sociedad que nadie quiere alumbrar y sucio porque son realidades que no gozan de la pulcritud que la moral de la época quisiera. Pero también da cuenta del estilo narrativo casi minimalista con pocas frases, pocos adjetivos y poco juicio sobre lo que se describe. Para narrar ese inframundo hay que conocerlo y Bukowski sabía muy bien lo que era ingresar a un bar de mala muerte con unas monedas en el bolsillo con el objetivo de aplacar la tristeza. Algunos los catalogaron como “escritor maldito”, concepto que se lee en el libro de ensayos de Paul Verlaine de 1888, Los poetas malditos. Ese “malditismo”, que aparecía ya en Baudelaire, da cuenta del autor bohemio que, pese a su genio, es rechazado por el mercado. Bukowski lo fue unos cuantos años.

Culto al exceso

¿Estaba loco Bukowski? No era el tipo de locura que puede ser tipificada con facilidad, en todo caso tenía una mirada más bien retorcida que se posaba sobre los márgenes. Decía cosas como estas: “Algunas personas no enloquecen nunca. Qué vida tan horrible deben tener”. A lo que se refería era a la vida protocolizada. Y la forma que encontraba para romper esa experiencia estándar era forzando el argumento en el exceso. Si el sexo es placentero, para sus personajes es el único placer real. Si beber alcohol es divertido, sus personajes beben cantidades industriales. Si el desprecio es la atmósfera cotidiana, sus personajes odian con rabia. Es la suciedad en ese realismo minimalista: narrar esas vidas que de tan cotidianas necesitan excederse, como si ya no soportaran una existencial tan lineal.

¿Sigue resultando “efectiva” esa estrategia narrativa? ¿Podemos seguir viendo en Bukowski a un escritor disruptivo? ¿Leer obras como La máquina de follar o Factótum o Erecciones, exhibiciones e historias generales de locura ordinaria El amor es un perro del infierno es una experiencia reveladora? Quizás a algunos les parecerá viejo o anticuado ese personaje varón y machista, siempre al borde del colapso emocional, que encuentra en el sexo turbio y en las drogas un escape a la muerte. En algún punto lo es: Bukowski lo narró en la segunda mitad del siglo XX. Con el tiempo todo se caricaturiza y las palabras pierden el sentido real del tiempo y el espacio en que fueron dichas. “La mayoría de la gente va del paritorio a la tumba sin que apenas les roce el horror de la vida”, decía. Alguien debía narrar eso.

Nihilismo sensible

En sus últimos años —Bukowski murió en 1994, a los 74 años, por leucemia— logró un amplio reconocimiento, y mucho más tras su muerte. Se tradujo a una docena de idiomas y su figura se volvió un ícono de la transgresión en la literatura. Gran parte de todo ese nihilismo que se produjo después de la Segunda Guerra Mundial se puede ver en su obra: un desinterés absoluto en el progreso del mundo y un reflejo preciso sobre la decadencia de una sociedad cada vez más fragmentada y confundida. Sus personajes, incluso en esos pasajes más autobiográficos, no tienen rumbos filosóficos y sociales más allá de la supervivencia y la confianza en uno mismo. Como si todo alrededor se hubiera desvanecido y sólo quedara el hombre frente a su propia insatisfacción, y la consigna última fuera: hay que resistir.

Pero ese nihilismo arrollador no se cierra en el egoísmo de la competencia ni en el sálvese quien pueda del individualismo ruin. Bukowski tiene lo que pocos escritores atesoran: sensibilidad. En su poesía se ve con mucha más claridad. “No es mi muerte lo que / me preocupa, es mi esposa / sola con esta / pila de nada. / Quiero que sepa / que todas las noches / durmiendo a su lado. / Incluso las discusiones / inútiles / fueron cosas / espléndidas”, escribe en “Confesión”. La sensibilidad no es simplemente decir “qué lindo día” sino encontrar las palabras justas para expresar eso que te provoca el sol brillando en el cielo. Bukowski tenía eso. No usaba grandes metáforas. Simplemente escribía. Su obra, que se encuentra en cualquier librería, en cualquier computadora con acceso a internet, nunca perderá esa sensibilidad.

¿Y cómo sobrevive a las extrañas aguas del presente? Cuando la cultura de la cancelación busca suprimir las obras que no pintan el mundo que quisiéramos habitar y, además, su autor tiene o tuvo una vida muy alejada a la ética de las bondades, Bukowski es uno de los perdedores. Sin embargo su obra, y particularmente el tono, persiste. No escribía sobre él éxito, para eso están las publicidades, sino sobre ese vértigo que da la caída libre al fracaso. “No seas como tantos escritores, / no seas como tantos miles de / personas que se llaman a sí mismos escritores, / no seas soso y aburrido y pretencioso, / no te consumas en tu amor propio”, escribía. A Bukowski le interesaba eso que los raperos llaman “ser real”. Quizás sea lo único que importe. O quizás no. Nadie tiene una respuesta definitiva.


viernes, 14 de agosto de 2020


ACERCÁNDOME


Es posible que ahora comprenda mejor todo su accionar, alejado de una propaganda oficial que hacia parecer que el hombre, convertido casi en Santo, tenía el don de la bilocación. Para un niño nacido en el corazón de Lawton, a unas cuadras de las Yaguas, ese barrio “llega y pon”, mayoritariamente de negros cubanos, que olían todo el día, las fétidas aguas del Rio Pastrana, en la famosa Loma del Burro, para un niño que nació en una colectividad de gitanos, tantas veces vilipendiados a lo largo de la historia de la humanidad, la llegada de Fidel y los barbudos a la Habana, que hizo desaparecer para siempre aquella miseria extrema, era vista como lo que era, la llegada de los nuevos héroes de la patria.

Nunca tuve la oportunidad de estar cerca de aquel hombre, pero si sentí en carne propia los beneficios que trajo aquella revolución tan radical, ahora bien, si nos guiamos, por lo que oíamos en la televisión, en la radio, en la prensa escrita, y los discursos tan predecibles de todos los apóstoles de a pie, que eran más de doce, el hombre que se había empeñado junto con su pueblo a cambiar la historia de su país, una historia de dependencia y entreguismo al Norte, “revuelto y brutal que nos desprecia”, era presentado literalmente como un Dios, del cual no se le podía mencionar nada negativo, ni jugando.

Recuerdo que estando en la URSS estudiando, seria año 1983 o 1984 (no he encontrado la foto dentro del montón de ellas que me acompañan por estos lares), en unas de las cartas que recibí de mi vieja, me envió una foto de Fidel en traje militar de gala, con aquella gorra soviética levantada, que nada tenía que ver con aquellos guerrilleros barbudos, ahora institucionalizados en la nueva Fuerzas Armadas Revolucionarias, obtenida por ella de mi primo Roger, que por aquellos años trabajaba en los Estudios Cinematográficos de la FAR (más conocido como “La Filmica”) y en su reverso me decía algo así como “Solo pido a Dios que seas la cuarta parte de este hombre”. “Documento histórico” que tuve debajo del cristal de la cómoda empotrada en la pared de mi cuarto en la Habana, hasta que me fui de Cuba en Octubre del 2000 y que sintetizaba las aspiraciones de muchas madres cubanas para con sus hijos. Pobre vieja, me tenía mucha fe, muy pretensioso de su lado que yo pudiera alcanzar, aunque sea,  la cuarta parte de aquel hombre.

Unos años después de haber recibido aquella foto, empezando los 90, comprendí que el problema no estaba en la impronta de Fidel, con una inteligencia más alta que la media, probada en muchos momentos difíciles, si no en todos aquellos, que poco entendían de que iba todo aquello, pero seguían al malón repitiendo como papagayos las consignas de turno. Con estos últimos era con los que tenias que lidiar diariamente y si por alguna razón se te ocurría razonar un poquito, aunque fuera desde tu ignorancia política, sobretodo, tu, un humilde pelador de caña, te caía toda la fuerza de la censura y el acatamiento partidario sin poder chistar.

Así que el que escribe, un agradecido de todo lo que hizo la Revolución, la universalización de la educación desde la primaria hasta la universidad, el acceso a la cultura en general, la salud para todos los humildes, la transformación de Cuba de un país de peloteros y prostitutas, a tener una ciencia destacada a nivel Mundial, de la que fui parte y me forme en una de las mejores universidades de la extinta URSS, y además un etcétera grande como una casa, no puedo más que seguir acercándome a su figura, limpiándola del polvo y la paja.







viernes, 7 de agosto de 2020


ESTE GENOCIDIO


History is written by the winners, una afirmación utilizada hasta el hartazgo y que fue escrita por George Orwell, concretamente en un artículo llamado "Revisión de la historia" (Revising History) de su columna "Como me dé la gana" (As I Please) publicada en la revista socialdemócrata Tribune el 4 de febrero de 1944. Allí se puede leer “…Este tipo de cosas está sucediendo todo el tiempo. De los millones de instancias que deben estar disponibles, elegiré una que sea verificable. Durante parte de 1941 y 1942, cuando la Luftwaffe estaba ocupada en Rusia, la radio alemana deleitó a su público local con historias de ataques aéreos devastadores en Londres. Ahora, somos conscientes de que esas redadas no ocurrieron. Pero, ¿de qué nos serviría nuestro conocimiento si los alemanes conquistaran Gran Bretaña? Para los propósitos de un futuro historiador, ¿ocurrieron esas redadas o no? La respuesta es: si Hitler sobrevive, sucedieron, y si cae no sucedieron. Así con innumerables otros eventos de los últimos diez o veinte años. ¿Son los Protocolos de los Ancianos de Sión un documento genuino? ¿Trotsky tramó con los nazis? ¿Cuántos aviones alemanes fueron derribados en la batalla de Gran Bretaña? ¿Europa da la bienvenida al Nuevo Orden? En ningún caso obtienes una respuesta que sea universalmente aceptada porque es verdad: en cada caso obtienes una cantidad de respuestas totalmente incompatibles, una de las cuales finalmente se adopta como resultado de una lucha física. La historia está escrita por los ganadores.”

Sin embargo otros estamos empeñados, en hacernos eco de la frase del cineasta argentino Eduardo Mignogna, "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que existe otra historia, la verdadera."

Hace poco leí una entrevista al historiador Peter Kuznick en el diario Clarin firmado por la periodista Paula Lugones. Peter Kuznick se desempeña como Director del Instituto de Estudios Nucleares de la American University, es autor de varios libros sobre los ataques nucleares de Estados Unidos a Hiroshima y Nagasaki, que por estos días, el 6 y el 9 de Agosto se cumplen 75 años de aquel genocidio humano. Además Peter Kuznick es coautor de un documental sobre el tema con el cineasta Oliver Stone. En dicha entrevista se pueden leer algunas consideraciones que ponen de manifiesto lo que Orwell ya decía en su momento.


"Estados Unidos fue tan despiadado que mató a miles y miles de personas innecesariamente solo para enviar un mensaje a Moscú", señaló. “Hiroshima empezó un proceso que mantiene la amenaza hasta el día de hoy. Hoy vivimos en un mundo muy, muy peligroso”.

-¿Qué aprenden los estadounidenses en la escuela sobre el bombardeo a Hiroshima?

-La narrativa oficial es la que aprenden la mayoría de los estudiantes en el secundario y dice que Estados Unidos tuvo que tirar la bomba porque era la única forma de terminar la guerra, sin tener que lanzar una invasión. El presidente Harry Truman dijo que, si Estados Unidos hubiera invadido, más de medio millón de jóvenes estadounidenses habrían muerto. Esta misma narrativa fue reforzada por el secretario de Guerra, Henry Stimson, a principios de 1947 y así fue como se convirtió en la versión oficial de los Estados Unidos, a pesar de que sabemos que esto no es verdad. Sabemos por los propios comentarios de Truman que él mismo sabía que esto no era la verdad.

-Pero Truman dijo que el bombardeo fue “lo más grande de la historia…

- Dijo que fue lo más grande de la historia cuando se enteró que la bomba en Hiroshima había explotado. Esto es lo que estudian los estudiantes estadounidenses, pero no estudian que Truman escribió en su diario el 17 de julio: “Stalin estará en la guerra japonesa el 15 de agosto. Fini Japs cuando eso ocurra". Truman sabía que había dos formas de terminar la guerra sin usar la bomba: una era decirles a los japoneses que podían mantener al emperador y la segunda era decirles que esperen a la invasión soviética que supuestamente ocurriría tres meses después del fin de la guerra en Europa.

-¿Los japoneses estaban dispuestos a capitular antes del bombardeo a Hiroshima?

-Sí, pero Estados Unidos no quería. Quería era usar la bomba y especialmente mandar un mensaje a la Unión Soviética para que no interfiriera con los planes estadounidenses en la posguerra en Europa y en Asia. Es decir, la bomba fue lanzada deliberadamente con ese propósito. Estados Unidos no está dispuesto a contar esta verdad a los niños. Porque cuestionaría nuestra identidad como una nación superior a nivel moral.

-¿Sería como poner en tela de juicio la teoría del excepcionalismo de los Estados Unidos y el estereotipo de que los estadounidenses son los “buenos” y los “soviéticos” los malos?

-Exactamente. Los estadounidenses deberían entender que la guerra podría haber terminado antes y salvar más vidas estadounidenses y japonesas. Si los estadounidenses les hubieran dicho a los japoneses que podían conservar al emperador, que la Unión Soviética iba a ir a la guerra y que Estados Unidos tenía una horrible arma que iba a usar en su avión, es muy probable que se hubieran rendido en julio. El general Mc Arthur había dicho esto mismo. Él dijo que los japoneses hubieran aceptado esto y no tenía ninguna duda.

-¿Lanzar la bomba fue entonces una decisión geopolítica más que militar?

-Los militares no fueron consultados. El general Leslie Groves, director del “Manhattan Project” y básicamente el que tenía el control de las bombas, eludió al Estado Mayor Conjunto porque descreían del uso del arma nuclear. También emitió una orden para que los comandantes en el campo no hicieran ninguna declaración pública sobre la bomba atómica. Luego le preguntaron por qué emitió esa orden y dijo que no quería que Mc Arthur y el resto dijeran que hubiéramos podido ganar la guerra sin usar la bomba. Sobre el presidente Harry Truman, Leslie Groves dijo que era como un niño pequeño al que no le dieron la posibilidad de decir que no. Pero Truman firmó las dos órdenes para tirar las bombas atómicas. Es verdadera y abiertamente responsable por esto.

-¿Por qué arrojaron la bomba en Nagasaki, solo tres días después de Hiroshima, sin darle tiempo a Japón de poder rendirse?

Porque la de Hiroshima fue una bomba de uranio y la de Nagasaki fue de plutonio. Si hubiéramos tenido una tercera bomba seguramente la hubiéramos tirado en una tercera ciudad. Queríamos demostrar que teníamos esas dos bombas. Realmente no hay una explicación militar o moral y es por eso por lo que muchos líderes militares relacionados con el tema finalmente hablaron. En ese momento estaban amordazados, pero tiempo más tarde hablaron de una forma muy contundente. El Jefe del Estado Conjunto en esa época, William D. Leahy, dijo que los japoneses ya estaban derrotados y listos para rendirse debido al efectivo bloqueo marítimo y al exitoso bombardeo con armas convencionales y, a nivel moral, arrojar la bomba fue un reflejo de la barbarie de los años oscuros.

-¿Cree que Moscú recibió el mensaje?

Sí, por supuesto recibieron el mensaje. Stalin y a otros líderes rusos dijeron que esto erosionó completamente la victoria que habían tenido sobre los nazis en Europa y expresaron que no había ninguna necesidad de que Estados Unidos tirara la bomba. Ellos sabían de la desesperación de los japoneses por rendirse. Stalin le dijo a Truman en Postdam que si alguien de Estados Unidos usaba una bomba, los soviéticos interpretarían que los japoneses no serían el objetivo inmediato, sino que el objetivo real era la Unión Soviética. Estados Unidos fue tan despiadado que mató a miles y miles de personas innecesariamente solo para enviar un mensaje a Moscú.

-¿Cuáles son las lecciones que dejó Hiroshima?

Una de las principales lecciones es que Truman no fue un mal hombre. No fue un buen presidente, fue un presidente terrible pero no fue malvado, no estaba sediento de sangre. Entonces la pregunta es ¿por qué a veces las buenas personas hacen cosas terribles? La segunda lección es que Truman entendió que estaba empezando un proceso lanzando la bomba de la manera en que lo hizo. Empezó un proceso que eventualmente podía terminar con la vida en el planeta. Fue hacia adelante y lo hizo de la manera más despiadada. Robert Oppenheimer, director científico del proyecto Manhattan, reunió a todos los líderes el 31 de mayo y les dijo que en tres años iban a tener armas entre 700 y 7.000 veces más poderosas que la bomba de Hiroshima. Ellos sabían que tenían la capacidad de desarrollar armas que podían ser tan poderosas como decían y que podían terminar con la vida en el planeta. Esto es lo más aterrorizante. Las miles de vidas inocentes de hombres, mujeres y niños que se perdieron ya es un hecho terrible en sí mismo. Es un crimen de guerra. Pero la amenaza de poder extinguir a la humanidad y vivir con esta amenaza desde entonces, es para mí la mayor lección. Hiroshima empezó un proceso que mantiene la amenaza hasta el día de hoy. Hoy vivimos en un mundo muy, muy peligroso. Las relaciones de los Estados Unidos con China o con Rusia son terribles. Una guerra puede suceder en cualquier momento entre India y Pakistán. Casi tuvimos una guerra el año pasado con Corea del Norte.

-¿Por qué cree que Estados Unidos sigue gastando millones de dólares en la carrera nuclear?

-Mucho más. 1,7 billones de dólares cuesta el programa de modernización que fue iniciado por Barack Obama. Es una locura. El Papa ha llamado a eliminar las armas nucleares, como también los líderes morales alrededor del mundo. Pero está Donald Trump que dice “Make America great again”, Vladimir Putin “Make Russia great again” y Xi-Jinping con “China great again”. Estas personas son limitadas en su visión de lo que se necesita para hacer de este un mejor planeta. Estamos lidiando con este tipo de seres humanos que tienen un enorme poder. Hoy Estados Unidos y Rusia tienen el 93% de las armas nucleares del planeta.

-Durante el gobierno de Trump, Estados Unidos se ha retirado de varios acuerdos y existen discusiones para hacer el primer test de explosión nuclear desde 1992.

Exactamente. Es tan peligroso. Pero Trump dice: “¿Cuál es el punto de tener armas nucleares sino podemos usarlas?”. Y tiene socios alrededor del mundo. Muchas personas están pidiendo por la abolición de las armas nucleares, pero hay 9 estados nucleares y ninguno está listo para deshacerse de las armas atómicas. Está Israel contra Irán. Pakistán que dice que la armada de India es el doble de grande y las armas nucleares los protegen de India. Está el caso de Corea del Norte, que busca protegerse de los Estados Unidos. Todos acá tienen sus razones, pero ninguna razón es válida. Creo que todavía tenemos la oportunidad de cambiarlo, pero si seguimos dejando que esto avance en algún momento va a pasar un desastre. Hoy tenemos dos crisis: una es la crisis del cambio climático y la otra es la crisis nuclear.




miércoles, 5 de agosto de 2020


Guzmán acuerda con los lobos de Wall Street: festejo en los “mercados”
(Por Pablo Anino, en LA IZQUIERDA DIARIO) 


A las 3:01 a.m. de este martes 4 de agosto, el Ministerio de Economía, anunció que el país y tres grupos de acreedores llegaron a un acuerdo para la reestructuración de deuda. En una suerte de metáfora de lo que significa la estafa de la deuda externa el acuerdo se selló entre “gallos y medianoche”. En el día de hoy vencía la oferta formulada por Argentina el 6 de julio, pero, según el comunicado oficial, se va a postergar hasta 24 de agosto.

El comunicado de Economía indica que las tres partes con las que se llegó al acuerdo están constituidas por el Grupo Ad Hoc de Bonistas Argentinos (encabezado por Blackrock; Fidelity y Ashmore), el Comité de Acreedores de Argentina (liderado por Greylock) y el Grupo de Bonistas del Canje (liderado por Monarch; HBK, Cyrus y VR) y otros tenedores (tales como Pimco y Prudential).

Además, desde la autoridad económica indican que se “ajustará algunas de las fechas de pago contempladas para los nuevos bonos establecidas en su Invitación del 6 de julio”, lo cual no implica aumentar el monto total de pago de capital e intereses de la oferta de hace un mes atrás. No obstante, el adelantamiento de “algunas fechas” mejora el valor presente neto de la oferta argentina, que según los trascendidos se ubicaría en alrededor de U$S 54,8 por cada U$S 100 adeudados.

La propuesta oficializada ante la Security and Exchange Commission (SEC, la Comisión de Valores de los Estados Unidos) el 6 de julio por el ministro de Economía, Martín Guzmán, comprendía la emisión de cinco títulos en dólares y cinco en euros, con vencimientos entre 2030 y 2046. De este modo, se establece una hipoteca que recaerá sobre el pueblo trabajador por más de un cuarto del siglo por delante.

En cuanto a los intereses, se fijaban pagos cada seis meses, con tasas que parten desde 0,125 % y llegan hasta 4,125 %. Las fechas de estos pagos de intereses son las que se estarían adelantando para mejorar el valor presente neto. Por último, se estima que la quita de capital (promedio ponderado) es de 1,9 %. Es decir, casi nula.

Si bien en los primeros años son de una baja proporción, se comenzarán a realizar los pagos de intereses desde 2021, en principio con una tasa baja del 0,125 % anual. Por otro lado, con un título a 2030, se reconocerán los intereses corridos y no pagados desde abril, cuando el país dejó de abonar la deuda.

El comunicado oficial señala que “Argentina, sujeto a la oportunidad en que se evidencie su apoyo por parte de la comunidad internacional en sentido general, ajustará ciertos aspectos de las cláusulas de acción colectiva”.

Habrá que ver los detalles finales de la emisión, pero esta parte del comunicado implica otra concesión a los lobos de Wall Street, que en cuestiones contractuales venían reclamando las mismas condiciones para el canje de bonos emitidos por el macrismo que para el canje de los bonos emitidos bajo contrato del 2005 (canje de Néstor Kirchner y Roberto Lavagna), este último más favorable a los especuladores en términos de poder entablar un litigio en Nueva York, como aquél que provocó que el país aborde pagos exorbitantes acatando la orden del fallecido juez Thomas Griesa.

Esta concesión deja expuesto otro hecho poco explícito en el debate: la reestructuración de Guzmán comprende una parte importante de deuda emitida durante los gobiernos kirchneristas. En el canje de 2005 también se dijo que el país finalmente había solucionado sus problemas.

La oferta original de Guzmán del mes de abril comprendía reconocer alrededor de U$S 40 por cada U$S 100 adeudados. Ahora el Gobierno está reconociendo U$S 54,8 de cada U$S 100 adeudados. Esto es así en un cálculo técnico que estima lo que se llama valor presente neto de los pagos futuros de deuda. La situación la graficó bien Emmanuel Álvarez Agis que, en defensa del acuerdo, señaló que había una mochila de 100 kilos que dejó Macri y ahora queda una mochila de 55 kilos.

Esta concesión implica, según varios analistas, que los lobos de Wall Street se embolsarán más de U$S 17 mil millones adicionales en relación a la propuesta de abril ¿A cuánto equivalen esos U$S 17 mil millones? A más de 14 meses de pago de Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) a 9 millones de beneficiarios.

No solo eso. La semana pasada el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en su informe de gestión en el Congreso respondió, ante una pregunta del Frente de Izquierda y los Trabajadores-Unidad, que el presupuesto de salud para todo 2020 es de $ 240 mil millones y que sólo fueron utilizados hasta 13/7 $ 152 mil millones. Mientras tanto hasta mediados de julio, el gobierno había pagado deuda por $ 350 mil millones, más de dos veces que lo desembolsado en salud. El mundo del revés.

Estos pagos de deuda desde que se inició el año, según algunos analistas, agregan dólares al valor presente neto de la oferta de Guzmán.

Ningún especulador pierde

Como insistió en varias oportunidades Alberto Fernández, los fondos de inversión no van a perder, sólo van a ganar menor de lo que preveían ¿Por qué? En primer lugar, como se dijo, la quita de capital es mínima: del 1,9 % promedio ponderado.
En segundo lugar, van a recibir tasas de interés menores que las exorbitantes que pagó el macrismo, pero muy elevadas en un mundo donde en las economías centrales los especuladores apenas obtienen tasas cercanas a cero o negativas.
En tercer lugar, el “exit yield”, un concepto técnico (que es distinto que la tasa de interés), que refiere al rendimiento que los acreedores esperan obtener en el canje se ubica en el 10 %. Es un rendimiento muy importante. El "exit yield" es relativamente arbitrario porque depende de la cotización futura de los bonos argentinos. Los acreedores impusieron que se negocie con ese 10 % de referencia. Si se considera un rendimiento menor al 10 %, lo cual es coherente con lo que podría pasar si Argentina sale del default en las próximas semanas, el valor presente neto es incluso mayor de los U$S 54,8.

En cuarto lugar, tanto la tasa de interés como el “exit yield” expresan rendimientos muy superiores comparados, por ejemplo, con un bono a diez años de los Estados Unidos cuyo rendimiento es menor al 1 %. O si se compara con Alemania, Francia, Suecia, Bélgica, Holanda o Suiza que pagan tasas de interés negativas. No sólo eso: España que hace pocos años vivió una crisis de deuda, hoy paga 0,5 %; Grecia que todavía está temblando por su monumental crisis y reestructuró su deuda hace poco paga 1,5 %. O, más cercano geográficamente, Perú paga 3,5 %.

En quinto lugar, los bonos que tienen en la mano los especuladores cotizaban a U$S 30 antes de que se iniciaran las negociaciones. Ahora van a obtener U$S 54,8. Es decir, ya lograron una ganancia patrimonial enorme. Por la naturaleza de la especulación financiera, no hay información pública sobre a qué valor compró cada tenedor el bono. Si bien muchos tenedores pueden haber comprado a U$S 100, U$S 80 o en una amplia gama de cotizaciones, existen algunos acreedores que compraron justamente a U$S 30, cuando esos bonos se devaluaron y estaban a “precios de remate” por la debacle del final del macrismo. En esos casos, los rendimientos y las ganancias patrimoniales son gigantescos.

Festejo en los "mercados"

La semana comenzó con festejo en los "mercados". El Merval vivió una fiesta el día lunes. Las acciones de las empresas argentinas que cotizan en el exterior exhibieron un aumento exorbitante en sus papeles: Transportadora General del Sur (+12,5 %), Supervielle (+12,2 %), Pampa Energía (+11 %), Grupo Financiero Galicia (+10,6%), Banco Macro (+10,3 %).

Los espíritus animales ("animal spirits", una expresión de John Maynard Keynes para referirse al estado de ánimo de los empresarios) de los lobos de Wall Street están exultantes. Hans Humes, el titular de Greylock dijo estar “muy impresionado por la paciencia y la forma en que Guzmán y Fernández manejaron este proceso”. Humes fue el señalado el viernes último por Máximo Kirchner en el Congreso por su sincericidio, en tanto admitió que el pago de Mauricio Macri a los fondos buitre fue una decisión política.

Deuda odiosa

El acuerdo de Guzmán convalida el endeudamiento de la era macrista, que califica íntegramente como deuda odiosa: fue tomado contra los intereses de las mayorías populares, que vieron aumentar la pobreza, el desempleo y caer el poder de compra del salario.

Además, los acreedores tenían pleno conocimiento de esta situación. Hay varias muestras: desde el origen de la estafa cuando en los primeros meses de 2016 el Congreso votó pagarle a los fondos buitre lo que decía el juez Griesa (Sergio Massa y varios peronistas del Senado incluidos); el bono a cien años, emitido por el exministro de Finanzas, Luis Caputo, el "Messi" de las finanzas, que favoreció a un fondo de inversión que él mismo había fundado y a J.P. Morgan del cual había sido empleado.

En esos años se emitían los bonos "delivery", como admitió un negociador de un fondo de inversión: le pedían a Caputo que emita bonos para canalizar excedentes de dólares sobrantes en Nueva York y aprovechar las altas tasas de interés que pagaba el país. El festejo en Twitter del exministro, tal vez, exprese su alivio por evitar futuras investigaciones.

Ese endeudamiento, junto con el del FMI, financió una fuga de capitales que alcanzó los U$S 86 mil millones en cuatro años, como expuso un informe del Banco Central hace pocos meses.

La evasión de impuestos y la fuga de capitales van de la mano. Hay un PIB fugado en el exterior. La diputada Fernanda Vallejos (Frente de Todos) en la Comisión de Seguimiento de la Deuda Externa dijo a fines de mayo que los nombres de los fugadores en la causa del HSBC (dicho sea de paso, este banco fue elegido por Martín Guzmán para lograr un “éxito” en la reestructuración de deuda), de los dueños de las 950 cuentas detectadas por la AFIP que están en el exterior sin declarar, de los episodios de fuga de 2008-2009 y 2011, de la fuga macrista, de los Panamá Papers siempre se repiten.

Entre ellos, la familia Rocca, dueña de Techint, o los accionistas del Grupo Clarín, la conducción política de poder económico, en palabras del periodista y economista de Página 12, Alfredo Zaiat. También la familia Macri. Hace poco el periodista Horacio Verbitsky develó que en la fuga de capitales en la era Macri estuvieron involucradas las empresas Telefónica, Pampa Energía, General Motors, Shell, Quilmes, Monsanto, Aluar, Procter & Gamble, Arcor y muchas más entre los 100 mayores fugadores. Ahora el pueblo trabajador pagará por décadas los dólares que fugaron unos pocos.

Los bancos son una organización ilícita que facilita la evasión impositiva y la fuga de capitales, como develó el exempleado de J.P. Morgan, el argentino Hernán Arbizu o el exempleado del HSBC, el ítalo francés Herve Falciani. Como se mencionó, sus acciones volaban el día de ayer en Buenos Aires y en Nueva York. Todo gracias al acuerdo de Guzmán.
La deuda es un mecanismo de dominación que atraviesa toda la historia del país. Pero, evidentemente, pegó un salto de calidad y cantidad en un esquema amplio de ataque a las condiciones de vida regido por el neoliberalismo. La deuda, desde la dictadura cívico-militar iniciada el 24 de marzo de 1976, no paró de crecer: pasó de ser U$S 8 mil millones en 1976 a elevarse a U$S 321 mil millones cuando se fue Macri, no obstante, desde entonces, se pagaron más U$S 600 mil millones.

Desde 1976 hasta la actualidad el balance es claro: la pobreza de ser menor al 10 % en los ’70 alcanzó un nuevo piso histórico de al menos un cuarto de la población para expandirse a más del 50 % en momentos de crisis profundas, como en 2001-2002 (un nivel que podría alcanzar nuevamente este año), el desempleo se consolidó en alrededor un décimo de la población activa (es decir, la que busca o tiene trabajo; sin contar la que se cansó de patear sin encontrar empleo) y trepó a más del 20 % en 2002.

A lo que se suma una distribución de la riqueza más desigual. De la mano del sometimiento que implica la deuda avanzaron las privatizaciones, que desde los ’90 dejaron en manos privadas los servicios públicos. Desde 2011, el país alcanza casi una década de estancamiento económico y retroceso del PIB per cápita.

Una vez más se repite el ciclo donde unos hacen la estafa, como Mauricio Macri, y otros la convalidan, como ahora Alberto Fernández. No está lejos de lo ocurrido en 2005 donde el canje de Lavagna y Kirchner convalidó la estafa del "blindaje" y el "megacanje" del Gobierno de la Alianza, como denunció en su libro La deuda ilegítima el actual director del Banco Nación, Claudio Lozano. Sería ilustrativo escuchar su opinión sobre el actual acuerdo de Guzmán.

Todavía resta una negociación con el FMI y el Club de París, que no traerá mejores consecuencias para las mayorías trabajadoras. La izquierda seguirá planteado la necesidad de un desconocimiento soberano de la deuda, un no pago impulsado por la movilización obrera y popular.